domingo, 15 de febrero de 2026

Eduardo Sanz Lovatón dice que los mejores días del PRM están por venir

Discurso político
Eduardo Sanz Lovatón dice que los mejores días del PRM están por venir

El funcionario felicitó a los compañeros y compañeras del PRM tras 11 años de luchas, trabajos, victorias y cambios

Yayo Lovatón.

Yayo Lovatón.

El dirigente político y ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, dijo que los mejores días del Partido Revolucionario Moderno (PRM) están por venir, y a su vez destacó el avance de la República Dominicana y el gran trabajo del presidente Luis Abinader en los 11 años de gobierno.

“Los mejores días del PRM están por venir. Yo soy un optimista de lo que podemos seguir construyendo. Han sido años maravillosos, con el liderazgo del presidente Abinader, y vamos a continuar, vamos a seguir, porque este país tiene una promesa importante con su futuro que nosotros vamos a ayudar a realizar”, dijo Yayo a través de un video subido en su cuenta de Instagram.

Eduardo Sanz Lovatón, quien tiene la formación y capacidad para ser presidente, felicitó a los compañeros y compañeras del PRM tras 11 años de luchas, trabajos, victorias y cambios, logrando así una transformación importante en la República Dominicana, y señaló que han podido convertirse en el principal instrumento de la democracia y la libertad en el territorio dominicano.

Sanz Lovatón, quien aspira a la Presidencia de la República Dominicana, es uno de los funcionarios y políticos mejor valorados y sobresalientes del país, por lo cual ha sido reconocido a nivel internacional.

Fuente: Hoy.com.do

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Editorial

Los mejores días del PRM están por venir

Por: Luis Orlando Díaz Vólquez 

Han sido once años de lucha, trabajo y transformaciones profundas para la República Dominicana. El Partido Revolucionario Moderno ha transitado de la oposición a convertirse en un actor central de la vida pública, y ese tránsito ha dejado lecciones, logros y responsabilidades que hoy debemos asumir con claridad y humildad.

Balance de los logros  

En este periodo se han registrado avances en infraestructura, en la modernización de la gestión pública y en la apertura de oportunidades para las pequeñas y medianas empresas. Esos resultados no son casualidad; son el fruto de decisiones políticas, de equipos técnicos y del esfuerzo cotidiano de miles de militantes que creyeron en un proyecto de país distinto. Reconocer los aciertos es condición para consolidar lo alcanzado.

Diagnóstico y retos pendientes  

Aun así, persisten desafíos estructurales: la desigualdad, la calidad de los servicios públicos y la necesidad de fortalecer instituciones para que la prosperidad llegue con justicia. No basta con celebrar victorias; es imprescindible diagnosticar con honestidad lo que falta y trazar políticas que reduzcan brechas y amplíen derechos.

Visión de futuro  

Los mejores días del PRM no serán automáticos; se construirán con políticas coherentes, con liderazgo que escuche y con una agenda que ponga al ciudadano en el centro. Esa agenda debe priorizar la educación, la innovación productiva, la formalización de la economía y la sostenibilidad ambiental como ejes de crecimiento inclusivo.

Llamado a la unidad y a la renovación  

La fuerza de un partido se mide por su capacidad de renovarse y de integrar voces diversas. Es momento de tender puentes entre generaciones, de abrir espacios a nuevas ideas y de consolidar mecanismos internos que garanticen transparencia y participación. La unidad no puede confundirse con silencio; debe ser una unidad activa, crítica y constructiva.

Compromiso con la democracia  

Ser el principal instrumento de la democracia exige coherencia entre discurso y acción. Defender la libertad, la independencia de las instituciones y el respeto por la pluralidad son compromisos que deben renovarse cada día. La política responsable es la que prioriza el bien común por encima de intereses particulares.

Miramos al futuro con optimismo responsable. Si mantenemos la humildad para aprender, la valentía para corregir y la ambición de transformar, los próximos años pueden consolidar una República Dominicana más próspera, justa y democrática. Este es el desafío que tenemos por delante y la promesa que debemos cumplir./

— LuisOrlando Díaz Vólquez | @GuasabaraEditor 


Publicación corta para X / Twitter

Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón: “Los mejores días del PRM están por venir.” Felicitó a las compañeras y compañeros por 11 años de lucha, trabajo y cambios, y destacó el avance del país bajo el liderazgo del presidente Luis Abinader. #PRM #RepúblicaDominicana #YayoLovatón

📢✨ ¡Sé parte de esta gran historia 👉 #11voAniversarioPRM #11AñosConLaGente #AniversarioPRM

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Texto para Instagram (caption)

Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón celebra 11 años de esfuerzo y transformación: “Han sido años maravillosos… vamos a continuar, vamos a seguir”. Felicitó a las y los militantes del PRM y resaltó el progreso de la República Dominicana bajo el liderazgo de Luis Abinader. Seguimos construyendo el futuro. 🇩🇴✨  

#PRM #YayoLovatón #RD #Progreso

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Publicación para Facebook (más desarrollada)

Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón afirmó que los mejores días del PRM están por venir. En un mensaje a la militancia felicitó a compañeros y compañeras por 11 años de luchas, trabajos, victorias y cambios, y destacó los avances del país y el trabajo del presidente Luis Abinader. Lovatón reafirmó su compromiso con la transformación democrática y con seguir construyendo oportunidades para la República Dominicana. Comparte si crees en seguir avanzando. #PRM #RepúblicaDominicana

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Publicación para LinkedIn (tono profesional)

Eduardo Sanz Lovatón subraya que el PRM encara un futuro prometedor tras 11 años de trabajo institucional. En su mensaje destacó los logros en gestión pública y el liderazgo del presidente Luis Abinader, y felicitó a la militancia por su aporte a la transformación del país. Un llamado a mantener la visión de desarrollo, la profesionalización y la inclusión para consolidar el progreso. #Liderazgo #GestiónPública #PRM

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Mensaje breve para WhatsApp / Telegram (difusión)

Yayo Lovatón: “Los mejores días del PRM están por venir.” Felicitó a la militancia por 11 años de trabajo y resaltó los avances del país con el presidente Luis Abinader. Compártelo.

Resiliencia eléctrica: la disuasión que no se ve


Resiliencia eléctrica: la disuasión que no se ve

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Hay guerras que empiezan sin sirenas. En vez de explosiones, lo primero que desaparece es la señal del celular; luego, los semáforos, los cajeros, los centros de datos y, por último, la estabilidad social. Ese escenario —que a veces se presenta como ciencia ficción— está anclado en una realidad estratégica: el pulso electromagnético (EMP) y, en sentido más amplio, la guerra en el espectro electromagnético como vía para paralizar sociedades altamente conectadas. [jsis.washington.edu], [cisa.gov]

El riesgo no surge en el vacío. El gasto militar global alcanzó US$ 2.718 billones en 2024, el nivel más alto registrado, con aumentos en todas las regiones por segundo año consecutivo, en un entorno de tensiones geopolíticas crecientes. En el Indo-Pacífico, donde la competencia tecnológica y militar se ha acelerado, la lógica de “dejar a oscuras” al adversario —sin necesariamente cruzar de inmediato el umbral cinético tradicional— se convierte en una tentación operativa. [sipri.org], [asianews.it] [jsis.washington.edu], [jsis.washington.edu]

EMP: de “apagón” a arma estratégica

Conviene aclararlo desde el principio: EMP no es un concepto único. En los análisis de seguridad suelen distinguirse dos grandes familias: (1) HEMP, un pulso electromagnético producido por una detonación nuclear a gran altitud (aprox. 30–400 km), con efectos potencialmente amplios; y (2) armas no nucleares de energía dirigida, como microondas de alta potencia (HPM), con impacto más localizado pero útil para degradar equipos y redes específicas. En ambos casos, el objetivo final es el mismo: interrumpir, degradar o destruir electrónica y, con ello, la capacidad de mando, control y vida cotidiana. [jsis.washington.edu], [jsis.washington.edu] [jsis.washington.edu], [cisa.gov]

Lo que vuelve al EMP particularmente inquietante no es solo su efecto inmediato, sino su capacidad de desencadenar fallas en cascada. Las redes eléctricas modernas no son únicamente cables y transformadores: están “gobernadas” por sistemas digitales de monitoreo y control industrial —incluidos entornos tipo SCADA— que coordinan generación, transmisión y distribución. Si esos “nervios” se alteran o quedan fuera de servicio, lo que parece una interrupción puntual puede transformarse en un colapso sistémico: telecomunicaciones sin energía, bombeo de agua interrumpido, logística ralentizada, pagos electrónicos fallando y servicios de emergencia operando a ciegas. [jsis.washington.edu], [cisa.gov] [jsis.washington.edu], [hdiac.dtic.mil]

