miércoles, 22 de abril de 2026

Episcopado propone al Gobierno comunicarle a la población el plan para enfrentar crisis

Diálogo Nacional

Episcopado propone al Gobierno comunicarle a la población el plan para enfrentar crisis

De su lado asumieron el compromiso de concientizar a toda la población sobre la magnitud del panorama geopolítico actual.

Representantes del gobierno y el clero católico dialogan sobre la crisis en Irán.
Representantes del gobierno y el clero católico dialogan sobre la crisis en Irán.
Leonel Matos
Avatar del Nalphy Martínez 
Nalphy MartínezSanto Domingo, RD

Este martes, una comisión del Gobierno se reunió a puertas cerradas con el Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Dominicano donde conversaron sobre posibles alternativas a la crisis económica que el conflicto en Irán puede acarrear en el país.

El ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, explicó que el encuentro, realizado en la Conferencia del Episcopado Dominicano, sirvió para compartir las medidas ya tomadas para preservar el bolsillo de los dominicanos y qué otras perspectivas pueden ofrecer las autoridades eclesiásticas en el escenario geopolítico actual.

Entre las opciones consideradas, el presidente de la conferencia, monseñor Héctor Rodríguez,  propuso hacer una planificación clara donde la ciudadanía conozca los pasos a seguir y les ayude “a mantenerse calmada, porque al menos se sabe que hay un plan y cuál es”, evitando que se mantengan en incertidumbre.

Asimismo, añadió procurar que, en la medida de lo posible, los sectores vulnerables sean los más impactados, al tiempo que tomaba en cuenta que “es una crisis que golpea a todos”, pero que los más desfavorecidos sean colocados como prioridad dentro de este marco.

De su lado asumieron el compromiso de concientizar a toda la población sobre la magnitud del panorama geopolítico actual, mas reiteraron que las medidas exactas corresponden al gobierno.

“Estamos en la mejor disposición, los hemos escuchado y ciertamente se ha hablado de muchas cosas, hemos dado muchas sugerencias y ellos las han anotado”, manifestó monseñor Rodríguez.

En días anteriores, la institución católica expresó su postura en contra del contra al redactar una carta que apoyaba los ideales del papa León XIV, quien sostiene “deponer las armas” y “procurar la paz”, al mismo tiempo que rechazaron cualquier forma de violencia al igual que el pontífice.

Frente a la crisis

Mientras tanto, el ministro Sanz Lovatón recalcó que, aun con la inesperada situación internacional, el país mantiene sus prioridades, evitando una escalada inflacionaria, mencionando el subsidio a los combustibles y fertilizantes junto con evitar paralizar el encadenamiento productivo del país, resaltando logros recientes en la economía dominicana.

“Estamos enfrentando una crisis que no hicimos en la República Dominicana, que no tiene factura dominicana, pero la estamos enfrentando con sosiego, con calma, con determinación y en manos de Dios vamos a salir”, subrayó el funcionario.

Como representantes del Consejo del Episcopado estuvieron monseñor Héctor Rodríguez, presidente de la conferencia; Jesús Castro, vicepresidente; Faustino Burgos, secretario general; Alfredo de la Cruz Baldera, obispo de San Francisco de Macorís; y Andrés Napoleón Romero Cardenas, obispo de Barahona.

De parte del Estado dominicano estuvieron Sigmund Freund, ministro de Administración Pública; Eduardo Sanz Lovatón, ministro de Industria, Comercio y Mipymes; y el ministro administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista

https://listindiario.com/la-republica/20260421/consejo-episcopado-propone-comunicar-poblacion-plan-enfrentar-crisis-internacional_902685.html

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Diálogo nacional en tiempos de shock externo: comunicar el plan para sostener la calma

Cuando el mundo se sacude, el primer temblor se siente en la mesa del hogar. En ese escenario, tan importante como subsidiar y monitorear precios es explicar con claridad qué se hará, por qué se hará y hasta cuándo: la confianza también es una política pública.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En una economía abierta como la dominicana, las crisis geopolíticas no piden permiso: se cuelan por el precio del petróleo, por los fletes, por la volatilidad financiera y por la incertidumbre que se instala en la conversación cotidiana. Por eso reviste valor institucional —y también social— que una comisión del Gobierno se haya reunido con el Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Dominicano para abordar posibles impactos de la coyuntura internacional vinculada al conflicto en Irán y sus efectos económicos potenciales. 

