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jueves, 25 de junio de 2026

Sanz Lovatón promueve a República Dominicana como plataforma nearshore para la industria de semiconductores en España

Yayo Sanz Lovatón promueve a República Dominicana como plataforma nearshore para la industria de semiconductores en España

El ministro de Industria, Comercio y Mipymes presentó ante AESEMI las ventajas competitivas del país para atraer inversiones tecnológicas de alto valor agregado y consolidar una relación industrial de largo plazo con España.

Santo Domingo, R.D., 25 de junio de 2026.– El ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Yayo Sanz Lovatón, presentó ante la Asociación Española de la Industria de Semiconductores (AESEMI) las condiciones estratégicas que posicionan a la República Dominicana como un socio nearshore confiable, competitivo y complementario para la industria tecnológica y de semiconductores.

Durante un encuentro celebrado en la Secretaría de Estado de Comercio de España, el funcionario expuso las capacidades del país para acoger inversiones extranjeras vinculadas a la fabricación de placas de circuito impreso (PCB), componentes electrónicos, semiconductores discretos, así como procesos de ensamblaje, pruebas y empaque (ATP), en el contexto de la reconfiguración global de las cadenas de suministro y la estrategia de diversificación promovida por Estados Unidos, Europa y sus aliados.

Sanz Lovatón destacó que la República Dominicana dispone del ecosistema de negocios necesario para integrarse con mayor fuerza a esta industria estratégica, apoyada en zonas francas de primer nivel, ubicación geográfica privilegiada, conectividad, estabilidad jurídica, incentivos fiscales y una base de talento humano calificado, elementos que, afirmó, convierten al país en una plataforma ideal para la manufactura tecnológica de última generación.

La República Dominicana busca ser el nodo nearshore más competitivo del hemisferio para actividades específicas de la cadena de valor de los semiconductores”, puntualizó el ministro.

Explicó que el país puede ofrecer a las empresas del sector las condiciones esenciales que hoy demanda la relocalización industrial: capital humano, seguridad jurídica, incentivos fiscales, capacidad tecnológica e infraestructura confiable. En ese sentido, subrayó que la nación caribeña cuenta con las condiciones para suplir desde manufactura avanzada hasta segmentos más especializados de la cadena de valor tecnológica.

El titular del MICM también reconoció el papel de España como actor estratégico dentro del ecosistema europeo de semiconductores y expresó el interés del Gobierno dominicano en construir una relación industrial de largo plazo con esa nación, orientada a atraer inversión, promover transferencia de conocimiento y generar empleos de alta calidad para los dominicanos.

Actualmente, 25 empresas electrónicas operan en la República Dominicana, generando importantes volúmenes de exportación, principalmente hacia el mercado estadounidense. Entre las compañías instaladas en el país figuran Eaton, Rockwell, Jabil y Vishay, entre otras, lo que evidencia la capacidad productiva ya existente y la madurez del ecosistema local.

Asimismo, Sanz Lovatón explicó el marco regulatorio y los incentivos disponibles para las empresas interesadas en establecer operaciones en el país, así como el acompañamiento institucional ofrecido por entidades como el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, el Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE), ProDominicana y gremios empresariales como la Asociación Dominicana de Zonas Francas (ADOZONA).

El ministro resaltó además indicadores que fortalecen la propuesta de valor de la República Dominicana, entre ellos un índice de riesgo natural de 13.47, inferior al de economías competidoras como México (38.96), Filipinas (46.56) y Vietnam (25.92). Señaló igualmente que el país figura entre los principales captadores de Inversión Extranjera Directa (IED) en relación con su Producto Interno Bruto, con un 3.7 %, por encima de naciones como México (2.8 %), Filipinas (2.9 %) y Malasia (3.4 %).

En materia de capacidad exportadora, destacó que la República Dominicana registra anualmente más de US$3,000 millones en exportaciones de dispositivos tecnológicos médicos y más de US$1,200 millones en aparatos electrónicos, además de contar con una fuerza laboral superior a 40 mil trabajadores cualificados para esta industria.

Si una empresa busca capital humano, seguridad jurídica, incentivos fiscales y capacidad tecnológica, la República Dominicana lo tiene. Contamos con el ecosistema ideal para que cualquier empresa del sector semiconductores pueda producir desde nuestro país con acceso estratégico a mercados como Estados Unidos, Canadá y Europa”, afirmó el ministro.

Añadió que la presencia en el país de importantes empresas vinculadas al ecosistema industrial y tecnológico refuerza la confianza en la capacidad nacional para atraer nuevas inversiones en manufactura avanzada e innovación.

Este encuentro forma parte de la agenda de trabajo que desarrolla Sanz Lovatón en España para promover nuevas oportunidades de inversión y fortalecer el posicionamiento internacional de la República Dominicana en sectores estratégicos de innovación, industria y tecnología.

Acompañan al ministro una delegación empresarial encabezada por el presidente y vicepresidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), Celso Marranzini y César Dargam, respectivamente.

También participaron en la reunión Amparo López Senovilla, secretaria de Estado de Comercio del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa de España; Jimena García-Romeu, vicepresidenta de AESEMI; Juan Luis Gimeno Chocarro, director general de Comercio Internacional e Inversiones del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa de España; y Alfonso Gabarrón, gerente de Relaciones Institucionales de AESEMI.

Igualmente, estuvieron presentes el empresario Carlos León, el senador por la provincia La Altagracia, Rafael Barón Duluc; el senador por la provincia Duarte, Franklin Romero; y el diputado por la provincia Azua, César Beltré.

Como resultado del encuentro, se prevé la próxima visita de una misión empresarial española a la República Dominicana, con el objetivo de profundizar esta estrategia de cooperación industrial y explorar oportunidades concretas de inversión en el sector de semiconductores y tecnologías de última generación.

Desde España, la República Dominicana continúa abriendo puertas a la inversión tecnológica, posicionándose como un socio confiable para la industria global de los semiconductores. La apuesta es clara: atraer capital, generar empleos de calidad y consolidar al país en las cadenas globales de valor de la manufactura avanzada.


Semiconductores, nearshoring y República Dominicana: una oportunidad que exige visión de Estado

La conversación abierta en España sobre el potencial dominicano en la industria de semiconductores no debe leerse como un episodio aislado de promoción internacional, sino como una señal de que el país puede aspirar a un nuevo escalón en su inserción productiva global, siempre que convierta sus ventajas comparativas en una política industrial coherente, sostenida y técnicamente rigurosa.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En la economía del siglo XXI, pocas industrias concentran tanto poder estratégico como la de los semiconductores. Los microchips ya no son una pieza más del engranaje tecnológico: son la base material de la inteligencia artificial, la defensa, la automoción, los dispositivos médicos, las telecomunicaciones y la infraestructura digital que organiza la vida contemporánea. Por eso, la disputa global por relocalizar, diversificar y asegurar cadenas de suministro ha dejado de ser una cuestión puramente empresarial para convertirse en una prioridad geoeconómica de primer orden. En ese contexto, la República Dominicana intenta proyectarse como plataforma nearshore confiable para una parte de esa cadena de valor, en particular en segmentos como placas de circuito impreso, componentes electrónicos, semiconductores discretos y procesos de ensamblaje, prueba y empaque. Esa posibilidad fue planteada esta semana ante la Asociación Española de la Industria de Semiconductores (AESEMI), en una reunión celebrada en la Secretaría de Estado de Comercio de España. 

