jueves, 26 de febrero de 2026

Opinión | “Hecho en República Dominicana”: política pública que fortalece la competitividad y la identidad productiva nacional

“Hecho en República Dominicana”: política pública que fortalece la competitividad y la identidad productiva nacional

Editorial | Luis Orlando Díaz Vólquez 

La conmemoración del tercer aniversario del Sello “Hecho en República Dominicana”, celebrada por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), reafirma el compromiso del Estado dominicano con el fortalecimiento de la producción nacional, la competitividad y la proyección internacional de los bienes manufacturados en el país. Esta iniciativa, que en sus primeros años ha mostrado un crecimiento sostenido, se consolida como una política pública orientada a generar confianza, impulsar la formalidad, elevar estándares de calidad y fortalecer la marca país desde el aparato productivo.

Encabezado por la vicepresidenta de la República, Raquel Peña, y el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Víctor-Ito “Yayo” Sanz Lovatón, el acto constituyó un espacio de reconocimiento al esfuerzo de la industria nacional, así como una oportunidad para destacar avances concretos en materia de licencias otorgadas, productos autorizados y participación de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) en la dinámica industrial.

La presencia de representantes del sector privado, incluyendo a Julio Brache, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), y Oliverio Espaillat, vicepresidente de la Asociación de Industriales de la Región Norte (AIREN), evidencia la relevancia de la coordinación público-privada como pilar para el desarrollo productivo.

En su intervención, la vicepresidenta Raquel Peña resaltó el valor del sello como representación del trabajo y la capacidad de transformación de la economía dominicana, subrayando el acompañamiento continuo del Gobierno a las empresas exportadoras y a las MiPymes mediante políticas públicas que fortalecen la productividad y la inserción en mercados internacionales. En ese marco, destacó el desempeño del país en rubros estratégicos de exportación, reflejo de una economía que avanza hacia un modelo de crecimiento basado en la calidad, la diferenciación y el valor agregado.

De igual forma, el ministro Sanz Lovatón enfatizó el carácter del sello como herramienta de transparencia y confianza para el consumidor, al permitir identificar productos fabricados mediante procesos industriales en territorio nacional. Este enfoque contribuye a fortalecer la cultura de consumo responsable y a promover el encadenamiento productivo, en tanto que cada producto con el distintivo representa empleo, inversión y desarrollo local. A la fecha, se ha informado que más de 1,300 productos cuentan con autorización de uso del sello, evidenciando un crecimiento significativo respecto al año anterior, mientras que más de 190 licencias han sido emitidas para industrias de diversos tamaños y sectores, con un dato especialmente relevante: el 40% corresponde a MiPymes industriales, confirmando la vocación inclusiva de la iniciativa y su alcance en el tejido empresarial nacional.

Los indicadores económicos asociados a la manufactura y a la actividad exportadora refuerzan la pertinencia de este tipo de programas de impulso productivo. De acuerdo con los datos compartidos durante el acto, la manufactura local aportó 151,951 empleos, y las exportaciones de bienes industriales del régimen nacional superaron los US$ 2,028.3 millones en 2025, evidenciando el impacto de la industria como motor de estabilidad social, generación de oportunidades y dinamización territorial.

Desde la perspectiva del sector industrial, la AIRD valoró el sello como un instrumento que fortalece el orgullo nacional y, al mismo tiempo, visibiliza el papel real del aparato productivo en la construcción del desarrollo. En esa misma línea, AIREN destacó que una parte importante de las industrias autorizadas se concentra en la Región Norte, lo cual refleja el peso estratégico del Cibao en la actividad industrial y el alcance territorial de la iniciativa. Estas visiones complementarias reafirman que el sello no es un fin en sí mismo, sino un mecanismo articulador que conecta producción, calidad, empleo, formalidad y proyección de país.

Un elemento significativo del aniversario fue el reconocimiento a industrias y empresas destacadas por su trayectoria y desempeño, así como a iniciativas que fortalecen el liderazgo de las MiPymes y el rol de la mujer en la industria. Este componente de reconocimiento contribuye a reforzar una cultura institucional que promueve la excelencia, el mérito, la innovación y la mejora continua, pilares indispensables para sostener el crecimiento y ampliar la competitividad nacional.

Con una visión orientada al futuro, el MICM reafirmó su compromiso de continuar expandiendo el alcance del Sello “Hecho en República Dominicana”, garantizando su integridad y su credibilidad, y promoviendo que cada producto dominicano sea reconocido por su origen, calidad y aporte al desarrollo. La consolidación de este distintivo, bajo estándares de excelencia y con una amplia participación del sector productivo, representa una oportunidad estratégica para fortalecer la industria nacional, elevar la confianza del consumidor y posicionar a la República Dominicana como un país que produce con calidad, cumple y compite en los mercados globales.

En definitiva, celebrar “Hecho en República Dominicana” es ratificar una visión de Estado: apostar por lo que se fabrica aquí, por el talento dominicano y por una economía que avanza con bases productivas sólidas, inclusivas y orientadas al crecimiento sostenible.
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