Rusia vuelve a atacar Ucrania con su poderoso misil hipersónico OréshnikCon capacidad nuclear, ha sido lanzado contra Leópolis, cerca de Polonia, lo que se interpreta como un aviso a Europa
El Gobierno de Kiev califica la agresión como “una amenaza global” y exige una reacción internacional contundente
Rusia ataca Ucrania por primera vez con su poderoso misil hipersónico Oréshnik.
Rusia ha atacado durante la pasada noche diferentes ciudades ucranianas, entre ellas Kiev. EFE/EPA/MAXYM MARUSENKO
RTVE.es / AGENCIAS | 09.01.2026 - 10:42
Rusia ha lanzado por segunda vez contra Ucrania su poderoso misil hipersónico Oréshnik, capaz de portar cabezas nucleares. Moscú atacó durante la pasada noche con este proyectil, cargado con explosivos convencionales, la ciudad ucraniana de Leópolis, en el oeste del país y muy próxima a la frontera con Polonia, lo que se interpreta como una advertencia directa no solo a Kiev, sino también a Europa y a la OTAN.
El alcalde de Leópolis, Andrí Sadovi, ha subrayado que se trata de un ataque sin precedentes contra la ciudad y recalca su cercanía al territorio comunitario. "Es una clara señal para nuestros socios internacionales: la guerra de Rusia no se detiene ante ninguna frontera", ha escrito en su canal de Telegram. La ciudad se encuentra a menos de 70 kilómetros de Polonia, país miembro tanto de la Unión Europea como de la Alianza Atlántica.
El Ministerio de Defensa ruso justifica el lanzamiento del Oréshnik como una respuesta al supuesto ataque contra una de las residencias del presidente ruso, Vladímir Putin, un episodio que Ucrania niega rotundamente. "Nada nuevo por parte del país de los asesinos y los mentirosos", afirma Sadovi, que insiste en la gravedad del uso de un misil balístico de trayectoria hipersónica contra una zona urbana cercana a la UE.
El Oréshnik es un misil balístico hipersónico de alcance intermedio que Rusia solo había disparado una vez antes contra Ucrania, en noviembre de 2024. En aquella ocasión estaba equipado únicamente con ojivas ficticias y, por lo tanto, causó daños limitados, según fuentes ucranianas, en lo que fue una prueba armamentística de Moscú.
Rusia ataca por primera vez la ciudad ucraniana de Leópolis con misil hipersónico Oréshnik. Sistema de misiles ruso Oréshnik, durante un entrenamiento en un lugar no revelado de Bielorrusia. M. DEFENSA RUSIA vía AP
GUERRA UCRANIA | Así es el misil Oreshnik, con el que Putin atacó Lviv y manda un mensaje a Europa ... https://t.co/1Qdy6Vm3uv a través de @YouTube
— LuisOrlando Díaz Vólquez (@GUASABARAeditor) January 13, 2026
El Oréshnik, un misil balístico de alcance intermedio que vuela a velocidad hipersónica (más de 6.100 kilómetros por hora) y está…
Ataque contra distintas ciudades ucranianas
El ataque sobre Leópolis se ha producido en el marco de una ofensiva rusa de gran envergadura contra distintas ciudades ucranianas. En Kiev, al menos cuatro personas murieron y una veintena resultaron heridas tras bombardeos que dañaron edificios residenciales, infraestructuras energéticas y centros sanitarios, según ha informado el alcalde de la capital, Vitali Klitschko.
La Fuerza Aérea ucraniana ha detallado que Rusia lanzó un total de 242 drones y 36 misiles —14 balísticos y 22 de crucero— contra el país. Aunque la mayoría fueron interceptados, se registraron impactos de 18 misiles y 16 drones en 19 localizaciones. Moscú confirmó posteriormente un "ataque masivo" con armas de largo alcance y alta precisión, incluido el sistema Oréshnik, al que atribuye capacidad para portar cabezas nucleares, al mismo tiempo que aseguró que los objetivos habían sido alcanzados.
Advertencia de Ucrania a la comunidad internacional
La respuesta política de Kiev ha llegado pocas horas después.Sibiga ha tachado de "absurda" la justificación rusa basada en un falso atentado contra la residencia de Putin y sostiene que el ataque demuestra que Moscú "no necesita razones reales para su terror y su guerra". El jefe de la diplomacia ucraniana ha anunciado asimismo que Kiev impulsará reuniones urgentes del Consejo de Seguridad de la ONU y del Consejo Ucrania-OTAN, además de promover respuestas dentro de la UE, el Consejo de Europa y la OSCE.
