República Dominicana: la inversión que se convierte en
alianza
En el Congreso Mundial de Zonas Francas en Panamá, el
presidente Luis Abinader presentó al país como una de las mejores decisiones de
inversión del hemisferio, apoyado en cifras récord de IED, una plataforma
exportadora liderada por las zonas francas y una estrategia de nearshoring que apuesta por
innovación, seguridad jurídica y competitividad logística.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
La competencia global por el capital productivo ha dejado de
parecerse a un mercado de oportunidades dispersas y se asemeja cada vez más a
una carrera por la confiabilidad. En tiempos de cadenas de suministro
fragmentadas, shocks geopolíticos y presión sobre los costos logísticos,
los inversionistas han afinado una pregunta esencial: ¿dónde puedo producir con
estabilidad, escalar con rapidez y dormir con previsibilidad normativa? En ese
tablero, el mensaje del presidente Luis Abinader desde Panamá fue
deliberadamente directo: “La República Dominicana es hoy una de las mejores
decisiones de inversión en el hemisferio”, dijo al encabezar el 12.º Congreso
Mundial de Zonas Francas, presentando el modelo dominicano no como un conjunto
de incentivos, sino como una propuesta país.
El contexto importa. Panamá acogió un congreso que reúne a
líderes gubernamentales y empresariales del sector y que, según reportes
internacionales, se celebra bajo el lema “Zonas francas en el nuevo modelo
operativo global: desafíos y oportunidades”, con una agenda enfocada en
innovación, transformación digital, sostenibilidad y nuevas arquitecturas del
comercio. En ese escenario, Abinader pronunció el discurso central “Zonas
Francas de la República Dominicana: motor de transformación productiva y competitividad
global”, y colocó la tesis de fondo: el país no solo “resiste” en la
reconfiguración del capital, sino que “se destaca” porque ha logrado convertir
parques industriales en ecosistemas de inversión —manufactura avanzada,
servicios globales y economía digital— con una narrativa que combina
pragmatismo y ambición.
La fortaleza de esa tesis se apoya en datos que, por sí
solos, explican por qué las zonas francas ya no son un apéndice económico, sino
una columna vertebral. El presidente recordó que el régimen genera más de 200
mil empleos y aporta más del 60 % de las exportaciones nacionales, con más de
850 empresas instaladas en una red de parques distribuidos en todo el
territorio. Esa fotografía coincide con los datos oficiales sectoriales que
muestran para 2025 más de 200,231 empleos, exportaciones por alrededor de US$8,604.6
millones y 858 empresas operando, lo que retrata un engranaje productivo
robusto que no solo emplea: exporta, encadena, entrena y multiplica.
En un hemisferio donde muchos países siguen atrapados entre
volatilidad y estancamiento, la República Dominicana está jugando una carta
estratégica: convertir la “estabilidad” en ventaja competitiva. La inversión
extranjera directa es el termómetro más visible de esa confianza. El Gobierno
sostiene que en 2025 se registró un récord histórico de IED de US$5,032.3
millones, apoyado en estadísticas del Banco Central, consolidando una tendencia
de máximos consecutivos; y esa cifra no se queda en el titular, porque expresa
continuidad en un ambiente internacional desafiante. Abinader añadió otra señal
de escala: más de US$35,000 millones acumulados de IED en la última década, una
acumulación que, leída con cuidado, indica que el país ya no compite únicamente
por proyectos puntuales, sino por portafolios de largo plazo.
Sin embargo, el punto más relevante de su presentación no fue
la cantidad, sino el énfasis en la “calidad” de la inversión: capital orientado
a sectores estratégicos, industrias de valor y proyectos conectados con el
futuro productivo. En esa línea, mencionó la atención de grandes compañías
tecnológicas —como Google y NVIDIA— y proyectos no convencionales como un
puerto espacial en Pedernales, elementos que buscan transmitir que el país
piensa más allá de la maquila tradicional y se proyecta hacia la economía del
conocimiento. Aun si algunos anuncios se consolidan por etapas, el gesto
político-económico es claro: la marca país aspira a ubicarse donde se diseñan y
se protegen capacidades, no solo donde se ensamblan productos.
