Mostrando las entradas con la etiqueta Luis Abinader. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Luis Abinader. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de julio de 2026

Código Penal: la reforma que abre una nueva prueba para el Estado dominicano


Código Penal: la reforma que abre una nueva prueba para el Estado dominicano

La promulgación del nuevo Código Penal, mediante el Decreto núm. 507-26, no puede leerse únicamente como el cierre de una vieja deuda legislativa. Es, sobre todo, el inicio de una etapa compleja en la que la República Dominicana deberá demostrar si es capaz de convertir una reforma jurídica largamente esperada en una justicia más moderna, más eficaz, más garantista y más cercana a las exigencias reales de la sociedad.

La promulgación del nuevo Código Penal de la República Dominicana por parte del presidente Luis Abinader, mediante el Decreto núm. 507-26, representa uno de los movimientos institucionales más relevantes de los últimos años en materia de reforma jurídica. No se trata de una simple actualización normativa ni de una decisión administrativa más dentro del calendario político del Gobierno. Se trata de la entrada formal a una nueva etapa del sistema penal dominicano, marcada por la necesidad de armonizar la ley con los desafíos sociales, tecnológicos, criminales e institucionales del siglo XXI. Durante demasiado tiempo, el país convivió con una legislación penal cuya estructura respondía a realidades históricas muy distintas a las actuales. Hoy, en cambio, la sociedad dominicana enfrenta delitos tecnológicos, nuevas modalidades de criminalidad organizada, demandas crecientes de protección a las víctimas, exigencias de transparencia procesal y una ciudadanía cada vez más consciente de sus derechos fundamentales.

En ese contexto, la promulgación del nuevo Código Penal debe ser entendida como una decisión de alto impacto institucional. El país necesitaba un marco penal más moderno, más coherente con la Constitución y más funcional frente a las dinámicas contemporáneas del delito. Las sociedades democráticas no pueden enfrentar problemas nuevos con herramientas jurídicas envejecidas. Tampoco pueden aspirar a mayor seguridad ciudadana si el sistema normativo que sostiene la persecución penal, la protección de las víctimas, las garantías procesales y la responsabilidad del infractor permanece atrapado en fórmulas desactualizadas. La modernización penal, por tanto, es una condición indispensable para fortalecer el Estado de derecho, elevar la calidad de la justicia y dotar al sistema de herramientas más claras, más eficientes y más equilibradas.

Pero toda reforma penal seria debe ser observada con sentido de responsabilidad democrática. Un Código Penal no es solo un catálogo de delitos y sanciones. Es una arquitectura jurídica que define cómo una sociedad entiende la convivencia, la responsabilidad, la culpa, la reparación, la protección de derechos y los límites del poder punitivo del Estado. Por eso, la promulgación de esta nueva normativa no puede reducirse al entusiasmo de la aprobación ni al discurso de la modernización. Su verdadero valor dependerá de la forma en que sea aplicada, interpretada, enseñada, evaluada y corregida cuando la experiencia práctica revele vacíos, tensiones o aspectos susceptibles de mejora. La ley penal, por su naturaleza, toca la libertad, la dignidad, la seguridad y los derechos fundamentales de las personas. De ahí que su implementación exija rigor, prudencia y vigilancia institucional permanente.

En ese sentido, la creación de la Comisión de Seguimiento y Socialización constituye una decisión políticamente inteligente e institucionalmente necesaria. Presidida por el expresidente del Tribunal Constitucional, Milton Ray Guevara, e integrada por figuras reconocidas del ámbito jurídico y de la comunicación nacional, esta comisión tiene ante sí una misión que va mucho más allá del acompañamiento protocolar. Su tarea debe ser contribuir a que el nuevo Código Penal sea comprendido por la ciudadanía, asumido por los operadores del sistema de justicia y monitoreado con criterio técnico durante su entrada en vigencia. Una reforma de esta magnitud no puede abandonarse a la improvisación ni al automatismo burocrático. Requiere pedagogía pública, coordinación interinstitucional, formación especializada y una evaluación crítica que permita anticipar dificultades y proponer ajustes oportunos.

La decisión del presidente Abinader de acompañar la promulgación del Código con un espacio institucional de seguimiento envía una señal relevante: la modernización jurídica no concluye con la firma de un decreto. Comienza precisamente después de ella. El gran desafío no está solo en tener un texto legal nuevo, sino en garantizar que ese texto sea aplicado con justicia, proporcionalidad, coherencia constitucional y eficacia práctica. Jueces, fiscales, defensores públicos, abogados, cuerpos investigativos, instituciones penitenciarias y organismos auxiliares de la persecución penal deberán asumir una curva de adaptación que no será menor. La capacitación será determinante. La claridad procedimental será indispensable. La coordinación entre instituciones será decisiva. Y la voluntad de corregir, cuando sea necesario, será una prueba de madurez democrática.

El nuevo Código Penal también coloca sobre la mesa una reflexión más amplia sobre el tipo de Estado que la República Dominicana aspira a consolidar. Un Estado moderno no es solamente aquel que construye infraestructuras, digitaliza servicios o mejora indicadores económicos. Es también aquel que actualiza sus reglas de convivencia, protege derechos, sanciona con justicia, combate la impunidad y garantiza que el poder penal no sea arbitrario ni débil frente al crimen. La seguridad jurídica no es una abstracción de abogados; es una condición para la confianza ciudadana, la inversión, la paz social y la legitimidad institucional. Cuando las normas son claras, modernas y aplicables, el país avanza. Cuando las normas son confusas, obsoletas o desconectadas de la realidad, la justicia se debilita y la sociedad pierde confianza.

Sin embargo, conviene evitar triunfalismos. La promulgación del Código Penal es un paso trascendente, pero no resuelve por sí sola los problemas estructurales del sistema de justicia penal. La mora judicial, la calidad de la investigación criminal, las debilidades penitenciarias, la protección efectiva de las víctimas, la formación continua de los actores judiciales y la confianza ciudadana en las instituciones seguirán siendo desafíos determinantes. Ninguna ley, por avanzada que sea, sustituye la necesidad de instituciones sólidas, personal capacitado, recursos adecuados y cultura de legalidad. El nuevo Código puede abrir una etapa superior, pero esa etapa dependerá de la capacidad del Estado dominicano para convertir la norma en práctica responsable, y la promesa jurídica en resultados verificables.

La comisión creada por el Poder Ejecutivo tendrá, por tanto, una responsabilidad delicada: evitar que la socialización sea una formalidad y procurar que el seguimiento sea realmente sustantivo. La sociedad necesita conocer qué cambia, por qué cambia y cómo esos cambios impactan la vida cotidiana, la seguridad ciudadana, los derechos de las víctimas y las garantías de los procesados. Una reforma penal que no se explica bien puede generar confusión, resistencia o interpretaciones erráticas. Una reforma penal que se acompaña con pedagogía, transparencia y escucha institucional puede convertirse en una oportunidad para elevar la cultura jurídica del país y fortalecer la relación entre ciudadanía y justicia.

