viernes, 22 de mayo de 2026

Corresponsabilidad institucional: formar para incluir, incluir para transformar

Corresponsabilidad institucional: formar para incluir, incluir para transformar

Más de 3,000 colaboradores capacitados en equidad, diversidad e inclusión reflejan un cambio cultural que trasciende la norma y se instala como práctica en la Dirección General de Aduanas.

En un contexto global donde las instituciones públicas están llamadas no solo a cumplir funciones técnicas, sino a encarnar valores democráticos y sociales, la Dirección General de Aduanas (DGA) de la República Dominicana da un paso que merece ser analizado con profundidad: invertir en la formación de su capital humano en equidad, diversidad e inclusión. Más de 3,000 colaboradores y colaboradoras capacitados desde 2021 no es un dato menor; es la evidencia de una transformación interna que apunta a rediseñar la cultura organizacional desde sus cimientos.

Esta apuesta, visibilizada en iniciativas como la que puede consultarse en publicación oficial de @aduanard, se inscribe en un paradigma contemporáneo donde el desarrollo institucional ya no se mide únicamente por indicadores de eficiencia operativa o recaudación fiscal, sino también por la calidad del entorno laboral, la equidad en las oportunidades y el respeto a la diversidad. Formar en estos valores implica reconocer que las instituciones no son estructuras abstractas, sino comunidades humanas que reproducen —o transforman— las dinámicas sociales existentes.

En el caso de Aduanas, esta política formativa adquiere una relevancia estratégica. Al ser una entidad clave en la facilitación del comercio, el control aduanero y la proyección del país como hub logístico regional, la DGA interactúa con múltiples actores: sector privado, organismos internacionales, transportistas, agentes aduanales y ciudadanía en general. En ese entramado, la forma en que sus colaboradores se relacionan con los demás incide directamente en la percepción institucional y en la calidad del servicio público.

La capacitación en equidad, diversidad e inclusión no debe entenderse como un gesto simbólico ni como una respuesta coyuntural a demandas sociales. Se trata de una inversión de largo plazo que fortalece la gobernanza institucional. Equipos más conscientes de las diferencias, más respetuosos de la pluralidad y más comprometidos con la igualdad de trato son, en esencia, equipos más eficientes, más cohesionados y menos propensos a conflictos internos o prácticas discriminatorias.

Además, esta iniciativa se alinea con estándares internacionales de gestión pública moderna, donde la inclusión se considera un pilar de sostenibilidad institucional. Organismos multilaterales, desde el Banco Mundial hasta la Organización Mundial de Aduanas, han enfatizado la necesidad de integrar estos enfoques para mejorar la resiliencia de las instituciones frente a los desafíos contemporáneos. En ese sentido, la DGA no solo responde a una agenda local, sino que se inserta en una conversación global sobre cómo construir administraciones públicas más humanas, transparentes y efectivas.

Pero el verdadero desafío no reside únicamente en la cantidad de personas capacitadas, sino en la capacidad de traducir ese aprendizaje en prácticas cotidianas. La cultura organizacional no cambia por decreto ni por acumulación de talleres; se transforma cuando los principios aprendidos se reflejan en decisiones, comportamientos y relaciones laborales concretas. ¿Cómo se gestionan los equipos? ¿Cómo se distribuyen las oportunidades de liderazgo? ¿Cómo se atienden los conflictos? ¿Cómo se garantiza un entorno libre de discriminación? Estas son las preguntas que determinarán el impacto real de este esfuerzo formativo.

En ese sentido, el liderazgo institucional juega un rol determinante. La promoción activa de estos valores desde la alta dirección envía una señal clara sobre las prioridades estratégicas de la institución. No se trata solo de capacitar, sino de coherencia entre discurso y práctica. Cuando la equidad y la inclusión se convierten en criterios de gestión, se fortalece la credibilidad institucional y se consolida un clima de confianza interna.

La experiencia de la DGA también ofrece lecciones para el resto del sector público dominicano. En un país que avanza hacia la modernización del Estado, la digitalización de servicios y la mejora de la competitividad, no se puede perder de vista la dimensión humana de la administración pública. La transformación digital, sin transformación cultural, corre el riesgo de quedarse en la superficie. La inclusión, en cambio, actúa como un catalizador que potencia todos los demás procesos de cambio.

Finalmente, este esfuerzo conecta con una aspiración más amplia: construir una sociedad donde la corresponsabilidad sea la norma. La equidad no es una concesión, es un derecho; la diversidad no es un reto, es una riqueza; la inclusión no es una meta lejana, es una práctica diaria. Cuando una institución del peso de Aduanas asume este compromiso, no solo impacta a sus colaboradores, sino que contribuye a modelar el tipo de país que se quiere construir.

Porque, en última instancia, las grandes transformaciones no comienzan en los documentos estratégicos ni en los discursos, sino en las personas. Y formar a las personas para convivir en igualdad es, sin duda, uno de los actos más poderosos de liderazgo institucional en el siglo XXI.

