viernes, 8 de mayo de 2026

Turismo genera unos 200 mil empleos directos en Dominicana


Turismo genera unos 200 mil empleos directos en Dominicana

Santo Domingo, 6 may (Prensa Latina) El turismo genera unos 200 mil empleos directos y más de 900 mil indirectos en República Dominicana, consolidándose como uno de los principales motores de ocupación, afirmó hoy la viceministra técnica del Ministerio de Turismo, Jacqueline Mora.

Durante un foro organizado por Asociación de Hoteles y Turismo y la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana, Mora destacó que el impacto de esta industria va más allá del sector hotelero, al dinamizar áreas como transporte, comercio, construcción, manufactura y servicios.

Explicó que la industria de viajes activa una amplia cadena productiva que incluye pymes, proveedores de alimentos y servicios complementarios.

Como ejemplo, señaló que el turismo representa hasta un 15 por ciento del producto interno bruto del sector lácteo y que los hoteles realizan compras anuales cercanas a 98 mil millones de pesos (unos mil 600 millones de dólares).

La funcionaria subrayó que el turismo funciona como un sistema interdependiente, donde la falla de uno de sus componentes afecta al conjunto, y resaltó el rol clave del sector privado y la coordinación con instituciones públicas.

Asimismo, indicó que su crecimiento ha fortalecido la marca país y su posicionamiento internacional, incluyendo el vínculo con la diáspora dominicana.

Finalmente, planteó que el principal reto es mantener un crecimiento sostenible que genere beneficios para toda la economía nacional.

ro/mpv

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Jacqueline Mora: “La regulación es clave para sostener el crecimiento del turismo”

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    30 abril, 2026

    El dato fue presentado por la viceministra técnica del Ministerio de Turismo (Mitur), Jacqueline Mora, durante su participación en el foro Capital, Confianza y Crecimiento: Banca y Turismo, organizado por Asociación de Hoteles y Turismo de República Dominicana (Asonahores) y la Asociación de Bancos Múltiples de República Dominicana (ABA), donde, además, explicó que el flujo de capital refleja no solo el crecimiento del sector, sino su capacidad de expandirse más allá de los polos tradicionales.

    Según la directiva, la inversión incluye proyectos hoteleros e inmobiliarios, que representan aproximadamente el 20% del total, y forman parte de una estrategia más amplia orientada a diversificar la oferta turística.

    “La inversión turística es un punto de partida”, afirmó.

    Destacó que su impacto va más allá de la construcción de infraestructuras, generando efectos en múltiples sectores de la economía.

    En ese sentido, explicó que cada nuevo proyecto turístico activa una cadena de valor que incluye desde la construcción hasta el comercio local.

    “Todo lo que genera una inversión hotelera, desde la construcción hasta la gente que vende comida, tiene impacto en la economía”, señaló.

    El referido comportamiento se refleja en el desempeño económico reciente, por lo que Mora indicó que, en el primer trimestre del año, los sectores de mayor crecimiento fueron turismo y construcción, evidenciando la relación entre ambos.

    El impacto territorial también es clave. A diferencia de etapas anteriores, el desarrollo turístico se ha extendido hacia nuevas zonas del país, conectando regiones como Samaná, Puerto Plata, Miches y Cabo Rojo, Pedernales junto a destinos tradicionales.

    “Es un sector que arranca en Punta Cana, pero conecta con Constanza, San Juan y todo el territorio”, explicó, al referirse al alcance geográfico del turismo.

    Además, destacó que el crecimiento del sector no ha sido improvisado, sino resultado de una estrategia basada en tres pilares: inversión, conectividad y planificación. “Sin inversión y sin conectividad, no hay turismo”, afirmó, al explicar que el proceso comienza desde la gestión de permisos y trámites dentro del propio Ministerio.

    En ese contexto, destacó que uno de los principales cambios ha sido la reducción de la burocracia. “Combatimos la burocracia para agilizar la inversión desde el primer momento”, indicó.

    La funcionaria también destacó que el país ha fortalecido su infraestructura turística en los últimos años, con aeropuertos, puertos y una oferta hotelera en expansión.

    El entorno, aseguró, ha permitido posicionar a República Dominicana como un destino atractivo para inversionistas internacionales, especialmente en segmentos como el turismo de lujo, inmobiliario y de experiencias.

    “Ya no somos un destino adolescente, estamos entrando en una etapa más madura”, expresó, según la prensa local

  • El turismo dominicano ha consolidado su papel como uno de los principales motores de inversión en la economía nacional. Entre 2020 y la actualidad, el sector ha captado alrededor de US$13,000 millones en proyectos turísticos, distribuidos en 356 iniciativas que impactan al menos 14 provincias del país.

  • Arecoa.com


jueves, 7 de mayo de 2026

Aduanas reafirma su compromiso con el crecimiento del sector exportador dominicano durante encuentro de ADOEXPO


Aduanas reafirma su compromiso con el crecimiento del sector exportador dominicano durante encuentro de ADOEXPO

La DGA destacó los avances en digitalización, facilitación del comercio y gestión de riesgos como pilares para fortalecer la competitividad, diversificar exportaciones y consolidar la confianza del sector exportador dominicano.

Santo Domingo, República Dominicana – 7 de mayo de 2026.- La Dirección General de Aduanas (DGA) reiteró su compromiso de seguir impulsando el crecimiento y la competitividad del sector exportador de la República Dominicana, en el marco de un encuentro organizado por la Asociación Dominicana de Exportadores (ADOEXPO), que reunió a autoridades gubernamentales, legisladores y líderes empresariales.

Durante la actividad, el director general de Aduanas, Nelson Arroyo, resaltó que el desempeño exportador del país evidencia no solo crecimiento, sino una transformación estructural respaldada por la alianza público‑privada. “No hay una República Dominicana competitiva sin exportadores fuertes y no hay exportadores fuertes sin un Estado que facilite, acompañe y genere confianza”, afirmó Arroyo al valorar la relevancia estratégica del sector para la economía nacional.

Arroyo subrayó que, en poco más de una década, las exportaciones dominicanas se duplicaron, pasando de alrededor de US$7,000 millones a más de US$14,000 millones anuales, con una expansión sostenida hacia 165 destinos internacionales, lo que refleja una economía más abierta, diversificada e integrada a los mercados globales. En ese contexto, señaló que más del 60% de las exportaciones se concentra en bienes de alto valor y especialización —como dispositivos médicos, tabaco, cacao, agroindustria, manufacturas y productos farmacéuticos—, resultado de inversiones sostenidas y una clara orientación a la competitividad.

ADOEXPO: aliado clave del desempeño exportador

El director general de la DGA destacó el papel de ADOEXPO como actor determinante del avance exportador, al agrupar empresas innovadoras con visión de largo plazo y capacidad de generar empleo, divisas y reputación país. De acuerdo con las cifras presentadas, las empresas miembros de ADOEXPO representan una parte relevante del dinamismo exportador y han ampliado su huella internacional, llevando productos dominicanos a 119 mercados.

Por su parte, el presidente de ADOEXPO, Karel Castillo, valoró el desempeño reciente de las exportaciones nacionales en un entorno internacional exigente. “La presencia de productos dominicanos en más de 165 destinos confirma la capacidad del país para mantenerse competitivo en un contexto internacional desafiante”, expresó Castillo, al tiempo que resaltó la importancia de sostener la coordinación entre el sector productivo y las instituciones públicas para preservar el ritmo de crecimiento.