La relevancia de ese acercamiento no reside únicamente en el simbolismo diplomático. España intenta fortalecer su ecosistema industrial en sectores de alto valor agregado, y AESEMI se presenta precisamente como una plataforma de articulación entre empresas, instituciones y actores del sector semiconductor. Para la República Dominicana, entrar en esa conversación supone algo más importante que la búsqueda de inversión puntual: implica tratar de posicionarse dentro de una red de confianza industrial en un momento en que Europa, Estados Unidos y sus aliados buscan reducir vulnerabilidades estratégicas en sus cadenas de suministro. Dicho de otro modo, el país no está compitiendo solo por capital; está compitiendo por relevancia en una arquitectura productiva que definirá buena parte del poder económico de las próximas décadas.

Ahora bien, ninguna aspiración seria puede sostenerse únicamente sobre discurso. La pregunta decisiva no es si la República Dominicana desea entrar en esta industria, sino si posee condiciones reales para capturar una porción rentable y sostenible de ella. Y aquí aparecen datos que, al menos, justifican que el tema sea tomado en serio. Distintos reportes sobre la reunión en Madrid señalan que ya operan en el país unas 25 empresas electrónicas, con exportaciones orientadas principalmente al mercado estadounidense, entre ellas firmas como Eaton, Rockwell, Jabil y Vishay. A eso se suma una plataforma exportadora nada despreciable: más de US$3,000 millones anuales en dispositivos tecnológicos médicos y más de US$1,200 millones en aparatos electrónicos, así como una fuerza laboral superior a 40 mil trabajadores cualificados para estas actividades. 

Esos números no son menores porque sugieren que el país no partiría desde cero. De hecho, la propia Presidencia había destacado en 2025 que la República Dominicana se consolidaba como líder regional en manufactura de dispositivos médicos y productos eléctricos y electrónicos, con exportaciones de equipos médicos por US$2,800 millones en 2024 y exportaciones de aparatos eléctricos y electrónicos por US$1,164.4 millones. También subrayó que decenas de empresas ya operan en estos renglones y generan miles de empleos directos e indirectos. Ese historial importa porque la industria de semiconductores, incluso en sus fases menos complejas, demanda disciplina operativa, certificaciones, logística predecible, suplidores confiables y mano de obra entrenable: exactamente el tipo de capacidades que un ecosistema de zonas francas maduro puede escalar si existe dirección estratégica.

Sin embargo, sería un error vender la idea de que el país está a las puertas de competir en todos los eslabones de esta industria. La fabricación de microchips de frontera, aquella asociada a nodos avanzados y altísima intensidad de capital, conocimiento y propiedad intelectual, sigue concentrada en muy pocas geografías. La oportunidad dominicana parece más realista —y por tanto más inteligente— en actividades específicas de la cadena de valor: ensamblaje, pruebas, empaque, manufactura de componentes, integración electrónica y servicios industriales vinculados a manufactura avanzada. Ese enfoque, además de ser pragmático, es consistente con la lógica del nearshoring: no se trata de replicar íntegramente los polos asiáticos, sino de convertirse en un nodo confiable, cercano a grandes mercados y capaz de responder con agilidad, menores riesgos y costos competitivos.

Las ventajas comparativas dominicanas, por sí mismas, son conocidas: ubicación geográfica privilegiada, acceso a Norteamérica, zonas francas con experiencia acumulada, estabilidad macroeconómica relativa, incentivos fiscales y un marco de atracción de inversión que ha permitido al país destacarse en captación de IED en relación con su PIB. En la presentación realizada en España se citó, además, un índice de riesgo natural de 13.47, mejor que el de economías competidoras como México, Filipinas y Vietnam, así como una captación de IED equivalente a 3.7 % del PIB, por encima de varios países de referencia en manufactura. Aunque esos datos deben verse siempre con prudencia metodológica, forman parte de una narrativa país con base objetiva: República Dominicana ofrece estabilidad y previsibilidad en una época donde ambas son activos escasos. 

Pero las ventajas comparativas no bastan. El verdadero desafío es pasar de la promoción a la ejecución. Si la República Dominicana quiere tomarse en serio esta ventana histórica, necesita una política industrial más fina que combine formación técnica especializada, bilingüismo, infraestructura energética y digital robusta, articulación universidad-empresa, certificaciones internacionales, desarrollo de proveedores locales y una estrategia de inteligencia comercial enfocada por eslabones. También debe afinar su narrativa internacional: no venderse como un destino genérico de manufactura barata, sino como una plataforma de confiabilidad, proximidad, cumplimiento y sofisticación progresiva. La diferencia entre un país que atrae operaciones de bajo valor y uno que escala en complejidad no suele estar en la geografía, sino en la capacidad institucional para coordinar talento, incentivos y visión de largo plazo. 

Por eso, lo ocurrido en España merece ser leído con serenidad estratégica. La eventual visita de una misión empresarial española a la República Dominicana puede ser una oportunidad importante, pero no debe entenderse como un trofeo anticipado. Las inversiones de alto valor agregado no llegan por entusiasmo retórico, sino por consistencia regulatoria, seguridad operacional y demostración de capacidades. El país ya tiene una base relevante sobre la cual construir; la pregunta es si sabrá convertir esa base en una verdadera plataforma tecnológica y no simplemente en un eslogan coyuntural. 

En última instancia, el debate sobre semiconductores trasciende una agenda de promoción puntual. Habla de qué tipo de economía quiere ser la República Dominicana en la próxima década. Si la nación logra traducir sus fortalezas logísticas e industriales en una estrategia creíble de manufactura avanzada, podría insertarse con mayor densidad en las cadenas globales de valor y generar empleos mejor remunerados, transferencia de conocimiento y una nueva narrativa de competitividad. Pero si todo queda en presentaciones, reuniones y optimismo sin arquitectura pública-privada de largo aliento, la oportunidad pasará como tantas otras. En la nueva geografía del poder económico, no basta con estar bien ubicado en el mapa: hay que demostrar que se está listo para producir futuro.

