martes, 2 de diciembre de 2014

Por qué es tan polémico el abrazo del general liberado a un jefe de las FARC

Por qué es tan polémico el abrazo del general liberado a un jefe de las FARC 
Arturo Wallace BBC Mundo, Bogotá (@bbc_wallace) 1 diciembre 2014 
Pastor Alape y Rubén Darío Alzate
La imagen de la polémica. ¿Humillación para el capturado o símbolo de las posibilidades de paz? Foto: @FARC_EPaz 
Para medir lo lejos que se siente Colombia del fin del conflicto, y lo lejos que parece estar de la reconciliación, basta una foto.
En ella dos hombres de mediana edad, vestidos de civil, miran incómodos a la cámara en medio de la jungla. La distancia entre ellos es medida por el brazo que cruzan, también incómodos, por detrás de la espalda del otro.
Es una de las primeras imágenes de la liberación del general Rubén Darío Alzate, a quien la guerrilla de las FARC mantuvo en su poder durante dos semanas.
Y a su derecha, de sombrero, aparece el comandante del bloque guerrillero que lo tenía en su poder: Félix Muñoz Lascarro, mejor conocido como Pastor Alape, quien viajó desde la mesa de negociación del proceso de paz de La Habana a supervisar la liberación.
Imágenes de la liberación del general Alzate y sus acompañantes.
A través de su cuenta de Twitter, la delegación de paz de las FARC publicó varias fotos de la liberación. Foto: FARC_EPaz
La fotografía, difundida por las FARC junto a otras imágenes de los momentos previos de la entrega del general y dos acompañantes, lleva una breve leyenda: la paz triunfará.
Pero la polémica que ha generado en Colombia parece confirmar que muy pocos en el país lo creen.
O, cuando menos, que no será fácil. Sobre todo si se asume que una paz sostenible pasa necesariamente por cierta reconciliación.

Traición y humillación

Para empezar están los que creen que las FARC no merecen cuartel, mucho menos un abrazo, aunque calificar de abrazo lo de la foto es ciertamente exagerado.
Imágenes de la liberación del general Alzate y sus acompañantes.
En las imágenes también se ve a Alzate y sus acompañantes, la abogada Gloria Urrego y el cabo Jorge Rodríguez, con los miembros de la misión humanitaria que los recibió. Foto: @FARC_EPaz
Y algunos de ellos no han dudado en tildar a Alzate de "traidor" y de "cobarde" por prestarse para la instantánea, llegando incluso a pedir su baja sin detenerse a pensar en las circunstancias detrás de la escena que la foto capturó.
La inmensa mayoría, sin embargo, parece coincidir en que las imágenes son, cuando menos, tremendamente degradantes para el militar.
Y, a través suyo, para las fuerzas armadas colombianas y en general la institucionalidad.
Ese fue, por ejemplo, el adjetivo empleado por el expresidente Álvaro Uribe.
Pero también parece pensar lo mismo mucha gente que no necesariamente comparte el rechazo total del exmandatario al actual proceso de paz.
De hecho, poco antes de partir a La Habana para intentar reactivar las conversaciones ,el jefe negociador gubernamental, Humberto de la Calle, criticó a las FARC por no haber protegido la dignidad de su capturado, el militar de más alta graduación jamás capturado por el grupo guerrillero.
"Rechazamos enérgicamente cualquier uso por parte de las FARC de imágenes de esas liberaciones (...). La dignidad es de doble vía. Si las Farc piden trato digno, también tiene que brindar trato digno", dijo el negociador.
Y es que, para muchos en Colombia, mientras la paz no se firme las FARC siguen siendo el enemigo. Y por lo tanto la foto no puede ser sino una forma de presumir una victoria.
Especialmente porque esa forma de ser tan colombiana, de a menudo asignarle más importancia a un pedazo de papel que a los actos cotidianos, hace que muchos vean el fin del conflicto como algo que hay que firmar en La Habana y no construir en la práctica, aunque sea corrigiendo errores como un secuestro, captura o retención ilegal.

Escepticismo

La polémica, en cualquier caso, refleja sobre todo el escepticismo que sigue rodeando al proceso dos años después de haber iniciado.
Es ese escepticismo el que hace que muchos sólo puedan ver la imagen como una nueva pieza de propaganda del grupo guerrillero y muy pocos como un posible símbolo de las posibilidades de la paz.
Imágenes de la liberación del general Alzate y sus acompañantes.
La liberación se produjo en el caserío de Vegaez, departamento de Chocó, este domingo. Foto: @FARC_EPaz
Y no importa tampoco que Alape haya tenido el cuidado de vestirse de civil y que por simbolismo la foto esté a años luz de las humillantes imágenes en las que se veía a Manuel Marulanda Velez, "Tirofijo" –el mítico fundador de las FARC– observando con desdén a los soldados secuestrados que el grupo guerrillero mantuvo en cadenas durante décadas: es precisamente por esa heridas que muchos colombianos no ven una diferencia.
Y tal vez por eso la idea misma de igualdad, cuidadosamente transmitida por la imagen, también parece resultarle ofensiva a buena parte de la sociedad.
Para algunos, porque eso equivale a "poner a las fuerzas armadas a la misma altura que los terroristas", como acostumbra afirmar el expresidente Uribe.
Cartel exigiendo la liberación de los secuestrados de las FARC
El recuerdo de los secuestrados de las FARC todavía pesa en la valoración de los colombianos.
Para otros, porque la foto es, mal que bien, el resultado final del un acto de violencia.
Pero, sobre todo, queda la impresión de que muchos colombianos en el fondo sienten que las FARC dificilmente podrán reivindicarse; aunque algunos –tal vez la mayoría, aunque todo eso eventualmente será medido en un referendo– estén dispuestos "a tragarse algunos sapos" si ese es el precio de la paz.
No debe sorprender, en cualquier caso, que una sociedad tantas veces herida, tantas veces traicionada, prefiera mantenerse escéptica; que le cueste creer.
Y tal vez un poco a eso se refería, con su habitual dureza, la tuitera Rosa Moreno cuando valorando la polémica desatada por la foto trinó:
"Tiene que estar muy podrida una sociedad que reniega del abrazo entre dos hombres de armas".
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/12/141201_colombia_fotos_liberacion_alzate_polemica_aw
Para medir lo lejos que se siente Colombia del fin del conflicto, y lo lejos que parece estar de la reconciliación, basta una foto. En ella dos hombres de mediana edad, vestidos
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