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sábado, 21 de febrero de 2026

En el Concordia Horizon Summit 2026, Yayo destaca cómo RD convierte inversión extranjera en empleo local

En el Concordia Horizon Summit 2026, Yayo destaca cómo RD convierte inversión extranjera en empleo local

Durante su ponencia en el panel “Impulsando un crecimiento que importa”, el titular del MICM demostró cómo el país ha consolidado un modelo de inversión inclusivo.

20 de febrero de 2026 | GE

Punta Cana, República Dominicana. – El ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Yayo Sanz Lovatón, participó en el Concordia Horizon Summit: Dominican Republic 2026, en el panel: “Impulsando un crecimiento que importa: conectando el capital y las comunidades en la RD”.

Frente a líderes empresariales y tomadores de decisión, Sanz Lovatón desglosó cómo el país está garantizando que el crecimiento de la inversión extranjera y nacional en sectores clave, como la manufactura y las energías renovables, se traduzca de manera directa en inclusión social, territorial y laboral.

El ministro estableció que el empleo formal es la prioridad absoluta del Estado, expresando que las zonas francas alcanzaron un máximo histórico en 2025 con más de 200,000 empleos directos, acompañados de un aumento salarial acumulado del 66% que ha mejorado sustancialmente la calidad de vida laboral. A la par, la industria nacional generó casi 120,000 nuevos empleos el pasado año.

Para sostener este ritmo competitivo, Sanz Lovatón destacó la fuerte apuesta del Gobierno por la formación de talento y la movilidad social. Esto se ejecuta mediante programas de formación dual para jóvenes en polos industriales, iniciativas de "Universidad + Industria" donde estudiantes resuelven retos corporativos, y becas especializadas en la Industria 4.0 (software, inteligencia artificial y ciberseguridad).

El funcionario destacó el impacto de la Ley 12-21 de Desarrollo Fronterizo, la cual, solo con los proyectos aprobados en 2025, proyecta más de 3,500 empleos en zonas vulnerables. Asimismo, resaltó la creación de parques eco-industriales orientados a la economía circular y resiliencia climática, el diseño de una hoja de ruta para cerrar las brechas de género en la manufactura, y los programas de responsabilidad social donde las industrias apadrinan parques recreativos y educativos en sus entornos.

Las Mipymes como motor de los encadenamientos productivos

Como eje transversal de este crecimiento inclusivo, el titular del MICM posicionó a las micro, pequeñas y medianas empresas que hoy representan el 98% del tejido empresarial, el 61.6% del empleo y el 32% del PIB como el centro de la política económica nacional.

Para garantizar su competitividad, el Gobierno ha desplegado una estrategia que combina financiamiento, innovación y "burocracia cero". Solo en 2025, se canalizaron RD$10,900 millones vía PROMIPYME y se logró un hito regional junto a la OMPI: permitir el uso de marcas y patentes como garantía de crédito a través del SEGM, sumando más de 150,000 registros. A la par, la digitalización de la Ventanilla Única redujo los tiempos de formalización en un 80%, consolidando la creación de más de 54,000 nuevas empresas en el último quinquenio.

Este ecosistema de apoyo se blinda con una fuerte política de equidad y asistencia territorial. Más de 18,700 personas han recibido asesoría directa mediante las "Rutas MIPYMES", mientras que el Estado actúa como el gran cliente de la producción nacional al otorgar acceso preferencial de compras públicas a más de 8,200 empresas con la certificación "Mipymes Mujer" y priorizar al sector industrial local a través del Decreto 31-22.

“Hoy nuestras mipymes son proveedores altamente competitivos del turismo, la agroindustria y las zonas francas. Impulsar su formalización, innovación y sostenibilidad desde el MICM no es solo una política pública, es el camino obligatorio para acelerar el crecimiento inclusivo y alcanzar la meta nacional de duplicar nuestro PIB al 2036”, recalcó el ministro.

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EDITORIAL

Inversión que se siente: cuando el capital aterriza en el empleo y en la comunidad

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En tiempos en que la economía global oscila entre incertidumbres, tensiones geopolíticas y transiciones tecnológicas, los países que logran sostener el crecimiento no son necesariamente los que atraen más anuncios de inversión, sino aquellos capaces de convertir ese capital en prosperidad compartida. Esa es, en esencia, la discusión que volvió a colocarse sobre la mesa durante el Concordia Horizon Summit: Dominican Republic 2026, donde se insistió en un principio que debería guiar toda estrategia de desarrollo: crecer no basta; lo que importa es cómo se crece y para quién.

La República Dominicana ha sido, en los últimos años, un caso de interés regional por su capacidad de mantener dinamismo productivo, captar inversión y fortalecer sectores clave como la manufactura, las energías renovables y los servicios vinculados a las cadenas globales. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión —y el reto permanente— es asegurar que ese flujo de inversión no se quede en cifras macroeconómicas o en titulares optimistas, sino que se traduzca en empleo formal, salarios dignos, movilidad social y oportunidades territoriales reales.

