jueves, 19 de marzo de 2026

El valor de las ideas | Por Eduardo Sanz Lovaton | @SanzLovatón

El valor de las ideas

Hacia una economía naranja con sello dominicano

Por Eduardo Sanz Lovatón

19/03/2026 | Enfoque

Durante mucho tiempo se creyó que la riqueza de las naciones dependía únicamente de lo que podían extraer de su suelo o producir en sus fábricas. Hoy sabemos que el verdadero motor del desarrollo también nace de algo menos visible, pero mucho más poderoso: las ideas. En esta nueva etapa de la economía global, la creatividad, el conocimiento y la innovación se han convertido en los recursos más valiosos de los pueblos.

Como dominicano, y como servidor público, he tenido el privilegio de ver de cerca cómo el talento de nuestra gente se está convirtiendo en uno de los activos más prometedores del país. Bajo el liderazgo del presidente Luis Abinader hemos asumido una convicción clara: el futuro económico de la República Dominicana no puede depender únicamente de la manufactura tradicional, sino también de lo que hoy se conoce como la economía de las ideas, donde el ingenio humano se transforma en oportunidades, empleos y crecimiento.

En ese contexto surge con fuerza la llamada economía naranja, que no es otra cosa que la expresión productiva de esa economía de las ideas. Hablamos de un ecosistema donde el talento, la creatividad y la tecnología generan valor: desde el cine, la música y el diseño, hasta el desarrollo de software, los videojuegos y los contenidos digitales. Es una economía que conecta la identidad cultural con la innovación y que permite que el talento dominicano encuentre espacio en mercados globales cada vez más abiertos a la originalidad.

Desde el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes estamos trabajando para que ese talento tenga las condiciones necesarias para crecer. Por primera vez, las industrias creativas forman parte de la estrategia de desarrollo productivo del país. Un ejemplo concreto es el Directorio Creativo, una plataforma que ya reúne a más de 1,300 empresas y profesionales del sector. Puede parecer un paso sencillo, pero la visibilidad es el primer paso hacia la formalización, el financiamiento y la participación en el comercio internacional.

He tenido la oportunidad de conversar con jóvenes dominicanos que desarrollan aplicaciones, diseñan videojuegos o crean contenido digital que ya se consume fuera de nuestras fronteras. Ver ese entusiasmo confirma algo que siempre he creído: el talento dominicano no tiene límites cuando encuentra las oportunidades adecuadas.

Por eso impulsamos programas de formación como “Bit a Bit”, que ya ha permitido capacitar a cientos de jóvenes en habilidades tecnológicas y creativas. Más de 300 dominicanos han recibido formación en programación de videojuegos bajo estándares internacionales. Cada uno de ellos representa el potencial de una economía que crece a partir del conocimiento y la innovación.

Pero para que las ideas puedan convertirse en oportunidades reales también se necesita confianza. En ese sentido, uno de los logros institucionales más importantes ha sido la exclusión, por segundo año consecutivo, de la Lista de Vigilancia 301 de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR). Este reconocimiento confirma que la República Dominicana protege la propiedad intelectual, un elemento esencial para cualquier economía basada en la creatividad.

La economía de las ideas también tiene un profundo impacto social. Permite que el desarrollo no se concentre únicamente en las grandes ciudades. Hoy un joven en cualquier provincia puede exportar servicios digitales desde su computadora, rompiendo las barreras geográficas tradicionales y generando oportunidades allí donde antes parecía imposible.

Lo vemos también en eventos culturales y creativos que dinamizan la economía local. El Festival CAYE 2025, por ejemplo, reunió a más de 13,000 personas y activó múltiples eslabones de la actividad económica. Cuando la cultura se mueve, se activan el turismo, el comercio, la gastronomía y el orgullo por nuestras raíces.

La creatividad dominicana es también una forma de identidad nacional. En cada proyecto cultural, en cada emprendimiento tecnológico y en cada expresión artística viajan nuestra historia, nuestra alegría y la capacidad única de los dominicanos para transformar la imaginación en oportunidades.

Nuestra mirada está puesta en un objetivo ambicioso: Meta RD 2036, el compromiso nacional de duplicar el tamaño real de nuestra economía en una generación. Para lograrlo, la productividad tendrá que estar impulsada por la innovación constante.

No es casual que estudios del Harvard Growth Lab sitúen hoy a la República Dominicana entre las economías con mejores perspectivas de crecimiento para la próxima década. Parte importante de ese dinamismo dependerá de nuestra capacidad para integrarnos a las industrias del futuro: los servicios modernos, la manufactura avanzada y las tecnologías emergentes.

