viernes, 13 de febrero de 2026

CNFC avanza en la implementación del Sistema Nacional de Cadena de Frío | #CNFC #AduanasRD @aduanard @SanzLovaton | @luisabinader @PresidenciaRD

CNFC avanza en la implementación del Sistema Nacional de Cadena de Frío

15 de noviembre de 2024. SANTO DOMINGO – El Comité Nacional de Facilitación del Comercio (CNFC), que preside el director general de Aduanas, Eduardo Sanz Lovatón, llevó a cabo una reunión con los miembros de la Mesa Cadena de Frío y Productos Perecederos. Durante este encuentro, se discutieron importantes iniciativas para implementar el Sistema Nacional de Cadena de Frío, en cumplimiento con las directrices del Decreto 346-19, que establece los lineamientos necesarios para la preservación de productos perecederos.

Asimismo, se realizó el panel “Hablemos de Riesgo”, organizado por la Mesa de Riesgo del CNFC. Este panel tuvo como objetivo intercambiar experiencias entre los equipos de riesgos de los organismos de control paraduanales y discutir metodologías efectivas para el tratamiento de estos riesgos.

En otra actividad, se llevó a cabo la segunda sesión ordinaria del año de la Mesa de Zonas Francas y otros regímenes especiales. Durante esta sesión, se dio seguimiento a las iniciativas clave implementadas para facilitar las actividades del sector. Entre los temas destacados se abordaron el despacho en 24 horas y el horario extendido para las zonas francas, así como la realización de campañas de comunicación para informar al sector sobre las facilidades ofrecidas por la Aduana y otras agencias reguladoras del Estado.

Eduardo Sanz Lovatón reafirma, de manera consuetudinaria, su compromiso con la facilitación del comercio, en línea con la política de Burocracia Cero promovida por el gobierno del presidente Luis Abinader.

#AduanasRD #CNFC

Hegemonía global y recomposición del poder

Hegemonía global y recomposición del poder 
Por Luis Orlando Díaz Vólquez 

Resumen ejecutivo | La hegemonía estadounidense entra en una fase de reconfiguración: no se trata de un colapso súbito sino de una compresión relativa de su dominio económico, tecnológico y narrativo frente a potencias emergentes y actores regionales. Esta recomposición será gradual y asimétrica: el dólar y las instituciones financieras de EE. UU. conservarán un papel central, pero perderán cuota de influencia en sectores y regiones donde China, y en menor medida Rusia e India, consolidan alternativas; la carrera por tecnologías disruptivas como la computación cuántica y la proliferación de capacidades militares avanzadas (hipersónicos, modernización nuclear) redefinen la naturaleza de la ventaja estratégica. 

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Tabla comparativa de poder y proyección de influencia

| Actor | Fortalezas | Debilidades | Proyección de influencia 2030 |
|---|---:|---|---:|
| Estados Unidos | Mercados financieros profundos; alianzas militares; innovación privada | Polarización interna; desgaste diplomático; competencia tecnológica | 35–45% |
| China | Coordinación estatal; inversión en infraestructura y tecnología | Vulnerabilidades financieras; dependencia de exportaciones | 25–35% |
| Unión Europea | Economía integrada; soft power regulatorio | Fragmentación política; dependencia energética | 10–15% |
| Rusia | Capacidad militar estratégica; influencia regional | Economía limitada; sanciones | 5–10% |
| India | Demografía; crecimiento económico; autonomía estratégica | Infraestructura y cohesión institucional | 5–10% |
| Actores regionales y bloques | Agilidad diplomática; alternativas locales | Recursos limitados | 5–10% |

Nota: Las cifras son estimativas y buscan reflejar proporciones relativas de influencia global en economía, seguridad y diplomacia hacia 2030, no medidas exactas. La proyección asume continuidad de tendencias observadas en 2024–2026 y escenarios de política exterior estables.
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Diagnóstico profundo

1. Economía y el papel del dólar
El dólar conserva ventajas estructurales: profundidad de mercados, liquidez y la condición de activo seguro. Sin embargo, la confianza que sustenta la hegemonía financiera es relacional y puede erosionarse por políticas internas erráticas, uso frecuente de sanciones y la búsqueda activa de alternativas por parte de grandes economías. Investigaciones recientes muestran procesos de “desdolarización” en reservas y facturación comercial que, aunque no suponen la sustitución inmediata del dólar, sí reducen la palanca económica unilateral de Washington. 

Implicación: la capacidad de EE. UU. para imponer costos económicos se mantendrá, pero con márgenes más estrechos; la diplomacia financiera y la gestión macroeconómica serán claves para sostener la demanda internacional por activos en dólares.