La vulnerabilidad no es solo tecnológica: es organizacional

Una idea peligrosa se repite en muchas instituciones: “eso le pasará a otro”. Sin embargo, los documentos técnicos de protección de infraestructura crítica enfatizan que las amenazas electromagnéticas incluyen eventos naturales (como disturbios geomagnéticos severos) y eventos intencionales (incluyendo EMP de origen humano), y que ambos pueden poner a prueba los mismos puntos frágiles: equipos sensibles, dependencias cruzadas y falta de redundancia. Por eso, el debate no debería reducirse a “si habrá” un EMP, sino a cuánta resiliencia existe para evitar que una perturbación —sea natural o provocada— se convierta en crisis nacional. [dhs.gov], [cisa.gov] [cisa.gov], [hdiac.dtic.mil]

Un EMP de gran altitud, por ejemplo, puede inducir sobretensiones y corrientes anómalas capaces de dañar sistemas electrónicos y afectar servicios esenciales a gran escala; la magnitud del efecto depende de la altitud, el entorno y el nivel de endurecimiento del sistema. La historia ofrece señales: pruebas nucleares de alta altitud en el pasado evidenciaron impactos sobre sistemas eléctricos y satélites, un recordatorio de que lo electromagnético puede tener consecuencias amplias y duraderas. [jsis.washington.edu], [cisa.gov] [jsis.washington.edu], [best-empso…utions.com]

Resiliencia es disuasión: reducir el “premio” del ataque

En términos estratégicos, la disuasión no se construye solo con capacidad de respuesta, sino también con capacidad de absorción. Si un adversario cree que un golpe electromagnético provocará caos prolongado, el “premio” del ataque aumenta. Si, por el contrario, el país demuestra que puede mantener funciones críticas, aislar daños y recuperar rápidamente, el ataque pierde atractivo. De ahí la tesis central de este artículo: la resiliencia eléctrica es una forma de disuasión. [cisa.gov], [dhs.gov] [cisa.gov], [hdiac.dtic.mil]

La buena noticia es que no estamos empezando de cero. Existen guías y mejores prácticas que, sin prometer invulnerabilidad, trazan un camino pragmático: endurecimiento selectivo, redundancias, procedimientos operativos y reservas estratégicas de repuestos. La mala noticia es que muchas veces se abordan como “documentos para archivar” y no como programas de país, con auditoría, presupuesto y continuidad en el tiempo. [cisa.gov], [dhs.gov] [cisa.gov], [hdiac.dtic.mil]

Tres prioridades para blindar la continuidad nacional

Primera prioridad: proteger nodos críticos, no “todo”. Endurecer el 100% de la infraestructura es inviable; la clave es identificar los puntos cuyo fallo detona cascadas: centros de control, subestaciones estratégicas, interconexiones troncales de telecom, data centers gubernamentales y redes de comunicaciones de emergencia. Las guías de protección recomiendan blindajes, supresión de sobretensiones, puesta a tierra adecuada y protección de equipos misión-crítica, priorizando lo que sostiene comando, control y continuidad del Estado. [cisa.gov], [jsis.washington.edu] [dhs.gov], [cisa.gov]

Segunda prioridad: segmentación y redundancia operativa. Una red resiliente se diseña para fallar de manera controlada, no en dominó. Esto supone segmentar sistemas, habilitar rutas alternas y, crucialmente, mantener capacidad de operación en “modo degradado” (incluida operación manual) cuando los sistemas digitales se vean comprometidos. En paralelo, planes de continuidad deben contemplar energía de respaldo, comunicaciones independientes y ejercicios intersectoriales regulares (energía–telecom–agua–salud–finanzas), porque la interdependencia es el multiplicador de crisis. [cisa.gov], [best-empso…utions.com] [cisa.gov], [jsis.washington.edu]

Tercera prioridad: repuestos, inventario estratégico y logística de recuperación. Un error común es creer que el problema termina cuando vuelve la electricidad. En eventos de alta consecuencia, parte del reto es reemplazar componentes especializados y restaurar servicios con cadenas de suministro presionadas. Las recomendaciones técnicas subrayan la importancia de contar con piezas de repuesto para equipos críticos y de planificar recuperación como misión, no como improvisación. Esto se vuelve más urgente cuando se considera que la protección total de sensores, antenas y equipos expuestos es impracticable, por lo que la resiliencia depende también de reemplazo rápido y procedimientos claros. [jsis.washington.edu], [cisa.gov] [jsis.washington.edu], [dhs.gov]

Gobernanza: pasar del discurso a la política pública

La resiliencia electromagnética requiere una arquitectura de gobernanza con tres ingredientes: estándares mínimos, incentivos y rendición de cuentas. Las guías oficiales existen, pero para convertirlas en resultados se necesita: (1) metas verificables para endurecimiento de activos críticos; (2) auditorías técnicas periódicas; y (3) coordinación real entre reguladores, empresas de energía, telecomunicaciones y actores de emergencia. Donde no haya obligatoriedad, al menos debe haber incentivos —financieros o regulatorios— para acelerar inversiones en protección, redundancia y entrenamiento. [cisa.gov], [dhs.gov] [hdiac.dtic.mil], [cisa.gov]

El punto de fondo es político: cuando la conversación se centra únicamente en armamento, se pierde el elemento decisivo de la seguridad contemporánea: la continuidad de funciones esenciales. Un país puede tener doctrina de defensa impecable, pero si su red eléctrica colapsa y no hay comunicaciones, logística ni pagos, la capacidad estatal se debilita desde dentro. En un mundo donde el gasto militar crece a ritmo récord, la resiliencia civil ya no es un “extra”: es parte del balance estratégico. [jsis.washington.edu], [cisa.gov] [sipri.org], [asianews.it]

Conclusión: la inversión que evita el apagón social

La gran paradoja del EMP es que su principal poder no está en lo que destruye, sino en lo que desorganiza. Por eso, la respuesta no debe ser el miedo ni el sensacionalismo, sino una agenda seria de resiliencia: proteger nodos críticos, segmentar redes, entrenar operación degradada, asegurar repuestos y gobernar la continuidad con estándares y auditoría. [cisa.gov], [dhs.gov]

La resiliencia eléctrica es, en última instancia, la disuasión que no se ve: reduce el premio del ataque, acorta la duración del daño y preserva la gobernabilidad cuando el adversario apuesta al caos. Si la guerra moderna busca apagar una nación sin disparar un tiro, la política pública inteligente debe lograr lo contrario: que, aun cuando el golpe llegue, el país siga funcionando. [jsis.washington.edu], [cisa.gov]

Luis Orlando Díaz Vólquez


Referencias (APA 7)

Cybersecurity and Infrastructure Security Agency. (2019). Electromagnetic Pulse (EMP) Protection and Resilience Guidelines for Critical Infrastructure and Equipment (Version 2.2). [cisa.gov]

U.S. Department of Homeland Security. (2022). Electromagnetic Pulse Shielding Mitigations: Best Practices for Protection of Mission Critical Equipment. [dhs.gov]

Stockholm International Peace Research Institute. (2025). Trends in World Military Expenditure, 2024 (Fact sheet). [sipri.org]

Pak, T. (2024, July 17). China’s High-Altitude Electromagnetic Pulse Weapons: A Threat to US Cybersecurity and Nuclear Deterrence. Henry M. Jackson School of International Studies. [jsis.washington.edu]

Luzetsky, H. R. (2025, June 5). EMP Hardening of Critical Infrastructure. HDIAC. [hdiac.dtic.mil]

Resiliencia eléctrica en el Caribe: la disuasión que protege al Estado y a la economía

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En el Caribe, el riesgo suele tener nombre de ciclón. Pero hay amenazas que llegan sin nubarrones: no tumban techos, tumban sistemas. Primero se degrada la comunicación, luego la energía, después el transporte, los pagos y la logística. En ese “apagón silencioso” encaja el pulso electromagnético (EMP) —ya sea por eventos naturales del entorno electromagnético o por acciones intencionales— y, más ampliamente, la vulnerabilidad de infraestructuras críticas ante perturbaciones que afectan electrónica y redes. [cisa.gov], [dhs.gov]

La clave del debate no es el miedo; es la resiliencia. Si un país puede absorber impactos y recuperar servicios esenciales con rapidez, reduce el “premio” de cualquier agresión (o del azar) y fortalece su gobernabilidad. Y para una nación insular, interconectada y dependiente de su comercio exterior, esa resiliencia no es un lujo: es una política de Estado. [cisa.gov], [jsis.washington.edu]

EMP y fallas en cascada: por qué la electricidad es el primer dominó

Un EMP no es un “apagón” en el sentido clásico, sino un fenómeno que puede interferir, degradar o dañar componentes electrónicos y sistemas de control. En escenarios de alta altitud (HEMP) se habla de efectos potencialmente extensos; en escenarios no nucleares, como microondas de alta potencia (HPM), el impacto tiende a ser más localizado, pero relevante para blancos críticos. [jsis.washington.edu], [cisa.gov]

Lo decisivo, sin embargo, es el efecto en cascada: la red eléctrica moderna depende de sistemas digitales de operación y control; cuando esos “nervios” fallan, se comprometen telecomunicaciones, agua, salud, transporte y finanzas, porque la mayoría de servicios críticos son “eléctrico-dependientes”. Las guías técnicas de protección de infraestructura crítica han insistido en que la mitigación no puede ser improvisada: requiere planificación, endurecimiento selectivo, redundancia y protocolos para proteger equipos “misión crítica”. [jsis.washington.edu], [hdiac.dtic.mil] [dhs.gov], [cisa.gov]