Pero el hecho noticioso no es solo la reunión: es la idea fuerza que emergió de ella. El Episcopado sugirió al Gobierno una planificación clara y, sobre todo, comunicarla a la población para reducir la incertidumbre y ayudar a mantener la calma, colocando como prioridad a los sectores vulnerables dentro de cualquier paquete de respuestas. Ese énfasis no es retórica pastoral; es una lectura realista de cómo funcionan los mercados y las emociones sociales. En tiempos de crisis, el rumor compite con el dato, y el miedo suele ser más rápido que cualquier rueda de prensa. 

De parte del Gobierno, el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, explicó que el encuentro buscó compartir medidas ya tomadas para “preservar el bolsillo” y escuchar perspectivas del clero ante el escenario geopolítico. La comisión también destacó que la prioridad es mantener estable la canasta básica y el transporte mediante subsidios a combustibles y fertilizantes, y un monitoreo permanente de precios. En lo inmediato, se ha informado que el Estado ha destinado alrededor de RD$10,000 millones para subsidiar combustibles —y que los subsidios a combustibles y fertilizantes sobrepasan ese umbral en el contexto descrito— como mecanismo de contención inflacionaria y protección a los más vulnerables. 

Aquí conviene detenerse: un subsidio no se evalúa por el anuncio, sino por su efecto real sobre el costo de vida y por su sostenibilidad fiscal. Es una herramienta útil cuando el shock es externo, repentino y con capacidad de encender una espiral de precios; pero también es un instrumento costoso que puede generar distorsiones si se prolonga sin un diseño fino. Por eso, además de la medida, importa el método: focalización progresiva, medición de impacto y una ruta de salida. Y eso —precisamente— es comunicación pública inteligente: anticipar el “qué sigue” antes de que la ansiedad lo invente.

El plan, según se ha explicado, se articula sobre tres ejes: proteger el poder adquisitivo frente a la inflación, preservar la producción y el empleo, y asumir desde el Estado el mayor costo de las medidas extraordinarias. Asimismo, se contempla la reasignación de recursos hacia programas de protección social y el seguimiento del tipo de cambio y las tasas para contribuir a la estabilidad de precios. Ese trípode tiene sentido: si se cuida la demanda (bolsillo), se evita el colapso de la oferta (producción) y se administra la estabilidad macro (expectativas), el país gana margen para atravesar la tormenta sin convertirla en crisis doméstica.

Ahora bien, si el plan existe, el reto es hacerlo creíble. Y en una democracia, la credibilidad se construye con coherencia y evidencia, no con consignas. De ahí el valor del consejo episcopal: comunicar con claridad no es un favor; es una obligación en contextos donde el ciudadano se siente vulnerable. El Episcopado, con su capilaridad social, puede ayudar a que el mensaje llegue donde los informes técnicos no llegan, y al mismo tiempo puede devolverle al Estado un termómetro territorial de lo que está ocurriendo en barrios, campos y comunidades. 

¿Qué significa “comunicar un plan” de manera efectiva? Significa, primero, hablar en lenguaje de hogar sin abandonar la precisión técnica: explicar cómo el subsidio evita alzas en transporte y alimentos, qué variables se monitorean y cuáles escenarios activarían ajustes. Significa, segundo, poner fechas y mecanismos: boletines semanales con indicadores clave (combustibles, transporte, canasta, fertilizantes), tableros públicos de precios y un relato consistente entre instituciones para evitar mensajes contradictorios. Significa, tercero, explicar los límites: cuánto cuesta, de dónde saldrán los recursos reasignados, y cómo se protegerá la sostenibilidad sin recortar lo esencial. 

En paralelo, la protección de corto plazo debe convivir con una agenda de mediano plazo. Las crisis importadas suelen revelar debilidades internas: dependencia energética, costos logísticos, baja productividad agrícola, cuellos de botella regulatorios. Contener precios hoy es necesario, pero reducir vulnerabilidades mañana es estratégico. Si el país aprende algo de cada shock, puede salir de la coyuntura más fuerte: con cadenas productivas más eficientes, mejor capacidad de almacenamiento y distribución, y mercados más competitivos para que la especulación no tenga espacio en la angustia colectiva.

Y aquí entra un punto sensible: la población suele aceptar sacrificios cuando entiende el propósito y percibe justicia. El propio Episcopado insistió en que los más desfavorecidos sean prioridad. Esa idea debe traducirse en decisiones: proteger al que vive al día, sin subsidiar excesos; garantizar que la ayuda llegue a quien realmente la necesita; y combatir, con fiscalización y transparencia, cualquier intento de aprovecharse del contexto para subir precios sin fundamento.

