lunes, 20 de julio de 2026

Debajo de la Plaza de la Bandera circula el futuro | “Debajo de esta plaza circulará el futuro; sobre ella permanece nuestra historia”, presidente @LuisAbinader

Debajo de la Plaza de la Bandera circula el futuro

La inauguración del túnel de la Plaza de la Bandera no debe leerse solo como una obra vial de 1.2 kilómetros, sino como una decisión de Estado que convierte movilidad, tiempo ciudadano, conectividad regional e identidad nacional en una misma política pública de desarrollo.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La inauguración del túnel de la Plaza de la Bandera marca un punto de inflexión en la forma en que la República Dominicana comienza a entender la infraestructura pública: no como cemento aislado, no como una obra para la fotografía oficial ni como una intervención desconectada del tejido social, sino como una herramienta estratégica para ordenar la ciudad, reducir desigualdades territoriales, conectar regiones productivas y devolver valor al tiempo de la gente. En un país que crece, se expande, se urbaniza y exige respuestas más eficientes a sus problemas cotidianos, abrir un paso soterrado bajo uno de los espacios más simbólicos de la nación equivale a afirmar que el desarrollo debe avanzar sin sepultar la memoria, y que la modernidad tiene sentido cuando respeta la historia sobre la cual se construye.

El presidente Luis Abinader inauguró una obra que, por su naturaleza y ubicación, trasciende la ingeniería vial. El túnel de 1.2 kilómetros, con cuatro carriles y capacidad para movilizar alrededor de 2,500 vehículos por hora, interviene uno de los puntos más críticos de la movilidad del Gran Santo Domingo: la salida hacia la región Sur. Durante años, la Plaza de la Bandera fue, al mismo tiempo, emblema patrio y nudo urbano; lugar de reverencia cívica y escenario de largos congestionamientos; monumento de identidad nacional y punto de desgaste diario para miles de ciudadanos que perdían tiempo, combustible, productividad y calidad de vida en un cuello de botella estructural. Resolver ese conflicto no era un lujo: era una necesidad impostergable de planificación pública.

Hay obras que se miden por su longitud, por su inversión o por su capacidad técnica. Esta, sin embargo, debe medirse también por el valor social del tiempo recuperado. Cuando el presidente Abinader plantea que gobernar implica respetar el tiempo de los ciudadanos, coloca la discusión en un plano más profundo: la movilidad no es únicamente un asunto de tránsito, sino de dignidad cotidiana. Cada minuto atrapado en un tapón representa estrés, deterioro ambiental, pérdida económica, retrasos familiares, menos descanso y menos productividad. En ese sentido, una infraestructura bien concebida no solo mueve vehículos; mueve oportunidades, disciplina el crecimiento urbano y reduce la fricción que impide a una sociedad funcionar con mayor eficiencia.

La inversión de RD$3,300 millones, financiada con recursos provenientes de la renegociación del contrato de concesión con Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI, añade otro elemento sustantivo al análisis. La obra pone sobre la mesa una idea poderosa: la administración responsable de los recursos públicos puede traducirse en resultados tangibles cuando existe visión de Estado. No se trata únicamente de renegociar mejor, sino de convertir decisiones financieras en infraestructura de alto impacto social. En tiempos en que la ciudadanía exige transparencia, eficiencia y retorno concreto de las políticas públicas, esta intervención muestra cómo un acuerdo bien gestionado puede transformarse en movilidad, seguridad vial, competitividad y bienestar.

Pero el túnel de la Plaza de la Bandera no puede analizarse como una pieza suelta. Su verdadero alcance aparece cuando se inserta dentro de una estrategia más amplia de conectividad hacia el Sur, una región históricamente marcada por enormes potencialidades y por deudas acumuladas en materia de infraestructura. El paso a desnivel de Pintura, las circunvalaciones de Baní y Azua, el avance del teleférico hacia Haina, la conexión con el Metro de Los Alcarrizos y las mejoras en carreteras que enlazan San Cristóbal, Peravia, Azua, Barahona y Pedernales forman parte de una misma narrativa territorial: acercar el Sur a la capital y acercar la capital al Sur. Esa integración no solo facilita el transporte de personas; también abre rutas para el comercio, el turismo, la logística, la inversión y la cohesión nacional.

Durante décadas, hablar del desarrollo del Sur fue muchas veces hablar de promesas postergadas. Hoy, sin caer en triunfalismos prematuros, resulta evidente que una región con activos naturales, culturales, turísticos, agrícolas y estratégicos requiere infraestructura para convertir potencial en realidad. Ningún territorio se desarrolla plenamente si permanece desconectado, si sus productos tardan demasiado en llegar a los mercados, si sus habitantes enfrentan barreras para acceder a servicios, empleos y oportunidades, o si sus destinos turísticos dependen de vías insuficientes. Por eso, una obra ubicada en Santo Domingo puede tener una lectura regional: al descongestionar la salida hacia el Sur, también se mejora la puerta de entrada a una nueva etapa de articulación económica.

La Plaza de la Bandera añade, además, una dimensión simbólica que no debe subestimarse. Intervenir un espacio de semejante peso histórico exigía prudencia, sensibilidad urbana y respeto patrimonial. La frase del mandatario —“Debajo de esta plaza circulará el futuro; sobre ella permanece nuestra historia”— resume con fuerza el dilema central de toda nación que desea modernizarse sin romper con sus raíces. El desarrollo que desconoce la memoria termina siendo arrogante; la memoria que rechaza toda modernización corre el riesgo de volverse inmóvil. Esta obra intenta conciliar ambos planos: preservar el significado de un espacio emblemático mientras debajo de él se instala una solución vial propia de una ciudad que ya no puede seguir funcionando con respuestas del pasado.

También conviene destacar que la intervención no se limita al túnel como estructura física. La renovación integral de la Plaza de la Bandera refuerza la idea de que los espacios públicos deben ser recuperados para la ciudadanía. Una ciudad no se define solo por la velocidad de sus avenidas, sino por la calidad de sus lugares comunes, por la seguridad de sus recorridos, por la belleza de sus símbolos y por la posibilidad de que sus habitantes se reconozcan en ellos. Si la infraestructura vial resuelve el flujo, el espacio público reconstruye pertenencia. Ambas dimensiones son necesarias para que la modernización urbana sea humana y no simplemente vehicular.

El ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, ha señalado que la obra beneficiará a unas 300,000 personas y que fue ejecutada en aproximadamente un año y medio, un plazo relevante para una infraestructura de esta magnitud. También se han resaltado sus componentes de seguridad: ventilación, extracción de gases, equipos contra incendios, plantas eléctricas de emergencia, monitoreo conectado al Sistema 911 y cuarto de control. Estos elementos importan porque la infraestructura moderna no puede limitarse a abrir paso; debe garantizar operación segura, mantenimiento adecuado y resiliencia ante emergencias. La calidad de una obra pública se prueba no solo el día de su inauguración, sino en la eficiencia con que funciona durante años.

Este túnel llega, además, en un momento en que el Gran Santo Domingo necesita repensar con urgencia su modelo de movilidad. La expansión urbana, el aumento del parque vehicular, la concentración de servicios, la presión sobre las principales avenidas y la necesidad de integrar sistemas de transporte masivo obligan a mirar más allá de soluciones puntuales. Los pasos a desnivel, túneles y corredores viales son importantes, pero deben articularse con políticas de transporte colectivo, ordenamiento territorial, seguridad vial, planificación urbana y desarrollo regional. La gran tarea pendiente es que cada obra forme parte de un sistema y no de una sucesión de respuestas aisladas. En ese desafío, la Plaza de la Bandera puede convertirse en referencia de cómo intervenir con visión integral.

El gobierno del presidente Abinader parece apostar a una premisa clara: la infraestructura no es únicamente inversión física, sino política de desarrollo. Cuando una obra reduce tiempos de traslado, favorece el comercio, mejora la conectividad interprovincial y fortalece la seguridad vial, también incide sobre la competitividad del país. Cuando conecta una capital congestionada con una región de alto potencial, ayuda a redistribuir oportunidades. Cuando utiliza recursos extraordinarios para generar beneficios colectivos, convierte la gestión pública en resultados medibles. Y cuando respeta un símbolo nacional mientras moderniza su entorno, demuestra que progreso e identidad no tienen por qué enfrentarse.

La inauguración del túnel de la Plaza de la Bandera debe ser celebrada, pero también asumida como compromiso. Celebrada porque representa una solución concreta a un problema histórico de movilidad. Asumida como compromiso porque toda gran obra pública exige mantenimiento, fiscalización, educación vial y continuidad en la planificación. El verdadero éxito no será solo el corte de cinta, sino la permanencia de sus beneficios: menos congestión, mayor seguridad, mejor conexión con el Sur y una experiencia urbana más digna para cientos de miles de personas. El país necesita obras que duren, que funcionen y que sirvan; obras que no se agoten en el discurso, sino que se comprueben en la vida diaria.

En el fondo, este túnel habla de una República Dominicana que se mueve, que intenta ordenar su crecimiento y que reconoce que el desarrollo nacional no puede depender de improvisaciones. La salida hacia el Sur no es simplemente una ruta geográfica; es una vía hacia una visión más equilibrada del territorio. Bajo la Plaza de la Bandera circularán vehículos, mercancías, trabajadores, familias y visitantes. Sobre ella seguirá ondeando el símbolo de la nación. Esa convivencia entre movilidad e identidad resume el sentido más profundo de la obra: avanzar sin olvidar, modernizar sin borrar, construir futuro sin renunciar a la historia.

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_El presidente destaca que la obra fue financiada con los recursos obtenidos tras la renegociación del contrato de concesión con Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (AERODOM), una decisión que, afirmó, hoy se traduce en infraestructura estratégica para el desarrollo nacional_

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*Santo Domingo, R.D., 19 de julio de 2026—* El presidente Luis Abinader inauguró este domingo el túnel de la Plaza de la Bandera y la renovación integral de este emblemático espacio público, una obra concebida para transformar la movilidad en el Gran Santo Domingo, agilizar la salida hacia la región Sur y consolidar un corredor vial que impulse el desarrollo económico y social de esa zona del país.

Durante el acto, donde el mandatario estuvo acompañado de la primera dama, Raquel Arbaje, afirmó que la infraestructura representa una de las obras más importantes ejecutadas por su gestión en materia de movilidad urbana, al considerar que permitirá reducir significativamente los tiempos de desplazamiento, descongestionar uno de los puntos de mayor flujo vehicular de la capital y ofrecer una circulación más segura y eficiente para miles de conductores que diariamente utilizan este corredor.
Abinader expresó que este tipo de proyectos reflejan la visión de un Gobierno enfocado en resolver los problemas cotidianos de la población, al señalar que gobernar también significa respetar el tiempo de los ciudadanos y desarrollar obras que mejoren su calidad de vida.

El jefe de Estado explicó que el nuevo sistema vial tiene una extensión de 1.2 kilómetros, cuatro carriles y permite el paso soterrado por debajo de la Plaza de la Bandera, dando continuidad a la avenida Gregorio Luperón y eliminando uno de los principales cuellos de botella del tránsito en la salida hacia las provincias del Sur.
Indicó que la obra requirió una inversión de RD$3,300 millones y resaltó que fue posible gracias a los recursos obtenidos tras la renegociación del contrato de concesión con Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (AERODOM), decisión que calificó como una muestra de administración responsable de los recursos públicos.

El presidente sostuvo que los beneficios de esa renegociación comienzan a materializarse en proyectos de alto impacto para la población, al convertir recursos extraordinarios en infraestructura que mejora la competitividad del país, fortalece la seguridad vial y genera bienestar para miles de familias.
Durante su intervención recordó que la rotonda de la Plaza de la Bandera llegó a soportar más de 2,500 vehículos por hora en los períodos de mayor demanda, situación que provocaba largos congestionamientos y pérdidas de tiempo para quienes seh⁹ desplazaban diariamente entre el Distrito Nacional, Santo Domingo Oeste y las provincias del Sur.

