Mostrando las entradas con la etiqueta IZQUIERDA. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta IZQUIERDA. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de diciembre de 2025

La izquierda fascista

Opinión

La izquierda fascista

Acumulamos suficiente experiencia como para saber que los principales defensores del régimen tiránico de Venezuela (y de Cuba) justifican los crímenes de estos tiranos

Por Pilar Rahola

El dictador de Venezuela, Nicolás
El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro. REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria

Ayer, en un día grandioso, una multitud de personas, desde cualquier lugar del mundo, nos emocionamos con la ceremonia que se estaba celebrando en el legendario salón del ayuntamiento de Oslo. Todo era bello, elegante, digno: la inusual sobriedad de Danny Ocean cantando Alma Llanera; el impecable “J’accuse” de Jørgen Watne Frydnes en su magnifico discurso de denuncia; la emoción de Ana Corina Sosa, acariciándonos el alma; sus palabras, intensas, profundas, sabias. Y en el centro de todo, ella, María Corina Machado, la mujer que nunca se rindió, más presente que nunca en su forzada ausencia. Su foto serena presidiendo el salón era el símbolo que ponía rostro a la lucha ingente de un pueblo que acumula sangre, dolor y pérdidas, y en ese lugar y día, Venezuela tocaba la historia. Una fiesta de la democracia en defensa de la democracia, unidos en un ideal de libertad.

Reconozco la emoción que me duró todo el día y probablemente me durará siempre en el recuerdo. A veces, a los buenos les pasan cosas buenas, y ese Nobel que recibía María Corina era exactamente eso: algo bueno para la buena gente que da esperanza a un pueblo tan torturado. Pero, de las luces a las sombras, el día también ofreció mensajes de odio en las redes oscuras, allí donde habitan los amigos, los cómplices, los voceros del mal. Eran las difamaciones, las mentiras, la propaganda de los sospechosos de siempre, esos que, en nombre del pueblo, odian al pueblo. “Los de la izquierda, ya sabes que aman a Maduro”, me dice alguien, y me quedo con la frase, como si fuera normal, banal, lógica.

Es cierto. Acumulamos suficiente experiencia como para saber que los principales defensores del régimen tiránico de Venezuela (y de Cuba) son intelectuales, opinadores y políticos que se definen progresistas, vocean su discurso de progreso y alzan la bandera de la justicia, y, sin embargo, justifican los crímenes de estos tiranos. ¿Cómo es posible que en nombre de la libertad se defienda a un Maduro que la pisotea cada día en el cuerpo del millar de presos políticos que tiene en sus cárceles? ¿Cómo puede conciliarse una ideología que asegura buscar el progreso con estos tiranos que lo destruyen todo?

Se puede, y se puede porque hay una izquierda abiertamente reaccionaria que desprecia profundamente a la democracia liberal y a las libertades que conlleva. En realidad, una izquierda que siempre ha odiado a los valores occidentales. Es la misma que enviaba a Pinochet a los infiernos, pero elevaba a Castro a los altares, la misma que denostaba a Hitler, pero defendía a Stalin. Y hoy por hoy, la misma que ataca a Israel, pero justifica a Irán, o denigra a Estados Unidos, pero calla ante las barbaridad de Rusia. De hecho, no es sorprendente que las dos democracias más sólidas del planeta, Estados Unidos e Israel, sean las más odiadas por estos gurús de la izquierda irredenta. Hábiles en el dominio del relato público, se han hecho los dueños y señores del paraíso de las redes sociales, allí donde las consignas sustituyen a las ideas. Y desde ese nuevo dominio, imponen un pensamiento único que expulsa, estigmatiza y neutraliza cualquier disidencia. El ejemplo más brutal de esta capacidad de imponer el relato y demonizar a quienes no lo compran, ha sido el 7 de octubre y la posterior guerra de Gaza, donde la izquierda ha construido el discurso de odio contra los judíos más masivo desde los tiempos del nazismo. Sin ninguna duda es la responsable del brutal aumento del antisemitismo en el mundo, lo cual es una pirueta histórica, no en vano han tomado el relevo a los discursos judeofobias de los viejos fascismos europeos.

¿Cómo es posible que esta izquierda mantenga aún el prestigio intelectual? Y la pregunta no es baladí porque los hechos son contundentes: defienden a un dictador asentado en un narco estado; se alían con presidentes que en nombre del pueblo, roban al pueblo; ignoran la tragedia de las mujeres afganas; callan ante las atrocidades de los ayatolas; silencian el dolor de los cristianos perseguidos; y, en el juego de la geopolítica, se sitúan al lado de Rusia, China o Irán, mientras critican furibundamente las bases de las democracias occidentales. Y, sin embargo, se otorgan el patrimonio de las ideas de justícia, solidaridad y progreso, y con ello mantienen el dominio cultural.

Quizás el problema está en el nombre. Mientras la extrema derecha representa lo que es -intolerancia, regresión, represión, violencia-, y por ello recibe el repudio mayoritario, la extrema izquierda es lo mismo, pero camuflada. Pongo el ejemplo de los titulares en la prensa española a raíz de las elecciones de Chile. Decían que se debaten entre “la progresista Jara, y la extrema derecha de Katz”. Jara, militante del partido comunista de Chile, convertida en “progresista”, y el liberal Katz, convertido en extrema derecha. Colocado el adjetivo, el substantivo queda marcado.

