miércoles, 15 de julio de 2026

Presidente Abinader afirma que el Plan Anticrisis fortalecerá a las mipymes, protegerá a la clase media y sostendrá el crecimiento económico


Presidente Abinader afirma que el Plan Anticrisis fortalecerá a las mipymes, protegerá a la clase media y sostendrá el crecimiento económico

 Economía | 12 de Julio 2026 | 22:48
Presidente Abinader

Santo Domingo.- El presidente Luis Abinader aseguró que el Plan Anticrisis aprobado por el Gobierno constituye una estrategia integral para proteger a la clase media, reducir la carga tributaria de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) y preservar el dinamismo de la economía dominicana frente a un contexto internacional marcado por la incertidumbre.

Durante una entrevista con los periodistas Edith Febles y José Monegro, el mandatario explicó que la iniciativa recoge las lecciones aprendidas tras las crisis provocadas por la pandemia del COVID-19 y la guerra entre Rusia y Ucrania, eventos que impactaron los precios internacionales de los combustibles y de las materias primas.

“Lo justo era que las medidas se aplicaran a las personas con mayor capacidad de pago. Por eso, este Plan Anticrisis fue progresivo, pero también es un plan para la recuperación económica que hemos podido mantener”, expresó.

El jefe de Estado destacó que la República Dominicana continúa registrando uno de los mayores ritmos de crecimiento económico de la región, superior al 4 % anual, resultado de la coordinación entre la política monetaria y la política fiscal.

Menor carga tributaria para las mipymes

El presidente Abinader resaltó que una de las principales medidas del plan es la eliminación del anticipo para las mipymes a partir de enero, así como la flexibilización del pago para las pequeñas empresas, que pasará de realizarse mensualmente a efectuarse en tres cuotas al año.

Asimismo, recordó que el Gobierno eliminó el impuesto que afectaba a las nuevas empresas, redujo del 27 % al 3 % el impuesto sucesoral y eliminó el gravamen aplicado a determinados seguros de vida contratados en el exterior, con el objetivo de estimular la inversión y facilitar el desarrollo empresarial.

“El próximo año, cuando todas estas medidas estén plenamente en ejecución, servirán especialmente para que las pequeñas empresas puedan progresar con una menor carga impositiva”, afirmó.

Subsidios evitaron mayores aumentos en los combustibles

Al referirse a los precios de los combustibles, el presidente explicó que el Gobierno evitó trasladar completamente al consumidor el incremento registrado en los mercados internacionales.

Recordó que, mientras el precio internacional llegó a aumentar alrededor de un 80 %, el ajuste aplicado en el país fue de aproximadamente un 16 %, gracias a un amplio programa de subsidios estatales.

“El subsidio que habíamos proyectado para todo un año se agotó en mayo, lo que demuestra el esfuerzo que ha realizado el Gobierno para proteger a la población”, indicó.

El mandatario precisó que la reducción del precio del petróleo no se refleja automáticamente en los combustibles, debido a que el país importa cerca del 70 % de las gasolinas y otros derivados refinados, cuyos precios siguen dinámicas diferentes a las del crudo.

En ese sentido, informó que el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes presentará una explicación detallada sobre la fórmula utilizada para fijar semanalmente los precios de los combustibles, con el propósito de ofrecer mayor transparencia a la ciudadanía.

También destacó que, en las últimas semanas, el Gobierno ha dispuesto rebajas en el GLP, la gasolina regular y el gasoil regular, aunque advirtió que las tensiones geopolíticas internacionales mantienen un escenario de incertidumbre en los mercados energéticos.

Gobernar implica tomar decisiones en favor del interés nacional

Durante la entrevista, el presidente reconoció que gobernar supone adoptar decisiones complejas que, en ocasiones, benefician a unos sectores y afectan a otros, pero enfatizó que el objetivo siempre es proteger el interés general del país.

“El presidente es una especie de juez que tiene que buscar el equilibrio en cada decisión para favorecer, en términos generales, a la población y al interés nacional”, sostuvo.

Asimismo, señaló que el ejercicio de la Presidencia exige atender de manera permanente las necesidades de los ciudadanos, independientemente de su magnitud, debido a la alta expectativa que existe sobre el rol del jefe de Estado.

El presidente Abinader afirmó que enfrenta diariamente los desafíos del Gobierno con compromiso, transparencia y dedicación permanente, recordando que su gestión ha debido responder simultáneamente a la pandemia, las consecuencias económicas de la guerra en Europa, la crisis en Haití y las tensiones internacionales.

“Es una enorme distinción que el pueblo dominicano me haya dado la oportunidad dos veces de servirle, y lo hago con total transparencia, mucho trabajo y 24-7 al servicio de la población dominicana”, concluyó.

https://presidencia.gob.do/noticias/presidente-abinader-afirma-que-el-plan-anticrisis-fortalecera-las-mipymes-protegera-la DIPP Crecimiento Económico

Confianza internacional y obra de gobierno: el reto dominicano de convertir reputación en bienestar

Confianza internacional y obra de gobierno: el reto dominicano de convertir reputación en bienestar

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La República Dominicana atraviesa un momento económico que debe leerse con serenidad, rigor y sentido de futuro. Las valoraciones favorables de J. P. Morgan, Bank of America, Fitch Ratings y Santander no son un gesto protocolar ni una casualidad financiera: expresan la percepción de que el país ha logrado sostener estabilidad macroeconómica, credibilidad fiscal y capacidad de resiliencia en medio de un entorno internacional marcado por volatilidad, inflación persistente, tensiones geopolíticas, tasas de interés elevadas y reconfiguración de las cadenas globales de suministro. J. P. Morgan elevó su proyección de crecimiento dominicano para 2026 de 3.5 % a 4.3 %, mientras Bank of America, Fitch Ratings y Santander destacaron la fortaleza del turismo, el impacto fiscal de la Ley 30-26 y los efectos del Plan Anticrisis sobre la flexibilidad fiscal y la sostenibilidad de la deuda. 

Esa confianza externa no surgió en el vacío. Desde el 16 de agosto de 2020, al asumir las riendas del Estado, el presidente Luis Abinader recibió un país golpeado por la pandemia, la caída del turismo, la pérdida de empleos, la presión sanitaria, el endeudamiento de emergencia y una extendida incertidumbre social. La respuesta del Gobierno combinó reapertura gradual, vacunación, apoyo a los sectores productivos, recuperación turística, estabilidad monetaria, promoción de la inversión extranjera, fortalecimiento de las zonas francas, expansión de infraestructura y reposicionamiento internacional de la República Dominicana como destino confiable para invertir, producir, exportar y conectarse con los mercados globales. Esa ruta no resolvió todas las deudas estructurales, pero sí reconstruyó una base de confianza que hoy reconocen los mercados internacionales.

El valor de esa obra de gobierno está en haber preservado gobernabilidad económica en una etapa de crisis encadenadas. La economía creció con fuerza tras la pandemia, el turismo superó récords históricos, las zonas francas consolidaron más de 200,000 empleos directos, la inversión extranjera mantuvo niveles relevantes y las reservas internacionales ofrecieron respaldo a la estabilidad cambiaria. A ello se suman medidas de modernización institucional, alianzas público-privadas, promoción internacional vía ProDominicana, impulso logístico, digitalización de servicios y una narrativa de apertura económica que ha permitido proyectar al país como plataforma regional para turismo, manufactura, servicios globales y nearshoring.

Pero la reputación económica, por sí sola, no basta. La pregunta decisiva no es únicamente si los mercados creen en la República Dominicana, sino qué hará la República Dominicana con esa confianza. El país no puede conformarse con ser visto como una economía estable si esa estabilidad no se traduce en empleos formales, salarios de mayor valor, productividad, movilidad social, innovación, mejores servicios públicos y desarrollo territorial. La confianza internacional es un activo extraordinario, pero puede agotarse si no se convierte en bienestar tangible para la ciudadanía. La credibilidad financiera importa; la credibilidad social es indispensable.

Ahí está el principal reto estructural. La economía dominicana ha demostrado capacidad para crecer, atraer inversión y sostener sectores dinámicos como turismo, remesas, construcción, comercio y zonas francas. Sin embargo, persisten problemas profundos: informalidad laboral, baja productividad, desigualdad territorial, presión fiscal, rezagos educativos, fragilidad eléctrica, dependencia de mercados emisores, vulnerabilidad climática y limitada capacidad de encadenamiento entre sectores exportadores y proveedores nacionales. Una economía puede crecer sin formalizar lo suficiente, exportar sin transferir suficiente tecnología, recibir turistas sin derramar prosperidad hacia las comunidades y atraer capital sin elevar la calidad del empleo. Ese es el salto que todavía falta.

La reforma fiscal debe ser entendida en ese contexto, no como una simple operación recaudatoria. El país necesita una reforma legítima, gradual, transparente y orientada al desarrollo, capaz de ampliar la base tributaria, combatir la evasión, revisar exenciones con criterios de impacto, simplificar obligaciones para mipymes y garantizar que cada peso adicional se traduzca en servicios públicos verificables. No se trata de castigar la inversión ni desmontar indiscriminadamente regímenes que han generado empleo y exportaciones. Se trata de evaluar incentivos según su contribución real a productividad, innovación, formalización, encadenamientos, desarrollo provincial y retorno fiscal neto. Sin disciplina fiscal, el desarrollo se vuelve vulnerable; sin justicia social, la disciplina pierde legitimidad.

El nearshoring representa una oportunidad histórica, pero no automática. La ubicación geográfica dominicana, la cercanía al mercado estadounidense, el régimen de zonas francas, la estabilidad política y la conectividad logística ofrecen ventajas evidentes. Sin embargo, la competencia regional será intensa. Para capturar inversión de mayor valor, el país necesita energía confiable, permisos ágiles, seguridad jurídica, puertos eficientes, aduanas modernas, talento técnico, inglés operativo, formación dual, financiamiento competitivo y proveedores locales capaces de integrarse a cadenas globales. El nearshoring no debe convertirse en una simple mudanza de empresas extranjeras; debe ser una política nacional de transformación productiva, innovación, salarios superiores y desarrollo territorial.

La gran tarea nacional consiste en convertir confianza en productividad y reputación en bienestar. Para ello se requiere una estrategia nacional de productividad que articule Gobierno, sector privado, academia, sindicatos, INFOTEP, universidades, zonas francas, turismo, agroindustria y mipymes. Se necesita formalizar el empleo con incentivos inteligentes, transformar el turismo en plataforma de compras locales, orientar las remesas hacia ahorro e inversión, acelerar la reforma eléctrica, crear fondos regionales de inversión productiva, fortalecer la educación técnica, impulsar una agenda de inteligencia artificial aplicada y medir la competitividad provincia por provincia. El país debe pasar de celebrar indicadores a construir capacidades permanentes.

