lunes, 18 de mayo de 2026

Economía | El FMI advierte de un momento «muy crítico» y pide evitar medidas que «empeoren» la crisis

Economía | El FMI advierte de un momento «muy crítico» y pide evitar medidas que «empeoren» la crisis
Este contenido fue publicado en18 mayo 2026 - 10:19

París, 18 may (EFE).- La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advirtió este lunes de que la economía mundial atraviesa un momento «muy crítico» y reclamó al G7 medidas coordinadas para mitigar el impacto económico de la guerra en Oriente Medio, así como evitar decisiones que «empeoren la situación».

un repaso semanal de las últimas noticias de la actualidad hispanohablante que se han publicado en distintos medios de comunicación de Suiza.
A su llegada a la reunión del G7 de Finanzas, que se celebra hoy y mañana en París, Georgieva subrayó la importancia de la cita para definir «el camino correcto para ir adelante» en materia de política económica global.

«Estamos en un momento muy crítico para centrar la atención en medidas políticas que puedan aliviar el impacto del ‘shock’ que estamos experimentando actualmente, y la conversación que tendrá lugar en esta sala es muy importante para encontrar el camino correcto para ir adelante», declaró la responsable del FMI antes de reunirse con los ministros de Finanzas del G7 (Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, Canadá y Japón).

Preguntada por la situación de los mercados de bonos, la directora del FMI dijo que el organismo sigue de cerca su evolución y advirtió de que las tensiones financieras tienden a intensificarse cuando los precios del barril de petróleo se mantienen por encima de los 100 dólares y los efectos de los conflictos internacionales, dijo, ya están incorporados en el mercado.

En este contexto, subrayó la necesidad de evitar decisiones de política económica que puedan agravar la situación.

«Es muy importante, quiero subrayarlo, que esa es una postura política clara: no aplicar medidas que empeoren la situación», afirmó Georgieva, en un mensaje de cautela dirigido a los gobiernos y bancos centrales del G7, cuyos responsables también participan en el encuentro de París. EFE
cat-ac/alf
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ISO 37001 en Aduanas: cuando la integridad deja de ser discurso y se convierte en sistema

ISO 37001 en Aduanas: cuando la integridad deja de ser discurso y se convierte en sistema

La implementación y sostenimiento de un Sistema de Gestión Antisoborno bajo la norma ISO 37001 en la Dirección General de Aduanas (DGA) no es un trámite de prestigio: es una decisión estratégica que fortalece la confianza, reduce riesgos operativos y alinea la facilitación del comercio con la transparencia que exige el mundo.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En tiempos de hiperexposición pública, cadenas globales de valor más exigentes y una ciudadanía menos tolerante a las zonas grises, la integridad institucional ya no puede depender de la buena voluntad individual, de consignas ocasionales ni de campañas esporádicas. La integridad, para ser creíble, debe funcionar como un sistema: medible, auditado, corregible, sostenido en el tiempo. Ese es el valor de que una institución como la Dirección General de Aduanas insista —como lo ha reafirmado públicamente— en fortalecer sus controles mediante la Norma ISO 37001, concebida para establecer, implementar, mantener y mejorar un sistema de gestión antisoborno orientado a prevenir, detectar y responder al soborno, tanto en el sector público como en el privado.

Conviene subrayarlo: ISO 37001 no es una medalla; es un marco de gobernanza que obliga a pasar del “decir” al “hacer”. La norma se enfoca en estructurar políticas, roles, evaluaciones de riesgo, controles y mecanismos de respuesta para combatir el soborno de forma sistemática, elevando el estándar de cumplimiento y reduciendo costos asociados a prácticas indebidas, además de fortalecer la confianza de las partes interesadas. En la administración pública, donde los incentivos y presiones pueden ser complejos, la existencia de un esquema normativo auditable contribuye a disminuir el espacio para la discrecionalidad improductiva y a fortalecer la trazabilidad de las decisiones, lo que se traduce en institucionalidad: reglas claras, controles efectivos y responsabilidades definidas.

La discusión adquiere mayor relevancia cuando se entiende el rol de una aduana moderna. Aduanas no es solo una ventanilla recaudadora; es un nodo de seguridad, competitividad y reputación-país. La propia Organización Mundial de Aduanas (OMA), en su Declaración de Arusha Revisada, recuerda que las administraciones aduaneras contribuyen a objetivos nacionales como la recaudación, la protección de la comunidad, la facilitación del comercio y la seguridad nacional, y advierte que la corrupción puede limitar severamente esa capacidad, reduciendo la inversión extranjera, elevando costos, manteniendo barreras al comercio y erosionando la confianza pública. En otras palabras: la integridad aduanera no es una virtud abstracta; es un factor directo de eficiencia económica y legitimidad estatal.  

Desde esa perspectiva, lo importante no es únicamente que la DGA comunique que fortalece su integridad mediante ISO 37001; lo determinante es que exista evidencia de implementación y continuidad. Y la hay. La DGA informó que recibió la certificación ISO 37001 del Sistema de Gestión Antisoborno en junio de 2023, tras un proceso de auditoría que determinó la puesta en marcha de procesos, procedimientos y políticas orientadas a prevenir y mitigar riesgos de soborno y corrupción. Más aún, la información publicada posteriormente en medios da cuenta de auditorías de seguimiento que evaluaron procedimientos, canales y acciones correctivas, así como el alcance sobre procesos sensibles como Operadores Económicos Autorizados (OEA), soporte a usuarios en la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), registros de importadores y exportadores, y compras y contrataciones. Cuando un sistema antisoborno cubre precisamente esas áreas —donde se cruzan intereses, trámites, tiempos, costos y decisiones—, el mensaje es claro: se está intentando blindar el “corazón operativo” de la institución, no solo la periferia. 

Este punto es crucial porque, en el comercio internacional, la corrupción no solo es un problema ético; es un impuesto invisible. Distorsiona la competencia, encarece operaciones, introduce incertidumbre y penaliza al operador que cumple. La ISO 37001, al promover un enfoque sistemático para prevenir y responder al soborno, persigue exactamente lo que necesita una aduana que aspira a ser moderna: previsibilidad y confianza. Y la OMA, al insistir en liderazgo, marco regulatorio simplificado y transparencia como pilares de integridad, conecta directamente la lucha anticorrupción con la facilitación del comercio: menos fricción, menos “zonas grises”, menos oportunidades de captura. 

Ahora bien, un editorial profundo no puede quedarse en la proclamación del estándar: debe mirar la integridad como una política pública en evolución. La certificación y su mantenimiento sirven si se convierten en cultura institucional y práctica diaria: evaluación constante de riesgos, debida diligencia con terceros, controles financieros y no financieros, canales confiables para denuncias, investigación oportuna, consecuencias proporcionales y aprendizaje organizacional. La experiencia internacional sugiere que los sistemas de integridad colapsan cuando se vuelven ceremoniales; por eso la vigilancia y la disciplina deben ser permanentes, especialmente en instituciones con alto contacto transaccional y capacidad de decisión sobre flujos económicos. 

