martes, 28 de abril de 2026

Canasta básica dominicana resiste presiones globales y registra menor impacto inflacionario que la región

Canasta básica dominicana resiste presiones globales y registra menor impacto inflacionario que la región
El conflicto en Medio Oriente ha presionado al alza los costos de transporte marítimo, combustibles y fertilizantes, generando efectos en cadena sobre la producción y distribución de alimentos a nivel global
Productos de la canasta básica dominicana.  AGENCIA FOTO
 Productos de la canasta básica dominicana. AGENCIA FOTO

Santo Domingo.– En un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas y presiones inflacionarias sobre alimentos energía, la República Dominicana exhibe uno de los desempeños más estables de la región en el comportamiento de su canasta básica, con una inflación acumulada de apenas 0.7 % en el primer trimestre de 2026, muy por debajo de los niveles observados en Centroamérica y el Caribe.

Mientras economías comparables registran aumentos de precios entre 2 % y 4 % en el mismo período, el mercado dominicano ha logrado contener con mayor efectividad el traslado de las presiones externas hacia los consumidores, según datos del Banco Central y comparaciones regionales.

Un análisis de precios elaborado a partir de información del Consejo de Protección al Consumidor de Centroamérica y República Dominicana (CONCADECO), organismo vinculado al Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), confirma que productos esenciales como el arroz, el pollo, el azúcar, el aceite y la pasta de tomate presentan variaciones más moderadas en el país e incluso niveles inferiores a los de varias economías vecinas.

El estudio, que utiliza el dólar como referencia para homogenizar las comparaciones, indica que mientras en distintos países de la región se han registrado alzas sostenidas e incluso episodios de desabastecimiento en productos básicos, en la República Dominicana la trayectoria ha sido más estable, con fluctuaciones contenidas y sin rupturas significativas en la oferta.

En términos concretos, las comparaciones regionales reflejan diferencias apreciables en productos clave: el arroz se comercializa en el país en rangos equivalentes cercanos a US$0.45–0.55 por libra, por debajo de mercados como Honduras y Costa Rica, donde supera los US$0.60 y hasta US$0.80; el pollo, uno de los principales componentes de la dieta dominicana, se mantiene alrededor de US$1.60–1.80 por libra, mientras en países como Panamá y Jamaica puede ubicarse entre US$2.20 y US$2.80; el aceite vegetal presenta precios locales cercanos a US$2.20–2.50 por litro, frente a niveles superiores a US$3.00 en economías como El Salvador y Nicaragua; y productos procesados como la pasta de tomate se sitúan en torno a US$0.80–1.00 por unidad, por debajo de otros mercados regionales donde superan con frecuencia el dólar. Estas diferencias evidencian un menor traslado de los costos internacionales al consumidor dominicano.

En el caso del arroz, uno de los principales componentes de la dieta nacional, los precios han mantenido un comportamiento relativamente estable, en contraste con mercados centroamericanos donde las variaciones han sido más marcadas por el impacto de los costos internacionales. Una tendencia similar se observa en el pollo, cuya producción local ha servido de amortiguador frente a los incrementos externos.

El azúcar y el aceite, dos rubros particularmente sensibles al comercio global, también reflejan menor volatilidad en el mercado dominicano, al igual que productos procesados como la pasta de tomate, que se mantienen dentro de rangos estables de comercialización.

El conflicto en Medio Oriente ha presionado al alza los costos de transporte marítimo, combustibles y fertilizantes, generando efectos en cadena sobre la producción y distribución de alimentos a nivel global. En varios países de la región, estos factores se han traducido en incrementos más pronunciados en los precios al consumidor.

Sin embargo, en la República Dominicana, distintos elementos han contribuido a mitigar ese impacto, entre ellos la fortaleza de la producción agropecuaria local, mecanismos de apoyo a sectores estratégicos y políticas orientadas a contener la inflación en productos de alto consumo.

Países como Honduras y Nicaragua han registrado incrementos acumulados superiores al 3 % en el primer trimestre, mientras Costa Rica y El Salvador se ubican en rangos cercanos al 2 %, todos por encima del nivel dominicano.

La estabilidad relativa de los precios de alimentos esenciales se traduce en una menor presión sobre el gasto de los hogares, especialmente en los segmentos de menores ingresos, donde la canasta básica representa una proporción significativa del presupuesto familiar.

En contraste, economías centroamericanas y caribeñas han enfrentado mayores dificultades para contener el traslado de los costos internacionales hacia los consumidores, reflejándose en mercados más volátiles y con incrementos más perceptibles.