2. Tecnología estratégica y la carrera cuántica
La computación cuántica es un campo dual: sus aplicaciones civiles (simulación, optimización) y militares (criptoanálisis, sensores) lo convierten en un vector de poder. EE. UU. mantiene un ecosistema privado-académico robusto, pero China ha desplegado una estrategia estatal de largo plazo que acelera avances y escala industrialización. El liderazgo en cuántica no es un monopolio inmediato, pero la primacía tecnológica en este dominio puede traducirse en ventajas decisivas en inteligencia, defensa y economía. 

Implicación: la inversión sostenida, la protección de cadenas de suministro y la cooperación internacional en normas tecnológicas serán determinantes para preservar la ventaja relativa.

3. Narrativa, propaganda y soft power
El poder blando estadounidense —educación, cultura, medios— sigue siendo influyente, pero enfrenta competencia asertiva: China proyecta su modelo mediante inversión y diplomacia económica; Rusia emplea tácticas de “sharp power” para erosionar cohesión en democracias. La pérdida relativa de soft power no es solo reputacional: dificulta la formación de coaliciones y la legitimidad de acciones multilaterales. 

Implicación: la batalla por la narrativa será central en la próxima década; quien controle marcos interpretativos tendrá ventaja para construir consensos y alianzas.

4. Seguridad estratégica y proliferación de capacidades avanzadas
La aparición y despliegue de armas hipersónicas por parte de Rusia y China, y pruebas exitosas por India, introducen incertidumbres operativas: acortan ventanas de decisión y complican la defensa antimisiles tradicional. EE. UU. moderniza su arsenal, pero la dinámica es de asimetría creciente en ciertos vectores. Esto eleva el riesgo de escaladas accidentales y exige nuevas doctrinas de disuasión y control. 

Implicación: la estabilidad estratégica dependerá tanto de capacidades tecnológicas defensivas como de acuerdos de gestión de riesgos entre grandes potencias.

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Escenarios de recomposición global

1. Multipolaridad gestionada: Las grandes potencias comparten espacios de competencia y cooperación; instituciones multilaterales se adaptan; la economía global se fragmenta en redes interdependientes. (Probable si hay gestión diplomática activa). 

2. Bipolaridad funcional: EE. UU. y China lideran bloques con esferas de influencia claras en tecnología y comercio; terceros actores se alinean pragmáticamente. (Posible si la rivalidad se institucionaliza). 

3. Desorden competitivo: Fragmentación profunda, carreras tecnológicas y militares sin marcos de gobernanza; mayor riesgo de crisis regionales. (Riesgo si la cooperación falla). 

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¿En manos de quién quedará el mundo y en qué proporción?

La hegemonía no se transfiere de forma binaria; se redistribuye. EE. UU. seguirá siendo un actor central en finanzas, defensa y tecnología privada, pero China consolidará influencia económica y tecnológica en amplias regiones; la Unión Europea mantendrá peso regulatorio y económico; India emergerá como polo demográfico y tecnológico regional; Rusia conservará influencia militar y energética en su vecindad. La proporción estimada en la tabla anterior refleja una transición hacia una multipolaridad asimétrica donde ninguna potencia alcanza la supremacía absoluta, pero varias comparten la capacidad de moldear agendas globales.

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Cómo debería navegar la República Dominicana

La República Dominicana (RD) enfrenta una oportunidad estratégica: su posición geográfica, estabilidad relativa y vínculos con EE. UU. y la región le permiten capitalizar la recomposición si adopta una estrategia pragmática y diversificadora.

1. Estrategia económica y financiera
- Diversificar socios comerciales y financieros: Mantener relaciones privilegiadas con EE. UU. sin depender exclusivamente de un solo mercado; fortalecer lazos con la UE, China y bloques regionales para reducir vulnerabilidades.  
- Fortalecer la resiliencia macroeconómica: Construir reservas, mejorar la calidad de la deuda y desarrollar mercados locales de capital que atraigan inversión extranjera directa en condiciones favorables.  
- Aprovechar la diáspora y la inversión extranjera: Diseñar incentivos para inversión productiva y transferencia de tecnología desde la diáspora dominicana.

2. Tecnología y capital humano
- Política de atracción de inversión tecnológica: Crear zonas francas tecnológicas con incentivos fiscales condicionados a transferencia de conocimiento y empleo calificado.  
- Formación y retención de talento: Invertir en educación STEM y programas de posgrado vinculados a universidades extranjeras y empresas tecnológicas.  
- Alianzas público-privadas: Promover incubadoras y fondos de capital riesgo locales con cofinanciación internacional.

3. Seguridad y soberanía digital
- Ciberseguridad y protección de infraestructuras críticas: Establecer marcos regulatorios y capacidades técnicas para proteger sistemas financieros y datos sensibles.  
- Cooperación regional en seguridad: Participar en iniciativas del Caribe y América Latina para compartir inteligencia y buenas prácticas.