República Dominicana: una isla logística (y por eso, vulnerable)

En nuestro caso, el desafío es doble: somos altamente dependientes de la infraestructura eléctrica y, además, nuestra economía se apoya en puertos, aeropuertos, turismo y cadenas logísticas. La propia Autoridad Portuaria Dominicana subraya que el país, por su condición insular y ubicación en el Caribe, vive del movimiento marítimo y estima que una parte dominante del comercio se realiza por esa vía. Si falla la electricidad, se ralentizan grúas, refrigeración, aduanas, sistemas de seguridad, combustible, comunicaciones y trazabilidad. Y si falla la conectividad, falla la coordinación. [portuaria.gob.do], [portuaria.gob.do]

En el sistema eléctrico nacional, la coordinación técnica no es abstracta: existe un entramado institucional donde la Superintendencia de Electricidad (SIE) es el regulador del subsector, con obligación de fiscalizar y supervisar el cumplimiento normativo, además de establecer tarifas y peajes sujetos a regulación. En paralelo, el Organismo Coordinador (OC) planifica y coordina la operación del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), conforme al marco de la Ley 125-01 y su reglamento. Y el Centro de Control de Energía (CCE) —dependencia de ETED— opera en tiempo real el SENI y tiene funciones explícitas para dirigir el restablecimiento tras perturbaciones, incluso contemplando escenarios de imposibilidad de comunicaciones. [sie.gob.do], [datos.gov.do] [oc.do], [oc.org.do] [eted.gob.do], [oc.do]

Ese último detalle importa: la resiliencia no se mide solo por “generación instalada” o “kilómetros de líneas”, sino por la capacidad real de restaurar el sistema cuando el control digital o las comunicaciones se degradan. [eted.gob.do], [cisa.gov]

Telecomunicaciones: el segundo sistema nervioso

Si la electricidad es el primer dominó, las telecomunicaciones son el segundo. La República Dominicana tiene un regulador con mandato claro: el INDOTEL define entre sus funciones dictar normas, administrar recursos limitados como el espectro radioeléctrico, homologar equipos, y dictar normas técnicas para asegurar calidad e interconexión entre redes. En un evento electromagnético severo, la continuidad de telecom depende de respaldo energético, redundancia de rutas, coordinación de espectro y protocolos de emergencia para priorizar comunicaciones críticas. [indotel.gob.do], [indotel.gob.do] [cisa.gov], [indotel.gob.do]

Puertos: donde una interrupción se vuelve inflación

En una economía abierta, cuando se detiene un puerto no solo se detiene una operación: se encarecen alimentos, insumos industriales y combustibles. APORDOM, como organismo regulador del sistema portuario, gestiona autorizaciones de acceso y seguridad portuaria bajo estándares asociados al Código PBIP (ISPS) y marcos legales nacionales vinculados a la protección de instalaciones. En otras palabras: la seguridad portuaria ya está institucionalizada. El reto es actualizar la seguridad para el siglo XXI: que incluya continuidad energética, redundancia de comunicaciones y planes operativos en modo degradado (manual/alterno). [portuaria.gob.do], [portuaria.gob.do] [dhs.gov], [cisa.gov]

Banca y pagos: continuidad financiera como seguridad nacional

Cuando colapsan los pagos electrónicos, la crisis deja de ser técnica y pasa a ser social. La Superintendencia de Bancos tiene la función de supervisar entidades de intermediación financiera conforme al marco monetario-financiero y verificar cumplimiento normativo. Esa capacidad supervisora es una palanca para elevar estándares de continuidad: planes para operar con conectividad limitada, rutas alternas, respaldo energético y protocolos coordinados para asegurar liquidez y servicios esenciales en contingencia. [es.wikipedia.org], [sb.gob.do] [cisa.gov], [es.wikipedia.org]

COE y Defensa Civil: coordinar la respuesta, no solo la emergencia

La resiliencia nacional exige conducción. El COE se define como la instancia que planifica y dirige la coordinación interinstitucional dentro del sistema nacional de prevención y respuesta, y establece la gestión de información pública de alertas. En un escenario electromagnético (o en un apagón prolongado), la coordinación COE–Defensa Civil–sectores críticos debe estar ensayada, no improvisada: comunicaciones de emergencia, priorización de cargas críticas, continuidad hospitalaria, combustible, agua y control del orden público. [coe.gob.do], [coe.gob.do] [coe.gob.do], [cisa.gov]


Propuestas concretas para República Dominicana (con rigor institucional)

A continuación, cinco medidas realistas —sin fantasías tecnológicas— que pueden elevar la resiliencia nacional ante perturbaciones electromagnéticas y apagones de alta consecuencia:

1) Estándar nacional de “resiliencia electromagnética” para activos críticos (liderazgo SIE)

La SIE, como ente regulador del subsector eléctrico, puede impulsar un estándar mínimo de protección para nodos críticos (centros de control, subestaciones estratégicas, enlaces de protección y telecom asociados). Ese estándar debe basarse en mejores prácticas: supresión de sobretensiones, puesta a tierra, blindaje selectivo, segmentación de control y protocolos de operación segura. [datos.gov.do], [cisa.gov] [dhs.gov], [cisa.gov]

2) “Plan SENI Resiliente”: restauración en modo degradado (OC + ETED/CCE)

El OC coordina la operación del SENI; el CCE de ETED opera en tiempo real y dirige el restablecimiento tras perturbaciones, incluso considerando contingencias de comunicaciones. Ese marco debe traducirse en un programa anual de pruebas: arranque en negro, comunicaciones alternas, operación manual y ejercicios de recuperación con escenarios combinados (apagón + fallo de telecom + limitación de sensores). [oc.do], [eted.gob.do] [eted.gob.do], [cisa.gov]

3) Telecom “siempre en pie”: requisitos de continuidad para prestadoras (INDOTEL)

INDOTEL puede reforzar obligaciones técnicas de continuidad: respaldo energético verificable en nodos esenciales, diversidad de rutas, redundancia entre tecnologías, y un protocolo nacional de priorización de comunicaciones críticas en emergencia. Asimismo, al administrar espectro y normas técnicas, puede liderar planes de contingencia para uso eficiente del espectro en crisis. [indotel.gob.do], [cisa.gov] [indotel.gob.do], [indotel.gob.do]

4) Puertos y logística: micro-resiliencia operativa (APORDOM + operadores)

APORDOM, como rector del sistema portuario, ya trabaja con marcos de seguridad y control de acceso. El paso siguiente es exigir (y auditar) planes de continuidad: energía de respaldo para grúas, refrigeración y seguridad; enlaces de comunicación redundantes; operación manual documentada; y coordinación con COE para garantizar corredores logísticos prioritarios en contingencia. [portuaria.gob.do], [portuaria.gob.do] [cisa.gov], [coe.gob.do]

5) Continuidad financiera: resiliencia de pagos y atención al público (SB + sector)

La Superintendencia de Bancos, por su rol supervisor, puede impulsar estándares de continuidad: pruebas de resiliencia (stress tests operativos), capacidad de operar con conectividad limitada, respaldos energéticos, y protocolos de atención al público en contingencia. Esto no solo protege a los bancos; protege la estabilidad social, porque reduce pánico y desorden cuando el dinero digital se “apaga”. [es.wikipedia.org], [cisa.gov] [cisa.gov], [jsis.washington.edu]


Cierre: resiliencia caribeña es soberanía práctica

El Caribe entiende de resiliencia por experiencia, pero la resiliencia del futuro no se mide solo en techos reforzados: se mide en centros de control, nodos de telecom, puertos operativos y pagos funcionando bajo presión. Las amenazas electromagnéticas —naturales o provocadas— son un recordatorio de que un Estado moderno puede ser vulnerado no por falta de coraje, sino por falta de continuidad. [cisa.gov], [dhs.gov]

La resiliencia eléctrica (y su ecosistema) es, entonces, una forma de soberanía: reduce el premio del caos, acorta la crisis y mantiene la gobernabilidad. Si en la guerra invisible el objetivo es desconectar a una nación, la política pública responsable debe garantizar lo contrario: que República Dominicana siga de pie, aún cuando las redes fallen. [cisa.gov], [coe.gob.do]

Luis Orlando Díaz Vólquez


Referencias (APA 7)

Centro de Operaciones de Emergencias. (s. f.). Sobre nosotros. [coe.gob.do]

Cybersecurity and Infrastructure Security Agency. (2019). Electromagnetic Pulse (EMP) Protection and Resilience Guidelines for Critical Infrastructure and Equipment (Version 2.2). [cisa.gov]

Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED). (s. f.). Centro de Control de Energía (CCE): ¿Quiénes somos? [eted.gob.do]

Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL). (s. f.). ¿Quiénes somos? [indotel.gob.do]

Organismo Coordinador del SENI. (s. f.). ¿Quiénes somos? [oc.do]

Superintendencia de Electricidad (SIE). (s. f.). Inicio / Acerca de la institución. [sie.gob.do], [datos.gov.do]

