Economía | Calificadoras de riesgo y banca internacional coinciden en destacar la fortaleza de la economía dominicana
14 de Julio 2026 | 08:40
Santo Domingo.- En un contexto internacional marcado por la incertidumbre económica y la volatilidad de los mercados, la República Dominicana ha recibido en las últimas semanas una serie de evaluaciones favorables por parte de importantes calificadoras de riesgo, bancos de inversión y entidades financieras internacionales, las cuales coinciden en destacar la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos del país, la credibilidad de su política económica y fiscal, y las perspectivas favorables para su perfil crediticio.
Las valoraciones, emitidas de manera independiente por el J.P. Morgan, Bank of America, Fitch Ratings y el Banco Santander, reflejan la confianza de los mercados internacionales en la capacidad de la economía dominicana para mantener la estabilidad macroeconómica, preservar la sostenibilidad de las finanzas públicas y continuar impulsando un crecimiento sólido y resiliente.
En este sentido, J.P. Morgan revisó al alza su proyección de crecimiento económico para la República Dominicana en 2026, elevándola de 3.5 % a 4.3 %, al considerar que la economía dominicana ha mostrado un desempeño más robusto de lo previsto y mantiene fundamentos que la posicionan favorablemente dentro de los mercados emergentes.
Asimismo, Bank of America elevó recientemente su recomendación sobre la deuda externa dominicana, destacando la fortaleza del sector turismo que continúa respaldando el crecimiento económico, lo cual fortalece el atractivo de los bonos soberanos del país para los inversionistas internacionales.
Por su parte, Fitch Ratings señaló que la aprobación de la Ley 30-26 sobre Medidas Procrecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional, contribuirá a mitigar el impacto fiscal derivado del aumento de los precios internacionales del petróleo, además de fortalecer la sostenibilidad de las finanzas públicas y preservar una trayectoria fiscal consistente con la estabilidad macroeconómica.
La calificadora destacó, además, que el fortalecimiento de la base de ingresos públicos, junto con la recuperación del crecimiento económico y la resiliencia demostrada por la economía dominicana, constituyen factores positivos para la evolución futura de la calificación soberana del país.
A estas valoraciones se suma Santander, cuyos economistas consideraron que la aprobación del Plan Anticrisis fortalece la flexibilidad de la política fiscal, reduce los riesgos de deterioro de las cuentas públicas y mejora los indicadores de liquidez y sostenibilidad de la deuda gracias al incremento de los ingresos estructurales.
La entidad señaló que este fortalecimiento incrementa el potencial de mejoras futuras en la calificación crediticia de la República Dominicana dentro de la categoría BB.
En ese sentido, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, afirmó que la coincidencia de estos análisis constituye una importante señal de confianza para el país.
“Que instituciones independientes de reconocido prestigio internacional coincidan en destacar la fortaleza de la economía dominicana confirma que las políticas implementadas por el Gobierno continúan fortaleciendo la confianza de los mercados. Estos reconocimientos reflejan el compromiso del país con la estabilidad macroeconómica, la sostenibilidad fiscal y la adopción de medidas orientadas a preservar el crecimiento económico y mejorar continuamente nuestro perfil crediticio”, expresó el ministro.
Con estos pronunciamientos, la República Dominicana continúa consolidándose como una de las economías de mejor desempeño de América Latina y el Caribe, sustentada en fundamentos macroeconómicos sólidos, una gestión responsable de las finanzas públicas y una agenda de reformas orientada a fortalecer la resiliencia, la competitividad y el crecimiento sostenible.
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La confianza internacional y el desafío dominicano de convertir estabilidad en desarrollo
La revisión al alza de J. P. Morgan, las valoraciones de Bank of America, Fitch Ratings y Santander, y el reconocimiento a la política económica dominicana no deben asumirse como una medalla de llegada, sino como una exigente señal de partida: el país ha ganado credibilidad, pero ahora debe transformar esa confianza en productividad, inversión territorial, empleos de calidad y bienestar social duradero.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La República Dominicana vuelve a colocarse en el radar positivo de los mercados internacionales. No por casualidad, ni por simple optimismo coyuntural, sino porque varias entidades de peso global han coincidido en reconocer la fortaleza de sus fundamentos macroeconómicos, la credibilidad de su política fiscal y las perspectivas favorables de su perfil crediticio. J. P. Morgan elevó su proyección de crecimiento para 2026 de 3.5 % a 4.3 %, al considerar que la economía dominicana ha mostrado un desempeño más robusto de lo previsto y mantiene condiciones favorables dentro del universo de mercados emergentes. Bank of America, Fitch Ratings y Santander también han emitido señales que apuntan en una misma dirección: la economía dominicana conserva capacidad de resistencia, atractivo financiero y margen para seguir avanzando si administra con prudencia sus decisiones públicas.
Ese reconocimiento internacional tiene un valor político, económico e institucional que no debe minimizarse. En un mundo marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad petrolera, encarecimiento del financiamiento, presiones inflacionarias y reacomodos en las cadenas globales de suministro, que una economía pequeña, abierta y altamente expuesta como la dominicana mantenga credibilidad ante calificadoras, bancos de inversión y analistas externos constituye una señal significativa. La confianza no se decreta: se construye con disciplina, consistencia, estabilidad macroeconómica y capacidad de respuesta ante los choques internacionales. Por eso, cuando instituciones independientes observan con atención el comportamiento fiscal, la resiliencia del turismo, la sostenibilidad de la deuda y la orientación de las reformas, el mensaje va más allá de una nota técnica: es una lectura sobre la dirección estratégica del país.
