jueves, 2 de julio de 2026

Presidente Abinader destaca que la confianza y la estabilidad hacen de República Dominicana un imán para la inversión


Presidente Abinader destaca que la confianza y la estabilidad hacen de República Dominicana un imán para la inversión

El mandatario inauguró el Americas Investment Forum (AIF) 2026,

Economía | 1 de Julio 2026 | 21:27

Santo Domingo.– El presidente Luis Abinader encabezó este miércoles la apertura del Americas Investment Forum (AIF) 2026, organizado por ProDominicana, en donde subrayó que el país ofrece a los inversionistas extranjeros confianza, estabilidad macroeconómica, instituciones sólidas, reglas claras, transparencia y cumplimiento de compromisos.

Al pronunciar su discurso, el jefe de Estado se centró en la confianza como pilar fundamental para el desarrollo económico y la atracción de capitales en un contexto global de incertidumbre.

"La confianza es la moneda más valiosa de la economía moderna", afirmó el mandatario ante más de 2,000 representantes de 52 países, entre ellos China, Corea del Sur, Turquía, Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. "Convierte una idea en inversión y una oportunidad en empresa. Permite que el capital cruce fronteras para crear empleos, impulsar la innovación y apostar por el futuro", agregó.

Cifras récord y proyección regional

El jefe de Estado destacó que el país alcanzó en 2025 una inversión extranjera directa (IED) superior a los 5,000 millones de dólares, recibió más de 11 millones de visitantes anuales y sus zonas francas generan más de 200,000 empleos directos, representando más del 60 % de las exportaciones.

"Más importante que las cifras es lo que representan: empleos, oportunidades, innovación y confianza en nuestra gente", señaló.

Discurso trascendió las fronteras nacionales 

El presidente Abinader llamó a las Américas a dejar atrás la narrativa del potencial y pasar a la de los resultados: "Durante mucho tiempo se habló de las Américas como una región con potencial, pero ha llegado la hora de que el mundo empiece a hablar de las Américas como una región de resultados".

En ese sentido, enfatizó que el nuevo contexto global, marcado por el nearshoring y la búsqueda de cadenas de suministro resilientes, representa una oportunidad histórica para el continente. "Las empresas ya no buscan únicamente dónde producir más barato; buscan dónde producir más seguro, más eficiente y más cerca de sus mercados", afirmó.

Un llamado a construir el futuro juntos

El presidente Abinader concluyó su intervención con un mensaje de cooperación hemisférica: "El futuro no pertenece a quienes esperan o lo observan desde la distancia. El futuro pertenece a quienes se atreven a construirlo. Y nosotros estamos listos para construirlo juntos".


El mandatario insistió en que ningún país puede aprovechar plenamente las oportunidades actuando en solitario, y reiteró que la República Dominicana seguirá siendo "un socio confiable, una plataforma estratégica y una puerta abierta para quienes creen en el potencial de nuestra región".

Eduardo Sanz Lovatón

De su lado, el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, destacó los avances del clima de inversión en República Dominicana durante la inauguración del foro internacional.

Sanz Lovatón resaltó el increíble cambio del ecosistema de negocios en los últimos seis años, posicionando al país como líder regional en seguridad jurídica, estabilidad económica y atracción de inversión extranjera.

El funcionario afirmó que el país vive una ruptura de época impulsada por la inteligencia artificial y los cambios geopolíticos, que favorecen una nueva reconfiguración de cadenas de suministro.

“Bendecida por su ubicación geográfica y un marco jurídico moderno”, la República Dominicana se consolida como potencia exportadora, financiera, de innovación y manufactura avanzada, gracias a la visión del presidente Luis Abinader y alianzas regionales como la de Desarrollo en Democracia con Costa Rica y Panamá.

Biviana Rivero

Biviana Riveiro Disla, directora ejecutiva de ProDominicana, explicó que el foro busca conectar a la región con los mercados de capitales de Medio Oriente, Asia y Europa.


"Ser anfitriones de este evento ratifica que los ojos del mundo están sobre la República Dominicana", afirmó. Además, señaló que el reto actual es transitar de la cantidad a la calidad, priorizando proyectos con transferencia tecnológica, encadenamiento productivo y sostenibilidad.

Un foro para la integración y la calidad inversora

El AIF 2026, afiliado a la Conferencia Mundial de Inversiones de la WAIPA, se desarrolla hasta el 3 de julio en el hotel JW Marriott de Santo Domingo.

Su agenda se estructura en cuatro pilares: diálogo de alto nivel sobre políticas públicas; promoción de proyectos en turismo sostenible, energía, infraestructura, logística, manufactura, agroindustria, tecnología e inteligencia artificial; plataformas de negocios y articulación entre agencias de promoción de inversiones.

La agenda académica contará con la participación del Dr. Ricardo Hausmann, director del Growth Lab de la Universidad de Harvard, y se entregará el Reconocimiento a la Inversión en la República Dominicana 2026 a empresas extranjeras con impacto positivo en el desarrollo nacional.

https://presidencia.gob.do/noticias/presidente-abinader-destaca-que-la-confianza-y-la-estabilidad-hacen-de-republica

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La confianza como razón de Estado para atraer inversión de calidad

En el nuevo mapa económico global, la República Dominicana tiene ante sí una oportunidad histórica: convertir estabilidad, seguridad jurídica, ubicación estratégica y credibilidad institucional en una política de Estado capaz de atraer inversión extranjera directa con mayor valor agregado, innovación, empleos formales y desarrollo sostenible.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La inauguración del Americas Investment Forum (AIF) 2026, encabezada por el presidente Luis Abinader y organizada por ProDominicana, debe ser leída más allá de la coyuntura de un evento internacional. En términos de visión de Estado, representa una señal estratégica: la República Dominicana procura consolidarse como un centro confiable de inversión, producción, logística, innovación y conexión hemisférica en un tiempo en que el capital global se mueve con mayor cautela, pero también con mayor sentido de oportunidad. Según la Presidencia de la República Dominicana, el foro reunió a más de 2,000 representantes de 52 países y colocó en el centro del debate la confianza, la estabilidad macroeconómica, las instituciones sólidas, las reglas claras, la transparencia y el cumplimiento de compromisos como fundamentos de la atracción de inversiones. [presidencia.gob.do]

La frase del mandatario —“la confianza es la moneda más valiosa de la economía moderna”— sintetiza una comprensión profunda del momento histórico. En la economía contemporánea, los inversionistas no observan únicamente incentivos fiscales, costos laborales o disponibilidad de infraestructura. Evalúan, sobre todo, previsibilidad institucional, certidumbre jurídica, estabilidad política, calidad regulatoria, eficiencia administrativa y consistencia macroeconómica. La literatura económica ha reconocido ampliamente que la calidad institucional influye en la capacidad de los países para atraer inversión extranjera directa y convertirla en crecimiento económico sostenible, particularmente cuando existen reglas confiables, gobernanza efectiva y reducida incertidumbre para los agentes privados (Hayat, 2019; North, 1990). Estudios recientes también subrayan que la calidad institucional y la gobernanza constituyen factores determinantes para incentivar los flujos de inversión extranjera directa hacia las economías receptoras. [link.springer.com], [link.springer.com], [mpra.ub.un...uenchen.de]

Desde una perspectiva de estadista, el valor del AIF 2026 no reside únicamente en promocionar al país, sino en proyectar una narrativa nacional coherente: la República Dominicana quiere competir por inversión de calidad, no solo por volumen de capital. En ese sentido, las cifras compartidas durante el foro —una inversión extranjera directa superior a US$5,000 millones en 2025, más de 11 millones de visitantes anuales, más de 200,000 empleos directos en zonas francas y una participación superior al 60 % de las exportaciones— expresan algo más que desempeño económico. Revelan una acumulación de confianza internacional y una capacidad creciente de articular sectores productivos con vocación exportadora. [presidencia.gob.do]

Sin embargo, el reto dominicano consiste en no confundir atracción de inversión con transformación productiva. Recibir capital es importante; convertirlo en productividad, innovación, transferencia tecnológica, empleos de mayor calidad y encadenamientos locales es lo verdaderamente decisivo. La evidencia académica muestra que la inversión extranjera directa puede contribuir al crecimiento mediante transferencia de tecnología, acumulación de capital, aprendizaje empresarial y fortalecimiento del capital humano, aunque sus efectos dependen de las condiciones internas del país receptor, incluyendo su capacidad institucional y productiva (Borensztein, De Gregorio, & Lee, 1998; Alfaro, Chanda, Kalemli-Ozcan, & Sayek, 2004). Revisiones recientes de la literatura también destacan que el impacto positivo de la inversión extranjera directa está condicionado por factores como gobernanza, capacidad de absorción, innovación e integración de las empresas locales en cadenas de valor. [ijsmsjournal.org], [mpra.ub.un...uenchen.de]