Afirmó que la inauguración del túnel constituye apenas una parte de un plan integral para modernizar la infraestructura vial del país y fortalecer la conectividad con la región Sur, una zona que, según expresó, durante décadas esperó inversiones de esta magnitud para desarrollar plenamente su potencial económico.
En ese sentido, citó como parte de esa estrategia el paso a desnivel de Pintura, las circunvalaciones de Baní y Azua, el avance del Teleférico de Santo Domingo hacia Haina y su conexión con el Metro de Los Alcarrizos, además de las mejoras en las carreteras que comunican San Cristóbal, Peravia, Azua, Barahona y Pedernales.

El mandatario señaló que estas obras forman un eje de desarrollo que permitirá acercar oportunidades, facilitar el comercio, dinamizar el turismo, mejorar el transporte de mercancías y fortalecer la integración entre la capital y toda la región Sur.

Asimismo, destacó que la intervención respetó el valor histórico y simbólico de la Plaza de la Bandera, considerada uno de los espacios más representativos de la identidad nacional. Explicó que el proyecto fue diseñado para modernizar la infraestructura vial sin afectar el patrimonio histórico, integrando desarrollo urbano y conservación.
Abinader manifestó que la Plaza de la Bandera no solo fue restaurada, sino fortalecida como espacio público para el disfrute de la ciudadanía, manteniendo intacto su significado histórico mientras debajo de ella circula una infraestructura concebida para responder a las necesidades del crecimiento urbano.

"Debajo de esta plaza circulará el futuro; sobre ella permanece nuestra historia", expresó el mandatario al definir el significado de la obra, la cual describió como una combinación de progreso, movilidad, identidad nacional y visión de futuro.

Finalmente, el presidente reiteró que el crecimiento sostenido que experimenta la República Dominicana requiere continuar invirtiendo en infraestructuras modernas, eficientes y seguras que acompañen el desarrollo económico del país y eleven la calidad de vida de la población.

Al concluir su discurso, exhortó a los ciudadanos a hacer suyo este nuevo espacio y reafirmó el compromiso de su Gobierno de seguir impulsando proyectos que conecten a todas las regiones del territorio nacional, generen oportunidades y fortalezcan el desarrollo desde Santo Domingo hasta el extremo sur del país.
*Obra beneficiará a unas 300 mil personas*

El ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella dijo que este túnel tiene una longitud de 1.2 kilómetros y fue diseñado para movilizar 2,500 vehículos por hora. 

Asimismo, manifestó que la obra forma parte de la segunda etapa de la solución vial de la zona y que beneficiará a unas 300 mil personas.

La obra comenzó en febrero de 2025 y, según el ministro, fue ejecutada en aproximadamente un año y medio, plazo que calificó como "récord" para una infraestructura de esa magnitud.
Sostuvo que en materia de seguridad, el túnel dispone de sistemas de ventilación y extracción de gases, equipos contra incendios, plantas eléctricas de emergencia, monitoreo conectado al Sistema 9-1-1 y un cuarto de control para la operación de la infraestructura.

Estuvieron presentes, el expresidente, Hipólito Mejía; los presidentes del Senado, Ricardo de los Santos; Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco; los ministros, Administrativo de la Presidencia Andrés Bautista; de Defensa el teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre y el alcalde del municipio Santo Domingo Oeste, Francisco Peña, entre otras personalidades
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🚧✨ Inauguración histórica en Santo Domingo 🇩🇴🚦  

El presidente Luis Abinader dejó inaugurado este domingo el túnel de la Plaza de la Bandera, una obra de 1.2 km con capacidad para 2,500 vehículos por hora, que redefine la movilidad del Gran Santo Domingo y agiliza la salida hacia el Sur. 🛣️  

💰 La infraestructura, con una inversión de RD$3,300 millones, fue posible gracias a los recursos obtenidos tras la renegociación del contrato con AERODOM, convirtiendo fondos extraordinarios en desarrollo estratégico para el país.  

👥 El ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, destacó que la obra beneficiará a más de 300 mil personas, integrando seguridad vial, sistemas de ventilación, monitoreo 9‑1‑1 y conservación del valor histórico de la Plaza de la Bandera.  

🗣️ @LuisAbinader: “Debajo de esta plaza circulará el futuro; sobre ella permanece nuestra historia”.  

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El presidente @luisabinader inaugura el #TunelDelProgreso, el túnel de la Plaza de la Bandera  
#PlazadelaBandera #MovilidadSD #InfraestructuraRD #SantoDomingo #GuasábaraEditor

Debajo de la Plaza de la Bandera circula el futuro

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La verdadera dimensión de una obra pública no siempre se mide por los metros de hormigón, la inversión ejecutada o la complejidad de su ingeniería. Se mide, sobre todo, por su capacidad de transformar la vida diaria de la gente, ordenar el territorio, ampliar oportunidades y expresar una visión de país. Bajo esa mirada, la inauguración del túnel de la Plaza de la Bandera constituye mucho más que la apertura de una infraestructura vial de 1.2 kilómetros: representa una decisión de Estado que convierte movilidad, tiempo ciudadano, conectividad regional e identidad nacional en una misma política pública de desarrollo.

Durante años, la Plaza de la Bandera fue simultáneamente símbolo patrio y punto crítico del tránsito capitaleño. Allí convivían la solemnidad de la memoria nacional con el desgaste cotidiano de miles de ciudadanos atrapados en uno de los cuellos de botella más sensibles del Gran Santo Domingo. Resolver esa contradicción no era un capricho técnico ni una obra de conveniencia coyuntural; era una necesidad impostergable de planificación urbana, eficiencia económica y respeto al tiempo de la población. Porque en una nación moderna, cada minuto perdido en la congestión también es productividad perdida, combustible consumido, estrés acumulado y calidad de vida disminuida.

El presidente Luis Abinader ha colocado esta obra en una perspectiva correcta al señalar que gobernar también significa respetar el tiempo de los ciudadanos. Esa afirmación contiene una definición profunda de liderazgo público. El Estado no solo gobierna cuando legisla, recauda o administra; también gobierna cuando reduce las fricciones que impiden a la sociedad funcionar mejor. Una vía más fluida no solo mueve vehículos: mueve trabajadores, familias, mercancías, estudiantes, turistas, inversión y esperanza. En ese sentido, el túnel de la Plaza de la Bandera no es una intervención aislada, sino una respuesta concreta a una demanda acumulada de orden, seguridad y eficiencia.