La mayor riqueza de República Dominicana está en el talento, la creatividad y la capacidad de nuestra gente para imaginar un futuro mejor. Si logramos proteger esas ideas, impulsarlas y conectarlas con el mundo, seguiremos construyendo el país próspero y digno que todos queremos Si logramos protegerla, impulsarla y conectarla con el mundo, las ideas dominicanas seguirán recorriendo el planeta. Y con ellas, seguiremos construyendo el país próspero y digno que todos queremos. 

https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260319/valor-ideas_898406.html 

@MIC_RD https://x.com/LuisOrlandoDia1/status/2034642456495481099?s=20

Presidente Abinader encabeza desfile cívico-militar y policial en conmemoración del 182 aniversario de la Batalla del 19 de Marzo

Presidente Abinader encabeza desfile cívico-militar y policial en conmemoración del 182 aniversario de la Batalla del 19 de Marzo

_Presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, Juan Pablo Uribe, destaca el respaldo del presidente Luis Abinader a la memoria histórica y patriótica del país, y le agradece por dar continuidad permanente a la honra, la memoria y el reconocimiento del valor, la determinación y el heroísmo de Azua._


Azua, R.D., 19 de marzo de 2026. -* El presidente de la República, Luis Abinader, encabezó este jueves el desfile cívico-militar y policial con motivo del 182 aniversario de la Batalla del 19 de Marzo, primera gran gesta en defensa de la independencia nacional.

A su llegada a la calle Duarte frente al parque Central, el jefe de Estado, como autoridad suprema de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, fue recibido con los honores militares de estilo, de acuerdo con su alta investidura, a cargo 
del Regimiento Guardia de Honor del Ministerio de Defensa, dirigido por la coronel Paula Manuela Fernández Jiménez.

La comisión de recibimiento estuvo encabezada por el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre; la gobernadora provincial, María Minerva Navarro; el alcalde de Azua, Rafael Hidalgo y el presidente de la Comisión Nacional Permanente de Efemérides Patrias, Juan Pablo Uribe.
El desfile contó con la participación de miembros del Ejército, Armada y la Fuerza Aérea de República Dominicana, y los agentes de la Policía Nacional, así como estudiantes de distintos centros educativos, quienes desfilaron en honor a los héroes que lucharon por la soberanía dominicana.
En el acto, el presidente de la Comisión Nacional Permanente de Efemérides Patrias, Juan Pablo Uribe, destacó el respaldo del mandatario a la memoria histórica y patriótica del país, al expresar: “Gracias, presidente Luis Abinader, por darle una continuidad permanente en la honra, en la memoria y el reconocimiento al valor, a la determinación y al heroísmo de Azua".
Pero también proclamó, el momento es preciso para reafirmar aquí, en la Azua valerosa, en la Azua ardiente como el sol tropical en su patriotismo, lo que dijo el presidente Luis Abinader en el año 2021 en la Asamblea General de las Naciones Unidas:
“No hay ni habrá jamás solución dominicana a los problemas de Haití. Primero los dominicanos, después los dominicanos y por último los dominicanos.”

En referencia a la significación histórica de la Batalla del 19 de marzo, Uribe resaltó el valor del pueblo azuano y su papel en la defensa de la soberanía, señalando: “Esta Azua y estos azuanos que enterraron el miedo, propinándole una derrota contundente al ejército invasor haitiano y haciéndole morder el polvo definitivo de esa derrota.” Añadió además que la gesta marcó el rumbo de la nación al afirmar: “Y ustedes, ustedes los azuanos, le trazaron al pueblo dominicano el camino que teníamos que seguir y ese camino era el de defender la libertad, la soberanía y nuestra identidad.”
Uribe manifestó que, el nacimiento del país como identificación en República Dominicana el 27 de febrero no fue un acto de odio racial hacia otra nación, más bien fue el trayecto existencial largo y profundo de una identidad que durante años se fue tejiendo y que el 27 de febrero de 1844, en la voz libertaria de los dominicanos, en la Puerta del Conde y bajo el lema sagrado de Dios, Patria y Libertad, “¡Viva la República Dominicana!”, le dio nacimiento fundacional a la República Dominicana.

De su lado, la gobernadora provincial, María Minerva Navarro, reconoció el trabajo que ha venido haciendo el gobierno de la República Dominicana liderado por el presidente Luis Abinader, quien afirmó, ha impulsado grandes iniciativas para todo el país, en especial para el pueblo de Azua, que fortalecen cada uno de los servicios básicos de los dominicanos, las infraestructuras, la agricultura, la salud y la educación.

En tanto que, el alcalde de Azua, Rafael Hidalgo,  agradeció al presidente Abinader por las ejecutorias que cada día realiza desde su gobierno, con las cuales manifestó, hace patria. "Hace patria en la cercanía con los gobiernos locales y con los municipios, hace patria al desarrollar importantes obras de impacto de desarrollo social, económico y turístico, pero sobre todo, nos llena de orgullo señor presidente el sentido de su dominicanidad y su amor por estas tierras que vieron nacer a Juan Pablo Duarte".
 
Sobre la Batalla

La Batalla del 19 de Marzo fue el primer enfrentamiento militar de gran escala tras la proclamación de la independencia nacional, ocurrido en la provincia de Azua. En esta acción, las fuerzas dominicanas, bajo el liderazgo del general Pedro Santana, enfrentaron y derrotaron al ejército haitiano que intentaba retomar el control del territorio, marcando un momento clave en la defensa de la soberanía y en la consolidación inicial de la República Dominicana como Estado independiente.

En la actividad, además, estuvieron presentes el ex presidente Hipólito Mejía; la senadora por la provincia de Azua, Lia Ynocencia Diaz; los viceministros de Defensa para Asuntos Militares, Miguel Ángel Rubio Báez; para Asuntos Aéreos y Espaciales, mayor general Técnico de Aviación, Carlos Ramón Febrillet Rodríguez; para Asuntos Navales y Costeros, vicealmirante, Alberto Agustin Morillo Rodríguez y el inspector general de las Fuerzas Armadas, mayor general Delio Buenaventura Colón Rosario.

