lunes, 16 de febrero de 2026

Nelson Arroyo traza los lineamientos de su gestión en la zona norte, con énfasis en recaudaciones y lucha contra los ilícitos

Nelson Arroyo traza los lineamientos de su gestión en la zona norte, con énfasis en recaudaciones y lucha contra los ilícitos

  • Sostuvo reuniones de trabajo en las administraciones de Aduanas de Santiago, Aeropuerto Internacional del Cibao, zonas francas, Administración de Puerto Plata y el puerto Taíno Bay.
  • Advirtió que no tolerará ninguna participación o complicidad del personal en acciones contrarias a la Ley de Aduanas 168-21 ni a los principios de ética, integridad y transparencia que caracterizan la gestión de gobierno encabezada por el presidente Luis Abinader.
16 de febrero de 2026.

Santiago / Puerto Plata, R.D. – El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, sostuvo una serie de reuniones de trabajo con el personal de las administraciones aduaneras de Santiago y Puerto Plata, donde expuso los lineamientos generales de su gestión, con especial énfasis en el incremento de las recaudaciones, la facilitación del comercio exterior y el fortalecimiento de la lucha contra los ilícitos aduaneros.

Como parte de su agenda, el titular de la Dirección General de Aduanas (DGA) visitó la Oficina Coordinadora de la Zona Norte, ubicada en la ciudad de Santiago, que agrupa al personal de inteligencia aduanera, servicios, aforo, celaduría, así como áreas administrativas y operativas. En ese lugar fue recibido por su encargado, Melquiades Cabrera.

Durante el encuentro, Arroyo expuso los principales objetivos estratégicos de su gestión, escuchó las inquietudes del personal y conoció de primera mano los principales retos y oportunidades de mejora para optimizar las operaciones aduaneras en la región del Cibao.

Posteriormente, el funcionario se trasladó al área de carga del Aeropuerto Internacional del Cibao, donde realizó un recorrido guiado por el administrador de Aduanas en esa terminal, Wilson Alemán. Allí observó los procedimientos operativos, los equipos tecnológicos disponibles —incluyendo los sistemas de inspección no intrusiva (rayos X)— y sostuvo intercambios con el personal responsable de estas áreas.

Asimismo, sostuvo reuniones con las autoridades aeroportuarias, encabezadas por Teófilo Gómez, administrador general del Aeropuerto Internacional del Cibao, y Luis Díaz Monción, gerente de Operaciones, con quienes abordó temas relacionados con la coordinación interinstitucional y la eficiencia de las operaciones de carga.

Visita a la Zona Franca Industrial de Puerto Plata

Como parte de la jornada, Arroyo se trasladó a la Zona Franca Industrial de Puerto Plata, considerada un eje clave para la economía de esa provincia. En ese espacio abordó temas vinculados a la seguridad de las operaciones bajo el régimen de zonas francas y realizó un recorrido por la Corporación Zona Franca Industrial de Puerto Plata, acompañado por su directora ejecutiva, Karina Abbott.

Durante la visita, el director general de Aduanas constató la diversidad de productos y marcas manufacturadas en el parque industrial, así como el impacto de esta actividad en las exportaciones nacionales y la generación de divisas, destacando el valor del trabajo realizado por cientos de manos puertoplateñas.

Encuentros en la Administración de Puerto Plata y Taíno Bay

Arroyo continuó su agenda en la Administración de Aduanas de Puerto Plata, donde sostuvo un encuentro con el colector de Aduanas del puerto, Damián Jiménez Gómez, y su equipo de trabajo. En ese espacio, exhortó al personal a desempeñar sus funciones con enfoque en el bienestar del país, resaltando la importancia fiscal y presupuestaria de la DGA para el Gobierno dominicano.

De igual forma, motivó a reforzar la lucha contra los ilícitos aduaneros, en especial contra la subvaluación de mercancías, el contrabando de divisas y armas, así como otras prácticas que afectan la economía y la seguridad nacional.

El director general de Aduanas fue enfático al señalar que no tolerará ningún tipo de participación o complicidad por parte del personal de la institución en hechos contrarios a la Ley de Aduanas 168-21, ni a los principios de ética, integridad y transparencia que caracterizan la gestión de gobierno encabezada por el presidente Luis Abinader.

Finalmente, Arroyo visitó el puerto Taíno Bay, donde sostuvo un acercamiento con los colaboradores de esta importante terminal de cruceros, por la cual arriban diariamente miles de visitantes, contribuyendo al dinamismo turístico y económico de la ciudad de Puerto Plata.

📍 Zona Norte | Santiago y Puerto Plata | El director general de @aduanard, @nelsonarroyop, trazó los lineamientos de su gestión con énfasis en:
✅ Recaudaciones
✅ Facilitación del comercio
✅ Lucha contra los ilícitos
https://noticiasguasabara.blogspot.com/2026/02/nelson-arroyo-traza-los-lineamientos-de.html
⚠️ Fue enfático: cero tolerancia a prácticas contrarias a la Ley 168-21, la ética y la transparencia que caracterizan la gestión de gobierno encabezada por el presidente @luisabinader.
🇩🇴📦⚙️ https://x.com/GUASABARAeditor/status/2023475659839074418?s=20
#AduanasRD #ZonaNorte #Transparencia #Recaudaciones #LuchaContraIlícitos #ComercioExterior #ZonasFrancas #Economía @PresidenciaRD @dpprdo @Comunicaciondo @Magindiazrd @MinHaciendard @JosePaliza @joeltorresDO @LuisOrlandoDia1
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Editorial | Aduanas en el territorio: recaudación, facilitación y control inteligente como política pública

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En la gestión aduanera contemporánea, la presencia del liderazgo donde ocurren las operaciones no es un acto simbólico: es una herramienta de dirección. Que el director general de Aduanas, Nelson Arroyo, haya llevado su agenda a la zona norte —con reuniones en las administraciones de Santiago, el área de carga del Aeropuerto Internacional del Cibao, el régimen de zonas francas en Puerto Plata, la Administración de Puerto Plata y el puerto Taíno Bay— envía un mensaje técnico: la Aduana se gestiona mejor cuando se mide, se observa y se corrige en el punto de impacto.

Esta visión se alinea con el mandato institucional de la Dirección General de Aduanas (DGA): ser autoridad nacional de frontera y, a la vez, un ente que facilita el comercio legítimo y protege la sociedad, impulsando recaudaciones y transparencia. En otras palabras, no basta con recaudar; hay que garantizar integridad, seguridad y fluidez logística, sin sacrificar el control. Ese marco está explícito en la definición institucional y en la misión de la entidad. 