Superintendencia de Bancos de la República Dominicana. (s. f.). Información institucional. [sb.gob.do], [es.wikipedia.org]

U.S. Department of Homeland Security. (2022). Electromagnetic Pulse Shielding Mitigations: Best Practices for Protection of Mission Critical Equipment. [dhs.gov]

Autoridad Portuaria Dominicana. (s. f.). Sobre nosotros / ¿Quiénes somos? [portuaria.gob.do], [portuaria.gob.do], [portuaria.gob.do]

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Sobre el autor

 

Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

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🇩🇴 ¿Qué instituciones deben liderar una agenda de resiliencia?
🔌 SIE (regulación y supervisión del subsector eléctrico)
⚙️ OC + CCE/ETED (operación del SENI y restauración tras perturbaciones)
📡 INDOTEL (espectro, normas técnicas y calidad de telecom)
🚢 APORDOM (sistema portuario nacional)
🏦 Superintendencia de Bancos (supervisión financiera)
🧭 COE (coordinación interinstitucional en emergencias) [es.wikipedia.org] [gov.uk], [navaltoday.com] [roles.rcas...okyo.ac.jp], [en.wikipedia.org] [publicinte...igence.net], [jsis.washington.edu] [reliefweb.int], [sipri.org] [resilients...ieties.org], [hdiac.dtic.mil]

✅ Prioridades: proteger nodos críticos, segmentar redes, redundancia, operación en modo degradado, repuestos estratégicos y ejercicios nacionales. [oc.do], [eted.gob.do]

✍️ Luis Orlando Díaz Vólquez
#Resiliencia #RD #InfraestructuraCrítica #Energía #Telecomunicaciones #Puertos #SistemaFinanciero #COE #ContinuidadOperativa #GestiónDeRiesgos

sábado, 14 de febrero de 2026

Occidente ante una nueva era de soberanía: lo que Múnich 2026 anticipa para la República Dominicana

Occidente ante una nueva era de soberanía: lo que Múnich 2026 anticipa para la República Dominicana

/ Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Por años, la Conferencia de Seguridad de Múnich ha funcionado como un barómetro del orden internacional: cuando el termómetro se mueve allí, suele moverse en todas partes. Este 14 de febrero de 2026, el mensaje de Washington —expresado en un discurso de alto perfil— apuntó a un reacomodo doctrinal: menos fe en el “piloto automático” del multilateralismo, más énfasis en soberanía, capacidad industrial y control de fronteras como pilares de seguridad. [state.gov], [securityco...erence.org]

La premisa central fue directa: el “fin de la historia” resultó ser una ilusión costosa, porque mientras se celebraba la globalización sin restricciones, se desarmaron capacidades productivas, se tercerizaron cadenas críticas y se debilitó el músculo estratégico de los Estados. En esa lectura, la desindustrialización no fue inevitable, sino una elección de políticas; y el precio se paga hoy en vulnerabilidad tecnológica, dependencia logística y ansiedad social. [state.gov], [cnbc.com]

Del orden basado en reglas al orden basado en resultados

La implicación más importante no es retórica: es metodológica. El discurso plantea que el sistema de cooperación internacional debe “reformarse y reconstruirse”, no necesariamente abandonarse, pero a condición de que produzca resultados en conflictos y amenazas concretas. En otras palabras: el multilateralismo ya no se justificaría por sí mismo, sino por su eficacia verificable.
Esa idea dialoga con el diagnóstico del Munich Security Report 2026, que advierte un mundo en “wrecking-ball politics”: una política más transaccional, menos paciente con la burocracia internacional y más inclinada a la coerción y a las “coaliciones por misión”. [state.gov], [cnbc.com] [securityco...erence.org], [cnbc.com]

La nueva agenda atlántica: industria, tecnología y minerales críticos

Si en décadas pasadas la discusión transatlántica giró en torno a tratados, normas y arquitectura institucional, el subtexto de Múnich 2026 fue otro: capacidad material. Reindustrialización, automatización, fabricación flexible, inteligencia artificial, espacio comercial y una cadena occidental de minerales críticos aparecen como ejes de competitividad y seguridad.
Esta transición importa porque reconfigura ganadores y perdedores: países cercanos a Estados Unidos, con plataformas exportadoras confiables, reglas claras, logística y cumplimiento, pueden beneficiarse del nearshoring/friendshoring. [state.gov], [state.gov] [state.gov], [securityco...erence.org]

República Dominicana: oportunidad real, pero no automática

Para la República Dominicana, el giro tiene una lectura estratégica: el país ya está insertado en la economía estadounidense con densidad suficiente como para “subirse” a la ola de cadenas resilientes. El propio resumen comercial de la USTR indica que el comercio total de bienes y servicios entre EE. UU. y RD se estimó en US$33.4 mil millones en 2024, con comercio de bienes cercano a US$20.5 mil millones.
Esto no es un dato decorativo: significa que, ante una economía política más enfocada en proximidad y confiabilidad, RD puede convertirse en un “activo geoestratégico” para manufactura y servicios integrados, siempre que traduzca su potencial en estándares y productividad. [ustr.gov], [ustr.gov] [ustr.gov], [securityco...erence.org]

El caso emblemático: dispositivos médicos y manufactura avanzada

Hay un sector que ilustra el punto con claridad: dispositivos médicos. Un brief de la USITC documenta el ascenso dominicano como exportador hacia EE. UU. y resalta que, en 2023, RD fue un proveedor relevante de instrumentos/aparatos médicos para el mercado estadounidense, apoyado por zonas francas, incentivos y ventajas logísticas.
En la lógica de Múnich 2026 —reindustrializar y asegurar cadenas críticas dentro de un perímetro confiable— estos clústeres no solo generan empleo: generan valor estratégico. Pero también elevan exigencias: trazabilidad, calidad regulatoria, talento técnico y seguridad de puertos/aeropuertos. [usitc.gov], [ustr.gov] [usitc.gov], [state.gov]

Fronteras, migración y seguridad: el Caribe vuelve al centro

Otro mensaje que reverbera en el Caribe es la securitización ampliada: control fronterizo y cohesión social pasan a ser parte del debate de seguridad nacional. Esa mirada tiende a endurecer parámetros de cooperación regional (identidad, control marítimo, combate a redes de tráfico).
Para RD, esto converge con una agenda ya existente: la cooperación en seguridad bajo la Caribbean Basin Security Initiative (CBSI) incluye interdicción, lucha contra crimen transnacional, fortalecimiento institucional y capacidades para puertos y fuerzas especializadas. [state.gov], [state.gov] [2021-2025.state.gov], [congress.gov]

Remesas: el “nervio” macroeconómico ante cambios de clima político

Hay un punto sensible que no debe minimizarse: remesas. Reportes basados en datos del Banco Central señalan que en 2025 las remesas alcanzaron US$11,866.3 millones y que una porción determinante proviene de Estados Unidos (en diciembre se reporta 80% de flujos formales desde ese país).
En un contexto donde migración y fronteras se tratan como seguridad, cualquier cambio en costos de envío, empleo o estatus de comunidades migrantes puede tener efectos de primera magnitud sobre consumo interno, divisas y estabilidad social en RD. [inmobiliario.do], [dominicantoday.com] [inmobiliario.do], [state.gov]

Qué debería hacer RD: menos consignas, más “capacidad país”

El nuevo ambiente internacional premia a quienes demuestran capacidades concretas. En vez de discutir el mundo en abstracto, RD puede avanzar con una agenda de tres frentes: (1) diplomacia económica de cadenas (presentar proyectos “listos para invertir” en manufactura avanzada y servicios), (2) infraestructura y cumplimiento (puertos, aduanas, ciberseguridad, estándares), y (3) talento (técnicos, ingeniería, calidad, regulación sanitaria).
Además, conviene fortalecer el componente de seguridad integral (finanzas ilícitas, puertos, cooperación judicial) porque la lógica de “alianzas por resultados” tiende a privilegiar socios que reduzcan riesgos transnacionales. [state.gov], [ustr.gov] [2021-2025.state.gov], [securityco...erence.org]

Conclusión: una reescritura del tablero

Múnich 2026 sugiere que entramos en una fase donde el orden internacional se redefine menos por discursos y más por capacidades: energía, industria, tecnología, fronteras, seguridad. Ese giro puede abrir oportunidades para la República Dominicana —por cercanía, plataforma exportadora y experiencia de zonas francas—, pero también aumentará el escrutinio: cumplimiento, resiliencia y cooperación efectiva.
En un mundo más transaccional, la mejor estrategia no es esperar “vientos favorables”, sino construir velas: capacidad productiva, institucionalidad y seguridad como marca-país. [state.gov], [ustr.gov] [securityco...erence.org], [2021-2025.state.gov]

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Sobre el autor

 

Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

🌍⚔️ Occidente redefine la seguridad
Lo que dejó la #MunichSecurityConference2026:
🔹 Menos “piloto automático” del multilateralismo
🔹 Más soberanía, industria y control de fronteras
🔹 Agenda atlántica: reindustrialización, IA y minerales críticos

🇩🇴 Para la #RepúblicaDominicana, el giro abre oportunidades:
✅ Nearshoring y manufactura avanzada
✅ Clústeres de dispositivos médicos como activo geoestratégico
✅ Seguridad integral en puertos y fronteras

💡 Conclusión: el tablero global se reescribe por capacidades reales — energía, industria, tecnología, seguridad. RD puede ser protagonista si convierte potencial en productividad y cumplimiento.