La República Dominicana ha ganado un activo valioso: confianza. Pero la madurez de una nación no se mide solo por la opinión de los bancos de inversión ni por la mejora de sus bonos soberanos. Se mide por la capacidad de convertir estabilidad en esperanza, inversión en empleos dignos, disciplina fiscal en servicios públicos, zonas francas en innovación, turismo en prosperidad territorial y crecimiento en justicia social. El Poder Ejecutivo ha contribuido desde 2020 a levantar una ruta de recuperación, estabilidad y reputación. Ahora el desafío histórico es más exigente: que esa confianza internacional no sea solo una medalla financiera, sino el puente hacia una República Dominicana más productiva, más formal, más equitativa y mejor vivida por su gente.

Vista de la parte occidental de la ciudad de Santo Domingo, sector Los Cacicazgos, R.D. Imagen de @perfilurbanord

Versión paper de opinión |

Confianza internacional y obra de gobierno: el reto dominicano de convertir reputación en bienestar

Las valoraciones positivas de J. P. Morgan, Bank of America, Fitch Ratings y Santander no surgieron en el vacío: son el resultado de una ruta de estabilidad, reapertura, inversión, turismo, zonas francas, disciplina macroeconómica, reformas institucionales y recuperación de la confianza impulsada desde el Poder Ejecutivo a partir del 16 de agosto de 2020. Pero el desafío mayor sigue siendo transformar esa confianza externa en productividad, empleos formales, desarrollo territorial y bienestar tangible para la ciudadanía.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

Resumen | La República Dominicana atraviesa una coyuntura económica de alta relevancia estratégica. En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad petrolera, inflación persistente, tasas de interés elevadas y reconfiguración de las cadenas globales de suministro, bancos de inversión, calificadoras de riesgo y organismos multilaterales han coincidido en destacar la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos dominicanos, la credibilidad de su política económica y fiscal, y las perspectivas favorables de su perfil crediticio. J. P. Morgan revisó al alza su proyección de crecimiento económico para 2026, de 3.5 % a 4.3 %; Bank of America elevó su recomendación sobre la deuda externa dominicana; Fitch Ratings valoró los efectos fiscales de la Ley 30-26; y Santander consideró que el Plan Anticrisis fortalece la flexibilidad fiscal, la liquidez y la sostenibilidad de la deuda.

Estas señales favorables se producen en un entorno interno en el que el Banco Central reporta una expansión interanual del Indicador Mensual de Actividad Económica de 4.7 % en mayo de 2026, una inflación interanual de 5.67 % en junio, una tasa de política monetaria de 5.25 % en julio y reservas internacionales brutas por US$15,821.6 millones. A ello se suman el dinamismo turístico, con 6,616,671 visitantes entre enero y junio de 2026, y las remesas, que alcanzaron US$6,219.3 millones en el primer semestre del año.

Este paper sostiene que la confianza internacional es un activo estratégico construido mediante estabilidad macroeconómica, reapertura económica, recuperación del turismo, fortalecimiento de zonas francas, promoción de inversión extranjera, expansión de infraestructura, disciplina monetaria y posicionamiento del país como plataforma regional para el nearshoring. Sin embargo, también plantea que dicha confianza no debe convertirse en complacencia. La República Dominicana debe transformar la reputación ganada en productividad, empleos formales, reforma fiscal legítima, educación técnica, innovación, desarrollo regional, resiliencia climática y calidad del gasto público.

Introducción | 

La República Dominicana vive un momento económico que merece ser leído con equilibrio, sin triunfalismo, pero también sin mezquindad. Las valoraciones favorables de J. P. Morgan, Bank of America, Fitch Ratings y Santander confirman que el país ha logrado construir una reputación de estabilidad, solvencia y credibilidad en medio de un escenario internacional complejo.

Esa confianza no es una casualidad estadística ni una cortesía diplomática. Es el reflejo de una economía que, pese a sus vulnerabilidades, ha mostrado capacidad de recuperación, disciplina macroeconómica, manejo prudente de escenarios adversos y una narrativa institucional que los mercados internacionales están valorando positivamente.

La revisión de J. P. Morgan, que elevó su proyección de crecimiento económico para 2026 de 3.5 % a 4.3 %, resulta significativa porque coloca a la República Dominicana en una posición favorable dentro del universo de mercados emergentes. Bank of America destacó la fortaleza del turismo como soporte del crecimiento y como factor de atractivo para los bonos soberanos; Fitch Ratings valoró la Ley 30-26 como instrumento de mitigación fiscal ante choques internacionales; y Santander consideró que el Plan Anticrisis mejora la flexibilidad fiscal y la sostenibilidad de la deuda.

La lectura inmediata es positiva: los mercados observan una economía con capacidad de resistencia, estabilidad relativa y fundamentos macroeconómicos confiables. Pero la lectura estratégica debe ser más profunda. La pregunta central no es únicamente si los mercados creen en la República Dominicana, sino qué hará el país con esa confianza.

La obra de gobierno desde 2020: recuperación, estabilidad y reputación

Desde el 16 de agosto de 2020, el Poder Ejecutivo asumió la administración pública en una de las coyunturas más difíciles de la historia reciente: pandemia, caída del turismo, contracción económica, presión sanitaria, endeudamiento de emergencia, pérdida de empleos y desconfianza generalizada. La estrategia inicial combinó reapertura gradual, vacunación, apoyo social, financiamiento de emergencia, estímulos a sectores productivos, protección del empleo, recuperación del turismo, estabilidad monetaria y promoción internacional del país como destino confiable para inversión.

En su rendición de cuentas de 2024, el presidente Luis Abinader sostuvo que entre 2021 y 2023 la economía dominicana creció en términos reales a un promedio anual de 6.43 %. También señaló que el PIB pasó de US$78,923 millones en 2020 a una estimación de US$120,629 millones en 2023, y que la renta per cápita aumentó de US$8,583 en 2019 a US$11,156 en 2023, lo que representa un incremento de 30 %.

Ese proceso de recuperación descansó en varios pilares. El turismo fue relanzado como industria estratégica, hasta superar los 10 millones de visitantes en 2023 y más de 11 millones en 2025. Las zonas francas consolidaron su papel como plataforma exportadora, con más de 200,000 empleos directos y una participación superior al 60 % de las exportaciones nacionales. La inversión extranjera directa alcanzó US$4,381 millones en 2023 y superó los US$5,000 millones en 2025, según cifras destacadas por el presidente en foros nacionales e internacionales.

A ello se agregan reservas internacionales robustas, estabilidad cambiaria, recuperación del crédito, expansión de infraestructura, promoción internacional a través de ProDominicana, fortalecimiento de alianzas público-privadas, modernización de procesos institucionales y una política activa para reposicionar al país como plataforma logística, turística, industrial y de servicios globales. Este conjunto de decisiones no elimina los problemas estructurales, pero ayuda a explicar por qué la República Dominicana ha mejorado su reputación económica en los mercados internacionales.

“La confianza es la moneda más valiosa de la economía moderna”, afirmó el presidente Luis Abinader en el Americas Investment Forum 2026. El mandatario agregó que esa confianza “convierte una idea en inversión y una oportunidad en empresa”.

Marco macroeconómico reciente: resiliencia con presiones latentes

Los indicadores recientes muestran que la economía dominicana mantiene señales importantes de recuperación, aunque dentro de un contexto global exigente. El Banco Central reportó que el Indicador Mensual de Actividad Económica registró una variación interanual de 4.7 % en mayo de 2026 y una expansión acumulada de 4.2 % entre enero y mayo. Estos datos sugieren una mejora del ritmo económico después de un crecimiento del PIB real de 2.1 % en 2025, inferior al 5.0 % registrado en 2024.

En materia de precios, la inflación interanual alcanzó 5.67 % en junio de 2026, mientras la inflación subyacente se ubicó en 4.96 %. La tasa de política monetaria se mantenía en 5.25 % anual en julio de 2026. Aunque estas cifras reflejan presiones inflacionarias superiores al centro de la meta, también muestran un marco de política monetaria activo y vigilante frente a los riesgos de precios.

El frente externo ofrece señales relevantes de fortaleza. Las reservas internacionales brutas se ubicaron en US$15,821.6 millones en junio de 2026, mientras la cuenta corriente pasó de un déficit de 3.7 % del PIB en 2023 a 3.0 % en 2024 y 1.2 % en 2025. Estos indicadores contribuyen a sostener la confianza de inversionistas, acreedores, calificadoras y organismos multilaterales.

El Ministerio de Hacienda y Economía, en su Panorama Macroeconómico 2026-2030, proyectó para 2026 un crecimiento del PIB real en un rango de 3.50 % a 4.00 %, con un valor central de 3.75 %. A su vez, la CEPAL estima un crecimiento de 4.0 %, J. P. Morgan elevó su previsión a 4.3 %, y el FMI anticipa una expansión de 4.5 %.

Figura 1. Proyecciones comparadas de crecimiento de la República Dominicana para 2026


Nota. La figura compara las principales proyecciones de crecimiento económico para la República Dominicana en 2026. La convergencia de estas estimaciones confirma que, pese a la incertidumbre externa, la economía dominicana mantiene expectativas favorables dentro del contexto regional y de los mercados emergentes.

Lectura analítica. Esta comparación permite observar que las principales fuentes institucionales y financieras coinciden en una recuperación moderada, pero consistente. La diferencia entre las proyecciones no altera la tendencia principal: la República Dominicana mantiene una expectativa de crecimiento superior al promedio regional, aunque condicionada por factores externos como los precios energéticos, las tasas internacionales, la inflación global y la evolución de la inversión.

Turismo, remesas y estabilidad externa

El turismo continúa siendo una de las columnas centrales del modelo económico dominicano. Durante el primer semestre de 2026, la República Dominicana recibió 6,616,671 visitantes, un crecimiento de 7.7 % respecto al mismo período de 2025 y de 11 % en comparación con 2024. Del total, 4,963,542 correspondieron a turistas por vía aérea y 1,653,129 a cruceristas por vía marítima.

Estas cifras confirman la relevancia del turismo como generador de divisas, empleo, inversión, conectividad y posicionamiento internacional. También explican por qué Bank of America destacó este sector como uno de los soportes del crecimiento dominicano y como factor favorable para el atractivo de la deuda soberana.

Sin embargo, el éxito turístico no debe conducir a complacencia. La dependencia de mercados emisores específicos, la vulnerabilidad climática, el sargazo, los costos energéticos, la congestión territorial y las presiones ambientales obligan a repensar el modelo. El dato de que Estados Unidos representó el 53 % de los turistas recibidos en junio de 2026 evidencia la importancia de ese mercado, pero también la necesidad de diversificar origen de visitantes, productos turísticos y destinos internos.

Las remesas constituyen otro soporte clave de la estabilidad externa. El Banco Central informó que los flujos de remesas alcanzaron US$6,219.3 millones entre enero y junio de 2026, con un crecimiento interanual de 6.7 %. En junio se recibieron US$1,049.3 millones, cifra 13.6 % superior a la de igual mes de 2025. Estados Unidos originó el 81.4 % de los flujos formales recibidos en junio, lo que confirma el peso económico de la diáspora dominicana.