Pero de todos los ejemplos posibles, el más claro es el de Venezuela. Maduro perpetra todo tipo de barbaridades, desde robar las elecciones, y ejercer una brutal represión, hasta convertir Venezuela en un paraíso criminal. Es el paradigma del sátrapa ignorante y violento que conduce su país al desastre. Y sin embargo, continúa teniendo el aplauso de los Petro y los Pablo Iglesias de turno, eternos paladines del pueblo, mientras el pueblo se muere de hambre. Llamar progresismo a eso es una mueca dantesca. En realidad se trata de otro tipo de fascismo, el fascismo de izquierdas, tan intolerante y antidemocrático como el de derechas, e igualmente violento.

Un fascismo que odia a María Corina Machado porque encarna como nadie la lucha por los valores democráticos, y son esos valores a los que realmente teme. Al final es Sartre y Camus. El Sartre que defendía a Pol Pot y a Stalin, y el Camus que se enfrentaba ásperamente a sus posiciones, convencido de que la única lucha que tenía sentido es la de la libertad. El campo de juego no es entre derechas o izquierdas, sinó entre demócratas y no demócratas, es decir entre quienes creen en los valores de la libertad, y quienes los desprecian y los pisotean. Maduro es un antidemócrata, y el resto no importa.

“Venezuela volverá a respirar”, ha dicho María Corina en boca de su hija Ana Corina y ha dedicado el Nobel a “los héroes anónimos de la resistencia”. Ha sido su grito de esperanza, y el eco ha llegado a todos los rincones del mundo donde se defiende la libertad.

https://www.infobae.com/america/opinion/2025/12/11/la-izquierda-fascista/

jueves, 25 de septiembre de 2025

La convergencia progresista: entre la estética moral y la urgencia estructural


🌐 Opinión | Luis Orlando Díaz Vólquez

La izquierda global enfrenta una crisis de identidad: ¿estética moral o transformación real? Mientras Trump arremete contra el multilateralismo y Netanyahu niega el Estado Palestino, Abinader y Macron defienden la cooperación internacional. Lula busca pragmatismo, y la izquierda dominicana sigue atrapada en su marginalidad. ¿Puede el progresismo reinventarse sin perder su esencia?

📎 Artículo completo disponible en el blog.
#Opinión #Geopolítica #Progresismo #ONU #LuisOrlandoDíazVólquez

La convergencia progresista: entre la estética moral y la urgencia estructural

_ Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En tiempos de polarización global, el progresismo enfrenta una encrucijada ideológica. Lo que alguna vez fue una fuerza transformadora basada en la justicia social y el universalismo, hoy parece atrapado entre una estética moral identitaria y una urgencia estructural que no logra atender. Esta tensión se analiza con agudeza en el video ¿La izquierda woke traicionó al progresismo? (Minuto Crítico, 2025), donde se plantea que el discurso identitario ha desplazado la lucha estructural, generando una fragmentación tribal que debilita la acción colectiva.

La filósofa Susan Neiman advierte que el abandono del ideal de progreso ha convertido al progresismo en una política de representación simbólica más que de transformación real. Influenciado por el pensamiento posmoderno, el progresismo ha caído en una sospecha permanente que paraliza la acción política y favorece el statu quo. En América Latina, donde las desigualdades materiales son más crudas, esta deriva se vuelve aún más evidente: la visibilidad digital no siempre se traduce en cambios tangibles.

América Latina: promesas rotas y realidades complejas

Gobiernos como los de Gustavo Petro, AMLO y Gabriel Boric llegaron al poder con discursos renovadores. Sin embargo, el estancamiento económico, la inseguridad y la falta de resultados tangibles han debilitado sus proyectos. El progresismo ha sido incapaz de romper con el modelo extractivista y de consolidar una institucionalidad fuerte, lo que ha abierto la puerta al retorno de líderes autoritarios o populistas (Svampa, 2022; Carrillo Nieto et al., 2020).

Brasil: ¿Lula y Trump, química inesperada?

La reunión relámpago entre Lula da Silva y Donald Trump en la ONU ha sacudido el tablero político brasileño. Aunque breve, el encuentro generó una “química” inesperada entre ambos líderes, lo que podría abrir una nueva etapa en las relaciones bilaterales. Lula expresó su deseo de fijar una reunión formal con Trump, mientras que el bolsonarismo se muestra en alerta ante este giro inesperado (Zuppello, 2025).

Este acercamiento, impulsado por intereses empresariales como Embraer y JBS, revela cómo el pragmatismo económico puede superar las barreras ideológicas. Sin embargo, también plantea interrogantes sobre la autonomía política de Brasil y el papel del STF en la defensa de la democracia.

Trump en la ONU: el retorno del unilateralismo

El discurso de Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU fue una exposición cruda de su visión del mundo. Arremetió contra el multilateralismo, la inmigración, el cambio climático y la propia ONU, afirmando que “sus países se están yendo al infierno” (Landale, 2025).

Trump afirmó: “La ONU no ayuda a la paz, solo escribe cartas enérgicas sin seguimiento. Las palabras vacías no detienen guerras”. También calificó el cambio climático como “la mayor estafa jamás perpetrada en el mundo” y criticó a Europa por “ideas suicidas sobre energía y fronteras abiertas”.

Macron: multilateralismo frente a la ley del más fuerte

En respuesta directa al discurso de Trump, el presidente francés Emmanuel Macron defendió el multilateralismo como pilar esencial del orden internacional. “Vivimos un momento paradójico donde necesitamos más que nunca restaurar el espíritu de cooperación que prevaleció hace 80 años”, afirmó.

Macron advirtió: “El gran riesgo del momento que vivimos es ver que el estado de hecho se imponga, que la ley del más fuerte prevalezca, que algunos crean que pueden decidir solos el curso del mundo”.

Sobre la ONU, expresó: “Los peores críticos de la ONU son también quienes quieren cambiar las reglas del juego, seguros de su dominación y más interesados en repartirse el mundo que en alcanzar los compromisos necesarios para el bien común”.