Desde una mirada de Estado, la promulgación del nuevo Código Penal también debe ser colocada dentro de un proceso más amplio de transformación institucional. La República Dominicana está obligada a responder a fenómenos cada vez más complejos: criminalidad transnacional, delitos cibernéticos, nuevas formas de violencia, expansión de redes ilícitas, demandas de mayor protección social y exigencias ciudadanas de transparencia. Frente a estos retos, el país no puede actuar con instrumentos jurídicos del pasado. La actualización penal es parte de una agenda mayor de modernización democrática, en la que la ley debe servir no para endurecer ciegamente el castigo, sino para ordenar con racionalidad la respuesta del Estado, proteger a los vulnerables, preservar garantías y fortalecer la confianza en la justicia.

El presidente Abinader coloca así en marcha una fase decisiva para la justicia penal dominicana. Pero la profundidad histórica de esta decisión no dependerá únicamente del acto de promulgación, sino de la capacidad de implementación. El país observará si la nueva legislación logra traducirse en mayor eficacia contra el delito, mejor protección de derechos, procesos más claros y una justicia más transparente. La reforma será juzgada no por sus intenciones, sino por sus resultados. Y esos resultados exigirán disciplina institucional, vigilancia técnica, apertura a la mejora continua y compromiso democrático.

La modernización penal dominicana empieza ahora su verdadera prueba. Ya no basta con celebrar que el país cuenta con un nuevo Código Penal. Ahora corresponde demostrar que esa herramienta puede contribuir a una justicia más moderna, más humana, más firme frente al crimen y más respetuosa de las garantías constitucionales. Si la República Dominicana logra acompañar esta reforma con educación jurídica, formación de operadores, coordinación institucional y evaluación permanente, el Decreto núm. 507-26 podrá ser recordado como el punto de partida de una etapa superior del Estado de derecho. Si, por el contrario, la implementación se deja a la improvisación, el país habrá perdido una oportunidad histórica.

Por eso, esta promulgación debe ser asumida con esperanza, pero también con responsabilidad. La justicia penal no se moderniza solo desde el papel; se moderniza en los tribunales, en las fiscalías, en la defensa pública, en la investigación criminal, en las cárceles, en la protección de las víctimas y en la conciencia ciudadana. El nuevo Código Penal abre una puerta. Cruzarla con éxito dependerá de la seriedad con que el Estado y la sociedad asuman la tarea que comienza.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

domingo, 26 de julio de 2026

Por una República Dominicana más productiva e inclusiva


Por una República Dominicana más productiva e inclusiva
Editorial
La participación en el Diálogo Regional de Política: Mujeres, productividad y crecimiento en Ciudad de Panamá reafirma una verdad ineludible: cerrar brechas de género no es solo una demanda de justicia, sino una estrategia indispensable para elevar la eficiencia y el crecimiento económico de la nación.

Contexto y urgencia

Nuestra economía necesita más talento en acción. Las mujeres dominicanas representan una reserva de capacidades, creatividad y liderazgo que aún no se aprovecha plenamente por barreras estructurales, culturales y regulatorias. En un mundo donde la competitividad se mide por la capacidad de incorporar talento diverso, persistir en desigualdades es renunciar a productividad y oportunidades de desarrollo.

El argumento económico

Cerrar brechas es una política pública con retorno medible. Cuando más mujeres participan en la fuerza laboral, acceden a financiamiento y lideran empresas, la productividad por trabajador aumenta, la innovación se acelera y la base tributaria se amplía. Por eso afirmo con convicción que la equidad es una prioridad estratégica: no un costo social aislado, sino una inversión en eficiencia y crecimiento sostenido.

Propuestas con visión de Estado

Necesitamos políticas integradas que combinen educación técnica y financiera, acceso a capital para emprendimientos liderados por mujeres, marcos laborales flexibles y servicios de cuidado accesibles. Es imprescindible fortalecer instituciones que midan resultados, promover incentivos fiscales y facilitar la digitalización de las micro, pequeñas y medianas empresas. Estas medidas deben diseñarse con datos, ejecutarse con transparencia y evaluarse con rigor.
Llamado a la responsabilidad colectiva

La transformación exige compromiso del sector público, del sector privado y de la sociedad civil. Requerimos liderazgo que trascienda ciclos políticos y que ponga la productividad nacional por encima de intereses particulares. En ese espíritu, celebro la presencia y el aporte técnico de @fabriciogm13, director general de @PromipymeRD, en el diálogo regional, y agradezco a @elBID por la invitación que permitió compartir experiencias y construir consensos.

La República Dominicana tiene la oportunidad histórica de convertir la equidad en motor de crecimiento. Hagámoslo con políticas valientes, con alianzas efectivas y con la convicción de que un país más justo es, también, un país más próspero.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor### Por una República Dominicana más productiva e inclusiva

La participación en el Diálogo Regional de Política: Mujeres, productividad y crecimiento en Ciudad de Panamá reafirma una verdad ineludible: cerrar brechas de género no es solo una demanda de justicia, sino una estrategia indispensable para elevar la eficiencia y el crecimiento económico de la nación.


Contexto y urgencia

Nuestra economía necesita más talento en acción. Las mujeres dominicanas representan una reserva de capacidades, creatividad y liderazgo que aún no se aprovecha plenamente por barreras estructurales, culturales y regulatorias. En un mundo donde la competitividad se mide por la capacidad de incorporar talento diverso, persistir en desigualdades es renunciar a productividad y oportunidades de desarrollo.

---

El argumento económico

Cerrar brechas es una política pública con retorno medible. Cuando más mujeres participan en la fuerza laboral, acceden a financiamiento y lideran empresas, la productividad por trabajador aumenta, la innovación se acelera y la base tributaria se amplía. Por eso afirmo con convicción que la equidad es una prioridad estratégica: no un costo social aislado, sino una inversión en eficiencia y crecimiento sostenido.

---

Propuestas con visión de Estado

Necesitamos políticas integradas que combinen educación técnica y financiera, acceso a capital para emprendimientos liderados por mujeres, marcos laborales flexibles y servicios de cuidado accesibles. Es imprescindible fortalecer instituciones que midan resultados, promover incentivos fiscales y facilitar la digitalización de las micro, pequeñas y medianas empresas. Estas medidas deben diseñarse con datos, ejecutarse con transparencia y evaluarse con rigor.

---

Llamado a la responsabilidad colectiva

La transformación exige compromiso del sector público, del sector privado y de la sociedad civil. Requerimos liderazgo que trascienda ciclos políticos y que ponga la productividad nacional por encima de intereses particulares. En ese espíritu, celebro la presencia y el aporte técnico de @fabriciogm13, director general de @PromipymeRD, en el diálogo regional, y agradezco a @elBID por la invitación que permitió compartir experiencias y construir consensos.

La República Dominicana tiene la oportunidad histórica de convertir la equidad en motor de crecimiento. Hagámoslo con políticas valientes, con alianzas efectivas y con la convicción de que un país más justo es, también, un país más próspero.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

Noticias relacionadas:
@fabriciogm13 Participación en el Diálogo Regional de Política: Mujeres, productividad y crecimiento en Ciudad de Panamá. El cierre de brechas no es solo un tema de equidad, sino una prioridad para mejorar la eficiencia y el crecimiento económico. Gracias a @el_BID por la invitación.
https://x.com/i/status/2080479232782700721

sábado, 25 de julio de 2026

Presidente Abinader, junto a la vicepresidenta y primera dama, dejó abiertos los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026

Presidente Abinader, junto a la vicepresidenta y primera dama, dejó abiertos los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026
En una impresionante ceremonia inaugural con despliegue de luces y uso de tecnología
24 de Julio 2026 | 23:58
Presidente Abinader

Santo Domingo.- Con una impresionante ceremonia inaugural con despliegue de luces y uso de tecnología, y la presencia de cientos de invitados y atletas nacionales y extranjeros, el presidente Luis Abinader, junto a la vicepresidenta Raquel Peña y la primera dama Raquel Arbaje, dejó oficialmente inaugurados los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 que se desarrollan desde este 24 de julio hasta el sábado 8 de agosto.