Además, los comandantes del Ejército de la Republica Dominicana, mayor general Jorge Iván Camino Pérez; de la Armada de República Dominicana, vicealmirante Juan Bienvenido Crisostomo Martínez; de la Fuerza Aérea de República Dominicana, mayor general piloto Floreal Suárez Martínez y el director de la Policía Nacional, mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz; el comandante del Comando Sur de las Fuerzas Armadas, mayor general Celin Rubio Terrero y los diputados Grey Pérez, César Beltré y Brenda Ogando.

Presidente Abinader encabeza desfile cívico‑militar y policial por el 182 aniversario de la Batalla del 19 de Marzo

Azua, R.D. — 19 de marzo de 2026.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Azua volvió a colocarse, este jueves, en el centro simbólico de la nación. No solo por la solemnidad del calendario —el 182 aniversario de la Batalla del 19 de Marzo— sino por lo que esa fecha representa en el relato institucional de la República: la afirmación temprana de la soberanía, el reflejo de la determinación colectiva y la continuidad de una memoria histórica que no puede depender de coyunturas, sino de convicciones.

En ese marco, el presidente Luis Abinader encabezó el desfile cívico‑militar y policial conmemorativo de la gesta de 1844, considerada la primera gran acción militar de escala nacional tras la proclamación de la independencia. A su llegada a la calle Duarte, frente al parque Central, el jefe de Estado —en su condición de autoridad suprema de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional— recibió los honores militares correspondientes a su alta investidura, a cargo del Regimiento Guardia de Honor del Ministerio de Defensa, dirigido por la coronel Paula Manuela Fernández Jiménez.

La comisión de recibimiento estuvo integrada por el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre; la gobernadora provincial, María Minerva Navarro; el alcalde de Azua, Rafael Hidalgo; y el presidente de la Comisión Nacional Permanente de Efemérides Patrias, Juan Pablo Uribe. La presencia conjunta de las autoridades civiles y militares subrayó el carácter integral de la conmemoración: un acto donde historia, Estado y ciudadanía confluyen para reafirmar identidad.

Un desfile que une instituciones y ciudadanía

El desfile contó con la participación de unidades del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea de República Dominicana, así como agentes de la Policía Nacional. A esa representación de orden y defensa se sumó un componente esencial: estudiantes de distintos centros educativos, quienes marcharon en honor a los héroes que defendieron la naciente República. Ese gesto —la juventud en formación acompañando a las instituciones— funciona como un recordatorio de que la memoria no se conserva solo con monumentos, sino con pedagogía cívica, disciplina social y sentido de pertenencia.

En su intervención, Juan Pablo Uribe destacó el respaldo del presidente a la memoria histórica y patriótica del país, agradeciendo la continuidad de la honra y el reconocimiento al valor azuano:

Gracias, presidente Luis Abinader, por darle una continuidad permanente en la honra, en la memoria y el reconocimiento al valor, a la determinación y al heroísmo de Azua”.

Uribe planteó, además, que el escenario de Azua —por su valor histórico— es idóneo para reafirmar principios de interés nacional y posturas de Estado. En ese contexto, citó lo expresado por el presidente Abinader en 2021 ante la Asamblea General de las Naciones Unidas:

No hay ni habrá jamás solución dominicana a los problemas de Haití. Primero los dominicanos, después los dominicanos y por último los dominicanos.”

El énfasis de esa cita, incorporada a la conmemoración, conecta dos dimensiones que suelen caminar juntas en las efemérides: el recordatorio de la gesta histórica y la reafirmación de prioridades nacionales en el presente. En otras palabras, la memoria no es únicamente retrospectiva; también opera como brújula.

Azua en el corazón de la soberanía

Al abordar el significado de la Batalla del 19 de Marzo, Uribe resaltó el papel del pueblo azuano en la defensa de la independencia, con una imagen de coraje colectivo:

Esta Azua y estos azuanos que enterraron el miedo, propinándole una derrota contundente al ejército invasor haitiano y haciéndole morder el polvo definitivo de esa derrota.”

Y añadió una idea de continuidad histórica, en la que la gesta establece una ruta moral y política:

Y ustedes, ustedes los azuanos, le trazaron al pueblo dominicano el camino que teníamos que seguir y ese camino era el de defender la libertad, la soberanía y nuestra identidad.”

Uribe también subrayó que el nacimiento del país el 27 de febrero de 1844 no fue un acto de odio racial hacia otra nación, sino el resultado de un proceso profundo de identificación nacional, consolidado bajo el lema de Dios, Patria y Libertad y el grito fundacional de “¡Viva la República Dominicana!”. La puntualización resulta relevante: en el debate contemporáneo, la identidad se fortalece mejor cuando se explica desde la historia, no cuando se reduce a consignas o prejuicios.

Reconocimientos a la gestión y a la dimensión local

De su lado, la gobernadora María Minerva Navarro reconoció el trabajo del gobierno dominicano encabezado por el presidente Abinader, señalando iniciativas que —según indicó— impactan servicios básicos, infraestructura, agricultura, salud y educación, con atención al territorio azuano.