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

https://noticiasguasabara.blogspot.com/2026/05/corresponsabilidad-institucional-formar.html

https://x.com/LuisOrlandoDia1/status/2057895890484867515?s=20

BCRD informa que la economía dominicana registró un aumento interanual de 118,631 nuevos ocupados netos en el primer trimestre de 2026


BCRD informa que la economía dominicana registró un aumento interanual de 118,631 nuevos ocupados netos en el primer trimestre de 2026

• En enero-marzo 2026 el total de ocupados alcanzó 5,236,178 personas, para un aumento interanual de 118,631 nuevos ocupados netos.

• La tasa de desocupación abierta (SU1), es decir, el porcentaje de los desocupados que están buscando activamente trabajo como proporción de la fuerza laboral, se ubicó en 5.0 % en enero-marzo de 2026, similar al promedio registrado en el año 2025.

De acuerdo a los datos de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT), al primer trimestre de 2026 el total de ocupados de la economía dominicana alcanzó 5,236,178 trabajadores, de los cuales 2,403,395 corresponden a empleos formales. Dicha cifra de puestos de trabajo formales resulta ser consistente con el total reflejado en los registros administrativos de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS).

Al comparar el total de trabajadores en enero-marzo 2026 con respecto al mismo periodo de 2025, se observa un incremento interanual de 2.3 %, equivalente a 118,631 nuevos ocupados netos. Con este resultado de enero-marzo de 2026, la tasa de ocupación (TO) y la tasa global de participación (TGP) se situaron en 63.0 % y 66.3 %, respectivamente, ambas muy cercanas a sus valores máximos de las series, niveles que reflejan una alta ocupación y participación relativa en el mercado laboral en el contexto de la región.


En términos de composición de la generación de empleos se observa que, del incremento interanual de 118,631 ocupados netos en los últimos doce meses, los ocupados formales contribuyeron con 20,504 trabajadores (17.3 %) mientras que los trabajadores informales aportaron 98,127 ocupados adicionales (82.7 %). De esta manera, la tasa de informalidad total se ubicó en 54.1 % en el primer trimestre de 2026. Cabe destacar que la proporción de empleo informal en la economía permanece similar al promedio de 2025 y continúa por debajo del promedio histórico de 56.7 % registrado en la serie de la ENCFT desde 2014.


Desde el punto de vista demográfico, la composición del total de 5,236,178 ocupados se distribuye en 56.1% hombres y 43.9% mujeres. Cabe destacar que el empleo femenino ha ganado participación en los últimos 12 meses, explicando en mayor medida la generación de nuevos puestos de trabajo con 157,078 ocupadas adicionales en dicho período.


En cuanto a los indicadores de desempleo o subutilización de la fuerza de trabajo, la tasa de desocupación abierta (SU1), es decir, el porcentaje de personas desocupadas que se encuentran buscando activamente empleo como proporción de la fuerza laboral, se ubicó en 5.0 % en enero-marzo de 2026, manteniéndose en torno al promedio registrado en el año 2025.

Por su parte, la tasa de subutilización de la fuerza de trabajo (SU3), indicador equivalente a la anteriormente denominada tasa de desocupación ampliada, que incorpora tanto a las personas desocupadas que se encuentran buscando activamente empleo y aquellas disponibles para trabajar, aunque no estén buscando, se situó en 8.8 % en enero-marzo de 2026, mostrando una disminución de 0.5 puntos porcentuales en comparación con el 9.3 % registrado en el mismo período del año anterior.

En tanto que la población inactiva, compuesta por aquellos en edad de trabajar que no se encuentran ocupados ni en búsqueda activa de trabajo, como son aquellos con responsabilidades familiares o quehaceres del hogar, estudiantes y personas con condiciones de salud permanentes o temporales, entre otros, se situó en 2,802,339 personas en el primer trimestre de 2026, para una tasa de inactividad de 33.7 %, inferior en 0.3 puntos porcentuales respecto al 34.0 % registrado en el trimestre enero-marzo de 2025.

Finalmente, los resultados del mercado laboral correspondiente al primer trimestre de 2026, muestran tasas de desocupación que se mantienen relativamente bajas respecto a la serie histórica de la ENCFT, no obstante el entorno internacional convulso y complejo con elevados niveles de incertidumbre provocado por el conflicto en el Medio Oriente, el cual ha impactado el transporte y los precios de las materias primas, incluyendo el petróleo, y ha afectado de forma generalizada a los países, moderando el crecimiento económico global.