No obstante, las remesas no deben ser vistas únicamente como ingreso de consumo. Deben convertirse en una plataforma de ahorro, inversión, vivienda, emprendimiento, bancarización y desarrollo provincial. Una estrategia económica madura debe crear instrumentos para que la diáspora participe en proyectos productivos seguros, transparentes y territorialmente relevantes.

Figura 2. Turismo y remesas como pilares externos de la economía dominicana, enero-junio de 2026

Nota. La figura presenta dos fuentes fundamentales de divisas y estabilidad externa para la República Dominicana durante el primer semestre de 2026: turismo y remesas.

Lectura analítica. El turismo y las remesas funcionan como amortiguadores de la balanza externa, sostienen el consumo interno, aportan liquidez en divisas y fortalecen la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, el reto estratégico consiste en evitar que estos flujos se limiten al consumo inmediato. El turismo debe convertirse en encadenamientos productivos con agricultura, agroindustria, transporte, cultura, gastronomía y mipymes; mientras las remesas deben transformarse progresivamente en ahorro, inversión, vivienda, emprendimiento y desarrollo provincial.

Perspectivas internacionales: de la resiliencia a la transformación estructural

Las valoraciones positivas de bancos de inversión y calificadoras deben complementarse con el diagnóstico de organismos multilaterales que han estudiado restricciones estructurales más profundas. El Banco Mundial sostiene que la República Dominicana ha crecido con rapidez en comparación con el promedio latinoamericano durante las últimas dos décadas y que casi tres millones de personas han salido de la pobreza. Sin embargo, advierte que el país debe elevar la productividad, crear empleos de calidad y fortalecer el capital humano si aspira a convertirse en una economía de ingresos altos hacia 2036.

El Banco Mundial también ha señalado que la pobreza alcanzó 14.0 % en 2024 bajo la línea de US$8.30 diarios en paridad de poder adquisitivo de 2021, que la deuda pública se mantiene por encima de niveles prepandemia, alrededor de 58 % del PIB, y que los pagos de intereses absorben más de 3 % del PIB, reduciendo el espacio fiscal para inversión pública.

La OCDE, a través de su Estudio Multidimensional de la República Dominicana, identificó tres áreas críticas para avanzar hacia un desarrollo más inclusivo y sostenible: creación de mejores empleos, movilización de más recursos financieros para el desarrollo y transformación digital como motor de progreso. En esa misma línea, el análisis de la OCDE recomienda racionalizar exenciones fiscales para aumentar la capacidad recaudatoria y mejorar el impacto del sistema tributario en términos de equidad, eficiencia y simplicidad.

El BID aporta una dimensión adicional. En su informe macroeconómico regional de 2026, el organismo plantea que América Latina y el Caribe enfrenta un escenario global complejo, marcado por tensiones geopolíticas, cambios en políticas comerciales y tasas de interés internacionales todavía elevadas. No obstante, reconoce que la región ha mostrado resiliencia gracias al fortalecimiento de sus marcos de política económica.

La CEPAL, por su parte, ha advertido que la región latinoamericana continúa atrapada en una dinámica de bajo crecimiento, con escasa inversión, productividad insuficiente, mercados laborales poco dinámicos y altos niveles de desigualdad. Aunque la CEPAL revisó al alza la proyección de crecimiento dominicano para 2026, ubicándola en torno al 4.0 %, también subrayó que el contexto regional permanece condicionado por tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas e inflación global.

El problema estructural: crecimiento sin suficiente productividad formal

Uno de los principales desafíos dominicanos es que el crecimiento económico no siempre se traduce en productividad, formalización laboral y salarios de calidad. La informalidad continúa siendo una restricción central del modelo. Informes recientes basados en la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo indican que en el primer trimestre de 2026 la economía dominicana sumó 118,631 nuevos ocupados, pero 98,127 fueron empleos informales, equivalentes al 82.7 % de los nuevos puestos creados. La tasa de informalidad laboral se ubicó en 54.1 %.

AMCHAMDR ha señalado que la informalidad persiste incluso durante períodos de crecimiento económico, lo que confirma que no se trata de un fenómeno coyuntural, sino de una condición estructural que requiere políticas específicas. Una economía puede crecer sin formalizar suficientemente, crear ocupación sin protección social, expandir servicios sin elevar productividad y atraer inversión sin encadenar proveedores nacionales.

Por eso, la agenda de desarrollo debe concentrarse en producir más valor por trabajador, formalizar unidades productivas, reducir trabas regulatorias, mejorar acceso a financiamiento, capacitar fuerza laboral y conectar sectores dinámicos con mipymes nacionales. Si la economía dominicana no resuelve la brecha entre crecimiento y productividad formal, la estabilidad macroeconómica seguirá siendo vulnerable a la frustración social, la desigualdad territorial y el bajo nivel de movilidad laboral.

Reforma fiscal, sostenibilidad y legitimidad del desarrollo

La reforma fiscal dominicana debe ser entendida como una cuestión de Estado, no como un simple expediente recaudatorio. El debate fiscal no puede limitarse a la pregunta de cuánto debe recaudar el Gobierno, sino a una interrogante de mayor profundidad institucional: qué tipo de Estado necesita la República Dominicana para financiar su transición hacia una economía más productiva, formal, innovadora, territorialmente equilibrada y socialmente cohesionada.

El Banco Mundial ha señalado que el país necesita mejorar la eficiencia del gasto público y ampliar la base tributaria para sostener una trayectoria de crecimiento inclusivo, mientras la OCDE ha recomendado racionalizar exenciones fiscales para aumentar la capacidad recaudatoria y mejorar la equidad, eficiencia y simplicidad del sistema tributario.

El punto de partida es claro: la República Dominicana exhibe estabilidad macroeconómica y credibilidad externa, pero mantiene restricciones fiscales importantes. El Banco Mundial ha advertido que la deuda pública permanece por encima de los niveles prepandemia, alrededor de 58 % del PIB, y que los pagos de intereses absorben más de 3 % del PIB, reduciendo el espacio fiscal disponible para inversión pública, infraestructura, salud, educación, seguridad, agua, transporte y resiliencia climática.

Esta realidad obliga a superar la falsa dicotomía entre disciplina fiscal y desarrollo social. Sin disciplina fiscal, el desarrollo se vuelve financieramente vulnerable; pero sin desarrollo social, la disciplina fiscal pierde legitimidad ciudadana. Una reforma fiscal moderna debe descansar sobre cuatro pilares: suficiencia recaudatoria, equidad distributiva, eficiencia económica y legitimidad institucional.

La revisión de exenciones, incentivos y tratamientos especiales debe ocupar un lugar central. No se trata de desmontar de manera indiscriminada regímenes que han sido relevantes para atraer inversión, empleo y exportaciones. Se trata de evaluarlos con criterios de impacto. Un incentivo fiscal debe justificar su existencia mediante generación de empleo formal, transferencia tecnológica, aumento de exportaciones, encadenamientos productivos, inversión territorial, innovación, productividad y retorno fiscal neto.

Una reforma fiscal con legitimidad social debe incluir un contrato verificable de gasto público. La ciudadanía solo aceptará mayores cargas fiscales si percibe que el Estado responde con servicios de calidad, transparencia, control del despilfarro y resultados tangibles. Por ello, el país debería adoptar presupuestos por desempeño, auditorías de impacto, evaluación independiente de programas, publicación ciudadana de indicadores y revisión periódica de subsidios.

Nearshoring, zonas francas y transformación productiva

El nearshoring representa una de las oportunidades estratégicas más relevantes para la República Dominicana en la actual reconfiguración de la economía global. La relocalización de cadenas de suministro, impulsada por tensiones comerciales, riesgos geopolíticos, costos logísticos y búsqueda de mayor cercanía a los mercados de consumo, abre una ventana para economías con ubicación estratégica, estabilidad política, infraestructura logística, acuerdos comerciales y capacidad manufacturera.

La República Dominicana parte de una base relevante: su régimen de zonas francas. El Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación reporta que el sector contaba en 2025 con 858 empresas operando, más de 200,000 empleos y exportaciones por US$8,604.6 millones. En el primer trimestre de 2026, las exportaciones de zonas francas alcanzaron US$2,085.1 millones, un crecimiento de 4.3 % frente a los US$1,998.9 millones de igual período de 2025. Además, marzo de 2026 registró exportaciones por US$841.2 millones, la cifra mensual más alta desde el establecimiento del sector.

La fortaleza sectorial se aprecia en áreas de alto valor estratégico. El CNZFE informó que la actividad de dispositivos médicos lideró las exportaciones del primer trimestre de 2026 con US$721.5 millones y un crecimiento de 9.3 %, mientras productos eléctricos crecieron 17 %, tabaco 16.6 %, químicos 16.9 % y calzados 6.6 %. Esta composición revela que el país no debe limitarse a competir por costos laborales o cercanía geográfica, sino que puede avanzar hacia manufactura avanzada, servicios globales, dispositivos médicos, componentes eléctricos, logística regional, comercio electrónico y economía digital.

En el Congreso Mundial de Zonas Francas, el presidente Abinader afirmó: “La República Dominicana es hoy una de las mejores decisiones de inversión en el hemisferio”, y añadió que en el país “invertir es sencillo, operar es eficiente y crecer es posible”.

Pero el nearshoring no se captura automáticamente. La ubicación geográfica es una ventaja, pero no una garantía. La atracción de inversión de segunda generación dependerá de la capacidad efectiva de reducir costos operativos, asegurar energía confiable, formar talento especializado, agilizar permisos y fortalecer encadenamientos productivos.

El nearshoring dominicano debe concebirse como una estrategia de transformación productiva, no solo como una política de captación de inversión extranjera. Si el país se limita a recibir empresas que operan como enclaves desconectados de la economía nacional, el impacto sobre productividad, salarios, innovación y desarrollo regional será limitado. La verdadera oportunidad consiste en conectar zonas francas con proveedores locales, universidades, centros de investigación, mipymes, formación técnica, infraestructura logística y políticas de innovación.

Figura 3. Zonas francas y nearshoring: indicadores estratégicos para la transformación productiva

Nota. La figura resume indicadores claves del sector zonas francas y su vinculación con el potencial del nearshoring. Las exportaciones de zonas francas alcanzaron US$2,085.1 millones en el primer trimestre de 2026, frente a US$1,998.9 millones en igual período de 2025. Además, marzo de 2026 registró exportaciones por US$841.2 millones, la cifra mensual más alta desde el establecimiento del sector. El régimen mantiene más de 200,000 empleos directos y constituye una de las principales plataformas exportadoras del país.

Lectura analítica. El desempeño de las zonas francas confirma que la República Dominicana posee una base real para aprovechar el nearshoring. No obstante, la oportunidad no se captura automáticamente. La ubicación geográfica, por sí sola, no basta. El país necesita energía confiable, logística eficiente, capital humano especializado, reducción de burocracia, seguridad jurídica, digitalización aduanera, financiamiento competitivo y proveedores nacionales capaces de integrarse a cadenas de valor. Solo así las zonas francas dejarán de ser una plataforma exportadora aislada para convertirse en motor de innovación, productividad, salarios de mayor valor y desarrollo territorial.


