miércoles, 1 de julio de 2026

KKR realiza la mayor inversión en energía limpia de la historia con una compra de US$4.200 millones en EDF.

Por Alex Kimani - 01 de julio de 2026, 12:30 PM CDT

La firma de inversión global KKR ha acordado adquirirla.EDF Power Solutions North America en un acuerdo histórico de US$4.200 millones, marcando la mayor inversión en energía renovable en la historia de la compañía. La compra le da a KKR el control inmediato de una de las carteras de energía limpia más grandes de América del Norte, agregando más de 5,6 gigavatios de activos operativos de almacenamiento eólico, solar y de baterías mientras los inversores se apresuran a asegurar la generación de electricidad para los centros de datos de IA y otras fuentes de demanda de energía de rápido crecimiento.

La adquisición convierte instantáneamente a KKR en uno de los mayores propietarios de activos de generación renovable en Norteamérica. EDF Power Solutions ha desarrollado más de 26 GW de proyectos de almacenamiento eólico, solar y de baterías durante casi 40 años y opera una de las carteras de energía limpia más grandes del continente.

KKR financiará la transacción a través de su estrategia de infraestructura global. La adquisición permite a la firma capitalizar la insaciable demanda de energía del auge de la IA. Hasta la fecha, KKR ha desplegado más de 26.000 millones de dólares a nivel mundial en energías renovables y estrategias de transición.

Por su parte, la desinversión se alinea con la estrategia de rotación de carteras de EDF. El gigante francés utilizará el efectivo liberado para mantener sus 57 reactores nucleares nacionales y financiar seis nuevas unidades nucleares en Europa.

KKR ha estado últimamente en una ola de inversiones en energía renovable: KKR y SK Inc. de Corea del Sur han firmado.acuerdos definitivos para lanzar la mayor plataforma integrada de energía renovable de Corea del Sur, valorada en 2 billones de coronas suecas. La plataforma comienza sus operaciones con aproximadamente 1,7 gigavatios (GW) de activos de energía limpia existentes, con planes para escalar la capacidad de potencia total a 10 GW. La plataforma reúne operaciones renovables fragmentadas que anteriormente se extendían por múltiples filiales de SK, que abarcan la energía solar, la energía eólica terrestre y marina, las pilas de combustible y los sistemas de almacenamiento de energía (ESS).

Por Alex Kimani para Oilprice.com

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Desde 1924 existe conexión por cable submarino de comunicación entre EEUU y RD, desde 2013 hay instalada fibra óptica.

La conexión por cable submarino entre la República Dominicana y Estados Unidos para servicios internacionales de telecomunicaciones se remonta a las primeras décadas del siglo XX.

Según documentos históricos del INDOTEL, la empresa All America Cables and Radio comenzó a ofrecer servicios de telecomunicaciones internacionales en el país a partir de una concesión otorgada por el Estado dominicano en 1924, constituyéndose en uno de los principales enlaces internacionales de voz y telegrafía con Estados Unidos. 1

Sin embargo, los antecedentes son aún más antiguos:

  • 1884: se introducen los primeros servicios telefónicos en territorio dominicano. 2
  • 1883: fue fundada All America Cables and Radio, considerada pionera de las telecomunicaciones en las Antillas. 3
  • Década de 1920: comienzan las conexiones internacionales permanentes mediante sistemas de cables submarinos y radio internacional operados por All America Cables and Radio, enlazando a República Dominicana con Estados Unidos y otros países del Caribe. 14

Por tanto, si la pregunta es desde cuándo existe una conexión submarina para comunicaciones telefónicas entre República Dominicana y Estados Unidos, la evidencia encontrada apunta a que opera al menos desde 1924, cuando All America Cables and Radio recibió la concesión para prestar servicios internacionales de telecomunicaciones en el país. 1

En tiempos más recientes, la infraestructura evolucionó de cables de cobre para telefonía a modernos cables de fibra óptica. Un hito importante fue la llegada del sistema AMX‑1 en 2013, que conectó directamente al país con Estados Unidos mediante una red de fibra óptica de alta capacidad. 56

En resumen: la conexión telefónica internacional submarina RD–EE. UU. existe desde 1924, mientras que la conexión moderna de fibra óptica de gran capacidad data de 2013. 16

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La conexión eléctrica que se hará con Puerto Rico costaría 2.5 billones. Se instalará una planta en San Pedro de Macorís, con capital privado, 70% de República Dominicana y 30% Puerto Rico. 200 kilómetros a profundidad de 500 metros. Llevará cubre y fibra óptica para comunicaciones y monitoreo del cable. 

El petróleo vuelve a niveles previos al conflicto y los mercados respiran aliviados


El petróleo vuelve a niveles previos al conflicto y los mercados respiran aliviados

La caída del precio internacional del petróleo hasta niveles previos al conflicto en Oriente Medio ha sido recibida con evidente optimismo por los mercados financieros. La recuperación de los flujos de exportación desde el Golfo Pérsico y la progresiva normalización del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz han reducido la percepción de riesgo que dominó la economía mundial durante los últimos meses. El resultado ha sido una corrección significativa en las cotizaciones del crudo y una renovada sensación de tranquilidad entre inversionistas, gobiernos y consumidores. 12

El retorno del Brent a niveles anteriores a la crisis confirma una realidad frecuentemente ignorada: los mercados no solo responden a hechos concretos, sino también a expectativas. Durante el conflicto, la amenaza de interrupciones prolongadas en una vía por donde tradicionalmente transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado disparó las preocupaciones sobre inflación, desaceleración económica y mayores costos logísticos. Hoy, la percepción de que los suministros vuelven a fluir con relativa normalidad ha reducido esa prima de riesgo incorporada en los precios. 23

Sin embargo, sería precipitado interpretar este descenso como una victoria definitiva de la estabilidad energética. La experiencia reciente volvió a demostrar que el sistema económico global continúa siendo extremadamente vulnerable a las tensiones geopolíticas. Un conflicto localizado fue capaz de alterar cadenas de suministro, modificar expectativas de crecimiento y provocar una volatilidad significativa en uno de los mercados más importantes del planeta. La normalización de las exportaciones ofrece alivio, pero no elimina los riesgos estructurales que persisten en la región. 45

Para economías importadoras netas de energía, como la República Dominicana, la reducción de los precios del petróleo representa una noticia favorable. Menores costos energéticos pueden contribuir a moderar las presiones inflacionarias, reducir cargas fiscales vinculadas a subsidios y mejorar la competitividad de sectores esenciales como el turismo, la manufactura, el transporte y la logística. En un contexto internacional marcado por la incertidumbre, cualquier reducción en los costos de importación energética fortalece los márgenes de maniobra de la política económica nacional.

No obstante, la principal lección de esta crisis trasciende el comportamiento coyuntural de los precios. La seguridad energética se ha convertido en un componente fundamental de la seguridad económica. Los países que aspiren a reducir su vulnerabilidad deberán acelerar la diversificación de sus fuentes energéticas, fortalecer sus reservas estratégicas y profundizar las inversiones en energías renovables y tecnologías de eficiencia energética. La transición energética ya no responde únicamente a objetivos ambientales; se ha transformado en una necesidad geopolítica.

La reacción positiva de los mercados constituye, sin duda, una buena noticia para la economía mundial. Pero también debe entenderse como una advertencia. La estabilidad actual depende de equilibrios geopolíticos cada vez más complejos y dinámicos. El petróleo ha vuelto a niveles previos al conflicto, pero las causas profundas de la volatilidad internacional continúan presentes. La verdadera fortaleza de las naciones no radica en celebrar las crisis superadas, sino en prepararse para las que inevitablemente surgirán en el futuro.