Jueves 21 de mayo, 2026

https://www.bancentral.gov.do/a/d/6576-bcrd-informa-que-la-economia-dominicana-registro-un-aumento-interanual-de-118631-nuevos-ocupados-netos-en-el-primer---trimestre-de-2026

📊🇩🇴 Más empleos, más oportunidades: avance del mercado laboral dominicano
El Banco Central (BCRD) informó que la economía dominicana sumó 118,631 nuevos ocupados en el primer trimestre de 2026, alcanzando más de 5.2 millones de trabajadores en el país. 💼📈
La tasa de desempleo se mantiene baja, en 5.0 %, reflejando estabilidad en el mercado laboral, mientras que la participación y ocupación siguen en niveles cercanos a máximos históricos.
Destaca el crecimiento del empleo femenino, con una mayor participación en la generación de nuevos puestos, así como el dinamismo de la economía a pesar de un entorno internacional desafiante. 👩‍💼🌍
🔎 Aunque persiste la informalidad (54.1 %), el empleo continúa expandiéndose, evidenciando resiliencia y capacidad de adaptación del país.
🔗 Leer informe completo del @BancoCentralRD https://noticiasguasabara.blogspot.com/2026/05/bcrd-informa-que-la-economia-dominicana.html
#EconomíaRD #BCRD #Empleo #Crecimiento #GuasábaraEditor #RepúblicaDominicana #MercadoLaboral #Desarrollo #Productividad #Datos #Actualidad @fabriciogm13
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Más empleo, pero no todo es progreso: la hora decisiva de formalizar el crecimiento

El mercado laboral dominicano suma 118.631 nuevos ocupados y mantiene el desempleo bajo, pero el país sigue construyendo demasiada prosperidad sobre la informalidad; la gran tarea de 2026 es convertir cantidad en calidad, productividad y protección social.

La noticia, en apariencia, es inequívocamente positiva: la economía dominicana cerró el primer trimestre de 2026 con 5.236.178 personas ocupadas, lo que supone un aumento interanual de 118.631 nuevos ocupados netos (2,3%). A la vez, la tasa de desocupación abierta (SU1) se mantuvo en 5,0%, un nivel similar al promedio de 2025, y los indicadores de participación laboral se colocan cerca de máximos de serie: tasa de ocupación (63,0%) y tasa global de participación (66,3%). En un entorno internacional descrito como convulso e incierto, estas cifras proyectan resiliencia y continuidad de dinamismo económico. Pero precisamente por eso —porque el dato es bueno— conviene leerlo con lupa: los países no se miden solo por cuántos empleos crean, sino por cuánta estabilidad, productividad y derechos acompaña a esos empleos. [noticiassin.com], [elcaribe.com.do] [noticiassin.com], [hoy.com.do] [noticiassin.com], [listindiario.com]

La primera clave del trimestre es la composición del crecimiento: del incremento de 118.631 ocupados netos, solo 20.504 corresponden a empleo formal (17,3%), mientras 98.127 fueron empleos informales (82,7%). El resultado es una tasa de informalidad de 54,1% en enero–marzo de 2026. Que la informalidad esté por debajo del promedio histórico que se cita para la serie desde 2014 no cambia el núcleo del problema: más de la mitad de la ocupación se sostiene fuera del perímetro pleno de seguridad social, estabilidad contractual y productividad medible. Este patrón tiene un coste nacional silencioso: limita la capacidad de los hogares para amortiguar shocks, estrecha el acceso a protección social y reduce el potencial de recaudación y de inversión en capital humano. Si el crecimiento del empleo no logra “pasar” de la economía informal a la formal, el país corre el riesgo de consolidar un mercado laboral robusto en cantidad, pero frágil en calidad. [elcaribe.com.do], [diariolibre.com] [acento.com.do], [listindiario.com] [acento.com.do], [elcaribe.com.do] [listindiario.com], [diariolibre.com]

La segunda clave es, a la vez, un avance social y una advertencia estratégica: la feminización del crecimiento del empleo. La estructura de ocupación se distribuye en 56,1% hombres y 43,9% mujeres, y el informe destaca que el empleo femenino ganó participación, explicando en mayor medida la generación de nuevos puestos con 157.078 mujeres ocupadas adicionales en doce meses. Este dato merece celebrarse, porque sugiere mayor inserción de mujeres en el mercado laboral y una mejora relativa en participación; pero también obliga a formular una pregunta de política pública: ¿en qué condiciones se está incorporando ese empleo femenino? La respuesta no puede ser retórica cuando la informalidad concentra la mayor parte de los nuevos ocupados. Si la entrada de mujeres al mercado se realiza, en gran proporción, a través de ocupaciones informales o de baja protección, el país avanzará en participación, pero no necesariamente en autonomía económica ni en bienestar sostenible. El desafío es doble: aumentar el empleo femenino y elevar su calidad, con políticas de cuidados y conciliación que permitan formalidad real, ingresos previsibles y continuidad de carrera. [acento.com.do], [elcaribe.com.do] [acento.com.do], [diariolibre.com] [listindiario.com], [hoy.com.do]