1) Lineamientos con tres ejes: recaudar, facilitar, blindar

En sus encuentros con el personal en Santiago y Puerto Plata, Arroyo enfatizó recaudaciones, facilitación del comercio y lucha contra ilícitos como línea central de su gestión. Esa tríada, en el mundo aduanero, es el núcleo de cualquier estrategia moderna: sin recaudación sostenible se resiente el equilibrio fiscal; sin facilitación, se encarece la economía; sin control, se vulnera la frontera económica y la confianza internacional. La propia comunicación oficial del recorrido resume esos objetivos y los sitúa en el centro de la agenda operativa. 

Este enfoque, además, es coherente con los compromisos que el propio Arroyo formuló al asumir el cargo: fortalecer la institución, mejorar el sistema de recaudación y facilitar aún más el comercio exterior. De ahí que el recorrido por la zona norte no sea un hecho aislado, sino la continuidad de una orientación gerencial explícita. 

2) La Ley 168-21: el “piso” normativo de la Aduana moderna

La advertencia de cero tolerancia a la participación o complicidad del personal en actos contrarios a la ley no es retórica: conecta directamente con el marco legal vigente. La Ley 168-21 moderniza la normativa aduanera dominicana y la reorienta hacia estándares internacionales de facilitación, control y procedimientos, reconociendo la necesidad de incorporar herramientas tecnológicas, debido proceso y compatibilidad con compromisos comerciales. 

Al subrayar que no se tolerarán conductas contrarias a la Ley 168-21 ni a los principios de ética y la transparencia que caracterizan la gestión de gobierno encabezada por el presidente Luis Abinader, se coloca el foco donde debe estar: la integridad como infraestructura invisible. Sin integridad, ningún escáner ni sistema digital garantiza resultados; con integridad, la tecnología se convierte en ventaja competitiva y en control efectivo.

3) El Aeropuerto Internacional del Cibao: control no intrusivo y eficiencia

La visita al área de carga del Aeropuerto Internacional del Cibao, donde se observaron procedimientos y tecnología no intrusiva (rayos X), apunta a un estándar global: control inteligente, no control masivo. En logística aérea, el tiempo es crítico; por eso, los sistemas de inspección no intrusiva permiten elevar la seguridad sin convertir el despacho en cuello de botella. El recorrido reporta precisamente observación de procesos y equipos, y coordinación con autoridades aeroportuarias para mejorar eficiencia.

En términos de política pública, el mensaje es claro: la Aduana moderna debe operar como gestor de riesgo. La inspección basada en riesgo, apoyada por tecnología, reduce fricción para el operador cumplidor y concentra recursos en perfiles de mayor exposición. Esto es consistente con la visión institucional de una aduana eficiente, moderna y sustentada en estándares de calidad y gestión de riesgo. 

4) Zonas francas: donde la facilitación se convierte en competitividad país

El paso por la Zona Franca Industrial de Puerto Plata y el énfasis en seguridad de operaciones bajo este régimen tiene un trasfondo estratégico: las zonas francas son uno de los motores más sensibles del comercio exterior. En 2025, el sector habría alcanzado 200,000 empleos directos y exportaciones por US$14,645 millones, según reportes sobre el CNZFE, lo que dimensiona su peso macroeconómico y el impacto de cualquier fricción aduanera en costos, plazos y reputación. 

Además, la propia descripción del parque de Puerto Plata resalta su ubicación estratégica y su vocación de atracción de inversiones, lo que exige una Aduana de precisión: ágil para el comercio legítimo y robusta en controles. Si la zona franca crece, la Aduana debe crecer en capacidad de servicio, interoperabilidad y control posterior. 

5) Puerto y Taíno Bay: aduanas, turismo y seguridad en un mismo tablero

El encuentro en la Administración de Puerto Plata y la visita a Taíno Bay integran otra dimensión: la Aduana no solo regula carga; también convive con el turismo, la movilidad de pasajeros, la economía local y el flujo de visitantes. Coordinar operaciones en puertos con alta dinámica turística exige estándares claros de control, atención y tiempos, sin descuidar la vigilancia frente a riesgos (divisas, armas u otros ilícitos). La jornada descrita incluye ese componente de articulación con equipos y colaboradores en terminales clave. 

Desde el punto de vista de gestión pública, esto se traduce en un principio operacional: un solo Estado, múltiples ventanillas; la ciudadanía debe sentir una sola coordinación. Aduanas, puertos, aeropuertos y demás autoridades deben operar con protocolos compartidos y objetivos medibles, para que el país gane en experiencia, seguridad y competitividad. 

6) El mensaje de “cero complicidad”: integridad como política aduanera

La frase más contundente del recorrido —no tolerar participación o complicidad del personal— debe entenderse como una política de control interno y reputación institucional. La Ley 168-21 surge, precisamente, de la necesidad de actualizar prácticas, incorporar tecnología, ordenar procedimientos y responder a la apertura comercial y a los compromisos internacionales del país. En ese marco, la integridad no es un valor decorativo: es una condición para que la facilitación sea creíble y la recaudación sea sostenible. 

Y en términos de alineación con prioridades nacionales, ética, transparencia, rendición de cuentas y modernización son pilares que la propia DGA incorpora en su definición de valores y propósito institucional. Convertir esos principios en práctica exige liderazgo visible, supervisión, auditoría, métricas y consecuencias. 

7) De la visita al método: qué debería quedar instalado

Para que este tipo de jornadas no se queden en agenda, deben derivar en un método replicable. En el mundo aduanero, eso se expresa en cuatro instrumentos concretos:

  1. Tablero de desempeño por administración (tiempos de despacho, incidencias, nivel de digitalización, selectividad, satisfacción del usuario). 
  2. Gestión de riesgo fortalecida (perfiles, analítica, selectividad y control posterior). 
  3. Programa de integridad y control interno con trazabilidad de decisiones, rotación de puestos sensibles y auditorías focalizadas. 
  4. Mesas técnicas permanentes con aeropuertos, puertos y parques industriales para remover cuellos de botella sin debilitar controles. 

La visita a la zona norte ya dejó definidas las piezas: coordinación territorial, revisión de procesos, tecnología no intrusiva, seguridad en zonas francas y un mensaje de integridad. Ahora, el desafío es convertirlo en rutina institucional, con metas, plazos y evidencia pública de mejora. 