La obra, con cuatro carriles, capacidad para movilizar alrededor de 2,500 vehículos por hora y una inversión de RD$3,300 millones, adquiere un valor adicional por su origen financiero. Haber convertido los recursos derivados de la renegociación del contrato de concesión con Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI en infraestructura de alto impacto social es una señal de administración responsable. La buena gestión pública no se proclama: se demuestra cuando las decisiones financieras producen resultados tangibles, cuando los acuerdos extraordinarios se traducen en bienestar colectivo y cuando el ciudadano puede ver, transitar y comprobar el retorno de los recursos del Estado.

Pero el alcance estratégico de este túnel se comprende mejor dentro de una visión territorial más amplia. La salida hacia el Sur no es simplemente una ruta geográfica; es una puerta hacia una región largamente esperada por el desarrollo. San Cristóbal, Peravia, Azua, Barahona y Pedernales forman parte de un eje con enorme potencial turístico, logístico, agrícola, productivo y cultural. Sin conectividad eficiente, ningún territorio convierte plenamente sus posibilidades en prosperidad. Por eso, al descongestionar ese punto neurálgico de la capital, el país también fortalece la articulación económica con una región llamada a desempeñar un papel decisivo en el futuro dominicano.

Hay, además, una lectura simbólica que eleva la importancia de esta obra. Intervenir la Plaza de la Bandera exigía sensibilidad histórica. No se trataba solo de construir debajo de un espacio público, sino de hacerlo sin herir su significado. La frase del presidente —“Debajo de esta plaza circulará el futuro; sobre ella permanece nuestra historia”— resume con precisión el equilibrio que toda nación seria debe procurar: avanzar sin borrar, modernizar sin desarraigar, construir futuro sin renunciar a la memoria. El progreso que desprecia la historia se vuelve arrogante; la historia que rechaza la modernidad se condena a la inmovilidad.

La renovación integral de la Plaza también recuerda que la infraestructura debe servir a las personas, no desplazar a la ciudadanía del espacio común. Una ciudad no se define únicamente por la velocidad de sus avenidas, sino por la dignidad de sus lugares públicos, la seguridad de sus recorridos y la capacidad de sus símbolos para seguir convocando pertenencia. Si el túnel agiliza la movilidad, la plaza restaurada reafirma identidad. Esa combinación es fundamental: el desarrollo urbano debe ser funcional, pero también humano.

La obra beneficiará a unas 300,000 personas y cuenta con sistemas de ventilación, extracción de gases, equipos contra incendios, plantas eléctricas de emergencia, monitoreo conectado al 9-1-1 y un cuarto de control. Estos detalles importan porque la infraestructura moderna no puede limitarse a inaugurar soluciones; debe garantizar seguridad, mantenimiento, operación eficiente y permanencia en el tiempo. La verdadera prueba de una obra pública empieza después del corte de cinta, cuando la ciudadanía la incorpora a su vida diaria.

Debajo de la Plaza de la Bandera circularán vehículos, mercancías y oportunidades. Sobre ella continuará ondeando el símbolo de la nación. En esa convivencia entre movilidad e identidad está el mensaje más poderoso de esta intervención: la República Dominicana puede avanzar sin olvidar, crecer con planificación y convertir la infraestructura en una expresión concreta de Estado, desarrollo y visión de futuro.


Presidente Abinader inaugura el túnel de la Plaza de la Bandera que cambia la salida hacia el Sur y redefine la movilidad del Gran Santo Domingo

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Durante el acto, donde el mandatario estuvo acompañado de la primera dama, Raquel Arbaje, afirmó que la infraestructura representa una de las obras más importantes ejecutadas por su gestión en materia de movilidad urbana, al considerar que permitirá reducir significativamente los tiempos de desplazamiento, descongestionar uno de los puntos de mayor flujo vehicular de la capital y ofrecer una circulación más segura y eficiente para miles de conductores que diariamente utilizan este corredor.
Abinader expresó que este tipo de proyectos reflejan la visión de un Gobierno enfocado en resolver los problemas cotidianos de la población, al señalar que gobernar también significa respetar el tiempo de los ciudadanos y desarrollar obras que mejoren su calidad de vida.

El jefe de Estado explicó que el nuevo sistema vial tiene una extensión de 1.2 kilómetros, cuatro carriles y permite el paso soterrado por debajo de la Plaza de la Bandera, dando continuidad a la avenida Gregorio Luperón y eliminando uno de los principales cuellos de botella del tránsito en la salida hacia las provincias del Sur.
Indicó que la obra requirió una inversión de RD$3,300 millones y resaltó que fue posible gracias a los recursos obtenidos tras la renegociación del contrato de concesión con Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (AERODOM), decisión que calificó como una muestra de administración responsable de los recursos públicos.

El presidente sostuvo que los beneficios de esa renegociación comienzan a materializarse en proyectos de alto impacto para la población, al convertir recursos extraordinarios en infraestructura que mejora la competitividad del país, fortalece la seguridad vial y genera bienestar para miles de familias.
Durante su intervención recordó que la rotonda de la Plaza de la Bandera llegó a soportar más de 2,500 vehículos por hora en los períodos de mayor demanda, situación que provocaba largos congestionamientos y pérdidas de tiempo para quienes seh⁹ desplazaban diariamente entre el Distrito Nacional, Santo Domingo Oeste y las provincias del Sur.

Afirmó que la inauguración del túnel constituye apenas una parte de un plan integral para modernizar la infraestructura vial del país y fortalecer la conectividad con la región Sur, una zona que, según expresó, durante décadas esperó inversiones de esta magnitud para desarrollar plenamente su potencial económico.
En ese sentido, citó como parte de esa estrategia el paso a desnivel de Pintura, las circunvalaciones de Baní y Azua, el avance del Teleférico de Santo Domingo hacia Haina y su conexión con el Metro de Los Alcarrizos, además de las mejoras en las carreteras que comunican San Cristóbal, Peravia, Azua, Barahona y Pedernales.

