martes, 17 de marzo de 2026

Los fletes suben un 8 % en la última semana y advierten aumentos continuarán

Los fletes suben un 8 % en la última semana y advierten aumentos continuarán

Desde el pasado 26 de febrero, el costo de transporte de carga marítima en contenedores se encareció un 11 %

Pablo García | Santo Domingo - mar. 16, 2026 | 05:02 p. m.| 2 min de lectura

Los fletes suben un 8 % en la última semana y advierten aumentos continuarán
Un buque portacontenedores. (FUENTE EXTERNA)
El impacto del conflicto armado que se desarrolla en Medio Oriente continúa expandiéndose por diferentes sectores de la economía mundial. El precio de los fletes marítimos no ha escapado a las consecuencias de la guerra y el transporte de los contenedores de 40 pies se incrementó un 8 % durante la última semana.

El Índice Mundial de Contenedores (WCI, por sus siglas en inglés) pasó de 1,958 dólares a 2,123 dólares entre el 5 y el 12 de marzo, un aumento absoluto de 165 dólares. Una semana antes ya el indicador se había encarecido un 3 %, por lo que acumula un alza de un 11 % desde el inicio del conflicto.

  • El WCI –una herramienta de referencia en el monitoreo de las tarifas spot y contractuales de fletes– sufrió un incremento de 224 dólares desde el pasado 26 de febrero, días antes del inicio de la guerra, y hasta el pasado jueves, revirtiendo una tendencia hacia la baja que registraba desde el 8 de enero, cuando se alcanzó los 5,557 dólares.

La confrontación bélica en curso en Medio Oriente sigue afectando las cadenas de suministro globales, lo que contribuye a un aumento de los fletes a corto plazo, según advirtió Drewry. 

La consultora agregó que, dado que las navieras siguen gestionando la capacidad e implementando aumentos, se prevé que las tarifas spot continúen subiendo en las próximas semanas.

Aumento en rutas

En rutas marítimas como Shanghái-Los Ángeles y Shanghái-Nueva York el WCI se ha incrementado un 4 % y un 3 %, respectivamente, mientras que desde esa ciudad china a puertos de europeos el aumento ha sido hasta de un 19 %.

De igual forma, señala que varias navieras, como MSC y CMA CGM, han anunciado tarifas FAK (carga de todo tipo) más altas a partir del 22 de marzo.

Irán mantiene cerrado el paso por el estrecho de Ormuz, una vía marítima por la cual transita alrededor del 20 % del petróleo del mundial, además de volúmenes significativos de gas natural licuado, fertilizantes y buques mercantes desde y hacia países del Golfo Pérsico.

Este lunes el precio del petróleo intermedio de Texas bajó un 5.28 % y al término de la sesión, los contratos de futuros para el mes de abril restaron 5.21 dólares, hasta llegar a los 93.50 dólares el barril.

https://www.diariolibre.com/economia/negocios/2026/03/16/el-precio-de-los-fletes-continua-aumentando-por-la-guerra/3471518

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📦🚢 Alerta en el comercio global

Los fletes marítimos vuelven a subir: +8 % en solo una semana y +11 % desde finales de febrero. 📈
La guerra en Medio Oriente ya se siente en las cadenas de suministro, encareciendo importaciones, presionando la inflación y afectando la competitividad de las economías abiertas. 🌍⚠️

No es un ajuste pasajero: es geopolítica impactando directamente el costo de mover mercancías.

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Editorial | @GuasabaraEditor

Fletes al alza: cuando la guerra encarece el comercio y pone a prueba la resiliencia económica

El aumento sostenido de los fletes marítimos es una de las señales más claras de cómo los conflictos geopolíticos trascienden el campo militar y terminan impactando, de manera directa, la economía real. El reciente incremento de un 8 % en la última semana —y de un 11 % acumulado desde el 26 de febrero— no es un simple ajuste coyuntural del mercado naviero: es un síntoma de una disrupción más profunda en las cadenas globales de suministro, provocada por la guerra en Medio Oriente.

El Índice Mundial de Contenedores (WCI) pasó de 1,958 a 2,123 dólares en apenas siete días, revirtiendo la tendencia descendente que se había observado desde enero. Este cambio abrupto confirma que el comercio internacional sigue siendo altamente sensible a los riesgos geopolíticos, incluso en un contexto de desaceleración económica global. Cuando el precio del transporte sube con esta rapidez, no lo hace en el vacío: termina trasladándose a los costos de importación, a la inflación y, en última instancia, al bolsillo de consumidores y empresas.