Aduanas como facilitador del comercio: digitalización, eficiencia y gestión de riesgos

Arroyo enfatizó que la DGA ha consolidado una transformación institucional para convertirse en un facilitador del comercio exterior, sin debilitar la función de control. “Una aduana moderna no frena el comercio, lo impulsa, lo facilita”, sostuvo, al explicar que la visión de la institución se centra en tres objetivos fundamentales para el exportador: tiempo, costos y predictibilidad.

En esa línea, indicó que la DGA ha impulsado la mayor modernización tecnológica de su historia, con énfasis en la continuidad institucional y la consolidación de reformas iniciadas en gestiones anteriores, apostando por mejoras sostenibles y medibles para el usuario. Como parte de ese proceso, la institución ha automatizado más de 90 servicios, incluyendo ocho directamente vinculados a operaciones de exportación, integrados en plataformas digitales que reducen trámites presenciales, eliminan duplicidades y aumentan la trazabilidad.

Al explicar el impacto económico de estas medidas, Arroyo fue enfático: “Digitalizar aduanas no es un discurso tecnológico para ganar like; es una decisión económica. Cada proceso que se automatiza es menos tiempo perdido, menos costo logístico y más competitividad para el exportador dominicano”.

“Aduana Virtual”: nueva arquitectura para un servicio más ágil y seguro

Como parte de la agenda de modernización, la DGA avanza en la implementación de “Aduana Virtual”, un ecosistema digital que permitirá a los usuarios realizar sus trámites en un entorno único, más ágil y seguro. Esta nueva arquitectura incorpora un API Manager, diseñado para facilitar la integración de los actores del ecosistema aduanero y habilitar transacciones en línea a lo largo de todo el ciclo de procesos.

El proyecto contempla, además, una aplicación móvil y el pago con tarjeta de crédito, ya implementado, con un lanzamiento integral previsto para junio, reforzando la orientación de la DGA hacia un servicio centrado en el ciudadano y el contribuyente.

Control inteligente: más fluidez para quien cumple y mayor foco donde hay riesgo

Arroyo precisó que facilitar el comercio no significa disminuir el control, sino hacerlo más inteligente. En ese sentido, la DGA ha fortalecido un modelo de gestión de riesgo apoyado en tecnología, logrando que el 96% de las inspecciones en puerto se realicen de forma no intrusiva, mediante el uso de rayos X y escáneres móviles. Esto, explicó, permite asegurar la carga sin detener innecesariamente la cadena logística, ofreciendo mayor agilidad a los operadores cumplidores y concentrando la acción donde realmente existe riesgo.

Confianza internacional: más empresas certificadas como OEA

Otro de los pilares destacados fue el fortalecimiento de la credibilidad internacional del país a través de la certificación de Operador Económico Autorizado (OEA). Actualmente, más de 700 empresas dominicanas cuentan con esta certificación, incluyendo empresas vinculadas a ADOEXPO, lo cual reduce fricciones, facilita acceso a mercados y mejora la percepción de la República Dominicana como socio confiable.

Resultados y proyección

Entre los resultados compartidos durante el encuentro se destacan: más de 500 exportadores registrados en el último año, más de US$36,000 millones exportados desde 2021, y más de 366,000 contenedores movilizados en el mismo período, como evidencia tangible de una alianza público‑privada que produce impactos concretos.

Arroyo concluyó reiterando la visión de futuro de la institución: profundizar la digitalización, ampliar servicios especializados para exportadores, facilitar el reconocimiento internacional y consolidar una aduana centrada en el usuario. “Cuando las aduanas son ágiles y eficientes, la competitividad se multiplica y cuando el exportador avanza, el país progresa”, finalizó.

Sobre la Dirección General de Aduanas 

La Dirección General de Aduanas es la institución responsable de la administración aduanera en la República Dominicana. Su misión es facilitar y asegurar el comercio exterior mediante procesos modernos, tecnología, gestión de riesgos y servicios orientados al ciudadano, garantizando el cumplimiento normativo y fortaleciendo la competitividad del país./

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OPINIÓN | Aduanas, exportaciones y Estado competitivo: cuando facilitar es desarrollar

En un mundo donde la geopolítica encarece el flete, multiplica los riesgos y castiga los retrasos, la competitividad de un país exportador se decide —cada vez más— en sus aduanas. El reciente encuentro entre la Dirección General de Aduanas y la Asociación Dominicana de Exportadores confirma una idea central de las políticas públicas modernas: un Estado que simplifica, digitaliza y gestiona riesgos con inteligencia no “cede control”; gana productividad nacional y crea confianza para invertir.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En la República Dominicana se habla con frecuencia de crecimiento, de inversión, de empleo y de productividad. Sin embargo, el desarrollo no ocurre por proclamación ni por inercia: ocurre cuando las instituciones convierten la estrategia en servicios concretos, medibles y previsibles. En ese sentido, el encuentro organizado por ADOEXPO —bajo el título “Aduanas como motor de competitividad exportadora”— y la reiteración del compromiso institucional de la Dirección General de Aduanas (DGA) con el sector exportador colocan en primer plano una discusión que trasciende lo sectorial: ¿cómo se construye un Estado que acompañe el comercio sin frenar su dinamismo? 

La coyuntura internacional vuelve la pregunta más urgente. Los propios actores del sector han reconocido que los conflictos bélicos y las crisis globales imponen presiones simultáneas sobre cadenas de suministro, tiempos de tránsito y costos logísticos. En ese contexto, la competitividad ya no depende únicamente de producir más, sino de mover mejor: garantizar trazabilidad, reducir incertidumbre, asegurar cumplimiento y acortar ciclos operativos. Lo expresó con claridad el liderazgo exportador al subrayar que el gran desafío no es solo “producir más o mejor”, sino sostener procesos logísticos eficientes donde los tiempos, la digitalización y la trazabilidad inciden directamente en el cumplimiento de compromisos internacionales. 

Los números, aun con matices según la fuente y el corte estadístico, describen una tendencia robusta. Solo en el primer trimestre de 2026 las exportaciones dominicanas se ubicaron alrededor de los US$3.7 mil millones, con variaciones reportadas entre US$3,738.6 millones y US$3,773 millones, una señal de resiliencia y diversificación en mercados clave. A ello se suma el dato —relevante en términos de estrategia-país— de que los productos dominicanos alcanzan más de 165 destinos, lo que confirma una inserción global más amplia y menos dependiente de un número reducido de mercados. 

Pero un artículo de opinión no puede quedarse en la contabilidad del desempeño; debe interpretar su significado. La expansión exportadora, para ser sostenible, exige un “piso institucional” que reduzca el costo país: trámites menos onerosos, reglas claras, capacidad de respuesta y un aparato público que entienda que cada hora de demora en puerto es un impuesto oculto a la productividad. Por eso el énfasis de la DGA en tres variables —tiempo, costos y predictibilidad— no es retórico: es una lectura económica correcta sobre dónde se pierden ventajas comparativas en el siglo XXI.

Aquí aparece el aporte estratégico de ADOEXPO como “arquitecto de músculo exportador”, articulando empresas con vocación de mercado, cultura de innovación y capacidad de competir. La evidencia reciente indica que el dinamismo exportador ha venido acompañado de diversificación y de una discusión más madura sobre logística y facilitación, precisamente porque el comercio internacional ya no premia únicamente el producto: premia el sistema completo que lo produce, certifica, moviliza y entrega. 

