jueves, 28 de mayo de 2026

Economía dominicana registra crecimiento promedio de 4.0 % en enero-abril 2026

Economía dominicana registra crecimiento promedio de 4.0 % en enero-abril 2026

• En abril el IMAE registró una variación interanual de 3.8 %, por encima del 1.7 % exhibido en abril de 2025.
• Las actividades de mayor crecimiento en el primer cuatrimestre fueron minería (10.7 %), construcción (4.6 %), manufactura de zonas francas (3.7 %), manufactura local (3.6 %) y las actividades del sector servicios en su conjunto (4.4 %), destacándose servicios financieros (6.2 %) y hoteles, bares y restaurantes (5.9 %).

Las cifras preliminares del indicador mensual de actividad económica (IMAE) presentan un crecimiento promedio acumulado de 4.0 % durante los primeros cuatro meses de 2026, superior al 2.7 % del mismo período del año anterior. De manera particular, en abril el IMAE registró una variación interanual de 3.8 %, por encima del 1.7 % exhibido en abril de 2025. Es importante destacar que, este resultado ha sido en el marco de un contexto internacional caracterizado por una alta incertidumbre por las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, que han elevado los costos de transporte y los precios del petróleo, afectando la economía global y reduciendo las expectativas de crecimiento mundial.



El comportamiento exhibido por la economía durante el período enero-abril de 2026 obedece principalmente a la expansión interanual del valor agregado real del sector minería (10.7 %), construcción (4.6 %), manufactura de zonas francas (3.7 %), manufactura local (3.6 %), agropecuaria (2.7 %) y las actividades del sector servicios en su conjunto (4.4 %), destacándose entre estas últimas enseñanza (6.7 %), servicios financieros (6.2 %), hoteles, bares y restaurantes (5.9 %), salud (5.7 %), transporte y almacenamiento (4.9 %) y otras actividades de servicios de mercado (4.6 %).



El sector construcción mostró una variación interanual promedio de 4.6 % en enero-abril de 2026, no obstante la disminución de 1.8 % en el mes de abril del presente año. El desempeño de los primeros cuatro meses fue impulsado principalmente por el desarrollo de proyectos comerciales y turísticos de capital privado, así como por la continuación de obras residenciales que se encontraban en proceso. Cabe destacar que, el crédito al sector construcción registró un crecimiento interanual de 26.1 % al mes de abril de 2026.

En cuanto al desempeño de las demás actividades industriales durante el período enero-abril de 2026, la minería registró una variación interanual de 10.7 %, asociada a mayores volúmenes de extracción de oro y plata. La manufactura de zonas francas exhibió un crecimiento interanual de 3.7 %, resultado que se refleja en las exportaciones en US$ bajo este régimen, las cuales se incrementaron en 4.3 % respecto al mismo período del año anterior. De igual forma, la manufactura local creció 3.6 %, sustentada por el comportamiento de la elaboración de bebidas alcohólicas, la fabricación de productos minerales no metálicos y la producción de otras sustancias y productos químicos.

En relación al valor agregado de hoteles, bares y restaurantes, este exhibió una variación interanual de 5.9 %, lo que responde en gran medida a la gestión realizada por parte del Ministerio de Turismo con campañas promocionales dirigidas a mantener los mercados emisores de alta participación e incentivar la diversificación de la procedencia de visitantes. Como resultado, la llegada de pasajeros no residentes vía aérea por los distintos aeropuertos del país superó los 2.6 millones de turistas en enero-marzo 2026, destacándose el mes de marzo que se recibieron por primera vez más de 900 mil pasajeros vía aérea.

Asimismo, la actividad de intermediación financiera, seguros y actividades conexas experimentó un crecimiento interanual de 6.2 %, reflejando la expansión de 9.3 % del crédito dirigido al sector privado en moneda nacional y extranjera, equivalente a RD$216 mil millones adicionales con respecto a abril del año 2025.

Finalmente, es importante destacar que el Banco Central continúa monitoreando el desempeño de la economía dominicana en un entorno internacional complejo, donde predominan elevados niveles de incertidumbre producto de las tensiones geopolíticas. Este contexto ha dado lugar a un nuevo choque de oferta negativo, evidenciado en el encarecimiento de los precios internacionales del petróleo y sus derivados. Bajo estas circunstancias, la política monetaria, junto con las condiciones financieras internas, se mantiene enfocada en resguardar la estabilidad de precios, contribuyendo así a la preservación de condiciones macroeconómicas adecuadas.

Miércoles 27 de mayo de 2026

Lectura recomendada: "El camino hacia la formalización", de Eduardo Sanz Lovatón @SanzLovaton

Enfoque
El camino hacia la formalización

Durante años, el debate sobre el mercado laboral en América Latina ha girado en torno al desempleo. Sin embargo, en la República Dominicana hemos aprendido que el verdadero desafío no es la falta de trabajo, sino la calidad del trabajo que generamos. Hoy, más de la mitad de nuestra fuerza laboral se encuentra en condiciones de informalidad, una realidad que nos obliga a preguntarnos qué tipo de economía queremos construir.

Pero reducir este fenómeno a un simple problema económico sería un error. La informalidad es, en muchos casos, el reflejo de barreras estructurales, de limitaciones en el acceso a oportunidades y de una historia institucional que no siempre ha estado a la altura de las aspiraciones de nuestra gente. Y, al mismo tiempo, representa una oportunidad para transformar nuestra economía.

He tenido la oportunidad de recorrer el país durante años, de conversar con emprendedores, con pequeños comerciantes, con trabajadores que cada día se esfuerzan por salir adelante. Y hay algo que siempre me ha quedado claro: la mayoría de los dominicanos no quiere vivir en la informalidad. Quiere crecer, progresar y ser parte de un sistema que le brinde estabilidad y oportunidades. Muchas veces, lo que falta no es voluntad, sino condiciones.

Por eso debemos cambiar la forma en que hablamos de este tema. La informalidad no es un fenómeno único ni homogéneo. Existe una informalidad asociada a quienes, teniendo capacidad económica, deciden evadir las reglas; otra vinculada a quienes enfrentan costos, trámites y barreras que dificultan su entrada a la formalidad; y una tercera, la más extendida, que responde a condiciones de subsistencia, baja productividad y limitadas oportunidades. Entender estas diferencias es clave para diseñar soluciones efectivas.

Sin embargo, más importante que clasificar la informalidad es comprender cómo superarla. Y aquí debemos ser claros: la formalidad se promueve creando oportunidades. No se trata de imponer cargas, sino de construir un entorno donde formalizarse sea una decisión posible y atractiva.

En los últimos años hemos avanzado en esa dirección. El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes ha trabajado para simplificar procesos, reducir barreras y acercar el Estado a la gente. La Ventanilla Única de Formalización ha permitido reducir en más de un 80 % los tiempos de registro empresarial, haciendo posible formalizar una empresa en menos de 48 horas. Más de 54,000 empresas han dado ya ese paso reflejando confianza en que el sistema puede funcionar.

Estos avances son importantes, pero es apenas el inicio. La formalización requiere productividad, educación, financiamiento y, sobre todo, inclusión. Porque una economía donde millones operan al margen de la formalidad limita su propio potencial.

Ahora bien, hay un elemento que pocas veces se discute y que resulta fundamental: el clima emocional de una sociedad. Ninguna transformación profunda ocurre en un ambiente dominado por el pesimismo. Cuando el discurso público se llena de cinismo, cuando se instala la idea de que nada funciona, cuando dejamos de reconocer los avances, lo que hacemos es debilitar nuestra capacidad de cambio.