Ucrania también ha instado a reforzar la presión económica sobre Rusia, especialmente contra sus ingresos energéticos y su flota de petroleros, y asegura que está informando a Estados Unidos, a los socios europeos y a las organizaciones internacionales sobre los detalles de un ataque que, por su naturaleza y su ubicación, trasciende el conflicto ucraniano y proyecta una sombra directa sobre la seguridad de toda Europa.
Una "advertencia a Europa y EEUU"
La alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Kaja Kallas, ha asegurado que el empleo del misil balístico hipersónico Oréshnik es "una clara escalada contra Ucrania y una advertencia a Europa y a Estados Unidos", al mismo tiempo que ha instado a aumentar el coste de la guerra para Moscú con más sanciones.
"El uso por parte de Rusia de un misil Oréshnik es una clara escalada contra Ucrania y una advertencia a Europa y a Estados Unidos. Los países de la UE deben profundizar en sus reservas de defensa aérea y actuar ahora. También debemos aumentar aún más el coste de esta guerra para Moscú, entre otras cosas mediante sanciones más duras", ha escrito Kallas en su cuenta de X.
La jefa de la diplomacia comunitaria asegura que el presidente ruso, Vladimir Putin, "no quiere la paz", ya que la respuesta de Rusia a los intentos diplomáticos por poner fin al conflicto "es más misiles y destrucción". "Este patrón mortal de repetidos ataques rusos a gran escala se repetirá hasta que ayudemos a Ucrania a romperlo", indica.
https://www.rtve.es/noticias/20260109/rusia-ataca-ucrania-con-su-poderoso-misil-hipersonico-oreshnik/16887754.shtml#:~:text=El%20Or%C3%A9shnik%20es%20un%20misil,Ucrania%2C%20en%20noviembre%20de%202024.
Oréshnik: El misil que redefine las líneas rojas de Europa y pone a prueba a la OTAN
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
El ataque ruso contra Leópolis con el misil balístico hipersónico Oréshnik constituye una de las mayores escaladas estratégicas de toda la guerra. Rusia empleó por segunda vez este proyectil capaz de portar ojivas nucleares, y por primera vez lo lanzó directamente contra una ciudad situada a menos de 70 kilómetros de Polonia, país miembro de la Unión Europea y de la OTAN. Según RTVE, Moscú justificó el lanzamiento como represalia por un supuesto ataque contra una residencia del presidente Vladímir Putin, un hecho negado por Ucrania y que Occidente considera una excusa fabricada. La elección de Leópolis es profundamente simbólica: se trata del punto más cercano al territorio aliado donde Rusia ha decidido demostrar que su guerra puede tocar las puertas de Europa sin traspasar abiertamente el umbral de un conflicto directo con la Alianza. [rtve.es]
El Oréshnik no es un misil ordinario. De acuerdo con fuentes europeas y ucranianas, alcanza velocidades que rondan los 13.000 km/h, lo que dificulta enormemente su interceptación por los sistemas antiaéreos actuales y ofrece a Rusia una herramienta de presión estratégica sin precedentes en el teatro europeo. Poco importa que en esta ocasión fuese cargado con explosivos convencionales: su sola utilización entraña un mensaje político de primer orden. La capacidad nuclear asociada a este misil convierte cada lanzamiento en un recordatorio implícito del poder disuasivo ruso. Y dado que Moscú ya lo había probado anteriormente con ojivas ficticias en 2024, el ataque del 9 de enero de 2026 revela que Rusia está dispuesta a usar este tipo de sistemas como parte de su repertorio operativo y no únicamente como instrumento de prueba. [dw.com] [rtve.es]
Las consecuencias políticas no tardaron en manifestarse. La Unión Europea, junto con Alemania, Francia y Reino Unido, condenó de inmediato la acción, calificándola de una “escalada” que exige una respuesta firme. Infobae y otras fuentes internacionales confirman que Kaja Kallas, alta representante de la UE, interpretó el ataque como una advertencia dirigida tanto a Europa como a Estados Unidos, insistiendo en que los países del bloque deben reforzar sus defensas aéreas y elevar el coste de la guerra para Moscú mediante nuevas sanciones. En este sentido, el ataque contribuye al aislamiento diplomático de Rusia y refuerza la percepción de que Moscú está decidido a intensificar la confrontación sin preocuparse por los canales diplomáticos existentes. [infobae.com]