Netanyahu: negación del Estado Palestino y ruptura del consenso internacional

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu reiteró que “no habrá un Estado Palestino”, calificando como “vergonzosa rendición al terrorismo” el reconocimiento del Estado palestino por parte de diez países, incluyendo Reino Unido, Australia y Canadá (DW, 2025).

Esta postura desafía el consenso internacional, donde 157 países ya reconocen a Palestina como Estado. La negativa de Netanyahu intensifica el conflicto en Gaza y pone en tensión el sistema multilateral, al ignorar resoluciones históricas de la ONU y rechazar condiciones humanitarias mínimas.

República Dominicana: entre la marginalidad progresista y la urgencia de reinvención

A diferencia de otros países latinoamericanos, la izquierda dominicana ha permanecido en una marginalidad estructural. Según Julio Disla (2025), vive atrapada entre su historia heroica y su irrelevancia política actual. La fragmentación interna, el sectarismo ideológico y la falta de renovación organizativa han convertido a muchos partidos en aparatos estériles.

Además, la izquierda dominicana ha fallado en construir una narrativa transformadora adaptada al siglo XXI. La política para redes sociales ha privilegiado lo visual sobre el contenido sustancial, y el llamado “honestismo” ha impedido alianzas pragmáticas necesarias para avanzar en la política real (Decamps Blanco, 2024).

Multilateralismo y liderazgo regional: la voz de Abinader en la ONU

En contraste con Trump y Netanyahu, el presidente Luis Abinader defendió en la ONU una visión multilateralista, reclamando acción urgente ante la crisis haitiana y proponiendo un nuevo pacto financiero global. “La ONU no puede limitarse a registrar crisis: debe ser brújula en la tormenta y faro en la noche”, afirmó.

Abinader también abogó por justicia climática para los Pequeños Estados Insulares y por un liderazgo latinoamericano renovado en la ONU, incluso sugiriendo que ha llegado el momento de que una mujer ocupe la Secretaría General.

¿Qué hacer?

Reinventar el progresismo no significa abandonar sus principios, sino reconstruirlos desde una lectura crítica y actualizada. Esto implica reconectar con las bases sociales, superar el dogmatismo ideológico y el caudillismo, apostar por una gestión eficiente, transparente y moderna, e innovar en la comunicación política sin caer en el espectáculo. Asimismo, exige articular las luchas feministas, ecologistas, antirracistas y decoloniales, y proponer un proyecto de país que responda con audacia y responsabilidad a los desafíos del siglo XXI.

Referencias APA

Carrillo Nieto, F., et al. (2020). La izquierda latinoamericana en el siglo XXI. Siglo XXI Editores.

Decamps Blanco, L. (2024, junio 6). Crisis del progresismo de la República Dominicana. AlMomento.net.

Disla, J. (2025, junio 9). Reinventar la izquierda en República Dominicana. Acento.

Fundación Carolina. (2024). El futuro del progresismo en Europa y América. Fundación Carolina.

Landale, J. (2025, septiembre 23). “Sus países se están yendo al infierno”: el incendiario discurso de Trump ante la ONU. BBC News.

Minuto Crítico. (2025, agosto 11). ¿La izquierda woke traicionó al progresismo? [Video]. YouTube.

Presidencia de la República Dominicana. (2025, septiembre 24). Presidente Abinader reclama acción urgente ante la crisis haitiana y llama a renovar el multilateralismo en la ONU.

Zuppello, M. (2025, septiembre 25). Cómo impacta en Brasil la reunión relámpago entre Lula da Silva y Donald Trump. Infobae.

DW. (2025, septiembre 24). Netanyahu reitera que “no habrá un Estado Palestino”.

Macron, E. (2025, septiembre). Discurso ante la Asamblea General de la ONU. Naciones Unidas.

sábado, 16 de agosto de 2025

La Cumbre Trump-Putin en Alaska marca el inicio de una nueva era geopolítica _ Trump y Putin cierran la cumbre en Alaska con avances diplomáticos, pero sin acuerdo sobre Ucrania

Trump y Putin cierran la cumbre en Alaska con avances diplomáticos, pero sin acuerdo sobre Ucrania | Imagen de Reuter

La Cumbre Trump-Putin en Alaska marca el inicio de una nueva era geopolítica

_ Trump y Putin cierran la cumbre en Alaska con avances diplomáticos, pero sin acuerdo sobre Ucrania