Debemos librar una batalla decidida contra ese pesimismo. Las sociedades que progresan son aquellas que saben reconocer lo que hacen bien, incluso cuando eso implica valorar acciones de actores con los que no siempre coincidimos. La República Dominicana ha cambiado, y ha cambiado mucho. Lo vemos en nuestras instituciones, en nuestros sectores productivos, en nuestra capacidad de atraer inversión y generar crecimiento incluso en contextos internacionales complejos.

Hemos sido capaces de transformar sectores completos de nuestra economía. El turismo, por ejemplo, es hoy uno de nuestros principales motores gracias a una visión compartida y sostenida en el tiempo. Lo mismo ocurrió con las zonas francas y con industrias como el cacao o el tabaco, que hoy compiten en los mercados internacionales.

La formalización debe ser el próximo gran proyecto nacional. Un proyecto que convoque al Estado, al sector empresarial, a la academia y a la sociedad en su conjunto. Que entienda que la inclusión productiva no es solo un objetivo social, sino una condición del crecimiento.

Este es un momento extraordinario para la República Dominicana. Hemos demostrado resiliencia frente a crisis globales, hemos consolidado un crecimiento económico sostenido y hemos fortalecido nuestra posición en la región. Pero el verdadero salto dependerá de nuestra capacidad para integrar a millones de dominicanos a una economía más productiva, más formal y más inclusiva.

No vamos a lograrlo únicamente con estudios, ni con discursos, ni con buenas intenciones. Lo lograremos cuando asumamos este desafío como una causa común. Cuando entendamos que la formalización no es un fin en sí mismo, sino un medio para construir un país más justo, más competitivo y más próspero.

Estoy convencido de que tenemos todo lo necesario para lograrlo. Tenemos talento, tenemos capacidad y, sobre todo, tenemos un pueblo que quiere avanzar. Lo que nos corresponde ahora es estar a la altura de ese anhelo. Construir las oportunidades, generar la confianza y ejercer el liderazgo que este momento exige.

Porque al final, de eso se trata: de creer en lo que somos capaces de hacer juntos./


listindiario.com 

Armada Dominicana fortalece capacidades estratégicas con entrenamientos conjuntos con los Estados Unidos

Armada Dominicana fortalece capacidades estratégicas con entrenamientos conjuntos con los Estados Unidos

Peravia, R.D., 28 de mayo de 2026. – La Armada de República Dominicana clausuró el Entrenamiento Conjunto y Combinado (JCET, por sus siglas en inglés), junto al Curso Básico de Buceo clases 011-012 y el Curso de Cualificación de Fuerzas Especiales Navales (CCUFEN), durante una ceremonia celebrada en la Base Naval “Las Calderas”, consolidando importantes avances en la preparación táctica y operativa de sus unidades especializadas.

La actividad fue encabezada por el ministro de Defensa, el teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, acompañado por el vicealmirante Juan Bienvenido Crisóstomo Martínez, comandante general de la Armada, y la embajadora de los Estados Unidos en el país, Leah Francis Campos.
En la actividad estuvieron presentes miembros del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, así como el subcomandante e inspector general de la Armada de República Dominicana.
Durante sus palabras centrales, el vicealmirante Crisóstomo Martínez destacó que estos entrenamientos representan un componente estratégico fundamental para el fortalecimiento de la Armada Dominicana, al elevar la interoperabilidad, la cooperación internacional y la capacidad operativa de sus fuerzas especiales navales frente a los desafíos actuales en materia de seguridad y defensa marítima.
Asimismo, resaltó la importancia del respaldo y la cooperación de los Estados Unidos en el desarrollo de este tipo de entrenamientos especializados, los cuales permiten el intercambio de conocimientos, doctrinas y experiencias operacionales que contribuyen significativamente al fortalecimiento de las capacidades tácticas y estratégicas de las Fuerzas Armadas dominicanas.
La ceremonia incluyó una demostración operativa de las capacidades adquiridas por los participantes, en la que intervinieron miembros de la Armada Dominicana y efectivos del equipo Alfa ODA 735 de los Boinas Verdes del U.S. Army, evidenciando el alto nivel de preparación táctica alcanzado durante las jornadas de entrenamiento conjunto.
El capitán Raymond Wrigth valoró la integración y el intercambio de conocimientos entre ambas fuerzas, resaltando el compromiso, disciplina y desempeño demostrado por los participantes durante el desarrollo de las operaciones conjuntas y combinadas.

La Armada Dominicana destacó que el desarrollo de operaciones conjuntas constituye un elemento esencial para fortalecer la capacidad de respuesta ante amenazas transnacionales, operaciones de rescate, lucha contra actividades ilícitas en los espacios marítimos y protección de infraestructuras estratégicas, permitiendo además consolidar mecanismos de coordinación e interoperabilidad con fuerzas aliadas.

El Curso Básico de Buceo estuvo orientado a capacitar al personal militar en técnicas de inmersión, operaciones subacuáticas, rescate y seguridad marítima, fortaleciendo sus competencias para la ejecución de misiones navales especializadas.
Mientras que el Curso de Cualificación de Fuerzas Especiales Navales (CCUFEN) estuvo enfocado en desarrollar capacidades tácticas avanzadas, operaciones anfibias y destrezas de combate especial para el cumplimiento de misiones de alto nivel estratégico.

La Armada Dominicana reafirmó que estas iniciativas forman parte de su proceso permanente de modernización y fortalecimiento institucional, orientado a mantener fuerzas altamente entrenadas, preparadas y capaces de responder eficientemente en la defensa de la soberanía nacional y la protección de los espacios marítimos de la República Dominicana.

Durante el acto fueron entregados certificados y reconocimientos a los participantes que culminaron satisfactoriamente los programas de formación, orientados al fortalecimiento de las capacidades tácticas, marítimas y operacionales de la institución naval.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Confianza que se construye, competitividad que se sostiene

Presidente AbinaderOPINIÓN | Confianza que se construye, competitividad que se sostiene

El reconocimiento del sector empresarial a los avances de la República Dominicana en manufactura, exportaciones, logística, energía, turismo e inversión extranjera invita a una reflexión más amplia: el desarrollo duradero no depende de consignas, sino de instituciones estables, acuerdos nacionales, productividad creciente y una visión compartida de futuro.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La intervención del presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), Celso Juan Marranzini, en el marco del 63.º aniversario de esa organización y del Día Nacional de la Empresa Privada, no debe leerse únicamente como una valoración coyuntural de la economía dominicana. Debe asumirse, más bien, como una señal de que el país ha logrado consolidar ciertas bases que hoy le permiten ser observado con interés en una región donde el crecimiento se ha vuelto más lento, la productividad más débil y la incertidumbre más persistente. El señalamiento de avances en manufactura, exportaciones, infraestructura logística, energía, turismo e inversión extranjera coloca sobre la mesa un hecho significativo: la República Dominicana ha construido un perfil económico más robusto, diversificado y visible en el escenario regional. 

Esa percepción no surge por casualidad. Cuando el liderazgo empresarial habla de estabilidad, capacidad productiva, diversificación y confianza internacional, está identificando elementos que, en la práctica, son decisivos para atraer inversión, sostener empleo y ampliar oportunidades. En economías pequeñas y abiertas como la dominicana, la credibilidad es un activo tan importante como la infraestructura o el capital. Un país puede tener ubicación estratégica, acceso preferencial a mercados o una demografía favorable, pero si no ofrece previsibilidad, normas claras y capacidad de ejecución, esas ventajas se diluyen. Por eso, la confianza no debe entenderse como una abstracción retórica, sino como el resultado de años de acumulación institucional, de aprendizaje económico y de coordinación entre actores que comprenden que el desarrollo no se decreta: se construye.