Ahora bien, si el objetivo de las políticas de desarrollo del presidente Luis Abinader es consolidar un crecimiento más sofisticado —más valor agregado, mayor productividad y mejor empleo—, entonces las aduanas se convierten en una plataforma de política pública, no solo en una institución recaudadora. De hecho, la visión-país que busca posicionar la logística como nuevo eje económico se ha apoyado en mejoras operativas y de seguridad basadas en tecnología, y ha sido presentada como parte de un “círculo virtuoso” de comercio, reputación y crecimiento. No es un detalle menor: cuando se pretende ser hub, el diferencial competitivo está en la confiabilidad del sistema. 

Ese es el punto donde el encuentro DGA–ADOEXPO adquiere valor como símbolo de continuidad institucional y de alianza público‑privada: el Estado no puede reemplazar al mercado, pero sí puede —y debe— diseñar un entorno donde competir sea más fácil para quien cumple. La facilitación moderna funciona así: se vuelve más estricta con el riesgo y más ágil con el cumplimiento. En otras palabras, el control ya no es sinónimo de freno; es sinónimo de inteligencia.

Por eso, en la agenda de modernización aduanera, la digitalización no debe entenderse como un “proyecto tecnológico”, sino como una auténtica reforma económica. Cuando un trámite migra de la ventanilla a la plataforma, el beneficio no es solo comodidad: es reducción de costos de transacción, menor discrecionalidad, mayor trazabilidad y mejores incentivos para la formalidad. En su comunicación institucional, la DGA —liderada actualmente por su director general, Nelson Arroyo— ha subrayado su orientación hacia los servicios en línea y la incorporación de medios de pago electrónicos para los impuestos aduanales como parte de esa transformación.

Esa lógica se alinea con una discusión más amplia sobre modernización del Estado: simplificar, integrar y automatizar para que el usuario no “transite” por el Estado como si fuera un laberinto. El exportador que compite en 165 destinos no puede depender de procesos analógicos; requiere un Estado interoperable, capaz de hablar con el ecosistema logístico y con los sistemas de los operadores, y de ofrecer certezas en tiempos compatibles con la economía global.

Sin embargo, la facilitación efectiva tiene una condición: confianza. Y la confianza se gana con estándares. Aquí entra el valor de programas como el Operador Económico Autorizado (OEA), que en la región se ha convertido en un lenguaje común de seguridad y cumplimiento en la cadena logística. La República Dominicana alcanzó el hito de 700 empresas certificadas bajo este esquema, una cifra que refuerza la narrativa de confiabilidad comercial y reduce fricciones en los intercambios internacionales. En el mundo real del comercio, esa certificación no es un adorno: es una ventaja competitiva porque acorta inspecciones, mejora la reputación del exportador y, sobre todo, envía un mensaje: aquí hay reglas, y se respetan.

El contexto de 2026 aporta otro matiz que conviene subrayar. Los datos desagregados para el primer trimestre muestran que el empuje exportador no se explica por un solo factor; hay componentes como el oro que pueden distorsionar el crecimiento interanual, pero también hay señales de expansión en rubros y regímenes con implicaciones estructurales, incluyendo el aumento del régimen nacional y la composición por vías (marítima, aérea y terrestre) que revela un país que se organiza, cada vez más, como nodo logístico. Si se quiere sostener esa trayectoria, la agenda pública debe cuidar el “ecosistema” completo: puertos, aeropuertos, ventanillas únicas, inspección inteligente, talento humano y financiamiento productivo.

Y aquí es donde el debate se vuelve verdaderamente político (en el sentido noble del término): ¿qué tipo de Estado necesita una economía exportadora que aspira a dar el salto hacia mayor valor agregado? La respuesta no está en más burocracia ni en menos control; está en mejor Estado. Mejor Estado es aquel que mide tiempos, estandariza procesos, integra plataformas y rinde cuentas con indicadores. Mejor Estado es aquel que entiende que cada contenedor retenido sin causa justificada no solo afecta una empresa: afecta empleo, reputación país y oportunidades futuras.

El encuentro con ADOEXPO debe leerse, entonces, como parte de una política de desarrollo que privilegia tres principios: (1) alianza público‑privada como método de gestión; (2) digitalización como reforma económica; y (3) gestión de riesgos como equilibrio entre control y fluidez. No se trata de escoger entre recaudar y facilitar; se trata de comprender que la recaudación sostenible y la seguridad real dependen de un comercio formal, eficiente y trazable. Ese es el paradigma que han adoptado los países que compiten con éxito en cadenas globales: aduanas que protegen sin paralizar.

Hay, además, un componente cultural que no conviene omitir. En sociedades donde históricamente se ha confundido servicio público con “favor”, una aduana centrada en el usuario —en el contribuyente— representa un cambio de mentalidad: el ciudadano no pide permiso para ejercer derechos; exige calidad en la prestación de servicios que ya financia. Y ese giro cultural es indispensable para reducir discrecionalidad, combatir la informalidad y elevar la productividad nacional.

Por supuesto, todavía queda camino. La diversificación exportadora exige políticas complementarias: innovación, certificaciones, cumplimiento de estándares sanitarios y técnicos, infraestructura logística, energía competitiva, formación técnica, y financiamiento que acompañe al productor que quiere convertirse en exportador. Pero sería un error subestimar el poder de la aduana como catalizador: una aduana que reduce tiempos y costos puede ser, de hecho, la política industrial más silenciosa y más efectiva.

En definitiva, lo ocurrido en el encuentro DGA–ADOEXPO confirma una tesis: cuando una institución pública se moderniza con propósito, se convierte en política de desarrollo. Y cuando el Estado se alinea con el exportador —sin renunciar a control, pero sí renunciando a fricciones innecesarias—, la competitividad deja de ser una consigna y se vuelve una práctica.

La República Dominicana está exportando más, llegando más lejos y enfrentando un entorno global más duro. El reto ahora es sostener ese impulso con instituciones que no se queden atrás. Porque al final, lo que se juega en aduanas no es un trámite: es la velocidad del desarrollo. /

Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

Palabras clave: Aduanas modernas · Facilitación del comercio · Competitividad exportadora · Digitalización del Estado · Alianza público‑privada

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Nelson Arroyo impulsa a la Aduana como motor de competitividad exportadora

Nelson Arroyo impulsa a la Aduana como motor de competitividad exportadora

La DGA enfatizó la transformación de Aduanas en un socio estratégico del sector exportador, priorizando tiempo, costos y predictibilidad.

Santo Domingo, RD., 7 de mayo de 2025. – El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, reafirma el compromiso de la Dirección General de Aduanas (DGA) con el desarrollo y la competitividad del país, resaltando la importancia de los logros y desafíos en las exportaciones de la República Dominicana.

“No hay una República Dominicana competitiva sin exportadores fuertes, y no hay exportadores fuertes sin un Estado que facilite, acompañe y genere confianza, cuando las aduanas son ágiles y eficientes, la competitividad se multiplica; y cuando el exportador avanza, el país progresa. Este es el compromiso que hoy reafirmamos con ustedes”, estas declaraciones fueron dadas durante su exposición en el almuerzo de la Asociación Dominicana de Exportadores (ADOEXPO).

