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viernes, 19 de enero de 2024

Davos: O capitalismo socioliberal o capitalismo salvaje - Diario Red _ EDITORIAL - @PabloIglesias {R} ✍️

Pedro Sánchez interviene en el foro de Davos — Guo Chen / Zuma Press / ContactoPhoto

Editorial

Davos: o capitalismo socioliberal o capitalismo salvaje

Nadie puede pensar que el modelo que representa Sánchez en España es algo diferente al capitalismo de toda la vida con un pequeño toque social. Mantener la ficción de que es otra cosa al tiempo que se afirma que la única alternativa es la extrema derecha entraña un grave riesgo

Los problemas más graves que afronta la humanidad en nuestra época —las guerras en general y el genocidio en la Franja de Gaza en particular, el calentamiento global desbocado y la destrucción del medioambiente, la desigualdad social extrema, el reinado mediático y político de la mentira y la violencia, etc.—, todos ellos están causados por la actividad depredadora, inmoral y cortoplacista de una clase parasitaria obscenamente rica que, sin embargo, representa mucho menos del 0,1% de la población del planeta. Esta afirmación no es ninguna clase de posicionamiento político sino tan solo un hecho puramente científico. Por mencionar únicamente los problemas anteriormente citados, es absolutamente obvio que las guerras y la matanza industrial de seres humanos solamente beneficia a los fabricantes de armas y a los gobiernos que trabajan para ellos; al mismo tiempo, solamente hacen falta matemáticas básicas para demostrar que la huella de carbono de un multimillonario es miles de veces superior a la de una persona trabajadora; que la desigualdad extrema es el resultado directo de la acumulación absurda de riqueza y poder en poquísimas manos es la conclusión de cualquier informe económico mínimamente serio; y, por último, y sin ánimo de ser exhaustivos, la extensión de la mentira como forma de hacer política que ha creado monstruos como Trump, Bolsonaro o Milei es responsabilidad directa de unos medios de comunicación que no son propiedad de las mayorías trabajadoras sino de las oligarquías. Pues bien, estos días, una nutrida representación de estos corsarios modernos de cuello blanco, una muestra de los mayores criminales económicos del planeta, se reúne en el resort de lujo de Davos en Suiza para analizar los problemas que tiene la humanidad —es decir, los que ellos causan— y proponer soluciones. ¿Qué podría salir mal?

Por si fuera poco, mientras multimillonarios y presidentes de los diferentes gobiernos desembarcan de sus aviones privados en el medio de los Alpes suizos y se dedican a cerrar acuerdos secretos entre comida de lujo y comida de lujo, el poder mediático a su servicio se dedica a blanquear el encuentro con todas sus fuerzas. En vez de ocultar la ostentación y la indecencia que supone la mayor reunión de ladrones, mentirosos y criminales de guerra con las cuentas bancarias a reventar con el botín de sus expolios, en vez de guardar un poco de pudor ante la obscenidad de los datos de aumento de la riqueza de unos pocos mientras se empobrece la mayoría que acaba de publicar —un año más— Intermón Oxfam, la mayor parte de los medios de comunicación corruptos cubren con melosa adulación el cónclave delincuencial para ver si así consiguen que la población no se dé cuenta de lo que está teniendo lugar allí, o incluso se sienta agradecida a sus modernos señores feudales por perdonarles la vida. La parka de 88€ que lleva a Pedro Sánchez ya se ha agotado en las tiendas, publica la prensa libre española. El capo multimillonario de la Inteligencia Artificial ha hablado positivamente de la capacidad humana para tener sentimientos, nos cuentan. Un grupo de señores muy ricos han firmado un documento pidiendo que se le suban los impuestos, añaden, ocultando que lo hacen precisamente porque saben que eso no va a pasar. Cualquiera que encienda el telediario estos días y que no esté muy atento llega rápidamente a la conclusión de que nosotros, los pobres mortales, tendríamos que estar agradecidos a los magnánimos filántropos y próceres que estos días departen en Davos sobre cómo mejorar nuestras vidas gracias a su infinita generosidad.