El contexto internacional refuerza aún más la importancia de esa lectura. En su discurso, Marranzini vinculó el posicionamiento dominicano con las transformaciones que atraviesa la economía global, desde la reorganización de las cadenas de suministro hasta el auge de nuevas industrias y la creciente competencia por atraer capital productivo. También participaron en la actividad el presidente Luis Abinader e Ian Bremmer, fundador de Eurasia Group, en una señal de que el debate económico nacional ya no puede separarse del entorno geopolítico que redefine mercados, alianzas y prioridades productivas. La República Dominicana no compite solo con sus vecinos; compite con todos los destinos que hoy intentan mostrarse como plazas seguras, eficientes y estratégicas para producir, exportar e innovar. En ese tablero, la ventaja no se obtiene únicamente por costo, sino por confianza, agilidad y capacidad para anticipar el cambio. 

En ese sentido, resulta especialmente revelador que se destaque al país como una economía observada con interés por centros de análisis internacionales. El Harvard Growth Lab proyecta a la República Dominicana entre las economías con mayor potencial de crecimiento del PIB real y del ingreso per cápita en la próxima década, al punto de ubicarla como la única nación de América Latina y el Caribe dentro de los primeros lugares del ranking global de crecimiento per cápita para el período 2024-2034. Esa proyección, difundida por distintos medios y sustentada en el Atlas of Economic Complexity, no constituye una garantía automática de éxito, pero sí valida que el país dispone de capacidades productivas y de una base económica diversificada que pueden sostener un desempeño superior al promedio regional. 

Ahora bien, toda buena noticia económica debe ser leída con sentido de realidad. Si algo muestran las experiencias internacionales es que el crecimiento proyectado puede frustrarse cuando no se enfrenta a tiempo aquello que limita la productividad. Y justamente ahí reside uno de los puntos más valiosos del mensaje empresarial: no hubo complacencia. Junto al reconocimiento de avances, también se señalaron desafíos estructurales como la informalidad, el sistema eléctrico, el ordenamiento territorial y la necesidad de fortalecer la educación en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Es decir, se valoró lo alcanzado, pero sin perder de vista que la sostenibilidad del progreso dependerá de la capacidad de corregir debilidades históricas que todavía restringen la competitividad nacional y limitan la incorporación de más ciudadanos a la economía formal. 

Esa combinación entre reconocimiento y exigencia debería asumirse como una actitud saludable para el debate público. A veces, los países se estancan no porque les falte potencial, sino porque sustituyen la planificación por la improvisación o el consenso por la confrontación. El vicepresidente ejecutivo del CONEP, César Dargam, insistió en que el desarrollo dominicano ha sido posible porque distintas generaciones decidieron creer, invertir, arriesgar y apostar por un país aún en construcción, y subrayó que los grandes saltos al desarrollo no se logran desde la confrontación entre sectores, sino desde acuerdos nacionales, visión compartida e instituciones que funcionen. Esa idea merece ser resaltada: el progreso durable exige cooperación social, no uniformidad ideológica; exige reglas, continuidad y prioridades comunes, aunque existan diferencias legítimas en el debate. 

Hay, además, un aspecto que conviene subrayar con énfasis: el sector privado no es una realidad abstracta ni una consigna de élites. Cuando se afirma que su composición incluye pequeños negocios, jóvenes emprendedores, agricultores, industriales, comerciantes y profesionales independientes, y que en conjunto genera la mayor parte del PIB, de la inversión y del empleo, se está recordando que el tejido productivo es, en realidad, una expresión concreta de la sociedad trabajando. Marranzini afirmó que el sector privado representa el 85 % del PIB, el 90 % de las inversiones y el 86 % de los empleos del país. Más allá de la cifra puntual, el mensaje de fondo es claro: la defensa de un entorno propicio para producir, emprender e innovar no debe verse como un interés sectorial aislado, sino como una condición necesaria para multiplicar oportunidades en toda la estructura social. 

Desde esa perspectiva, el concepto de institucionalidad adquiere una dimensión mucho más concreta. No se trata solo de respetar leyes o mantener formas administrativas; se trata de crear condiciones estables para que la inversión llegue, el talento se forme, la innovación se expanda y la productividad mejore. Un país institucionalmente confiable es aquel en el que los proyectos avanzan con reglas claras, donde las políticas sobreviven a los ciclos, donde el capital humano encuentra caminos de ascenso y donde el Estado y el sector productivo pueden dialogar sin sospechas permanentes. Esa es, probablemente, una de las claves del momento dominicano: entender que la competitividad no nace solo en el mercado, sino también en la calidad de las instituciones que organizan la vida económica y en la seriedad con que se ejecutan las prioridades nacionales.

La República Dominicana parece estar ante una oportunidad histórica. Tiene sectores dinámicos, una ubicación estratégica, un empresariado que reconoce fortalezas pero también reclama reformas, y una sociedad que ha demostrado resiliencia y capacidad de trabajo. Sin embargo, ninguna oportunidad se convierte por sí sola en bienestar. Para que el crecimiento proyectado se transforme en progreso tangible, será indispensable traducir la confianza en empleos de calidad, la inversión en encadenamientos productivos, la modernización en inclusión y la estabilidad en movilidad social. Ahí radica el verdadero desafío nacional. No basta con ser vistos como una economía prometedora; hace falta consolidarse como una nación capaz de convertir esa promesa en prosperidad compartida, con visión de largo plazo, sentido institucional y la convicción de que el desarrollo, cuando se construye sobre acuerdos y productividad, deja de ser una aspiración para convertirse en destino.

Si desea, también puedo prepararle ahora una versión más periodística, una columna de 7 párrafos, o una adaptación para prensa digital y redes sociales.

🇩🇴📈 República Dominicana fortalece su crecimiento y atrae más inversiones
El sector privado reconoce los avances del país en áreas clave como manufactura, exportaciones, energía, turismo e infraestructura logística 💼⚙️🌍. La estabilidad, la diversificación económica y la… pic.twitter.com/qTa99Zl1mb

— Orlando Díaz, Luis (@LuisOrlandoDia1) May 27, 2026
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EDITORIAL | Institucionalidad, competitividad y confianza: señales de una economía que busca consolidarse

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El reconocimiento expresado por el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) sobre los avances de la República Dominicana en manufactura, exportaciones, infraestructura logística, energía, turismo e inversión extranjera coloca sobre la mesa una realidad que merece ser observada con rigor: el país continúa proyectándose como una de las economías más dinámicas del entorno regional. En un contexto latinoamericano marcado por bajo crecimiento, rezagos de productividad e incertidumbre internacional, que el sector empresarial destaque la estabilidad, la diversificación y la confianza como activos nacionales no es un dato menor, sino una señal de madurez institucional y de capacidad de adaptación económica.

Más allá del valor simbólico del pronunciamiento, lo relevante es el fondo. Cuando el empresariado reconoce mejoras en áreas estratégicas, está validando condiciones que inciden directamente sobre la decisión de invertir, expandirse y generar empleo. La competitividad de una nación no depende únicamente de sus indicadores macroeconómicos, sino de la articulación entre infraestructura, seguridad jurídica, capacidad logística, disponibilidad energética, capital humano y visión de largo plazo. En ese sentido, la República Dominicana ha venido construyendo una narrativa de confiabilidad que, bien administrada, puede traducirse en mayores oportunidades productivas y en una inserción más inteligente dentro de las cadenas globales de valor.

