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miércoles, 29 de abril de 2026
El eco de una advertencia real: Carlos III en Washington
martes, 28 de abril de 2026
AIRD resalta crecimiento económico y atribuye avances a la planificación del Gobierno | Luis Orlando Díaz Vólquez
AIRD resalta crecimiento económico y atribuye avances a la planificación del Gobierno
Julio Virgilio Brache afirma que el primer trimestre muestra un desempeño “sólido como nunca antes” en los últimos 12 meses, con alzas de doble dígito en recaudaciones, récords en turismo y exportaciones, y una aclaración clave sobre el recargo en fletes: “es un surcharge solamente por el combustible”.
Santo Domingo, RD, 28 de abril de 2028. – El presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), Julio Virgilio Brache, ponderó la planificación económica del Gobierno al destacar que el país exhibe un dinamismo “sólido como nunca antes” durante el primer trimestre del año, aun en un entorno internacional complejo. “El resultado es que ha habido un crecimiento en el país en este primer trimestre sólido como nunca antes en los últimos 12 meses”, expresó, al subrayar que el desempeño observado en marzo supera el comportamiento registrado en el año previo: “el crecimiento que hubo en marzo no lo ha habido en los últimos 12 meses anteriores”.
Brache sostuvo que esa tendencia se refleja en indicadores fiscales concretos. “Eso se comprueba también por las recaudaciones del Estado”, afirmó, al indicar que la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) ha mostrado un incremento de doble dígito. “La Dirección General de Impuesto Interno ha recaudado doble dígito en este primer trimestre, más de un 10%. Al igual ha pasado con el ITBIS”, declaró, al señalar que estos resultados constituyen evidencia del ritmo de la actividad económica.
El presidente de la AIRD añadió que el crecimiento no se limita a la dimensión tributaria, sino que se apoya en otros sectores estratégicos. “Vemos el tema del mismo turismo, como está; ha habido un récord de turismo, ha habido también un récord en las exportaciones”, dijo, al considerar que el desempeño general confirma una trayectoria favorable: “la economía va en un progreso ascendente”.
En su valoración, los resultados responden a una conducción planificada de las políticas públicas frente a riesgos externos. “Todo eso es debido a una planificación. Si no hay planificación en este entorno de guerra que tenemos a nivel mundial, no se hubiera logrado este crecimiento que tenemos hoy en día”, sostuvo, enfatizando la importancia de sostener previsibilidad y coordinación para proteger la estabilidad interna y el clima de inversión.
Respecto a la situación de los fletes y los recargos en la logística marítima, Brache informó que se ha producido una aclaración relevante tras conversaciones con navieros. “Precisamente ahora mismo… hemos tenido una conversación con un naviero y ellos me han aclarado que lo que están aplicando es un surcharge, cargos adicionales al precio base, por el costo del bunker”, explicó. En ese sentido, indicó que el recargo no está asociado a la guerra: “ya no se está aplicando el surcharge de la guerra, sino un surcharge solamente por el combustible”, lo que consideró un avance para reducir incertidumbre en la cadena de suministro: “hemos logrado un paso de avance en ese sentido”.
La AIRD reiteró que continuará dando seguimiento a los factores que inciden en la competitividad del aparato productivo nacional, incluyendo costos logísticos y condiciones del entorno internacional, al tiempo que resaltó la importancia de preservar un marco de estabilidad y planificación para sostener la senda de crecimiento.
📈 Cuando los números hablan, hay que escuchar. La AIRD afirma que el 1er trimestre fue “sólido como nunca antes” y que DGII e ITBIS crecieron a doble dígito (+10%). Tras ponderar la planificación económica del gobierno del presidente @luisabinader, y su vocación de diálogo y… pic.twitter.com/868GWplOAS
— Orlando Díaz, Luis (@LuisOrlandoDia1) April 28, 2026
Opinión
Cuando los números hablan: industria, recaudaciones y la importancia de planificar en tiempos inciertos
Las declaraciones de Julio Virgilio Brache (AIRD) vuelven a poner el foco en lo medible —recaudaciones al alza, dinamismo sectorial y mayor claridad en fletes—, mientras el Estado insiste en un enfoque de metas 2024–2028 y en un “Gran Acuerdo Nacional” para amortiguar choques externos.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GusábaraEditor
Hay momentos en que el debate público se llena de ruido y la incertidumbre termina imponiéndose, no por ausencia de datos, sino por falta de una narrativa capaz de ordenarlos. En esos escenarios, el país necesita volver a lo esencial: resultados verificables, señales macroeconómicas consistentes y decisiones que reduzcan la ansiedad colectiva. Por eso resultan especialmente relevantes las declaraciones de Julio Virgilio Brache, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), cuando subraya que “ha habido un crecimiento en el país en este primer trimestre, sólido como nunca antes en los últimos 12 meses”, y que esa tendencia “se comprueba también con las recaudaciones del Estado”. En un contexto internacional marcado por tensiones, costos logísticos volátiles y expectativas frágiles, el mérito de los datos no es solo su frialdad; es su capacidad para desmentir percepciones extremas.
El primer ángulo de lectura es fiscal, porque la recaudación suele ser un termómetro de actividad: cuando la economía se mueve, la caja tributaria lo siente. Brache afirma que ese empuje se refleja en un crecimiento de “más del 10 %” en las recaudaciones de la Dirección General de Impuestos Internos, y acompaña el señalamiento con la idea de que el desempeño del trimestre rompe con la inercia del año previo. Lo importante aquí no es convertir el dato en consigna, sino entender su implicación: una recaudación que crece con vigor amplía el margen de maniobra del Estado para sostener servicios, inversión pública e instrumentos de protección social cuando el entorno externo se pone más caro e impredecible. Y en economía abierta, “margen” es sinónimo de resiliencia: la diferencia entre amortiguar un golpe o trasladarlo sin filtros al consumidor.
El segundo ángulo es sectorial. Brache insiste en que el crecimiento no se sostiene con una sola variable, y por eso apunta a motores que, en el imaginario económico dominicano, funcionan como pruebas visibles de desempeño: turismo y exportaciones. En la cobertura reciente de sus declaraciones se resalta que el sector turístico “ha demostrado ir en crecimiento” y se enmarca su lectura en un primer trimestre de desempeño favorable. Cuando esos frentes se comportan bien, el efecto se multiplica: entra divisa, se fortalecen encadenamientos, y la formalidad encuentra terreno más fértil. Sin embargo, la lección más importante no es el aplauso coyuntural, sino la disciplina estratégica: si el turismo y las exportaciones son pilares, entonces la competitividad —infraestructura, facilitación, capital humano y seguridad jurídica— no puede tratarse como un tema “para después”, porque en tiempos inciertos “después” llega con factura.
