martes, 14 de julio de 2026

Promipyme y Río San Juan: crédito productivo donde el Estado se convierte en oportunidad

Promipyme y Río San Juan: crédito productivo donde el Estado se convierte en oportunidad

La entrega de RD$100 millones a 400 microempresarios de Río San Juan expresa una visión de desarrollo que conecta estabilidad macroeconómica, inclusión financiera, equidad de género y crecimiento territorial, llevando el respaldo del Estado hasta las manos de quienes producen, emprenden y sostienen la economía real.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

La entrega de RD$100 millones en financiamiento a 400 microempresarios del municipio de Río San Juan, realizada por el Consejo Nacional de Promoción y Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Promipyme), no debe observarse únicamente como un acto administrativo de colocación de recursos. Tiene una lectura mucho más profunda: representa una apuesta concreta por la economía real, por la productividad local y por aquellos hombres y mujeres que, desde pequeños negocios, talleres, comercios, servicios, emprendimientos familiares y actividades informales en proceso de crecimiento, sostienen una parte esencial del tejido económico dominicano.

En territorios como Río San Juan, donde el potencial turístico, comercial, agrícola, pesquero y de servicios convive con limitaciones históricas de acceso al crédito, una intervención financiera de esta naturaleza puede significar mucho más que capital de trabajo. Puede representar la posibilidad de comprar equipos, ampliar inventarios, formalizar operaciones, generar empleos, mejorar ingresos y elevar la calidad de vida de familias enteras. Cuando el crédito llega a tiempo, con sentido social y vocación productiva, deja de ser una cifra para convertirse en oportunidad.

Esta entrega no es un hecho aislado ni una jornada financiera desconectada de la política pública nacional. Forma parte de las ejecutorias del Poder Ejecutivo orientadas a fortalecer las mipymes como columna vertebral del empleo, la producción y la movilidad social en la República Dominicana. Bajo la gestión del presidente Luis Abinader, el crédito productivo se ha convertido en una herramienta de inclusión económica, desarrollo territorial y resiliencia frente a las crisis internacionales. En ese marco, Promipyme actúa como brazo operativo de una política de Estado que busca acercar oportunidades a los pequeños negocios, impulsar la formalización, respaldar a las mujeres emprendedoras y convertir el crecimiento macroeconómico en bienestar tangible para las comunidades. En Río San Juan, esos RD$100 millones no solo representan financiamiento: representan la presencia concreta del Estado donde la gente trabaja, emprende y construye futuro.

La presencia del director general de Promipyme, Fabricio Gómez Mazara, encabezando esta jornada, envía también un mensaje institucional relevante: el desarrollo no puede concentrarse en los grandes centros urbanos ni limitarse a los polos tradicionales de inversión. La República Dominicana necesita una política económica territorialmente equilibrada, capaz de mirar hacia municipios con vocación productiva, con talento emprendedor y con comunidades dispuestas a crecer si cuentan con las herramientas adecuadas. Río San Juan, por su ubicación, su riqueza natural y su capacidad humana, merece ser visto como un espacio de expansión económica con identidad propia.

Uno de los datos más significativos de esta entrega es que el 64 % de los préstamos están destinados a mujeres. Ese elemento no es menor. En la microempresa dominicana, las mujeres representan una fuerza productiva de enorme impacto social. Muchas lideran negocios desde sus hogares, sostienen economías familiares, financian la educación de sus hijos y articulan redes comunitarias de supervivencia y progreso. Apoyarlas no es solo una decisión financiera; es una política de inclusión, equidad y justicia económica. Donde una mujer emprendedora recibe respaldo, suele fortalecerse una familia completa.

Promipyme, en ese sentido, cumple una función que va más allá del crédito. Actúa como puente entre el Estado y una población productiva que con frecuencia queda fuera del sistema bancario tradicional. Para miles de microempresarios, acceder a financiamiento formal no es fácil: faltan garantías, historial crediticio, formalización documental o acompañamiento técnico. Por eso, instituciones como Promipyme tienen un valor estratégico: acercan recursos a quienes tienen voluntad de producir, pero necesitan una mano institucional para crecer.

Durante el acto, Fabricio Gómez Mazara recordó los desafíos enfrentados por la economía dominicana desde 2020: la pandemia del COVID-19, el encarecimiento del petróleo, los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania y un entorno internacional marcado por tensiones e incertidumbres. Su planteamiento apunta a una verdad económica fundamental: gobernar en tiempos de estabilidad es una cosa; sostener el crecimiento, proteger empleos y reducir pobreza en medio de crisis globales es una tarea mucho más compleja. La resiliencia de la economía dominicana ha sido puesta a prueba, y el fortalecimiento de las mipymes forma parte esencial de esa respuesta.

En esa perspectiva, el crédito productivo debe entenderse como una política pública de alto retorno social. Cada préstamo bien colocado puede convertirse en empleo, consumo local, pago a suplidores, circulación monetaria y estabilidad familiar. En municipios con economías de escala limitada, una inyección de RD$100 millones tiene capacidad de mover negocios, activar cadenas de valor y fortalecer la confianza de quienes apuestan por quedarse, producir y prosperar en su propia comunidad.

Sin embargo, financiar no basta. El crédito debe ir acompañado de responsabilidad, capacitación y seguimiento. Cada microempresario que recibe apoyo necesita herramientas para usar el capital con eficiencia, mejorar su modelo de negocio, administrar costos, cumplir compromisos y abrirse paso en mercados cada vez más competitivos. La sostenibilidad de este esfuerzo dependerá no solo de la entrega de recursos, sino también del acompañamiento posterior, de la educación financiera y de la capacidad institucional para medir resultados concretos en la vida económica del territorio.

La valoración del alcalde Lenin Melo, al agradecer la presencia de Promipyme y destacar esta entrega como una oportunidad para dinamizar la economía local, subraya otro aspecto importante: el desarrollo requiere articulación entre el Gobierno central, las instituciones de apoyo productivo, los gobiernos municipales y las comunidades beneficiarias. Ninguna política pública prospera plenamente si opera de espaldas al territorio. Cuando las autoridades locales identifican necesidades y las instituciones nacionales responden con acciones concretas, se abre una ruta más efectiva para transformar realidades.

También resulta relevante la voz de los prestatarios, representada por Laura Acosta en las palabras de agradecimiento. Detrás de cada beneficiario hay una historia de esfuerzo, sacrificio y esperanza. Hay madres emprendedoras, jóvenes con iniciativas, comerciantes que buscan expandirse, productores que necesitan capital y familias que sueñan con estabilidad. La economía no se mide únicamente en indicadores macroeconómicos; también se mide en el rostro de quienes reciben una oportunidad y deciden convertirla en trabajo digno.