El énfasis de CONEP en la relación estratégica con los Estados Unidos también refleja una comprensión acertada del momento internacional. La reorganización del comercio global, el rediseño de las cadenas de suministro y la búsqueda de destinos más cercanos, estables y eficientes para la inversión están abriendo espacios concretos para economías como la dominicana. Sectores como dispositivos médicos, manufactura especializada, logística, agroindustria avanzada y servicios tecnológicos pueden encontrar en este nuevo escenario una plataforma de expansión, siempre que el país continúe fortaleciendo sus condiciones estructurales y su capacidad para responder con rapidez a la demanda internacional.

Sin embargo, ningún reconocimiento debe conducir a la autocomplacencia. El propio planteamiento empresarial identifica desafíos que siguen siendo determinantes: la informalidad, el sistema eléctrico, el ordenamiento territorial y la necesidad de elevar la calidad de la educación, especialmente en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Es decir, el país exhibe fortalezas evidentes, pero su sostenibilidad dependerá de la capacidad de transformar esas ventajas en una agenda de reformas continuas. Crecer no basta; también es necesario elevar productividad, reducir brechas, fortalecer instituciones y ampliar el acceso de más ciudadanos a los beneficios del desarrollo.

Hay otro punto medular que no debe perderse de vista: el sector privado no actúa en abstracto. Como recordó la dirigencia empresarial, detrás de la actividad productiva están los pequeños negocios, los jóvenes emprendedores, los agricultores, los industriales, los comerciantes y los profesionales que dinamizan la economía real. Esa afirmación introduce una idea central para cualquier visión moderna de desarrollo: la empresa no es solo una unidad de rentabilidad, sino también un vehículo de movilidad social, innovación y generación de oportunidades. Por eso, promover un entorno favorable para la libre iniciativa, dentro de reglas claras e instituciones sólidas, forma parte de una arquitectura democrática orientada al progreso.

Del mismo modo, el llamado a construir consensos nacionales merece una lectura estratégica. Las economías que logran saltos cualitativos no lo hacen únicamente por acumulación de capital o apertura comercial, sino por la existencia de acuerdos básicos entre Estado, sector privado y sociedad. La experiencia comparada demuestra que el desarrollo duradero necesita continuidad, coordinación y confianza entre actores. Cuando el debate público se concentra en lo esencial —educación, productividad, institucionalidad, innovación, formalización y competitividad— se crean mejores condiciones para avanzar sin que cada coyuntura interrumpa el horizonte nacional.

La República Dominicana parece estar ante una oportunidad que no debe desperdiciar. La confianza internacional, el interés inversor, el posicionamiento logístico y la resiliencia de su tejido productivo son activos importantes, pero su verdadero valor radica en la capacidad de traducirlos en bienestar tangible, empleos de calidad, mayor formalidad y crecimiento más inclusivo. El reconocimiento del empresariado, por tanto, no debe leerse solo como un respaldo coyuntural, sino como un recordatorio de que el país dispone de bases reales para consolidar su ascenso, siempre que mantenga el rumbo de la institucionalidad, el diálogo y la visión estratégica.

#GuasábaraEditor

Conep reconoce acciones del Gobierno para fortalecer el crecimiento económico y atracción de inversiones

Destacó, además, la confianza internacional y los avances alcanzados por la República Dominicana en áreas estratégicas.

Conep reconoce acciones del Gobierno para fortalecer el crecimiento económico y atracción de inversiones

27 de Mayo 2026 | 14:26 | Institucionalidad

Presidente Abinader

Santo Domingo.– El presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), Celso Juan Marranzini, destacó este miércoles los avances que ha consolidado la República Dominicana en áreas estratégicas como manufactura, exportaciones, infraestructura logística, energía, turismo e inversión extranjera, al tiempo que reconoció los esfuerzos del gobierno del presidente Luis Abinader para continuar fortaleciendo la competitividad nacional y la relación estratégica con los Estados Unidos.

Durante su intervención, Marranzini afirmó que el país ha logrado posicionarse de manera diferenciada en América Latina gracias a su estabilidad, diversificación económica, capacidad productiva y confianza internacional.

Marranzini habló en estos términos en el marco de la celebración del 63. ° aniversario del Conep y el Día Nacional de la Empresa Privada, que contó con la participación del presidente Luis Abinader y del conferencista internacional Ian Bremmer, presidente y fundador de Eurasia Group, quien analizó las tendencias que están redefiniendo el orden internacional y sus implicaciones para países como la República Dominicana.

“Pero antes de mirar hacia afuera, conviene reconocer lo que la República Dominicana ha sido capaz de consolidar desde hace décadas. Lo vemos en nuestra manufactura, en exportaciones cada vez más diversificadas, en una infraestructura logística que nos conecta con el mundo, en una matriz energética más moderna y en niveles históricos de inversión extranjera que reflejan la confianza internacional en nuestro país”, manifestó Marranzini.

Asimismo, sostuvo que mientras gran parte de América Latina enfrenta una etapa de bajo crecimiento, la República Dominicana continúa destacándose por su capacidad de generar confianza y crecimiento sostenido.

“Y al observar esos avances, debemos reconocer que mientras América Latina enfrenta una trampa de bajo crecimiento marcada por el estancamiento de su productividad, el mundo sigue mirando a la República Dominicana de una manera distinta. Y eso no ocurre por casualidad. Ocurre porque el país ha logrado construir estabilidad, diversificación económica, capacidad productiva y confianza”, expresó.

El presidente del Conep indicó además que organismos internacionales como el Harvard Growth Lab proyectan a la República Dominicana entre las economías con mayor potencial de crecimiento de capital per cápita durante la próxima década, siendo la única nación de América Latina y el Caribe incluida en ese grupo.

En ese sentido, reconoció los esfuerzos que ha venido realizando el gobierno del presidente Luis Abinader para seguir fortaleciendo la relación estratégica con los Estados Unidos, principal socio comercial del país, y aprovechar las oportunidades que surgen de la reorganización de las cadenas globales de suministro y del crecimiento de industrias como dispositivos médicos, manufactura especializada y servicios tecnológicos.

Marranzini afirmó que el sector privado ha sido un actor fundamental en la transformación económica, institucional y social de la República Dominicana desde la fundación del gremio hace 63 años y agregó que no es un grupo aislado de la sociedad, sino que representa a millones de dominicanos que trabajan, emprenden, innovan y generan oportunidades para el desarrollo del país.

Indicó que el sector privado está conformado por pequeños negocios, jóvenes emprendedores, agricultores, industriales, comerciantes y profesionales independientes que, en conjunto, generan el 85 % del producto interno bruto (PIB), el 90 % de las inversiones y el 86 % de los empleos de la República Dominicana.

Asimismo, sostuvo que la libre empresa representa el derecho de cada ciudadano a transformar su esfuerzo en progreso y aseguró que el Conep nació precisamente para defender esa libertad y promover una sociedad democrática, abierta e institucional.

Marranzini consideró necesario impulsar reformas orientadas a mejorar la competitividad nacional, incluyendo el fortalecimiento de la educación en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, así como enfrentar desafíos estructurales relacionados con la informalidad, el sistema eléctrico y el ordenamiento territorial. “Y justamente por eso, iniciativas como la Estrategia Nacional de Desarrollo y Meta-RD 2036 adquieren tanta relevancia”, indicó.