15 de agosto de 2025 | @GuasabaraEditor Luis Orlando Díaz Vólquez
Alaska.– La reciente cumbre entre el expresidente estadounidense Donald Trump y el presidente ruso Vladímir Putin, celebrada en Alaska, ha sido interpretada por analistas internacionales como el punto de partida de una nueva configuración global. Este encuentro, cargado de simbolismo diplomático, proyecta el renacer de los imperios y redefine el tablero geopolítico y económico mundial.
Putin salió reforzado tras recibir a Trump con gestos de cordialidad, mientras que el líder estadounidense se posicionó como mediador en el conflicto de Ucrania. Por su parte, Volodímir Zelenski se prepara para una próxima reunión en Washington, donde se espera avanzar hacia una tregua y la liberación de prisioneros.
El periodista José Vizner, conductor del programa Claves del Día en Negocios TV, ha sido una de las voces más destacadas en el análisis de esta cumbre. En su emisión del 16 de agosto, Vizner afirmó: “Lo que empieza a verse ya es un entorno de nueva era de los imperios que va cogiendo cuerpo y que va a redefinir no solo el orden geopolítico, sino también el orden económico.”
Este nuevo orden se articula en torno a tres grandes potencias: Estados Unidos, China y Rusia (como potencia asociada). Se perfila un modelo económico más proteccionista, basado en bloques regionales, campeones nacionales y acuerdos estratégicos sobre recursos como el petróleo y las tierras raras.
La izquierda internacional ha reaccionado con dureza, acusando a Trump de haber ofrecido oxígeno político a Putin. Sin embargo, Vizner destaca que el verdadero cambio está en el movimiento diplomático iniciado por Trump: “Donald Trump ha puesto encima de la mesa al menos el esfuerzo por la paz, y eso es lo que tenemos ahora.”
Durante la cumbre, se discutió una propuesta estadounidense de garantías de seguridad para Ucrania similares al artículo 5 de la OTAN, pero sin adhesión formal. Esta fórmula busca evitar una escalada con Rusia, al tiempo que ofrece protección a Ucrania. La posibilidad de una reunión trilateral entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania sigue abierta.
Vizner concluye con una reflexión sobre el papel de Estados Unidos en este nuevo escenario: “La fotografía que nos va dejando es la de un Estados Unidos que reordena las piezas del ajedrez global de una manera muy clara.”
La pregunta que queda en el aire es si Europa está preparada para este nuevo escenario multipolar, donde los bloques se consolidan y la competencia estratégica se intensifica. La cumbre de Alaska no solo ha sido una cita diplomática, sino el inicio de una nueva era.
end | oooooo
El presidente estadounidense Donald Trump y el presidente ruso Vladimir Putin ofrecen una conferencia de prensa después de su reunión para negociar el fin de la guerra en Ucrania, en la Base Conjunta Elmendorf-Richardson en Anchorage, Alaska, EE. UU., el 15 de agosto de 2025. REUTERS/Jeenah Moon


 
Claves del día: La izquierda se revuelve contra Trump, Putin sale victorioso de Alaska y Zelensky 

La izquierda mundial reacciona con dureza contra Donald Trump tras su cita clave con Vladímir Putin. Desde Alaska, el presidente ruso logra salir reforzado en la escena internacional, mientras que Volodímir Zelensky trata de mantener el foco en la guerra de Ucrania y en el apoyo occidental. 
 16 ago 2025 #ClavesDelDía #Trump #Putin

.....

🗣️ 🗞️ Opinión | Trump, Putin y el tablero global: ¿Estamos presenciando el regreso de los imperios?

Por mucho que algunos intenten minimizarlo, lo ocurrido en Alaska entre Donald Trump y Vladímir Putin no fue una simple reunión diplomática. Fue una escena cuidadosamente orquestada que proyecta una nueva narrativa internacional: la del renacer de los imperios. Una narrativa que, lejos de ser simbólica, empieza a tener consecuencias tangibles en el orden geopolítico y económico mundial.
Putin salió reforzado. Trump, aunque criticado por no lograr un acuerdo inmediato, se posicionó como mediador. Zelenski, por su parte, quedó en la antesala de una negociación que podría redefinir el mapa de poder global. Y Europa… Europa observa con inquietud cómo se reconfigura el tablero sin que se le reparta ficha.
La fuente principal de este análisis, el periodista José Vizner en su programa Claves del Día de Negocios TV, lo expresó con claridad meridiana:
“Lo que empieza a verse ya es un entorno de nueva era de los imperios que va cogiendo cuerpo y que va a redefinir no solo el orden geopolítico, sino también el orden económico.”
Este nuevo orden se articula en torno a tres grandes potencias: Estados Unidos, China y Rusia (como potencia asociada). Un modelo más proteccionista, basado en bloques, campeones nacionales y acuerdos estratégicos sobre recursos como el petróleo y las tierras raras. La globalización, tal como la conocíamos, parece estar dando paso a una economía de influencia y poder.
La izquierda internacional ha reaccionado con dureza, acusando a Trump de regalar oxígeno a Putin. Pero quizá el verdadero problema no fue lo que ocurrió en Alaska, sino lo que no ha ocurrido en los últimos tres años: una estrategia clara para terminar la guerra en Ucrania. Trump, con sus luces y sombras, ha puesto el tablero en movimiento. Y eso, en sí mismo, ya es un cambio.
“Donald Trump ha puesto encima de la mesa al menos el esfuerzo por la paz, y eso es lo que tenemos ahora.”
— José Vizner, Negocios TV
La propuesta estadounidense de ofrecer garantías de seguridad a Ucrania similares al artículo 5 de la OTAN, pero sin adhesión formal, es una jugada diplomática que busca evitar una escalada con Rusia. Una fórmula que, si prospera, podría abrir la puerta a una tregua y a la liberación de prisioneros. La reunión trilateral entre EE. UU., Rusia y Ucrania sigue sin fecha, pero ya está sobre la mesa.
“La fotografía que nos va dejando es la de un Estados Unidos que reordena las piezas del ajedrez global de una manera muy clara.”
— José Vizner, Negocios TV
La pregunta que queda en el aire es: ¿está Europa preparada para este nuevo escenario? Porque si algo ha quedado claro en Alaska es que el mundo se encamina hacia una configuración multipolar, con bloques definidos y una creciente competencia estratégica. Y en ese juego, quien no se mueve, pierde.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez @GuasabaraEditor @LuisOrlandoDia1

🗞️ Trump y Putin cierran la cumbre en Alaska con avances diplomáticos, pero sin acuerdo sobre Ucrania.
🔹 Putin sale reforzado en la escena internacional.
🔹 Trump insiste: “El acuerdo debe venir de Zelenski.”
🔹 Se perfila una nueva era geopolítica con EE.UU., China y Rusia como potencias clave.
🔹 Europa observa con inquietud desde la barrera.
📺 Fuente: José Vizner | Claves del Día | Negocios TV
📅 16 ago 2025
#Trump #Putin #Ucrania #Geopolítica #NegociosTV