Conclusión: una Aduana que recauda mejor, facilita más y controla con inteligencia

El recorrido de Nelson Arroyo por Santiago y Puerto Plata resume la ecuación correcta para la República Dominicana: más recaudación con legitimidad, más facilitación con trazabilidad, y más control con inteligencia y tecnología. Eso es lo que, en la práctica, consolida una Aduana moderna y alineada a las prioridades nacionales de competitividad, institucionalidad y transparencia.

En un país donde el régimen de zonas francas marca récords de empleo y exportaciones, y donde puertos y aeropuertos sostienen la conectividad comercial y turística, la Aduana se convierte en un pivote del desarrollo. Y ese pivote solo funciona si el liderazgo baja al terreno, escucha, corrige, mide y deja claro que la ley y la ética no se negocian

Sobre el autor

 

Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

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📍 Aduanas en el territorio: liderazgo, recaudación y control inteligente 🇩🇴
✍️ Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La Aduana moderna no se dirige desde el escritorio, se gestiona en el punto de impacto. La reciente agenda del director general de Aduanas, Nelson Arroyo, en Santiago y Puerto Plata, confirma una visión clara: liderazgo en territorio para medir, observar y corregir donde ocurren las operaciones reales. 👷‍♂️📊

Recaudar más ✅
Facilitar el comercio ✅
Combatir ilícitos ✅

Esa tríada no es discurso, es política pública aduanera moderna. Sin facilitación se encarece la economía; sin control se debilita la frontera; sin integridad no hay confianza ni competitividad. ⚖️📦

La aplicación estricta de la Ley 168-21, el uso de tecnología no intrusiva (rayos X), la gestión de riesgo, la seguridad en zonas francas, y la coordinación en puertos, aeropuertos y turismo, reflejan un enfoque alineado a estándares internacionales. 🌐✈️🚢

El mensaje es contundente:
🚫 Cero tolerancia a la complicidad
✅ Ética, transparencia y rendición de cuentas
📈 Facilitación con trazabilidad
🔍 Control con inteligencia

En un país donde las zonas francas, los puertos y los aeropuertos son motores de empleo, exportaciones y turismo, la Aduana se convierte en pivote del desarrollo nacional. Y ese pivote solo funciona cuando el liderazgo baja al terreno y deja claro que la ley y la ética no se negocian.

📌 Más recaudación con legitimidad
📌 Más facilitación con eficiencia
📌 Más control con tecnología e integridad

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OTRO GOLPE HISTÓRICO AL NARCOTRÁFICO: ARRESTAN SEIS HOMBRES CON UN CARGAMENTO DE MÁS DE DOS TONELADAS DE PRESUNTA COCAÍNA


OTRO GOLPE HISTÓRICO AL NARCOTRÁFICO: ARRESTAN SEIS HOMBRES CON UN CARGAMENTO DE MÁS DE DOS TONELADAS DE PRESUNTA COCAÍNA

La operación se ejecutó en las costas de la provincia Peravia y contó con la participación activa de unidades marítimas, aéreas y terrestres 

Lunes, 16 de febrero de 2026.

Santo Domingo. – En lo que constituye otro contundente y decisivo golpe a las estructuras del narcotráfico internacional, agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), efectivos de la Armada de República Dominicana (ARD) y de la Fuerza Aérea de República Dominicana (FARD), coordinados por el Ministerio Público, con el apoyo del Comando Sur de los Estados Unidos (U.S. Southern Command), incautaron un importante cargamento de 2,049 paquetes (más de dos toneladas) de presunta cocaína, durante una operación conjunta y combinada desplegada en las costas del municipio de Baní, provincia Peravia.

Los equipos operativos, apoyados por fuerzas aliadas, desarrollaron un amplio y riguroso dispositivo de vigilancia e intensa persecución aérea, marítima y terrestre, que permitió interceptar una embarcación tipo “Go Fast”, la cual se dirigía hacia costas dominicanas en actitud sospechosa, con varios individuos a bordo.

Tras más de 15 horas de seguimiento ininterrumpido, las unidades actuantes lograron neutralizar la embarcación, de aproximadamente 30 pies de eslora, a varias millas náuticas al sur de las costas del referido municipio. En su interior fueron ocupadas 69 pacas, que contenían un total de 2,049 paquetes de la sustancia, envueltos en fundas plásticas y marcados con distintos logotipos.

De acuerdo con los primeros informes, la lancha, equipada con dos motores fuera de borda de 150 caballos de fuerza cada uno, sin nombre ni matrícula, habría arribado a costas dominicanas procedente de Sudamérica, modalidad empleada por las redes criminales para intentar introducir grandes alijos de drogas al territorio nacional.

“Se trata del cargamento de mayor volumen confiscado en el interior de una lancha por vía marítima, lo que evidencia una vez más el firme compromiso del Gobierno de la República Dominicana en la lucha frontal contra el narcotráfico y el crimen transnacional organizado”.

Durante la operación fueron arrestados seis ciudadanos dominicanos, quienes serán sometidos a la acción de la justicia en las próximas horas, por violación a la Ley 50-88, sobre drogas y sustancias controladas.

La DNCD, con el firme respaldo de las Fuerzas Armadas, la Procuraduría General de la República, los organismos de inteligencia del Estado y la cooperación internacional, continúa fortaleciendo su capacidad operativa, logrando confiscar en lo que va del año 2026 más de 3.2 toneladas de distintas sustancias narcóticas, lo que reafirma el liderazgo de las autoridades dominicanas en el combate regional contra el tráfico ilícito de drogas.

Los paquetes ocupados fueron enviados bajo estricta cadena de custodia al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), para determinar el tipo y peso exacto del cargamento.


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Editorial | La Aduana en el terreno: cuando la autoridad de frontera se convierte en política de desarrollo


Editorial | La Aduana en el terreno: cuando la autoridad de frontera se convierte en política de desarrollo

Hay gestos institucionales que, por repetidos, corren el riesgo de ser subestimados; sin embargo, en la administración pública moderna, la presencia del liderazgo en el terreno no es un acto de protocolo, sino una señal de gobernanza. Que el director general de Aduanas, Nelson Arroyo, sostenga encuentros con el personal en Santiago y Puerto Plata y recorra espacios productivos vinculados al comercio exterior debe leerse como una apuesta por alinear cultura, control y servicio en la primera línea de la frontera económica. Y esto adquiere mayor significado cuando, al asumir la DGA, Arroyo colocó como prioridades el fortalecimiento institucional, el incremento de la recaudación y la facilitación del comercio exterior, insistiendo además en una transición ordenada, sin sobresaltos, con continuidad técnica. 