Finalmente, el presidente del Conep expresó que el principal activo de la República Dominicana es su gente, a la que definió como una población joven, trabajadora, resiliente y con gran capacidad de aprendizaje, al tiempo que llamó a construir consensos nacionales que permitan al país convertirse en una de las economías más dinámicas y prósperas de América Latina.

Oportunidades para todos los ciudadanos 

El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), César Dargam, aseguró que el futuro de la República Dominicana debe seguir construyéndose sobre la esperanza, la confianza y la capacidad de generar oportunidades para todos los ciudadanos.

Aseguró que el desarrollo del país ha sido posible gracias a generaciones que apostaron por el crecimiento nacional y mantuvieron la fe en el futuro. “La República Dominicana moderna no nació por accidente, sino que fue construida por generaciones que decidieron creer, invertir, arriesgar y apostar por un país que todavía estaba en construcción”, expresó.

Dargam afirmó que promover la iniciativa privada y la libertad de empresa no significa defender intereses particulares, sino impulsar oportunidades capaces de transformar vidas y reiteró que los países que han logrado dar el salto al desarrollo no lo han hecho mediante la confrontación entre sectores, sino a través de acuerdos nacionales, visión compartida, instituciones que funcionan y una sociedad capaz de coincidir en lo esencial, incluso en medio de sus diferencias.

El vicepresidente ejecutivo del Conep aseguró que la República Dominicana ha demostrado en distintas etapas de su historia su capacidad de avanzar cuando apuesta por sí misma. “Cuando una sociedad logra multiplicar esa convicción millones de veces, entonces comienza a transformar su realidad y construir un mejor futuro para todos”. 

En la actividad acompañaron al presidente, los presidentes, del Senado, Ricardo de los Santos; de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco; los ministros de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez; de Trabajo, Eddy Olivares;  de Educación, Luis Miguel De Camps; de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón; de Vivienda, Hábitat y Edificaciones, Víctor “Ito” Bisonó; de Cultura, Roberto Ángel Salcedo; de Agricultura, Oliverio Espaillat; de Administración Pública, Sigmund Freund; de Energía y Minas, Joel Santos, y de Justicia, Antoliano Peralta, entre otros.

https://presidencia.gob.do/noticias/conep-reconoce-acciones-del-gobierno-para-fortalecer-el-crecimiento-economico-y-atraccion

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EDITORIAL

Institucionalidad, competitividad y confianza: señales de una economía que busca consolidarse

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El reconocimiento expresado por el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) sobre los avances de la República Dominicana en manufactura, exportaciones, infraestructura logística, energía, turismo e inversión extranjera coloca sobre la mesa una realidad que merece ser observada con rigor: el país continúa proyectándose como una de las economías más dinámicas del entorno regional. En un contexto latinoamericano marcado por bajo crecimiento, rezagos de productividad e incertidumbre internacional, que el sector empresarial destaque la estabilidad, la diversificación y la confianza como activos nacionales no es un dato menor, sino una señal de madurez institucional y de capacidad de adaptación económica.

Más allá del valor simbólico del pronunciamiento, lo relevante es el fondo. Cuando el empresariado reconoce mejoras en áreas estratégicas, está validando condiciones que inciden directamente sobre la decisión de invertir, expandirse y generar empleo. La competitividad de una nación no depende únicamente de sus indicadores macroeconómicos, sino de la articulación entre infraestructura, seguridad jurídica, capacidad logística, disponibilidad energética, capital humano y visión de largo plazo. En ese sentido, la República Dominicana ha venido construyendo una narrativa de confiabilidad que, bien administrada, puede traducirse en mayores oportunidades productivas y en una inserción más inteligente dentro de las cadenas globales de valor.

El énfasis de CONEP en la relación estratégica con los Estados Unidos también refleja una comprensión acertada del momento internacional. La reorganización del comercio global, el rediseño de las cadenas de suministro y la búsqueda de destinos más cercanos, estables y eficientes para la inversión están abriendo espacios concretos para economías como la dominicana. Sectores como dispositivos médicos, manufactura especializada, logística, agroindustria avanzada y servicios tecnológicos pueden encontrar en este nuevo escenario una plataforma de expansión, siempre que el país continúe fortaleciendo sus condiciones estructurales y su capacidad para responder con rapidez a la demanda internacional.

Sin embargo, ningún reconocimiento debe conducir a la autocomplacencia. El propio planteamiento empresarial identifica desafíos que siguen siendo determinantes: la informalidad, el sistema eléctrico, el ordenamiento territorial y la necesidad de elevar la calidad de la educación, especialmente en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Es decir, el país exhibe fortalezas evidentes, pero su sostenibilidad dependerá de la capacidad de transformar esas ventajas en una agenda de reformas continuas. Crecer no basta; también es necesario elevar productividad, reducir brechas, fortalecer instituciones y ampliar el acceso de más ciudadanos a los beneficios del desarrollo.

Hay otro punto medular que no debe perderse de vista: el sector privado no actúa en abstracto. Como recordó la dirigencia empresarial, detrás de la actividad productiva están los pequeños negocios, los jóvenes emprendedores, los agricultores, los industriales, los comerciantes y los profesionales que dinamizan la economía real. Esa afirmación introduce una idea central para cualquier visión moderna de desarrollo: la empresa no es solo una unidad de rentabilidad, sino también un vehículo de movilidad social, innovación y generación de oportunidades. Por eso, promover un entorno favorable para la libre iniciativa, dentro de reglas claras e instituciones sólidas, forma parte de una arquitectura democrática orientada al progreso.

Del mismo modo, el llamado a construir consensos nacionales merece una lectura estratégica. Las economías que logran saltos cualitativos no lo hacen únicamente por acumulación de capital o apertura comercial, sino por la existencia de acuerdos básicos entre Estado, sector privado y sociedad. La experiencia comparada demuestra que el desarrollo duradero necesita continuidad, coordinación y confianza entre actores. Cuando el debate público se concentra en lo esencial —educación, productividad, institucionalidad, innovación, formalización y competitividad— se crean mejores condiciones para avanzar sin que cada coyuntura interrumpa el horizonte nacional.

La República Dominicana parece estar ante una oportunidad que no debe desperdiciar. La confianza internacional, el interés inversor, el posicionamiento logístico y la resiliencia de su tejido productivo son activos importantes, pero su verdadero valor radica en la capacidad de traducirlos en bienestar tangible, empleos de calidad, mayor formalidad y crecimiento más inclusivo. El reconocimiento del empresariado, por tanto, no debe leerse solo como un respaldo coyuntural, sino como un recordatorio de que el país dispone de bases reales para consolidar su ascenso, siempre que mantenga el rumbo de la institucionalidad, el diálogo y la visión estratégica.

#GuasábaraEditor

OPINIÓN | Confianza que se construye, competitividad que se sostiene

El reconocimiento del sector empresarial a los avances de la República Dominicana en manufactura, exportaciones, logística, energía, turismo e inversión extranjera invita a una reflexión más amplia: el desarrollo duradero no depende de consignas, sino de instituciones estables, acuerdos nacionales, productividad creciente y una visión compartida de futuro.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La intervención del presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), Celso Juan Marranzini, en el marco del 63.º aniversario de esa organización y del Día Nacional de la Empresa Privada, no debe leerse únicamente como una valoración coyuntural de la economía dominicana. Debe asumirse, más bien, como una señal de que el país ha logrado consolidar ciertas bases que hoy le permiten ser observado con interés en una región donde el crecimiento se ha vuelto más lento, la productividad más débil y la incertidumbre más persistente. El señalamiento de avances en manufactura, exportaciones, infraestructura logística, energía, turismo e inversión extranjera coloca sobre la mesa un hecho significativo: la República Dominicana ha construido un perfil económico más robusto, diversificado y visible en el escenario regional. 