La entrega de estos recursos en Río San Juan confirma que las mipymes no son un sector marginal, sino una columna vertebral de la economía nacional. Son generadoras de empleo, dinamizadoras del comercio, constructoras de movilidad social y espacios donde se expresa el talento emprendedor dominicano. Apoyarlas es apostar por un modelo de desarrollo más incluyente, menos concentrado y más cercano a la vida cotidiana de la gente.

En tiempos en que el país discute cómo crecer con mayor equidad, cómo distribuir mejor las oportunidades y cómo fortalecer la productividad nacional, iniciativas como esta adquieren una dimensión estratégica. El desafío no está solo en entregar financiamiento, sino en convertir cada peso prestado en crecimiento sostenible, formalización progresiva, innovación, empleo y bienestar. Ese debe ser el verdadero indicador de éxito.

Promipyme ha puesto en Río San Juan una señal clara: el desarrollo también se construye desde los pequeños negocios, desde las comunidades costeras, desde los municipios con vocación productiva y desde las manos trabajadoras que todos los días abren una puerta, levantan una persiana, preparan un servicio, venden un producto o sostienen un emprendimiento.

Porque una nación no avanza únicamente por sus grandes inversiones. También avanza cuando una microempresaria puede ampliar su negocio, cuando un joven emprendedor recibe apoyo, cuando una familia mejora sus ingresos y cuando un municipio siente que el Estado no lo mira desde lejos, sino que llega con respuestas concretas.

Ahí radica la profundidad de esta jornada en Río San Juan: no en el acto protocolar, sino en su significado humano, económico y territorial. RD$100 millones pueden ser una cifra importante; pero, en manos de 400 microempresarios con voluntad de trabajo, pueden convertirse en 400 historias de progreso, dignidad y esperanza.


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Promipyme entrega RD$100 millones en financiamiento a microempresarios de Río San Juan


Promipyme entrega RD$100 millones en financiamiento a microempresarios de Río San Juan

María Trinidad Sánchez, R.D., 14 de julio de 2026.– El Consejo Nacional de Promoción y Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Promipyme) entregó este jueves RD$100 millones de pesos a 400 microempresarios destinados a fortalecer las actividades productivas de microempresarios del municipio de Río San Juan.

La jornada fue encabezada por el director general de Promipyme, Fabricio Gómez Mazara.

Durante las palabras centrales del acto, Gómez Mazara expresó su satisfacción por el trabajo que realiza su equipo de colaboradores de la institución destacando que trabajan con miras al  fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas.

Asimismo, resaltó el potencial económico y productivo del municipio de Río San Juan, así como la importancia de continuar acercando oportunidades de financiamiento a los emprendedores y pequeños empresarios, con el propósito de impulsar el desarrollo local y mejorar la calidad de vida de las familias.

El director general recordó que el 64 por ciento de estos préstamos son destinados a mujeres. Durante su intervención, Fabricio Gómez Mazara, destacó la capacidad del Gobierno del presidente Luis Abinader para mantener la estabilidad económica y el crecimiento del país, aun en medio de un complejo escenario internacional.

Gómez Mazara recordó que la actual gestión asumió el Gobierno en 2020 en un contexto marcado por la incertidumbre provocada por la pandemia del COVID-19 y señaló que, desde entonces, la economía dominicana ha enfrentado importantes desafíos externos, como el impacto del aumento de los precios del petróleo y las consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania.

No obstante, afirmó que, bajo el liderazgo del presidente Abinader, la República Dominicana ha logrado mantener el crecimiento económico, generar empleos y reducir los niveles de pobreza.

"Es fácil administrar la economía cuando todo marcha bien; lo verdaderamente difícil es sostener el crecimiento en medio de crisis internacionales. Ese ha sido uno de los principales logros del presidente Luis Abinader", expresó Gómez Mazara.


Las palabras de bienvenida fueron expresadas por el alcalde minimal Lenin Melo, quien agradeció la presencia del director general Fabricio Gómez Mazara valorando esta entrega como una oportunidad para dinamizar la economía local.

Las palabras de agradecimiento en nombre de los prestatarios la ofreció Laura Acosta.

COMENTARIO EDITORIAL

Promipyme y Río San Juan: crédito productivo donde el Estado se convierte en oportunidad

La entrega de RD$100 millones a 400 microempresarios de Río San Juan expresa una visión de desarrollo que conecta estabilidad macroeconómica, inclusión financiera, equidad de género y crecimiento territorial, llevando el respaldo del Estado hasta las manos de quienes producen, emprenden y sostienen la economía real.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

La entrega de RD$100 millones en financiamiento a 400 microempresarios del municipio de Río San Juan, realizada por el Consejo Nacional de Promoción y Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Promipyme), no debe observarse únicamente como un acto administrativo de colocación de recursos. Tiene una lectura mucho más profunda: representa una apuesta concreta por la economía real, por la productividad local y por aquellos hombres y mujeres que, desde pequeños negocios, talleres, comercios, servicios, emprendimientos familiares y actividades informales en proceso de crecimiento, sostienen una parte esencial del tejido económico dominicano.

En territorios como Río San Juan, donde el potencial turístico, comercial, agrícola, pesquero y de servicios convive con limitaciones históricas de acceso al crédito, una intervención financiera de esta naturaleza puede significar mucho más que capital de trabajo. Puede representar la posibilidad de comprar equipos, ampliar inventarios, formalizar operaciones, generar empleos, mejorar ingresos y elevar la calidad de vida de familias enteras. Cuando el crédito llega a tiempo, con sentido social y vocación productiva, deja de ser una cifra para convertirse en oportunidad.

Esta entrega no es un hecho aislado ni una jornada financiera desconectada de la política pública nacional. Forma parte de las ejecutorias del Poder Ejecutivo orientadas a fortalecer las mipymes como columna vertebral del empleo, la producción y la movilidad social en la República Dominicana. Bajo la gestión del presidente Luis Abinader, el crédito productivo se ha convertido en una herramienta de inclusión económica, desarrollo territorial y resiliencia frente a las crisis internacionales. En ese marco, Promipyme actúa como brazo operativo de una política de Estado que busca acercar oportunidades a los pequeños negocios, impulsar la formalización, respaldar a las mujeres emprendedoras y convertir el crecimiento macroeconómico en bienestar tangible para las comunidades. En Río San Juan, esos RD$100 millones no solo representan financiamiento: representan la presencia concreta del Estado donde la gente trabaja, emprende y construye futuro.

