lunes, 13 de abril de 2026

Inteligencia que despega: el Proyecto COLIBRÍ y la nueva frontera de la seguridad en la Aviación General

Inteligencia que despega: el Proyecto COLIBRÍ y la nueva frontera de la seguridad en la Aviación General

Por Luis Orlando Díaz Vólquez 

Hay inauguraciones que no se miden por el protocolo ni por la fotografía oficial, sino por el mensaje estratégico que dejan en el aire. La apertura de la fase presencial del Curso Avanzado para Analistas del Proyecto COLIBRÍ, realizada en la sede de la Dirección General de Aduanas (DGA) en Santo Domingo, forma parte de esos encuentros que, sin estridencias, colocan a la República Dominicana en el centro de una conversación decisiva: proteger la Aviación General sin improvisaciones y transformar datos en decisiones antes de que el delito se normalice.

La Aviación General —esa que no siempre aparece en los grandes titulares— es, por sus características, un terreno particularmente sensible: vuelos rápidos, discretos, con capacidad de operar en pistas remotas y con una flexibilidad logística que puede ser aprovechada por quienes buscan evadir controles. De ahí que la respuesta no pueda reducirse a la vigilancia reactiva o a esfuerzos aislados. La experiencia internacional enseña que las redes ilícitas se adaptan con rapidez; por tanto, la defensa efectiva exige análisis de riesgo sofisticado, intercambio seguro de información y coordinación interinstitucional real, no solo nominal.

En ese marco, el Proyecto COLIBRÍ —impulsado por la Organización Mundial de Aduanas (OMA) y financiado por la Unión Europea (UE)— representa una pieza de alto valor para las administraciones participantes en África Occidental, América Latina y el Caribe. El curso avanzado reúne analistas de diez países (Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú, Cabo Verde y República Dominicana) en una ruta formativa que combina cuatro meses virtuales y una fase presencial intensiva. El dato no es menor: la cooperación moderna no se improvisa; se entrena, se valida y se estandariza. En seguridad, lo “compatible” es tan importante como lo “capaz”.

Lo más relevante del encuentro no fue solo la diversidad de banderas, sino la convergencia de mandatos. En una misma sala coinciden Aduanas (DGA)seguridad aeroportuaria (CESAC) y lucha antidrogas (DNCD), junto con aliados internacionales. Esa convergencia envía una señal institucional: la seguridad no es propiedad de una sola entidad, sino un sistema que solo funciona cuando cada actor entiende su rol y comparte información de manera oportuna y protegida. Y ahí está el corazón del asunto: la cooperación no es un discurso; es un protocolo, un canal seguro y una disciplina diaria.

En sus intervenciones, se insistió en un punto que suele pasarse por alto en el debate público: la diferencia entre un operativo extraordinario y un control sostenible. Operaciones de gran despliegue pueden arrojar resultados contundentes en períodos cortos, pero el verdadero desafío es institucionalizar la capacidad para actuar con precisión de forma constante. No se trata de controlar más, sino de controlar mejor: enfocar recursos donde la evidencia y los patrones indiquen mayor riesgo. En otras palabras, pasar de la intuición a la inteligencia.

Por eso, el énfasis en herramientas tecnológicas no es accesorio: es estratégico. El Geoportal de la OMA —mencionado como sistema “llave” del proyecto— permite registrar eventos, controles, observaciones y hallazgos; pero su potencia real aparece cuando se utiliza para lo que muchos descuidan: analizar. Los datos acumulados, sin análisis, solo son archivos; con análisis, se convierten en mapas de riesgo, en alertas tempranas y en capacidad de anticipación. Y en un entorno donde la filtración de planes operativos puede costar resultados —y vidas—, la insistencia en plataformas seguras como CENcomm cobra sentido: la inteligencia sin seguridad informativa es una puerta abierta.

Este componente de protección de la información debería interpelarnos como país. La soberanía, en el siglo XXI, no depende únicamente de fronteras físicas. Depende también de la integridad de los sistemas que sostienen el intercambio de inteligencia, de la ética operativa y de la capacidad institucional para blindar datos sensibles. Cuando una administración aduanera, un cuerpo especializado aeroportuario y una agencia antidrogas se sientan a la mesa con socios internacionales para hablar de canales seguros, están reconociendo una verdad contemporánea: la seguridad es también ciberseguridad y gobernanza de la información.