Propuestas de políticas públicas para convertir confianza en desarrollo

1. Pactar una Estrategia Nacional de Productividad. Articular Gobierno, sector privado, academia, sindicatos, zonas francas, turismo, agroindustria, mipymes e instituciones de formación técnica, con metas verificables en productividad laboral, innovación, digitalización, logística, formación dual y transferencia tecnológica.

2. Revisar los incentivos fiscales bajo criterios de impacto. Evaluar todo régimen especial según inversión nueva, empleo formal, exportaciones, innovación, transferencia tecnológica, encadenamientos locales, desarrollo territorial y retorno fiscal neto.

3. Impulsar una reforma fiscal integral con legitimidad social. Ampliar la base tributaria, combatir evasión, revisar exenciones regresivas, simplificar obligaciones para mipymes, fortalecer la administración tributaria y garantizar que los nuevos recursos financien servicios públicos visibles.

4. Crear un sistema nacional de evaluación del gasto público. Adoptar auditorías de desempeño, presupuestos por resultados, indicadores de impacto, revisión de programas duplicados y publicación ciudadana de resultados.

5. Formalizar el empleo mediante incentivos inteligentes. Diseñar un régimen simplificado para microempresas, seguridad social gradual para trabajadores independientes, reducción de costos de entrada, ventanilla digital única e incentivos temporales a nuevos empleos formales.

6. Convertir el turismo en plataforma productiva territorial. Promover compras locales certificadas en hoteles, encadenamientos con agricultura, pesca, agroindustria, artesanía, gastronomía, industrias creativas, transporte local, cultura y turismo comunitario.

7. Promover una política de nearshoring de segunda generación. Orientar la estrategia hacia manufactura avanzada, dispositivos médicos, farmacéutica, logística regional, servicios globales, comercio electrónico, semiconductores auxiliares, energías limpias y economía digital.

8. Reformar la educación técnica y la formación profesional. Alinear INFOTEP, universidades, politécnicos, zonas francas y empresas en programas de formación dual en dispositivos médicos, manufactura avanzada, logística, mecatrónica, inglés técnico, programación, ciberseguridad, inteligencia artificial, comercio exterior y gestión de calidad.

9. Acelerar la reforma del sector eléctrico. Reducir pérdidas, mejorar la gestión de distribuidoras, revisar subsidios, fortalecer redes, expandir energías renovables y transparentar costos para reducir presiones fiscales y elevar competitividad.

10. Crear fondos regionales de inversión productiva. Financiar agroindustria, innovación local, turismo sostenible, manufactura ligera, logística, economía naranja y mipymes exportadoras para que la confianza internacional llegue a las provincias.

11. Adoptar una Estrategia Nacional de Nearshoring 2026-2036. Definir sectores prioritarios, corredores logísticos, requerimientos de talento, necesidades energéticas, política de suelo industrial, promoción internacional e indicadores de impacto.

12. Crear un Observatorio de Productividad y Competitividad Territorial. Medir productividad por provincia, sector, tamaño de empresa y nivel de formalidad para orientar inversión pública, formación técnica, crédito productivo y política industrial.

Conclusión

La República Dominicana ha conquistado un activo valioso: confianza. La revisión al alza de J. P. Morgan, las valoraciones de Bank of America, Fitch Ratings y Santander, el reconocimiento del FMI a los fundamentos económicos dominicanos, las recomendaciones del Banco Mundial sobre productividad y empleos de calidad, las advertencias de la OCDE sobre capacidad fiscal y transformación digital, los análisis del BID sobre productividad y resiliencia, y la lectura de la CEPAL sobre el bajo crecimiento regional configuran un diagnóstico convergente: el país tiene estabilidad, reputación y potencial, pero necesita profundizar reformas para convertir crecimiento en desarrollo.

La confianza internacional no debe ser el punto final del camino. Debe ser el inicio de una etapa más exigente. La República Dominicana no puede conformarse con ser una economía bien vista por los mercados. Debe aspirar a ser una sociedad mejor vivida por su gente. La credibilidad financiera importa, pero la credibilidad social es indispensable.

El Poder Ejecutivo ha contribuido, desde el 16 de agosto de 2020, a construir una ruta de recuperación, estabilidad, promoción internacional, relanzamiento turístico, fortalecimiento de zonas francas, atracción de inversión extranjera, expansión de infraestructura y posicionamiento del país como plataforma logística, turística e industrial. Pero esa ruta debe profundizarse con políticas más audaces: reforma fiscal legítima, productividad, formalización laboral, educación técnica, reforma eléctrica, innovación, inteligencia artificial, inversión territorial y encadenamientos productivos.

Ahí reside la verdadera prueba de madurez nacional. Cuando la estabilidad macroeconómica se convierte en bienestar tangible, cuando la inversión se transforma en empleos dignos, cuando la disciplina fiscal financia servicios públicos de calidad, cuando el nearshoring genera innovación y salarios de mayor valor, y cuando la confianza internacional se traduce en esperanza ciudadana, entonces la República Dominicana no solo mejora su calificación: mejora su destino.

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Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

Palabras clave: economía dominicana, confianza internacional, política fiscal, estabilidad macroeconómica, nearshoring, zonas francas, productividad, inversión extranjera, reforma fiscal, desarrollo territorial.

Documento académico-editorial preparado para publicación, con gráficos comparativos y referencias en formato APA.

Referencias

Acento. (2026, 2 de julio). Turismo crece 7.7 % y alcanza récord de 6.6 millones de visitantes entre enero y junio. https://acento.com.do/turismo/turismo-crece-7-7-y-alcanza-record-de-6-6-millones-de-visitantes-entre-enero-y-junio-9711077.html

Acento. (2026, 13 de mayo). Abinader promociona a RD como destino clave para inversión y nearshoring en Congreso Mundial de Zonas Francas. https://acento.com.do/economia/abinader-promociona-a-rd-como-destino-clave-para-inversion-y-nearshoring-en-congreso-mundial-de-zonas-francas-9677485.html

AMCHAMDR. (2025). Informality in the Dominican Republic: Myths, realities, and possible solutions. https://amcham.org.do/wp-content/uploads/2025/03/Dominican-Republic-Informal-Economy-Myths-Realities-and-Solutions.pdf

Azuero, R., Bosch, M., Cardoza, M., & Sánchez-Navarro, D. (2019). Productivity, misallocation, and special tax regimes in the Dominican Republic. Banco Interamericano de Desarrollo. https://doi.org/10.18235/0001888

Banco Central de la República Dominicana. (2026). Indicadores macroeconómicos y variables monetarias. http://bancentral.gov.do/

Banco Central de la República Dominicana. (2026, 9 de julio). BCRD informa que los flujos de remesas alcanzaron los US$6,219.3 millones entre enero y junio de 2026. https://www.bancentral.gov.do/a/d/6609-bcrd-informa-que-los-flujos-de-remesas-alcanzaron-los-us62193-millones-entre-enero-y-junio-de-2026

Banco Interamericano de Desarrollo. (2026). 2026 Latin American and Caribbean macroeconomic report: Resilience and growth prospects in a shifting global economy. https://doi.org/10.18235/0013959

Banco Mundial. (2026). República Dominicana: Panorama general. https://www.worldbank.org/ext/en/country/dominicanrepublic

Banco Mundial. (2026). Dominican Republic Macro Poverty Outlook. https://thedocs.worldbank.org/en/doc/e408a7e21ba62d843bdd90dc37e61b57-0500032021/related/mpo-dom.pdf

Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2025, 23 de octubre). ECLAC updates growth projections for Latin America and the Caribbean: An expansion of 2.4% is expected in 2025 and 2.3% in 2026. https://www.cepal.org/en/pressreleases/eclac-updates-growth-projections-latin-america-and-caribbean-expansion-24-expected

Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación. (2026). Datos del sector zonas francas 2025. https://cnzfe.gob.do/

Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación. (2026). Zonas francas consolidan su crecimiento en el primer trimestre de 2026. https://cnzfe.gob.do/noticias/zonas-francas-consolidan-su-crecimiento-en-el-primer-trimestre-de-2026/

Diario Libre. (2026, 13 de julio). Entidades internacionales destacan fortaleza de la economía dominicana. https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2026/07/13/destacan-fortaleza-de-la-economia-dominicana/3598488

Diario Libre. (2026, 13 de julio). RD tiene la ubicación, pero le faltan mejoras para el nearshoring. https://www.diariolibre.com/economia/negocios/2026/07/13/rd-con-la-ubicacion-para-el-nearshoring-pero-faltan-mejoras/3597388

Fondo Monetario Internacional. (2025, 18 de noviembre). IMF Executive Board concludes 2025 Article IV consultation with the Dominican Republic. https://www.imf.org/en/news/articles/2025/11/18/pr-25378-dominican-republic-imf-executive-board-concludes-2025-article-iv-consultation

Infobae. (2026, 25 de mayo). La informalidad concentra el 80% de los nuevos empleos creados en la República Dominicana, en el primer trimestre de 2026. https://www.infobae.com/republica-dominicana/2026/05/25/la-informalidad-concentra-el-80-de-los-nuevos-empleos-creados-en-la-republica-dominicana-en-el-primer-trimestre-de-2026/

Ministerio de Hacienda y Economía. (2026, junio). Panorama Macroeconómico 2026-2030. https://www.hacienda.gob.do/wp-content/uploads/2026/06/Panorama-Macroeconomico-2026-2030-junio-2026_compressed.pdf

Presidencia de la República Dominicana. (2026, 14 de julio). Calificadoras de riesgo y banca internacional coinciden en destacar la fortaleza de la economía dominicana. https://presidencia.gob.do/noticias/calificadoras-de-riesgo-y-banca-internacional-coinciden-en-destacar-la-fortaleza-de-la

Presidencia de la República Dominicana. (2026, 1 de julio). Presidente Abinader destaca que la confianza y la estabilidad hacen de República Dominicana un imán para la inversión. https://presidencia.gob.do/noticias/presidente-abinader-destaca-que-la-confianza-y-la-estabilidad-hacen-de-republica

Presidencia de la República Dominicana. (2026, 13 de mayo). Presidente Abinader presenta a la República Dominicana como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio en el Congreso Mundial de Zonas Francas. https://presidencia.gob.do/noticias/presidente-abinader-presenta-la-republica-dominicana-como-una-de-las-mejores-decisiones-de

Tax Expenditures Lab. (2022, 28 de diciembre). Multi-dimensional review of the Dominican Republic: An OECD development pathway report. https://www.taxexpenditures.org/2022/12/28/multi-dimensional-review-of-the-dominican-republic-an-oecd-development-pathway-report/

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Economía | Calificadoras de riesgo y banca internacional coinciden en destacar la fortaleza de la economía dominicana

Economía | Calificadoras de riesgo y banca internacional coinciden en destacar la fortaleza de la economía dominicana

14 de Julio 2026 | 08:40

Santo Domingo.- En un contexto internacional marcado por la incertidumbre económica y la volatilidad de los mercados, la República Dominicana ha recibido en las últimas semanas una serie de evaluaciones favorables por parte de importantes calificadoras de riesgo, bancos de inversión y entidades financieras internacionales, las cuales coinciden en destacar la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos del país, la credibilidad de su política económica y fiscal, y las perspectivas favorables para su perfil crediticio.