En definitiva, la reunión Gobierno–Episcopado envía una señal pertinente: en tiempos de incertidumbre, el Estado no puede hablarle solo a los mercados; tiene que hablarle —con empatía y datos— a la gente. Comunicar el plan no es “marketing”: es gobernanza. Y si el objetivo es que una crisis internacional no se convierta en crisis doméstica, entonces el antídoto más poderoso, junto a los instrumentos económicos, es la confianza social sostenida por información clara, verificable y constante. 

Fuente de contexto noticioso: Listín Diario, 21/04/2026

Luis Orlando Díaz Vólquez
Ingeniero de Sistemas, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación

Arranca la 44ª Feria del Libro de Granada

 

44ª Feria del Libro de Granada | del 23 de abril al 03 de mayo de 2026 
 
 
 
 
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44ª FERIA DEL LIBRO DE GRANADA
 
La Feria del Libro abre sus puertas mañana 23 de abril, Día del Libro, con una intensa jornada dedicada a la educación, la ciencia, la literatura y la proyección cultural de Granada

La Feria del Libro de Granada vivirá una de sus jornadas más destacadas con motivo del Día Internacional del Libro, a través de una programación amplia y transversal que reunirá actividades educativas, encuentros literarios, divulgación científica y actos institucionales abiertos a la ciudadanía.
 

Granada, 22 abril de 2026.– Arranca la 44ª edición de la Feria del Libro de Granada que preludia 11 días de actividades en el centro de la ciudad, desde mañana jueves 23 de abril y hasta el 3 de mayo. La mañana del 23 estará especialmente dedicada al público escolar, con propuestas diseñadas para fomentar la lectura, la creatividad y el conocimiento intercultural. En el Pabellón Andalucía, la Fundación Euroárabe de Altos Estudios desarrollará varias sesiones del taller “Aprende una escritura antigua: la lengua de los amazighes (beréberes)”, una experiencia participativa en la que alumnado de Primaria y ESO podrá descubrir el alfabeto Tifinagh, escritura milenaria de la lengua amazigh. A través de juegos y ejercicios prácticos, los estudiantes podrán iniciarse en el tamazight, escribir su nombre en esta grafía y acercarse a la riqueza de las lenguas indígenas, en consonancia con el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas (2022-2032).

La programación escolar se completa con la entrega del Premio del concurso artístico-literario: «La literatura convertida en música, el universo creativo de Manuel de Falla» celebrado con motivo de la conmemoración del 150 aniversario del nacimiento de Manuel de Falla (1876–2026), una de las figuras más universales de la música española y andaluza, y por su vinculación con la ciudad de Granada, la Delegación Territorial de Desarrollo Educativo y Formación Profesional, a través del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes y la Red Profesional de Bibliotecas Escolares de Granada, con el patrocinio de El Corte Inglés.

Además, se celebran los talleres del Área de Ciencia, orientados a despertar vocaciones científicas entre los más jóvenes, así como con la propuesta de Elena Busse, “Lara Cruz y el barco desaparecido”, una innovadora aventura narrativa interactiva organizada por la Editorial Cuentos con Valores, en la que el lector toma decisiones que modifican el rumbo de la historia y conducen a uno de sus diez finales posibles.

También durante la mañana, la Oficina de las Artes del Libro acogerá talleres de iniciación al grabado y, ya por la tarde, una exhibición de estampación de obra gráfica, de la mano de la EASD Val del Omar y la Diputación de Granada, acercando al público los procesos artesanales del libro y la imagen impresa.

La tarde se abrirá a públicos diversos con espacios para la reflexión y el diálogo. En la Biblioteca Provincial, la mesa redonda “Desafíos y realidades de la lectura juvenil en 2026” reunirá a especialistas como Mercedes Valenzuela, Pilar Mesa Arroyo y Roger Tejero Muriel, moderados por María Estévez Hornero, para analizar cómo leen hoy los jóvenes en un contexto marcado por las plataformas digitales y los algoritmos.

La literatura tendrá un papel protagonista con la presentación del poemario Ensueños Desafinados, de Raquel Matarán, publicado por Círculo Rojo, seguida de su firma en la Caseta Oficial. Asimismo, la Fundación Euroárabe impulsa el club de lectura internacional en torno a Una máscara del color del cielo, del escritor palestino Basim Khandaqji, una obra de gran profundidad humana y política.

La divulgación científica volverá a ocupar un espacio central con las charlas “¿Quién quiere ser… de Graná?” y “Granada en 5 años… y recetas del talento científico: ¿Genios o cabezotas?”, con la participación de investigadoras del CSIC, reforzando el vínculo entre ciencia, conocimiento y ciudadanía.