En el caso aduanero, además, la integridad debe caminar al lado de la modernización. No hay transparencia robusta sin procesos estandarizados, digitalizados y trazables; no hay control efectivo sin datos confiables; no hay prevención real si los puntos de contacto críticos no están mapeados con precisión. La Declaración de Arusha Revisada insiste en que la corrupción se combate con programas integrales y sostenidos, y que la simplificación regulatoria y la eliminación de “red tape” reducen oportunidades indebidas. Por su parte, ISO 37001 plantea un enfoque de mejora continua: revisar, corregir, fortalecer. Si se toma en serio esa lógica, la integridad deja de ser un “departamento” y pasa a ser un atributo transversal del servicio público: desde la atención al usuario hasta las compras, desde el despacho hasta la gestión de riesgos. 

Hay, además, un efecto estratégico que a veces se subestima: la integridad institucional como ventaja competitiva nacional. Un país que aspira a ser plataforma logística y manufacturera necesita que su aduana sea percibida como predecible, profesional y confiable. Y esa confiabilidad no se decreta: se demuestra con estándares, auditorías, resultados y comunicación transparente. La propia DGA, al documentar su certificación y destacar que el sistema promueve la confianza de las partes interesadas, apunta en esa dirección: reputación como activo. La OMA, por su lado, conecta integridad con inversión extranjera, costos y confianza pública; es decir, con variables económicas reales. 

Por eso, la conversación correcta no es “¿tenemos ISO 37001?”, sino “¿qué estamos logrando con ella y cómo lo sostenemos?”. Sostener implica blindar la independencia de las funciones de cumplimiento, consolidar la formación continua del personal, robustecer la gestión de denuncias y proteger la confidencialidad, reforzar la debida diligencia con proveedores y asociados, y medir resultados con indicadores que la ciudadanía y el sector productivo puedan comprender. Implica, también, coherencia: que los controles no sean selectivos, que el estándar se aplique en los puntos críticos y que el sistema no dependa del entusiasmo de una coyuntura, sino de la institucionalidad. 

Al final, lo que está en juego es simple y enorme: la credibilidad del Estado en uno de sus puntos más sensibles. Cuando Aduanas convierte la integridad en sistema, no solo protege su misión; protege el clima de negocios, fortalece la competitividad y eleva la confianza ciudadana. ISO 37001, bien entendida, es una promesa verificable: que la transparencia no será un acto de fe, sino un método; no una consigna, sino una práctica; no una campaña, sino un estándar.  

#GuasábaraEditor

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Exportaciones de zonas francas superan los USD 2,800 millones en el primer cuatrimestre de 2026


Energia

Exportaciones de zonas francas superan los USD 2,800 millones en el primer cuatrimestre de 2026

El CNZFE informó que el sector registró un crecimiento interanual de 4.3 %, consolidando el dinamismo de las exportaciones dominicanas.
18 de Mayo 2026 |  Zonas Francas


Santo Domingo.- El Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE) informó que las exportaciones del sector alcanzaron los USD 2,803.3 millones durante el período enero-abril de 2026, lo que representa un crecimiento interanual de 4.3 % y un incremento absoluto de USD 115.2 millones respecto al mismo período de 2025.

El desempeño del sector fue impulsado por segmentos estratégicos de alto valor agregado, como los productos médicos y farmacéuticos, que alcanzaron exportaciones por USD 966.0 millones, seguidos por el tabaco y sus derivados con USD 461.2 millones, y los productos eléctricos y electrónicos con USD15.2 millones.

En términos de crecimiento, estos últimos sectores mostraron importantes expansiones, evidenciando el fortalecimiento de la base industrial del país y su capacidad de insertarse en mercados sofisticados y exigentes.

El director ejecutivo del CNZFE, Johannes Kelner, destacó que: “Estos resultados confirman la extraordinaria solidez y sostenibilidad del régimen de zonas francas dominicano, así como su creciente atractivo para la inversión internacional. La República Dominicana continúa consolidándose como una de las plataformas más dinámicas, confiables y competitivas de la región para la producción orientada a la exportación, ofreciendo condiciones excepcionales para el desarrollo de operaciones de alto valor y proyección global”.

Asimismo, se observa un proceso sostenido de diversificación productiva, con crecimientos destacados en actividades como metales y sus manufacturas (62.5 %), comercializadoras (23.2 %) y productos químicos (20.6 %), lo que pone de manifiesto la evolución del ecosistema de zonas francas hacia actividades de mayor complejidad tecnológica y valor agregado.

El señor Kelnar resaltó la confianza del inversionista internacional en el modelo dominicano de zonas francas, sustentado en un entorno macroeconómico estable, un marco regulatorio competitivo y una infraestructura productiva en constante fortalecimiento. “Los resultados se ven potenciados por las políticas impulsadas por la actual administración del presidente Luís Abinader Corona, orientadas a la promoción de la inversión, la mejora del clima de negocios y la consolidación de la seguridad jurídica, concluyó el director”.

Las perspectivas para el resto del año se mantienen favorables, impulsadas por la continua llegada de nuevas inversiones, la expansión de capacidades productivas y la creciente integración de la República Dominicana en las cadenas globales de valor, especialmente en sectores intensivos en manufactura avanzada y servicios de exportación, concluye la nota.

https://presidencia.gob.do/noticias/exportaciones-de-zonas-francas-superan-los-usd-2800-millones-en-el-primer-cuatrimestre-de

OPINIÓN |
Zonas francas: el termómetro exportador que confirma el salto dominicano hacia el valor agregado

Con más de USD 2,803 millones exportados entre enero y abril de 2026, el régimen de zonas francas vuelve a demostrar que la competitividad no es un eslogan: es una arquitectura de datos, inversión, logística y confianza que el país debe profundizar para escalar en las cadenas globales de valor.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
En economía, los hitos no se celebran solo por su magnitud, sino por lo que revelan: dirección, consistencia y capacidad de adaptación. Que las exportaciones de zonas francas hayan alcanzado USD 2,803.3 millones en el primer cuatrimestre de 2026 —con un crecimiento interanual de 4.3 % y un aumento absoluto de USD 115.2 millones— es, ante todo, una señal de que la República Dominicana está consolidando un patrón de desempeño que resiste la volatilidad externa y se afirma en un modelo productivo que aprende, corrige y escala. En un entorno global donde las cadenas de suministro siguen sometidas a tensiones geopolíticas, cambios regulatorios y presiones de costos, sostener el crecimiento exportador, aun en márgenes moderados, es una forma concreta de estabilidad: la que se expresa en órdenes de compra, empleo y divisas que entran al país.

Lo más relevante de este desempeño no es únicamente el monto total, sino su composición. La tracción proviene de segmentos de alto valor agregado, encabezados por productos médicos y farmacéuticos (USD 966.0 millones) y seguidos por tabaco y derivados (USD 461.2 millones), junto a la canasta de productos eléctricos y electrónicos, que mantiene su presencia como componente estratégico del portafolio exportador. Esta estructura no surge por azar: revela una apuesta por industrias con estándares exigentes, alta trazabilidad, cumplimiento regulatorio y capacidades técnicas que elevan el “listón” de la manufactura nacional. Dicho de otro modo, cuando el país exporta más dispositivos médicos, farmacéuticos o manufactura especializada, no solo vende bienes; exporta también procesos, certificaciones y reputación.