Desde Kiev, la lectura también adquirió un cariz global. El ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, calificó el lanzamiento del Oréshnik como una “grave amenaza para la seguridad europea y transatlántica”, y anunció que Ucrania solicitará reuniones urgentes en el Consejo de Seguridad de la ONU y en el Consejo Ucrania‑OTAN. Esta iniciativa demuestra que Ucrania entiende el ataque no solo como un episodio más del conflicto, sino como una acción que redefine el marco de seguridad continental. Al insistir en la dimensión internacional de la agresión, Kiev busca asegurarse de que los aliados reconozcan el peligro sistémico que representa el uso de armamento hipersónico cerca de las fronteras de la OTAN. [infobae.com]
El efecto en la Alianza Atlántica es profundo. El ataque se registró lo suficientemente cerca de Polonia como para activar todos los mecanismos de alerta. El hecho de que un misil con trayectoria suborbital y capacidad nuclear haya impactado tan próximo a territorio aliado obliga a la OTAN a acelerar sus esfuerzos de modernización militar, especialmente en materia de radares, defensa antimisiles e infraestructura de despliegue rápido. Las fuentes consultadas confirman que la velocidad del Oréshnik supera de forma significativa las capacidades de intercepción actuales, lo que deja en evidencia vulnerabilidades que la Alianza deberá subsanar con urgencia. Además, el ataque prueba la capacidad de Rusia para ejecutar operaciones complejas en zonas donde la proximidad a la OTAN incrementa el riesgo de errores de cálculo. [dw.com]
El ataque del 9 de enero también se enmarca en una ofensiva más amplia: según La Silla Rota, Rusia lanzó 36 misiles y 242 drones contra diversas regiones ucranianas, provocando muertos, heridos y daños severos a infraestructura civil y energética, especialmente en Kiev. Moscú insiste en que uno de los objetivos en Leópolis era una planta de reparación de aeronaves y fabricación de drones empleada por Ucrania, argumento respaldado por el Ministerio de Defensa ruso. Sin embargo, para Occidente este ataque forma parte de una estrategia de desgaste cuyo fin es paralizar sectores clave del país vecino y socavar su moral en pleno invierno. [lasillarota.com] [infobae.com]
La decisión de golpear Leópolis con un misil hipersónico implica que Rusia ha trazado una nueva línea roja: la de su voluntad de operar al borde del territorio aliado sin temor a provocar una escalada directa. Esta maniobra expone a la OTAN a un dilema fundamental: si responde con tibieza, corre el riesgo de que Moscú interprete su silencio como una luz verde para repetir —o incluso intensificar— este tipo de acciones; si responde con firmeza, deberá hacerlo sin desencadenar una confrontación abierta que nadie desea, pero que se vuelve más probable con cada paso que se acerca a sus fronteras.
El ataque del Oréshnik ha redefinido la guerra. Ha demostrado que Rusia no teme emplear armas de alta capacidad estratégica para enviar mensajes a sus adversarios. Ha puesto a Ucrania nuevamente en el centro del tablero geopolítico global. Y ha revelado que la seguridad de Europa depende, ahora más que nunca, de la capacidad de la OTAN y la UE para reaccionar de manera cohesionada, decisiva y oportuna. En un conflicto donde las distancias se reducen a segundos y las trayectorias se dibujan a velocidades hipersónicas, la política ya no puede permitirse ir más lenta que la guerra.
13 de enero de 2026
El reciente ataque ruso contra Leópolis con el misil hipersónico Oréshnik marca un punto crítico en la seguridad europea. Por primera vez, un sistema balístico hipersónico —con capacidad nuclear y velocidad extrema— impacta a pocos kilómetros de un país miembro de la OTAN, elevando el nivel de riesgo estratégico en el continente.
Este ataque no solo amplía la frontera física del conflicto, sino también la frontera psicológica y política: Moscú demuestra voluntad de operar en el límite del perímetro aliado, mientras Europa y Estados Unidos recalculan la magnitud del desafío.
La OTAN, ante este escenario, se ve impulsada a reforzar la defensa aérea del flanco este, acelerar la modernización de sus sistemas de detección y fortalecer la coordinación política entre aliados. Para la Unión Europea, el ataque confirma que la seguridad energética, militar y territorial está cada vez más interconectada.
Ucrania, por su parte, exige una respuesta global y activa los principales canales diplomáticos con la ONU, la OTAN y la UE, reforzando la idea de que la estabilidad del continente depende del apoyo estratégico y sostenido a Kiev.
En conjunto, el uso del Oréshnik inaugura una fase más compleja del conflicto: una en la que la disuasión, la tecnología militar y la rapidez de reacción serán determinantes para preservar la seguridad europea y la cohesión transatlántica.