La jornada culminará a las 19:30 horas en el Patio del Ayuntamiento de Granada con el pregón oficial de la Feria, a cargo del escritor, profesor y poeta Álvaro Salvador, seguido de la entrega del Premio de la Feria del Libro de Granada, que este año reconocerá la candidatura de Granada como finalista a la Capitalidad Europea de la Cultura 2031, en un acto institucional con presencia de autoridades y representantes de las entidades organizadoras.

Con esta programación, la Feria del Libro reafirma su compromiso con la educación, la diversidad cultural, la creación literaria y la proyección de Granada como ciudad de cultura y conocimiento.
 
Más información y programación completa:
www.ferialibrogranada.es

martes, 21 de abril de 2026

EE.UU. refuerza su control marítimo: intercepta buque sancionado en aguas internacionales

EE.UU. refuerza su control marítimo: intercepta buque sancionado en aguas internacionales
La operación nocturna de las fuerzas estadounidenses en el Indo-Pacífico reafirma la determinación de Washington de ejercer control sobre las rutas marítimas internacionales y de negar espacios de maniobra a actores sancionados.  

El abordaje sin incidentes del buque apátrida M/T Tifani, señalado por brindar apoyo material a Irán, se inscribe en la política de “derecho de visita” y en los esfuerzos globales de control marítimo que Estados Unidos despliega bajo el mando del INDOPACOM. La acción transmite un mensaje inequívoco: las aguas internacionales no constituyen un refugio para quienes buscan evadir sanciones.  

El Departamento de Guerra ha subrayado que continuará desarticulando redes ilícitas y neutralizando la capacidad de transporte de los buques sancionados. Este enfoque refleja una estrategia de presión sostenida contra Irán y sus aliados, en un contexto donde la seguridad marítima se convierte en un instrumento de política exterior y de disuasión.  

Más allá del incidente puntual, la operación proyecta un mensaje de alcance global: la libertad de navegación se preserva mediante la vigilancia activa y la negación de espacios a quienes desafían el orden internacional. En el tablero geopolítico, cada interceptación refuerza la narrativa de que Estados Unidos no permitirá que las rutas marítimas se conviertan en corredores de impunidad.  

Luis Orlando Díaz Vólquez
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Durante la noche, las fuerzas estadounidenses realizaron una visita de derecho de visita, una interceptación marítima y el abordaje del buque apátrida sancionado M/T Tifani sin incidentes en el área de responsabilidad del INDOPACOM. Como hemos dejado claro, continuaremos con nuestros esfuerzos globales de control marítimo para desarticular redes ilícitas e interceptar buques sancionados que brindan apoyo material a Irán, dondequiera que operen. Las aguas internacionales no son un refugio para los buques sancionados. El Departamento de Guerra seguirá negando la libertad de maniobra en el ámbito marítimo a los actores ilícitos y sus buques. https://x.com/i/status/2046544038812156177


Nelson Arroyo marca una gestión innovadora en sus primeros 100 días al frente de Aduanas

 

Nelson Arroyo marca una gestión innovadora en sus primeros 100 días al frente de Aduanas

A esto se suman el incremento en recaudaciones, aumento de divisas, fortalecimiento del capital humano, la adopción de estándares internacionales de trazabilidad y cooperación.

Santo Domingo, RD., 21 de abril de 2026. – La Dirección General de Aduanas (DGA), bajo el liderazgo de Nelson Arroyo, celebra sus primeros 100 días de gestión con resultados positivos en las recaudaciones, gracias a la implementación de estrategias focalizadas en sectores claves y un aumento en las divisas, lo que refleja su compromiso con la eficiencia y el desarrollo económico del país.

Logrando, en el primer trimestre de este año, la mayor recaudación en la historia de la DGA para ese periodo. Asimismo, marzo de 2026 es el de mayor recaudación en comparación con años anteriores, concediéndole un periodo histórico a la gestión de su director general.

En cuanto a las divisas, las estadísticas oficiales de Aduanas arrojan resultados positivos que reflejan una notable recuperación y crecimiento en el ingreso de estas, marcando un precedente positivo para la economía nacional. Se incautaron US$725,895, EU€21,450.00, así como RD$35,000.00 en la frontera montos equivalentes a unos RD$46,425,774.54, a la tasa de cambio actual.

El titular de la entidad recaudadora afirmó que el reto central que tiene al frente de la DGA es garantizar una gestión aduanera ágil, predecible y alineada con las dinámicas del comercio global, capaz de facilitar el tránsito eficiente de mercancías, sin comprometer el control, la recaudación ni la seguridad de la cadena logística.

“De manera complementaria, trabajamos en la articulación efectiva con los demás actores del sistema logístico: puertos, aeropuertos, zonas francas y otras entidades del Estado, en el desarrollo del capital humano y en la adopción de estándares internacionales de trazabilidad y cooperación”, expresó Arroyo.