Ese salto cualitativo se entiende mejor cuando se observa el pulso trimestral. Entre enero y marzo de 2026, las exportaciones del régimen alcanzaron USD 2,085.1 millones, también con crecimiento de 4.3 %, y el mes de marzo registró USD 841.2 millones, señalado como un máximo mensual en la trayectoria del sector. Cuando un sistema exportador marca picos mensuales, normalmente se asocia a una combinación virtuosa: capacidad instalada operando con mayor eficiencia, demanda externa sostenida y una logística que responde. Y esto importa porque, en el comercio internacional, el verdadero diferenciador no es “producir”; es cumplir a tiempo, con calidad constante y previsibilidad, incluso cuando el entorno se vuelve adverso.

También hay un mensaje contundente en la diversificación productiva que reporta el propio ecosistema de zonas francas. Los crecimientos en metales y manufacturas (62.5 %), comercializadoras (23.2 %) y productos químicos (20.6 %) indican que el régimen no está “encerrado” en una matriz tradicional, sino en transición hacia actividades de mayor complejidad y, por tanto, mayor resiliencia. La diversificación no es una meta ornamental; es una política de riesgo: reduce la exposición a shocks sectoriales, abre espacio a proveedores locales especializados y aumenta el aprendizaje tecnológico dentro de las plantas y parques industriales. En ese trayecto, cada nueva línea de producción con más ingeniería, más control de calidad y más procesos de cumplimiento internacional fortalece el tejido industrial del país.

Ahora bien, un editorial responsable no se limita a aplaudir resultados; debe leer su significado estratégico y advertir los desafíos que vienen. Primero: el reto de la medición completa. El propio CNZFE ha subrayado el peso de las empresas que exportan servicios bajo el régimen, vinculadas a empleos y exportaciones que —si se integran plenamente a la contabilidad— podrían elevar la comprensión del impacto total, incluyendo aproximadamente 38,000 empleos y más de mil millones de dólares en exportaciones asociadas a servicios. Esto es crucial porque el mundo está moviéndose hacia cadenas híbridas: manufactura + servicios (diseño, soporte, analítica, back office, ingeniería), y quien mide bien, gestiona mejor. Si el país aspira a competir por proyectos de manufactura avanzada, también debe competir en data: estadísticas oportunas, interoperables y útiles para decisiones públicas y privadas.

Segundo: la inversión y el “pipeline” de capital. En el primer trimestre de 2026 se reportó una IED de USD 1,536.7 millones, y dentro de ese total el sector zonas francas captó 7.6 % (USD 117 millones). Esta cifra confirma atractivo, pero también advierte algo: el mundo del nearshoring y la relocalización productiva no premia a quien se duerme. La competencia regional por proyectos de dispositivos médicos, electrónica, logística industrial y servicios exportables es feroz; la inversión llega donde percibe estabilidad, costos competitivos, infraestructura, capital humano y rapidez regulatoria. En esa carrera, la República Dominicana debe seguir afinando el “paquete completo”: energía confiable, conectividad portuaria y aeroportuaria, trámites previsibles, seguridad jurídica y talento técnico.

Tercero: el desafío de los encadenamientos. Las zonas francas pueden ser un motor exportador y, al mismo tiempo, un puente hacia una mayor densidad de proveedores locales. Pero ese puente no se construye con discursos; se construye con certificaciones, financiamiento, asistencia técnica, compras estratégicas y estándares compartidos. En la práctica, el país tiene una oportunidad: usar el crecimiento exportador como palanca para que más empresas dominicanas se conviertan en suplidoras de calidad mundial, especialmente en empaques, plásticos industriales, metalmecánica, componentes eléctricos, logística de valor agregado y servicios profesionales. Si ese salto ocurre, el efecto multiplicador será mayor: más valor retenido localmente, más aprendizaje y más empleos con mejores salarios.

La lectura histórica también suma perspectiva. En el primer semestre de 2025, el sector zonas francas representó 62 % de las exportaciones totales del país, con USD 4,279.9 millones exportados, y Estados Unidos como principal destino con una participación dominante. Esa cifra deja una conclusión: el régimen no es un “sector más”; es un eje estructural del comercio exterior dominicano. Precisamente por eso, la conversación pública debe elevarse: no basta con medir récords; hay que administrar riesgos. Una alta concentración de destino o de mercados obliga a sostener una diplomacia comercial activa, vigilancia regulatoria (especialmente en sectores médicos y farmacéuticos) y capacidad de respuesta ante cambios arancelarios, sanitarios o de cumplimiento.

A partir de aquí, la pregunta estratégica es simple: ¿qué hacemos para que USD 2,803.3 millones en cuatro meses no sea solo una buena noticia, sino un peldaño hacia una economía exportadora más sofisticada? La respuesta, aunque compleja, puede resumirse en una idea: convertir el desempeño coyuntural en ventaja estructural. Eso implica acelerar la transformación tecnológica dentro de los parques, consolidar una gobernanza de datos robusta, ampliar la formación técnica alineada a los sectores de mayor crecimiento y fortalecer la infraestructura logística para sostener picos de exportación sin fricciones. Implica también proteger lo que ya se ha ganado: la reputación de confiabilidad del país como plataforma productiva, una reputación que se construye con cumplimiento y se pierde con retrasos, improvisaciones o incertidumbre.

En el fondo, el mensaje que deja este primer cuatrimestre es nítido: la República Dominicana está en una ventana de oportunidad. El mundo busca cadenas más cercanas, más resilientes y con menores riesgos. Y el país, a través de su régimen de zonas francas, está demostrando que puede responder con exportaciones crecientes, diversificación y segmentos de alto valor agregado. La tarea ahora es no conformarse: convertir la buena cifra en un proyecto nacional de competitividad exportadora sostenida, donde cada punto de crecimiento signifique más innovación, más valor local y más presencia dominicana en los mercados más exigentes del planeta.
https://noticiasguasabara.blogspot.com/2026/05/exportaciones-de-zonas-francas-superan.html

Pausar para evitar la guerra: la diplomacia del “ataque listo” y el pulso real de la negociación | Donald Trump dijo que canceló un ataque contra Irán que estaba previsto para el martes: “Las negociaciones son serias”

Pausar para evitar la guerra: la diplomacia del “ataque listo” y el pulso real de la negociación

Cuando una potencia anuncia que detiene un golpe inminente “por negociaciones serias”, el mensaje no es solo de contención: es un recordatorio de que, en la geopolítica contemporánea, la paz también se administra con credibilidad militar, mediaciones regionales y cálculo de costos globales.

La información conocida hasta ahora describe un giro de última hora: Estados Unidos decidió “mantener en pausa” un ataque militar que habría estado programado para el martes, bajo el argumento de que “se están llevando a cabo negociaciones serias” orientadas a un acuerdo. En paralelo, la misma comunicación sostiene un segundo mensaje, igual de importante: la estructura militar debe quedar lista para proceder con una ofensiva de gran escala si no se alcanza un “acuerdo aceptable”. Ese doble registro —tregua verbal y amenaza operacional— no es una contradicción accidental; es, en muchos casos, el corazón de la coerción diplomática moderna: abrir una ventana de diálogo sin desactivar por completo el mecanismo de presión. 