La razón de fondo es simple: la Aduana no es un edificio; es un sistema vivo. La Dirección General de Aduanas se define como autoridad nacional de frontera, con responsabilidades que exceden la recaudación para tocar la seguridad del Estado y la protección de la población, mientras facilita el comercio lícito. Esa doble condición —facilitar y controlar— obliga a un equilibrio delicado: si el control se vuelve fricción, la economía pierde competitividad; si la facilitación se vuelve permisividad, la frontera se vulnera. En esa tensión se juegan reputación país, costos logísticos y confianza internacional. 

1) El terreno como aula: supervisar es aprender el proceso real

El mayor error de muchas instituciones es creer que la norma escrita describe la operación real. En comercio exterior, la verdad operativa está en los flujos, en los patios, en los almacenes, en la coordinación cotidiana entre actores públicos y privados. Por eso, una visita que observe procesos y dinámicas de trabajo puede ser el inicio de un cambio: identificar cuellos de botella, armonizar criterios y elevar estándares de servicio. La DGA ha sostenido una línea de modernización vinculada a automatización y mejora de servicios, precisamente para reducir discrecionalidad y aumentar eficiencia. Pero esa modernización solo cuaja cuando el liderazgo contrasta el “diseño” con la práctica y convierte hallazgos en correcciones medibles. 

2) Puerto Plata: la zona franca como prueba de madurez institucional

Puerto Plata condensa un elemento clave del modelo dominicano: producción para exportación con impacto local. La Zona Franca Industrial de Puerto Plata se promueve como una plataforma con ubicación estratégica —cercana al muelle y al aeropuerto—, un dato que no es ornamental: es una ventaja competitiva que exige una Aduana igualmente moderna y coordinada. Reportes locales han señalado que el parque industrial ha alcanzado alrededor de 1,315 empleos directos y se proyecta expansión con nuevas naves, lo que sugiere un ecosistema productivo en crecimiento que depende de previsibilidad logística. Cuando la Aduana acompaña ese entorno, no solo “controla”: protege empleo, asegura divisas y refuerza la confianza que sostiene contratos y mercados. 

3) La competitividad no se declama: se mide (y se publica)

Un país compite con indicadores, no con intenciones. En Aduanas, los indicadores decisivos son conocidos: tiempos de despacho, nivel de digitalización, trazabilidad, selectividad basada en riesgo, resultados de control posterior, satisfacción del usuario. La DGA ha divulgado esfuerzos para automatizar servicios y transparentar trámites, lo que permite avanzar hacia una gestión menos manual y más verificable. Pero el salto cualitativo —el que transforma confianza en inversión— ocurre cuando esos avances se traducen en tableros de desempeño y compromisos verificables. Una institución que aspira a modernidad debe poder responder, con datos, a tres preguntas simples: ¿qué mejoró?, ¿cuánto?, ¿en qué plazo? 

4) Seguridad sin fricción: el control inteligente como nuevo estándar

El control efectivo no significa revisar más, sino revisar mejor. La frontera moderna opera con gestión de riesgos, tecnología no intrusiva, auditoría posterior, cooperación interinstitucional y trazabilidad digital. La DGA ha destacado avances tecnológicos y automatización, elementos necesarios para reducir espacios de discrecionalidad y reforzar controles sin castigar al operador cumplidor. En un régimen como el de zonas francas, donde el volumen y la frecuencia son altos, el enfoque correcto es el control selectivo: proteger la cadena logística sin convertir la eficiencia en víctima colateral. Ese equilibrio, cuando se logra, se convierte en reputación exportadora. 

5) El factor humano: la Aduana es tan fuerte como su cultura

Ninguna tecnología sustituye la ética operativa. Un sistema puede ser digital y, aun así, fallar si no hay estándares de conducta, claridad de roles, capacitación y liderazgo cercano. Que el director general sostenga encuentros con el personal en la región norte apunta a una idea fundamental: la reforma institucional se sostiene en cohesión interna. En su toma de posesión, Arroyo pidió enfoque en el trabajo, consenso y una transición sin traumas, lo cual sugiere una visión que prioriza estabilidad organizacional y resultados por encima de sobresaltos administrativos. La institucionalidad se consolida cuando el personal entiende la misión, conoce los límites, se siente parte de una visión y rinde cuentas con métricas claras.

6) Zonas francas en clave país: divisas, empleo y reputación internacional

El debate adquiere dimensión nacional cuando se observa el peso del sector. Informaciones divulgadas sobre el Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE) han señalado que en 2025 el sector habría alcanzado exportaciones récord (USD 14,645 millones) y alrededor de 200 mil empleos directos, además de nuevas aprobaciones e inversiones para 2026. En un contexto así, Aduanas es un “sistema circulatorio” de la economía: su eficiencia impacta el costo país y su firmeza impacta la confianza de socios comerciales. Por eso, el fortalecimiento aduanero no es un tema administrativo; es un tema de competitividad nacional. 

7) De la visita al método: lo que debe quedar instalado

Si la presencia institucional se queda en una fotografía, su valor es efímero. Si se convierte en método, su valor es estructural. Por eso, el recorrido por una zona franca debería desembocar en acciones concretas: una mesa técnica de seguimiento, metas de tiempos de despacho, protocolos de coordinación, agenda de capacitación conjunta y un plan de control posterior basado en riesgo. La DGA ya cuenta con una orientación hacia modernización y servicios en línea; el reto es convertir esa base en gobernanza visible para el usuario y el exportador. Del mismo modo, en Puerto Plata —donde se reportan niveles de empleo relevantes y proyección de expansión industrial— la coordinación Aduanas–zona franca debe evolucionar como práctica permanente, no como evento ocasional. 

Conclusión: la Aduana como Estado en movimiento

En una economía abierta, la frontera es un punto de creación de valor, no solo de control. La Aduana moderna es la que facilita el comercio lícito con tiempos predecibles y, al mismo tiempo, eleva la barrera contra el ilícito con inteligencia y trazabilidad. La definición institucional de la DGA como autoridad de frontera, con responsabilidades amplias, obliga a ese estándar. Y el énfasis del nuevo liderazgo en fortalecer la institución y facilitar el comercio exterior apunta a una ruta que debe ser evaluada por resultados: eficiencia medible, transparencia verificable y seguridad operativa sostenida. [twitter.com], [findglocal.com] [laverdad.com.do], [cnzfe.gob.do]

Si algo debe quedarnos claro es esto: cuando la Aduana se acerca a la zona franca, el Estado se acerca al empleo; cuando la Aduana mejora sus procesos, el país reduce su costo logístico; cuando la Aduana blinda su integridad, la marca-país gana confianza. En ese triángulo —empleo, competitividad, confianza— se decide una parte esencial del futuro exportador dominicano. 