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martes, 9 de junio de 2026

Empresarios destacan al Infotep como aliado clave para la competitividad y el desarrollo del talento humano

Empresarios destacan al Infotep como aliado clave para la competitividad y el desarrollo del talento humano

 Educación | 8 de Junio 2026 | 09:58
Infotep

Santo Domingo.- Representantes del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) destacaron el papel estratégico que desempeña el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) en el fortalecimiento del capital humano y la competitividad, en el marco de un encuentro encabezado por el presidente y el vicepresidente del organismo empresarial, Celso Juan Marranzini y César Dargam, respectivamente, y la directora general del Infotep, Maira Morla.

El presidente del Conep destacó la disposición del Infotep de mantener una relación cercana con las organizaciones empresariales, promoviendo espacios permanentes de diálogo que permiten identificar necesidades de capacitación y desarrollar soluciones conjuntas.

El líder empresarial resaltó que esta articulación fortalece la capacidad de la institución para responder de manera oportuna a los retos del sector productivo, impulsando programas de formación alineados con las demandas reales de las empresas y los procesos de innovación y transformación económica.

De su lado, el vicepresidente ejecutivo del Conep, César Dargam Espaillat, definió al Infotep como una plataforma de formación que ha demostrado una gran capacidad para adecuarse a las necesidades particulares de cada sector productivo, ofreciendo respuestas efectivas a los requerimientos del mercado laboral.

“Cada vez es más notorio que las empresas necesitan menos administradores y contables, abogados; en cambio, requieren más plomeros, carpinteros y técnicos especializados. Ahí es donde el Infotep juega un papel fundamental para responder a esa demanda”, expresó Dargam.

La reunión, sostenida con la Comisión de Educación del Conep, permitió socializar los principales avances, proyectos y metas contemplados en el Plan Estratégico Institucional del Infotep, así como intercambiar impresiones sobre los desafíos actuales del mercado laboral y las necesidades de formación de los distintos sectores productivos.

Durante el encuentro, la directora general del Infotep presentó los principales logros institucionales y las metas contempladas en el Plan Estratégico 2025-2028, orientadas a fortalecer la formación técnico-profesional, ampliar la cobertura de los servicios y contribuir al desarrollo económico nacional.

Morla Pineda explicó que el Infotep ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años, pasando de ocho centros propios a una red integrada por 67 centros de formación distribuidos en todo el territorio nacional, además de 56 talleres móviles y 237 centros operativos.

Asimismo, destacó que la institución dispone actualmente de 685 programas de formación diseñados bajo un enfoque por competencias y orientados a áreas prioritarias para el desarrollo económico, entre ellas Industria 4.0, carreras STEM, formación virtual, diplomados especializados y programas sociales.

Como parte de las metas institucionales para el año 2026, el Infotep proyecta capacitar a más de 918,000 participantes, brindar servicios a 5,610 empresas, formar cerca de 19,000 técnicos de nivel 3 e incorporar más de 1,300 participantes a programas de formación dual.

La titular del Infotep también presentó diversas iniciativas de innovación y transformación digital, entre ellas el Observatorio de la Formación Técnico Profesional, la Academia Huawei, la Red Unificada de Centros de Formación, el Aula Polimedia y la Biblioteca Virtual, herramientas que fortalecen la pertinencia de la oferta formativa y permiten anticipar las necesidades del mercado laboral.

Los representantes empresariales coincidieron en que la educación técnico-profesional constituye una de las principales herramientas para impulsar la productividad, la empleabilidad y la competitividad del país, resaltando la contribución que realiza el Infotep para garantizar la disponibilidad del talento humano que demanda la economía dominicana.

https://presidencia.gob.do/noticias/empresarios-destacan-al-infotep-como-aliado-clave-para-la-competitividad-y-el-desarrollo

miércoles, 27 de mayo de 2026

Confianza que se construye, competitividad que se sostiene

Presidente AbinaderOPINIÓN | Confianza que se construye, competitividad que se sostiene

El reconocimiento del sector empresarial a los avances de la República Dominicana en manufactura, exportaciones, logística, energía, turismo e inversión extranjera invita a una reflexión más amplia: el desarrollo duradero no depende de consignas, sino de instituciones estables, acuerdos nacionales, productividad creciente y una visión compartida de futuro.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La intervención del presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), Celso Juan Marranzini, en el marco del 63.º aniversario de esa organización y del Día Nacional de la Empresa Privada, no debe leerse únicamente como una valoración coyuntural de la economía dominicana. Debe asumirse, más bien, como una señal de que el país ha logrado consolidar ciertas bases que hoy le permiten ser observado con interés en una región donde el crecimiento se ha vuelto más lento, la productividad más débil y la incertidumbre más persistente. El señalamiento de avances en manufactura, exportaciones, infraestructura logística, energía, turismo e inversión extranjera coloca sobre la mesa un hecho significativo: la República Dominicana ha construido un perfil económico más robusto, diversificado y visible en el escenario regional. 

Esa percepción no surge por casualidad. Cuando el liderazgo empresarial habla de estabilidad, capacidad productiva, diversificación y confianza internacional, está identificando elementos que, en la práctica, son decisivos para atraer inversión, sostener empleo y ampliar oportunidades. En economías pequeñas y abiertas como la dominicana, la credibilidad es un activo tan importante como la infraestructura o el capital. Un país puede tener ubicación estratégica, acceso preferencial a mercados o una demografía favorable, pero si no ofrece previsibilidad, normas claras y capacidad de ejecución, esas ventajas se diluyen. Por eso, la confianza no debe entenderse como una abstracción retórica, sino como el resultado de años de acumulación institucional, de aprendizaje económico y de coordinación entre actores que comprenden que el desarrollo no se decreta: se construye.

El contexto internacional refuerza aún más la importancia de esa lectura. En su discurso, Marranzini vinculó el posicionamiento dominicano con las transformaciones que atraviesa la economía global, desde la reorganización de las cadenas de suministro hasta el auge de nuevas industrias y la creciente competencia por atraer capital productivo. También participaron en la actividad el presidente Luis Abinader e Ian Bremmer, fundador de Eurasia Group, en una señal de que el debate económico nacional ya no puede separarse del entorno geopolítico que redefine mercados, alianzas y prioridades productivas. La República Dominicana no compite solo con sus vecinos; compite con todos los destinos que hoy intentan mostrarse como plazas seguras, eficientes y estratégicas para producir, exportar e innovar. En ese tablero, la ventaja no se obtiene únicamente por costo, sino por confianza, agilidad y capacidad para anticipar el cambio. 

En ese sentido, resulta especialmente revelador que se destaque al país como una economía observada con interés por centros de análisis internacionales. El Harvard Growth Lab proyecta a la República Dominicana entre las economías con mayor potencial de crecimiento del PIB real y del ingreso per cápita en la próxima década, al punto de ubicarla como la única nación de América Latina y el Caribe dentro de los primeros lugares del ranking global de crecimiento per cápita para el período 2024-2034. Esa proyección, difundida por distintos medios y sustentada en el Atlas of Economic Complexity, no constituye una garantía automática de éxito, pero sí valida que el país dispone de capacidades productivas y de una base económica diversificada que pueden sostener un desempeño superior al promedio regional. 

