domingo, 26 de abril de 2015

Danilo puede ser el paracaídas de Leonel / Por Felipe Ciprián

Por Felipe Ciprián. 24 de abril de 2015 -
El que gobierna siempre está expuesto a más vendavales fortuitos que quien lo adversa desde la oposición.
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Felipe Ciprián

Es licenciado en Ciencias de la Comunicación Social y como periodista fue jefe de redacción de El Caribe, del diario Hoy y de Listín Diario, en los que además se desempeñó como editorialista y columnista.
-A los héroes y mártires de 1965-
Si Danilo Medina es el candidato a la reelección por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), paradójicamente Leonel Fernández tiene un chance de recuperarse de la derrota política severa que sufre en estos momentos.
Por igual, si Danilo aplasta a Leonel apoyando a otro candidato, lo hunde definitivamente y a partir de agosto de 2016 su único riesgo político (de Danilo) es que el “pupilo” que respalde como gobernante sude la fiebre de lealtad y de riendas sueltas a la historia de continuismo que ha padecido este país.
Siendo el candidato del PLD, Danilo tiene muchas oportunidades de ganar, pero dadas las condiciones en que pasará a serlo, tiene un margen –aunque sea inferior- de perder las elecciones porque se echará en contra a fuerzas que son aliadas sólidas dentro y fuera del partido morado. El clamoreo publicitario por todos los medios no da resultados positivos todo el tiempo y en todos los tiempos.
Por igual, el Danilo sencillo, desinteresado, poco ambicioso, será contrapesado con el Presidente que hizo modificar la Constitución del país expresamente para volver a postularse desde el gobierno, pese a que una parte importante de sus compañeros peledeístas (aunque sea no sea por principios) se opone abiertamente, al igual que los demás partidos de oposición.
El cálculo que no han hecho bien los danilistas es que la aureola de popularidad del actual gobernante se fundamenta en su estilo sencillo, desprendido, nada mesiánico y su contacto directo con los grupos vulnerables que se sentían despreciados por Leonel que veía su realidad desde un helicóptero y consumía el presupuesto nacional en megaobras concentradas en dos grandes ciudades y un polo turístico que quedaban en manos de los socios de sus socios.
Forzar una modificación de la Constitución es hacer de Danilo una caricatura de Hipólito Mejía y todo parece indicar que los resultados en materia de unidad partidaria serán idénticos: Hipólito hizo saltar a Hatuey de Camps del PRD y Danilo está llevando al presidente del PLD (Leonel) hacia una pared donde solo hay dos posibilidades: pelear hasta el último cartucho o saltar.
Danilo y sus seguidores dan por descontado –como se muestra en las encuestas- que su candidatura se va limpiamente en la primera vuelta de las elecciones del 15 de mayo de 2016. Eso mismo creía Hipólito cuando en el 2002 se llevó del consejo de George W. Bush padre, quien lo exhortó a tratar de continuar en el poder, y perdió por mucho en 2004.
El que gobierna siempre está expuesto a más vendavales fortuitos que quien lo adversa desde la oposición.
El parto de la modificación constitucional ya es doloroso en extremo porque desmotiva –si no divide- a una parte importante del PLD, enfrenta a la Iglesia y a la oposición le arma un discurso anti-reeleccionista que fácilmente puede ser adornado con la afirmación del uso de los recursos del Estado y la corrupción.
Más aun, sabiendo Leonel como debe saber que su única posibilidad de recuperación política es que Danilo no continúe en el poder en los próximos cuatro año, no hay que descartar que mueva la coctelera muy sigilosamente para que la oposición arme un frente vigoroso que tenga suficiente oxígeno como para que Danilo caiga derrotado.
Si tiene el valor de hacerlo, le sobran medios. Falta ver si sus medios están dispuestos a pelear junto a él frente al candidato del gobierno, algo que se puede dudar porque el mismo Leonel los envileció en su tiempo y hoy no saben hacer otra cosa que “ponerse donde el capitán los vea”.
Ese cálculo puede llevar a Leonel a una negociación implícita con fuerzas opositoras con las que tiene capacidad de comunicación y de las que puede obtener las mismas o mayores garantías de que no será perseguido judicialmente como las que le ha dado el gobierno de Medina. Probablemente el punto a que más teme en el futuro.
El riesgo que corre es que si da ese paso los danilistas podrían adelantarse e incrementar las presiones desde el Ministerio Público y desde las “tribunas populares” -siempre dispuestas a dejarse usar- para enjuiciar al ex gobernante y sus socios antes de las elecciones.
Creo que Abinader ganará las primarias del Partido Revolucionario Moderno (PRM) que se celebrarán el domingo 26 de este mes y de ahí en adelante el cuadro electoral estará más que definido.
Si es así, se consolidaría la derrota estratégica de Leonel y de Hipólito, a la que se uniría la de Miguel Vargas Maldonado, que está liquidado después que tasajeó al PRD dejando ir a la masa y asegurando el esqueleto.
Si Leonel y Vargas Maldonado tuvieran sentido de la historia, reunificarían al PRD del 2012, propiciarían una amplia alianza anti-reeleccionista como forma de sobrevivir a un eventual triunfo de Medina que los acabaría de sepultar. Pero no los creo capaces de tanto.
Sin Leonel y sin Vargas Maldonado el resto de la oposición tendría una oportunidad, si no de ganar, al menos forzar una segunda vuelta, pero tampoco creo que haya en el país un horno capaz de cocer el pan necesario para saciar el hambre de poder individual que tienen quienes hoy levantan pañuelos y creen que tienen una bandera popular subiendo las escalinatas del Palacio Nacional.
El ejercicio está hecho, vamos a ver cómo sale la batalla.
http://acento.com.do/2015/opinion/8243015-danilo-puede-ser-el-paracaidas-de-leonel/

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