#Munich2026 #SeguridadGlobal #IndustriaRD #Nearshoring #Geopolítica #Atlántico #CapacidadPaís

PAPER - OPINION

El secretario Marco Rubio pronuncia un discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Alemania, el 14 de febrero de 2026. Foto oficial del Departamento de Estado por Freddie Everett.

Occidente ante una nueva era de soberanía: lo que Múnich 2026 anticipa para la República Dominicana

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

 

Durante años, la Conferencia de Seguridad de Múnich ha operado como un barómetro del orden internacional: cuando el termómetro se mueve allí, suele moverse en todas partes. En la edición de 2026, el mensaje proyectado desde Washington apuntó a un reacomodo doctrinal que desplaza el énfasis desde un multilateralismo de ‘piloto automático’ hacia una agenda centrada en soberanía, capacidad industrial y control de fronteras como pilares de seguridad. [1] Este giro no se presenta como una negación absoluta del sistema de cooperación internacional, sino como una exigencia de reforma y funcionalidad: las instituciones y las reglas, en esta narrativa, solo conservan legitimidad si entregan resultados verificables en crisis reales.

La idea fuerza es que el ‘fin de la historia’ fue una ilusión costosa. La globalización sin restricciones —entendida como externalización de soberanía productiva, deslocalización de empleo y delegación excesiva de capacidades estatales— habría debilitado la resiliencia de las economías occidentales frente a shocks, coerción energética y competencia tecnológica. [2] El Munich Security Report 2026, por su parte, describe el entorno como una era de ‘wrecking-ball politics’: una política de demolición, más transaccional, menos paciente con la burocracia y con mayor presión por cambios abruptos. [3] En términos prácticos, esto acelera el paso desde un orden basado en reglas hacia un orden basado en desempeño.

La consecuencia global más relevante es que ‘seguridad’ se vuelve sinónimo de ‘capacidad’. Capacidad para producir, para sostener cadenas de suministro, para asegurar energía, para proteger infraestructura crítica y para administrar fronteras. En esta visión, la defensa militar no desaparece, pero deja de ser suficiente: se integra con la economía política de la tecnología y con la soberanía industrial. [4] A la vez, el reporte de Múnich advierte que, si predomina la lógica transaccional, pueden aumentar acuerdos ad hoc y coaliciones por misión, sustituyendo mecanismos multilaterales más lentos por arreglos de corto plazo, con riesgos de fragmentación normativa. [5]

Este marco reordena incentivos para países pequeños y medianos. En un mundo que compite por reindustrializar, asegurar minerales críticos y dominar la inteligencia artificial, las cadenas de suministro tenderán a reubicarse hacia geografías confiables y cercanas a los grandes mercados (‘nearshoring’ y ‘friendshoring’). [6] En el hemisferio occidental, esa lógica eleva el valor estratégico del Caribe, no solo como corredor marítimo, sino como plataforma de manufactura, servicios y logística en proximidad a Estados Unidos. UNCTAD señaló que, aunque la inversión extranjera directa (IED) en América Latina y el Caribe cayó en 2024, el Caribe registró un aumento y ese comportamiento estuvo apoyado por influjos estables hacia la República Dominicana. [7]

Para la República Dominicana, la oportunidad existe porque la integración económica con Estados Unidos ya tiene masa crítica. Según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), el comercio total de bienes y servicios EE. UU.–RD se estimó en US$33.4 mil millones en 2024, y el comercio total de bienes en US$20.5 mil millones. [8] Esas cifras no son solo un dato estadístico: en un escenario de seguridad económica, expresan densidad de cadenas, conectividad empresarial y posibilidad de convertirse en nodo de abastecimiento regional. Pero la oportunidad no es automática. La pregunta clave es si el país puede convertir proximidad geográfica en ventaja competitiva sostenida mediante productividad, cumplimiento y logística.

La plataforma de zonas francas constituye el principal activo estructural para ese salto. El CNZFE reporta que en 2024 las exportaciones de zonas francas alcanzaron US$8,425.9 millones, representaron 60.7% de las exportaciones totales y sostuvieron 198,552 empleos directos. [9] Esto indica que RD ya participa en cadenas globales de valor con escala regional. La discusión estratégica, sin embargo, es cómo transitar desde volumen a sofisticación: más valor agregado, más certificaciones, más servicios avanzados e integración tecnológica.

En el plano de inversión, los indicadores comparados refuerzan el rol ancla dominicano en el Caribe. El factsheet del World Investment Report 2025 de UNCTAD sitúa la IED de RD en 2024 en US$4,523 millones. [10] En la misma narrativa regional, UNCTAD destaca que el Caribe alcanzó alrededor de US$3.9 mil millones en 2024 (alza interanual), un desempeño asociado a la estabilidad relativa de RD como destino. [11] Traducido a política pública: si la región compite por proyectos de alto valor —manufactura avanzada, digital, energía— RD tiene la ventaja de escala, pero debe blindar reputación de cumplimiento y reducir fricciones regulatorias.

La comparación logística es igualmente decisiva. El Logistics Performance Index (LPI) 2023 del Banco Mundial coloca a la República Dominicana con un puntaje global de 2.6 y ranking 88, con brechas especialmente sensibles en dimensiones como envíos internacionales y trazabilidad, y fortalezas relativas en puntualidad. [12] El propio reporte ‘Connecting to Compete 2023’ sostiene que la resiliencia logística y la confiabilidad de la cadena se han convertido en preocupaciones de seguridad nacional, y subraya el valor de digitalizar procesos punta a punta para reducir demoras portuarias y de despacho. [13] En un contexto de reubicación de cadenas, mejorar un ‘punto’ en aduanas, puertos y trazabilidad puede ser tan determinante como otorgar un incentivo fiscal.

En paralelo, la República Dominicana exhibe un ejemplo claro de cómo una estrategia de clúster puede convertirse en argumento geoestratégico: el sector de dispositivos médicos. La USITC ha descrito la expansión del país en este segmento, asociada a zonas francas, infraestructura e integración exportadora hacia Estados Unidos. [14] Bajo la lógica de Múnich 2026 —cadenas críticas, resiliencia industrial y tecnología— los dispositivos médicos dejan de ser ‘una exportación’ y pasan a ser una pieza de seguridad económica: garantizan abastecimiento, empleo formal y aprendizaje productivo.

Sin embargo, el talón de Aquiles de la competitividad dominicana no está solo en la infraestructura física; está también en la consistencia institucional. La recomendación del FMI en su consulta Artículo IV 2025 se mueve en esa dirección: mantener prudencia macro, ampliar espacio fiscal para inversión, y avanzar reformas estructurales —incluida la del sector eléctrico— para sostener crecimiento potencial y resiliencia. [15] En un orden más transaccional, la ‘capacidad país’ será evaluada por desempeño regulatorio, seguridad jurídica, calidad de servicios públicos y reducción de costos sistémicos.

A esto se suma el componente de seguridad integral. La cooperación RD–EE. UU. en el marco de la Caribbean Basin Security Initiative (CBSI) incluye programas de interdicción, lucha contra crimen transnacional, fortalecimiento institucional y apoyo a capacidades de seguridad portuaria y de justicia. [16] En un mundo donde la cadena logística se trata como infraestructura crítica, la integridad portuaria, el control de flujos ilícitos y la capacidad de investigación financiera pasan a ser ventajas económicas: reducen riesgo reputacional, facilitan seguros, mejoran tiempos y consolidan confianza de compradores e inversionistas.

Finalmente, una política de soberanía y control de fronteras en el hemisferio tiene implicaciones directas para RD por la sensibilidad de las remesas. Reportes basados en datos del Banco Central señalan que en 2025 las remesas ascendieron a US$11,866.3 millones. [17] En la medida en que cambios regulatorios o fricciones de envío afecten a la diáspora, se impacta consumo, liquidez y estabilidad social. Por ello, la agenda de capacidad país debería incluir la digitalización financiera y la reducción de costos de transferencia como componente de resiliencia externa.

En síntesis, Múnich 2026 sugiere que el tablero global se reescribe por capacidades reales: energía, industria, tecnología, fronteras, logística y seguridad institucional. [18] La República Dominicana puede ser protagonista si convierte potencial en productividad y cumplimiento: consolidando zonas francas de alto valor, elevando el desempeño logístico (aduanas, puertos y trazabilidad), fortaleciendo seguridad integral y reduciendo fricciones regulatorias. En un mundo más transaccional, no basta con estar cerca de los mercados; hay que ser confiable, medible y competitivo en la práctica.