En un mundo donde la energía sigue siendo uno de los principales instrumentos de poder estratégico, la reducción del precio del crudo ofrece un respiro, pero no una garantía. Los mercados respiran aliviados; la prudencia, sin embargo, sigue siendo la mejor inversión.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

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🛢️📉 El petróleo vuelve a niveles previos al conflicto y los mercados respiran aliviados

El precio internacional del crudo registró una fuerte caída al regresar a niveles anteriores a la guerra, impulsado por el restablecimiento de los flujos petroleros desde el Golfo Pérsico. Los operadores parecen haber dejado atrás los temores inmediatos sobre posibles interrupciones del suministro y las consecuencias geopolíticas del conflicto. 12

🌍 El crudo Brent descendió por debajo de los niveles observados antes de la crisis, reflejando una mayor confianza de los mercados en la normalización del comercio energético internacional. 1

⚓ El aumento de las exportaciones desde la región del Golfo y la reactivación gradual de rutas estratégicas han contribuido a aliviar la presión sobre los precios, enviando una señal positiva para las economías importadoras de energía. 13

📊 Para países altamente dependientes de las importaciones de combustibles, como la República Dominicana, una reducción sostenida del precio del petróleo podría traducirse en menores presiones inflacionarias, alivio fiscal y mayor estabilidad económica. 4

🌐 Sin embargo, la geopolítica energética sigue siendo un factor determinante. Los mercados celebran la recuperación del suministro, pero continúan atentos a cualquier evento que pueda afectar nuevamente las rutas críticas del comercio mundial de hidrocarburos. 34

#Petróleo 🛢️ #BrentOil 📉 #MercadosGlobales 🌎 #EconomíaMundial 📊 #Energía ⚡ #Geopolítica 🌍 #GolfoPérsico ⚓ #ComercioInternacional 🚢 #Inflación 📈 #RepúblicaDominicana 🇩🇴 #SeguridadEnergética 🔋 #OilMarket #GlobalEconomy #FinancialMarkets #GuasábaraEditor ✍️

Chips, geopolítica y poder: la nueva frontera de la competencia global

Chips, geopolítica y poder: la nueva frontera de la competencia global

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La inteligencia artificial ha dejado de ser una discusión tecnológica para convertirse en una cuestión de seguridad nacional, influencia económica y poder geopolítico. El reciente allanamiento de oficinas de Supermicro en Taiwán, en el marco de una investigación sobre el presunto desvío de servidores equipados con chips avanzados de Nvidia hacia China, constituye mucho más que un caso corporativo. Es un reflejo de la creciente batalla estratégica por el control de la tecnología que definirá la economía mundial durante las próximas décadas. 1

Las autoridades taiwanesas investigan supuestas exportaciones ilegales de servidores que podrían haber terminado en territorio chino, mientras Washington intensifica los esfuerzos para impedir que tecnologías avanzadas de inteligencia artificial lleguen a competidores estratégicos. La noticia provocó una caída significativa en las acciones de Supermicro y volvió a colocar el foco sobre una de las industrias más sensibles del planeta: la de los semiconductores. 1

Detrás de este episodio subyace una realidad ineludible. Los chips ya no son simples componentes electrónicos. Son la infraestructura crítica de la nueva economía digital. Quien controle su diseño, fabricación, distribución y capacidad de procesamiento tendrá ventajas decisivas en áreas tan diversas como la inteligencia artificial, la defensa, la ciberseguridad, la productividad industrial, la investigación científica y el comercio internacional.

Estados Unidos ha entendido esta realidad con claridad estratégica. Las restricciones a la exportación de chips avanzados hacia China responden a la convicción de que la supremacía tecnológica del siglo XXI dependerá de la capacidad para liderar el desarrollo de modelos avanzados de inteligencia artificial. Nvidia, cuyos procesadores alimentan plataformas como ChatGPT y otros sistemas de IA de frontera, se encuentra precisamente en el centro de esa competencia global. 1

China, por su parte, no observa pasivamente. Pekín ha destinado miles de millones de dólares para acelerar la autosuficiencia tecnológica y reducir su dependencia de proveedores occidentales. Cada nueva restricción estadounidense fortalece, paradójicamente, el incentivo chino para desarrollar una industria nacional de semiconductores capaz de competir a escala global.

En este contexto, Taiwán ocupa una posición singular. La isla no solo representa uno de los principales centros mundiales de fabricación de chips, sino que se ha convertido en un activo geopolítico de valor extraordinario. Las decisiones regulatorias adoptadas por Taipei tienen repercusiones directas sobre las cadenas globales de suministro, los mercados financieros y las estrategias de seguridad de las principales potencias.

El caso Supermicro también evidencia un fenómeno que crecerá en los próximos años: la vigilancia cada vez más estricta de las cadenas de distribución tecnológica. Los gobiernos están comprendiendo que la exportación de servidores, centros de datos y equipos avanzados de procesamiento representa mucho más que una transacción comercial. Se trata de activos estratégicos cuya circulación puede alterar balances de poder a nivel internacional.

La cuestión adquiere una dimensión aún mayor cuando se observa el crecimiento exponencial de la inteligencia artificial generativa. Los centros de datos que entrenan modelos avanzados requieren enormes cantidades de procesadores especializados. El acceso a estos recursos se está convirtiendo en una ventaja competitiva tan importante como lo fue el acceso al petróleo durante gran parte del siglo XX.

Por ello, la investigación sobre presuntas operaciones de contrabando tecnológico no debe interpretarse únicamente como un problema empresarial. Es una manifestación del nuevo orden tecnológico que está emergiendo. Las fronteras entre economía, innovación, seguridad y geopolítica son cada vez más difusas. Cada servidor interceptado, cada chip restringido y cada exportación supervisada forman parte de una competencia internacional mucho más amplia.

Para América Latina y para la República Dominicana, esta realidad ofrece importantes enseñanzas. El futuro desarrollo económico dependerá en gran medida de la capacidad para integrarse a cadenas de valor vinculadas a la economía digital, la innovación tecnológica y los servicios avanzados. Los países que comprendan tempranamente esta transformación estarán mejor posicionados para atraer inversión, desarrollar talento especializado y participar en sectores de alto valor agregado.

La disputa por los chips demuestra que la revolución tecnológica no solo se libra en laboratorios o centros de innovación. También se desarrolla en tribunales, aduanas, organismos reguladores y acuerdos internacionales. La geopolítica del siglo XXI ya no gira exclusivamente alrededor del territorio o los recursos naturales; gira alrededor del conocimiento, los datos y la capacidad computacional.

El caso Supermicro es, en definitiva, una advertencia sobre el mundo que está surgiendo. Un mundo donde los semiconductores son instrumentos de poder estratégico, donde la inteligencia artificial redefine las relaciones internacionales y donde el liderazgo económico dependerá cada vez más de quién controle la infraestructura tecnológica que impulsa la nueva era digital. 1

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

🚨💻🌎 Tensión tecnológica entre EE. UU. y China escala un nuevo nivel

Las autoridades de Taiwán realizaron allanamientos en oficinas de Supermicro como parte de una investigación sobre el presunto desvío ilegal de servidores equipados con chips de inteligencia artificial de Nvidia hacia China. La noticia provocó una caída cercana al 8 % en las acciones de la compañía y vuelve a poner en el centro del debate la seguridad tecnológica, los controles de exportación y la competencia geopolítica por el liderazgo en IA. 1

🔍 El caso ocurre mientras Washington intensifica las restricciones para impedir que tecnologías avanzadas de IA lleguen al mercado chino, en una carrera estratégica que redefine las cadenas globales de suministro y la seguridad tecnológica internacional. Las autoridades también investigan presuntas operaciones de contrabando vinculadas a servidores con chips avanzados de Nvidia. 1

⚙️ La inteligencia artificial ya no es solo una revolución tecnológica; es un factor clave de poder económico, industrial y geopolítico. Cada servidor, cada chip y cada centro de datos forman parte de una competencia global por la innovación y la soberanía tecnológica.

🌐 El episodio demuestra cómo la industria de los semiconductores se ha convertido en uno de los principales campos de disputa estratégica del siglo XXI.

#InteligenciaArtificial 🤖 #Nvidia 🧠 #Supermicro 💻 #Semiconductores 🔬 #Tecnología 🌐 #Geopolítica 🌎 #China 🇨🇳 #EstadosUnidos 🇺🇸 #ExportControls #AIRevolution #Innovación 🚀 #TransformaciónDigital #TechNews #FutureOfAI #EconomíaDigital 📈 #GuasábaraEditor ✍️

Los límites de la fe financiera: la advertencia detrás de SpaceX

Los límites de la fe financiera: la advertencia detrás de SpaceX

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

El mercado suele enamorarse de las historias de innovación. Sin embargo, cuando llega la hora de cobrar intereses y honrar compromisos financieros, la épica tecnológica deja de ser suficiente. La reciente caída en el precio de los bonos de SpaceX apenas días después de una histórica colocación de deuda por US$25,000 millones constituye una señal que trasciende a Elon Musk y su conglomerado empresarial: los inversionistas están recordando que la rentabilidad futura no siempre compensa los riesgos presentes. 12

El episodio resulta particularmente revelador porque ocurre en medio de una de las mayores oleadas de entusiasmo por la inteligencia artificial y las tecnologías espaciales. La emisión de SpaceX atrajo una demanda extraordinaria y se convirtió en una de las operaciones financieras más importantes del año. Sin embargo, apenas iniciada la negociación secundaria, los bonos comenzaron a perder valor y sus rendimientos aumentaron, reflejando que el mercado exige una mayor compensación por asumir el riesgo asociado a la compañía. 31