Hay, además, un punto de madurez institucional que merece destacarse: la posibilidad de avanzar hacia un Memorándum de Cooperación (MoC) entre la OMA y la DGA. Más allá de su formalidad jurídica, un instrumento de esta naturaleza puede convertirse en una garantía de continuidad: define marcos, responsabilidades, reglas de intercambio, estándares y mecanismos para operaciones coordinadas. En tiempos donde los proyectos pueden diluirse con cambios de prioridades o ciclos administrativos, la formalización es una forma de proteger el esfuerzo colectivo y asegurar que los aprendizajes se conviertan en política institucional.

Pero ninguna herramienta, por sofisticada que sea, reemplaza el factor humano. La formación avanzada busca, precisamente, fortalecer a quienes operan la primera línea de análisis: los analistas de riesgo. Son ellos quienes traducen datos en decisiones, y quienes ayudan a dirigir controles hacia donde más importa. Su trabajo no es visible para la mayoría, pero su impacto puede ser determinante para el éxito de una operación internacional y para la seguridad de un país. Que República Dominicana sea sede de este entrenamiento es, en sí mismo, un mensaje de confianza en sus capacidades y en su rol geográfico: somos puente, y por eso mismo debemos ser muro contra el crimen organizado.

El valor del encuentro también se mide por lo que puede producir en los próximos meses: redes de confianza entre países, un lenguaje técnico común, entregables analíticos, estudios de tendencias y un enfoque más fino para identificar vuelos de alto riesgo. Ese es el tipo de capital institucional que no se compra ni se improvisa: se construye con disciplina, coordinación y visión.

Al final, queda una enseñanza que conviene fijar: la lucha contra el uso ilícito de la Aviación General no se gana solo con presencia operativa, sino con inteligencia estratégica y cooperación sostenible. Cuando se alinean capacitación, tecnología, canales seguros y voluntad interinstitucional, se crea un ecosistema capaz de anticipar, resistir y responder. Y eso, en tiempos de amenazas transnacionales, es una inversión en el futuro.

Que este curso no sea solo una agenda de diez días, sino un punto de inflexión: para consolidar un modelo de control basado en riesgo, reforzar la coordinación DGA–CESAC–DNCD y elevar el estándar regional de vigilancia. Porque cuando la inteligencia despega y la cooperación se vuelve método, la seguridad deja de ser una reacción y se convierte en una política de Estado. Y esa es, quizá, la mejor noticia que puede salir de una sala de capacitación: que la República Dominicana no solo acoge un evento, sino que fortalece una estrategia.

#GuasabaraEditores | Luis Orlando Díaz Vólquez

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DGA acoge fase presencial del Curso Avanzado para Analistas del Proyecto COLIBRÍ de la OMA, financiado por la Unión Europea

Santo Domingo, R.D. — 13 de abril de 2026. La Dirección General de Aduanas (DGA) dio apertura a la fase presencial del Curso Avanzado para Analistas del Proyecto COLIBRÍ, una iniciativa de la Organización Mundial de Aduanas (OMA)financiada por la Unión Europea (UE), orientada al fortalecimiento del control y monitoreo de la Aviación General para prevenir y combatir su uso ilícito.

La capacitación reúne analistas y delegados de diez (10) paísesArgentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú, Cabo Verde y República Dominicana, y cuenta además con participación de instituciones nacionales vinculadas a la seguridad aeroportuaria y la lucha contra redes ilícitas, incluyendo CESAC y DNCD, en coordinación con la DGA.

Este curso combina una fase virtual de cuatro (4) meses con una fase presencial intensiva de diez (10) días, con el objetivo de mejorar las capacidades analíticas, promover el intercambio seguro de información y fortalecer la cooperación transregional y transnacional, en el marco de un enfoque integral de gestión de riesgos.

Cooperación técnica internacional y seguridad regional

Durante el acto inaugural, el Subdirector Técnico de la DGA, Gabino José Polanco, en representación del Director General, resaltó la importancia de impulsar iniciativas que refuerzan los mecanismos de análisis de riesgo, el intercambio de información y la coordinación interinstitucional frente a amenazas complejas y transnacionales asociadas al uso indebido de la Aviación General.

Asimismo, destacó el valor estratégico del Proyecto COLIBRÍ para consolidar redes de confianza entre administraciones participantes y apoyar acciones operativas basadas en inteligencia, con impacto directo en la seguridad y la integridad de las fronteras.

