sábado, 5 de septiembre de 2015

Cuentas claras | Por Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Cuentas claras

A propósito de mi artículo de ayer donde pido cárcel para los ladrones de aquí y de allá, un lector me pregunta que si mi propuesta incluye a los que él llama “los míos” imagino que se trata de los compañeros con quienes compartí labores de gobierno en las oportunidades que me ha tocado.
Si de algo me siento orgulloso toda la vida es de la rapidez de respuestas de mi esposa a quien una “amiga” le dijo: te salvaste Miriam, ahora no tendrás que hacer tantos pudines, lo que fue ripostado de inmediato por mi Miriam: ahora es cuando hay que batir más pudines. Esto ocurrió en ocasión de que el compañero Hipólito Mejía me nombrara Presidente del Consejo Nacional de Drogas. Gracias a la escuela-repostería Miriam de Gautreaux hemos logrado capear más de un temporal.
Sí, cuando pido cárcel para los ladrones de aquí y de allá, por supuesto que me refiero a todos, sin excepción, el daño que hacen unos es el mismo si son de mi partido o de un partido contrario. No pido justicia de tuertos, para unos sí y para los otros no, eso sería lo más absurdo y lo más injusto. En un país de tan poca población y tan escaso territorio, felizmente todos nos conocemos.
Sabemos de dónde salieron los bienes de fortuna de cada quién, así como sabemos quiénes heredamos la honradez, el buen ejemplo de estudio, trabajo y la excelente educación que nos enseñó, y no lo hemos olvidado, que la gente se arropa hasta donde le alcanza la sábana.
La rica herencia que representa una buena y estricta educación que implica, no robar, no mentir, no jurar en vano, respetar a Dios, trabajar, estudiar, esforzarse en ser cada día mejor, porque las buenas acciones de ayer ya pasaron y ahora hay que ejercer las buenas acciones de hoy.
Un simple examen superficial de los teneres de cada quien nos dice quiénes heredaron bienes y quiénes acumularon capitales de manera clandestina hasta que fue tanto su bienestar, que no pudieron ocultarlos aunque sabían que causarían extrañeza al exhibir esas riquezas.
En mi casa y en mi caso no tenemos ningún problema, si se requiriera, al momento de explicar de dónde salieron los recursos para comprar los bienes, que sí son bienes, que poseemos.
Es significativa la cantidad de cagatintas que ha logrado lo que no he podido: mantener un programa de radio o televisión, porque no sé adular ni chantajear para solicitar, pedir o exigir un anuncio.
Tampoco me abren las puertas en otros tipos de programas, porque le tienen miedo a mis pronunciamientos.
Pues sí, señor, que busquen pruebas, juzguen y metan a la cárcel a todos los ladrones criollos, pienso que no tenía que aclararlo.
http://hoy.com.do/cuentas-claras/

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