La advertencia de la consultora Drewry es clara y preocupante: las tarifas spot seguirán aumentando en las próximas semanas. Las navieras no solo están gestionando capacidad de forma más restrictiva, sino que ya anuncian incrementos adicionales en las tarifas FAK (freight all kinds), como han hecho gigantes del sector como MSC y CMA CGM. Esto indica que el alza no es un fenómeno puntual, sino parte de una estrategia defensiva frente a mayores costos operativos, rutas más largas, primas de riesgo y mayor incertidumbre.

El conflicto en Medio Oriente ha reintroducido un factor que el comercio global creía relativamente controlado: la inseguridad de las rutas marítimas estratégicas. El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán —por donde transita alrededor del 20 % del petróleo mundial y una parte relevante del comercio energético y de mercancías— ha elevado el riesgo sistémico. No se trata solo de petróleo; fertilizantes, gas natural licuado y bienes manufacturados también se ven afectados, encareciendo el transporte y alterando los flujos logísticos.

Las rutas más impactadas reflejan la magnitud del problema. Los incrementos del 4 % y 3 % en los trayectos Shanghái–Los Ángeles y Shanghái–Nueva York, respectivamente, y hasta un 19 % hacia puertos europeos, evidencian que el shock es global. Asia, América del Norte y Europa están conectadas por una red logística que, cuando se tensiona en un punto clave, transmite el impacto a todo el sistema.

Para economías abiertas y dependientes del comercio exterior, como la República Dominicana, estas cifras no son abstractas. Un aumento sostenido de los fletes encarece las importaciones de alimentos, insumos industriales, bienes de consumo y materias primas. A su vez, presiona los costos de producción local y reduce márgenes de competitividad para los exportadores. En un contexto donde la inflación aún no ha sido completamente domada a nivel global, el transporte marítimo vuelve a convertirse en un canal de transmisión inflacionaria.

Resulta particularmente revelador que este aumento de los fletes ocurra incluso cuando el precio del petróleo mostró una corrección a la baja, como sucedió recientemente con el WTI, que cayó más de un 5 % hasta los 93.50 dólares por barril. Esto demuestra que el costo del transporte marítimo ya no depende únicamente del precio del combustible, sino de factores más complejos: riesgo geopolítico, seguros, desvíos de rutas, tiempos de tránsito más largos y decisiones estratégicas de las navieras.

En ese sentido, el mercado de fletes se comporta hoy menos como un simple reflejo de la oferta y la demanda, y más como un termómetro de la fragmentación del orden económico internacional. La guerra, las sanciones, los bloqueos y la militarización de rutas comerciales están reconfigurando el comercio global, encareciéndolo y haciéndolo menos predecible.

Este escenario plantea desafíos urgentes para los gobiernos y el sector privado. Para los Estados, se vuelve imprescindible fortalecer la inteligencia logística, diversificar orígenes de importación, revisar políticas de inventarios estratégicos y coordinar con actores clave de la cadena de suministro. Para las empresas, la planificación financiera debe incorporar escenarios de fletes persistentemente altos, contratos más flexibles y una gestión de riesgos más sofisticada.

La lección es clara: la globalización sigue existiendo, pero ya no es barata ni segura como antes. El comercio internacional opera en un entorno donde la geopolítica ha recuperado un peso determinante. Cada conflicto regional tiene hoy la capacidad de generar efectos globales inmediatos, y el alza de los fletes es una de sus manifestaciones más visibles.

Mientras persista la guerra en Medio Oriente y se mantenga la amenaza sobre rutas estratégicas como Ormuz, el mercado naviero seguirá bajo presión. Pensar que se trata de un ajuste temporal sería un error de diagnóstico. Estamos ante un nuevo ciclo de volatilidad logística que obliga a repensar estrategias comerciales, políticas públicas y modelos de integración económica.

En definitiva, el aumento de los fletes no es solo una mala noticia para el comercio: es una advertencia. Un recordatorio de que, en un mundo cada vez más fragmentado, la estabilidad geopolítica se ha convertido en un insumo esencial del crecimiento económico. Ignorar esa realidad tiene un costo. Y, como muestran los números, ese costo ya empezó a pagarse.

Luis Orlando Díaz Vólquez

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