La presencia del director general de Promipyme, Fabricio Gómez Mazara, encabezando esta jornada, envía también un mensaje institucional relevante: el desarrollo no puede concentrarse en los grandes centros urbanos ni limitarse a los polos tradicionales de inversión. La República Dominicana necesita una política económica territorialmente equilibrada, capaz de mirar hacia municipios con vocación productiva, con talento emprendedor y con comunidades dispuestas a crecer si cuentan con las herramientas adecuadas. Río San Juan, por su ubicación, su riqueza natural y su capacidad humana, merece ser visto como un espacio de expansión económica con identidad propia.

Uno de los datos más significativos de esta entrega es que el 64 % de los préstamos están destinados a mujeres. Ese elemento no es menor. En la microempresa dominicana, las mujeres representan una fuerza productiva de enorme impacto social. Muchas lideran negocios desde sus hogares, sostienen economías familiares, financian la educación de sus hijos y articulan redes comunitarias de supervivencia y progreso. Apoyarlas no es solo una decisión financiera; es una política de inclusión, equidad y justicia económica. Donde una mujer emprendedora recibe respaldo, suele fortalecerse una familia completa.

Promipyme, en ese sentido, cumple una función que va más allá del crédito. Actúa como puente entre el Estado y una población productiva que con frecuencia queda fuera del sistema bancario tradicional. Para miles de microempresarios, acceder a financiamiento formal no es fácil: faltan garantías, historial crediticio, formalización documental o acompañamiento técnico. Por eso, instituciones como Promipyme tienen un valor estratégico: acercan recursos a quienes tienen voluntad de producir, pero necesitan una mano institucional para crecer.

Durante el acto, Fabricio Gómez Mazara recordó los desafíos enfrentados por la economía dominicana desde 2020: la pandemia del COVID-19, el encarecimiento del petróleo, los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania y un entorno internacional marcado por tensiones e incertidumbres. Su planteamiento apunta a una verdad económica fundamental: gobernar en tiempos de estabilidad es una cosa; sostener el crecimiento, proteger empleos y reducir pobreza en medio de crisis globales es una tarea mucho más compleja. La resiliencia de la economía dominicana ha sido puesta a prueba, y el fortalecimiento de las mipymes forma parte esencial de esa respuesta.

En esa perspectiva, el crédito productivo debe entenderse como una política pública de alto retorno social. Cada préstamo bien colocado puede convertirse en empleo, consumo local, pago a suplidores, circulación monetaria y estabilidad familiar. En municipios con economías de escala limitada, una inyección de RD$100 millones tiene capacidad de mover negocios, activar cadenas de valor y fortalecer la confianza de quienes apuestan por quedarse, producir y prosperar en su propia comunidad.

Sin embargo, financiar no basta. El crédito debe ir acompañado de responsabilidad, capacitación y seguimiento. Cada microempresario que recibe apoyo necesita herramientas para usar el capital con eficiencia, mejorar su modelo de negocio, administrar costos, cumplir compromisos y abrirse paso en mercados cada vez más competitivos. La sostenibilidad de este esfuerzo dependerá no solo de la entrega de recursos, sino también del acompañamiento posterior, de la educación financiera y de la capacidad institucional para medir resultados concretos en la vida económica del territorio.

La valoración del alcalde Lenin Melo, al agradecer la presencia de Promipyme y destacar esta entrega como una oportunidad para dinamizar la economía local, subraya otro aspecto importante: el desarrollo requiere articulación entre el Gobierno central, las instituciones de apoyo productivo, los gobiernos municipales y las comunidades beneficiarias. Ninguna política pública prospera plenamente si opera de espaldas al territorio. Cuando las autoridades locales identifican necesidades y las instituciones nacionales responden con acciones concretas, se abre una ruta más efectiva para transformar realidades.

También resulta relevante la voz de los prestatarios, representada por Laura Acosta en las palabras de agradecimiento. Detrás de cada beneficiario hay una historia de esfuerzo, sacrificio y esperanza. Hay madres emprendedoras, jóvenes con iniciativas, comerciantes que buscan expandirse, productores que necesitan capital y familias que sueñan con estabilidad. La economía no se mide únicamente en indicadores macroeconómicos; también se mide en el rostro de quienes reciben una oportunidad y deciden convertirla en trabajo digno.

La entrega de estos recursos en Río San Juan confirma que las mipymes no son un sector marginal, sino una columna vertebral de la economía nacional. Son generadoras de empleo, dinamizadoras del comercio, constructoras de movilidad social y espacios donde se expresa el talento emprendedor dominicano. Apoyarlas es apostar por un modelo de desarrollo más incluyente, menos concentrado y más cercano a la vida cotidiana de la gente.

En tiempos en que el país discute cómo crecer con mayor equidad, cómo distribuir mejor las oportunidades y cómo fortalecer la productividad nacional, iniciativas como esta adquieren una dimensión estratégica. El desafío no está solo en entregar financiamiento, sino en convertir cada peso prestado en crecimiento sostenible, formalización progresiva, innovación, empleo y bienestar. Ese debe ser el verdadero indicador de éxito.

Promipyme ha puesto en Río San Juan una señal clara: el desarrollo también se construye desde los pequeños negocios, desde las comunidades costeras, desde los municipios con vocación productiva y desde las manos trabajadoras que todos los días abren una puerta, levantan una persiana, preparan un servicio, venden un producto o sostienen un emprendimiento.

Porque una nación no avanza únicamente por sus grandes inversiones. También avanza cuando una microempresaria puede ampliar su negocio, cuando un joven emprendedor recibe apoyo, cuando una familia mejora sus ingresos y cuando un municipio siente que el Estado no lo mira desde lejos, sino que llega con respuestas concretas.

Ahí radica la profundidad de esta jornada en Río San Juan: no en el acto protocolar, sino en su significado humano, económico y territorial. RD$100 millones pueden ser una cifra importante; pero, en manos de 400 microempresarios con voluntad de trabajo, pueden convertirse en 400 historias de progreso, dignidad y esperanza.


 

Nueva York impone la primera moratoria en los centros de datos de Estados Unidos


Por Alex Kimani - 14 de julio de 2026, 11:30 AM CDT
Nueva York impone la primera moratoria en los centros de datos de Estados Unidos

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, firmó la primera orden ejecutiva del país que impone una moratoria en todo el estado sobre los nuevos centros de datos a gran escala por hasta un año. La orden congela el proceso de permisos para los nuevos centros de datos que requieren 50 megavatios o más de electricidad., suspendiendo la fuente de más rápido crecimiento de la demanda de energía de Estados Unidos mientras los reguladores estatales evalúan su impacto a largo plazo en la red eléctrica, los recursos hídricos y las comunidades circundantes de Nueva York.  