Sin embargo, el verdadero valor de esta coyuntura no está únicamente en la buena noticia financiera, sino en la responsabilidad que impone. Una economía puede crecer, atraer inversionistas y mejorar su percepción crediticia, pero si ese avance no se traduce en mejores salarios, servicios públicos eficientes, reducción de desigualdades, desarrollo regional equilibrado y oportunidades reales para los jóvenes, entonces la estabilidad corre el riesgo de convertirse en una vitrina admirada desde fuera, pero insuficientemente sentida desde dentro. La macroeconomía ordenada es indispensable, pero no puede ser el punto final del proyecto nacional; debe ser la plataforma desde la cual se impulse una transformación productiva más inclusiva, innovadora y territorialmente justa.
La valoración de Fitch Ratings sobre la Ley 30-26, orientada a medidas procrecimiento económico, simplificación fiscal y mitigación de la crisis internacional, revela un aspecto clave: el país necesita herramientas fiscales que no solo apaguen incendios coyunturales, sino que amplíen su capacidad estructural para financiar el desarrollo. Si el fortalecimiento de los ingresos públicos, la recuperación del crecimiento y la resiliencia económica pueden incidir positivamente en la evolución futura de la calificación soberana, entonces la discusión fiscal dominicana debe elevarse por encima del temor político y colocarse en el terreno de la madurez nacional. No se trata de cobrar más por cobrar más; se trata de construir un Estado con capacidad real para sostener infraestructura, salud, educación, seguridad, agua, energía, innovación y protección social.
También resulta relevante que Santander destaque la flexibilidad fiscal, la reducción de riesgos en las cuentas públicas y la mejora de indicadores de liquidez y sostenibilidad de la deuda, especialmente a partir del incremento de ingresos estructurales. Esa mirada confirma que los mercados no solo observan cuánto crece un país, sino cómo financia su crecimiento, cómo administra sus pasivos, cómo preserva su estabilidad y qué tan predecibles son sus reglas. El inversionista internacional valora la rentabilidad, pero también la certidumbre. Y la certidumbre se construye con instituciones creíbles, políticas públicas coherentes y señales claras de continuidad, más allá de los ciclos electorales.
El turismo, destacado por Bank of America como uno de los pilares que continúan respaldando el crecimiento económico, sigue siendo una carta poderosa de la economía dominicana. Pero la fortaleza del turismo no debe conducir a la complacencia. El país debe evitar que su éxito turístico oculte vulnerabilidades productivas. La República Dominicana necesita profundizar su diversificación económica, fortalecer sus exportaciones, impulsar la agroindustria, desarrollar manufactura avanzada, aprovechar el nearshoring, elevar el contenido tecnológico de sus zonas francas y conectar más intensamente la inversión extranjera con proveedores nacionales. La confianza financiera debe convertirse en confianza productiva; y la confianza productiva, en empleo digno y movilidad social.
El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, ha señalado que la coincidencia de estos análisis constituye una importante señal de confianza para el país. Tiene razón. Pero esa confianza debe ser leída con sobriedad, no con triunfalismo. Los informes favorables de entidades internacionales abren puertas, reducen percepciones de riesgo y fortalecen el atractivo de los bonos soberanos, pero no sustituyen las reformas pendientes. La República Dominicana aún enfrenta desafíos profundos en informalidad laboral, calidad del gasto público, presión tributaria limitada, desigualdad territorial, eficiencia institucional, seguridad ciudadana, transporte, vivienda, educación técnica y productividad. La buena percepción externa debe servir como combustible para acelerar esas transformaciones, no como excusa para postergarlas.
Una nación seria no se embriaga con los elogios ni se paraliza ante las críticas. Los utiliza como insumos para corregir, avanzar y fortalecer su ruta. La economía dominicana ha demostrado una notable capacidad de recuperación frente a choques externos, crisis sanitarias, tensiones internacionales y cambios en las condiciones financieras globales. Ese mérito debe reconocerse. Pero el próximo salto requiere más que resistencia: exige visión. Resistir es mantenerse de pie; desarrollarse es caminar con propósito. Y el país se encuentra precisamente en ese punto: tiene estabilidad, tiene reputación, tiene sectores dinámicos, tiene ubicación estratégica y tiene capital humano en expansión. Lo que necesita ahora es articular esos activos en una agenda nacional de productividad, equidad y modernización institucional.
La confianza internacional es un activo intangible de enorme valor. Puede abaratar financiamiento, atraer inversión, fortalecer la moneda, ampliar oportunidades y mejorar la posición del país en los mercados. Pero también es frágil. Se puede perder con endeudamiento irresponsable, improvisación fiscal, deterioro institucional, inseguridad jurídica o incapacidad para ejecutar políticas públicas. Por eso, el reconocimiento actual debe ser protegido con prudencia y profundizado con reformas. La disciplina macroeconómica no debe ser vista como una camisa de fuerza, sino como una condición para que la política social sea sostenible y para que el crecimiento no dependa de impulsos pasajeros.
La República Dominicana tiene ante sí una oportunidad histórica: convertir su buen momento económico en un nuevo contrato de desarrollo. Ese contrato debe colocar en el centro a la gente, no solo a los indicadores. Debe medir el éxito no únicamente por las proyecciones de crecimiento, sino por la calidad de vida en los barrios, campos y provincias; por la capacidad de los jóvenes de encontrar empleos formales; por la mejora de las escuelas; por hospitales más eficientes; por productores con acceso a financiamiento; por emprendedores que puedan formalizarse; por mujeres con autonomía económica; por regiones que no tengan que emigrar hacia el Gran Santo Domingo para encontrar futuro.