4. Diplomacia y posicionamiento internacional
- Política exterior pragmática y multialineal: Mantener la alianza estratégica con EE. UU. mientras se profundizan relaciones económicas con China y la UE; evitar alineamientos ideológicos rígidos.  
- Actuar como puente regional: La RD puede ofrecer servicios logísticos, financieros y de mediación para proyectos de inversión en el Caribe y Centroamérica.  
- Soft power dominicano: Potenciar cultura, turismo y educación como herramientas de influencia y atracción de inversión.

5. Infraestructura y sostenibilidad
- Invertir en infraestructura resiliente: Transporte, energía y puertos que conecten con cadenas de valor regionales.  
- Transición energética: Aprovechar recursos renovables para reducir dependencia energética y atraer inversión verde.

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Riesgos y trade‑offs para la República Dominicana

- Dependencia externa: Diversificar no significa dispersar sin estrategia; la RD debe evitar endeudamiento que comprometa soberanía.  
- Competencia por inversión: Otros países de la región competirán por capitales; la RD necesita ventajas comparativas reales (estabilidad, talento, logística).  
- Riesgos geopolíticos: La polarización entre grandes potencias puede traducirse en presiones comerciales o tecnológicas; la neutralidad pragmática será costosa políticamente.

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Recomendaciones operativas para el corto y mediano plazo

1. Plan Nacional de Competitividad 2030: Integrar educación, infraestructura, innovación y diplomacia económica con metas medibles.  
2. Fondo de Innovación y Talento: Cofinanciado por sector privado y organismos multilaterales para apoyar startups tecnológicas y formación avanzada.  
3. Acuerdos de cooperación tecnológica: Firmar memorandos con universidades y centros de investigación en EE. UU., UE e India para transferencia de capacidades.  
4. Estrategia de diversificación de exportaciones: Focalizar en servicios digitales, manufactura avanzada y agroindustria con valor agregado.  
5. Política de resiliencia financiera: Mejorar marco regulatorio para atraer inversión extranjera directa de calidad y desarrollar mercado de capitales local.

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Conclusión

La recomposición del poder global no es una simple sustitución de un hegemón por otro; es un proceso complejo de redistribución de capacidades en el que la tecnología, la economía y la narrativa juegan roles centrales. EE. UU. conserva palancas significativas, pero su margen de maniobra se reduce frente a la emergencia de China y otros actores. Para la República Dominicana, el desafío es convertir la incertidumbre en oportunidad: diversificar socios, invertir en capital humano y tecnología, y proyectar una diplomacia pragmática que maximice beneficios económicos sin sacrificar soberanía. La estrategia correcta no es elegir bandos, sino construir resiliencia y relevancia en un mundo multipolar.
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Luis Orlando Díaz Vólquez

Conferencia de Múnich expone tensiones entre EE.UU. y Europa

Conferencia de Múnich expone tensiones entre EE.UU.  y Europa

La Conferencia de Seguridad de Múnich inicia este 13 de febrero con ausencia de Trump y tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y Europa.

La Conferencia de Seguridad de Múnich reúne a cientos de figuras clave en asuntos de política exterior y seguridad.
La Conferencia de Seguridad de Múnich reúne a cientos de figuras clave en asuntos de política exterior y seguridad.
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La Conferencia de Seguridad de Múnich inicia este viernes en un contexto geopolítico complejo, marcado por la ausencia del presidente estadounidense Donald Trump como reflejo de las tensiones entre EE. UU y Europa y el recuerdo de las críticas del vicepresidente J.D. Vance el año pasado, que siguen pesando sobre el ambiente político del foro.

«El mundo actual está experimentando las consecuencias de una ‘política de bola de demolición’ que empezó con la llegada de Donald Trump al poder en EE.UU» se desprende de un informe que será la principal base analítica para los debates del cónclave que se llevará a cabo del 13 al 15 de febrero. «La destrucción a gran escala -en lugar de reformas cuidadosas y correcciones de rumbo político- es la orden del día», dice el reporte anual que sostiene que el orden internacional posterior a 1945 «se encuentra ahora bajo destrucción» debido, en su mayoría, a las políticas de la actual Administración estadounidense.

El secretario de Estado, Marco Rubio, ya está en Múnich para representar a EE. UU y ha optado por un tono más prudente, aunque mantiene la línea política de la actual administración estadounidense. Antes de viajar afirmó que el mundo vive “una nueva era geopolítica”, lo que exige revisar las relaciones internacionales tradicionales.