El tercer ángulo —quizá el más político en el sentido serio de la palabra— es la planificación. Brache lo dice sin rodeos: la economía “va en un proceso ascendente y todo eso es debido a una planificación”, y añade que “sin una planificación, en este entorno de guerra, no se hubiese logrado este crecimiento”. Aquí conviene una pausa: planificar no es redactar documentos; es anticipar shocks, coordinar instituciones, cuidar expectativas, evitar improvisaciones costosas y mantener un hilo conductor entre lo fiscal, lo monetario, lo productivo y lo social. Eso exige algo que a menudo subestimamos: continuidad, monitoreo y capacidad de ejecución. No basta con prometer “metas”; hay que seguirlas, medirlas y corregir con rapidez cuando la realidad cambia.
En ese punto, la planificación deja de ser un concepto abstracto y se conecta con una hoja de ruta concreta. El gobierno del presidente Luis Abinader ha insistido en priorizar metas para el período 2024–2028 con mecanismos de seguimiento, incluyendo un esquema de monitoreo tipo “Delivery Units” y objetivos vinculados a consolidación de clase media, reducción de pobreza, aumento de empleo formal, impulso a exportaciones e inversión, y metas ambiciosas en turismo. Dicho de forma simple: si el país aspira a resistir choques externos sin sacrificar bienestar interno, necesita metas claras y un sistema que las persiga sin excusas. El valor de ese enfoque no es que prometa perfección; es que reduce la improvisación, que suele ser el impuesto más caro en coyunturas globales volátiles.
Y precisamente ahí entra un tema que suele pasar desapercibido hasta que golpea el bolsillo: los fletes. La logística internacional es, para una economía abierta, una arteria. Si esa arteria se congestiona o encarece sin explicación, el costo termina trasladándose —al productor, al comerciante y, finalmente, al consumidor— con impactos directos en precios y abastecimiento. En este debate, la transparencia importa tanto como el precio. Brache destaca que, tras conversaciones con navieros, se logró una aclaración relevante sobre los recargos: el “surcharge” responde al costo del combustible marítimo (bunker) y no a un recargo asociado a la guerra. Esa precisión, que parece técnica, tiene una implicación política y económica enorme: delimitar la causa reduce la especulación, mejora la previsibilidad y fortalece la capacidad de negociación y planificación de inventarios. En términos simples: cuando el recargo está explicado por combustible, se discute con datos; cuando se diluye en “la guerra”, se abre la puerta a la arbitrariedad.
Ahora bien, si el mundo se está moviendo en un tablero inestable, el país necesita, además de planificación, un mecanismo de conversación nacional que produzca certezas y evite respuestas fragmentadas. En ese contexto se coloca la convocatoria del presidente Luis Abinader a un “Gran Acuerdo Nacional” para consensuar medidas orientadas a mitigar el impacto de la crisis global sobre las familias y sostener expectativas de crecimiento, mediante consultas con sectores productivos, políticos y sociales. Más allá del titular, lo relevante es el enfoque: no se trata de “hablar por hablar”, sino de socializar medidas, escuchar propuestas y construir un marco de corresponsabilidad donde el Estado, el sector productivo y la sociedad alineen expectativas. En tiempos de shock, la peor política pública es la que llega tarde; y la peor comunicación es la que deja espacio para el pánico.
Por supuesto, una columna de opinión no puede quedarse en la complacencia. La pregunta de fondo es: ¿cómo convertimos señales positivas en estabilidad duradera? La respuesta pasa por coherencia y por ejecución. Si la recaudación crece, conviene traducir parte de esa fortaleza en servicios públicos más eficientes, inversión logística y un entorno regulatorio que favorezca la formalidad. Si turismo y exportaciones sostienen dinamismo, conviene blindar esos sectores con productividad, facilitación comercial y talento. Y si el recargo de fletes se explica por bunker, conviene fortalecer observatorios de costos logísticos y mecanismos de vigilancia competitiva para anticipar presiones inflacionarias antes de que se trasladen sin filtro a la canasta familiar. En un país donde la conversación pública suele polarizarse entre “todo está bien” y “todo está mal”, lo responsable es sostener matices: reconocer avances, identificar riesgos y exigir consistencia.
Si algo dejan claro las palabras de Brache —y los movimientos institucionales hacia metas verificables y acuerdos amplios— es que la economía no se defiende con consignas, sino con resultados, coordinación y transparencia. Cuando los números hablan, el país debe escuchar; y cuando la incertidumbre sube, el Estado, el sector productivo y la sociedad deben aferrarse a lo que reduce el riesgo: planificación, evidencia y diálogo que produzca certezas.
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Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.
Palabras clave
Julio Virgilio Brache, Planificación económica, Estabilidad económica, Luis Abinader
CONEP afirma que precios y abastecimiento se mantienen estables pese a la incertidumbre internacional
CONEP afirma que precios y abastecimiento se mantienen estables pese a la incertidumbre internacional
César Dargam destaca la resiliencia de los sectores productivos y el diálogo permanente con el Gobierno como factores clave para preservar la estabilidad del mercado y proteger el poder adquisitivo de los consumidores.
Santo Domingo, República Dominicana – 28 de abril de 2026. El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), César Dargam, aseguró que en la República Dominicana no se han registrado, hasta el momento, problemas de abastecimiento ni alzas significativas en los precios, aun en un contexto internacional marcado por incertidumbres y tensiones en los mercados. Según explicó, la estabilidad actual responde en gran medida a la resiliencia de los sectores productivos nacionales y a una coordinación constante entre el sector privado y las autoridades.
En declaraciones ofrecidas a la prensa, Dargam señaló que la normalidad en la oferta de bienes y la relativa estabilidad de los precios constituyen una señal positiva para la economía y para los consumidores. “La buena noticia es que República Dominicana el día de hoy no ha habido un tema de abastecimiento, no ha habido cambios significativos en los precios; eso en gran parte se debe a la resiliencia de nuestros sectores productivos”, afirmó, subrayando la capacidad de adaptación del aparato productivo ante escenarios complejos.
El ejecutivo del CONEP explicó que esta estabilidad no es producto del azar, sino de un seguimiento cercano de los indicadores económicos y del impacto que estos pueden tener sobre el costo de vida. En ese sentido, destacó que el empresariado mantiene un diálogo permanente con el Gobierno, con reuniones de trabajo semanales orientadas a evaluar la evolución de los precios y anticipar posibles presiones. “Estamos en diálogo permanente con el gobierno… semanal, se hacen reuniones. Mañana habrá una nueva reunión y ahí evaluamos los indicadores y cómo va esto afectando directamente al bolsillo de los consumidores”, indicó.
Dargam enfatizó que este monitoreo coordinado permite generar alertas tempranas y contribuir a la toma de decisiones oportunas que ayuden a preservar la estabilidad y la confianza en los mercados. A su juicio, la comunicación fluida entre los sectores público y privado resulta esencial para gestionar adecuadamente un entorno global volátil, donde los costos logísticos, energéticos y financieros pueden variar de forma acelerada.