El contexto internacional favorece una lectura estratégica de esta oportunidad. La reorganización de las cadenas globales de suministro, el auge del nearshoring, la búsqueda de resiliencia productiva y las tensiones geopolíticas han creado una ventana de oportunidad para América Latina y el Caribe. El Banco Mundial ha señalado que el nearshoring y la integración económica pueden contribuir a elevar el crecimiento regional, especialmente si los países preservan la estabilidad macroeconómica y mejoran su inserción en la economía global. [blogs.worldbank.org], [worldbank.org]

En ese escenario, la República Dominicana posee atributos relevantes: ubicación geográfica privilegiada, cercanía con Estados Unidos, conectividad marítima y aérea, régimen de zonas francas, estabilidad política comparativa, experiencia turística, plataforma logística en expansión y creciente reputación como destino de inversión. Pero esas ventajas no deben asumirse como permanentes. La competencia por capital productivo es cada vez más exigente. México, Costa Rica, Panamá, Colombia y otros países de la región también buscan capturar oportunidades derivadas del rediseño de las cadenas de suministro. Informes del Banco de Pagos Internacionales han identificado señales de cambios en los patrones comerciales de las Américas, incluyendo ganancias de participación de países como Costa Rica, República Dominicana y Panamá en el comercio con Estados Unidos, aunque advierten que los efectos del nearshoring todavía son desiguales y requieren condiciones internas sólidas para materializarse plenamente. [bis.org]

La intervención del ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, al definir el momento actual como una “ruptura de época” marcada por la inteligencia artificial y los cambios geopolíticos, introduce una dimensión indispensable. Las naciones que deseen competir en la economía del futuro no podrán limitarse a ofrecer mano de obra, exenciones o ubicación. Tendrán que ofrecer talento, innovación, infraestructura digital, energía competitiva, logística inteligente, seguridad jurídica y políticas industriales modernas. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo ha destacado que la inversión extranjera directa debe analizarse no solo por sus flujos, sino por su contribución al desarrollo, las cadenas globales de valor, la inversión digital y las capacidades productivas de los países receptores. [unctad.org]

En esa misma dirección se inscribe la visión de Biviana Riveiro Disla, directora ejecutiva de ProDominicana, al plantear la necesidad de pasar de la cantidad a la calidad de la inversión, priorizando proyectos con transferencia tecnológica, sostenibilidad y encadenamiento productivo. Esa transición resulta esencial para que el país no sea únicamente receptor de capital, sino constructor de capacidades nacionales. La inversión de calidad debe medirse por su impacto en productividad, formalización laboral, exportaciones, innovación, sostenibilidad ambiental, desarrollo territorial y participación de proveedores dominicanos. [presidencia.gob.do], [unctad.org]

Una mirada de Estado exige reconocer también los desafíos. La confianza no es un discurso; es una práctica institucional sostenida. Requiere justicia eficiente, permisos transparentes, seguridad jurídica, estabilidad fiscal, simplificación regulatoria, lucha contra la corrupción, educación técnica pertinente, infraestructura resiliente y continuidad de políticas públicas. También demanda fortalecer la coordinación entre el sector público, el sector privado, la academia y los territorios, para que la inversión no se concentre únicamente en polos tradicionales, sino que contribuya a una modernización productiva más equilibrada.

Por eso, el AIF 2026 debe entenderse como una plataforma, no como un punto de llegada. Su mayor importancia radica en abrir conversaciones de largo plazo sobre el país que la República Dominicana aspira a ser: un socio confiable, una plataforma logística regional, un centro de manufactura avanzada, una economía digital emergente, un destino turístico sostenible y un puente entre América, Europa, Asia y Medio Oriente. Esa aspiración exige diplomacia económica inteligente, institucionalidad robusta y una visión nacional que trascienda gobiernos, coyunturas y ciclos electorales.

La afirmación presidencial de que las Américas deben pasar de la narrativa del potencial a la narrativa de los resultados tiene una profunda pertinencia histórica. América Latina ha sido descrita durante décadas como una región de posibilidades, pero con frecuencia ha fracasado en convertir sus ventajas en prosperidad sostenida. La República Dominicana tiene hoy la oportunidad de demostrar que el Caribe puede ser más que destino turístico; puede ser plataforma productiva, logística, tecnológica y financiera para una nueva etapa de integración hemisférica.

En definitiva, la confianza es hoy una forma superior de capital. No aparece en los balances como una carretera, un puerto o una central energética, pero sostiene todas las decisiones que hacen posible la inversión. Donde hay confianza, el capital se atreve; donde hay estabilidad, la empresa planifica; donde hay instituciones, el futuro se vuelve financiable. La República Dominicana debe proteger ese activo con visión de Estado, porque en la economía global del siglo XXI la inversión llega donde existe certidumbre, pero solo permanece donde encuentra institucionalidad, talento y propósito nacional.

Referencias

Alfaro, L., Chanda, A., Kalemli-Ozcan, S., & Sayek, S. (2004). FDI and economic growth: The role of local financial markets. Journal of International Economics, 64(1), 89–112.

Banco Mundial. (2023). Global economy trends in nearshoring and green industry can help boost growth in Latin America and the Caribbean. World Bank. [worldbank.org]

Banco Mundial. (2023). Nearshoring and green economy offer paths to higher growth for Latin America and the Caribbean. World Bank Blogs. [blogs.worldbank.org]

Borensztein, E., De Gregorio, J., & Lee, J. W. (1998). How does foreign direct investment affect economic growth? Journal of International Economics, 45(1), 115–135.

Hayat, A. (2019). Foreign direct investment, institutional quality, and economic growth. Munich Personal RePEc Archive. [mpra.ub.un...uenchen.de]

North, D. C. (1990). Institutions, institutional change and economic performance. Cambridge University Press.

Presidencia de la República Dominicana. (2026, 1 de julio). Presidente Abinader destaca que la confianza y la estabilidad hacen de República Dominicana un imán para la inversión. [presidencia.gob.do]

United Nations Trade and Development. (2025). World Investment Report 2025: International investment in the digital economy. UNCTAD. [unctad.org]

Irán exporta crudo con un 20% de prima, incluso cuando los barriles no vendidos se acumulan en el mar

Irán exporta crudo con un 20% de prima, incluso cuando los barriles no vendidos se acumulan en el mar
Por Irina Slav - Jul 02, 2026, 1:03 AM CDT

El petróleo crudo en almacenamiento flotante frente a la costa iraní está aumentando en medio de la renuencia entre los compradores, informó hoy Bloomberg, citando datos de Vortexa y sus propios cálculos, lo que sugiere que unos 58 millones de barriles están en los petroleros.

Más del 90% de esos barriles no tenían un destino claro, dijo Bloomberg en su informe, y agregó que los petroleros estaban " indicando " para pedidos" o Singapur como su próximo puerto de escala, una señal de que podrían realizar transferencias de barco a barco en el estrecho de Malaca."

Curiosamente, un informe anterior de la CNBC dijo que Irán estaba vendiendo crudo con una elevada prima del 20% sobre los precios anteriores a la guerra, con 40 millones de barriles ya vendidos desde el levantamiento del bloqueo naval estadounidense de los puertos iraníes.

La información provino del presidente del parlamento iraní y principal negociador de paz, Bhagher Ghalibaf, quien dijo en una entrevista televisiva que "Desde el día en que se levantó el bloqueo naval, hemos exportado más de 40 millones de barriles de petróleo."

La CNBC también citó datos de TankerTrackers.com, mostrando que Irán había exportado aún más que eso, con un estimado de 50 millones de barriles desde el levantamiento del bloqueo estadounidense.

La mejora de los flujos de petróleo desde Ormuz ha hecho que los precios del petróleo vuelvan a los niveles anteriores a la guerra, con un crudo Brent cotizando a 70,82 dólares por barril en el momento de escribir este artículo, y un West Texas Intermediate a 67,84 dólares por barril. Los puntos de referencia cayeron bruscamente durante el segundo trimestre por los informes sobre el progreso en las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, y los operadores de futuros ignoraron en gran medida los últimos intercambios militares de las partes en conflicto.

La última actualización sobre las conversaciones proviene de un alto funcionario del gobierno de Qatar, quien dijo hoy que habían producido un progreso positivo en "", pero sin dar más detalles. Este último intento de negociación se llevó a cabo indirectamente en Doha. Todavía no hay indicios de que se vislumbre una paz duradera.

Por Irina Slav para Oilprice.com

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miércoles, 1 de julio de 2026

KKR realiza la mayor inversión en energía limpia de la historia con una compra de US$4.200 millones en EDF.

Por Alex Kimani - 01 de julio de 2026, 12:30 PM CDT

La firma de inversión global KKR ha acordado adquirirla.EDF Power Solutions North America en un acuerdo histórico de US$4.200 millones, marcando la mayor inversión en energía renovable en la historia de la compañía. La compra le da a KKR el control inmediato de una de las carteras de energía limpia más grandes de América del Norte, agregando más de 5,6 gigavatios de activos operativos de almacenamiento eólico, solar y de baterías mientras los inversores se apresuran a asegurar la generación de electricidad para los centros de datos de IA y otras fuentes de demanda de energía de rápido crecimiento.