En tanto, el alcalde Rafael Hidalgo agradeció al presidente por las ejecutorias que, a su juicio, se traducen en “hacer patria” desde la gestión pública. Destacó la cercanía con los gobiernos locales y la ejecución de obras de impacto social, económico y turístico, afirmando que estas acciones fortalecen el orgullo de comunidad y la confianza institucional. En su intervención, resaltó también el sentido de dominicanidad y el aprecio por una tierra vinculada a figuras esenciales del imaginario nacional.

Sobre la Batalla del 19 de Marzo

La Batalla del 19 de Marzo, librada en Azua, fue el primer gran enfrentamiento militar tras la proclamación de la independencia. En esa acción, las fuerzas dominicanas —bajo el liderazgo del general Pedro Santana— enfrentaron y derrotaron al ejército haitiano que intentaba retomar el control del territorio. El resultado marcó un punto decisivo para la defensa de la soberanía y la consolidación inicial de la República Dominicana como Estado independiente.

Presencias institucionales

En la actividad estuvieron presentes, además, el expresidente Hipólito Mejía; la senadora por Azua, Lia Ynocencia Díaz; y los viceministros de Defensa: Miguel Ángel Rubio Báez (Asuntos Militares), mayor general técnico de aviación Carlos Ramón Febrillet Rodríguez (Asuntos Aéreos y Espaciales), vicealmirante Alberto Agustín Morillo Rodríguez (Asuntos Navales y Costeros); así como el inspector general de las Fuerzas Armadas, mayor general Delio Buenaventura Colón Rosario.

También participaron los comandantes del Ejército, mayor general Jorge Iván Camino Pérez; de la Armada, vicealmirante Juan Bienvenido Crisóstomo Martínez; de la Fuerza Aérea, mayor general piloto Floreal Suárez Martínez; el director de la Policía Nacional, mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz; el comandante del Comando Sur de las Fuerzas Armadas, mayor general Celin Rubio Terrero; y los diputados Grey Pérez, César Beltré y Brenda Ogando.

Una efeméride que sostiene el presente

Azua no solo conmemoró una fecha: reafirmó un principio. En momentos en que las sociedades suelen fragmentar sus referencias comunes, las efemérides patrias cumplen una función estratégica: sostienen los consensos básicos sobre identidad, soberanía y deber cívico. La Batalla del 19 de Marzo permanece como recordatorio de que la nación no se heredó: se defendió.

— Luis Orlando Díaz Vólquez

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Petróleo con “prima de guerra”: el Golfo en llamas y la factura global que llega a casa | Por Luis Orlando Díaz Vólquez

🇩🇴✨ Petróleo con “prima de guerra”: el Golfo en llamas y la factura global que llega a casa

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La guerra en Irán no solo se mide en mapas militares: se mide, sobre todo, en el precio del barril. Cada día que el conflicto permanece abierto, el mercado energético reacciona como lo hace siempre ante la incertidumbre estratégica: recalcula riesgo, encarece el suministro futuro y añade una “prima de guerra” al crudo, incluso antes de que exista una escasez física generalizada.  

Desde finales de febrero, el petróleo saltó de niveles cercanos a los US$70 hacia picos de US$118–119 por barril, en episodios de volatilidad extrema. El Brent ha superado los US$110 y el WTI ronda los US$96–98, con aumentos de hasta 40 % en pocas semanas. El impacto es inmediato: gasolina, diésel y fletes se encarecen, y la inflación importada se instala como amenaza global.  

El núcleo del problema es geográfico: el Estrecho de Ormuz. Por allí transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial y una porción relevante del gas natural licuado. Cuando el corredor se paraliza o se restringe, el mercado interpreta una señal inequívoca: riesgo de oferta. Y en ese punto, los precios no suben lentamente, saltan.  

En Estados Unidos, el efecto es político y social porque la energía es un “precio emocional”: se ve todos los días en el surtidor. En Europa, el recuerdo de la crisis energética 2022–2023 activa compras nerviosas y presión política sobre precios. Aunque más diversificada, Europa no está blindada: el alza del diésel (29 %) y la gasolina (16 %) desde el inicio del conflicto lo confirma.  

El mensaje de fondo es incómodo y simple: mientras la guerra continúe sin horizonte claro, el mundo pagará una energía más cara. Y cuando la energía sube, no sube sola: sube la inflación, se encarece la producción y se enfría el consumo. Bloomberg advierte que este cóctel complica tasas, crédito y actividad económica.  

Para República Dominicana, importadora neta de energía, el reto es doble: proteger a los hogares y al transporte sin desordenar las cuentas públicas. El MICM ha reaccionado con subsidios extraordinarios —más de RD$1,189.8 millones en la semana del 14 al 20 de marzo de 2026— congelando el GLP y limitando incrementos en gasolinas y gasoil (Premium: RD$295.10; Regular: RD$277.50; Gasoil Regular: RD$229.80; Óptimo: RD$247.10). Pero los subsidios son una aspirina, no una cura: sirven para ganar tiempo, no para cambiar la estructura de vulnerabilidad.  