Las señales de J. P. Morgan, Bank of America, Fitch Ratings y Santander son alentadoras. Confirman que la República Dominicana ha construido una base macroeconómica respetable y que sus políticas generan atención positiva en los mercados internacionales. Pero el país no puede conformarse con ser una economía “bien vista”. Debe aspirar a ser una sociedad mejor vivida. La credibilidad financiera es importante; la credibilidad social es indispensable. El gran desafío dominicano no es solo crecer más, sino crecer mejor; no solo atraer capital, sino distribuir oportunidades; no solo ganar la confianza de los mercados, sino merecer cada día la confianza de su propio pueblo.
Ahí reside la verdadera prueba de madurez nacional. Porque cuando la estabilidad macroeconómica se convierte en bienestar tangible, cuando la inversión se transforma en empleos dignos, cuando la disciplina fiscal financia servicios públicos de calidad y cuando la confianza internacional se traduce en esperanza ciudadana, entonces el país no solo mejora su calificación: mejora su destino.
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La revisión al alza de J. P. Morgan, las valoraciones de Bank of America, Fitch Ratings y Santander, y el reconocimiento de organismos multilaterales a la resiliencia dominicana no deben asumirse como una medalla de llegada, sino como una exigente señal de partida: el país ha ganado credibilidad macroeconómica, pero ahora debe transformar esa confianza en productividad, inversión territorial, empleos formales, innovación, cohesión social y bienestar duradero.
Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
Resumen
La República Dominicana atraviesa una coyuntura económica de alta relevancia estratégica. En un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad petrolera, presiones inflacionarias, condiciones financieras restrictivas y reconfiguración de las cadenas globales de suministro, importantes bancos de inversión, calificadoras de riesgo y organismos multilaterales han coincidido en destacar la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos dominicanos, la credibilidad de su política económica y fiscal, y las perspectivas favorables de su perfil crediticio. J. P. Morgan revisó al alza su proyección de crecimiento económico para 2026, de 3.5 % a 4.3 %; Bank of America elevó su recomendación sobre la deuda externa dominicana; Fitch Ratings valoró los efectos fiscales de la Ley 30-26; y Santander consideró que el Plan Anticrisis fortalece la flexibilidad fiscal, la liquidez y la sostenibilidad de la deuda. [bancentral.gov.do], [inmobiliario.do]
Estas señales favorables se producen en un contexto en el que el Banco Central de la República Dominicana reporta una expansión interanual del Indicador Mensual de Actividad Económica de 4.7 % en mayo de 2026, una inflación interanual de 5.67 % en junio, una tasa de política monetaria de 5.25 % en julio y reservas internacionales brutas por US$15,821.6 millones. A ello se suman el dinamismo del turismo, con 6,616,671 visitantes entre enero y junio de 2026, y el flujo de remesas, que alcanzó US$6,219.3 millones en el primer semestre del año, variables que refuerzan la estabilidad externa y la generación de divisas. [hacienda.gob.do] [dr1.com], [our.today]
Sin embargo, este documento sostiene que la confianza internacional no debe derivar en complacencia. La estabilidad macroeconómica constituye una condición necesaria, pero no suficiente, para el desarrollo. El desafío dominicano consiste en convertir esa confianza en una agenda estructural de productividad, formalización laboral, diversificación productiva, desarrollo territorial, transformación digital, resiliencia climática, eficiencia fiscal y fortalecimiento institucional. Desde una perspectiva de política pública, el país necesita pasar de una economía “bien vista” por los mercados a una sociedad “mejor vivida” por sus ciudadanos.
Palabras clave: economía dominicana, estabilidad macroeconómica, política fiscal, calificadoras de riesgo, productividad, informalidad, desarrollo territorial, inversión, nearshoring, resiliencia climática.
Introducción
La República Dominicana vuelve a colocarse en una posición favorable ante los mercados internacionales. No se trata de un dato menor ni de un acontecimiento aislado. En las últimas semanas, J. P. Morgan, Bank of America, Fitch Ratings y Santander han coincidido en destacar la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos del país, la credibilidad de su política económica y fiscal, y las perspectivas favorables para su perfil crediticio. La Presidencia de la República informó que estas valoraciones reflejan confianza en la capacidad dominicana para preservar la estabilidad macroeconómica, sostener las finanzas públicas y mantener una trayectoria de crecimiento resiliente. [bancentral.gov.do]
J. P. Morgan revisó al alza su proyección de crecimiento económico para la República Dominicana en 2026, elevándola de 3.5 % a 4.3 %, al considerar que la economía ha mostrado un desempeño más robusto de lo previsto. Bank of America, por su parte, elevó su recomendación sobre la deuda externa dominicana, destacando la fortaleza del turismo como soporte del crecimiento y como elemento que aumenta el atractivo de los bonos soberanos para los inversionistas internacionales. [bancentral.gov.do], [inmobiliario.do]
Fitch Ratings valoró que la Ley 30-26 sobre Medidas Procrecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional puede contribuir a amortiguar impactos fiscales derivados del aumento de los precios internacionales del petróleo, mientras Santander consideró que el Plan Anticrisis fortalece la flexibilidad fiscal, reduce riesgos de deterioro de las cuentas públicas y mejora indicadores de liquidez y sostenibilidad de la deuda. [bancentral.gov.do], [inmobiliario.do]
La lectura inmediata es positiva: los mercados observan a la República Dominicana como una economía con capacidad de resistencia, estabilidad relativa y fundamentos macroeconómicos confiables. Pero la lectura estratégica debe ser más profunda. La pregunta central no es solo si el país está siendo bien valorado por bancos de inversión y calificadoras de riesgo. La pregunta decisiva es qué hará la República Dominicana con esa confianza. La estabilidad es una plataforma. No puede ser el destino final.