En España, además, la mayoría de los medios de comunicación aprovechan la reunión en Davos para explicarnos —casi a modo de amenaza— cuáles serían las dos alternativas posibles de organización social entre las que tendríamos que elegir en esta época. De un lado, Pedro Sánchez, líder planetario de la socialdemocracia, que —como se puede demostrar del hecho de que diga cosas de izquierdas— representa un modelo de organización de la economía que ya está tan cerca de la erradicación definitiva de la pobreza, de las tres comidas al día, vivienda digna, educación universitaria y un mes de vacaciones para todos que no sería exagerado describirlo como «el paraíso en la Tierra» (esto es lo que te cuenta la progresía mediática y la derecha mediática lo confirma llamándolo «comunista»). Del otro lado, la extrema derecha racista, machista, negacionista, brutalmente capitalista y desquiciada de Milei —nos cuentan los medios afines al PSOE— o, sencillamente, la libertad frente al intervencionismo bolivariano que conduce a los países a su destrucción —nos explican desde el otro lado del parteaguas mediático—. Por cierto, un Milei que ha recibido el aplauso de buena parte de los delincuentes multimillonarios que se reúnen en Davos; demostrando una vez más que el fascismo no es otra cosa que la versión más violenta del capitalismo.

Mientras multimillonarios y presidentes de los diferentes gobiernos desembarcan de sus aviones privados en el medio de los Alpes suizos y se dedican a cerrar acuerdos secretos entre comida de lujo y comida de lujo, el poder mediático a su servicio se dedica a blanquear el encuentro con todas sus fuerzas

Fuera de bromas y ya dejando al margen la exageración sardónica —aunque tampoco tanto—, es importante entender políticamente cómo opera esta falsa dicotomía y cuáles son las consecuencias de comprarla. Cuando los mismos piratas que hoy se reúnen en Davos hicieron estallar el sistema financiero global a base de jugarse los ahorros de cientos de millones de familias en el casino y después decidieron aplicar a sangre y fuego la austeridad, los recortes y la violencia económica contra las mayorías trabajadoras, lo que nos decían la práctica totalidad de los medios de comunicación es que no había otra alternativa; que no había otro mundo posible. Tal es así, que la afirmación cristalizó en su propio acrónimo: «There Is No Alternative» (TINA). En España, tanto el PP como el PSOE se abonaron a ese mantra y eso acabó dando lugar al 15M y al final histórico del bipartidismo en nuestro país con la irrupción de Podemos. «Si tú me dices que no hay alternativa a mi precariedad y a mi opresión en tu sistema, entonces te dejo de escuchar y la alternativa la construyo yo con mis propias manos», fue lo que le dijeron millones de españoles a los dos partidos dinásticos del régimen del 78. Lo que estamos viendo estos días en Davos —y todos los días en los principales medios— es una suerte de TINA 2.0 o TAOTA («There Are Only Two Alternatives»). Ahora solamente hay dos alternativas: Pedro Sánchez o Milei. Lo que hay o el horror de la extrema derecha. El capitalismo de toda la vida o una versión mucho más salvaje y más violenta del mismo capitalismo. Tú eliges.

Esto no solamente es una estrategia electoral para concentrar el voto útil en el PSOE. Además, es una dicotomía falsa enormemente peligrosa. Es evidente que la praxis política de lo que se nos vende como los diques de contención al avance de la extrema derecha —Pedro Sánchez en España, Emmanuel Macron en Francia, Joe Biden en Estados Unidos, etc.— no son otra cosa que el business as usual con menores o mayores cantidades de maquillaje. Independientemente de lo que diga de ellos un ecosistema mediático gravemente escorado hacia la extrema derecha, ninguna persona mínimamente seria puede pensar que el modelo de organización social que representa Sánchez en España es algo diferente al capitalismo de toda la vida con un pequeño toque social. Y mantener la ficción de que esto es otra cosa al tiempo que se le dice a la gente que la única alternativa es la extrema derecha entraña un grave riesgo. Por mucho que los poderes mediáticos afines al PSOE intenten convencer a la gente más precaria de que todo va muy bien, la realidad material es la que es. Con Sánchez, los muy ricos están ganando más que antes y los que no son muy ricos están prácticamente igual. Si a esta realidad —que no se puede soslayar con ninguna cantidad de propaganda ya que millones de compatriotas la viven en su propia piel— se le añade la afirmación de que la única alternativa a ello es un gobierno de Feijóo con Abascal, puede perfectamente ocurrir que muchas personas acaben prefiriendo probar suerte con esa alternativa antes que seguir malviviendo en la situación actual. Si encima se intenta aplastar política y mediáticamente a la otra alternativa —la que propone la izquierda verdaderamente transformadora—, llegando incluso a negar su existencia, entonces se está construyendo una autopista de 10 carriles para que lleguen a los palacios de gobierno de los diferentes países del mundo aquellos a los que la progresía dice querer frenar.
https://diariored.canalred.tv/editorial/davos-o-capitalismo-socioliberal-o-capitalismo-salvaje/
Madrid –
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viernes, 24 de abril de 2020