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Asimismo, destacó que la intervención respetó el valor histórico y simbólico de la Plaza de la Bandera, considerada uno de los espacios más representativos de la identidad nacional. Explicó que el proyecto fue diseñado para modernizar la infraestructura vial sin afectar el patrimonio histórico, integrando desarrollo urbano y conservación.
Abinader manifestó que la Plaza de la Bandera no solo fue restaurada, sino fortalecida como espacio público para el disfrute de la ciudadanía, manteniendo intacto su significado histórico mientras debajo de ella circula una infraestructura concebida para responder a las necesidades del crecimiento urbano.

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Finalmente, el presidente reiteró que el crecimiento sostenido que experimenta la República Dominicana requiere continuar invirtiendo en infraestructuras modernas, eficientes y seguras que acompañen el desarrollo económico del país y eleven la calidad de vida de la población.

Al concluir su discurso, exhortó a los ciudadanos a hacer suyo este nuevo espacio y reafirmó el compromiso de su Gobierno de seguir impulsando proyectos que conecten a todas las regiones del territorio nacional, generen oportunidades y fortalezcan el desarrollo desde Santo Domingo hasta el extremo sur del país.
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La bifurcación de la carrera de la inteligencia artificial

La bifurcación de la carrera de la inteligencia artificial

La aparición de modelos “open‑weight” desde China obliga a repensar la ventaja tecnológica: la competencia ya no es solo por el rendimiento máximo, sino por el acceso, el precio y la capacidad de despliegue masivo.

La carrera por la inteligencia artificial ha entrado en una nueva fase que exige respuestas estratégicas y académicas de largo alcance. Durante años, la narrativa dominante fue la de la frontera: quien construyera los modelos más grandes y afinados dominaría tanto la innovación como el mercado. Hoy esa línea se ha fracturado. Laboratorios chinos han comenzado a ofrecer modelos con pesos abiertos y costos radicalmente menores, capaces de personalización a gran escala. Ese movimiento transforma la competencia en dos frentes: por un lado, los modelos propietarios de élite, cerrados y optimizados para benchmarks; por otro, una insurgencia de modelos abiertos, baratos y fácilmente integrables que prometen democratizar el acceso a capacidades avanzadas. La consecuencia inmediata es que la supremacía tecnológica ya no garantiza por sí sola la influencia comercial ni la capacidad de establecer normas de facto.

El fenómeno tiene implicaciones geopolíticas y económicas profundas. Cuando los pesos de un modelo se liberan y su despliegue se abarata, el control sobre precios, estándares y gobernanza se diluye. Empresas y gobiernos que hasta ahora dependían de proveedores con modelos cerrados se enfrentan a una alternativa que reduce barreras de entrada y acelera la adopción local. Para Estados Unidos y sus aliados, esto erosiona una palanca de poder: la capacidad de condicionar mercados mediante precios, licencias y acuerdos de servicio. Para países en desarrollo y regiones con limitaciones de infraestructura, la disponibilidad de modelos abiertos representa una oportunidad para construir soluciones adaptadas a contextos locales sin pagar las tarifas premium de los proveedores tradicionales.

Desde la perspectiva de seguridad y gobernanza, la bifurcación plantea un dilema complejo. Los modelos propietarios ofrecen, en teoría, un control centralizado que facilita la implementación de mitigaciones y la supervisión de riesgos. Los modelos abiertos, en cambio, amplían la superficie de abuso potencial: cualquiera con recursos suficientes puede adaptar y desplegar variantes sin los filtros o salvaguardas de los proveedores originales. No obstante, la apertura también facilita la auditoría independiente y la investigación académica; la transparencia de pesos y arquitecturas permite detectar sesgos, vulnerabilidades y prácticas de despliegue problemáticas con mayor rapidez. La respuesta prudente no es elegir entre cierre u apertura, sino diseñar marcos que combinen la resiliencia técnica con mecanismos de responsabilidad y transparencia.

Para los responsables públicos y las instituciones académicas la agenda es urgente y doble. En primer lugar, es imprescindible invertir en talento y capacidad de cómputo: becas, programas de posgrado, centros de excelencia y alianzas público‑privadas que permitan a universidades y empresas locales experimentar y competir. La dependencia tecnológica se reduce cuando existe una base sólida de investigadores y operadores capaces de adaptar modelos a necesidades nacionales. En segundo lugar, las políticas industriales deben orientarse a compras públicas inteligentes que favorezcan interoperabilidad, auditabilidad y estándares abiertos cuando sea posible, sin sacrificar la seguridad. Las adquisiciones del Estado pueden crear mercados iniciales para soluciones locales y establecer requisitos de transparencia que incentiven buenas prácticas.

La regulación debe ser proporcional y orientada a riesgos concretos: mitigar la desinformación, proteger infraestructuras críticas y prevenir usos maliciosos sin asfixiar la innovación. Reglamentaciones rígidas que penalicen la experimentación o que impongan barreras de entrada elevadas favorecerán a actores con recursos concentrados y podrían acelerar la dependencia tecnológica. En cambio, marcos flexibles que combinen requisitos de evaluación de impacto, auditorías independientes y mecanismos de respuesta rápida ante incidentes ofrecen una vía para equilibrar seguridad y competitividad.

La cooperación internacional también resulta esencial. Los foros multilaterales y los estándares abiertos son herramientas para equilibrar la influencia de actores con ventajas de escala. Participar activamente en la definición de normas técnicas y éticas permite a países medianos y pequeños defender intereses y contribuir a reglas que limiten externalidades negativas. Al mismo tiempo, la diplomacia tecnológica debe reconocer que la competencia económica y la seguridad no son mutuamente excluyentes: es posible promover la adopción responsable de tecnologías mientras se preservan capacidades estratégicas.