Asimismo, reconoció que cada empresa debe reflejar en sus precios los costos reales de su operación, pero resaltó que el sector empresarial está aplicando medidas preventivas para amortiguar impactos abruptos y reducir la incertidumbre en la cadena de suministro. “Al final del día quien produce debe reflejar los costos que le cuesta esa operación”, puntualizó, al tiempo que explicó que se han intensificado acciones como el monitoreo constante de los fletes, la revisión de inventarios, las compras adelantadas y el uso de contratos futuros que permitan cierta estabilidad en los costos y en la planificación.
No obstante, advirtió que la coyuntura sigue siendo dinámica y que las condiciones pueden cambiar de un día a otro, por lo que el seguimiento debe ser continuo y riguroso. Aun así, reiteró el compromiso del empresariado de contribuir a mantener la normalidad en el abastecimiento y evitar alteraciones innecesarias en los precios. “Esta es una situación que cambia todos los días, pero hay el compromiso de mantener las condiciones actuales”, concluyó.
Desde el CONEP se reafirmó la disposición de continuar aportando información, análisis y coordinación junto a las autoridades para preservar la estabilidad del mercado, priorizando el bienestar de los consumidores y la sostenibilidad de la actividad económica. La organización reiteró que la colaboración institucional y la responsabilidad compartida son claves para atravesar escenarios complejos sin afectar de manera significativa el poder adquisitivo de la población.
El Consejo Nacional de la Empresa Privada es la principal organización cúpula del empresariado dominicano y agrupa asociaciones y empresas de diversos sectores productivos. Su labor se centra en promover la competitividad, el diálogo público-privado y un desarrollo económico sostenible que fortalezca la estabilidad y el crecimiento del país.
📊🇩🇴 CONEP: estabilidad en precios y abastecimiento pese a la incertidumbre global https://t.co/FKM0xzZHVP
— Orlando Díaz, Luis (@LuisOrlandoDia1) April 28, 2026
El vicepresidente ejecutivo del @CONEP_RD, @cesardargam, aseguró que en la República Dominicana no se han registrado alzas significativas de precios ni problemas de… pic.twitter.com/OgJZPecuWF
📊🇩🇴 CONEP: estabilidad en precios y abastecimiento pese a la incertidumbre global
El vicepresidente ejecutivo del CONEP, César Dargam, aseguró que en la República Dominicana no se han registrado alzas significativas de precios ni problemas de abastecimiento, aun en medio de un escenario internacional incierto 🌍⚖️.
✅ La clave: resiliencia de los sectores productivos,
🤝 diálogo permanente con el Gobierno,
📈 y monitoreo constante de los indicadores económicos, siempre con la mirada puesta en proteger el poder adquisitivo de los consumidores.
🗣️ “La buena noticia es que hoy no hay temas de abastecimiento ni cambios significativos en los precios”, destacó Dargam, subrayando el compromiso del sector empresarial con la estabilidad del mercado y la planificación responsable ante un entorno global volátil.
💬 Sector público y privado continúan trabajando juntos para anticipar riesgos, mantener la normalidad en la oferta y evitar impactos innecesarios en el bolsillo de la gente.
🔎 Seguimiento continuo, coordinación y responsabilidad compartida: pilares para sostener la confianza y la estabilidad económica del país.
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OPINIÓN
Cuando la estabilidad se vuelve noticia: precios, abastecimiento y confianza en tiempos de volatilidad
En un entorno internacional que cambia “todos los días”, el mensaje de César Dargam, del Conep, pone el foco en lo esencial: disponibilidad de bienes, seguimiento de costos y un diálogo público‑privado que debe traducirse en protección real del consumidor.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
En economía, lo extraordinario suele hacerse visible por sus rupturas: faltan productos, suben los precios, se rompe la cadena de suministro, y la incertidumbre se instala en el hogar. Por eso, cuando una voz representativa del sector privado afirma que “no ha habido un tema de abastecimiento” y que “no ha habido cambios significativos en los precios”, lo que está diciendo —en el fondo— es que la normalidad se está defendiendo activamente. Y en una coyuntura volátil, la normalidad es un activo.
El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), César Dargam, resumió el punto con una frase que, bien leída, describe una política económica no escrita: la estabilidad requiere gestión, coordinación y resiliencia. “La buena noticia es que República Dominicana el día de hoy no ha habido un tema de abastecimiento, no ha habido cambios significativos en los precios; eso en gran parte se debe a la resiliencia de nuestros sectores productivos”, expresó. Esa “resiliencia” no es una palabra decorativa: es la capacidad de producir, importar, distribuir y reponer inventarios aun cuando el entorno —fletes, combustibles, riesgos geopolíticos, tasas, seguros, disponibilidad— se mueve de forma abrupta.
Ahora bien, el ciudadano no vive de conceptos; vive de resultados. Y el resultado que hoy importa es concreto: poder encontrar lo que necesita y pagarlo sin sobresaltos. Dargam apunta a esa dimensión social cuando coloca el foco en “el bolsillo de los consumidores”: “Estamos en diálogo permanente con el gobierno… semanal, se hacen reuniones. Mañana habrá una nueva reunión y ahí evaluamos los indicadores y cómo va esto afectando directamente al bolsillo de los consumidores”. En esa línea, el valor del diálogo público‑privado no está en la foto de la reunión, sino en la capacidad de anticipar presiones antes de que lleguen a la góndola, al colmado, a la farmacia o a la factura del transporte.
Sin embargo, hay un matiz que no debe ignorarse. La estabilidad de precios no es un deseo; es una ecuación. Y Dargam lo reconoce sin ambigüedad: “Al final del día quien produce debe reflejar los costos que le cuesta esa operación”. Esta frase, que puede sonar fría, en realidad describe una verdad estructural: si los costos suben y el mercado no permite absorberlos, tarde o temprano se trasladan. El reto de un país —y de su política económica— es impedir que ese traslado sea súbito, desordenado o injusto; es amortiguar choques para que la economía no se vuelva una montaña rusa.
Ahí entran las medidas empresariales que Dargam enumera con intención pedagógica, “que la gente las entienda y que tengan tranquilidad”. “Entonces, el monitoreo constante, cambios en los fletes, revisión de los inventarios, compras adelantadas, contratos futuros que permitan traer algo de estabilidad”. Traducido al lenguaje del consumidor: vigilar el costo de traer productos, saber cuánta mercancía hay disponible, comprar con previsión cuando se anticipan alzas y usar instrumentos de cobertura (contratos) para reducir el impacto de la volatilidad. Esto es gestión de riesgo aplicada a la vida diaria.
Pero también es un recordatorio de que el mercado no opera en piloto automático. La estabilidad que hoy se observa puede ser el resultado de decisiones tomadas semanas antes: inventarios bien planificados, compras oportunas, contratos negociados, logística afinada. Y, por tanto, es frágil si la volatilidad se prolonga o se intensifica. Por eso Dargam insiste: “Sin embargo, insisto, esta es una situación que cambia todos los días, pero hay el compromiso de mantener las condiciones actuales”. La frase “cambia todos los días” no es un recurso retórico; es la descripción de un tablero en el que un evento externo —un aumento de flete, un cambio de ruta, un ajuste de seguros, una disrupción en puertos— puede reconfigurar costos en cuestión de horas.
