sábado, 16 de mayo de 2026

Washington y la apuesta por nuestras Mipymes

Washington y la apuesta por nuestras Mipymes

El ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, encabezó en Washington D.C. una agenda estratégica con The Trust for the Americas, la embajadora Mayerlyn Cordero Díaz y representantes comerciales estadounidenses para impulsar cooperación en innovación e inteligencia artificial orientada al fortalecimiento de las Mipymes dominicanas, tal como lo consignó en su publicación @sanzlovaton.

La presencia del ministro Sanz Lovatón en la capital estadounidense no es un gesto simbólico: es la expresión de una política pública que busca promover al país desde las funciones del cargo, articulando diplomacia económica con acciones concretas para que la micro, pequeña y mediana empresa deje de ser espectadora y pase a ser protagonista en el comercio hemisférico. En ese marco, la conversación con Daniel Watson, representante de comercio adjunto para el hemisferio occidental, confirma que los Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, están dispuestos a dialogar sobre reglas, capacidades y oportunidades compartidas.

La inteligencia artificial y la digitalización ofrecen ventajas competitivas reales: optimización de procesos, acceso a nuevos mercados y mayor productividad. Pero la tecnología por sí sola no transforma; lo hacen las políticas que la acompañan. Necesitamos programas de transferencia de capacidades, financiamiento accesible, formación técnica y asistencia para la adopción responsable de herramientas digitales, con especial énfasis en la inclusión de las empresas más vulnerables y en la protección de la soberanía digital nacional.

Si queremos que la cooperación internacional rinda frutos, debe orientarse a construir ecosistemas: incubadoras sectoriales, fondos de co-inversión público-privada, incentivos temporales para innovación y marcos regulatorios que faciliten la interoperabilidad sin sacrificar estándares sociales y laborales. La diplomacia comercial debe traducirse en cadenas de valor integradas, certificaciones que abran puertas y programas de mentoría que conecten emprendimientos locales con mercados regionales y globales.

La verdadera prueba de estas gestiones será la capacidad del gobierno y del sector privado para convertir acuerdos en proyectos palpables que lleguen al taller, al comercio del barrio y al emprendimiento emergente. Promover al país desde la función pública implica no solo vender una imagen, sino garantizar que las políticas públicas y la cooperación internacional se traduzcan en oportunidades reales y sostenibles para las Mipymes.

Si la visita del ministro Eduardo Sanz Lovatón sirve para acelerar esa traducción —de la mesa de diálogo a la inversión, de la intención a la capacitación, de la tecnología a la inclusión— habremos dado un paso decisivo hacia una economía más competitiva y más justa.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
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Yayo @SanzLovaton Seguimos en Washington D.C, donde sostuvimos un importante encuentro con algunos representantes de The Trust for the Americas y la embajadora Mayerlyn Cordero Díaz, para conversar sobre iniciativas de cooperación, innovación e inteligencia artificial orientadas al fortalecimiento de nuestras Mipymes. ¡Vamos! 
https://x.com/SanzLovaton/status/2055376493530775902?s=20
Durante nuestra agenda en Washington, estuvimos reunidos con Daniel Watson, representante de comercio adjunto para el hemisferio occidental, en seguimiento a los temas comunes para ambas naciones. Los Estados Unidos son nuestro principal socio comercial. Seguimos.
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¡En Washington D.C. con una agenda clara por nuestras Mipymes! 🇩🇴🤝🇺🇸 El ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón (@SanzLovaton), se reunió con The Trust for the Americas, la embajadora Mayerlyn Cordero Díaz y el representante Daniel Watson para impulsar cooperación en innovación e inteligencia artificial que fortalezca a las micro, pequeñas y medianas empresas dominicanas. 💡🧠📈 Es hora de convertir la diplomacia en oportunidades reales para el taller, la tienda y el emprendimiento local. ¡Vamos! 🚀🛠️

#Mipymes #Innovación #InteligenciaArtificial #Comercio #RD #DiplomaciaEconómica #Washington #DesarrolloEmpresarial

El vacío estratégico


El vacío estratégico
La visita de Donald Trump a Pekín expone más que gestos protocolares: revela la ausencia de una estrategia estadounidense coherente frente a la China que ya no puede ser interpretada con categorías del pasado. 