Arroyo detalló que las exportaciones totales se duplicaron en poco más de una década, alcanzando los US$14,000 millones en 2025 y representando el mayor generador de divisas con más del 30 % del total Nacional.

“El éxito de las exportaciones dominicanas no es una tarea exclusiva del Estado ni del sector privado, sino el resultado de una alianza público-privada eficaz. Más de US$36,000 millones exportados desde 2021, más de 500 nuevos exportadores y 366,000 contenedores movilizados es prueba de ello”, dijo.

En ese sentido, aseguró que digitalizar a Aduanas no es discurso tecnológico; es una decisión económica; donde cada proceso que se automatiza es menos tiempo perdido, menos costo logístico y más competitividad para el exportador dominicano.

Recordó que en DGA se han automatizado más de 90 servicios de los cuales ocho están, directamente, vinculados a los procesos de exportaciones, integrados en plataformas digitales que reducen los trámites presenciales, eliminan la duplicidad y aumentan la trazabilidad.

Así como, también, el desarrollo de la plataforma Aduana virtual, que integra trámites digitales, pago con tarjetas de crédito y una nueva aplicación móvil, todo orientado a facilitar la vida al exportador y multiplicar la competitividad Nacional.

Ante este dinamismo, el director general de la DGA enfatizó la transformación de Aduanas en un socio estratégico del sector exportador, priorizando tiempos, costos y predictibilidad.


La gestión de riesgo inteligente y la tecnología han elevado la eficiencia de los controles: el 96 % de las inspecciones ahora se realizan de manera no intrusiva, asegurando la integridad de la cadena logística sin obstaculizar el comercio.

Asimismo, el fortalecimiento del reconocimiento internacional es evidente con más de 700 empresas certificadas como Operador Económico Autorizado, de las cuales 20 pertenecen a ADOEXPO, consolidando a la República Dominicana como un socio confiable y seguro a nivel global.

De su lado, el presidente de Adoexpo, Karel Castillo valoró la disposición del director de la DGA de trabajar de manera articulada con el sector exportador desde el inicio de su gestión.

“Al final del día, todos estamos del mismo lado: el de un país que se conecta, genera oportunidades y demuestra que el trabajo conjunto nos permite llegar más lejos” afirmó Castillo.

Además, en la actualidad, el país exporta a 165 destinos y más del 60 % de las exportaciones corresponde a productos de alto valor añadido, como: dispositivos médicos, tabaco, cacao, manufacturas y farmacéuticos, fruto del empeño, la innovación y la resiliencia del sector privado dominicano y de la labor estratégica de ADOEXPO.


Entre 2021 y 2025, las exportaciones de ADOEXPO pasaron de aproximadamente US$3,500 millones a casi US$4,840 millones, registrando en el 2025 un crecimiento de más del 30 %respecto al año anterior.

En el almuerzo-conferencia estuvieron representantes de diferentes entidades como son: Magín Díaz, ministro de Hacienda y Economía; Luis Valdez, vicepresidente ejecutivo de Seguros Banreservas; Daniel Peña, viceministro de Comercio Exterior del MICM y Johannes Kelner, director ejecutivo del Consejo Nacional de Zonas Francas, entre otros.

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Magín Díaz: “Gobierno enfrenta crisis con responsabilidad y sensibilidad social”

Magín Díaz: “Gobierno enfrenta crisis con responsabilidad y sensibilidad social”

El ministro de Hacienda y Economía habló durante un encuentro organizado por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), donde destacó la importancia de una buena coordinación entre el sector público y la industria para sostener el crecimiento económico.

Magín Díaz: “Gobierno enfrenta crisis con responsabilidad y sensibilidad social”
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Santo Domingo. -  En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad en los mercados energéticos, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, alertó sobre los desafíos que enfrenta la República Dominicana a corto y mediano plazo, al tiempo que resaltó la resiliencia económica del país, la acción proactiva del Gobierno frente a la coyuntura actual y la importancia de una coordinación fluida entre el sector público y la industria para sostener el crecimiento económico.

Las declaraciones fueron ofrecidas durante el Encuentro Industrial organizado por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), donde se abordó la coyuntura global y sus efectos en la economía local, en un espacio de diálogo entre el sector público y privado orientado a construir un marco estratégico común para fortalecer la estabilidad macroeconómica y transformar el aparato productivo.

Durante su conferencia titulada “Coyuntura Internacional e Impacto en RD”, el ministro Díaz advirtió que el mundo atraviesa “la mayor disrupción en la historia del mercado petrolero”, lo que impacta directamente a economías como la dominicana.

Explicó que el precio del crudo WTI ha experimentado un incremento cercano al 80 % entre enero y abril, lo que limita el margen de maniobra de la política económica. En ese sentido, citó evaluaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la incidencia del petróleo en economías importadoras de energía.

A pesar de este escenario, destacó que la República Dominicana mantiene indicadores macroeconómicos estables, con una inflación por debajo del promedio regional y una proyección de crecimiento favorable.

Durante su exposición destacó que el Gobierno tiene claro que su objetivo es buscar un equilibrio para contener los impactos de la crisis sobre la inflación, balance fiscal y el crecimiento. 

“El Gobierno ha elegido una velocidad de ajuste que combina responsabilidad fiscal con sensibilidad social”, afirmó Díaz, al subrayar que el desafío es encontrar un balance político y socialmente viable frente a un choque externo de gran magnitud.

Como muestra de la responsabilidad gubernamental indicó que a diferencia de otros países como Chile, donde el gasoil y la gasolina han aumentado entre 62 y 32 %, la República Dominicana se encuentra con los menores porcentajes de incremento de estos combustibles en la región con acumulados de 13.6 % y un 11.4 %, respectivamente. 

El ministro también reveló, de ser necesario, que el Gobierno dispone de un margen de hasta RD$45,000 millones en gasto adicional sin incumplir la regla de gasto primario, aunque advirtió que esto pudiera implicar un aumento del déficit fiscal. No obstante, consideró que, ante la magnitud del choque externo, la prioridad es la estabilidad económica.

“Las calificadoras de riesgo valorarán a los países que logren un manejo racional en esta coyuntura, combinando déficits controlados, subsidios focalizados y políticas macroeconómicas prudentes”, sostuvo.

En ese sentido, destacó fortalezas actuales como altas reservas internacionales, estabilidad cambiaria, un sistema financiero sólido, así como el dinamismo de sectores como turismo, remesas, exportaciones e inversión extranjera directa. Además, señaló que la economía creció 4.1 % en el primer trimestre y que las recaudaciones fiscales se mantienen por encima de lo presupuestado.

Posición de los industriales 

Por su parte, el presidente de la AIRD, Julio Virgilio Brache, enfatizó que el país no puede limitarse a reaccionar ante los cambios globales, sino que debe anticiparse y consolidar su posición como una economía competitiva y resiliente.

“El momento exige remover trabas, corregir distorsiones y construir un entorno más ágil, predecible y favorable para producir”, expresó, al abogar por una política fiscal que simplifique procesos, fomente el cumplimiento y elimine cargas impositivas obsoletas.

El liderazgo industrial valoró la disciplina fiscal como pilar de la estabilidad económica, pero insistió en la necesidad de mejorar la calidad del gasto público y priorizar la inversión en infraestructura y desarrollo productivo.