La afirmación de que el empleo formal constituye prioridad del Estado no es un eslogan: es un criterio de evaluación. Si en 2025 las zonas francas superaron los 200,000 empleos directos y registraron un aumento salarial acumulado de 66%, el mensaje de fondo es que la competitividad ya no puede construirse a partir de precariedad laboral. Paralelamente, si la industria nacional generó casi 120,000 nuevos empleos, entonces debemos comprender que el músculo productivo interno —la capacidad de transformar, agregar valor y sostener encadenamientos— sigue siendo una vía legítima y estratégica para elevar el bienestar.

Pero toda cifra, por impresionante que parezca, exige una segunda pregunta: ¿es sostenibleY ahí aparece la otra gran variable del desarrollo: la calidad del talento. Un país no escala en productividad solo por atraer plantas o firmar acuerdos; escala cuando forma a su gente para ocupar y crear puestos de trabajo de mayor valor agregado. En esa dirección, los programas de formación dual, los esquemas “Universidad + Industria” y las becas especializadas en competencias de Industria 4.0 —software, inteligencia artificial y ciberseguridad— son señales de que la discusión se está moviendo hacia donde debe: la productividad del futuro se decide hoy en las aulas, en los talleres, en los laboratorios y en la conexión práctica entre educación y empresa.

Ahora bien, cualquier modelo que aspire a ser inclusivo debe vencer un obstáculo histórico: la desigualdad territorial. Las oportunidades no se distribuyen por igual y, si la política industrial se concentra únicamente en las zonas tradicionales, el crecimiento terminará reproduciendo brechas. Por eso tiene relevancia el enfoque de desarrollo fronterizo: si la Ley 12-21, con proyectos aprobados en 2025, proyecta más de 3,500 empleos en zonas vulnerables, con las políticas del presidente Luis Abinader, el país está, al menos, intentando colocar inversión donde antes llegaba tarde o no llegaba. A eso se suman apuestas contemporáneas como parques eco-industriales, economía circular y resiliencia climática: no son lujos discursivos, son condiciones de supervivencia productiva en un mundo que penaliza cada vez más lo ineficiente y lo contaminante.

El crecimiento inclusivo también se mide por la capacidad de abrir puertas a quienes han quedado sistemáticamente rezagados. La hoja de ruta para reducir brechas de género en manufactura es una pieza necesaria: no puede hablarse de modernización industrial si se mantiene una estructura laboral donde las mujeres continúan enfrentando barreras de acceso, permanencia y ascenso. Una industria competitiva no es solo la que exporta más; es la que integra mejor su talento, amplía participación y eleva estándares.

Sin embargo, si existe un componente donde se juega la estabilidad social de la economía dominicana, ese es el universo de las mipymes. No se trata de un eslabón menor: representan el 98% del tejido empresarial, el 61.6% del empleo y el 32% del PIB. Son, en la práctica, el “sistema circulatorio” de la economía. Cuando las mipymes respiran, la economía se mueve. Cuando se asfixian por crédito caro, burocracia o informalidad, la economía cojea.

De ahí que resulte estratégico combinar financiamiento, innovación y simplificación. Canalizar RD$10,900 millones vía PROMIPYME en 2025 apunta a un objetivo: sostener liquidez y ampliar capacidad de producción. Permitir, junto a la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual), que marcas y patentes sirvan como garantía de crédito a través del Sistema Electrónico de Garantías Mobiliarias (SEGM) abre un capítulo moderno: reconocer que el valor de una empresa no está únicamente en sus activos físicos, sino también en su capital intangible —marca, conocimiento, propiedad industrial—. Y reducir en un 80% los tiempos de formalización mediante la Ventanilla Única sugiere que la competitividad comienza, muchas veces, por algo tan simple y decisivo como **no hacer perder tiempo a quien quiere emprender**.

La asistencia territorial —con más de 18,700 personas atendidas en “Rutas MIPYMES”— y el uso de compras públicas como palanca de mercado —incluyendo la certificación “Mipymes Mujer” y la priorización del sector industrial local conforme al Decreto 31-22— completan el círculo: financiamiento, acompañamiento, mercado y reglas claras. Ese es el ecosistema que necesita una economía que quiere crecer sin expulsar a los pequeños del juego.

Con todo, sería ingenuo afirmar que el modelo está “resuelto”. Un país puede crear empleos y, aun así, enfrentarse a desafíos de productividad, informalidad persistente, costos energéticos, brechas de infraestructura, logística y presión por competitividad global. Por eso el editorialismo responsable no se limita a aplaudir; también exige continuidad, evaluación y corrección. Las metas —como duplicar el PIB al 2036— son útiles solo si vienen acompañadas de indicadores verificables: empleo formal neto, salarios reales, inserción territorial, participación femenina, densidad de encadenamientos, innovación y exportaciones con mayor valor agregado.

