jueves, 28 de mayo de 2026

Economía dominicana registra crecimiento promedio de 4.0 % en enero-abril 2026

Economía dominicana registra crecimiento promedio de 4.0 % en enero-abril 2026

• En abril el IMAE registró una variación interanual de 3.8 %, por encima del 1.7 % exhibido en abril de 2025.
• Las actividades de mayor crecimiento en el primer cuatrimestre fueron minería (10.7 %), construcción (4.6 %), manufactura de zonas francas (3.7 %), manufactura local (3.6 %) y las actividades del sector servicios en su conjunto (4.4 %), destacándose servicios financieros (6.2 %) y hoteles, bares y restaurantes (5.9 %).

Las cifras preliminares del indicador mensual de actividad económica (IMAE) presentan un crecimiento promedio acumulado de 4.0 % durante los primeros cuatro meses de 2026, superior al 2.7 % del mismo período del año anterior. De manera particular, en abril el IMAE registró una variación interanual de 3.8 %, por encima del 1.7 % exhibido en abril de 2025. Es importante destacar que, este resultado ha sido en el marco de un contexto internacional caracterizado por una alta incertidumbre por las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, que han elevado los costos de transporte y los precios del petróleo, afectando la economía global y reduciendo las expectativas de crecimiento mundial.



El comportamiento exhibido por la economía durante el período enero-abril de 2026 obedece principalmente a la expansión interanual del valor agregado real del sector minería (10.7 %), construcción (4.6 %), manufactura de zonas francas (3.7 %), manufactura local (3.6 %), agropecuaria (2.7 %) y las actividades del sector servicios en su conjunto (4.4 %), destacándose entre estas últimas enseñanza (6.7 %), servicios financieros (6.2 %), hoteles, bares y restaurantes (5.9 %), salud (5.7 %), transporte y almacenamiento (4.9 %) y otras actividades de servicios de mercado (4.6 %).



El sector construcción mostró una variación interanual promedio de 4.6 % en enero-abril de 2026, no obstante la disminución de 1.8 % en el mes de abril del presente año. El desempeño de los primeros cuatro meses fue impulsado principalmente por el desarrollo de proyectos comerciales y turísticos de capital privado, así como por la continuación de obras residenciales que se encontraban en proceso. Cabe destacar que, el crédito al sector construcción registró un crecimiento interanual de 26.1 % al mes de abril de 2026.

En cuanto al desempeño de las demás actividades industriales durante el período enero-abril de 2026, la minería registró una variación interanual de 10.7 %, asociada a mayores volúmenes de extracción de oro y plata. La manufactura de zonas francas exhibió un crecimiento interanual de 3.7 %, resultado que se refleja en las exportaciones en US$ bajo este régimen, las cuales se incrementaron en 4.3 % respecto al mismo período del año anterior. De igual forma, la manufactura local creció 3.6 %, sustentada por el comportamiento de la elaboración de bebidas alcohólicas, la fabricación de productos minerales no metálicos y la producción de otras sustancias y productos químicos.

En relación al valor agregado de hoteles, bares y restaurantes, este exhibió una variación interanual de 5.9 %, lo que responde en gran medida a la gestión realizada por parte del Ministerio de Turismo con campañas promocionales dirigidas a mantener los mercados emisores de alta participación e incentivar la diversificación de la procedencia de visitantes. Como resultado, la llegada de pasajeros no residentes vía aérea por los distintos aeropuertos del país superó los 2.6 millones de turistas en enero-marzo 2026, destacándose el mes de marzo que se recibieron por primera vez más de 900 mil pasajeros vía aérea.

Asimismo, la actividad de intermediación financiera, seguros y actividades conexas experimentó un crecimiento interanual de 6.2 %, reflejando la expansión de 9.3 % del crédito dirigido al sector privado en moneda nacional y extranjera, equivalente a RD$216 mil millones adicionales con respecto a abril del año 2025.

Finalmente, es importante destacar que el Banco Central continúa monitoreando el desempeño de la economía dominicana en un entorno internacional complejo, donde predominan elevados niveles de incertidumbre producto de las tensiones geopolíticas. Este contexto ha dado lugar a un nuevo choque de oferta negativo, evidenciado en el encarecimiento de los precios internacionales del petróleo y sus derivados. Bajo estas circunstancias, la política monetaria, junto con las condiciones financieras internas, se mantiene enfocada en resguardar la estabilidad de precios, contribuyendo así a la preservación de condiciones macroeconómicas adecuadas.