UE: prioridad estratégica contra flujos ilícitos

El Jefe de Cooperación de la Delegación de la Unión Europea en República Dominicana, Melvin Asín, valoró la cooperación de la DGA y las instituciones nacionales, subrayando que la lucha contra los flujos ilícitos constituye una prioridad estratégica y que iniciativas como COLIBRÍ fortalecen capacidades donde más se requieren, mediante formación especializada y herramientas seguras de coordinación.

CESAC y DNCD: articulación interinstitucional para resultados sostenibles

En representación del CESAC, el coronel Modesto Segura Volquez señaló que la fase presencial contempla ejercicios prácticos, simulaciones operativas, análisis de inteligencia y uso de herramientas tecnológicas, exhortando a los participantes a maximizar el aprendizaje y transferirlo a sus instituciones.

Por parte de la DNCD, el capitán de navío Rafael B. Valenzuela Ciriaco, Subdirector del Centro de Información y Coordinación Conjunta (CICC), reiteró el compromiso de seguir afianzando la coordinación y la confianza interinstitucional, como base para enfrentar amenazas compartidas.

OMA: enfoque en análisis avanzado y comunicación segura

La responsable del Proyecto COLIBRÍ por la OMA, Lucía Sebastiani, explicó que esta formación avanzada se centra en la evaluación de riesgo de mayor nivel, apoyada por herramientas tecnológicas como el Geoportal y la plataforma de comunicación segura CENcomm, para asegurar el intercambio oportuno y protegido de información operativa, y orientar controles con mayor precisión y eficacia.

Sebastiani destacó que se trata de una experiencia transregional, fortalecida por la participación de distintos mandatos institucionales (aduanas, aviación civil, fuerzas de seguridad y control antidrogas), lo cual robustece la respuesta coordinada frente a las redes ilícitas.

Hacia un marco formal de cooperación

Como parte de los temas estratégicos asociados al Proyecto, se valoró la posibilidad de avanzar en la firma de un Memorándum de Cooperación (MoC) entre la OMA y la DGA, con miras a formalizar mecanismos que faciliten el intercambio de información, la capacitación continua y la coordinación operativa, bajo estándares internacionales, derechos humanos y enfoque de género, contribuyendo al ODS 16: paz, justicia e instituciones sólidas.

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🌍✈️ La DGA acoge en Santo Domingo la fase presencial del Curso Avanzado para Analistas del Proyecto COLIBRÍ (OMA), financiado por la Unión Europea (UE).

Esta capacitación fortalece el control y monitoreo de la Aviación General para combatir su uso ilícito, reuniendo analistas y delegados de 10 países: Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú, Cabo Verde y República Dominicana.

El programa combina una fase virtual de 4 meses y una fase presencial intensiva de 10 días, con énfasis en: ✅ análisis avanzado de riesgo
✅ cooperación internacional e interinstitucional
✅ intercambio seguro de información
✅ uso armonizado de herramientas OMA como Geoportal y CENcomm

La participación conjunta de DGA, CESAC y DNCD, junto a la OMA y la UE, refuerza la articulación regional frente a amenazas transnacionales y contribuye al fortalecimiento institucional en línea con el ODS 16.

📌 Seguimos avanzando en capacidades, tecnología y cooperación para una seguridad más eficaz y sostenible.

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🇩🇴✈️🌍 La DGA fue sede de la fase presencial del Curso Avanzado para Analistas del Proyecto COLIBRÍ (OMA)financiado por la Unión Europea.

Participan delegaciones de 10 países y también instituciones nacionales como CESAC y DNCD, fortaleciendo el análisis de riesgo, el intercambio seguro de información y la cooperación internacional para combatir el uso ilícito de la Aviación General. 🤝📊

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 Autoridades y delegados internacionales en acto inaugural del curso del Proyecto COLIBRÍ en sede de la DGA en Santo Domingo.