No obstante, conviene mantener una mirada crítica sobre los logros anunciados. Los benchmarks iniciales pueden sobrevalorar la robustez real de modelos emergentes; la evaluación independiente de pesos, datos de entrenamiento y prácticas de despliegue es indispensable para separar marketing de madurez tecnológica. La bifurcación en la carrera de la IA no es un destino fijo sino una oportunidad para reconfigurar prioridades: quienes actúen con visión estratégica —Estados, universidades y empresas— podrán transformar la disrupción en ventaja competitiva y resiliencia. La alternativa es quedarse a la zaga, viendo cómo la tecnología que prometía concentrar poder se fragmenta en manos de quienes mejor sepan combinar apertura, gobernanza y capacidad operativa./

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor 
Fuente: AI race splits in two as China 
wages open-weight insurgency https://www.axios.com/2026/07/18/china-ai-open-source-kimi-anthropic-openai 

La apuesta del odio: estrategia republicana, riesgo democrático y el costo de abandonar la política de resultados

La apuesta del odio: estrategia republicana, riesgo democrático y el costo de abandonar la política de resultados

La decisión deliberada de convertir una contienda electoral en una “elección de odio” no es un accidente retórico: es una estrategia calculada que busca transformar la incertidumbre política en una emoción movilizadora. Cuando un partido opta por priorizar el miedo y la animadversión hacia el adversario por encima de propuestas tangibles para mejorar la vida cotidiana, está apostando a la intensidad afectiva más que a la persuasión racional. Esa apuesta tiene efectos inmediatos y consecuencias estructurales que conviene analizar con rigor.

En primer lugar, la eficacia táctica de la estrategia depende de dos condiciones: la capacidad de energizar la base y la incapacidad del adversario para neutralizar el relato. Energizar la base mediante la indignación puede aumentar la participación de votantes ya comprometidos, pero raramente atrae a los indecisos cuyo voto suele estar condicionado por percepciones sobre la economía personal, la seguridad y la gobernabilidad. Cuando las encuestas internas muestran que los electores quieren mejoras concretas en su vida diaria, insistir en narrativas retrospectivas —culpar por eventos pasados o por supuestas influencias externas— corre el riesgo de desconectar con el electorado flotante.

En segundo lugar, la economía política del resentimiento produce externalidades negativas. La polarización intensificada erosiona la confianza en instituciones y en la posibilidad de acuerdos mínimos, lo que a su vez dificulta la gobernabilidad si el partido logra el poder. Además, la normalización del discurso de odio reconfigura los incentivos de los actores políticos: la recompensa electoral por radicalizar el mensaje puede desplazar a los líderes moderados y consolidar una oferta política menos orientada a soluciones públicas y más a la confrontación simbólica.

Tercero, desde la perspectiva de la comunicación política, la estrategia es vulnerable a la lógica de la saturación. Mensajes basados en la animadversión pierden eficacia cuando los receptores perciben que no ofrecen respuestas a problemas concretos —inflación, empleo, salud— y cuando la credibilidad del emisor está erosionada. En contextos donde la figura central del movimiento tiene índices de aprobación negativos, la apelación al odio puede incluso activar reacciones contrarias: movilizar a moderados y desencantar a votantes que priorizan la competencia administrativa sobre la liturgia del agravio.

Cuarto, existe un coste democrático que trasciende el ciclo electoral. La instrumentalización del miedo y del odio contribuye a la deslegitimación del adversario como actor político legítimo, lo que facilita prácticas de exclusión y reduce el espacio para la deliberación pública. A largo plazo, esto debilita la resiliencia del sistema democrático frente a crisis y polarizaciones futuras.

Finalmente, la alternativa estratégica es evidente y exige valentía política: volver a la política de resultados. Recuperar la agenda de bolsillo —políticas fiscales comprensibles, medidas para contener la inflación, propuestas de empleo y servicios— y combinarla con una narrativa que explique cómo se implementarán esas medidas puede reconectar con votantes indecisos. La política que solo busca encender pasiones sin ofrecer soluciones corre el riesgo de ganar batallas retóricas y perder la guerra de la gobernabilidad y la legitimidad.

La elección entre la intensidad emocional y la eficacia programática no es solo una decisión de campaña; es una decisión sobre qué clase de democracia se quiere sostener. Apostar por el odio como motor electoral puede dar réditos inmediatos, pero socava la confianza pública y la capacidad de gobernar con eficacia. La política responsable exige, por el contrario, priorizar la articulación de propuestas que mejoren la vida cotidiana y la reconstrucción de un espacio público donde la disputa sea intensa pero no deshumanizante.

Luis Orlando Díaz Vólquez  
GuasábaraEditor
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Estrategia de mitad de período del Partido Republicano: Conviértala en una elección de odio 
Ilustración de la camisa de una persona con una pegatina con una bandera estadounidense, y el texto, "I %$&#! Votado."

Ilustración: Brendan Lynch/Axios. Stock: Getty Images

Los republicanos admiten que el pronóstico de medio plazo del Partido Republicano es sombrío. Pero se aferran a dos esperanzas: el miedo de los votantes y el odio hacia los demócratas.

  • "Va a ser una elección de odio, dijo a Axios un republicano vinculado a la operación política del presidente Trump

Por qué es importante: Existe una amplia frustración del Partido Republicano de que Trump haya empeorado las difíciles elecciones de mitad de período al no centrarse en gran medida en los temas de bolsillo, especialmente los recortes de impuestos que ganaron los republicanos, mientras lanzaba la guerra de Irán, que elevó los precios de la gasolina y alimentó la inflación.

  • El discurso de Trump el jueves por la noche sobre la supuesta campaña de influencia de China dirigida a los votantes estadounidenses hace seis años hizo poco para mitigar esas preocupaciones.
  • "Todavía tengo que entender cómo ganamos las elecciones intermedias al hablar de lo que sucedió en 2020, dijo a Axios el senador John Cornyn (R-Texas).

Zoom in: Trump espera que su discurso presione al Congreso para que apruebe su controvertida Ley SAVE America y excite a sus votantes de base para que se presenten. Pero los encuestadores del Partido Republicano y los profesionales electorales fuera de la Casa Blanca dicen que está cayendo en oídos sordos.

  • "Hemos estudiado esto, y no es un ganador, dijo un encuestador republicano que trabaja en múltiples carreras en todo el país. "Nuestra investigación muestra que la gente quiere que el presidente mejore su vida, y no creen que lo haya hecho."