[1] Departamento de Estado de EE. UU. (14 feb 2026), discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich (versión en español). (https://www.state.gov/translations/spanish/discurso-del-secretario-de-estado-de-ee-uu-marco-rubio-en-la-conferencia-de-seguridad-de-munich/) 

[3] Munich Security Conference (9 feb 2026), Munich Security Report 2026: Under Destruction. (https://securityconference.org/en/publications/munich-security-report/2026/) 

[7] UNCTAD (19 jun 2025), nota regional: “Latin America and the Caribbean: Foreign investment fell in 2024 but opportunities remain” (menciona el Caribe y la dinámica de IED 2024). (https://unctad.org/news/latin-america-and-caribbean-foreign-investment-fell-2024-opportunities-remain)

[8] USTR, Dominican Republic—Trade Summary (datos de comercio total bienes+servicios y comercio de bienes para 2024). (https://ustr.gov/countries-regions/americas/dominican-republic)

[9] CNZFE, Informe Estadístico Zonas Francas 2024 (exportaciones US$8,425.9 millones; participación 60.7%; empleos directos 198,552). (https://wp.cnzfe.gob.do/wp-content/uploads/2025/08/Informe-Estadistico-2024.pdf)

[10] UNCTAD, World Investment Report 2025—Country Factsheet: Dominican Republic (IED 2024: US$4,523 millones). (https://unctad.org/system/files/non-official-document/wir_fs_do_en.pdf) 

[12] World Bank, Logistics Performance Index (LPI) 2023: ranking y scorecard de República Dominicana (rank 88; score 2.6). (https://lpi.worldbank.org/international/scorecard/line/C/DOM/2023)

[13] World Bank (2023), Connecting to Compete 2023: The Logistics Performance Index and Its Indicators (reporte). (https://lpi.worldbank.org/sites/default/files/2023-04/LPI_2023_report_with_layout.pdf)

[14] USITC (jul 2024), Beyond the Beaches: The Dominican Republic’s Rise in Medical Devices. (https://www.usitc.gov/publications/332/executive_briefings/ebot_island_of_innovation_dr_medical_devices.pdf)

[15] IMF (18 nov 2025), Dominican Republic—2025 Article IV Consultation (press release/staff report). (https://www.imf.org/en/publications/cr/issues/2025/11/19/dominican-republic-2025-article-iv-consultation-press-release-staff-report-and-statement-571943)

[16] U.S. Department of State (12 sep 2024), U.S.–Dominican Republic Cooperation through the Caribbean Basin Security Initiative (CBSI) (fact sheet). (https://2021-2025.state.gov/u-s-dominican-republic-cooperation-through-the-caribbean-basin-security-initiative/)

[17] BCRD (vía El Inmobiliario, 9 ene 2026), remesas 2025: US$11,866.3 millones; referencia de origen desde EE. UU. (https://inmobiliario.do/en/bcrd-reports-remittance-flows-reached-us-11-866.3-million-in-2025-growing-by-10.3-/) 

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Discurso del Secretario de Estado en la Conferencia de Seguridad de Múnich (VIDEO)

Sec. Marco Rubio Secretario de Estado de EEUU

febrero 14, 2026

La intervención de Marco Rubio combinó el legado histórico e hizo una apelación a una alianza transatlántica sólida, soberana y centrada en la identidad compartida.

En su primera intervención ante la Conferencia de Seguridad de Múnich como Secretario de Estado, Marco Rubio ofreció una visión del futuro de Occidente. A continuación lo reproducimos íntegramente.

Nos reunimos hoy aquí como miembros de una alianza histórica, una alianza que salvó y transformó el mundo. Cuando esta conferencia comenzó en 1963, se celebró en una nación —de hecho, en un continente— dividido contra sí mismo. La línea entre el comunismo y la libertad atravesaba el corazón de Alemania. Las primeras vallas de púas del Muro de Berlín se habían erigido apenas dos años antes.

Y apenas unos meses antes de esa primera conferencia, antes de que nuestros predecesores se reunieran aquí, en Múnich, la Crisis de los Misiles de Cuba había llevado al mundo al borde de la destrucción nuclear. Incluso cuando la Segunda Guerra Mundial aún estaba viva en la memoria de estadounidenses y europeos, nos encontrábamos ante una nueva catástrofe global, una con el potencial de un nuevo tipo de destrucción, más apocalíptica y definitiva que cualquier otra en la historia de la humanidad.

En el momento de esa primera reunión, el comunismo soviético estaba en marcha. Miles de años de civilización occidental pendían de un hilo. En aquel entonces, la victoria estaba lejos de ser segura. Pero nos impulsaba un propósito común. Nos unía no solo aquello contra lo que luchábamos, sino aquello por lo que luchábamos. Y juntos, Europa y América prevalecieron y se reconstruyó un continente. Nuestros pueblos prosperaron. Con el tiempo, los bloques de Oriente y Occidente se reunificaron. Una civilización volvió a estar unida.

El infame muro que había dividido a esta nación en dos cayó, y con él un imperio maligno, y Oriente y Occidente volvieron a ser uno. Pero la euforia de este triunfo nos llevó a una peligrosa ilusión: que habíamos entrado, y cito, en "el fin de la historia"; que cada nación sería ahora una democracia liberal; que los lazos formados únicamente por el comercio reemplazarían a la nacionalidad; que el orden global basado en reglas —un término tan usado— reemplazaría al interés nacional. Y que ahora viviríamos en un mundo sin fronteras donde todos se convertirían en ciudadanos del mundo.

Esta fue una idea absurda que ignoró tanto la naturaleza humana como las lecciones de más de 5000 años de historia registrada. Y nos ha costado muy caro. En este delirio, abrazamos una visión dogmática de comercio libre y sin restricciones, incluso mientras algunas naciones protegían sus economías y subvencionaban a sus empresas para socavar sistemáticamente las nuestras: cerrando nuestras plantas, lo que resultó en la desindustrialización de gran parte de nuestras sociedades, trasladando millones de empleos de clase media y trabajadora al extranjero y cediendo el control de nuestras cadenas de suministro críticas tanto a adversarios como a rivales.

Sometimos cada vez más nuestra soberanía a instituciones internacionales, mientras que muchas naciones invertían en enormes estados de bienestar a costa de mantener su capacidad de defensa. Esto, incluso mientras otros países han invertido en el desarrollo militar más rápido de toda la historia de la humanidad y no han dudado en usar el poder duro para perseguir sus propios intereses. Para apaciguar un culto climático, nos hemos impuesto políticas energéticas que empobrecen a nuestra gente, mientras nuestros competidores explotan el petróleo, el carbón, el gas natural y cualquier otro recurso, no solo para impulsar sus economías, sino para usarlo como palanca contra la nuestra.

Y en la búsqueda de un mundo sin fronteras, abrimos nuestras puertas a una ola de migración masiva sin precedentes que amenaza la cohesión de nuestras sociedades, la continuidad de nuestra cultura y el futuro de nuestra gente. Cometimos estos errores juntos, y ahora, juntos, le debemos a nuestro pueblo afrontar esos hechos y avanzar, reconstruir.

Con el presidente Trump, Estados Unidos de América asumirá una vez más la tarea de renovación y restauración, impulsado por la visión de un futuro tan orgulloso, tan soberano y tan vital como el pasado de nuestra civilización. Y aunque estamos preparados, si es necesario, para hacerlo solos, es nuestra preferencia y nuestra esperanza hacerlo junto con ustedes, nuestros amigos aquí en Europa.

Para Estados Unidos y Europa, estamos juntos. Estados Unidos se fundó hace 250 años, pero sus raíces se remontan a este continente mucho antes. El hombre que se asentó y construyó la nación que me vio nacer llegó a nuestras costas trayendo consigo los recuerdos, las tradiciones y la fe cristiana de sus antepasados como herencia sagrada, un vínculo inquebrantable entre el viejo y el nuevo mundo.

Formamos parte de una sola civilización: la civilización occidental. Nos unen los lazos más profundos que cualquier nación podría compartir, forjados por siglos de historia compartida, fe cristiana, cultura, herencia, idioma, ascendencia y los sacrificios que nuestros antepasados hicieron juntos por la civilización común de la que hemos sido herederos.

Y por eso, los estadounidenses a veces podemos parecer un poco directos y apremiantes en nuestros consejos. Por eso, el presidente Trump exige seriedad y reciprocidad de nuestros amigos aquí en Europa. La razón, amigos míos, es porque nos importa profundamente. Nos importa mucho su futuro y el nuestro. Y si a veces discrepamos, nuestros desacuerdos provienen de nuestra profunda preocupación por una Europa con la que estamos conectados, no solo económicamente, ni militarmente. Estamos conectados espiritualmente y culturalmente. Queremos que Europa sea fuerte. Creemos que Europa debe sobrevivir, porque las dos grandes guerras del siglo pasado nos sirven como un recordatorio constante de la historia de que, en última instancia, nuestro destino está y siempre estará entrelazado con el de ustedes, porque sabemos que el destino de Europa nunca será irrelevante para el nuestro.

La seguridad nacional, de la que trata principalmente esta conferencia, no se trata simplemente de una serie de cuestiones técnicas: cuánto gastamos en defensa, dónde y cómo la desplegamos; estas son preguntas importantes. Lo son. Pero no son la fundamental. La pregunta fundamental que debemos responder desde el principio es qué defendemos exactamente, porque los ejércitos no luchan por abstracciones. Los ejércitos luchan por un pueblo; los ejércitos luchan por una nación. Los ejércitos luchan por una forma de vida. Y eso es lo que defendemos: una gran civilización que tiene motivos de sobra para enorgullecerse de su historia, confía en su futuro y aspira a ser siempre dueña de su propio destino económico y político.