Agregó que una Aduana moderna trasciende en su rol recaudador y se consolida como un socio estratégico del desarrollo productivo, del nearshoring y de la atracción de inversión.

Durante el primer trimestre se desarrollaron programas de formación orientados al fortalecimiento de capacidades institucionales, donde más de 1,800 colaboradores han sido capacitados. 

Asimismo, colaboradores de la institución representaron a la República Dominicana en la Reunión Anual del Comité de Fortalecimiento de Capacidades de la Organización Mundial de las Aduanas (OMA). 

“Hemos concebido una iniciativa de mejora continua, orientada a fortalecer de manera progresiva y sostenible la gestión aduanera en los puntos fronterizos terrestres, al tiempo que promueve el desarrollo de capacidades técnicas y operativas del personal de la institución. Como parte de la misma, se implementará un programa piloto de pasantías operativas, en la que oficiales de aduanas que actualmente desempeñan sus funciones en las distintas administraciones del país participarán, durante un período de un mes, en labores de apoyo en las terminales fronterizas terrestres de Dajabón, Elías Piña, Jimaní y Pedernales”, aseguró el funcionario.

Arroyo prometió que dará continuidad a los programas Despacho en 24 Horas (D24H) y Exporta Más (+) mismos que forman parte de un plan estructurado y de una visión integral de Estado, orientada a modernizar y agilizar los procesos aduaneros, tanto en las importaciones como en las exportaciones.

Desde su llegada, ha impulsado iniciativas que promueven la capacitación continua, el desarrollo profesional y la integración de los colaboradores, reconociendo que el recurso humano es el pilar fundamental para el éxito y la eficiencia en el servicio aduanero.

Este enfoque ha permitido mejorar los procesos internos y elevar la calidad de atención, demostrando que el empeño puesto en el capital humano se traduce en resultados positivos para la institución y el país.

“Creo en la importancia de tener un entorno laboral donde haya acercamiento, se fomente la innovación, el trabajo en equipo y el sentido de pertenencia, en eso creo, en una fuerza laboral cada vez más motivada y, juntos, enfrentar los retos del sector aduanero”, aseguró.

OPINIÓN | Cien días que marcan rumbo: la Aduana como arquitectura del desarrollo bajo Nelson Arroyo

Los primeros 100 días de una gestión pública suelen ser un termómetro: no definen el total de una administración, pero sí revelan su brújula. En el caso de la Dirección General de Aduanas (DGA), el balance inicial bajo el liderazgo de Nelson Arroyo proyecta una intención clara: convertir a la Aduana en un órgano más ágil, más predecible y más alineado con el comercio global, sin ceder un milímetro en control, recaudación ni seguridad de la cadena logística. Esa combinación —facilitación con firmeza— es justamente la que distingue a las aduanas modernas en un mundo donde el tiempo es costo y la trazabilidad es confianza.

El dato más visible y, a la vez, más exigente para cualquier administración aduanera es la recaudación. La DGA reporta que, en el primer trimestre de 2026, se logró la mayor recaudación histórica para ese período, y que marzo se convirtió en el mes de mayor recaudación en comparación con años anteriores dentro de ese mismo marco temporal. Cuando el desempeño fiscal se acompaña de estrategias focalizadas en sectores clave, el mensaje institucional va más allá de “cobrar más”: implica mejorar la capacidad del Estado para sostener servicios, invertir y planificar; y, simultáneamente, elevar la credibilidad del sistema ante los actores económicos que requieren reglas claras, procesos eficientes y previsibilidad operativa.

Pero medir la efectividad aduanera solo por recaudación sería incompleto. La Aduana contemporánea es, por definición, un punto de equilibrio entre facilitar comercio y proteger fronteras. En ese sentido, el componente de control y cumplimiento también se vuelve central. Las cifras divulgadas sobre incautaciones de divisas en frontera —US$725,895, €21,450 y RD$35,000, equivalentes a aproximadamente RD$46,425,774.54 a la tasa actual— no son únicamente un registro contable: son una señal de que el control fronterizo está operando, de que se persiguen flujos ilícitos y de que la seguridad económica también se defiende con procedimientos, inteligencia y coordinación interinstitucional.

El propio Nelson Arroyo ha definido el reto con una formulación que, en términos de gestión pública, es correcta y ambiciosa: una DGA “ágil, predecible y alineada con las dinámicas del comercio global”. En otras palabras, una institución capaz de acelerar el tránsito legítimo de mercancías, reducir fricciones y costos logísticos, y a la vez sostener un estándar alto de fiscalización y seguridad. Ese enfoque se complementa con un punto clave: la articulación efectiva con puertos, aeropuertos, zonas francas y demás actores del sistema logístico. Porque una Aduana eficiente no se construye solo puertas adentro; se construye como red, como sistema y como plataforma.