Editorial #GUASABARAeditor 
Canasta básica dominicana: estabilidad en tiempos de turbulencia global  

La República Dominicana exhibe un desempeño singular en la región al contener el impacto inflacionario sobre los alimentos esenciales, gracias a la fortaleza de su producción local y políticas de apoyo, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y presiones sobre energía y transporte.  

Por Luis Orlando Díaz Vólquez:  

En medio de un escenario internacional convulso, donde las tensiones geopolíticas y los conflictos bélicos han encarecido el transporte marítimo, los combustibles y los fertilizantes, la República Dominicana se erige como un ejemplo de resiliencia económica y social. La canasta básica dominicana, ese conjunto de productos que define la seguridad alimentaria de millones de hogares, ha mostrado una estabilidad que contrasta con la volatilidad observada en países vecinos. Con una inflación acumulada de apenas 0.7 % en el primer trimestre de 2026, el país se sitúa muy por debajo de los niveles registrados en Centroamérica y el Caribe, donde los incrementos de precios han oscilado entre 2 % y 4 %.  

Este comportamiento no es fruto del azar, sino de una combinación de factores estructurales y políticas públicas que han permitido amortiguar el traslado de las presiones externas hacia los consumidores. La producción agropecuaria nacional, fortalecida en los últimos años, ha servido de escudo frente a los embates del mercado internacional. El arroz, alimento esencial en la dieta dominicana, se comercializa en rangos de US$0.45–0.55 por libra, por debajo de los precios en Honduras y Costa Rica, donde supera los US$0.60 y hasta US$0.80. El pollo, otro componente fundamental de la mesa dominicana, mantiene precios de US$1.60–1.80 por libra, mientras en Panamá y Jamaica se ubica entre US$2.20 y US$2.80.  

Estas diferencias reflejan una menor transmisión de los costos internacionales al consumidor local. El aceite vegetal, sensible al comercio global, se mantiene en US$2.20–2.50 por litro, frente a niveles superiores a US$3.00 en El Salvador y Nicaragua. Incluso productos procesados como la pasta de tomate se sitúan en torno a US$0.80–1.00 por unidad, por debajo de los valores que superan con frecuencia el dólar en otros mercados regionales.  

La estabilidad de estos precios no solo tiene un valor económico, sino también social y político. En un país donde los hogares de menores ingresos destinan una proporción significativa de su presupuesto a la alimentación, contener la inflación en la canasta básica significa reducir la presión sobre las familias y garantizar un acceso más equitativo a los alimentos esenciales. La política económica, en este sentido, se convierte en política social, pues protege la capacidad de consumo y preserva la cohesión comunitaria.  

El conflicto en Medio Oriente, particularmente la guerra en Irán, ha generado un efecto dominó sobre los costos de transporte y producción a nivel global. Sin embargo, la República Dominicana ha logrado mitigar ese impacto mediante mecanismos de apoyo a sectores estratégicos y políticas orientadas a contener la inflación. Países como Honduras y Nicaragua han registrado incrementos acumulados superiores al 3 % en el primer trimestre, mientras Costa Rica y El Salvador se ubican en rangos cercanos al 2 %, todos por encima del nivel dominicano.  

La diferencia es significativa y habla de una gestión económica que, sin ser inmune a las presiones externas, ha sabido administrar los riesgos y fortalecer las capacidades internas. La producción local de arroz y pollo, por ejemplo, ha servido de amortiguador frente a los incrementos internacionales. El azúcar y el aceite, rubros particularmente sensibles al comercio global, también reflejan menor volatilidad en el mercado dominicano.  

En este contexto, el Gobierno dominicano ha tomado medidas audaces para hacer resiliente la economía en tiempos de crisis global y defender a los más vulnerables. El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), bajo la dirección de Eduardo Sanz Lovatón, ha jugado un rol preponderante siguiendo las instrucciones del presidente Luis Abinader. La coordinación entre las instituciones económicas y productivas ha permitido implementar políticas de apoyo que aseguran estabilidad en los precios de los alimentos esenciales y fortalecen la confianza de los consumidores. Estas acciones, lejos de ser coyunturales, reflejan una visión estratégica que coloca la seguridad alimentaria como prioridad nacional.  

Esta estabilidad relativa no debe ser interpretada como un triunfo definitivo, sino como una oportunidad para consolidar políticas de largo plazo que fortalezcan la soberanía alimentaria. La experiencia reciente demuestra que la dependencia excesiva de los mercados internacionales puede convertirse en una vulnerabilidad crítica. Por ello, resulta imperativo seguir invirtiendo en la producción nacional, en la modernización del campo y en el apoyo a los productores locales.  

La resiliencia de la canasta básica dominicana es también un mensaje político hacia la región. En un contexto donde las economías centroamericanas y caribeñas enfrentan mayores dificultades para contener el traslado de los costos internacionales, la República Dominicana se posiciona como un referente de estabilidad. Este desempeño fortalece la imagen del país como un actor estratégico en la gobernanza regional del comercio y la seguridad alimentaria.  