Las valoraciones, emitidas de manera independiente por el J.P. Morgan, Bank of America, Fitch Ratings y el Banco Santander, reflejan la confianza de los mercados internacionales en la capacidad de la economía dominicana para mantener la estabilidad macroeconómica, preservar la sostenibilidad de las finanzas públicas y continuar impulsando un crecimiento sólido y resiliente.

En este sentido, J.P. Morgan revisó al alza su proyección de crecimiento económico para la República Dominicana en 2026, elevándola de 3.5 % a 4.3 %, al considerar que la economía dominicana ha mostrado un desempeño más robusto de lo previsto y mantiene fundamentos que la posicionan favorablemente dentro de los mercados emergentes.

Asimismo, Bank of America elevó recientemente su recomendación sobre la deuda externa dominicana, destacando la fortaleza del sector turismo que continúa respaldando el crecimiento económico, lo cual fortalece el atractivo de los bonos soberanos del país para los inversionistas internacionales.

Por su parte, Fitch Ratings señaló que la aprobación de la Ley 30-26 sobre Medidas Procrecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional, contribuirá a mitigar el impacto fiscal derivado del aumento de los precios internacionales del petróleo, además de fortalecer la sostenibilidad de las finanzas públicas y preservar una trayectoria fiscal consistente con la estabilidad macroeconómica.

La calificadora destacó, además, que el fortalecimiento de la base de ingresos públicos, junto con la recuperación del crecimiento económico y la resiliencia demostrada por la economía dominicana, constituyen factores positivos para la evolución futura de la calificación soberana del país.

A estas valoraciones se suma Santander, cuyos economistas consideraron que la aprobación del Plan Anticrisis fortalece la flexibilidad de la política fiscal, reduce los riesgos de deterioro de las cuentas públicas y mejora los indicadores de liquidez y sostenibilidad de la deuda gracias al incremento de los ingresos estructurales.

La entidad señaló que este fortalecimiento incrementa el potencial de mejoras futuras en la calificación crediticia de la República Dominicana dentro de la categoría BB.

En ese sentido, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, afirmó que la coincidencia de estos análisis constituye una importante señal de confianza para el país.

“Que instituciones independientes de reconocido prestigio internacional coincidan en destacar la fortaleza de la economía dominicana confirma que las políticas implementadas por el Gobierno continúan fortaleciendo la confianza de los mercados. Estos reconocimientos reflejan el compromiso del país con la estabilidad macroeconómica, la sostenibilidad fiscal y la adopción de medidas orientadas a preservar el crecimiento económico y mejorar continuamente nuestro perfil crediticio”, expresó el ministro.

Con estos pronunciamientos, la República Dominicana continúa consolidándose como una de las economías de mejor desempeño de América Latina y el Caribe, sustentada en fundamentos macroeconómicos sólidos, una gestión responsable de las finanzas públicas y una agenda de reformas orientada a fortalecer la resiliencia, la competitividad y el crecimiento sostenible.

https://presidencia.gob.do/noticias/calificadoras-de-riesgo-y-banca-internacional-coinciden-en-destacar-la-fortaleza-de-la MH Informes Crecimiento Económico



La confianza internacional y el desafío dominicano de convertir estabilidad en desarrollo

La revisión al alza de J. P. Morgan, las valoraciones de Bank of America, Fitch Ratings y Santander, y el reconocimiento a la política económica dominicana no deben asumirse como una medalla de llegada, sino como una exigente señal de partida: el país ha ganado credibilidad, pero ahora debe transformar esa confianza en productividad, inversión territorial, empleos de calidad y bienestar social duradero.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La República Dominicana vuelve a colocarse en el radar positivo de los mercados internacionales. No por casualidad, ni por simple optimismo coyuntural, sino porque varias entidades de peso global han coincidido en reconocer la fortaleza de sus fundamentos macroeconómicos, la credibilidad de su política fiscal y las perspectivas favorables de su perfil crediticio. J. P. Morgan elevó su proyección de crecimiento para 2026 de 3.5 % a 4.3 %, al considerar que la economía dominicana ha mostrado un desempeño más robusto de lo previsto y mantiene condiciones favorables dentro del universo de mercados emergentes. Bank of America, Fitch Ratings y Santander también han emitido señales que apuntan en una misma dirección: la economía dominicana conserva capacidad de resistencia, atractivo financiero y margen para seguir avanzando si administra con prudencia sus decisiones públicas. 

Ese reconocimiento internacional tiene un valor político, económico e institucional que no debe minimizarse. En un mundo marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad petrolera, encarecimiento del financiamiento, presiones inflacionarias y reacomodos en las cadenas globales de suministro, que una economía pequeña, abierta y altamente expuesta como la dominicana mantenga credibilidad ante calificadoras, bancos de inversión y analistas externos constituye una señal significativa. La confianza no se decreta: se construye con disciplina, consistencia, estabilidad macroeconómica y capacidad de respuesta ante los choques internacionales. Por eso, cuando instituciones independientes observan con atención el comportamiento fiscal, la resiliencia del turismo, la sostenibilidad de la deuda y la orientación de las reformas, el mensaje va más allá de una nota técnica: es una lectura sobre la dirección estratégica del país.

Sin embargo, el verdadero valor de esta coyuntura no está únicamente en la buena noticia financiera, sino en la responsabilidad que impone. Una economía puede crecer, atraer inversionistas y mejorar su percepción crediticia, pero si ese avance no se traduce en mejores salarios, servicios públicos eficientes, reducción de desigualdades, desarrollo regional equilibrado y oportunidades reales para los jóvenes, entonces la estabilidad corre el riesgo de convertirse en una vitrina admirada desde fuera, pero insuficientemente sentida desde dentro. La macroeconomía ordenada es indispensable, pero no puede ser el punto final del proyecto nacional; debe ser la plataforma desde la cual se impulse una transformación productiva más inclusiva, innovadora y territorialmente justa.

La valoración de Fitch Ratings sobre la Ley 30-26, orientada a medidas procrecimiento económico, simplificación fiscal y mitigación de la crisis internacional, revela un aspecto clave: el país necesita herramientas fiscales que no solo apaguen incendios coyunturales, sino que amplíen su capacidad estructural para financiar el desarrollo. Si el fortalecimiento de los ingresos públicos, la recuperación del crecimiento y la resiliencia económica pueden incidir positivamente en la evolución futura de la calificación soberana, entonces la discusión fiscal dominicana debe elevarse por encima del temor político y colocarse en el terreno de la madurez nacional. No se trata de cobrar más por cobrar más; se trata de construir un Estado con capacidad real para sostener infraestructura, salud, educación, seguridad, agua, energía, innovación y protección social.

También resulta relevante que Santander destaque la flexibilidad fiscal, la reducción de riesgos en las cuentas públicas y la mejora de indicadores de liquidez y sostenibilidad de la deuda, especialmente a partir del incremento de ingresos estructurales. Esa mirada confirma que los mercados no solo observan cuánto crece un país, sino cómo financia su crecimiento, cómo administra sus pasivos, cómo preserva su estabilidad y qué tan predecibles son sus reglas. El inversionista internacional valora la rentabilidad, pero también la certidumbre. Y la certidumbre se construye con instituciones creíbles, políticas públicas coherentes y señales claras de continuidad, más allá de los ciclos electorales.

El turismo, destacado por Bank of America como uno de los pilares que continúan respaldando el crecimiento económico, sigue siendo una carta poderosa de la economía dominicana. Pero la fortaleza del turismo no debe conducir a la complacencia. El país debe evitar que su éxito turístico oculte vulnerabilidades productivas. La República Dominicana necesita profundizar su diversificación económica, fortalecer sus exportaciones, impulsar la agroindustria, desarrollar manufactura avanzada, aprovechar el nearshoring, elevar el contenido tecnológico de sus zonas francas y conectar más intensamente la inversión extranjera con proveedores nacionales. La confianza financiera debe convertirse en confianza productiva; y la confianza productiva, en empleo digno y movilidad social.

El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, ha señalado que la coincidencia de estos análisis constituye una importante señal de confianza para el país. Tiene razón. Pero esa confianza debe ser leída con sobriedad, no con triunfalismo. Los informes favorables de entidades internacionales abren puertas, reducen percepciones de riesgo y fortalecen el atractivo de los bonos soberanos, pero no sustituyen las reformas pendientes. La República Dominicana aún enfrenta desafíos profundos en informalidad laboral, calidad del gasto público, presión tributaria limitada, desigualdad territorial, eficiencia institucional, seguridad ciudadana, transporte, vivienda, educación técnica y productividad. La buena percepción externa debe servir como combustible para acelerar esas transformaciones, no como excusa para postergarlas.

Una nación seria no se embriaga con los elogios ni se paraliza ante las críticas. Los utiliza como insumos para corregir, avanzar y fortalecer su ruta. La economía dominicana ha demostrado una notable capacidad de recuperación frente a choques externos, crisis sanitarias, tensiones internacionales y cambios en las condiciones financieras globales. Ese mérito debe reconocerse. Pero el próximo salto requiere más que resistencia: exige visión. Resistir es mantenerse de pie; desarrollarse es caminar con propósito. Y el país se encuentra precisamente en ese punto: tiene estabilidad, tiene reputación, tiene sectores dinámicos, tiene ubicación estratégica y tiene capital humano en expansión. Lo que necesita ahora es articular esos activos en una agenda nacional de productividad, equidad y modernización institucional.

La confianza internacional es un activo intangible de enorme valor. Puede abaratar financiamiento, atraer inversión, fortalecer la moneda, ampliar oportunidades y mejorar la posición del país en los mercados. Pero también es frágil. Se puede perder con endeudamiento irresponsable, improvisación fiscal, deterioro institucional, inseguridad jurídica o incapacidad para ejecutar políticas públicas. Por eso, el reconocimiento actual debe ser protegido con prudencia y profundizado con reformas. La disciplina macroeconómica no debe ser vista como una camisa de fuerza, sino como una condición para que la política social sea sostenible y para que el crecimiento no dependa de impulsos pasajeros.

La República Dominicana tiene ante sí una oportunidad histórica: convertir su buen momento económico en un nuevo contrato de desarrollo. Ese contrato debe colocar en el centro a la gente, no solo a los indicadores. Debe medir el éxito no únicamente por las proyecciones de crecimiento, sino por la calidad de vida en los barrios, campos y provincias; por la capacidad de los jóvenes de encontrar empleos formales; por la mejora de las escuelas; por hospitales más eficientes; por productores con acceso a financiamiento; por emprendedores que puedan formalizarse; por mujeres con autonomía económica; por regiones que no tengan que emigrar hacia el Gran Santo Domingo para encontrar futuro.