📍 Alaska | Cumbre Trump-Putin
🗓️ 15 de agosto de 2025
🌍 ¿Estamos presenciando el regreso de los imperios?
🤝 Trump y Putin concluyen su reunión con avances diplomáticos, pero sin acuerdo sobre Ucrania.
🔹 Putin sale reforzado en la escena internacional.
🔹 Trump insiste: “El acuerdo debe venir de Zelenski.”
🔹 Se perfila una nueva era geopolítica con EE.UU., China y Rusia como potencias clave.
🔹 Europa observa con inquietud desde la barrera.
🗣️ “Lo que empieza a verse ya es un entorno de nueva era de los imperios que va cogiendo cuerpo…”
— José Vizner, Claves del Día, Negocios TV
📺 Fuente: @NegociosTV
🎙️ Conduce: @JoseVizner
📌 #Trump #Putin #Ucrania #Geopolítica #NegociosTV #ClavesDelDía

ooooo

martes, 9 de julio de 2024

Huyamos por la izquierda / Por Andrés Dauhajre @AndyDauhajre

Andrés Dauhajre @AndyDauhajre 9 julio, 2024 9 minutos de lectura 

Huyamos por la izquierda

Andrés Dauhajre hijo _ @AndyDauhajre 


La frase célebre del rosado, elegante y culto león Melquíades, creado por Michael Maltese para el estudio de animación Hanna-Barbera en 1961, tomó vigencia de nuevo el pasado domingo en Francia. El Mayor Menor, el eterno cazador de Melquíades, fue representado por Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional, quien había prometido que, si la derecha nacionalista ganaba las elecciones y conseguía la mayoría para controlar el ejecutivo, daría inicio a deportaciones masivas de inmigrantes.

Advertido Melquíades, no le quedó más alternativa que huir por la izquierda. Esta le ha pedido a Macron echarse a un lado para darse la oportunidad de formar el gobierno que arrebató a la derecha representada por Le Pen y Bardella. El resultado ha sorprendido a muchos analistas que pensaban que la derecha nacionalista se alzaría con la mayor cuota de los 577 representantes en la Asamblea Nacional. En la primera vuelta del pasado 9 de junio, la derecha nacionalista obtuvo el 33.1% de los votos, seguida de la coalición de izquierda Nuevo Frente Popular con 28% y, más rezagada, con 20.8%, Juntos, la coalición de Macron. En la segunda vuelta celebrada el 7 de julio, la derecha nacionalista obtuvo la mayor cantidad de votos, un 37.3% del total de los emitidos. A pesar de ese resultado, quedó en tercer lugar en cuanto a representación en la Asamblea Nacional con 142 asientos, el 24.6% de los 577. Nuevo Frente Popular con el 26.9% de los votos, obtuvo 178 asientos, equivalente al 30.8% del total. La coalición Juntos de Macron, que obtuvo el 22.3% de los votos tendrá 150 asientos, el 26.0% del total de escaños.

A pesar de haber quedado en tercera posición, la derecha nacionalista avanzó significativamente. De 89 asientos que obtuvo en las elecciones de 2022, ha pasado a 142. Este avance de la derecha nacionalista en Francia es un reflejo del temor y del enorme descontento de un número creciente de votantes ante la convivencia de los gobiernos conservadores y de izquierda con la inmigración descontrolada. Para algunos, estos gobiernos han actuado como simples marionetas de estrategas y pensadores de la izquierda radical interesados en socavar el sistema o “el poder de las clases dominantes”, erosionando lo que el teórico marxista italiano, Antonio Gramsci, denominó como la hegemonía cultural que “las clases dominantes logran ejercer sobre las clases sometidas a través del control del sistema educativo, de las instituciones religiosas y de los medios de comunicación.”

Lo primero que observamos es que el sentimiento de comunidad, uno de los pilares fundamentales del concepto de nación, ha comenzado a desaparecer como consecuencia de la inmigración incontrolable de personas que huyen de conflictos bélicos, de la represión o de la pobreza en sus países de partida. Europa ha visto sus fronteras penetradas por 34 millones de inmigrantes, legales e ilegales, durante el período 2013-2023. En Francia, por ejemplo, se estimó que en 2021 la población inmigrante, incluyendo a hijos y nietos de inmigrantes, alcanzaba 19 millones, es decir, el 28% de la población total. Del total de inmigrantes, 6.77 millones son musulmanes, equivalentes al 10% de la población. Algunos analistas pronostican que Francia, si mantiene el curso actual, podría en el futuro convertirse en la primera nación islámica de Europa. El pronóstico no debería alarmar a nadie. Durante las celebraciones del triunfo de la izquierda el domingo pasado, la cual estuvo acompañada de saqueos, destrucción e incendios, las plazas estaban repletas de banderas islámicas y una gigantesca bandera de Francia con la inscripción: “La France Est Tissu De Migrations” (Francia es de los Inmigrantes). Si alguien tiene dudas, observe la selección francesa para la Eurocopa 2024. De sus 25 miembros, 19 son franceses de origen africano.

La derecha nacionalista en Francia, a pesar de haber avanzado considerablemente en estas elecciones con su discurso anti-inmigración, olvidó que en países donde la población inmigrante representa casi el 30% de la población, este discurso tiene vocación de convertirse en un boomerang. Eso parece haber sucedido el pasado domingo en Francia. La presencia dominante de banderas islámicas en las celebraciones del triunfo de la izquierda en Francia, llevaría a cualquier analista político a pensar que de los 27.3 millones de votos válidos del pasado domingo, un porcentaje no despreciable fue aportado por inmigrantes musulmanes temerosos de la cazadora “Mayor Le Pen”.