Fue aquí, en Europa, donde nacieron las ideas que plantaron las semillas de la libertad que cambiaron el mundo. Fue aquí, en Europa, donde nació el mundo, que nos dotó del estado de derecho, las universidades y la revolución científica. Fue este continente el que produjo el genio de Mozart y Beethoven, de Dante y Shakespeare, de Miguel Ángel y Da Vinci, de los Beatles y los Rolling Stones. Y este es el lugar donde los techos abovedados de la Capilla Sixtina y las imponentes agujas de la gran catedral de Colonia dan testimonio no solo de la grandeza de nuestro pasado o de la fe en Dios que inspiró estas maravillas. Presagian las maravillas que nos aguardan en el futuro. Pero solo si no nos arrepentimos de nuestra herencia y nos enorgullecemos de ella, podremos juntos comenzar a imaginar y dar forma a nuestro futuro económico y político.

La desindustrialización pudo ser evitable. Fue una decisión política consciente, un proyecto económico de décadas que despojó a nuestras naciones de su riqueza, su capacidad productiva y su independencia. Y la pérdida de la soberanía de nuestra cadena de suministro no fue consecuencia de un sistema de comercio global próspero y saludable. Fue una insensatez. Fue una transformación insensata pero voluntaria de nuestra economía que nos dejó dependientes de otros para satisfacer nuestras necesidades y peligrosamente vulnerables a las crisis.

La migración masiva no es una preocupación marginal de poca trascendencia. Fue y sigue siendo una crisis que transforma y desestabiliza sociedades en todo Occidente.

Juntos podemos reindustrializar nuestras economías y reconstruir nuestra capacidad para defender a nuestros pueblos. Pero el trabajo de esta nueva alianza no debe centrarse únicamente en la cooperación militar y la recuperación de las industrias del pasado. También debe centrarse, en promover juntos nuestros intereses mutuos y nuevas fronteras, liberando nuestro ingenio, nuestra creatividad y el espíritu dinámico para construir un nuevo siglo occidental.

Viajes espaciales comerciales e inteligencia artificial de vanguardia; automatización industrial y fabricación flexible; creación de una cadena de suministro occidental para minerales críticos que no sea vulnerable a la extorsión de otras potencias; y un esfuerzo unificado para competir por la cuota de mercado en las economías del Sur Global. Juntos no solo podemos recuperar el control de nuestras propias industrias y cadenas de suministro, sino que también podemos prosperar en las áreas que definirán el siglo XXI.

Pero también debemos controlar nuestras fronteras nacionales. Controlar quién y cuántas personas entran en nuestros países no es una expresión de xenofobia. No es odio. Es un acto fundamental de soberanía nacional. Y no hacerlo no es solo una abdicación de uno de nuestros deberes más básicos para con nuestros pueblos. Es una amenaza urgente para el tejido social y la supervivencia de nuestra civilización.

Y, por último, ya no podemos anteponer el llamado orden global a los intereses vitales de nuestros pueblos y naciones. No necesitamos abandonar el sistema de cooperación internacional que creamos, ni desmantelar las instituciones globales del viejo orden que juntos construimos. Pero estas deben ser reformadas. Deben ser reconstruidas.

Por ejemplo, las Naciones Unidas aún tienen un enorme potencial para ser una herramienta para el bien en el mundo. Pero no podemos ignorar que hoy, en los asuntos más urgentes que nos ocupan, no tiene respuestas y no ha jugado prácticamente ningún papel. No pudo resolver la guerra en Gaza. En cambio, fue el liderazgo estadounidense el que liberó a los rehenes de los bárbaros y logró una frágil tregua. No resolvió la guerra en Ucrania. Se necesitó el liderazgo estadounidense y la colaboración con muchos de los países aquí presentes solo para lograr que ambas partes se sentaran a la mesa en busca de una paz aún difícil de alcanzar.

La ONU fue incapaz de frenar el programa nuclear de los clérigos chiítas radicales en Teherán. Eso requirió 14 bombas lanzadas con precisión desde bombarderos B-2 estadounidenses. Y fue incapaz de abordar la amenaza a nuestra seguridad que representaba un dictador narcoterrorista en Venezuela. En cambio, se necesitaron las Fuerzas Especiales estadounidenses para llevar a este fugitivo ante la justicia.

En un mundo perfecto, todos estos problemas y más se resolverían con diplomáticos y resoluciones enérgicas. Pero no vivimos en un mundo perfecto, y no podemos seguir permitiendo que quienes amenazan descaradamente a nuestros ciudadanos y ponen en peligro nuestra estabilidad global se escuden en abstracciones del derecho internacional que ellos mismos violan rutinariamente.

Este es el camino que el presidente Trump y Estados Unidos han emprendido. Es el camino que les pedimos aquí en Europa que nos acompañen. Es un camino que hemos recorrido juntos antes y esperamos recorrer juntos de nuevo. Durante cinco siglos, antes del final de la Segunda Guerra Mundial, Occidente se había expandido: sus misioneros, sus peregrinos, sus soldados, sus exploradores salían de sus costas para cruzar océanos, colonizar nuevos continentes y construir vastos imperios que se extendían por todo el mundo.

Pero en 1945, por primera vez desde la época de Colón, se contraía. Europa estaba en ruinas. La mitad vivía tras el Telón de Acero y el resto parecía que pronto la seguiría. Los grandes imperios occidentales habían entrado en una decadencia terminal, acelerada por revoluciones comunistas ateas y levantamientos anticoloniales que transformarían el mundo y extenderían la hoz y el martillo rojos sobre vastas franjas del mapa en los años venideros.

En ese contexto, entonces, como ahora, muchos llegaron a creer que la era de dominio de Occidente había llegado a su fin y que nuestro futuro estaba destinado a ser un eco tenue y débil de nuestro pasado. Pero juntos, nuestros predecesores reconocieron que el declive era una elección, una elección que se negaron a tomar. Esto es lo que hicimos juntos una vez, y esto es lo que el presidente Trump y Estados Unidos quieren volver a hacer ahora, junto con ustedes.

Y por eso no queremos que nuestros aliados sean débiles, porque eso nos debilita aún más. Queremos aliados que puedan defenderse para que ningún adversario se vea tentado a poner a prueba nuestra fuerza colectiva. Por eso no queremos que nuestros aliados se sientan atados por la culpa y la vergüenza. Queremos aliados que se sientan orgullosos de su cultura y su herencia, que comprendan que somos herederos de la misma gran y noble civilización, y que, junto con nosotros, estén dispuestos y sean capaces de defenderla.

Y es por eso que no queremos que nuestros aliados justifiquen el statu quo roto en lugar de considerar lo necesario para solucionarlo, pues en Estados Unidos no nos interesa ser guardianes educados y ordenados del declive controlado de Occidente.

No buscamos separarnos, sino revitalizar una vieja amistad y renovar la civilización más grande de la historia de la humanidad. Lo que queremos es una alianza revitalizada que reconozca que lo que ha afligido a nuestras sociedades no es solo un conjunto de malas políticas, sino un malestar de desesperanza y complacencia. Una alianza —la alianza que queremos— que no se deje paralizar por el miedo: miedo al cambio climático, miedo a la guerra, miedo a la tecnología.

En cambio, queremos una alianza que avance con valentía hacia el futuro. Y el único miedo que tenemos es el miedo a la vergüenza de no dejar a nuestros hijos naciones más orgullosas, fuertes y ricas. Una alianza dispuesta a defender a nuestro pueblo, salvaguardar nuestros intereses y preservar la libertad de acción que nos permite forjar nuestro propio destino; no una alianza que exista para operar un estado de bienestar global y expiar los supuestos pecados de generaciones pasadas. Una alianza que no permita que su poder se externalice, limite ni subordine a sistemas que escapan a su control; una alianza que no dependa de otros para las necesidades críticas de su vida nacional; y una alianza que no mantenga la pretensión cortés de que nuestro estilo de vida es solo uno entre muchos y que pide permiso antes de actuar. Y, sobre todo, una alianza basada en el reconocimiento de que nosotros, Occidente, hemos heredado juntos; lo que hemos heredado juntos es algo único, distintivo e irremplazable, porque esto, después de todo, es la base misma del vínculo transatlántico.

Actuando juntos de esta manera, no solo ayudaremos a recuperar una política exterior sensata, sino que nos devolverá una mayor claridad de identidad. Restaurará un lugar en el mundo y, al hacerlo, reprenderá y disuadirá las fuerzas de destrucción de la civilización que hoy amenazan tanto a Estados Unidos como a Europa.

Así que, en tiempos de titulares que anuncian el fin de la era transatlántica, que quede claro para todos que este no es nuestro objetivo ni nuestro deseo, porque para nosotros, los estadounidenses, nuestro hogar puede estar en el hemisferio occidental, pero siempre seremos hijos de Europa.