La inflación contenida en los alimentos esenciales no solo protege el bolsillo de los hogares, sino que también contribuye a la estabilidad macroeconómica. Un mercado interno menos expuesto a la volatilidad internacional genera confianza en los consumidores y en los inversionistas, y refuerza la percepción de que el país cuenta con instituciones capaces de gestionar los desafíos globales.  

En definitiva, la canasta básica dominicana resiste las presiones globales y registra un menor impacto inflacionario que la región. Este logro, sustentado en la fortaleza de la producción local, en políticas públicas orientadas a la estabilidad y en medidas audaces del Gobierno para proteger a los más vulnerables, debe ser valorado como un activo estratégico para el desarrollo nacional. La coyuntura internacional nos recuerda que la seguridad alimentaria es inseparable de la soberanía económica, y que proteger la mesa de los dominicanos es proteger el futuro del país.  
Luis Orlando Díaz Vólquez  

lunes, 27 de abril de 2026

Párroco Luis María Ramón destaca liderazgo firme del presidente Abinader en tiempos de crisis y lo define como un estadista que defiende la soberanía, enfrenta desafíos sin titubeos y ejecuta una gestión con resultados concretos para la gente

Párroco Luis María Ramón destaca liderazgo firme del presidente Abinader en tiempos de crisis y lo define como un estadista que defiende la soberanía, enfrenta desafíos sin titubeos y ejecuta una gestión con resultados concretos para la gente
27 de abril de 2027
*Las Gordas, Nagua. –* El párroco Luis María Ramón destacó que el presidente Luis Abinader ha gobernado en tiempos de tempestad con coraje de estadista, resaltando su firmeza en la defensa de la soberanía, su capacidad de actuar sin titubeos ante las crisis y una gestión que exhibe resultados concretos en seguridad, salud e infraestructura en beneficio de la población.

El religioso habló en estes términos durante el acto de inauguración de la carretera Mata Bonita–Los Memisos, de 13.8 kilómetros de longitud, en el distrito municipal de Las Gordas, municipio de Nagua, construida por la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID), encabezado por el presidente de la República, Luis Abinader.

Durante su intervención, el párroco hizo una reflexión sobre la gestión del presidente Abinader, al señalar que en seis años ha gobernado en tiempos de tempestad y destacando que su liderazgo ha sido probado en escenarios complejos. 

En ese sentido, expresó que en las cosas buenas todo se hace, pero donde se prueba el crisol es en el fuego, y aseguró que el mandatario ha superado esa prueba.

Además, citó como ejemplo los desafíos enfrentados por el país, indicando que se superó una crisis de seguridad que hizo sangrar las calles, al tiempo que resaltó que hoy se registra la tasa de homicidios más baja en la historia. Asimismo, mencionó el impacto de factores internacionales, como una guerra en Medio Oriente que elevó el costo del carburante, frente a lo cual afirmó que el país se mantiene de pie, funcionando y avanzando, lo que atribuyó al coraje de un estadista.

En otro orden, valoró la actuación del mandatario ante la situación del país vecino, señalando que cuando este colapsó, el presidente tomó el sartén por el mango, lo que, a su juicio, evidenció la verdadera fibra moral del jefe de Estado. 

Indicó que el presidente actuó con firmeza, no negoció la soberanía, pero tampoco fue inhumano, destacando medidas como el despliegue de once mil soldados, la construcción de muros y la reforma de leyes migratorias, acciones que definió como firmeza con dignidad y coraje sin prepotencia.

Al referirse a los resultados de la gestión, el párroco enumeró avances como cero muertes por dengue en el 2025, homicidios en mínimo histórico, 86 nuevos hospitales, 680 centros de atención primaria, así como calles, energía y agua llegando a barrios olvidados, los cuales atribuyó a la bondad y sabiduría del presidente.

De igual forma, resaltó la postura ética del mandatario al afirmar que tiene muchos amigos, pero no cómplices, lo que calificó como una enseñanza para la administración pública, al señalar que no es un eslogan, sino una vida vivida. En esa línea, agregó que cuando surgieron irregularidades, el presidente actuó sin titubeos, sin nervios y sin negociar impunidad.

El párroco Luis María Ramón aseguró además que existe respaldo a la gestión presidencial, indicando que están acompañando ese liderazgo porque su legado está siendo observado por las nuevas generaciones que aspiran a un país mejor.