«El mundo está cambiando muy rápido ante nuestros ojos. Francamente, el viejo mundo ha desaparecido (…), vivimos en una nueva era en materia de geopolítica, y eso va a requerir que todos reexaminemos cómo es y cuál va a ser nuestro papel», dijo a los periodistas desde la Base Conjunta Andrews, en Maryland, antes de partir rumbo a Europa para asistir al cónclave.

Conferencia de Seguridad de Múnich, en claves

  • Marco Rubio representará a EE.UU.
  • La ausencia de Donald Trump refuerza señales de distanciamiento con Europa.
  • Ucrania, Groenlandia y seguridad global dominan la agenda.
  • Europa debate mayor autonomía estratégica y defensa propia.
  • Persisten tensiones en la OTAN y el equilibrio geopolítico occidental.
  • El evento reúne a cientos de figuras clave en asuntos de política exterior y seguridad.
  • Las posturas allí resultantes pueden tener sus efectos indirectos en Latinoamérica. 

Europa busca autonomía estratégica

Uno de los temas centrales será Ucrania, con la participación del presidente Volodímir Zelenski y posibles encuentros bilaterales con representantes estadounidenses. También destacan debates sobre seguridad energética, defensa europea y la nueva misión de la OTAN en el Ártico.

La relación entre Washington y Europa se ha tensado por cuestiones como Groenlandia, el papel de la OTAN y diferencias estratégicas sobre conflictos internacionales. Algunos líderes europeos promueven mayor independencia tecnológica y militar frente a EE.UU.

El presidente francés Emmanuel Macron ha sido especialmente crítico con Washington, mientras que el canciller alemán Friedrich Merz intenta mantener un tono conciliador, recordando que las democracias occidentales siguen siendo aliadas, aunque no subordinadas.

La conferencia también abordará conflictos en Medio Oriente, la situación en Venezuela e Irán, y el debate sobre nuevas estructuras multilaterales como la propuesta Junta de Paz para Gaza, que genera inquietud en Europa.

Qué es la Conferencia de Seguridad de Múnich y por qué importa

Conferencia de Seguridad de Múnich

La Conferencia de Seguridad de Múnich es uno de los principales foros internacionales dedicados al análisis de la política exterior, la defensa y la seguridad global. Desde su creación en 1963, este encuentro anual reúne a jefes de Estado, ministros, líderes militares, diplomáticos, académicos y expertos en geopolítica para debatir los grandes desafíos del orden internacional.

Originalmente concebida como un encuentro transatlántico centrado en la seguridad europea durante la Guerra Fría, la conferencia ha evolucionado hacia un foro global. Hoy participan delegaciones de decenas de países, organismos multilaterales como la OTAN, la ONU o la Unión Europea, así como representantes del sector tecnológico y económico.

Aunque no adopta decisiones vinculantes ni acuerdos formales, la conferencia se ha convertido en un espacio clave para la diplomacia global, donde se miden tensiones, se exploran alianzas y se anticipan tendencias estratégicas.

El evento suele servir como plataforma para discursos de alto impacto político. Declaraciones sobre conflictos armados, defensa colectiva, relaciones entre potencias o nuevas amenazas (como la ciberseguridad o la inteligencia artificial) suelen marcar la agenda internacional tras la conferencia.

¿Por qué Latinoamérica debe seguir la Conferencia de Seguridad de Múnich?

Las diferencias crecientes entre Estados Unidos y Europa, evidenciadas en foros como la Conferencia de Seguridad de Múnich, no se limitan al eje transatlántico. América Latina y el Caribe también sienten sus efectos, tanto en términos políticos como económicos, energéticos y de seguridad regional.

Aunque la región no participa directamente en las disputas estratégicas entre potencias occidentales, su estabilidad, comercio exterior y posicionamiento diplomático dependen en gran medida de la relación entre Washington y sus aliados europeos.

Uno de los impactos más visibles está en el ámbito económico. Estados Unidos y la Unión Europea son los principales socios comerciales e inversores de gran parte de América Latina. Si las tensiones derivan en cambios de políticas comerciales, sanciones o reajustes estratégicos, esto puede afectar exportaciones, cadenas de suministro y acceso a financiamiento.

Para economías caribeñas abiertas como República Dominicana, Panamá o Costa Rica, cualquier enfriamiento de la cooperación transatlántica puede traducirse en volatilidad financiera, fluctuaciones en la inversión extranjera o cambios en los mercados turísticos.