Firma

Luis Orlando Díaz Vólquez
Articulista


Supervisión en territorio: cuando la Aduana mira la Zona Franca a los ojos

La visita del director general de Aduanas, Nelson Arroyo, a la Corporación Zona Franca Industrial de Puerto Plata no debe leerse como una simple jornada protocolar. En un Estado que busca consolidar su competitividad logística, la presencia del liderazgo en el terreno es un mensaje operativo: la Aduana no se administra únicamente desde escritorios; se gestiona en los muelles, en los patios, en los almacenes y en los puntos donde la eficiencia se mide en minutos y la seguridad en riesgos mitigados. En ese sentido, los encuentros sostenidos por Arroyo con personal de la institución en la región norte —incluyendo Santiago y Puerto Plata— apuntan a una lógica de conducción que intenta alinear visión, cultura y ejecución.

La Aduana como autoridad de frontera: más allá de recaudar

La Dirección General de Aduanas (DGA) es, por definición, autoridad nacional de frontera; su misión trasciende el rol recaudador para resguardar seguridad del Estado y facilitar el comercio. Ese doble mandato (facilitación + control) suele ser el gran dilema de cualquier administración aduanera moderna: si se endurece sin inteligencia, se frena la economía; si se facilita sin controles, se abren brechas para el ilícito. El enfoque correcto es la combinación: control selectivo, tecnología, gestión de riesgo y transparencia para proteger la cadena logística sin castigar al operador cumplidor.

El valor de “caminar” los procesos: cultura institucional y cumplimiento

En la narrativa institucional difundida sobre el recorrido, se enfatiza la observación de áreas operativas clave, procesos, equipos tecnológicos y dinámicas de trabajo, junto con un compromiso reiterado con transparencia, mejora continua y lucha contra los ilícitos aduaneros. Ese énfasis es relevante porque coloca el debate donde debe estar: en el cómo se ejecuta la política pública. Una Aduana moderna no solo dicta normas: estandariza procesos, mide desempeño y audita resultados. Y, sobre todo, promueve una cultura donde el cumplimiento no depende de la voluntad individual sino de sistemas, trazabilidad y supervisión. 

Zonas francas: el músculo exportador que exige una Aduana de precisión

Puerto Plata no es un escenario menor. La Zona Franca Industrial de esa provincia se presenta como un nodo con ventajas logísticas (cercanía al muelle y al aeropuerto) y una vocación clara: atraer inversión y producir para exportación. Esa ubicación estratégica obliga a que la Aduana actúe como facilitador inteligente: despacho ágil, sí, pero con controles que impidan que la velocidad se convierta en vulnerabilidad. De hecho, el parque industrial se describe como situado a minutos del muelle y del aeropuerto, lo que subraya la importancia de una coordinación aduanera eficiente para sostener el flujo de mercancías. 

Y el impacto económico no es abstracto. Reportes locales han estimado que el parque industrial de Puerto Plata genera más de 1,300 empleos directos y opera con alta ocupación, con proyecciones de expansión. Si la zona franca crece, el Estado necesita que su Aduana crezca en la misma dirección: más capacidad de servicio, mejores tiempos, más control posterior, más interoperabilidad tecnológica y, sobre todo, previsibilidad para el exportador. 

La nueva gestión y su “contrato” con el país: eficiencia + facilitación

Al asumir, Nelson Arroyo planteó prioridades claras: fortalecimiento institucional, mejora del sistema de recaudación y una agenda explícita de facilitar aún más el comercio exterior. Esa promesa —recaudar mejor sin convertirse en obstáculo— es consistente con las exigencias de un país que compite por inversión y busca consolidarse como plataforma logística regional. El discurso de transición “sin sobresaltos” también sugiere continuidad técnica como un activo, en vez de reinvención improvisada. 

Ahora bien, la facilitación no es un lema: es una arquitectura. Requiere procesos digitalizados, ventanillas integradas, gestión de riesgos, medición de tiempos y un enfoque de servicio. Y requiere también algo menos visible pero decisivo: cohesión interna. En la transcripción compartida del encuentro, se repite una idea: acercamiento con el personal para que conozca la visión de la administración y, a la vez, para que la administración conozca gradualmente a su gente. Esa apuesta por la comunicación interna no es cosmética; en instituciones de frontera, la cultura operacional define el estándar de cumplimiento. 

Transparencia y control: la ecuación que sostiene la confianza

La transparencia, en Aduanas, no se limita a publicar datos. Significa reducir discrecionalidad, automatizar trámites, dejar huellas digitales de decisiones, y fortalecer auditorías y controles posteriores. En años recientes, la DGA ha destacado mejoras tecnológicas y automatización de servicios orientadas a eficientizar y transparentar procesos, así como el uso de herramientas de control que elevan capacidades institucionales. Cuando una administración reitera “transparencia y mejora continua”, su credibilidad dependerá de indicadores verificables: tiempos de despacho, tasas de selectividad, efectividad de decomisos, resultados de auditoría, satisfacción del usuario y reducción de brechas de riesgo.

En el ámbito de zonas francas, la discusión es todavía más sensible: la competitividad se sostiene con confianza. Una sola brecha de seguridad puede comprometer reputación país, afectar certificaciones y elevar costos de cumplimiento. Por eso, “robustecer la seguridad operativa” —como se ha destacado en mensajes institucionales— debe traducirse en estándares: perfiles de riesgo, controles no intrusivos, trazabilidad de carga y coordinación con actores del ecosistema logístico. 

El contexto macro: récords, divisas y presión por resultados

La magnitud del sector zonas francas en República Dominicana explica por qué estas visitas importan. Informes de prensa sobre el Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE) han señalado que en 2025 el sector habría alcanzado cifras récord de exportaciones (USD 14,645 millones) y alrededor de 200 mil empleos directos, además de nuevas aprobaciones de empresas e inversiones para 2026. En ese tablero, la Aduana es un actor estructural: si mejora la previsibilidad logística, el país gana; si se vuelve cuello de botella, pierde inversión. 

