martes, 13 de junio de 2017

Bloomberg: En República Dominicana, la caída del imperio de la corrupción de Odebrecht amenaza una planta de energía… y una Presidencia

Blooomberg: En República Dominicana, la caída del imperio de la corrupción de Odebrecht amenaza una planta de energía… y una Presidencia

El colapso de una máquina de injerto siembra el caos en el Caribe.Servicios de Acento.com.do - 12 de Junio de 2017
Foto: Acento.com.do/Archivo/Protesta conta la corrupción y la impunidad en República Dominicana

SANTO DOMINGO, República Dominicana.-La publicación especializada en economía Bloomberg  publicó un amplio reportaje sobre el caso de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht en el cual afirma que en República Dominicana ha caído un imperio de la corrupción y que podría caer una Presidencia.
El reportaje escrito por Ezra Fieser, con la colaboración de Sabrina Valle y Michael Smith, parte de un hecho hasta ahora prácticamente desconocido en República Dominicana: el retiro del precandidato presidencial peledeísta en 2016, Hipólito Polanco, quien afirmó en una entrevista con Bloomberg que recibió una llamada de Mónica Moura, la esposa de Joao Santana (ambos presos en Brasil en estos momentos) para convencerlo de que dejara el camino libre al presidente Danilo Medina, y que arreglaría “todo”, sin importar cuál era el “precio”.
Polanco, según el reportaje de Bloomberg, rechazó la oferta Mónica Moura, pero su testimonio ofrece una idea de cómo una de las empresas más grandes de Brasil y sus intermediarios se entrelazaron en la política nacional dominicana, al igual que en otros 11 países.
Resalta bloomberg que un mes después de esa llamada telefónica, Moura y Santana salieron a toda prisa de la República Dominicana.
“Estoy seguro de que las próximas elecciones confirmarán la victoria del presidente y candidato Danilo Medina”, escribió Santana en una carta de renuncia dirigida al liderazgo del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Narra Bloomberg que al día siguiente, en su país natal de Brasil, Joao Santana y Mónica Moura fueron trasladados a la cárcel, y queposteriormente serían acusados de desempeñar un papel central en un anillo de sobornos masivos dirigido por la gigante de la construcción y la ingeniería Odebrecht.
“En el año y medio transcurrido desde el arresto de la pareja, las investigaciones desde Brooklyn hasta Brasil han revelado un esquema omnipresente en el que Odebrecht utilizó el dinero para influir en las elecciones y sobornar a políticos y funcionarios públicos para ganar miles de millones de dólares en contratos públicos en una docena de países de América Latina y África”, precisa el reportaje.
Subraya que el escándalo, que comenzó hace tres años con una investigación local sobre el lavado de dinero en Brasil, conocida como Lava Jato –en portugués para lavado de autos a presión−, ha llevado a un récord de US$3,500 millones en multas en Estados Unidos y ha sacudido gobiernos de México a Argentina.
“Pero pocos lugares más allá de Brasil desempeñaron un papel tan importante como República Dominicana, un paraíso turístico caribeño de 10,5 millones de habitantes, que los ex ejecutivos presentaron en los testimonios del Tribunal como cruciales para sus planes”, sostiene Bloomberg.
Recuerda que, en total, Odebrecht repartió US$788 millones en sobornos desde 2001 hasta 2016, según admitió en un acuerdo en un tribunal federal estadounidense en diciembre. ç
De esa suma al menos US$92 millones se pagaron en República Dominicana, la segunda mayor participación en el extranjero después de Venezuela, según el acuerdo.
Recuerda que para llevar a cabo sus sobornos, los ejecutivos de Odebrecht instalaron tres pequeñas oficinas y una sala de conferencias en la capital dominicana, según Hilberto Silva, quien supervisó la operación de soborno de la compañía durante una década.
Indica que Hilberto Silva testificó en el tribunal brasileño que República Dominicana tenía todo lo que necesitaba, y los miembros de la división de soborno se trasladarían entre una base en Miami y sus oficinas en Santo Domingo. “La operación se basó allí”, dijo.
