miércoles, 9 de agosto de 2017

Yvelisse y la sequía ideológica del país - Tony Raful @tony_raful - @YvepraPrats @IJFPG1

Puntos de vista martes, 08 de agosto de 2017
Yvelisse y la sequía ideológica del país
Tony Raful
Ivelisse y la sequía ideológica del país
Tony Raful
El sábado pasado, obtemperando un llamado de mi querida profesora Yvelisse Prats Ramírez de Pérez, acudí a dar una conferencia sobre los orígenes del socialismo, el capitalismo, los grandes pensadores del tiempo histórico, las Internacionales, las dos Primeras Guerras Mundiales, la recomposición de los bloques hegemónicos, la social democracia y el socialismo democrático, dentro del actual panorama mundial luego de la caída del llamado “socialismo real” encabezado por la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en el Instituto de formación política, José Francisco Peña Gómez, cubículo ideológico donde Yvelisse difunde la esperanza de un mundo de justicia social y libertad, con las energías del conocimiento y la fuerza inmanente de su espíritu indomable, contra viento y marea. Grande fue mi sorpresa cuando encontré alrededor de 60 alumnos del Instituto, quienes cursan un diplomado académico auspiciado en conjunto con una prestigiosa universidad dominicana, y cuya actitud como jóvenes evidencia una postura bien sustentada, cuestionadora del pluripartidismo criollo y la degradación de la política como oficio ciudadano de poder y organización social. Es única y ejemplar la idea de que subsiste con entusiasmo una escuela de formación política. Cómo se ha hecho Yvelisse para que en medio de la sequía ideológica  que azota los litorales políticos existentes, se produzca una toma de conciencia social liberadora, que somete a un ejercicio fiscalizador todo el ordenamiento de fuerzas sociales dominantes y subalternas. Pero la “escuelita” de Yvelisse no da abastos para la cantidad de solicitantes que se acercan a ella. Jóvenes estudiantes de nuestros centros superiores de enseñanza, egresados y recién ingresados, profesionales, colman las instalaciones del Instituto  Peña Gómez. Pienso que el mejor homenaje que se le ha podido ofrecer a la memoria del doctor José Francisco Pena Gómez, ha sido esa pequeña llama que Yvelisse han encendido para insuflar ideas, recorrer tramos históricos, evaluar períodos y combatir el clientelismo, el engaño, la falsía, la distorsión de los fenómenos sociales. No son los oficios religiosos (respetados y valorados) los que miden el recuerdo consecuente, el legado de su pensamiento, sino esa flor y nata de la juventud dominicana que se asoma con bríos a identificar las causas y efectos de la crisis social, el cambio de mandos del mundo unipolar, la profundización material y espiritual de la crisis globalizada, y sobre todo la necesidad de construir modelos nuevos para incorporarlos a la plasmación de sociedades mas justas. El último discurso pronunciado por Peña Gómez en un foro mundial realizado en Santiago de Chile en 1997, hizo hincapié en la búsqueda de alternativas políticas viables para confrontar las teorías del libre mercado sin un componente social que atenuara su despiadada y desigual condición económica. El socialismo democrático es una variable de la social democracia que propone el logro de conquistas sociales significativas asumidas desde una plataforma de igualdad, participación y papel del Estado asumiendo la educación para la libertad, objetivo de mutación y cambio de la conciencia humana forjando esa conciencia, dándole cobertura a los beneficios sociales, sepultando el ejercicio clientelar de la política, otorgándole a los seres humanos la palabra liberada en su rol social. Parecen conceptos ilusorios pero marcan territorio, se siembran en el vientre de la historia, resurgen en los ciclos dialécticos de las nuevas contradicciones, se asoman a las tareas concurrentes de lucha ecológica, preservación del medio ambiente, contra la voracidad insaciable del capital sin regulaciones, en la lucha contra las exclusiones sociales, opresoras de naciones, negocios indebidos, el narco, asociaciones ilícitas, negadores del cambio climático, intolerantes expresiones de la injusticia y el avasallamiento de los totalitarismos.
 Es estar ahí, plantada como un bonzo de ideas generosas, aflorando bajo la alborada de todas las utopías, las  doctrinas como primores, gestando un diseño de luz y libertad, repartiéndose entre jóvenes sin compromiso con el pasado, como los definió el filósofo argentino José Ingenieros. 
Pasando revista a los procesos del socialismo democrático, recordamos que el profesor Juan Bosch llegó a decir que la social democracia era un lujo de los países nórdicos de Europa, impracticable en los pueblos pobres y explotados de America Latina. Es cierto. Pero las modalidades del socialismo democrático siguen gravitando sobre los procesos de lucha por la libertad y la democracia.
Lo que notifica su validez conceptual es la mesura del socialismo democrático, su versión social de progreso y bienestar con respeto y garantías democráticas, su disputa por estados transparentes, vigencia de las instituciones y derechos ciudadanos. Social democracia y socialismo democrático no son la misma cosa. Aunque tienen empatía histórica, responden a expectativas diferentes. Ahora mismo el Partido Socialista Obrero Español, bajo la dirección de Pedro Sánchez, propugna desde posiciones de izquierda un reagrupamiento y opción electoral, aproximando ideas y criterios al movimiento de “Podemos” de Pablo Iglesias, y derrotando las posiciones conservadoras, algunas de cuyas principales figuras, iconos del pasado perspicaz,  son hoy prósperos hombres de negocios e inversiones en el continente, negadores de su base social primaria y convertidos en lo que combatían. El gran dirigente portugués Mario Soares, recientemente fallecido, insistió siempre en que no era social demócrata sino socialista democrático. Aunque las etiquetas importan menos, no deja de tener trascendencia teórica, delimitar categorías conceptuales para seguir adelante fortaleciendo el pensamiento liberador que se nutre de afluentes sociales renovadores.
El sábado pasado fue un día especial en el monótono transcurrir de lo que el poeta e historiador helénico, Hesíodo, contemporáneo de Homero, llamó “los días de en medio”, ese tiempo en la historia en que no sucede nada, todo es un trillar de menudencias y miserias diarias, que pueden durar veinte o cincuenta años, bajo una obsecuencia moral y truculenta decepcionante. Durante algunas horas estuve fugado de esos días rutinarios, gracias a  Yvelisse, esa joya del intelecto y facunda expresión de la democracia dominicana.  

http://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2017/08/08/477318/Yvelisse-y-la-sequia-ideologica-del-pais
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