Además, la transición energética global (tema central en las agendas de seguridad) influye en América Latina, región rica en minerales estratégicos, petróleo, gas y energías renovables. La competencia entre bloques puede redefinir alianzas energéticas y oportunidades económicas.

https://www.elcaribe.com.do/panorama/internacionales/conferencia-seguridad-munich-eeuu-europa-tensiones/

Reforma fiscal, ¿va o no? Magín Díaz responde

Magín Díaz detalla por qué la República Dominicana necesita más ingresos y
analiza los puntos críticos del fallido proyecto que se presentó el pasado año

OPINIÓN

Reforma fiscal, ¿va o no? Magín Díaz responde

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La pregunta “¿va o no?” vuelve cada vez que el país exige más servicios públicos, pero el debate suele empezar por el impuesto y no por el pacto. En su entrevista con elCaribe y CDN, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, coloca el tema en el punto correcto: un diagnóstico persistente y un costo creciente por la postergación. 

Díaz recuerda que la República Dominicana arrastra un déficit fiscal estructural cercano al 3% del PIB desde hace unos 20 años, independientemente de quién gobierne. Ese faltante se cubre con deuda, año tras año, y por eso —advierte— cada período sin reforma empuja la cuenta hacia adelante: la deuda pública crece en promedio unos US$5,000 millones anuales. No es una alarma apocalíptica; es la aritmética de un Estado que gasta más de lo que recauda.

El ministro también asume una verdad política: los intentos amplios de reforma de 2021 y 2024 fracasaron, y el “timing” de una nueva ofensiva lo decide el presidente, no el equipo técnico. Esa prudencia puede ser virtud si se usa para construir consenso; pero se vuelve riesgo si se convierte en excusa para la inacción. 

Porque margen hay. Díaz sostiene que el país no enfrenta un riesgo de crisis fiscal inmediata en el corto plazo, lo cual abre una ventana para escoger el momento y el alcance de los cambios sin la presión de una emergencia. Justamente por eso, la pregunta responsable no es “¿cuánto duele?”, sino “¿qué ganamos y cómo lo garantizamos?”.

El trasfondo se entiende mejor con una cifra comparativa: en 2023, la presión tributaria dominicana fue 14.3% del PIB, frente a un promedio regional de 21.6%, según el compendio regional basado en Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe 2025. Recaudar menos no es, por sí mismo, virtud: depende de qué servicios se prometen, qué desigualdades se corrigen y qué inversiones se requieren. 

Pero el obstáculo principal no está en Excel: está en la calle. Díaz señala que la clase media, hoy entre 60% y 70% de la población, es el terreno donde se gana o se pierde cualquier reforma. No alcanza con tocar solo al 1% más rico para recaudar lo necesario; y tocar a la mayoría sin un retorno visible genera resistencia. El propio ministro encuadra el fenómeno en un patrón regional de alta conflictividad: desde 2020, la mayoría de reformas tributarias intentadas en América Latina ha naufragado. 

La lección es clara: sin confianza, no hay reforma posible. Díaz lo dice sin rodeos: la ciudadanía debe creer que un ajuste marginal se traducirá en mejores servicios —energía más estable, agua, infraestructura— o el rechazo se impone. Ese es el corazón del debate dominicano: no se trata solo de recaudar, sino de demostrar capacidad de ejecución y honestidad en el uso del dinero. 

A la vez, conviene aprender del proyecto fallido del año anterior. Díaz coincide en que el objetivo de recaudar entre 1% y 1.5% del PIB era razonable, pero critica un diseño con puntos “agresivos” o difíciles de aplicar: generalizar el ITBIS al 18%, gravar intereses con 27% y subir selectivos a alcoholes y combustibles. Cuando una reforma parece una lista de castigos, pierde la batalla de la percepción antes de entrar al Congreso. 

El ITBIS resume el dilema entre técnica y política. La DGII define el ITBIS como un impuesto tipo IVA, con tasa general de 18%, y documenta un amplio universo de bienes y servicios exentos, incluidos salud, educación y servicios públicos básicos. Díaz reconoce que ampliar la base en este momento “no es políticamente viable” y que asuntos como colegios o clínicas exigen gradualidad y sensibilidad. 

Entonces, ¿va o no? Sí, pero solo si se presenta como pacto y no como sorpresa. Eso exige, mínimo, tres anclas: (1) un plan de gasto con metas e indicadores, coherente con la planificación fiscal de mediano plazo que el Estado recoge en su Marco Fiscal de Mediano Plazo; (2) revisar exenciones y gastos tributarios para repartir mejor la carga y mejorar eficiencia; y (3) una ruta gradual que proteja vulnerables y hable con franqueza a la clase media.

Además, la discusión debe incluir mecanismos de seguimiento: reportes de ejecución, evaluación de metas y reglas para que el endeudamiento financie inversión y no gasto corriente. Ese enfoque se alinea con la sostenibilidad y los riesgos fiscales que el Estado aborda en su Marco Fiscal de Mediano Plazo. 