La tercera clave está en el “lado B” del desempleo: no basta con mirar la SU1. El propio reporte divulgado destaca que la tasa de subutilización (SU3) —que incorpora a personas desocupadas que buscan activamente y también a disponibles para trabajar aunque no estén buscando— se situó en 8,8%, bajando 0,5 puntos porcentuales respecto al 9,3% del mismo periodo del año anterior. Esta cifra sugiere que el mercado está absorbiendo mano de obra y reduciendo holguras, pero también recuerda que existe una bolsa de capacidad laboral que puede ampliarse cuando cambian expectativas, condiciones de búsqueda o restricciones de tiempo (cuidados, transporte, salud). Junto a ello, la población inactiva se sitúa en 2.802.339 personas, con una tasa de inactividad de 33,7%, ligeramente por debajo del dato del año anterior. En términos de agenda país, esto significa que el reto no es únicamente “crear empleo”, sino movilizar talento y reducir barreras de entrada al trabajo productivo, especialmente para mujeres y jóvenes, donde la carga de cuidados y la informalidad se suelen cruzar. [hoy.com.do], [listindiario.com] [hoy.com.do], [noticiassin.com]

Conviene subrayar un punto que a veces se pierde entre titulares: el número de empleos formales reportado —2.403.395— se indica como consistente con los registros administrativos de la Tesorería de la Seguridad Social. Esa consistencia es una buena noticia institucional, porque habla de trazabilidad y alineación estadística; pero también pone en evidencia el tamaño del “resto” informal, que supera los 2,8 millones de personas según recuentos publicados en medios a partir de la misma fuente. Dicho de otro modo: el país está generando ocupación, pero gran parte de esa creación ocurre donde la productividad suele ser más baja, el crédito es más caro o inaccesible, la capacitación es irregular y la cobertura social es incompleta. La informalidad no es solo un problema “laboral”: es un problema de competitividad, de igualdad de oportunidades y de capacidad del Estado para sostener políticas públicas sin asfixiar a quienes sí cumplen. [noticiassin.com], [elcaribe.com.do] [diariolibre.com], [listindiario.com] [diariolibre.com], [acento.com.do]

Entonces, ¿qué lectura estratégica deja este trimestre? La primera es que la República Dominicana muestra un mercado laboral dinámico en términos de ocupación y con desempleo relativamente bajo. La segunda es que el “modelo” de generación de empleo sigue siendo intensivo en informalidad, lo que reduce el efecto transformador del crecimiento. Y la tercera es que el protagonismo del empleo femenino abre una ventana de progreso social que debe consolidarse con políticas que reduzcan la vulnerabilidad y fortalezcan la protección, de lo contrario el avance será parcial. Mi opinión es que 2026 debería ser el año en que el debate público cambie de pregunta: de “¿cuántos empleos?” a “¿cuánta formalidad, productividad y movilidad social generan esos empleos?”. Para avanzar, el país necesita combinar incentivos a la formalización (simplificación, reducción de costes de entrada, apoyo a mipymes), fortalecimiento de inspección inteligente y, sobre todo, una agenda de productividad: formación, digitalización, encadenamientos y acceso a financiamiento para que el salto a la formalidad sea deseable y posible, no un salto al vacío. [noticiassin.com], [hoy.com.do] [elcaribe.com.do], [diariolibre.com] [elcaribe.com.do], [acento.com.do]

Porque el empleo —como cifra— puede crecer sin que el bienestar crezca a la misma velocidad. Y el gran aprendizaje de los países que logran dar el salto es simple: la prosperidad no se sostiene solo con trabajo, sino con trabajo protegido, productivo y con futuro. Hoy tenemos el dato que invita al optimismo; ahora toca la parte difícil: convertirlo en una mejora estructural del mercado laboral dominicano, sin dejar a más de la mitad de la fuerza de trabajo en la periferia de los derechos.

Para consulta del informe oficial: Ver nota del Banco Central (BCRD).

A la firma de:
Luis Orlando Diaz Volquez
#GuasábaraEditor

📊🇩🇴 Buenas noticias para el empleo… con un reto pendiente
El BCRD informó que en el 1.º trimestre de 2026 la economía dominicana sumó 118.631 nuevos ocupados netos, alcanzando 5.236.178 personas ocupadas. La desocupación abierta (SU1) se mantuvo en 5,0%, mientras la subutilización (SU3) bajó a 8,8%, señal de un mercado laboral dinámico pese a la incertidumbre internacional.
Pero el dato clave para el debate público es la calidad del empleo: del aumento total, 82,7% de los nuevos ocupados fueron informales (98.127) y solo 17,3% formales (20.504), dejando la informalidad en 54,1%. Además, destaca el empuje del empleo femenino, con 157.078 mujeres ocupadas adicionales en 12 meses.
🔎 En resumen: más empleo, sí, pero el gran desafío de 2026 es convertir crecimiento en formalidad, productividad y protección social.
📰 🔗 Leer informe completo del @BancoCentralRD https://noticiasguasabara.blogspot.com/2026/05/bcrd-informa-que-la-economia-dominicana.html
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Marco Rubio afirma que Cuba es una amenaza para EE.UU. y ve poco probable un acuerdo diplomático99999

Fuente de la imagen,Reuters

Rubio hablando con periodistas antes de abordar su avión en la Base de la Reserva Aérea de Homestead, el jueves 21 de mayo de 2026.