La palabra “nearshoring” ya no funciona como moda: es una
realineación de riesgos. Abinader insistió en que esta relocalización
productiva “ya no es una tendencia, sino una realidad”, y colocó a la República
Dominicana en una posición privilegiada dentro del nuevo mapa comercial. Para
sostener esa idea, destacó el acceso ampliado a mercados —más de 1,200 millones
de consumidores a través de acuerdos— y la posibilidad de producir “con acceso,
con eficiencia y con escala global”. Más allá de la cifra exacta, el concepto
estratégico es correcto: quien gane el nearshoring no será solo el país
“cerca” de Estados Unidos, sino el país que combine conectividad, tiempos
aduaneros competitivos, energía confiable, talento y un Estado capaz de
sostener reglas claras.
Y aquí aparece el corazón institucional de la propuesta: la
seguridad jurídica como infraestructura invisible. Abinader subrayó que la
confianza se construye con instituciones, normas claras y Estado de derecho,
apoyándose en el marco legal del régimen de zonas francas —la Ley 8-90— y en
reformas orientadas a consolidar estabilidad y previsibilidad. La Ley 8-90, en
su esencia, define la zona franca como un área sujeta a controles aduaneros y
fiscales especiales para promover inversión y exportación, y establece el rol
del control aduanero en entradas y salidas de cargas, lo que recuerda una
verdad técnica: competitividad también es gobernanza, trazabilidad y
cumplimiento. Cuando un inversionista percibe que las reglas no cambian por
capricho y que el Estado coordina —sin capturar— al mercado, el riesgo baja y
el retorno esperado sube.
Pero una opinión honesta debe mirar, además, el reto que se
esconde detrás del aplauso. Si la República Dominicana aspira a pasar de
competir en costos a competir en capacidades —como planteó el presidente al
hablar de manufactura avanzada, inteligencia artificial, semiconductores e
industria 4.0— entonces el país necesita acelerar una agenda de productividad
nacional: formación técnica y bilingüe a escala, certificaciones, más I+D
aplicada, energía más barata y limpia, logística interna más rápida y un
sistema regulatorio que reduzca fricción sin debilitar controles. Porque el
“ecosistema completo” no se sostiene solo en parques y exenciones; se sostiene
en talento, infraestructura, integridad y una cultura de mejora continua. Y en
el mundo actual, donde la reputación país puede depender de la trazabilidad de
una exportación o de la consistencia de un proceso, la eficiencia institucional
es tan valiosa como una autopista o un muelle.
El discurso en Panamá también deja una lectura política de
mayor alcance: la República Dominicana está intentando convertirse en “socio”,
no solo en “destino”. Esa frase —“quien invierte encuentra un socio, no solo un
destino”— es una definición de diplomacia económica moderna: un Estado que
acompaña, facilita, articula y, sobre todo, cumple. La invitación final del
mandatario a “venir a invertir” y “venir a descubrir” busca justamente eso:
convertir la atracción de capital en una relación de largo plazo, donde el
inversionista encuentre un país que no improvisa, sino que planifica y ejecuta.
En suma, la intervención del presidente Abinader en el
Congreso Mundial de Zonas Francas no fue únicamente una presentación de
ventajas comparativas; fue una apuesta por ventajas competitivas sostenibles.
En un entorno global que premia la confiabilidad, la República Dominicana tiene
activos reales —exportación, empleo, parques, logística, récord de IED— y, al
mismo tiempo, una obligación estratégica: convertir el buen momento en una
política de Estado que eleve la productividad, fortalezca la institucionalidad
y escale la sofisticación del aparato productivo. Si el país logra sostener ese
rumbo, la frase “una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio”
dejará de ser consigna para convertirse en reputación: una reputación que se
gana no por lo que se promete en un podio, sino por lo que se cumple cada día
en las fábricas, los puertos, las aulas y las instituciones.