La adquisición convierte instantáneamente a KKR en uno de los mayores propietarios de activos de generación renovable en Norteamérica. EDF Power Solutions ha desarrollado más de 26 GW de proyectos de almacenamiento eólico, solar y de baterías durante casi 40 años y opera una de las carteras de energía limpia más grandes del continente.

KKR financiará la transacción a través de su estrategia de infraestructura global. La adquisición permite a la firma capitalizar la insaciable demanda de energía del auge de la IA. Hasta la fecha, KKR ha desplegado más de 26.000 millones de dólares a nivel mundial en energías renovables y estrategias de transición.

Por su parte, la desinversión se alinea con la estrategia de rotación de carteras de EDF. El gigante francés utilizará el efectivo liberado para mantener sus 57 reactores nucleares nacionales y financiar seis nuevas unidades nucleares en Europa.

KKR ha estado últimamente en una ola de inversiones en energía renovable: KKR y SK Inc. de Corea del Sur han firmado.acuerdos definitivos para lanzar la mayor plataforma integrada de energía renovable de Corea del Sur, valorada en 2 billones de coronas suecas. La plataforma comienza sus operaciones con aproximadamente 1,7 gigavatios (GW) de activos de energía limpia existentes, con planes para escalar la capacidad de potencia total a 10 GW. La plataforma reúne operaciones renovables fragmentadas que anteriormente se extendían por múltiples filiales de SK, que abarcan la energía solar, la energía eólica terrestre y marina, las pilas de combustible y los sistemas de almacenamiento de energía (ESS).

Por Alex Kimani para Oilprice.com

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Desde 1924 existe conexión por cable submarino de comunicación entre EEUU y RD, desde 2013 hay instalada fibra óptica.

La conexión por cable submarino entre la República Dominicana y Estados Unidos para servicios internacionales de telecomunicaciones se remonta a las primeras décadas del siglo XX.

Según documentos históricos del INDOTEL, la empresa All America Cables and Radio comenzó a ofrecer servicios de telecomunicaciones internacionales en el país a partir de una concesión otorgada por el Estado dominicano en 1924, constituyéndose en uno de los principales enlaces internacionales de voz y telegrafía con Estados Unidos. 1

Sin embargo, los antecedentes son aún más antiguos:

  • 1884: se introducen los primeros servicios telefónicos en territorio dominicano. 2
  • 1883: fue fundada All America Cables and Radio, considerada pionera de las telecomunicaciones en las Antillas. 3
  • Década de 1920: comienzan las conexiones internacionales permanentes mediante sistemas de cables submarinos y radio internacional operados por All America Cables and Radio, enlazando a República Dominicana con Estados Unidos y otros países del Caribe. 14

Por tanto, si la pregunta es desde cuándo existe una conexión submarina para comunicaciones telefónicas entre República Dominicana y Estados Unidos, la evidencia encontrada apunta a que opera al menos desde 1924, cuando All America Cables and Radio recibió la concesión para prestar servicios internacionales de telecomunicaciones en el país. 1

En tiempos más recientes, la infraestructura evolucionó de cables de cobre para telefonía a modernos cables de fibra óptica. Un hito importante fue la llegada del sistema AMX‑1 en 2013, que conectó directamente al país con Estados Unidos mediante una red de fibra óptica de alta capacidad. 56

En resumen: la conexión telefónica internacional submarina RD–EE. UU. existe desde 1924, mientras que la conexión moderna de fibra óptica de gran capacidad data de 2013. 16

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La conexión eléctrica que se hará con Puerto Rico costaría 2.5 billones. Se instalará una planta en San Pedro de Macorís, con capital privado, 70% de República Dominicana y 30% Puerto Rico. 200 kilómetros a profundidad de 500 metros. Llevará cubre y fibra óptica para comunicaciones y monitoreo del cable. 

El petróleo vuelve a niveles previos al conflicto y los mercados respiran aliviados


El petróleo vuelve a niveles previos al conflicto y los mercados respiran aliviados

La caída del precio internacional del petróleo hasta niveles previos al conflicto en Oriente Medio ha sido recibida con evidente optimismo por los mercados financieros. La recuperación de los flujos de exportación desde el Golfo Pérsico y la progresiva normalización del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz han reducido la percepción de riesgo que dominó la economía mundial durante los últimos meses. El resultado ha sido una corrección significativa en las cotizaciones del crudo y una renovada sensación de tranquilidad entre inversionistas, gobiernos y consumidores. 12

El retorno del Brent a niveles anteriores a la crisis confirma una realidad frecuentemente ignorada: los mercados no solo responden a hechos concretos, sino también a expectativas. Durante el conflicto, la amenaza de interrupciones prolongadas en una vía por donde tradicionalmente transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado disparó las preocupaciones sobre inflación, desaceleración económica y mayores costos logísticos. Hoy, la percepción de que los suministros vuelven a fluir con relativa normalidad ha reducido esa prima de riesgo incorporada en los precios. 23

Sin embargo, sería precipitado interpretar este descenso como una victoria definitiva de la estabilidad energética. La experiencia reciente volvió a demostrar que el sistema económico global continúa siendo extremadamente vulnerable a las tensiones geopolíticas. Un conflicto localizado fue capaz de alterar cadenas de suministro, modificar expectativas de crecimiento y provocar una volatilidad significativa en uno de los mercados más importantes del planeta. La normalización de las exportaciones ofrece alivio, pero no elimina los riesgos estructurales que persisten en la región. 45

Para economías importadoras netas de energía, como la República Dominicana, la reducción de los precios del petróleo representa una noticia favorable. Menores costos energéticos pueden contribuir a moderar las presiones inflacionarias, reducir cargas fiscales vinculadas a subsidios y mejorar la competitividad de sectores esenciales como el turismo, la manufactura, el transporte y la logística. En un contexto internacional marcado por la incertidumbre, cualquier reducción en los costos de importación energética fortalece los márgenes de maniobra de la política económica nacional.

No obstante, la principal lección de esta crisis trasciende el comportamiento coyuntural de los precios. La seguridad energética se ha convertido en un componente fundamental de la seguridad económica. Los países que aspiren a reducir su vulnerabilidad deberán acelerar la diversificación de sus fuentes energéticas, fortalecer sus reservas estratégicas y profundizar las inversiones en energías renovables y tecnologías de eficiencia energética. La transición energética ya no responde únicamente a objetivos ambientales; se ha transformado en una necesidad geopolítica.

La reacción positiva de los mercados constituye, sin duda, una buena noticia para la economía mundial. Pero también debe entenderse como una advertencia. La estabilidad actual depende de equilibrios geopolíticos cada vez más complejos y dinámicos. El petróleo ha vuelto a niveles previos al conflicto, pero las causas profundas de la volatilidad internacional continúan presentes. La verdadera fortaleza de las naciones no radica en celebrar las crisis superadas, sino en prepararse para las que inevitablemente surgirán en el futuro.

En un mundo donde la energía sigue siendo uno de los principales instrumentos de poder estratégico, la reducción del precio del crudo ofrece un respiro, pero no una garantía. Los mercados respiran aliviados; la prudencia, sin embargo, sigue siendo la mejor inversión.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

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El precio internacional del crudo registró una fuerte caída al regresar a niveles anteriores a la guerra, impulsado por el restablecimiento de los flujos petroleros desde el Golfo Pérsico. Los operadores parecen haber dejado atrás los temores inmediatos sobre posibles interrupciones del suministro y las consecuencias geopolíticas del conflicto. 12

🌍 El crudo Brent descendió por debajo de los niveles observados antes de la crisis, reflejando una mayor confianza de los mercados en la normalización del comercio energético internacional. 1

⚓ El aumento de las exportaciones desde la región del Golfo y la reactivación gradual de rutas estratégicas han contribuido a aliviar la presión sobre los precios, enviando una señal positiva para las economías importadoras de energía. 13

📊 Para países altamente dependientes de las importaciones de combustibles, como la República Dominicana, una reducción sostenida del precio del petróleo podría traducirse en menores presiones inflacionarias, alivio fiscal y mayor estabilidad económica. 4

🌐 Sin embargo, la geopolítica energética sigue siendo un factor determinante. Los mercados celebran la recuperación del suministro, pero continúan atentos a cualquier evento que pueda afectar nuevamente las rutas críticas del comercio mundial de hidrocarburos. 34

#Petróleo 🛢️ #BrentOil 📉 #MercadosGlobales 🌎 #EconomíaMundial 📊 #Energía ⚡ #Geopolítica 🌍 #GolfoPérsico ⚓ #ComercioInternacional 🚢 #Inflación 📈 #RepúblicaDominicana 🇩🇴 #SeguridadEnergética 🔋 #OilMarket #GlobalEconomy #FinancialMarkets #GuasábaraEditor ✍️

Chips, geopolítica y poder: la nueva frontera de la competencia global

Chips, geopolítica y poder: la nueva frontera de la competencia global

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La inteligencia artificial ha dejado de ser una discusión tecnológica para convertirse en una cuestión de seguridad nacional, influencia económica y poder geopolítico. El reciente allanamiento de oficinas de Supermicro en Taiwán, en el marco de una investigación sobre el presunto desvío de servidores equipados con chips avanzados de Nvidia hacia China, constituye mucho más que un caso corporativo. Es un reflejo de la creciente batalla estratégica por el control de la tecnología que definirá la economía mundial durante las próximas décadas. 1

Las autoridades taiwanesas investigan supuestas exportaciones ilegales de servidores que podrían haber terminado en territorio chino, mientras Washington intensifica los esfuerzos para impedir que tecnologías avanzadas de inteligencia artificial lleguen a competidores estratégicos. La noticia provocó una caída significativa en las acciones de Supermicro y volvió a colocar el foco sobre una de las industrias más sensibles del planeta: la de los semiconductores. 1

Detrás de este episodio subyace una realidad ineludible. Los chips ya no son simples componentes electrónicos. Son la infraestructura crítica de la nueva economía digital. Quien controle su diseño, fabricación, distribución y capacidad de procesamiento tendrá ventajas decisivas en áreas tan diversas como la inteligencia artificial, la defensa, la ciberseguridad, la productividad industrial, la investigación científica y el comercio internacional.