Pie de foto,El secretario de Estado de Estados Unidos afirmó que Cuba siempre ha representado una amenaza.
    • Autor,Sofia Ferreira Santos
    • Título del autor,BBC News | 
    • 22 mayo 2026
  • Marco Rubio afirma que Cuba es una amenaza para EE.UU. y ve poco probable un acuerdo diplomático

Cuba representa una "amenaza para la seguridad nacional" para Estados Unidos y la probabilidad de que se alcance un acuerdo pacífico "no es alta", declaró este jueves el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio.

Sus comentarios se produjeron apenas un día después de que EE.UU. acusara al expresidente de Cuba Raúl Castro de homicidio por el derribo en 1996 de dos aviones, lo que provocó la muerte de cuatro ciudadanos estadounidenses.

Rubio señaló que la preferencia de Washington era "una solución diplomática", pero advirtió que el presidente Donald Trump tenía el derecho y la obligación de proteger a su país frente a cualquier amenaza.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, acusó a Rubio de decir "mentiras" y sostuvo que la isla nunca ha representado una amenaza para EE.UU.

Rubio expresó en rueda de prensa que la diplomacia "sigue siendo" su "preferencia con Cuba", pero agregó: "Solo estoy siendo honesto con ustedes, saben, la probabilidad de que eso ocurra, dadas las personas con las que tratamos en este momento, no es alta".

El funcionario también acusó a Cuba de ser "uno de los principales patrocinadores del terrorismo en toda la región", algo que Rodríguez negó de forma tajante en una publicación en X.

El canciller cubano criticó a Rubio por intentar "instigar una agresión militar" y acusó al gobierno de EE.UU. de atacar a su país de forma "implacable y sistemática".

Cuba atraviesa una crisis de combustible agravada por un bloqueo petrolero efectivo de EE.UU., mientras enfrenta presión del gobierno de Trump para alcanzar un acuerdo.

Sus ciudadanos han experimentado apagones prolongados y escasez de alimentos en los últimos meses.

Rubio agregó que el país había aceptado una oferta de EE.UU. de ayuda humanitaria por US$100 millones.

Trump ha buscado repetidamente ejercer presión sobre Cuba y ha hablado abiertamente de derrocar al gobierno comunista.

La acusación del miércoles contra el expresidente cubano es vista por algunos como un antecedente similar a la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Trump en enero.

Título del video,Video: De qué acusa EE.UU. a Raúl Castro en Cuba y cómo su caso se compara con el de Maduro en Venezuela
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Sobre si su gobierno llevaría a Castro a EE.UU. para enfrentar los cargos —y cómo—, Rubio respondió a los periodistas: "No voy a hablar de cómo vamos a traerlo aquí; si estuviéramos intentando traerlo, ¿por qué le diría a los medios cuáles son nuestros planes al respecto?".

El fiscal general interino, Todd Blanche, quien anunció los cargos en Miami el miércoles, declaró: "[EE.UU.] espera que se presente aquí, por su propia voluntad o de otra manera".

Rubio anunció el jueves en X que EE.UU. había detenido a Adys Lastres Morera, hermana de una de los principales funcionarias de un conglomerado administrado por militares cubanos que controla gran parte de los sectores más lucrativos de la economía del país.

Lastres Morera residía en Florida "mientras también ayudaba al régimen comunista de La Habana", alegó Rubio. Fue detenida por autoridades migratorias y permanecerá bajo custodia mientras se llevan a cabo los procedimientos de deportación.

Al hablar con periodistas en el Despacho Oval, Trump declaró que Cuba era un "país fallido" y que su gobierno estaba intentando ayudarlo "sobre una base humanitaria".

El mandatario añadió que los cubano-estadounidenses "quieren regresar a su país" y ayudar a que la isla prospere.

"Otros presidentes han considerado esto durante 50, 60 años intentando hacer algo y parece que seré yo quien lo haga, así que estaría encantado de hacerlo", afirmó Trump.

https://www.bbc.com/mundo/articles/c052vpv77gmo

Entre la disuasión y la cautela: la ambivalencia estratégica de Washington en la guerra con Irán

Entre la disuasión y la cautela: la ambivalencia estratégica de Washington en la guerra con Irán

La renuencia del presidente de Estados Unidos a retomar una ofensiva plena contra Irán no es sinónimo de paz, sino la expresión de un cálculo complejo donde confluyen presión económica, geopolítica regional y límites políticos internos.

Durante semanas, la política exterior estadounidense hacia Irán ha quedado atrapada en una zona gris que desafía las categorías tradicionales de guerra y diplomacia. A estas alturas, como bien se desprende del análisis reciente de *The Economist*, resulta evidente que el presidente de Estados Unidos no está ansioso por reanudar la intensidad de la guerra abierta contra Teherán. Sin embargo, conviene no confundir esta aparente contención con una voluntad firme de paz. La renuencia, en este caso, es un instrumento táctico, no una renuncia estratégica.

En los últimos seis semanas, la Casa Blanca ha recurrido a una secuencia reiterada de dilaciones, aplazamientos y señales ambiguas respecto a una eventual escalada militar. La postergación de ataques, incluso en momentos en que la operación parecía inminente, revela una tendencia clara: evitar, en la medida de lo posible, un conflicto de gran escala que podría desencadenar consecuencias imprevisibles. Diversos reportes confirman que el presidente estuvo a horas —incluso a minutos— de autorizar operaciones militares, para luego desistir en favor de abrir ventanas diplomáticas.