“La fiscalía general de República Dominicana dijo a fines del mes pasado en su propia investigación que el dinero de Odebrecht llegó a por lo menos una decena de destacados políticos dominicanos, incluyendo a un miembro del gabinete de Medina, así como a legisladores y ejecutivos estatales. Hasta el momento, las autoridades han acusado a 14 personas de delitos que van desde la aceptación o distribución de sobornos hasta el lavado de dinero. Están a la espera de juicio”, detalla Bloomberg en su reportaje.
Sostiene el reportaje de Bloomberg que los políticos de la oposición y los grupos anticorrupción, que han realizado masivas manifestaciones callejeras en los últimos meses, han aprovechado las detenciones para pedir una investigación sobre si Santana utilizó parte del dinero en su papel como asesor de campaña de Medina.
Acusan a Santana de sobornar a los legisladores para respaldar la reforma constitucional de 2015 que cambió los límites del mandato para permitir que Medina se postulara a la reelección y de usar el dinero para influir en las elecciones presidenciales. Medina dijo que sus campañas no utilizaron dinero de Odebrecht.
“Santana fue enviado aquí como asesor político para manejar el lado oscuro de la campaña con dinero que fue suministrado por Odebrecht”, dice el dirigente del PLD Hipólito Polanco. “Y Odebrecht ganó proyectos de construcción del Estado e infló los costos por millones”.
Señala que Odebrecht llegó a República Dominicana a principios de los años 2000, como una de las varias constructoras brasileñas que se expandieron al Caribe. Para ayudar a ganar su primer contrato, un trabajo de US$250 millones para construir un acueducto, la compañía contrató a Ángel Rondón −un empresario dominicano conectado con inversiones en todo tipo de productos, desde empresas lecheras hasta hoteles− como cabildero.
Ángel Rondón
Ángel Rondón
Rondón es una de las 14 personas acusadas el mes pasado. Abrió docenas de negocios en República Dominicana, Panamá y las Islas Vírgenes Británicas durante años, de acuerdo con la acusación en su contra.
“Odebrecht realizó cerca de 100 transferencias por un total de más de US$80 millones a esas compañías durante la última década, en cantidades que oscilaron entre US$8,000 y US$10 millones. La mayoría provino de Meinl Bank, el banco con sede en Antigua, en el que los ejecutivos de la división de sobornos de Odebrecht habían comprado en secreto una participación mayoritaria en 2010”, detalla el reportaje de Bloomberg.
Rondón −que era conocido como el “hombre del maletín”, según la acusación− supuestamente canalizó el dinero de Odebrecht a funcionarios que, a su vez, otorgaron a Odebrecht proyectos para ganar contratos para construir autopistas, represas y otros proyectos. En varios casos, supuestamente convenció a los funcionarios para aprobar cambios en los contratos de obras públicas después de que Odebrecht ya los hubiera ganado, aumentando así su valor en millones de dólares. A lo largo del camino, según la acusación, mantuvo un pequeño porcentaje para sí mismo y depositó millones en cuentas de los miembros de su familia.
Cuando Santana llegó a República Dominicana en 2011, Odebrecht ya estaba firmemente instalada allí. “Medina y el partido tenían una larga relación con el Partido de los Trabajadores de Brasil y los presidentes Lula y Dilma [Rousseff], y así fue como Santana fue introducido y vino a trabajar aquí”, dice Max Puig, ex miembro del Partido de la Liberación, ahora líder del partido Alianza por la Democracia.
Santana fue vital para la victoria electoral de Medina en 2012, diseñando lemas pegadizos visibles en carteles por todo el país. Él y Moura dirigieron su consultoría política, Polis Caribe, desde una casa de color naranja y blanco de estilo español frente a una puerta de hierro forjado en negro y rodeado de palmeras cerca de un popular centro comercial en el barrio de Bella Vista de Santo Domingo. Se hicieron conocidos por producir videos y materiales promocionales, y Santana ganó cierta reputación internacional como “hacedor de lluvias” político, dirigiendo media docena de campañas presidenciales exitosas en toda la región.