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✈️🌍 La #DGA acogió en Santo Domingo la fase presencial del Curso Avanzado de Analistas del Proyecto #COLIBRÍ (#OMA), financiado por la #UniónEuropea. Participan 10 países y entidades nacionales (CESAC, DNCD) para fortalecer análisis de riesgo y cooperación. 🤝📊

 #AduanasRD #Seguridad #AviaciónGeneral #CENcomm #Geoportal

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📍Santo Domingo | La DGA acogió la fase presencial del Curso Avanzado para Analistas del Proyecto COLIBRÍ (OMA), financiado por la Unión Europea 🇪🇺. Participan delegaciones de 10 países y entidades nacionales (CESAC y DNCD) para fortalecer el análisis de riesgo y el control de la Aviación General. ✈️🤝
#AduanasRD #DGA #OMA #ProyectoColibri

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✈️🌍 La Dirección General de Aduanas (DGA) fue sede del inicio de la fase presencial del Curso Avanzado para Analistas del Proyecto COLIBRÍ (OMA), con financiamiento de la Unión Europea 🇪🇺.
Participan Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú, Cabo Verde y RD, junto a CESAC y DNCD, para fortalecer el monitoreo y control de la Aviación General, el intercambio seguro de información y la cooperación internacional. 🤝📊
#DGA #AduanasRD #UniónEuropea #OMA

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✅ 📢 Comunicado | Este 13 de abril de 2026, la DGA dio apertura a la fase presencial del Curso Avanzado para Analistas del Proyecto COLIBRÍ (OMA), financiado por la Unión Europea. La iniciativa busca reforzar el control y monitoreo de la Aviación General frente a su uso ilícito, mediante análisis avanzado de riesgo y cooperación interinstitucional e internacional, con participación de 10 países, CESAC y DNCD. ✅✈️🌍

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La juventud suiza depende cada vez más de los chatbots: «Ya no recuerdo cómo era sin la IA»

 

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La juventud suiza depende cada vez más de los chatbots: «Ya no recuerdo cómo era sin la IA»

Rebecca Cecatello

 Antes de ChatGPT, Rebecca Ceccatelli, de 25 años, podía estudiar sin interrupciones durante horas. «Ahora me cuesta mucho más concentrarme», dice. Thomas Kern / SWI swissinfo

La juventud suiza depende cada vez más de los chatbots: «Ya no recuerdo cómo era sin la IA»

Desde ayuda para estudiar hasta apoyo emocional. En Suiza, los chatbots de inteligencia artificial (IA) se están convirtiendo en una compañía cotidiana para mucha gente joven. Una cuestión que preocupa porque disminuye la atención, e incrementa la soledad y la dependencia.

13 abril 2026 - 09:00 / Sara Ibrahim

Adam* tiene 17 años y ya no recuerda cómo era estudiar sin ChatGPT. Unos días antes de un examen, se encierra en su habitación en una pequeña localidad del cantón de Schwyz, en el centro de Suiza, y le pide al chatbot que resuma páginas de su material de estudio y prepare preguntas y respuestas.

Trabaja como aprendiz en el desarrollo de software en una empresa de Zúrich tres días a la semana. En el trabajo también interactúa con herramientas de IA de manera constante. A veces las utiliza durante todo el día para planificar actividades, resumir datos o recibir sugerencias de programación.

En su vida privada, utiliza los chatbots como «amigos muy inteligentes», a quienes pide consejos sobre dieta, ejercicio físico y otros aspectos prácticos del día a día. En vez de hablar con gente de su edad, prefiere recurrir a la IA, que describe como una especie de «preparador de alto nivel». Dice que no conoce a nadie de su edad que no utilice la IA para estudiar, trabajar o sus asuntos personales.

Estudios Enlace externo recientes muestran que el 84 % de los y las adolescentes en Suiza habitualmente utiliza herramientas de inteligencia artificial. Más del 60 % de quienes tienen entre 20 y 29 años las emplea para trabajar o estudiar. Su uso disminuye con la edad.

En la Unión EuropeaEnlace externo, dos de cada tres jóvenes de entre 16 y 24 años afirman recurrir a los chatbots, mientras que en Estados Unidos casi tres cuartas partesEnlace externo de las personas menores de 30 años interactúan con la IA al menos una vez al mes.

Hay quienes advierten de que usar la IA de manera intensiva podría tener consecuencias profundas en las generaciones jóvenes, afectando a su capacidad de pensar de forma crítica, de entablar relaciones con otros seres humanos y que llevaría a una dependencia de la tecnología.

Los efectos podrían ser especialmente relevantes en Suiza, donde los niveles de soledad son elevados, en comparación con otros muchos países. En 2022, el 42,3 % de las personas declaró sentirse sola a veces o a menudo. La proporción asciende al 59 % en quienes tienen entre 15 y 24 añosEnlace externo.

