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lunes, 15 de junio de 2026

Manufactura que se mueve, país que avanza

Manufactura en alza, país en movimiento

El repunte del Índice Mensual de Actividad Manufacturera en mayo de 2026 confirma que la industria dominicana mantiene capacidad de expansión, fortalece la confianza empresarial y abre espacio para que el crecimiento se traduzca en más empleo, más inversión y mayor dinamismo económico.

En una economía pequeña y abierta como la dominicana, donde cada presión externa se siente con rapidez sobre los costos, las expectativas y la inversión, que la industria manufacturera haya elevado su índice mensual hasta 62.9 puntos en mayo de 2026, desde 54.0 en abril, no puede leerse como una estadística rutinaria. Es una señal de expansión clara, porque el IMAM se mantiene por encima del umbral de 50 que marca un mejor desempeño respecto al mes anterior, y porque además lo hace con un salto relevante en apenas un mes. Ese ascenso revela algo más importante que una mejora coyuntural: muestra que el aparato productivo conserva capacidad de respuesta y que, aun en un entorno internacional desafiante, la manufactura nacional sigue encontrando tracción para crecer.

La fortaleza del dato radica en que no se trata de una mejora aislada de un solo componente. La AIRD precisa que en mayo el volumen de ventas alcanzó 68.5, el volumen de producción llegó a 66.7, el componente de empleo se colocó en 55.8, el inventario de materias primas en 59.6 y los plazos de entrega de suplidores en 51.9. Es decir, todas las variables relevantes se situaron por encima de la línea de 50. Cuando eso ocurre, lo que emerge no es únicamente una percepción favorable entre empresarios, sino una cadena de actividad concreta: se vende más, se produce más, se repone inventario, se ordenan procesos logísticos y se abren mejores condiciones para contratar. La industria no solo expresa confianza; la convierte en movimiento económico verificable.

Ese es, precisamente, el verdadero valor de la manufactura en una estrategia de desarrollo. Una fábrica que acelera su ritmo no impacta únicamente a su nómina; arrastra consigo transportistas, suplidores, técnicos, operadores logísticos, pequeños comercios y comunidades enteras que dependen del pulso de la actividad real. Por eso reducir estos resultados a un cuadro técnico sería un error de lectura. Detrás del indicador hay una economía que se moviliza y una sociedad que recibe señales de certidumbre. En países donde el empleo formal sigue siendo una de las principales herramientas de ascenso social, cada mejora sostenida en la producción industrial representa una oportunidad tangible de bienestar y estabilidad.

También conviene situar este repunte dentro de una trayectoria más amplia. Ya en marzo de 2026 el IMAM había alcanzado 60.7 puntos, mostrando una expansión notoria de la actividad manufacturera, mientras las exportaciones industriales crecieron 20.9 % interanual en el primer trimestre y el empleo formal del sector llegó a 153,144 puestos, con crecimiento respecto al año anterior. Esto sugiere que lo observado en mayo no es un destello aislado, sino parte de una secuencia donde la industria dominicana ha mostrado resiliencia frente a la desaceleración internacional y a los episodios de incertidumbre global. Cuando un sector logra sostener ventas, producción y exportaciones en ese contexto, lo que confirma es que existe una base productiva con mayor robustez y capacidad de adaptación. 

Ahora bien, un buen indicador no debe invitar a la complacencia, sino a la responsabilidad. Si la industria está produciendo más, la tarea del país es asegurar que ese impulso no se agote en el corto plazo. Eso exige condiciones estables para invertir, energía confiable, logística eficiente, financiamiento competitivo, mejor articulación entre oferta productiva y formación técnica, y una institucionalidad que reduzca fricciones innecesarias para operar. La expansión industrial no se sostiene solo por entusiasmo empresarial; necesita una arquitectura pública y privada que la acompañe con visión. La confianza es un activo poderoso, pero se vuelve duradera únicamente cuando encuentra reglas claras y capacidad ejecutiva.

La relevancia del IMAM, además, reside en su propio diseño. Al ser una adecuación local del índice de gerentes de compras y construirse a partir de encuestas mensuales a directivos y gerentes de empresas, ofrece una lectura ágil sobre la dirección de la actividad industrial antes de que otras estadísticas oficiales capten plenamente el cambio. Eso convierte al indicador en una herramienta útil no solo para economistas, sino también para tomadores de decisiones, comunicadores y líderes institucionales que necesitan interpretar con rapidez hacia dónde se mueve el sector productivo. En mayo, la señal fue clara: la manufactura dominicana avanzó y lo hizo con suficiente amplitud como para convertir ese resultado en un mensaje de confianza para toda la economía.

La conclusión de fondo es que cuando la industria produce más, el país gana algo más valioso que una cifra positiva: gana margen para crecer con raíces reales. El crecimiento que nace de la producción tiene más densidad económica, más capacidad de generar empleo y más posibilidades de irradiarse sobre otros sectores. Por eso, la expansión manufacturera debe asumirse como una señal estratégica. No basta con celebrarla; hay que consolidarla. Si la República Dominicana quiere que su prosperidad sea sostenible, competitiva e inclusiva, necesita que su industria siga siendo uno de los ejes centrales del desarrollo. En esa ruta, cada punto de crecimiento no es solo una mejora estadística: es una afirmación de futuro.  


Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor


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📈 La manufactura dominicana sigue enviando señales positivas: en mayo de 2026, el Índice Mensual de Actividad Manufacturera (IMAM) subió a 62.9, por encima de los 54.0 de abril y sobre el umbral de 50 que indica expansión de la actividad industrial.

Eso significa más producción, más ventas y mejores condiciones para seguir generando empleo y dinamizando la economía real. En mayo, las ventas marcaron 68.5, la producción 66.7 y el empleo 55.8.

🇩🇴 Cuando la industria produce más, el país avanza.
#IndustriaDominicana #ManufacturaRD #EconomíaRD #Empleo #ProducciónNacional #CrecimientoEconómico #DesarrolloRD #ConfianzaIndustrial #RepúblicaDominicana 🚀

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Noticias relacionada:

La industria dominicana está produciendo más y la @airdmedia lo confirma: el indice mensual de actividad manufacturera subió a 62.9 durante el mes de Mayo, traduciéndose en pura confianza. Cuando una fábrica acelera su producción, contrata más. Eso no se queda en un gráfico; se… pic.twitter.com/5DgLYtoHtU

— Yayo (@SanzLovaton) June 14, 2026

Cada nuevo contrato de trabajo es una apuesta por la República Dominicana. Estamos aquí para acelerar la transformación. Que la industria produzca y contrate más es la ruta innegociable hacia nuestra prosperidad. ¡Vamos!

— Yayo (@SanzLovaton) June 14, 2026

Yayo @SanzLovaton La industria dominicana está produciendo más y la @airdmedia lo confirma: el indice mensual de actividad manufacturera subió a 62.9 durante el mes de Mayo, traduciéndose en pura confianza. Cuando una fábrica acelera su producción, contrata más. Eso no se queda en un gráfico; se siente en la calle. Cada punto de crecimiento es producción en movimiento y un impulso directo para el dominicano que sale a fajarse todos los días. Si la industria se detiene, el país no avanza. Nuestro compromiso no es ser simples gestores, es facilitar la inversión para que esa confianza se convierta en empleos. Cada nuevo contrato de trabajo es una apuesta por la República Dominicana. Estamos aquí para acelerar la transformación. Que la industria produzca y contrate más es la ruta innegociable hacia nuestra prosperidad. ¡Vamos! https://x.com/SanzLovaton/status/2066144097656602924?s=20

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El Índice Mensual de Actividad Manufacturera de mayo se ubica en 62.9
El índice muestra la evolución de la actividad manufacturera con base en datos recopilados del 1 al 31 de mayo, 2026.
Viernes, junio 12, 2026 | Por AIRD

El Índice Mensual de Actividad Manufacturera de mayo se ubica en 62.9

Santo Domingo. – En mayo de 2026, el Índice Mensual de Actividad Manufacturera (IMAM) se ubicó en 62.9, incrementándose con respecto al mes de abril en que se ubicó en 54.0, El indicador se mantiene sobre el umbral de 50 correspondiendo a una mayor actividad con relación al mes anterior. 

El IMAM está compuesto por cinco variables: ventas, producción, empleos, inventarios y tiempos de entrega. Estas diversas variables se mantuvieron sobre la línea de 50.

El comportamiento en mayo de 2026 fue el siguiente: volumen de ventas se ubicó en 68.5; volumen de producción ubicado 66.7; empleo, ubicado en 55.8; inventario de materias primas, ubicado en 59.6; y plazo entregas suplidores ubicado en 51.9.

El siguiente cuadro muestra el comportamiento del IMAM ajustado por factor estacional de mayo 2025 a mayo 2026.

Cuadro
Índice Mensual de Actividad Manufacturera Ajustado por Factor Estacional
Mayo 2025-Mayo 2026

Es importante precisar que el IMAM es una adecuación del Índice de los Gerentes de Compras, (PMI por sus siglas en inglés) a la realidad del sector manufacturero dominicano, constituyendo un retrato de la actividad manufacturera de un mes con relación al anterior, de modo rápido y sencillo.  

Resultados mayores al umbral de 50 indican un desempeño positivo para la industria y una mayor actividad con relación al mes anterior, en cambio, resultados menores a 50 indican una menor actividad en relación con el mes anterior.