La razón fundamental es sencilla: mientras los inversionistas de acciones suelen apostar por sueños y expectativas, los inversionistas en bonos privilegian el flujo de caja, la capacidad de pago y la estabilidad financiera. Como señalaron expertos citados en las informaciones sobre el caso, el acreedor se pregunta menos cómo será Marte dentro de treinta años y más cómo se pagará el próximo cupón. 13

Los datos conocidos alimentan esa cautela. SpaceX registró pérdidas netas de aproximadamente US$4,900 millones sobre ingresos de US$18,700 millones en 2025, mientras continúa sustentando una valoración que descansa en fuertes proyecciones de crecimiento vinculadas a la inteligencia artificial, Starlink y proyectos espaciales de largo plazo. 12

La reacción del mercado también pone de relieve otro aspecto crítico: la creciente distancia entre la economía real y las narrativas de innovación. Durante los últimos años, los mercados globales han premiado agresivamente a empresas asociadas con la inteligencia artificial, generando valoraciones que en ocasiones parecen desconectadas de los resultados financieros actuales. Cuando una compañía mantiene pérdidas significativas pero obtiene acceso masivo a capital gracias a las expectativas futuras, surge inevitablemente la pregunta sobre la sostenibilidad de ese modelo. 34

Otro factor que inquieta a los inversionistas es la fuerte dependencia de la organización respecto a la figura de Elon Musk. Diversos analistas consideran que la ausencia de una estrategia de sucesión claramente definida añade incertidumbre, especialmente para quienes compran bonos con vencimientos de varias décadas. En otras palabras, el mercado no solo evalúa la tecnología; también valora la gobernanza corporativa, la institucionalidad y la capacidad de una empresa para sobrevivir más allá de la influencia de un líder carismático. 14

El caso de SpaceX representa una lección más amplia para gobiernos, empresas y mercados emergentes. La innovación es indispensable, pero el desarrollo económico sostenible requiere combinar visión estratégica con disciplina financiera. La inteligencia artificial, la exploración espacial y las tecnologías disruptivas transformarán la economía mundial, pero seguirán sometidas a una regla fundamental: la confianza se construye sobre resultados tangibles y sostenibles.

Para países como la República Dominicana, que buscan consolidarse como destinos de inversión, centros logísticos y plataformas tecnológicas de alcance regional, el mensaje es especialmente relevante. El capital internacional continuará respaldando proyectos ambiciosos, pero exigirá instituciones sólidas, transparencia, gobernanza efectiva y modelos de negocio capaces de generar valor real.

La caída de los bonos de SpaceX no significa el fracaso de la empresa ni de sus proyectos. Al contrario, demuestra que los mercados siguen funcionando como un sistema de evaluación permanente del riesgo. Incluso las compañías más admiradas del planeta están sujetas al escrutinio de inversionistas que distinguen entre la promesa y la ejecución.

En última instancia, la noticia deja una reflexión de alcance global: la revolución tecnológica del siglo XXI necesita algo más que genios visionarios. Necesita fundamentos financieros robustos, liderazgo sostenible y resultados verificables. Porque en Wall Street, igual que en cualquier mercado del mundo, la fe puede impulsar una valoración, pero solo la solvencia puede sostenerla. 13

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Los bonos de SpaceX cayeron de precio el viernes, pocos días después de que la compañía recaudara 25.000 millones de dólares en una operación de deuda sin precedentes, debido a las dudas de los inversores sobre las perspectivas a largo plazo de la empresa de cohetes e inteligencia artificial de Elon Musk. Lea más aquí: https://ft.trib.al/FTRWpZp

SpaceX’s bonds dropped in price on Friday, just days after it raised $25bn in a blockbuster debt deal, as investors cast doubts over the long-term prospects of Elon Musk’s rocket and AI company.

Read more here: https://ft.trib.al/FTRWpZp

2026: cuando el desorden mundial muestra su verdadero rostro

2026: cuando el desorden mundial muestra su verdadero rostro

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El año 2026 se perfila como una frontera histórica en la que el orden internacional revela, con mayor crudeza, sus fracturas acumuladas. Las instituciones que durante décadas sostuvieron la gobernanza global muestran signos evidentes de desgaste; los consensos se debilitan; y las naciones comienzan a comprender que la estabilidad del sistema no era una condición permanente, sino una arquitectura sostenida por intereses, equilibrios y voluntades políticas. El mundo ya no transita bajo la confianza plena en la globalización, el libre comercio, las alianzas tradicionales y el multilateralismo como mecanismos suficientes para administrar los conflictos entre potencias.

La nueva geopolítica está marcada por la desconfianza estratégica, la competencia tecnológica y el regreso de la fuerza —económica, militar, diplomática y comercial— como lenguaje dominante. El comercio deja de ser solo intercambio para convertirse en campo de disputa industrial; la tecnología se transforma en instrumento de supremacía; la energía adquiere valor geopolítico; las rutas marítimas se convierten en corredores de poder; y los datos, chips, cables submarinos, sistemas de pago, inteligencia artificial y estándares digitales pasan a ocupar el centro real de la competencia global. Como ha advertido el Fondo Monetario Internacional en su análisis sobre fragmentación geoeconómica, “tras varias décadas de creciente integración económica global, el mundo enfrenta el riesgo de una fragmentación geoeconómica impulsada por políticas públicas”. Esa advertencia resume el nuevo signo de los tiempos: la economía dejó de ser un territorio neutral de intercambio para convertirse en escenario de protección industrial, disputa tecnológica y redefinición del poder mundial. [imf.org], [imf.org]

El multilateralismo no ha desaparecido, pero ha perdido autoridad. La Organización de las Naciones Unidas enfrenta límites visibles para contener guerras, crisis humanitarias y violaciones al derecho internacional; la Organización Mundial del Comercio ya no opera como árbitro incuestionable de la economía global; y los organismos financieros internacionales actúan bajo presiones crecientes de deuda, tensión fiscal, desigualdad y financiamiento climático. Las reglas internacionales siguen proclamándose, pero su cumplimiento se vuelve desigual cuando chocan con los intereses de actores con suficiente poder para imponer excepciones. Esta contradicción desnuda una crisis no solo institucional, sino civilizatoria: la relación entre democracia, soberanía, mercado y seguridad está siendo redefinida.

En ese sentido, la advertencia del secretario general de la ONU, António Guterres, resulta especialmente pertinente: “No podemos crear un futuro adecuado para nuestros nietos con un sistema construido por nuestros abuelos”. La frase, pronunciada en el contexto del debate global sobre el Pacto para el Futuro, condensa la urgencia de reformar un sistema internacional diseñado para otro tiempo, otra correlación de fuerzas y otros desafíos. [un.org], [unric.org]

En este nuevo contexto, la eficiencia ya no basta. Las cadenas globales de suministro, que durante años fueron presentadas como símbolo de integración y productividad, hoy son vistas también como fuentes de vulnerabilidad. Los países buscan resiliencia, autonomía estratégica y control sobre sectores críticos: alimentos, energía, medicamentos, tecnología, puertos, combustibles, semiconductores y manufactura avanzada. La economía mundial se reorganiza menos alrededor del costo mínimo y más alrededor de la seguridad nacional. Por eso, el Munich Security Report 2024, elaborado por la Conferencia de Seguridad de Múnich, advierte que el mundo debe evitar caer en escenarios cada vez más frecuentes de “perder-perder” derivados de la fragmentación del orden global. La cooperación sigue siendo indispensable, pero los Estados actúan con más cautela, más cálculo defensivo y mayor preocupación por las ganancias relativas que por los beneficios compartidos. [presidencia.gob.do], [hoy.com.do]

Para América Latina y el Caribe, el desafío es decisivo: actuar como espectadores periféricos de la reorganización global o convertirse en actores con visión estratégica. La región posee recursos naturales, biodiversidad, ubicación geográfica privilegiada, talento humano, potencial energético y un mercado relevante. Sin embargo, continúa limitada por ciclos de improvisación, baja productividad, polarización política, debilidad institucional y dependencia externa. Si actúa dividida, será tratada como zona de influencia; si negocia con inteligencia, puede posicionarse como plataforma de transición energética, seguridad alimentaria, nearshoring, servicios digitales, manufactura avanzada y diplomacia climática.

