viernes, 1 de mayo de 2015

Nadie se hace rico solo, nadie en República Dominicana puede vivir con el salario mínimo

SANTO DOMINGO (R. Dominicana).- El Día Internacional del Trabajo tiene tan poca relevancia en la República Dominicana que se le incluye en ese traslado de fecha en el calendario cuyo propósito es cuidar los intereses del capital. Así, mientras en buena parte del mundo los trabajadores desfilan levantando logros o reivindicaciones, aquí, en este pedazo irredento de isla, el día pasa a formar parte de un “fin de semana largo” hecho para el disfrute, no para la crítica.
En verdad, poco importa esta imposibilidad de cumplir con el ritual. En pleno siglo XXI, los trabajadores dominicanos del tan ponderado sector formal de la economía, reciben salarios que no alcanzan, ni de lejos, a cubrir la canasta básica. La pérdida de poder adquisitivo del salario real, hasta 2013, era de 27 %, según un informe del FMI. Es decir, que en lugar de mejorar, los salarios han ido desmejorando progresivamente.
El propio Banco Central de la República Dominicana admitió en julio de 2014 la pobreza del salario mínimo dominicano, más bajo incluso que en el Haití de nuestros tormentos. Mientras el país vecino paga a sus trabajadores formales (muchos o pocos, lo mismo da) el equivalente de 238 dólares, nuestros empresarios pagan 231 dólares.
La baratura de la mano de obra criolla, en lugar de avergonzarnos, es levantada incluso por el gobierno como un atractivo para la inversión extranjera. Claro, se cuida de hablar de bajos salarios para, en el perverso lenguaje de la tecnocracia, hacerlo de “salario competitivo”. Nadie se sonroja.
En esto de hacer retruécanos con el lenguaje y los conceptos, la cúpula empresarial se alza con el palmarés. Opuestos cerrilmente a considerar el salario parte de la inversión y no del gasto, los empresarios han abierto un abanico tan amplio de “argumentos” a su favor que no puede una menos que maravillarse de su capacidad de inventiva. La última: no presentarán propuesta de alza al Comité Nacional de Salarios hasta que no se reclasifiquen las pymes. Con una “solidaridad” que conmovería si no se conociera lo subyacente, se erigen en abanderados de los intereses de los pequeños.
A principios del año pasado, el “argumento” contra el alza salarial fue  otro: había que discutir de costos y no solo de inflación. También para la época, Ligia Bonetti, presidenta de la Asociación de Industrias de la República Dominicana, levantó la polvareda al afirmar que el salario mínimo no es bajo y sí suficiente para vivir. Una botella de Chateau Margaux, de las que se vende y compran los ricos en las tiendas de vino dominicanas, cuesta 39,800 pesos. ¡Viva el salario mínimo!
En septiembre de 2011, la senadora demócrata por Massachusetts,  Elisabeth Warren, escribió: “No hay nadie en este país que se haya hecho rico por sí solo. Si levantaste una fábrica en algún lugar, me alegro por ti. Pero que quede claro: llevaste tus productos al mercado por carreteras que pagamos los demás. Contrataste a trabajadores cuya educación pagamos los demás. Estás tranquilo en tu fábrica porque hay policías y bomberos que pagamos los demás. No tuviste que preocuparte de que te merodearan bandas que destrozaran tu factoría.  Pero cuidado: levantaste una fábrica y resultó ser una gran idea. ¡Fantástico! Guárdate un buen pedazo del resultado. Pero parte del contrato social que subyace es que tú guardas un trozo, pero pagas por el último niño que venga detrás”.
Una verdad como un templo.
http://www.7dias.com.do/destacada/2015/05/01/i187587_nadie-hace-rico-solo-nadie-republica-dominicana-puede-vivir-con-salario-minimo.html#.VUO9L_l_Oko

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