A pesar de esa reputación, seguía siendo poco conocido en círculos políticos dominicanos. En privado, sin embargo, Medina desarrolló una profunda confianza en él y le dio acceso directo, dijo Puig. Después de que Medina ganara en mayo de 2012 con el 51 % de los votos, elogió el papel de Santana, diciéndole a su partido en un discurso a principios de junio que Santana “nunca había dudado de la posibilidad de nuestra victoria”.
Mientras Santana hacía funcionar su magia para los clientes, Odebrecht usó sus negocios como una tapadera para sus sobornos, afirmó Silva en un tribunal brasileño. La compañía invirtió millones de dólares en una cuenta bancaria suiza en manos de la empresa con sede en Panamá, Shellbill Finance SA, de Santana, que a su vez financió campañas electorales en cinco países, según testimonio de Moura.
Desde 2001, Odebrecht ha ganado 17 proyectos de obras públicas por valor de casi US$6 mil millones en República Dominicana. El más lucrativo es una planta de energía masiva que Medina ha dicho es esencial para resolver los apagones regulares, reducir los costos de electricidad, y ayudar a crecer la economía del país de U$68 mil millones. El Gobierno puso la planta de carbón para la oferta y recibió varias propuestas de empresas internacionales.
Joao Santana y Mónica Moura
Joao Santana y Mónica Moura
Al final, un consorcio de empresas como Odebrecht ganó el contrato de US$ 2 mil millones. La construcción comenzó en 2014, y el consorcio espera que la planta entre en funcionamiento el año próximo.
“La oferta fue escrita para Odebrecht”, dice Ángel Moreta, un abogado que representó a IMPE, un consorcio de empresas chinas que también había hecho una oferta por el proyecto. IMPE había ofrecido construir la planta por US$900 millones, financiada con préstamos a bajo interés de bancos estatales chinos, según los documentos de licitación de la compañía.
El fiscal general Jean Alain Rodríguez dijo en un comunicado que su oficina no tenía pruebas de que Odebrecht hubiera influido ilegalmente en el proceso de licitación, pero que al menos dos legisladores dominicanos habían recibido sobornos cuando el Congreso estaba considerando cómo pagar el proyecto.
El colapso del régimen de soborno de Odebrecht −incluyendo la detención de decenas de ejecutivos en Brasil y miles de millones de multas− ha causado estragos políticos y financieros para República Dominicana. Después de que el escándalo se rompiera, el banco de desarrollo de Brasil retiró su préstamo para la planta de energía, forzando a Medina a luchar para llegar a US$900 millones para terminarla y establecer una comisión para revisar el proceso de licitación.
Medina ha dicho públicamente que su campaña le pagó a Santana por su trabajo como asesor político y no aceptó donaciones de Odebrecht. Su oficina no respondió a nuestras solicitudes de comentarios adicionales.
Moura dijo, en su propio testimonio en Brasil, que la campaña presidencial en República Dominicana fue una de las pocas en los países donde operó Odebrecht que no financió.
Ese testimonio contradecía el de Silva y su esposo, quienes han testificado que Odebrecht financió la campaña de Medina.
Hace dos años, Medina disfrutó de mayores índices de aprobación pública que cualquier otro presidente latinoamericano. Hoy en día, esas calificaciones han bajado, y se enfrenta a un caso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos presentado por Polanco, quien dice que el proceso de nominación presidencial estaba viciado y quiere un redo de las primarias del Partido de la Liberación.
Polis Caribe, la consultora fundada por Moura y Santana, sigue operando en Santo Domingo, según muestran los registros fiscales. Ahora radica en otra casa palaciega en otro barrio exclusivo, a pocas cuadras del penthouse de Medina. http://acento.com.do/2017/actualidad/8465406-blooomberg-en-republica-dominicana-la-caida-del-imperio-de-la-corrupcion-de-odebrecht-amenaza-una-planta-de-energia-y-una-presidencia/