El detalle que cambia el tablero, sin embargo, no es solo la pausa, sino quién la solicitó y qué revela esa intermediación. Según los reportes, el aplazamiento se adoptó tras gestiones de Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, tres capitales con canales de comunicación, intereses energéticos y capacidad de influencia sobre el “clima” regional. El movimiento sugiere que el Golfo intenta evitar una escalada que pueda incendiar rutas marítimas, inversiones y seguridad interna, al tiempo que busca conservar relevancia como arquitecto de la desescalada. Para el sistema internacional, este tipo de mediación tiene un significado práctico: la diplomacia no se juega solo en salas multilaterales, sino en la capacidad de ciertos actores de “comprar tiempo” para que las partes se acerquen sin perder la cara. 

La frase clave no es “cancelé”, sino “pospuse”. Ese matiz convierte el anuncio en un instrumento de negociación: la suspensión es condicionada, reversible y diseñada para aumentar el costo de la negativa. De hecho, las coberturas coinciden en que la decisión fue comunicada en redes sociales, con una advertencia explícita de preparación militar inmediata si el acuerdo no llega. En términos de señalización, esto persigue dos objetivos simultáneos: ofrecer a Teherán un incentivo para seguir conversando y, a la vez, tranquilizar a aliados y audiencias internas de que la presión no se diluye. El riesgo es conocido: cuando la amenaza se vuelve parte del guion, aumenta la probabilidad de error de cálculo, incidentes de bandera, o acciones de terceros que busquen sabotear la negociación para forzar la escalada

El segundo eje del anuncio apunta al punto más sensible: el componente nuclear. Los reportes subrayan que el entendimiento buscado incluiría la condición de “no armas nucleares para Irán”, presentada como elemento “fundamental” del eventual acuerdo. La insistencia en ese punto revela una lógica de “resultado mínimo verificable”: si se va a vender diplomacia en un entorno polarizado, debe presentarse como una ganancia tangible en materia de proliferación. Pero esa línea también define el campo de batalla de la negociación: verificación, plazos, alcance del enriquecimiento y levantamiento de sanciones suelen convertirse en el laberinto técnico-político donde muchos acuerdos naufragan o se congelan. En otras palabras: el “sí” político requiere ingeniería institucional; y la ingeniería institucional requiere confianza mínima, precisamente lo que la amenaza permanente erosiona.

El contexto importa porque el conflicto y su tregua frágil llevan meses alimentando incertidumbre. Coberturas recientes describen una dinámica de tensiones y conversaciones alrededor de la reapertura y estabilidad de rutas estratégicas, incluyendo el Estrecho de Ormuz, cuya importancia para el tránsito energético global lo convierte en termómetro inmediato de mercados y expectativas. Otros reportes señalan que, en días previos, hubo mensajes de presión y advertencias públicas que enmarcan la pausa actual como parte de una secuencia de ultimátums y repliegues tácticos. Visto así, el anuncio de “negociaciones serias” no es una ruptura con la lógica coercitiva; es una fase más dentro de un ciclo donde la diplomacia avanza cuando el costo esperado de la escalada supera el beneficio político de sostenerla. 

Para economías importadoras de energía —y más aún para islas y naciones caribeñas— lo crucial no es quién “gana” el pulso, sino si el mundo evita un nuevo shock de oferta. La sola expectativa de interrupciones en Ormuz tiende a trasladarse a precios, primas de seguros marítimos y volatilidad cambiaria, encareciendo fletes y presionando cadenas de suministro. Por eso, cada amago de escalada funciona como impuesto silencioso para países que no participaron en la decisión, pero sí pagan sus consecuencias en inflación importada, costos logísticos y riesgo-país. En el caso dominicano, el aprendizaje estratégico es directo: la política exterior y la política económica deben leer estas crisis como riesgos sistémicos que exigen anticipación, diversificación y coordinación público-privada, no solo reacción mediática. 

¿Qué nos dice, entonces, la “cancelación” del ataque? Que el orden internacional se mueve hoy entre tres fuerzas: la mediación regional (Golfo), la presión militar (disuasión) y la negociación con condiciones (no proliferación). Si una negociación progresa, no será por sentimentalismo diplomático, sino por convergencia de intereses: evitar una guerra costosa, estabilizar rutas energéticas y reducir incertidumbre para aliados. Pero si fracasa, la región vuelve a la lógica del “minuto a minuto”, donde un incidente menor puede disparar efectos globales desproporcionados.

La lección final es incómoda pero útil: la paz, en este tipo de crisis, rara vez llega como un acto moral; llega como una decisión racional de costos. Y cuando la paz se decide por costos, los países prudentes se preparan para ambos escenarios: apoyan salidas diplomáticas verificables, pero también blindan su economía ante disrupciones. En esa línea, conviene que República Dominicana fortalezca su lectura de riesgo geopolítico: monitoreo permanente de energía y fletes, planificación de contingencias, y una diplomacia económica que entienda que la estabilidad internacional también se negocia desde los márgenes. 

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor 

Referencias

[infobae.com], [usnews.com] [bloomberg.com], [aljazeera.com] [usnews.com][dw.com]

[bloomberg.com] [rtve.es] [elpais.com], [usnews.com] [rtve.es] [dw.com]

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Donald Trump dijo que canceló un ataque contra Irán que estaba previsto para el martes: “Las negociaciones son serias”

El presidente de Estados Unidos dijo que tomó la decisión a instancias de los líderes de Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. “Estamos preparados para lanzar un ataque a gran escala contra Irán en caso de que no se alcance un acuerdo aceptable”, aseguró
#Geopolítica #EstadosUnidos #Irán #MedioOriente #Diplomacia #SeguridadGlobal #TensiónGlobal #Internacional #Trump #PazOPresión https://www.infobae.com/america/mundo/2026/05/18/donald-trump-dijo-que-cancelo-un-ataque-contra-iran-que-estaba-previsto-para-el-martes-las-negociaciones-son-serias/

Exportaciones dominicanas se recuperan en abril de este año y crecen un 24 % interanual

Exportaciones dominicanas se recuperan en abril de este año y crecen un 24 % interanual
Las exportaciones acumuladas entre enero y abril de 2026 ascendieron a US$5,062.66 millones,
registrando un incremento interanual de 19.3 %, equivalente a US$822.15 millones adicionales
frente al mismo período de 2025, en el cual se reportaron US$4,240.52 millones.
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Exportaciones dominicanas se recuperan en abril de este año y crecen un 24 % interanual

Por Alexis Álvarez mayo 18, 2026 09:38 | Actualizado en mayo 18, 2026 10:03

La colocación de bienes dominicanos en los diferentes mercados extranjeros significó una recuperación en abril de este año, ya que, para ese mismo período de 2025, las exportaciones locales experimentaron una baja interanual de 6.2 %, equivalente a US$72.1 millones menos respecto a abril de 2024.