Aquí aparece un concepto que el país debe internalizar con más fuerza: la Aduana no es simplemente un órgano recaudador; es un socio estratégico del desarrollo productivo. Esto es particularmente relevante en el contexto del nearshoring, donde las empresas buscan relocalizar o acercar cadenas de suministro a mercados de destino, priorizando estabilidad, rapidez y certidumbre. República Dominicana tiene ventajas comparativas —ubicación, conectividad, zonas francas, experiencia exportadora—, pero esas ventajas se convierten en ventajas competitivas cuando los procesos aduaneros acompañan el ritmo del mercado. Una traba documental puede costar un contrato; una demora de horas puede romper una cadena de frío; una imprevisibilidad operativa puede desincentivar inversión. Por eso, cuando la DGA se declara aliada de la atracción de inversión, está asumiendo un rol acorde con las exigencias del comercio internacional.

La modernización real, sin embargo, no vive solo en el discurso; vive en el músculo institucional. En este punto, la decisión de priorizar el capital humano es, probablemente, una de las apuestas más determinantes de estos primeros 100 días. El reporte de más de 1,800 colaboradores capacitados en el primer trimestre sugiere una estrategia que entiende una verdad simple: no hay transformación sostenible sin servidores públicos entrenados, motivados y orgullosos de su misión. Capacitar no es “gastar”, es blindar la institución con competencias técnicas, criterios unificados y cultura de servicio. Y en una entidad como Aduanas, donde la complejidad operativa es alta, la formación continua se traduce en mejores decisiones, menor discrecionalidad y mayor coherencia en la aplicación de normas.

A esto se suma la dimensión internacional, expresada en la participación de representantes dominicanos en la Reunión Anual del Comité de Fortalecimiento de Capacidades de la Organización Mundial de las Aduanas (OMA). La presencia en estos espacios no es protocolaria; es estratégica. Significa conectarse con estándares, buenas prácticas y marcos de cooperación que hoy definen la gobernanza aduanera global: trazabilidad, gestión de riesgo, intercambio de información, integridad institucional y facilitación. Una Aduana que conversa con el mundo se prepara mejor para competir y, sobre todo, para defender con mayor eficacia la seguridad de su cadena logística.

En la frontera terrestre, donde convergen desafíos operativos, sociales y geopolíticos, la iniciativa de mejora continua anunciada —con un programa piloto de pasantías operativas de un mes en Dajabón, Elías Piña, Jimaní y Pedernales— apunta en la dirección correcta. La frontera es, a la vez, oportunidad y presión: oportunidad para dinamizar comercio legal y desarrollar comunidades; presión por la necesidad de control, coordinación y respuesta ante el contrabando y otros ilícitos. Fortalecer capacidades técnicas y operativas en esos puntos es una inversión en soberanía logística, en gestión del riesgo y en orden institucional.

Asimismo, la promesa de continuidad de programas como Despacho en 24 Horas (D24H) y Exporta Más (+) es un mensaje de estabilidad de política pública. En un entorno económico donde la competitividad se mide por tiempos y costos, la continuidad es un activo: evita la improvisación, reduce incertidumbre y permite construir resultados acumulativos. Modernizar y agilizar procesos tanto para importaciones como exportaciones no solo beneficia al Estado; beneficia al aparato productivo, al consumidor y al posicionamiento del país como hub regional.

La frase de Arroyo sobre el entorno laboral —acercamiento, innovación, trabajo en equipo y sentido de pertenencia— puede parecer, para algunos, un elemento “blando”. Pero en realidad es un componente “duro” de la reforma institucional. La innovación no ocurre en estructuras rígidas; ocurre en culturas que premian la propuesta, corrigen con evidencia y alinean objetivos. Cuando el recurso humano se integra a una visión, la institución deja de “funcionar” y empieza a “gestionar”. Y una Aduana que gestiona es una Aduana que puede planificar, medir, corregir y mejorar.

Estos 100 días, por tanto, no deben leerse como una victoria final, sino como un inicio con señales concretas: resultados en recaudación, acciones de control que elevan la seguridad económica, impulso al capital humano, vinculación con estándares internacionales y un enfoque sistémico hacia la cadena logística. Lo verdaderamente importante ahora es sostener el ritmo, profundizar la interoperabilidad con los actores del comercio, consolidar la trazabilidad y asegurar que la agilidad no sea episodio, sino norma.