La República Dominicana debe asumir esta realidad con especial lucidez. Como economía abierta, turística, logística y comercial, cada tensión global impacta sus puertos, aduanas, zonas francas, energía, exportaciones, importaciones, migración y seguridad. La política exterior dominicana debe dejar de ser un ejercicio protocolar para convertirse en instrumento de desarrollo, defensa nacional y posicionamiento estratégico. En el siglo XXI, cada embajada debe operar como una antena de inteligencia económica; cada puerto y aeropuerto como infraestructura crítica; cada zona franca como plataforma de valor agregado; y cada política educativa como inversión en soberanía productiva.

En esa perspectiva, Meta RD 2036 representa una apuesta valiosa porque introduce ambición, planificación y sentido de dirección. Pero solo será verdaderamente transformadora si no se limita a duplicar el Producto Interno Bruto, sino que contribuye a duplicar capacidades nacionales: productividad, educación, tecnología, energía, logística, diplomacia económica, agroindustria avanzada e innovación. El propio presidente Luis Abinader lo expresó con claridad durante su rendición de cuentas del 27 de febrero de 2026: “Hoy no basta con crecer, hoy el reto es cómo crecemos y para quién crecemos”. Esa frase coloca el debate del desarrollo dominicano en su verdadera dimensión: no se trata únicamente de expandir cifras macroeconómicas, sino de construir una economía más productiva, inclusiva, competitiva y socialmente sostenible. [securityco...erence.org]

El desafío, por tanto, no consiste solo en crecer más, sino en crecer mejor. Meta RD 2036 debe traducirse en empleos formales de calidad, mejores salarios, reducción sostenida de la pobreza, fortalecimiento de la clase media, servicios públicos más eficientes y mayor capacidad del Estado para acompañar la transformación productiva. En palabras del presidente Abinader, “Meta RD 2036 no es un plan para el futuro lejano. Es una estrategia que ya está en ejecución”. Esa afirmación tiene importancia política y estratégica porque compromete al país con una agenda que no puede depender de coyunturas, improvisaciones ni ciclos electorales, sino de una visión nacional de largo plazo. [securityco...erence.org], [securesustain.org]

La República Dominicana necesita fortalecer sus sectores tradicionales, pero elevándolos de nivel: turismo más sofisticado, logística más digital, manufactura más tecnológica, agricultura más exportadora, energía más limpia y diplomacia más agresiva en lo económico. Los incentivos fiscales deben atraer inversión, pero también transferencia tecnológica, empleos calificados, encadenamientos locales e innovación. Las universidades deben dejar de ser simples proveedoras de títulos para convertirse en centros de productividad, investigación aplicada y formación de talento global.

La soberanía moderna ya no se mide únicamente por símbolos patrios, discursos solemnes o fronteras formales. Se mide por resiliencia institucional, capacidad productiva, autonomía tecnológica, seguridad energética, formación de talento y poder de negociación internacional. La geopolítica del siglo XXI no esperará a los países rezagados. Avanzará con o sin ellos. Y en esa marcha, cada nación deberá escoger entre reaccionar tarde ante los acontecimientos o construir, con visión de Estado, el lugar que quiere ocupar en la nueva historia mundial.

Luis Orlando Díaz Vólquez,
Ing. de sistemas de computadoras,
editor bibliográfico y
productor de medios de comunicación

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🌍♟️ 2026: cuando el desorden mundial muestra su verdadero rostro
✍️ Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El mundo entra en una etapa decisiva. Las viejas certezas de la globalización, el libre comercio y el multilateralismo muestran señales de agotamiento, mientras la geopolítica del siglo XXI revela un escenario más duro, competitivo y fragmentado.

Hoy el comercio es también disputa industrial; la tecnología, instrumento de poder; la energía, asunto de seguridad nacional; y los datos, chips, inteligencia artificial, puertos, cables submarinos y cadenas de suministro, piezas centrales del nuevo tablero global. 🌐⚙️💻

En este contexto, América Latina y el Caribe deben decidir si actuarán como espectadores periféricos o como actores estratégicos capaces de negociar con inteligencia, aprovechar sus recursos, fortalecer su productividad y posicionarse en transición energética, seguridad alimentaria, nearshoring, servicios digitales y manufactura avanzada. 🌎🤝

Para la República Dominicana, el desafío es claro: leer la geopolítica como parte esencial del desarrollo nacional. Cada tensión internacional impacta puertos, aduanas, zonas francas, energía, exportaciones, importaciones, migración y seguridad. Por eso, la política exterior dominicana debe dejar de ser protocolo y convertirse en herramienta de desarrollo, defensa y posicionamiento estratégico. 🇩🇴🚢📦

Meta RD 2036 representa una oportunidad para elevar la mirada nacional. Como afirmó el presidente Luis Abinader: “Hoy no basta con crecer, hoy el reto es cómo crecemos y para quién crecemos”. Y también: “Meta RD 2036 no es un plan para el futuro lejano. Es una estrategia que ya está en ejecución”. 📈🏛️

La soberanía moderna ya no se mide solo por símbolos patrios o fronteras formales. Se mide por resiliencia institucional, capacidad productiva, autonomía tecnológica, seguridad energética, talento humano y poder de negociación internacional.

La geopolítica del siglo XXI no esperará a los países rezagados. Avanzará con o sin ellos. La República Dominicana debe escoger entre reaccionar tarde o construir, con visión de Estado, el lugar que quiere ocupar en la nueva historia mundial. 🇩🇴🌍♟️

#GuasábaraEditor #LuisOrlandoDíazVólquez #Geopolítica #MetaRD2036 #RepúblicaDominicana #DiplomaciaEconómica #DesarrolloNacional #SoberaníaProductiva #OrdenMundial #Globalización #Multilateralismo #AméricaLatina #Caribe #Nearshoring #InteligenciaArtificial #Innovación #Competitividad #PolíticaExterior #RD2036 #VisiónDeEstado

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Versión paper de opinión |

2026: cuando el desorden mundial muestra su verdadero rostro

Meta RD 2036 ante la nueva geopolítica: de duplicar el PIB a construir poder nacional productivo, tecnológico y diplomático

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor | guecin.com

Resumen | El año 2026 representa una frontera estratégica para la República Dominicana, América Latina y el sistema internacional. La crisis del multilateralismo, la fragmentación geoeconómica, la competencia tecnológica, el retorno de la política industrial, la disputa por cadenas de suministro, la transición energética y la emergencia de la inteligencia artificial como tecnología de propósito general están redefiniendo las condiciones del desarrollo nacional. En ese contexto, Meta RD 2036 constituye una iniciativa relevante porque introduce ambición, planificación, articulación público-privada y metas cuantificables orientadas a duplicar el producto interno bruto real, crear empleos, elevar ingresos y erradicar la pobreza extrema. Sin embargo, este artículo sostiene que, frente al nuevo desorden mundial, duplicar el PIB no será suficiente si la República Dominicana no duplica también sus capacidades productivas, tecnológicas, educativas, logísticas, energéticas, institucionales y diplomáticas. El objetivo de desarrollo debe pasar de una lógica de crecimiento agregado a una estrategia de soberanía inteligente, productividad avanzada e inserción internacional selectiva. El documento propone interpretar Meta RD 2036 como una plataforma que debe evolucionar hacia una agenda de capacidades nacionales, capaz de convertir a la República Dominicana en una economía más sofisticada, resiliente y estratégicamente relevante en el Caribe ampliado.

Palabras clave: Meta RD 2036, República Dominicana, geopolítica, fragmentación geoeconómica, multilateralismo, productividad, diplomacia económica, inteligencia artificial, zonas francas, desarrollo nacional.