Esa percepción no surge por casualidad. Cuando el liderazgo empresarial habla de estabilidad, capacidad productiva, diversificación y confianza internacional, está identificando elementos que, en la práctica, son decisivos para atraer inversión, sostener empleo y ampliar oportunidades. En economías pequeñas y abiertas como la dominicana, la credibilidad es un activo tan importante como la infraestructura o el capital. Un país puede tener ubicación estratégica, acceso preferencial a mercados o una demografía favorable, pero si no ofrece previsibilidad, normas claras y capacidad de ejecución, esas ventajas se diluyen. Por eso, la confianza no debe entenderse como una abstracción retórica, sino como el resultado de años de acumulación institucional, de aprendizaje económico y de coordinación entre actores que comprenden que el desarrollo no se decreta: se construye.

El contexto internacional refuerza aún más la importancia de esa lectura. En su discurso, Marranzini vinculó el posicionamiento dominicano con las transformaciones que atraviesa la economía global, desde la reorganización de las cadenas de suministro hasta el auge de nuevas industrias y la creciente competencia por atraer capital productivo. También participaron en la actividad el presidente Luis Abinader e Ian Bremmer, fundador de Eurasia Group, en una señal de que el debate económico nacional ya no puede separarse del entorno geopolítico que redefine mercados, alianzas y prioridades productivas. La República Dominicana no compite solo con sus vecinos; compite con todos los destinos que hoy intentan mostrarse como plazas seguras, eficientes y estratégicas para producir, exportar e innovar. En ese tablero, la ventaja no se obtiene únicamente por costo, sino por confianza, agilidad y capacidad para anticipar el cambio. 

En ese sentido, resulta especialmente revelador que se destaque al país como una economía observada con interés por centros de análisis internacionales. El Harvard Growth Lab proyecta a la República Dominicana entre las economías con mayor potencial de crecimiento del PIB real y del ingreso per cápita en la próxima década, al punto de ubicarla como la única nación de América Latina y el Caribe dentro de los primeros lugares del ranking global de crecimiento per cápita para el período 2024-2034. Esa proyección, difundida por distintos medios y sustentada en el Atlas of Economic Complexity, no constituye una garantía automática de éxito, pero sí valida que el país dispone de capacidades productivas y de una base económica diversificada que pueden sostener un desempeño superior al promedio regional. 

Ahora bien, toda buena noticia económica debe ser leída con sentido de realidad. Si algo muestran las experiencias internacionales es que el crecimiento proyectado puede frustrarse cuando no se enfrenta a tiempo aquello que limita la productividad. Y justamente ahí reside uno de los puntos más valiosos del mensaje empresarial: no hubo complacencia. Junto al reconocimiento de avances, también se señalaron desafíos estructurales como la informalidad, el sistema eléctrico, el ordenamiento territorial y la necesidad de fortalecer la educación en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Es decir, se valoró lo alcanzado, pero sin perder de vista que la sostenibilidad del progreso dependerá de la capacidad de corregir debilidades históricas que todavía restringen la competitividad nacional y limitan la incorporación de más ciudadanos a la economía formal. 

Esa combinación entre reconocimiento y exigencia debería asumirse como una actitud saludable para el debate público. A veces, los países se estancan no porque les falte potencial, sino porque sustituyen la planificación por la improvisación o el consenso por la confrontación. El vicepresidente ejecutivo del CONEP, César Dargam, insistió en que el desarrollo dominicano ha sido posible porque distintas generaciones decidieron creer, invertir, arriesgar y apostar por un país aún en construcción, y subrayó que los grandes saltos al desarrollo no se logran desde la confrontación entre sectores, sino desde acuerdos nacionales, visión compartida e instituciones que funcionen. Esa idea merece ser resaltada: el progreso durable exige cooperación social, no uniformidad ideológica; exige reglas, continuidad y prioridades comunes, aunque existan diferencias legítimas en el debate. 

Hay, además, un aspecto que conviene subrayar con énfasis: el sector privado no es una realidad abstracta ni una consigna de élites. Cuando se afirma que su composición incluye pequeños negocios, jóvenes emprendedores, agricultores, industriales, comerciantes y profesionales independientes, y que en conjunto genera la mayor parte del PIB, de la inversión y del empleo, se está recordando que el tejido productivo es, en realidad, una expresión concreta de la sociedad trabajando. Marranzini afirmó que el sector privado representa el 85 % del PIB, el 90 % de las inversiones y el 86 % de los empleos del país. Más allá de la cifra puntual, el mensaje de fondo es claro: la defensa de un entorno propicio para producir, emprender e innovar no debe verse como un interés sectorial aislado, sino como una condición necesaria para multiplicar oportunidades en toda la estructura social. 

Desde esa perspectiva, el concepto de institucionalidad adquiere una dimensión mucho más concreta. No se trata solo de respetar leyes o mantener formas administrativas; se trata de crear condiciones estables para que la inversión llegue, el talento se forme, la innovación se expanda y la productividad mejore. Un país institucionalmente confiable es aquel en el que los proyectos avanzan con reglas claras, donde las políticas sobreviven a los ciclos, donde el capital humano encuentra caminos de ascenso y donde el Estado y el sector productivo pueden dialogar sin sospechas permanentes. Esa es, probablemente, una de las claves del momento dominicano: entender que la competitividad no nace solo en el mercado, sino también en la calidad de las instituciones que organizan la vida económica y en la seriedad con que se ejecutan las prioridades nacionales.

La República Dominicana parece estar ante una oportunidad histórica. Tiene sectores dinámicos, una ubicación estratégica, un empresariado que reconoce fortalezas pero también reclama reformas, y una sociedad que ha demostrado resiliencia y capacidad de trabajo. Sin embargo, ninguna oportunidad se convierte por sí sola en bienestar. Para que el crecimiento proyectado se transforme en progreso tangible, será indispensable traducir la confianza en empleos de calidad, la inversión en encadenamientos productivos, la modernización en inclusión y la estabilidad en movilidad social. Ahí radica el verdadero desafío nacional. No basta con ser vistos como una economía prometedora; hace falta consolidarse como una nación capaz de convertir esa promesa en prosperidad compartida, con visión de largo plazo, sentido institucional y la convicción de que el desarrollo, cuando se construye sobre acuerdos y productividad, deja de ser una aspiración para convertirse en destino.

Si desea, también puedo prepararle ahora una versión más periodística, una columna de 7 párrafos, o una adaptación para prensa digital y redes sociales.

Los Acuerdos de Abraham: entre la normalización y la fractura palestina


Los Acuerdos de Abraham: entre la normalización y la fractura palestina

Un pacto que abrió puertas diplomáticas inéditas en Medio Oriente, pero que aún enfrenta la prueba de la guerra, la desconfianza y la ausencia de una solución justa para Palestina./
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Los Acuerdos de Abraham, firmados en 2020 bajo el auspicio de Estados Unidos, marcaron un giro histórico en la política de Medio Oriente: Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán decidieron normalizar relaciones con Israel, rompiendo décadas de aislamiento diplomático. El gesto fue celebrado como un triunfo de la diplomacia pragmática, capaz de superar viejas hostilidades en nombre de la cooperación económica, tecnológica y de seguridad.  