A woman holds an image depicting President Danilo Medina as protesters march on the presidential palace in Santo Domingo to demand an end to corruption on Jan. 22, 2017.
Photographer: Erika Santelices/AFP via Getty Images

A Graft Machine’s Collapse Sows Chaos in the Caribbean

In the Dominican Republic, the fall of the Odebrecht corruption empire is threatening 
a power plant—and a presidency.
Hipolito Polanco was locked in a primary against President Danilo Medina in the Dominican Republic when he got a phone call from a number he didn’t recognize.
It was January 2016, and Polanco, a 39-year-old lawyer, was the last candidate still standing to challenge the president for the Dominican Liberation Party nomination. The voice on the phone was offering him a bribe and a high-ranking political position if he quit the race. “They asked me, ‘What’s your price?’” says Polanco. “They said they would arrange everything.”
The woman who called him, he says, was Monica Moura, the wife and business partner of Joao Santana, the president’s longtime adviser and a powerful political guru in the country.
Polanco says he refused her offer. But it provides a window into how one of Brazil’s largest companies and its intermediaries entwined themselves in Dominican national politics, just as they had in at least 11 other countries.
A month after that phone call, Moura and Santana hastily left the Dominican Republic. “I am sure that the coming elections will confirm victory for President and candidate Danilo Medina,” Santana wrote in a letter of resignation to the party’s leadership.
The next day, in their home country of Brazil, they were hauled off to jail. They would later be accused of playing a central role in a massive bribery ring run by the construction and engineering giant Odebrecht SA, and back in the Dominican Republic, Medina would go on to win re-election by a landslide.



Joao Santana and his wife Monica Moura are arrested upon their arrival in Sao Paulo, Brazil, on Feb. 23, 2016. 
Photographer: STR/Getty Images

In the year and a half since the couple’s arrest, investigations from Brooklyn to Brazil have uncovered a pervasive scheme in which Odebrecht used money to influence elections and bribed politicians and public officials to win billions of dollars worth of public work contracts in a dozen countries in Latin America and Africa.
The scandal, which began three years ago with a local money-laundering investigation in Brazil known as Lava Jato—Portuguese for Car Wash—has led to a record $3.5 billion in fines in the U.S. and has rattled governments from Mexico to Argentina. But few places beyond Brazil played so large a role as the Dominican Republic, a Caribbean tourist haven of 10.5 million which former executives depicted in court testimony as crucial to their plans.
In total, Odebrecht doled out $788 million in bribes from 2001 to 2016, it admitted in a settlement in U.S. federal court in December. At least $92 million of those were paid in the Dominican Republic, the second highest share after Venezuela’s, according to the settlement.
To carry out their bribes, Odebrecht executives set up three small offices and a conference room in the Dominican capital, according to Hilberto Silva, who oversaw the company’s bribery operation for a decade. He testified in Brazilian court that the Dominican Republic had everything it needed, and members of the bribery division would shuttle between a base in Miami and their offices in Santo Domingo. “The operation was based from there,” he said.
The Dominican attorney general’s office said late last month in its own investigation that Odebrecht money made it to at least a dozen prominent Dominican politicians, including a member of Medina’s cabinet, as well as lawmakers and state-owned company executives. So far, authorities there have charged 14 people with crimes ranging from accepting or distributing bribes to money laundering. They are awaiting trial.
Opposition politicians and anti-corruption groups, which have held massive street demonstrations in recent months, have seized on the arrests to call for an investigation into whether Santana used some of the money in his role as Medina’s campaign adviser. They accuse Santana of bribing lawmakers to back the 2015 constitutional reform that changed term limits to let Medina run for re-election and of using money to influence the presidential election itself. Medina has said his campaigns did not use any Odebrecht money.
“Santana was sent here as a political adviser to handle the dark side of the campaign with money that was supplied by Odebrecht,” Polanco says. “And Odebrecht won state construction projects and inflated the costs by millions.”
Odebrecht arrived in the Dominican Republic in the early 2000s, as one of several Brazilian construction companies expanding to the Caribbean. To help win its first contract, a $250 million job to build an aqueduct, the company hired Angel Rondon, a politically connected Dominican businessman with investments in everything from dairy companies to hotels, as a lobbyist.