En términos de desarrollo, una economía puede crecer, atraer inversión, recibir buenas evaluaciones externas y mejorar su percepción crediticia, pero si ese desempeño no se traduce en mejores empleos, salarios dignos, servicios públicos eficientes, reducción de desigualdades, productividad empresarial, innovación, desarrollo regional equilibrado y oportunidades reales para la juventud, entonces la estabilidad corre el riesgo de convertirse en una vitrina admirada desde fuera, pero insuficientemente sentida desde dentro.
Marco macroeconómico reciente: resiliencia con presiones latentes
Los indicadores recientes muestran que la economía dominicana mantiene señales importantes de recuperación y resiliencia. El Banco Central de la República Dominicana reportó que el Indicador Mensual de Actividad Económica registró una variación interanual de 4.7 % en mayo de 2026 y una expansión acumulada de 4.2 % entre enero y mayo. Estos datos sugieren una mejora del ritmo económico después de un crecimiento del PIB real de 2.1 % en 2025, inferior al 5.0 % registrado en 2024. [hacienda.gob.do]
En materia de precios, la inflación interanual alcanzó 5.67 % en junio de 2026, mientras la inflación subyacente se ubicó en 4.96 %. Estas cifras muestran presiones superiores al centro de la meta oficial de inflación, aunque todavía dentro de un marco de política monetaria vigilante, con una tasa de política monetaria de 5.25 % anual en julio de 2026. [hacienda.gob.do]
El frente externo ofrece señales de fortaleza. Las reservas internacionales brutas se ubicaron en US$15,821.6 millones en junio de 2026, mientras la cuenta corriente pasó de un déficit de 3.7 % del PIB en 2023 a 3.0 % en 2024 y 1.2 % en 2025, según datos publicados por el Banco Central. Estos indicadores contribuyen a sostener la confianza de inversionistas, acreedores, calificadoras y organismos multilaterales. [hacienda.gob.do]
El Ministerio de Hacienda y Economía, en su Panorama Macroeconómico 2026-2030, proyectó para 2026 un crecimiento del PIB real en un rango de 3.50 % a 4.00 %, con un valor central de 3.75 %, en un escenario internacional condicionado por conflictos geopolíticos, riesgos energéticos y presiones inflacionarias. El mismo informe proyectó que la inflación podría cerrar el año en 4.75 %, con un promedio anual de 5.20 %, debido al impacto de los precios energéticos sobre una economía importadora neta de petróleo y derivados. [publicatio...s.iadb.org]
El Fondo Monetario Internacional también ha reconocido que la República Dominicana cuenta con fundamentos económicos sólidos y espacio de política para responder ante riesgos externos. Sin embargo, el organismo ha subrayado que las reformas fiscales y estructurales, especialmente en el sector eléctrico, son fundamentales para aumentar el crecimiento de mediano plazo, reducir vulnerabilidades y fortalecer la resiliencia frente a desastres naturales. [infobae.com]
Este marco permite una conclusión equilibrada: la economía dominicana mantiene fortalezas relevantes, pero opera en un entorno global exigente. La estabilidad lograda debe protegerse con prudencia macroeconómica, pero también debe utilizarse como palanca para enfrentar los problemas estructurales que limitan el salto hacia un desarrollo más inclusivo y sofisticado.
La confianza internacional como activo estratégico
La confianza internacional es un activo intangible, pero produce efectos concretos. Puede reducir primas de riesgo, mejorar el acceso al financiamiento, fortalecer el atractivo de los bonos soberanos, ampliar el margen de maniobra fiscal, atraer inversión extranjera directa y consolidar una imagen país favorable. En el caso dominicano, la coincidencia de J. P. Morgan, Bank of America, Fitch Ratings y Santander sugiere que los mercados observan positivamente la estabilidad fiscal, la recuperación económica, la fortaleza del turismo, la sostenibilidad relativa de la deuda y la capacidad institucional para responder ante choques externos. [bancentral.gov.do], [inmobiliario.do]
El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, afirmó que la coincidencia de estos análisis constituye una señal importante de confianza para el país, al indicar que instituciones independientes de prestigio internacional reconocen la fortaleza de la economía dominicana y el compromiso gubernamental con la estabilidad macroeconómica, la sostenibilidad fiscal y la mejora del perfil crediticio. [bancentral.gov.do]
Esa afirmación es válida, pero debe ser leída con sobriedad. La confianza externa no debe convertirse en triunfalismo interno. Debe convertirse en disciplina, responsabilidad y reformas. Las calificadoras y bancos de inversión evalúan principalmente capacidad de pago, sostenibilidad fiscal, liquidez externa, crecimiento, estabilidad institucional y riesgo soberano. Pero el desarrollo nacional exige una medición más amplia: calidad del empleo, reducción de informalidad, productividad, equidad territorial, movilidad social, mejora educativa, seguridad ciudadana, transformación digital y capacidad del Estado para convertir recursos públicos en bienes colectivos.
Por eso, este documento plantea una distinción fundamental: la credibilidad financiera es necesaria, pero la credibilidad social es indispensable. Un país puede mejorar su calificación o su percepción de riesgo, pero si la ciudadanía no percibe mejoras concretas en su vida cotidiana, la estabilidad pierde legitimidad social. La macroeconomía ordenada debe llegar a la mesa familiar, al empleo formal, al transporte digno, al hospital eficiente, a la escuela de calidad, al acceso al agua, a la seguridad y a las oportunidades productivas en las provincias.
