jueves, 14 de mayo de 2015

Premio Princesa de Asturias ¿Radical, realista o aséptica?

CARLOS FRESNEDA Corresponsal Londres Actualizado: 14/05/2015
Pese a llevar media vida en Estados Unidos, el acento francés de Esther Duflo es casi tan cerrado como el deThomas Piketty. Pero ahí empiezan y acaban las similitudes entre la autora de Repensar la pobreza y el autor de El capital en el siglo XXI, a quien se impuso en la recta final delPrincesa de Asturias (y quien es sin duda bastante más «radical»que su compatriota afincada en Boston).
La «radicalidad» de Esther Duflo está en cualquier caso en el métodoy no en las formas, y mucho menos en sus declaraciones. Asépticaa la hora de medir y afrontar un problema tan lacerante como ladesigualdad económica, Duflo reconoció en una entrevista con este corresponsal hace cinco años que el problema en la «lucha contra la pobreza» está a veces en el concepto y en la creencia«revolucionaria» de que todo se puede solucionar con un cambio radical y de un plumazo, sin importar el contexto histórico, social, económico o geográfico.
«Se pueden arbitrar medios para evitar las desigualdades sociales, pero siempre habrá gente más o menos pobre en la base de la sociedad», admitió Duflo en aquel encuentro, en los primeros lances de la crisis. «Tenemos que admitir de antemano la complejidad del problema: no hay una fórmula mágica para sustituir la pobreza por la riqueza en cualquier lugar del planeta».
De modo que Esther Duflo no cree en el eslogan de «Acabar con la pobreza» porque asegura que no es realista. Como buena científica del MIT, lo suyo es acotar la realidad social y geográfica y avanzar poco a poco, con experimentos que pueden o no dar resultado, y en campos tan diversos como la economía (microcréditos), la salud (las mosquiteras contra la malaria) o la agricultura (el uso defertilizantes).
Duflo se desmarca también de las críticas generalizadas contra el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional... «Es muy fácildemonizarlos como los agentes del actual modelo de globalización, pero lo cierto es que dentro de estas instituciones hay tendencias muchas veces contrapuestas. Se pueden criticar políticas y actuaciones concretas en determinados países, pero criticar por criticar no tiene sentido».
Llegados a este punto, la economista franco-americana reivindicaba a Franklin D. Roosevelt, pero no tanto por el lado keynesiano como por el flanco de la experimentación social... «Durante sus años en la presidencia, defendió a toda costa el derecho a experimentar y seguir probando, si la idea original falla. En el terreno del desarrollo económico necesitamos mucha experimentación. En el fondo, estamos aún en la fase del médico que experimenta con sanguijuelas. Tenemos que avanzar, y la mejor forma de hacerlo es con ensayos aleatorios, como hacen los laboratorios con las medicinas».
Desgraciadamente, reconoce Duflo, hay un elemento humano que amenaza sistemáticamente con desbaratar los esfuerzos de cooperación internacional: «Los países más pobres suelen ser los más corruptos». Aun así, la economista del MIT confía en «eseimpulso natural de los seres humanos por aliviar el sufrimiento de los demás», pese a esa cifra simbólica y mínima del 0,7%: «Es un poco triste admitir que no somos capaces de llegar ni siquiera al 1%».
http://www.elmundo.es/espana/2015/05/14/5553cad8268e3e27118b458f.html

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