Además, el desempeño de abril de 2026 refleja una aceleración del comercio exterior dominicano en medio de un contexto internacional marcado por la desaceleración económica y la volatilidad logística.

Con este resultado, las exportaciones acumuladas entre enero y abril de 2026 ascendieron a US$5,062.66 millones, registrando un incremento interanual de 19.3 %, equivalente a US$822.15 millones adicionales frente al mismo período de 2025, en el cual se reportaron US$4,240.52 millones.

El crecimiento consolida la tendencia expansiva que ha mantenido el sector exportador dominicano durante los primeros cuatro meses del año. En ese cuatrimestre, las exportaciones promediaron US$1,265.66 millones mensuales.

Intercambio comercial

Las estadísticas de la DGA indican que el intercambio comercial (exportaciones e importaciones) de República Dominicana alcanzó los US$4,051.66 millones en abril de este año.

El monto representa un aumento de 12.4 %, equivalente a US$449.5 millones adicionales respecto a los US$3,602.10 millones reportados en el mismo mes de 2025.

Del total, las importaciones representaron US$2,711.10 millones, para una participación de 66.9 % del intercambio comercial. Mientras, las exportaciones constituyeron el 33.1 % restante, con US$1,340.55 millones.

En consecuencia, la balanza comercial dominicana continuó mostrando un déficit en abril de 2026, es decir, una mayor compra de bienes en los mercados extranjeros que ventas al exterior. Este saldo comercial fue de US$1,370.55 millones en ese mes.

Entre enero y abril de 2026, el intercambio comercial del país acumuló US$15,203.80 millones, para un aumento interanual de 9.3 %, equivalente a US$1,300.02 millones adicionales, en contraste con lo reportado en el mismo período de 2025, cuando totalizó US$13,903.78 millones.

En este caso, las importaciones representaron US$10,141.13 millones, equivalentes al 66.7 % del intercambio acumulado. En tanto, las exportaciones tuvieron una participación de 33.3 %, con US$5,062.66 millones registrados por las autoridades aduaneras. El saldo comercial acumulado fue un déficit de US$5,078.47 millones.

Por otro lado, la tasa de cobertura de las exportaciones se ubicó en 49.4 % en abril de 2026 y en 49.9 % en el acumulado a abril. Esto significa que las exportaciones dominicanas lograron cubrir cerca de la mitad del valor total importado por el país durante ambos períodos analizados.

https://elnacional.com.do/exportaciones-rd-se-recuperan-abril-y-crecen-24/

📊🇩🇴 ¡Las exportaciones dominicanas siguen en ascenso!

En el primer cuatrimestre de 2026, RD alcanzó US$5,062.7 millones en exportaciones, creciendo un 19.4 % 📈, impulsadas principalmente por el aumento en los precios del oro 🪙✨.

El oro lidera con US$1,045.3 millones (+113 %) y un récord de 77 toneladas exportadas 💰. Además, mercados clave como 🇺🇸 EE. UU., 🇨🇦 Canadá y 🇭🇹 Haití consolidan su rol como principales destinos.

También destacan sectores como dispositivos médicos 🏥, cigarros premium 🚬, textiles 👕 y cacao 🌱, reflejando una economía más diversificada.

💼 Las zonas francas aportan el 55.4 % del total, mientras el régimen nacional crece con fuerza (+48.2 %) 🚀.

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El oro y la ilusión del auge: entre la coyuntura favorable y el desafío estructural de las exportaciones dominicanas

El notable crecimiento de las exportaciones en el primer cuatrimestre de 2026, impulsado por el auge del oro en los mercados internacionales, abre una ventana de oportunidad para la República Dominicana, pero también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad y diversificación de su aparato exportador.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

El desempeño exportador de la República Dominicana durante los primeros cuatro meses de 2026 constituye, sin duda, una de las señales más positivas del pulso económico nacional en un entorno internacional marcado por la incertidumbre. Alcanzar los 5,062.7 millones de dólares en exportaciones, con un crecimiento de 19.4 % respecto al mismo período del año anterior, no es un dato menor. Representa, en términos absolutos, un incremento de 822.1 millones de dólares, reflejando una dinámica comercial robusta y alineada con los objetivos de inserción competitiva del país en la economía global.

Sin embargo, este crecimiento tiene un protagonista dominante y, a la vez, una advertencia implícita: el oro.

El metal precioso, históricamente reconocido como activo refugio en tiempos de volatilidad geopolítica y económica, ha experimentado un auge significativo, impulsado por las tensiones internacionales, especialmente en el contexto prolongado de conflictos en el Golfo Pérsico. Esta coyuntura ha elevado su cotización a niveles excepcionales, situándose en torno a los 4,561.90 dólares por onza troy al 15 de mayo, e incluso alcanzando picos de 4,722.86 dólares en fechas recientes. En este escenario, la República Dominicana ha capitalizado de manera efectiva la oportunidad, generando ingresos por 1,045.3 millones de dólares en exportaciones de oro, lo que representa un crecimiento de 113 % en comparación con el año anterior.

Este salto no solo responde a la mejora en los precios internacionales, sino también a un incremento sustancial en el volumen exportado: 77 toneladas entre enero y abril, cuadruplicando las 21 toneladas registradas en igual período de 2025. En abril, particularmente, el oro aportó 298.8 millones de dólares, con una expansión interanual de 164.2 %.

La lectura estratégica de estos datos obliga a reconocer que el país ha sabido aprovechar una ventaja coyuntural, pero también invita a reflexionar sobre la naturaleza de ese crecimiento. Depender en gran medida de un recurso extractivo, cuyo comportamiento está atado a variables externas impredecibles, implica riesgos latentes para la estabilidad futura del sector exportador.

En este contexto, resulta fundamental observar la estructura de los destinos comerciales. Estados Unidos continúa siendo el principal socio, con 2,379.8 millones de dólares, mientras que Canadá emerge como un actor clave, particularmente en la compra de oro, con 661.4 millones de dólares y un impresionante crecimiento de 234.4 %. Haití, por su parte, se mantiene como el tercer destino, con 442.7 millones de dólares, consolidando una relación comercial estratégica en el Caribe. Esta diversificación geográfica, aunque significativa, también refleja una dependencia marcada de ciertos mercados, lo que sugiere la necesidad de seguir ampliando horizontes comerciales hacia nuevas regiones.

Más allá del oro, la composición exportadora ofrece señales alentadoras de diversificación productiva. Sectores como los instrumentos y aparatos médicos, con 409.5 millones de dólares, los cigarros puros con 311.6 millones, los disyuntores eléctricos con 301.2 millones, así como los textiles y el cacao, evidencian la existencia de capacidades industriales y agroindustriales con potencial de expansión. Estos segmentos, menos expuestos a la volatilidad de los commodities, representan una base más estable para el crecimiento sostenido de las exportaciones.

En este entramado, las zonas francas continúan desempeñando un papel protagónico, aportando el 55.4 % del total exportado, equivalente a 2,803.3 millones de dólares. Este desempeño reafirma la efectividad del modelo de zonas francas como plataforma de producción orientada al mercado internacional, apoyada en ventajas logísticas, incentivos fiscales y una creciente integración a las cadenas globales de valor. No obstante, el dato más revelador es el crecimiento del régimen nacional, que alcanzó 2,153.5 millones de dólares, con un incremento de 48.2 %. Este dinamismo sugiere que la economía local está ganando terreno en la exportación de bienes, un elemento clave para la transformación estructural del país.