Estados Unidos ha entendido esta realidad con claridad estratégica. Las restricciones a la exportación de chips avanzados hacia China responden a la convicción de que la supremacía tecnológica del siglo XXI dependerá de la capacidad para liderar el desarrollo de modelos avanzados de inteligencia artificial. Nvidia, cuyos procesadores alimentan plataformas como ChatGPT y otros sistemas de IA de frontera, se encuentra precisamente en el centro de esa competencia global. 1

China, por su parte, no observa pasivamente. Pekín ha destinado miles de millones de dólares para acelerar la autosuficiencia tecnológica y reducir su dependencia de proveedores occidentales. Cada nueva restricción estadounidense fortalece, paradójicamente, el incentivo chino para desarrollar una industria nacional de semiconductores capaz de competir a escala global.

En este contexto, Taiwán ocupa una posición singular. La isla no solo representa uno de los principales centros mundiales de fabricación de chips, sino que se ha convertido en un activo geopolítico de valor extraordinario. Las decisiones regulatorias adoptadas por Taipei tienen repercusiones directas sobre las cadenas globales de suministro, los mercados financieros y las estrategias de seguridad de las principales potencias.

El caso Supermicro también evidencia un fenómeno que crecerá en los próximos años: la vigilancia cada vez más estricta de las cadenas de distribución tecnológica. Los gobiernos están comprendiendo que la exportación de servidores, centros de datos y equipos avanzados de procesamiento representa mucho más que una transacción comercial. Se trata de activos estratégicos cuya circulación puede alterar balances de poder a nivel internacional.

La cuestión adquiere una dimensión aún mayor cuando se observa el crecimiento exponencial de la inteligencia artificial generativa. Los centros de datos que entrenan modelos avanzados requieren enormes cantidades de procesadores especializados. El acceso a estos recursos se está convirtiendo en una ventaja competitiva tan importante como lo fue el acceso al petróleo durante gran parte del siglo XX.

Por ello, la investigación sobre presuntas operaciones de contrabando tecnológico no debe interpretarse únicamente como un problema empresarial. Es una manifestación del nuevo orden tecnológico que está emergiendo. Las fronteras entre economía, innovación, seguridad y geopolítica son cada vez más difusas. Cada servidor interceptado, cada chip restringido y cada exportación supervisada forman parte de una competencia internacional mucho más amplia.

Para América Latina y para la República Dominicana, esta realidad ofrece importantes enseñanzas. El futuro desarrollo económico dependerá en gran medida de la capacidad para integrarse a cadenas de valor vinculadas a la economía digital, la innovación tecnológica y los servicios avanzados. Los países que comprendan tempranamente esta transformación estarán mejor posicionados para atraer inversión, desarrollar talento especializado y participar en sectores de alto valor agregado.

La disputa por los chips demuestra que la revolución tecnológica no solo se libra en laboratorios o centros de innovación. También se desarrolla en tribunales, aduanas, organismos reguladores y acuerdos internacionales. La geopolítica del siglo XXI ya no gira exclusivamente alrededor del territorio o los recursos naturales; gira alrededor del conocimiento, los datos y la capacidad computacional.

El caso Supermicro es, en definitiva, una advertencia sobre el mundo que está surgiendo. Un mundo donde los semiconductores son instrumentos de poder estratégico, donde la inteligencia artificial redefine las relaciones internacionales y donde el liderazgo económico dependerá cada vez más de quién controle la infraestructura tecnológica que impulsa la nueva era digital. 1

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

🚨💻🌎 Tensión tecnológica entre EE. UU. y China escala un nuevo nivel

Las autoridades de Taiwán realizaron allanamientos en oficinas de Supermicro como parte de una investigación sobre el presunto desvío ilegal de servidores equipados con chips de inteligencia artificial de Nvidia hacia China. La noticia provocó una caída cercana al 8 % en las acciones de la compañía y vuelve a poner en el centro del debate la seguridad tecnológica, los controles de exportación y la competencia geopolítica por el liderazgo en IA. 1

🔍 El caso ocurre mientras Washington intensifica las restricciones para impedir que tecnologías avanzadas de IA lleguen al mercado chino, en una carrera estratégica que redefine las cadenas globales de suministro y la seguridad tecnológica internacional. Las autoridades también investigan presuntas operaciones de contrabando vinculadas a servidores con chips avanzados de Nvidia. 1

⚙️ La inteligencia artificial ya no es solo una revolución tecnológica; es un factor clave de poder económico, industrial y geopolítico. Cada servidor, cada chip y cada centro de datos forman parte de una competencia global por la innovación y la soberanía tecnológica.

🌐 El episodio demuestra cómo la industria de los semiconductores se ha convertido en uno de los principales campos de disputa estratégica del siglo XXI.

#InteligenciaArtificial 🤖 #Nvidia 🧠 #Supermicro 💻 #Semiconductores 🔬 #Tecnología 🌐 #Geopolítica 🌎 #China 🇨🇳 #EstadosUnidos 🇺🇸 #ExportControls #AIRevolution #Innovación 🚀 #TransformaciónDigital #TechNews #FutureOfAI #EconomíaDigital 📈 #GuasábaraEditor ✍️

Los límites de la fe financiera: la advertencia detrás de SpaceX

Los límites de la fe financiera: la advertencia detrás de SpaceX

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

El mercado suele enamorarse de las historias de innovación. Sin embargo, cuando llega la hora de cobrar intereses y honrar compromisos financieros, la épica tecnológica deja de ser suficiente. La reciente caída en el precio de los bonos de SpaceX apenas días después de una histórica colocación de deuda por US$25,000 millones constituye una señal que trasciende a Elon Musk y su conglomerado empresarial: los inversionistas están recordando que la rentabilidad futura no siempre compensa los riesgos presentes. 12

El episodio resulta particularmente revelador porque ocurre en medio de una de las mayores oleadas de entusiasmo por la inteligencia artificial y las tecnologías espaciales. La emisión de SpaceX atrajo una demanda extraordinaria y se convirtió en una de las operaciones financieras más importantes del año. Sin embargo, apenas iniciada la negociación secundaria, los bonos comenzaron a perder valor y sus rendimientos aumentaron, reflejando que el mercado exige una mayor compensación por asumir el riesgo asociado a la compañía. 31

La razón fundamental es sencilla: mientras los inversionistas de acciones suelen apostar por sueños y expectativas, los inversionistas en bonos privilegian el flujo de caja, la capacidad de pago y la estabilidad financiera. Como señalaron expertos citados en las informaciones sobre el caso, el acreedor se pregunta menos cómo será Marte dentro de treinta años y más cómo se pagará el próximo cupón. 13

Los datos conocidos alimentan esa cautela. SpaceX registró pérdidas netas de aproximadamente US$4,900 millones sobre ingresos de US$18,700 millones en 2025, mientras continúa sustentando una valoración que descansa en fuertes proyecciones de crecimiento vinculadas a la inteligencia artificial, Starlink y proyectos espaciales de largo plazo. 12

La reacción del mercado también pone de relieve otro aspecto crítico: la creciente distancia entre la economía real y las narrativas de innovación. Durante los últimos años, los mercados globales han premiado agresivamente a empresas asociadas con la inteligencia artificial, generando valoraciones que en ocasiones parecen desconectadas de los resultados financieros actuales. Cuando una compañía mantiene pérdidas significativas pero obtiene acceso masivo a capital gracias a las expectativas futuras, surge inevitablemente la pregunta sobre la sostenibilidad de ese modelo. 34

Otro factor que inquieta a los inversionistas es la fuerte dependencia de la organización respecto a la figura de Elon Musk. Diversos analistas consideran que la ausencia de una estrategia de sucesión claramente definida añade incertidumbre, especialmente para quienes compran bonos con vencimientos de varias décadas. En otras palabras, el mercado no solo evalúa la tecnología; también valora la gobernanza corporativa, la institucionalidad y la capacidad de una empresa para sobrevivir más allá de la influencia de un líder carismático. 14

El caso de SpaceX representa una lección más amplia para gobiernos, empresas y mercados emergentes. La innovación es indispensable, pero el desarrollo económico sostenible requiere combinar visión estratégica con disciplina financiera. La inteligencia artificial, la exploración espacial y las tecnologías disruptivas transformarán la economía mundial, pero seguirán sometidas a una regla fundamental: la confianza se construye sobre resultados tangibles y sostenibles.