El descontrol de la inmigración también preocupa a los estadounidenses. En el período 2021 – 2024, se estima en casi 11 millones el número de inmigrantes ilegales, de los cuales una buena cantidad fueron retornados a sus países. Este número contrasta marcadamente con los 3 millones del período 2017 – 2020. Este boom de inmigrantes que ha tenido lugar en los últimos años, ha sido aprovechado por los políticos conservadores y de la derecha nacionalista para criticar duramente a los gobiernos progresistas, de centro izquierda o manipulados por la izquierda radical. No es por casualidad que en las encuestas Gallup de febrero, marzo y abril de 2024, la inmigración aparece liderando el ranking de los principales problemas del país.

La derecha nacionalista entiende que la mayoría de la población se identifica más con el concepto de nación del filósofo y antropólogo social británico Ernest Gellner, quien en su libro Naciones y Nacionalismo, desarrolló la teoría más importante e influyente del nacionalismo, al plantear que este es un componente necesario de la modernidad y el principio característico más importante de legitimación política. Gellner define las naciones como grupos que comparten la misma cultura, idioma y territorio, pero añaden a ello un sentimiento de pertenencia a una comunidad y la voluntad de reconocerse y perdurar como una comunidad. No hay que dar muchas vueltas para comprender el porqué la derecha nacionalista, ha encontrado en esta definición una sólida plataforma para articular y desatar una crítica contundente a los gobiernos de izquierda, crítica que ha ido calando en los sentimientos de los europeos y los estadounidenses.

La derecha nacionalista no se ha detenido ni un instante a analizar la dinámica de los mercados laborales de las economías desarrolladas del hemisferio occidental. No les preocupa que la economía, para seguir creciendo, requiera de un influjo continuo de inmigrantes que puedan inyectar al mercado laboral la oferta de mano de obra que las bajísimas tasas de natalidad prevalecientes en el hemisferio occidental han impedido proveer. Mientras cada mujer africana esté trayendo al mundo un promedio de 4.7 hijos y sus contrapartes europea y estadounidense apenas traen 1.6, la inmigración estimulada por la demanda de mano de obra difícilmente se detendrá. La racionalidad reflejada por estos números, sin embargo, no va a moderar la crítica de la derecha nacionalista a la izquierda progresista del hemisferio occidental.

La derecha nacionalista está apostado a la sensación de temor e inseguridad que parece haber capturado a los descendientes de los “europeos originales”. Cualquiera que tenga dos dedos de frente no debe sorprenderse ante el creciente sentimiento de inseguridad y preocupación que hoy prevalece en Europa ante el tsunami de inmigrantes provenientes de países africanos y aferrados a una religión como el islam que traza sus propias reglas y patrones de comportamiento, muy diferentes a los que han prevalecido durante siglos en la “comunidad” que conocemos como Europa. Tampoco debería sorprenderse frente a la asociación que los estadounidenses están haciendo entre la creciente inseguridad y delincuencia y el boom de inmigración ilegal que Trump, con mucha efectividad, ha logrado acreditar a las políticas de inmigración del presidente Biden. Los gobiernos de izquierda y progresistas, posiblemente guiados por discípulos de Gramsci, más que un problema, ven en los inmigrantes un caudal adicional de votos para mantenerse en el poder. Los europeos y estadounidenses que añoran el sentimiento de pertenecer a una comunidad de valores, creencias, cultura y tradiciones, han encontrado en los candidatos de la derecha nacionalista la vía para sentirse de nuevo seguros.

En el caso de EE.UU., la creciente inseguridad no se limita a violencia física y robos en las calles y restaurantes. Las tiendas, según un reportaje de El País, sufrieron pérdidas ascendentes de US$121,600 millones en el 2023 debido al llamado “smash and grab” o romper y agarrar mercancías y bienes en todo tipo de tiendas a través de saqueos realizados por vándalos. El hecho de que estos robos ocurren con más frecuencia en las ciudades y estados santuarios para los inmigrantes ha llevado a algunos a concluir que dentro de los vándalos no solo hay delincuentes que rentan el progresismo y el “wokismo”, sino también algunos de los “bad hombres” definidos en el Diccionario de la Lengua Inglesa de la Beautiful Trump Academy.

El 5 de noviembre de este año, se enfrentarán de nuevo las fuerzas nacionalistas que enarbolan un agresivo discurso anti-inmigración que promete deportaciones masivas de inmigrantes ilegales y las huestes progresistas liberales que han convivido con la porosidad de la frontera y acogido a los inmigrantes, incluso otorgándoles ayuda directa privilegiada. La batalla tendrá lugar en los EE. UU. Algunos piensan que todos los inmigrantes seguirán a Melquíades y huirán por la izquierda, tal y como acaba de suceder en Francia. Incluso sostienen que la apertura de los demócratas a la inmigración está parcialmente motivada para fortalecer su base de apoyo electoral. A diferencia de la inmigración musulmana, la latinoamericana que llega a EE. UU. no involucra el riesgo de irrupción de un credo religioso extraño a la geografía receptora. Mientras el islam tiende a unificar los intereses de los pasados y recientes inmigrantes musulmanes en Francia y el resto de Europa, no está claro si los pasados inmigrantes latinoamericanos con residencia legal en EE.UU. comparten los mismos intereses de los recién llegados. Mientras los recientes podrían abarrotar las urnas de votos demócratas, los pasados, si se aferran a sus intereses económicos y a los beneficios de la seguridad y la paz social, podrían irse con la derecha nacionalista. No olvidemos que la otra frase célebre del león Melquíades rezaba “huyamos hacia la derecha”.

https://www.elcaribe.com.do/opiniones/el-venturoso-2/

viernes, 19 de enero de 2024

Davos: O capitalismo socioliberal o capitalismo salvaje - Diario Red _ EDITORIAL - @PabloIglesias {R} ✍️