Este patrón de comportamiento sugiere que la estrategia actual responde menos a una lógica de confrontación directa y más a un intento de maximizar la presión sin asumir los costes totales de una guerra prolongada. En otras palabras, Washington parece apostar por un equilibrio inestable: mantener la amenaza creíble de la fuerza mientras explora —o fuerza— una salida negociada.

Detrás de esta cautela subyacen factores de peso. En primer lugar, el impacto económico del conflicto se ha convertido en un condicionante clave para la toma de decisiones. El alza de los precios del petróleo, provocada por la alteración del tráfico en el Estrecho de Ormuz, no solo repercute en la economía global, sino que incide directamente en el coste de vida de los ciudadanos estadounidenses. Analistas advierten que la guerra ha elevado los riesgos de desaceleración económica y ha presionado las proyecciones inflacionarias, generando tensiones adicionales en los mercados.

En segundo lugar, el frente político interno tampoco ofrece un terreno favorable para una escalada militar. El apoyo público a la guerra muestra signos de desgaste, mientras dentro del propio sistema político emergen voces, incluso entre aliados tradicionales, que cuestionan la duración, el coste y los objetivos del conflicto. La experiencia histórica de intervenciones prolongadas en Medio Oriente pesa como advertencia sobre el riesgo de un nuevo atolladero estratégico.

A esto se suma la presión de los actores regionales. Líderes del Golfo, conscientes de que sus territorios se han convertido en escenarios colaterales del conflicto, han instado a Washington a moderar su postura y dar espacio a la negociación. De hecho, recientes decisiones de aplazar ofensivas militares han estado vinculadas explícitamente a solicitudes de aliados estratégicos que apuestan por una solución diplomática.

Pero la cautela estadounidense no debe interpretarse como debilidad. Por el contrario, se trata de una estrategia que combina contención con preparación. Mientras se posponen ataques, el aparato militar permanece en estado de alerta, listo para actuar con rapidez en caso de que las negociaciones fracasen. El propio presidente ha reiterado que un eventual acuerdo debe cumplir con condiciones estrictas, especialmente en lo relativo al programa nuclear iraní, lo que deja abierta la puerta a una reanudación de las hostilidades.

Esta dualidad —diplomacia bajo coerción— define el momento actual. Estados Unidos no abandona la opción militar, pero intenta utilizarla como palanca de negociación más que como instrumento inmediato de resolución. El problema radica en que este juego de presiones y concesiones se desarrolla en un entorno altamente volátil, donde errores de cálculo o eventos imprevistos pueden desencadenar una escalada fuera de control.

Además, la naturaleza del conflicto añade un nivel adicional de complejidad. No se trata de una guerra convencional entre dos Estados claramente delimitados, sino de una confrontación híbrida que involucra actores proxy, frentes indirectos y dimensiones económicas y energéticas globales. Esto hace que cualquier decisión —ya sea de escalar o de contener— tenga repercusiones que trascienden el campo de batalla.

En este contexto, la renuencia del presidente estadounidense a reactivar plenamente la guerra puede interpretarse como un reconocimiento —explícito o implícito— de los límites del poder militar en escenarios contemporáneos. La capacidad de infligir daño no siempre se traduce en la capacidad de consolidar una victoria estratégica sostenible.

Sin embargo, el margen de maniobra es cada vez más estrecho. A medida que se prolonga el conflicto sin una resolución clara, aumentan las presiones —internas y externas— para definir una dirección. La estrategia de posponer decisiones críticas puede ganar tiempo, pero no sustituye la necesidad de una hoja de ruta coherente.

En última instancia, la situación actual plantea una paradoja central: Estados Unidos busca evitar una guerra total, pero no puede permitirse mostrar una retirada clara; Irán busca resistir la presión, pero enfrenta un creciente aislamiento y desgaste económico. Entre ambos, la comunidad internacional observa con incertidumbre cómo se redefine el equilibrio de poder en Medio Oriente.

La renuencia, por tanto, no es el fin de la guerra. Es apenas una pausa estratégica en un conflicto cuya resolución sigue abierta, y cuyo desenlace dependerá tanto de la capacidad de negociación como de la voluntad —o el cálculo— de recurrir nuevamente a la fuerza.

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

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By now it should be clear: America’s president is not eager to resume his hot war with Iran. For six weeks he has seized on any excuse to delay military strikes. Reluctance is not refusal, however http://econ.st/4dV5EzE
Photo: Reuters

Corresponsabilidad sin brechas: la alianza social que convierte derechos en oportunidades

Corresponsabilidad sin brechas: la alianza social que convierte derechos en oportunidades

La articulación entre Supérate y Fejus marca un paso decisivo hacia un modelo de política social más humano, territorial y efectivo, donde la identidad, el cuidado y la inclusión dejan de ser promesas para convertirse en derechos accesibles.