Finalmente, durante la bendición de la obra, elevó una oración para que Dios Todopoderoso bendiga esta infraestructura inaugurada en las comunidades de Los Memisos, La Laguna y Mata Bonita, así como el coraje demostrado en momentos de amenaza a la nación y la honestidad frente a la corrupción.

Asimismo, pidió bendiciones para los ingenieros, obreros y funcionarios que ejecutaron la obra, y expresó que esta sirva como testimonio para las futuras generaciones de que es posible una República Dominicana donde se gobierna con firmeza, inteligencia, integridad, diálogo permanente y decisiones acertadas en favor del pueblo.
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Crecimiento económico de América Central y República Dominicana alcanzará el 3.9% en 2026, según la CEPAL

Crecimiento económico de América Central y República Dominicana alcanzará el 3.9% en 2026, según la CEPAL
Las últimas proyecciones regionales advierten una expansión ligeramente superior para 2026, aunque la mayoría de los países experimentará una desaceleración, salvo República Dominicana, que mostrará una recuperación significativa el próximo año
Marcella Rivera | El Salvador | 27 Abr, 2026 02:27 p. m. EST
Un cartel brillante muestra un mapa de Centroamérica y el Caribe con flechas de crecimiento, junto a las banderas y gráficos de siete naciones.
La CEPAL proyecta un crecimiento promedio de 3,9% en 2026 para América Central, excluyendo a Cuba y Haití, destacando diferencias entre países. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las cifras difundidas este lunes por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) revelan que América Central enfrenta una amplia disparidad económica dentro de la región. El informe señala que, al incluir a Cuba y Haití, el crecimiento proyectado apenas alcanza un 2,2 %, una cifra que expone la magnitud de la crisis que golpea a ambos países caribeños.

Al retirar a Cuba y Haití del análisis, el panorama cambia significativamente: la proyección de crecimiento para 2026 asciende al 3,9 %, superando levemente la estimación del 3,8 % para 2025. Este resultado evidencia que la situación particular de estos dos países incide de manera directa en el promedio regional, distorsionando las perspectivas globales.

De acuerdo con la CEPAL, la diferencia notable en los datos responde a los efectos persistentes de las crisis internas que atraviesan Cuba y Haití, cuyas economías registran retrocesos notables y limitan el avance conjunto de la región.

En términos concretos, la CEPAL atribuye el modesto crecimiento regional —si se consideran todos los países— a factores estructurales que afectan especialmente a Cuba y Haití, mientras que el resto de América Central mantiene una tendencia positiva, aunque con contrastes marcados entre sus principales economías.

Si los datos se desglosan por país, Costa Rica muestra una desaceleración, pasando de un crecimiento de 4.6% en 2025 a 3.9% en 2026.

En El Salvador, la proyección también disminuye, con una tasa de 3.3% para 2026 comparada con el 3.9% del año anteriorGuatemala registra una leve reducción, bajando de 4.3% a 4%Honduras mantiene una previsión estable de 3.8% para ambos años.

Nicaragua desciende de 4.9% en 2025 a 4.5% en 2026, mientras que la economía panameña baja de 4.4% a 4%República Dominicana destaca por un repunte, con un crecimiento proyectado de 4% en 2026 frente al 2.1% registrado en 2025.

Las cifras reflejan que, aunque la región en su conjunto mantiene un ritmo de expansión ligeramente mayor para 2026, la mayoría de los países presentan una tendencia de desaceleración, con la excepción de República Dominicana, que experimenta una recuperación relevante en su proyección para el próximo año.

América Latina y el Caribe: crecimiento limitado y desafíos persistentes para 2026

Según el informe, las economías de América Latina y el Caribe registrarían un crecimiento promedio de 2,2% en 2026, según la actualización de proyecciones de la CEPAL. Esta cifra representa una leve revisión a la baja respecto al 2,3% estimado en diciembre de 2025 y refleja un entorno externo más desafiante, marcado por mayores tensiones geopolíticascondiciones financieras restrictivas y el resurgimiento de presiones inflacionarias globales.

El menor dinamismo proyectado es generalizado: en 24 de los 33 países de la región se espera una desaceleración en 2026, mientras que solo siete muestran una aceleración. De confirmarse estas cifras, la región completaría cuatro años consecutivos con tasas de crecimiento cercanas al 2,3%, evidenciando una baja capacidad estructural para crecer.

La revisión a la baja se explica principalmente por el deterioro del contexto internacional. Factores como el aumento de las tensiones geopolíticas, el conflicto bélico en Medio Oriente y la volatilidad de los mercados financieros y de materias primas han elevado la incertidumbre global. El precio promedio del petróleo en abril de 2026 se ubicó un 74% por encima del promedio de diciembre de 2025, generando nuevas presiones inflacionarias y encareciendo los costos de producción y transporte. A esto se suma el encarecimiento de los alimentos y la desaceleración del crecimiento en socios comerciales clave como la Zona EuroChina e India, junto a una menor expansión del comercio mundial, que crecería 2,7% en 2026 frente al 4,7% de 2025.