Lo importante de la conversación abierta en Punta Cana es que plantea una ruta: inversión que llega, pero también inversión que se queda; capital que se instala, pero también capital que forma; empresas que producen, pero también empresas que integran; crecimiento que luce bien en estadísticas, pero que se siente en el hogar. En definitiva, el país debe consolidar un contrato productivo moderno: atraer inversión con reglas competitivas y, al mismo tiempo, asegurar que esa inversión genere capacidades nacionales, empleos formales, mipymes fuertes y comunidades más resilientes.

En una economía que aspira a dar el salto, el debate no es “más inversión” a secas. El debate es mejor inversión: la que eleva productividad, mejora salarios, reduce brechas y construye futuro.

Sobre el autor

 

Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

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En el Concordia Horizon Summit 2026, Yayo Sanz Lovatón destaca cómo RD convierte inversión extranjera en empleo local

En el panel “Impulsando un crecimiento que importa”, el ministro del MICM expuso el modelo dominicano de inversión inclusiva, con énfasis en formalidad laboral, formación de talento y fortalecimiento de mipymes.

20 de febrero de 2026 | @GuasabaraEditor

Punta Cana, República Dominicana. – El ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, participó en el Concordia Horizon Summit: Dominican Republic 2026, como panelista en la sesión “Impulsando un crecimiento que importa: conectando el capital y las comunidades en la RD”, donde presentó los avances del país en la articulación de inversión, productividad y bienestar social.

Durante su intervención ante líderes empresariales y tomadores de decisión, Sanz Lovatón explicó cómo la República Dominicana ha consolidado un modelo de crecimiento inclusivo que procura que el dinamismo de la inversión extranjera y nacional en sectores estratégicos —como manufactura y energías renovables —se traduzca en inclusión social, territorial y laboral, elevando oportunidades en distintas regiones del país.

El empleo formal es la prioridad absoluta del Estado. No hablamos solo de atraer capital, sino de convertirlo en mejores puestos de trabajo y en movilidad social para la gente”, afirmó el ministro.

Zonas francas e industria: empleo formal y mejora salarial

Sanz Lovatón destacó que las zonas francas alcanzaron un máximo histórico en 2025, superando los 200,000 empleos directos, junto a un aumento salarial acumulado de 66%, lo que ha contribuido a mejorar sustancialmente la calidad de vida laboral. En paralelo, señaló que la industria nacional generó casi 120,000 nuevos empleos durante el último año.

Formación de talento y movilidad social

Para sostener el ritmo competitivo y ampliar la participación de la población en las oportunidades de la economía, el titular del MICM subrayó la apuesta gubernamental por la formación de talento, mediante:

- Programas de formación dual para jóvenes en polos industriales.

- Iniciativas de “Universidad + Industria”, donde estudiantes apoyan la solución de retos corporativos.

- Becas especializadas en Industria 4.0, incluyendo software, inteligencia artificial y ciberseguridad.

Desarrollo territorial, economía circular y equidad

El ministro también resaltó el impacto de la Ley 12-21 de Desarrollo Fronterizo, indicando que, con los proyectos aprobados en 2025, se proyectan más de 3,500 empleos en zonas vulnerables. Además, enfatizó el impulso a parques eco-industriales enfocados en economía circular y resiliencia climática, junto a la elaboración de una hoja de ruta para reducir brechas de género en la manufactura.

En el mismo marco, mencionó programas de responsabilidad social que promueven la integración comunitaria, incluyendo iniciativas donde industrias apadrinan parques recreativos y educativos*en sus áreas de influencia.


Las mipymes como motor de los encadenamientos productivos
Como eje transversal de este crecimiento inclusivo, Sanz Lovatón posicionó a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes)—que representan el 98% del tejido empresarial, el 61.6% del empleo y el 32% del PIB—como el centro de la política económica nacional.
Para fortalecer su competitividad, explicó que el Gobierno ejecuta una estrategia integral basada en financiamiento, innovación y simplificación de trámites (“burocracia cero”). Entre los principales avances, destacó que en 2025 se canalizaron RD$10,900 millones a través de PROMIPYME y se logró un hito regional junto a la OMPI al permitir el uso de marcas y patentes como garantía de crédito mediante el SEGM, alcanzando más de 150,000 registros.
Asimismo, indicó que la digitalización de la Ventanilla Única redujo los tiempos de formalización en 80%, contribuyendo a la creación de más de 54,000 nuevas empresas en el último quinquenio.