En una sociedad que todavía lidia con profundas desigualdades estructurales, los acuerdos interinstitucionales no pueden limitarse a la formalidad de una firma ni al valor simbólico de la cooperación. Deben, por el contrario, traducirse en acciones concretas capaces de transformar la vida cotidiana de las personas. El reciente convenio entre la Dirección de Desarrollo Social Supérate y la Fundación Equidad y Justicia Social (Fejus) se inscribe precisamente en esa lógica: la de una corresponsabilidad real, donde el Estado y la sociedad civil articulan capacidades para cerrar brechas históricas de exclusión en la República Dominicana.

Este acuerdo no es menor ni accesorio. En su esencia, apunta a uno de los núcleos más sensibles del desarrollo humano: la vulnerabilidad multidimensional. Al priorizar acciones vinculadas al acceso al derecho a la identidad, la prevención del embarazo adolescente, el fortalecimiento de liderazgos comunitarios y el acompañamiento sociofamiliar, ambas instituciones reconocen que la pobreza no es únicamente un fenómeno económico, sino una realidad compleja que se reproduce a través de la falta de oportunidades, el rezago institucional y la invisibilidad social.

Particularmente significativa resulta la inclusión del derecho a la identidad como eje de intervención. En América Latina, millones de ciudadanos permanecen al margen de los sistemas formales por carecer de documentación legal, lo que limita su acceso a educación, salud, empleo y programas sociales. En ese contexto, las jornadas de identificación ciudadana contempladas en el convenio representan un acto de justicia social en sí mismo: reconocer al individuo como sujeto de derechos y no como una cifra más en los indicadores de pobreza. Sin identidad, no hay inclusión posible; sin inclusión, no hay desarrollo sostenible.

El rol de Supérate en esta alianza refuerza su posicionamiento como instrumento central de la política social dominicana. Bajo la dirección de Mayra Jiménez, el programa ha avanzado hacia un modelo más integral, que trasciende las transferencias monetarias condicionadas para incorporar acompañamiento sociofamiliar, enfoque de cuidados y estrategias de empoderamiento comunitario. La integración de Fejus como puente territorial amplía esa capacidad operativa, llevando las políticas públicas al corazón de las comunidades donde se viven las desigualdades en su forma más tangible.

Por su parte, la Fundación Equidad y Justicia Social aporta un capital social invaluable: conocimiento del territorio, cercanía con las comunidades y capacidad de movilización local. En contextos donde la desconfianza hacia las instituciones puede convertirse en un obstáculo, las organizaciones de la sociedad civil cumplen una función clave como intermediarias, facilitadoras y legitimadoras de la acción estatal. La sinergia entre ambas entidades, por tanto, no solo potencia la eficacia de las intervenciones, sino que fortalece el tejido social desde abajo.

Otro aspecto relevante del acuerdo es su enfoque en la prevención de fenómenos como el embarazo en adolescentes y las uniones tempranas. Estas problemáticas, más allá de su dimensión individual, tienen un impacto estructural en la reproducción de la pobreza. Intervenir de manera temprana, con educación, sensibilización y oportunidades, es una inversión de alto retorno social. Significa romper ciclos intergeneracionales de exclusión y construir trayectorias de vida más dignas para las nuevas generaciones.

Asimismo, el énfasis en la cultura de paz y en el fortalecimiento de liderazgos comunitarios y juveniles revela una comprensión más amplia del desarrollo. No se trata solo de asistir, sino de formar ciudadanos capaces de participar activamente en la construcción de sus comunidades. En este sentido, el acuerdo avanza hacia un paradigma de desarrollo inclusivo, donde las personas no son beneficiarias pasivas, sino protagonistas de su propio progreso.

El componente de acompañamiento sociofamiliar merece, igualmente, una atención especial. En un país donde muchas familias enfrentan múltiples vulnerabilidades simultáneas —económicas, educativas, sanitarias y emocionales—, el abordaje integral se vuelve indispensable. Identificar, orientar y dar seguimiento a estos hogares permite no solo mejorar su calidad de vida inmediata, sino también generar capacidades sostenibles en el tiempo.

Lo verdaderamente transformador de este convenio radica en su potencial de articulación. En un sistema de políticas públicas que históricamente ha operado de manera fragmentada, la coordinación entre actores representa uno de los mayores desafíos y, al mismo tiempo, una de las mayores oportunidades. Supérate, al canalizar referimientos y articular esfuerzos con Fejus y otras instituciones, avanza hacia una gobernanza social más eficiente, coherente y orientada a resultados.

Sin embargo, el éxito de esta iniciativa dependerá de su implementación efectiva y de su capacidad de sostenerse en el tiempo. La experiencia regional demuestra que los acuerdos interinstitucionales pueden diluirse si no cuentan con seguimiento, evaluación y mecanismos claros de rendición de cuentas. En ese sentido, será fundamental garantizar que las acciones previstas se ejecuten con rigor, se midan sus impactos y se ajusten las estrategias en función de los resultados.