Incluso desde la propia narrativa institucional y mediática, se ha insistido en que transformaciones aduaneras impactan positivamente al sector, con mejoras en despachos y clima de negocios. Lo esencial aquí es que el Estado no puede tratar las zonas francas como “islas productivas” desconectadas: son parte del sistema nacional de comercio exterior, y su crecimiento exige un andamiaje aduanero que evolucione al mismo ritmo. 

Tres desafíos clave que la visita pone sobre la mesa

1) Seguridad sin fricción: control inteligente

El control moderno no significa revisar más; significa revisar mejor. En zonas francas, donde el volumen y la frecuencia son altos, el control debe apoyarse en análisis de datos, perfiles de riesgo, control posterior y tecnología no intrusiva. La DGA ha enfatizado modernización y herramientas tecnológicas; el reto es convertir eso en una doctrina estable, con protocolos claros y medición continua. 

2) Eficiencia operativa con métricas públicas

Hablar de eficiencia no basta: hay que publicarla. Tiempos promedio de despacho, porcentaje de trámites 100% digitales, tasa de incidencias, nivel de satisfacción, cumplimiento de SLA. La legitimidad de la “mejora continua” se fortalece cuando el ciudadano y el operador pueden comparar periodos y ver tendencia. La propia DGA se define como institución orientada a facilitar el comercio con servicios en línea; el paso siguiente es gobernanza por indicadores.

3) Gestión humana: cohesión y ética operativa

Una Aduana es tan fuerte como su gente y sus controles internos. El énfasis de Arroyo en el acercamiento con colaboradores —para construir confianza y entendimiento mutuo— sugiere que la administración reconoce que la reforma no es solo tecnológica: es cultural. Eso es crucial para sostener políticas de integridad y reducir espacios de discrecionalidad. 

Lo que debería seguir: una hoja de ruta concreta para Puerto Plata (y replicable)

  1. Mesa técnica Aduanas–Zona Franca con agenda trimestral: tiempos de despacho, incidencias, riesgos y mejoras, con compromisos verificables. 
  2. Plan de seguridad operativa basado en riesgo: segmentación de operadores, control no intrusivo, auditoría posterior y protocolos de trazabilidad. 
  3. Tablero público de desempeño (dashboard): métricas de eficiencia y cumplimiento, para reforzar transparencia y previsibilidad. 
  4. Capacitación conjunta (Aduanas–empresas–operadores logísticos) enfocada en cumplimiento, clasificación, valoración y documentación: menos errores, menos fricción, más velocidad. 

Conclusión: la visita como señal —y como obligación

La supervisión en la Zona Franca de Puerto Plata envía una señal potente: el Estado está mirando donde se produce, donde se exporta y donde se generan divisas. Pero esa señal viene acompañada de una obligación: transformar la presencia en resultados. En un país donde las zonas francas sostienen un volumen extraordinario de exportaciones y empleo, cada mejora aduanera se convierte en competitividad nacional. Y cada debilidad, en un costo invisible que paga el productor, el exportador y, finalmente, el ciudadano.

Si la visita de Nelson Arroyo se convierte en una práctica institucional —escuchar, medir, corregir, transparentar— la Aduana puede consolidarse como el socio estratégico que el sector productivo necesita: una Aduana de precisión, capaz de acelerar la economía mientras blinda la frontera contra el ilícito. 

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Director General de Aduanas realiza recorrido de supervisión por administraciones de Santiago y Puerto Plata

Santo Domingo / Santiago / Puerto Plata. – Febrero 2026.
El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, realizó un recorrido de supervisión por las administraciones aduaneras de Santiago y Puerto Plata, como parte de una agenda institucional orientada al fortalecimiento operativo, la transparencia, la mejora continua y la lucha contra los ilícitos aduaneros.

Durante la jornada, Arroyo sostuvo encuentros directos con colaboradores y equipos técnicos de la Dirección General de Aduanas (DGA) en la región norte, con el objetivo de compartir la visión de la actual gestión, conocer de primera mano las dinámicas de trabajo y reforzar una cultura institucional basada en la eficiencia, la integridad y el trabajo en equipo.

“El acercamiento con nuestro personal es fundamental. La Aduana no se gestiona únicamente desde los escritorios; se construye en el terreno, escuchando, supervisando y alineando criterios para ofrecer mejores resultados al país”, expresó el titular de Aduanas durante uno de los encuentros.

Supervisión de áreas operativas clave

El recorrido incluyó la visita a áreas operativas estratégicas, donde se observaron procesos, flujos de trabajo, equipos tecnológicos y mecanismos de control, reafirmando el compromiso institucional con la modernización de los servicios, la reducción de la discrecionalidad, la trazabilidad de las operaciones y el fortalecimiento de la seguridad fronteriza.

Estas acciones forman parte de los lineamientos de la actual gestión, que prioriza una Aduana más ágil para el comercio lícito, pero más firme y efectiva frente a prácticas ilícitas, en coherencia con su rol como autoridad nacional de frontera.

Visita a la Zona Franca Industrial de Puerto Plata

Como parte del recorrido, el director general de Aduanas visitó la Corporación Zona Franca Industrial de Puerto Plata, donde pudo constatar el dinamismo productivo del parque industrial, su impacto en la generación de empleos y su aporte estratégico al fortalecimiento de las exportaciones y a la captación sostenible de divisas para el país.

Durante la visita, Arroyo destacó la importancia de robustecer la seguridad operativa en las zonas francas, al tiempo que respaldó la labor de los cientos de trabajadores que impulsan la producción nacional destinada a los mercados internacionales.

“Las zonas francas son pilares estratégicos del desarrollo nacional. Desde Aduanas seguimos trabajando para garantizar seguridad, eficiencia y previsibilidad en las operaciones, de manera que el país continúe consolidándose como un destino confiable para la inversión y el comercio exterior”, afirmó.

Gestión enfocada en eficiencia y continuidad institucional

El recorrido por Santiago y Puerto Plata se enmarca en una agenda más amplia de supervisión nacional, orientada a fortalecer la eficiencia operativa, la recaudación, la facilitación del comercio exterior y la cohesión interna de la institución, pilares fundamentales de la gestión encabezada por Nelson Arroyo.