El mercado en la desigualdad y los invisibilizados de la pobreza en la República Dominicana _ #BATATA | #QuédateEnCasa | Capítulo 1


#BATATA | #QuédateEnCasa | Capítulo 1

 https://youtu.be/AjLUSWsvGBU
El mercado, es el primer capítulo de una trilogía que conforma el cortometraje/documental #Batata, un primer capítulo donde las manos viejas y arrugadas de Víctor (el baratero), que tienen la edad de la desigualdad, cuentan los billetes como quien cuenta su destino.
Una travesía que lo lleva a recorrer los kilómetros de una ciudad que nunca le ha dado la bienvenida. Un mercado que confía en él porque no es capaz de perder su única posesión: su palabra. Esa palabra de campesino orgulloso pero que la ciudad ha fallado en interpretarlo. Un triciclo que es a la vez vida y lastre. Un mercado que ofrece un servicio fundamental para la vida de todas la ciudad pero que no merece ser “amado”. Su lugar social no parece merecer cuidados a pesar de que sin él (el mercado) la reproducción de la vida se haría imposible. Un viaje inmenso por unas calles que lo miran y no lo reconocen. Un recorrido intenso y cotidiano que lo impulsa pero que lo detiene. Todo esto en un primer capítulo. 13 km para enfrentar el destino de cada día, enfrentar las penurias para llegar a fin de mes. Enfrentar las peripecias que se tejen entre prestamistas y vecinas solidarias, arrebatándole diariamente un chance a la vida. En medio de la incertidumbre su día transcurre sin ser “oficialmente pobre”, pero residiendo en todas las formas posibles de déficit habitacional, totalmente fuera de la ciudad. Hoy vemos “el mercado”, esperando que el humo de un cigarro lo envuelva en un “rabo de nubes” que le devuelva una esperanza más lejana que el día a día en los siguientes dos capítulos. ESTRENO Primer capítulo: Viernes 10 abril, 8 pm. Segundo capítulo: Sábado 11 abril, 8 pm. Tercer capítulo: Domingo 13 abril, 8 pm. Suscríbete y activa las notificaciones para que no te pierdas ningún capítulo.