Infografía muestra mapa de Centroamérica con flechas y gráficos de crecimiento económico. Título: 'Centroamérica: ¿cómo crecerá cada país en 2026?'. Proyección regional 3,9%.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta un crecimiento económico del 3,9% para Centroamérica en 2026, con Nicaragua liderando y variaciones significativas por país. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En este contexto, los principales bancos centrales han mantenido posturas cautelosas, sosteniendo condiciones financieras menos favorables de lo esperado. A nivel interno, la expansión regional se vería limitada por un menor dinamismo del consumo privado, mientras que la inversión, aunque muestra signos de recuperación, sigue siendo contenida en la mayoría de los países. Esta tendencia ya era visible desde el segundo semestre de 2025 y se prolonga en 2026, con una expansión moderada del empleo (1,1% en 2026 frente al 1,5% de 2025) y un aumento de la inflación regional, cuya mediana superaría el 3% en 2026, por encima del 2,4% del año anterior.

El desempeño seguirá siendo heterogéneo entre países y subregionesNueve países crecerían 4% o másocho registrarían expansiones entre 3% y menos de 4%trece estarían por debajo de ese umbral y tres experimentarían contraccionesAmérica del Sur crecería 2,4% en 2026, por debajo del 2,9% de 2025, y América Central reportaría un incremento de 2,2%, levemente inferior al 2,3% del año anterior, influido por las caídas previstas en Cuba y Haití. Si se excluyen ambos países, América Central promediaría un crecimiento de 3,9% en 2026, frente al 3,8% de 2025. En el Caribe anglófono y neerlandés, el crecimiento sería de 5,6% en 2026, impulsado por Guyana; sin este país, el promedio regional caería a 1,2%, frente al 2% de 2025.

https://www.infobae.com/el-salvador/2026/04/27/crecimiento-economico-de-america-central-y-republica-dominicana-alcanzara-el-39-en-2026-segun-la-cepal/

Del “promedio regional” a la realidad país por país: qué nos dice la CEPAL sobre el 3,9% en Centroamérica y la recuperación dominicana en 2026

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Resumen | Las proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para 2026 colocan a América Latina y el Caribe en un crecimiento promedio de 2,2%, revisado ligeramente a la baja desde el 2,3% estimado en diciembre de 2025, en un contexto externo más restrictivo por tensiones geopolíticas, condiciones financieras aún apretadas y presiones inflacionarias reemergentes. En este escenario, el dato de 3,9% para Centroamérica y República Dominicana (cuando se excluye el efecto contractivo de Cuba y Haití en el promedio) es una señal de resiliencia relativa, pero también una advertencia metodológica: la región convive con trayectorias muy heterogéneas. El caso dominicano sobresale por una recuperación proyectada a 4,0% en 2026 luego de un 2,1% en 2025, lo que obliga a preguntar si se trata de un “rebote” estadístico o de un cambio de régimen en los motores del crecimiento. Este artículo sostiene que el repunte dominicano puede ser sostenible si se consolida un paquete de políticas pro-productividad, inversión y resiliencia (energética, climática e institucional) que cierre brechas estructurales y reduzca vulnerabilidades externas. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [revistaeyn.com], [cepal.org] [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [cepal.org]

Introducción: el número que suena bien… y lo que realmente significa

El titular “Centroamérica y República Dominicana crecerán 3,9% en 2026” puede interpretarse como un regreso al optimismo, pero su lectura correcta exige contexto y precisión. La CEPAL advierte que, en 24 de 33 países, el crecimiento sería menor en 2026 respecto de 2025, confirmando una fase de bajo dinamismo regional. Además, el promedio “Centroamérica” cambia drásticamente si se incluyen economías en contracción como Cuba y Haití, lo que reduce el crecimiento subregional a alrededor de 2,2%. Por tanto, el 3,9% es una medida útil solo si entendemos que describe el desempeño relativo del “núcleo” centroamericano más República Dominicana cuando se descuenta el lastre de dos crisis severas. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [news.un.org] [revistaeyn.com], [cepal.org]

Desde una perspectiva económica, los promedios regionales suelen fallar como guía de política pública porque mezclan estructuras productivas, regímenes monetarios y riesgos externos distintos. La CEPAL misma insiste en que el “diagnóstico de fondo” es una trampa de baja capacidad para crecer, asociada a inversión insuficiente, baja productividad y desigualdad. En este marco, la pregunta relevante no es si el número “sube” o “baja”, sino qué motores lo explican y qué vulnerabilidades lo ponen en riesgo. [cepal.org], [cepal.org] [cepal.org], [news.un.org]