La pregunta de fondo, entonces, no es si el crecimiento es real —porque lo es—, sino si es sostenible. El auge del oro, aunque beneficioso en el corto plazo, no puede ser el pilar exclusivo del éxito exportador dominicano. La historia económica de los países dependientes de commodities demuestra que los ciclos de precios pueden revertirse con la misma rapidez con la que se expanden, generando choques externos que afectan tanto las cuentas fiscales como la estabilidad macroeconómica.

En este sentido, la política pública debe orientarse a capitalizar los ingresos extraordinarios generados por el oro para fortalecer sectores estratégicos de mayor valor agregado. La inversión en innovación, la sofisticación de la oferta exportadora, la mejora de la infraestructura logística y la consolidación de acuerdos comerciales son elementos esenciales para construir una base exportadora resiliente.

Asimismo, resulta imprescindible continuar fortaleciendo instituciones como ProDominicana, así como el ecosistema de promoción de exportaciones, para acompañar a los productores nacionales en su inserción en mercados internacionales cada vez más exigentes. La calidad, la trazabilidad, la sostenibilidad y la certificación internacional son factores determinantes en la competitividad global contemporánea.

La República Dominicana se encuentra, en este momento, en una encrucijada favorable. El viento a favor que representa el auge del oro ha impulsado sus exportaciones a niveles históricos, pero también ha puesto de relieve las limitaciones de un modelo que aún depende, en gran medida, de factores externos. El verdadero desafío consiste en transformar este impulso coyuntural en una oportunidad estructural.

Porque al final, el valor estratégico de las exportaciones no radica únicamente en cuánto se vende, sino en qué se vende, a quién se vende y con qué nivel de sostenibilidad se sostiene ese crecimiento en el tiempo. En esa ecuación se juega, en gran medida, el futuro económico de la nación.

El oro y la ilusión del auge: entre la coyuntura favorable y el desafío estructural de las exportaciones dominicanas

El notable crecimiento de las exportaciones en el primer cuatrimestre de 2026, impulsado por el auge del oro en los mercados internacionales, abre una ventana de oportunidad para la República Dominicana, pero también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad y diversificación de su aparato exportador.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

El desempeño exportador de la República Dominicana durante los primeros cuatro meses de 2026 constituye, sin duda, una de las señales más positivas del pulso económico nacional en un entorno internacional marcado por la incertidumbre. Alcanzar los 5,062.7 millones de dólares en exportaciones, con un crecimiento de 19.4 % respecto al mismo período del año anterior, no es un dato menor. Representa, en términos absolutos, un incremento de 822.1 millones de dólares, reflejando una dinámica comercial robusta y alineada con los objetivos de inserción competitiva del país en la economía global.

Sin embargo, este crecimiento tiene un protagonista dominante y, a la vez, una advertencia implícita: el oro.

El metal precioso, históricamente reconocido como activo refugio en tiempos de volatilidad geopolítica y económica, ha experimentado un auge significativo, impulsado por las tensiones internacionales, especialmente en el contexto prolongado de conflictos en el Golfo Pérsico. Esta coyuntura ha elevado su cotización a niveles excepcionales, situándose en torno a los 4,561.90 dólares por onza troy al 15 de mayo, e incluso alcanzando picos de 4,722.86 dólares en fechas recientes. En este escenario, la República Dominicana ha capitalizado de manera efectiva la oportunidad, generando ingresos por 1,045.3 millones de dólares en exportaciones de oro, lo que representa un crecimiento de 113 % en comparación con el año anterior.

Este salto no solo responde a la mejora en los precios internacionales, sino también a un incremento sustancial en el volumen exportado: 77 toneladas entre enero y abril, cuadruplicando las 21 toneladas registradas en igual período de 2025. En abril, particularmente, el oro aportó 298.8 millones de dólares, con una expansión interanual de 164.2 %.

La lectura estratégica de estos datos obliga a reconocer que el país ha sabido aprovechar una ventaja coyuntural, pero también invita a reflexionar sobre la naturaleza de ese crecimiento. Depender en gran medida de un recurso extractivo, cuyo comportamiento está atado a variables externas impredecibles, implica riesgos latentes para la estabilidad futura del sector exportador.

En este contexto, resulta fundamental observar la estructura de los destinos comerciales. Estados Unidos continúa siendo el principal socio, con 2,379.8 millones de dólares, mientras que Canadá emerge como un actor clave, particularmente en la compra de oro, con 661.4 millones de dólares y un impresionante crecimiento de 234.4 %. Haití, por su parte, se mantiene como el tercer destino, con 442.7 millones de dólares, consolidando una relación comercial estratégica en el Caribe. Esta diversificación geográfica, aunque significativa, también refleja una dependencia marcada de ciertos mercados, lo que sugiere la necesidad de seguir ampliando horizontes comerciales hacia nuevas regiones.

Más allá del oro, la composición exportadora ofrece señales alentadoras de diversificación productiva. Sectores como los instrumentos y aparatos médicos, con 409.5 millones de dólares, los cigarros puros con 311.6 millones, los disyuntores eléctricos con 301.2 millones, así como los textiles y el cacao, evidencian la existencia de capacidades industriales y agroindustriales con potencial de expansión. Estos segmentos, menos expuestos a la volatilidad de los commodities, representan una base más estable para el crecimiento sostenido de las exportaciones.

En este entramado, las zonas francas continúan desempeñando un papel protagónico, aportando el 55.4 % del total exportado, equivalente a 2,803.3 millones de dólares. Este desempeño reafirma la efectividad del modelo de zonas francas como plataforma de producción orientada al mercado internacional, apoyada en ventajas logísticas, incentivos fiscales y una creciente integración a las cadenas globales de valor. No obstante, el dato más revelador es el crecimiento del régimen nacional, que alcanzó 2,153.5 millones de dólares, con un incremento de 48.2 %. Este dinamismo sugiere que la economía local está ganando terreno en la exportación de bienes, un elemento clave para la transformación estructural del país.

La pregunta de fondo, entonces, no es si el crecimiento es real —porque lo es—, sino si es sostenible. El auge del oro, aunque beneficioso en el corto plazo, no puede ser el pilar exclusivo del éxito exportador dominicano. La historia económica de los países dependientes de commodities demuestra que los ciclos de precios pueden revertirse con la misma rapidez con la que se expanden, generando choques externos que afectan tanto las cuentas fiscales como la estabilidad macroeconómica.

En este sentido, la política pública debe orientarse a capitalizar los ingresos extraordinarios generados por el oro para fortalecer sectores estratégicos de mayor valor agregado. La inversión en innovación, la sofisticación de la oferta exportadora, la mejora de la infraestructura logística y la consolidación de acuerdos comerciales son elementos esenciales para construir una base exportadora resiliente.

