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jueves, 7 de mayo de 2026

Magín Díaz: “Gobierno enfrenta crisis con responsabilidad y sensibilidad social”

Magín Díaz: “Gobierno enfrenta crisis con responsabilidad y sensibilidad social”

El ministro de Hacienda y Economía habló durante un encuentro organizado por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), donde destacó la importancia de una buena coordinación entre el sector público y la industria para sostener el crecimiento económico.

Magín Díaz: “Gobierno enfrenta crisis con responsabilidad y sensibilidad social”
Noticias

Santo Domingo. -  En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad en los mercados energéticos, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, alertó sobre los desafíos que enfrenta la República Dominicana a corto y mediano plazo, al tiempo que resaltó la resiliencia económica del país, la acción proactiva del Gobierno frente a la coyuntura actual y la importancia de una coordinación fluida entre el sector público y la industria para sostener el crecimiento económico.

Las declaraciones fueron ofrecidas durante el Encuentro Industrial organizado por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), donde se abordó la coyuntura global y sus efectos en la economía local, en un espacio de diálogo entre el sector público y privado orientado a construir un marco estratégico común para fortalecer la estabilidad macroeconómica y transformar el aparato productivo.

Durante su conferencia titulada “Coyuntura Internacional e Impacto en RD”, el ministro Díaz advirtió que el mundo atraviesa “la mayor disrupción en la historia del mercado petrolero”, lo que impacta directamente a economías como la dominicana.

Explicó que el precio del crudo WTI ha experimentado un incremento cercano al 80 % entre enero y abril, lo que limita el margen de maniobra de la política económica. En ese sentido, citó evaluaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la incidencia del petróleo en economías importadoras de energía.

A pesar de este escenario, destacó que la República Dominicana mantiene indicadores macroeconómicos estables, con una inflación por debajo del promedio regional y una proyección de crecimiento favorable.

Durante su exposición destacó que el Gobierno tiene claro que su objetivo es buscar un equilibrio para contener los impactos de la crisis sobre la inflación, balance fiscal y el crecimiento. 

“El Gobierno ha elegido una velocidad de ajuste que combina responsabilidad fiscal con sensibilidad social”, afirmó Díaz, al subrayar que el desafío es encontrar un balance político y socialmente viable frente a un choque externo de gran magnitud.

Como muestra de la responsabilidad gubernamental indicó que a diferencia de otros países como Chile, donde el gasoil y la gasolina han aumentado entre 62 y 32 %, la República Dominicana se encuentra con los menores porcentajes de incremento de estos combustibles en la región con acumulados de 13.6 % y un 11.4 %, respectivamente. 

El ministro también reveló, de ser necesario, que el Gobierno dispone de un margen de hasta RD$45,000 millones en gasto adicional sin incumplir la regla de gasto primario, aunque advirtió que esto pudiera implicar un aumento del déficit fiscal. No obstante, consideró que, ante la magnitud del choque externo, la prioridad es la estabilidad económica.

“Las calificadoras de riesgo valorarán a los países que logren un manejo racional en esta coyuntura, combinando déficits controlados, subsidios focalizados y políticas macroeconómicas prudentes”, sostuvo.

En ese sentido, destacó fortalezas actuales como altas reservas internacionales, estabilidad cambiaria, un sistema financiero sólido, así como el dinamismo de sectores como turismo, remesas, exportaciones e inversión extranjera directa. Además, señaló que la economía creció 4.1 % en el primer trimestre y que las recaudaciones fiscales se mantienen por encima de lo presupuestado.

Posición de los industriales 

Por su parte, el presidente de la AIRD, Julio Virgilio Brache, enfatizó que el país no puede limitarse a reaccionar ante los cambios globales, sino que debe anticiparse y consolidar su posición como una economía competitiva y resiliente.

“El momento exige remover trabas, corregir distorsiones y construir un entorno más ágil, predecible y favorable para producir”, expresó, al abogar por una política fiscal que simplifique procesos, fomente el cumplimiento y elimine cargas impositivas obsoletas.

El liderazgo industrial valoró la disciplina fiscal como pilar de la estabilidad económica, pero insistió en la necesidad de mejorar la calidad del gasto público y priorizar la inversión en infraestructura y desarrollo productivo.

La actividad concluyó con un panel moderado por Mario Pujols, vicepresidente ejecutivo de la AIRD, en el que el ministro respondió inquietudes de los participantes sobre el panorama económico y fiscal del país.

https://aird.org.do/es/prensa/2026/magin-diaz-%E2%80%9Cgobierno-enfrenta-crisis-con-responsabilidad-fiscal-y-sensibilidad-social%E2%80%9D

martes, 28 de abril de 2026

AIRD resalta crecimiento económico y atribuye avances a la planificación del Gobierno | Luis Orlando Díaz Vólquez

 

AIRD resalta crecimiento económico y atribuye avances a la planificación del Gobierno

Julio Virgilio Brache afirma que el primer trimestre muestra un desempeño “sólido como nunca antes” en los últimos 12 meses, con alzas de doble dígito en recaudaciones, récords en turismo y exportaciones, y una aclaración clave sobre el recargo en fletes: “es un surcharge solamente por el combustible”.

Santo Domingo, RD, 28 de abril de 2028. – El presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), Julio Virgilio Brache, ponderó la planificación económica del Gobierno al destacar que el país exhibe un dinamismo “sólido como nunca antes” durante el primer trimestre del año, aun en un entorno internacional complejo. “El resultado es que ha habido un crecimiento en el país en este primer trimestre sólido como nunca antes en los últimos 12 meses”, expresó, al subrayar que el desempeño observado en marzo supera el comportamiento registrado en el año previo: “el crecimiento que hubo en marzo no lo ha habido en los últimos 12 meses anteriores”.

Brache sostuvo que esa tendencia se refleja en indicadores fiscales concretos. “Eso se comprueba también por las recaudaciones del Estado”, afirmó, al indicar que la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) ha mostrado un incremento de doble dígito. “La Dirección General de Impuesto Interno ha recaudado doble dígito en este primer trimestre, más de un 10%. Al igual ha pasado con el ITBIS”, declaró, al señalar que estos resultados constituyen evidencia del ritmo de la actividad económica.

El presidente de la AIRD añadió que el crecimiento no se limita a la dimensión tributaria, sino que se apoya en otros sectores estratégicos. “Vemos el tema del mismo turismo, como está; ha habido un récord de turismo, ha habido también un récord en las exportaciones”, dijo, al considerar que el desempeño general confirma una trayectoria favorable: “la economía va en un progreso ascendente”.

En su valoración, los resultados responden a una conducción planificada de las políticas públicas frente a riesgos externos. “Todo eso es debido a una planificación. Si no hay planificación en este entorno de guerra que tenemos a nivel mundial, no se hubiera logrado este crecimiento que tenemos hoy en día”, sostuvo, enfatizando la importancia de sostener previsibilidad y coordinación para proteger la estabilidad interna y el clima de inversión.

Respecto a la situación de los fletes y los recargos en la logística marítima, Brache informó que se ha producido una aclaración relevante tras conversaciones con navieros. “Precisamente ahora mismo… hemos tenido una conversación con un naviero y ellos me han aclarado que lo que están aplicando es un surcharge, cargos adicionales al precio base, por el costo del bunker”, explicó. En ese sentido, indicó que el recargo no está asociado a la guerra: “ya no se está aplicando el surcharge de la guerra, sino un surcharge solamente por el combustible”, lo que consideró un avance para reducir incertidumbre en la cadena de suministro: “hemos logrado un paso de avance en ese sentido”.

La AIRD reiteró que continuará dando seguimiento a los factores que inciden en la competitividad del aparato productivo nacional, incluyendo costos logísticos y condiciones del entorno internacional, al tiempo que resaltó la importancia de preservar un marco de estabilidad y planificación para sostener la senda de crecimiento.

Opinión

Cuando los números hablan: industria, recaudaciones y la importancia de planificar en tiempos inciertos

Las declaraciones de Julio Virgilio Brache (AIRD) vuelven a poner el foco en lo medible —recaudaciones al alza, dinamismo sectorial y mayor claridad en fletes—, mientras el Estado insiste en un enfoque de metas 2024–2028 y en un “Gran Acuerdo Nacional” para amortiguar choques externos.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GusábaraEditor

Hay momentos en que el debate público se llena de ruido y la incertidumbre termina imponiéndose, no por ausencia de datos, sino por falta de una narrativa capaz de ordenarlos. En esos escenarios, el país necesita volver a lo esencial: resultados verificables, señales macroeconómicas consistentes y decisiones que reduzcan la ansiedad colectiva. Por eso resultan especialmente relevantes las declaraciones de Julio Virgilio Brache, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), cuando subraya que “ha habido un crecimiento en el país en este primer trimestre, sólido como nunca antes en los últimos 12 meses”, y que esa tendencia “se comprueba también con las recaudaciones del Estado”. En un contexto internacional marcado por tensiones, costos logísticos volátiles y expectativas frágiles, el mérito de los datos no es solo su frialdad; es su capacidad para desmentir percepciones extremas.

El primer ángulo de lectura es fiscal, porque la recaudación suele ser un termómetro de actividad: cuando la economía se mueve, la caja tributaria lo siente. Brache afirma que ese empuje se refleja en un crecimiento de “más del 10 %” en las recaudaciones de la Dirección General de Impuestos Internos, y acompaña el señalamiento con la idea de que el desempeño del trimestre rompe con la inercia del año previo. Lo importante aquí no es convertir el dato en consigna, sino entender su implicación: una recaudación que crece con vigor amplía el margen de maniobra del Estado para sostener servicios, inversión pública e instrumentos de protección social cuando el entorno externo se pone más caro e impredecible. Y en economía abierta, “margen” es sinónimo de resiliencia: la diferencia entre amortiguar un golpe o trasladarlo sin filtros al consumidor. 

El segundo ángulo es sectorial. Brache insiste en que el crecimiento no se sostiene con una sola variable, y por eso apunta a motores que, en el imaginario económico dominicano, funcionan como pruebas visibles de desempeño: turismo y exportaciones. En la cobertura reciente de sus declaraciones se resalta que el sector turístico “ha demostrado ir en crecimiento” y se enmarca su lectura en un primer trimestre de desempeño favorable. Cuando esos frentes se comportan bien, el efecto se multiplica: entra divisa, se fortalecen encadenamientos, y la formalidad encuentra terreno más fértil. Sin embargo, la lección más importante no es el aplauso coyuntural, sino la disciplina estratégica: si el turismo y las exportaciones son pilares, entonces la competitividad —infraestructura, facilitación, capital humano y seguridad jurídica— no puede tratarse como un tema “para después”, porque en tiempos inciertos “después” llega con factura. 

El tercer ángulo —quizá el más político en el sentido serio de la palabra— es la planificación. Brache lo dice sin rodeos: la economía “va en un proceso ascendente y todo eso es debido a una planificación”, y añade que “sin una planificación, en este entorno de guerra, no se hubiese logrado este crecimiento”. Aquí conviene una pausa: planificar no es redactar documentos; es anticipar shocks, coordinar instituciones, cuidar expectativas, evitar improvisaciones costosas y mantener un hilo conductor entre lo fiscal, lo monetario, lo productivo y lo social. Eso exige algo que a menudo subestimamos: continuidad, monitoreo y capacidad de ejecución. No basta con prometer “metas”; hay que seguirlas, medirlas y corregir con rapidez cuando la realidad cambia.

En ese punto, la planificación deja de ser un concepto abstracto y se conecta con una hoja de ruta concreta. El gobierno del presidente Luis Abinader ha insistido en priorizar metas para el período 2024–2028 con mecanismos de seguimiento, incluyendo un esquema de monitoreo tipo “Delivery Units” y objetivos vinculados a consolidación de clase media, reducción de pobreza, aumento de empleo formal, impulso a exportaciones e inversión, y metas ambiciosas en turismo. Dicho de forma simple: si el país aspira a resistir choques externos sin sacrificar bienestar interno, necesita metas claras y un sistema que las persiga sin excusas. El valor de ese enfoque no es que prometa perfección; es que reduce la improvisación, que suele ser el impuesto más caro en coyunturas globales volátiles. 

Y precisamente ahí entra un tema que suele pasar desapercibido hasta que golpea el bolsillo: los fletes. La logística internacional es, para una economía abierta, una arteria. Si esa arteria se congestiona o encarece sin explicación, el costo termina trasladándose —al productor, al comerciante y, finalmente, al consumidor— con impactos directos en precios y abastecimiento. En este debate, la transparencia importa tanto como el precio. Brache destaca que, tras conversaciones con navieros, se logró una aclaración relevante sobre los recargos: el “surcharge” responde al costo del combustible marítimo (bunker) y no a un recargo asociado a la guerra. Esa precisión, que parece técnica, tiene una implicación política y económica enorme: delimitar la causa reduce la especulación, mejora la previsibilidad y fortalece la capacidad de negociación y planificación de inventarios. En términos simples: cuando el recargo está explicado por combustible, se discute con datos; cuando se diluye en “la guerra”, se abre la puerta a la arbitrariedad. 

Ahora bien, si el mundo se está moviendo en un tablero inestable, el país necesita, además de planificación, un mecanismo de conversación nacional que produzca certezas y evite respuestas fragmentadas. En ese contexto se coloca la convocatoria del presidente Luis Abinader a un “Gran Acuerdo Nacional” para consensuar medidas orientadas a mitigar el impacto de la crisis global sobre las familias y sostener expectativas de crecimiento, mediante consultas con sectores productivos, políticos y sociales. Más allá del titular, lo relevante es el enfoque: no se trata de “hablar por hablar”, sino de socializar medidas, escuchar propuestas y construir un marco de corresponsabilidad donde el Estado, el sector productivo y la sociedad alineen expectativas. En tiempos de shock, la peor política pública es la que llega tarde; y la peor comunicación es la que deja espacio para el pánico. 

Por supuesto, una columna de opinión no puede quedarse en la complacencia. La pregunta de fondo es: ¿cómo convertimos señales positivas en estabilidad duradera? La respuesta pasa por coherencia y por ejecución. Si la recaudación crece, conviene traducir parte de esa fortaleza en servicios públicos más eficientes, inversión logística y un entorno regulatorio que favorezca la formalidad. Si turismo y exportaciones sostienen dinamismo, conviene blindar esos sectores con productividad, facilitación comercial y talento. Y si el recargo de fletes se explica por bunker, conviene fortalecer observatorios de costos logísticos y mecanismos de vigilancia competitiva para anticipar presiones inflacionarias antes de que se trasladen sin filtro a la canasta familiar. En un país donde la conversación pública suele polarizarse entre “todo está bien” y “todo está mal”, lo responsable es sostener matices: reconocer avances, identificar riesgos y exigir consistencia.

Si algo dejan claro las palabras de Brache —y los movimientos institucionales hacia metas verificables y acuerdos amplios— es que la economía no se defiende con consignas, sino con resultados, coordinación y transparencia. Cuando los números hablan, el país debe escuchar; y cuando la incertidumbre sube, el Estado, el sector productivo y la sociedad deben aferrarse a lo que reduce el riesgo: planificación, evidencia y diálogo que produzca certezas.

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Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

Palabras clave

Economía dominicana, Crecimiento económico, Recaudaciones fiscales, DGII, ITBIS, AIRD
Julio Virgilio Brache, Planificación económica, Estabilidad económica, Luis Abinader
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miércoles, 26 de junio de 2024

RD aspira a duplicar el PIB para el 2036 <> La Comisión Meta RD 2036 creada por el Decreto 337-24 inició su jornada de visitas con la AIRD / @airdmedia @pprazmowski

RD aspira a duplicar el PIB para el 2036
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La Comisión Meta RD 2036 creada por el Decreto 337-24 inició su jornada de visitas con la AIRD
25 de mayo de 2024
Santo Domingo. – La Directiva Nacional de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) sostuvo una reunión con el ministro de la Presidencia, Joel Santos, el ministro de Economía, Pavel Isa y el director ejecutivo del Consejo Nacional de Competitividad, Peter Prazmowski, quienes presentaron al sector industrial el plan “Meta RD 2036” y las acciones que desarrollará el Gobierno con miras a duplicar el producto interno bruto (PIB) para el 2036.
Los funcionarios, miembros de la comisión creada por el Decreto 337-24, iniciaron las jornadas de visitas con la AIRD para presentar a los industriales los objetivos de esta iniciativa.
Joel Santos, ministro de la Presidencia, expresó durante el intercambio que “lo que perseguimos es que para el 2036 la República Dominicana se convierta en un país desarrollado, lo que amerita que trabajemos un conjunto de reformas estructurales para transformar la economía”. 
De su lado el ministro de Economía, Pavel Isa, indicó que para conseguir la meta de duplicar el producto interno bruto (PIB) “se deben impulsar las transformaciones institucionales y regulatorias que nos pongan en ese camino”.
En la reunión, Julio Virgilio Brache, presidente de la AIRD, expresó que fortalecer el proceso de industrialización del país es un norte claro para alcanzar esta meta, y que la institución se encuentra plenamente comprometida con el objetivo de hacer de RD una potencia industrial de la región.
La presentación central del Plan Meta RD 2036 estuvo a cargo de Peter Prazmowski, quien detalló que la iniciativa incluirá metas específicas y ambiciosas como eliminar la pobreza extrema, crear 1.7 millones de nuevos empleos y alcanzar un grado de inversión que permita a RD ser la economía más próspera de América Latina, impulsando un crecimiento económico acelerado, sostenible y equitativo. 

Acerca del Plan Meta RD 2036

Este Plan fue instituido mediante el Decreto 337-24 y tiene por objetivo identificar las acciones y reformas necesarias para duplicar el producto interno bruto (PIB) real del país para el año 2036 y lograr las metas establecidas en la Estrategia Nacional de Desarrollo (END) y en la Estrategia Nacional de Competitividad (ENC). 
Con la implementación de estas estrategias, la República Dominicana espera superar los obstáculos que históricamente han frenado su desarrollo, abarcando reformas en infraestructuras, institucionalidad, innovación, estabilidad fiscal y macroeconómica, salud y educación.