sábado, 8 de julio de 2017

La resistencia, pasado y presente - por Yvelisse Prats Ramírez De Pérez @YvepraPrats @IJFPG1

EN PLURAL

La resistencia, pasado y presente 


Puntos de vista sábado, 08 de julio de 2017
Yvelisse Prats Ramírez De Pérez
Yvelisse Prats¡Está vivo!
La exclamación surgió, conmovida, asombrada, en la voz de una joven estudiante del Diplomado en Historia Crítica Dominicana, que se imparte en el Instituto de Formación Política José Francisco Peña Gómez.
Frente a la imagen bien lograda de Manolo Tavárez, su gestualidad impresionante, su voz potente proclamando la lucha desde ‘‘las altas montañas de Quisqueya’’, no solo esa alumna sensible se emocionó.
El grupo entero que hacíamos el recorrido de las salas del Museo Memorial de la Resistencia, escuchando en respeto las eruditas explicaciones de su directora Luisa de Peña, nos rendimos en homenaje ante Manolo, símbolo de una resistencia que en su caso fue inmolación, que se convirtió en fecunda siembra de las interminables batallas que se siguen librando en nuestro país para lograr que imperen los valores que iluminan la vida y la muerte, no solo de Manolo y de Minerva y sus hermanas, sino de otros, aun innominados, a los que el Museo de la Resistencia recupera en la memoria y en el homenaje merecido.
¿Qué hacíamos los alumnos y varios profesores del Instituto Peña Gómez esa tarde en el Museo?
Concluíamos el programa del Diplomado en Historia Dominicana. El tema de este último modulo era la Resistencia, y quienes coordinamos el curso, el Profesor Augusto Bravo, vicedecano de la Facultad de Humanidades de la UASD y quien escribe, quisimos que esta última clase se viviera en el ambiente más propicio: el Museo, espacio en que sentimos y vivimos el relato histórico, conociendo a los martirizados, los héroes de la resistencia, en los años más duros, los de Trujillo y Balaguer.
Después del recorrido con emociones, la clase se instaló en el salón de actos del Museo.
Tirso Mejía Ricart, cuyo hermano Octavio murió en la expedición para derrocar a Trujillo, sintetizó un proceso de resistencia que ha durado varios siglos. El mismo fue protagonista en esa Resistencia. Luego, tal como habíamos planificado, dos sobrevivientes dieron testimonios de sus experiencias: Fafa Taveras y Cocuyo Báez.
Oírlos produce sensaciones encontradas: cuentan sus persecuciones, encarcelamientos y torturas con serenidad, y a la vez con convicción absoluta de que estaban en lo justo, que hicieron ‘‘lo que tenían que hacer’’, con una decisión de continuar aportando lo que les exija el pueblo por el que sacrificaron su juventud.
Al silencio reverente que acompañó sus exposiciones, sucedió el aplauso. Una de mis nietas, sentada a mi lado, se secaba, discretamente las lágrimas ‘‘¡Cuánto les debemos, abuela!’’ me dijo, y yo le respondí, escuetamente: ‘‘Pues pagando emulándolos’’.
Profeso la creencia de que la historia no está hecha, la estamos haciendo a diario. Después del testimonio de un pasado de heroísmo personalizado, de una resistencia que hubo de manifestarse, como canta Pablo Milanés, ‘‘con el machete en medio de la zafra, como bala feroz en la batalla’’, llegó el momento de aterrizar en el presente: la nueva resistencia, moral, pacífica, igualmente exigente y fiera, colectiva, en plural, como estos artículos: la MARCHA VERDE.
Invitada por mí, joven, grácil, culta, simpática, sencilla por fuera y profunda por dentro, Natalia Mármol nos habló.
Teorías, ideas, principios. No fue solamente una explicación de lo que hacen los ‘‘verdes’’, sino un buceo más hondo, exposición de por qué, para qué, una visión ideológica, que reconcilia las marchas con la política, la verdadera, doctrinaria, no la ‘‘real politik’’.
Digo reconcilia, porque quienes oyen a Natalia Mármol, descartan ese miedo que sienten algunos políticos en cuanto a la supuesta animadversión de los Verdes.
Uno que otro habrá. También hay algunos políticos que no creen en el derecho de los ciudadanos a expresarse. Por ambos lados, se necesita la buena voluntad para una alianza indispensable.
En la voz de Natalia Mármol, oímos el jueves el eco de esa voz conjugada que es la diversidad que expresa la Marcha Verde; dentro de la unidad del propósito ético, cuántos de los que desfilan ¿no son acaso simpatizantes, hasta dirigentes, de los partidos de oposición, que coinciden con los Verdes en el reclamo contra la impunidad y la corrupción, mantra que nos identifica a todos los dominicanos decentes?
La clase terminó. Concluyó el Diplomado que organicé como directora del Instituto y cursé como alumna aplicada, ¡no tuve ni una sola ausencia!
No soy particularmente afecta a Maquiavelo. Pero en este caso, en este Diplomado, en este ‘‘fin de fiesta’’ estupendo en el Museo de la Resistencia, me dije, cansadísima al llegar a mi casa: ‘‘el fin justificó el esfuerzo’’. Y mientras me dormía, y recordaba a Peña Gómez, murmuré ‘‘misión cumplida’’.
¡Hasta la próxima!
https://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2017/07/08/473246/la-resistencia-pasado-y-presente
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