Para países como la República Dominicana, que buscan consolidarse como destinos de inversión, centros logísticos y plataformas tecnológicas de alcance regional, el mensaje es especialmente relevante. El capital internacional continuará respaldando proyectos ambiciosos, pero exigirá instituciones sólidas, transparencia, gobernanza efectiva y modelos de negocio capaces de generar valor real.

La caída de los bonos de SpaceX no significa el fracaso de la empresa ni de sus proyectos. Al contrario, demuestra que los mercados siguen funcionando como un sistema de evaluación permanente del riesgo. Incluso las compañías más admiradas del planeta están sujetas al escrutinio de inversionistas que distinguen entre la promesa y la ejecución.

En última instancia, la noticia deja una reflexión de alcance global: la revolución tecnológica del siglo XXI necesita algo más que genios visionarios. Necesita fundamentos financieros robustos, liderazgo sostenible y resultados verificables. Porque en Wall Street, igual que en cualquier mercado del mundo, la fe puede impulsar una valoración, pero solo la solvencia puede sostenerla. 13

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Noticias relacionadas 

Los bonos de SpaceX cayeron de precio el viernes, pocos días después de que la compañía recaudara 25.000 millones de dólares en una operación de deuda sin precedentes, debido a las dudas de los inversores sobre las perspectivas a largo plazo de la empresa de cohetes e inteligencia artificial de Elon Musk. Lea más aquí: https://ft.trib.al/FTRWpZp

SpaceX’s bonds dropped in price on Friday, just days after it raised $25bn in a blockbuster debt deal, as investors cast doubts over the long-term prospects of Elon Musk’s rocket and AI company.

Read more here: https://ft.trib.al/FTRWpZp

2026: cuando el desorden mundial muestra su verdadero rostro

2026: cuando el desorden mundial muestra su verdadero rostro

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El año 2026 se perfila como una frontera histórica en la que el orden internacional revela, con mayor crudeza, sus fracturas acumuladas. Las instituciones que durante décadas sostuvieron la gobernanza global muestran signos evidentes de desgaste; los consensos se debilitan; y las naciones comienzan a comprender que la estabilidad del sistema no era una condición permanente, sino una arquitectura sostenida por intereses, equilibrios y voluntades políticas. El mundo ya no transita bajo la confianza plena en la globalización, el libre comercio, las alianzas tradicionales y el multilateralismo como mecanismos suficientes para administrar los conflictos entre potencias.

La nueva geopolítica está marcada por la desconfianza estratégica, la competencia tecnológica y el regreso de la fuerza —económica, militar, diplomática y comercial— como lenguaje dominante. El comercio deja de ser solo intercambio para convertirse en campo de disputa industrial; la tecnología se transforma en instrumento de supremacía; la energía adquiere valor geopolítico; las rutas marítimas se convierten en corredores de poder; y los datos, chips, cables submarinos, sistemas de pago, inteligencia artificial y estándares digitales pasan a ocupar el centro real de la competencia global. Como ha advertido el Fondo Monetario Internacional en su análisis sobre fragmentación geoeconómica, “tras varias décadas de creciente integración económica global, el mundo enfrenta el riesgo de una fragmentación geoeconómica impulsada por políticas públicas”. Esa advertencia resume el nuevo signo de los tiempos: la economía dejó de ser un territorio neutral de intercambio para convertirse en escenario de protección industrial, disputa tecnológica y redefinición del poder mundial. [imf.org], [imf.org]

El multilateralismo no ha desaparecido, pero ha perdido autoridad. La Organización de las Naciones Unidas enfrenta límites visibles para contener guerras, crisis humanitarias y violaciones al derecho internacional; la Organización Mundial del Comercio ya no opera como árbitro incuestionable de la economía global; y los organismos financieros internacionales actúan bajo presiones crecientes de deuda, tensión fiscal, desigualdad y financiamiento climático. Las reglas internacionales siguen proclamándose, pero su cumplimiento se vuelve desigual cuando chocan con los intereses de actores con suficiente poder para imponer excepciones. Esta contradicción desnuda una crisis no solo institucional, sino civilizatoria: la relación entre democracia, soberanía, mercado y seguridad está siendo redefinida.

En ese sentido, la advertencia del secretario general de la ONU, António Guterres, resulta especialmente pertinente: “No podemos crear un futuro adecuado para nuestros nietos con un sistema construido por nuestros abuelos”. La frase, pronunciada en el contexto del debate global sobre el Pacto para el Futuro, condensa la urgencia de reformar un sistema internacional diseñado para otro tiempo, otra correlación de fuerzas y otros desafíos. [un.org], [unric.org]

En este nuevo contexto, la eficiencia ya no basta. Las cadenas globales de suministro, que durante años fueron presentadas como símbolo de integración y productividad, hoy son vistas también como fuentes de vulnerabilidad. Los países buscan resiliencia, autonomía estratégica y control sobre sectores críticos: alimentos, energía, medicamentos, tecnología, puertos, combustibles, semiconductores y manufactura avanzada. La economía mundial se reorganiza menos alrededor del costo mínimo y más alrededor de la seguridad nacional. Por eso, el Munich Security Report 2024, elaborado por la Conferencia de Seguridad de Múnich, advierte que el mundo debe evitar caer en escenarios cada vez más frecuentes de “perder-perder” derivados de la fragmentación del orden global. La cooperación sigue siendo indispensable, pero los Estados actúan con más cautela, más cálculo defensivo y mayor preocupación por las ganancias relativas que por los beneficios compartidos. [presidencia.gob.do], [hoy.com.do]

Para América Latina y el Caribe, el desafío es decisivo: actuar como espectadores periféricos de la reorganización global o convertirse en actores con visión estratégica. La región posee recursos naturales, biodiversidad, ubicación geográfica privilegiada, talento humano, potencial energético y un mercado relevante. Sin embargo, continúa limitada por ciclos de improvisación, baja productividad, polarización política, debilidad institucional y dependencia externa. Si actúa dividida, será tratada como zona de influencia; si negocia con inteligencia, puede posicionarse como plataforma de transición energética, seguridad alimentaria, nearshoring, servicios digitales, manufactura avanzada y diplomacia climática.

La República Dominicana debe asumir esta realidad con especial lucidez. Como economía abierta, turística, logística y comercial, cada tensión global impacta sus puertos, aduanas, zonas francas, energía, exportaciones, importaciones, migración y seguridad. La política exterior dominicana debe dejar de ser un ejercicio protocolar para convertirse en instrumento de desarrollo, defensa nacional y posicionamiento estratégico. En el siglo XXI, cada embajada debe operar como una antena de inteligencia económica; cada puerto y aeropuerto como infraestructura crítica; cada zona franca como plataforma de valor agregado; y cada política educativa como inversión en soberanía productiva.

En esa perspectiva, Meta RD 2036 representa una apuesta valiosa porque introduce ambición, planificación y sentido de dirección. Pero solo será verdaderamente transformadora si no se limita a duplicar el Producto Interno Bruto, sino que contribuye a duplicar capacidades nacionales: productividad, educación, tecnología, energía, logística, diplomacia económica, agroindustria avanzada e innovación. El propio presidente Luis Abinader lo expresó con claridad durante su rendición de cuentas del 27 de febrero de 2026: “Hoy no basta con crecer, hoy el reto es cómo crecemos y para quién crecemos”. Esa frase coloca el debate del desarrollo dominicano en su verdadera dimensión: no se trata únicamente de expandir cifras macroeconómicas, sino de construir una economía más productiva, inclusiva, competitiva y socialmente sostenible. [securityco...erence.org]

El desafío, por tanto, no consiste solo en crecer más, sino en crecer mejor. Meta RD 2036 debe traducirse en empleos formales de calidad, mejores salarios, reducción sostenida de la pobreza, fortalecimiento de la clase media, servicios públicos más eficientes y mayor capacidad del Estado para acompañar la transformación productiva. En palabras del presidente Abinader, “Meta RD 2036 no es un plan para el futuro lejano. Es una estrategia que ya está en ejecución”. Esa afirmación tiene importancia política y estratégica porque compromete al país con una agenda que no puede depender de coyunturas, improvisaciones ni ciclos electorales, sino de una visión nacional de largo plazo. [securityco...erence.org], [securesustain.org]

La República Dominicana necesita fortalecer sus sectores tradicionales, pero elevándolos de nivel: turismo más sofisticado, logística más digital, manufactura más tecnológica, agricultura más exportadora, energía más limpia y diplomacia más agresiva en lo económico. Los incentivos fiscales deben atraer inversión, pero también transferencia tecnológica, empleos calificados, encadenamientos locales e innovación. Las universidades deben dejar de ser simples proveedoras de títulos para convertirse en centros de productividad, investigación aplicada y formación de talento global.

