viernes, 28 de octubre de 2016

Una pregunta difícil. Por: Melvin Mañón

Por Melvin Mañón -27 octubre, 2016401
Una pregunta difícil
Dedicado especialmente a la gente de “SOMOS PUEBLO” con motivo del lanzamiento de su proyecto comunicacional.
A pesar de tantos motivos para la indignación y la protesta, la sociedad dominicana hace mutis, se ausenta de las calles, de los conflictos habla sin participar, de las injusticias se lamenta pero no se rebela, ante el desorden se acomoda, ante la inseguridad se acostumbra y cada año, aumenta el número de libros y ensayos publicados para tratar de explicar una realidad mientras continúa menguando el furor legítimo de los ofendidos. Estamos adheridos al rebaño y no a la manada.
Numerosos intelectuales condenan el estado actual de cosas y lo hacen con una prosa que me permito, respetuosamente, envidiar y allí se alojan desde Andrés L. Mateo hasta José Luis Taveras. Pero su indignación no se traduce en activismo de calles (reclamo del propio José Luis en una publicación reciente en Facebook) ni tampoco en propuestas encaminadas a guiar el activismo a algún lugar porque de hecho, el activismo existente sigue siendo el de una minoría muy escasa y siempre la misma que acude aquí o allá porque siente y entiende que dejaría de ser y existir si no lo hace. La manada tampoco hace su trabajo de cara al rebaño.
Hay quienes han tratado de explicar el origen de esta anomia. Alvin Reyes es uno de ellos, Felipe Ciprian es otro y yo mismo me incluyo. Pero me doy cuenta de que el problema no es explicar sino desatar. Marx a quien no me importa citar aunque me digan barriga verde decía: ”el problema no es tratar de entender la realidad, sino de transformarla”. Pero, ninguna realidad se transforma por obra y gracia de mi voluntad o la ajena. Por lo tanto debemos concluir que, la sociedad dominicana no está madura, no está lista para romper cadenas cuya misma existencia no reconoce porque sigue siendo un rebaño. Otra conclusión igualmente plausible es que, los dirigentes de esa sociedad, no han estado ni están a la altura de las circunstancias lo cual, de repente nos parece muy cierto, pero . . . ahh pero sucede que si una sociedad no es capaz de producir los dirigentes y organizaciones que necesita, es posiblemente, porque ni está tan madura, ni avanzada ni dispuesta como creíamos. ¿Donde están el elefante o el caballo jefe de la manada?
Esperar que el pueblo se tire a las calles a protestar por los tantísimos motivos que tiene para hacerlo se parece a la decisión de una persona de ponerse a esperar el autobús por donde no hay ruta aprobada o esperar un tren por donde ni siquiera han tirado la vía férrea. ¿Quién está equivocado? Decir que la sociedad no está lista, nos libera a todos de culpa y responsabilidad. Decir que la dirigencia no ha estado a la altura impone otra pregunta. Muy bien, deja de criticar, de sugerir, de proponer y hazlo tu.
La realidad es que, no solamente aquí, sino en muchos otros países, cada persona tiene o cree tener “otras prioridades” que enfrentar antes que ponerse a dirigir las luchas populares. Parece como si mucha gente hubiera llegado a la conclusión de que no vale la pena luchar por el bien ajeno y el propio sino solamente por el propio. También sabemos que el poder, en todas partes, emplea técnicas, recursos y procedimientos para anularme, envilecerme, imbecilizarme y ponerme al nivel del rebaño que, obediente, cada día se levanta, trabaja, engaña, compra, bebe, se endroga en algún deporte, se alucina frente a una vidriera, se derrite en una sexualidad eternamente insatisfecha o se sumerge de lleno y de verdad en humos, inyecciones y polvos.
Entonces, a la insuficiente destreza del liderazgo opositor deberá añadirse la falta de compromiso con el concepto de guerra total, a vida o muerte. Por otro lado, si reconocemos que existen condiciones objetivas de abuso, desigualdad, injusticia y opresión de las cuales se quejan pero contra las cuales la gente no protesta podríamos o deberíamos ser capaces de concluir que:
Ni el discurso, ni el accionar ni los tiempos del trabajo opositor (y no refiero solamente a partidos) han sido oportunos. Dominicana es una economía en expansión aunque dicha expansión consagre y agrande las desigualdades. La manada no ha encontrado el rumbo ni los instrumentos para salir del encerradero y como ella misma está atrapada tampoco ha podido soliviantar al rebaño.
¿Qué hemos hecho mal? Y ¿cómo podríamos hacerlo bien? Son las dos preguntas claves cuyas respuestas encierran y contienen el secreto y los códigos del futuro cercano cuando la inevitable crisis de deuda a fuerza de patadas nos obligue a hacer lo que hemos rehuido hasta ahora o a sumergirnos aun mas profundamente en la ignominia. http://somospueblo.com/2016/10/27/una-pregunta-dificil-por-melvin-manon/

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