Durante poco más de dos horas, el acto, celebrado en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, conmemoró el centenario de estos juegos recordando un siglo de historia, homenajeando la identidad dominicana y celebrando la diversidad cultural de Centroamérica y el Caribe.

En ese mismo escenario, se realizó el tradicional desfile de las delegaciones participantes.

Total respaldo del Gobierno

“El verdadero triunfo del deporte consiste en aprender a respetar al adversario y respetar el mérito ajeno”, señaló el presidente del Comité Organizador de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, José Monegro, quien también destacó el poder del deporte para unir a la nación, por encima de todas las diferencias, en torno a un propósito común.

En este sentido, Monegro, y el presidente de Centro Caribe Sports, Luisín Mejia, agradecieron al presidente Abinader por asumir el proyecto como prioridad y garantizar el respaldo político, institucional y financiero para hacer de este momento una realidad, y de igual forma, a los expresidentes Danilo Medina, Leonel Fernández e Hipólito Mejía, quienes respaldaron el proyecto para garantizar el éxito de los mismos.

Un total de 40 deportes y 56 disciplinas convierten al país, por tercera ocasión y durante las próximas dos semanas, en la sede del evento multideportivo más importante de la región y además, el más antiguo del mundo después de los Juegos Olímpicos. Las primeras ocasiones fueron Santo Domingo 1974 y Santiago 1986.

Nuevas instalaciones deportivas, otras completamente renovadas y la entrega de la Villa Centroamericana y del Caribe en la que se hospedarán las delegaciones visitantes, demuestran el compromiso con la excelencia de la República Dominicana para la celebración de estas competencias, en las que participan más de 6,200 atletas provenientes de 37 países y territorios.

Para beneficio de ellos y el de oficiales, periodistas y visitantes, se diseñó un sistema integral que comprende transporte, alimentación, alojamiento, seguridad, atención médica, acreditaciones, tecnología, telecomunicaciones y servicios.

Sedes

Distribuidas en 46 instalaciones oficiales, las competencias se llevarán a cabo en el Gran Santo Domingo, Baní, Bonao, Cabarete, La Vega, Moca, Punta Cana y Santiago.

En el Gran Santo Domingo, el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte y el Parque del Este exhiben modernas infraestructuras deportivas que cumplen con estándares internacionales, en un esfuerzo impulsado por el Gobierno para, además, construir un legado que permita continuar la práctica deportiva y preparación de nuevas generaciones en espacios de primer nivel.

Preparación de atletas dominicanos

El compromiso del Gobierno no se limitó a la adecuación de las instalaciones deportivas, sino que se realizó, por igual, una inversión histórica de unos RD 890 millones para la preparación de los atletas, aumentando las oportunidades de obtener preseas y levantar la bandera por todo lo alto.

Ceremonia inaugural

La ceremonia contó con tres escenarios simultáneos, más de 30,000 insignias tipo led, un show de láser de gran formato y 1,100 drones que iluminaron el cielo. También participaron artistas nacionales e internacionales, más de 900 bailarines, los 83 músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional y las 45 voces del Coro Nacional Dominicano, dirigidos por el maestro José Antonio Molina.

Acceso a las competencias

Para acercar el deporte a la población, habrá acceso gratuito a casi todas las competencias, y solo cinco deportes tendrán boletas a la venta, los cuales son baloncesto, voleibol, béisbol, atletismo y los deportes acuáticos, con precios entre 600 y 800 pesos.

Mientras, los demás deportes solo requieren reserva previa mediante la obtención de una boleta electrónica gratuita, para la cual pueden ampliar la información en la página oficial de los juegos Santo Domingo 2026. Entre estos, gimnasia, boxeo, balonmano, fútbol, ecuestre, golf, ciclismo, judo, karate, tenis de mesa, remo, softbol y muchos más. 

También estuvieron presentes, el expresidente Hipólito Mejía; el ministro de Deportes, Kelvin Cruz; el presidente del Comité Olímpico Dominicano (COD), Garibaldy Bautista, y el del Senado, Ricardo de los Santos; la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, así como el ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, entre otros.

ooooo

Deporte

República Dominicana inaugura con éxito los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026

En una ceremonia tecnológica y cultural encabezada por el presidente Luis Abinader, la vicepresidenta Raquel Peña y la primera dama Raquel Arbaje, más de 6,200 atletas de 37 países inician dos semanas de competencia en 40 deportes; el evento, respaldado por una inversión histórica y una infraestructura renovada, proyecta el país como referente regional y fortalece su marca país.

Santo Domingo, 24 de julio de 2026 — Con una ceremonia inaugural de alto impacto tecnológico y artístico, la República Dominicana abrió oficialmente los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, evento multideportivo que se desarrollará entre el 24 de julio y el 8 de agosto. El acto, celebrado en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, contó con la presencia del presidente Luis Abinader, la vicepresidenta Raquel Peña y la primera dama Raquel Arbaje, así como de autoridades nacionales, expresidentes, dirigentes deportivos y delegaciones de la región. La puesta en escena, que conmemoró el centenario de estos juegos, combinó innovación tecnológica con expresiones de la identidad cultural dominicana y la diversidad de Centroamérica y el Caribe.

Ceremonia inaugural

La inauguración se extendió por más de dos horas y articuló tres escenarios simultáneos que integraron recursos audiovisuales de última generación. Un despliegue de más de 30,000 insignias LED, un espectáculo láser de gran formato y una coreografía aérea compuesta por 1,100 drones iluminaron el cielo de Santo Domingo. La propuesta artística incluyó la participación de más de 900 bailarines, la Orquesta Sinfónica Nacional con 83 músicos y el Coro Nacional Dominicano con 45 voces, dirigidos por el maestro José Antonio Molina. En el mismo escenario se realizó el tradicional desfile de las delegaciones, que puso de relieve el espíritu competitivo y la fraternidad regional.


Respaldo institucional y liderazgo político

El Comité Organizador, encabezado por José Monegro, y la presidencia de Centro Caribe Sports, representada por Luisín Mejía, destacaron el compromiso del Gobierno dominicano para convertir este proyecto en una prioridad nacional. El respaldo político, institucional y financiero permitió la ejecución de un plan integral que contó con el apoyo de expresidentes y de las principales instituciones públicas. En palabras de los organizadores, el deporte se concibe como una herramienta de cohesión social y diplomacia regional que trasciende la competencia y promueve valores de respeto y mérito.


Infraestructura, logística y legado

La República Dominicana acoge por tercera vez estos Juegos, tras Santo Domingo 1974 y Santiago 1986, con una oferta competitiva de 40 deportes y 56 disciplinas. Más de 6,200 atletas de 37 países y territorios competirán en 46 instalaciones oficiales distribuidas en el Gran Santo Domingo, Baní, Bonao, Cabarete, La Vega, Moca, Punta Cana y Santiago. El programa de obras incluyó la construcción de nuevas instalaciones, la renovación integral de recintos existentes y la entrega de la Villa Centroamericana y del Caribe para el alojamiento de las delegaciones. Estas inversiones buscan dejar un legado deportivo y social que potencie la práctica regular, la formación de talentos y la capacidad de la nación para albergar eventos internacionales de primer nivel.