La actividad concluyó con un panel moderado por Mario Pujols, vicepresidente ejecutivo de la AIRD, en el que el ministro respondió inquietudes de los participantes sobre el panorama económico y fiscal del país.

https://aird.org.do/es/prensa/2026/magin-diaz-%E2%80%9Cgobierno-enfrenta-crisis-con-responsabilidad-fiscal-y-sensibilidad-social%E2%80%9D

El Caribe en la nueva geoeconomía: por qué el Americas Investment Forum 2026 importa más de lo que parece | Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Opinión | El Caribe en la nueva geoeconomía: por qué el Americas Investment Forum 2026 importa más de lo que parece

ProDominicana y WAIPA colocan a Santo Domingo en el tablero de la competencia por capital productivo en un mundo de cadenas de valor reordenadas, nearshoring, transición energética y digitalización; el desafío será traducir foro en reformas, proyectos bancables y confianza institucional sostenida. 1

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El lanzamiento del Americas Investment Forum (AIF) 2026 por ProDominicana y WAIPA, como evento afiliado a la World Investment Conference (WIC), debe leerse más allá del protocolo: es un gesto de posicionamiento geoeconómico1 Que el foro se realice en Santo Domingo del 1 al 3 de julio de 2026 en el Hotel JW Marriott, bajo el enfoque “Construyendo Oportunidades”, expresa una intención estratégica: insertar a la República Dominicana en la conversación hemisférica sobre inversión, innovación y reconfiguración productiva. 1 En el siglo XXI, la inversión dejó de ser un mero flujo contable: es capacidad nacional, transferencia tecnológica, densidad de encadenamientos y, con frecuencia, influencia. 4

La geopolítica contemporánea se expresa en la economía con un vocabulario que incluye friend-shoring, seguridad de suministros, políticas industriales y filtros de riesgo. En ese marco, la incertidumbre y la fragmentación regulatoria erosionan la estabilidad de los flujos globales, y por eso los países compiten por diferenciarse con instituciones ágiles, transparencia y facilitación. 4 A nivel regional, la fotografía tampoco permite complacencias: los flujos de inversión hacia América Latina y el Caribe disminuyeron en 2024, aunque con resiliencias y ganancias sectoriales en algunos países y áreas como renovables y economía digital. 5 Dicho de otra manera: hay oportunidad, sí, pero está concentrada donde existan proyectos listos, marcos creíbles y capacidad de ejecución.

De ahí que el AIF sea relevante por lo que simboliza y, sobre todo, por lo que puede catalizar. El propio diseño del evento —la convocatoria de inversionistas, gobiernos, organismos multilaterales, cámaras y agencias de promoción, con una agenda de múltiples sesiones— sugiere una aspiración de convertirse en un “mercado” de proyectos y alianzas, no solo en un escaparate. 1 Se proyecta una participación superior a 2,000 asistentes, más de 20 sesiones y más de 50 conferencistas, lo que, bien articulado, puede elevar el estándar de conversación regional sobre inversión: desde “interés” hasta “cierre” (pipeline, estructuración y financiamiento). 1

El telón de fondo que invoca el foro —nearshoring, transición energética, digitalización— no es retórico. El Banco Interamericano de Desarrollo ha estimado que el nearshoring podría añadir hasta US$78,000 millones en nuevas exportaciones para América Latina y el Caribe, pero condiciona esa promesa a una estrategia basada en inversión, infraestructura e integración6 Esta distinción es crucial: nearshoring no es destino, es competencia. El capital no se reubica por discursos, sino por costos logísticos, acceso a mercados, energía confiable, talento, estabilidad y capacidad de respuesta del Estado. 4 En consecuencia, el AIF será tan útil como lo sea para acelerar reformas y remover cuellos de botella que convierten oportunidades en “intentos”.

En este punto, la República Dominicana llega con credenciales que elevan la apuesta: reportes oficiales resaltan un récord histórico de IED en 2025 de US$5,032.3 millones, el cuarto consecutivo, y un crecimiento acumulado cercano al 97% en cinco años, con base en estadísticas del Banco Central citadas por el Gobierno. 2 Además, la composición sectorial señalada —turismo, energía, bienes raíces, comercio e industria, zonas francas, minería— indica que el país ha logrado atraer capital en sectores tradicionales y estratégicos, pero también que la próxima frontera es la sofisticación: manufactura avanzada, logística inteligente, servicios intensivos en conocimiento e innovación aplicada. 2 Las exportaciones totales reseñadas por la misma fuente superan los US$15,930.6 millones, lo que refuerza la narrativa de una economía que puede profundizar su inserción en cadenas regionales si fortalece proveedores y productividad. 2

No es casual, por tanto, que el AIF declare sectores como energías renovables, manufactura avanzada, inteligencia artificial, logística, tecnología, financiamiento de proyectos e inversión sostenible, además de turismo. 1 Esa selección está alineada con tendencias globales de inversión que privilegian la descarbonización, la digitalización y la resiliencia de suministros. 4 Sin embargo, la geopolítica de la inversión exige coherencia: no basta con anunciar sectores ganadores; hay que alinear educación técnica, infraestructura, normas de datos, competitividad energética, y una arquitectura institucional que reduzca incertidumbre. 4

En este sentido, el componente de facilitación es determinante. El World Investment Report 2024 enfatiza que la facilitación —apoyada en herramientas de gobierno digital— reduce fricciones, eleva la transparencia y mejora la previsibilidad del entorno de negocios, factores que inciden directamente en la decisión de inversión. 4 En un mercado global donde el tiempo de respuesta es ventaja competitiva, el Estado que tramita con trazabilidad y reglas claras “gana” proyectos; el que opera con opacidad y discrecionalidad los pierde. 4 Por eso, el AIF debería funcionar como un “acelerador” de estándares: ventanillas, plazos, interoperabilidad, y una cultura de servicio al inversionista compatible con la competencia internacional.

La presencia anunciada del Dr. James Zhan como conferencista magistral añade una capa conceptual útil: su rol en la WIC de WAIPA y su experiencia académica y profesional vinculada a inversión y desarrollo le dan densidad al debate sobre cómo convertir flujos en transformación productiva. 3 Esto importa porque el hemisferio no compite solo por capital: compite por calidad de inversión, encadenamientos, innovación y sostenibilidad. 4 Un foro serio debe ayudar a pasar de “captar” a “retener y escalar”: reinversiones, desarrollo de proveedores, transferencia tecnológica, y articulación con universidades y formación técnica.

La pregunta de fondo, entonces, no es si el AIF será grande, sino si será eficaz. Para que “mueva la aguja”, necesita tres pruebas: (1) una cartera de proyectos bancables (con permisos encaminados, estructuración y claridad regulatoria), (2) una coherencia sectorial real entre prioridades y políticas públicas, y (3) una apuesta por integración y logística que reduzca fricciones y amplíe mercado, como sugieren diagnósticos regionales sobre nearshoring. 6 Con esas condiciones, Santo Domingo puede consolidarse como un nodo creíble de diplomacia económica. Sin ellas, el foro corre el riesgo de ser una conversación brillante, pero de impacto limitado.