Los datos del encuestador indican ahora que los demócratas podrían terminar con una mayoría de siete escaños en la Cámara, donde los republicanos actualmente tienen una ventaja de seis escaños. El índice de aprobación neta de Trump está bajo el agua por 10 puntos.

  • Una encuesta el jueves mostró que el índice de aprobación neta de Trump era aún peor entre los votantes registrados: -19%.

Punto de fricción: los demócratas también tienen índices de favorabilidad pobres. Y los republicanos planean usar la revuelta de los demócratas como el Partido del Té por parte de los progresistas para pintar a todo el partido como radicales en los que no se puede confiar para gobernar.

  • Los votantes de "Swing tienen un temor persistente de que los demócratas vayan demasiado a la izquierda, dijo un segundo encuestador del Partido Republicano con una serie de clientes en todo el país. " Así que podemos argumentar que sí, nos encanta. Pero son peores."
  • Ese encuestador se hizo eco de la primera: "El presidente tiene que empezar a hablar de cosas que realmente le importan a la gente, como los recortes de impuestos, y no de todas estas otras cosas. Pero sabemos que simplemente no lo hará."

Verificación de la realidad: Ambos partidos políticos tienen índices de aprobación similares (bajos) a los ojos de los votantes, según una encuesta del Centro de Investigación Pew.

  • La mayoría de los votantes consistentemente ven a Trump como deshonesto (incluso en los estados rojos, incluido Texas).
  • Y los republicanos que cuentan con que los votantes odien más a los demócratas liberales que ellos podrían considerar esto: una encuesta de la CNBC publicada el viernes descubrió que los votantes ahora tienen más probabilidades de ser rechazados por un candidato de MAGA que por un socialista democrático.
Axios Media Inc., 2026
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🇺🇸🔥 Los republicanos reconocen un panorama difícil para las elecciones de mitad de período y, según reportes, apuestan a convertir la contienda en una “elección de odio”, centrando el mensaje en el miedo y en atacar a los demócratas en lugar de priorizar temas económicos de bolsillo.
🇺🇸🔥 Mientras la Casa Blanca insiste en narrativas sobre 2020 y supuestas influencias extranjeras, encuestas internas y expertos electorales advierten que los votantes quieren mejoras concretas en su vida diaria —no solo reproches del pasado— y que la estrategia podría no movilizar a los indecisos. 📉🗳️

El debate público se polariza: por un lado, la táctica busca energizar la base; por otro, corre el riesgo de alejar a votantes moderados preocupados por la economía y la gobernabilidad.
⚖️🤝 Mantener la atención en políticas que impacten el bolsillo y en mensajes que respondan a preocupaciones reales parece clave para cualquier partido que aspire a recuperar confianza. 🧭

#Política #Elecciones #Midterms #EEUU #EstrategiaElectoral #Democracia #VotoInformado

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Las exportaciones aumentan a pesar de agravarse el tablero geopolítico mundial

Exportaciones
Las exportaciones aumentan a pesar de agravarse el tablero geopolítico mundial
El mayor crecimiento en volumen de las exportaciones respecto a las importaciones, supuso aportación positiva del saldo comercial exterior neto al crecimiento del PIB real, y si tomamos en cuenta que interanual la economía creció 4.2% en los primeros cinco meses de 2026,

Bajo creciente incertidumbre en la economía mundial, la economía dominicana tuvo un importante superávit comercial en los primeros cinco meses de 2026, vendimos muchos más bienes de lo que compramos, a precios corrientes exportamos US$6,413.93 millones, básicamente por la multiplicación de precio del oro, las exportaciones crecieron 14.4%, y sin el oro, mucho menos.

Importamos US$1,742,92 millones, lo que arroja el superávit comercial de US$4,671.01 millones, no obstante, el delicado tablero geopolítico mundial, incluyendo aumento de tensiones en Medio Oriente.

Sobre el oro, entre los factores determinantes en la multiplicación de su precio destaca las tensiones geopolíticas y escenarios de inestabilidad, reforzaron el rol del oro como activo refugio, sin ir más lejos, el pasado martes en Oriente Medio se renovaron las tensiones, Estados Unidos bombardeo objetivos iraní, como respuesta a ataques previos de Teherán a embarcaciones en el estrecho de Ormuz.

Habían firmado un memorando de entendimiento para poner alto al fuego por sesenta días, continuar negociando, para que Irán vendiera petróleo y productos petroquímicos, autorización que fue revocada, descongelar parte de los fondos iraníes que desde hace tiempo están retenidos en entidades extranjeras y ponerse de acuerdo sobre la creación de un fondo de reconstrucción de no menos US$300.000 millones. Tras el anuncio de Trump de que se reiniciaba la guerra, los precios del petróleo subieron más de 6%, tambien aumentó el del oro y los tipos de interés.

Otro factor importante en el aumento que ha tenido lugar en el precio del oro ha sido la elevada inflación mundial en los últimos meses, favoreció su valorización como reserva de valor.

La buena noticia para nuestra economía es que agencias especializadas en el tema del oro sitúan su precio medio entre US$4,500 y US$5,700 por onza para 2026, aunque estimaciones conservadoras consideran que los siguientes tres factores podrían limitar su desempeño.

Uno, el fortalecimiento del dólar estadounidense, dos, la muy alta probabilidad que existe para batir el aumento de los precios en Estados Unidos, en mayo subió a 4.2%, más del doble del objetivo de 2%, y en la zona euro, en mayo marcó 3.2% y bajo a 2.8% en junio bajo, tanto la Reserva Federal estadounidense como el Banco Central Europeo, endurezcan sus respectivas políticas monetaria. Y tres, baje de grado las tensiones geopolíticas que se ha estado viviendo, y como resultado, se reduzca la demanda de instrumentos financieros respaldados en oro.

Volviendo al tema de las exportaciones en los primeros cinco meses del año, el aumento en volumen fue 13.1%, por los precios, subieron 1.3% que los aproximó con el índice de precio de los productos exportados, incluyendo el del oro.