La organización implementó un sistema integral de servicios para atletas, oficiales, prensa y visitantes que abarca transporte, alimentación, alojamiento, seguridad, atención médica, acreditaciones, tecnología y telecomunicaciones. Este enfoque logístico se diseñó para garantizar la eficiencia operativa y la experiencia de los participantes, al tiempo que se fortalece la infraestructura turística y urbana de las sedes.


Preparación deportiva y acceso ciudadano

El Gobierno destinó una inversión histórica de RD$ 890 millones para la preparación de los atletas dominicanos, con programas de alto rendimiento, apoyo técnico y acceso a instalaciones de entrenamiento. Esta apuesta por el desarrollo deportivo busca incrementar las posibilidades de medallas y consolidar una generación de deportistas competitivos a nivel regional y global.

Con el objetivo de democratizar el acceso al deporte, la mayoría de las competencias serán de entrada gratuita, mientras que cinco disciplinas —baloncesto, voleibol, béisbol, atletismo y deportes acuáticos— tendrán boletas a la venta con precios accesibles. El resto de las disciplinas requerirán reserva previa mediante boleta electrónica gratuita, facilitando la participación de la ciudadanía y el disfrute de un evento que se proyecta como un acontecimiento social y cultural de alcance nacional.


Impacto económico, social y reputacional

La celebración de los Juegos representa una oportunidad estratégica para la República Dominicana en términos de promoción internacional, dinamización del turismo y generación de actividad económica en sectores como la hostelería, el transporte y los servicios. Más allá del impacto inmediato, la visibilidad regional y la demostración de capacidades organizativas fortalecen la marca país y posicionan al país como un destino confiable para eventos deportivos y culturales de gran escala.

En el plano social, el evento promueve la inclusión, la formación de jóvenes y la cohesión comunitaria, al tiempo que proyecta valores de convivencia y excelencia. La combinación de inversión pública, alianzas institucionales y participación ciudadana busca convertir los Juegos en un catalizador de desarrollo sostenible y en un referente de gestión deportiva en la región.

La inauguración de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 marca el inicio de dos semanas de competencia, encuentro y celebración regional. Con una organización respaldada por el Estado, una infraestructura renovada y un ambicioso programa deportivo, la República Dominicana reafirma su compromiso con el deporte como motor de desarrollo y su vocación de liderazgo en Centroamérica y el Caribe. Para más información sobre programación, sedes y acceso a boletas, la ciudadanía puede consultar la página oficial de los Juegos Santo Domingo 2026.

.....

lunes, 20 de julio de 2026

Debajo de la Plaza de la Bandera circula el futuro | “Debajo de esta plaza circulará el futuro; sobre ella permanece nuestra historia”, presidente @LuisAbinader

Debajo de la Plaza de la Bandera circula el futuro

La inauguración del túnel de la Plaza de la Bandera no debe leerse solo como una obra vial de 1.2 kilómetros, sino como una decisión de Estado que convierte movilidad, tiempo ciudadano, conectividad regional e identidad nacional en una misma política pública de desarrollo.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La inauguración del túnel de la Plaza de la Bandera marca un punto de inflexión en la forma en que la República Dominicana comienza a entender la infraestructura pública: no como cemento aislado, no como una obra para la fotografía oficial ni como una intervención desconectada del tejido social, sino como una herramienta estratégica para ordenar la ciudad, reducir desigualdades territoriales, conectar regiones productivas y devolver valor al tiempo de la gente. En un país que crece, se expande, se urbaniza y exige respuestas más eficientes a sus problemas cotidianos, abrir un paso soterrado bajo uno de los espacios más simbólicos de la nación equivale a afirmar que el desarrollo debe avanzar sin sepultar la memoria, y que la modernidad tiene sentido cuando respeta la historia sobre la cual se construye.

El presidente Luis Abinader inauguró una obra que, por su naturaleza y ubicación, trasciende la ingeniería vial. El túnel de 1.2 kilómetros, con cuatro carriles y capacidad para movilizar alrededor de 2,500 vehículos por hora, interviene uno de los puntos más críticos de la movilidad del Gran Santo Domingo: la salida hacia la región Sur. Durante años, la Plaza de la Bandera fue, al mismo tiempo, emblema patrio y nudo urbano; lugar de reverencia cívica y escenario de largos congestionamientos; monumento de identidad nacional y punto de desgaste diario para miles de ciudadanos que perdían tiempo, combustible, productividad y calidad de vida en un cuello de botella estructural. Resolver ese conflicto no era un lujo: era una necesidad impostergable de planificación pública.

Hay obras que se miden por su longitud, por su inversión o por su capacidad técnica. Esta, sin embargo, debe medirse también por el valor social del tiempo recuperado. Cuando el presidente Abinader plantea que gobernar implica respetar el tiempo de los ciudadanos, coloca la discusión en un plano más profundo: la movilidad no es únicamente un asunto de tránsito, sino de dignidad cotidiana. Cada minuto atrapado en un tapón representa estrés, deterioro ambiental, pérdida económica, retrasos familiares, menos descanso y menos productividad. En ese sentido, una infraestructura bien concebida no solo mueve vehículos; mueve oportunidades, disciplina el crecimiento urbano y reduce la fricción que impide a una sociedad funcionar con mayor eficiencia.

La inversión de RD$3,300 millones, financiada con recursos provenientes de la renegociación del contrato de concesión con Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI, añade otro elemento sustantivo al análisis. La obra pone sobre la mesa una idea poderosa: la administración responsable de los recursos públicos puede traducirse en resultados tangibles cuando existe visión de Estado. No se trata únicamente de renegociar mejor, sino de convertir decisiones financieras en infraestructura de alto impacto social. En tiempos en que la ciudadanía exige transparencia, eficiencia y retorno concreto de las políticas públicas, esta intervención muestra cómo un acuerdo bien gestionado puede transformarse en movilidad, seguridad vial, competitividad y bienestar.

Pero el túnel de la Plaza de la Bandera no puede analizarse como una pieza suelta. Su verdadero alcance aparece cuando se inserta dentro de una estrategia más amplia de conectividad hacia el Sur, una región históricamente marcada por enormes potencialidades y por deudas acumuladas en materia de infraestructura. El paso a desnivel de Pintura, las circunvalaciones de Baní y Azua, el avance del teleférico hacia Haina, la conexión con el Metro de Los Alcarrizos y las mejoras en carreteras que enlazan San Cristóbal, Peravia, Azua, Barahona y Pedernales forman parte de una misma narrativa territorial: acercar el Sur a la capital y acercar la capital al Sur. Esa integración no solo facilita el transporte de personas; también abre rutas para el comercio, el turismo, la logística, la inversión y la cohesión nacional.

