Sector productivo y empresarios se comprometen con presidente Abinader garantizar abastecimiento y enfrentar impacto de la crisis internacional
Mandatario convoca a estos sectores a reunirse dentro de dos semanas para continuar evaluando la crisis internacional

Santo Domingo.- El presidente Luis Abinader encabezó este martes una reunión con representantes de las principales asociaciones empresariales, industriales, comerciales y agrícolas del país, con quienes se acordó coordinar acciones conjuntas para enfrentar los efectos de la actual crisis internacional y proteger el poder adquisitivo de los dominicanos, especialmente de los sectores más vulnerables.
Durante el encuentro, se estableció realizar una nueva reunión en dos semanas para dar seguimiento a estos temas y evaluar la evolución de la situación.
Vamos a superar la nueva crisis juntos
El encuentro se llevó a cabo en el Salón Verde del Palacio Nacional, donde el jefe de Estado agradeció la presencia y disposición de los sectores productivos para trabajar de manera coordinada, tal como se hizo en crisis anteriores, como la del COVID-19 y la guerra en Ucrania.
“Ante la crisis mundial que todos conocemos, hemos procedido a coordinar acciones para mitigar, en la medida de lo posible, sus efectos. Ahora se nos presenta otra que vamos a superar juntos”, afirmó el presidente Abinader.
No existen razones para incrementos
Durante la reunión se analizó la evolución de los precios, particularmente el alza registrada en los hidrocarburos debido a la situación en el Golfo Pérsico. No obstante, se determinó que en el caso de los alimentos no existen razones fundamentales para incrementos significativos, ya que la materia prima no ha experimentado aumentos importantes, salvo ligeras variaciones en algunos fletes.
“Le estamos dando seguimiento para proteger los precios de la canasta básica, esencialmente, y también de los demás productos que consumen masivamente los dominicanos”, destacó el mandatario.
Total cooperación
El presidente Abinader valoró la total cooperación del sector comercial, empresarial, industrial y agrícola, que se comprometió a coordinar cualquier posible ajuste de precios con el Gobierno para mitigar su impacto y evitar que los sectores más necesitados sufran las consecuencias de la crisis internacional.
Acompañaron al mandatario, José Ignacio Paliza, ministro administrativo de la Presidencia; Andrés Bautista; de Industria, Comercio y Mipymes; Eduardo Sanz Lovatón, y, de Vivienda y Edificaciones, Víctor “Ito” Bisonó, así como el vocero de la Presidencia, Félix Reyna.
En la reunión con el presidente Abinader participaron los principales dirigentes del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), la Organización Nacional de Empresarios Comerciales (ONEC) y la Unión Nacional de Supermercados Económicos (UNASE), así como la Junta Agropecuaria Empresarial, entre otros representantes empresariales y comerciales del país.
https://presidencia.gob.do/noticias/sector-productivo-y-empresarios-se-comprometen-con-presidente-abinader-garantizar
NOTICIA RELACIONADA
Resiliencia bajo estrés: el shock energético, la guerra prolongada y la respuesta dominicana
_ Por Luis Orlando Díaz Vólquez
El mundo abre el segundo trimestre de 2026 en un clima de alta volatilidad geopolítica, donde la economía global no colapsa, pero opera bajo presión: mercados pendientes de anuncios políticos y militares, cadenas logísticas tensionadas y un riesgo inflacionario que vuelve a colarse por la puerta de la energía. En términos prácticos, la incertidumbre ya no es un “ruido” de fondo: es un factor que condiciona decisiones de inversión, consumo y política monetaria.
En el centro del tablero está la escalada bélica en Oriente Medio (Irán–EE. UU.–Israel), que supera el mes desde su inicio (28 de febrero) y mantiene al Estrecho de Ormuz como punto crítico del comercio energético. La propia evaluación técnica del mercado energético estadounidense ha subrayado que el Estrecho funciona como un “chokepoint” por donde transita una porción decisiva del suministro global, y que la amenaza y el riesgo de ataque han reducido el tránsito de buques y elevado la prima de riesgo. A ello se suman reportes de ataques con drones y misiles en puntos sensibles de la región —incluyendo infraestructura y áreas aeroportuarias— que alimentan la percepción de una crisis con capacidad de prolongarse.