En este punto, vale una reflexión de fondo: cuando el sector productivo afirma que la situación está bajo control, el país debe convertir esa afirmación en un plan de acción verificable. No para poner en duda lo dicho, sino para fortalecerlo. ¿Cómo se hace? Con información clara, indicadores públicos y coordinación efectiva. Si hay reuniones semanales, la ciudadanía se beneficia cuando se comunican —sin alarmismo— los hallazgos: tendencia de fletes, niveles de inventario en rubros sensibles, comportamiento de precios en canasta prioritaria, tiempos de reposición. La transparencia, en crisis, es un estabilizador psicológico y económico.
Además, la estabilidad de precios no se mide solo por “no subir”, sino por su distribución. Un promedio nacional puede ocultar alzas puntuales en productos específicos o en zonas con mayor costo logístico. Por eso, el enfoque en el “bolsillo” debe traducirse en microdatos: alimentos básicos, medicamentos, transporte, materiales esenciales. Si el objetivo es tranquilidad, debe ser tranquilidad con evidencia.
También hay un equilibrio delicado entre estabilidad y competencia. En mercados tensos, la tentación de “alinear” precios puede aparecer por simple incertidumbre. La defensa del consumidor pasa por mantener la competencia viva, garantizar abastecimiento y vigilar prácticas abusivas sin criminalizar la actividad productiva. La economía funciona cuando la confianza no se rompe: confianza del consumidor para comprar, del comerciante para reponer, del productor para invertir y del importador para traer mercancías con previsibilidad.
La declaración de Dargam, entonces, es más que un mensaje coyuntural: es un mapa de prioridades. Primero, abastecimiento. Segundo, monitoreo de costos y logística. Tercero, coordinación con el Estado. Cuarto, comunicación que explique —sin tecnicismos innecesarios— por qué los precios pueden resistir o por qué podrían moverse. En esa arquitectura, el consumidor no es un espectador; es el indicador final.
De cara a los próximos días, la clave será sostener lo que hoy luce positivo sin caer en complacencia. Si “cambia todos los días”, la respuesta debe ser igual de dinámica: inteligencia de mercado, reacción temprana, ajustes logísticos, inventarios prudentes y, sobre todo, un canal de diálogo que no se limite a “monitorear”, sino que sea capaz de acordar medidas concretas cuando se enciendan señales de alerta. La economía real no espera a que los informes estén listos.
En resumen, que “no ha habido cambios significativos en los precios” y que no exista “tema de abastecimiento” es una noticia que merece atención, porque refleja una operación país funcionando en condiciones complejas. Pero el verdadero valor de esta buena noticia estará en su continuidad. El compromiso expresado debe sostenerse con datos, coordinación y responsabilidad en toda la cadena: desde quien importa y produce, hasta quien distribuye y vende, con un Estado que facilite, vigile y comunique. Porque si algo enseña la volatilidad es esto: la estabilidad no se declara; se construye cada día.
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El superyate que cruzó Ormuz: cuando la seguridad es selectiva | Luis Orlando Díaz Vólquez,
| Nord cruza el estrecho de Ormuz, bloqueado (Reuters). |
El superyate que cruzó Ormuz: cuando la seguridad es selectiva
En pleno cuello de botella energético del planeta, el paso sin sobresaltos de un megayate vinculado a un multimillonario ruso sancionado expone una realidad incómoda: en los corredores marítimos militarizados no siempre manda la norma, sino la excepción —y esa excepción tiene costo económico para todos.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
La noticia es tan llamativa por lo que muestra como por lo que sugiere. El Nord, un superyate de 142 metros valorado en más de US$500 millones, salió de Dubái, cruzó el Estrecho de Ormuz y llegó a Mascate (Omán) en un fin de semana, según datos de rastreo citados por la prensa internacional.¹ En condiciones ordinarias, el tránsito de una embarcación privada sería una anécdota de lujo. En el contexto actual, es un indicador de sistema: Ormuz no es una vía “más”, sino el punto de estrangulamiento por donde circula una fracción decisiva de la energía del mundo, con muy pocas alternativas reales de desvío cuando el riesgo se dispara.²
Lo más revelador no es solo que el Nord pasara, sino cómo pasó. En un corredor donde el flujo se ha reducido drásticamente, el episodio deja una pregunta abierta: ¿qué mecanismo habilita el tránsito cuando la regla visible es la restricción? Reuters —a través de su cobertura replicada por medios— subraya que no está claro cómo el yate obtuvo permiso para usar la ruta en un momento de controles severos, y que un representante del magnate vinculado rehusó comentar.³ Esa combinación (hecho verificable + explicación ausente) es, por sí sola, una señal al mercado: la navegación existe, pero el acceso puede depender de criterios que no se publican y no se auditan.
Aquí aparece el corazón del problema: la permeabilidad selectiva. Mientras navieras y operadores comerciales reevalúan riesgos, costos y responsabilidades, un activo de élite asociado a un individuo bajo sanciones occidentales logra cruzar sin incidentes un “chokepoint” militarizado.³ No se trata de moralizar el lujo frente a la carga esencial; se trata de comprender un principio básico de economía política del riesgo: cada excepción opaca reescribe los incentivos del resto. Cuando el mercado percibe que la seguridad opera por carriles, acuerdos tácitos o “coordinaciones” no estandarizadas, aumenta la disposición a pagar por acceso, a diluir trazabilidad y a multiplicar intermediarios. Y, donde sube la opacidad, sube la prima.
La consecuencia económica no necesita un impacto cinético para sentirse: le basta la incertidumbre. Reuters ha reportado que el tránsito por Ormuz —que antes promediaba 125 a 140 pasajes diarios— cayó a “solo unos pocos” por día en la coyuntura descrita.³ Cuando se estrecha la logística, se encarecen los cuatro canales que más rápido transmiten inflación: flete, seguro, financiamiento de inventarios y tiempos de espera. En esa aritmética, el precio del barril importa, pero también importan los días de navegación, la disponibilidad de cobertura, y la posibilidad de que una ruta “segura” deje de serlo de un día para otro.
En el mar, la guerra no solo se libra con patrullas. Se libra, sobre todo, en pólizas. El seguro marítimo funciona como el traductor inmediato entre riesgo geopolítico y costo comercial. Cuando el Joint War Committee del mercado londinense amplía las zonas de “alto riesgo”, muchas pólizas activan condiciones que obligan a pagar una prima adicional por viaje o, directamente, a renegociar cobertura para entrar a esas aguas. En marzo de 2026, la industria reportó una ampliación de áreas consideradas de alto riesgo en torno al Golfo —incluyendo aguas cercanas a varios Estados— precisamente “para cerrar vacíos” donde el riesgo no se tarificaba con igual severidad.⁴ El resultado práctico es directo: más costo por tránsito y términos más restrictivos.