Las señales de J. P. Morgan, Bank of America, Fitch Ratings y Santander son alentadoras. Confirman que la República Dominicana ha construido una base macroeconómica respetable y que sus políticas generan atención positiva en los mercados internacionales. Pero el país no puede conformarse con ser una economía “bien vista”. Debe aspirar a ser una sociedad mejor vivida. La credibilidad financiera es importante; la credibilidad social es indispensable. El gran desafío dominicano no es solo crecer más, sino crecer mejor; no solo atraer capital, sino distribuir oportunidades; no solo ganar la confianza de los mercados, sino merecer cada día la confianza de su propio pueblo.

Ahí reside la verdadera prueba de madurez nacional. Porque cuando la estabilidad macroeconómica se convierte en bienestar tangible, cuando la inversión se transforma en empleos dignos, cuando la disciplina fiscal financia servicios públicos de calidad y cuando la confianza internacional se traduce en esperanza ciudadana, entonces el país no solo mejora su calificación: mejora su destino.


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La confianza internacional y el desafío dominicano de convertir estabilidad en desarrollo

La revisión al alza de J. P. Morgan, las valoraciones de Bank of America, Fitch Ratings y Santander, y el reconocimiento de organismos multilaterales a la resiliencia dominicana no deben asumirse como una medalla de llegada, sino como una exigente señal de partida: el país ha ganado credibilidad macroeconómica, pero ahora debe transformar esa confianza en productividad, inversión territorial, empleos formales, innovación, cohesión social y bienestar duradero.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

Resumen

La República Dominicana atraviesa una coyuntura económica de alta relevancia estratégica. En un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad petrolera, presiones inflacionarias, condiciones financieras restrictivas y reconfiguración de las cadenas globales de suministro, importantes bancos de inversión, calificadoras de riesgo y organismos multilaterales han coincidido en destacar la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos dominicanos, la credibilidad de su política económica y fiscal, y las perspectivas favorables de su perfil crediticio. J. P. Morgan revisó al alza su proyección de crecimiento económico para 2026, de 3.5 % a 4.3 %; Bank of America elevó su recomendación sobre la deuda externa dominicana; Fitch Ratings valoró los efectos fiscales de la Ley 30-26; y Santander consideró que el Plan Anticrisis fortalece la flexibilidad fiscal, la liquidez y la sostenibilidad de la deuda. [bancentral.gov.do], [inmobiliario.do]

Estas señales favorables se producen en un contexto en el que el Banco Central de la República Dominicana reporta una expansión interanual del Indicador Mensual de Actividad Económica de 4.7 % en mayo de 2026, una inflación interanual de 5.67 % en junio, una tasa de política monetaria de 5.25 % en julio y reservas internacionales brutas por US$15,821.6 millones. A ello se suman el dinamismo del turismo, con 6,616,671 visitantes entre enero y junio de 2026, y el flujo de remesas, que alcanzó US$6,219.3 millones en el primer semestre del año, variables que refuerzan la estabilidad externa y la generación de divisas. [hacienda.gob.do] [dr1.com], [our.today]

Sin embargo, este documento sostiene que la confianza internacional no debe derivar en complacencia. La estabilidad macroeconómica constituye una condición necesaria, pero no suficiente, para el desarrollo. El desafío dominicano consiste en convertir esa confianza en una agenda estructural de productividad, formalización laboral, diversificación productiva, desarrollo territorial, transformación digital, resiliencia climática, eficiencia fiscal y fortalecimiento institucional. Desde una perspectiva de política pública, el país necesita pasar de una economía “bien vista” por los mercados a una sociedad “mejor vivida” por sus ciudadanos.

Palabras clave: economía dominicana, estabilidad macroeconómica, política fiscal, calificadoras de riesgo, productividad, informalidad, desarrollo territorial, inversión, nearshoring, resiliencia climática.

Introducción

La República Dominicana vuelve a colocarse en una posición favorable ante los mercados internacionales. No se trata de un dato menor ni de un acontecimiento aislado. En las últimas semanas, J. P. Morgan, Bank of America, Fitch Ratings y Santander han coincidido en destacar la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos del país, la credibilidad de su política económica y fiscal, y las perspectivas favorables para su perfil crediticio. La Presidencia de la República informó que estas valoraciones reflejan confianza en la capacidad dominicana para preservar la estabilidad macroeconómica, sostener las finanzas públicas y mantener una trayectoria de crecimiento resiliente. [bancentral.gov.do]

J. P. Morgan revisó al alza su proyección de crecimiento económico para la República Dominicana en 2026, elevándola de 3.5 % a 4.3 %, al considerar que la economía ha mostrado un desempeño más robusto de lo previsto. Bank of America, por su parte, elevó su recomendación sobre la deuda externa dominicana, destacando la fortaleza del turismo como soporte del crecimiento y como elemento que aumenta el atractivo de los bonos soberanos para los inversionistas internacionales. [bancentral.gov.do], [inmobiliario.do]

Fitch Ratings valoró que la Ley 30-26 sobre Medidas Procrecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional puede contribuir a amortiguar impactos fiscales derivados del aumento de los precios internacionales del petróleo, mientras Santander consideró que el Plan Anticrisis fortalece la flexibilidad fiscal, reduce riesgos de deterioro de las cuentas públicas y mejora indicadores de liquidez y sostenibilidad de la deuda. [bancentral.gov.do], [inmobiliario.do]

La lectura inmediata es positiva: los mercados observan a la República Dominicana como una economía con capacidad de resistencia, estabilidad relativa y fundamentos macroeconómicos confiables. Pero la lectura estratégica debe ser más profunda. La pregunta central no es solo si el país está siendo bien valorado por bancos de inversión y calificadoras de riesgo. La pregunta decisiva es qué hará la República Dominicana con esa confianza. La estabilidad es una plataforma. No puede ser el destino final.

En términos de desarrollo, una economía puede crecer, atraer inversión, recibir buenas evaluaciones externas y mejorar su percepción crediticia, pero si ese desempeño no se traduce en mejores empleos, salarios dignos, servicios públicos eficientes, reducción de desigualdades, productividad empresarial, innovación, desarrollo regional equilibrado y oportunidades reales para la juventud, entonces la estabilidad corre el riesgo de convertirse en una vitrina admirada desde fuera, pero insuficientemente sentida desde dentro.

Marco macroeconómico reciente: resiliencia con presiones latentes

Los indicadores recientes muestran que la economía dominicana mantiene señales importantes de recuperación y resiliencia. El Banco Central de la República Dominicana reportó que el Indicador Mensual de Actividad Económica registró una variación interanual de 4.7 % en mayo de 2026 y una expansión acumulada de 4.2 % entre enero y mayo. Estos datos sugieren una mejora del ritmo económico después de un crecimiento del PIB real de 2.1 % en 2025, inferior al 5.0 % registrado en 2024. [hacienda.gob.do]

En materia de precios, la inflación interanual alcanzó 5.67 % en junio de 2026, mientras la inflación subyacente se ubicó en 4.96 %. Estas cifras muestran presiones superiores al centro de la meta oficial de inflación, aunque todavía dentro de un marco de política monetaria vigilante, con una tasa de política monetaria de 5.25 % anual en julio de 2026. [hacienda.gob.do]

El frente externo ofrece señales de fortaleza. Las reservas internacionales brutas se ubicaron en US$15,821.6 millones en junio de 2026, mientras la cuenta corriente pasó de un déficit de 3.7 % del PIB en 2023 a 3.0 % en 2024 y 1.2 % en 2025, según datos publicados por el Banco Central. Estos indicadores contribuyen a sostener la confianza de inversionistas, acreedores, calificadoras y organismos multilaterales. [hacienda.gob.do]

El Ministerio de Hacienda y Economía, en su Panorama Macroeconómico 2026-2030, proyectó para 2026 un crecimiento del PIB real en un rango de 3.50 % a 4.00 %, con un valor central de 3.75 %, en un escenario internacional condicionado por conflictos geopolíticos, riesgos energéticos y presiones inflacionarias. El mismo informe proyectó que la inflación podría cerrar el año en 4.75 %, con un promedio anual de 5.20 %, debido al impacto de los precios energéticos sobre una economía importadora neta de petróleo y derivados. [publicatio...s.iadb.org]

El Fondo Monetario Internacional también ha reconocido que la República Dominicana cuenta con fundamentos económicos sólidos y espacio de política para responder ante riesgos externos. Sin embargo, el organismo ha subrayado que las reformas fiscales y estructurales, especialmente en el sector eléctrico, son fundamentales para aumentar el crecimiento de mediano plazo, reducir vulnerabilidades y fortalecer la resiliencia frente a desastres naturales. [infobae.com]

Este marco permite una conclusión equilibrada: la economía dominicana mantiene fortalezas relevantes, pero opera en un entorno global exigente. La estabilidad lograda debe protegerse con prudencia macroeconómica, pero también debe utilizarse como palanca para enfrentar los problemas estructurales que limitan el salto hacia un desarrollo más inclusivo y sofisticado.

La confianza internacional como activo estratégico

La confianza internacional es un activo intangible, pero produce efectos concretos. Puede reducir primas de riesgo, mejorar el acceso al financiamiento, fortalecer el atractivo de los bonos soberanos, ampliar el margen de maniobra fiscal, atraer inversión extranjera directa y consolidar una imagen país favorable. En el caso dominicano, la coincidencia de J. P. Morgan, Bank of America, Fitch Ratings y Santander sugiere que los mercados observan positivamente la estabilidad fiscal, la recuperación económica, la fortaleza del turismo, la sostenibilidad relativa de la deuda y la capacidad institucional para responder ante choques externos. [bancentral.gov.do], [inmobiliario.do]

El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, afirmó que la coincidencia de estos análisis constituye una señal importante de confianza para el país, al indicar que instituciones independientes de prestigio internacional reconocen la fortaleza de la economía dominicana y el compromiso gubernamental con la estabilidad macroeconómica, la sostenibilidad fiscal y la mejora del perfil crediticio. [bancentral.gov.do]

Esa afirmación es válida, pero debe ser leída con sobriedad. La confianza externa no debe convertirse en triunfalismo interno. Debe convertirse en disciplina, responsabilidad y reformas. Las calificadoras y bancos de inversión evalúan principalmente capacidad de pago, sostenibilidad fiscal, liquidez externa, crecimiento, estabilidad institucional y riesgo soberano. Pero el desarrollo nacional exige una medición más amplia: calidad del empleo, reducción de informalidad, productividad, equidad territorial, movilidad social, mejora educativa, seguridad ciudadana, transformación digital y capacidad del Estado para convertir recursos públicos en bienes colectivos.

Por eso, este documento plantea una distinción fundamental: la credibilidad financiera es necesaria, pero la credibilidad social es indispensable. Un país puede mejorar su calificación o su percepción de riesgo, pero si la ciudadanía no percibe mejoras concretas en su vida cotidiana, la estabilidad pierde legitimidad social. La macroeconomía ordenada debe llegar a la mesa familiar, al empleo formal, al transporte digno, al hospital eficiente, a la escuela de calidad, al acceso al agua, a la seguridad y a las oportunidades productivas en las provincias.