Por eso, esta coyuntura debe leerse como una señal estratégica: el país necesita fortalecer un “escudo económico” ante shocks energéticos globales. Eso implica al menos cuatro líneas de acción:  

1. Planificación de compras y coberturas (hedging).  

2. Diversificación de la matriz energética con renovables y eficiencia.  

3. Gestión fiscal clara y focalizada de los subsidios.  

4. Coordinación monetaria, transporte y logística para reducir el efecto cascada de costos.  

La energía deja de ser un dato técnico y se convierte en un factor de gobernabilidad. El precio del petróleo no es solo un número: es la forma en que una crisis lejana toca el bolsillo de la gente. Y mientras Irán siga siendo un foco de inestabilidad en el Golfo, la factura seguirá llegando: al surtidor, a la canasta básica y al ánimo social.  


— Luis Orlando Díaz Vólquez  @LuisOrlandoDia1 | @GUASABARAeditor  

🇩🇴✨ Petróleo con “prima de guerra”  
El Golfo en llamas y la factura global que llega a casa.  
📈 El crudo saltó de US$70 a más de US$118 en semanas.  
🚢 El Estrecho de Ormuz, por donde pasa 1/5 del petróleo mundial, está bajo amenaza.  
💥 El impacto es inmediato: gasolina, diésel y fletes más caros, inflación importada y presión sobre familias y empresas.  
🌍 En Europa, el diésel subió 29 % y la gasolina 16 %.  
🇺🇸 En EE. UU., la energía es un “precio emocional”: cada alza se siente en el surtidor.  
🇩🇴 En RD, el Gobierno ha destinado más de RD$1,189.8 millones en subsidios para contener el golpe, congelando el GLP y limitando incrementos en gasolinas y gasoil.  
⚠️ Pero los subsidios son una aspirina, no una cura. El país necesita un escudo económico:  
1️⃣ Planificación y coberturas.  
2️⃣ Renovables y eficiencia.  
3️⃣ Subsidios focalizados.  
4️⃣ Coordinación monetaria y logística.  
💡 El precio del petróleo no es solo un número: es cómo una crisis lejana toca tu bolsillo.  
— Luis Orlando Díaz Vólquez  
@LuisOrlandoDia1 | @GUASABARAeditor  
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Guerra sin reloj, presupuesto sin freno: la nueva ecuación estratégica del Golfo / Por Luis Orlando Díaz Vólquez


Guerra sin reloj, presupuesto sin freno: la nueva ecuación estratégica del Golfo

/ Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Cuando una potencia militar declara que una guerra “no tiene un plazo definitivo”, no está ofreciendo una simple respuesta táctica: está instalando una doctrina política. En las últimas horas, desde el Pentágono se ha repetido con claridad que el cierre de la ofensiva en Irán no obedecerá a un calendario público, sino a una decisión presidencial basada en la evaluación de objetivos. En paralelo, se anticipa una solicitud extraordinaria de fondos —del orden de los USD 200,000 millones— para sostener operaciones cuya magnitud y duración se describen como impredecibles. Ese binomio (tiempo abierto + financiamiento masivo) marca el verdadero núcleo del debate: no se trata solo de “cuánto” se golpea, sino de “cómo” se gobierna una guerra en democracias cansadas de guerras. 

La lógica del plazo abierto busca flexibilidad operativa, sí; pero también desplaza el centro de gravedad institucional. Al renunciar a un horizonte temporal, el Ejecutivo concentra discrecionalidad estratégica y reduce el espacio para el control político del Congreso y la deliberación pública sobre costos, riesgos y umbrales de salida. Esa arquitectura se refuerza con una retórica que insiste en objetivos “claros” y en evitar “mission creep”, aun cuando la propia comunicación oficial subraya que el desenlace llegará “en condiciones” definidas por la presidencia. La experiencia histórica enseña que el mayor riesgo de las campañas sin reloj no es el primer mes: es el mes trece, cuando la normalización del conflicto sustituye a la rendición de cuentas. 

En el plano militar, se argumenta que la campaña está degradando de forma severa capacidades iraníes: caídas cercanas al 90% en el ritmo de ataques balísticos y de drones, y daños significativos a fuerzas navales e infraestructura asociada. Aun aceptando esas cifras como evaluación de parte —toda guerra produce su propio relato de progreso—, el punto editorial de fondo es otro: incluso el “éxito” inicial puede incubar el problema político posterior. Una operación presentada como quirúrgica y de “precisión absoluta”, que explícitamente dice no perseguir “construcción de naciones”, termina inevitablemente planteando la pregunta que nadie quiere responder en caliente: ¿qué estructura de seguridad queda después, quién la sostiene y con qué legitimidad? La guerra puede destruir capacidades; rara vez destruye por sí sola los incentivos que las reconstruyen. 

El anuncio del paquete adicional de USD 200,000 millones eleva el debate a un terreno todavía más sensible: el de la economía política de la guerra. Porque el costo no es únicamente contable. Un suplemento de esa escala, solicitado “en los próximos días”, implica presión sobre la política fiscal, disputa legislativa, y —sobre todo— un mensaje al mercado de que la campaña no es un episodio breve, sino un esfuerzo que exige reposición acelerada de capacidades y consumo sostenido de municiones, logística y despliegue. Si la guerra se vuelve un renglón estructural del presupuesto, deja de ser un “evento” y pasa a convertirse en una condición del ciclo económico: afecta expectativas, distorsiona prioridades y agudiza la pregunta distributiva interna sobre qué se financia primero en un contexto de incertidumbre. 