Ese cambio, además, llegó con números que hablan por sí solos. Reuters informó que las primas de riesgo de guerra en el Golfo se multiplicaron por cinco en pocos días, agregando cientos de miles de dólares por envío.⁴ La lógica detrás de ese salto es simple: en un entorno volátil, el seguro de guerra se recalcula a ritmo de noticia, con ventanas cortas, coberturas que se revisan casi en tiempo real y cláusulas que se endurecen por acumulación de riesgo (demasiados buques concentrados en un área pequeña). Así nace el “bloqueo invisible”: el estrecho puede estar “abierto” en el discurso, pero puede quedar cerrado en la práctica si la cobertura se vuelve prohibitiva o indisponible.
Aún más decisivo es el eslabón de responsabilidad civil: P&I. La estructura del sector separa, en términos generales, el daño físico del buque de las responsabilidades ante terceros (contaminación, lesiones, remoción de restos, daños a infraestructura). En escenarios de guerra, el sistema se tensiona porque el reaseguro —el respaldo que permite a los clubes sostener exposición— tiende a retraerse primero. En marzo de 2026, varios clubes del International Group emitieron avisos de cancelación con 72 horas para ciertas coberturas ligadas a riesgos de guerra en la región, impulsados por el retiro de capacidad del reaseguro.⁵ Un club como Gard documentó, en circular pública, la notificación formal de cancelación con vigencia a partir de la fecha indicada tras el periodo mínimo, precisamente por avisos equivalentes recibidos de reaseguradores.⁶ El mensaje al armador es inequívoco: sin cobertura, navegar no es una decisión heroica; es una apuesta contra la supervivencia financiera de la empresa.
Con ese marco, el caso del Nord se vuelve más que una postal de helipuerto y piscina. Es una metáfora involuntaria de la diferencia entre capacidad (poder cruzar) y legitimidad (por qué se puede cruzar). Y en un chokepoint que condiciona inflación energética global, la legitimidad se traduce en previsibilidad; y la previsibilidad, en estabilidad de precios. Cuando esa previsibilidad se rompe —cuando el mercado asume que el acceso depende de autorizaciones discretas y no de reglas claras— la prima no se queda en el Golfo: se traslada a cadenas de suministro, a transporte, a alimentos y a la factura eléctrica de países importadores.
Para economías insulares y abiertas —como las del Caribe— la lectura es inmediata. El shock no llega solo por el barril; llega por el flete y el seguro, por el costo de inventario y por la volatilidad que encarece planificar. En política pública, la respuesta no se diseña con titulares, sino con colchones: diversificación de proveedores, eficiencia energética, mecanismos de cobertura razonables, y un monitoreo logístico-asegurador que anticipe disrupciones antes de que se vuelvan inflación. En ese sentido, Ormuz enseña una lección incómoda: cuando la seguridad se administra por “carriles”, el mundo no paga el lujo de unos pocos; paga la incertidumbre de todos.
Notas
- “Russian superyacht crosses blockaded Strait of Hormuz,” U.S. News & World Report (Reuters), 27 de abril de 2026, https://www.usnews.com/news/world/articles/2026-04-27/russian-superyacht-crosses-blockaded-strait-of-hormuz. [usnews.com]
- U.S. Energy Information Administration (EIA), “Amid regional conflict, the Strait of Hormuz remains critical oil chokepoint,” Today in Energy, 16 de junio de 2025, https://www.eia.gov/todayinenergy/detail.php?id=65504; International Energy Agency (IEA), “Strait of Hormuz – Factsheet,” actualizado febrero de 2026, https://www.iea.org/about/oil-security-and-emergency-response/strait-of-hormuz. [eia.gov], [iea.org]
- “Russian superyacht crosses blockaded Strait of Hormuz,” U.S. News & World Report (Reuters), 27 de abril de 2026. [usnews.com]
- “London Marine Insurers Widen High-Risk Zone in Mideast Gulf as Conflict Escalates,” Insurance Journal (Reuters), 3 de marzo de 2026, https://www.insurancejournal.com/news/international/2026/03/03/860272.htm. [insurancejournal.com]
- Mike Schuler, “Gulf War Risk Insurance Pulled as Reinsurers Exit,” gCaptain, 2 de marzo de 2026, https://gcaptain.com/gulf-war-risk-insurance-pulled-as-reinsurers-exit/. [gcaptain.com]
- Gard, “01/2026 Notice of cancellation for war risks,” circular a miembros, 1 de marzo de 2026, https://gard.no/en/circulars/notice-of-cancellation-for-war-risks/. [gard.no]
Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.
Palabras claves
Estrecho de Ormuz, Superyate Nord, Alexey Mordashov, Sanciones internacionales, Seguridad marítima, Corredores marítimos militarizados,
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— Orlando Díaz, Luis (@LuisOrlandoDia1) April 28, 2026
Canasta básica dominicana resiste presiones globales y registra menor impacto inflacionario que la región

Santo Domingo.– En un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas y presiones inflacionarias sobre alimentos y energía, la República Dominicana exhibe uno de los desempeños más estables de la región en el comportamiento de su canasta básica, con una inflación acumulada de apenas 0.7 % en el primer trimestre de 2026, muy por debajo de los niveles observados en Centroamérica y el Caribe.
Mientras economías comparables registran aumentos de precios entre 2 % y 4 % en el mismo período, el mercado dominicano ha logrado contener con mayor efectividad el traslado de las presiones externas hacia los consumidores, según datos del Banco Central y comparaciones regionales.
Un análisis de precios elaborado a partir de información del Consejo de Protección al Consumidor de Centroamérica y República Dominicana (CONCADECO), organismo vinculado al Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), confirma que productos esenciales como el arroz, el pollo, el azúcar, el aceite y la pasta de tomate presentan variaciones más moderadas en el país e incluso niveles inferiores a los de varias economías vecinas.
En términos concretos, las comparaciones regionales reflejan diferencias apreciables en productos clave: el arroz se comercializa en el país en rangos equivalentes cercanos a US$0.45–0.55 por libra, por debajo de mercados como Honduras y Costa Rica, donde supera los US$0.60 y hasta US$0.80; el pollo, uno de los principales componentes de la dieta dominicana, se mantiene alrededor de US$1.60–1.80 por libra, mientras en países como Panamá y Jamaica puede ubicarse entre US$2.20 y US$2.80; el aceite vegetal presenta precios locales cercanos a US$2.20–2.50 por litro, frente a niveles superiores a US$3.00 en economías como El Salvador y Nicaragua; y productos procesados como la pasta de tomate se sitúan en torno a US$0.80–1.00 por unidad, por debajo de otros mercados regionales donde superan con frecuencia el dólar. Estas diferencias evidencian un menor traslado de los costos internacionales al consumidor dominicano.
En el caso del arroz, uno de los principales componentes de la dieta nacional, los precios han mantenido un comportamiento relativamente estable, en contraste con mercados centroamericanos donde las variaciones han sido más marcadas por el impacto de los costos internacionales. Una tendencia similar se observa en el pollo, cuya producción local ha servido de amortiguador frente a los incrementos externos.