La Dirección General de Aduanas reiteró que continuará desarrollando este tipo de jornadas de trabajo en todo el país, como parte de su compromiso con una Aduana moderna, transparente y cercana, alineada con los objetivos de desarrollo económico y competitividad de la República Dominicana.

domingo, 15 de febrero de 2026

Presidente Abinader define al PRM como el motor de cambio más efectivo y auténtico de la República Dominicana | #11AñosConLaGente #AniversarioPRM @PRM_oficial @LuisAbinader

Presidente Abinader define al PRM como el motor de cambio más efectivo y auténtico de la República Dominicana

Argumentó que se ha continuado profundizando la transformación del Estado sobre la base de tres pilares: institucionalidad, desarrollo económico y bienestar social

15 de febrero de 2026 | @PRM_oficial

SANTIAGO, R.D., El presidente Luis Abinader definió al PRM como el motor de cambio más efectivo y auténtico de la República Dominicana, y el instrumento que ha demostrado que se puede hacer política para servir, gobernar para todos y cumplirle al país.

El mandatario manifestó que ahora más que nunca lo perremeistas deben ser militantes de la democracia, guardianes de la institucionalidad. 

“Porque sin instituciones, no hay derechos; sin democracia, no hay futuro. Y cada compañero debe de cuidar y eficientizar los fondos públicos porque el que permite o participa de actos corruptos es un traidor a uno de nuestros principios fundamentales”, resaltó. 

Al señalar a la oposición, sostuvo que: Donde otros generan confusión, nosotros ofrecemos certeza. Donde haya duda o miedo, nosotros ofreceremos soluciones y esperanza. Y a todos aquellos que prefieran convertir la política en un mal espectáculo les diré que no cuenten conmigo.  

Abinader observó que la República Dominicana está cambiando gracias a la forma de gobierno y ejecutorias del PRM “Y no para mañana. La está cambiando ahora. Y la está cambiando para siempre”. 

El mandatario fue ovacionado como líder del PRM, ante un abarrotado escenario de la Arena del Cibao, en el que miles de perremeistas celebraron los 11 años de fundación del PRM, y manifestaron su entusiasmo por continuar cambiando y desarrollando al país. 

Recordó que millones de ciudadanos confiaron en una forma distinta de hacer política: decente, cercana, honesta, comprometida con la verdad y con los hechos. 

Argumentó que en el país se desarrolla el cambio que transforma generaciones, no solo estadísticas, sino con grandes obras en todo el país, estabilidad económica, confianza y desarrollo institucional. 

Señaló que algunas formaciones políticas huyen de su pasado porque su pasado es una pesada losa que no pueden levantar. 

 “La oposición en nuestro país no tiene proyecto: tiene nostalgia. Nostalgia del silencio, de la impunidad, de la prepotencia, del uso abusivo del poder, del privilegio. Pues oigan bien; tenemos aun bien reciente su recuerdo para negarles volver en el futuro”, expresó. 

Declaró que ya tuvieron su oportunidad durante 20 años y carecen de ideas y propuestas creíbles. 

Dijo que el PRM no es un partido de coyuntura. Es un proyecto político de largo recorrido, fundado en principios, guiado por ideales y sostenido por una militancia comprometida con un mañana compartido. 

 “No somos un partido de nombres ni de caudillos. Somos un partido de causas, de propuestas, de soluciones. Y lo que nos une no es el interés personal ni la conveniencia electoral”, indicó. 

Los orígenes 

Abinader valoró el Gran esfuerzo de los perremeistas para instalar el Cambio que hoy vive el país, señalando que nada de lo que hoy celebramos habría sido posible sin los militantes “que no salen en los titulares, que no buscan reconocimiento, pero que nunca fallan”.

“Los que estuvieron cuando era difícil. Los que tocaron puertas, organizaron, escucharon, defendieron ideas y sostuvieron este proyecto con trabajo duro, disciplina y lealtad”, motivó Abinader.

“Porque tengan siempre una cosa clara, en el PRM todos somos importantes. Pero juntos somos invencibles”, afirmó.

El líder y fundador del PRM expuso que a pesar de la peor pandemia de salud de los últimos tiempos, crisis internacionales, catástrofes naturales, tenemos el mérito de mantener el rumbo del desarrollo, del fortalecimiento institucional y del bienestar de nuestra gente.

“Y lo hacemos no solo desde la comodidad de un escritorio del Palacio, sino en atención a las demandas ciudadanas desde los territorios. Desde cada barrio, desde cada campo, desde cada rincón donde vive nuestra gente y donde el PRM ha sabido estar presente”, indicó. 

Argumentó que en este nuevo año de gestión, se ha continuado profundizando la transformación del Estado sobre la base de tres pilares fundamentales: institucionalidad, desarrollo económico y bienestar social.

“Hoy podemos decir que hemos cumplido con una de las promesas más importantes para nuestra democracia y de fortaleza institucional: blindar nuestra Constitución para que ningún presidente, incluido quien les habla, pueda eternizarse en el poder. Nosotros limitamos el poder por convicción; otros lo perdieron por agotamiento y hartazgo del pueblo que decían liderar”, sentenció. 

Paliza garantiza la unidad 

El presidente del PRM, José Ignacio Paliza, recordó que esta organización surgió cuando se judicializó la política para imponer y comprar a dirigentes de la antigua organización política. 

Paliza señaló que el PRM llegó al poder para traer los principios y sueños del doctor José Francisco Peña Gómez, a través de un gran estadista como lo es el presidente Luis Abinader. 

Aseguró que está optimista con el presente y el futuro del PRM de cara a retener el poder con la unidad de toda su dirigencia. 

Carolina Mejía: Volveremos a ganar 

La secretaria general, Carolina Mejía, en un mensaje grabado, garantizó que el PRM retendrá el poder en el 2028 por el compromiso de su dirigencia de afianzar la gran obra de gobierno del presidente Luis Abinader. 

“Volveremos a ganar porque estamos del lado correcto de la historia, de la gente, a este partido no lo para nadie”, enfatizó. 

Los anfitriones de la ciudad, Ulises Rodríguez, alcalde de Santiago, Daniel Rivera, senador, Rosa Santos, Gobernadora, y Andrés Cueto, presidente provincial, dieron una calurosa bienvenida a los dirigentes y simpatizantes del

PRM. 

El secretario de organización, Deligne Ascención, recordó hace once años se fundó un compromiso con la democracia dominicana, en un momento complejo de crisis política por la división del antiguo partido.

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OPINIÓN

Institucionalidad, desarrollo y bienestar: el trípode del cambio que no debe romperse

Por Luis Orlando Díaz Vólquez 

En política, las consignas sirven para movilizar, pero solo los resultados y las instituciones sostienen el cambio. En tiempos de alta polarización —donde la conversación pública se reduce con frecuencia a etiquetas, sospechas o gritos— resulta más útil volver a lo esencial: ¿qué condiciones hacen posible que un país avance de manera sostenible, sin retrocesos traumáticos ni saltos al vacío?