Ahora bien, toda buena noticia económica debe ser leída con sentido de realidad. Si algo muestran las experiencias internacionales es que el crecimiento proyectado puede frustrarse cuando no se enfrenta a tiempo aquello que limita la productividad. Y justamente ahí reside uno de los puntos más valiosos del mensaje empresarial: no hubo complacencia. Junto al reconocimiento de avances, también se señalaron desafíos estructurales como la informalidad, el sistema eléctrico, el ordenamiento territorial y la necesidad de fortalecer la educación en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Es decir, se valoró lo alcanzado, pero sin perder de vista que la sostenibilidad del progreso dependerá de la capacidad de corregir debilidades históricas que todavía restringen la competitividad nacional y limitan la incorporación de más ciudadanos a la economía formal. 

Esa combinación entre reconocimiento y exigencia debería asumirse como una actitud saludable para el debate público. A veces, los países se estancan no porque les falte potencial, sino porque sustituyen la planificación por la improvisación o el consenso por la confrontación. El vicepresidente ejecutivo del CONEP, César Dargam, insistió en que el desarrollo dominicano ha sido posible porque distintas generaciones decidieron creer, invertir, arriesgar y apostar por un país aún en construcción, y subrayó que los grandes saltos al desarrollo no se logran desde la confrontación entre sectores, sino desde acuerdos nacionales, visión compartida e instituciones que funcionen. Esa idea merece ser resaltada: el progreso durable exige cooperación social, no uniformidad ideológica; exige reglas, continuidad y prioridades comunes, aunque existan diferencias legítimas en el debate. 

Hay, además, un aspecto que conviene subrayar con énfasis: el sector privado no es una realidad abstracta ni una consigna de élites. Cuando se afirma que su composición incluye pequeños negocios, jóvenes emprendedores, agricultores, industriales, comerciantes y profesionales independientes, y que en conjunto genera la mayor parte del PIB, de la inversión y del empleo, se está recordando que el tejido productivo es, en realidad, una expresión concreta de la sociedad trabajando. Marranzini afirmó que el sector privado representa el 85 % del PIB, el 90 % de las inversiones y el 86 % de los empleos del país. Más allá de la cifra puntual, el mensaje de fondo es claro: la defensa de un entorno propicio para producir, emprender e innovar no debe verse como un interés sectorial aislado, sino como una condición necesaria para multiplicar oportunidades en toda la estructura social. 

Desde esa perspectiva, el concepto de institucionalidad adquiere una dimensión mucho más concreta. No se trata solo de respetar leyes o mantener formas administrativas; se trata de crear condiciones estables para que la inversión llegue, el talento se forme, la innovación se expanda y la productividad mejore. Un país institucionalmente confiable es aquel en el que los proyectos avanzan con reglas claras, donde las políticas sobreviven a los ciclos, donde el capital humano encuentra caminos de ascenso y donde el Estado y el sector productivo pueden dialogar sin sospechas permanentes. Esa es, probablemente, una de las claves del momento dominicano: entender que la competitividad no nace solo en el mercado, sino también en la calidad de las instituciones que organizan la vida económica y en la seriedad con que se ejecutan las prioridades nacionales.

La República Dominicana parece estar ante una oportunidad histórica. Tiene sectores dinámicos, una ubicación estratégica, un empresariado que reconoce fortalezas pero también reclama reformas, y una sociedad que ha demostrado resiliencia y capacidad de trabajo. Sin embargo, ninguna oportunidad se convierte por sí sola en bienestar. Para que el crecimiento proyectado se transforme en progreso tangible, será indispensable traducir la confianza en empleos de calidad, la inversión en encadenamientos productivos, la modernización en inclusión y la estabilidad en movilidad social. Ahí radica el verdadero desafío nacional. No basta con ser vistos como una economía prometedora; hace falta consolidarse como una nación capaz de convertir esa promesa en prosperidad compartida, con visión de largo plazo, sentido institucional y la convicción de que el desarrollo, cuando se construye sobre acuerdos y productividad, deja de ser una aspiración para convertirse en destino.

Si desea, también puedo prepararle ahora una versión más periodística, una columna de 7 párrafos, o una adaptación para prensa digital y redes sociales.

🇩🇴📈 República Dominicana fortalece su crecimiento y atrae más inversiones
El sector privado reconoce los avances del país en áreas clave como manufactura, exportaciones, energía, turismo e infraestructura logística 💼⚙️🌍. La estabilidad, la diversificación económica y la… pic.twitter.com/qTa99Zl1mb

— Orlando Díaz, Luis (@LuisOrlandoDia1) May 27, 2026
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EDITORIAL | Institucionalidad, competitividad y confianza: señales de una economía que busca consolidarse

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El reconocimiento expresado por el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) sobre los avances de la República Dominicana en manufactura, exportaciones, infraestructura logística, energía, turismo e inversión extranjera coloca sobre la mesa una realidad que merece ser observada con rigor: el país continúa proyectándose como una de las economías más dinámicas del entorno regional. En un contexto latinoamericano marcado por bajo crecimiento, rezagos de productividad e incertidumbre internacional, que el sector empresarial destaque la estabilidad, la diversificación y la confianza como activos nacionales no es un dato menor, sino una señal de madurez institucional y de capacidad de adaptación económica.

Más allá del valor simbólico del pronunciamiento, lo relevante es el fondo. Cuando el empresariado reconoce mejoras en áreas estratégicas, está validando condiciones que inciden directamente sobre la decisión de invertir, expandirse y generar empleo. La competitividad de una nación no depende únicamente de sus indicadores macroeconómicos, sino de la articulación entre infraestructura, seguridad jurídica, capacidad logística, disponibilidad energética, capital humano y visión de largo plazo. En ese sentido, la República Dominicana ha venido construyendo una narrativa de confiabilidad que, bien administrada, puede traducirse en mayores oportunidades productivas y en una inserción más inteligente dentro de las cadenas globales de valor.

El énfasis de CONEP en la relación estratégica con los Estados Unidos también refleja una comprensión acertada del momento internacional. La reorganización del comercio global, el rediseño de las cadenas de suministro y la búsqueda de destinos más cercanos, estables y eficientes para la inversión están abriendo espacios concretos para economías como la dominicana. Sectores como dispositivos médicos, manufactura especializada, logística, agroindustria avanzada y servicios tecnológicos pueden encontrar en este nuevo escenario una plataforma de expansión, siempre que el país continúe fortaleciendo sus condiciones estructurales y su capacidad para responder con rapidez a la demanda internacional.