Miércoles 27 de mayo de 2026

Lectura recomendada: "El camino hacia la formalización", de Eduardo Sanz Lovatón @SanzLovaton

Enfoque
El camino hacia la formalización

Durante años, el debate sobre el mercado laboral en América Latina ha girado en torno al desempleo. Sin embargo, en la República Dominicana hemos aprendido que el verdadero desafío no es la falta de trabajo, sino la calidad del trabajo que generamos. Hoy, más de la mitad de nuestra fuerza laboral se encuentra en condiciones de informalidad, una realidad que nos obliga a preguntarnos qué tipo de economía queremos construir.

Pero reducir este fenómeno a un simple problema económico sería un error. La informalidad es, en muchos casos, el reflejo de barreras estructurales, de limitaciones en el acceso a oportunidades y de una historia institucional que no siempre ha estado a la altura de las aspiraciones de nuestra gente. Y, al mismo tiempo, representa una oportunidad para transformar nuestra economía.

He tenido la oportunidad de recorrer el país durante años, de conversar con emprendedores, con pequeños comerciantes, con trabajadores que cada día se esfuerzan por salir adelante. Y hay algo que siempre me ha quedado claro: la mayoría de los dominicanos no quiere vivir en la informalidad. Quiere crecer, progresar y ser parte de un sistema que le brinde estabilidad y oportunidades. Muchas veces, lo que falta no es voluntad, sino condiciones.

Por eso debemos cambiar la forma en que hablamos de este tema. La informalidad no es un fenómeno único ni homogéneo. Existe una informalidad asociada a quienes, teniendo capacidad económica, deciden evadir las reglas; otra vinculada a quienes enfrentan costos, trámites y barreras que dificultan su entrada a la formalidad; y una tercera, la más extendida, que responde a condiciones de subsistencia, baja productividad y limitadas oportunidades. Entender estas diferencias es clave para diseñar soluciones efectivas.

Sin embargo, más importante que clasificar la informalidad es comprender cómo superarla. Y aquí debemos ser claros: la formalidad se promueve creando oportunidades. No se trata de imponer cargas, sino de construir un entorno donde formalizarse sea una decisión posible y atractiva.

En los últimos años hemos avanzado en esa dirección. El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes ha trabajado para simplificar procesos, reducir barreras y acercar el Estado a la gente. La Ventanilla Única de Formalización ha permitido reducir en más de un 80 % los tiempos de registro empresarial, haciendo posible formalizar una empresa en menos de 48 horas. Más de 54,000 empresas han dado ya ese paso reflejando confianza en que el sistema puede funcionar.

Estos avances son importantes, pero es apenas el inicio. La formalización requiere productividad, educación, financiamiento y, sobre todo, inclusión. Porque una economía donde millones operan al margen de la formalidad limita su propio potencial.

Ahora bien, hay un elemento que pocas veces se discute y que resulta fundamental: el clima emocional de una sociedad. Ninguna transformación profunda ocurre en un ambiente dominado por el pesimismo. Cuando el discurso público se llena de cinismo, cuando se instala la idea de que nada funciona, cuando dejamos de reconocer los avances, lo que hacemos es debilitar nuestra capacidad de cambio.

Debemos librar una batalla decidida contra ese pesimismo. Las sociedades que progresan son aquellas que saben reconocer lo que hacen bien, incluso cuando eso implica valorar acciones de actores con los que no siempre coincidimos. La República Dominicana ha cambiado, y ha cambiado mucho. Lo vemos en nuestras instituciones, en nuestros sectores productivos, en nuestra capacidad de atraer inversión y generar crecimiento incluso en contextos internacionales complejos.

Hemos sido capaces de transformar sectores completos de nuestra economía. El turismo, por ejemplo, es hoy uno de nuestros principales motores gracias a una visión compartida y sostenida en el tiempo. Lo mismo ocurrió con las zonas francas y con industrias como el cacao o el tabaco, que hoy compiten en los mercados internacionales.

La formalización debe ser el próximo gran proyecto nacional. Un proyecto que convoque al Estado, al sector empresarial, a la academia y a la sociedad en su conjunto. Que entienda que la inclusión productiva no es solo un objetivo social, sino una condición del crecimiento.

Este es un momento extraordinario para la República Dominicana. Hemos demostrado resiliencia frente a crisis globales, hemos consolidado un crecimiento económico sostenido y hemos fortalecido nuestra posición en la región. Pero el verdadero salto dependerá de nuestra capacidad para integrar a millones de dominicanos a una economía más productiva, más formal y más inclusiva.