La soberanía moderna ya no se mide únicamente por símbolos patrios, discursos solemnes o fronteras formales. Se mide por resiliencia institucional, capacidad productiva, autonomía tecnológica, seguridad energética, formación de talento y poder de negociación internacional. La geopolítica del siglo XXI no esperará a los países rezagados. Avanzará con o sin ellos. Y en esa marcha, cada nación deberá escoger entre reaccionar tarde ante los acontecimientos o construir, con visión de Estado, el lugar que quiere ocupar en la nueva historia mundial.

Luis Orlando Díaz Vólquez,
Ing. de sistemas de computadoras,
editor bibliográfico y
productor de medios de comunicación

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🌍♟️ 2026: cuando el desorden mundial muestra su verdadero rostro
✍️ Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El mundo entra en una etapa decisiva. Las viejas certezas de la globalización, el libre comercio y el multilateralismo muestran señales de agotamiento, mientras la geopolítica del siglo XXI revela un escenario más duro, competitivo y fragmentado.

Hoy el comercio es también disputa industrial; la tecnología, instrumento de poder; la energía, asunto de seguridad nacional; y los datos, chips, inteligencia artificial, puertos, cables submarinos y cadenas de suministro, piezas centrales del nuevo tablero global. 🌐⚙️💻

En este contexto, América Latina y el Caribe deben decidir si actuarán como espectadores periféricos o como actores estratégicos capaces de negociar con inteligencia, aprovechar sus recursos, fortalecer su productividad y posicionarse en transición energética, seguridad alimentaria, nearshoring, servicios digitales y manufactura avanzada. 🌎🤝

Para la República Dominicana, el desafío es claro: leer la geopolítica como parte esencial del desarrollo nacional. Cada tensión internacional impacta puertos, aduanas, zonas francas, energía, exportaciones, importaciones, migración y seguridad. Por eso, la política exterior dominicana debe dejar de ser protocolo y convertirse en herramienta de desarrollo, defensa y posicionamiento estratégico. 🇩🇴🚢📦

Meta RD 2036 representa una oportunidad para elevar la mirada nacional. Como afirmó el presidente Luis Abinader: “Hoy no basta con crecer, hoy el reto es cómo crecemos y para quién crecemos”. Y también: “Meta RD 2036 no es un plan para el futuro lejano. Es una estrategia que ya está en ejecución”. 📈🏛️

La soberanía moderna ya no se mide solo por símbolos patrios o fronteras formales. Se mide por resiliencia institucional, capacidad productiva, autonomía tecnológica, seguridad energética, talento humano y poder de negociación internacional.

La geopolítica del siglo XXI no esperará a los países rezagados. Avanzará con o sin ellos. La República Dominicana debe escoger entre reaccionar tarde o construir, con visión de Estado, el lugar que quiere ocupar en la nueva historia mundial. 🇩🇴🌍♟️

#GuasábaraEditor #LuisOrlandoDíazVólquez #Geopolítica #MetaRD2036 #RepúblicaDominicana #DiplomaciaEconómica #DesarrolloNacional #SoberaníaProductiva #OrdenMundial #Globalización #Multilateralismo #AméricaLatina #Caribe #Nearshoring #InteligenciaArtificial #Innovación #Competitividad #PolíticaExterior #RD2036 #VisiónDeEstado

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Versión paper de opinión |

2026: cuando el desorden mundial muestra su verdadero rostro

Meta RD 2036 ante la nueva geopolítica: de duplicar el PIB a construir poder nacional productivo, tecnológico y diplomático

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor | guecin.com

Resumen | El año 2026 representa una frontera estratégica para la República Dominicana, América Latina y el sistema internacional. La crisis del multilateralismo, la fragmentación geoeconómica, la competencia tecnológica, el retorno de la política industrial, la disputa por cadenas de suministro, la transición energética y la emergencia de la inteligencia artificial como tecnología de propósito general están redefiniendo las condiciones del desarrollo nacional. En ese contexto, Meta RD 2036 constituye una iniciativa relevante porque introduce ambición, planificación, articulación público-privada y metas cuantificables orientadas a duplicar el producto interno bruto real, crear empleos, elevar ingresos y erradicar la pobreza extrema. Sin embargo, este artículo sostiene que, frente al nuevo desorden mundial, duplicar el PIB no será suficiente si la República Dominicana no duplica también sus capacidades productivas, tecnológicas, educativas, logísticas, energéticas, institucionales y diplomáticas. El objetivo de desarrollo debe pasar de una lógica de crecimiento agregado a una estrategia de soberanía inteligente, productividad avanzada e inserción internacional selectiva. El documento propone interpretar Meta RD 2036 como una plataforma que debe evolucionar hacia una agenda de capacidades nacionales, capaz de convertir a la República Dominicana en una economía más sofisticada, resiliente y estratégicamente relevante en el Caribe ampliado.

Palabras clave: Meta RD 2036, República Dominicana, geopolítica, fragmentación geoeconómica, multilateralismo, productividad, diplomacia económica, inteligencia artificial, zonas francas, desarrollo nacional.


Introducción | El año 2026 se perfila como una frontera histórica en la que el orden internacional muestra con mayor crudeza sus fracturas acumuladas. Las instituciones que durante décadas sostuvieron la gobernanza global evidencian desgaste; los consensos se debilitan; y las naciones comienzan a comprender que la estabilidad del sistema no era una condición permanente, sino una arquitectura sostenida por intereses, equilibrios y voluntades políticas. La globalización, el libre comercio, las alianzas tradicionales y el multilateralismo no han desaparecido, pero han dejado de operar como garantías automáticas de estabilidad, prosperidad y resolución pacífica de conflictos. El Global Risks Report 2026 del Foro Económico Mundial identifica la confrontación geoeconómica como el principal riesgo global inmediato y describe un escenario en el que los mecanismos cooperativos se debilitan, los gobiernos se repliegan hacia marcos nacionales y la confianza internacional pierde valor como moneda de coordinación colectiva (World Economic Forum, 2026). [weforum.org], [ebs.publicnow.com]

La nueva geopolítica está marcada por la desconfianza estratégica, la competencia tecnológica y el retorno de la fuerza —económica, industrial, militar, diplomática y comercial— como lenguaje dominante. El comercio ya no se interpreta únicamente como intercambio; se ha convertido también en campo de disputa industrial. La tecnología funciona como instrumento de supremacía. La energía vuelve a ser un recurso de seguridad nacional. Las rutas marítimas son corredores de poder. Los datos, chips, cables submarinos, sistemas de pago, inteligencia artificial y estándares digitales ocupan el centro real de la competencia global. El Fondo Monetario Internacional ha advertido que, tras varias décadas de creciente integración económica global, el mundo enfrenta el riesgo de una fragmentación geoeconómica impulsada por políticas públicas, con costos potenciales en comercio, capitales, tecnología, migración y provisión de bienes públicos globales (Aiyar et al., 2023). [imf.org], [imf.org]

En consecuencia, la economía mundial ha dejado de organizarse exclusivamente alrededor de la eficiencia y el costo mínimo. Ahora se reordena alrededor de la resiliencia, la seguridad económica, la autonomía tecnológica y la capacidad de adaptación ante choques externos. UNCTAD sostiene que el comercio global entra en 2026 bajo presión por el menor crecimiento, la fragmentación geopolítica, las transiciones digital y verde, y regulaciones nacionales más estrictas que están redibujando flujos comerciales, inversiones y cadenas globales de valor (UN Trade and Development, 2026). Esta transformación obliga a los países pequeños y medianos a repensar su estrategia de desarrollo. La apertura económica sigue siendo necesaria, pero ya no basta por sí sola. En el siglo XXI, la apertura sin estrategia puede convertirse en vulnerabilidad. [unctad.org], [unctad.org]

El desgaste del multilateralismo y la crisis de legitimidad del orden global

El multilateralismo no ha desaparecido, pero ha perdido autoridad. La Organización de las Naciones Unidas enfrenta límites visibles para contener guerras, crisis humanitarias y violaciones al derecho internacional. La Organización Mundial del Comercio ya no opera como árbitro incuestionable del comercio global. Los organismos financieros internacionales deben actuar en un entorno cruzado por deuda, tensión fiscal, desigualdad, cambio climático y nuevas demandas de financiamiento para el desarrollo. Las reglas internacionales siguen proclamándose, pero su cumplimiento se vuelve desigual cuando chocan con los intereses de actores con suficiente poder para imponer excepciones. Esa contradicción revela una crisis no solo institucional, sino civilizatoria: la relación entre democracia, soberanía, mercado y seguridad está siendo redefinida.