Sin embargo, ningún reconocimiento debe conducir a la autocomplacencia. El propio planteamiento empresarial identifica desafíos que siguen siendo determinantes: la informalidad, el sistema eléctrico, el ordenamiento territorial y la necesidad de elevar la calidad de la educación, especialmente en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Es decir, el país exhibe fortalezas evidentes, pero su sostenibilidad dependerá de la capacidad de transformar esas ventajas en una agenda de reformas continuas. Crecer no basta; también es necesario elevar productividad, reducir brechas, fortalecer instituciones y ampliar el acceso de más ciudadanos a los beneficios del desarrollo.

Hay otro punto medular que no debe perderse de vista: el sector privado no actúa en abstracto. Como recordó la dirigencia empresarial, detrás de la actividad productiva están los pequeños negocios, los jóvenes emprendedores, los agricultores, los industriales, los comerciantes y los profesionales que dinamizan la economía real. Esa afirmación introduce una idea central para cualquier visión moderna de desarrollo: la empresa no es solo una unidad de rentabilidad, sino también un vehículo de movilidad social, innovación y generación de oportunidades. Por eso, promover un entorno favorable para la libre iniciativa, dentro de reglas claras e instituciones sólidas, forma parte de una arquitectura democrática orientada al progreso.

Del mismo modo, el llamado a construir consensos nacionales merece una lectura estratégica. Las economías que logran saltos cualitativos no lo hacen únicamente por acumulación de capital o apertura comercial, sino por la existencia de acuerdos básicos entre Estado, sector privado y sociedad. La experiencia comparada demuestra que el desarrollo duradero necesita continuidad, coordinación y confianza entre actores. Cuando el debate público se concentra en lo esencial —educación, productividad, institucionalidad, innovación, formalización y competitividad— se crean mejores condiciones para avanzar sin que cada coyuntura interrumpa el horizonte nacional.

La República Dominicana parece estar ante una oportunidad que no debe desperdiciar. La confianza internacional, el interés inversor, el posicionamiento logístico y la resiliencia de su tejido productivo son activos importantes, pero su verdadero valor radica en la capacidad de traducirlos en bienestar tangible, empleos de calidad, mayor formalidad y crecimiento más inclusivo. El reconocimiento del empresariado, por tanto, no debe leerse solo como un respaldo coyuntural, sino como un recordatorio de que el país dispone de bases reales para consolidar su ascenso, siempre que mantenga el rumbo de la institucionalidad, el diálogo y la visión estratégica.

#GuasábaraEditor

martes, 31 de marzo de 2026

Sector productivo y empresarios se comprometen con presidente Abinader garantizar abastecimiento y enfrentar impacto de la crisis internacional

Sector productivo y empresarios se comprometen con presidente Abinader garantizar abastecimiento y enfrentar impacto de la crisis internacional

Mandatario convoca a estos sectores a reunirse dentro de dos semanas para continuar evaluando la crisis internacional

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Santo Domingo.- El presidente Luis Abinader encabezó este martes una reunión con representantes de las principales asociaciones empresariales, industriales, comerciales y agrícolas del país, con quienes se acordó coordinar acciones conjuntas para enfrentar los efectos de la actual crisis internacional y proteger el poder adquisitivo de los dominicanos, especialmente de los sectores más vulnerables.

Durante el encuentro, se estableció realizar una nueva reunión en dos semanas para dar seguimiento a estos temas y evaluar la evolución de la situación.

Vamos a superar la nueva crisis juntos

El encuentro se llevó a cabo en el Salón Verde del Palacio Nacional, donde el jefe de Estado agradeció la presencia y disposición de los sectores productivos para trabajar de manera coordinada, tal como se hizo en crisis anteriores, como la del COVID-19 y la guerra en Ucrania.

“Ante la crisis mundial que todos conocemos, hemos procedido a coordinar acciones para mitigar, en la medida de lo posible, sus efectos. Ahora se nos presenta otra que vamos a superar juntos”, afirmó el presidente Abinader.

No existen razones para incrementos

Durante la reunión se analizó la evolución de los precios, particularmente el alza registrada en los hidrocarburos debido a la situación en el Golfo Pérsico. No obstante, se determinó que en el caso de los alimentos no existen razones fundamentales para incrementos significativos, ya que la materia prima no ha experimentado aumentos importantes, salvo ligeras variaciones en algunos fletes.

“Le estamos dando seguimiento para proteger los precios de la canasta básica, esencialmente, y también de los demás productos que consumen masivamente los dominicanos”, destacó el mandatario.

Total cooperación

El presidente Abinader valoró la total cooperación del sector comercial, empresarial, industrial y agrícola, que se comprometió a coordinar cualquier posible ajuste de precios con el Gobierno para mitigar su impacto y evitar que los sectores más necesitados sufran las consecuencias de la crisis internacional.

Acompañaron al mandatario, José Ignacio Paliza, ministro administrativo de la Presidencia; Andrés Bautista; de Industria, Comercio y Mipymes; Eduardo Sanz Lovatón, y, de Vivienda y Edificaciones, Víctor “Ito” Bisonó, así como el vocero de la Presidencia, Félix Reyna.

En la reunión con el presidente Abinader participaron los principales dirigentes del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), la Organización Nacional de Empresarios Comerciales (ONEC) y la Unión Nacional de Supermercados Económicos (UNASE), así como la Junta Agropecuaria Empresarial, entre otros  representantes empresariales y comerciales del país.

https://presidencia.gob.do/noticias/sector-productivo-y-empresarios-se-comprometen-con-presidente-abinader-garantizar

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Resiliencia bajo estrés: el shock energético, la guerra prolongada y la respuesta dominicana

_ Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El mundo abre el segundo trimestre de 2026 en un clima de alta volatilidad geopolítica, donde la economía global no colapsa, pero opera bajo presión: mercados pendientes de anuncios políticos y militares, cadenas logísticas tensionadas y un riesgo inflacionario que vuelve a colarse por la puerta de la energía. En términos prácticos, la incertidumbre ya no es un “ruido” de fondo: es un factor que condiciona decisiones de inversión, consumo y política monetaria.

En el centro del tablero está la escalada bélica en Oriente Medio (Irán–EE. UU.–Israel), que supera el mes desde su inicio (28 de febrero) y mantiene al Estrecho de Ormuz como punto crítico del comercio energético. La propia evaluación técnica del mercado energético estadounidense ha subrayado que el Estrecho funciona como un “chokepoint” por donde transita una porción decisiva del suministro global, y que la amenaza y el riesgo de ataque han reducido el tránsito de buques y elevado la prima de riesgo. A ello se suman reportes de ataques con drones y misiles en puntos sensibles de la región —incluyendo infraestructura y áreas aeroportuarias— que alimentan la percepción de una crisis con capacidad de prolongarse. 