En última instancia, este convenio es una señal positiva de hacia dónde debe dirigirse la política social dominicana: hacia la integración, la corresponsabilidad y el enfoque en derechos. No basta con reducir cifras de pobreza; es necesario construir ciudadanía, fortalecer instituciones y garantizar que cada persona tenga acceso real a las oportunidades que le permitan desarrollar su proyecto de vida.

En tiempos donde las demandas sociales son cada vez más complejas y urgentes, alianzas como la de Supérate y Fejus demuestran que el camino no pasa por actuar de manera aislada, sino por tejer redes de cooperación que multipliquen el impacto de cada intervención. Porque el desarrollo no se decreta desde los despachos; se construye, día a día, en el territorio, con la participación activa de todos los actores.


Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

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Supérate y Fejus firman acuerdo para fortalecer acciones en favor de poblaciones vulnerables

El convenio contempla el desarrollo de jornadas para facilitar el acceso al derecho a la identidad, además de acciones orientadas al acompañamiento sociofamiliar y la inclusión social.
20 de Mayo 2026 | Programas sociales

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Santo Domingo.– La Dirección de Desarrollo Social Supérate y la Fundación Equidad y Justicia Social (Fejus) firmaron un convenio de cooperación interinstitucional orientado a desarrollar acciones sociales, formativas y comunitarias que contribuyan a mejorar la calidad de vida de poblaciones en condiciones de vulnerabilidad.

El acuerdo fue suscrito por la directora general de Supérate, Mayra Jiménez, y el presidente de Fejus, Fidel Lorenzo, quienes destacaron la importancia de fortalecer las alianzas entre instituciones para ampliar el alcance de las políticas sociales y promover mayores oportunidades de bienestar y desarrollo para las comunidades más necesitadas.

Mediante esta alianza, ambas entidades se comprometen a coordinar y apoyar iniciativas dirigidas a la prevención del embarazo en adolescentes y las uniones tempranas, el fortalecimiento de liderazgos comunitarios y juveniles, el acceso al derecho a la identidad, el acompañamiento a familias en situación de vulnerabilidad, la promoción de cultura de paz y la articulación de oportunidades de formación, empleabilidad y desarrollo comunitario.

Asimismo, este convenio contribuirá al fortalecimiento de la política de cuidados y de los mecanismos de acompañamiento sociofamiliar, permitiendo identificar y acercar respuestas a personas y hogares que requieren mayor apoyo y protección.

La directora general de Supérate, Mayra Jiménez, destacó que esta alianza representa una oportunidad para acercar derechos, ampliar oportunidades y fortalecer la articulación interinstitucional de cara a superar los desafíos sociales que enfrentan muchas familias mediante acciones que permitan un acompañamiento integral.

En tanto, el presidente de la Fundación Equidad y Justicia Social, Fidel Lorenzo, subrayó que este acuerdo constituye una herramienta clave para una responsabilidad compartida que permita continuar avanzando en iniciativas orientadas al bienestar de las poblaciones más vulnerables de la República Dominicana.

El convenio contempla el desarrollo de jornadas de documentación e identificación ciudadana para facilitar el acceso al derecho a la identidad, además de acciones orientadas al acompañamiento sociofamiliar y la inclusión social de hogares en situación de pobreza y vulnerabilidad.

Como parte de los compromisos asumidos, Supérate facilitará la articulación de Fejus con programas e iniciativas sociales impulsadas por la institución, canalizando referimientos de personas y familias para su evaluación y posible vinculación a servicios, programas y prestaciones sociales en materia de cuidados, formación, inclusión social y acompañamiento sociofamiliar conforme a los protocolos y criterios establecidos.

Además, coordinará, junto con las instituciones competentes y en articulación con la Fundación Equidad y Justicia Social, jornadas orientadas a facilitar el acceso al derecho a la identidad mediante procesos de documentación e identificación ciudadana. 

En el marco de este acuerdo, Fejus apoyará el desarrollo de acciones de sensibilización sobre la importancia del registro e identificación ciudadana y colaborará en los procesos de identificación y localización de hogares vulnerables, sirviendo como puente comunitario para fortalecer el impacto territorial de las acciones sociales desarrolladas por Supérate.

A la firma del acuerdo asistieron, por la fundación, la vicepresidenta Natalia Fernández; el coordinador de Operaciones y Logísticas, Carmito Peralta; el coordinador de Proyectos, Héctor Díaz; el consultor jurídico, Gilmer Martínez; así como parte del equipo técnico integrado por Fior de León y Alfy Lorenzo.

Por Supérate, participaron la subdirectora de Desarrollo Inclusivo, Carolina Alvarado; el subdirector de Operaciones, Juan Herrera; la directora de Acompañamiento Sociofamiliar, Jesica Croce; la directora Jurídica, Yadhira Núñez; la directora de Cuidados, Anabel Rivas; y la encargada de Coordinación Interinstitucional, Marina Hilario.

https://presidencia.gob.do/noticias/superate-y-fejus-firman-acuerdo-para-fortalecer-acciones-en-favor-de-poblaciones