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Abinader explica la razón del alto costo de los combustibles
El mandatario enfatizó que el actual precio final de los combustibles en República Dominicana sí es causa de la inflación producida por la guerra en medio oriente, que incluso ha provocado que el Gobierno haga cambio en su presupuesto.
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| La explicación del mandatario se realizó durante su participación en la conferencia–diálogo “Un Presidente Economista". |
Santo Domingo, RD || 28/05/2026 21:38 | Javier Flores
El presidente Luis Abinader señaló que, además de la crisis producida por el conflicto bélico entre los Estados Unidos e Irán, los altos impuestos también influyen en el precio final de los combustibles debido a que la República Dominicana no produce petróleo.
"Nuestra economía tiene también un porciento alto de impuestos a los combustibles porque no producimos petróleo. Nosotros tenemos que importar todo el petróleo que consumimos, tanto el petróleo refinar, que representa el 35% del consumo nacional mientras que el restante lo importamos en líquido", expresó.
El mandatario enfatizó que el actual precio final de los combustibles en República Dominicana sí es causa de la inflación producida por la guerra en medio oriente, que incluso ha provocado que el Gobierno haga cambio en su presupuesto.
"Nosotros hicimos el presupuesto costando 65 dólares y hasta el viernes estaba en 102 dólares y ha subido incluso hasta a US$114. Mientras prácticamente se duplicó el barril de petróleo, subió en un 80%, nosotros solamente hemos subido (los precios de los combustibles) un 15%, porqué también eso afecta la inflación", expresó el mandatario.
Actualmente, el precio de la gasolina Premium es RD$331.10; el de la regular, RD$305.50; el gasoil óptimo, RD$283.10; el gasoil regular en RD$257.80; el GLP RD$137.20 y el gas natural en RD$43.97 por m3 (1,000 litros).
La explicación del mandatario se realizó durante su participación en la conferencia–diálogo “Un Presidente Economista" en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec).
https://listindiario.com/la-republica/gobierno/20260528/abinader-explica-razon-alto-costo-combustibles_907625.html
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Combustibles caros, país vulnerable
El alza de los combustibles en República Dominicana no debe leerse como una simple variación semanal de precios, sino como la expresión más visible de una fragilidad estructural: la dependencia absoluta de un mercado energético internacional cada vez más inestable, costoso y geopolíticamente condicionado.
Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La discusión sobre el alto costo de los combustibles en República Dominicana ha vuelto al centro del debate público en un momento particularmente delicado. Los precios vigentes al cierre de mayo —gasolina premium a RD$331.10, regular a RD$305.50, gasoil óptimo a RD$283.10, gasoil regular a RD$257.80, GLP a RD$137.20 y gas natural a RD$43.97 por metro cúbico— revelan que el impacto ya no es una percepción, sino una realidad tangible para hogares, transportistas, comercios y sectores productivos. A ello se suma que el país no produce petróleo y debe importar la totalidad de lo que consume, incluso cuando parte del abastecimiento llega ya refinado, lo que deja a la economía nacional expuesta a shocks externos que no controla.
Lo que encarece el surtidor dominicano no nace únicamente en las estaciones de servicio, sino en el mapa convulso de la energía mundial. La tensión en Medio Oriente y la fragilidad del estrecho de Ormuz —paso por donde transita cerca del 20 % del petróleo global— han elevado la volatilidad del mercado e incrementado la prima de riesgo sobre el crudo. En mayo, el Brent llegó a superar los US$111 por barril en medio de nuevas tensiones regionales, mientras diversos reportes han advertido que la incertidumbre sobre el suministro sigue siendo el principal motor de esta escalada. En una economía importadora como la dominicana, cualquier sobresalto geopolítico se traduce, con rapidez, en presión sobre el costo del transporte, la logística, la producción y, en última instancia, el costo de vida.
En ese contexto, el problema de los combustibles adquiere una dimensión macroeconómica que va mucho más allá del consumo individual. Informaciones recientes indican que el presupuesto nacional fue estructurado sobre una referencia de US$65 por barril, mientras el mercado llegó a moverse entre US$102 y hasta US$114, una diferencia que tensiona el gasto público y obliga a recalibrar decisiones fiscales. Si el barril sube con más velocidad que la capacidad del Estado para amortiguar el golpe, el resultado es una presión inevitable sobre la inflación, los subsidios y la sostenibilidad presupuestaria. No se trata solo de cuánto cuesta llenar un tanque; se trata de cuánto puede resistir una economía pequeña y abierta cuando la energía se convierte en una variable de inestabilidad.
También sería un error simplificar la discusión atribuyéndolo todo a la coyuntura internacional. La estructura impositiva de los combustibles pesa en el precio final, y ese componente tributario se vuelve más visible cuando el petróleo está caro. Pero incluso esa realidad debe ser leída en un marco más amplio: el país arrastra desde hace años una matriz energética y de movilidad excesivamente dependiente de derivados importados. Cuando una nación necesita comprar afuera todo el petróleo que consume y, además, traslada buena parte de su actividad económica sobre combustibles fósiles, queda atrapada entre la volatilidad global y sus propias limitaciones internas. La factura que hoy pagan los consumidores, por tanto, no es solo geopolítica: también es estructural.
El Gobierno ha intentado contener esa presión con subsidios millonarios. Para la semana del 23 al 29 de mayo se informó una asignación de RD$1,588.5 millones para mantener sin variación varios combustibles esenciales, y el acumulado del año ya superaba los RD$16 mil millones destinados a amortiguar el impacto de los precios internacionales. Solo por galón, los subsidios reportados alcanzaban RD$58.50 en la gasolina premium, RD$75.69 en la regular, RD$81.03 en el gasoil regular, RD$85.48 en el óptimo y RD$21.88 en el GLP. Esa política evita un golpe más severo sobre la población, pero abre otra pregunta de fondo: ¿hasta cuándo puede sostenerse una estrategia de contención fiscal frente a una crisis que no depende del país y que amenaza con prolongarse?
Ahí radica el verdadero desafío nacional. República Dominicana necesita una conversación seria sobre seguridad energética, eficiencia logística y reforma de incentivos, no solo sobre alzas semanales. La respuesta no puede limitarse a congelar precios cada viernes ni a reaccionar con medidas transitorias ante cada pico del barril. Se requiere acelerar la diversificación de la matriz, fortalecer el uso inteligente del gas natural, ampliar la incorporación de renovables, revisar los costos asociados a la cadena de importación y almacenamiento, y vincular la política de combustibles con una estrategia más ambiciosa de transporte colectivo y productividad. Un país vulnerable al petróleo caro es, al mismo tiempo, un país vulnerable a la inflación importada, a la presión fiscal y al desaliento económico. Y esa es una lección que ya no conviene postergar.
.....OPINIÓN | Economía con rostro humano
— Orlando Díaz, Luis (@LuisOrlandoDia1) May 29, 2026
La discusión contemporánea sobre desarrollo ya no puede reducirse a balances fiscales, tasas de crecimiento o metas de inversión. La verdadera prueba de una economía sana está en su capacidad para traducir la estabilidad en bienestar, la… pic.twitter.com/Lg5X5268Lo