1) El escenario externo: petróleo, comercio y tasas como “impuesto” al crecimiento

La CEPAL explica que la revisión a la baja del crecimiento regional para 2026 responde, en gran medida, al deterioro del entorno internacional: tensiones geopolíticas, mayor volatilidad de materias primas y condiciones financieras restrictivas. Un dato resume la magnitud del choque: el precio promedio del petróleo en las tres primeras semanas de abril de 2026 se ubicó 74% por encima del promedio de diciembre de 2025, encareciendo producción y transporte y reavivando presiones inflacionarias. Para economías importadoras netas de combustibles —como muchas de Centroamérica y el Caribe— este efecto actúa como un “impuesto externo” que erosiona ingreso real y márgenes empresariales. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [laprensagrafica.com]

A esto se suma la desaceleración del comercio mundial. La CEPAL cita proyecciones de la OMC: el comercio de bienes y servicios crecería 2,7% en 2026, tras 4,7% en 2025, reduciendo el impulso exportador y la demanda externa. Con bancos centrales globales más cautelosos, el costo del financiamiento no cae tan rápido como los agentes esperaban, moderando inversión y consumo durable. En suma: incluso con buenas políticas domésticas, la región enfrenta un viento externo menos favorable que en ciclos previos. [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [América La...ismo y ...]

2) Por qué “Centroamérica 3,9%” no es una sola historia

Al desagregar, la CEPAL muestra una región con velocidades distintas: para 2026 se reportan cifras alrededor de 4,0% para Guatemala y Panamá, 3,9% para Costa Rica, 3,8% para Honduras y 4,5% para Nicaragua, mientras El Salvador se ubicaría en 3,3%. Es decir, la cifra 3,9% se obtiene por composición: algunos países desaceleran, otros sostienen ritmo, y uno —República Dominicana— resalta por recuperación. [hc.elmundo.sv], [revistaeyn.com] [revistaeyn.com], [cepal.org]

Aquí conviene recordar una regla económica básica: mismo crecimiento ≠ misma calidad de crecimiento. Un 4% puede venir de inversión productiva (mejora futura), o de consumo financiado por crédito caro (riesgo), o de rebote tras un año flojo (base estadística). La CEPAL advierte que, en la región, el freno principal proviene de un menor dinamismo del consumo privado, con inversión aún “moderada” pese a señales de recuperación. Por tanto, la tarea analítica es identificar si la expansión proyectada está respaldada por productividad y capital, o por factores transitorios. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [cepal.org]

3) República Dominicana: del 2,1% (2025) al 4,0% (2026). ¿Rebote o cambio de motor?

En la tabla oficial de proyecciones de la CEPAL, República Dominicana aparece con 2,1% en 2025 y 4,0% en 2026. Es un salto relevante, y coincide con los datos macro publicados por el Banco Central dominicano, que muestran el PIB anual 2025 con variación interanual de 2,1%. Desde el punto de vista de ciclos, esto puede interpretarse como un “retorno” hacia el potencial (históricamente más cercano a 4–5%) tras un año de menor dinamismo. [cepal.org] [Banco Cent...Dominicana] [Banco Cent...Dominicana], [elcaribe.com.do]

Pero el punto crítico es qué sostiene la recuperación. El Banco Central reporta, por ejemplo, que el IMAE mostró crecimiento interanual (y un acumulado trimestral positivo), lo que sugiere que el piso de actividad no se perdió y que existían capacidades para acelerar. También exhibe señales de estabilidad macro: reservas internacionales brutas en niveles elevados y un déficit de cuenta corriente más contenido en 2025 (según su panel de indicadores). Sin embargo, la misma realidad externa descrita por la CEPAL (petróleo más caro, comercio más lento y tasas altas por más tiempo) implica que crecer 4% no será automático: requerirá productividad, inversión y eficiencia energética como amortiguadores del shock. [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [cepal.org]

4) Marco analítico (breve) para entender la recuperación: demanda agregada y oferta

Para evaluar si el 4% dominicano es sostenible, usemos dos lentes complementarios. Primero, demanda agregada: el PIB crece por consumo (C), inversión (I), gasto público (G) y exportaciones netas (X–M). En un entorno de petróleo caro, la factura importadora (M) sube y presiona el saldo externo, por lo que el crecimiento sano necesita compensarse con exportaciones, turismo, remesas y/o sustitución eficiente de importaciones energéticas. Segundo, oferta: el crecimiento de mediano plazo depende de capital humano, capital físico y productividad total de factores. La CEPAL ha insistido en que la región arrastra una trampa de bajo crecimiento precisamente por el rezago de productividad e inversión. [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [cepal.org]