Por lo que respecta a importaciones, a precios corrientes su crecimiento interanual fue 0.82% y -2.14% en volumen, por aumento de 2.96% de los precios, los aproximó con un índice ponderado de todos los “commodities” que importamos, incluyendo petróleo y derivados.

El mayor crecimiento en volumen de las exportaciones respecto a las importaciones, supuso aportación positiva del saldo comercial exterior neto al crecimiento del PIB real, y si tomamos en cuenta que interanual la economía creció 4.2% en los primeros cinco meses de 2026, significa que fue negativa la contribución de la demanda interna.

En su informe del pasado miércoles, el Fondo Monetario Internacional advirtió sobre el riesgo de que la escalada de los precios por el reinicio de la guerra en Oriente Próximo desencadene una crisis inflacionaria que perjudique el crecimiento mundial, lo redujo a 3% para 2026

Mi opinión es que, no obstante, las renovadas tensiones geopolíticas en Medio Oriente y creciente incertidumbre en la economía mundial, este año nuestra economía crece entre 4% y 4.5%, por la contribución del sector exterior neto, se proyecta que, por alza de precio del oro y aumento de sus ventas, las exportaciones totales continuaran creciendo dos dígitos.

El crecimiento del PIB real, incluso, podría superar 4.5%, si se produce un importante aumento de la inversión pública, en ese caso la demanda interna podría sumar o por lo menos no descontar al crecimiento de la economía como lo hizo en los primeros cinco meses del año.

Sobre el autor
Arturo Martínez MoyaArturo Martínez Moya
Fuente: hoy.com.do 



¿Peligra la supremacía científica de Estados Unidos? | Por Andrés Oppenheimer

Andrés Oppenhaimer
aoppenheimer@email.com

¿Peligra la supremacía científica de Estados Unidos?
Por Andrés Oppenheimer
17/07/2026 00:00

La noticia de que el Premio Nobel de Química estadounidense Omar Yaghi dejará su cargo en la Universidad de California en Berkeley para irse a dirigir un centro científico en China ha sacudido el mundo académico en Estados Unidos. Para muchos, es una señal alarmante de que los recortes presupuestarios y las medidas antiinmigrantes del presidente Donald Trump ya están golpeando de lleno a la ciencia local.

Yaghi, un inmigrante nacido en Jordania que llegó a Estados Unidos a los 15 años y fue uno de los ganadores del Nobel de Química el año pasado, aceptó un cargo de tiempo completo en la Universidad Tsinghua de Beijing, según informó el diario South China Morning Post. Allí dirigirá un nuevo centro de inteligencia artificial dedicado a investigar nuevos materiales.

El científico, que fue recibido en la universidad china con una ceremonia el 3 de julio, había dicho en una entrevista reciente con la revista Scientific American que el panorama actual de las ciencias en Estados Unidos “no es tan alentador debido a los tijeretazos presupuestarios” y la falta de apoyo gubernamental a las agencias que promueven la investigación.

Casi simultáneamente, un nuevo estudio reveló que el número de estudiantes que están cursando doctorados en Estados Unidos cayó en un 15% el año pasado. El estudio, realizado por la Asociación de Intercambio de Datos de Universidades Estadounidenses, abarcó datos de más de 50 de las principales universidades dedicadas a la investigación.

Esta caída hizo sonar las alarmas en círculos académicos. La prestigiosa revista científica Nature, por ejemplo, dio la noticia sobre el nuevo cargo de Yaghi en China señalando que se produce “en momentos en que la administración de Trump continúa tratando de reducir el gasto en ciencias y limitar los proyectos de investigación científica con otros países”.

Según Nature, China y otros países están a la caza de talentos de Estados Unidos “con la promesa de más dinero y apoyo”. De hecho, Francia anunció hace pocos meses fondos especiales para científicos estadounidenses que estén dispuestos a mudarse al país europeo.

El gobierno de Trump respondió que solo está recortando presupuestos de programas académicos “woke”, o de tendencia izquierdista, que no contribuyen al progreso del país.

Pero los críticos argumentan que, en lugar de recortar gastos superfluos, Trump ha cortado fondos a ciegas, y ha impuesto trabas migratorias a los estudiantes extranjeros. Todo esto pone en riesgo la supremacía científica estadounidense, señalan.

La realidad es que una parte significativa de los investigadores científicos estadounidenses son inmigrantes de China, India y otros países.

Tres de los seis ganadores estadounidenses de premios Nobel en ciencias el año pasado, incluyendo a Yaghi, son inmigrantes. Desde el año 2000, el 40% de los galardonados estadounidenses con el Nobel en física, química y medicina son nacidos en el extranjero.

Mi esposa, que es doctora en bioquímica y trabaja en un laboratorio de investigación de la Universidad de Miami, me cuenta que la mayoría de sus colegas son inmigrantes. Los científicos nacidos en Estados Unidos suelen optar por trabajar en empresas farmacéuticas o aeroespaciales, donde ganan mucho más que haciendo investigación en las universidades.

¿Hay un peligro inminente de que Estados Unidos sea superado por China en ciencia y tecnología? Según me dicen varios expertos, el riesgo existe, pero no pasará de la noche a la mañana.

Estados Unidos tiene todavía una enorme superioridad, gracias a sus universidades de primer nivel. No es casualidad que el país sea la cuna de la inteligencia artificial, la tecnología más importante del siglo XXI, y que las principales empresas de IA estén en Silicon Valley.

Además, cuando la pandemia del COVID-19 azotó al mundo, en la mayoría de los países la gente no corrió a comprar vacunas chinas ni rusas, sino estadounidenses.

Según el ranking de las mejores universidades del mundo de la consultora Shanghai Ranking, creado originalmente por la Universidad de Shanghai, la número uno es Harvard, y ocho de las primeras diez están en Estados Unidos. Otros rankings dicen que las diez primeras son todas estadounidenses.

Sin embargo, si se mantienen en el tiempo los recortes miopes a las ciencias y el populismo antiinmigrante de Trump, no faltará mucho tiempo para que otros grandes científicos sigan los pasos de Yaghi. Mientras tanto, en Beijing, ya se están frotando las manos.

https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260717/peligra-supremacia-cientifica-estados-unidos_914171.html

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