Turismo, remesas y estabilidad externa: fortalezas que deben evolucionar

El turismo continúa siendo una de las columnas centrales del modelo económico dominicano. Durante el primer semestre de 2026, la República Dominicana recibió 6,616,671 visitantes, un crecimiento de 7.7 % respecto al mismo período de 2025 y de 11 % en comparación con 2024. Del total, 4,963,542 correspondieron a turistas por vía aérea y 1,653,129 a cruceristas por vía marítima. [dr1.com], [mondaq.com]

Estas cifras confirman la relevancia del turismo como generador de divisas, empleo, inversión, conectividad y posicionamiento internacional. También explican por qué Bank of America destacó este sector como uno de los soportes del crecimiento dominicano y como un factor favorable para el atractivo de la deuda soberana. [inmobiliario.do], [dr1.com]

Pero el éxito turístico no debe conducir a complacencia. La dependencia de mercados emisores específicos, la vulnerabilidad frente a crisis sanitarias, fenómenos climáticos, sargazo, costos energéticos, seguridad, congestión territorial y presiones ambientales obligan a repensar el modelo. El dato de que Estados Unidos representó el 53 % de los turistas recibidos en junio de 2026 muestra la importancia de ese mercado, pero también evidencia la necesidad de diversificar origen de visitantes, productos turísticos y destinos internos. [dr1.com]

Las remesas constituyen otro soporte clave. El Banco Central informó que los flujos de remesas alcanzaron US$6,219.3 millones entre enero y junio de 2026, con un crecimiento interanual de 6.7 %. En junio se recibieron US$1,049.3 millones, cifra 13.6 % superior a la de igual mes de 2025. Estados Unidos originó el 81.4 % de los flujos formales recibidos en junio, lo que confirma el peso económico de la diáspora dominicana. [our.today]

No obstante, las remesas no deben ser observadas únicamente como ingreso de consumo. Deben convertirse en una plataforma de ahorro, inversión, vivienda, emprendimiento, bancarización y desarrollo provincial. Una estrategia económica madura debe crear instrumentos para que la diáspora participe en proyectos productivos seguros, transparentes y territorialmente relevantes.

Perspectivas internacionales: de la resiliencia a la transformación estructural

Las valoraciones positivas de bancos de inversión y calificadoras deben complementarse con el diagnóstico de organismos multilaterales que han estudiado restricciones estructurales más profundas. El Banco Mundial sostiene que la República Dominicana ha crecido con rapidez en comparación con el promedio latinoamericano durante las últimas dos décadas y que casi tres millones de personas han salido de la pobreza. Sin embargo, advierte que el país debe elevar la productividad, crear empleos de calidad y fortalecer el capital humano si aspira a convertirse en una economía de ingresos altos hacia 2036. [hacienda.gob.do]

El Banco Mundial también ha señalado que la pobreza alcanzó 14.0 % en 2024 bajo la línea de US$8.30 diarios en paridad de poder adquisitivo de 2021, que la deuda pública se mantiene por encima de niveles prepandemia, alrededor de 58 % del PIB, y que los pagos de intereses absorben más de 3 % del PIB, reduciendo el espacio fiscal para inversión pública. [elvocerodo...nicano.com]

El FMI, por su parte, proyectó que el crecimiento dominicano podría acelerarse a 4.5 % en 2026 y converger hacia una tendencia de largo plazo cercana al 5 %, con inflación alrededor de la meta y un déficit de cuenta corriente cercano al 2.5 % del PIB, financiado por inversión extranjera directa. Aun así, el organismo subraya la importancia de reformas fiscales, eficiencia del gasto, reducción de pérdidas eléctricas y fortalecimiento de la resiliencia ante riesgos externos y desastres naturales. [infobae.com]

La OCDE, a través de su Estudio Multidimensional de la República Dominicana, identificó tres áreas críticas para avanzar hacia un desarrollo más inclusivo y sostenible: creación de mejores empleos, movilización de más recursos financieros para el desarrollo y transformación digital como motor de progreso. En esa misma línea, el análisis de la OCDE recomienda racionalizar exenciones fiscales para aumentar la capacidad recaudatoria y mejorar el impacto del sistema tributario en términos de equidad, eficiencia y simplicidad. [presidencia.gob.do], [situr.mitur.gob.do] [situr.mitur.gob.do]

El Banco Interamericano de Desarrollo aporta una dimensión adicional. En su informe macroeconómico regional de 2026, el BID plantea que América Latina y el Caribe enfrentan un escenario global complejo, marcado por tensiones geopolíticas, cambios en políticas comerciales y tasas de interés internacionales todavía elevadas. No obstante, reconoce que la región ha mostrado resiliencia gracias al fortalecimiento de sus marcos de política económica. [bancentral.gov.do]

El BID también advierte que los principales desafíos regionales incluyen bajo crecimiento de la productividad, deuda pública elevada y condiciones de financiamiento restrictivas, aunque identifica nuevas oportunidades en digitalización, inteligencia artificial, integración comercial y transformación productiva. Para la República Dominicana, esta lectura implica que la confianza financiera debe ser utilizada para atraer inversiones hacia sectores de mayor valor agregado, no solamente hacia actividades tradicionales. [bancentral.gov.do]

Una investigación del BID sobre productividad, mala asignación de recursos y regímenes tributarios especiales en la República Dominicana encontró que ciertas distorsiones fiscales pueden afectar negativamente la productividad total de los factores y permitir que empresas grandes e improductivas se beneficien de esquemas originalmente diseñados para pequeñas unidades productivas. Este hallazgo es crucial: no toda exención genera desarrollo, no todo incentivo produce productividad y no todo crecimiento sectorial se traduce automáticamente en bienestar. [diariolibre.com]

La CEPAL también ofrece una advertencia importante. La región latinoamericana continúa atrapada en una dinámica de bajo crecimiento, con escasa inversión, productividad insuficiente, mercados laborales poco dinámicos y altos niveles de desigualdad. Aunque la CEPAL revisó al alza la proyección de crecimiento dominicano para 2026, ubicándola en torno al 4.0 %, también advirtió que el contexto regional permanece condicionado por tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas e inflación global. [diariolibre.com] [centralnot...ias.gob.do], [diariolibre.com]

El diagnóstico internacional converge en una tesis central: la República Dominicana tiene estabilidad, reputación y potencial, pero necesita reformas estructurales para convertir crecimiento en desarrollo inclusivo. La resiliencia es una virtud. Pero no basta con resistir. El próximo salto exige transformar.

El problema estructural: crecimiento sin suficiente productividad formal

Uno de los principales desafíos dominicanos es que el crecimiento económico no siempre se traduce en productividad, formalización laboral y salarios de calidad. La informalidad continúa siendo una restricción central del modelo. Informes recientes basados en la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo indican que en el primer trimestre de 2026 la economía dominicana sumó 118,631 nuevos ocupados, pero 98,127 fueron empleos informales, equivalentes al 82.7 % de los nuevos puestos creados. La tasa de informalidad laboral se ubicó en 54.1 %. [elnacional.com.do]

AMCHAMDR ha señalado que la informalidad persiste incluso durante períodos de crecimiento económico, lo que confirma que no se trata de un fenómeno meramente coyuntural, sino de una condición estructural que requiere políticas específicas.

Este punto es esencial. Una economía puede crecer sin formalizar suficientemente. Puede crear ocupación sin crear protección social. Puede expandir servicios sin elevar productividad. Puede atraer inversión sin encadenar proveedores nacionales. Por eso, la agenda de desarrollo debe concentrarse en producir más valor por trabajador, formalizar unidades productivas, reducir trabas regulatorias, mejorar acceso a financiamiento, capacitar fuerza laboral y conectar sectores dinámicos con mipymes nacionales.

Propuestas de políticas públicas para convertir confianza en desarrollo

La República Dominicana necesita una agenda de reformas que transforme la confianza internacional en desarrollo nacional. Las siguientes propuestas buscan orientar una hoja de ruta de mediano y largo plazo.

1. Pactar una estrategia nacional de productividad

El país debe crear un Pacto Nacional por la Productividad que articule Gobierno, sector privado, academia, sindicatos, zonas francas, turismo, agroindustria, mipymes e instituciones de formación técnica. Este pacto debe establecer metas verificables en productividad laboral, innovación, digitalización, logística, adopción tecnológica, formación dual y transferencia de conocimiento.

La CEPAL y el BID coinciden en que la baja productividad limita el crecimiento regional, mientras estudios del BID sobre República Dominicana muestran que ciertas distorsiones fiscales y regulatorias pueden afectar la asignación eficiente de recursos. [diariolibre.com], [diariolibre.com]

2. Revisar los incentivos fiscales bajo criterios de impacto

La política de incentivos debe pasar de una lógica de privilegio sectorial a una lógica de desempeño medible. Todo régimen especial debe evaluarse según inversión nueva, empleo formal, exportaciones, innovación, transferencia tecnológica, encadenamientos locales, desarrollo territorial y retorno fiscal neto.

La OCDE ha recomendado racionalizar exenciones fiscales para fortalecer la capacidad recaudatoria y mejorar la equidad del sistema tributario, mientras el BID ha documentado que ciertas disposiciones tributarias pueden contribuir a mala asignación de recursos. [situr.mitur.gob.do], [diariolibre.com]

3. Impulsar una reforma fiscal integral con legitimidad social

La discusión fiscal debe superar el enfoque de corto plazo. No se trata únicamente de recaudar más, sino de recaudar mejor, gastar mejor y rendir cuentas mejor. La reforma debe ampliar la base tributaria, combatir evasión, revisar exenciones regresivas, simplificar obligaciones para mipymes, fortalecer la administración tributaria y garantizar que los nuevos recursos financien servicios públicos visibles.

El Banco Mundial ha recomendado mejorar la eficiencia del gasto público y ampliar la base tributaria como parte de una estrategia para elevar productividad e inclusión. [hacienda.gob.do]

4. Crear un sistema nacional de evaluación del gasto público

La sostenibilidad fiscal no dependerá solo de los ingresos. Dependerá también de la calidad del gasto. Se propone crear un sistema nacional de evaluación del gasto público con auditorías de desempeño, presupuestos por resultados, indicadores de impacto, revisión de programas duplicados y publicación ciudadana de resultados.

Esta propuesta responde a la preocupación del Banco Mundial sobre el espacio fiscal limitado por pagos de intereses superiores al 3 % del PIB y a la necesidad de mejorar eficiencia para ampliar inversión pública. [elvocerodo...nicano.com]

5. Formalizar el empleo mediante incentivos inteligentes

La formalización laboral debe ser una estrategia de desarrollo, no solo de fiscalización. Se requiere un régimen simplificado para microempresas, seguridad social gradual para trabajadores independientes, reducción de costos de entrada, ventanilla digital única, incentivos temporales a nuevos empleos formales y acceso preferencial a crédito público para empresas formalizadas.