Sin embargo, la historia de la región recuerda que cada avance diplomático convive con sombras persistentes. La causa palestina, relegada en el diseño de estos acuerdos, se convirtió en el punto de mayor crítica. Para muchos, la normalización sin una solución al conflicto palestino-israelí es un espejismo que fortalece alianzas estratégicas, pero erosiona la legitimidad de los liderazgos árabes frente a sus pueblos.  

La guerra entre Israel y Hamás, que se intensificó entre 2023 y 2026, puso a prueba la solidez de los acuerdos. Aunque las embajadas permanecen abiertas y los vuelos directos continúan, la tensión diplomática ha enfriado los vínculos y ha revelado la fragilidad de una paz sustentada más en intereses geopolíticos que en reconciliación social.  

Hoy, Donald Trump busca expandir los Acuerdos de Abraham hacia Arabia Saudí, Catar y otros actores regionales, condicionando incluso un eventual acuerdo de paz con Irán a que estos países se sumen. La estrategia refleja la visión de un tablero donde la normalización con Israel es requisito para cualquier pacto mayor. Pero Arabia Saudí insiste en que solo dará ese paso si existe un camino creíble hacia un Estado palestino, recordando que la legitimidad regional no puede construirse ignorando la raíz del conflicto.  

Los Acuerdos de Abraham son, en esencia, un espejo de la geopolítica contemporánea: pragmáticos, estratégicos, pero incompletos. Representan un avance diplomático que abre rutas de cooperación inéditas, pero también un recordatorio de que la paz verdadera en Medio Oriente no puede edificarse sobre la exclusión de Palestina. La historia juzgará si fueron el inicio de una nueva era o apenas un capítulo más en la larga crónica de acuerdos que no alcanzaron la reconciliación definitiva.  
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✍️ Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
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Los Acuerdos de Abraham son tratados diplomáticos impulsados por Estados Unidos en 2020 que normalizaron relaciones entre Israel y varios países árabes (EAU, Baréin, Marruecos y Sudán). Hoy, Donald Trump busca expandirlos y condiciona un eventual acuerdo de paz con Irán a que aliados como Arabia Saudí y Catar se sumen.  
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📜 Contexto histórico
- Firma inicial (2020): Israel, Emiratos Árabes Unidos y Baréin.  
- Adhesiones posteriores: Marruecos y Sudán.  
- Precedentes: Antes de 2020, solo Egipto (1979) y Jordania (1994) tenían relaciones diplomáticas oficiales con Israel.  
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🌍 Objetivos principales
- Normalización diplomática: Apertura de embajadas y vuelos directos.  
- Cooperación económica y tecnológica: Comercio, inversiones y proyectos conjuntos.  
- Seguridad regional: Alianzas frente a la influencia de Irán y grupos islamistas.  
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⚠️ Críticas y tensiones
- Causa palestina: Muchos sectores árabes consideran que los acuerdos relegan la solución del conflicto palestino-israelí.  
- Guerra Israel-Hamás (2023–2026): Aunque los acuerdos siguen vigentes, las tensiones han enfriado algunos vínculos diplomáticos.  
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📌 Situación actual (mayo 2026)
- Trump exige adhesión: Arabia Saudí, Catar, Egipto, Jordania, Pakistán y Turquía han sido presionados para unirse.  
- Condición para Irán: Trump condiciona un acuerdo de paz y la reapertura del estrecho de Ormuz a que estos países normalicen relaciones con Israel.  
- Arabia Saudí: Mantiene que solo se unirá si hay un camino creíble hacia un Estado palestino.  
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📊 Países y estado de adhesión

| País | Situación actual |
|---|---|
| Emiratos Árabes Unidos | Firmante inicial (2020) |
| Baréin | Firmante inicial (2020) |
| Marruecos | Adhesión en diciembre 2020 |
| Sudán | Adhesión en enero 2021 (implementación parcial) |
| Egipto | Paz desde 1979 (Camp David) |
| Jordania | Paz desde 1994 |
| Arabia Saudí | Condiciona adhesión a solución palestina |
| Catar | Presionado por EE.UU., aún sin adhesión |

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🔮 Perspectivas
- Expansión incierta: La idea de incluir a Irán en los acuerdos es vista como “utópica” por analistas, dado el enfrentamiento histórico con Israel.  
- Clave estratégica: La adhesión de Arabia Saudí sería un cambio de primer orden en la geopolítica regional.  
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Industria y Comercio suspende operaciones de dos envasadoras de gas por incumplimientos de seguridad

Industria y Comercio suspende operaciones de dos envasadoras de gas por incumplimientos de seguridad

En la última inspección realizada se detectaron múltiples irregularidades en los sistemas de emergencia y antincendios.

San José de Ocoa, R.D., 27 de mayo de 2026. – El ministerio de Industria, Comercio Mipymes (MICM), y el Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM) clausuraron las operaciones de dos envasadoras de gas licuado de petróleo, tras detectar múltiples incumplimientos a los estándares de seguridad establecidos en la Resolución 201-17.

La clausura se realizó debido a la ausencia de varios elementos críticos de seguridad y funcionamiento, indispensables para garantizar una operación segura y conforme a los estándares establecidos. Estas deficiencias comprometían la protección de los usuarios y todos los actores involucrados en la operatividad, por lo que se procedió a la medida.

El ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Yayo Sanz Lovatón, fue enfático en que ninguna envasadora de GLP que incumpla las normas de seguridad podrá mantenerse en operación, ya que la seguridad de los ciudadanos es lo primero. 

Los técnicos también comprobaron que las estaciones no cuentan con válvulas internas de seguridad de actuación neumática, térmica o remota, elementos indispensables para garantizar la seguridad en las operaciones de expendio de GLP.

La suspensión de las operaciones fue ejecutada ante dichos incumplimientos a las disposiciones de seguridad contempladas en la Resolución 201-17 y las normas internacionales aplicables para ese tipo de estaciones. 

El cierre de las operaciones de las envasadoras Alicia Gas II y III, ambas ubicadas en San José de Ocoa, fueron coordinados entre en el CECCOM y la DSCEE.

Se recuerda que, según las normativas vigentes, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes tiene la potestad de implementar políticas destinadas a garantizar el suministro de combustibles a nivel nacional, la seguridad de las instalaciones y facilitar su importación, almacenamiento, transporte, distribución y comercialización, tanto al por mayor como al detalle.