Pedro Sánchez interviene en el foro de Davos — Guo Chen / Zuma Press / ContactoPhoto

Editorial

Davos: o capitalismo socioliberal o capitalismo salvaje

Nadie puede pensar que el modelo que representa Sánchez en España es algo diferente al capitalismo de toda la vida con un pequeño toque social. Mantener la ficción de que es otra cosa al tiempo que se afirma que la única alternativa es la extrema derecha entraña un grave riesgo

Los problemas más graves que afronta la humanidad en nuestra época —las guerras en general y el genocidio en la Franja de Gaza en particular, el calentamiento global desbocado y la destrucción del medioambiente, la desigualdad social extrema, el reinado mediático y político de la mentira y la violencia, etc.—, todos ellos están causados por la actividad depredadora, inmoral y cortoplacista de una clase parasitaria obscenamente rica que, sin embargo, representa mucho menos del 0,1% de la población del planeta. Esta afirmación no es ninguna clase de posicionamiento político sino tan solo un hecho puramente científico. Por mencionar únicamente los problemas anteriormente citados, es absolutamente obvio que las guerras y la matanza industrial de seres humanos solamente beneficia a los fabricantes de armas y a los gobiernos que trabajan para ellos; al mismo tiempo, solamente hacen falta matemáticas básicas para demostrar que la huella de carbono de un multimillonario es miles de veces superior a la de una persona trabajadora; que la desigualdad extrema es el resultado directo de la acumulación absurda de riqueza y poder en poquísimas manos es la conclusión de cualquier informe económico mínimamente serio; y, por último, y sin ánimo de ser exhaustivos, la extensión de la mentira como forma de hacer política que ha creado monstruos como Trump, Bolsonaro o Milei es responsabilidad directa de unos medios de comunicación que no son propiedad de las mayorías trabajadoras sino de las oligarquías. Pues bien, estos días, una nutrida representación de estos corsarios modernos de cuello blanco, una muestra de los mayores criminales económicos del planeta, se reúne en el resort de lujo de Davos en Suiza para analizar los problemas que tiene la humanidad —es decir, los que ellos causan— y proponer soluciones. ¿Qué podría salir mal?

Por si fuera poco, mientras multimillonarios y presidentes de los diferentes gobiernos desembarcan de sus aviones privados en el medio de los Alpes suizos y se dedican a cerrar acuerdos secretos entre comida de lujo y comida de lujo, el poder mediático a su servicio se dedica a blanquear el encuentro con todas sus fuerzas. En vez de ocultar la ostentación y la indecencia que supone la mayor reunión de ladrones, mentirosos y criminales de guerra con las cuentas bancarias a reventar con el botín de sus expolios, en vez de guardar un poco de pudor ante la obscenidad de los datos de aumento de la riqueza de unos pocos mientras se empobrece la mayoría que acaba de publicar —un año más— Intermón Oxfam, la mayor parte de los medios de comunicación corruptos cubren con melosa adulación el cónclave delincuencial para ver si así consiguen que la población no se dé cuenta de lo que está teniendo lugar allí, o incluso se sienta agradecida a sus modernos señores feudales por perdonarles la vida. La parka de 88€ que lleva a Pedro Sánchez ya se ha agotado en las tiendas, publica la prensa libre española. El capo multimillonario de la Inteligencia Artificial ha hablado positivamente de la capacidad humana para tener sentimientos, nos cuentan. Un grupo de señores muy ricos han firmado un documento pidiendo que se le suban los impuestos, añaden, ocultando que lo hacen precisamente porque saben que eso no va a pasar. Cualquiera que encienda el telediario estos días y que no esté muy atento llega rápidamente a la conclusión de que nosotros, los pobres mortales, tendríamos que estar agradecidos a los magnánimos filántropos y próceres que estos días departen en Davos sobre cómo mejorar nuestras vidas gracias a su infinita generosidad.

En España, además, la mayoría de los medios de comunicación aprovechan la reunión en Davos para explicarnos —casi a modo de amenaza— cuáles serían las dos alternativas posibles de organización social entre las que tendríamos que elegir en esta época. De un lado, Pedro Sánchez, líder planetario de la socialdemocracia, que —como se puede demostrar del hecho de que diga cosas de izquierdas— representa un modelo de organización de la economía que ya está tan cerca de la erradicación definitiva de la pobreza, de las tres comidas al día, vivienda digna, educación universitaria y un mes de vacaciones para todos que no sería exagerado describirlo como «el paraíso en la Tierra» (esto es lo que te cuenta la progresía mediática y la derecha mediática lo confirma llamándolo «comunista»). Del otro lado, la extrema derecha racista, machista, negacionista, brutalmente capitalista y desquiciada de Milei —nos cuentan los medios afines al PSOE— o, sencillamente, la libertad frente al intervencionismo bolivariano que conduce a los países a su destrucción —nos explican desde el otro lado del parteaguas mediático—. Por cierto, un Milei que ha recibido el aplauso de buena parte de los delincuentes multimillonarios que se reúnen en Davos; demostrando una vez más que el fascismo no es otra cosa que la versión más violenta del capitalismo.