El azúcar y el aceite, dos rubros particularmente sensibles al comercio global, también reflejan menor volatilidad en el mercado dominicano, al igual que productos procesados como la pasta de tomate, que se mantienen dentro de rangos estables de comercialización.
El conflicto en Medio Oriente ha presionado al alza los costos de transporte marítimo, combustibles y fertilizantes, generando efectos en cadena sobre la producción y distribución de alimentos a nivel global. En varios países de la región, estos factores se han traducido en incrementos más pronunciados en los precios al consumidor.
Sin embargo, en la República Dominicana, distintos elementos han contribuido a mitigar ese impacto, entre ellos la fortaleza de la producción agropecuaria local, mecanismos de apoyo a sectores estratégicos y políticas orientadas a contener la inflación en productos de alto consumo.
Países como Honduras y Nicaragua han registrado incrementos acumulados superiores al 3 % en el primer trimestre, mientras Costa Rica y El Salvador se ubican en rangos cercanos al 2 %, todos por encima del nivel dominicano.
La estabilidad relativa de los precios de alimentos esenciales se traduce en una menor presión sobre el gasto de los hogares, especialmente en los segmentos de menores ingresos, donde la canasta básica representa una proporción significativa del presupuesto familiar.
En contraste, economías centroamericanas y caribeñas han enfrentado mayores dificultades para contener el traslado de los costos internacionales hacia los consumidores, reflejándose en mercados más volátiles y con incrementos más perceptibles.
lunes, 27 de abril de 2026
Párroco Luis María Ramón destaca liderazgo firme del presidente Abinader en tiempos de crisis y lo define como un estadista que defiende la soberanía, enfrenta desafíos sin titubeos y ejecuta una gestión con resultados concretos para la gente
Crecimiento económico de América Central y República Dominicana alcanzará el 3.9% en 2026, según la CEPAL

Las cifras difundidas este lunes por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) revelan que América Central enfrenta una amplia disparidad económica dentro de la región. El informe señala que, al incluir a Cuba y Haití, el crecimiento proyectado apenas alcanza un 2,2 %, una cifra que expone la magnitud de la crisis que golpea a ambos países caribeños.
Al retirar a Cuba y Haití del análisis, el panorama cambia significativamente: la proyección de crecimiento para 2026 asciende al 3,9 %, superando levemente la estimación del 3,8 % para 2025. Este resultado evidencia que la situación particular de estos dos países incide de manera directa en el promedio regional, distorsionando las perspectivas globales.
De acuerdo con la CEPAL, la diferencia notable en los datos responde a los efectos persistentes de las crisis internas que atraviesan Cuba y Haití, cuyas economías registran retrocesos notables y limitan el avance conjunto de la región.
En términos concretos, la CEPAL atribuye el modesto crecimiento regional —si se consideran todos los países— a factores estructurales que afectan especialmente a Cuba y Haití, mientras que el resto de América Central mantiene una tendencia positiva, aunque con contrastes marcados entre sus principales economías.
Si los datos se desglosan por país, Costa Rica muestra una desaceleración, pasando de un crecimiento de 4.6% en 2025 a 3.9% en 2026.
En El Salvador, la proyección también disminuye, con una tasa de 3.3% para 2026 comparada con el 3.9% del año anterior. Guatemala registra una leve reducción, bajando de 4.3% a 4%. Honduras mantiene una previsión estable de 3.8% para ambos años.
Nicaragua desciende de 4.9% en 2025 a 4.5% en 2026, mientras que la economía panameña baja de 4.4% a 4%. República Dominicana destaca por un repunte, con un crecimiento proyectado de 4% en 2026 frente al 2.1% registrado en 2025.
Las cifras reflejan que, aunque la región en su conjunto mantiene un ritmo de expansión ligeramente mayor para 2026, la mayoría de los países presentan una tendencia de desaceleración, con la excepción de República Dominicana, que experimenta una recuperación relevante en su proyección para el próximo año.
América Latina y el Caribe: crecimiento limitado y desafíos persistentes para 2026
Según el informe, las economías de América Latina y el Caribe registrarían un crecimiento promedio de 2,2% en 2026, según la actualización de proyecciones de la CEPAL. Esta cifra representa una leve revisión a la baja respecto al 2,3% estimado en diciembre de 2025 y refleja un entorno externo más desafiante, marcado por mayores tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas y el resurgimiento de presiones inflacionarias globales.
El menor dinamismo proyectado es generalizado: en 24 de los 33 países de la región se espera una desaceleración en 2026, mientras que solo siete muestran una aceleración. De confirmarse estas cifras, la región completaría cuatro años consecutivos con tasas de crecimiento cercanas al 2,3%, evidenciando una baja capacidad estructural para crecer.
La revisión a la baja se explica principalmente por el deterioro del contexto internacional. Factores como el aumento de las tensiones geopolíticas, el conflicto bélico en Medio Oriente y la volatilidad de los mercados financieros y de materias primas han elevado la incertidumbre global. El precio promedio del petróleo en abril de 2026 se ubicó un 74% por encima del promedio de diciembre de 2025, generando nuevas presiones inflacionarias y encareciendo los costos de producción y transporte. A esto se suma el encarecimiento de los alimentos y la desaceleración del crecimiento en socios comerciales clave como la Zona Euro, China e India, junto a una menor expansión del comercio mundial, que crecería 2,7% en 2026 frente al 4,7% de 2025.

En este contexto, los principales bancos centrales han mantenido posturas cautelosas, sosteniendo condiciones financieras menos favorables de lo esperado. A nivel interno, la expansión regional se vería limitada por un menor dinamismo del consumo privado, mientras que la inversión, aunque muestra signos de recuperación, sigue siendo contenida en la mayoría de los países. Esta tendencia ya era visible desde el segundo semestre de 2025 y se prolonga en 2026, con una expansión moderada del empleo (1,1% en 2026 frente al 1,5% de 2025) y un aumento de la inflación regional, cuya mediana superaría el 3% en 2026, por encima del 2,4% del año anterior.
El desempeño seguirá siendo heterogéneo entre países y subregiones. Nueve países crecerían 4% o más, ocho registrarían expansiones entre 3% y menos de 4%, trece estarían por debajo de ese umbral y tres experimentarían contracciones. América del Sur crecería 2,4% en 2026, por debajo del 2,9% de 2025, y América Central reportaría un incremento de 2,2%, levemente inferior al 2,3% del año anterior, influido por las caídas previstas en Cuba y Haití. Si se excluyen ambos países, América Central promediaría un crecimiento de 3,9% en 2026, frente al 3,8% de 2025. En el Caribe anglófono y neerlandés, el crecimiento sería de 5,6% en 2026, impulsado por Guyana; sin este país, el promedio regional caería a 1,2%, frente al 2% de 2025.