jueves, 2 de abril de 2020

O MUERE EL CAPITALISMO SALVAJE, O MUERE LA CIVILIZACÓN HUMANA | EDITORIAL The Washington Post

EDITORIAL
The Washington Post
Marzo 25 2020
O MUERE EL CAPITALISMO SALVAJE, O MUERE LA CIVILIZACÓN HUMANA
Traducido al español por Desmond Brown
Empezare aclarando que no soy comunista; los reaccionarios, ultraconservadores le tienen mucho terror a estos títulos; y casi siempre ante la falta de argumentos sólidos, terminan repitiendo y adjudicándonos  calificativos que solo han escuchado, pero que en la mayoría de los casos, desconocen su significado. Soy un Demócrata con ideas Republicanas. 
Todo el mundo habla del libro “La riqueza de las naciones” de Adam Smith, el escoses que logro articular con sus ideas, los pilares de la Economía Moderna que le dio paso al Capitalismo Moderno; sin embargo muy pocos hablan sobre el otro libro del mismo autor, “Teoría de los sentimientos morales”; que hace una crítica muy puntual a la conducta de la avaricia humana.  Conociendo ya la historia desde la Secundaria, vemos que el prólogo de la misma, tuvo su origen cuando el feudalismo fue sustituido por este nuevo modelo económico. 
La configuración Social, de la “Teoría de los sentimientos morales”; y “la armonía del mercado” de las riquezas de las naciones; es en sí una dicotomía que se concatena con la sociedad; esto sin olvidar la famosa “mano invisible” que mueve ese mercado. 
El 20 de enero del año 2009, Barack Obama es juramentado Presidente número 44 de Estados Unidos; recuerdo muy bien su discurso.
Obama recibía un país en bancarrota, epicentro de una gran recesión mundial; he aquí un pequeño fragmento de su gran discurso: “Pero esta crisis nos ha recordado que, sin un ojo atento, el mercado puede salirse de control; y que un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando solo favorece a los que ya son prósperos”. Más que un discurso, fue una gran reflexión; el mercado había quedado a las sanchas de los hombres que no tienen sentimientos morales, ni empatía por la Humanidad; el mundo entero fue estremecido por el flagelo de la avaricia humana; y la economía mundial cayó de rodillas ante una dura recesión. La obsesión del oro negro, llevo a George W. Bush invadir y a atacar medio oriente, la zona donde se encuentran las mayores reservas de petróleo; el mundo jamás olvida la causa barata por la que justificaron la invasión a Irak; aseguraban que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva; la ONU, de forma deliberada avalo la invasión. Sin embargo, en el 2010, Julian Assange, fundador de Wiki Leaks, revelo la verdad de lo sucedido; y dejo al desnudo la colosal mentira tarifada que los medios de comunicación le habían contado y hecho creer al mundo; en los archivos que se filtraron, registraba la muerte de más de 100 mil personas, de los cuales el 70% eran civiles. Jamás olvidare las palabras de Assange: “La primera víctima de la guerra es la verdad”. Ese 22 de octubre de 2010, se caía ante el mundo la muralla de la mentira tarifada. 
En los últimos doscientos años, nos hemos consumido la energía fósil concentrada de nuestro planeta desde sus orígenes. La danza del capitalismo salvaje va dejando por su paso, la destrucción acelerada de los recursos naturales del planeta; la explotación inhumana del hombre; y la manipulación de la mente humana para que este de forma sistemática se convirtiera en un rehén de las sociedades de consumo, que sin darse cuenta se convierta en el arma de su propia autodestrucción. 
