miércoles, 16 de noviembre de 2016

‘Quedarse plana’: las mujeres que deciden vivir sin senos después del cáncer de mama

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‘Quedarse plana’: las mujeres que deciden vivir sin senos después del cáncer de mama

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“Tu cuerpo debe pasar por muchas cosas, y no es como que vayamos a recuperar nuestros senos”, dice Rebecca Pine, de 40 años, quien decidió no someterse a una operación reconstructiva después de una mastectomía. CreditBéatrice de Céa para The New York Times
http://www.nytimes.com/es/2016/11/15/quedarse-plana-las-mujeres-que-deciden-vivir-sin-senos-despues-del-cancer-de-mama/?smid=tw-espanol&smtyp=cur
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Antes de que Debbie Bowers se sometiera a una operación por cáncer de mama, su doctor le prometió que el seguro pagaría la reconstrucción, y dijo que “incluso podría aumentar un talla”. Sin embargo, Bowers no quería ni un implante de silicona ni senos más grandes.
“Traer algo externo dentro de mi cuerpo después de un diagnóstico de cáncer era lo que menos deseaba”, dice Bowers, de 45 años, quien vive en Belén, Filadelfia. “Solo quería curarme”.
Mientras algunos cirujanos plásticos y oncólogos promueven la reconstrucción de los senos como una forma de que las mujeres “se sientan completas de nuevo”, otros doctores dicen que han comenzado a observar resistencia ante esa operación. Algunas pacientes, como Bowers, están eligiendo desafiar el consejo médico y las convenciones sociales y vivir sin senos después del cáncer de mama. Incluso tienen un nombre para la decisión de no pasar por una reconstrucción: lo llaman “quedarse plana” (Going Flat).
“La reconstrucción no es un proceso simple”, comentó la Dra. Deanna J. Attai, una cirujana de mama de Burbank, California, y expresidenta de la Sociedad Americana de Cirujanos de Mama; añadió que una cantidad cada vez mayor de sus pacientes, en especial aquellas con senos pequeños antes del diagnóstico, están optando por no someterse a la reconstrucción. “Algunas mujeres simplemente sienten que es demasiado: es muy complicado, hay muchos pasos, es un proceso muy largo”.
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Debbie Bowers, de Belén, Filadelfia, mostró su pecho con cicatrices y compartió su historia en un video reciente ampliamente compartido en Facebook.CreditBéatrice de Géa para The New York Times
Las redes sociales han permitido a estas mujeres ser más abiertas sobre su decisión de vivir sin senos, así como los desafíos, tanto físicos como emocionales, que conlleva la decisión. En un video reciente creado en wisdo.com, una plataforma de redes sociales, y ampliamente compartido en Facebook, Bowers y su amiga Marianne DuQuette Cuozzo, de 51 años, se quitaron sus blusas para mostrar su pecho plano y con cicatrices. Así mismo, Paulette Leaphart, de 50 años, una mujer de Nueva Orleans cuyo trastorno de coagulación impidió que se le sometiera a operación reconstructiva después de una mastectomía doble, caminó con el pecho descubierto desde Biloxi, Misisipi, a Washington el verano pasado para crear conciencia sobre los problemas financieros de los pacientes con cáncer.
“Los senos no son lo que nos hace mujeres”, afirma Leaphart.
Este movimiento de Quedarse Plana tras una mastectomía desafía antiguas presuposiciones sobre la feminidad y lo que significa recuperarse después de un cáncer de mama. Durante años, los médicos han aceptado la idea de que la reconstrucción de los senos es una parte integral del tratamiento contra el cáncer. Los defensores de la salud de la mujer pelearon por la “Ley de derechos sobre la salud y el cáncer de la mujer”, y lograron su aprobación en 1998; mediante esta se obliga a que los planes de salud cubran gastos por procedimientos reconstructivos y prótesis mamarias.