Bajo este marco, un salto de 2,1% a 4,0% puede ocurrir por: (a) normalización del ciclo de inversión, (b) aceleración de sectores transables (turismo, zonas francas, servicios modernos), (c) mejoras logísticas y energéticas que reduzcan costos, o (d) un simple efecto “base” (el año previo fue bajo). El desafío de política pública es transformar (a) y (d) en (b) y (c); es decir, convertir el rebote en tendencia. [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [elcaribe.com.do]

5) Riesgos dominicanos en 2026: energía, financiamiento y productividad

El riesgo número uno sigue siendo la energía. Si el petróleo se mantiene elevado o volátil, los costos de transporte y generación térmica contaminan toda la estructura de precios (inflación) y reducen el ingreso real, limitando el consumo. En paralelo, con condiciones financieras globales aún restrictivas, el crédito se encarece y las decisiones de inversión privada se postergan, especialmente en sectores de retorno largo. Y en el plano estructural, la productividad (no el gasto) es el determinante decisivo: sin mejoras en eficiencia, innovación y capital humano, el 4% se vuelve difícil de sostener una vez se agote el impulso cíclico. [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [cepal.org]

No menos importante es la heterogeneidad social: cuando el crecimiento no se traduce en empleos formales y salarios reales, pierde legitimidad y su sostenibilidad política se erosiona. La CEPAL ha advertido que el empleo regional crecería moderadamente y que la creación de trabajo formal es un talón de Aquiles histórico en la región. Por eso, un enfoque de “crecer por crecer” ya no basta; se necesita crecer mejor. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [cepal.org]

6) Hoja de ruta: cómo convertir la proyección en desempeño (tres ejes)

Eje 1: resiliencia energética y competitividad de costos. Si el petróleo funciona como impuesto externo, la respuesta racional es reducir la intensidad energética del PIB: eficiencia, electrificación progresiva del transporte, gestión de demanda y expansión de fuentes que reduzcan exposición a combustibles importados. Este enfoque se justifica directamente por el diagnóstico de la CEPAL sobre el shock de petróleo y su transmisión a costos e inflación. [cepal.org], [news.un.org]

Eje 2: inversión productiva y financiamiento inteligente. Con tasas globales elevadas, cada punto de inversión debe rendir más. La CEPAL insiste en movilizar recursos e impulsar inversión y productividad como salida de la trampa de bajo crecimiento. Para República Dominicana, esto implica priorizar logística, infraestructura habilitante, digitalización de procesos y capital humano, elevando la productividad marginal del capital para que el financiamiento “caro” no ahogue el retorno. [cepal.org], [cepal.org] [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana]

Eje 3: transformación productiva y sofisticación exportadora. Si el comercio mundial crece menos (2,7% vs. 4,7%), el país debe competir por nichos de mayor valor, integrarse mejor a cadenas regionales y consolidar ventajas en servicios, manufactura de zonas francas y turismo con mayor derrame local. La desaceleración del comercio y el contexto externo adverso están explícitos en el comunicado de la CEPAL. Sin diversificación y productividad, el 4% de 2026 podría quedarse en un buen año aislado. [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [cepal.org]

Conclusión: el 4% como oportunidad, no como destino

La proyección de la CEPAL de un 4,0% para República Dominicana en 2026 es, a la vez, una señal y una prueba. Señal, porque el país destaca en una región que crecería 2,2% en promedio y donde la desaceleración es generalizada; prueba, porque el entorno externo es más duro: petróleo caro, comercio más lento y financiamiento menos benigno. En este contexto, el “repunte” dominicano solo se consolidará si se apoya en productividad, inversión de calidad y resiliencia energética, y no únicamente en el rebote de un año flojo. [cepal.org], [cepal.org] [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana]

La buena noticia es que el país tiene margen para transformar proyecciones en resultados, siempre que trate el 4% como una ventana de oportunidad para acelerar reformas y elevar capacidades. La mala noticia es que, si se desperdicia esa ventana, la región —y República Dominicana con ella— corre el riesgo de permanecer en la misma trampa de bajo crecimiento que la CEPAL viene documentando. [cepal.org], [cepal.org]

Referencias (estilo APA 7.ª)

Banco Central de la República Dominicana. (2026). Indicadores macroeconómicos y estadísticas (portal institucional). http://bancentral.gov.do/ [Banco Cent...Dominicana]

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2026, 27 de abril). América Latina y el Caribe crecerá 2,2% en 2026, en un contexto internacional caracterizado por conflictos geopolíticos (Comunicado de prensa). https://www.cepal.org/es/comunicados/america-latina-caribe-crecera-22-2026-un-contexto-internacional-caracterizado-conflictos [cepal.org]