Introducción | El año 2026 se perfila como una frontera histórica en la que el orden internacional muestra con mayor crudeza sus fracturas acumuladas. Las instituciones que durante décadas sostuvieron la gobernanza global evidencian desgaste; los consensos se debilitan; y las naciones comienzan a comprender que la estabilidad del sistema no era una condición permanente, sino una arquitectura sostenida por intereses, equilibrios y voluntades políticas. La globalización, el libre comercio, las alianzas tradicionales y el multilateralismo no han desaparecido, pero han dejado de operar como garantías automáticas de estabilidad, prosperidad y resolución pacífica de conflictos. El Global Risks Report 2026 del Foro Económico Mundial identifica la confrontación geoeconómica como el principal riesgo global inmediato y describe un escenario en el que los mecanismos cooperativos se debilitan, los gobiernos se repliegan hacia marcos nacionales y la confianza internacional pierde valor como moneda de coordinación colectiva (World Economic Forum, 2026). [weforum.org], [ebs.publicnow.com]

La nueva geopolítica está marcada por la desconfianza estratégica, la competencia tecnológica y el retorno de la fuerza —económica, industrial, militar, diplomática y comercial— como lenguaje dominante. El comercio ya no se interpreta únicamente como intercambio; se ha convertido también en campo de disputa industrial. La tecnología funciona como instrumento de supremacía. La energía vuelve a ser un recurso de seguridad nacional. Las rutas marítimas son corredores de poder. Los datos, chips, cables submarinos, sistemas de pago, inteligencia artificial y estándares digitales ocupan el centro real de la competencia global. El Fondo Monetario Internacional ha advertido que, tras varias décadas de creciente integración económica global, el mundo enfrenta el riesgo de una fragmentación geoeconómica impulsada por políticas públicas, con costos potenciales en comercio, capitales, tecnología, migración y provisión de bienes públicos globales (Aiyar et al., 2023). [imf.org], [imf.org]

En consecuencia, la economía mundial ha dejado de organizarse exclusivamente alrededor de la eficiencia y el costo mínimo. Ahora se reordena alrededor de la resiliencia, la seguridad económica, la autonomía tecnológica y la capacidad de adaptación ante choques externos. UNCTAD sostiene que el comercio global entra en 2026 bajo presión por el menor crecimiento, la fragmentación geopolítica, las transiciones digital y verde, y regulaciones nacionales más estrictas que están redibujando flujos comerciales, inversiones y cadenas globales de valor (UN Trade and Development, 2026). Esta transformación obliga a los países pequeños y medianos a repensar su estrategia de desarrollo. La apertura económica sigue siendo necesaria, pero ya no basta por sí sola. En el siglo XXI, la apertura sin estrategia puede convertirse en vulnerabilidad. [unctad.org], [unctad.org]

El desgaste del multilateralismo y la crisis de legitimidad del orden global

El multilateralismo no ha desaparecido, pero ha perdido autoridad. La Organización de las Naciones Unidas enfrenta límites visibles para contener guerras, crisis humanitarias y violaciones al derecho internacional. La Organización Mundial del Comercio ya no opera como árbitro incuestionable del comercio global. Los organismos financieros internacionales deben actuar en un entorno cruzado por deuda, tensión fiscal, desigualdad, cambio climático y nuevas demandas de financiamiento para el desarrollo. Las reglas internacionales siguen proclamándose, pero su cumplimiento se vuelve desigual cuando chocan con los intereses de actores con suficiente poder para imponer excepciones. Esa contradicción revela una crisis no solo institucional, sino civilizatoria: la relación entre democracia, soberanía, mercado y seguridad está siendo redefinida.

La advertencia del secretario general de la ONU, António Guterres, resulta especialmente pertinente: “No podemos crear un futuro adecuado para nuestros nietos con un sistema construido por nuestros abuelos”. La frase, utilizada en el contexto del Pacto para el Futuro de Naciones Unidas, condensa la urgencia de reformar un sistema internacional diseñado para otra correlación de fuerzas, otra economía política y otro tipo de amenazas (United Nations, 2024). El desafío no consiste en abandonar el multilateralismo, sino en actualizarlo. Pero esa actualización ocurre en un contexto adverso: las grandes potencias cooperan menos, compiten más y utilizan instrumentos económicos, tecnológicos y regulatorios como herramientas de presión estratégica. [un.org], [unric.org]

El Munich Security Report 2024 también advierte sobre las dinámicas de “perder-perder” derivadas de la fragmentación del orden global. Su argumento central es que, cuando los Estados priorizan excesivamente las ganancias relativas frente a los beneficios absolutos de la cooperación, aumenta el riesgo de una espiral en la que todos pierden: se deteriora el comercio, se encarece la seguridad, se debilitan las instituciones y se reduce la capacidad colectiva para responder a problemas globales (Munich Security Conference, 2024). Esa advertencia resulta clave para América Latina y el Caribe, una región que no posee poder militar comparable al de las grandes potencias, pero sí recursos estratégicos, ubicación geográfica, biodiversidad, capacidad alimentaria, potencial energético y oportunidades logísticas. [presidencia.gob.do], [hoy.com.do]

La geoeconomía como nuevo lenguaje del poder

La principal transformación del presente no es solamente geopolítica; es geoeconómica. La geoeconomía puede entenderse como el uso de instrumentos económicos con objetivos estratégicos de poder. Aranceles, subsidios, restricciones tecnológicas, controles a la inversión, sanciones, normas digitales, financiamiento climático, estándares ambientales, acuerdos de suministro, minerales críticos y cadenas productivas funcionan ahora como herramientas de influencia internacional. En este escenario, el comercio no desaparece, pero cambia de sentido: deja de ser visto como un espacio neutral de eficiencia y pasa a ser interpretado como un terreno de vulnerabilidad o ventaja estratégica.

UNCTAD ha señalado que las cadenas de valor globales continúan reconfigurándose por razones geopolíticas, regulatorias, digitales y ambientales. Las empresas diversifican proveedores, buscan producción cercana o confiable, incorporan criterios de resiliencia y evalúan riesgos políticos que antes eran secundarios (UN Trade and Development, 2026). Esto abre oportunidades para países como la República Dominicana, especialmente en nearshoring, zonas francas, logística, manufactura avanzada, servicios digitales y exportaciones agroindustriales. Pero esas oportunidades no se materializan por simple ubicación geográfica. Requieren infraestructura, energía competitiva, talento humano, estabilidad regulatoria, instituciones eficientes, seguridad jurídica y una diplomacia económica activa. [unctad.org], [tralac.org]

La inteligencia artificial añade una capa adicional de complejidad. El Banco Mundial advierte que la IA puede ayudar a los países en desarrollo a superar fallas de mercado, mejorar servicios de educación y salud, aumentar la productividad de pequeñas empresas y optimizar procesos productivos; sin embargo, también puede ampliar brechas entre países de altos y bajos ingresos debido a la concentración de cómputo, datos, habilidades y grandes plataformas tecnológicas (World Bank, 2026). Para la República Dominicana, la IA no puede ser una moda discursiva. Debe convertirse en política pública transversal: educación, productividad, aduanas, puertos, salud, seguridad, agricultura, turismo, fiscalidad, justicia y servicios públicos. La soberanía moderna también dependerá de la capacidad de usar datos y algoritmos con sentido nacional. [worldbank.org], [thedocs.wo...ldbank.org]

América Latina y el Caribe ante la reorganización global

Para América Latina y el Caribe, la nueva etapa plantea una pregunta decisiva: ¿será la región un espacio periférico de disputa entre potencias o actuará como actor estratégico con voz propia? La región posee activos relevantes: minerales críticos, agua, biodiversidad, producción alimentaria, energías renovables, cercanía con Estados Unidos, capacidad turística, mercados urbanos y talento joven. Sin embargo, continúa afectada por baja productividad, informalidad, fragmentación política, desigualdad, limitada inversión en ciencia y tecnología, y baja sofisticación exportadora.

El riesgo es que América Latina vuelva a ser tratada como zona de influencia, proveedora de materias primas o plataforma de competencia externa sin agenda propia. La oportunidad, en cambio, consiste en construir una inserción internacional inteligente: transición energética con valor agregado, seguridad alimentaria, industria farmacéutica, economía digital, logística regional, turismo sostenible, servicios modernos y manufactura avanzada. Para ello, los países deben pasar de la diplomacia declarativa a la diplomacia económica basada en información, negociación, inteligencia comercial y alianzas tecnológicas.

En el Caribe, este desafío es todavía más sensible. Las economías insulares y semiinsulares enfrentan vulnerabilidad climática, dependencia energética, mercados internos pequeños y exposición a choques externos. Pero también poseen ventajas logísticas, marítimas, turísticas, culturales y geográficas. La República Dominicana, por su tamaño relativo, estabilidad, conectividad, infraestructura portuaria, zonas francas y relación con Estados Unidos, tiene condiciones para jugar un papel más relevante. No obstante, esa relevancia no será automática. Debe construirse con visión de Estado.