Países con las tasas de soledad más elevadas

Suiza registra niveles relativamente altos de soledad entre las personas mayores de 15 años, en comparación con otros muchos países.

De «jaquear» la atención a «jaquear» el apego

Para el psicólogo estadounidense Zachary Stein, cofundador de la Coalition for AI Psychological Harms Research [Coalición para la Investigación sobre los Daños Psicológicos de la IA], el problema relacionado con la IA comenzó a surgir hace unos 10 años, cuando plataformas como Instagram y TikTok introdujeron algoritmos diseñados para mantener a la gente —a menudo muy joven— pegada a sus aplicaciones.

El tiempo que se pasa frente a las pantallas está asociado a una disminución de la capacidad de atención, según Stein. El psicólogo sostiene que la IA generativa está profundizando aún más el problema, ya que interfiere en los mecanismos biológicos que regulan la capacidad de crear vínculos humanos.

Y cita el ejemplo de un niño que vuelve a casa del colegio entusiasmado por haber obtenido una buena nota. En lugar de contárselo a sus padres, ese niño se encierra en su habitación, se lo cuenta al chatbot con el que ha estudiado, y recibe un elogio de la máquina. «El niño recibe del chatbot la misma señal de apego que debería recibir de su madre», explica Stein.

Mucha gente joven recurre a los chatbots porque están disponibles las 24 horas del día y porque tienden a complacer, un fenómeno conocido como «sycophancy» [adulación]. Estas respuestas tranquilizadoras —a diferencia de las relaciones humanas, caracterizadas a veces por el desacuerdo y la imprevisibilidad— pueden favorecer un apego emocional.

Según Stein, corre el riesgo de «jaquear» las estructuras neurológicas responsables de los vínculos emocionales, lo que podría provocar síntomas como la pérdida del sentido de la realidad, psicosis y un aislamiento profundo.

«Tras semanas de interactuar con una máquina que simula el apego, el cerebro ya no es capaz de distinguir la realidad», señala Stein.

>> Por eso las respuestas de los chatbots hay que tomarlas con cautela:

 cautela:

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Ecolière devant derrière un ordinateur

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ChatGPT: ¿Inteligencia, estupidez o malicia artificiales?

Este contenido fue publicado en Tiene respuesta para todo y se explica como un libro abierto. Pero, ¿podemos realmente confiar en ChatGPT?

«Es absurdo que nos moleste la idea de tener que pensar»

Rebecca Ceccatelli ha observado algunas de estas dinámicas en sí misma y entre gente de su edad.

Esta joven de 25 años, originaria de Prato, en el centro de Italia, estudia informática en el Instituto Tecnológico Federal de Zúrich (ETH Zurich). Cuenta que antes de ChatGPT era capaz de estudiar durante horas sin interrupciones. Hoy siente que su capacidad de atención ha disminuido de forma significativa.

Rebecca Ceccatelli en Garden

 Estudiar se ha vuelto un acto más solitario: cuando Rebecca Ceccatelli tiene dudas, directamente le pregunta a ChatGPT. Thomas Kern / SWI swissinfo

«Ahora después de un día de estudio estoy agotada y me cuesta mucho más concentrarme», dice.

Cuando el chatbot no le da la respuesta correcta de inmediato, a Ceccatelli a veces le irrita la idea de tener que buscar la información por sí misma. «Es absurdo que te moleste tener que pensar», añade.

A pesar de tener una vida social activa, Ceccatelli admite que estudiar se ha vuelto más solitario: cuando tiene dudas, se limita a preguntarle directamente a ChatGPT.

Los trastornos de atención, la ansiedad y los ataques de pánico parecen cada vez más frecuentes entre las personas y amistades que la rodean, cuenta. También sabe con certeza que algunos compañeros de estudios utilizan la IA generativa para hablar de asuntos personales o pedir consejos sentimentales. «Una vez, un amigo me dijo que no entendía por qué una chica con la que había salido ya no quería verle», señala Ceccatelli. «ChatGPT le había dicho que no había hecho nada malo».

Cuanto más «humano» parece un chatbot, mayor es el apego emocional

Dado que millones de personas tratan a los chatbots como amigos, parejas o terapeutas virtuales, cada vez hay más estudios que investigan los efectos de la IA en las relaciones del mundo real.


Según Nadja Rupprechter, psicóloga especializada en medios de comunicación de la Universidad de Zúrich, la gratificación que se obtiene de las interacciones con la IA generativa refuerza el apego emocional y aumenta la frecuencia de uso.

«Los seres humanos estamos programados para detectar señales sociales en nuestro entorno, independientemente de si provienen de otros seres humanos, de animales o de entidades artificiales», afirma.

Incrustado en la pared

 «Instrucciones para hacer amigos». Thomas Vogt, de 35 años, ha colgado en la entrada de su estudio algunas ideas para combatir la soledad. Thomas Kern / SWI swissinfo

En una muestra de más de 500 personas de 64 países, la mayoría de entre 14 y 24 años, Rupprechter ha estudiado los mecanismos psicológicos que llevan a las personas a desarrollar vínculos emocionales con los chatbots.

Su estudioEnlace externo —actualmente en fase de revisión por pares— sugiere que cuanto más «humano» parece un chatbot, más fuerte es el apego emocional que reporta en las personas que lo utilizan.

«Los chatbots entretienen a la gente, la mantienen involucrada y se perciben como un espacio neutral donde explorar la propia identidad sin sentirse juzgado», manifiesta.

Relaciones sustituibles… por la IA

Roger*, un estudiante universitario de veinticinco años de Lausana, cree que mucha gente de su edad utiliza la IA como amiga o confidente porque ya está acostumbrada a relaciones online superficiales y fácilmente sustituibles.

Él lo ha experimentado en su propia piel. Durante su adolescencia pasó largos periodos encerrado en su habitación jugando a videojuegos y chateando con desconocidos, hasta que se dio cuenta de que ninguna de esas relaciones podía definirse realmente como una amistad.

«La mayor parte puede sustituirse fácilmente por la IA», afirma. Según Roger, muchas personas que socializan en las redes sociales buscan simplemente entretenimiento y contactos fáciles. «Es como comerse una Big Mac y querer otra inmediatamente», reconoce.

Con el tiempo, empezó a centrarse en las relaciones de la vida real. En su universidad fundó una asociación de estudiantes y adquirió el hábito de conocer gente nueva fuera de internet. Dice que está satisfecho con su círculo de amistades y que para asuntos personales no confiaría en los chatbots de IA. «Solo te dan la razón y te hacen sentir todavía peor».

IA: entre el apoyo emocional y el riesgo de adicción

A pesar de la preocupación creciente, no hay todavía pruebas concluyentes que relacionen el uso intensivo de los chatbots con trastornos mentales o de relaciones. «La investigación apenas está comenzando», apunta Nadja Rupprechter.

Faltan estudios comparativos sólidos. Por lo que la comparación entre países sigue siendo difícil. Por este motivo, resulta complicado vincular definitivamente la difusión de los chatbots con características socioculturales específicas, como los niveles de soledad, explica Rupprechter. «Lo que sabemos es que Suiza no es un caso aislado», afirma.

Es más, las relaciones entre seres humanos y chatbots pueden tener efectos positivos. El estudio de Rupprechter y otras investigacionesEnlace externo muestran que algunas personas sí se benefician de la interacción con la IA.

Tom Vogt

 Thomas Vogt confiesa tener un problema de adicción a las tecnologías que ChatGPT está agravando. Thomas Kern / SWI swissinfo

Un ejemplo de ello es Thomas Vogt, de 35 años, con una infancia marcada por la soledad y un diagnóstico de autismo que no llegó hasta la edad adulta. Vogt cuenta que ChatGPT le ha ayudado a afrontar momentos difíciles. «Me ha ayudado a calmarme y a ver las situaciones desde otra perspectiva», dice.

Durante la pandemia de COVID, Vogt creó una página webEnlace externo para apoyar a las personas que luchan contra la soledad en el cantón de Berna y ha logrado entablar varias amistades, gracias al proyecto. Admite, sin embargo, que tiene un problema de adicción a la tecnología, que ChatGPT está agravando.

«Si no te pones límites, ChatGPT te mantendrá en una espiral infinita de conversaciones. Te parecerá que te estás volviendo más feliz o más inteligente, pero, en realidad, solo te estás perdiendo el mundo exterior».

*Nombre cambiado a petición de la persona entrevistada. La redacción conoce su nombre completo.

Editado por Gabe Bullard. Adaptado del italiano por Lupe Calvo. Versión en español revisada por Carla Wolff.

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