Angel Rondon.
Photographer: Erika Santelices/AFP via Getty Images

Rondon, one of the 14 people charged late last month, opened dozens of businesses in the Dominican Republic, Panama, and the British Virgin Islands over the years, according to the indictment against him. And Odebrecht made roughly 100 transfers totaling more than $80 million to those companies over the last decade, in amounts ranging from $8,000 to $10 million. Most came from Meinl Bank, the Antigua-based bank in which the executives running Odebrecht’s bribery division had secretly bought a majority stake in 2010.
Rondon—who was known as the “bagman,” according to the indictment—allegedly funneled Odebrecht’s money to officials who, in turn, awarded Odebrecht projects to win contracts to build highways, dams, and other projects. In several cases, he allegedly convinced officials to approve changes to public-works contracts after Odebrecht had already won them, thereby boosting their value by millions of dollars. Along the way, according to the indictment, he kept a small percentage for himself and deposited millions in accounts held by his family members.
By the time Santana arrived in the Dominican Republic in 2011, Odebrecht was already firmly ensconced there. “Medina and the party had a long-standing relationship with Brazil’s Workers Party and presidents Lula and Dilma [Rousseff], and that’s how Santana was introduced and came to work here,” says Max Puig, a former top Liberation Party member who defected to run his own presidential campaign.
Santana was vital to Medina’s 2012 election win, devising catchy slogans plastered on billboards across the country. He and Moura ran their political consultancy, Polis Caribe, out of an orange and white Spanish-style house fronted by a black wrought-iron gate and surrounded by palm trees near a popular shopping mall in Santo Domingo’s wealthy Bella Vista neighborhood. They became known for producing slick videos and promotional materials, and Santana gained an international reputation as a political rainmaker, directing a half-dozen successful presidential campaigns across the region.
Despite that reputation, he remained little-known in tight-knit Dominican political circles. In private, however, Medina developed a deep trust of him and gave him direct access, Puig said. After Medina won in May 2012 with 51 percent of the vote, he praised Santana’s role, telling his party in an early June speech that Santana had “never doubted the possibility of our victory.”
As Santana worked his magic for clients, Odebrecht used his businesses as a cover for its bribes, Silva testified in a Brazilian court. The company poured millions of dollars into a Swiss bank account held by Santana's Panama-based front company, Shellbill Finance SA, which in turn funded election campaigns in five countries, according to testimony Moura gave.



Joao Santana, right, is on arriving in Sao Paulo on Feb. 23, 2016. 
Photographer: STR/AFP via Getty Images

Since 2001, Odebrecht has won 17 public works projects, worth nearly $6 billion, in the Dominican Republic. The most lucrative is a massive power plant that Medina has said is essential to solve the regular blackouts, bring down electricity costs, and help grow the country's $68 billion economy. The government put the coal-fired plant out for bid and received several proposals from international companies.
In the end, a consortium of companies including Odebrecht won the $2 billion contract. Construction began in 2014, and the consortium expects the plant to come online next year.
“The bid was written for Odebrecht,” says Angel Moreta, an attorney who represented IMPE, a consortium of Chinese companies that had also bid for the project. IMPE had offered to build the plant for $900 million, financed with low-interest loans from Chinese state banks, according to the company’s bidding documents.
Attorney General Jean Rodriguez said in a statement that his office had no evidence Odebrecht had illegally influenced the bidding process, but that at least two Dominican lawmakers had received bribes when Congress was considering how to pay for the project.
The collapse of the Odebrecht bribery scheme—including the arrests of dozens of executives in Brazil and billions of fines—has wreaked political and financial havoc for the Dominican Republic. After the scandal broke, Brazil’s development bank pulled its loan for the power plant, forcing Medina to scramble to come up with $900 million to finish it and set up a commission to review the bidding process.
Medina has said publicly that his campaign paid Santana for his work as a political adviser and did not accept any donations from Odebrecht. His office did not respond to requests for additional comment.
Moura said, in her own testimony in Brazil, that the presidential campaign in the Dominican Republic was one of the few in the countries where Odebrecht operated that it did not finance.
That testimony contradicted that of Silva and of her husband, both of whom have testified that Odebrecht funded Medina’s campaign.
Two years ago, Medina enjoyed higher public approval ratings than any other Latin American president. Today, those ratings are down, and he’s facing a case in the Inter-American Commission on Human Rights brought by Polanco, who says the presidential nomination process was tainted and wants a redo of the Liberation Party primary.
Polis Caribe, the consultancy that Moura and Santana founded, is still operating in Santo Domingo, tax records show. It’s now based out of another palatial house in another exclusive neighborhood, just a few blocks from Medina’s penthouse apartment.
—Sabrina Valle and Michael Smith contributed reporting.

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