Asimismo, resulta imprescindible continuar fortaleciendo instituciones como ProDominicana, así como el ecosistema de promoción de exportaciones, para acompañar a los productores nacionales en su inserción en mercados internacionales cada vez más exigentes. La calidad, la trazabilidad, la sostenibilidad y la certificación internacional son factores determinantes en la competitividad global contemporánea.

La República Dominicana se encuentra, en este momento, en una encrucijada favorable. El viento a favor que representa el auge del oro ha impulsado sus exportaciones a niveles históricos, pero también ha puesto de relieve las limitaciones de un modelo que aún depende, en gran medida, de factores externos. El verdadero desafío consiste en transformar este impulso coyuntural en una oportunidad estructural.

Porque al final, el valor estratégico de las exportaciones no radica únicamente en cuánto se vende, sino en qué se vende, a quién se vende y con qué nivel de sostenibilidad se sostiene ese crecimiento en el tiempo. En esa ecuación se juega, en gran medida, el futuro económico de la nación.

Periodista económico y financiero con experiencia en medios escritos, televisivos y digitales. Es egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). 00000000000000000000000000000
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Las alzas en los precios del oro impulsan las exportaciones a abril de este año
Las exportaciones dominicanas crecen casi 20 % en el primer cuatrimestre del año
Santo Domingo - may. 18, 2026 | Irmgard De la Cruz - Twitter
Las alzas en los precios del oro impulsan las exportaciones a abril de este año
Oro. (SHUTTERSTOCK)
Hasta abril de este año, las exportaciones dominicanas acumularon 5,062.7 millones de dólares – una cifra que supera en 822.1 millones los 4,240.5 millones de dólares del año pasado– para un crecimiento de 19.4 % en el primer cuatrimestre del 2026, incentivado por el aumento de los precios del oro.
Solo este metal precioso, un activo refugio cuya demanda incrementa en momentos de incertidumbre económica y tensiones geopolíticas –como la actual con la prolongación de la guerra del Golfo Pérsico– sumó divisas por 1,045.3 millones de dólares a la República Dominicana en el citado período,  554.5 millones más que los 490.8 millones que generó en el cuatrimestre anterior, para una expansión de 113 %.
Al 15 de mayo, una onza troy de oro en el mercado se situaba en 4,561.90 dólares, aunque la cotización ha llegado a máximos de hasta 4,722.86 dólares por onza la semana pasada.
Esta coyuntura también ha llevado al país a exportar un mayor volumen del metal, con máximos de 77 toneladas de oro dominicano vendidas entre enero y abril de este año.
Se trata de cuatro veces más que las 21 toneladas exportadas entre enero y abril del año pasado, conforme datos del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana).

El oro también tuvo un rol relevante solo en el mes de abril, con ventas estimadas en 298.8 millones de dólares, para un incremento de 164.2 % –185.7 millones de dólares adicionales respecto a abril del 2025.

Canadá, de los mayores compradores

Una buena parte de este oro tuvo como destino a Canadá; las exportaciones hacia la nación norteamericana en enero-abril alcanzaron los 661.4 millones de dólares, con un crecimiento de 234.4 %, equivalente a una variación absoluta de 463.6 millones.

Esto lo colocó como el segundo destino al que más se exportaron productos luego de los Estados Unidos –con 2,379.8 millones de dólares–, y antes que Haití, que se posicionó como el tercer destino de las exportaciones dominicanas, tras alcanzar los 442.7 millones de dólares en el presente cuatrimestre.

Otros productos

El oro representa el producto más exportado, pero no es el único protagonista. En segundo lugar le siguen los instrumentos y aparatos de medicina (con 409.5 millones de dólares), seguido de los cigarros puros (311.6 millones), disyuntores (301.2 millones), t-shirts y camisetas (128.2 millones de dólares) y el cacao en grano, entero o partido (99.5 millones de dólares).

Régimen aduanero

Según su régimen aduanero, el 55.4 % del total de las exportaciones dominicanas fueron realizadas por las zonas francas, con 2,803.3 millones de dólares en divisas, seguida del régimen nacional, que contribuyó con un 44.6 %, equivalente a 2,153.5 millones de dólares, 700 millones más que los 1,453.5 millones de dólares reunidos entre enero y abril del 2025, para un alza de 48.2 %

https://www.diariolibre.com/economia/negocios/2026/05/18/las-alzas-del-oro-impulsan-exportaciones-dominicanas-hasta-abril/3536358

TEMAS - 

Periodista. Egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con un semestre adicional en Comunicación Escrita cursado en Maryville College, Estados Unidos. Ha escrito sobre economía para los periódicos El Jaya y elDinero. Apasionada por las finanzas, la cultura, la literatura y el bienestar.

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📊🇩🇴 ¡Exportaciones dominicanas en ascenso!

💰 Las exportaciones alcanzaron US$5,062.7 millones al primer cuatrimestre de 2026, creciendo +19.4 % 📈 gracias al impulso del oro y la dinámica productiva nacional.

🥇 El oro lidera como principal motor:
🔸 US$1,045.3 millones generados (+113 %)
🔸 Hasta 77 toneladas exportadas
🔸 Precios históricos impulsados por la incertidumbre global 🌍⚡

🌎 Principales destinos:
🇺🇸 Estados Unidos: US$2,379.8 millones
🇨🇦 Canadá: US$661.4 millones (+234 %)
🇭🇹 Haití: US$442.7 millones

🏭 Las zonas francas siguen fuertes:
✔️ 55.4 % de las exportaciones (US$2,803.3 millones)
✔️ Régimen nacional crece +48.2 % 💪

📦 Otros sectores clave: medicina 🏥, cigarros puros 🚬, dispositivos eléctricos ⚡, textiles 👕 y cacao 🍫

💡 En un contexto global desafiante, la República Dominicana responde con diversificación, competitividad y resiliencia exportadora.

#ExportacionesRD #EconomíaRD #Crecimiento #Oro #ComercioExterior #ZonasFrancas #Inversión #Desarrollo #RepúblicaDominicana #Nearshoring #Industria #RDAvanza 🇩🇴✨

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El oro como señal y como prueba

El salto de casi 20% en las exportaciones dominicanas hasta abril de 2026 —empujado por un ciclo extraordinario del oro— confirma resiliencia y capacidad de respuesta, pero también plantea un desafío estratégico: transformar una bonanza de precios y volúmenes en productividad, diversificación y valor agregado que perduren cuando el mercado se enfríe.¹²

El dato, por sí solo, impresiona: entre enero y abril de 2026 las exportaciones dominicanas alcanzaron US$5,062.7 millones, US$822.1 millones más que en igual período del año anterior, para un crecimiento interanual de 19.4%.¹² Ese número no es únicamente un indicador comercial; es un termómetro de cómo la economía dominicana está gestionando un entorno global donde la incertidumbre se ha convertido en variable permanente.¹² En ese mismo cuatrimestre, el oro aportó US$1,045.3 millones, con un salto de 113% respecto al período comparable, un desempeño capaz de mover el tablero exportador completo.¹² En términos de narrativa país, esto luce como una victoria: más divisas, mejor tracción externa y señales de dinamismo. En términos de estrategia nacional, es una prueba: la prueba de si sabemos convertir un viento de cola en rumbo, y un pico coyuntural en una plataforma estructural.¹³

El oro sube cuando el mundo duda. Esa regla, antigua y vigente, hoy se expresa en cotizaciones que han rondado cifras históricas: se reportó para el 15 de mayo una referencia en torno a US$4,561.90 por onza troy y picos recientes por encima de US$4,700, en un contexto de tensiones geopolíticas y demanda de activos refugio.¹² Al contrastar con registros de mercado spot para esa misma fecha, se observan cierres cercanos a US$4,540 por onza, lo que confirma niveles extraordinariamente altos para estándares históricos, aunque con la volatilidad propia de un mercado que reacciona minuto a minuto.⁵⁴ Este detalle importa porque ilustra el corazón del fenómeno: buena parte del crecimiento exportador proviene de un precio internacional que el país no determina.¹⁵ Aun así, cuando un país pequeño y abierto recibe un shock positivo externo, lo inteligente no es celebrarlo con euforia, sino administrarlo con disciplina.