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Presidente Abinader presenta a República Dominicana como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio en Congreso Mundial de Zonas Francas
_El mandatario expuso ante líderes globales las ventajas competitivas del país para atraer capital extranjero, expandir zonas francas y fortalecer el nearshoring_
Miércoles, 13 de mayo de 2026
*Panamá.–* El presidente Luis Abinader presentó este miércoles a República Dominicana como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio, al exponer ante líderes empresariales, inversionistas y representantes del sector zonas francas las fortalezas que posicionan al país como un destino confiable, competitivo y estratégico para la inversión global.
Durante su participación en el 12.º Congreso Mundial de Zonas Francas, el mandatario pronunció el discurso central titulado “Zonas Francas de la República Dominicana: motor de transformación productiva y competitividad global”, donde destacó el desempeño del país en materia de inversión extranjera, estabilidad económica, seguridad jurídica, manufactura avanzada, nearshoring y competitividad exportadora.
Durante su intervención, el jefe de Estado presentó el caso dominicano como una historia de transformación económica en marcha, destacando cómo el país ha convertido sus zonas francas en un motor de crecimiento, competitividad e integración global.
“La República Dominicana es hoy una de las mejores decisiones de inversión en el hemisferio”, afirmó el mandatario al señalar que, en un escenario global marcado por la reconfiguración de las cadenas de valor y el reposicionamiento de la inversión, el país no solo resiste, sino que se destaca.
Indicó que, en el contexto actual, los inversionistas buscan seguridad, previsibilidad y rentabilidad, asegurando que en República Dominicana “invertir es sencillo, operar es eficiente y crecer es posible”.
“Pero hay algo más importante aún: en la República Dominicana, quien invierte encuentra un socio, no solo un destino”, expresó.
El mandatario sostuvo que el país no solo ofrece parques industriales, sino ecosistemas completos de inversión donde convergen la manufactura avanzada, los servicios globales y la economía digital, como parte de una estrategia orientada a reducir riesgos, acelerar retornos y abrir puertas a nuevos mercados.
Zonas francas: pilar de la economía dominicana
El presidente Abinader destacó que las zonas francas generan más de 200 mil empleos, representan más del 60 % de las exportaciones nacionales y constituyen uno de los pilares más sólidos de la economía dominicana.
Asimismo, señaló que con más de 850 empresas y una red de parques industriales distribuidos en todo el territorio nacional, República Dominicana ha construido un ecosistema productivo robusto, diversificado y en constante evolución.
Sectores como dispositivos médicos, industria eléctrica, BPO, tabaco y logística, indicó, reflejan la capacidad del país para competir y liderar en distintos segmentos productivos.
“Hoy el capital global busca destinos donde pueda crecer con confianza y escalar con rapidez. Y la República Dominicana ofrece exactamente eso: velocidad, estabilidad y visión de largo plazo”, manifestó.
En ese sentido, afirmó que el país no compite únicamente en costos, sino también en resultados. “Y eso, en el mundo de hoy, marca la diferencia entre invertir o liderar”, expresó.
Récord histórico de inversión extranjera
El gobernante afirmó que la confianza internacional en República Dominicana se refleja en cifras concretas, destacando que el país ha superado los 35 mil millones de dólares acumulados en inversión extranjera directa durante la última década.
Asimismo, informó que en 2025 el país registró un récord superior a los 5,000 millones de dólares en inversión extranjera directa y aseguró que la tendencia es continuar superando esas barreras año tras año.
“Pero más importante que la cantidad es la calidad de esa inversión”, expresó el mandatario, al indicar que el país está atrayendo capital hacia sectores estratégicos, industrias de valor y proyectos orientados al futuro.
“Hoy estamos atrayendo capital hacia sectores estratégicos, hacia industrias de valor, hacia proyectos que construyen y moldean el futuro”, afirmó.