Asistencia territorial y compras públicas como palanca de crecimiento
En materia de equidad y acompañamiento, el ministro informó que más de 18,700 personas han recibido asesoría directa a través de las “Rutas MIPYMES”. También subrayó el rol del Estado como impulsor de la producción nacional mediante el acceso preferencial a compras públicas para más de 8,200 empresas con la certificación “Mipymes Mujer”, así como el respaldo al sector industrial local a través del Decreto 31-22.

Hoy nuestras mipymes son proveedores altamente competitivos del turismo, la agroindustria y las zonas francas. Impulsar su formalización, innovación y sostenibilidad desde el MICM no es solo una política pública: es el camino obligatorio para acelerar el crecimiento inclusivo y alcanzar la meta nacional de duplicar nuestro PIB al 2036”, recalcó Sanz Lovatón.

Sobre el MICM

El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) lidera las políticas públicas orientadas al fortalecimiento del aparato productivo, la competitividad, el comercio y el desarrollo integral de las mipymes, promoviendo un crecimiento sostenible e inclusivo.

miércoles, 18 de febrero de 2026

La otra advertencia: 1.5%


Raúl Ovalle advierte que el sector, que creció 1.5% en el 2025 y aporta más de US$16,000 millones en valor agregado, de mantenerse esa tendencia podría perder el liderazgo
Raúl Ovalle advierte que el sector, que creció 1.5% en el 2025 y aporta más de US$16,000 millones en valor agregado, de mantenerse esa tendencia podría perder el liderazgo
La otra advertencia: 1.5%
No es otra cifra, es un diagnóstico. Y el paciente es el sector de mayor peso de la economía.
 10 minutos de lectura
En un artículo reciente advertimos que el crecimiento promedio del PIB de 3.4% del último sexenio era el menor en más de dos décadas. El 1.5% apunta al origen sectorial de esa erosión: es el crecimiento tendencial de 2025 del sector construcción, el que resulta de descontar el ruido estacional y cíclico. Su velocidad de crucero. Y es el menor nivel de los últimos treinta y tres años. La señal es estructural; la pregunta es si el daño aún es reversible.
La columna que sostiene el edificio
Si el 1.5% enciende alertas, es porque no estamos hablando de un sector marginal. La construcción dominicana aporta más de US$16,000 millones en valor agregado, lidera todos los sectores. Supera la economía de Bahamas. Como proporción del PIB, solo Panamá le sobrepasa en América Latina.
Cuando se incorpora su ecosistema ampliado, incluyendo servicios inmobiliarios, préstamos hipotecarios y a desarrolladores, seguros, fideicomisos, administración de propiedades, junto a la demanda que genera sobre otros sectores como el manufacturero, la minería o el transporte, su participación supera el 20% del PIB. En otras palabras, al menos uno de cada cinco pesos generados en la economía gravita, directa o indirectamente, alrededor de la construcción.
La construcción no solo pesa, también arrastra la inversión del país. Cerca del 80% de la formación de capital pasa por el sector. Desde su pico de 14% del PIB en 2022, su participación viene cayendo alrededor de medio punto por año, en paralelo al retroceso observado de la inversión total, sobre todo la privada.
De mantenerse esa trayectoria, hacia mediados del próximo año podría perder el liderazgo que hoy mantiene en participación y contribución al crecimiento.
De hecho, el impacto ya es visible en las cuentas nacionales: la contribución directa del sector al crecimiento del PIB se redujo a la mitad entre 2023 y 2025 de un punto porcentual a apenas medio punto.
El sector no solo se encoge; está frenando al resto de la economía.
La tormenta perfecta
También aquí sería injusto ignorar el contexto. Desde la pandemia, pocos sectores de la economía dominicana han absorbido tantos choques simultáneos en tan poco tiempo:
(1) un aumento acumulado de costos —materiales, logística y mano de obra— superior al crecimiento del ingreso de los hogares;
(2) un alza sostenida de tasas de interés desde los mínimos pandémicos, que encareció tanto el financiamiento de proyectos como la cuota hipotecaria de las familias;
(3) una volatilidad cambiaria inusualmente alta en un sector intensivo en insumos importados;
(4) cambios regulatorios bancarios que restringieron los préstamos en dólares a constructores y adquirientes, lo que altera el modelo de financiamiento del sector;
(5) una política migratoria reactiva, ejecutada vía operativos episódicos que contrajo súbitamente la oferta laboral y elevó su costo en zonas de alta actividad;
(6) estafas inmobiliarias aisladas cuyo ruido mediático erosionó la confianza de la diáspora, comprador clave del segmento de vivienda de bajo costo;
(7) una reducción deliberada de la inversión pública en infraestructura y
(8) una permisología cada vez más lenta y compleja, que opera como un impuesto regulatorio al encarecer y retrasar la ejecución de proyectos.
Ocho choques que convergen sobre un mismo sector. Y varios aún no ceden, porque la tormenta no termina de pasar.
La crisis haitiana sigue volátil e incierta, perpetúa el desorden en la oferta laboral. Los costos logísticos internacionales permanecen sujetos a disrupciones geopolíticas, particularmente desde el sudeste asiático. El marco fiscal 2026-2029 proyecta la inversión pública en los menores niveles en décadas.
Y a pesar de la caída reciente de las tasas locales, mientras las externas no cedan —y podrían no hacerlo si la percepción de menor independencia de la FED eleva las expectativas de inflación— el entorno doméstico de tasas y tipo de cambio podría tardar en normalizarse.
Advierto, si no se actúa, el 1.5% dejará de ser una anomalía. Será la norma.
Lo que no estamos viendo
El problema no termina en el PIB del sector. Empieza ahí. Un estudio revelador de Daniel De Oleo, de la Universidad de Kyushu (Japón), presentado en enero de este año, muestra que cuatro de cada diez hogares dominicanos sufren déficit habitacional.
La revelación más incómoda, sin embargo, es otra. El déficit habitacional dominicano ya no es, principalmente, un problema de paredes y techos: cerca del 70% de los hogares con carencias habitan estructuras adecuadas y, aun así, carecen de condiciones básicas: les falta agua, saneamiento y espacio habitable. El problema no es solo de unidades; es de hábitat. Y ese déficit habitacional tiene dos mapas: en las ciudades es más frecuente; en el campo, más severa.