La narrativa dominante en Occidente —la de una China que debe ser contenida, aislada o moralmente reprochada— ha envejecido sin autocrítica. Durante dos décadas Kishore Mahbubani ha insistido en que ese marco es insuficiente: no se trata solo de poderío militar o de rivalidad tecnológica, sino de una transformación civilizatoria y geopolítica que exige comprensión, no solo reacción. La visita de Trump a Pekín, más que un hito diplomático, funciona como un espejo: lo que vemos reflejado es la improvisación de una potencia que no ha definido con claridad sus fines ni los medios para alcanzarlos.

La política exterior no puede reducirse a tácticas episódicas ni a gestos simbólicos que buscan réditos inmediatos. Cuando la estrategia se sustituye por la táctica, el adversario —en este caso una China que combina ambición económica, paciencia estratégica y una narrativa propia— aprovecha la ventana para consolidar posiciones. El problema no es únicamente que Washington carezca de un plan; es que la conversación pública y académica en Occidente sigue anclada en supuestos que Mahbubani ha señalado como obsoletos: que la modernización china necesariamente seguirá un camino liberal occidental, o que la competencia inevitablemente desembocará en confrontación abierta.

Aceptar la complejidad no es capitular. Es, por el contrario, la condición mínima para diseñar políticas que protejan intereses sin sacrificar la estabilidad global. Eso exige reconocer que la rivalidad con China tendrá dimensiones económicas, tecnológicas, ideológicas y culturales, y que cada una requiere instrumentos distintos: alianzas renovadas, inversión en resiliencia económica, diplomacia de largo aliento y una narrativa propia que no se limite a repetir consignas del pasado.

Si la visita de Trump sirve para algo, que sea para obligarnos a preguntarnos con honestidad qué queremos lograr y por qué. La ausencia de una estrategia coherente no se corrige con declaraciones grandilocuentes ni con sanciones puntuales; se corrige con pensamiento estratégico sostenido, con instituciones capaces de planificar a largo plazo y con la humildad de entender que el mundo multipolar exige imaginación política.

> “La visita no es un triunfo; es la confesión de una estrategia que no existe.”

Luis Orlando Díaz Vólquez  
#GuasábaraEditor

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For two decades, Kishore Mahbubani has argued that the West fundamentally misunderstands the rise of China and its challenge to American supremacy. Once a top Singaporean diplomat, he then turned to academia, specializing in governance and public policy.

In this weekend's interview, the East Asia specialist tells Mishal Husain that Donald Trump’s Beijing visit demonstrates how Washington lacks a coherent long-term strategy on China. Read more: https://bloom.bg/4uPjWHI
📷️: Getty Images

Durante dos décadas, Kishore Mahbubani ha sostenido que Occidente malinterpreta profundamente el ascenso de China y su desafío a la supremacía estadounidense. Tras ser un destacado diplomático singapurense, se dedicó a la docencia, especializándose en gobernanza y políticas públicas. En la entrevista de este fin de semana, el especialista en Asia Oriental explica a Mishal Husain que la visita de Donald Trump a Pekín demuestra la falta de una estrategia coherente a largo plazo por parte de Washington respecto a China. Leer más: https://bloom.bg/4uPjWHI 📷️: Getty Images

El ring y la República: cuando la furia no es virtud

Editorial
El ring y la República: cuando la furia no es virtud

Que un presidente se pare en un cuadrilátero retórico no lo convierte en luchador; lo desnuda. La política contemporánea confunde espectáculo con coraje, y en ese intercambio pierde la dignidad que exige la convivencia pública.

La comparación entre la presidencia y el mundo del combate profesional no es mera metáfora: ambos exigen reglas, respeto por el adversario y una ética mínima que sostenga la legitimidad del vencedor. Los peleadores del UFC, pese a la violencia reglada de su oficio, se rigen por códigos de honor —disciplina, respeto por el oponente, aceptación de la derrota— que la política populista ha venido erosionando. Cuando un jefe de Estado actúa como promotor de su propia furia, celebrando la humillación y la descalificación permanente, lo que se rompe no es solo la decencia personal sino la confianza pública.

El espectáculo tiene su lugar; la política, ninguno. La teatralidad puede movilizar masas, pero no construye instituciones. Un presidente que busca la aprobación mediante la provocación constante demuestra que prefiere la victoria efímera del aplauso a la paciencia del gobierno responsable. En el octágono, la victoria se mide en rounds y en reglas claras; en la vida pública, en cambio, la victoria duradera se mide en instituciones que sobreviven al mandato y en la capacidad de gobernar con legitimidad moral.