Hay una respuesta que se repite en los debates serios sobre gobernanza: el progreso duradero descansa sobre tres columnas que deben mantenerse equilibradas. La primera es la institucionalidad (reglas, pesos y contrapesos, justicia independiente, transparencia); la segunda es el desarrollo económico (crecimiento con inversión, productividad y empleo); y la tercera es el bienestar social (políticas que protejan a la gente y amplíen oportunidades reales). Cuando una de esas columnas se debilita, la estructura completa se resiente.

Lo interesante es que esa triada —institucionalidad, desarrollo y bienestar— no es una teoría abstracta; es un mapa de ruta con implicaciones concretas. Si hablamos de institucionalidad, hablamos de límites al poder y de una cultura pública que acepte la alternancia como salud democrática, no como amenaza. Hablamos de un Estado que se ordena a sí mismo: que reduce duplicidades, que digitaliza servicios para acercarlos al ciudadano, que controla el gasto con criterios de eficiencia y que cierra las puertas a la discrecionalidad que suele abrirle paso a la corrupción. No existe reforma social sólida si el Estado es torpe; no existe crecimiento inclusivo si la administración pública es opaca; no existe confianza si el ciudadano percibe que la ley se aplica a unos sí y a otros no.

La institucionalidad, además, no se defiende solo con discursos; se defiende con hábitos. Uno de los más urgentes es la rendición de cuentas. No puede haber tolerancia social con el funcionario que convierte la política en botín, ni con el militante que cree que “llegó su turno” de aprovecharse. Esa lógica, por vieja, no deja de ser dañina: corroe la credibilidad del partido, debilita la moral del Estado y castiga al ciudadano que cumple. El manejo de los fondos públicos debe ser un pacto ético básico: quien se asume servidor público, se asume custodio de recursos que no le pertenecen.

Ahora bien, institucionalidad sin desarrollo económico puede convertirse en un edificio impecable… vacío. El crecimiento es necesario porque sostiene empleo, recaudación, inversión y estabilidad. Pero también es cierto que el crecimiento, por sí solo, no garantiza cohesión social. De ahí que el desarrollo económico deba tener vocación de inclusión: más formalidad laboral, más productividad, mejor clima de inversión, impulso a sectores estratégicos y reglas claras que mantengan la confianza interna y externa. El país que crece, pero deja demasiada gente atrás, siembra las condiciones del resentimiento y la incertidumbre.

Aquí entra la tercera columna: el bienestar social. Y conviene decirlo sin complejos: la política social no es caridad, es justicia y estrategia. Un Estado que protege a los más vulnerables, que invierte en educación, salud, vivienda y seguridad ciudadana, no “regala”; construye estabilidad. La pobreza no solo es un problema moral; es un problema económico, porque limita capacidades, productividad, seguridad y movilidad social. Reducirla es, al mismo tiempo, humanitario e inteligente.

Pero el bienestar social también necesita disciplina: los programas deben ser eficientes, focalizados y evaluables. La ayuda que no se mide se politiza; la que no se audita se corrompe; la que no se mejora se agota. La meta no debe ser administrar pobreza, sino romper ciclos de pobreza: empleos formales, formación técnica, apoyo a emprendimientos, acceso real a servicios públicos, transporte digno, y un Estado que responda con rapidez donde antes tardaba semanas.

Este trípode —institucionalidad, desarrollo, bienestar— tiene un cuarto ingrediente que suele olvidarse: la actitud con la que se defiende el proyecto. La política dominicana necesita menos espectáculo y más argumentos. Menos insulto y más propuesta. Menos profecía apocalíptica y más serenidad. En la vida pública, el dato no lo es todo, pero sin datos todo se vuelve manipulación. La militancia, el liderazgo y la ciudadanía tienen la responsabilidad de elevar el nivel de la conversación: confrontar la desinformación con hechos verificables, responder al ataque con ideas, y demostrar que se puede discrepar sin destruir.

Esa elevación del debate es crucial también hacia adentro. Los partidos modernos no se consolidan solo ganando elecciones; se consolidan administrando sus propias diferencias con reglas claras y con madurez. Toda organización que aspire a permanecer debe enfrentar un reto inevitable: cómo manejar la competencia interna sin fracturarse. La sucesión de liderazgos —cuando se hace con respeto, acuerdos y visión— fortalece. Cuando se hace con vanidades, imposiciones o guerra sucia, debilita y confunde. Un partido que se proclama democrático debe probarlo, sobre todo, en su propia casa.

Y aquí viene la idea central: un partido no puede ser “motor de cambio” si se convierte en “máquina de privilegios”. El cambio auténtico no se mide por la grandilocuencia de una tarima, sino por la coherencia cotidiana: cómo se administra, cómo se elige, cómo se rinde cuentas, cómo se escucha al ciudadano, cómo se corrige a tiempo. El cambio que transforma generaciones —no solo estadísticas— es aquel que deja instituciones más fuertes, servicios más accesibles, oportunidades más amplias y una ética pública más exigente.

La República Dominicana necesita continuidad de lo bueno y corrección de lo que falte. Necesita, sobre todo, que la política recupere su sentido: servir. Servir no es una frase para campañas; es una conducta verificable en la gestión, en el territorio, en el trato, en la escucha, en la humildad. Por eso, el gran desafío de cualquier proyecto político que gobierna no es solo mantener el poder: es merecerlo todos los días.

Al final, la medida más honesta de la democracia es simple: que la gente sienta que su vida mejora sin tener que suplicar, sin depender de favoritismos, sin temer al abuso y sin resignarse a la desigualdad. Ese debe ser el norte. Lo demás —las peleas, los ruidos, las nostalgias, los atajos— es distracción.

Porque si algo debe unirnos, más allá de banderas, es la certeza de que primero es la gente: primero su dignidad, su seguridad, su trabajo y su futuro.

Luis Orlando Díaz Vólquez
Articulista / Opinión

15 de febrero de 2026

🇩🇴 En tiempos de ruido y polarización, vale volver a lo esencial: institucionalidad, desarrollo económico y bienestar social.
Estos tres pilares no compiten entre sí: se necesitan.

✅ Instituciones fuertes para limitar excesos y garantizar derechos.
✅ Crecimiento con inversión y empleo para abrir oportunidades reales.
✅ Política social eficiente para proteger a los más vulnerables y romper ciclos de pobreza.

📝 Aquí mi artículo: “Institucionalidad, desarrollo y bienestar: el trípode del cambio que no debe romperse”.
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