Otro hallazgo revelador es que los hogares que financian su vivienda con crédito hipotecario tienden a presentar menos carencias que los propietarios sin crédito. En otras palabras, el financiamiento no solo facilita la compra; también se asocia con mejores condiciones de habitabilidad. Pero sin infraestructura pública que haga funcionales las viviendas y sus comunidades, como acueductos, alcantarillado, redes eléctricas o soluciones viales, ni el crédito ni la construcción de nuevas unidades resolverán el problema de fondo.
Lo que no estamos viendo es esto: si la desaceleración de la construcción se vuelve estructural y la inversión en infraestructura pública no se reactiva, el déficit habitacional no solo persistirá; puede profundizarse, encarecer su corrección y volverse territorialmente más desigual.
El riesgo de fondo tiene dos caras: por un lado, la erosión del principal motor de la economía y, con ella, del crecimiento potencial del país. Por el otro, el deterioro progresivo de las condiciones de vida de los dominicanos más vulnerables, hoy y en los años por venir.
Reconstruyendo el andamiaje
Revertir ambas caras del riesgo exige una ingeniería a la inversa: imaginar primero el destino y luego diseñar las rutas. Ese destino incluye un sector construcción recuperando participación en el PIB y aporte al crecimiento, una inversión agregada retomando la trayectoria necesaria para sostener el potencial del país, y un déficit habitacional reduciéndose de forma sostenida. Ese es el punto de llegada.
El punto de partida es la inversión pública. Deng Xiaoping lo resumió de forma elocuente: “si quieres hacerte rico, primero construye carreteras”. En RD esa frase además incluye acueductos, alcantarillado sanitario, drenaje pluvial, redes eléctricas confiables, conectividad logística eficiente, entre otras inversiones clave.
Se necesita un programa plurianual de infraestructura, con horizonte mínimo de un lustro, capaz de trascender el ciclo electoral. Cerrar brechas de infraestructura no es una meta de gobierno; es una meta de país. La cartera de proyectos debe diversificarse geográficamente y priorizarse con criterios explícitos: impacto en empleo y PIB regional, capacidad para reducir brechas habitacionales y potencial de activar nuevos encadenamientos productivos.
No es teoría. La Autovía del Coral no solo redujo tiempos de traslado entre la ciudad principal y el polo turístico más importante del país: amplió la frontera económica del Este, elevó su atractivo para la inversión privada y profundizó encadenamientos en turismo, logística, comercio, construcción y entretenimiento. Su costo fue comparable al de un hotel mediano, pero, a diferencia del hotel, sus efectos multiplicadores persisten en el tiempo.
Una carretera bien diseñada, al igual que otras infraestructuras públicas, no compite con la inversión privada; la hace viable y amplifica su retorno social.
Con esa misma lógica debe leerse la discusión sobre nuevas conexiones estratégicas: la carretera del Ámbar; corredores que integren polos agropecuarios del Sur con el Cibao; conectividad aérea más eficiente entre Cibao–Punta Cana. No se trata de un archipiélago de obras, sino de una red logística integrada que reduzca costos, conecte mercados y transforme potencial productivo en crecimiento efectivo, empleo y menor pobreza.
En segundo lugar, si el acceso al crédito formal se asocia con mejores condiciones habitacionales —como sugiere el estudio de De Oleo—, conviene explorar mecanismos que canalicen el ahorro de los trabajadores hacia el financiamiento de vivienda.
Hoy, el fondeo del sector depende en gran medida de liberaciones cíclicas de encaje del BCRD: un esquema que ata al sector al vaivén de las tasas y dificulta cerrar el déficit habitacional de forma sostenida. Se necesita una fuente más estable de financiamiento que preserve el acceso al crédito hipotecario, independientemente del ciclo monetario.
La región ofrece referencias útiles. Colombia avanzó con el Fondo Nacional del Ahorro, que articula cesantías, crédito para vivienda y ahorro voluntario, incluyendo trabajadores informales y la diáspora. Chile desarrolló esquemas escalonados por ingreso que combinan ahorro, subsidio estatal y crédito hipotecario para ampliar el acceso y sostener oferta formal.
Si el rediseño del régimen de cesantías sigue siendo una tarea pendiente, ¿por qué no evaluar simultáneamente un instrumento que habilite el uso parcial y prudente de estos recursos para vivienda?
Tercero, resolver la permisología de raíz. Esto debe asumirse con un propósito de legado institucional: dejar un sistema que funcione por reglas, plazos y capacidades técnicas, y no por la capacidad desigual del funcionario de turno.
Hay referentes internacionales que vale la pena estudiar: tiempos diferenciados según acreditación previa de empresas (Australia) o nivel de riesgo del proyecto (Emiratos Árabes Unidos); tercerización de procesos en firmas certificadas de ingeniería (Bahréin); y esquemas de silencio administrativo positivo para evitar parálisis cuando la administración incumple plazos (Alemania).
La descentralización también es una ruta clave, aunque transitoria, en el camino hacia la digitalización de los procesos. Con cerca de 40% del PIB de la construcción concentrado en el Cibao —más que cualquier otra región del país, incluida la capital—, mantener procesos críticos de permisos dependientes de Santo Domingo ya no es eficiente.
La meta es simple: equipos técnicos capacitados y capacidad resolutiva más cerca de donde ocurre la actividad. Siempre se ha dicho que “en Santo Domingo se firman los cheques”; ya es tiempo de que “en Santiago se firmen los permisos”, eficientemente.
Otro frente clave es la gestión inteligente de flujos laborales: permisos temporales, revisables según demanda, con biometría y trazabilidad. La meta no es abrir sin control ni cerrar sin criterio, sino equilibrar la necesidad económica del sector con la seguridad nacional para que casos como Friusa no solo no se repitan, sino que nunca vuelvan a escalar hasta ese punto.
Alguna vez un sabio dijo que una buena pregunta es aquella que tiene muchas respuestas. A la pregunta de cómo evitar que el crecimiento potencial de República Dominicana siga deteriorándose, la reactivación estructural del sector construcción es parte de la respuesta. No toda. Pero sin ella, las demás difícilmente funcionen.
El 3.4% fue una primera advertencia. Si lo que sigue es decisión, el 1.5% más que la segunda… podría ser la última.
https://www.elcaribe.com.do/opiniones/la-otra-advertencia-1-5/ 
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viernes, 9 de mayo de 2025