Desde entonces, la reconstrucción de senos se ha convertido en el tratamiento estándar. El año pasado se llevaron a cabo más de 106.000 procedimientos reconstructivos, lo que representa un incremento del 35 por ciento desde el año 2000, de acuerdo con la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos. Aunque no se sabe con exactitud qué porcentaje de mujeres escoge la reconstrucción de senos después de una mastectomía, un estudio encontró que, en 2011, el 63 por ciento de las mujeres candidatas al procedimiento eligieron someterse a él. En algunas ciudades de los Estados Unidos, la cantidad se acerca al 80 por ciento.
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Paulette Leaphart, de Nueva Orleans, caminó con el pecho descubierto desde Biloxi, Misisipi, hasta Washington, D. C., el verano pasado para crear conciencia sobre los problemas financieros de los pacientes con cáncer. CreditBéatrice de Géa para The New York Times
Cuando promueven esta operación, los doctores citan estudios que sugieren que la reconstrucción de senos mejora la calidad de vida de una mujer tras el cáncer. Sin embargo, algunas mujeres dicen que los doctores se enfocan demasiado en la apariencia física, y no lo suficiente en el precio que los prolongados procedimientos reconstructivos significan para el cuerpo y la mente. Hasta un tercio de las mujeres que se someten a una operación reconstructiva presentan complicaciones. Una revisión sistemática de 28 estudios encontró que las mujeres que no se sometieron a una operación reconstructiva no estuvieron peor, y en ocasiones incluso estuvieron mejor, en términos de imagen corporal, calidad de vida y respuesta sexual.
“Ese es el oscuro secreto de la operación reconstructiva de seno: el riesgo de una complicación mayor es más alto que el de una intervención programada promedio”, dijo la Dra. Clara Lee, profesora adjunta de cirugía plástica en la Universidad Estatal de Ohio, quien realiza esa intervención.
Cuozzo, quien aparece con Bowers en el video de Facebook, dedicó un año a la reconstrucción de sus senos después de una mastectomía doble, pero luego de padecer cuatro infecciones en cinco meses, hizo que le retiraran los implantes. La reconstrucción, contó, “estaba siendo peor que el cáncer”.
Mientras que en algunos estados, incluyendo Nueva York, ahora obligan a los médicos a hablar con las mujeres sobre la disponibilidad de la reconstrucción de senos, las mujeres dicen que a menudo no se les informa sobre la opción de quedarse planas. “Nunca me dijeron que había opciones”, cuenta Cuozzo. “Del cirujano de mama pasé al cirujano plástico, y me dijeron: ‘Esto es lo que harás’”.
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Marianne DuQuette Cuozzo hizo que le retiraran los implantes después de padecer cuatro infecciones en cinco meses. CreditBéatrice de Géa para The New York Times
El Dr. David H. Song, jefe de cirugía plástica en la Universidad de Chicago y el presidente anterior de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos, dijo que el riesgo de complicaciones es real, pero que enfocarse en él es igual a enfocarse en los accidentes de avión cuando “miles de vuelos aterrizan sin problemas”.
Gracias a los avances en técnicas quirúrgicas, “el resultado estético puede ser mejor que el seno natural”, dijo el Dr. Song. “Las pacientes pueden verse más jóvenes, con una mayor belleza en su pecho que antes”.
Pero es justo ese tipo de discurso (la sugerencia de que un seno reconstruido es una mejora al seno natural de una mujer) lo que enoja a muchas mujeres que han paso por una mastectomía. Para empezar, un seno reconstruido a menudo es insensible y ya no desempeña ningún papel en la excitación sexual. Con frecuencia carece de pezón, puesto que por lo general este se elimina en la mastectomía.
Rebecca Pine, una sobreviviente de cáncer que vive en Long Island y es cofundadora de un proyecto de fotografía y escritura llamado “The Breast and the Sea” (El pecho y el mar), dijo: “Tu cuerpo debe pasar por muchas cosas, y no es como que vayamos a recuperar nuestros propios senos”.
Pine, de 40 años, tuvo una operación reconstructiva después de su primera mastectomía, pero pidió que le retiraran el implante después, cuando se sometió a una mastectomía profiláctica del otro seno. “En la mayoría de los casos, no se ven ni se sienten como nuestros senos”, afirmó. “Cortan los nervios, así que no tienen sensibilidad ni responden al tacto”.