Turismo, remesas y estabilidad externa: fortalezas que deben evolucionar
El turismo continúa siendo una de las columnas centrales del modelo económico dominicano. Durante el primer semestre de 2026, la República Dominicana recibió 6,616,671 visitantes, un crecimiento de 7.7 % respecto al mismo período de 2025 y de 11 % en comparación con 2024. Del total, 4,963,542 correspondieron a turistas por vía aérea y 1,653,129 a cruceristas por vía marítima. [dr1.com], [mondaq.com]
Estas cifras confirman la relevancia del turismo como generador de divisas, empleo, inversión, conectividad y posicionamiento internacional. También explican por qué Bank of America destacó este sector como uno de los soportes del crecimiento dominicano y como un factor favorable para el atractivo de la deuda soberana. [inmobiliario.do], [dr1.com]
Pero el éxito turístico no debe conducir a complacencia. La dependencia de mercados emisores específicos, la vulnerabilidad frente a crisis sanitarias, fenómenos climáticos, sargazo, costos energéticos, seguridad, congestión territorial y presiones ambientales obligan a repensar el modelo. El dato de que Estados Unidos representó el 53 % de los turistas recibidos en junio de 2026 muestra la importancia de ese mercado, pero también evidencia la necesidad de diversificar origen de visitantes, productos turísticos y destinos internos. [dr1.com]
Las remesas constituyen otro soporte clave. El Banco Central informó que los flujos de remesas alcanzaron US$6,219.3 millones entre enero y junio de 2026, con un crecimiento interanual de 6.7 %. En junio se recibieron US$1,049.3 millones, cifra 13.6 % superior a la de igual mes de 2025. Estados Unidos originó el 81.4 % de los flujos formales recibidos en junio, lo que confirma el peso económico de la diáspora dominicana. [our.today]
No obstante, las remesas no deben ser observadas únicamente como ingreso de consumo. Deben convertirse en una plataforma de ahorro, inversión, vivienda, emprendimiento, bancarización y desarrollo provincial. Una estrategia económica madura debe crear instrumentos para que la diáspora participe en proyectos productivos seguros, transparentes y territorialmente relevantes.
Perspectivas internacionales: de la resiliencia a la transformación estructural
Las valoraciones positivas de bancos de inversión y calificadoras deben complementarse con el diagnóstico de organismos multilaterales que han estudiado restricciones estructurales más profundas. El Banco Mundial sostiene que la República Dominicana ha crecido con rapidez en comparación con el promedio latinoamericano durante las últimas dos décadas y que casi tres millones de personas han salido de la pobreza. Sin embargo, advierte que el país debe elevar la productividad, crear empleos de calidad y fortalecer el capital humano si aspira a convertirse en una economía de ingresos altos hacia 2036. [hacienda.gob.do]
El Banco Mundial también ha señalado que la pobreza alcanzó 14.0 % en 2024 bajo la línea de US$8.30 diarios en paridad de poder adquisitivo de 2021, que la deuda pública se mantiene por encima de niveles prepandemia, alrededor de 58 % del PIB, y que los pagos de intereses absorben más de 3 % del PIB, reduciendo el espacio fiscal para inversión pública. [elvocerodo...nicano.com]
El FMI, por su parte, proyectó que el crecimiento dominicano podría acelerarse a 4.5 % en 2026 y converger hacia una tendencia de largo plazo cercana al 5 %, con inflación alrededor de la meta y un déficit de cuenta corriente cercano al 2.5 % del PIB, financiado por inversión extranjera directa. Aun así, el organismo subraya la importancia de reformas fiscales, eficiencia del gasto, reducción de pérdidas eléctricas y fortalecimiento de la resiliencia ante riesgos externos y desastres naturales. [infobae.com]
La OCDE, a través de su Estudio Multidimensional de la República Dominicana, identificó tres áreas críticas para avanzar hacia un desarrollo más inclusivo y sostenible: creación de mejores empleos, movilización de más recursos financieros para el desarrollo y transformación digital como motor de progreso. En esa misma línea, el análisis de la OCDE recomienda racionalizar exenciones fiscales para aumentar la capacidad recaudatoria y mejorar el impacto del sistema tributario en términos de equidad, eficiencia y simplicidad. [presidencia.gob.do], [situr.mitur.gob.do] [situr.mitur.gob.do]
El Banco Interamericano de Desarrollo aporta una dimensión adicional. En su informe macroeconómico regional de 2026, el BID plantea que América Latina y el Caribe enfrentan un escenario global complejo, marcado por tensiones geopolíticas, cambios en políticas comerciales y tasas de interés internacionales todavía elevadas. No obstante, reconoce que la región ha mostrado resiliencia gracias al fortalecimiento de sus marcos de política económica. [bancentral.gov.do]
El BID también advierte que los principales desafíos regionales incluyen bajo crecimiento de la productividad, deuda pública elevada y condiciones de financiamiento restrictivas, aunque identifica nuevas oportunidades en digitalización, inteligencia artificial, integración comercial y transformación productiva. Para la República Dominicana, esta lectura implica que la confianza financiera debe ser utilizada para atraer inversiones hacia sectores de mayor valor agregado, no solamente hacia actividades tradicionales. [bancentral.gov.do]
Una investigación del BID sobre productividad, mala asignación de recursos y regímenes tributarios especiales en la República Dominicana encontró que ciertas distorsiones fiscales pueden afectar negativamente la productividad total de los factores y permitir que empresas grandes e improductivas se beneficien de esquemas originalmente diseñados para pequeñas unidades productivas. Este hallazgo es crucial: no toda exención genera desarrollo, no todo incentivo produce productividad y no todo crecimiento sectorial se traduce automáticamente en bienestar. [diariolibre.com]
La CEPAL también ofrece una advertencia importante. La región latinoamericana continúa atrapada en una dinámica de bajo crecimiento, con escasa inversión, productividad insuficiente, mercados laborales poco dinámicos y altos niveles de desigualdad. Aunque la CEPAL revisó al alza la proyección de crecimiento dominicano para 2026, ubicándola en torno al 4.0 %, también advirtió que el contexto regional permanece condicionado por tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas e inflación global. [diariolibre.com] [centralnot...ias.gob.do], [diariolibre.com]
El diagnóstico internacional converge en una tesis central: la República Dominicana tiene estabilidad, reputación y potencial, pero necesita reformas estructurales para convertir crecimiento en desarrollo inclusivo. La resiliencia es una virtud. Pero no basta con resistir. El próximo salto exige transformar.