Economistas alertan sobre el mínimo histórico de inversión pública _ la evasión del ITBIS ronda entre el 40% y 45%, mientras que en el Impuesto Sobre la Renta podría superar el 65%.


Economistas alertan sobre el mínimo histórico de inversión pública

Indicó que la evasión del ITBIS ronda entre el 40% y 45%, mientras que en el Impuesto Sobre la Renta podría superar el 65%.

TRA en vivo

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

Economistas alertan: sin reforma fiscal, crece la deuda y la inversión se desploma

La economía dominicana se enfrenta a una preocupante disminución de la inversión pública, un hecho que amenaza con obstaculizar el crecimiento del país en los próximos años. Así lo advirtieron los economistas Germania Montás y Antonio Ciriaco durante el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, donde explicaron que el reducido gasto en obras y proyectos de infraestructura, junto a un déficit fiscal estructural, está limitando la capacidad del Estado para impulsar el desarrollo económico.

Montás, especialista en temas fiscales, señaló que una de las características persistentes de las finanzas públicas del país es el déficit fiscal, que ronda el 3% del Producto Interno Bruto (PIB) desde hace años.

“El año pasado fue de 3.1% y este año se espera que cierre en un 3% del PIB…Eso implica que en cada ejercicio presupuestario se requiere una necesidad de financiamiento y, por tanto, ese déficit fiscal se cubre con deudas que se contraen y en ese sentido los mercados internacionales son súper importantes”, detalló.

“Cerca del 25% de los ingresos fiscales se destina al pago de intereses de la deuda; un 30% en remuneraciones del personal público, y si se suman los subsidios como Súperate, Bonoluz y Bonogás, el 70% del ingreso fiscal ya está comprometido”, afirmó. En ese contexto, la inversión pública, clave para dinamizar la economía, ha sufrido una caída continuada.