República Dominicana: fortalezas, vulnerabilidades y ventana estratégica

La República Dominicana llega a esta coyuntura con fortalezas reales. El Banco Mundial reconoce que el país ha registrado un crecimiento económico superior al promedio latinoamericano durante las últimas dos décadas, pero señala que, para convertirse en una nación de ingresos altos, debe mejorar la productividad, generar más empleos de calidad, fortalecer capital humano, promover competencia, incentivar innovación, mejorar eficiencia fiscal y aumentar resiliencia ante choques externos y eventos climáticos (World Bank, 2026). Esta lectura es fundamental: el país ha crecido, pero el desafío del futuro es la calidad estructural de ese crecimiento. [bancomundial.org]

El sector externo muestra señales positivas. ProDominicana informó que las exportaciones dominicanas alcanzaron en 2025 un récord de USD 14,645.2 millones, con un crecimiento interanual de 13.4 %, en un contexto internacional de tensiones geopolíticas y restricciones comerciales (Presidencia de la República Dominicana, 2026a). Asimismo, fuentes oficiales y sectoriales destacan que la República Dominicana mantiene un desempeño relevante en inversión extranjera directa, zonas francas y posicionamiento logístico regional, aunque persisten desafíos asociados al costo eléctrico, brechas de talento, burocracia, permisos y costos operativos (El Día, 2026; ProDominicana, 2026). [presidencia.gob.do] [eldia.com.do], [prodominicana.gob.do]

Las zonas francas constituyen uno de los principales pilares de la economía dominicana. El Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación reporta para 2025 unos 200,231 empleos, USD 8,604.6 millones en exportaciones y 858 empresas operando (CNZFE, 2026). Sin embargo, el desafío no consiste únicamente en preservar el régimen. Consiste en elevar su complejidad productiva. Las zonas francas deben pasar de ser plataformas de empleo y exportación a convertirse en ecosistemas de aprendizaje tecnológico, innovación, proveedores locales, formación técnica avanzada y transferencia de conocimiento. Cada empresa instalada debe evaluarse no solo por lo que exporta, sino por las capacidades que deja en el país. [cnzfe.gob.do]

Meta RD 2036: valor estratégico y riesgo de insuficiencia

Meta RD 2036 representa una apuesta valiosa porque introduce ambición, planificación y sentido de dirección. Según el Consejo Nacional de Competitividad, el plan busca duplicar el PIB real hacia 2036, eliminar la pobreza extrema, crear 1.7 millones de empleos, triplicar el salario medio y alcanzar grado de inversión para posicionar a la República Dominicana entre las economías más prósperas y competitivas de América Latina (Consejo Nacional de Competitividad, 2025). Esta ambición es positiva. Un país necesita metas. Sin metas, la política pública se convierte en administración rutinaria del presente. [cnc.gob.do], [cnc.gob.do]

El presidente Luis Abinader ha definido esta agenda en términos que trascienden el mero crecimiento estadístico. Durante su rendición de cuentas del 27 de febrero de 2026 afirmó: “Hoy no basta con crecer, hoy el reto es cómo crecemos y para quién crecemos”. También sostuvo que “Meta RD 2036 no es un plan para el futuro lejano. Es una estrategia que ya está en ejecución” (Presidencia de la República Dominicana, 2026b). Ambas frases son políticamente significativas porque colocan el desarrollo en una dimensión cualitativa: no basta aumentar el tamaño de la economía; hay que transformar su composición, su productividad, su inclusión social y su capacidad competitiva. [securityco...erence.org]

Sin embargo, Meta RD 2036 puede resultar insuficiente si se limita a duplicar el PIB sin duplicar capacidades nacionales. El PIB puede crecer con baja productividad. Puede crecer concentrado territorialmente. Puede crecer con empleos de baja complejidad. Puede crecer con déficit tecnológico. Puede crecer con dependencia energética. Puede crecer sin innovación local. Puede crecer, incluso, sin aumentar suficientemente el poder negociador del Estado. Por eso, la pregunta no es si Meta RD 2036 es necesaria; lo es. La pregunta es si está suficientemente calibrada para un mundo fragmentado, competitivo y tecnológicamente acelerado.

El siglo XXI exige una noción ampliada de desarrollo. Ya no se trata solamente de crecer, sino de construir capacidades productivas, científicas, educativas, institucionales, logísticas, energéticas y diplomáticas. En un mundo de fragmentación geoeconómica, los países no prosperarán solo porque produzcan más, sino porque sepan proteger, sofisticar, diversificar y proyectar mejor lo que producen. Meta RD 2036 debe convertirse, por tanto, en una estrategia de poder nacional productivo.

Hacia una Meta RD 2036 Plus: productividad, tecnología y soberanía estratégica

La República Dominicana necesita evolucionar hacia una versión ampliada de Meta RD 2036: una Meta RD 2036 Plus basada en productividad, tecnología y soberanía estratégica. Esta propuesta no sustituye la meta original; la eleva. El objetivo no sería únicamente duplicar el PIB, sino duplicar la capacidad nacional de competir, innovar, negociar y resistir choques externos.

La primera misión debe ser productividad total. El crecimiento dominicano no puede depender indefinidamente de más consumo, más construcción, más visitantes o más endeudamiento. Debe apoyarse en educación, competencia, tecnología, infraestructura, innovación, gestión empresarial, digitalización y eficiencia pública. La productividad debe convertirse en obsesión nacional.

La segunda misión debe ser industrialización selectiva. La República Dominicana no necesita producirlo todo, pero sí debe escoger áreas donde pueda construir ventajas: dispositivos médicos, farmacéutica, agroindustria avanzada, servicios digitales, manufactura ligera avanzada, logística regional, energías renovables, turismo médico, economía naranja, ciberseguridad y centros de datos. Esa selección debe basarse en evidencia, demanda internacional, capacidades existentes y posibilidad de encadenamientos locales.

La tercera misión debe ser educación superior productiva. Las universidades no pueden limitarse a otorgar títulos. Deben convertirse en centros de investigación aplicada, innovación empresarial, formación STEM, inteligencia artificial, ciencias de datos, logística, idiomas, ingeniería, biotecnología, economía digital y gestión pública. En el nuevo orden mundial, la educación superior es infraestructura de poder.

La cuarta misión debe ser diplomacia económica. Cada embajada dominicana debe operar como antena de inteligencia comercial, tecnológica y financiera. Asia, Medio Oriente, África y Europa deben ser abordados con estrategias diferenciadas. La relación con Estados Unidos seguirá siendo central, pero no debe ser excluyente. Diversificar mercados, inversiones, cooperación tecnológica y alianzas educativas es una forma de seguridad nacional.

La quinta misión debe ser infraestructura crítica. Puertos, aeropuertos, aduanas, cables submarinos, centros de datos, redes eléctricas, sistemas de pago, parques logísticos y plataformas digitales no son simples activos económicos. Son estructuras de soberanía material. Su protección, modernización y gobernanza deben convertirse en prioridad nacional.

La sexta misión debe ser energía competitiva y resiliente. Un país importador neto de combustibles no puede hablar de soberanía productiva sin abordar su vulnerabilidad energética. La transición hacia renovables, almacenamiento, redes modernas, eficiencia energética y diversificación de fuentes no es solo una agenda ambiental; es una agenda macroeconómica, industrial y geopolítica.

La séptima misión debe ser inteligencia pública. El Estado dominicano debe usar datos para anticipar riesgos, medir impacto, evaluar incentivos, focalizar políticas, reducir corrupción, mejorar servicios y tomar decisiones basadas en evidencia. La OCDE advierte que los incentivos tributarios pueden atraer inversión, pero no siempre son efectivos y pueden generar altos costos y distorsiones si no se diseñan, monitorean y evalúan adecuadamente (OECD, 2026). Esta advertencia es especialmente relevante para un país que utiliza incentivos como parte de su estrategia de atracción de inversión. [oecd.org], [oecd.org]

Riesgos de una estrategia de crecimiento sin transformación

Si Meta RD 2036 mantiene una visión demasiado concentrada en duplicar el PIB, podría enfrentar varios riesgos. El primero es el crecimiento sin sofisticación. El país podría producir más, exportar más o atraer más inversión, pero sin elevar suficientemente el contenido tecnológico de su estructura productiva. El segundo es el empleo sin movilidad social real. Crear empleos es indispensable, pero si una parte significativa corresponde a ocupaciones de baja productividad, el salto salarial será limitado.

El tercer riesgo es la inversión sin transferencia tecnológica. La inversión extranjera directa puede convertirse en motor de desarrollo si transfiere conocimiento, crea proveedores locales, eleva salarios, introduce tecnología y conecta al país con cadenas globales de mayor valor. Pero si opera como enclave, su impacto transformador será reducido. El cuarto riesgo es la apertura sin seguridad económica. Una economía abierta necesita protocolos de resiliencia energética, ciberseguridad, seguridad portuaria, protección de datos, defensa comercial y análisis de riesgos geopolíticos.