El petróleo refleja ese equilibrio inestable entre expectativa de distensión y riesgo latente. En la mañana del 1 de abril, el Brent se ubica alrededor de US$102–103 por barril, tras retroceder cerca de 1% en el arranque de abril luego del salto de marzo, mientras el WTI ronda US$99–100. La lectura de mercado es clara: existe la esperanza de una desescalada, pero la prima geopolítica sigue incorporada porque Ormuz continúa siendo un factor de vulnerabilidad sistémica. En términos de economía real, un shock energético de esta naturaleza arrastra costos de transporte, seguros marítimos y precios de derivados (como el jet fuel y el diésel), amplificando presiones sobre inflación y actividad.
En paralelo, la guerra en Ucrania consolida su condición de conflicto prolongado y estructural. El 1 de abril se reportaron ataques con drones de gran escala contra ciudades del oeste ucraniano, con daños a infraestructura logística y residencial, confirmando que el frente europeo sigue activo aun cuando la atención global oscila hacia Oriente Medio. Esa persistencia mantiene elevada la incertidumbre sobre energía, seguridad y estabilidad regional, además de erosionar la confianza de largo plazo en corredores comerciales y de inversión en Europa del Este.
Los mercados financieros han respondido con un patrón típico de “riesgo contenido”: volatilidad moderada, rotación sectorial y búsqueda selectiva de refugio, sin señales todavía de una crisis sistémica. Sin embargo, incluso los activos tradicionalmente defensivos han mostrado comportamiento mixto. El oro, por ejemplo, ha tenido repuntes puntuales asociados a demanda de refugio, pero también experimentó un marzo de fuerte corrección por el efecto combinado de expectativas de tasas más altas, dinámica del dólar y el canal inflacionario del petróleo. El mensaje para los inversionistas es doble: la incertidumbre sostiene la demanda de protección, pero la política monetaria y el costo de oportunidad pueden dominar el corto plazo.
En el plano macro, la inflación global venía en tendencia descendente, pero el shock petrolero de marzo–abril complica la hoja de ruta de los bancos centrales. La posibilidad de recortes de tasas se vuelve más incierta si el petróleo se mantiene en el rango alto durante el segundo trimestre, porque reabre el riesgo de “segunda vuelta” inflacionaria. Y cuando las tasas permanecen elevadas por más tiempo, el ajuste llega a emergentes por tres vías: mayor costo financiero, menor apetito por riesgo y presión sobre monedas y balanzas externas.
En este contexto, el comercio global y las cadenas de suministro sostienen disrupciones en rutas energéticas clave, mientras se acelera una tendencia de fondo: regionalización y nearshoring. Para América Latina y el Caribe, esto puede ser oportunidad si se combina estabilidad, logística y competitividad; pero también implica competir por inversiones en un mundo más selectivo y con capital más caro.
República Dominicana: coordinación interna frente al shock externo
Para la República Dominicana, la coyuntura se traduce en una ecuación inmediata: presión fiscal por subsidios energéticos y necesidad de contener inflación importada sin comprometer la estabilidad macro. La urgencia estratégica se vuelve evidente: acelerar la transición energética, proteger a los sectores vulnerables y sostener el dinamismo de turismo y zonas francas con prudencia operativa para el segundo trimestre.
En ese marco, la respuesta institucional interna adquiere peso político-económico. El 31 de marzo (19:33), la Presidencia informó que el presidente Luis Abinader encabezó una reunión con representantes de las principales asociaciones empresariales, industriales, comerciales y agrícolas, acordando acciones conjuntas para enfrentar el impacto de la crisis internacional y proteger el poder adquisitivo, con énfasis en los sectores vulnerables. El Gobierno y el sector productivo fijaron una nueva reunión en dos semanas para dar seguimiento, y se subrayó que, en alimentos, no existen razones fundamentales para incrementos significativos, dado que las materias primas no muestran aumentos relevantes, salvo variaciones leves en algunos fletes. Asimismo, el comunicado destaca el compromiso de los sectores para coordinar cualquier ajuste de precios con el Gobierno y mitigar impactos sobre la población.
Mensaje estratégico central
Al 1 de abril de 2026, el mundo confirma un cuadro de resiliencia bajo estrés: sin derrumbe inmediato, pero con riesgos acumulativos que exigen políticas prudentes, coordinación público‑privada y capacidad de adaptación. Para República Dominicana, el momento refuerza la pertinencia de Meta RD 2036 como marco de disciplina fiscal, diversificación productiva, protección social y transformación energética: no como consigna, sino como arquitectura de estabilidad frente a shocks externos cada vez más frecuente.
.............................................
.jpeg)

.jpeg)