La reforma fiscal no debe venderse como un sacrificio moral, sino como una inversión verificable: más ingresos a cambio de resultados medibles. Magín Díaz aporta el diagnóstico y, sobre todo, la advertencia: el país puede elegir el momento, pero no puede evitar el costo de seguir esperando. 

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Reforma fiscal, ¿va o no? Magín Díaz responde

Martín Polanco | 4 diciembre, 2025 6 minutos de lectura

El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, -en respuesta a preguntas formuladas en la Entrevista Especial de elCaribe y CDN- abordó en detalle el tema de la reforma fiscal.

Aunque el país viene discutiendo el tema desde hace varios años, el funcionario dejó claro que el diagnóstico no ha cambiado y que las razones que motivaron los intentos anteriores siguen presentes.
Recordó que ya en 2021 y 2024 el Gobierno buscó introducir una reforma amplia, y ambos procesos fracasaron. Sin embargo, Díaz explicó que la necesidad técnica se mantiene intacta. “El Estado opera con un déficit fiscal estructural que ronda el tres por ciento del producto interno bruto (PIB), independientemente de quién gobierne”, ha dicho.

En la conversación, acompañado por los viceministros Martín Francos y Alexis Cruz, el funcionario explicó que el déficit ha sido el promedio de los últimos 20 años. Algunos períodos han mostrado ligeras mejoras, otros repuntes, pero el patrón se sostiene. Para este año, proyecta un resultado “un poquito más alto”, debido a la decisión de aumentar la inversión pública para impulsar la economía. Aun así, consideró que un déficit de 3% del PIB sigue siendo sostenible para una economía como la dominicana. Pero esa sostenibilidad tiene un costo: todos los años el Gobierno debe emitir deuda para financiar el faltante.
“Como sociedad, tenemos que ponernos de acuerdo”, expresó, tras señalar que la pandemia complicó el panorama y dejó un escenario regional marcado por fracasos: desde 2020, en América Latina se han intentado diez reformas tributarias y ocho han fallado, incluida la dominicana.

En ese contexto, recordó que cuando el presidente Luis Abinader lo llamó para asumir el cargo, ya él tenía una posición clara como economista: el país requiere mayores ingresos para aumentar la inversión pública y reducir gradualmente el déficit. Pero dejó claro que el momento político lo define el presidente, no el Ministerio de Hacienda y Economía. Explicó que el equipo técnico hace su trabajo permanente de análisis, pero que la decisión de cuándo avanzar le corresponde al mandatario.

Desde el punto de vista de Magín, el país tiene una ventaja importante: no enfrenta riesgo de una crisis fiscal en los próximos dos o tres años.

Recordó que en el pasado, tanto en 1992 como en 2003-2004, fue la crisis la que forzó reformas. Hoy, en cambio, el país puede decidir aumentar ingresos antes de que las tensiones se acumulen. Aun así, reconoció que no ha discutido con el presidente el timing —el momento oportuno— para tomar decisiones. El Gobierno ha concentrado los esfuerzos en otros temas: el aumento de la inversión pública al llegar al cargo, la elaboración del Presupuesto 2026 y las medidas para estimular la economía en un 2025 que ha sido complejo.

Aclaró que el diagnóstico sigue siendo el mismo que motivó los intentos de reforma de 2021 y 2024, con una diferencia importante: cada año que pasa sin aprobarla, la deuda pública crece en promedio 5,000 millones de dólares.

A partir de ahí, reconoció que el diseño de una reforma enfrenta un reto mayor que el de otras décadas. Antes, la principal preocupación eran los hogares pobres, pero hoy existen mecanismos de compensación focalizados que funcionan con eficiencia. El desafío actual está en la clase media, que se ha expandido significativamente en las últimas dos décadas y representa entre 60% y 70% de la población. Explicó que los países de la región han enfrentado grandes dificultades porque las reformas suelen generar resistencia en ese segmento, que es amplio y diverso, con niveles distintos de vulnerabilidad.

Según el ministro, resulta prácticamente imposible diseñar una reforma que no toque de alguna manera a esa mayoría social. Las medidas dirigidas únicamente al 1% más rico no generan los ingresos necesarios. Por eso, el desafío es convencer a la clase media de que un ajuste marginal podría traducirse en beneficios a cambio, entre ellos mejores servicios públicos, más energía, mayor estabilidad del sistema eléctrico, mejor acceso al agua y posibilidad de financiar proyectos como hidroeléctricas y acueductos. Pero insistió en que la población debe creer en esos beneficios, porque de lo contrario el rechazo se impone. Recordó que Chile no ha podido concretar una reforma desde la explosión social de hace seis o siete años y que otros países han optado por incrementos más limitados, como mayores tasas al impuesto sobre la renta corporativa o cargos adicionales a sectores específicos.