El quinto riesgo es la planificación sin narrativa nacional. Meta RD 2036 no debe ser solo un documento técnico. Debe convertirse en una causa colectiva, una narrativa de transformación nacional capaz de movilizar al Estado, al sector privado, a las universidades, a la diáspora, a los trabajadores, a las provincias y a la juventud. Los países no se transforman únicamente con indicadores; se transforman cuando una sociedad asume una dirección compartida.

RD 2044: una visión de Estado para el bicentenario

Una estrategia más ambiciosa podría proyectar Meta RD 2036 hacia RD 2044, año del bicentenario de la independencia nacional. Esa fecha posee valor simbólico y estratégico. Permitiría conectar desarrollo económico, soberanía, identidad, tecnología, diplomacia, defensa, educación y cohesión social en una visión de Estado. La ambición debería ser clara: convertir a la República Dominicana en la economía más productiva, innovadora, logística, digital, sostenible e influyente del Caribe ampliado.

RD 2044 no debería medirse solo por el tamaño del PIB, sino por la calidad de las capacidades nacionales. ¿Cuánto invierte el país en investigación y desarrollo? ¿Cuántos ingenieros, científicos de datos, técnicos especializados y docentes de alto nivel forma cada año? ¿Cuánta tecnología incorporan las zonas francas? ¿Cuántas empresas dominicanas exportan servicios digitales? ¿Cuántos proveedores locales participan en cadenas globales? ¿Cuánta energía limpia y resiliente produce el país? ¿Cuántas embajadas generan oportunidades comerciales medibles? ¿Cuántos territorios fuera de Santo Domingo, Santiago y Punta Cana se convierten en polos productivos?

La visión RD 2044 debe asumir que la soberanía moderna ya no se mide únicamente por símbolos patrios, discursos solemnes o fronteras formales. Se mide por resiliencia institucional, capacidad productiva, autonomía tecnológica, seguridad energética, formación de talento y poder de negociación internacional. En un mundo fragmentado, la soberanía real pertenece a los países capaces de decidir con margen propio.

Conclusión | El año 2026 marca el momento en que el desorden mundial muestra su verdadero rostro. La globalización ya no garantiza prosperidad automática. El multilateralismo ya no asegura reglas equitativas por sí solo. El comercio ya no es solo comercio: es seguridad, tecnología, energía, logística y poder. La diplomacia ya no puede limitarse a ceremonias: debe abrir mercados, atraer inversión inteligente, proteger exportadores, anticipar riesgos y construir coaliciones.

Meta RD 2036 es una señal positiva porque introduce ambición, planificación y articulación público-privada. Pero debe ser recalibrada para el nuevo contexto internacional. Su objetivo no puede ser únicamente duplicar el PIB. Debe duplicar capacidades nacionales. Debe colocar en el centro la productividad, la educación superior, la innovación, la diplomacia económica, la seguridad energética, la infraestructura crítica, la inteligencia artificial, la industrialización selectiva y la cohesión territorial.

La República Dominicana no está condenada a la irrelevancia. Posee ubicación, estabilidad, talento, diáspora, marca turística, puertos, zonas francas, conectividad y vocación comercial. Pero esos activos deben convertirse en estrategia. En el siglo XXI, los países pequeños no fracasan por falta de tamaño; fracasan por falta de visión, coordinación y disciplina estratégica.

Si Meta RD 2036 se queda en crecimiento, será una iniciativa valiosa pero incompleta. Si evoluciona hacia Meta RD 2036 Plus y se proyecta hacia RD 2044, puede convertirse en la base de una transformación histórica: una República Dominicana de alta productividad, soberanía inteligente, economía diversificada, diplomacia activa y presencia estratégica en el Caribe ampliado.

La geopolítica del siglo XXI no preguntará si el país está preparado. Simplemente avanzará. Y en esa marcha, la República Dominicana deberá decidir si quiere ser una economía que reacciona ante el mundo o una nación que construye, con visión de Estado, el lugar que merece ocupar en la historia que ya empezó.

Referencias

Aiyar, S., Chen, J., Ebeke, C. H., García-Saltos, R., Gudmundsson, T., Ilyina, A., Kangur, A., Kunaratskul, T., Rodríguez, S. L., Ruta, M., Schulze, T., Soderberg, G., & Trevino, J. P. (2023). Geoeconomic fragmentation and the future of multilateralism. International Monetary Fund. https://www.imf.org/en/publications/staff-discussion-notes/issues/2023/01/11/geo-economic-fragmentation-and-the-future-of-multilateralism-527266

Consejo Nacional de Competitividad. (2025). Plan Meta RD 2036. https://cnc.gob.do/wp-content/uploads/2025/10/Informe_Meta_RD_2036_septiembre_2025.pdf

Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación. (2026). Datos del sector zonas francas 2025. https://cnzfe.gob.do/

Munich Security Conference. (2024). Munich Security Report 2024: Lose-Lose? https://securityconference.org/en/publications/munich-security-report-2024/

OECD. (2026). A practical guide to investment tax incentives. OECD Publishing. https://www.oecd.org/en/publications/a-practical-guide-to-investment-tax-incentives_427c66a9-en.html

Presidencia de la República Dominicana. (2026a, 14 de enero). Exportaciones dominicanas rompen récord en 2025 y superan los USD 14,600 millones. https://presidencia.gob.do/noticias/exportaciones-dominicanas-rompen-record-en-2025-y-superan-los-usd-14600-millones

Presidencia de la República Dominicana. (2026b, 27 de febrero). Presidente Luis Abinader reafirma compromiso con la transparencia y presenta Meta RD 2036. https://presidencia.gob.do/noticias/presidente-luis-abinader-reafirma-compromiso-con-la-transparencia-y-presenta-meta-rd-2036

ProDominicana. (2026). República Dominicana: una tierra llena de oportunidades. https://prodominicana.gob.do/

UN Trade and Development. (2026). Global Trade Update: Top trends redefining global trade in 2026. https://unctad.org/publication/global-trade-update-january-2026-top-trends-redefining-global-trade-2026

United Nations. (2024). Pact for the Future. https://www.un.org/pact-for-the-future/en

World Bank. (2026). República Dominicana: panorama general. https://www.bancomundial.org/ext/es/country/dominicanrepublic

World Bank. (2026). World Development Report 2026: Decoding AI. https://www.worldbank.org/en/publication/wdr2026

World Economic Forum. (2026). The Global Risks Report 2026. https://www.weforum.org/publications/global-risks-report-2026/digest/

Paper de opinión con enfoque de think tank

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor | guecin.com

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Los inventarios de petróleo crudo de Estados Unidos siguen cayendo mientras Ormuz fluye lentamente para comenzar.

Los inventarios de petróleo crudo de Estados Unidos siguen cayendo mientras Ormuz fluye lentamente para comenzar.

Por Julianne Geiger - 30 de junio de 2026, 3:57 PM CDT

El American Petroleum Institute (API) estimó que los inventarios de crudo en Estados Unidos cayeron 6.072 millones de barriles en la semana que finalizó el 26 de junio. En la semana anterior, los inventarios de crudo de Estados Unidos cayeron en 765.000 barriles.

Aunque los inventarios comerciales de petróleo crudo, excluyendo el SPR, han estado cayendo rápidamente durante más de dos meses, perdiendo 59,4 millones de barriles en las últimas once semanas, los inventarios de crudo de Estados Unidos solo han bajado 8 millones de barriles en lo que va del año, según datos de la API, mantenidos bajo control por los sorteos del SPR.

Para la semana que finalizó el 26 de junio, otros 5,5 millones de barriles abandonaron el SPR, lo que eleva el nuevo total a 325.7 millones de barriles, por debajo del mínimo de 2023 alcanzado durante la enorme reducción de la Administración Biden y el nivel más bajo en más de cuatro décadas. Los inventarios de SPR están ahora a 399 millones de barriles de la capacidad máxima.

La producción estadounidense aumentó a 13.819 millones de bpd para la semana que terminó el 19 de junio, frente a los 13.806 millones de bpd de la semana anterior, según los últimos datos de la EIA, y un aumento de 384.000 bpd con respecto al año anterior.

A las 4:36 pm ET del martes, el crudo Brent se cotizaba a la baja el día a $73.40 (-0.69%), con flujos del Estrecho de Ormuz ahora parcialmente reanudados.   

El WTI también se cotizaba en el día, en $0.69 por barril (-0.98%) a $70.06, lo que representa una caída de aproximadamente $3 por barril desde el martes pasado.

Los inventarios de gasolina cayeron esta semana, en 2.106 millones de barriles en la semana que finalizó el 26 de junio. En la semana anterior, los inventarios de gasolina aumentaron en 1.238 millones de barriles. En la semana anterior, los inventarios de gasolina ya estaban un 5 % por debajo del promedio de cinco años para esta época del año, según los últimos datos de la EIA.