El Departamento de Conservación Ambiental de Nueva York usará la pausa para realizar un estudio de la Declaración de Impacto Ambiental Genérico (GEIS) y establecer marcos regulatorios uniformes y estatales que aborden las demandas de las redes de energía, el consumo local de agua y la calidad del aire. Las instalaciones informáticas más pequeñas utilizadas por los hospitales, las universidades y los servicios financieros administrativos están exentas de la orden ejecutiva. 

La moratoria se produce inmediatamente después de que la Legislatura del Estado de Nueva York aprobara su propia pausa de un año en junio de 2026 en virtud de la Ley de Desarrollo de Centros de Datos Responsables, que tenía como objetivo instalaciones de más de 20 MW. Sin embargo, la utilización de una orden ejecutiva permite a la administración de Hochul emitir una congelación inmediata mientras continúa revisando y perfeccionando las propuestas estatutarias más amplias de la legislatura. 

La gobernadora Hochul también anunció que está aplicando una legislación para derogar las exenciones de impuestos sobre las ventas para los centros de datos a hiperescala. Su administración está avanzando con normas que exigen a los operadores que construyan su propia generación de energía in situ o paguen primas elevadas para evitar que los mayores costes de los servicios públicos se transmitan a los consumidores residenciales estándar.

Nueva York es el último de una lista floreciente de estados que enfrentan una creciente reacción contra los centros de datos que tienen mucha energía. Una amplia reacción bipartidista contra la infraestructura masiva de IA está arrasando los EE.UU., con estados introduciendo moratorias, nuevos impuestos sobre la electricidad y prohibiciones de zonificación rural mientras las comunidades se oponen a la tensión de la red y las altas facturas de servicios públicos.

Como capital mundial de los centros de datos, Virginia, en particular, ha estado experimentando una división política interna masiva sobre la industria. La legislatura del estado ha aprobado un presupuesto bienal que impone un impuesto al consumo de $0.011 por kWh. Además, aprobó una legislación que exige que los centros de datos paguen por la infraestructura de transmisión y limita el uso de generadores de respaldo ruidosos. QTS Realty Trust, propiedad de Blackstone, se retiró recientemente.Su apelación final a la Corte Suprema de Virginia para construir un centro de datos gigante en el estado, con el Prince William Digital Gateway de 100 mil millones de dólares y 2.100 acres ahora oficialmente muerto.

En Texas, el gobernador Greg Abbott ha instado a los reguladores a garantizar que los centros de datos no trasladen los costos de energía a los residentes locales y ha pedido prohibiciones de desarrollo en las zonas rurales. Mientras tanto, varios condados rurales de todo el estado han promulgado moratorias locales.

Por Alex Kimani para Oilprice.com

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La confianza internacional y el desafío dominicano de convertir estabilidad en desarrollo | Entidades internacionales destacan fortaleza de la economía dominicana



La confianza internacional y el desafío dominicano de convertir estabilidad en desarrollo

La revisión al alza de J. P. Morgan, las valoraciones de Bank of America, Fitch Ratings y Santander, y el reconocimiento a la política económica dominicana no deben asumirse como una medalla de llegada, sino como una exigente señal de partida: el país ha ganado credibilidad, pero ahora debe transformar esa confianza en productividad, inversión territorial, empleos de calidad y bienestar social duradero.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La República Dominicana vuelve a colocarse en el radar positivo de los mercados internacionales. No por casualidad, ni por simple optimismo coyuntural, sino porque varias entidades de peso global han coincidido en reconocer la fortaleza de sus fundamentos macroeconómicos, la credibilidad de su política fiscal y las perspectivas favorables de su perfil crediticio. J. P. Morgan elevó su proyección de crecimiento para 2026 de 3.5 % a 4.3 %, al considerar que la economía dominicana ha mostrado un desempeño más robusto de lo previsto y mantiene condiciones favorables dentro del universo de mercados emergentes. Bank of America, Fitch Ratings y Santander también han emitido señales que apuntan en una misma dirección: la economía dominicana conserva capacidad de resistencia, atractivo financiero y margen para seguir avanzando si administra con prudencia sus decisiones públicas. 

Ese reconocimiento internacional tiene un valor político, económico e institucional que no debe minimizarse. En un mundo marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad petrolera, encarecimiento del financiamiento, presiones inflacionarias y reacomodos en las cadenas globales de suministro, que una economía pequeña, abierta y altamente expuesta como la dominicana mantenga credibilidad ante calificadoras, bancos de inversión y analistas externos constituye una señal significativa. La confianza no se decreta: se construye con disciplina, consistencia, estabilidad macroeconómica y capacidad de respuesta ante los choques internacionales. Por eso, cuando instituciones independientes observan con atención el comportamiento fiscal, la resiliencia del turismo, la sostenibilidad de la deuda y la orientación de las reformas, el mensaje va más allá de una nota técnica: es una lectura sobre la dirección estratégica del país.

Sin embargo, el verdadero valor de esta coyuntura no está únicamente en la buena noticia financiera, sino en la responsabilidad que impone. Una economía puede crecer, atraer inversionistas y mejorar su percepción crediticia, pero si ese avance no se traduce en mejores salarios, servicios públicos eficientes, reducción de desigualdades, desarrollo regional equilibrado y oportunidades reales para los jóvenes, entonces la estabilidad corre el riesgo de convertirse en una vitrina admirada desde fuera, pero insuficientemente sentida desde dentro. La macroeconomía ordenada es indispensable, pero no puede ser el punto final del proyecto nacional; debe ser la plataforma desde la cual se impulse una transformación productiva más inclusiva, innovadora y territorialmente justa.

La valoración de Fitch Ratings sobre la Ley 30-26, orientada a medidas procrecimiento económico, simplificación fiscal y mitigación de la crisis internacional, revela un aspecto clave: el país necesita herramientas fiscales que no solo apaguen incendios coyunturales, sino que amplíen su capacidad estructural para financiar el desarrollo. Si el fortalecimiento de los ingresos públicos, la recuperación del crecimiento y la resiliencia económica pueden incidir positivamente en la evolución futura de la calificación soberana, entonces la discusión fiscal dominicana debe elevarse por encima del temor político y colocarse en el terreno de la madurez nacional. No se trata de cobrar más por cobrar más; se trata de construir un Estado con capacidad real para sostener infraestructura, salud, educación, seguridad, agua, energía, innovación y protección social.