La advertencia del secretario general de la ONU, António Guterres, resulta especialmente pertinente: “No podemos crear un futuro adecuado para nuestros nietos con un sistema construido por nuestros abuelos”. La frase, utilizada en el contexto del Pacto para el Futuro de Naciones Unidas, condensa la urgencia de reformar un sistema internacional diseñado para otra correlación de fuerzas, otra economía política y otro tipo de amenazas (United Nations, 2024). El desafío no consiste en abandonar el multilateralismo, sino en actualizarlo. Pero esa actualización ocurre en un contexto adverso: las grandes potencias cooperan menos, compiten más y utilizan instrumentos económicos, tecnológicos y regulatorios como herramientas de presión estratégica. [un.org], [unric.org]

El Munich Security Report 2024 también advierte sobre las dinámicas de “perder-perder” derivadas de la fragmentación del orden global. Su argumento central es que, cuando los Estados priorizan excesivamente las ganancias relativas frente a los beneficios absolutos de la cooperación, aumenta el riesgo de una espiral en la que todos pierden: se deteriora el comercio, se encarece la seguridad, se debilitan las instituciones y se reduce la capacidad colectiva para responder a problemas globales (Munich Security Conference, 2024). Esa advertencia resulta clave para América Latina y el Caribe, una región que no posee poder militar comparable al de las grandes potencias, pero sí recursos estratégicos, ubicación geográfica, biodiversidad, capacidad alimentaria, potencial energético y oportunidades logísticas. [presidencia.gob.do], [hoy.com.do]

La geoeconomía como nuevo lenguaje del poder

La principal transformación del presente no es solamente geopolítica; es geoeconómica. La geoeconomía puede entenderse como el uso de instrumentos económicos con objetivos estratégicos de poder. Aranceles, subsidios, restricciones tecnológicas, controles a la inversión, sanciones, normas digitales, financiamiento climático, estándares ambientales, acuerdos de suministro, minerales críticos y cadenas productivas funcionan ahora como herramientas de influencia internacional. En este escenario, el comercio no desaparece, pero cambia de sentido: deja de ser visto como un espacio neutral de eficiencia y pasa a ser interpretado como un terreno de vulnerabilidad o ventaja estratégica.

UNCTAD ha señalado que las cadenas de valor globales continúan reconfigurándose por razones geopolíticas, regulatorias, digitales y ambientales. Las empresas diversifican proveedores, buscan producción cercana o confiable, incorporan criterios de resiliencia y evalúan riesgos políticos que antes eran secundarios (UN Trade and Development, 2026). Esto abre oportunidades para países como la República Dominicana, especialmente en nearshoring, zonas francas, logística, manufactura avanzada, servicios digitales y exportaciones agroindustriales. Pero esas oportunidades no se materializan por simple ubicación geográfica. Requieren infraestructura, energía competitiva, talento humano, estabilidad regulatoria, instituciones eficientes, seguridad jurídica y una diplomacia económica activa. [unctad.org], [tralac.org]

La inteligencia artificial añade una capa adicional de complejidad. El Banco Mundial advierte que la IA puede ayudar a los países en desarrollo a superar fallas de mercado, mejorar servicios de educación y salud, aumentar la productividad de pequeñas empresas y optimizar procesos productivos; sin embargo, también puede ampliar brechas entre países de altos y bajos ingresos debido a la concentración de cómputo, datos, habilidades y grandes plataformas tecnológicas (World Bank, 2026). Para la República Dominicana, la IA no puede ser una moda discursiva. Debe convertirse en política pública transversal: educación, productividad, aduanas, puertos, salud, seguridad, agricultura, turismo, fiscalidad, justicia y servicios públicos. La soberanía moderna también dependerá de la capacidad de usar datos y algoritmos con sentido nacional. [worldbank.org], [thedocs.wo...ldbank.org]

América Latina y el Caribe ante la reorganización global

Para América Latina y el Caribe, la nueva etapa plantea una pregunta decisiva: ¿será la región un espacio periférico de disputa entre potencias o actuará como actor estratégico con voz propia? La región posee activos relevantes: minerales críticos, agua, biodiversidad, producción alimentaria, energías renovables, cercanía con Estados Unidos, capacidad turística, mercados urbanos y talento joven. Sin embargo, continúa afectada por baja productividad, informalidad, fragmentación política, desigualdad, limitada inversión en ciencia y tecnología, y baja sofisticación exportadora.

El riesgo es que América Latina vuelva a ser tratada como zona de influencia, proveedora de materias primas o plataforma de competencia externa sin agenda propia. La oportunidad, en cambio, consiste en construir una inserción internacional inteligente: transición energética con valor agregado, seguridad alimentaria, industria farmacéutica, economía digital, logística regional, turismo sostenible, servicios modernos y manufactura avanzada. Para ello, los países deben pasar de la diplomacia declarativa a la diplomacia económica basada en información, negociación, inteligencia comercial y alianzas tecnológicas.

En el Caribe, este desafío es todavía más sensible. Las economías insulares y semiinsulares enfrentan vulnerabilidad climática, dependencia energética, mercados internos pequeños y exposición a choques externos. Pero también poseen ventajas logísticas, marítimas, turísticas, culturales y geográficas. La República Dominicana, por su tamaño relativo, estabilidad, conectividad, infraestructura portuaria, zonas francas y relación con Estados Unidos, tiene condiciones para jugar un papel más relevante. No obstante, esa relevancia no será automática. Debe construirse con visión de Estado.

República Dominicana: fortalezas, vulnerabilidades y ventana estratégica

La República Dominicana llega a esta coyuntura con fortalezas reales. El Banco Mundial reconoce que el país ha registrado un crecimiento económico superior al promedio latinoamericano durante las últimas dos décadas, pero señala que, para convertirse en una nación de ingresos altos, debe mejorar la productividad, generar más empleos de calidad, fortalecer capital humano, promover competencia, incentivar innovación, mejorar eficiencia fiscal y aumentar resiliencia ante choques externos y eventos climáticos (World Bank, 2026). Esta lectura es fundamental: el país ha crecido, pero el desafío del futuro es la calidad estructural de ese crecimiento. [bancomundial.org]

El sector externo muestra señales positivas. ProDominicana informó que las exportaciones dominicanas alcanzaron en 2025 un récord de USD 14,645.2 millones, con un crecimiento interanual de 13.4 %, en un contexto internacional de tensiones geopolíticas y restricciones comerciales (Presidencia de la República Dominicana, 2026a). Asimismo, fuentes oficiales y sectoriales destacan que la República Dominicana mantiene un desempeño relevante en inversión extranjera directa, zonas francas y posicionamiento logístico regional, aunque persisten desafíos asociados al costo eléctrico, brechas de talento, burocracia, permisos y costos operativos (El Día, 2026; ProDominicana, 2026). [presidencia.gob.do] [eldia.com.do], [prodominicana.gob.do]

Las zonas francas constituyen uno de los principales pilares de la economía dominicana. El Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación reporta para 2025 unos 200,231 empleos, USD 8,604.6 millones en exportaciones y 858 empresas operando (CNZFE, 2026). Sin embargo, el desafío no consiste únicamente en preservar el régimen. Consiste en elevar su complejidad productiva. Las zonas francas deben pasar de ser plataformas de empleo y exportación a convertirse en ecosistemas de aprendizaje tecnológico, innovación, proveedores locales, formación técnica avanzada y transferencia de conocimiento. Cada empresa instalada debe evaluarse no solo por lo que exporta, sino por las capacidades que deja en el país. [cnzfe.gob.do]

Meta RD 2036: valor estratégico y riesgo de insuficiencia

Meta RD 2036 representa una apuesta valiosa porque introduce ambición, planificación y sentido de dirección. Según el Consejo Nacional de Competitividad, el plan busca duplicar el PIB real hacia 2036, eliminar la pobreza extrema, crear 1.7 millones de empleos, triplicar el salario medio y alcanzar grado de inversión para posicionar a la República Dominicana entre las economías más prósperas y competitivas de América Latina (Consejo Nacional de Competitividad, 2025). Esta ambición es positiva. Un país necesita metas. Sin metas, la política pública se convierte en administración rutinaria del presente. [cnc.gob.do], [cnc.gob.do]

El presidente Luis Abinader ha definido esta agenda en términos que trascienden el mero crecimiento estadístico. Durante su rendición de cuentas del 27 de febrero de 2026 afirmó: “Hoy no basta con crecer, hoy el reto es cómo crecemos y para quién crecemos”. También sostuvo que “Meta RD 2036 no es un plan para el futuro lejano. Es una estrategia que ya está en ejecución” (Presidencia de la República Dominicana, 2026b). Ambas frases son políticamente significativas porque colocan el desarrollo en una dimensión cualitativa: no basta aumentar el tamaño de la economía; hay que transformar su composición, su productividad, su inclusión social y su capacidad competitiva. [securityco...erence.org]

Sin embargo, Meta RD 2036 puede resultar insuficiente si se limita a duplicar el PIB sin duplicar capacidades nacionales. El PIB puede crecer con baja productividad. Puede crecer concentrado territorialmente. Puede crecer con empleos de baja complejidad. Puede crecer con déficit tecnológico. Puede crecer con dependencia energética. Puede crecer sin innovación local. Puede crecer, incluso, sin aumentar suficientemente el poder negociador del Estado. Por eso, la pregunta no es si Meta RD 2036 es necesaria; lo es. La pregunta es si está suficientemente calibrada para un mundo fragmentado, competitivo y tecnológicamente acelerado.