La nueva pandemia ha quitado el velo ilusionista, y el maquillaje hipócrita de la Civilización; la Italia de Rómulo y Remo, de los Cesares, de Marco Polo, de Leonardo Da Vinci, de Galileo Galilei, de Luciano Pavarotti, de Benito Mussolini, de Silvio Berlusconi, de Andrea Bocceli, de Roberto Baggio, de Paolo Maldini, de Gennaro Gattuso; la Italia que pago el fichaje más caro de su historia por el portugués  Cristiano Ronaldo, 122 millones de euros; si esa misma Italia que tuvo que desconectar la respiración artificial de sus ancianos, para luego verlos morir; y que no pudo responder de la misma forma como cuando organizaron el mundial de Italia 90; porque su sistema de salud expiro en los brazos del capital privado, haciendo de salud una mercancía; lo mismo está sucediendo con España, un país que presume de una monarquía; que se ha convertido en un adorno costoso para un país que no tiene camas para atender a sus pacientes. 
La pandemia ya llego a la gran nación del Norte; pero en los 100 primeros días de Gobierno, el Presidente número 45 de Estados Unidos, Donald J. Trump, destruyo el sistema de salud que había dejado su antecesor. Las consecuencias ya se están sintiendo; los arrebatos de un líder que anda por el vecindario de la aldea global, ufanándose de su “hegemonía o supremacía”; así  como se llama el libro de Noam Chomsky, están llevando a la gran nación del Norte, como lo expreso hace unos días el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman: “A que su Democracia y Economía estén amenazadas por un segundo periodo presidencial de Trump en la Casa Blanca”. La crisis del coronavirus ha puesto en aprietos a Trump, ya que el haber minimizado esta pandemia le está pasando una factura en la encomia, porque la bolsa de valores se ha desplomado en estas dos últimas semanas; y existe un alto riesgo que la factura se extienda al mes de noviembre, en las elecciones. 
La pandemia quito el antifaz del modelo económico de las naciones más poderosas del Planeta (Estados Unidos y China); y en el caso de Italia y España; ambos países miembros de la OTAN, que maneja un presupuesto de casi 2mil millones de dólares, se vieron como los más pobres del barrio, que fingían ser ricos, pero no tenían ni donde caer muertos. La realidad ha quitado el efecto de la anestesia del capitalismo salvaje; y ha tirado sus cartas sobre la mesa. Ha llegado la hora de replantear y de humanizar este modelo económico; y hacernos el siguiente planteamiento: ¡O muere el Capitalismo Salvaje, o muere la Civilización Humana! Como decía Albert Einstein: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes”.  No podemos seguir viviendo en un planeta donde más del 80% de la riqueza, está concentrada en un 1% de la población. Me resisto a defender con mi silencio un indefendible y despiadado statu quo que concentra la riqueza de nuestros recursos naturales, y medios de producción en pocas manos, capaces de derramar sangre inocente por mantener intacto ese statu quo. Yo no puedo defender este statu quo que privatiza el agua, la salud, la educación, el viento, el sol; Derechos Humanos Universales que se han convertido en mercancías, que se encuentran solo al alcance de una minoría rapaz, voraz e insaciable; mientras las grandes mayorías invisibles;  solo son visibles en los procesos electorales, disfrazados de Democracia. Una gran realidad de todo lo que pasa a nivel mundial que nos quieren tener controlados a losas vulnerables del planeta tierra porque la avaricia y la ambición y ancias de poder los tiene enfermos