Mientras multimillonarios y presidentes de los diferentes gobiernos desembarcan de sus aviones privados en el medio de los Alpes suizos y se dedican a cerrar acuerdos secretos entre comida de lujo y comida de lujo, el poder mediático a su servicio se dedica a blanquear el encuentro con todas sus fuerzas

Fuera de bromas y ya dejando al margen la exageración sardónica —aunque tampoco tanto—, es importante entender políticamente cómo opera esta falsa dicotomía y cuáles son las consecuencias de comprarla. Cuando los mismos piratas que hoy se reúnen en Davos hicieron estallar el sistema financiero global a base de jugarse los ahorros de cientos de millones de familias en el casino y después decidieron aplicar a sangre y fuego la austeridad, los recortes y la violencia económica contra las mayorías trabajadoras, lo que nos decían la práctica totalidad de los medios de comunicación es que no había otra alternativa; que no había otro mundo posible. Tal es así, que la afirmación cristalizó en su propio acrónimo: «There Is No Alternative» (TINA). En España, tanto el PP como el PSOE se abonaron a ese mantra y eso acabó dando lugar al 15M y al final histórico del bipartidismo en nuestro país con la irrupción de Podemos. «Si tú me dices que no hay alternativa a mi precariedad y a mi opresión en tu sistema, entonces te dejo de escuchar y la alternativa la construyo yo con mis propias manos», fue lo que le dijeron millones de españoles a los dos partidos dinásticos del régimen del 78. Lo que estamos viendo estos días en Davos —y todos los días en los principales medios— es una suerte de TINA 2.0 o TAOTA («There Are Only Two Alternatives»). Ahora solamente hay dos alternativas: Pedro Sánchez o Milei. Lo que hay o el horror de la extrema derecha. El capitalismo de toda la vida o una versión mucho más salvaje y más violenta del mismo capitalismo. Tú eliges.

Esto no solamente es una estrategia electoral para concentrar el voto útil en el PSOE. Además, es una dicotomía falsa enormemente peligrosa. Es evidente que la praxis política de lo que se nos vende como los diques de contención al avance de la extrema derecha —Pedro Sánchez en España, Emmanuel Macron en Francia, Joe Biden en Estados Unidos, etc.— no son otra cosa que el business as usual con menores o mayores cantidades de maquillaje. Independientemente de lo que diga de ellos un ecosistema mediático gravemente escorado hacia la extrema derecha, ninguna persona mínimamente seria puede pensar que el modelo de organización social que representa Sánchez en España es algo diferente al capitalismo de toda la vida con un pequeño toque social. Y mantener la ficción de que esto es otra cosa al tiempo que se le dice a la gente que la única alternativa es la extrema derecha entraña un grave riesgo. Por mucho que los poderes mediáticos afines al PSOE intenten convencer a la gente más precaria de que todo va muy bien, la realidad material es la que es. Con Sánchez, los muy ricos están ganando más que antes y los que no son muy ricos están prácticamente igual. Si a esta realidad —que no se puede soslayar con ninguna cantidad de propaganda ya que millones de compatriotas la viven en su propia piel— se le añade la afirmación de que la única alternativa a ello es un gobierno de Feijóo con Abascal, puede perfectamente ocurrir que muchas personas acaben prefiriendo probar suerte con esa alternativa antes que seguir malviviendo en la situación actual. Si encima se intenta aplastar política y mediáticamente a la otra alternativa —la que propone la izquierda verdaderamente transformadora—, llegando incluso a negar su existencia, entonces se está construyendo una autopista de 10 carriles para que lleguen a los palacios de gobierno de los diferentes países del mundo aquellos a los que la progresía dice querer frenar.
https://diariored.canalred.tv/editorial/davos-o-capitalismo-socioliberal-o-capitalismo-salvaje/
Madrid –
, , , , , , , , , , , , , , , ,

lunes, 20 de noviembre de 2023

POR QUÉ TRIUNFAN LOS DEMAGOGOS _ Rafael Norbana

POR QUÉ TRIUNFAN LOS DEMAGOGOS


El triunfo de Javier Milei en Argentina evidencia el fracaso del sistema democrático. La democracia no es una cuestión de votos, sino de valores. Milei pretende recortar derechos sociales y lavar la cara al régimen de Videla. Su programa no es democrático y perjudica a los sectores más débiles de la sociedad. ¿Por qué ha conseguido entonces tantos apoyos? Quizás porque desde los años ochenta la izquierda asumió las tesis del neoliberalismo. 


En España, Felipe González permitió la especulación inmobiliaria, implantó los contratos basura, combatió a los sindicatos, cultivó la corrupción, recurrió al terrorismo de Estado, aplicó una feroz reconversión industrial y se implicó en la primera guerra de Irak. En los años siguientes, los votantes experimentaron la impresión de que la derecha y la izquierda solo diferían en asuntos menores, pues aplicaban la misma agenda antisocial, protegiendo los intereses de las elites. No fue un fenómeno local, sino global.


Los demagogos aprovecharon esta situación para prosperar. Trump, Bolsonaro y Milei se han presentado a sí mismos como políticos antisistema, pero lo cierto es que son los pilares más sólidos de un sistema que no cesa de menoscabar el Estado de bienestar, favoreciendo a las grandes corporaciones comerciales. Unos medios de comunicación instrumentalizados por el poder económico y un creciente desinterés por la cultura han propiciado el ascenso de los demagogos. 


La izquierda volverá al poder, pero no es improbable que vuelva a cometer los mismos errores. Cuando un estadista intenta llevar a cabo cambios radicales, sella fatalmente su destino, como les sucedió a Salvador Allende, Olof Palme y Patrice Lumumba. 


Se echa la culpa de todo a los demagogos, pero la ciudadanía no es menos responsable de la degradación de la vida política. El hedonismo, el individualismo, el egoísmo, la frivolidad, el odio, la intransigencia y la incultura son el suelo fértil donde prosperan los Milei, Abascal, Bolsonaro, Meloni, Trump, Sunak y Netanyahu. No estaría de más recuperar el viejo lema kantiano: "¡Atrévete a pensar!". 


Rafael Narbona

https://x.com/rafael_narbona/status/1726537040466989377?s=46