Pero no todo es “precio”: también es “volumen” y “destino”. La República Dominicana exportó 77 toneladas de oro entre enero y abril, cuadruplicando las 21 toneladas del mismo lapso previo, un salto que sugiere capacidad operativa y respuesta a demanda, no solo suerte de mercado.¹² El reordenamiento de destinos también es elocuente: Canadá aparece como uno de los principales receptores del oro dominicano, con exportaciones por US$661.4 millones y un crecimiento reportado de 234.4%; Estados Unidos se mantiene como primer destino general con US$2,379.8 millones, mientras Haití figura como tercer mercado con US$442.7 millones.¹² Este mapa confirma dos ideas simultáneas: la importancia de los grandes anclajes comerciales tradicionales (Estados Unidos) y el peso creciente de nichos impulsados por commodities (Canadá, en este ciclo del oro).¹² En buen dominicano: no basta con vender más; hay que comprender por qué se está vendiendo más y a quién le estamos vendiendo más, para anticipar qué pasa cuando el ciclo cambie.

La noticia positiva adicional es que el oro lidera, pero no camina solo. En el ranking exportador aparecen sectores que hablan de sofisticación y encadenamientos: instrumentos y aparatos de medicina (US$409.5 millones), cigarros puros (US$311.6 millones), disyuntores (US$301.2 millones), además de textiles y cacao.¹² Esta combinación —minería más manufactura especializada y agroindustria— es exactamente el tipo de portafolio que reduce vulnerabilidad.¹³ El problema surge cuando el commodity eclipsa la conversación pública y la política económica comienza a comportarse como si el ciclo alcista fuese un “nuevo normal”. La historia latinoamericana está llena de países que confundieron bonanza con destino. Y el destino, en economía, rara vez perdona la ingenuidad.

Por régimen aduanero, el dato también deja una lectura estratégica: 55.4% del total exportado provino de zonas francas (US$2,803.3 millones), mientras el régimen nacional aportó 44.6% (US$2,153.5 millones) con un crecimiento notable de 48.2% interanual.¹² Esta composición sugiere dos vías de oportunidad. La primera: consolidar el rol de las zonas francas como motor de empleo, divisas y transferencia tecnológica, cuidando estándares, trazabilidad y reputación país.³² La segunda: aprovechar el dinamismo del régimen nacional para fortalecer encadenamientos con proveedores locales, logística interna y productividad sectorial, de modo que “exportar” no sea solo un atributo de enclaves, sino una cultura empresarial extendida.¹³ Si el oro es la ola, la pregunta clave es si el resto de la economía está aprendiendo a surfear, o solo está mirando la espuma.

De ahí que el debate real no sea “si el oro es bueno” —lo es, en tanto genera divisas—, sino “qué hacemos con el oro cuando está bueno”. En 2025 ya se señalaba que el auge aurífero estaba elevando la minería y empujando exportaciones en un contexto de tensiones globales, y que el reto era convertir renta extraordinaria en inversión productiva con reglas claras.³ En paralelo, se destacaba el avance de políticas de fomento exportador como soporte de competitividad y diversificación, precisamente para no depender de un solo rubro.³ Ese es el punto: la mejor manera de honrar el aporte del oro es usarlo como palanca para que el país exporte más sin el oro mañana, o al menos para que exporte mejor cuando el oro baje.³¹

En términos prácticos, la agenda estratégica debería moverse en tres direcciones: primero, capitalizar la bonanza en infraestructura logística, facilitación y digitalización del comercio, porque cada dólar de reducción de fricción aumenta competitividad transversal; segundo, sofisticar la oferta exportable, impulsando sectores donde ya existen ventajas (dispositivos médicos, eléctricos, agroindustria diferenciada), para subir en la cadena de valor; tercero, blindar la reputación ambiental y social del sector minero con estándares exigentes, transparencia y trazabilidad, porque el mercado global está premiando —y exigiendo— cumplimiento.³² Aunque suene contraintuitivo, la forma más sólida de “asegurar” el ingreso del oro es prepararse para vivir sin su euforia: institucionalidad fuerte, reglas estables y un uso inteligente de la renta que no se evapora en gasto improductivo.³

Al final, este crecimiento exportador de 2026 es una gran noticia, sí, pero es también un espejo. Nos muestra que la República Dominicana puede aprovechar ventanas globales, responder con volumen y conquistar mercados.¹² Y nos recuerda que el verdadero liderazgo económico no se mide cuando el precio sube, sino cuando el precio baja y aun así el país avanza porque construyó capacidades reales: productividad, innovación, diversificación y confianza.³⁵ Si el oro brilla hoy, que no nos deslumbre: que nos ilumine el camino.

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor


Notas

  1. Irmgard De la Cruz, “Las alzas en los precios del oro impulsan las exportaciones a abril de este año”, Diario Libre, 18 de mayo de 2026, https://www.diariolibre.com/economia/negocios/2026/05/18/las-alzas-del-oro-impulsan-exportaciones-dominicanas-hasta-abril/3536358. [diariolibre.com]
  2. Abigail Parada, “La exportación de oro de República Dominicana triplica su volumen en los primeros meses de 2026”, Infobae, 18 de mayo de 2026, https://www.infobae.com/republica-dominicana/2026/05/18/la-exportacion-de-oro-de-republica-dominicana-triplica-su-volumen-en-los-primeros-meses-de-2026/. [infobae.com]
  3. Dilenni Bonilla, “Boom del oro posiciona a la minería e impulsa las exportaciones”, El Día, 15 de enero de 2026, https://eldia.com.do/boom-del-oro-posiciona-a-la-mineria-e-impulsa-las-exportaciones/. [eldia.com.do]
  4. “Gold Price Charts & Data”, GoldPrice.org (consulta: 18 de mayo de 2026), https://goldprice.org/es. [goldprice.org]
  5. “Precio del Oro Hoy en Euro y Dólar (histórico 15/05/2026)”, PreciousMetalPrices.com (consulta: 18 de mayo de 2026), https://www.preciousmetalprices.com/es/precio-oro/. [preciousme...prices.com]
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