El problema estructural: crecimiento sin suficiente productividad formal
Uno de los principales desafíos dominicanos es que el crecimiento económico no siempre se traduce en productividad, formalización laboral y salarios de calidad. La informalidad continúa siendo una restricción central del modelo. Informes recientes basados en la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo indican que en el primer trimestre de 2026 la economía dominicana sumó 118,631 nuevos ocupados, pero 98,127 fueron empleos informales, equivalentes al 82.7 % de los nuevos puestos creados. La tasa de informalidad laboral se ubicó en 54.1 %. [elnacional.com.do]
AMCHAMDR ha señalado que la informalidad persiste incluso durante períodos de crecimiento económico, lo que confirma que no se trata de un fenómeno meramente coyuntural, sino de una condición estructural que requiere políticas específicas.
Este punto es esencial. Una economía puede crecer sin formalizar suficientemente. Puede crear ocupación sin crear protección social. Puede expandir servicios sin elevar productividad. Puede atraer inversión sin encadenar proveedores nacionales. Por eso, la agenda de desarrollo debe concentrarse en producir más valor por trabajador, formalizar unidades productivas, reducir trabas regulatorias, mejorar acceso a financiamiento, capacitar fuerza laboral y conectar sectores dinámicos con mipymes nacionales.
Propuestas de políticas públicas para convertir confianza en desarrollo
La República Dominicana necesita una agenda de reformas que transforme la confianza internacional en desarrollo nacional. Las siguientes propuestas buscan orientar una hoja de ruta de mediano y largo plazo.
1. Pactar una estrategia nacional de productividad
El país debe crear un Pacto Nacional por la Productividad que articule Gobierno, sector privado, academia, sindicatos, zonas francas, turismo, agroindustria, mipymes e instituciones de formación técnica. Este pacto debe establecer metas verificables en productividad laboral, innovación, digitalización, logística, adopción tecnológica, formación dual y transferencia de conocimiento.
La CEPAL y el BID coinciden en que la baja productividad limita el crecimiento regional, mientras estudios del BID sobre República Dominicana muestran que ciertas distorsiones fiscales y regulatorias pueden afectar la asignación eficiente de recursos. [diariolibre.com], [diariolibre.com]
2. Revisar los incentivos fiscales bajo criterios de impacto
La política de incentivos debe pasar de una lógica de privilegio sectorial a una lógica de desempeño medible. Todo régimen especial debe evaluarse según inversión nueva, empleo formal, exportaciones, innovación, transferencia tecnológica, encadenamientos locales, desarrollo territorial y retorno fiscal neto.
La OCDE ha recomendado racionalizar exenciones fiscales para fortalecer la capacidad recaudatoria y mejorar la equidad del sistema tributario, mientras el BID ha documentado que ciertas disposiciones tributarias pueden contribuir a mala asignación de recursos. [situr.mitur.gob.do], [diariolibre.com]
3. Impulsar una reforma fiscal integral con legitimidad social
La discusión fiscal debe superar el enfoque de corto plazo. No se trata únicamente de recaudar más, sino de recaudar mejor, gastar mejor y rendir cuentas mejor. La reforma debe ampliar la base tributaria, combatir evasión, revisar exenciones regresivas, simplificar obligaciones para mipymes, fortalecer la administración tributaria y garantizar que los nuevos recursos financien servicios públicos visibles.
El Banco Mundial ha recomendado mejorar la eficiencia del gasto público y ampliar la base tributaria como parte de una estrategia para elevar productividad e inclusión. [hacienda.gob.do]
4. Crear un sistema nacional de evaluación del gasto público
La sostenibilidad fiscal no dependerá solo de los ingresos. Dependerá también de la calidad del gasto. Se propone crear un sistema nacional de evaluación del gasto público con auditorías de desempeño, presupuestos por resultados, indicadores de impacto, revisión de programas duplicados y publicación ciudadana de resultados.
Esta propuesta responde a la preocupación del Banco Mundial sobre el espacio fiscal limitado por pagos de intereses superiores al 3 % del PIB y a la necesidad de mejorar eficiencia para ampliar inversión pública. [elvocerodo...nicano.com]
5. Formalizar el empleo mediante incentivos inteligentes
La formalización laboral debe ser una estrategia de desarrollo, no solo de fiscalización. Se requiere un régimen simplificado para microempresas, seguridad social gradual para trabajadores independientes, reducción de costos de entrada, ventanilla digital única, incentivos temporales a nuevos empleos formales y acceso preferencial a crédito público para empresas formalizadas.
La elevada participación del empleo informal en los nuevos puestos creados durante el primer trimestre de 2026 demuestra que el crecimiento económico por sí solo no resuelve el problema laboral. [elnacional.com.do]
6. Convertir el turismo en plataforma productiva territorial
El turismo debe ser una plataforma de integración productiva nacional. El país debe promover compras locales certificadas en hoteles, encadenamientos con agricultura, pesca, agroindustria, artesanía, gastronomía, industrias creativas, transporte local, cultura y turismo comunitario.
Con más de 6.6 millones de visitantes en el primer semestre de 2026, el turismo dominicano tiene capacidad para irradiar ingresos hacia provincias, productores y mipymes si se diseñan políticas deliberadas de encadenamiento. [dr1.com], [mondaq.com]
7. Promover una política de nearshoring de segunda generación
El nearshoring no debe limitarse a captar empresas por cercanía geográfica o costos competitivos. La República Dominicana debe orientar su estrategia hacia manufactura avanzada, dispositivos médicos, farmacéutica, logística regional, servicios globales, comercio electrónico, semiconductores auxiliares, energías limpias y economía digital.