En la geopolítica del siglo XXI, atraer inversión es construir poder productivo: infraestructura, tecnología, reputación y redes. El AIF 2026 es una oportunidad concreta para proyectar a la República Dominicana —y a las Américas— como plataforma de negocios en un mundo más selectivo y fragmentado. 1 La tarea, sin embargo, es estrictamente práctica: convertir la narrativa en contratos, los paneles en proyectos y las intenciones en resultados medibles. 4


Notas (estilo Chicago)

  1. Presidencia de la República Dominicana, “ProDominicana lanza Americas Investment Forum (AIF) como plataforma para movilizar inversiones de la región”, 6 de mayo de 2026, https://presidencia.gob.do/noticias/prodominicana-lanza-americas-investment-forum-aif-como-plataforma-para-movilizar; Americas Investment Forum, “Americas Investment Forum 2026 – Construyendo Oportunidades”, consultado el 7 de mayo de 2026, https://americasinvestmentforum.org/[presidencia.gob.do][americasin...tforum.org]

  2. Presidencia de la República Dominicana, “República Dominicana registra el mayor nivel de inversión extranjera de su historia”, 5 de febrero de 2026, https://presidencia.gob.do/noticias/republica-dominicana-registra-el-mayor-nivel-de-inversion-extranjera-de-su-historia[presidencia.gob.do]

  3. WAIPA, “World Investment Conference Executive Board”, consultado el 7 de mayo de 2026, https://waipa.org/wic-executive-board/; Chatham House, “James Zhan”, consultado el 7 de mayo de 2026, https://www.chathamhouse.org/about-us/our-people/james-zhan[waipa.org][chathamhouse.org]

  4. UN Trade and Development (UNCTAD), World Investment Report 2024: Investment facilitation and digital government, 20 de junio de 2024, https://unctad.org/publication/world-investment-report-2024[unctad.org]

  5. UN Trade and Development (UNCTAD), “Latin America and the Caribbean: Foreign investment fell in 2024 but opportunities remain”, 19 de junio de 2025, https://unctad.org/press-material/latin-america-and-caribbean-foreign-investment-fell-2024-opportunities-remain[unctad.org]

  6. Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “Nearshoring agregaría US$78.000 millones en exportaciones de América Latina y el Caribe”, consultado el 7 de mayo de 2026, https://www.iadb.org/es/noticias/nearshoring-agregaria-us78000-millones-en-exportaciones-de-america-latina-y-caribe[iadb.org]

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PRODOMINICANA LANZA “AMERICAS INVESTMENT FORUM (AIF)” COMO PLATAFORMA PARA MOVILIZAR INVERSIONES DE LA REGIÓN

Santo Domingo, República Dominicana. – El Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana), en conjunto con la Asociación Mundial de Agencias de Promoción de Inversiones (WAIPA), por sus siglas en inglés), anunciaron la celebración del Americas Investment Forum (AIF) 2026 en Santo Domingo, República Dominicana, afiliado a la Conferencia Mundial de Inversiones (WIC), tendrá lugar del 1 al 3 de julio de 2026 en el Hotel JW Marriott.

Este foro de alto nivel, bajo el enfoque “Construyendo Oportunidades” se proyecta como una plataforma estratégica para posicionar a la República Dominicana y demás países de las Américas, como destino de inversión y, al mismo tiempo, fortalecer la región como un espacio competitivo, promoviendo la inversión, la cooperación y el intercambio de capacidades entre actores clave del ecosistema internacional.

En un contexto de creciente dinamismo en las Américas, marcado por la reconfiguración de las cadenas globales de valor, el nearshoring, la transición energética y la digitalización, el AIF 2026 será un espacio clave para canalizar nuevas oportunidades de inversión hacia las Américas, así como a la República Dominicana.

Biviana Riveiro Disla, directora ejecutiva de ProDominicana, destacó que la realización de este evento representa un hito para el país y una oportunidad para proyectar sus fortalezas ante líderes empresariales y gubernamentales de la región.

“El Americas Investment Forum 2026 reafirma la confianza internacional en la República Dominicana y en nuestra capacidad para liderar iniciativas que impulsen el desarrollo económico regional. Este espacio permitirá conectar oportunidades, promover alianzas estratégicas y atraer inversiones de alto impacto para nuestro país y toda la región. Tenemos el firme compromiso de seguir impulsando el crecimiento de las inversiones y las exportaciones con un crecimiento sostenido alcanzando cifras récords en los últimos años”, expresó. 

La iniciativa forma parte de los esfuerzos del Gobierno dominicano para continuar consolidando un clima de negocios competitivo, moderno y atractivo para los inversionistas internacionales en un momento determinante. 

Durante los tres días de agenda, el Americas Investment Forum (AIF) 2026 reunirá a inversionistas, representantes gubernamentales, organismos multilaterales, cámaras de comercio, empresarios y agencias de promoción de inversiones (APIs) de distintos países, con la participación estimada de más de 2,000 asistentes, más de 20 sesiones de alto nivel y más de 50 conferencistas locales e internacionales. 

El programa incluirá una ceremonia inaugural con una conferencia magistral a cargo del Dr. James Zhan, Presidente del Consejo Ejecutivo de la Conferencia Mundial de Inversiones (WIC) de la WAIPA, experto en atracción de inversiones. Además, contará con la presencia de altos mandatarios y la comunidad internacional. Asimismo, se celebrará el Reconocimiento a la Inversión en la República Dominicana 2026 para empresas que han confiado su inversión en el país. 

Durante el evento se desarrollarán paneles y sesiones de alto nivel enfocadas en oportunidades de inversión en las Américas, abarcando sectores como turismo, energías renovables,  manufactura avanzada, inteligencia artificial, logística, tecnología, financiamiento de proyectos e inversión sostenible, así como temas de cooperación interregional, incluyendo un espacio dedicado a fortalecer las relaciones de inversión con los inversionistas de las Américas, Medio Oriente, Asia, Europa y Estados Unidos. 

Con la realización de este foro, la República Dominicana se consolida como uno de los destinos más dinámicos, estables y competitivos de toda América Latina y el Caribe para la atracción de inversión extranjera directa.

Patrocinadores: Con el apoyo de Presidencia de la República Dominicana, Ministerio de Industria, Comercio y MiPymes (MICM), Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), RD VIAL, Grupo Velutini, Cap Cana, Copa Airlines, SKYHigh Dominicana, Switch Havas, Caribbean Cinemas, Downtown Center, Revista Mercado, Signmaster, Pincel Digital, JCDecaux Dominicana, Revista Contacto, RC Noticias, La República, Cortés Hermanos, Café Santo Domingo, Ron Punta Cana y Ron Barceló./

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Roma, Ormuz y San Pedro: cuando la paz se negocia entre el poder y la conciencia | Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El Papa León XIV se reúne con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, en el Vaticano (Vatican Media/Simone Risoluti/Distribuida por REUTERS)

Opinión

Roma, Ormuz y San Pedro: cuando la paz se negocia entre el poder y la conciencia

En la audiencia de Marco Rubio con el papa León XIV y con el cardenal Pietro Parolín no se jugó solo un gesto protocolar para “bajar tensiones” tras los ataques de Donald Trump al Vaticano: se puso en escena una disputa más honda por el significado de “paz” en Medio Oriente, por la legitimidad moral de la fuerza y por la arquitectura diplomática que vendrá después de la guerra con Irán.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La reunión de este 7 de mayo de 2026 en la Santa Sede —primero con León XIV y luego con Parolín— fue, en términos formales, un diálogo sobre “esfuerzos para lograr una paz duradera en Oriente Medio” y asuntos del hemisferio occidental, en una visita que se extendió alrededor de dos horas y media y que Washington buscó para aliviar un choque público inédito. Pero en términos reales fue un intento de reabrir canales estratégicos con un actor que no dispone de portaviones, pero sí de algo que en la guerra contemporánea escasea: autoridad moral y capacidad de mediación silenciosa. 