Hay una diferencia esencial entre la agresividad técnica y la agresión performativa. La primera es trabajo: entrenamiento, estrategia, control. La segunda es espectáculo: insulto, desdén, espectáculo de masas. Cuando la Casa del Poder se convierte en un ring mediático, los ciudadanos pierden árbitros imparciales y ganan un circo donde la verdad queda a merced del más ruidoso. Eso erosiona la deliberación, polariza la sociedad y normaliza la descalificación como método de gobierno.

No se trata de pedir blandura ni de negar la firmeza necesaria para liderar. Se trata de exigir coherencia entre medios y fines: la firmeza que protege derechos y la firmeza que respeta adversarios son virtudes distintas. La política que imita la brutalidad del combate sin asumir sus reglas pierde la autoridad moral para reclamar obediencia y respeto. Y cuando la autoridad moral se disuelve, la democracia se vuelve vulnerable a la violencia real, no reglada.

El desafío es recuperar la idea de que el poder público exige temple, no temperamento; responsabilidad, no revancha. Los ciudadanos merecen líderes que sepan contenerse, que acepten límites y que entiendan que la grandeza no se demuestra humillando al otro sino construyendo instituciones que lo trasciendan. Si la presidencia se mide por la capacidad de resistir la tentación del espectáculo, entonces la pregunta que planteó el ring es pertinente y urgente: ¿quién puede, con la cara seria, sostener que este presidente cumple con los estándares que los luchadores del UFC respetan entre sí?

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor 
ooooo
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Who can argue with a straight face that this president lives up to the standards the UFC demands of its fighters, let alone the qualities the fighters respect in each other? https://econ.st/4ddtmqx

El precio del progreso: centros de datos y el costo oculto de la IA

El precio del progreso: centros de datos y el costo oculto de la IA

Un estudio en Virginia muestra que las casas cercanas a centros de datos se venden por más, pero los vecinos pagan con ruido, líneas eléctricas y facturas que suben; el valor monetario no compensa la pérdida de calidad de vida.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez 

La expansión de la inteligencia artificial ha puesto en primer plano una infraestructura que antes era invisible: los centros de datos. A simple vista, su llegada parece una bendición para el mercado inmobiliario: terrenos valorizados, inversiones y promesas de empleo. Sin embargo, detrás de esos números hay una realidad menos amable que no aparece en los listados de venta.

Los residentes que conviven con estas instalaciones describen una vida marcada por zumbidos constantes, generadores nocturnos y la presencia imponente de torres y líneas de alta tensión. Esos elementos transforman barrios y campos en paisajes industriales, erosionando la tranquilidad y, en muchos casos, la salud y el disfrute del hogar. El incremento en el precio de venta no siempre refleja la experiencia cotidiana de quienes viven allí.

Además, la demanda energética que exige la IA obliga a reforzar redes y a negociar servidumbres que atraviesan propiedades privadas. Las empresas aseguran que aportan beneficios fiscales y empleo, pero las externalidades —ruido, impacto visual, presión sobre servicios públicos y posibles aumentos en las tarifas— recaen sobre comunidades enteras. El debate se reduce con demasiada frecuencia a cifras de inversión, cuando debería centrarse en quién asume los costos reales.

Si la sociedad acepta que el progreso tecnológico sea sinónimo de sacrificio local, estamos normalizando una transferencia de cargas desde corporaciones hacia hogares. La planificación urbana y las políticas públicas deben exigir compensaciones reales: límites de ruido, corredores eléctricos menos invasivos, tarifas reguladas y mecanismos de participación comunitaria vinculantes antes de aprobar nuevos proyectos.

La inteligencia artificial puede y debe impulsar prosperidad, pero no a costa de la calidad de vida de quienes habitan los territorios donde se instala. Valorar una vivienda es más que sumar ceros en una transacción; es reconocer que el bienestar cotidiano también tiene precio y que ese precio no puede ser pagado solo por los vecinos.

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor 
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 A Virginia study found homes near data centers sold for more—but residents say noise, power lines and rising bills are the real cost of the AI boom. https://www.newsweek.com/how-data-centers-are-set-to-impact-the-value-of-your-home-11939599?utmterm=Autofeed&utmmedium=Social&utm_source=WhatsApp#Echobox=1778930268