Información relacionada:

La Resolución 201-17 del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) constituye una de las piezas normativas más relevantes en la República Dominicana en materia de regulación del Gas Licuado de Petróleo (GLP), al establecer y actualizar los requisitos de seguridad aplicables a las plantas envasadoras y estaciones de expendio de este combustible. Su propósito central es garantizar que las operaciones vinculadas al manejo, almacenamiento y comercialización del GLP se realicen bajo estándares técnicos rigurosos que reduzcan riesgos y protejan tanto a los usuarios como al entorno. [do.vlex.com]

En esencia, esta resolución define un conjunto de obligaciones que deben cumplir las empresas del sector, comenzando por la implementación de normas de seguridad estrictas para la instalación y operación de las envasadoras, así como la adecuación de sus infraestructuras a condiciones técnicas seguras. Al mismo tiempo, introduce mejoras sobre disposiciones anteriores, adaptándolas a criterios más modernos y alineados con estándares internacionales, en el marco de un proceso de reorganización y regularización del mercado de combustibles en el país. [micm.gob.do]

Asimismo, la normativa establece una clasificación de las plantas envasadoras según su ubicación y el nivel de riesgo asociado, tomando en cuenta factores como la cercanía a zonas densamente pobladas y centros de concentración de personas. Esta clasificación permite determinar diferentes niveles de exigencia en materia de seguridad, obligando a aquellas instalaciones ubicadas en áreas más sensibles a cumplir con medidas más estrictas, como sistemas contra incendios, válvulas de seguridad y mecanismos de cierre de emergencia que garanticen una respuesta rápida ante cualquier eventualidad. [contadores...icanos.com]

El enfoque de la Resolución 201-17 está claramente orientado a la prevención, dado que el GLP es un combustible altamente inflamable cuyo manejo inadecuado puede generar riesgos significativos para la vida humana, las infraestructuras y el medio ambiente. Por esta razón, la normativa no solo establece requisitos técnicos, sino que también refuerza el control operativo y la supervisión institucional, asegurando que las empresas adopten prácticas responsables y seguras en todas sus actividades. [ehplus.do]

En términos de su importancia, esta resolución funciona como un instrumento clave de política pública, ya que obliga a las empresas a cumplir estándares de seguridad reconocidos, al tiempo que faculta a las autoridades a sancionar, suspender o clausurar aquellas instalaciones que incumplan las disposiciones establecidas. De este modo, se fortalece la capacidad del Estado para supervisar un sector estratégico como el de los combustibles, donde la prevención de riesgos es fundamental para la protección de la ciudadanía. [do.vlex.com]

En síntesis, la Resolución 201-17 constituye el marco técnico que regula el funcionamiento seguro de las envasadoras de GLP en la República Dominicana, definiendo criterios claros de operación, seguridad y control. Su cumplimiento es obligatorio, y su incumplimiento puede derivar en medidas inmediatas como la suspensión de operaciones, en aras de salvaguardar la vida de las personas y garantizar un manejo responsable de un recurso energético esencial.

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Cuando la seguridad deja de ser negociable

La clausura de dos envasadoras de GLP en San José de Ocoa no solo revela fallas técnicas puntuales; también pone sobre la mesa una verdad que el país no puede seguir relativizando: en el sector de los combustibles, el cumplimiento de las normas es una obligación moral y legal, no una opción sujeta a conveniencias comerciales.

La decisión del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) y del Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM) de suspender las operaciones de las envasadoras Alicia Gas II y III, en San José de Ocoa, debe ser valorada como una acción correcta, necesaria y aleccionadora. Las inspecciones técnicas detectaron múltiples incumplimientos a los estándares de seguridad establecidos en la Resolución 201-17, incluyendo irregularidades en los sistemas de emergencia y antincendios, así como la ausencia de elementos indispensables para garantizar un expendio seguro de GLP. Entre las deficiencias verificadas figura la falta de válvulas internas de seguridad de actuación neumática, térmica o remota, mecanismos fundamentales para reducir riesgos operativos y responder con rapidez ante una contingencia. [rinconinfo...mativo.com], [micm.gob.do]

Lo preocupante del caso no es únicamente la clausura en sí, sino lo que ella revela sobre la persistencia de prácticas que subestiman la seguridad en un sector particularmente sensible. El GLP es un combustible de uso cotidiano en miles de hogares, comercios y vehículos, pero su masificación no disminuye su peligrosidad; por el contrario, obliga a elevar el rigor de la supervisión y del cumplimiento técnico. Cuando una estación opera sin componentes básicos de seguridad, no solo viola una disposición administrativa: pone en riesgo la vida de los usuarios, del personal que trabaja en ella y de las comunidades cercanas. Por eso resulta acertada la posición expresada por el ministro Yayo Sanz Lovatón, al advertir que ninguna envasadora que incumpla las normas podrá mantenerse en operación, porque la seguridad ciudadana debe estar por encima de cualquier interés económico o tolerancia informal. [micm.gob.do], [ehplus.do], [rinconinfo...mativo.com]

En ese contexto, la Resolución 201-17 cobra una relevancia que conviene subrayar. Esa normativa del MICM reformuló los requisitos mínimos de seguridad aplicables a las plantas envasadoras de GLP y a determinadas estaciones, actualizando disposiciones previas y estableciendo una clasificación de las instalaciones en función de su ubicación y del nivel de exposición al entorno humano. La lógica de esa regulación es sencilla y poderosa: mientras más cercana esté una instalación de combustibles a zonas pobladas o a centros de concentración de personas, mayor debe ser la exigencia técnica en materia de prevención, control y respuesta ante emergencias. No se trata, por tanto, de un exceso burocrático ni de una carga innecesaria para el operador privado, sino de un marco racional diseñado para proteger vidas, infraestructuras y bienes públicos y privados frente a un producto altamente inflamable. [elocoeno.com], [hoy.com.do], [losmocanos.com]

Desde una perspectiva de política pública, esta intervención también envía un mensaje institucional saludable: el Estado no puede limitarse a emitir normas y otorgar permisos; debe demostrar que tiene capacidad para hacerlas cumplir. El propio MICM recordó que la legislación vigente le otorga la potestad de implementar políticas para garantizar el suministro de combustibles y la seguridad de las instalaciones, así como regular la importación, almacenamiento, transporte, distribución y comercialización de estos productos en el país. La coordinación con el CECCOM y con la Dirección de Supervisión, Control y Evaluación de Estaciones de Expendio (DSCEE) evidencia, además, que la fiscalización efectiva del mercado de combustibles exige una acción interinstitucional coherente, técnica y constante. Esa es, precisamente, la diferencia entre una regulación decorativa y una regulación que cumple su función social. [hoy.com.do], [micm.gob.do], [ehplus.do]

Sin embargo, el cierre de Alicia Gas II y III no debería agotarse en el efecto inmediato de una sanción ejemplarizante. El país necesita convertir este episodio en una oportunidad para fortalecer una cultura preventiva de cumplimiento en todo el sector del GLP. Si dos estaciones fueron encontradas operando con fallas tan elementales en sistemas de emergencia y válvulas de seguridad, la pregunta obligada es si existen otras instalaciones que requieran una revisión técnica profunda, auditorías de riesgo o procesos obligatorios de adecuación. La verdadera lección del caso no es que el Estado puede clausurar, sino que debe inspeccionar mejor, más temprano y con mayor transparencia. Publicar hallazgos, reforzar la trazabilidad de las inspecciones y exigir evidencia verificable del cumplimiento normativo contribuiría no solo a prevenir accidentes, sino también a aumentar la confianza de la ciudadanía en las instituciones encargadas de velar por su seguridad. [rinconinfo...mativo.com], [micm.gob.do], [elocoeno.com]

Al final, la discusión de fondo es más amplia que el destino de dos envasadoras en San José de Ocoa. Lo que está en juego es el tipo de mercado de combustibles que la República Dominicana quiere consolidar. Un mercado moderno no se define solo por la disponibilidad del producto ni por la expansión territorial de estaciones; se define, sobre todo, por su capacidad de operar bajo criterios estrictos de legalidad, seguridad y responsabilidad. La clausura de estas plantas recuerda que, en materia de GLP, la permisividad puede costar demasiado caro. Y por eso mismo, cuando una autoridad actúa para impedir que el riesgo se normalice, no está obstaculizando la actividad económica: está defendiendo el derecho más básico de la sociedad, que es el derecho a la vida y a la seguridad. [micm.gob.do], [hoy.com.do], [elocoeno.com]

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor 

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