El contexto explica el peso del encuentro. La relación Trump–Vaticano se deterioró tras las críticas del presidente estadounidense al papa, a quien llegó a calificar como “débil” y “terrible para la política exterior”, y a quien acusó —sin sustento— de “considerar aceptable” un Irán nuclear. León XIV respondió con una frase que, por su sencillez, funciona como doctrina y como mensaje político: “Si alguien desea criticarme por proclamar el Evangelio, que lo haga con la verdad”, reiterando además que la Iglesia se ha pronunciado durante años contra las armas nucleares. Esa réplica no es solo defensa personal; es una delimitación del terreno: el Papa reclama que el debate se sostenga en hechos y en principios, no en propaganda ni en presiones coyunturales. 

Rubio llegó a ese terreno con una identidad compleja: secretario de Estado y, a la vez, asesor de Seguridad Nacional según los reportes; católico practicante; y operador de una Casa Blanca que, días antes, había endurecido el tono contra el pontífice. Por eso, su presencia en el Palacio Apostólico también fue un ejercicio de “traducción”: debía explicar la lógica estratégica de Washington sin agravar el choque moral que el Vaticano ha encarnado frente a la guerra con Irán. En la diplomacia moderna, esa traducción importa tanto como el contenido: cuando el mensaje no cuadra con los valores que un aliado simbólico representa, la alianza se vuelve frágil aun si los intereses coinciden.

El telón de fondo inmediato fue la afirmación de Rubio de que la ofensiva militar estadounidense contra Irán había concluido (“logramos todos los objetivos”) y que el foco pasaba a una etapa defensiva centrada en el Estrecho de Ormuz y en la presión diplomática. El estrecho aparece aquí como termómetro de la posguerra: si la navegación comercial se estabiliza, la “paz” se parecerá a un reordenamiento; si persisten choques marítimos, será apenas una tregua armada con riesgo de escalada. Para el Vaticano —que piensa en vidas civiles antes que en rutas de suministro— Ormuz no es solo energía y comercio, sino un recordatorio de que la paz no se decreta: se administra con incentivos, garantías y límites verificables. 

En ese punto, la conversación con León XIV adquiere un valor singular: el Papa no es un actor “neutral” en el sentido frío del término, sino un actor normativo. Al reafirmar que la Iglesia rechaza las armas nucleares y que su misión es predicar la paz, la Santa Sede vuelve a colocar el conflicto en una matriz moral que incomoda a quienes desean reducirlo a “objetivos logrados” y “disuasión”. Esta insistencia no elimina la realpolitik; la obliga a justificarse. Y cuando la realpolitik debe justificarse ante una audiencia global —1.400 millones de católicos, según las referencias periodísticas sobre el alcance de la Iglesia— el costo reputacional de la guerra se vuelve parte del cálculo estratégico.

También hay política doméstica estadounidense en la foto. Que León XIV sea el primer pontífice estadounidense amplifica el eco de cualquier cruce con la Casa Blanca y vuelve más “doméstico” lo que antes era diplomacia externa. De hecho, análisis periodísticos han subrayado que en Estados Unidos hay decenas de millones de católicos y que el choque con el Vaticano puede erosionar consensos electorales, un dato que convierte la visita de Rubio en una operación de contención interna además de internacional. En otras palabras: no se trataba solo de “hablar de paz”, sino de evitar que la paz —o su ausencia— fracture coaliciones políticas en casa.

La segunda reunión, con Pietro Parolín, es igual o más reveladora que la audiencia papal. Parolín, como secretario de Estado vaticano, personifica la continuidad de una diplomacia que trabaja con tiempos largos, con lenguaje prudente y con canales múltiples. Que se hablara de “esfuerzos humanitarios en el hemisferio occidental” y de iniciativas por una paz duradera en Medio Oriente indica que Washington no fue a pedir “bendiciones” sino a negociar márgenes: cooperación en corredores humanitarios, interlocución con actores regionales y, sobre todo, acceso a la red de mediación del Vaticano donde la política estadounidense suele encontrar resistencia. El Vaticano, por su parte, se protege de quedar atrapado en la narrativa de victoria militar: su capital es la credibilidad; si se percibe alineado con una potencia, pierde capacidad de mediación. 

No es casual que, junto a Medio Oriente, aparezcan Cuba y América Latina como temas de interés mutuo. La Santa Sede tiene un historial de diplomacia activa sobre la isla y de presencia pastoral en la región, mientras Rubio —por biografía y por agenda— ha sido un impulsor de presión sobre La Habana. León XIV, además, conoce de primera mano la región tras su trayectoria misionera en Perú, lo que agrega sensibilidad política y cultural a cualquier conversación sobre el hemisferio occidental. Ese cruce sugiere que el Vaticano ofrece algo que Washington necesita: legitimidad para iniciativas humanitarias y un “puente” con sociedades donde la política estadounidense suele ser leída como intervención. 

La pregunta de fondo, entonces, no es si Rubio y el Papa “hablaron de paz”, sino qué tipo de paz intentan construir y con qué instrumentos. Washington parece apostar por una paz como estabilidad estratégica: disuasión en Ormuz, presión diplomática y acuerdos verificables que eviten un Irán nuclear, según la lógica que Rubio ha defendido públicamente. El Vaticano insiste en una paz como reconciliación política y dignidad humana, con rechazo a la idolatría de la fuerza y un énfasis persistente contra el armamento nuclear, como ha reiterado en su magisterio reciente.

De ahí el valor geopolítico del encuentro: se trató de una negociación entre dos gramáticas. La gramática del poder, que busca resultados, seguridad y control de escalada; y la gramática de la conciencia, que exige verdad, límites morales y prioridad de la vida humana. Cuando esas gramáticas se ignoran, el mundo produce “paz” en forma de pausa operativa: silencios que preceden nuevas explosiones. Cuando conversan —aunque sea tensamente— aparece una oportunidad: que la posguerra con Irán no derive en una normalización del conflicto, sino en una arquitectura más robusta que combine seguridad, verificación, humanidad y legitimidad. 

Si algo enseña este episodio es que, en 2026, el poder duro no alcanza para cerrar guerras: se necesita relato, legitimidad y una salida políticamente sostenible. Y el Vaticano, con León XIV y Parolín, vuelve a recordarle a Washington que la paz duradera no se mide solo por “objetivos cumplidos”, sino por la capacidad de evitar la próxima guerra.

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🌍 Roma, Ormuz y San Pedro
🕊️ Cuando la paz se negocia entre el poder y la conciencia

La reunión de Marco Rubio con el papa León XIV y el cardenal Pietro Parolín no fue solo diplomacia. Fue un pulso global por el sentido de la paz tras la guerra con Irán: ¿estabilidad estratégica o reconciliación con límites morales? ⚖️

Mientras Washington habla de objetivos cumplidos y disuasión en Ormuz 🚢⛽, el Vaticano recuerda algo incómodo pero vital: la paz no se decreta, se legitima. Sin verdad, vida humana y rechazo al armamento nuclear, no hay posguerra sostenible. ✝️🕊️

Dos gramáticas chocan y dialogan:
🔹 la del poder, que busca seguridad;
🔹 la de la conciencia, que exige humanidad.
Cuando conversan, aparece una oportunidad real de evitar la próxima guerra. 🌐✨

✍️— Luis Orlando Díaz Vólquez

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América Latina ante el “nuevo triángulo” Washington–Vaticano–Medio Oriente

Bajada. La reunión de Marco Rubio con el papa León XIV y con el cardenal Pietro Parolín no es un episodio de protocolo religioso: es una señal de cómo se reconfiguran las rutas de la influencia global tras la guerra con Irán y de cómo esa reconfiguración golpea —por energía, migración, diplomacia y legitimidades— a América Latina.