El FMI ha señalado que el país podría beneficiarse de nuevos flujos de inversión extranjera directa derivados de cambios en las políticas comerciales globales. [infobae.com]
8. Reformar la educación técnica y la formación profesional
El crecimiento futuro dependerá de la disponibilidad de talento. El país necesita alinear la educación técnica, universitaria y profesional con sectores estratégicos: logística, idiomas, programación, inteligencia artificial, manufactura avanzada, turismo sostenible, agroindustria, energías renovables, ciberseguridad y servicios globales.
El Banco Mundial ha subrayado que el fortalecimiento del capital humano y la alineación de la educación con el mercado laboral son condiciones esenciales para alcanzar empleos de calidad y mayor productividad. [hacienda.gob.do]
9. Acelerar la reforma del sector eléctrico
La reforma eléctrica debe entenderse como una política fiscal, productiva y social. Reducir pérdidas, mejorar la gestión de distribuidoras, revisar subsidios, fortalecer redes, expandir energías renovables y transparentar costos es indispensable para reducir presiones fiscales y mejorar competitividad.
El FMI ha insistido en que las reformas del sector eléctrico son claves para fortalecer el crecimiento de mediano plazo y reducir riesgos fiscales. [infobae.com]
10. Crear fondos regionales de inversión productiva
La confianza internacional debe llegar a las provincias. Se propone crear fondos regionales de inversión productiva orientados a agroindustria, innovación local, turismo sostenible, manufactura ligera, logística, economía naranja y mipymes exportadoras.
El Banco Mundial ha recomendado aprovechar el potencial de zonas marginadas y poblaciones desatendidas para lograr una transformación estructural más inclusiva. [hacienda.gob.do]
11. Transformar las remesas en ahorro e inversión
Las remesas deben pasar de ser predominantemente un flujo de consumo a convertirse también en instrumento de inversión. Se propone crear cuentas de ahorro para la diáspora, bonos comunitarios, fondos de vivienda productiva, financiamiento para mipymes familiares y proyectos provinciales con participación de dominicanos en el exterior.
El flujo de US$6,219.3 millones en remesas durante el primer semestre de 2026 confirma el enorme potencial de la diáspora como actor financiero del desarrollo nacional. [our.today]
12. Desarrollar una estrategia fiscal de resiliencia climática
La República Dominicana debe crear una arquitectura fiscal para enfrentar desastres naturales, eventos climáticos extremos, sequías, inundaciones y riesgos costeros. Esta estrategia debe incluir seguros paramétricos, fondos de contingencia, infraestructura adaptativa, protección de cuencas, agricultura climáticamente inteligente y planificación territorial.
El FMI ha advertido que la vulnerabilidad frente a desastres naturales sigue siendo un riesgo relevante para la economía dominicana. [infobae.com]
13. Fortalecer competencia y reducir barreras regulatorias
El país debe simplificar permisos, digitalizar autorizaciones, reducir barreras de entrada, fortalecer la política de competencia y eliminar regulaciones que favorezcan innecesariamente a empresas establecidas. Esto aumentaría la productividad y facilitaría la entrada de nuevos actores empresariales.
El Banco Mundial ha recomendado promover competencia, reducir barreras de entrada y revisar regulaciones que afectan el dinamismo empresarial. [hacienda.gob.do]
14. Crear una agenda nacional de inteligencia artificial y transformación digital productiva
La transformación digital debe ser una política industrial y social. Se propone impulsar adopción de inteligencia artificial en mipymes, interoperabilidad estatal, gobierno de datos, ciberseguridad, servicios públicos predictivos, capacitación digital y plataformas de productividad empresarial.
La OCDE identificó la transformación digital como una de las áreas críticas para el desarrollo inclusivo y sostenible dominicano, mientras el BID señala que la digitalización y la inteligencia artificial abren oportunidades de crecimiento para América Latina y el Caribe. [presidencia.gob.do], [bancentral.gov.do]
Conclusión
La República Dominicana ha conquistado un activo valioso: confianza. La revisión al alza de J. P. Morgan, las valoraciones de Bank of America, Fitch Ratings y Santander, el reconocimiento del FMI a los fundamentos económicos dominicanos, las recomendaciones del Banco Mundial sobre productividad y empleos de calidad, las advertencias de la OCDE sobre capacidad fiscal y transformación digital, los análisis del BID sobre productividad y resiliencia, y la lectura de la CEPAL sobre el bajo crecimiento regional configuran un diagnóstico convergente: el país tiene estabilidad, reputación y potencial, pero necesita profundizar reformas para convertir crecimiento en desarrollo. [bancentral.gov.do], [infobae.com], [hacienda.gob.do], [situr.mitur.gob.do], [bancentral.gov.do], [diariolibre.com]
La confianza internacional no debe ser el punto final del camino. Debe ser el inicio de una etapa más exigente. La República Dominicana no puede conformarse con ser una economía bien vista por los mercados. Debe aspirar a ser una sociedad mejor vivida por su gente. La credibilidad financiera importa, pero la credibilidad social es indispensable.
El país no solo necesita crecer más. Necesita crecer mejor. No solo atraer capital. Necesita distribuir oportunidades. No solo mejorar su perfil crediticio. Necesita mejorar la vida cotidiana de sus ciudadanos. No solo aumentar el turismo. Necesita encadenar producción nacional. No solo recibir remesas. Necesita convertirlas en ahorro, inversión y emprendimiento. No solo preservar estabilidad. Necesita construir productividad, innovación, resiliencia y equidad territorial.
