miércoles, 19 de abril de 2017

En el Hospital Darío Contreras hacen falta de manera “urgente” unas 100 enfermeras

SALUD| 19 ABR 2017, 12:00 AM|KIRSIS DÍAZ
Un sostén para la recuperación del paciente
En el Hospital Darío Contreras hacen falta de manera “urgente” unas 100 enfermeras
Una enfermera puede atender más de 30 pacientes por día.



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SANTO DOMINGO. El médico indica los medicamentos, pero si una enfermera no los administra de manera correcta o los olvida, los pacientes pueden morir. De ahí que Santa Santiago, una de las 264 enfermeras del Hospital Docente Universitario Doctor Darío Contreras, concluye que un hospital no sería nada sin ellas.
Algunas, incluso, con agilidad y conocimientos, afirma Santiago, pueden salvar la vida de algún enfermo crónico si al médico se le complica estar presente.
—Una vez un paciente hizo un edema agudo de pulmón, llamamos al médico, pero él estaba en una situación con otro paciente y no podía dejarlo, como tenemos experiencia comencé a medicar al paciente. Yo sé que en estos casos se le administra Furosemida, Hidrocortisona, yo llamé al doctor y le dije: ¿le voy poniendo eso?, y lo aprobó. Si no soy astuta y me quedo esperando al doctor el enfermo se muere. Cuando terminamos el paciente me dio las gracias —relata Santiago a Diario Libre.
En la Emergencia se concentra el mayor cúmulo de trabajo de este centro asistencial. Por día pueden recibir hasta 500 pacientes que son atendidos por unos 40 galenos y 15 enfermeras. Santiago, quien lleva nueve años de servicio en este hospital, asume la responsabilidad del área cuando la encargada se ausenta.
Eran las 12:30 del mediodía y Florángel Aquino, enfermera de turno en la Emergencia, comenta a este diario que desde que comenzó a las 7:00 de la mañana ha hecho unas 30 canalizaciones, sin contar los medicamentos intramusculares colocados.
No pasa un minuto cuando la conversación es interrumpida por una joven que llegó con la presión baja. Un médico residente la chequea y la deja acostada en una camilla con los pies hacia arriba. Aquino se pone los guantes, toma una jeringuilla, la canaliza y le coloca una solución salina a chorro.
—Ya pasó mi amor —dice a la paciente, mientras otra enfermera le pone el “ZO” (Venda para tapar la canalización en el leguaje médico).

De las 264 enfermeras que hay en este hospital, 136 son licenciadas, 120 auxiliares y 8 bachilleres técnica.

Un adolescente de unos 17 años, con una herida en la mano, espera en otra camilla ser atendido, mientras una señora, en silla de ruedas, llega aquejada de dolor. ¡Ay, ay, ummm! Mueve la cabeza hacia los lados.
—¿Por qué la trajeron? —pregunta el encargado de la Emergencia.
—La trajimos porque tiene vómito, mareo, articulaciones hinchadas y dolor. Ella es diabética, hipertensa y sufre de artritis —responde el hijo, mientras sostiene la silla de ruedas.
La señora de 60 años, pelo negro, tez clara. Lleva puesto un vestido verde. Parece haber perdido los zapatos.
—Yo no vivo con ella, pero me dicen mis hermanos que ella se tomó un laxante porque tenía varios días sin ir al baño y después de eso le dio un mareo —prosigue dando detalles al encargado.
Mientras el doctor evalúa el caso, Aquino busca Diclofenac y Dramidom en la farmacia del centro, para otra mujer que llegó a la Emergencia con dolor de cabeza y vómitos.
Es evidente el cúmulo de trabajo. Sonia Paradis, gerente de Enfermería del Darío Contreras, confirma a Diario Libre que necesitan “urgente” al menos 100 enfermeras. Las que están atienden unos 185 a 200 pacientes diarios.
—En Cirugía puede haber en un día 24 cirugías para ocho enfermeras, en el área de internamiento tenemos 24 pacientes que atienden dos enfermeras, o sea, que es mucha actividad —indica Paradis.
Todas las enfermeras visten de blanco. Algunas llevan pantalones y mangas cortas, otras faldas y medias blancas como Santiago. Tienen zapatos blancos y un gorro que varía con el color de la raya. Parecen tener un código de vestimenta.
—Así es —contesta. —El color de la raya del gorro indica la universidad donde nos formamos. Por eso ves rojo, azul, negro y otros colores. Las auxiliares que hacen un bachiller técnico o un curso técnico lo usan blanco. Ellas auxilian a las graduadas —destaca Santiago.
Un sostén para la recuperación del paciente
Las enfermeras profesionales usan mangas largas o tres cuarto y medias blanca. Las auxiliares se visten con mangas cortas y medias “color carne”.
De las 264 enfermeras que hay en este hospital, 136 son licenciadas, 120 auxiliares y 8 bachilleres técnica. Su sueldo depende del tiempo en servicio. RD$26 mil para las profesionales, RD$16,000 y 18,000 las restantes, informa Paradis. El sueldo de las enfermeras, algunos por debajo del monto citado, ha motivado en los últimos años que unas 15,821 personal de enfermería que hay en el país, se unan en protesta.
Hacerse enfermera profesional toma tres años y medio, comenta Santiago mientras enseña la sala de Reanimación, donde se encuentran los pacientes más críticos de la Emergencia. Es el primer lugar que visita cuando llega.
Allí sentada frente a un paciente que lleva seis días en cama, se encuentra Marisol de la Rosa, la enfermera encargada. Está pendiente de cualquier necesidad que le surja al hombre que llegó con un trauma torácico.
Cuando ingresa un paciente en estado crítico, es responsabilidad de Marisol medicarlo, canalizarlo, tomarle la presión y obtener las muestras para llevar las analíticas a laboratorio.
—Entro a las siete de la mañana, observo que el paciente esté limpio, canalizado y medicado. Si no lo está, lo aseo, lo canalizo, lo baño, lo medico por orden médica —detalla la joven que dice tener seis años de experiencia en la carrera.
Un sostén para la recuperación del paciente
Todos los casos que atienden son complicados, afirma Santiago, mientras un grupo de 15 personas hace fila para que un médico residente verifique su placa y confirme si tienen fracturas y si es necesario ingresarlo para cirugía.
Santiago se acerca a un joven próximo a la fila, que espera para entrar al área de Maxilofacial. Un algodón de gran tamaño tapa una lesión reciente que se hizo en la cara. Explica que se hizo la herida en un accidente que sufrió en su motor. En el territorio nacional, el Darío Contreras es el hospital que recibe la mayor cantidad de casos por accidentes de tránsito.
—Aquí llega de todo. Un paciente con una amputación traumática de una mano o de una pierna. Vienen pacientes con la mano en una funda llena de hielo porque no quieren perderla y las enfermeras les damos asistencia. Si tuviera que describir el trabajo que hacemos en dos palabras, diría que son: humanidad y amor. Con esta carrera no te haces de dinero, es una profesión de vocación —afirmó.
Un sostén para la recuperación del paciente https://www.diariolibre.com/m

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