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2026). América Latina y el Caribe: crecimiento del PIB real 2024 y proyecciones para 2025 y 2026 (en porcentajes) [Tabla en PDF]. https://www.cepal.org/sites/default/files/pr/files/bp-tabla_proyeccionespib_2025-2026.pdf [cepal.org]

CEPAL. (2024). Estudio Económico de América Latina y el Caribe, 2024: trampa de bajo crecimiento, cambio climático y dinámica del empleo. https://www.cepal.org/es/publicaciones/80595-estudio-economico-america-latina-caribe-2024-trampa-crecimiento-cambio-climatico [cepal.org]

El Mundo. (2026, 27 de abril). CEPAL reduce a 3,3% la proyección de crecimiento para El Salvador en 2026 / Cobertura de actualización regional. https://hc.elmundo.sv/economia/cepal-reduce-a-3-3-la-proyeccion-de-crecimiento-para-el-salvador-en-2026 [hc.elmundo.sv]

Revista E&N. (2026, 27 de abril). CEPAL mejora a 3,9% la proyección de crecimiento de Centroamérica en 2026 (Inteligencia E&N). https://www.revistaeyn.com/inteligencia-eyn/cepal-mejora-a-39-la-proyeccion-de-crecimiento-de-centroamerica-en-2026-PF30356548 [revistaeyn.com]

Noticias ONU. (2026, 27 de abril). América Latina y el Caribe se acostumbran a no crecer mucho económicamente. https://news.un.org/es/story/2026/04/1541379 [news.un.org]


Luis Orlando Díaz Vólquez

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Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

Palabras clave: crecimiento económico, CEPAL, República Dominicana, Centroamérica, productividad, inversión, energía, condiciones financieras.

Minería crece 7.7 % en el primer trimestre de 2026

 Economía

Minería crece 7.7 % en el primer trimestre de 2026 

El titular de Energía y Minas indicó que el sector energético creció 3.4 % en el período enero-marzo.

Minería

Santo Domingo.- El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, informó que la actividad minera registró un crecimiento de 7.7 % durante el primer trimestre de 2026, posicionándose como el sector de mayor dinamismo dentro de la economía dominicana en ese período.  

El funcionario explicó que este desempeño se produce en un contexto en el que la economía nacional alcanzó un crecimiento acumulado de 4.1 %, según cifras preliminares del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) del Banco Central de la República Dominicana, lo que evidencia la contribución decisiva del sector minero al dinamismo económico.  

Santos subrayó que este crecimiento estuvo impulsado por mayores volúmenes de extracción de oro, plata y materiales de construcción, consolidando a la minería como uno de los pilares exportadores del país. Recordó que en 2025 las exportaciones mineras superaron los USD 2,500 millones, con el oro como principal producto, mientras que los aportes fiscales del sector alcanzaron aproximadamente RD 45,000 millones, fortaleciendo las finanzas públicas.  

Asimismo, destacó que la minería mantiene niveles salariales competitivos, genera encadenamientos productivos relevantes y posee un carácter contracíclico que le permite sostener su aporte incluso en contextos internacionales complejos, aportando estabilidad a la economía nacional.  

El ministro reiteró que en 2025 el sector representó cerca del 2 % del producto interno bruto (PIB) y alrededor del 7 % del producto bruto industrial, además de consolidarse como uno de los principales receptores de inversión extranjera directa, con USD 420.6 millones al segundo trimestre, reflejo de la confianza de los inversionistas en el potencial minero del país.  

En materia energética, Santos precisó que el sector creció 3.4 % en el período enero-marzo de 2026, en línea con la expansión de la demanda. Este desempeño se sustenta en el proceso de transformación estructural del sistema eléctrico, que ha permitido incrementar la capacidad instalada y diversificar la matriz energética.  

En ese sentido, destacó que entre 2020 y 2025 la capacidad de generación pasó de 4,921 MW a más de 7,100 MW, con una participación creciente de energías renovables, que representaron más del 50 % de la nueva capacidad incorporada en los últimos años.  

El ministro resaltó, además, el desarrollo de proyectos estratégicos como el complejo energético de Manzanillo Power Land, llamado a convertirse en uno de los principales nodos de generación a gas natural del país, junto con la incorporación de sistemas de almacenamiento en baterías (BESS), que fortalecerán la estabilidad y resiliencia del sistema eléctrico nacional.  

Santos reafirmó que, tanto la minería como la energía continúan consolidándose como ejes clave del crecimiento económico, la atracción de inversiones y la seguridad energética de la República Dominicana.

https://presidencia.gob.do/noticias/mineria-crece-77-en-el-primer-trimestre-de-2026