Los inventarios de destilados aumentaron en 2,9 millones de barriles, después de ganar 1,447 millones de barriles en la semana anterior. Los inventarios de destilados ya estaban un 10% por debajo del promedio de cinco años a partir de la semana que terminó el 19 de junio, según muestran los últimos datos de la EIA.

El inventario de cushing -el inventario mantenido en el centro de entrega del contrato de futuros de WTI Crude- aumentó 503,000 barriles durante el período del informe después de caer 982,000 barriles en la semana anterior.

Por Julianne Geiger para Oilprice.com

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Petróleo, Ormuz y la fragilidad de una economía mundial que aún respira por barriles

La caída sostenida de los inventarios de crudo en Estados Unidos, el descenso crítico de sus reservas estratégicas y la lenta normalización del tránsito por el Estrecho de Ormuz confirman que la seguridad energética global sigue atrapada entre la geopolítica, la volatilidad de los mercados y la urgente necesidad de acelerar una transición energética realista, ordenada y soberana.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La economía mundial vuelve a recibir una advertencia desde el corazón del mercado energético: el petróleo sigue siendo, pese a todos los discursos de transformación verde, uno de los principales nervios estratégicos del poder global. La reciente caída de más de seis millones de barriles en los inventarios de crudo de Estados Unidos, estimada por el American Petroleum Institute para la semana finalizada el 26 de junio, no puede leerse como un dato aislado de coyuntura. Es, más bien, una señal de fondo sobre la estrechez progresiva de la oferta, la vulnerabilidad de las reservas estratégicas y la persistente dependencia de rutas marítimas críticas como el Estrecho de Ormuz.

Durante las últimas décadas, muchos analistas sostuvieron que la revolución del shale estadounidense había cambiado definitivamente la arquitectura energética mundial. Estados Unidos pasó de ser un importador estructuralmente vulnerable a convertirse en una potencia productora capaz de influir decisivamente en los precios internacionales. Sin embargo, la dinámica actual demuestra que producir más no equivale necesariamente a estar más seguro. La producción estadounidense se mantiene en niveles extraordinarios, cercanos a los 13.8 millones de barriles diarios, pero sus inventarios comerciales han perdido casi 60 millones de barriles en once semanas y la Reserva Estratégica de Petróleo continúa descendiendo hasta ubicarse en niveles no vistos en más de cuatro décadas.

Ese dato debe preocupar más que la cotización puntual del Brent o del WTI. Las reservas estratégicas no son una simple cuenta contable de barriles almacenados; son un seguro geopolítico, una herramienta de disuasión económica y una capacidad de respuesta ante crisis mayores. Cuando la principal economía del mundo reduce su colchón energético mientras el sistema internacional atraviesa tensiones militares, interrupciones logísticas y incertidumbre financiera, el mensaje es claro: la abundancia puede ser circunstancial, pero la vulnerabilidad permanece.

El Estrecho de Ormuz confirma esa realidad con una contundencia casi pedagógica. Por ese corredor marítimo transita una proporción decisiva del petróleo y del gas natural licuado que alimenta la economía mundial. Basta una amenaza de cierre, una escalada militar, un ataque a buques, una tensión diplomática o una interrupción parcial de los flujos para que los mercados reaccionen con nerviosismo. Que los precios hayan mostrado cierta moderación tras la reapertura gradual del tránsito no significa que el riesgo haya desaparecido. Significa apenas que el mercado respira, pero no que esté curado.

La caída del Brent hacia el entorno de los 73 dólares y del WTI hacia los 70 dólares podría parecer, a primera vista, una señal de alivio. Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad se esconde una ecuación más delicada: inventarios de crudo en descenso, gasolina por debajo de sus promedios históricos, destilados todavía rezagados frente a los niveles normales y una reserva estratégica estadounidense erosionada por años de intervenciones. En ese contexto, cualquier perturbación adicional tendría capacidad de trasladarse rápidamente a los precios internacionales, a los costos de transporte, a la factura eléctrica, a los alimentos y a la inflación.

El petróleo no sube ni baja únicamente por razones técnicas. Se mueve también por percepciones de riesgo, expectativas de escasez, decisiones diplomáticas, conflictos regionales, disciplina de productores, capacidad de refinación y seguridad de las rutas comerciales. El mercado energético es, en esencia, una síntesis entre economía y poder. Por eso, cuando los inventarios caen mientras Ormuz apenas comienza a recuperar su normalidad operativa, la lectura correcta no debe limitarse a si el barril subió o bajó algunos dólares. La verdadera pregunta es cuánto margen tiene el mundo para absorber un nuevo choque.

Para países importadores de combustibles, como la República Dominicana, esta discusión no es remota. Cada tensión en el mercado petrolero internacional termina cruzando nuestras fronteras por la vía de los precios internos, el costo del transporte, la generación eléctrica, la logística comercial, el turismo, la industria, la agricultura y el presupuesto público. La energía es una variable transversal de la economía nacional. Cuando el petróleo se encarece, no solo se encarece llenar un tanque; se encarece mover mercancías, producir alimentos, transportar pasajeros, operar empresas y sostener servicios básicos.

Por eso, la lectura dominicana debe ser estratégica. No se trata de reaccionar con alarma ante cada reporte semanal de inventarios, sino de comprender que la dependencia energética representa una vulnerabilidad estructural. La estabilidad macroeconómica de una economía abierta y altamente integrada al comercio internacional depende también de su capacidad para reducir la exposición a choques externos de combustibles. En ese sentido, la transición energética no debe verse solo como una agenda ambiental, sino como una política de soberanía económica, seguridad nacional y competitividad productiva.

La expansión de energías renovables, la diversificación de la matriz, la eficiencia energética, el almacenamiento, la movilidad eléctrica, la modernización de redes y la planificación de reservas no son lujos de países ricos. Son necesidades de países responsables. Cada megavatio renovable que reduce dependencia de combustibles importados, cada mejora logística que disminuye consumo innecesario, cada política de eficiencia que baja la factura energética y cada inversión en resiliencia contribuyen a proteger la economía nacional frente a crisis que se originan muy lejos de nuestras costas, pero que golpean directamente el bolsillo de los ciudadanos.

La coyuntura actual también obliga a repensar la relación entre petróleo y política fiscal. En muchos países, los gobiernos se ven presionados a subsidiar combustibles cuando los precios internacionales suben abruptamente. Esa respuesta puede ser socialmente necesaria en momentos específicos, pero fiscalmente costosa si se convierte en mecanismo permanente. La verdadera solución de largo plazo no consiste solo en amortiguar crisis, sino en reducir la frecuencia con que esas crisis se trasladan al consumidor. Y eso exige planificación, inversión, regulación inteligente y visión de Estado.

El mundo habla de inteligencia artificial, electromovilidad, hidrógeno verde y descarbonización, pero la realidad diaria muestra que el petróleo sigue marcando buena parte del pulso económico internacional. La transición energética será inevitable, pero no será instantánea. Durante muchos años convivirán viejas dependencias y nuevas tecnologías. En ese período de transición, los países que actúen con anticipación tendrán ventajas; los que esperen a que las crisis los obliguen a reaccionar pagarán costos más altos.

La caída de los inventarios estadounidenses y la lenta recuperación del flujo por Ormuz son, en consecuencia, una advertencia y una lección. La advertencia es que el mercado energético global continúa siendo frágil, incluso cuando los precios aparentan calma. La lección es que ningún país debe construir su estabilidad sobre la ilusión de que siempre habrá petróleo suficiente, barato y seguro. La seguridad energética del siglo XXI no puede depender exclusivamente de barriles almacenados, rutas marítimas vulnerables o decisiones tomadas por potencias extranjeras.

La República Dominicana debe mirar estos acontecimientos con sentido estratégico. No para caer en fatalismos, sino para reforzar una agenda nacional de resiliencia energética. El petróleo seguirá siendo importante, pero cada crisis demuestra que depender demasiado de él equivale a entregar una parte de la estabilidad económica a factores que no controlamos. La soberanía energética no se proclama; se construye con decisiones sostenidas, inversiones inteligentes y una visión de futuro capaz de conectar economía, ambiente, seguridad y desarrollo.

En el fondo, Ormuz no es solo un estrecho geográfico. Es un símbolo de la estrechez del margen global. Y los inventarios estadounidenses no son solo cifras de mercado. Son el termómetro de una economía mundial que todavía respira por barriles, aunque ya sabe que su supervivencia dependerá de aprender a respirar de otra manera.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor