
Pedro Urrutia defendió la necesidad de adaptar los anticipos a la capacidad real de pago de las empresas, argumentando que mayores niveles de ventas no necesariamente implican mayores ganancias.
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Pedro Urrutia defendió la necesidad de adaptar los anticipos a la capacidad real de pago de las empresas, argumentando que mayores niveles de ventas no necesariamente implican mayores ganancias.Guillermo Burgos
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Pedro Urrutia, director general de Impuestos Internos (DGII), durante su participación en la conferencia “Visión Estratégica del Comercio desde la DGII: Competitividad y Futuro”, organizada por la Organización Nacional de Empresas Comerciales (ONEC).Guillermo Burgos
Director de la DGII admite es "dificil y casi imposible" cumplir con el sistema tributario
Indicó que los contribuyentes tiene que enfrentarse con más de 150 requerimientos para estar al día
Alexis Alvarez | 19.05.2026 | 11:59
El director general de Impuestos Internos (DGII), Pedro Urrutia, reconoció este martes que el sistema tributario dominicano presenta niveles de complejidad que dificultan el cumplimiento fiscal para empresas y emprendedores. Afirmó que en el país existe un esquema “difícil, casi imposible de cumplir”.
Urrutia explicó que la DGII retomará el denominado “scoring tributario”, un mecanismo de evaluación del nivel de cumplimiento de los contribuyentes. Este sistema busca reflejar el comportamiento fiscal de empresas y personas, además de servir de referencia para auditores, asesores y terceros vinculados a las operaciones empresariales.
“Yo siempre he vivido criticando que tenemos un sistema fiscal de cumplimiento difícil, casi imposible de cumplir”, manifestó Urrutia durante la conferencia “Visión Estratégica del Comercio desde la DGII: Competitividad y Futuro”, organizada por la Organización Nacional de Empresas Comerciales (ONEC), en un desayuno conversatorio en el que se discutieron temas vinculados a la formalización, la equidad tributaria y la competitividad del comercio.
El funcionario explicó que los contribuyentes dominicanos deben cumplir entre 150 y 200 requerimientos fiscales para mantenerse al día con las normas, situación que calificó como “casi imposible” para todos los actores del sistema tributario.
En ese sentido, Urrutia sostuvo que muchos pequeños negocios no cuentan con acceso suficiente a herramientas tecnológicas ni con recursos para contratar asesores especializados, lo que dificulta aún más el cumplimiento tributario.
Indicó, además, que numerosos emprendedores deben dedicar tiempo y dinero a procesos fiscales en lugar de concentrarse en desarrollar sus actividades económicas.
“No todo pequeño comerciante tiene acceso fácil a la tecnología ni dispone del tiempo necesario. Y aun quienes sí tienen acceso enfrentan dificultades para cumplir con los 150 y 200 requerimientos”, expresó Urrutia.
El titular de la DGII también afirmó que uno de sus objetivos es encaminar la institución hacia una mayor eficiencia administrativa y crear condiciones para que futuros gobiernos mantengan un sistema más organizado.
En ese contexto, reiteró que el modelo actual exige una cantidad excesiva de requerimientos fiscales. Explicó que, en encuentros recientes con autoridades tributarias de otros países, se discutió la elevada cantidad de obligaciones que enfrentan los contribuyentes dominicanos.
Durante el conversatorio, representantes del sector comercial intercambiaron opiniones con la DGII sobre los retos de la formalización, el cumplimiento fiscal y la necesidad de simplificar los procesos tributarios para fortalecer la competitividad empresarial en República Dominicana.
https://elnacional.com.do/economia/director-dgii-admite-dificil-imposible-cumplir-sistema-tributario_571327.html
AIRD resalta crecimiento económico y atribuye avances a la planificación del Gobierno
Julio Virgilio Brache afirma que el primer trimestre muestra un desempeño “sólido como nunca antes” en los últimos 12 meses, con alzas de doble dígito en recaudaciones, récords en turismo y exportaciones, y una aclaración clave sobre el recargo en fletes: “es un surcharge solamente por el combustible”.
Santo Domingo, RD, 28 de abril de 2028. – El presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), Julio Virgilio Brache, ponderó la planificación económica del Gobierno al destacar que el país exhibe un dinamismo “sólido como nunca antes” durante el primer trimestre del año, aun en un entorno internacional complejo. “El resultado es que ha habido un crecimiento en el país en este primer trimestre sólido como nunca antes en los últimos 12 meses”, expresó, al subrayar que el desempeño observado en marzo supera el comportamiento registrado en el año previo: “el crecimiento que hubo en marzo no lo ha habido en los últimos 12 meses anteriores”.
Brache sostuvo que esa tendencia se refleja en indicadores fiscales concretos. “Eso se comprueba también por las recaudaciones del Estado”, afirmó, al indicar que la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) ha mostrado un incremento de doble dígito. “La Dirección General de Impuesto Interno ha recaudado doble dígito en este primer trimestre, más de un 10%. Al igual ha pasado con el ITBIS”, declaró, al señalar que estos resultados constituyen evidencia del ritmo de la actividad económica.
El presidente de la AIRD añadió que el crecimiento no se limita a la dimensión tributaria, sino que se apoya en otros sectores estratégicos. “Vemos el tema del mismo turismo, como está; ha habido un récord de turismo, ha habido también un récord en las exportaciones”, dijo, al considerar que el desempeño general confirma una trayectoria favorable: “la economía va en un progreso ascendente”.
En su valoración, los resultados responden a una conducción planificada de las políticas públicas frente a riesgos externos. “Todo eso es debido a una planificación. Si no hay planificación en este entorno de guerra que tenemos a nivel mundial, no se hubiera logrado este crecimiento que tenemos hoy en día”, sostuvo, enfatizando la importancia de sostener previsibilidad y coordinación para proteger la estabilidad interna y el clima de inversión.
Respecto a la situación de los fletes y los recargos en la logística marítima, Brache informó que se ha producido una aclaración relevante tras conversaciones con navieros. “Precisamente ahora mismo… hemos tenido una conversación con un naviero y ellos me han aclarado que lo que están aplicando es un surcharge, cargos adicionales al precio base, por el costo del bunker”, explicó. En ese sentido, indicó que el recargo no está asociado a la guerra: “ya no se está aplicando el surcharge de la guerra, sino un surcharge solamente por el combustible”, lo que consideró un avance para reducir incertidumbre en la cadena de suministro: “hemos logrado un paso de avance en ese sentido”.
La AIRD reiteró que continuará dando seguimiento a los factores que inciden en la competitividad del aparato productivo nacional, incluyendo costos logísticos y condiciones del entorno internacional, al tiempo que resaltó la importancia de preservar un marco de estabilidad y planificación para sostener la senda de crecimiento.
📈 Cuando los números hablan, hay que escuchar. La AIRD afirma que el 1er trimestre fue “sólido como nunca antes” y que DGII e ITBIS crecieron a doble dígito (+10%). Tras ponderar la planificación económica del gobierno del presidente @luisabinader, y su vocación de diálogo y… pic.twitter.com/868GWplOAS
— Orlando Díaz, Luis (@LuisOrlandoDia1) April 28, 2026
Opinión
Cuando los números hablan: industria, recaudaciones y la importancia de planificar en tiempos inciertos
Las declaraciones de Julio Virgilio Brache (AIRD) vuelven a poner el foco en lo medible —recaudaciones al alza, dinamismo sectorial y mayor claridad en fletes—, mientras el Estado insiste en un enfoque de metas 2024–2028 y en un “Gran Acuerdo Nacional” para amortiguar choques externos.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GusábaraEditor
Hay momentos en que el debate público se llena de ruido y la incertidumbre termina imponiéndose, no por ausencia de datos, sino por falta de una narrativa capaz de ordenarlos. En esos escenarios, el país necesita volver a lo esencial: resultados verificables, señales macroeconómicas consistentes y decisiones que reduzcan la ansiedad colectiva. Por eso resultan especialmente relevantes las declaraciones de Julio Virgilio Brache, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), cuando subraya que “ha habido un crecimiento en el país en este primer trimestre, sólido como nunca antes en los últimos 12 meses”, y que esa tendencia “se comprueba también con las recaudaciones del Estado”. En un contexto internacional marcado por tensiones, costos logísticos volátiles y expectativas frágiles, el mérito de los datos no es solo su frialdad; es su capacidad para desmentir percepciones extremas.
El primer ángulo de lectura es fiscal, porque la recaudación suele ser un termómetro de actividad: cuando la economía se mueve, la caja tributaria lo siente. Brache afirma que ese empuje se refleja en un crecimiento de “más del 10 %” en las recaudaciones de la Dirección General de Impuestos Internos, y acompaña el señalamiento con la idea de que el desempeño del trimestre rompe con la inercia del año previo. Lo importante aquí no es convertir el dato en consigna, sino entender su implicación: una recaudación que crece con vigor amplía el margen de maniobra del Estado para sostener servicios, inversión pública e instrumentos de protección social cuando el entorno externo se pone más caro e impredecible. Y en economía abierta, “margen” es sinónimo de resiliencia: la diferencia entre amortiguar un golpe o trasladarlo sin filtros al consumidor.
El segundo ángulo es sectorial. Brache insiste en que el crecimiento no se sostiene con una sola variable, y por eso apunta a motores que, en el imaginario económico dominicano, funcionan como pruebas visibles de desempeño: turismo y exportaciones. En la cobertura reciente de sus declaraciones se resalta que el sector turístico “ha demostrado ir en crecimiento” y se enmarca su lectura en un primer trimestre de desempeño favorable. Cuando esos frentes se comportan bien, el efecto se multiplica: entra divisa, se fortalecen encadenamientos, y la formalidad encuentra terreno más fértil. Sin embargo, la lección más importante no es el aplauso coyuntural, sino la disciplina estratégica: si el turismo y las exportaciones son pilares, entonces la competitividad —infraestructura, facilitación, capital humano y seguridad jurídica— no puede tratarse como un tema “para después”, porque en tiempos inciertos “después” llega con factura.
El tercer ángulo —quizá el más político en el sentido serio de la palabra— es la planificación. Brache lo dice sin rodeos: la economía “va en un proceso ascendente y todo eso es debido a una planificación”, y añade que “sin una planificación, en este entorno de guerra, no se hubiese logrado este crecimiento”. Aquí conviene una pausa: planificar no es redactar documentos; es anticipar shocks, coordinar instituciones, cuidar expectativas, evitar improvisaciones costosas y mantener un hilo conductor entre lo fiscal, lo monetario, lo productivo y lo social. Eso exige algo que a menudo subestimamos: continuidad, monitoreo y capacidad de ejecución. No basta con prometer “metas”; hay que seguirlas, medirlas y corregir con rapidez cuando la realidad cambia.
En ese punto, la planificación deja de ser un concepto abstracto y se conecta con una hoja de ruta concreta. El gobierno del presidente Luis Abinader ha insistido en priorizar metas para el período 2024–2028 con mecanismos de seguimiento, incluyendo un esquema de monitoreo tipo “Delivery Units” y objetivos vinculados a consolidación de clase media, reducción de pobreza, aumento de empleo formal, impulso a exportaciones e inversión, y metas ambiciosas en turismo. Dicho de forma simple: si el país aspira a resistir choques externos sin sacrificar bienestar interno, necesita metas claras y un sistema que las persiga sin excusas. El valor de ese enfoque no es que prometa perfección; es que reduce la improvisación, que suele ser el impuesto más caro en coyunturas globales volátiles.
Y precisamente ahí entra un tema que suele pasar desapercibido hasta que golpea el bolsillo: los fletes. La logística internacional es, para una economía abierta, una arteria. Si esa arteria se congestiona o encarece sin explicación, el costo termina trasladándose —al productor, al comerciante y, finalmente, al consumidor— con impactos directos en precios y abastecimiento. En este debate, la transparencia importa tanto como el precio. Brache destaca que, tras conversaciones con navieros, se logró una aclaración relevante sobre los recargos: el “surcharge” responde al costo del combustible marítimo (bunker) y no a un recargo asociado a la guerra. Esa precisión, que parece técnica, tiene una implicación política y económica enorme: delimitar la causa reduce la especulación, mejora la previsibilidad y fortalece la capacidad de negociación y planificación de inventarios. En términos simples: cuando el recargo está explicado por combustible, se discute con datos; cuando se diluye en “la guerra”, se abre la puerta a la arbitrariedad.
Ahora bien, si el mundo se está moviendo en un tablero inestable, el país necesita, además de planificación, un mecanismo de conversación nacional que produzca certezas y evite respuestas fragmentadas. En ese contexto se coloca la convocatoria del presidente Luis Abinader a un “Gran Acuerdo Nacional” para consensuar medidas orientadas a mitigar el impacto de la crisis global sobre las familias y sostener expectativas de crecimiento, mediante consultas con sectores productivos, políticos y sociales. Más allá del titular, lo relevante es el enfoque: no se trata de “hablar por hablar”, sino de socializar medidas, escuchar propuestas y construir un marco de corresponsabilidad donde el Estado, el sector productivo y la sociedad alineen expectativas. En tiempos de shock, la peor política pública es la que llega tarde; y la peor comunicación es la que deja espacio para el pánico.
Por supuesto, una columna de opinión no puede quedarse en la complacencia. La pregunta de fondo es: ¿cómo convertimos señales positivas en estabilidad duradera? La respuesta pasa por coherencia y por ejecución. Si la recaudación crece, conviene traducir parte de esa fortaleza en servicios públicos más eficientes, inversión logística y un entorno regulatorio que favorezca la formalidad. Si turismo y exportaciones sostienen dinamismo, conviene blindar esos sectores con productividad, facilitación comercial y talento. Y si el recargo de fletes se explica por bunker, conviene fortalecer observatorios de costos logísticos y mecanismos de vigilancia competitiva para anticipar presiones inflacionarias antes de que se trasladen sin filtro a la canasta familiar. En un país donde la conversación pública suele polarizarse entre “todo está bien” y “todo está mal”, lo responsable es sostener matices: reconocer avances, identificar riesgos y exigir consistencia.
Si algo dejan claro las palabras de Brache —y los movimientos institucionales hacia metas verificables y acuerdos amplios— es que la economía no se defiende con consignas, sino con resultados, coordinación y transparencia. Cuando los números hablan, el país debe escuchar; y cuando la incertidumbre sube, el Estado, el sector productivo y la sociedad deben aferrarse a lo que reduce el riesgo: planificación, evidencia y diálogo que produzca certezas.
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Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.
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| Magín Díaz detalla por qué la República Dominicana necesita más ingresos y analiza los puntos críticos del fallido proyecto que se presentó el pasado año |
OPINIÓN
Reforma fiscal, ¿va o no? Magín Díaz responde
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
La pregunta “¿va o no?” vuelve cada vez que el país exige más servicios públicos, pero el debate suele empezar por el impuesto y no por el pacto. En su entrevista con elCaribe y CDN, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, coloca el tema en el punto correcto: un diagnóstico persistente y un costo creciente por la postergación.
Díaz recuerda que la República Dominicana arrastra un déficit fiscal estructural cercano al 3% del PIB desde hace unos 20 años, independientemente de quién gobierne. Ese faltante se cubre con deuda, año tras año, y por eso —advierte— cada período sin reforma empuja la cuenta hacia adelante: la deuda pública crece en promedio unos US$5,000 millones anuales. No es una alarma apocalíptica; es la aritmética de un Estado que gasta más de lo que recauda.
El ministro también asume una verdad política: los intentos amplios de reforma de 2021 y 2024 fracasaron, y el “timing” de una nueva ofensiva lo decide el presidente, no el equipo técnico. Esa prudencia puede ser virtud si se usa para construir consenso; pero se vuelve riesgo si se convierte en excusa para la inacción.
Porque margen hay. Díaz sostiene que el país no enfrenta un riesgo de crisis fiscal inmediata en el corto plazo, lo cual abre una ventana para escoger el momento y el alcance de los cambios sin la presión de una emergencia. Justamente por eso, la pregunta responsable no es “¿cuánto duele?”, sino “¿qué ganamos y cómo lo garantizamos?”.
El trasfondo se entiende mejor con una cifra comparativa: en 2023, la presión tributaria dominicana fue 14.3% del PIB, frente a un promedio regional de 21.6%, según el compendio regional basado en Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe 2025. Recaudar menos no es, por sí mismo, virtud: depende de qué servicios se prometen, qué desigualdades se corrigen y qué inversiones se requieren.
Pero el obstáculo principal no está en Excel: está en la calle. Díaz señala que la clase media, hoy entre 60% y 70% de la población, es el terreno donde se gana o se pierde cualquier reforma. No alcanza con tocar solo al 1% más rico para recaudar lo necesario; y tocar a la mayoría sin un retorno visible genera resistencia. El propio ministro encuadra el fenómeno en un patrón regional de alta conflictividad: desde 2020, la mayoría de reformas tributarias intentadas en América Latina ha naufragado.
La lección es clara: sin confianza, no hay reforma posible. Díaz lo dice sin rodeos: la ciudadanía debe creer que un ajuste marginal se traducirá en mejores servicios —energía más estable, agua, infraestructura— o el rechazo se impone. Ese es el corazón del debate dominicano: no se trata solo de recaudar, sino de demostrar capacidad de ejecución y honestidad en el uso del dinero.
A la vez, conviene aprender del proyecto fallido del año anterior. Díaz coincide en que el objetivo de recaudar entre 1% y 1.5% del PIB era razonable, pero critica un diseño con puntos “agresivos” o difíciles de aplicar: generalizar el ITBIS al 18%, gravar intereses con 27% y subir selectivos a alcoholes y combustibles. Cuando una reforma parece una lista de castigos, pierde la batalla de la percepción antes de entrar al Congreso.
El ITBIS resume el dilema entre técnica y política. La DGII define el ITBIS como un impuesto tipo IVA, con tasa general de 18%, y documenta un amplio universo de bienes y servicios exentos, incluidos salud, educación y servicios públicos básicos. Díaz reconoce que ampliar la base en este momento “no es políticamente viable” y que asuntos como colegios o clínicas exigen gradualidad y sensibilidad.
Entonces, ¿va o no? Sí, pero solo si se presenta como pacto y no como sorpresa. Eso exige, mínimo, tres anclas: (1) un plan de gasto con metas e indicadores, coherente con la planificación fiscal de mediano plazo que el Estado recoge en su Marco Fiscal de Mediano Plazo; (2) revisar exenciones y gastos tributarios para repartir mejor la carga y mejorar eficiencia; y (3) una ruta gradual que proteja vulnerables y hable con franqueza a la clase media.
Además, la discusión debe incluir mecanismos de seguimiento: reportes de ejecución, evaluación de metas y reglas para que el endeudamiento financie inversión y no gasto corriente. Ese enfoque se alinea con la sostenibilidad y los riesgos fiscales que el Estado aborda en su Marco Fiscal de Mediano Plazo.
La reforma fiscal no debe venderse como un sacrificio moral, sino como una inversión verificable: más ingresos a cambio de resultados medibles. Magín Díaz aporta el diagnóstico y, sobre todo, la advertencia: el país puede elegir el momento, pero no puede evitar el costo de seguir esperando.
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Martín Polanco | 4 diciembre, 2025 6 minutos de lectura
El IVA a los colegios y a las clínicas, el abordaje
El Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) afirmó que en el Gobierno solo se recauda el 34% de lo que debe pagarse por el Impuesto sobre Transferencia de Bienes Industrializados y Servicios (ITBIS) y que el país cerrará este año con una reducción en la recaudación que podría acercarse a los 1,800 millones de dólares, por lo que entiende que una reforma fiscal es imprescindible para eficientizar el Estado.
César Dargam, vicepresidente ejecutivo del Conep, sostuvo que la postergación constante del debate está agravando el problema.
“De cada peso que se debería recaudar por el ITBIS, solo se logran captar 34 centavos”, afirmó el dirigente empresarial.
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Añadió que: “Hace apenas algunos años esas pérdidas eran muy inferiores; entonces, cuando decimos que es un tema de largo plazo o vamos a dejarlo, lo que ocurre es que ese hoyo se va haciendo más grande”.
El eje central del reclamo del Conep es la baja eficiencia recaudatoria del país, una de las principales distorsiones que una reforma debe corregir.
El Conep aboga por un abordaje que cubra tres grandes bloques para lograr un crecimiento sostenible y estable:
Entrevistado en el programa Hoy Mismo, que se transmite por Color Visión, canal 9, Dargam expresó un claro respaldo al ministro de Hacienda, Magín Díaz, cuyo nombramiento considera crucial para la viabilidad de la reforma.
“Creemos que el perfil de Magín Díaz en el Ministerio de Hacienda es el más apropiado, porque tiene experiencia de Estado, es un gran conocedor de los sectores productivos y posee una gran vocación de diálogo y conciliación”, dijo.
Al margen del debate fiscal, el ejecutivo del Conep también abordó las dificultades en la Reforma Laboral. El principal escollo es la falta de consenso tripartito (Trabajadores, Empresas y Gobierno).
Dargam lamentó que la pieza legislativa haya obviado acuerdos previos y criticó que la comisión del Senado introdujera modificaciones que considera un “exceso de apertura y flexibilización” que “distorsionan la razón de ser de la reforma laboral”, especialmente en el tema de la cesantía.
Dicho tópico es lo que mantiene frenada la aprobación del Código Laboral, una legislación demandada por los diferentes sectores del país para actualizarla y ponerla acorde con las nuevas tendencias y desafíos que requieren los tiempos actuales, y así abordar los factores que impactan la economía nacional y el área laboral.
https://elnacional.com.do/conep-dice-rd-solo-recauda-34-itebis/
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
El Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) ha lanzado una alerta que no podemos ignorar: solo se recauda el 34% del ITBIS que debería ingresar a las arcas del Estado. Esta ineficiencia tributaria, sumada a una caída proyectada en la recaudación cercana a los 1,800 millones de dólares, dibuja un panorama preocupante para la sostenibilidad fiscal del país.
César Dargam, vicepresidente ejecutivo del Conep, lo resume con crudeza: “De cada peso que se debería recaudar por el ITBIS, solo se logran captar 34 centavos”. Este dato no es solo una cifra; es el reflejo de un sistema tributario que se ha quedado rezagado frente a las necesidades de un Estado moderno.
El respaldo del Conep al ministro de Hacienda, Magín Díaz, es un voto de confianza en la posibilidad de un diálogo constructivo. Su experiencia y vocación conciliadora son activos clave para que esta reforma no se convierta en otro debate postergado.
Cada día que pasa sin abordar esta reforma, el “hoyo” fiscal se hace más grande. No se trata solo de números: está en juego la capacidad del Estado para cumplir con sus compromisos y garantizar servicios esenciales.
En paralelo, la discusión sobre la Reforma Laboral añade complejidad al escenario. La falta de consenso tripartito y las modificaciones introducidas en el Senado amenazan con desvirtuar el objetivo original: modernizar el Código Laboral para adaptarlo a los retos actuales.
DGII destaca informe del FMI sobre reducción del incumplimiento tributario del Itbis
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
La publicación del informe “Brecha del Impuesto sobre Transferencias de Bienes Industrializados y Servicios (Itbis)” por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) marca un hito en la gestión fiscal dominicana. Este estudio no solo actualiza cifras que permanecían desfasadas desde 2017, sino que también ofrece una radiografía precisa del comportamiento tributario en sectores clave de la economía.
Avances significativos en la recaudación y el cumplimiento
El Itbis, uno de los pilares del sistema tributario, ha mostrado una evolución positiva al pasar de representar el 4.6 % del PIB en 2018 a un 5.0 % en 2023. Este incremento, aunque moderado, refleja una mejora en la eficiencia administrativa y en la capacidad de fiscalización. Más relevante aún es la reducción del incumplimiento tributario: de 41.6 % en 2020 a 36.5 % en 2023. Esta tendencia evidencia el impacto de las reformas orientadas a la modernización tecnológica, la transparencia y la promoción del cumplimiento voluntario.
Metodología RA-GAP: un cambio de paradigma en la medición fiscal
El uso de la metodología RA-GAP constituye un avance técnico sustancial. Al cuantificar la brecha entre la recaudación potencial y la efectiva, se obtiene una visión integral que incorpora factores como evasión, subdeclaración y declaración tardía. Este enfoque permite diseñar políticas más focalizadas y basadas en evidencia, alejándose de la improvisación y acercándose a estándares internacionales.
Sectores críticos y desafíos pendientes
El informe identifica áreas con altos niveles de incumplimiento: construcción-comercio, hoteles-restaurantes y servicios profesionales. Estos sectores, vitales para la economía nacional, requieren estrategias diferenciadas que combinen fiscalización inteligente con incentivos para la formalización. La persistencia de estas brechas plantea un reto para la DGII: cómo mantener la tendencia positiva sin afectar la competitividad ni generar cargas excesivas.
Implicaciones estratégicas La disponibilidad de datos actualizados fortalece la capacidad del Estado para tomar decisiones informadas. En un contexto donde la presión fiscal es baja en comparación con otros países de la región, reducir la evasión y mejorar la eficiencia recaudatoria se convierte en una prioridad para garantizar sostenibilidad fiscal y financiar políticas sociales.
Conclusión Este informe no es solo un documento técnico; es una herramienta estratégica para consolidar la cultura tributaria en la República Dominicana. La reducción del incumplimiento del Itbis debe interpretarse como un paso hacia la transparencia y la equidad fiscal, pilares indispensables para el desarrollo económico y la confianza ciudadana.
✅ DGII y FMI reducen brecha del Itbis
📊 El incumplimiento tributario bajó de 41.6 % (2020) a 36.5 % (2023) gracias a controles y modernización.
📈 El Itbis pasó de 4.6 % a 5.0 % del PIB entre 2018 y 2023.
🔍 Sectores con mayor incumplimiento:
💡 Este informe marca un avance hacia transparencia y eficiencia fiscal en RD.
📥 Descarga el informe completo: www.dgii.gov.do
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El informe completo está disponible en el portal www.dgii.gov.do, en el siguiente enlace: https://dgii.gov.do/publicacionesOficiales/estudios/Documents/2025/Informe-Asitencia-Tecnica-RD-Jul-2025.pdf
Indicó que la evasión del ITBIS ronda entre el 40% y 45%, mientras que en el Impuesto Sobre la Renta podría superar el 65%.
TRA en vivo
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.
Economistas alertan: sin reforma fiscal, crece la deuda y la inversión se desploma
La economía dominicana se enfrenta a una preocupante disminución de la inversión pública, un hecho que amenaza con obstaculizar el crecimiento del país en los próximos años. Así lo advirtieron los economistas Germania Montás y Antonio Ciriaco durante el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, donde explicaron que el reducido gasto en obras y proyectos de infraestructura, junto a un déficit fiscal estructural, está limitando la capacidad del Estado para impulsar el desarrollo económico.
Montás, especialista en temas fiscales, señaló que una de las características persistentes de las finanzas públicas del país es el déficit fiscal, que ronda el 3% del Producto Interno Bruto (PIB) desde hace años.
“El año pasado fue de 3.1% y este año se espera que cierre en un 3% del PIB…Eso implica que en cada ejercicio presupuestario se requiere una necesidad de financiamiento y, por tanto, ese déficit fiscal se cubre con deudas que se contraen y en ese sentido los mercados internacionales son súper importantes”, detalló.
“Cerca del 25% de los ingresos fiscales se destina al pago de intereses de la deuda; un 30% en remuneraciones del personal público, y si se suman los subsidios como Súperate, Bonoluz y Bonogás, el 70% del ingreso fiscal ya está comprometido”, afirmó. En ese contexto, la inversión pública, clave para dinamizar la economía, ha sufrido una caída continuada.
En la misma línea, Antonio Ciriaco, decano de la Facultad de Economía de la UASD, recordó que antes de la pandemia la inversión pública se situaba por encima del 3% del PIB, en una economía que crecía cerca del 6%.
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“Hoy día, la inversión pública está por debajo del 2%, y el crecimiento, aunque se recuperó a un 5% el año pasado, se está sustentando principalmente en el sector privado”, advirtió.
Ciriaco cuestionó que con este nivel de inversión pública se puedan alcanzar las metas de crecimiento establecidas por el Gobierno.
“Duplicar el PIB per cápita al 2036 o llevarlo a 15 mil dólares para el 2028 exige un crecimiento constante del 6%, lo cual es imposible sin una inversión pública sólida”, subrayó.
Montás también abordó la evasión fiscal, que catalogó de “crónica y estructural”. Indicó que la evasión del ITBIS ronda entre el 40% y 45%, mientras que en el Impuesto Sobre la Renta podría superar el 65%. “La evasión se explica por la falta de continuidad en los planes antievasión entre administraciones, la alta informalidad de la economía y fenómenos como el comercio informal con Haití”, explicó.
Señaló además que el crecimiento acelerado del comercio de origen chino también llama la atención por su impacto en la evasión, motivo por el cual instó a fortalecer la supervisión aduanera y tributaria.
“Se ha preferido negociar pasivos y postergar el pago de capital, mantener el gasto corriente creciendo y destinar una buena parte de la inversión pública a fideicomisos públicos”, indicó Montás.
Ciriaco concluyó que, si bien el crecimiento económico dominicano se ha mantenido, depender exclusivamente del sector privado no es sostenible a largo plazo.
https://teleradioamerica.com/2025/05/economistas-alertan-sobre-el-minimo-historico-de-inversion-publica/
Gobierno aplicaría ITBIS a servicios digitales extranjeros: entérate cuándo
Por El Nacional marzo 4, 2025 10:23 |
El presidente Luis Abinader emitió el Decreto 30-25, estableciendo la aplicación del Impuesto sobre Transferencias de Bienes Industrializados y Servicios (ITBIS) a los servicios digitales prestados por proveedores extranjeros y consumidos en la República Dominicana. La medida, publicada en la Gaceta Oficial No. 11186 el 25 de enero de 2025, entraría en vigor en julio de este año.
El reglamento obliga a empresas como Netflix, Spotify, YouTube Premium, Google Ads, Facebook Ads, Airbnb, Uber y Amazon Prime a registrarse en la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) y a cobrar el ITBIS en las facturas de sus usuarios dominicanos.
También se aplicará a servicios de almacenamiento en la nube, software como servicio (SaaS) y la venta de productos digitales como libros electrónicos y videojuegos.
No estarán sujetos al ITBIS los servicios educativos, de salud, financieros y de transporte terrestre, de acuerdo con la legislación vigente. Para garantizar el cumplimiento, la DGII podrá auditar a las empresas proveedoras y establecer acuerdos con entidades financieras para retener el impuesto en las transacciones.
El Gobierno busca con esta medida fortalecer la recaudación fiscal, reducir la evasión y equiparar las obligaciones tributarias entre las plataformas digitales y los comercios tradicionales.
Además, se alinea con las recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que promueve la tributación de servicios digitales en el país donde se consumen.
https://elnacional.com.do/gobierno-aplicara-itbis-a-servicios-digitales/