Una revisión del año pasado

Consultado sobre el fallido proyecto de reforma del año pasado, el economista y ministro de Hacienda Magín Díaz afirmó haberlo analizado profundamente cuando estaba fuera del Gobierno. Reiteró que coincidía en la necesidad de la reforma y que el monto buscado —equivalente a entre 1% y 1.5% del PIB— le parecía razonable. Reconoció que la propuesta contenía conceptos correctos, como la ampliación de la base del ITBIS, pero consideró que varios aspectos eran muy complejos.

El ministro de Hacienda mencionó que generalizar el ITBIS al 18% resultaba agresivo, así como aplicar un impuesto de 27% a los intereses. También observó que se planteaba un aumento en los impuestos selectivos a alcoholes y combustibles, que ya son altos en el país. A su juicio, el proyecto tenía elementos que dificultaban su implementación y, en algunos casos, estaban mal diseñados.

El IVA a los colegios y a las clínicas, el abordaje

Sobre el Impuesto a la Transferencia de Bienes Industrializados y Servicios (ITBIS), indicó que la ampliación de la base ya no es políticamente viable en este momento. Explicó que el ITBIS, desde el punto de vista técnico, es el mejor impuesto y que generalizarlo simplificaría el sistema tributario. Sin embargo, detalló que entre los bienes y servicios actualmente exentos figuran los alimentos, los medicamentos y servicios básicos como la electricidad.

Añadió que en la mayoría de países con IVA (Impuesto al Valor Agregado, equivalente al ITBIS dominicano), los colegios privados, las clínicas y las consultas médicas pagan el impuesto, pero en República Dominicana no. Sin embargo, tiene claro que se trata de temas de extrema sensibilidad en la población. Aunque considera que en algún momento el país tendrá que abordar esa discusión, sostiene que no debe hacerse ahora. Sugirió que cuando ocurra, podría hacerse con tasas más bajas para los bienes exentos. https://www.elcaribe.com.do/panorama/dinero/la-reforma-fiscal-va-o-no-el-ministro-de-hacienda-responde/

El día en que el mundo volvió a recordarnos que la economía dominicana no es una isla | Perspectiva de hoy

El día en que el mundo volvió a recordarnos que la economía dominicana no es una isla
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | @GUASABARAeditor 

La economía de la República Dominicana ha crecido en las últimas décadas con una mezcla de dinamismo privado, turismo y exposiciones pujantes y remesas que sostienen el consumo de millones de hogares. Sin embargo, la jornada informativa de hoy, 13 de febrero de 2026, recuerda con crudeza una verdad elemental: nuestras decisiones domésticas se miden siempre frente a vientos globales que soplan con fuerza variable.

El primer viento es el energético. El último informe de la Agencia Internacional de la Energía muestra una demanda mundial de petróleo que vuelve a acelerarse y una geopolítica que mantiene el precio en una cuerda floja. Para un país que importa la mayor parte de sus combustibles, cada alza se traduce en más presión sobre la inflación, en mayores costos logísticos para nuestras exportaciones y en un golpe directo al bolsillo de los ciudadanos. No es solo una cuestión de pagar más por la gasolina; es la competitividad de nuestras empresas y la capacidad del Estado para sostener servicios básicos. 

En segundo lugar, las decisiones de política monetaria en Estados Unidos siguen siendo determinantes. Aunque la Reserva Federal ha mostrado cautela, los mercados descuentan cambios en la tasa que repercuten en el tipo de cambio y en el apetito por activos emergentes. Para la República Dominicana, esto significa que la estabilidad macroeconómica debe ser una prioridad permanente: reservas sólidas, disciplina fiscal y un sistema financiero que pueda absorber shocks sin restringir el crédito productivo. 

La tercera señal viene desde China, que ha optado por estímulos fiscales para sostener su demanda. Esto abre una ventana de oportunidad para nuestras exportaciones agrícolas y minerales, pero exige preparación: calidad, logística y acuerdos comerciales que permitan convertir la demanda externa en empleo y valor agregado local. No basta con vender materias primas; debemos transformar y certificar para capturar más valor. 

No menos importante es la fragilidad de los flujos de remesas. Cambios regulatorios y fiscales en países emisores pueden encarecer o reducir estos envíos. Para millones de familias dominicanas, las remesas son la diferencia entre consumo y ahorro, entre escolaridad y abandono. El Estado y el sector privado deben trabajar para abaratar y formalizar los canales de envío y, sobre todo, para convertir parte de ese flujo en inversión productiva que rompa la dependencia. 