Durante décadas, hablar del desarrollo del Sur fue muchas veces hablar de promesas postergadas. Hoy, sin caer en triunfalismos prematuros, resulta evidente que una región con activos naturales, culturales, turísticos, agrícolas y estratégicos requiere infraestructura para convertir potencial en realidad. Ningún territorio se desarrolla plenamente si permanece desconectado, si sus productos tardan demasiado en llegar a los mercados, si sus habitantes enfrentan barreras para acceder a servicios, empleos y oportunidades, o si sus destinos turísticos dependen de vías insuficientes. Por eso, una obra ubicada en Santo Domingo puede tener una lectura regional: al descongestionar la salida hacia el Sur, también se mejora la puerta de entrada a una nueva etapa de articulación económica.

La Plaza de la Bandera añade, además, una dimensión simbólica que no debe subestimarse. Intervenir un espacio de semejante peso histórico exigía prudencia, sensibilidad urbana y respeto patrimonial. La frase del mandatario —“Debajo de esta plaza circulará el futuro; sobre ella permanece nuestra historia”— resume con fuerza el dilema central de toda nación que desea modernizarse sin romper con sus raíces. El desarrollo que desconoce la memoria termina siendo arrogante; la memoria que rechaza toda modernización corre el riesgo de volverse inmóvil. Esta obra intenta conciliar ambos planos: preservar el significado de un espacio emblemático mientras debajo de él se instala una solución vial propia de una ciudad que ya no puede seguir funcionando con respuestas del pasado.

También conviene destacar que la intervención no se limita al túnel como estructura física. La renovación integral de la Plaza de la Bandera refuerza la idea de que los espacios públicos deben ser recuperados para la ciudadanía. Una ciudad no se define solo por la velocidad de sus avenidas, sino por la calidad de sus lugares comunes, por la seguridad de sus recorridos, por la belleza de sus símbolos y por la posibilidad de que sus habitantes se reconozcan en ellos. Si la infraestructura vial resuelve el flujo, el espacio público reconstruye pertenencia. Ambas dimensiones son necesarias para que la modernización urbana sea humana y no simplemente vehicular.

El ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, ha señalado que la obra beneficiará a unas 300,000 personas y que fue ejecutada en aproximadamente un año y medio, un plazo relevante para una infraestructura de esta magnitud. También se han resaltado sus componentes de seguridad: ventilación, extracción de gases, equipos contra incendios, plantas eléctricas de emergencia, monitoreo conectado al Sistema 911 y cuarto de control. Estos elementos importan porque la infraestructura moderna no puede limitarse a abrir paso; debe garantizar operación segura, mantenimiento adecuado y resiliencia ante emergencias. La calidad de una obra pública se prueba no solo el día de su inauguración, sino en la eficiencia con que funciona durante años.

Este túnel llega, además, en un momento en que el Gran Santo Domingo necesita repensar con urgencia su modelo de movilidad. La expansión urbana, el aumento del parque vehicular, la concentración de servicios, la presión sobre las principales avenidas y la necesidad de integrar sistemas de transporte masivo obligan a mirar más allá de soluciones puntuales. Los pasos a desnivel, túneles y corredores viales son importantes, pero deben articularse con políticas de transporte colectivo, ordenamiento territorial, seguridad vial, planificación urbana y desarrollo regional. La gran tarea pendiente es que cada obra forme parte de un sistema y no de una sucesión de respuestas aisladas. En ese desafío, la Plaza de la Bandera puede convertirse en referencia de cómo intervenir con visión integral.

El gobierno del presidente Abinader parece apostar a una premisa clara: la infraestructura no es únicamente inversión física, sino política de desarrollo. Cuando una obra reduce tiempos de traslado, favorece el comercio, mejora la conectividad interprovincial y fortalece la seguridad vial, también incide sobre la competitividad del país. Cuando conecta una capital congestionada con una región de alto potencial, ayuda a redistribuir oportunidades. Cuando utiliza recursos extraordinarios para generar beneficios colectivos, convierte la gestión pública en resultados medibles. Y cuando respeta un símbolo nacional mientras moderniza su entorno, demuestra que progreso e identidad no tienen por qué enfrentarse.

La inauguración del túnel de la Plaza de la Bandera debe ser celebrada, pero también asumida como compromiso. Celebrada porque representa una solución concreta a un problema histórico de movilidad. Asumida como compromiso porque toda gran obra pública exige mantenimiento, fiscalización, educación vial y continuidad en la planificación. El verdadero éxito no será solo el corte de cinta, sino la permanencia de sus beneficios: menos congestión, mayor seguridad, mejor conexión con el Sur y una experiencia urbana más digna para cientos de miles de personas. El país necesita obras que duren, que funcionen y que sirvan; obras que no se agoten en el discurso, sino que se comprueben en la vida diaria.

En el fondo, este túnel habla de una República Dominicana que se mueve, que intenta ordenar su crecimiento y que reconoce que el desarrollo nacional no puede depender de improvisaciones. La salida hacia el Sur no es simplemente una ruta geográfica; es una vía hacia una visión más equilibrada del territorio. Bajo la Plaza de la Bandera circularán vehículos, mercancías, trabajadores, familias y visitantes. Sobre ella seguirá ondeando el símbolo de la nación. Esa convivencia entre movilidad e identidad resume el sentido más profundo de la obra: avanzar sin olvidar, modernizar sin borrar, construir futuro sin renunciar a la historia.

NOTICIAS RELACIONADAS




*Presidente Abinader inaugura el túnel de la Plaza de la Bandera que cambia la salida hacia el Sur y redefine la movilidad del Gran Santo Domingo*

_El presidente destaca que la obra fue financiada con los recursos obtenidos tras la renegociación del contrato de concesión con Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (AERODOM), una decisión que, afirmó, hoy se traduce en infraestructura estratégica para el desarrollo nacional_

_El ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella dijo que este túnel tiene una longitud de 1.2 kilómetros y fue diseñado para movilizar 2,500 vehículos por hora_ 
*Santo Domingo, R.D., 19 de julio de 2026—* El presidente Luis Abinader inauguró este domingo el túnel de la Plaza de la Bandera y la renovación integral de este emblemático espacio público, una obra concebida para transformar la movilidad en el Gran Santo Domingo, agilizar la salida hacia la región Sur y consolidar un corredor vial que impulse el desarrollo económico y social de esa zona del país.

Durante el acto, donde el mandatario estuvo acompañado de la primera dama, Raquel Arbaje, afirmó que la infraestructura representa una de las obras más importantes ejecutadas por su gestión en materia de movilidad urbana, al considerar que permitirá reducir significativamente los tiempos de desplazamiento, descongestionar uno de los puntos de mayor flujo vehicular de la capital y ofrecer una circulación más segura y eficiente para miles de conductores que diariamente utilizan este corredor.
Abinader expresó que este tipo de proyectos reflejan la visión de un Gobierno enfocado en resolver los problemas cotidianos de la población, al señalar que gobernar también significa respetar el tiempo de los ciudadanos y desarrollar obras que mejoren su calidad de vida.

El jefe de Estado explicó que el nuevo sistema vial tiene una extensión de 1.2 kilómetros, cuatro carriles y permite el paso soterrado por debajo de la Plaza de la Bandera, dando continuidad a la avenida Gregorio Luperón y eliminando uno de los principales cuellos de botella del tránsito en la salida hacia las provincias del Sur.
Indicó que la obra requirió una inversión de RD$3,300 millones y resaltó que fue posible gracias a los recursos obtenidos tras la renegociación del contrato de concesión con Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (AERODOM), decisión que calificó como una muestra de administración responsable de los recursos públicos.