El siglo XXI exige una noción ampliada de desarrollo. Ya no se trata solamente de crecer, sino de construir capacidades productivas, científicas, educativas, institucionales, logísticas, energéticas y diplomáticas. En un mundo de fragmentación geoeconómica, los países no prosperarán solo porque produzcan más, sino porque sepan proteger, sofisticar, diversificar y proyectar mejor lo que producen. Meta RD 2036 debe convertirse, por tanto, en una estrategia de poder nacional productivo.

Hacia una Meta RD 2036 Plus: productividad, tecnología y soberanía estratégica

La República Dominicana necesita evolucionar hacia una versión ampliada de Meta RD 2036: una Meta RD 2036 Plus basada en productividad, tecnología y soberanía estratégica. Esta propuesta no sustituye la meta original; la eleva. El objetivo no sería únicamente duplicar el PIB, sino duplicar la capacidad nacional de competir, innovar, negociar y resistir choques externos.

La primera misión debe ser productividad total. El crecimiento dominicano no puede depender indefinidamente de más consumo, más construcción, más visitantes o más endeudamiento. Debe apoyarse en educación, competencia, tecnología, infraestructura, innovación, gestión empresarial, digitalización y eficiencia pública. La productividad debe convertirse en obsesión nacional.

La segunda misión debe ser industrialización selectiva. La República Dominicana no necesita producirlo todo, pero sí debe escoger áreas donde pueda construir ventajas: dispositivos médicos, farmacéutica, agroindustria avanzada, servicios digitales, manufactura ligera avanzada, logística regional, energías renovables, turismo médico, economía naranja, ciberseguridad y centros de datos. Esa selección debe basarse en evidencia, demanda internacional, capacidades existentes y posibilidad de encadenamientos locales.

La tercera misión debe ser educación superior productiva. Las universidades no pueden limitarse a otorgar títulos. Deben convertirse en centros de investigación aplicada, innovación empresarial, formación STEM, inteligencia artificial, ciencias de datos, logística, idiomas, ingeniería, biotecnología, economía digital y gestión pública. En el nuevo orden mundial, la educación superior es infraestructura de poder.

La cuarta misión debe ser diplomacia económica. Cada embajada dominicana debe operar como antena de inteligencia comercial, tecnológica y financiera. Asia, Medio Oriente, África y Europa deben ser abordados con estrategias diferenciadas. La relación con Estados Unidos seguirá siendo central, pero no debe ser excluyente. Diversificar mercados, inversiones, cooperación tecnológica y alianzas educativas es una forma de seguridad nacional.

La quinta misión debe ser infraestructura crítica. Puertos, aeropuertos, aduanas, cables submarinos, centros de datos, redes eléctricas, sistemas de pago, parques logísticos y plataformas digitales no son simples activos económicos. Son estructuras de soberanía material. Su protección, modernización y gobernanza deben convertirse en prioridad nacional.

La sexta misión debe ser energía competitiva y resiliente. Un país importador neto de combustibles no puede hablar de soberanía productiva sin abordar su vulnerabilidad energética. La transición hacia renovables, almacenamiento, redes modernas, eficiencia energética y diversificación de fuentes no es solo una agenda ambiental; es una agenda macroeconómica, industrial y geopolítica.

La séptima misión debe ser inteligencia pública. El Estado dominicano debe usar datos para anticipar riesgos, medir impacto, evaluar incentivos, focalizar políticas, reducir corrupción, mejorar servicios y tomar decisiones basadas en evidencia. La OCDE advierte que los incentivos tributarios pueden atraer inversión, pero no siempre son efectivos y pueden generar altos costos y distorsiones si no se diseñan, monitorean y evalúan adecuadamente (OECD, 2026). Esta advertencia es especialmente relevante para un país que utiliza incentivos como parte de su estrategia de atracción de inversión. [oecd.org], [oecd.org]

Riesgos de una estrategia de crecimiento sin transformación

Si Meta RD 2036 mantiene una visión demasiado concentrada en duplicar el PIB, podría enfrentar varios riesgos. El primero es el crecimiento sin sofisticación. El país podría producir más, exportar más o atraer más inversión, pero sin elevar suficientemente el contenido tecnológico de su estructura productiva. El segundo es el empleo sin movilidad social real. Crear empleos es indispensable, pero si una parte significativa corresponde a ocupaciones de baja productividad, el salto salarial será limitado.

El tercer riesgo es la inversión sin transferencia tecnológica. La inversión extranjera directa puede convertirse en motor de desarrollo si transfiere conocimiento, crea proveedores locales, eleva salarios, introduce tecnología y conecta al país con cadenas globales de mayor valor. Pero si opera como enclave, su impacto transformador será reducido. El cuarto riesgo es la apertura sin seguridad económica. Una economía abierta necesita protocolos de resiliencia energética, ciberseguridad, seguridad portuaria, protección de datos, defensa comercial y análisis de riesgos geopolíticos.

El quinto riesgo es la planificación sin narrativa nacional. Meta RD 2036 no debe ser solo un documento técnico. Debe convertirse en una causa colectiva, una narrativa de transformación nacional capaz de movilizar al Estado, al sector privado, a las universidades, a la diáspora, a los trabajadores, a las provincias y a la juventud. Los países no se transforman únicamente con indicadores; se transforman cuando una sociedad asume una dirección compartida.

RD 2044: una visión de Estado para el bicentenario

Una estrategia más ambiciosa podría proyectar Meta RD 2036 hacia RD 2044, año del bicentenario de la independencia nacional. Esa fecha posee valor simbólico y estratégico. Permitiría conectar desarrollo económico, soberanía, identidad, tecnología, diplomacia, defensa, educación y cohesión social en una visión de Estado. La ambición debería ser clara: convertir a la República Dominicana en la economía más productiva, innovadora, logística, digital, sostenible e influyente del Caribe ampliado.

RD 2044 no debería medirse solo por el tamaño del PIB, sino por la calidad de las capacidades nacionales. ¿Cuánto invierte el país en investigación y desarrollo? ¿Cuántos ingenieros, científicos de datos, técnicos especializados y docentes de alto nivel forma cada año? ¿Cuánta tecnología incorporan las zonas francas? ¿Cuántas empresas dominicanas exportan servicios digitales? ¿Cuántos proveedores locales participan en cadenas globales? ¿Cuánta energía limpia y resiliente produce el país? ¿Cuántas embajadas generan oportunidades comerciales medibles? ¿Cuántos territorios fuera de Santo Domingo, Santiago y Punta Cana se convierten en polos productivos?

La visión RD 2044 debe asumir que la soberanía moderna ya no se mide únicamente por símbolos patrios, discursos solemnes o fronteras formales. Se mide por resiliencia institucional, capacidad productiva, autonomía tecnológica, seguridad energética, formación de talento y poder de negociación internacional. En un mundo fragmentado, la soberanía real pertenece a los países capaces de decidir con margen propio.

Conclusión | El año 2026 marca el momento en que el desorden mundial muestra su verdadero rostro. La globalización ya no garantiza prosperidad automática. El multilateralismo ya no asegura reglas equitativas por sí solo. El comercio ya no es solo comercio: es seguridad, tecnología, energía, logística y poder. La diplomacia ya no puede limitarse a ceremonias: debe abrir mercados, atraer inversión inteligente, proteger exportadores, anticipar riesgos y construir coaliciones.

Meta RD 2036 es una señal positiva porque introduce ambición, planificación y articulación público-privada. Pero debe ser recalibrada para el nuevo contexto internacional. Su objetivo no puede ser únicamente duplicar el PIB. Debe duplicar capacidades nacionales. Debe colocar en el centro la productividad, la educación superior, la innovación, la diplomacia económica, la seguridad energética, la infraestructura crítica, la inteligencia artificial, la industrialización selectiva y la cohesión territorial.

La República Dominicana no está condenada a la irrelevancia. Posee ubicación, estabilidad, talento, diáspora, marca turística, puertos, zonas francas, conectividad y vocación comercial. Pero esos activos deben convertirse en estrategia. En el siglo XXI, los países pequeños no fracasan por falta de tamaño; fracasan por falta de visión, coordinación y disciplina estratégica.

Si Meta RD 2036 se queda en crecimiento, será una iniciativa valiosa pero incompleta. Si evoluciona hacia Meta RD 2036 Plus y se proyecta hacia RD 2044, puede convertirse en la base de una transformación histórica: una República Dominicana de alta productividad, soberanía inteligente, economía diversificada, diplomacia activa y presencia estratégica en el Caribe ampliado.

La geopolítica del siglo XXI no preguntará si el país está preparado. Simplemente avanzará. Y en esa marcha, la República Dominicana deberá decidir si quiere ser una economía que reacciona ante el mundo o una nación que construye, con visión de Estado, el lugar que merece ocupar en la historia que ya empezó.

Referencias

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World Economic Forum. (2026). The Global Risks Report 2026. https://www.weforum.org/publications/global-risks-report-2026/digest/

Paper de opinión con enfoque de think tank

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor | guecin.com

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