lunes, 30 de julio de 2018

El sexismo en la lengua | En Plural | por Yvelisse Prats Ramírez de Pérez

Puntos de vista sábado, 28 de julio de 2018
EN PLURAL

El sexismo en la lengua

  • El sexismo en la lengua
Yvelisse Prats Ramírez de Pérez
yvepra@hotmail.com
Porque el hombre varón, macho, ha dominado el mundo, imponiendo la cultura patriarcal, la lengua castellana es sexista.
Pese al avance indiscutible que el feminismo ha logrado en el último siglo, que nos consideren a las mujeres como sujetos y no objetos, poseedoras de derechos y deberes, no solo en el recinto cerrado del hogar, sino en la sociedad, en el idioma se mantienen el uso, abuso diría yo, de palabras, giros y concordancias que promueven la invisibilidad femenina, o su subordinación al don.
El hecho discriminatorio aparecerá más o menos patente según la sensibilidad que posea el/la oyente, en la que juegan dos factores: de un lado, su actitud vital frente a la discriminación por razón de sexo; y de otro, su mayor o menor agudeza para detectar fenómenos de lengua no superficiales, reveladores de la mentalidad del hablante.
Álvaro García Meseguer, en su obra, “¿Es sexista la Lengua Española?” nos dice “sexismo social y sexismo lingüístico se enlazan como dos serpientes que se devoran mutuamente por la cola”. O sea, tal como dijimos, el primero es la causa del segundo; pero el segundo contribuye a reforzar el primero, ya que el lenguaje conforma en parte la mentalidad de los/las hablantes.
Es importante entender esto, para vigilar, desde el nivel inicial, ese uso sexista de la lengua, ya que hay que recordar que los/las niños/as, gracias, especialmente al lenguaje, se incorporan lentamente a la cultura en la que vivirán adultos/as, asimilando inconscientemente los mismos valores, muchos de ellos teñidos de discriminaciones de género.
Como mamá, y como maestra, desde 1975 empecé a conocer y ocuparme por la desigualdad que es evidente, de la situación de nosotras, las mujeres, de orientar y convencer sobre el sexismo, sobre todo el machismo, a mis hijos, nietos y alumnos.
Como sigo viendo y sufriendo ese sexismo en el uso del lenguaje, quiero reforzar con una “didáctica especial” el combate. Lo libro en nombre de la igualdad, por eso es una causa justa.
Como ejemplo, si al describir un juego de pelota, se comenta “había gran cantidad de fanáticos, y también muchas mujeres”, se estará describiendo en forma sexista una situación no sexista, el excluir a las mujeres del colectivo, lo que se revela por la expresión “y también”.
Si vemos la frase anterior invertida “había gran cantidad de fanáticas y también muchos varones”. Resultaría inaceptable para los hombres, lo que prueba que la anterior es sexista.
Otro ejemplo, los tratamientos señora, señorita, que corresponden en nuestra sociedad a mujer casada o soltera, respectivamente. El vocablo señor para varón, en cambio, es independientemente del estado civil. Es más, muchos hombres se sentirían extrañados, cuando no incómodos si, siendo solteros, les llamen señoritos.
Se pone así de manifiesto como la cultura tradicional otorga la personalidad del varón por sí mismo, en tanto que a la mujer se le otorga en función de cual sea su relación con el varón: si es casada (mujer de), señora, si es soltera (hija de), señorita.
Pongo otro ejemplo con pregunta simple: ¿Por qué, si se aceptan los términos abogada, doctora, arquitecta, diputada, se rechaza el vocablo “jefa”? Quizás, digo yo, porque se ve el concepto ligado a algo que no quieren compartir los varones: el poder.
Sé que con estas reflexiones que comparto En Plural irrespeto a la Real Academia Española con su ortopédico corsé de reglas estrictas, y su lema, que me suena un poco a detergente: “Limpia, fija y da esplendor”.
Me consuelo pensando que tengo un compañero para confrontar la autoridad de la RAE, Rubén Darío, el inmenso poeta, quien clamó: “De las academias, líbranos señor”.
No pido tanto. La RAE evolucionará, es ley de vida el cambio. Pero mientras llega ese cambio, somos las que seguimos invisibles, o minusválidas, quienes tenemos que seguir abriendo trochas, y desde distintas trincheras para que el lenguaje, que es lo que nos diferencia de las bestias, sea humano y solidario, igual para todos.
¡Y para todas!
https://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2018/07/28/526149/el-sexismo-en-la-lengua

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