El presidente sostuvo que los beneficios de esa renegociación comienzan a materializarse en proyectos de alto impacto para la población, al convertir recursos extraordinarios en infraestructura que mejora la competitividad del país, fortalece la seguridad vial y genera bienestar para miles de familias.
Durante su intervención recordó que la rotonda de la Plaza de la Bandera llegó a soportar más de 2,500 vehículos por hora en los períodos de mayor demanda, situación que provocaba largos congestionamientos y pérdidas de tiempo para quienes seh⁹ desplazaban diariamente entre el Distrito Nacional, Santo Domingo Oeste y las provincias del Sur.

Afirmó que la inauguración del túnel constituye apenas una parte de un plan integral para modernizar la infraestructura vial del país y fortalecer la conectividad con la región Sur, una zona que, según expresó, durante décadas esperó inversiones de esta magnitud para desarrollar plenamente su potencial económico.
En ese sentido, citó como parte de esa estrategia el paso a desnivel de Pintura, las circunvalaciones de Baní y Azua, el avance del Teleférico de Santo Domingo hacia Haina y su conexión con el Metro de Los Alcarrizos, además de las mejoras en las carreteras que comunican San Cristóbal, Peravia, Azua, Barahona y Pedernales.

El mandatario señaló que estas obras forman un eje de desarrollo que permitirá acercar oportunidades, facilitar el comercio, dinamizar el turismo, mejorar el transporte de mercancías y fortalecer la integración entre la capital y toda la región Sur.

Asimismo, destacó que la intervención respetó el valor histórico y simbólico de la Plaza de la Bandera, considerada uno de los espacios más representativos de la identidad nacional. Explicó que el proyecto fue diseñado para modernizar la infraestructura vial sin afectar el patrimonio histórico, integrando desarrollo urbano y conservación.
Abinader manifestó que la Plaza de la Bandera no solo fue restaurada, sino fortalecida como espacio público para el disfrute de la ciudadanía, manteniendo intacto su significado histórico mientras debajo de ella circula una infraestructura concebida para responder a las necesidades del crecimiento urbano.

"Debajo de esta plaza circulará el futuro; sobre ella permanece nuestra historia", expresó el mandatario al definir el significado de la obra, la cual describió como una combinación de progreso, movilidad, identidad nacional y visión de futuro.

Finalmente, el presidente reiteró que el crecimiento sostenido que experimenta la República Dominicana requiere continuar invirtiendo en infraestructuras modernas, eficientes y seguras que acompañen el desarrollo económico del país y eleven la calidad de vida de la población.

Al concluir su discurso, exhortó a los ciudadanos a hacer suyo este nuevo espacio y reafirmó el compromiso de su Gobierno de seguir impulsando proyectos que conecten a todas las regiones del territorio nacional, generen oportunidades y fortalezcan el desarrollo desde Santo Domingo hasta el extremo sur del país.
*Obra beneficiará a unas 300 mil personas*

El ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella dijo que este túnel tiene una longitud de 1.2 kilómetros y fue diseñado para movilizar 2,500 vehículos por hora. 

Asimismo, manifestó que la obra forma parte de la segunda etapa de la solución vial de la zona y que beneficiará a unas 300 mil personas.

La obra comenzó en febrero de 2025 y, según el ministro, fue ejecutada en aproximadamente un año y medio, plazo que calificó como "récord" para una infraestructura de esa magnitud.
Sostuvo que en materia de seguridad, el túnel dispone de sistemas de ventilación y extracción de gases, equipos contra incendios, plantas eléctricas de emergencia, monitoreo conectado al Sistema 9-1-1 y un cuarto de control para la operación de la infraestructura.

Estuvieron presentes, el expresidente, Hipólito Mejía; los presidentes del Senado, Ricardo de los Santos; Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco; los ministros, Administrativo de la Presidencia Andrés Bautista; de Defensa el teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre y el alcalde del municipio Santo Domingo Oeste, Francisco Peña, entre otras personalidades
 .oooo
🚧✨ Inauguración histórica en Santo Domingo 🇩🇴🚦  

El presidente Luis Abinader dejó inaugurado este domingo el túnel de la Plaza de la Bandera, una obra de 1.2 km con capacidad para 2,500 vehículos por hora, que redefine la movilidad del Gran Santo Domingo y agiliza la salida hacia el Sur. 🛣️  

💰 La infraestructura, con una inversión de RD$3,300 millones, fue posible gracias a los recursos obtenidos tras la renegociación del contrato con AERODOM, convirtiendo fondos extraordinarios en desarrollo estratégico para el país.  

👥 El ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, destacó que la obra beneficiará a más de 300 mil personas, integrando seguridad vial, sistemas de ventilación, monitoreo 9‑1‑1 y conservación del valor histórico de la Plaza de la Bandera.  

🗣️ @LuisAbinader: “Debajo de esta plaza circulará el futuro; sobre ella permanece nuestra historia”.  

#MovilidadRD #TunelPlazaDeLaBandera #RDavanza #LegadoDeLuis #LuisAbinader #ObrasPúblicas #InfraestructuraRD #DesarrolloNacional #SantoDomingo
El presidente @luisabinader inaugura el #TunelDelProgreso, el túnel de la Plaza de la Bandera  
#PlazadelaBandera #MovilidadSD #InfraestructuraRD #SantoDomingo #GuasábaraEditor

Debajo de la Plaza de la Bandera circula el futuro

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La verdadera dimensión de una obra pública no siempre se mide por los metros de hormigón, la inversión ejecutada o la complejidad de su ingeniería. Se mide, sobre todo, por su capacidad de transformar la vida diaria de la gente, ordenar el territorio, ampliar oportunidades y expresar una visión de país. Bajo esa mirada, la inauguración del túnel de la Plaza de la Bandera constituye mucho más que la apertura de una infraestructura vial de 1.2 kilómetros: representa una decisión de Estado que convierte movilidad, tiempo ciudadano, conectividad regional e identidad nacional en una misma política pública de desarrollo.

Durante años, la Plaza de la Bandera fue simultáneamente símbolo patrio y punto crítico del tránsito capitaleño. Allí convivían la solemnidad de la memoria nacional con el desgaste cotidiano de miles de ciudadanos atrapados en uno de los cuellos de botella más sensibles del Gran Santo Domingo. Resolver esa contradicción no era un capricho técnico ni una obra de conveniencia coyuntural; era una necesidad impostergable de planificación urbana, eficiencia económica y respeto al tiempo de la población. Porque en una nación moderna, cada minuto perdido en la congestión también es productividad perdida, combustible consumido, estrés acumulado y calidad de vida disminuida.

El presidente Luis Abinader ha colocado esta obra en una perspectiva correcta al señalar que gobernar también significa respetar el tiempo de los ciudadanos. Esa afirmación contiene una definición profunda de liderazgo público. El Estado no solo gobierna cuando legisla, recauda o administra; también gobierna cuando reduce las fricciones que impiden a la sociedad funcionar mejor. Una vía más fluida no solo mueve vehículos: mueve trabajadores, familias, mercancías, estudiantes, turistas, inversión y esperanza. En ese sentido, el túnel de la Plaza de la Bandera no es una intervención aislada, sino una respuesta concreta a una demanda acumulada de orden, seguridad y eficiencia.

