La guerra en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz generan incertidumbre en el suministro de petróleo, afectando a mercados globales

Un alto funcionario de la administración Trump afirmó el lunes que las repercusiones de la guerra en Oriente Medio sobre los precios de la energía serán "temporales", una opinión que no comparten muchos empresarios reunidos en la mayor cita mundial de la energía, en Texas.
La ciudad estadounidense de Houston acoge hasta el viernes la CERAWeek, un foro que reúne a 10.000 directivos y actores de un sector sacudido por la guerra y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
El gobierno estadounidense de Donald Trump, comprometido en el conflicto contra Irán junto a Israel, se enfrenta a la muy impopular subida de los precios en las gasolineras a pocos meses de las elecciones de medio mandato.
Pero estas perturbaciones son "temporales", argumentó el lunes el secretario de Energía, Chris Wright, en la apertura del evento, ante un auditorio repleto.
Un poco más tarde, Wright se dirigió al "pueblo estadounidense" vía CNBC: "Estamos atravesando actualmente turbulencias a corto plazo, pero las ventajas a largo plazo serán enormes. Piensen en los próximos años y décadas para ustedes y sus hijos: verán un mundo mucho mejor".
- Entre las medidas tomadas para mitigar los precios, Estados Unidos suspendió parte de las sanciones impuestas al petróleo ruso e iraní destinadas a secar las fuentes de ingresos de esos países.
En paralelo, Trump aseguraba desde Florida que Estados Unidos estaba negociando el fin de las hostilidades con responsables iraníes no identificados, lo que hizo caer en un 10% los precios mundiales del petróleo.
Grandes dirigentes del Golfo cancelaron su participación en CERAweek debido a la guerra, entre ellos, los de los gigantes nacionales saudí (Saudi Aramco) y emiratí (Adnoc).
El magnate petrolero Sultan Al Jaber, director general de Adnoc, envió un mensaje de video que contrastó con el tono tranquilizador de los estadounidenses. El bloqueo de facto del estrecho de Ormuz por parte de Irán constituye un "terrorismo económico contra todos los países", declaró. "No debemos permitir que ningún país tome Ormuz como rehén, ni ahora ni en el futuro", añadió.
El jefe de la petrolera estadounidense Chevron, Mike Wirth, consideró que los mercados de la energía tendieron a subestimar el impacto del conflicto al apostar por una resolución rápida. "Asia, en particular, se enfrenta a preocupaciones reales respecto al suministro" de petróleo y productos derivados, señaló. Incluso después del fin del conflicto, "hará falta tiempo para reconstruir las reservas", advirtió también, a lo que se sumará la reparación de las infraestructuras dañadas.
Patrick Pouyanné, director ejecutivo del grupo francés TotalEnergies, predijo precios del gas "muy elevados de aquí al verano" boreal si no se reabre el estrecho de Ormuz, y anticipó que Europa necesitaría mucho gas para llenar sus reservas de cara al invierno.
Adiós eólica, hola fósiles
Al inicio del CERAweek también se anunció que TotalEnergies recuperará del gobierno estadounidense cerca de 1.000 millones de dólares para compensar el abandono de sus dos concesiones de proyectos de parques eólicos marinos en Estados Unidos.
El gigante energético francés dijo que reinvertirá esta suma en energías fósiles en el país, especialmente en un proyecto de gas natural licuado (GNL), uno de los ejes principales de desarrollo del grupo.
Durante el gobierno del expresidente Joe Biden (2021-2025), Estados Unidos había acelerado el avance de la construcción de parques eólicos como parte de su lucha contra el cambio climático, pero Trump dio marcha atrás.
Según Trump, los parques eólicos afean el paisaje y producen electricidad cara. Desde el inicio de su segundo mandato en enero de 2025, ha reactivado la explotación del carbón y fomentado la del petróleo y el gas.
En Houston, el director ejecutivo de TotalEnergies afirmó que la eólica marina "no es el método más barato para producir electricidad" en Estados Unidos.
"Este gobierno cree en las realidades energéticas, no en los fantasmas climáticos", aseveró de su lado el secretario del Interior de Trump, Doug Burgum.
En los exteriores del foro, casi un centenar de personas reclamaba contra los daños ambientales que causa la industria del petróleo, y su uso desmedido. "Nos estamos quedando sin agua rápidamente y la gran mayoría de los consumidores de agua son instalaciones industriales, de combustibles fósiles y petroquímicas", dijo la activista ambiental texana Chloe Torres, de 28 años.
"La guerra [en Oriente Medio] está conectada al petróleo (...) y por primera vez, los que ostentan el poder son descaradamente honestos al respecto", comentó por su parte Michael Crouch, un médico jubilado de 79 años.
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Comentario Editorial
La energía como rehén de la geopolítica
La guerra en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz han vuelto a colocar al petróleo en el centro de la incertidumbre mundial. Lo que algunos gobiernos califican como una perturbación “temporal” se revela, en realidad, como un recordatorio de la fragilidad estructural de los mercados energéticos y de la dependencia global de un recurso que sigue siendo estratégico.
El discurso tranquilizador de las autoridades contrasta con la preocupación de empresarios y líderes del sector, quienes advierten que la reconstrucción de reservas y la reparación de infraestructuras dañadas tomarán tiempo. La brecha entre la narrativa política y la percepción empresarial refleja la magnitud de un desafío que no se resolverá con declaraciones, sino con acciones sostenidas.
Más allá de la coyuntura, la crisis energética expone un retroceso en la transición hacia fuentes renovables. El abandono de proyectos eólicos y el retorno a los combustibles fósiles muestran cómo las tensiones bélicas y económicas pueden frenar la agenda climática, relegando la sostenibilidad a un segundo plano. Esta decisión compromete no solo la seguridad energética, sino también la responsabilidad intergeneracional frente al cambio climático.
La ciudadanía, por su parte, recuerda que el petróleo no es únicamente un asunto de precios, sino de justicia ambiental y de acceso a recursos básicos. Las protestas en Houston reflejan la conexión entre guerra, deterioro ecológico y escasez de agua, subrayando que la energía no puede seguir siendo utilizada como arma de presión.
El mundo enfrenta, en consecuencia, una doble crisis: de suministro y de visión. La energía, convertida en rehén de la geopolítica, exige respuestas que trasciendan la coyuntura inmediata. Diversificación, sostenibilidad y cooperación internacional son las claves para evitar que cada conflicto se traduzca en más dependencia y menos futuro.
Luis Orlando Díaz Vólquez
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