Ahí reside la verdadera prueba de madurez nacional. Cuando la estabilidad macroeconómica se convierte en bienestar tangible, cuando la inversión se transforma en empleos dignos, cuando la disciplina fiscal financia servicios públicos de calidad, cuando la confianza internacional se traduce en esperanza ciudadana y cuando el crecimiento deja de ser una cifra distante para convertirse en una realidad compartida, entonces la República Dominicana no solo mejora su calificación: mejora su destino.
Referencias
Acento. (2026, 2 de julio). Turismo crece 7.7 % y alcanza récord de 6.6 millones de visitantes entre enero y junio. https://acento.com.do/turismo/turismo-crece-7-7-y-alcanza-record-de-6-6-millones-de-visitantes-entre-enero-y-junio-9711077.html
AMCHAMDR. (2025). Informality in the Dominican Republic: Myths, realities, and possible solutions. https://amcham.org.do/wp-content/uploads/2025/03/Dominican-Republic-Informal-Economy-Myths-Realities-and-Solutions.pdf
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Banco Central de la República Dominicana. (2026, 9 de julio). BCRD informa que los flujos de remesas alcanzaron los US$6,219.3 millones entre enero y junio de 2026. https://www.bancentral.gov.do/a/d/6609-bcrd-informa-que-los-flujos-de-remesas-alcanzaron-los-us62193-millones-entre-enero-y-junio-de-2026
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Diario Libre. (2026, 13 de julio). Entidades internacionales destacan fortaleza de la economía dominicana. https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2026/07/13/destacan-fortaleza-de-la-economia-dominicana/3598488
Diario Libre. (2026, 27 de abril). Cepal sube de 3.6 % a 4.0 % su pronóstico para República Dominicana en 2026. https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2026/04/27/economia-dominicana-creceria-40--en-2026-segun-la-cepal/3515664
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Ministerio de Hacienda y Economía. (2026, junio). Panorama Macroeconómico 2026-2030. https://www.hacienda.gob.do/wp-content/uploads/2026/06/Panorama-Macroeconomico-2026-2030-junio-2026_compressed.pdf
Noticias SIN. (2026, 2 de julio). Turismo rompe récords en llegadas con 6.6 millones de visitantes. https://noticiassin.com/pais/turismo/2026/07/02/turismo-dominicano-rompe-record-con-6-6-millones-2047044/
Presidencia de la República Dominicana. (2026, 14 de julio). Calificadoras de riesgo y banca internacional coinciden en destacar la fortaleza de la economía dominicana. https://presidencia.gob.do/noticias/calificadoras-de-riesgo-y-banca-internacional-coinciden-en-destacar-la-fortaleza-de-la
Tax Expenditures Lab. (2022, 28 de diciembre). Multi-dimensional review of the Dominican Republic: An OECD development pathway report. https://www.taxexpenditures.org/2022/12/28/multi-dimensional-review-of-the-dominican-republic-an-oecd-development-pathway-report/
Entidades internacionales destacan fortaleza de la economía dominicana J. P. Morgan dice el país ha mostrado un desempeño más robusto de lo previsto Diario Libre | Santo Domingo - jul. 13, 2026 | 05:31 p. m.| 2 min de lectura
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| Vista aérea de una parte del Distrito Nacional. (ARCHIVO DIARIO LIBRE) |
Una calificadora de riesgo y tres entidades financieras destacaron la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos de la República Dominicana, la credibilidad de su política económica y fiscal y las perspectivas favorables para el perfil crediticio.
J.P. Morgan revisó al alza su proyección de crecimiento para el país en 2026, elevándolo de 3.5 % a 4.3 %, al considerar que la economía ha mostrado un desempeño más robusto de lo previsto y mantiene fundamentos que la posicionan favorablemente dentro de los mercados emergentes.
Esto de acuerdo a un comunicado del Ministerio de Hacienda y Economía, que indicó que Bank of América también elevó recientemente su recomendación sobre la deuda externa dominicana, destacando la fortaleza del sector turismo, que continúa respaldando el crecimiento económico, lo cual fortalece el atractivo de los bonos soberanos del país para los inversionistas internacionales.
En este contexto, Fitch Ratings señaló que la aprobación de la Ley 30-26 sobre Medidas Procrecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional, contribuirá a mitigar el impacto fiscal derivado del aumento de los precios internacionales del petróleo, además de fortalecer las finanzas públicas y preservar la estabilidad macroeconómica.
La calificadora destacó, además, que el fortalecimiento de la base de ingresos públicos, junto con la recuperación del crecimiento económico y la resiliencia demostrada por la economía constituyen factores positivos para la evolución futura de la calificación soberana del país.
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A estas valoraciones se suma Santander, cuyos economistas consideraron que la aprobación del plan anticrisis fortalece la flexibilidad de la política fiscal, reduce los riesgos de deterioro de las cuentas públicas y mejora los indicadores de liquidez y sostenibilidad de la deuda gracias al incremento de los ingresos estructurales.
La entidad señaló que esta iniciativa incrementa el potencial de mejoras futuras en la calificación crediticia de la República Dominicana dentro de la categoría BB. Importante señal En ese sentido, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, afirmó que la coincidencia de estos análisis constituye una importante señal de confianza para el país.
"Que instituciones independientes de reconocido prestigio internacional coincidan en destacar la fortaleza de la economía dominicana confirma que las políticas implementadas por el Gobierno continúan fortaleciendo la confianza de los mercados." Magín Díaz Ministro de Hacienda y Economía “ Leer más Banco Central: a pesar de escenario complejo economía crecerá cerca de un 4 % este año
https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2026/07/13/destacan-fortaleza-de-la-economia-dominicana/3598488