Nuevas inversiones y visión de futuro
Durante su ponencia, el presidente Abinader señaló que grandes empresas globales continúan apostando por República Dominicana y mencionó proyectos de compañías tecnológicas como Google y NVIDIA. “Proyectos de compañías tecnológicas como Google o NVIDIA no solo validan nuestro modelo: lo proyectan hacia el futuro”, expresó.
Asimismo, destacó iniciativas como el desarrollo del puerto espacial en Pedernales, como reflejo de una visión de país enfocada en anticiparse al mañana.
Nearshoring y posición estratégica
El mandatario afirmó que el nearshoring ya no es una tendencia, sino una realidad, y destacó que República Dominicana ocupa una posición estratégica privilegiada dentro del nuevo mapa global del comercio.
Resaltó que el país cuenta con acceso a más de 1,200 millones de consumidores a través de su red de acuerdos comerciales, lo que permite a las empresas producir con ventajas preferenciales y llegar de forma competitiva a mercados como Estados Unidos, Europa, Centroamérica y el Caribe.
“Producir en la República Dominicana no es solo producir bien. Es producir con acceso, con eficiencia y con escala global”, expresó.
Y agregó: “En definitiva, producir en la República Dominicana es producir para el mundo y hacerlo con ventaja competitiva”.
Evolución del modelo de zonas francas
El jefe de Estado explicó que el modelo de zonas francas del país ha evolucionado desde un esquema orientado a generar empleo y atraer inversión hacia una nueva etapa centrada en la transferencia tecnológica, la innovación y la sofisticación productiva.
Indicó que hoy el objetivo no es solo crecer, sino hacerlo con valor, inteligencia y sostenibilidad.
“Hablamos de manufactura avanzada. Hablamos de integración logística. Hablamos de inteligencia artificial, semiconductores e industria 4.0. Pero, sobre todo, hablamos de un país que ha sabido reinventarse”, expresó.
Asimismo, sostuvo que República Dominicana ha pasado de competir en costos a competir en capacidades, integrándose a procesos productivos complejos y cadenas de suministro cada vez más sofisticadas.
“Hoy nuestras zonas francas no solo producen bienes. Producen soluciones, innovación y valor agregado”, aseguró.
Seguridad jurídica, confianza y eficiencia
El presidente Abinader destacó además el marco legal competitivo del país, sustentado en reglas claras, estabilidad y seguridad jurídica para los inversionistas y en ese sentido, explicó que la Ley 8-90 y las reformas recientes han consolidado un régimen que combina incentivos con estabilidad y competitividad con certeza.
“En la República Dominicana, esa confianza se construye con instituciones, con normas claras y con un compromiso firme con el Estado de derecho”, afirmó.
Igualmente, resaltó las ventajas no fiscales del país, entre ellas el talento humano competitivo, la formación especializada, la eficiencia operativa, la logística ágil y la coordinación público-privada.
“Porque entendemos algo fundamental: en el mundo de hoy, la competitividad no se mide solo en costos, se mide en eficiencia”, expresó.
Y añadió: “En la República Dominicana, invertir no es complejo. Es eficiente, es ágil y es escalable”.
Invitación a invertir en República Dominicana
Al concluir su participación, el mandatario invitó a empresarios e inversionistas a visitar República Dominicana y conocer de primera mano las oportunidades que ofrece el país.
“La República Dominicana no es solo una economía que crece. Es una economía que sabe hacia dónde va. Así que vengan. Vengan a invertir, sí. Pero también vengan a descubrir”, manifestó.
El presidente Abinader concluyó destacando que República Dominicana no es solo un destino de inversión, sino un lugar donde el futuro ya empezó. “Porque cuando uno conoce la República Dominicana, entiende que no es solo un destino de inversión. Es un lugar donde el futuro ya empezó. Y dónde queremos construirlo con ustedes. Con pasión caribeña y con convicción dominicana”.
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