Susan Love, autora de un libro muy exitoso sobre la salud de los senos, dijo que los doctores que buscan ampliar el acceso a la reconstrucción tal vez son demasiado entusiastas frente a esa intervención.
“Los cirujanos nos enorgullecimos tanto de lo que podríamos hacer que tal vez hemos olvidado que posiblemente no es lo que todo el mundo quiera”, dijo la Dra. Love.
La Dra. Marisa C. Weiss, fundadora de breastcancer.org, sostiene que los doctores no deberían dar por hecho que todas las pacientes quieren senos reconstruidos. “He tratado a bailarinas de centros nocturnos que no quieren operación reconstructiva y monjas que dicen ‘Necesito la reconstrucción de senos’”, contó.
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Tras su mastectomía doble, Charlie Scheel, de 48 años y quien vive en Brooklyn, se inquietó por las imágenes de senos reconstruidos y decidió que nos los quería.CreditBéatrice de Géa para The New York Times
Algunas mujeres afirman que los médicos las presionaron para que se pusieran implantes. Cuando Catherine Stapleton, de Florida, se despertó tras su mastectomía, descubrió que la doctora que le había realizado la operación le había dejado unos horribles colgajos de piel y tejido que podrían usarse para una reconstrucción de seno más adelante, en caso de que cambiara de parecer.
“Cuando desperté de la anestesia, estaba en shock”, cuenta Stapleton, de 58 años, que ahora se enfrenta a una intervención adicional para corregir ese primer procedimiento.
Geri Barish, presidenta de un grupo de Long Island llamado 1 in 9, dijo que un doctor la había regañado cuando escogió no someterse a la operación reconstructiva. “Un doctor me dijo: ‘¿Cómo puedes ir así por el mundo? Te ves deforme’”, recuerda.
Los grupos de apoyo y las redes sociales han permitido que las mujeres compartan historias sobre la realidad de la operación reconstructiva. “Muchas mujeres en mi grupo de apoyo tuvieron infecciones, y les sorprendió la cantidad de intervenciones que se complican”, dijo Alicia Staley, de 45 años, quien se quedó plana después de una mastectomía doble. “Al comparar las anotaciones, me pregunté: ‘¿Por qué estas mujeres se están haciendo esto a sí mismas?’”.
Aceptar un pecho plano después del cáncer de mama puede ser difícil. Aunque algunas mujeres usan prótesis en sus sostenes, no es raro que dejen de usarlas. “Pesan, son incómodas, y hay que ponerlas en una zona sensible donde hay cicatrices”, dice Pine.
Las mujeres dicen que llevan mucha de la ropa que usaban antes de la operación a centros de caridad, y comienzan a usar mascadas y collares largos para ocultar su pecho plano. Otras tratan de aceptar su nueva figura haciéndose tatuajes donde alguna vez estuvieron sus senos. Pine, por ejemplo, se tatuó una flor de loto de un lado y una libélula del otro.
Sara Bartosiewicz-Hamilton, de 39 años, una redactora técnica que reside en Kalamazoo, Michigan, probó dos tipos de implantes pero tenía una constante sensación de ardor y se los quitó. Luego comenzó un grupo de apoyo virtual llamado Flat and Fabulous (Planas y Fabulosas). “No estamos en contra de la operación reconstructiva”, dice. “Pero muchas mujeres no llegan a sentir nunca que se convierta en parte de su cuerpo”.
Para Kate Cloudsparks, de 64 años, una granjera del sur de Iowa que se quedó plana desde que le practicaron una mastectomía preventiva hace 21 años, descubrir la página de Facebook de Flat and Fabulous este año le permitió comunicarse por primera vez con mujeres que habían tomado la misma decisión.
“No conocía a nadie como yo. Me lo guardé durante 20 años sin tener dónde compartirlo”, mencionó. “Por fin tenía la oportunidad de hablar de lo que ha sido vivir como una mujer sin senos”.
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