📊🌎 Panorama económico regional hacia 2026
— Orlando Díaz, Luis (@LuisOrlandoDia1) April 27, 2026
La CEPAL proyecta que América Central y República Dominicana crecerán en promedio 3.9% en 2026, ligeramente por encima de 2025. Aunque la mayoría de los países enfrentará una desaceleración, República Dominicana destaca con una… pic.twitter.com/YZhkPMjG3w
Del “promedio regional” a la realidad país por país: qué nos dice la CEPAL sobre el 3,9% en Centroamérica y la recuperación dominicana en 2026
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
Resumen | Las proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para 2026 colocan a América Latina y el Caribe en un crecimiento promedio de 2,2%, revisado ligeramente a la baja desde el 2,3% estimado en diciembre de 2025, en un contexto externo más restrictivo por tensiones geopolíticas, condiciones financieras aún apretadas y presiones inflacionarias reemergentes. En este escenario, el dato de 3,9% para Centroamérica y República Dominicana (cuando se excluye el efecto contractivo de Cuba y Haití en el promedio) es una señal de resiliencia relativa, pero también una advertencia metodológica: la región convive con trayectorias muy heterogéneas. El caso dominicano sobresale por una recuperación proyectada a 4,0% en 2026 luego de un 2,1% en 2025, lo que obliga a preguntar si se trata de un “rebote” estadístico o de un cambio de régimen en los motores del crecimiento. Este artículo sostiene que el repunte dominicano puede ser sostenible si se consolida un paquete de políticas pro-productividad, inversión y resiliencia (energética, climática e institucional) que cierre brechas estructurales y reduzca vulnerabilidades externas. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [revistaeyn.com], [cepal.org] [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [cepal.org]
Introducción: el número que suena bien… y lo que realmente significa
El titular “Centroamérica y República Dominicana crecerán 3,9% en 2026” puede interpretarse como un regreso al optimismo, pero su lectura correcta exige contexto y precisión. La CEPAL advierte que, en 24 de 33 países, el crecimiento sería menor en 2026 respecto de 2025, confirmando una fase de bajo dinamismo regional. Además, el promedio “Centroamérica” cambia drásticamente si se incluyen economías en contracción como Cuba y Haití, lo que reduce el crecimiento subregional a alrededor de 2,2%. Por tanto, el 3,9% es una medida útil solo si entendemos que describe el desempeño relativo del “núcleo” centroamericano más República Dominicana cuando se descuenta el lastre de dos crisis severas. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [news.un.org] [revistaeyn.com], [cepal.org]
Desde una perspectiva económica, los promedios regionales suelen fallar como guía de política pública porque mezclan estructuras productivas, regímenes monetarios y riesgos externos distintos. La CEPAL misma insiste en que el “diagnóstico de fondo” es una trampa de baja capacidad para crecer, asociada a inversión insuficiente, baja productividad y desigualdad. En este marco, la pregunta relevante no es si el número “sube” o “baja”, sino qué motores lo explican y qué vulnerabilidades lo ponen en riesgo. [cepal.org], [cepal.org] [cepal.org], [news.un.org]
1) El escenario externo: petróleo, comercio y tasas como “impuesto” al crecimiento
La CEPAL explica que la revisión a la baja del crecimiento regional para 2026 responde, en gran medida, al deterioro del entorno internacional: tensiones geopolíticas, mayor volatilidad de materias primas y condiciones financieras restrictivas. Un dato resume la magnitud del choque: el precio promedio del petróleo en las tres primeras semanas de abril de 2026 se ubicó 74% por encima del promedio de diciembre de 2025, encareciendo producción y transporte y reavivando presiones inflacionarias. Para economías importadoras netas de combustibles —como muchas de Centroamérica y el Caribe— este efecto actúa como un “impuesto externo” que erosiona ingreso real y márgenes empresariales. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [laprensagrafica.com]
A esto se suma la desaceleración del comercio mundial. La CEPAL cita proyecciones de la OMC: el comercio de bienes y servicios crecería 2,7% en 2026, tras 4,7% en 2025, reduciendo el impulso exportador y la demanda externa. Con bancos centrales globales más cautelosos, el costo del financiamiento no cae tan rápido como los agentes esperaban, moderando inversión y consumo durable. En suma: incluso con buenas políticas domésticas, la región enfrenta un viento externo menos favorable que en ciclos previos. [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [América La...ismo y ...]
2) Por qué “Centroamérica 3,9%” no es una sola historia
Al desagregar, la CEPAL muestra una región con velocidades distintas: para 2026 se reportan cifras alrededor de 4,0% para Guatemala y Panamá, 3,9% para Costa Rica, 3,8% para Honduras y 4,5% para Nicaragua, mientras El Salvador se ubicaría en 3,3%. Es decir, la cifra 3,9% se obtiene por composición: algunos países desaceleran, otros sostienen ritmo, y uno —República Dominicana— resalta por recuperación. [hc.elmundo.sv], [revistaeyn.com] [revistaeyn.com], [cepal.org]
Aquí conviene recordar una regla económica básica: mismo crecimiento ≠ misma calidad de crecimiento. Un 4% puede venir de inversión productiva (mejora futura), o de consumo financiado por crédito caro (riesgo), o de rebote tras un año flojo (base estadística). La CEPAL advierte que, en la región, el freno principal proviene de un menor dinamismo del consumo privado, con inversión aún “moderada” pese a señales de recuperación. Por tanto, la tarea analítica es identificar si la expansión proyectada está respaldada por productividad y capital, o por factores transitorios. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [cepal.org]
3) República Dominicana: del 2,1% (2025) al 4,0% (2026). ¿Rebote o cambio de motor?