Y aquí aparece el tercer vértice: energía y riesgo global. El propio planteamiento informativo subraya que crece la incertidumbre en torno a la economía y al mercado energético a medida que se prolonga el conflicto. En una región donde cada escalada suele traducirse en prima de riesgo, el daño estratégico no siempre proviene del impacto directo, sino del efecto dominó: seguros marítimos, rutas, costos de transporte, volatilidad del crudo, y presiones inflacionarias que viajan más rápido que cualquier flota. Un gobierno puede ganar batallas y aun así perder estabilidad si la percepción de “guerra abierta” erosiona la confianza del consumidor, aprieta las condiciones financieras y amplifica la sensación doméstica de fatiga. No es casual que, mientras se recalca la superioridad operacional, también se argumente la necesidad urgente de recursos para “sostener” el esfuerzo.

Para países medianos y economías abiertas, el mensaje debería ser de prudencia estratégica. La combinación de plazo abierto y presupuesto masivo tiende a prolongar la volatilidad, encarecer el crédito global y afectar precios de energía y fletes, con impactos indirectos sobre balanza de pagos, inflación importada y costo de vida. Ese es el efecto “externo” de una decisión “interna” de la potencia: el resto del mundo paga parte de la factura vía incertidumbre. Y ahí radica la pregunta incómoda: ¿quién administra el final? Porque el final de una guerra no es un acto de voluntad; es un diseño. Sin un marco claro de salida, el conflicto se convierte en un sistema: se autoalimenta con cada justificación presupuestaria, con cada parte de avances, con cada nueva amenaza. 

En última instancia, la discusión real no es si conviene o no mantener flexibilidad táctica; es si una democracia puede sostener legitimidad estratégica cuando la guerra se gobierna como expediente abierto y el financiamiento se presenta como cheque de continuidad. Si el Ejecutivo pide tiempo indefinido, debe ofrecer métricas verificables, umbrales de salida, y una conversación honesta sobre costos y escenarios. Y si el Legislativo está llamado a aprobar un suplemento de tamaño histórico, tiene la obligación de condicionar ese financiamiento a controles, reportes y límites operacionales que eviten que el plazo abierto se convierta en destino abierto. Porque las guerras sin reloj suelen terminar no cuando se cumplen los objetivos, sino cuando se agota el consenso. Y cuando eso ocurre, el precio final casi siempre es mayor.

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Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

📢 Última hora desde Washington: El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, confirmó que no hay un plazo definido para el fin de la ofensiva contra Irán 🇺🇸🇮🇱. Además, adelantó que el Pentágono pedirá al Congreso USD 200 mil millones adicionales para sostener la operación militar en el Golfo Pérsico 💰⚔️.

La decisión sobre cuándo concluir el conflicto dependerá directamente del presidente Donald Trump 🏛️, mientras crece la incertidumbre en la economía y el mercado energético ⛽📉.

👉 Hegseth aseguró que la ofensiva ha reducido en un 90% la capacidad iraní de producir misiles y drones, y que más de 120 buques de guerra han sido dañados o hundidos 🚢🔥.

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Hegseth dijo que no hay un plazo definitivo para el final de la ofensiva de EEUU en Irán y pedirá USD 200 mil millones más al Congreso

El secretario de Guerra del gobierno de Donald Trump aseguró que el futuro de las operaciones en el Golfo Pérsico será decisión del presidente norteamericano, mientras crece la incertidumbre por la economía y el mercado energético