También resulta relevante que Santander destaque la flexibilidad fiscal, la reducción de riesgos en las cuentas públicas y la mejora de indicadores de liquidez y sostenibilidad de la deuda, especialmente a partir del incremento de ingresos estructurales. Esa mirada confirma que los mercados no solo observan cuánto crece un país, sino cómo financia su crecimiento, cómo administra sus pasivos, cómo preserva su estabilidad y qué tan predecibles son sus reglas. El inversionista internacional valora la rentabilidad, pero también la certidumbre. Y la certidumbre se construye con instituciones creíbles, políticas públicas coherentes y señales claras de continuidad, más allá de los ciclos electorales.

El turismo, destacado por Bank of America como uno de los pilares que continúan respaldando el crecimiento económico, sigue siendo una carta poderosa de la economía dominicana. Pero la fortaleza del turismo no debe conducir a la complacencia. El país debe evitar que su éxito turístico oculte vulnerabilidades productivas. La República Dominicana necesita profundizar su diversificación económica, fortalecer sus exportaciones, impulsar la agroindustria, desarrollar manufactura avanzada, aprovechar el nearshoring, elevar el contenido tecnológico de sus zonas francas y conectar más intensamente la inversión extranjera con proveedores nacionales. La confianza financiera debe convertirse en confianza productiva; y la confianza productiva, en empleo digno y movilidad social.

El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, ha señalado que la coincidencia de estos análisis constituye una importante señal de confianza para el país. Tiene razón. Pero esa confianza debe ser leída con sobriedad, no con triunfalismo. Los informes favorables de entidades internacionales abren puertas, reducen percepciones de riesgo y fortalecen el atractivo de los bonos soberanos, pero no sustituyen las reformas pendientes. La República Dominicana aún enfrenta desafíos profundos en informalidad laboral, calidad del gasto público, presión tributaria limitada, desigualdad territorial, eficiencia institucional, seguridad ciudadana, transporte, vivienda, educación técnica y productividad. La buena percepción externa debe servir como combustible para acelerar esas transformaciones, no como excusa para postergarlas.

Una nación seria no se embriaga con los elogios ni se paraliza ante las críticas. Los utiliza como insumos para corregir, avanzar y fortalecer su ruta. La economía dominicana ha demostrado una notable capacidad de recuperación frente a choques externos, crisis sanitarias, tensiones internacionales y cambios en las condiciones financieras globales. Ese mérito debe reconocerse. Pero el próximo salto requiere más que resistencia: exige visión. Resistir es mantenerse de pie; desarrollarse es caminar con propósito. Y el país se encuentra precisamente en ese punto: tiene estabilidad, tiene reputación, tiene sectores dinámicos, tiene ubicación estratégica y tiene capital humano en expansión. Lo que necesita ahora es articular esos activos en una agenda nacional de productividad, equidad y modernización institucional.

La confianza internacional es un activo intangible de enorme valor. Puede abaratar financiamiento, atraer inversión, fortalecer la moneda, ampliar oportunidades y mejorar la posición del país en los mercados. Pero también es frágil. Se puede perder con endeudamiento irresponsable, improvisación fiscal, deterioro institucional, inseguridad jurídica o incapacidad para ejecutar políticas públicas. Por eso, el reconocimiento actual debe ser protegido con prudencia y profundizado con reformas. La disciplina macroeconómica no debe ser vista como una camisa de fuerza, sino como una condición para que la política social sea sostenible y para que el crecimiento no dependa de impulsos pasajeros.

La República Dominicana tiene ante sí una oportunidad histórica: convertir su buen momento económico en un nuevo contrato de desarrollo. Ese contrato debe colocar en el centro a la gente, no solo a los indicadores. Debe medir el éxito no únicamente por las proyecciones de crecimiento, sino por la calidad de vida en los barrios, campos y provincias; por la capacidad de los jóvenes de encontrar empleos formales; por la mejora de las escuelas; por hospitales más eficientes; por productores con acceso a financiamiento; por emprendedores que puedan formalizarse; por mujeres con autonomía económica; por regiones que no tengan que emigrar hacia el Gran Santo Domingo para encontrar futuro.

Las señales de J. P. Morgan, Bank of America, Fitch Ratings y Santander son alentadoras. Confirman que la República Dominicana ha construido una base macroeconómica respetable y que sus políticas generan atención positiva en los mercados internacionales. Pero el país no puede conformarse con ser una economía “bien vista”. Debe aspirar a ser una sociedad mejor vivida. La credibilidad financiera es importante; la credibilidad social es indispensable. El gran desafío dominicano no es solo crecer más, sino crecer mejor; no solo atraer capital, sino distribuir oportunidades; no solo ganar la confianza de los mercados, sino merecer cada día la confianza de su propio pueblo.

Ahí reside la verdadera prueba de madurez nacional. Porque cuando la estabilidad macroeconómica se convierte en bienestar tangible, cuando la inversión se transforma en empleos dignos, cuando la disciplina fiscal financia servicios públicos de calidad y cuando la confianza internacional se traduce en esperanza ciudadana, entonces el país no solo mejora su calificación: mejora su destino.


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Entidades internacionales destacan fortaleza de la economía dominicana
Vista aérea de una parte del Distrito Nacional. (ARCHIVO DIARIO LIBRE)

Una calificadora de riesgo y tres entidades financieras destacaron la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos de la República Dominicana, la credibilidad de su política económica y fiscal y las perspectivas favorables para el perfil crediticio. 

J.P. Morgan revisó al alza su proyección de crecimiento para el país en 2026, elevándolo de 3.5 % a 4.3 %, al considerar que la economía ha mostrado un desempeño más robusto de lo previsto y mantiene fundamentos que la posicionan favorablemente dentro de los mercados emergentes.

Esto de acuerdo a un comunicado del Ministerio de Hacienda y Economía, que indicó que Bank of América también elevó recientemente su recomendación sobre la deuda externa dominicana, destacando la fortaleza del sector turismo, que continúa respaldando el crecimiento económico, lo cual fortalece el atractivo de los bonos soberanos del país para los inversionistas internacionales.

En este contexto, Fitch Ratings señaló que la aprobación de la Ley 30-26 sobre Medidas Procrecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional, contribuirá a mitigar el impacto fiscal derivado del aumento de los precios internacionales del petróleo, además de fortalecer las finanzas públicas y preservar la estabilidad macroeconómica.

La calificadora destacó, además, que el fortalecimiento de la base de ingresos públicos, junto con la recuperación del crecimiento económico y la resiliencia demostrada por la economía constituyen factores positivos para la evolución futura de la calificación soberana del país.

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A estas valoraciones se suma Santander, cuyos economistas consideraron que la aprobación del plan anticrisis fortalece la flexibilidad de la política fiscal, reduce los riesgos de deterioro de las cuentas públicas y mejora los indicadores de liquidez y sostenibilidad de la deuda gracias al incremento de los ingresos estructurales.