Desde la perspectiva latinoamericana, el dato más importante del encuentro del 7 de mayo de 2026 no es la foto en el Patio de San Dámaso, sino el motivo: Washington buscó a la Santa Sede para hablar de “una paz duradera en Oriente Medio” y, al mismo tiempo, desactivar tensiones que venían escalando por los ataques públicos de Donald Trump al pontífice. Si el poder duro pretende cerrar la fase militar y entrar en la fase diplomática, necesita legitimidad; y el Vaticano —con su red de interlocución global— aporta un bien escaso: autoridad moral y capacidad de mediación en conflictos donde la credibilidad de los Estados se erosiona por la guerra.

En América Latina, esa legitimidad no es un concepto abstracto: es un factor que ordena preferencias públicas y condiciona la gobernabilidad. El choque entre Trump y León XIV elevó la temperatura simbólica: el presidente estadounidense calificó al Papa de “débil” y “terrible para la política exterior”, y lo acusó de tolerar un Irán nuclear; el pontífice respondió con una línea que se oye fuerte en el Sur Global: “Que me critiquen con la verdad”, reafirmando además la oposición histórica de la Iglesia a las armas nucleares. En una región donde la conversación pública castiga la guerra cuando se la percibe como arbitrariedad, la “verdad” reclamada por León XIV se convierte en un contrapeso narrativo a la propaganda y a la polarización.

La clave geopolítica para Latinoamérica está en el encadenamiento: guerra en Medio Oriente → presión sobre rutas marítimas y energía → inflación importada → desgaste político. Rubio ha afirmado que la ofensiva militar de EE. UU. contra Irán concluyó (“logramos todos los objetivos”) y que ahora el foco es la defensa del tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz y la presión diplomática sobre Teherán. Para América Latina, Ormuz no es un mapa lejano: es un “interruptor” que puede encarecer combustibles, transporte y alimentos, amplificando tensiones fiscales y sociales en países con márgenes estrechos. Por eso, cuando Rubio habla de “paz duradera”, la región escucha una pregunta práctica: ¿habrá estabilidad suficiente para bajar el riesgo global, o solo una tregua armada con volatilidad recurrente?

Aquí entra el Vaticano como actor con otra gramática. La Santa Sede insiste en que la Iglesia debe “predicar la paz” y rechaza el horizonte nuclear como moralmente inaceptable, postura que se apoya en un magisterio explícito contra la disuasión nuclear y contra la normalización de la carrera armamentista. Esa insistencia importa particularmente en América Latina porque la región —históricamente— ha buscado autonomía estratégica mediante el derecho internacional, la diplomacia y los marcos multilaterales, más que mediante escaladas militares. En otras palabras: cuando el Papa subraya límites morales a la fuerza, está hablando también para un continente que suele pagar los costos de guerras ajenas sin haberlas decidido. 

Pero la reunión no fue solo Medio Oriente. El portavoz del Departamento de Estado señaló que Rubio y León XIV abordaron también asuntos del hemisferio occidental, y que con Parolín conversaron sobre esfuerzos humanitarios en la región, además de iniciativas de paz en Oriente Medio. Ese detalle es decisivo: América Latina aparece en la agenda no como “nota al pie”, sino como escenario donde EE. UU. necesita canales humanitarios y políticos que no dependan exclusivamente de la autoridad del Estado norteamericano. En un tiempo de desconfianza, la Iglesia —por presencia territorial, redes y legitimidad comunitaria— se vuelve infraestructura blanda para que la ayuda llegue, y para que el diálogo exista. 

El caso Cuba es ilustrativo. Parolín mencionó que temas como América Latina y Cuba estarían sobre la mesa; y reportes periodísticos recuerdan la tradición vaticana de diplomacia en torno a la isla, así como el perfil de Rubio —de origen cubano— y su agenda hacia La Habana. Además, Rubio ha planteado la posibilidad de canalizar asistencia humanitaria mediante redes católicas, condicionada a que el gobierno cubano lo permita, un enfoque que revela una idea clave para el continente: la disputa ya no es solo sanciones o presión, sino control de circuitos humanitarios y legitimidad social. En la práctica, la Iglesia puede convertirse en el “tercer actor” capaz de reducir costos humanitarios sin desactivar el pulso político.

Hay un matiz que América Latina entiende bien: León XIV no es un Papa “extranjero” para la región. Se ha destacado su trayectoria de décadas en Perú y su conocimiento del continente, lo cual convierte a la Santa Sede en un interlocutor más sensible a las realidades latinoamericanas cuando se discuten migración, seguridad, crisis sociales y mediación. Ese punto tensiona a Washington: un pontífice estadounidense con “alma latinoamericana” puede hablarle al poder en su propio idioma cultural, pero sin adoptar su lógica estratégica, y eso lo vuelve más influyente en la conversación hemisférica. 

En este escenario, la reunión Rubio–Vaticano funciona como señal para la región: la posguerra con Irán no se cerrará solo con destructores en Ormuz, sino con arquitectura política que reduzca el riesgo de escalada y restaure credibilidad. Para América Latina, el resultado más valioso sería una “paz duradera” que estabilice precios, reduzca la incertidumbre financiera y contenga la polarización importada; el peor resultado sería una paz performativa —de comunicados— con crisis periódicas que vuelvan a exportar inflación, miedo y fracturas ideológicas al hemisferio. 

De ahí la conclusión editorial: Roma se ha convertido en una bisagra geopolítica con impacto latinoamericano. La Santa Sede ofrece a Washington algo que no se compra: legitimidad y mediación; Washington ofrece al Vaticano capacidad de influencia concreta sobre corredores de negociación, seguridad regional y acción humanitaria. América Latina, por su parte, no debería mirar esto como un drama ajeno: debe leerlo como un tablero donde se decide si el orden internacional será de “fuerza y castigo” o de “diplomacia y límites”, porque esa diferencia se traduce —en el Sur— en estabilidad o en crisis. 

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🌎 América Latina ante el “nuevo triángulo” Washington–Vaticano–Medio Oriente
Más que un gesto protocolar, el diálogo diplomático reciente refleja la transición hacia una fase donde la “paz” no se define solo por capacidades militares, sino por legitimidad, mediación y arquitectura política.
Para América Latina, el impacto se transmite por cuatro canales:
1) ⛽ Energía y rutas marítimas: el riesgo se traduce en precios.
2) 📈 Inflación importada: presión sobre hogares, empresas y política fiscal.
3) 🧭 Legitimidad: la credibilidad condiciona acuerdos sostenibles.
4) 🧳 Migración y estabilidad: efectos acumulativos en cohesión social.
Conclusión: la región no debe observar estos movimientos como un drama ajeno. Debe leerlos como parte del costo de la incertidumbre global y de la necesidad de fortalecer resiliencia económica e institucional.
🔗 Lecturas: Infobae / El País / Vatican News / RTVE
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