El petróleo refleja ese equilibrio inestable entre expectativa de distensión y riesgo latente. En la mañana del 1 de abril, el Brent se ubica alrededor de US$102–103 por barril, tras retroceder cerca de 1% en el arranque de abril luego del salto de marzo, mientras el WTI ronda US$99–100. La lectura de mercado es clara: existe la esperanza de una desescalada, pero la prima geopolítica sigue incorporada porque Ormuz continúa siendo un factor de vulnerabilidad sistémica. En términos de economía real, un shock energético de esta naturaleza arrastra costos de transporte, seguros marítimos y precios de derivados (como el jet fuel y el diésel), amplificando presiones sobre inflación y actividad.

En paralelo, la guerra en Ucrania consolida su condición de conflicto prolongado y estructural. El 1 de abril se reportaron ataques con drones de gran escala contra ciudades del oeste ucraniano, con daños a infraestructura logística y residencial, confirmando que el frente europeo sigue activo aun cuando la atención global oscila hacia Oriente Medio. Esa persistencia mantiene elevada la incertidumbre sobre energía, seguridad y estabilidad regional, además de erosionar la confianza de largo plazo en corredores comerciales y de inversión en Europa del Este. 

Los mercados financieros han respondido con un patrón típico de “riesgo contenido”: volatilidad moderada, rotación sectorial y búsqueda selectiva de refugio, sin señales todavía de una crisis sistémica. Sin embargo, incluso los activos tradicionalmente defensivos han mostrado comportamiento mixto. El oro, por ejemplo, ha tenido repuntes puntuales asociados a demanda de refugio, pero también experimentó un marzo de fuerte corrección por el efecto combinado de expectativas de tasas más altas, dinámica del dólar y el canal inflacionario del petróleo. El mensaje para los inversionistas es doble: la incertidumbre sostiene la demanda de protección, pero la política monetaria y el costo de oportunidad pueden dominar el corto plazo.

En el plano macro, la inflación global venía en tendencia descendente, pero el shock petrolero de marzo–abril complica la hoja de ruta de los bancos centrales. La posibilidad de recortes de tasas se vuelve más incierta si el petróleo se mantiene en el rango alto durante el segundo trimestre, porque reabre el riesgo de “segunda vuelta” inflacionaria. Y cuando las tasas permanecen elevadas por más tiempo, el ajuste llega a emergentes por tres vías: mayor costo financiero, menor apetito por riesgo y presión sobre monedas y balanzas externas.

En este contexto, el comercio global y las cadenas de suministro sostienen disrupciones en rutas energéticas clave, mientras se acelera una tendencia de fondo: regionalización y nearshoring. Para América Latina y el Caribe, esto puede ser oportunidad si se combina estabilidad, logística y competitividad; pero también implica competir por inversiones en un mundo más selectivo y con capital más caro. 

República Dominicana: coordinación interna frente al shock externo

Para la República Dominicana, la coyuntura se traduce en una ecuación inmediata: presión fiscal por subsidios energéticos y necesidad de contener inflación importada sin comprometer la estabilidad macro. La urgencia estratégica se vuelve evidente: acelerar la transición energética, proteger a los sectores vulnerables y sostener el dinamismo de turismo y zonas francas con prudencia operativa para el segundo trimestre. 

En ese marco, la respuesta institucional interna adquiere peso político-económico. El 31 de marzo (19:33), la Presidencia informó que el presidente Luis Abinader encabezó una reunión con representantes de las principales asociaciones empresariales, industriales, comerciales y agrícolas, acordando acciones conjuntas para enfrentar el impacto de la crisis internacional y proteger el poder adquisitivo, con énfasis en los sectores vulnerables. El Gobierno y el sector productivo fijaron una nueva reunión en dos semanas para dar seguimiento, y se subrayó que, en alimentos, no existen razones fundamentales para incrementos significativos, dado que las materias primas no muestran aumentos relevantes, salvo variaciones leves en algunos fletes. Asimismo, el comunicado destaca el compromiso de los sectores para coordinar cualquier ajuste de precios con el Gobierno y mitigar impactos sobre la población.

Mensaje estratégico central

Al 1 de abril de 2026, el mundo confirma un cuadro de resiliencia bajo estrés: sin derrumbe inmediato, pero con riesgos acumulativos que exigen políticas prudentes, coordinación público‑privada y capacidad de adaptación. Para República Dominicana, el momento refuerza la pertinencia de Meta RD 2036 como marco de disciplina fiscal, diversificación productiva, protección social y transformación energética: no como consigna, sino como arquitectura de estabilidad frente a shocks externos cada vez más frecuente. 

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miércoles, 25 de febrero de 2026

CONEP reconoce gestión de Yayo Sanz Lovatón en la DGA y proyecta continuidad estratégica en el MICM

CONEP reconoce gestión de Yayo Sanz Lovatón en la DGA y proyecta continuidad estratégica en el MICM

SANTO DOMINGO, D.N., 25 de Febrero de 2026 – El Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) otorgó un reconocimiento especial a Eduardo "Yayo" Sanz Lovatón por su transformadora gestión al frente de la Dirección General de Aduanas (DGA), destacando su contribución directa al fortalecimiento de la competitividad y al desarrollo económico de la República Dominicana. El acto fue encabezado por el presidente del CONEP, Celso Juan Marranzini, quien ponderó la modernización institucional alcanzada bajo el liderazgo de Sanz Lovatón, con énfasis en la eficiencia operativa y la transparencia de los procesos aduaneros.

Sanz Lovatón, actual ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), agradeció la distinción y reafirmó su compromiso de trasladar la visión de agilidad ejecutada en la DGA hacia su nueva responsabilidad ministerial. Subrayó que los logros en Aduanas, como la implementación del programa Despacho en 24 Horas (D24H), que facilitó la salida de más de 39,000 contenedores y benefició a más de 6,000 importadores, la instalación de rayos X en los puertos del país y la modernización de la Ley de Aduanas, que constituyen la hoja de ruta para sus metas actuales.

El titular del MICM adelantó que las innovaciones que dinamizaron el comercio exterior serán replicadas para potenciar sectores clave. Entre sus prioridades figuran la simplificación de procesos para las Mipymes, el impulso a la industria de semiconductores, el fortalecimiento de las zonas francas y el fomento de la economía naranja, bajo la premisa de consolidar al país como un ecosistema atractivo para la inversión de alto valor.

Durante su intervención, el ministro analizó la coyuntura económica nacional, haciendo énfasis en la Meta RD 2036 y la necesidad de un crecimiento sostenido. Al referirse al panorama regional, afirmó: “En los últimos años, la República Dominicana se ha posicionado entre los mejores del negocio”. Asimismo, proyectó un clima optimista para la inversión extranjera, sustentado en una ejecución presupuestaria eficiente para el 2026 y una planificación transparente.

El funcionario enfatizó la importancia de respaldar al sector privado y abordar con visión estratégica retos globales, como los aranceles en mercados clave, utilizando la estabilidad política dominicana como la principal ventaja competitiva para la atracción de capitales.

Por su parte, Celso Juan Marranzini reiteró que la administración de Sanz Lovatón marcó un hito en la modernización logística del país, blindando la economía nacional ante desafíos internacionales complejos.

En el encuentro, que reunió a la cúpula empresarial del país, estuvieron presentes los miembros de la Junta Directiva del CONEP: Celso Juan Marranzini (Presidente), César Dargam (Vicepresidente Ejecutivo), Julio V. Brache, Lina García de Blasco, Christopher Paniagua, Luis José Bonilla, Lucile Houellemont, Juan Bancalari, Rosanna Ruiz, Carlos Iglesias, Manuel Pozo Perelló, Raúl Rizek, Jaak Rannik, Paola Rainieri, Carlos Guillermo León, Carlos Cueto, Rafael Izquierdo, Eduardo Cruz, Luis Álvarez, Fernando Villanueva, Mercedes Ramos y el asesor económico José Gior Ariza./

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Editorial 

De la Aduana al Comercio: continuidad estratégica y confianza empresarial

Por Luis Orlando Díaz Vólquez 

El reconocimiento otorgado por el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) a Yayo Sanz Lovatón no es solo un gesto protocolar: constituye un aval institucional a una gestión que transformó la Dirección General de Aduanas (DGA) y que hoy se proyecta como modelo de continuidad estratégica en el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM).  

La modernización logística impulsada en Aduanas —con el programa Despacho en 24 Horas, la instalación de rayos X en puertos y la actualización de la Ley de Aduanas— no solo fortaleció la competitividad nacional, sino que blindó la economía frente a desafíos internacionales. Estos avances, reconocidos por el presidente del CONEP, Celso Juan Marranzini, marcan un hito en la relación Estado–empresa privada, donde la eficiencia y la transparencia se convierten en pilares de confianza.  

Hoy, desde el MICM, Sanz Lovatón asume el reto de trasladar esa visión de agilidad hacia sectores estratégicos: Mipymes, zonas francas, semiconductores y economía naranja. Su discurso, enmarcado en la Meta RD 2036, refleja una política pública que busca consolidar a la República Dominicana como un ecosistema atractivo para la inversión de alto valor, sustentado en estabilidad política y planificación transparente.  

El Poder Ejecutivo, al respaldar esta continuidad, reafirma que la competitividad nacional no depende únicamente de coyunturas externas, sino de la capacidad de sostener políticas coherentes y de largo plazo. La alianza con el sector privado, expresada en este reconocimiento, es también una señal de confianza hacia el futuro económico del país.  

En tiempos de incertidumbre global, la República Dominicana apuesta por la estabilidad como ventaja competitiva y por la innovación como motor de desarrollo. El reconocimiento del CONEP a Yayo Sanz Lovatón es, en esencia, un reconocimiento al país que se atreve a modernizarse y a proyectarse con visión estratégica hacia el porvenir.  

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Aquí tienes una propuesta de post para redes sociales, con un tono institucional pero emotivo, usando emojis y hashtags para reforzar el mensaje:  

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✨🇩🇴 El CONEP reconoce la gestión transformadora de Yayo Sanz Lovatón en la DGA y celebra la continuidad estratégica en el MICM.  

🚀 Modernización, transparencia y visión de futuro que fortalecen la competitividad nacional.  

🤝 Estado y sector privado unidos para impulsar Mipymes, zonas francas y nuevas industrias de alto valor.  

📈 La República Dominicana avanza con estabilidad política y confianza empresarial.  

@MIC_RD @SanzLovaton @Conep_RD

#CompetitividadRD #Innovación #Transparencia #Mipymes #ZonasFrancas #EconomíaNaranja #Meta2036 #OrgulloDominicano

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sábado, 6 de diciembre de 2025

Atención a la desigualdad desde una perspectiva integral

Crítica al artículo de Nelson Marrero: Atención a la desigualdad desde una perspectiva integral

Luis Orlando Díaz Vólquez | 06.12.2025 | 


Introducción

La República Dominicana enfrenta un escenario de confianza empresarial hacia el Gobierno de Luis Abinader, acompañado de advertencias de organismos multilaterales sobre la persistente desigualdad social y territorial. Este artículo busca analizar, desde una perspectiva académica y comparativa, cómo las valoraciones favorables pueden convertirse en políticas inclusivas que fortalezcan la cohesión social y el desarrollo sostenible.

Este análisis crítico reconoce los méritos del artículo original de Nelson Marrero, especialmente en su enfoque en la importancia de la confianza empresarial y la apertura al sector privado como motores del desarrollo económico. Sin embargo, también se señalan limitaciones en la profundidad del tratamiento de la desigualdad y la falta de propuestas concretas para enfrentar los desafíos estructurales que persisten en el país.


Confianza empresarial y expectativas de industrialización

El artículo destaca acertadamente el respaldo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) y la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) hacia el Gobierno, subrayando la importancia de la colaboración público-privada para impulsar la industrialización y la generación de empleos de calidad. Esta perspectiva es valiosa, pues reconoce que el crecimiento económico sostenible requiere un entorno favorable para la inversión y la innovación.

No obstante, la crítica apunta a que el énfasis en la confianza empresarial puede resultar insuficiente si no se acompaña de políticas públicas robustas que atiendan las desigualdades sociales y territoriales. La experiencia internacional, como la de Corea del Sur, Vietnam e Irlanda, muestra que el éxito en la industrialización está ligado no solo a la inversión y la capacitación técnica, sino también a la inclusión social y la equidad en el acceso a oportunidades.


El lado flaco: desigualdad persistente

Marrero incorpora datos relevantes de la CEPAL (2025) que evidencian la concentración del ingreso en el sector más rico y las dificultades que enfrentan las pymes dominicanas. Este reconocimiento es crucial para entender que la desigualdad sigue siendo un obstáculo significativo para el desarrollo inclusivo.

Sin embargo, la crítica señala que el artículo podría profundizar más en las causas estructurales de esta desigualdad, como la segmentación del mercado laboral, la informalidad y las barreras de acceso a servicios básicos y financiamiento. Además, la falta de un análisis más detallado sobre las consecuencias sociales y políticas de la desigualdad limita la comprensión integral del problema.


Desafíos estructurales

El artículo menciona recomendaciones de organismos internacionales como la UNCTAD y la UNESCO, así como diagnósticos del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD), que apuntan a la necesidad de diversificar el desarrollo, mejorar la educación y fortalecer la institucionalidad.

Esta sección es valiosa, pero la crítica enfatiza que el artículo no ofrece una discusión suficiente sobre cómo implementar estas recomendaciones en el contexto dominicano. Por ejemplo, la dispersión de programas sociales y la concentración del recurso humano calificado en zonas urbanas requieren estrategias específicas de descentralización y fortalecimiento regional que no se abordan con profundidad.