La entidad señaló que esta iniciativa incrementa el potencial de mejoras futuras en la calificación crediticia de la República Dominicana dentro de la categoría BB. Importante señal En ese sentido, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, afirmó que la coincidencia de estos análisis constituye una importante señal de confianza para el país.

"Que instituciones independientes de reconocido prestigio internacional coincidan en destacar la fortaleza de la economía dominicana confirma que las políticas implementadas por el Gobierno continúan fortaleciendo la confianza de los mercados." Magín Díaz Ministro de Hacienda y Economía “ Leer más Banco Central: a pesar de escenario complejo economía crecerá cerca de un 4 % este año

https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2026/07/13/destacan-fortaleza-de-la-economia-dominicana/3598488


A 24 años de su muerte, el legado de Joaquín Balaguer sigue marcado por luces y sombras


A 24 años de su muerte, el legado de Joaquín Balaguer sigue marcado por luces y sombras

Santo Domingo, RD. 14 de julio de 2026.- A veinticuatro años del fallecimiento de Joaquín Balaguer, ocurrido el 14 de julio de 2002, su figura continúa ocupando un lugar central y controversial en la historia política dominicana. Seis veces presidente de la República, líder histórico del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y protagonista de momentos decisivos del siglo XX, Balaguer dejó una huella profunda en la vida institucional del país, aunque acompañada de fuertes cuestionamientos por denuncias de fraude electoral, persecución política y represión durante varios de sus gobiernos.

Balaguer falleció a los 96 años a causa de una insuficiencia cardíaca, cuando todavía conservaba una influencia significativa dentro del reformismo. En las elecciones presidenciales del año 2000, dos años antes de su muerte, volvió a ser candidato presidencial y obtuvo un 24.60 % de los votos, consolidando al PRSC como tercera fuerza política en ese momento. Esa participación fue considerada su última demostración de poder electoral y político.

Su trayectoria pública comenzó durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, período en el que ocupó diversas funciones gubernamentales. En 1960 llegó formalmente a la Presidencia de la República, en el tramo final del régimen trujillista. Tras la muerte de Trujillo en 1961 y luego de un período de exilio, regresó al país y fue electo presidente en 1966, en unas elecciones celebradas después de la Guerra de Abril de 1965 y la intervención militar estadounidense.

El primer ciclo de gobierno de Balaguer, conocido como “los doce años”, abarcó de 1966 a 1978. Durante ese período se impulsaron obras de infraestructura, políticas de desarrollo industrial, programas de vivienda y proyectos de reforma agraria. Sin embargo, también se registraron numerosas denuncias de persecución contra opositores, violaciones a derechos humanos y restricciones al ejercicio pleno de la democracia, señalamientos que han marcado la evaluación histórica de esa etapa.

Balaguer perdió el poder en 1978 frente a Antonio Guzmán Fernández, candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), en un proceso que abrió paso a la alternancia democrática. Posteriormente fue derrotado nuevamente en 1982 por Salvador Jorge Blanco. No obstante, regresó a la Presidencia en 1986, beneficiado por divisiones internas del PRD y por el desgaste del gobierno perredeísta.

Su segundo gran ciclo de poder se extendió entre 1986 y 1996. En esos años, Balaguer volvió a ocupar el centro de la política nacional. Las elecciones de 1990 y 1994 estuvieron marcadas por estrechos márgenes de victoria y fuertes denuncias de fraude por parte de sus adversarios políticos, especialmente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y del PRD. La crisis electoral de 1994 derivó en el denominado Pacto por la Democracia, mediante el cual se redujo su período presidencial a dos años y se reformó la Constitución para prohibir la reelección consecutiva e introducir la segunda vuelta electoral.

En 1996, Balaguer no fue candidato, pero desempeñó un papel decisivo al apoyar a Leonel Fernández y al PLD en la segunda vuelta electoral frente a José Francisco Peña Gómez, del PRD. Ese respaldo, conocido como el “Frente Patriótico”, modificó el escenario electoral y contribuyó al triunfo de Fernández. Cuatro años después, en 2000, Balaguer volvió a competir como candidato presidencial del PRSC, aunque sin posibilidades reales de retornar al poder.

Tras su muerte, el Partido Reformista Social Cristiano no logró construir un liderazgo con la misma fuerza electoral. Eduardo Estrella en 2004 y Amable Aristy Castro en 2008 fueron los últimos candidatos presidenciales propios del partido con presencia significativa, aunque ninguno alcanzó los niveles históricos obtenidos por Balaguer. Desde 2012, el PRSC ha optado mayormente por respaldar candidaturas de otras organizaciones políticas.

El legado de Joaquín Balaguer permanece dividido. Para sus simpatizantes, fue un estadista austero, constructor de obras públicas y defensor del orden institucional en momentos de alta tensión política. Para sus críticos, representa una etapa de autoritarismo, control político, denuncias de represión y procesos electorales cuestionados. Esa dualidad explica por qué, más de dos décadas después de su muerte, su nombre sigue generando debates intensos en la sociedad dominicana.

A 24 años de su fallecimiento, Balaguer continúa siendo una figura difícil de encasillar. Su influencia política, su prolongada permanencia en el poder y las controversias que rodearon sus gobiernos lo mantienen como uno de los personajes más estudiados, discutidos y polarizantes de la historia contemporánea de la República Dominicana.

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https://listindiario.com/la-republica/politica/20260714/24-anos-reformistas-aun-buscan-sustituira-balaguer_913786.html LEGADO DIVIDIDO 24 años después, los reformistas aún buscan quien sustituirá a Balaguer Al momento de su fallecimiento, Balaguer era una de las figuras más veneradas por la población dominicana; sin embargo, las acusaciones de fraude y los señalamientos de persecución y represión política lo convierten, de la misma forma, en una de las más repudiadas durante sus 24 años como Presidente de la República.

El fenecido expresidente Joaquín Balaguer (1906-2002) fue una figura central y controversial en la historia política de la República Dominicana.

  Javier FloresSanto Domingo, RD 14/07/2026 00:00 | Actualizado a 14/07/2026 00:00 El 14 de julio de 2002, a la edad de 96 años, Joaquín Balaguer fallecería en su casa fruto de una insuficiencia cardiaca. Aun acercándose a los 100 años de edad, Balaguer continuaba siendo el líder indiscutible del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y tan reciente como en las elecciones presidenciales del 2000 consolidó al partido rojo como tercera fuerza política al alcanzar un 24.60%, quedando solo un 0.34 detrás de Danilo Medina y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Esos comicios del 2000 fue la última demostración de poder de Balaguer tanto dentro del reformismo como en el ámbito político nacional; entre 1966 y ese año 2000, el seis veces presidente de la República fue el candidato de parte del Partido Reformista en todas las elecciones realizadas en ese periodo (1966, 1970, 1974, 1978, 1982, 1986, 1990, 1994 y 2000), a excepción del torneo de 1996.