No vamos a lograrlo únicamente con estudios, ni con discursos, ni con buenas intenciones. Lo lograremos cuando asumamos este desafío como una causa común. Cuando entendamos que la formalización no es un fin en sí mismo, sino un medio para construir un país más justo, más competitivo y más próspero.

Estoy convencido de que tenemos todo lo necesario para lograrlo. Tenemos talento, tenemos capacidad y, sobre todo, tenemos un pueblo que quiere avanzar. Lo que nos corresponde ahora es estar a la altura de ese anhelo. Construir las oportunidades, generar la confianza y ejercer el liderazgo que este momento exige.

Porque al final, de eso se trata: de creer en lo que somos capaces de hacer juntos./


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Armada Dominicana fortalece capacidades estratégicas con entrenamientos conjuntos con los Estados Unidos

Armada Dominicana fortalece capacidades estratégicas con entrenamientos conjuntos con los Estados Unidos

Peravia, R.D., 28 de mayo de 2026. – La Armada de República Dominicana clausuró el Entrenamiento Conjunto y Combinado (JCET, por sus siglas en inglés), junto al Curso Básico de Buceo clases 011-012 y el Curso de Cualificación de Fuerzas Especiales Navales (CCUFEN), durante una ceremonia celebrada en la Base Naval “Las Calderas”, consolidando importantes avances en la preparación táctica y operativa de sus unidades especializadas.

La actividad fue encabezada por el ministro de Defensa, el teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, acompañado por el vicealmirante Juan Bienvenido Crisóstomo Martínez, comandante general de la Armada, y la embajadora de los Estados Unidos en el país, Leah Francis Campos.
En la actividad estuvieron presentes miembros del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, así como el subcomandante e inspector general de la Armada de República Dominicana.
Durante sus palabras centrales, el vicealmirante Crisóstomo Martínez destacó que estos entrenamientos representan un componente estratégico fundamental para el fortalecimiento de la Armada Dominicana, al elevar la interoperabilidad, la cooperación internacional y la capacidad operativa de sus fuerzas especiales navales frente a los desafíos actuales en materia de seguridad y defensa marítima.
Asimismo, resaltó la importancia del respaldo y la cooperación de los Estados Unidos en el desarrollo de este tipo de entrenamientos especializados, los cuales permiten el intercambio de conocimientos, doctrinas y experiencias operacionales que contribuyen significativamente al fortalecimiento de las capacidades tácticas y estratégicas de las Fuerzas Armadas dominicanas.
La ceremonia incluyó una demostración operativa de las capacidades adquiridas por los participantes, en la que intervinieron miembros de la Armada Dominicana y efectivos del equipo Alfa ODA 735 de los Boinas Verdes del U.S. Army, evidenciando el alto nivel de preparación táctica alcanzado durante las jornadas de entrenamiento conjunto.
El capitán Raymond Wrigth valoró la integración y el intercambio de conocimientos entre ambas fuerzas, resaltando el compromiso, disciplina y desempeño demostrado por los participantes durante el desarrollo de las operaciones conjuntas y combinadas.

La Armada Dominicana destacó que el desarrollo de operaciones conjuntas constituye un elemento esencial para fortalecer la capacidad de respuesta ante amenazas transnacionales, operaciones de rescate, lucha contra actividades ilícitas en los espacios marítimos y protección de infraestructuras estratégicas, permitiendo además consolidar mecanismos de coordinación e interoperabilidad con fuerzas aliadas.

El Curso Básico de Buceo estuvo orientado a capacitar al personal militar en técnicas de inmersión, operaciones subacuáticas, rescate y seguridad marítima, fortaleciendo sus competencias para la ejecución de misiones navales especializadas.
Mientras que el Curso de Cualificación de Fuerzas Especiales Navales (CCUFEN) estuvo enfocado en desarrollar capacidades tácticas avanzadas, operaciones anfibias y destrezas de combate especial para el cumplimiento de misiones de alto nivel estratégico.

La Armada Dominicana reafirmó que estas iniciativas forman parte de su proceso permanente de modernización y fortalecimiento institucional, orientado a mantener fuerzas altamente entrenadas, preparadas y capaces de responder eficientemente en la defensa de la soberanía nacional y la protección de los espacios marítimos de la República Dominicana.

Durante el acto fueron entregados certificados y reconocimientos a los participantes que culminaron satisfactoriamente los programas de formación, orientados al fortalecimiento de las capacidades tácticas, marítimas y operacionales de la institución naval.