Finalmente, la banca global nos recuerda que la estabilidad financiera no es un regalo. Los análisis sobre riesgos bancarios muestran que, aunque el sistema internacional está capitalizado, las transformaciones tecnológicas y las exposiciones a nuevos activos requieren supervisión y políticas proactivas. Para RD, esto implica fortalecer la banca de desarrollo, apoyar a las PYMES con crédito asequible y modernizar la regulación para fomentar innovación sin sacrificar prudencia. 

Conclusión | Hoy no es un día de pánico; es un día de claridad. Las noticias globales del 13 de febrero de 2026 nos ofrecen señales: riesgos que debemos mitigar y oportunidades que podemos aprovechar. La receta no es mágica: disciplina macroeconómica, inversión en productividad, diversificación de mercados y políticas públicas que conviertan vulnerabilidades en palancas de desarrollo. Si actuamos con visión y rapidez, la República Dominicana puede transformar los vientos globales en impulsores de crecimiento inclusivo.
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Como fuente, analizamos las prospectivas sobre cinco noticias globales del 13 de febrero de 2026 que impactan la economía de la República Dominicana

| Noticia | Canal de impacto en RD | Sector más afectado | Magnitud económica | Urgencia |
|---|---:|---|---:|---:|
| Revisión del mercado petrolero y presión alcista en precios | Costos de importación de combustibles; inflación | Energía, transporte, electricidad | Alta | Alta |
| Expectativa de política monetaria en EE. UU. y posible recorte de tasas | Tipo de cambio; flujo de capitales; costo de deuda | Banca, inversión, remesas | Media–Alta | Media |
| Plan de estímulo fiscal y demanda china | Exportaciones y precios de materias primas | Exportaciones agrícolas y minerales | Media | Media |
| Cambios y riesgos en flujos de remesas hacia América Latina | Ingresos familiares; consumo interno | Hogares, consumo minorista | Alta | Alta |
| Evaluaciones y riesgos en el sector bancario global | Crédito, condiciones de financiamiento y confianza | Banca comercial, crédito a empresas | Media | Media |
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Resumen breve de cada noticia y por qué importa para la República Dominicana

1. Revisión del mercado petrolero y señales de mayor demanda en 2026
La Agencia Internacional de la Energía publicó su informe de febrero señalando un aumento de la demanda global de petróleo en 2026 y una mayor volatilidad en el mercado, con riesgos geopolíticos que podrían presionar los precios al alza. Esto eleva el costo de importación de combustibles para la República Dominicana y presiona la inflación y la cuenta corriente. 

2. Expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos
Informes recientes muestran que la Reserva Federal mantuvo tasas estables a inicios de 2026, pero los mercados descuentan recortes graduales durante el año; esas decisiones afectan flujos de capital, el tipo de cambio y el costo del financiamiento externo para países emergentes como RD. 

3. China apuesta por estímulos fiscales para 2026
Beijing ha señalado que recurrirá a estímulos fiscales y medidas para sostener la demanda interna en 2026; un repunte de la demanda china puede elevar precios de materias primas y abrir oportunidades para exportadores regionales, pero también intensifica la competencia por mercados y materias primas. 

4. Riesgos y cambios en remesas hacia América Latina
Análisis recientes advierten sobre cambios regulatorios y fiscales que podrían afectar el volumen y costo de las remesas desde EE. UU. hacia la región; dado que las remesas son una fuente clave de divisas y consumo en RD, cualquier freno o encarecimiento tendría impacto directo en la demanda interna y en la estabilidad social. 

5. Evaluaciones y temas de riesgo en la banca global para 2026
Informes de agencias y centros de análisis señalan que, aunque el sector bancario global luce resiliente, persisten riesgos por exposición a deuda soberana, crecimiento del crédito no bancario y efectos de la digitalización; esto puede traducirse en mayor cautela de bancos internacionales y en condiciones de crédito más restrictivas para empresas dominicanas. 

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Recomendaciones prácticas y prioridades para el desarrollo dominicano

- Mitigar el choque petrolero: acelerar medidas de eficiencia energética, revisar subsidios focalizados y negociar contratos de suministro y refinación para reducir la volatilidad del costo energético.  
- Prepararse para movimientos en tasas y tipo de cambio: fortalecer reservas internacionales, promover instrumentos de cobertura cambiaria para empresas exportadoras e incentivar ahorro en moneda local.  
- Aprovechar la demanda china: identificar cadenas de valor donde RD tenga ventaja (agroindustrial, minerales estratégicos, servicios logísticos) y promover acuerdos comerciales y certificaciones de calidad.  
- Proteger el flujo de remesas: facilitar canales formales de envío con costos competitivos y programas de inclusión financiera que conviertan remesas en inversión productiva.  
- Fortalecer resiliencia financiera: supervisión prudente del sistema bancario, apoyo a la banca de desarrollo para crédito a PYMES y promoción de mercados de capitales locales.  
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