La elevada participación del empleo informal en los nuevos puestos creados durante el primer trimestre de 2026 demuestra que el crecimiento económico por sí solo no resuelve el problema laboral. [elnacional.com.do]

6. Convertir el turismo en plataforma productiva territorial

El turismo debe ser una plataforma de integración productiva nacional. El país debe promover compras locales certificadas en hoteles, encadenamientos con agricultura, pesca, agroindustria, artesanía, gastronomía, industrias creativas, transporte local, cultura y turismo comunitario.

Con más de 6.6 millones de visitantes en el primer semestre de 2026, el turismo dominicano tiene capacidad para irradiar ingresos hacia provincias, productores y mipymes si se diseñan políticas deliberadas de encadenamiento. [dr1.com], [mondaq.com]

7. Promover una política de nearshoring de segunda generación

El nearshoring no debe limitarse a captar empresas por cercanía geográfica o costos competitivos. La República Dominicana debe orientar su estrategia hacia manufactura avanzada, dispositivos médicos, farmacéutica, logística regional, servicios globales, comercio electrónico, semiconductores auxiliares, energías limpias y economía digital.

El FMI ha señalado que el país podría beneficiarse de nuevos flujos de inversión extranjera directa derivados de cambios en las políticas comerciales globales. [infobae.com]

8. Reformar la educación técnica y la formación profesional

El crecimiento futuro dependerá de la disponibilidad de talento. El país necesita alinear la educación técnica, universitaria y profesional con sectores estratégicos: logística, idiomas, programación, inteligencia artificial, manufactura avanzada, turismo sostenible, agroindustria, energías renovables, ciberseguridad y servicios globales.

El Banco Mundial ha subrayado que el fortalecimiento del capital humano y la alineación de la educación con el mercado laboral son condiciones esenciales para alcanzar empleos de calidad y mayor productividad. [hacienda.gob.do]

9. Acelerar la reforma del sector eléctrico

La reforma eléctrica debe entenderse como una política fiscal, productiva y social. Reducir pérdidas, mejorar la gestión de distribuidoras, revisar subsidios, fortalecer redes, expandir energías renovables y transparentar costos es indispensable para reducir presiones fiscales y mejorar competitividad.

El FMI ha insistido en que las reformas del sector eléctrico son claves para fortalecer el crecimiento de mediano plazo y reducir riesgos fiscales. [infobae.com]

10. Crear fondos regionales de inversión productiva

La confianza internacional debe llegar a las provincias. Se propone crear fondos regionales de inversión productiva orientados a agroindustria, innovación local, turismo sostenible, manufactura ligera, logística, economía naranja y mipymes exportadoras.

El Banco Mundial ha recomendado aprovechar el potencial de zonas marginadas y poblaciones desatendidas para lograr una transformación estructural más inclusiva. [hacienda.gob.do]

11. Transformar las remesas en ahorro e inversión

Las remesas deben pasar de ser predominantemente un flujo de consumo a convertirse también en instrumento de inversión. Se propone crear cuentas de ahorro para la diáspora, bonos comunitarios, fondos de vivienda productiva, financiamiento para mipymes familiares y proyectos provinciales con participación de dominicanos en el exterior.

El flujo de US$6,219.3 millones en remesas durante el primer semestre de 2026 confirma el enorme potencial de la diáspora como actor financiero del desarrollo nacional. [our.today]

12. Desarrollar una estrategia fiscal de resiliencia climática

La República Dominicana debe crear una arquitectura fiscal para enfrentar desastres naturales, eventos climáticos extremos, sequías, inundaciones y riesgos costeros. Esta estrategia debe incluir seguros paramétricos, fondos de contingencia, infraestructura adaptativa, protección de cuencas, agricultura climáticamente inteligente y planificación territorial.

El FMI ha advertido que la vulnerabilidad frente a desastres naturales sigue siendo un riesgo relevante para la economía dominicana. [infobae.com]

13. Fortalecer competencia y reducir barreras regulatorias

El país debe simplificar permisos, digitalizar autorizaciones, reducir barreras de entrada, fortalecer la política de competencia y eliminar regulaciones que favorezcan innecesariamente a empresas establecidas. Esto aumentaría la productividad y facilitaría la entrada de nuevos actores empresariales.

El Banco Mundial ha recomendado promover competencia, reducir barreras de entrada y revisar regulaciones que afectan el dinamismo empresarial. [hacienda.gob.do]

14. Crear una agenda nacional de inteligencia artificial y transformación digital productiva

La transformación digital debe ser una política industrial y social. Se propone impulsar adopción de inteligencia artificial en mipymes, interoperabilidad estatal, gobierno de datos, ciberseguridad, servicios públicos predictivos, capacitación digital y plataformas de productividad empresarial.

La OCDE identificó la transformación digital como una de las áreas críticas para el desarrollo inclusivo y sostenible dominicano, mientras el BID señala que la digitalización y la inteligencia artificial abren oportunidades de crecimiento para América Latina y el Caribe. [presidencia.gob.do], [bancentral.gov.do]

Conclusión

La República Dominicana ha conquistado un activo valioso: confianza. La revisión al alza de J. P. Morgan, las valoraciones de Bank of America, Fitch Ratings y Santander, el reconocimiento del FMI a los fundamentos económicos dominicanos, las recomendaciones del Banco Mundial sobre productividad y empleos de calidad, las advertencias de la OCDE sobre capacidad fiscal y transformación digital, los análisis del BID sobre productividad y resiliencia, y la lectura de la CEPAL sobre el bajo crecimiento regional configuran un diagnóstico convergente: el país tiene estabilidad, reputación y potencial, pero necesita profundizar reformas para convertir crecimiento en desarrollo. [bancentral.gov.do], [infobae.com], [hacienda.gob.do], [situr.mitur.gob.do], [bancentral.gov.do], [diariolibre.com]

La confianza internacional no debe ser el punto final del camino. Debe ser el inicio de una etapa más exigente. La República Dominicana no puede conformarse con ser una economía bien vista por los mercados. Debe aspirar a ser una sociedad mejor vivida por su gente. La credibilidad financiera importa, pero la credibilidad social es indispensable.

El país no solo necesita crecer más. Necesita crecer mejor. No solo atraer capital. Necesita distribuir oportunidades. No solo mejorar su perfil crediticio. Necesita mejorar la vida cotidiana de sus ciudadanos. No solo aumentar el turismo. Necesita encadenar producción nacional. No solo recibir remesas. Necesita convertirlas en ahorro, inversión y emprendimiento. No solo preservar estabilidad. Necesita construir productividad, innovación, resiliencia y equidad territorial.

Ahí reside la verdadera prueba de madurez nacional. Cuando la estabilidad macroeconómica se convierte en bienestar tangible, cuando la inversión se transforma en empleos dignos, cuando la disciplina fiscal financia servicios públicos de calidad, cuando la confianza internacional se traduce en esperanza ciudadana y cuando el crecimiento deja de ser una cifra distante para convertirse en una realidad compartida, entonces la República Dominicana no solo mejora su calificación: mejora su destino.

Referencias

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Banco Central de la República Dominicana. (2026, 9 de julio). BCRD informa que los flujos de remesas alcanzaron los US$6,219.3 millones entre enero y junio de 2026. https://www.bancentral.gov.do/a/d/6609-bcrd-informa-que-los-flujos-de-remesas-alcanzaron-los-us62193-millones-entre-enero-y-junio-de-2026

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Ministerio de Hacienda y Economía. (2026, junio). Panorama Macroeconómico 2026-2030. https://www.hacienda.gob.do/wp-content/uploads/2026/06/Panorama-Macroeconomico-2026-2030-junio-2026_compressed.pdf

Noticias SIN. (2026, 2 de julio). Turismo rompe récords en llegadas con 6.6 millones de visitantes. https://noticiassin.com/pais/turismo/2026/07/02/turismo-dominicano-rompe-record-con-6-6-millones-2047044/

Presidencia de la República Dominicana. (2026, 14 de julio). Calificadoras de riesgo y banca internacional coinciden en destacar la fortaleza de la economía dominicana. https://presidencia.gob.do/noticias/calificadoras-de-riesgo-y-banca-internacional-coinciden-en-destacar-la-fortaleza-de-la

Tax Expenditures Lab. (2022, 28 de diciembre). Multi-dimensional review of the Dominican Republic: An OECD development pathway report. https://www.taxexpenditures.org/2022/12/28/multi-dimensional-review-of-the-dominican-republic-an-oecd-development-pathway-report/

[diariolibre.com]

Entidades internacionales destacan fortaleza de la economía dominicana J. P. Morgan dice el país ha mostrado un desempeño más robusto de lo previsto Diario Libre | Santo Domingo - jul. 13, 2026 | 05:31 p. m.| 2 min de lectura

Entidades internacionales destacan fortaleza de la economía dominicana
Vista aérea de una parte del Distrito Nacional. (ARCHIVO DIARIO LIBRE)

Una calificadora de riesgo y tres entidades financieras destacaron la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos de la República Dominicana, la credibilidad de su política económica y fiscal y las perspectivas favorables para el perfil crediticio. 

J.P. Morgan revisó al alza su proyección de crecimiento para el país en 2026, elevándolo de 3.5 % a 4.3 %, al considerar que la economía ha mostrado un desempeño más robusto de lo previsto y mantiene fundamentos que la posicionan favorablemente dentro de los mercados emergentes.

Esto de acuerdo a un comunicado del Ministerio de Hacienda y Economía, que indicó que Bank of América también elevó recientemente su recomendación sobre la deuda externa dominicana, destacando la fortaleza del sector turismo, que continúa respaldando el crecimiento económico, lo cual fortalece el atractivo de los bonos soberanos del país para los inversionistas internacionales.

En este contexto, Fitch Ratings señaló que la aprobación de la Ley 30-26 sobre Medidas Procrecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional, contribuirá a mitigar el impacto fiscal derivado del aumento de los precios internacionales del petróleo, además de fortalecer las finanzas públicas y preservar la estabilidad macroeconómica.

La calificadora destacó, además, que el fortalecimiento de la base de ingresos públicos, junto con la recuperación del crecimiento económico y la resiliencia demostrada por la economía constituyen factores positivos para la evolución futura de la calificación soberana del país.

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A estas valoraciones se suma Santander, cuyos economistas consideraron que la aprobación del plan anticrisis fortalece la flexibilidad de la política fiscal, reduce los riesgos de deterioro de las cuentas públicas y mejora los indicadores de liquidez y sostenibilidad de la deuda gracias al incremento de los ingresos estructurales.

La entidad señaló que esta iniciativa incrementa el potencial de mejoras futuras en la calificación crediticia de la República Dominicana dentro de la categoría BB. Importante señal En ese sentido, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, afirmó que la coincidencia de estos análisis constituye una importante señal de confianza para el país.

"Que instituciones independientes de reconocido prestigio internacional coincidan en destacar la fortaleza de la economía dominicana confirma que las políticas implementadas por el Gobierno continúan fortaleciendo la confianza de los mercados." Magín Díaz Ministro de Hacienda y Economía “ Leer más Banco Central: a pesar de escenario complejo economía crecerá cerca de un 4 % este año

https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2026/07/13/destacan-fortaleza-de-la-economia-dominicana/3598488