Raquel Peña deja juramentado a Eduardo Sanz Lovatón como ministro de Industria, Comercio y Mipymes
El Gobierno reafirma su compromiso con el fortalecimiento del sector productivo y el desarrollo de las Mipymes
Santo Domingo, RD., 8 de enero de 2026.– La vicepresidenta de la República, Raquel Peña, juramentó este jueves al designado ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, como parte de los ajustes realizados en el tren gubernamental con el objetivo de continuar fortaleciendo el desarrollo económico y productivo del país, en cumplimiento con el Decreto núm. 3-26, emitido por el presidente Luis Abinader.
Durante el acto de juramentación, la vicemandataria destacó la importancia de una gestión eficiente, moderna y orientada al impulso de la industria nacional, el comercio y las micro, pequeñas y medianas empresas.
Peña subrayó que la designación de Sanz Lovatón responde a la visión del Gobierno de consolidar políticas públicas que promuevan la competitividad, la innovación y la formalización empresarial, así como el fortalecimiento del clima de inversión y la productividad nacional.
Asimismo, auguró éxitos al nuevo ministro y resaltó su capacidad de gestión, liderazgo y experiencia en la administración pública, al tiempo que reiteró el compromiso del Gobierno de seguir apoyando a los sectores productivos como eje central del desarrollo económico del país.
Al asumir sus funciones, Eduardo Sanz Lovatón agradeció al presidente Luis Abinader por la confianza depositada y reafirmó su compromiso de trabajar de manera articulada con los distintos actores del sector productivo.
“Asumo esta responsabilidad con un alto sentido de compromiso y responsabilidad, vamos a trabajar en todos los aspectos de nuestra industria y comercio, enfocado en fortalecer la industria nacional, dinamizar el comercio y continuar respaldando a las Mipymes como motor clave de la economía para que cada vez más nos sintamos orgullosos de esta isla”, expresó el funcionario.
El nuevo ministro indicó que su gestión estará orientada en continuar construyendo a que la República Dominicana sea el centro de la actividad logística regional y con clase para todo el comercio mundial.
Eduardo Sanz Lovatón cuenta con una destacada trayectoria en la gestión pública, lo que representa un aporte significativo para el fortalecimiento del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes y el cumplimiento de los objetivos estratégicos del Gobierno.
Juramentación en el MICM: de las prioridades a los resultados
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | Santo Domingo, RD — 8 de enero de 2026.
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a juramentación de Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón como ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), en cumplimiento del Decreto núm. 3-26, representa una oportunidad concreta para transformar prioridades institucionales en resultados medibles. El mensaje de respaldo a los sectores productivos y a las Mipymes, reiterado en el acto, marca un rumbo que exige pasar de la declaración de intenciones a la ejecución verificable, con metas claras y una gestión que aporte certeza al entorno empresarial.El desafío central es articular, con coherencia y ritmo, cuatro ejes que determinan la competitividad del país: simplificación regulatoria, financiamiento inteligente, digitalización empresarial y logística eficiente. La simplificación regulatoria debe traducirse en menos trámites, tiempos más cortos y costos previsibles para la creación, operación y expansión de negocios; una tarea que demanda coordinación con municipalidades, ventanillas únicas y sistemas interoperables. El financiamiento inteligente, por su parte, requiere instrumentos que acerquen el crédito a pequeñas y medianas empresas con garantías parciales, factoring y líneas orientadas a productividad, internacionalización y adopción tecnológica. La digitalización empresarial no puede ser retórica: implica acompañamiento técnico, estándares de calidad, comercio electrónico, protección de datos y ciberseguridad como parte del funcionamiento cotidiano del negocio. En logística, el país necesita tiempos y costos competitivos, trazabilidad real y una gestión por riesgo que facilite el flujo legítimo de mercancías sin relajar los controles.Este enfoque demanda coordinación estrecha con la Dirección General de Aduanas y otros actores del ecosistema público–privado. Un esquema de facilitación con control, soportado por datos abiertos y tableros de desempeño, puede consolidar la previsibilidad que las cadenas de valor regionales y globales exigen. La aspiración de posicionar a la República Dominicana como centro logístico regional solo será sostenible si la política industrial y comercial se integra con la gestión aduanera, los estándares de infraestructura y la interoperabilidad de sistemas. La confianza de inversionistas y exportadores se construye con evidencia: tiempos de declaración y levante, costos por operación, porcentaje de inspecciones por riesgo, y calidad del servicio en ventanillas y plataformas.
La legitimidad de esta agenda descansa en la medición pública y en la rendición de cuentas. Indicadores como la reducción del tiempo de registro empresarial, el aumento de Mipymes formalizadas, la productividad por trabajador en empresas apoyadas, los días y costos de importación y exportación, y la atracción de proyectos con reinversión efectiva, deben publicarse con frecuencia y con metodología clara. La transparencia no es un accesorio: es el mecanismo que convierte la política en confianza y disciplina.
El país no necesita más anuncios; demanda ejecución sostenida, estabilidad regulatoria y un liderazgo capaz de coordinar equipos, escuchar al sector productivo y corregir sobre la marcha. La diferencia entre un simple cambio de nombres y un verdadero cambio de rumbo se notará en la capacidad de convertir compromisos en metas, y metas en resultados. Competitividad con inclusión, facilitación con control y productividad con transparencia deben ser los vectores que guíen cada decisión. Si la nueva gestión del MICM logra mantener ese foco y alinear voluntades en torno a objetivos comunes, la República Dominicana podrá avanzar hacia una economía más diversificada, más resiliente y mejor preparada para competir en entornos cada vez más exigentes.