¿Cómo se convirtió en el líder reformista? El hijo de Joaquín Balaguer Lespier y Carmen Cecilia Ricardo comenzó su carrera política dentro del entonces Partido Dominicano y bajo el manto del dictador Rafael Leónidas Trujillo. Durante los 30 años del régimen, el nacido en el primer día de septiembre de 1906 en Santiago de los Caballeros ocupó varios puestos dentro del gabinete gubernamental, llegando, incluso, a “ocupar” el título de Presidente de la República en 1960 como uno de los jefes de Estado que eran “puestos” por el dictador en búsqueda de “legitimar” su régimen.

Foto de archivo de Joaquín Balaguer

Tras la muerte del tirano en mayo de 1961, al igual que la gran mayoría de los rostros que acompañaron al “jefe”, el mismo fue exiliado hacia los Estados Unidos. Balaguer retornaría al país justo después de que culminara la intervención norteamericana y el país preparándose para las elecciones presidenciales de 1966, el mismo fue postulado como se enfrentaría a Juan Bosch y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), quien ganó los comicios de 1962 pero fue derrocado solo meses después.

Los 12 años Tanto Bosch como los dirigentes del PRD alegaron recibir “constantes amenazas”, por lo que su campaña electoral se vio reducida a alocuciones y discursos radiales su campaña electoral por las “constantes amenazas”. Con esas circunstancias, Balaguer y los reformistas ganaron las elecciones el 57.66% de los votos a su favor contra un 39.04% obtenido por Bosch. En esos primeros cuatro, de los denominados 12 años, las denuncias de represión y persecución política contra los adversarios de Balaguer se comenzaron a acentuar y debido a esto, Bosch decidió que ni él ni el PRD participarían en las elecciones de 1970, debido a que “no existían las condiciones de llevar a cabo unas elecciones democráticas”. Con la Constitución de la Republica en la mano, el presidente Balaguer presta juramento para un nuevo periodo presidencial ante la Asamblea Nacional.

Con la Constitución de la Republica en la mano, el presidente Balaguer presta juramento para un nuevo periodo presidencial ante la Asamblea Nacional.Listín Diario/ García Valoy

La oposición a los reformistas vino de la mano de Francisco Lora, quien a pesar de ser el vicepresidente de Balaguer durante ese primer mandato se postuló como el candidato presidencial del Movimiento de Integración Democrática (MIDA), partido fundado por él tras “descontentos” con los reformistas y el propio Presidente de la República. En esas elecciones presidenciales, Balaguer y los colorados volverían a ganar la Presidencia de la República con 57.11% de los votos dejando en un lejano segundo lugar a Lora y el MIDA, quienes apenas alcanzaron un 20.37% de los sufragios emitidos. Durante el siguiente cuatreño, mientras desde el Gobierno se “enfocaban” en impulsar leyes para una reforma agraria y otra para estimular el desarrollo de la industria y fortalecimiento de las zonas francas, las denuncias de represión, violación de derechos se continuaron acentuando llegando al punto de que para las elecciones de 1974, la coalición de partidos que buscaba integrar el denominado “Acuerdo de Santiago”, entre ellos el PRD, el Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC), un naciente PLD y otro, se abstuvo de participar citando que “no existían las condiciones democráticas necesarias”, según los reportes periodísticos de la época.

El presidente del Senado, Adriano Uribe Silva coloca la banda presidencial a Joaquín Balaguer.

El presidente del Senado, Adriano Uribe Silva coloca la banda presidencial a Joaquín Balaguer.Listín Diario

Las circunstancias dieron como resultado que Balaguer y los reformistas alcanzaran un 84.67%, siendo el máximo alcanzado por un candidato presidencial desde la caída de la dictadura de Trujillo a la fecha. Su único contrincante fue Luis Homero Lajara Burgos, del Partido Demócrata Popular (PDP).

El fin de los 12 años La primera derrota electoral de Balaguer llegaría en 1978 de la mano de Antonio Guzmán Fernández y el PRD. Guzmán Fernández sacó un 52.36% de los votos emitidos, mientras que el entonces saliente mandatario saldría con un segundo lugar y un 42.96%.

Traspaso de mando del extinto presidente Joaquín Balaguer al nuevo presidente electo, Antonio Guzmán, en el año 1978.

Traspaso de mando del extinto presidente Joaquín Balaguer al nuevo presidente electo, Antonio Guzmán, en el año 1978.Archivo Listín Diario

El PRD continuaría su buen ritmo, a pesar del suicidio de Guzmán Fernández y Salvador Jorge Blanco derrotaría también a un Balaguer que quedó terminó con un 39.20%, frente a un 46.70% del partido blanco.

10 años más Aprovechando la división del PRD en varias facciones, y el rechazo a la gestión de Gobierno de Jorge Blanco, los dominicanos volverían a elegir a Balaguer quien en unas cerradas elecciones terminó con 41.55% a su favor frente a un 39.49% obtenido por Jacobo Majluta y los perredeistas. El presidente saliente, Salvador Jorge Blanco felicita al presidente entrante, Joaquín Balaguer.

El presidente saliente, Salvador Jorge Blanco felicita al presidente entrante, Joaquín Balaguer.Listín Diario

Con su retorno a la cabeza del Poder Ejecutivo, las denuncias de abuso de poder volvieron a aparecer. Para las elecciones de 1990, a las cuales Balaguer se volvería a presentar como el candidato presidencial de los reformistas, los reportes periodísticos de la época indicaban que Bosch, quien se presentó como candidato presidencial del PLD denunció, señaló que se realizó un “fraude colosal” en su contra. Los reformistas alcanzaron un 35.05%, mientras que Bosch se quedó con un 33.79%, una distancia de solo 25,000 votos entre ambos. Con el país aun resistiendo los efectos de la crisis postelectoral, la República Dominicana se preparaba para las elecciones presidenciales de 1994 en donde un PRD encabezado por Peña Gómez eran los “favoritos” para ganar. Sin embargo, los resultados finales arrojaron otra cerrada victoria para Balaguer con un 42.29 % y 1,275,460 votos, aventajando solo por 22,281 a Peña Gómez quien se quedó con 1,253,179 sufragios a su favor y un 41.55%.

El presidente Joaquín Balaguer junto al vicepresidente, Carlos MoralesTroncoso.