19 Mar, 2026 09:13 a.m. EST | Estados Unidos
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ofrece una rueda de prensa junto con el presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, en medio de la guerra estadounidense-israelí contra Irán, en el Pentágono, en Washington, D.C., Estados Unidos (REUTERS/Evan Vucci)
No existe un plazo definido para concluir la actual guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, según afirmó el secretario de Defensa Pete Hegseth, quien además anticipó la inminente solicitud de aproximadamente 200.000 millones de dólares en fondos adicionales para sostener la operación militar.
La decisión sobre cuándo finalizar el conflicto dependerá exclusivamente del presidente Donald Trump, mientras que el incremento del gasto busca asegurar el financiamiento de las operaciones emprendidas en Oriente Medio. El Pentágono prevé pedir el nuevo presupuesto en los próximos días, aunque el monto podría variar.
Consultado por la duración de la campaña, Hegseth aseguró que no existe “un plazo definitivo” para el fin de la ofensiva, iniciada hace tres semanas junto a Israel. Explicó que será el presidente quien decidirá el momento oportuno para clausurar la operación militar.
La opción de no fijar una fecha límite responde, según el secretario de Defensa, a la necesidad de mantener flexibilidad estratégica mientras se persiguen los objetivos planteados por la administración. Hegseth destacó que el desenlace solo ocurrirá cuando el mandatario evalúe cumplidas las metas del conflicto.
Pedido de fondos adicionales para la guerra contra Irán
El secretario de Defensa confirmó que el Pentágono pedirá próximamente al Congreso unos 200.000 millones de dólares en fondos adicionales destinados a garantizar la continuidad de las acciones militares. Hegseth indicó que la cifra aún podría modificarse, pero resaltó la urgencia de asegurar los recursos para cubrir los gastos militares derivados de la guerra.
La solicitud de este presupuesto se justifica, según el funcionario, por la magnitud y naturaleza impredecible de la campaña. Insistió en que el respaldo financiero resulta esencial para sostener a las tropas desplegadas y avanzar en los objetivos definidos.
Hegseth remarcó la importancia de contar con fondos suficientes para alcanzar la eficacia operativa planteada desde el Ejecutivo, recalcando que la obtención de estos recursos es clave para el éxito de la ofensiva en curso.
No más submarinos
El secretario de Guerra señaló que la capacidad de Irán para fabricar misiles balísticos ha experimentado la mayor reducción en el transcurso de la ofensiva, con una caída del 90 % desde que comenzó el conflicto. Una situación similar afecta a los drones kamikaze, ya que la disponibilidad de estos vehículos aéreos no tripulados de ataque unidireccional también se ha desplomado un 90 %. A pesar de que Irán continuará lanzando ataques, la intensidad sería mucho mayor si tuvieran mayores recursos, subrayó el funcionario: “El hecho es que no pueden”.
Durante una rueda de prensa en la que estuvo acompañado por Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto estadounidense, el jefe del Pentágono insistió en que los submarinos iraníes, que en algún momento sumaron once unidades, han desaparecido y que los puertos militares del país han quedado inutilizados. Añadió que la “flota de superficie” de Irán ya no representa un factor relevante, y afirmó que en casi tres semanas de combates han logrado dañar o hundir más de 120 buques de guerra iraníes.
Hegseth defendió la campaña militar lanzada junto a Israel, denominada operación ‘Furia Épica’ en Estados Unidos, y la describió como una acción distinta a las guerras previas por su “enfoque de precisión absoluta” dirigido a eliminar tanto la Armada como las capacidades nucleares de Irán. Según el jefe del Pentágono, los ataques no buscan construir naciones ni promover la democracia, sino neutralizar amenazas directas contra Estados Unidos, sus ciudadanos y sus intereses: “Combatimos para vencer, y estamos venciendo bajo nuestros propios términos”, afirmó.
https://www.infobae.com/estados-unidos/2026/03/19/hegseth-dijo-que-no-hay-un-plazo-definitivo-para-el-final-de-la-ofensiva-de-eeuu-en-iran-y-pedira-usd-200-mil-millones-mas-al-congreso/

Hegseth dijo que no hay un plazo definitivo para el final de la ofensiva de EEUU en Irán y pedirá USD 200 mil millones más al Congreso

Hegseth dijo que no hay un plazo definitivo para el final de la ofensiva de EEUU en Irán y pedirá USD 200 mil millones más al Congreso
El secretario de Guerra del gobierno de Donald Trump aseguró que el futuro de las operaciones en el Golfo Pérsico será decisión del presidente norteamericano, mientras crece la incertidumbre por la economía y el mercado energético

19 Mar, 2026 09:13 a.m. EST | Estados Unidos

El secretario de Defensa de

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ofrece una rueda de prensa junto con el presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, en medio de la guerra estadounidense-israelí contra Irán, en el Pentágono, en Washington, D.C., Estados Unidos (REUTERS/Evan Vucci)
No existe un plazo definido para concluir la actual guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, según afirmó el secretario de Defensa Pete Hegseth, quien además anticipó la inminente solicitud de aproximadamente 200.000 millones de dólares en fondos adicionales para sostener la operación militar.

La decisión sobre cuándo finalizar el conflicto dependerá exclusivamente del presidente Donald Trump, mientras que el incremento del gasto busca asegurar el financiamiento de las operaciones emprendidas en Oriente Medio. El Pentágono prevé pedir el nuevo presupuesto en los próximos días, aunque el monto podría variar.

Consultado por la duración de la campaña, Hegseth aseguró que no existe “un plazo definitivo” para el fin de la ofensiva, iniciada hace tres semanas junto a Israel. Explicó que será el presidente quien decidirá el momento oportuno para clausurar la operación militar.

La opción de no fijar una fecha límite responde, según el secretario de Defensa, a la necesidad de mantener flexibilidad estratégica mientras se persiguen los objetivos planteados por la administración. Hegseth destacó que el desenlace solo ocurrirá cuando el mandatario evalúe cumplidas las metas del conflicto.

Aviones de la Armada de
Aviones de la Armada de EEUU y del Cuerpo de Marines de los EEUU adscritos al Ala Aérea del Portaaviones (CVW) 9 en la cubierta de vuelo del portaaviones de clase Nimitz USS Abraham Lincoln (U.S. Navy/Cedida a REUTERS)

Pedido de fondos adicionales para la guerra contra Irán

El secretario de Defensa confirmó que el Pentágono pedirá próximamente al Congreso unos 200.000 millones de dólares en fondos adicionales destinados a garantizar la continuidad de las acciones militares. Hegseth indicó que la cifra aún podría modificarse, pero resaltó la urgencia de asegurar los recursos para cubrir los gastos militares derivados de la guerra.

La solicitud de este presupuesto se justifica, según el funcionario, por la magnitud y naturaleza impredecible de la campaña. Insistió en que el respaldo financiero resulta esencial para sostener a las tropas desplegadas y avanzar en los objetivos definidos.

Hegseth remarcó la importancia de contar con fondos suficientes para alcanzar la eficacia operativa planteada desde el Ejecutivo, recalcando que la obtención de estos recursos es clave para el éxito de la ofensiva en curso.