martes, 14 de mayo de 2019

Francis Fukuyama: "El desprecio por las élites es peligroso, toda sociedad necesita élites"

Francis Fukuyama: "El desprecio por las élites es peligroso, toda sociedad necesita élites"

Francis FukuyamaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionFrancis Fukuyama se hizo famoso tras la publicación de su obra "El fin de la historia", hace tres décadas.
Se convirtió en una especie de celebridad académica cuando anunció, hace ya 30 años, "El fin de la historia", como la idea de que el mundo había encontrado su forma más razonable de organización social: la democracia liberal acompañada del libre mercado.
Pero los tiempos han cambiado. Hoy, Fukuyama ve con preocupación el avance de la ultra derecha, el nacionalismo y los populismos, y aborda esos temas en su más reciente libro: "Identidad: La demanda por dignidad y las políticas del resentimiento".
En esta conversación con BBC Mundo en Chile, el académico explica cómo líderes autoritarios o que se describen como apolíticos se han conectado con las clases trabajadoras mejor que los movimientos de izquierda, y por qué ciertos grupos tradicionalmente dominantes, como hombres blancos en Estados Unidos, hoy reivindican una condición de "víctimas".
-"El fin de la historia" planteaba que la democracia liberal, acompañada del libre mercado, era la única opción política razonable y se le consideró un fuerte defensor de ellos. ¿Cómo cambió su perspectiva política en los últimos años?
"Bueno, sigo siendo un defensor de la democracia liberal y me gustan los mercados libres, pero creo que, en muchos sentidos, me he movido hacia la izquierda por un par de razones bastante buenas. Creo que en la década del 2000 las dos grandes catástrofes fueron primero la invasión estadounidense de Irak y luego la crisis financiera, y ambas fueron el subproducto de ideas conservadoras que fueron llevadas al extremo y condujeron a resultados muy malos. Y eso requería un replanteamiento…".
Donald TrumpDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionFukuyama explica, en esta entrevista, algunos de los factores que explican la elección de Donald Trump en Estados Unidos.
"También creo que la globalización en general ha tenido mucho éxito en muchos aspectos, en términos de reducir la pobreza en muchas partes del mundo, pero también ha producido un mayor nivel de desigualdad en muchos países, incluso en los Estados Unidos. Eso requiere un remedio. Y creo que eso es probablemente lo ofrece mejor hoy la izquierda que la derecha".
Pero si Fukuyama, en sus propias palabras, se ha movido hacia la izquierda, no ha pasado lo mismo con amplios grupos de votantes en Estados Unidos,como prueba la elección de un empresario como Donald Trump en Estados Unidos, o el avance electoral en Europa de figuras que apuestan por el nacionalismo y en contra del socialismo y la socialdemocracia.
El académico explica a través de distintos factores:
"Uno de ellos fue que la izquierda comenzó a definir la desigualdad de manera diferente. En el siglo XX, la desigualdad fue vista como la victimización de un amplio grupo de personas, el proletariado o la clase trabajadora. Pero con el tiempo, la izquierda comenzó a centrarse en grupos específicos que enfrentan formas específicas de injusticia: minorías raciales, minorías étnicas, mujeres, personas LGBT. Creo que en el proceso, empezaron a perder el contacto con la gente común de clase trabajadora".
"Por eso creo que después de la crisis financiera de 2008, cuando debería haber aumentado el apoyo a los populismos de izquierda, lo que se obtuvo en cambio fue populismos de derecha cuya narrativa explicaba mejor la situación económica de las personas de clase media, diciendo, por ejemplo, que la élite, permitiendo altos niveles de inmigración, conspiraba para quitarles sus trabajos".
-Usted vincula este fenómeno al sentido de identidad: plantea que las personas quieren y necesitan ser vistas, primero, como iguales, pero que esa misma necesidad puede convertirse en un deseo por ser percibidas como superiores. ¿Cómo se da ese proceso?
"Creo que es una especie de tendencia natural. Todos queremos ser reconocidos como iguales y nos enojamos mucho si se nos considera inferiores a otros. Pero eso pronto se traduce en una demanda para ser reconocido como especial o incluso mejor. Creo que eso es lo que ha pasado, por ejemplo, con muchas personas blancas en Estados Unidos que han estado escuchando las historias de victimización de afroamericanos, de mujeres, de gays y lesbianas.
"Y en cierto punto dicen: "y qué hay de nosotros. A todas estas personas se les está dando algún privilegio. Las elites las están poniendo delante de nosotros. Pero a nosotros tampoco nos está yendo tan bien. Nosotros también somos víctimas". Pero ellos son miembros de la comunidad racial dominante. Y por lo tanto, su reclamo a presentarse como víctimas es mucho menos poderoso moralmente que el de los grupos minoritarios".
Bus del BrexitDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEste autobús se hizo famoso durante la campaña del Brexit, en Reino Unido. "Mandamos a la Unión Europea £50 millones al día. Financiemos el Servicio Nacional de Salud, en su lugar", dice.
Fukuyama cree que la migración, que considera una contribución a la economía de los países, es uno de los factores que agrega tensión a esta ecuación. Propone el ejemplo del "Brexit" en el Reino Unido.
"La raza, o la etnia de la inmigración no es lo más importante: es su integración... Creo que es importante que los gobiernos controlen los niveles de inmigración, porque, aunque es beneficiosa, si pasa con demasiada rapidez las personas se desorientan y eso genera una reacción política. Eso pasó en el Reino Unido con el Brexit: tanta gente se trasladó al Reino Unido en un período tan corto de tiempo, que un montón de gente nacida allí sintió que perdía el control de su propio país".