En un país que apuesta por insertarse con mayor fuerza en el comercio global, la Aduana no puede ser un cuello de botella; debe ser una autopista segura. Y en estos primeros 100 días, la gestión de Nelson Arroyo ha dejado una idea central: una DGA moderna no solo recauda, sino que habilita desarrollo, protege la economía y eleva la competitividad nacional.

Luis Orlando Díaz Vólquez

Gobierno explica al Episcopado plan para enfrentar la crisis internacional | Prioriza mantener estable la canasta básica y el transporte mediante subsidios a combustibles y fertilizantes, y un monitoreo permanente de precios


Gobierno explica al Episcopado plan para enfrentar la crisis internacional
Prioriza mantener estable la canasta básica y el transporte mediante subsidios a combustibles y fertilizantes, y un monitoreo permanente de precios

Santo Domingo, R.D., 21 de abril de 2026.– La comisión gubernamental que coordina y consensua con distintos sectores nacionales el plan de respuesta del Gobierno ante la actual crisis internacional sostuvo este martes un encuentro con el Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, a fin de exponer los ejes centrales de las medidas en ejecución y las acciones previstas según evolucione el contexto.

Durante la reunión, los representantes del Gobierno compartieron los principales lineamientos del plan orientado a proteger a la población, preservar la estabilidad económica y salvaguardar la producción nacional, al tiempo que reiteraron la disposición de mantener un diálogo abierto con los actores clave de la vida institucional del país.

El ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, explicó que, como parte de las acciones destinadas a mitigar el impacto de la crisis sobre los hogares más vulnerables, el Gobierno ha destinado casi RD$10,000 millones en subsidios a los combustibles, con el objetivo de evitar presiones adicionales sobre la inflación y el costo de vida.

“La prioridad es mantener sin cambios la canasta básica y el transporte, mediante la asignación de subsidios a los combustibles y fertilizantes, junto con un monitoreo constante de los precios”, indicó el funcionario, al detallar que el Estado absorberá el mayor costo de estas medidas para reducir su impacto en la ciudadanía.
La comisión gubernamental estuvo integrada, además, por el ministro Administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista García, y el ministro de Administración Pública, Sigmund Freud.

Por el Episcopado Dominicano participaron **monseñor Héctor Rodríguez**, presidente de la Conferencia; Jesús Castro, vicepresidente; Faustino Burgos, secretario general; así como Alfredo de la Cruz Baldera, obispo de San Francisco de Macorís, y Andrés Napoleón Romero Cárdenas, obispo de Barahona, miembros del Consejo Permanente.

Con este encuentro, el Gobierno reconoció a la Iglesia católica como una voz de referencia y cercanía con la ciudadanía, especialmente en tiempos de incertidumbre, y subrayó la importancia de mantener canales de comunicación y coordinación con las instituciones que acompañan y orientan a la sociedad.
Sanz Lovatón precisó que el plan se sostiene sobre tres pilares: proteger el bolsillo de la gente frente a la inflación, preservar la producción y el empleo, y garantizar que el Estado asuma el mayor costo de las medidas de contención.

Asimismo, se contempla la reasignación de recursos hacia la protección social y el seguimiento estricto del tipo de cambio y las tasas con el propósito de preservar la estabilidad macroeconómica y contribuir a la estabilidad de precios.
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OPINIÓN 

Dialogar para proteger: el plan anticrisis y la responsabilidad de sostener lo esencial

Cuando una crisis internacional golpea, lo primero que se tensiona no es la retórica: es la mesa del hogar, el pasaje del concho, el costo del gas, el precio del pollo, la incertidumbre. En esos momentos, gobernar no se reduce a anunciar medidas; implica explicar, escuchar, corregir y sostener confianza. Por eso tiene valor institucional —y también social— que la comisión gubernamental encargada de coordinar la respuesta del Estado haya acudido al Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Dominicano. En tiempos de ansiedad económica, la Iglesia católica continúa siendo un puente real con comunidades que no leen informes técnicos, pero sí sienten de inmediato el alza de un producto básico o el encarecimiento del transporte.

El encuentro no fue un gesto ceremonial. Fue un mensaje: el plan existe, está en ejecución y se está colocando bajo el escrutinio de actores que representan sensibilidad social y autoridad moral. En un país donde la percepción ciudadana suele oscilar entre la incredulidad y el agotamiento, la comunicación pública importa tanto como la medida misma. Explicar al Episcopado es, de forma indirecta, explicarle al país, porque la Iglesia escucha donde el Estado a veces no llega con suficiente rapidez o empatía.

El ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, puso sobre la mesa el núcleo de la estrategia: evitar que el shock externo se convierta en inflación doméstica y pérdida de bienestar, especialmente entre los más vulnerables. La cifra no es menor: casi RD$10,000 millones en subsidios a los combustibles para contener presiones inflacionarias. A la vez, el plan apunta a mantener sin cambios —en la medida de lo posible— la canasta básica y el transporte, combinando subsidios a combustibles y fertilizantes con monitoreo constante de precios. Detrás de esa fórmula hay una idea central: proteger lo esencial, amortiguar lo inmediato.

Ahora bien, la eficacia de un subsidio no se mide por la foto del anuncio, sino por su capacidad de llegar donde duele, sin desbordar las finanzas públicas ni crear distorsiones que mañana se pagan más caras. El Estado, según se ha explicado, asumirá el mayor costo para reducir el impacto en la ciudadanía. Esa decisión puede ser socialmente acertada en el corto plazo —porque la gente no puede “esperar a que pase la tormenta” cuando vive al día—, pero exige disciplina técnica: focalización, evaluación y una ruta de salida. Los subsidios generalizados tienden a beneficiar también a quienes menos los necesitan; por eso, cuando el contexto lo permita, deben transitar hacia instrumentos más precisos que protejan al vulnerable sin subsidiar el exceso.

Los tres pilares anunciados —proteger el bolsillo frente a la inflación, preservar producción y empleo, y que el Estado absorba el mayor costo— dibujan un marco de estabilidad. Sin embargo, la estabilidad no se decreta: se gestiona. Preservar la producción y el empleo implica garantizar que el costo de insumos (energía, transporte, fertilizantes) no paralice el aparato productivo. Allí la política pública se juega en la cadena completa: desde el campo que requiere fertilizante hasta el colmado que repone mercancía, desde la logística hasta el crédito, desde el tipo de cambio hasta la competencia en mercados sensibles.

El Gobierno también ha mencionado la reasignación de recursos hacia la protección social y el seguimiento estricto del tipo de cambio y las tasas. Ese componente macroeconómico es crucial: si se pierde el ancla de expectativas —si la población percibe que el dólar se desordena o que el crédito se encarece sin control—, el costo de la vida sube por vías que ni los subsidios alcanzan a frenar. En consecuencia, el plan debe ser coherente, coordinado y transparente: un mismo rumbo entre política fiscal, monetaria, social y productiva.

Aquí entra el tema de la confianza. La ciudadanía suele apoyar las medidas cuando entiende el “para qué”, el “cómo” y el “hasta cuándo”. En crisis, la transparencia no es un lujo: es una herramienta anticíclica. Publicar de manera periódica los indicadores que justifican los subsidios (precio internacional, impacto fiscal, evolución de canasta y transporte), explicar criterios de selección y fortalecer observatorios de precios contribuye a que el sacrificio del Estado sea visto como inversión social y no como improvisación. Y cuando haya que ajustar —porque ninguna crisis se comporta igual todas las semanas—, hacerlo con datos y con honestidad reduce el costo político y el ruido social.

El diálogo con el Episcopado sugiere, además, una lectura sensata del momento: la crisis no es solo un problema económico, es un fenómeno social. Cuando se aprieta la canasta básica, aumenta el estrés familiar; cuando sube el transporte, cae la asistencia al trabajo y se resienten ingresos; cuando se encarece la producción, se amenaza el empleo. En ese contexto, la coordinación con instituciones con presencia territorial y legitimidad comunitaria puede ser un aliado para canalizar información, escuchar alertas tempranas y sostener cohesión.

Aun así, no basta con contener precios: hay que evitar que la economía se acostumbre a vivir en modo emergencia. La crisis debe acelerar reformas: mejorar eficiencia del gasto, fortalecer competencia y fiscalización en mercados donde aparecen especulaciones, reducir costos logísticos, impulsar productividad agrícola e industrial, y expandir mecanismos de apoyo social inteligentes (transferencias focalizadas, asistencia temporal vinculada a condiciones verificables). Mitigar es necesario; transformar es lo estratégico.

En síntesis, el Gobierno ha puesto sobre la mesa un plan que prioriza lo esencial: canasta básica, transporte, estabilidad de precios. Haberlo explicado al Episcopado es una señal de que se entiende el peso de la legitimidad social en la gestión económica. El siguiente paso —el más exigente— es sostener la consistencia técnica, la transparencia pública y la capacidad de ajustar sin perder el objetivo: que la crisis internacional no se convierta en crisis doméstica, y que la protección de hoy no hipoteque el mañana.

Luis Orlando Díaz Vólquez 
Ingeniero de Sistemas, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación