República Dominicana: poner a producir el país en clave de inclusión, inversión y futuro tecnológico
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
Resumen | Visión estratégica sobre el papel central de las MiPymes, la apuesta por la industria de semiconductores y la consolidación de la República Dominicana como plataforma de inversión y producción en la región. A partir de los avances recientes en formalización empresarial, atracción de inversión extranjera directa (IED), fortalecimiento de zonas francas y expansión logística, se argumenta que el país se encuentra en una coyuntura histórica para transformar su estructura productiva hacia actividades de mayor valor agregado. Asimismo, se discuten las políticas de mitigación frente a la volatilidad internacional de los combustibles, las acciones contra el comercio ilícito y la consolidación del sello “Hecho en República Dominicana” como instrumentos para proteger la competitividad y promover el consumo de productos nacionales. Finalmente, se subraya la importancia de la formación técnica, la inclusión productiva y la cooperación internacional —especialmente con Estados Unidos y organismos multilaterales— para asegurar que el crecimiento sea sostenible, inclusivo y orientado a la generación de empleos de calidad.
La República Dominicana atraviesa un momento definitorio en su trayectoria económica. Los indicadores recientes muestran no solo una recuperación postcrisis, sino una reconfiguración de la economía hacia actividades más sofisticadas y con mayor capacidad de generación de valor. En este contexto, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) ha asumido un rol protagónico como catalizador de políticas públicas orientadas a formalizar empresas, atraer inversión, proteger el mercado interno y preparar al país para las oportunidades de la economía global del siglo XXI. Este artículo expone, desde una perspectiva institucional y de política pública, por qué las MiPymes deben seguir siendo el eje de la estrategia productiva, por qué la industria de semiconductores representa una apuesta de futuro y cómo la articulación entre formalización, logística, zonas francas y protección del mercado puede consolidar a la República Dominicana como un hub regional competitivo e inclusivo.
MiPymes: el corazón productivo y la base de la inclusión
Las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) constituyen más del 90% del tejido empresarial dominicano y aportan el 32% del Producto Interno Bruto, además de generar el 61.6% del empleo nacional. Estos datos no son meras estadísticas; son la evidencia de que la política industrial y comercial debe partir de la realidad de millones de familias que dependen de pequeñas unidades productivas. Formalizar y fortalecer a las MiPymes no es un objetivo administrativo: es una política de justicia económica y de desarrollo sostenible.
Desde el MICM hemos impulsado medidas concretas para reducir barreras de entrada y acelerar la formalización. La Ventanilla Única de Formalización ha logrado reducir los tiempos de registro en un 80%, permitiendo que una empresa pueda formalizarse en menos de 48 horas. En 2025 se formalizaron 4,264 nuevas MiPymes y, en los últimos cinco años, más de 54,000 emprendimientos han transitado hacia la formalidad. Estas cifras reflejan que la combinación de simplificación administrativa, asistencia técnica y capacitación produce resultados tangibles.
La formalización abre puertas: acceso a mercados, a cadenas de valor, a financiamiento y a programas de innovación. La red nacional de 13 Centros MiPymes y 5 Centros de Prototipado y Transferencia Tecnológica brinda apoyo en empaques, registros sanitarios, diseño productivo e innovación, permitiendo que pequeñas empresas se conviertan en proveedores competitivos para sectores como turismo, agroindustria y zonas francas. La meta de superar las 350,000 MiPymes formales antes de 2028 no es ambiciosa por capricho; es una condición necesaria para ampliar la inclusión productiva y consolidar un crecimiento que llegue a todos los rincones del país.
Semiconductores: una apuesta estratégica por la economía del futuro
La industria de semiconductores representa una oportunidad histórica para la República Dominicana. Declarada prioridad nacional mediante el Decreto 324-24 y con la Estrategia Nacional de Fomento a la Industria de Semiconductores (ENFIS) entrando en su fase de ejecución en 2026, el país se prepara para atraer inversión y desarrollar capacidades en segmentos como el ensamblaje de PCBs. La incorporación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) como socio estratégico y el acompañamiento técnico internacional aseguran que la política pública se diseñe e implemente con estándares globales y con una visión de largo plazo.
Más allá del atractivo de la inversión, la industria de semiconductores tiene un impacto social y educativo: los programas de formación técnica asociados a la ENFIS constituyen una política de movilidad social, especialmente para jóvenes. La reunión de alto nivel entre el ministro Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón e Ian Steff (MySilicon Compass), vinculada a experiencias como el CHIPS Act de Estados Unidos, demuestra que la República Dominicana está construyendo alianzas que facilitan transferencia tecnológica y acceso a cadenas globales de suministro.
La apuesta por semiconductores no es incompatible con el fortalecimiento de las MiPymes; por el contrario, puede generar encadenamientos productivos donde proveedores locales participen en etapas de mayor valor agregado. Para que esto ocurra, es imprescindible articular incentivos, formación técnica, certificaciones y políticas de innovación que permitan a empresas nacionales integrarse en la cadena de valor regional y global.
Política de combustibles: proteger al ciudadano frente a la volatilidad internacional
El precio del petróleo se determina en mercados internacionales y está sujeto a factores geopolíticos que escapan al control nacional. No obstante, el Estado tiene la responsabilidad de procurar que esas variaciones impacten lo menos posible en la vida cotidiana de los ciudadanos. En ese sentido, el MICM, en coordinación con otras instituciones del Estado y en diálogo permanente con el sector privado, monitorea la situación y evalúa escenarios concretos para tomar medidas oportunas.
Nuestra prioridad es proteger a los dominicanos con los recursos a nuestra disposición, garantizando planificación y mecanismos que amortigüen choques externos. La volatilidad derivada de enfrentamientos en regiones como Medio Oriente exige no solo respuestas reactivas, sino también estrategias de mediano plazo: diversificación de fuentes de suministro, reservas estratégicas y políticas fiscales y sociales que protejan a los hogares más vulnerables. La transparencia en la comunicación y la coordinación interinstitucional son elementos clave para mantener la estabilidad y la confianza.
República Dominicana en el nuevo mapa global de la inversión
Los resultados recientes confirman que la República Dominicana está consolidándose como destino estratégico de inversión. En 2025 la IED alcanzó los US$5,033.2 millones, un incremento de US$509.1 millones respecto a 2024 (11.3%) y casi el doble entre 2020 y 2025 (+97%). Las exportaciones en 2025 sumaron US$14,645 millones, con un crecimiento interanual del 13%, lo que refleja una mayor sofisticación productiva.
Estos logros no son casuales. La combinación de ubicación estratégica, infraestructura moderna, estabilidad institucional y una plataforma logística y de zonas francas competitiva posiciona al país como una alternativa atractiva para el nearshoring. La presencia de 858 empresas en zonas francas, 97 parques y más de 200,000 empleos, junto a una inversión acumulada de US$7.7 mil millones, demuestra que la República Dominicana ofrece condiciones favorables para la inversión extranjera directa.
Sin embargo, la atracción de IED debe ir acompañada de políticas que maximicen el impacto local: transferencia tecnológica, encadenamientos productivos con proveedores nacionales, formación de capital humano y estándares laborales que garanticen empleos de calidad. Solo así la inversión se traducirá en desarrollo inclusivo y sostenible.
Combate al comercio ilícito y consolidación del sello Hecho en República Dominicana
El comercio ilícito representa una amenaza directa a la competitividad de las empresas formales y a la salud del consumidor. Para enfrentar este desafío, hemos desplegado una auditoría nacional de permisos y licencias comerciales, incorporando métricas de trazabilidad y un mayor control fiscal. La Mesa de Coordinación contra el Comercio Ilícito articula la inteligencia de los ministerios con la capacidad operativa de Aduanas, la DGII y el Ceccom, convirtiendo la información del sector productivo en políticas públicas y acciones concretas contra la competencia desleal.
Paralelamente, la consolidación del sello “Hecho en República Dominicana” ha permitido identificar y promover productos transformados industrialmente en el país. Con más de 1,300 productos autorizados y más de 190 industrias comprometidas, el sello no solo es un distintivo de calidad, sino un instrumento para fortalecer cadenas de proveedores locales y empleos formales. El hecho de que el 40% de las industrias autorizadas sean MiPymes industriales demuestra que esta política también impulsa a los pequeños y medianos productores.
La combinación de control del comercio ilícito y promoción del consumo de productos nacionales crea un círculo virtuoso: mayor demanda de productos locales, mayor formalización y mayor capacidad de las empresas para invertir en calidad e innovación.
Zonas francas, plataforma logística y economía naranja: diversificación y valor agregado
Las zonas francas y la plataforma logística son pilares de la estrategia para atraer inversión y diversificar las exportaciones. Con 5 centros logísticos activos, 33 empresas operadoras, 8 aeropuertos internacionales y conectividad con 71 países y 410 destinos, la República Dominicana se consolida como hub logístico del Caribe. La disponibilidad de 380,000 m² operativos y 546,000 m² en construcción, junto al séptimo puerto multimodal más grande de América Latina, según UNCTAD, refuerzan la competitividad del país.
Al mismo tiempo, la economía naranja y la innovación tecnológica abren nuevas oportunidades. Por primera vez, el Estado ha integrado formalmente las industrias creativas como pilar estratégico, impulsando talento digital, videojuegos y la construcción de un hub regional de spots. El Directorio Creativo Nacional, con más de 1,300 empresas y profesionales, y eventos como el Festival CAYE 2025, que reunió a más de 13,000 personas, evidencian el potencial económico y cultural de estas industrias.
La diversificación hacia sectores creativos y tecnológicos no solo genera empleo, sino que también contribuye a la resiliencia económica al ampliar la base productiva y las fuentes de divisas.
Cooperación internacional y relación estratégica con Estados Unidos
La relación con Estados Unidos, principal socio comercial, es un factor determinante en la estrategia de desarrollo. En 2025 el intercambio bilateral superó los US$18,900 millones y cerca del 48% de las exportaciones dominicanas tuvieron como destino el mercado estadounidense. La cooperación en seguridad de cadenas de suministro, nearshoring, manufactura avanzada y semiconductores, así como los esfuerzos conjuntos contra el comercio ilícito y la protección de la propiedad intelectual, han fortalecido la confianza bilateral y permitido avances significativos, como la salida de la Lista de Vigilancia del Informe Especial 301 de la USTR tras 28 años.
La consolidación de alianzas con organismos multilaterales y socios estratégicos internacionales es esencial para atraer inversión de calidad y asegurar que las políticas nacionales se alineen con estándares globales.
En conclusión, la República Dominicana tiene ante sí una ventana de oportunidad para transformar su estructura productiva y consolidarse como un destino de inversión y producción de alto valor agregado. Las MiPymes, como corazón productivo del país, deben seguir siendo el eje de las políticas públicas, porque su fortalecimiento es la vía más efectiva para la inclusión y la generación de empleo. La industria de semiconductores representa una apuesta estratégica que, bien ejecutada, puede abrir puertas a la economía del futuro y a empleos de calidad para las nuevas generaciones.
El MICM, en coordinación con otras instituciones y con el sector privado, continuará impulsando la formalización, la innovación, la protección del mercado y la atracción de inversión. La combinación de políticas —desde la Ventanilla Única hasta la ENFIS, desde la auditoría contra el comercio ilícito hasta la promoción del sello Hecho en República Dominicana— constituye un enfoque integral para poner a este país a producir a otro nivel.
El desafío es ambicioso, pero los resultados ya alcanzados muestran que la estrategia funciona. Ahora corresponde profundizar la ejecución, fortalecer la formación técnica, consolidar encadenamientos productivos y garantizar que el crecimiento sea inclusivo y sostenible. Solo así lograremos que la prosperidad llegue a más dominicanos y que la República Dominicana ocupe un lugar destacado en la economía regional y global.
Autor: Luis Orlando Díaz Vólquez
11 de marzo de 2025
Referencias
Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes. (2026). Datos institucionales y reportes internos sobre formalización, IED, exportaciones, zonas francas y programas sectoriales. Documento interno.
Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes. (2026). Estrategia Nacional de Fomento a la Industria de Semiconductores (ENFIS). Decreto 324-24; plan de ejecución 2026–. Documento institucional.
Palabras clave: MiPymes; semiconductores; IED; formalización; comercio ilícito; sello Hecho en República Dominicana.
Sobre el autor
Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.
.
......
República Dominicana: poner a producir el país en clave de inclusión, inversión y futuro tecnológico
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
La República Dominicana se encuentra ante una coyuntura histórica que no debe leerse solo como una buena racha de indicadores, sino como una oportunidad de transformación productiva. Cuando el mundo reconfigura cadenas de suministro, relocaliza manufacturas y eleva el listón tecnológico, los países que ganan no son necesariamente los más grandes, sino los que mejor conectan tres piezas: capital humano, instituciones confiables y estrategia industrial. En ese tablero, la República Dominicana ya cuenta con activos demostrables: una base empresarial extensa, un ecosistema exportador robusto, un régimen de zonas francas con escala y un marco de política pública que empieza a mirar más allá del corto plazo. La pregunta de fondo es si tendremos la disciplina de convertir esa ventaja coyuntural en una estructura productiva más sofisticada, con mayor valor agregado y, sobre todo, con inclusión.
La inclusión productiva no puede seguir tratándose como una nota al pie. En el país, las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) no son “el sector social” de la economía: son su columna vertebral. La evidencia oficial lo confirma: las MiPymes aportan alrededor de 32% del PIB y generan aproximadamente 61.6% del empleo nacional, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional MiPymes 2022–2023 levantada por el Banco Central y el MICM. En términos de política pública, esto implica algo sencillo pero contundente: cualquier estrategia de crecimiento que no ponga a las MiPymes en el centro está condenada a ser parcial, frágil y socialmente insostenible. Si el empleo y buena parte del ingreso de los hogares dependen de pequeñas unidades productivas, fortalecerlas es fortalecer la estabilidad del país. [cdn.bancen...ral.gov.do]
Ahora bien, fortalecer MiPymes no es repetir el libreto de siempre. No basta con programas de apoyo dispersos: hace falta un camino de productividad. Ese camino comienza por la formalización, pero no termina ahí. La formalización debe convertirse en pasaporte a financiamiento, a compras públicas, a certificaciones, a encadenamientos y a mercados externos. Y la buena noticia es que existe evidencia de que, cuando se reduce la fricción del Estado y se simplifican trámites, la formalidad crece. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo sobre la ventanilla única digital “Formalízate” halló impactos positivos en el número de microempresas que ingresan al sector formal, especialmente en sectores de alta informalidad como comercio y turismo, y además identificó efectos relevantes en la participación laboral femenina, con aumento de mujeres como emprendedoras autoempleadas tras la introducción del programa. El mensaje es claro: simplificar funciona cuando se hace en serio, y cuando se acompaña de incentivos y servicios que vuelven “valiosa” la formalidad. [publicatio...s.iadb.org]
Pero la formalización, por sí sola, no crea productividad si no se conecta con un mercado que demande calidad y cumplimiento. Ahí entra el valor de construir encadenamientos con sectores tractores: turismo, agroindustria, logística, manufactura y, de manera especial, zonas francas. Las zonas francas dominicanas constituyen una plataforma real, no retórica, para la inserción del país en cadenas globales. Los datos institucionales del Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE) reportan para 2025 200,231 empleos, 858 empresas operando y exportaciones del sector por US$8,604.6 millones. Ese ecosistema es, al mismo tiempo, un motor de empleo y una oportunidad para “subir de nivel” hacia manufactura avanzada, servicios intensivos en conocimiento y mayor contenido local. La tarea estratégica es que el éxito de las zonas francas no permanezca encapsulado, sino que derrame capacidades hacia proveedores nacionales, particularmente MiPymes, en áreas como empaques, mantenimiento industrial, metrología, software, logística especializada, servicios técnicos y cumplimiento normativo. [cnzfe.gob.do]
Esa conexión —MiPymes con exportación— se vuelve todavía más importante en un año en que el país registró desempeño récord en comercio exterior. Según datos divulgados por ProDominicana, en 2025 las exportaciones alcanzaron US$14,645.2 millones, un máximo histórico, con crecimiento interanual de 13.4%, lo que confirma que el aparato productivo dominicano puede expandir su presencia internacional aun en un contexto global complejo. Sin embargo, el verdadero valor de un récord exportador está en su composición y en su capacidad de sostenerse: exportar más debe ir acompañado de exportar mejor, con mayor diversificación, innovación y valor agregado. Para ello, el país necesita convertir su dinamismo exportador en una escuela permanente de estándares, trazabilidad y mejora de procesos que termine permeando a empresas medianas y pequeñas. [presidencia.gob.do]
En paralelo, la atracción de inversión extranjera directa (IED) ha alcanzado niveles que consolidan al país como un destino regional relevante. Estadísticas publicadas por el Banco Central y reseñadas oficialmente indican que la IED al cierre de 2025 fue de US$5,032.3 millones, un nuevo récord, y que en cinco años los flujos prácticamente se duplicaron. Estos números expresan confianza en la estabilidad macroeconómica, institucional y en el clima de negocios; pero el debate responsable debe ir más allá del monto: la política pública debe enfocarse en maximizar el impacto local de esa inversión. Eso significa exigir encadenamientos, promover transferencia tecnológica, formar capital humano, elevar estándares laborales y crear condiciones para que la inversión no sea solo ocupación de espacio industrial, sino creación de capacidades nacionales. [presidencia.gob.do]
Aquí es donde entra, con fuerza, la conversación sobre el futuro tecnológico. En un mundo donde los semiconductores se han convertido en el núcleo de la economía digital y de la competitividad global, la República Dominicana dio un paso relevante al declarar de alta prioridad nacional el desarrollo de esta industria. El Decreto 324-24 establece esa prioridad y ordena la formulación de la Estrategia Nacional de Fomento a la Industria de Semiconductores (ENFIS), con visión de apertura al mercado internacional, atracción de inversión y posicionamiento del país como destino estratégico para esta industria. No se trata de una apuesta simbólica: se trata de definir en qué segmentos de la cadena podemos competir —y hacerlo con realismo—, apalancando conectividad, ubicación, experiencia manufacturera y, sobre todo, disciplina de procesos. [presidencia.gob.do]
La clave, sin embargo, no será el decreto en sí, sino la ejecución: diseñar programas de formación técnica, alianzas con instituciones educativas, y rutas de certificación para que el país disponga de talento en electrónica, automatización, control de calidad, metrología, logística de precisión y cultura de cumplimiento. Si la estrategia de semiconductores se articula correctamente, puede convertirse en un “imán” de empleos de calidad y en un catalizador de innovación incremental para proveedores locales. Y ahí, nuevamente, las MiPymes deben estar presentes: no como espectadoras, sino como potenciales proveedoras de servicios y componentes complementarios, si se construye un sistema de incentivos, capacitación y estándares que las inserte en la cadena.
No existe transformación productiva sin reglas de mercado que premien al que hace las cosas bien. Por eso, combatir el comercio ilícito, la falsificación y la evasión no es un asunto secundario: es política industrial pura. La competitividad del productor formal se destruye cuando compite contra mercancías ilegales que no pagan impuestos, no cumplen estándares y no respetan al consumidor. En este terreno, el país ha dado señales relevantes de fortalecimiento institucional, particularmente en materia de propiedad intelectual, un elemento crítico para atraer manufactura avanzada y tecnologías sensibles. En 2024, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) retiró a la República Dominicana de su Lista de Vigilancia del Informe Especial 301, destacando avances en observancia, cooperación interinstitucional y acciones contra infracciones de propiedad intelectual. Esta mejora no solo es reputacional: eleva la confianza de inversionistas y fortalece el mensaje de que aquí se puede innovar bajo un marco más robusto de protección y cumplimiento. [diariolibre.com]
Finalmente, ningún esfuerzo productivo es estable si los hogares y las empresas viven bajo incertidumbre de costos esenciales, particularmente en energía y combustibles. La volatilidad internacional impacta logística, transporte, precios de alimentos y competitividad industrial. La respuesta responsable requiere coordinación interinstitucional y una visión dual: amortiguar choques en el corto plazo y reducir vulnerabilidad en el mediano plazo con eficiencia, planificación y diversificación energética. En economías abiertas, la estabilidad interna no se defiende con discursos, sino con políticas coherentes y previsibles, porque la inversión —nacional y extranjera— premia la certidumbre.
La República Dominicana, en síntesis, tiene ante sí una ventana para “poner a producir el país” con una ambición distinta: no solo producir más, sino producir con mayor sofisticación, mejores empleos y mayor inclusión. La base MiPyme —por su peso en empleo y PIB— debe ser el eje de esa estrategia. La plataforma exportadora y de zonas francas ofrece escala y acceso a cadenas globales, con cifras que respaldan su rol protagónico. La IED récord refuerza confianza, pero exige una política deliberada para convertir capital en capacidades. Y la apuesta por semiconductores, si se ejecuta con realismo y formación técnica, puede abrirle al país una puerta concreta hacia la economía del futuro. [cdn.bancen...ral.gov.do] [cnzfe.gob.do], [presidencia.gob.do] [presidencia.gob.do] [presidencia.gob.do]
El desafío, como siempre, será sostener la visión cuando pase el ruido de la coyuntura. Pero si algo nos enseña la evidencia es que cuando el Estado reduce barreras de formalización y mejora el acceso a información, el tejido productivo responde. Ahora toca dar el siguiente paso: conectar formalidad con productividad; productividad con encadenamientos; encadenamientos con tecnología; y tecnología con inclusión. Esa es la ruta para que el crecimiento no sea solo una cifra, sino un país funcionando mejor. [publicatio...s.iadb.org]
Luis Orlando Díaz Vólquez
11 de marzo de 2026
....