-Usted también ha advertido que hoy ve una disminución en el apego a la democracia, algo que se puede percibir en la elección de líderes que no trepidan en presentarse como autoritarios, o totalmente apolíticos. ¿Qué riesgos ve allí?
Jair BolsonaroDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionJair Bolsonaro llegó al poder en Brasil por la percepción de que toda la élite política era corrupta, opina Fukuyama.
"Es muy peligroso. No tienes un sistema democrático si la gente no cree en él. Creo que lo que ha ocurrido es que existe una gran decepción con la calidad del gobierno de muchas democracias, particularmente en relación al tema de la corrupción, porque a veces la democracia es la cura para la corrupción, pero a veces también es la fuente de la corrupción.
"Los líderes democráticos necesitan ser elegidos y a veces la forma más fácil de ser electo es sobornar a los votantes dándoles cosas, o dar puestos o nombramientos a sus aliados políticos, y por lo tanto, una gran cantidad de democracias no son capaces de otorgar un servicio público de manera efectiva. Así comenzaron las cosas en Brasil: fue una protesta por los buses y las tarifas de los buses, y por la corrupción en los servicios de San Paulo.
De ahí emergió un movimiento político para acabar con la corrupción que luego se vio envuelto en una lucha entre la izquierda y la derecha en Brasil. Eso fue lo que llevó a (Jair) Bolsonaro al poder: la percepción de que toda la élite política en Brasil era altamente corrupta".
-Hoy hay una tendencia a despreciar a las élites, ya sea por las que se beneficiaron de la globalización mientras otras personas no tenían las herramientas para hacerlo, o porque se tiende a plantear a las élites políticas como corruptas. ¿Cómo se equilibra esa situación?
"Es peligroso porque cualquier sociedad necesita de élites, o de personas con la educación y las habilidades para hacer que la sociedad funcione. Y muchas veces ese desprecio no le sienta bien a una democracia. En primer lugar, las propias élites a veces cometen errores. A veces están aisladas de la opinión pública. A veces no entienden las consecuencias de las opciones que recomiendan.
"Esa fue una de las cosas que sucedió con el libre comercio. Porque casi todos los economistas dijeron que el libre comercio era bueno. Pero, de hecho, en determinados países estaba perjudicando a los trabajadores. Entonces anunciaron compensaciones. Pero la compensación nunca llegó. Y uno de sus efectos fue esta gran reacción contra la globalización y contra las élites que la impulsaron: la élite necesita estar conectada con la gente.
Unión SoviéticaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl fin de la Unión Soviética llevó a Fukuyama a mantener que la democracia liberal y el libre mercado se habían proclamado vencedores.
"Lo otro que pasa es que las personas hoy están mejor educadas y, debido al auge de internet, tienen acceso directo a la información, en formas que antes no existían. Al principio todos celebramos, porque significaba que la información era más accesible; pero también significaba que la desinformación era más accesible.
"Antes tenías editores, verificadores de datos y periodistas capacitados profesionalmente para examinar las historias antes de publicarlas. Ahora cualquier persona puede poner lo que quiera en Internet, sin verificarlo. Y eso se ha convertido en una especie de arma de guerra política que además retroalimenta la percepción de que no puedes creer en nada, que nada es realmente cierto. Y eso está socavando la base de conocimiento compartido necesaria para tener un sistema político democrático".
Cuando Fukuyama anunció el fin de la historia, en una conferencia en la Universidad de Chicago en 1989, su idea se describió como "brillante y escandalosa". Planteaba que, sobre los escombros de los totalitarismos de izquierda y derecha, sobre las caídas dictaduras sudamericanas y la agonizante Unión Soviética, la democracia liberal y el "libre mercado" se levantaban como única aspiración política razonable.
La historia terminaba, planteaba Fukuyama, y aunque no daría origen a un mundo perfecto, pues la democracia también tenía sus problemas, al menos no sufriría un colapso masivo como el del comunismo en el este europeo.
-¿Por qué cree que su idea de "el fin de la historia" impactó a tanta gente?
"Mucha de la reacción a ´el fin de la historia´ se basó en una interpretación errónea del sentido de la frase: no quería decir que las cosas dejarían de suceder de repente. En realidad hablaba de si existía una alternativa real a la democracia liberal como forma superior de organización social...
"Creo que el artículo correspondió a un gran cambio que estaba ocurriendo en la política mundial, porque se publicó pocos meses antes de la caída del muro de Berlín y de este gran avance de la democracia en el este europeo y los ex gobiernos comunistas que luego se expandió por Latinoamérica, África y Asia".
Vladimir PutinDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionVladimir Putin todavía pasa por el "ritual" de las elecciones, dice Fukuyama.
-Esos eran tiempos de esperanza en muchos lugares. ¿Cómo describiría esta época?
"Creo que es importante no ser excesivamente pesimista sobre lo que está sucediendo ahora. Hemos tenido un revés para la democracia. Varias democracias han avanzado en la dirección equivocada, pero sigue siendo la forma dominante de organización en el mundo, e incluso países autoritarios como la Rusia de (Vladimir) Putin todavía sienten que tienen que pasar por el ritual de las elecciones porque no tienen una forma alternativa de legitimidad que ofrecer para reemplazar a la democracia como forma de gobierno.
"Así que, en ese sentido, creo que la democracia sigue siendo una idea muy poderosa y sigue siendo la principal idea principal para organizarnos políticamente hoy en el mundo".
Linea
https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-48252007

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