La obra, con cuatro carriles, capacidad para movilizar alrededor de 2,500 vehículos por hora y una inversión de RD$3,300 millones, adquiere un valor adicional por su origen financiero. Haber convertido los recursos derivados de la renegociación del contrato de concesión con Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI en infraestructura de alto impacto social es una señal de administración responsable. La buena gestión pública no se proclama: se demuestra cuando las decisiones financieras producen resultados tangibles, cuando los acuerdos extraordinarios se traducen en bienestar colectivo y cuando el ciudadano puede ver, transitar y comprobar el retorno de los recursos del Estado.

Pero el alcance estratégico de este túnel se comprende mejor dentro de una visión territorial más amplia. La salida hacia el Sur no es simplemente una ruta geográfica; es una puerta hacia una región largamente esperada por el desarrollo. San Cristóbal, Peravia, Azua, Barahona y Pedernales forman parte de un eje con enorme potencial turístico, logístico, agrícola, productivo y cultural. Sin conectividad eficiente, ningún territorio convierte plenamente sus posibilidades en prosperidad. Por eso, al descongestionar ese punto neurálgico de la capital, el país también fortalece la articulación económica con una región llamada a desempeñar un papel decisivo en el futuro dominicano.

Hay, además, una lectura simbólica que eleva la importancia de esta obra. Intervenir la Plaza de la Bandera exigía sensibilidad histórica. No se trataba solo de construir debajo de un espacio público, sino de hacerlo sin herir su significado. La frase del presidente —“Debajo de esta plaza circulará el futuro; sobre ella permanece nuestra historia”— resume con precisión el equilibrio que toda nación seria debe procurar: avanzar sin borrar, modernizar sin desarraigar, construir futuro sin renunciar a la memoria. El progreso que desprecia la historia se vuelve arrogante; la historia que rechaza la modernidad se condena a la inmovilidad.

La renovación integral de la Plaza también recuerda que la infraestructura debe servir a las personas, no desplazar a la ciudadanía del espacio común. Una ciudad no se define únicamente por la velocidad de sus avenidas, sino por la dignidad de sus lugares públicos, la seguridad de sus recorridos y la capacidad de sus símbolos para seguir convocando pertenencia. Si el túnel agiliza la movilidad, la plaza restaurada reafirma identidad. Esa combinación es fundamental: el desarrollo urbano debe ser funcional, pero también humano.

La obra beneficiará a unas 300,000 personas y cuenta con sistemas de ventilación, extracción de gases, equipos contra incendios, plantas eléctricas de emergencia, monitoreo conectado al 9-1-1 y un cuarto de control. Estos detalles importan porque la infraestructura moderna no puede limitarse a inaugurar soluciones; debe garantizar seguridad, mantenimiento, operación eficiente y permanencia en el tiempo. La verdadera prueba de una obra pública empieza después del corte de cinta, cuando la ciudadanía la incorpora a su vida diaria.

Debajo de la Plaza de la Bandera circularán vehículos, mercancías y oportunidades. Sobre ella continuará ondeando el símbolo de la nación. En esa convivencia entre movilidad e identidad está el mensaje más poderoso de esta intervención: la República Dominicana puede avanzar sin olvidar, crecer con planificación y convertir la infraestructura en una expresión concreta de Estado, desarrollo y visión de futuro.


Presidente Abinader inaugura el túnel de la Plaza de la Bandera que cambia la salida hacia el Sur y redefine la movilidad del Gran Santo Domingo

*Presidente Abinader inaugura el túnel de la Plaza de la Bandera que cambia la salida hacia el Sur y redefine la movilidad del Gran Santo Domingo*

_El presidente destaca que la obra fue financiada con los recursos obtenidos tras la renegociación del contrato de concesión con Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (AERODOM), una decisión que, afirmó, hoy se traduce en infraestructura estratégica para el desarrollo nacional_

_El ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella dijo que este túnel tiene una longitud de 1.2 kilómetros y fue diseñado para movilizar 2,500 vehículos por hora_ 
*Santo Domingo, R.D., 19 de julio de 2026—* El presidente Luis Abinader inauguró este domingo el túnel de la Plaza de la Bandera y la renovación integral de este emblemático espacio público, una obra concebida para transformar la movilidad en el Gran Santo Domingo, agilizar la salida hacia la región Sur y consolidar un corredor vial que impulse el desarrollo económico y social de esa zona del país.

Durante el acto, donde el mandatario estuvo acompañado de la primera dama, Raquel Arbaje, afirmó que la infraestructura representa una de las obras más importantes ejecutadas por su gestión en materia de movilidad urbana, al considerar que permitirá reducir significativamente los tiempos de desplazamiento, descongestionar uno de los puntos de mayor flujo vehicular de la capital y ofrecer una circulación más segura y eficiente para miles de conductores que diariamente utilizan este corredor.
Abinader expresó que este tipo de proyectos reflejan la visión de un Gobierno enfocado en resolver los problemas cotidianos de la población, al señalar que gobernar también significa respetar el tiempo de los ciudadanos y desarrollar obras que mejoren su calidad de vida.

El jefe de Estado explicó que el nuevo sistema vial tiene una extensión de 1.2 kilómetros, cuatro carriles y permite el paso soterrado por debajo de la Plaza de la Bandera, dando continuidad a la avenida Gregorio Luperón y eliminando uno de los principales cuellos de botella del tránsito en la salida hacia las provincias del Sur.
Indicó que la obra requirió una inversión de RD$3,300 millones y resaltó que fue posible gracias a los recursos obtenidos tras la renegociación del contrato de concesión con Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (AERODOM), decisión que calificó como una muestra de administración responsable de los recursos públicos.

El presidente sostuvo que los beneficios de esa renegociación comienzan a materializarse en proyectos de alto impacto para la población, al convertir recursos extraordinarios en infraestructura que mejora la competitividad del país, fortalece la seguridad vial y genera bienestar para miles de familias.
Durante su intervención recordó que la rotonda de la Plaza de la Bandera llegó a soportar más de 2,500 vehículos por hora en los períodos de mayor demanda, situación que provocaba largos congestionamientos y pérdidas de tiempo para quienes seh⁹ desplazaban diariamente entre el Distrito Nacional, Santo Domingo Oeste y las provincias del Sur.

Afirmó que la inauguración del túnel constituye apenas una parte de un plan integral para modernizar la infraestructura vial del país y fortalecer la conectividad con la región Sur, una zona que, según expresó, durante décadas esperó inversiones de esta magnitud para desarrollar plenamente su potencial económico.
En ese sentido, citó como parte de esa estrategia el paso a desnivel de Pintura, las circunvalaciones de Baní y Azua, el avance del Teleférico de Santo Domingo hacia Haina y su conexión con el Metro de Los Alcarrizos, además de las mejoras en las carreteras que comunican San Cristóbal, Peravia, Azua, Barahona y Pedernales.

El mandatario señaló que estas obras forman un eje de desarrollo que permitirá acercar oportunidades, facilitar el comercio, dinamizar el turismo, mejorar el transporte de mercancías y fortalecer la integración entre la capital y toda la región Sur.

Asimismo, destacó que la intervención respetó el valor histórico y simbólico de la Plaza de la Bandera, considerada uno de los espacios más representativos de la identidad nacional. Explicó que el proyecto fue diseñado para modernizar la infraestructura vial sin afectar el patrimonio histórico, integrando desarrollo urbano y conservación.
Abinader manifestó que la Plaza de la Bandera no solo fue restaurada, sino fortalecida como espacio público para el disfrute de la ciudadanía, manteniendo intacto su significado histórico mientras debajo de ella circula una infraestructura concebida para responder a las necesidades del crecimiento urbano.