Nuestra historia comenzó con un explorador italiano cuya aventura hacia lo desconocido para descubrir un nuevo mundo trajo el cristianismo a las Américas y se convirtió en la leyenda que definió la imaginación de nuestra nación pionera.

Nuestras primeras colonias fueron construidas por colonos ingleses, a quienes debemos no solo el idioma que hablamos, sino todo nuestro sistema político y legal. Nuestras fronteras fueron moldeadas por los escoceses-irlandeses, ese orgulloso y vigoroso clan de las colinas del Ulster que nos dio a Davy Crockett, Mark Twain, Teddy Roosevelt y Neil Armonstrong.

Nuestro gran corazón del medio oeste fue construido por agricultores y artesanos alemanes que transformaron llanuras vacías en una potencia agrícola mundial y, de paso, mejoraron drásticamente la calidad de la cerveza estadounidense.

Nuestra expansión siguió los pasos de los comerciantes de pieles y exploradores franceses, cuyos nombres, por cierto, aún adornan los letreros de las calles y los nombres de los pueblos de todo el valle del Misisipi. Nuestros caballos, nuestros ranchos, nuestros rodeos —todo el romanticismo del arquetipo del vaquero que se convirtió en sinónimo del Oeste americano— nacieron en España. Y nuestra ciudad más grande e icónica se llamó Nueva Ámsterdam antes de llamarse Nueva York.

¿Y saben que el año de la fundación de mi país, Lorenzo y Catalina Geroldi vivían en Casale Monferrato, en el Reino de Piamonte-Cerdeña y José y Manuela Reina vivían en Sevilla, España? No sé si acaso sabían de las 13 colonias que se independizaron del imperio británico, pero de algo estoy seguro: jamás imaginaron que 250 años después, uno de sus descendientes directos estaría de vuelta aquí, hoy en este continente, como el principal diplomático de esa nación naciente. Y, sin embargo, aquí estoy, recordándome por mi propia historia que tanto nuestras historias como nuestros destinos siempre estarán unidos.

Juntos reconstruimos un continente destrozado tras dos devastadoras guerras mundiales. Cuando nos vimos divididos una vez más por el Telón de Acero, el Occidente libre se alió con los valientes disidentes que luchaban contra la tiranía en el Este para derrotar al comunismo soviético. Hemos luchado unos contra otros, luego nos hemos reconciliado, luego hemos luchado, luego nos hemos reconciliado de nuevo. Y hemos sangrado y muerto codo con codo en los campos de batalla desde Kapyong hasta Kandahar.

Y estoy aquí hoy para dejar claro que Estados Unidos está trazando el camino hacia un nuevo siglo de prosperidad, y que una vez más queremos hacerlo junto con ustedes, nuestros queridos aliados y nuestros más antiguos amigos.

Queremos hacerlo junto con ustedes, con una Europa orgullosa de su herencia y de su historia; con una Europa que tiene el espíritu creador de libertad que envió barcos a mares inexplorados y dio origen a nuestra civilización; con una Europa con los medios para defenderse y la voluntad de sobrevivir. Deberíamos estar orgullosos de lo que logramos juntos en el siglo pasado, pero ahora debemos afrontar y aprovechar las oportunidades de uno nuevo, porque el ayer ya pasó, el futuro es inevitable y nuestro destino juntos nos aguarda. Gracias.

https://www.martinoticias.com/a/las-frases-clave-de-marco-rubio-en-m%C3%BAnich/448588.html


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NOTA DE PRENSA

A continuación tienes la nota de prensa corregida, con datos, informaciones y estadísticas actualizadas (y fuentes depuradas). Mantengo un estilo profesional, coherente y publicable, y sustituyo los enlaces “genéricos” por referencias oficiales y verificables.


“Occidente ante una nueva era de soberanía”: nuevo paper analiza lo que Múnich 2026 anticipa para la República Dominicana

Por Luis Orlando Díaz Vólquez (@GuasabaraEditor)

Santo Domingo, 15 de febrero de 2026. — El blog NoticiasGuasabara presentó el paper de opinión “Occidente ante una nueva era de soberanía: lo que Múnich 2026 anticipa para la República Dominicana”, un documento que interpreta las señales estratégicas emanadas de la Conferencia de Seguridad de Múnich 2026 y propone líneas de acción para que el país convierta el contexto global en una ventaja competitiva basada en capacidad productiva, institucionalidad y cumplimiento.

El documento parte de un diagnóstico: la seguridad internacional se está reconfigurando hacia un enfoque donde soberanía, industria, cadenas de suministro y control fronterizo ganan centralidad como variables de estabilidad estatal. Esta lectura se apoya en planteamientos oficiales difundidos durante la conferencia y en el Munich Security Report 2026, que describe un entorno de alta transaccionalidad y presión por resultados (“wrecking‑ball politics”), con impactos directos sobre comercio, inversión y alianzas. 

El editor sostiene que la República Dominicana tiene una oportunidad real —aunque no automática— debido a su nivel de integración con la economía estadounidense y su experiencia como plataforma exportadora. Como referencia, la USTR estima que el comercio total de bienes y servicios entre Estados Unidos y República Dominicana alcanzó US$33.4 mil millones en 2024, con un comercio de bienes cercano a US$20.5 mil millones, lo que evidencia una base de integración relevante para escalar en cadenas resilientes bajo nearshoring/friendshoring

El paper de Luis Orlando Díaz Vólquez destaca que el país puede consolidarse como “activo geoestratégico” si traduce esa integración en estándares, productividad y logística. En ese marco, resalta el clúster de dispositivos médicos como caso emblemático: un briefing de la U.S. International Trade Commission (USITC) documenta el ascenso dominicano en este rubro, apoyado por zonas francas, incentivos y ventajas operativas, en un sector de alto valor estratégico para cadenas críticas. 

En la dimensión interna, el documento enfatiza el rol del régimen de zonas francas como pilar de la inserción internacional. De acuerdo con el balance oficial del MICM (con datos consolidados a noviembre de 2025), las exportaciones dominicanas totalizaron US$13,063.6 millones entre enero y noviembre y el régimen de zonas francas concentró 61% del total exportado; además, el sector superó por primera vez los 200,000 empleos directos, alcanzando 200,134 (récord histórico), con 82 nuevas empresas y 10 parques industriales aprobados en 2025. 

En términos de desempeño exportador del régimen, reportes públicos del sector informaron que, a noviembre de 2025, las exportaciones de zonas francas alcanzaron US$7,936.1 millones, impulsadas por dispositivos médicos, tabaco y derivados, y productos eléctricos y electrónicos. Para el cierre anual de 2025, fuentes sectoriales proyectaban que las exportaciones de bienes de zonas francas superarían los US$8,600 millones y representarían más del 60% del valor total exportado por el país.
Estas cifras refuerzan la tesis de que el salto de la República Dominicana dependerá de elevar valor agregado, encadenamientos productivos y cumplimiento técnico‑regulatorio, fortaleciendo al mismo tiempo la logística y la seguridad de la cadena (puertos, trazabilidad y estándares).

El análisis también advierte que la “securitización ampliada” —fronteras, migración y crimen transnacional como temas de seguridad— reposiciona al Caribe. En ese contexto, el paper subraya la relevancia de la cooperación bajo la Caribbean Basin Security Initiative (CBSI), que contempla interdicción, combate al crimen transnacional, fortalecimiento institucional y capacidades para puertos y fuerzas especializadas, vinculando seguridad con reputación‑país y competitividad logística.

Como componente macroeconómico, el documento resalta la sensibilidad de las remesas. Reportes basados en datos del Banco Central señalan que en 2025 las remesas alcanzaron US$11,866.3 millones, y que una porción determinante provino de Estados Unidos (en diciembre se reporta alrededor de 80% de flujos formales desde ese país), por lo que cambios en clima migratorio o costos de envío podrían impactar consumo, divisas y estabilidad.

“El nuevo ambiente internacional premia a quienes demuestran capacidades concretas. Para la República Dominicana, la estrategia no es esperar vientos favorables, sino construir velas: productividad, institucionalidad, cumplimiento y seguridad integral como marca‑país”, apunta Díaz Vólquez.


Puntos clave del paper

  • Reorientación del debate internacional: de reglas a resultados verificables y capacidades materiales, según los planteamientos y diagnósticos publicados tras Múnich 2026. [unctad.org], [noticiastrn.com]
  • Ventana para RD en nearshoring/friendshoring por densidad comercial con EE. UU. (referencia USTR 2024). [wipo.int], [bs.usembassy.gov]
  • Dispositivos médicos y manufactura avanzada como activo estratégico para cadenas críticas. [worldbank.org], [elnacional.com.do]
  • Zonas francas: récord de 200,134 empleos directos y liderazgo en participación exportadora; exportaciones del régimen US$7,936.1 millones a noviembre 2025 y proyección > US$8,600 millones al cierre 2025. [micm.gob.do], [elnacional.com.do], [elnacional.com.do]
  • Seguridad portuaria y cooperación CBSI como componente de confianza, integridad logística y reputación‑país. [unctad.org], [unctad.org]

Referencias

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