En la misma línea, Antonio Ciriaco, decano de la Facultad de Economía de la UASD, recordó que antes de la pandemia la inversión pública se situaba por encima del 3% del PIB, en una economía que crecía cerca del 6%.

Puedes leer: Fumata negra: no hay papa tras la primera votación del cónclave

“Hoy día, la inversión pública está por debajo del 2%, y el crecimiento, aunque se recuperó a un 5% el año pasado, se está sustentando principalmente en el sector privado”, advirtió.

Ciriaco cuestionó que con este nivel de inversión pública se puedan alcanzar las metas de crecimiento establecidas por el Gobierno.

“Duplicar el PIB per cápita al 2036 o llevarlo a 15 mil dólares para el 2028 exige un crecimiento constante del 6%, lo cual es imposible sin una inversión pública sólida”, subrayó.

Montás también abordó la evasión fiscal, que catalogó de “crónica y estructural”. Indicó que la evasión del ITBIS ronda entre el 40% y 45%, mientras que en el Impuesto Sobre la Renta podría superar el 65%. “La evasión se explica por la falta de continuidad en los planes antievasión entre administraciones, la alta informalidad de la economía y fenómenos como el comercio informal con Haití”, explicó.

Señaló además que el crecimiento acelerado del comercio de origen chino también llama la atención por su impacto en la evasión, motivo por el cual instó a fortalecer la supervisión aduanera y tributaria.

“Se ha preferido negociar pasivos y postergar el pago de capital, mantener el gasto corriente creciendo y destinar una buena parte de la inversión pública a fideicomisos públicos”, indicó Montás.

Ciriaco concluyó que, si bien el crecimiento económico dominicano se ha mantenido, depender exclusivamente del sector privado no es sostenible a largo plazo.

https://teleradioamerica.com/2025/05/economistas-alertan-sobre-el-minimo-historico-de-inversion-publica/

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Ministro de Economía afirma el Gobierno ha colocado la inversión pública a favor del bienestar social

 ECONOMÍA

Ministro de Economía afirma el Gobierno ha colocado la inversión pública a favor del bienestar social

20 DE DICIEMBRE 2023 | 11:37
Economia

Santo Domingo.-  El ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Pável Isa Contreras, afirmó que el presente Gobierno ha colocado la inversión pública a favor del bienestar social.

Isa Contreras explicó que el gasto social se ha mantenido estable en el presente Gobierno también. Señaló que cerca de la mitad del gasto público va a servicios sociales, que incluye educación preuniversitaria con el 4 %.  Explicó que se está gastando en torno al 8 % del PIB en servicios sociales.

“A nivel macro las cifras no han cambiado mucho; creo que lo que ha cambiado es la inversión pública a favor del bienestar social”, enfatizó Isa Contreras, entrevistado en un programa televisivo.

En ese sentido, el economista e investigador señaló que en cuanto a la inversión pública, el sector de vivienda así como el de agua potable y saneamiento han aumentado de manera considerable en el presupuesto nacional.

Sostuvo que vivienda, agua potable y saneamiento tienen un impacto directo en la calidad de vida de la gente y en los indicadores de pobreza no monetaria.

“Son los dos ítems que más han aumentado; no significa que la mayor parte del presupuesto esté yendo a esos rubros, porque la infraestructura vial es muy costosa comparada con la construcción de vivienda”, agrego el ministro de Economía.

Resaltó el énfasis del Gobierno en vivienda, agua potable y saneamiento, donde se ven los resultados.

El ministro resaltó que con un crecimiento económico menor al que se está acostumbrado en el país, en 2023 se están teniendo resultados sociales significativos como si se estuvieran creciendo en torno al 5 % y al 6 %.

Proyectó que en 2023 “estaremos reduciendo la pobreza en 4 puntos porcentuales”, es decir, en el orden del 23 %, cuando el año pasado fue de 27 % el total de hogares en condiciones de pobreza monetaria. Explicó que el aumento en el ingreso se ha concentrado en los hogares más pobres.

Destacó de la recuperación económica, el acompañamiento con las transferencias monetarias y las remesas, puedto que “todo eso se ha combinado para que los ingresos de los hogares más pobres sean los que más hayan crecido en este contexto y por eso tenemos resultados de pobreza tan positivos”.

Insistió que en un contexto en el cual el crecimiento económico ha sido menor “estamos logrando más resultados sociales con menos crecimiento económico”.

Crecimiento decente y razonablemente bueno

El ministro Isa Conteras reiteró la proyección de cierre de 2023 con un crecimiento en torno a 2.5 %.  Señaló que se trata de un crecimiento decente, razonablemente bueno,  dado el contexto en que se está viviendo y resultado de la política antinflacionaria en su dimensión monetaria.

“Yo creo que el principal éxito de este año ha sido derrotar la inflación”, apuntó Isa Contreras, al tiempo de explicar que la política antinflacionaria fue exitosa y tuvo dos componentes: el de política monetaria y el del escudo de protección social, a través de los subsidios para reducir las vulnerabilidades de los hogares a los choques de precios.

Manifestó que a finales del presente año la economía da claros signos de recuperación en parte por los estímulos monetarios. “Cerramos el año con una inflación derrotada y con un crecimiento que se está levantando y con unos niveles de pobreza cayendo”, afirmó.

Dijo que respecto a 2022, y considerando las circunstancias que pasaron en 2023, “creo que el año cierra en buenos términos y sentando las bases para un 2024 mejor de lo que fue 2023”.

https://presidencia.gob.do/noticias/ministro-de-economia-afirma-el-gobierno-ha-colocado-la-inversion-publica-favor-del

martes, 4 de abril de 2023

RD estuvo por debajo del promedio regional en lo destinado a gasto de capital

GASTO DE CAPITAL

RD estuvo por debajo del promedio regional en lo destinado a gasto de capital

Registró, en promedio, 3.1 % entre 2019-2021 cuando la región fue 3.9 %; hay países que destinan más

Economista plantea dilema: para subirlo hay que endeudarse

RD estuvo por debajo del promedio regional en lo destinado a gasto de capital
Palacio Nacional, sede del Gobierno dominicano. (DIARIO LIBRE/EDDY VITTINI)

Con un promedio de 3.13 %, la República Dominicana estuvo por debajo del promedio de 3.96 % de América Latina y el Caribe en el monto destinado para gasto de capital, entre 2019 y 2021, según datos que compila la Comisión Económica para América Latian y el Caribe (Cepal).

Conforme los datos de la Cepal -que difieren de los oficiales del gobierno-, fue de 2.8 % respecto al producto interno bruto (PIB) lo destinado en 2019 por la República Dominicana en gasto de capital, un renglón en el que se incluye lo  invertido en infraestructuras públicas en beneficio de la gente. Para ese año, el promedio regional fue de 3.7 %.

En 2020, la Cepal indica que el país designó el 3.8 %, siendo el promedio regional 4.1 %, y en 2021 fueron 2.8 %, cuando lo regional fue también 4.1 %.

En el informe “Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe, 2022”, la entidad señala que la ejecución del gasto de capital en los países de la región suele concentrarse en el último trimestre del año y ha constituido la principal variable de ajuste fiscal durante la última década.

Lo anterior ha sido observado por el economista Magín Díaz. En un artículo publicado en Diario Libre, indicó que en los primeros 10 meses del 2022, el gobierno ejecutó el 51 % de la inversión pública presupuestada y casi todo lo restante se ejecutó (o registró) en los últimos dos meses. “Es decir, el mismo patrón del año anterior”, dijo. 

Ya en 2019, el Banco Interamericano de Desarrollo había publicado un análisis en el que advertía que gran parte del aumento del gasto público durante los años del auge de las materias primas se orientó hacia el gasto corriente, no hacia el gasto de capital

“Entre 1980 y 2018, el gasto corriente per cápita en América Latina y el Caribe aumentó en un 72 %, incremento similar al del resto del mundo”, indicó. 

“Sin embargo -agregó-, el gasto de capital per cápita en términos reales permaneció estancado y disminuyó significativamente como porcentaje del gasto total, más que el de cualquier otra región en el mundo”.

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Infografía

Un dilema

Díaz indicó en su artículo que el actual gobierno perremeísta “va camino a ser el que menos va a invertir en infraestructura en un periodo de cuatro años en tiempos recientes”. Pero también planteó el dilema de que “la principal razón es que el gobierno se está ajustando a una restricción presupuestaria fuerte”. 

“Es decir, para invertir más el gobierno tendría que aumentar el déficit y por tanto la deuda pública”, planteó.

Escribió que, como la administración no quiere hacer lo anterior, “la forma de ajustar el gasto para bajar el déficit (y hacer espacio para los subsidios no previstos y los gastos de pandemia), ha sido precisamente invertir menos, porque el gasto corriente es mucho más rígido”. 

“Y aquí tenemos lo que parece una paradoja: la baja inversión presupuestada es una consecuencia directa de que este es un gobierno fiscalmente responsable”, dijo.

El economista reiteró la necesidad de una reforma fiscal para quitarle el freno a la inversión pública, un tema que la actual gestión ha pospuesto y más en un año preelectoral. 

https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2023/04/04/rd-por-debajo-del-promedio-regional-en-gasto-de-capital/2274658

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Editora de Economía y docente de periodismo. Se ha especializado en periodismo de investigación, multimedia y de datos.