Hegseth dio una conferencia de
Hegseth dio una conferencia de prensa en el Pentágono (REUTERS/Evan Vucci)

No más submarinos

El secretario de Guerra señaló que la capacidad de Irán para fabricar misiles balísticos ha experimentado la mayor reducción en el transcurso de la ofensiva, con una caída del 90 % desde que comenzó el conflicto. Una situación similar afecta a los drones kamikaze, ya que la disponibilidad de estos vehículos aéreos no tripulados de ataque unidireccional también se ha desplomado un 90 %. A pesar de que Irán continuará lanzando ataques, la intensidad sería mucho mayor si tuvieran mayores recursos, subrayó el funcionario: “El hecho es que no pueden”.

Durante una rueda de prensa en la que estuvo acompañado por Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto estadounidense, el jefe del Pentágono insistió en que los submarinos iraníes, que en algún momento sumaron once unidades, han desaparecido y que los puertos militares del país han quedado inutilizados. Añadió que la “flota de superficie” de Irán ya no representa un factor relevante, y afirmó que en casi tres semanas de combates han logrado dañar o hundir más de 120 buques de guerra iraníes.

Hegseth defendió la campaña militar lanzada junto a Israel, denominada operación ‘Furia Épica’ en Estados Unidos, y la describió como una acción distinta a las guerras previas por su “enfoque de precisión absoluta” dirigido a eliminar tanto la Armada como las capacidades nucleares de Irán. Según el jefe del Pentágono, los ataques no buscan construir naciones ni promover la democracia, sino neutralizar amenazas directas contra Estados Unidos, sus ciudadanos y sus intereses: “Combatimos para vencer, y estamos venciendo bajo nuestros propios términos”, afirmó.

https://www.infobae.com/estados-unidos/2026/03/19/hegseth-dijo-que-no-hay-un-plazo-definitivo-para-el-final-de-la-ofensiva-de-eeuu-en-iran-y-pedira-usd-200-mil-millones-mas-al-congreso/
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Cuando una potencia militar declara que una guerra “no tiene un plazo definitivo”, no está ofreciendo una simple respuesta táctica: está instalando una doctrina política. En las últimas horas, desde el Pentágono se ha repetido con claridad que el cierre de la ofensiva en Irán no obedecerá a un calendario público, sino a una decisión presidencial basada en la evaluación de objetivos. En paralelo, se anticipa una solicitud extraordinaria de fondos —del orden de los USD 200,000 millones— para sostener operaciones cuya magnitud y duración se describen como impredecibles. Ese binomio (tiempo abierto + financiamiento masivo) marca el verdadero núcleo del debate: no se trata solo de “cuánto” se golpea, sino de “cómo” se gobierna una guerra en democracias cansadas de guerras. [infobae.com], [elpueblo.mx]

La lógica del plazo abierto busca flexibilidad operativa, sí; pero también desplaza el centro de gravedad institucional. Al renunciar a un horizonte temporal, el Ejecutivo concentra discrecionalidad estratégica y reduce el espacio para el control político del Congreso y la deliberación pública sobre costos, riesgos y umbrales de salida. Esa arquitectura se refuerza con una retórica que insiste en objetivos “claros” y en evitar “mission creep”, aun cuando la propia comunicación oficial subraya que el desenlace llegará “en condiciones” definidas por la presidencia. La experiencia histórica enseña que el mayor riesgo de las campañas sin reloj no es el primer mes: es el mes trece, cuando la normalización del conflicto sustituye a la rendición de cuentas. [war.gov], [defenseone.com]

En el plano militar, se argumenta que la campaña está degradando de forma severa capacidades iraníes: caídas cercanas al 90% en el ritmo de ataques balísticos y de drones, y daños significativos a fuerzas navales e infraestructura asociada. Aun aceptando esas cifras como evaluación de parte —toda guerra produce su propio relato de progreso—, el punto editorial de fondo es otro: incluso el “éxito” inicial puede incubar el problema político posterior. Una operación presentada como quirúrgica y de “precisión absoluta”, que explícitamente dice no perseguir “construcción de naciones”, termina inevitablemente planteando la pregunta que nadie quiere responder en caliente: ¿qué estructura de seguridad queda después, quién la sostiene y con qué legitimidad? La guerra puede destruir capacidades; rara vez destruye por sí sola los incentivos que las reconstruyen. [infobae.com], [defenseone.com] [infobae.com], [war.gov]

El anuncio del paquete adicional de USD 200,000 millones eleva el debate a un terreno todavía más sensible: el de la economía política de la guerra. Porque el costo no es únicamente contable. Un suplemento de esa escala, solicitado “en los próximos días”, implica presión sobre la política fiscal, disputa legislativa, y —sobre todo— un mensaje al mercado de que la campaña no es un episodio breve, sino un esfuerzo que exige reposición acelerada de capacidades y consumo sostenido de municiones, logística y despliegue. Si la guerra se vuelve un renglón estructural del presupuesto, deja de ser un “evento” y pasa a convertirse en una condición del ciclo económico: afecta expectativas, distorsiona prioridades y agudiza la pregunta distributiva interna sobre qué se financia primero en un contexto de incertidumbre. [infobae.com], [elpueblo.mx] [infobae.com], [war.gov]

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Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.