El presidente Joaquín Balaguer junto al vicepresidente, Carlos Morales Troncoso.Listín Diario/ Napoleón Leraux

Pacto por la democracia Las acusaciones de fraude y el reclamo de la población dejaron al país al borde de otra “guerra civil” y en búsqueda de evadir esa situación tanto Balaguer como Peña Gómez se sentaron en la mesa de diálogo para trabajar en un acuerdo para alivianar la tensión nacional. Balaguer propuso continuar en la presidencia por los dos años siguientes, mientras que Peña Gómez sería designado vicepresidente y lo reemplazaría en 1996. De su lado, el líder del PRD en su contra oferta le daba la potestad a Balaguer para que gobernara por dos años y que después debía abandonar entonces la presidencia para permitir nuevas elecciones libres que estarían organizadas bajo una nueva Junta Central Electoral (JCE), sujeta a una nueva ley electoral, con estrictos controles y bajo supervisión internacional. Posteriormente, se realizó una modificación a la Constitución en donde se estableció que la reelección presidencial para un segundo término consecutivo quedaría prohibida. Y que para que resulte electo un presidente, un candidato debería obtener una votación de 45 por ciento más un voto. Si este no era el caso, tendría que realizarse una segunda vuelta. Balaguer aceptó el trato pero luego de una negociación con el PLD, el límite para obtener una victoria se aumentó a un 50 % + 1.

José Francisco Pena Gómez y Joaquín Balaguer en la firma del Pacto por la democracia

José Francisco Pena Gómez y Joaquín Balaguer en la firma del Pacto por la democraciaArchivo / Listín Diario

Los últimos pasos Como consecuencia de ese pacto, Balaguer no se presentaría como candidato presidencial en las elecciones de 1996, y Jacinto Peynado, quien fuera su vicepresidente en su último periodo, lo sustituiría en la boleta. Con Bosch cediendo la candidatura del PLD a Leonel Fernández y Balaguer ausente durante toda la campaña electoral, colocaban a Peña Gómez como el candidato a vencer. Los resultados de los comicios del 16 de mayo fueron los esperados, el PRD y Peña Gómez encabezaron las votaciones al obtener un 45.94%, aventajando por siente puntos porcentuales a Fernández y el PLD quienes sacaron un 38.93% de los votos. Peynado y el PRSC fueron víctimas del ausentismo de Balaguer, y apenas sacaron un 15%, siendo el porcentaje más bajo en su historia partidaria hasta ese momento. A pesar de esos resultados, Peña Gómez y Leonel irían a una segunda vuelta electoral debido a las nuevas estipulaciones establecidas en la entonces nueva Constitución. Balaguer volvería al escaparate público para apoyar a Fernández y en un acto multitudinario, con Bosch y el líder reformista sentados a un lado del otro, se anunció la firma del denominado “Frente Patriótico”.
Con los comicios de 1996 termina el antagonismo del PRSC y el PLD, con la conformación de un Frente Patriótico que presentó a Leonel Fernández como el candidato presidencial para enfrentarse, en una segunda vuelta electoral, a José Francisco Peña Gómez, candidato del PRD.

Con los comicios de 1996 termina el antagonismo del PRSC y el PLD, con la conformación de un Frente Patriótico que presentó a Leonel Fernández como el candidato presidencial para enfrentarse, en una segunda vuelta electoral, a José Francisco Peña Gómez, candidato del PRD.

"El camino malo está cerrado… cerrado definitivamente a la maldad y a la demagogia y abierto de par en par al patriotismo dominicano", fue la oración pronunciada por Balaguer al momento de levantarle las manos a Bosch y Fernández y sellando la alianza. El “Frente Patriótico” de inmediato en embarco en una campaña agresiva en contra de Peña Gómez, en donde le cuestionaron su dominicanidad. La estrategia funcionó y Fernández sobrepasó la ventaja que tenía en su contra para derrotar a Peña Gómez. Ese domingo 30, el PLD ganó una cerrada segunda vuelta, al obtener un millón 466,382 votos, contra un millón 394,641 sufragios del PRD. Volvería para las citadas elecciones del 2000 como candidato presidencial y su 24.60% lograron dividir el voto lo suficiente como para que Hipólito Mejía y el PRD sacaran 49.87%, indicando que se debería celebrar una segunda vuelta entre Mejía y Medina. Medina iría en búsqueda del apoyo de Balaguer y los reformistas, sin embargo, estos se negarían apoyar una nueva vez al PLD debido a que alegaron que los peledeístas no cumplieron con su parte del acuerdo logrado en 1996. La negativa llevo a Medina a reconocer la victoria de Mejía, lo que permitió que no se llevara a cabo una segunda vuelta electoral.

Un legado dividido Al momento de su fallecimiento, Balaguer era una de las figuras más veneradas por la población dominicana; sin embargo, las acusaciones de fraude y los señalamientos de persecución y represión política lo convierten, de la misma forma, en una de las más repudiadas durante sus 24 años como Presidente de la República. Funeral de Estado al expresidente Joaquín Balaguer, fallecido el 14 de julio de 2002.
Funeral de Estado al expresidente Joaquín Balaguer, fallecido el 14 de julio de 2002.

Funeral de Estado al expresidente Joaquín Balaguer, fallecido el 14 de julio de 2002.

De Balaguer… a Alofoke Tras el fallecimiento de Balaguer, el PRSC llevó a Eduardo Estrella (2004) y Amable Aristy (2008) como sus candidatos presidenciales en las próximas dos elecciones con ninguno sobrepasando el umbral del 10% votos. Con esos resultados en mente, desde las elecciones de 2012 a la fecha, el PRSC ha optado por utilizar su casilla electoral para apoyar a candidatos de otros partidos incluyendo a Medina, Luis Abinader (2016 y 2024) y Fernández (2020). Con Aristy Castro siendo el último candidato presidencial propio del PRSC, las autoridades del partido rojo se encuentran evaluando presentar a alguien fuera del ámbito político actual, como la persona que encabece su propuesta en el torneo electoral del 2028. Esa posición ha llevado a que el debate gire en torno a si Santiago Matías, empresario e influencer conocido como Alofoke, aceptará la nominación presidencial de ese partido.
Imagen tomada de una captura de pantalla de un audiovisual del PRSC en X

Imagen tomada de una captura de pantalla de un audiovisual del PRSC en XFuente Externa

Alofoke ha señalado en varias ocasiones que se encuentra sopesando la idea de presentarse como candidato presidencial de los reformistas, mientras que estos han defendido la posibilidad de la idea indicando que cualquiera que cumpla con los requisitos establecidos en la Constitución de la República.

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