"Debajo de esta plaza circulará el futuro; sobre ella permanece nuestra historia", expresó el mandatario al definir el significado de la obra, la cual describió como una combinación de progreso, movilidad, identidad nacional y visión de futuro.

Finalmente, el presidente reiteró que el crecimiento sostenido que experimenta la República Dominicana requiere continuar invirtiendo en infraestructuras modernas, eficientes y seguras que acompañen el desarrollo económico del país y eleven la calidad de vida de la población.

Al concluir su discurso, exhortó a los ciudadanos a hacer suyo este nuevo espacio y reafirmó el compromiso de su Gobierno de seguir impulsando proyectos que conecten a todas las regiones del territorio nacional, generen oportunidades y fortalezcan el desarrollo desde Santo Domingo hasta el extremo sur del país.
*Obra beneficiará a unas 300 mil personas*

El ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella dijo que este túnel tiene una longitud de 1.2 kilómetros y fue diseñado para movilizar 2,500 vehículos por hora. 

Asimismo, manifestó que la obra forma parte de la segunda etapa de la solución vial de la zona y que beneficiará a unas 300 mil personas.

La obra comenzó en febrero de 2025 y, según el ministro, fue ejecutada en aproximadamente un año y medio, plazo que calificó como "récord" para una infraestructura de esa magnitud.
Sostuvo que en materia de seguridad, el túnel dispone de sistemas de ventilación y extracción de gases, equipos contra incendios, plantas eléctricas de emergencia, monitoreo conectado al Sistema 9-1-1 y un cuarto de control para la operación de la infraestructura.

Estuvieron presentes, el expresidente, Hipólito Mejía; los presidentes del Senado, Ricardo de los Santos; Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco; los ministros, Administrativo de la Presidencia Andrés Bautista; de Defensa el teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre y el alcalde del municipio Santo Domingo Oeste, Francisco Peña, entre otras personalidades
 .oooo
🚧✨ Inauguración histórica en Santo Domingo 🇩🇴🚦  

El presidente Luis Abinader dejó inaugurado este domingo el túnel de la Plaza de la Bandera, una obra de 1.2 km con capacidad para 2,500 vehículos por hora, que redefine la movilidad del Gran Santo Domingo y agiliza la salida hacia el Sur. 🛣️  

💰 La infraestructura, con una inversión de RD$3,300 millones, fue posible gracias a los recursos obtenidos tras la renegociación del contrato con AERODOM, convirtiendo fondos extraordinarios en desarrollo estratégico para el país.  

👥 El ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, destacó que la obra beneficiará a más de 300 mil personas, integrando seguridad vial, sistemas de ventilación, monitoreo 9‑1‑1 y conservación del valor histórico de la Plaza de la Bandera.  

🗣️ @LuisAbinader: “Debajo de esta plaza circulará el futuro; sobre ella permanece nuestra historia”.  

#MovilidadRD #TunelPlazaDeLaBandera #RDavanza #LegadoDeLuis #LuisAbinader #ObrasPúblicas #InfraestructuraRD #DesarrolloNacional #SantoDomingo
El presidente @luisabinader inaugura el #TunelDelProgreso, el túnel de la Plaza de la Bandera  
#PlazadelaBandera #MovilidadSD #InfraestructuraRD #SantoDomingo #GuasábaraEditor

viernes, 17 de julio de 2026

Presidente Abinader inaugura la Villa Centroamericana y del Caribe para los XXV Juegos Santo Domingo 2026

Presidente Abinader inaugura la Villa Centroamericana y del Caribe para los XXV Juegos Santo Domingo 2026
El jefe de Estado manifestó que su mayor aspiración es que la República Dominicana obtenga “la medalla de la hospitalidad”.
16 de Julio 2026 | 20:19
Presidente Abinader

Santo Domingo Este.– El presidente Luis Abinader inauguró este jueves la Villa Centroamericana y del Caribe, el moderno complejo habitacional que alojará a los atletas y oficiales participantes en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.

Ubicada en Ciudad Juan Bosch, en el municipio de Santo Domingo Este, la Villa representa uno de los principales legados de la organización de los juegos y simboliza el compromiso del país con la excelencia deportiva y el desarrollo urbano sostenible.

Al pronunciar algunas palabras, el presidente Abinader expresó su deseo de que todos los atletas disfruten de una estadía cómoda y agradable, reafirmando la tradición de hospitalidad que caracteriza a la República Dominicana como nación anfitriona.

Asimismo, el presidente Abinader exhortó a los atletas dominicanos a representar al país con orgullo, disciplina y buen comportamiento, al señalar que además de competir por las medallas, también son anfitriones del evento. 

Indicó que la delegación nacional se encuentra motivada e inspirada para alcanzar la mayor cantidad posible de preseas, aunque enfatizó que lo más importante es que prevalezca una competencia sana entre países hermanos.

El jefe de Estado manifestó que su mayor aspiración es que la República Dominicana obtenga “la medalla de la hospitalidad”, demostrando eficiencia y una organización ejemplar durante el desarrollo de los juegos.

Capacidad de los espacios

El complejo tiene capacidad para albergar a más de 7.200 personas, entre atletas y oficiales de 37 naciones de Centroamérica y el Caribe. Está estructurado en cinco bloques identificados con destacados destinos turísticos dominicanos: Pedernales, Punta Cana, Samaná, Montecristi y Puerto Plata. 

Esta concepción busca proyectar ante los visitantes regionales la riqueza cultural y turística de la República Dominicana.

3,600 habitaciones y 1,200 apartamentos

La villa tiene 3,600 habitaciones, 150 edificios y 1,200 apartamentos. Cada edificio consta de ocho apartamentos de tres habitaciones con habitación principal con walking closet, dos baños en total y área de lavado.

Asimismo, cuenta con comedor con capacidad para 2,200 personas, centro de salud, policlínica, centro de dopaje, gimnasio con capacidad para 150 personas simultáneamente, cuatro salones de reuniones, dos áreas de entretenimiento con cine con capacidad para 100 personas, áreas recreativas con billar, videojuegos y mini fútbol para 150 personas.

La policlínica de la villa representa uno de los legados más innovadores de los juegos, al convertirse en la primera instalación de su tipo en la historia del evento con una infraestructura médica integral dentro de la villa de los atletas.

Con qué cuentan las viviendas

Cada vivienda cuenta con sala, comedor, tres habitaciones, cocina, balcón, baños y sistema de climatización integral, garantizando el confort de los deportistas.

El complejo dispone de modernas instalaciones que incluyen un centro de entretenimiento, área internacional, parque de food trucks, coffee shop, supermercado, policlínica, gimnasio y diversos espacios recreativos. Estas facilidades tienen como objetivo asegurar el bienestar integral de los residentes durante su estancia.

En los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe se espera la participación de deportistas de 37 países, quienes competirán en 40 deportes, 56 disciplinas y 64 modalidades. Los juegos serán del 24 de julio al 8 de agosto.

La inauguración de la Villa Centroamericana y del Caribe marca un hito significativo en los preparativos de Santo Domingo 2026, consolidando a la República Dominicana como sede de primer nivel en el deporte regional.