En la tabla oficial de proyecciones de la CEPAL, República Dominicana aparece con 2,1% en 2025 y 4,0% en 2026. Es un salto relevante, y coincide con los datos macro publicados por el Banco Central dominicano, que muestran el PIB anual 2025 con variación interanual de 2,1%. Desde el punto de vista de ciclos, esto puede interpretarse como un “retorno” hacia el potencial (históricamente más cercano a 4–5%) tras un año de menor dinamismo. [cepal.org] [Banco Cent...Dominicana] [Banco Cent...Dominicana], [elcaribe.com.do]
Pero el punto crítico es qué sostiene la recuperación. El Banco Central reporta, por ejemplo, que el IMAE mostró crecimiento interanual (y un acumulado trimestral positivo), lo que sugiere que el piso de actividad no se perdió y que existían capacidades para acelerar. También exhibe señales de estabilidad macro: reservas internacionales brutas en niveles elevados y un déficit de cuenta corriente más contenido en 2025 (según su panel de indicadores). Sin embargo, la misma realidad externa descrita por la CEPAL (petróleo más caro, comercio más lento y tasas altas por más tiempo) implica que crecer 4% no será automático: requerirá productividad, inversión y eficiencia energética como amortiguadores del shock. [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [cepal.org]
4) Marco analítico (breve) para entender la recuperación: demanda agregada y oferta
Para evaluar si el 4% dominicano es sostenible, usemos dos lentes complementarios. Primero, demanda agregada: el PIB crece por consumo (C), inversión (I), gasto público (G) y exportaciones netas (X–M). En un entorno de petróleo caro, la factura importadora (M) sube y presiona el saldo externo, por lo que el crecimiento sano necesita compensarse con exportaciones, turismo, remesas y/o sustitución eficiente de importaciones energéticas. Segundo, oferta: el crecimiento de mediano plazo depende de capital humano, capital físico y productividad total de factores. La CEPAL ha insistido en que la región arrastra una trampa de bajo crecimiento precisamente por el rezago de productividad e inversión. [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [cepal.org]
Bajo este marco, un salto de 2,1% a 4,0% puede ocurrir por: (a) normalización del ciclo de inversión, (b) aceleración de sectores transables (turismo, zonas francas, servicios modernos), (c) mejoras logísticas y energéticas que reduzcan costos, o (d) un simple efecto “base” (el año previo fue bajo). El desafío de política pública es transformar (a) y (d) en (b) y (c); es decir, convertir el rebote en tendencia. [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [elcaribe.com.do]
5) Riesgos dominicanos en 2026: energía, financiamiento y productividad
El riesgo número uno sigue siendo la energía. Si el petróleo se mantiene elevado o volátil, los costos de transporte y generación térmica contaminan toda la estructura de precios (inflación) y reducen el ingreso real, limitando el consumo. En paralelo, con condiciones financieras globales aún restrictivas, el crédito se encarece y las decisiones de inversión privada se postergan, especialmente en sectores de retorno largo. Y en el plano estructural, la productividad (no el gasto) es el determinante decisivo: sin mejoras en eficiencia, innovación y capital humano, el 4% se vuelve difícil de sostener una vez se agote el impulso cíclico. [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [cepal.org]
No menos importante es la heterogeneidad social: cuando el crecimiento no se traduce en empleos formales y salarios reales, pierde legitimidad y su sostenibilidad política se erosiona. La CEPAL ha advertido que el empleo regional crecería moderadamente y que la creación de trabajo formal es un talón de Aquiles histórico en la región. Por eso, un enfoque de “crecer por crecer” ya no basta; se necesita crecer mejor. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [cepal.org]
6) Hoja de ruta: cómo convertir la proyección en desempeño (tres ejes)
Eje 1: resiliencia energética y competitividad de costos. Si el petróleo funciona como impuesto externo, la respuesta racional es reducir la intensidad energética del PIB: eficiencia, electrificación progresiva del transporte, gestión de demanda y expansión de fuentes que reduzcan exposición a combustibles importados. Este enfoque se justifica directamente por el diagnóstico de la CEPAL sobre el shock de petróleo y su transmisión a costos e inflación. [cepal.org], [news.un.org]
Eje 2: inversión productiva y financiamiento inteligente. Con tasas globales elevadas, cada punto de inversión debe rendir más. La CEPAL insiste en movilizar recursos e impulsar inversión y productividad como salida de la trampa de bajo crecimiento. Para República Dominicana, esto implica priorizar logística, infraestructura habilitante, digitalización de procesos y capital humano, elevando la productividad marginal del capital para que el financiamiento “caro” no ahogue el retorno. [cepal.org], [cepal.org] [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana]
Eje 3: transformación productiva y sofisticación exportadora. Si el comercio mundial crece menos (2,7% vs. 4,7%), el país debe competir por nichos de mayor valor, integrarse mejor a cadenas regionales y consolidar ventajas en servicios, manufactura de zonas francas y turismo con mayor derrame local. La desaceleración del comercio y el contexto externo adverso están explícitos en el comunicado de la CEPAL. Sin diversificación y productividad, el 4% de 2026 podría quedarse en un buen año aislado. [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [cepal.org]
Conclusión: el 4% como oportunidad, no como destino
La proyección de la CEPAL de un 4,0% para República Dominicana en 2026 es, a la vez, una señal y una prueba. Señal, porque el país destaca en una región que crecería 2,2% en promedio y donde la desaceleración es generalizada; prueba, porque el entorno externo es más duro: petróleo caro, comercio más lento y financiamiento menos benigno. En este contexto, el “repunte” dominicano solo se consolidará si se apoya en productividad, inversión de calidad y resiliencia energética, y no únicamente en el rebote de un año flojo. [cepal.org], [cepal.org] [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana]
La buena noticia es que el país tiene margen para transformar proyecciones en resultados, siempre que trate el 4% como una ventana de oportunidad para acelerar reformas y elevar capacidades. La mala noticia es que, si se desperdicia esa ventana, la región —y República Dominicana con ella— corre el riesgo de permanecer en la misma trampa de bajo crecimiento que la CEPAL viene documentando. [cepal.org], [cepal.org]
Referencias (estilo APA 7.ª)
Banco Central de la República Dominicana. (2026). Indicadores macroeconómicos y estadísticas (portal institucional). http://bancentral.gov.do/ [Banco Cent...Dominicana]
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2026, 27 de abril). América Latina y el Caribe crecerá 2,2% en 2026, en un contexto internacional caracterizado por conflictos geopolíticos (Comunicado de prensa). https://www.cepal.org/es/comunicados/america-latina-caribe-crecera-22-2026-un-contexto-internacional-caracterizado-conflictos [cepal.org]
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2026). América Latina y el Caribe: crecimiento del PIB real 2024 y proyecciones para 2025 y 2026 (en porcentajes) [Tabla en PDF]. https://www.cepal.org/sites/default/files/pr/files/bp-tabla_proyeccionespib_2025-2026.pdf [cepal.org]
CEPAL. (2024). Estudio Económico de América Latina y el Caribe, 2024: trampa de bajo crecimiento, cambio climático y dinámica del empleo. https://www.cepal.org/es/publicaciones/80595-estudio-economico-america-latina-caribe-2024-trampa-crecimiento-cambio-climatico [cepal.org]
El Mundo. (2026, 27 de abril). CEPAL reduce a 3,3% la proyección de crecimiento para El Salvador en 2026 / Cobertura de actualización regional. https://hc.elmundo.sv/economia/cepal-reduce-a-3-3-la-proyeccion-de-crecimiento-para-el-salvador-en-2026 [hc.elmundo.sv]
Revista E&N. (2026, 27 de abril). CEPAL mejora a 3,9% la proyección de crecimiento de Centroamérica en 2026 (Inteligencia E&N). https://www.revistaeyn.com/inteligencia-eyn/cepal-mejora-a-39-la-proyeccion-de-crecimiento-de-centroamerica-en-2026-PF30356548 [revistaeyn.com]
Noticias ONU. (2026, 27 de abril). América Latina y el Caribe se acostumbran a no crecer mucho económicamente. https://news.un.org/es/story/2026/04/1541379 [news.un.org]
Luis Orlando Díaz Vólquez
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Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.
Palabras clave: crecimiento económico, CEPAL, República Dominicana, Centroamérica, productividad, inversión, energía, condiciones financieras.