Lecciones globales para un desarrollo inclusivo

La comparación con países como Chile, Costa Rica e Irlanda aporta un marco útil para entender las posibilidades y limitaciones del desarrollo inclusivo. Marrero destaca la importancia de políticas focalizadas en educación, salud, capital humano y sostenibilidad ambiental.

No obstante, la crítica sugiere que el artículo podría beneficiarse de un análisis más crítico sobre las diferencias contextuales entre estos países y la República Dominicana, así como sobre los retos políticos y sociales que implica adaptar modelos externos a la realidad local.


Conclusión

El artículo concluye con un llamado a transformar la confianza empresarial en políticas inclusivas que reduzcan la desigualdad y fortalezcan la cohesión social. Esta conclusión es pertinente y necesaria.

Sin embargo, la crítica final subraya que para que este llamado sea efectivo, es indispensable que el debate público y académico profundice en las dimensiones sociales, políticas y culturales de la desigualdad, y que se propongan mecanismos claros de implementación y seguimiento de las políticas públicas.

La República Dominicana debe aspirar no solo a crecer económicamente, sino a hacerlo con equidad, justicia social y sostenibilidad, lo que requiere un compromiso más amplio y profundo que el que se refleja en el artículo original.


Referencias

  • CEPAL. (2025). Informe sobre la desigualdad en América Latina y el Caribe. Santiago de Chile: Naciones Unidas.

  • UNCTAD. (2024). World Investment Report. Ginebra: Naciones Unidas.

  • UNESCO. (2025). Education for Sustainable Development Goals. París: UNESCO.

  • Banco Mundial. (2024). Productividad de las PYMES en América Latina. Washington D.C.: World Bank.

  • Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD). (2025). Diagnóstico institucional sobre programas sociales. Santo Domingo: Gobierno de la República Dominicana.


Buscamos complementar el artículo original de Nelson Marrero, aportando una mirada más profunda y crítica sobre los desafíos de la desigualdad en la República Dominicana y la necesidad de políticas públicas integrales y efectivas para un desarrollo verdaderamente inclusivo.

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Atención a la desigualdad | Valoraciones favorables al Gobierno del que se espera apueste más al desarrollo

El tema de hoy | Nelson Marrero | 06.12.2025 | 00:00

Gobierno Dominicano

Declaraciones de dirigencias empresariales suelen resultar favorables a la administración del presidente Luis Abinader que a juicio del Consejo Nacional de la Empresa Privada, CONEP, está permanentemente abierta al trabajo conjunto con el sector privado; mientras la Asociación de Industrias de la República Dominicana, (AIRD) atribuye al oficialismo mensajes claros a inversionistas y a las instituciones en general de que se empeña en facilitar el crecimiento industrial y fomentar concertaciones.

A título personal gerentes y analistas expresan confianza en que el país está ante la posibilidad de una nueva era de industrialización imprescindible para generar empleos de calidad conscientes de que se trata de una meta imprescindible a corto plazo para proteger el crecimiento de la economía que preocupantemente registró disminuciones al acercarse el fin de año.

Sostienen el criterio de que para elevar el nivel de desarrollo el Estado debe enfocarse más decididamente en promover alianzas público-privadas dirigidas a aumentar la productividad, la industrialización y la generación de capitales con protagonismos que fortalezcan la economía y se preserve la estabilidad social y política que atrae inversiones.

No en vano y en aproximación a ese punto de vista, la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, UNCTAD, ámbito preponderante del organismos multilateral, recomienda al país fomentar un desarrollo diversificado que aumente el crecimiento de la economía coincidiendo con quienes entienden que debe apelarse a formas apropiadas de combatir la pobreza como sería invertir en capacitaciones de la mano de obra para favorecer la creación de empleos y la elevación de los salarios.

En reciente informe la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, reconoció que aunque la República Dominicana ha disminuido la concentración de ingresos en pocas manos, continúa todavía con un elevado nivel de desigualdad que se extiende por toda la región con un sector social más rico que el año pasado captó el 34.2 % del ingreso de la economía y el 10% más pobre que solo alcanzó al 1.7 % .

EL LADO FLACO

Por lo visto sobre República Dominicana el sol no distribuye sus rayos con uniformidad hacia los estratos sociales si se presta oído al flujo grande de quejas de pequeñas y medianas empresas (pymes) por experimentar pérdidas de rentabilidad a causa del alto costo de la energía eléctrica, por dificultades para acceder al crédito bancario y por elevadas tasas de interés. Muchas marchan cuesta arriba por la presión fiscal, la imposibilidad de ascender administrativamente con capacitaciones gerenciales, un bajo acceso a la innovación digital y constreñindas a la informalidad que las excluye de los beneficios que recibe el empresariado mayor.

Desde organismos multilaterales se señala que el "lado flaco" de la economía dominicana incluye la desigualdad social y unos niveles insuficientes de respaldo a la iniciativa privada. Una de las entidades ha dicho que a pesar de que el Índice de Desarrollo Humano aparece alto y la economía ha crecido, el impacto no se distribuye equitativamente.

Nelson Marrero

Se reclama superar inequidades en materia de salud, educación e ingresos por una concentración del recurso laboral más calificado en el Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo mientras las regiones de frontera y de la cuenca del río Yuna presentan niveles inferiores de desarrollo.

DESAFÍOS

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, entiende que República Dominicana debe garantizar el bienestar impulsando el desarrollo humano, elevando la calidad del sistema educativo, abordando la pobreza y la desigualdad de género, mejorando la gobernanza educativa y el acceso a servicios básicos de calidad con la creación de un entorno sostenible.

Se necesita una mayor participación de las familias en el proceso educativo en apoyo a la función docente con soluciones para altos índices de repitencia e inasistencia a las aulas, enfocar la enseñanza para que no excluya a niños y adolescentes de los estratos bajos, universalizar el Internet y crear conciencia temprana del respeto a sus derechos en los jóvenes.

Una receta prescribe al país fortalecer la institucionalidad reduciendo la dispersión de las estructuras que aplican programas sociales según diagnóstico del propio Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.

https://hoy.com.do/el-pais/el-tema-de-hoy/valoraciones-favorables-gobierno-espera-apueste-desarrollo_1068970.html

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Nelson Marrero

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Resumen:

La República Dominicana recibe valoraciones positivas por su apertura al sector privado y su visión industrial, lo que refleja confianza en su modelo económico. Sin embargo, persiste un desafío crucial: transformar esa confianza en políticas inclusivas que reduzcan las desigualdades y fortalezcan la cohesión social. El crecimiento no basta; debe ser acompañado de equidad.

Para lograr que el desarrollo económico se traduzca en bienestar compartido, será decisiva la apuesta por alianzas público-privadas, la inversión en capital humano y el fortalecimiento institucional. Solo así el país podrá avanzar hacia un crecimiento sostenible y justo.