Sobre el IMAM

Debido a la posibilidad de realizar las encuestas y recibir sus respuestas de forma rápida, este indicador permite obtener informaciones de tendencias económicas previo a la publicación de estadísticas oficiales y sirve de referencia para los propios economistas, hacedores de opinión y tomadores de decisiones, previendo las tendencias de la marcha económica del sector.

El índice se construye a través de encuestas mensuales realizadas a los directores generales y/o gerentes de compras de las empresas asociadas a la AIRD. Los datos son recopilados los primeros 20 días del mes siguiente a través de encuestas online.

https://aird.org.do/es/prensa/2026/el-indice-mensual-de-actividad-manufacturera-de-mayo-se-ubica-en-62.9


📊El Índice Mensual de Actividad Manufacturera (IMAM), que mide la evolución de la actividad manufacturera con base en datos recopilados mensualmente por la AIRD, se ubicó en 62.9 en mayo de 2026, frente a 54.0 en abril.

Los resultados de sus variables fueron:

▸ Ventas: 68.5… pic.twitter.com/DN9lxzLa0U

— aird (@airdmedia) June 

viernes, 12 de junio de 2026

Yayo y CECCOM destruyen casi 20 millones de productos ilegales en protección de la salud y el comercio lícito


Yayo y CECCOM destruyen casi 20 millones de productos ilegales en protección de la salud y el comercio lícito

Incineran millones de cigarrillos, medicamentos y estimulantes sexuales ilícitos, además vertieron decenas de miles de bebidas alcohólicas, con un valor estimado de RD$394 millones.

Santo Domingo, R.D., 9 de junio de 2026. – El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), a través de su brazo operativo, el Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM), encabezó la destrucción de 19,958,898 unidades de mercancías ilegales, valoradas en RD$394 millones, en cumplimiento de la Ley núm. 17-19 sobre la Erradicación del Comercio Ilícito, Contrabando y Falsificación de Productos Regulados.

Entre las mercancías incineradas se incluyen cigarrillos y tabacos premium de contrabando, bebidas alcohólicas adulteradas y de procedencia ilegal, medicamentos vencidos, falsificados o adulterados, así como estimulantes sexuales comercializados de manera ilícita.

“El tejido productivo y el comercio formal pueden estar seguros de que este ministerio, junto a las demás entidades que nos apoyan y que participan en la Mesa de Ilícitos, será una barrera permanente contra el comercio ilícito y un escudo para la salud de los dominicanos”, manifestó el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, durante el acto de destrucción.

El funcionario destacó que, gracias al fortalecimiento del control en los puntos de origen, los decomisos estratégicos y las campañas preventivas ejecutadas por el MICM y el CECCOM, desde el año 2022 se mantiene en cero la tasa de letalidad por ingesta de bebidas alcohólicas adulteradas en el país.


Esta acción, realizada bajo los lineamientos de la Mesa de Ilícitos y con el apoyo de las Fuerzas Armadas, la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS), la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), la Dirección General de Aduanas (DGA) y Pro Consumidor, impacta directamente a las redes criminales dedicadas a la comercialización de productos ilegales y reafirma el compromiso del Estado dominicano con la protección de la economía formal y la salud pública.

La actividad contó con la presencia de diversas autoridades, entre ellas Nelson Arroyo, director general de Aduanas; Juan Gómez, representante de la Embajada de los Estados Unidos; Eddy Alcántara, director ejecutivo de Pro Consumidor; Abdias Ortiz Agredo, agregado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP), y Néstor Matos, director del Instituto Dominicano para la Calidad (INDOCAL).


Asimismo, participó el general Miguel Ángel Rubio Báez, ERD, viceministro de Defensa para Asuntos Militares, junto a otros representantes de organismos castrenses.

Por parte del sector privado, estuvieron presentes Erick Salvador Pérez del Toro, gerente de Ilícitos de Philip Morris; Circe Almánzar, en representación de la Asociación Dominicana de Productores de Ron (ADOPRON); José Moriel Pierret, gerente nacional de ventas de la tabacalera AJT, y Miguel Tejada, de Laboratorios Troyano.

El director del CECCOM, general de brigada Orlando Jerez Espaillat, ERD, informó que entre el 9 de enero y la fecha, esa entidad ha decomisado en todo el territorio nacional cerca de 20 millones de unidades de mercancías vinculadas al comercio ilícito.

Igualmente, valoró el respaldo de la Procuraduría General de la República, la Procuraduría Especializada en Crímenes y Delitos contra la Salud, la Unidad de Investigación de Comercio Ilícito (UICI) y la Unidad de Propiedad Intelectual (UPI), cuya labor conjunta ha sido clave para alcanzar estos resultados.

En cuanto al detalle de los productos destruidos, se incineraron 8,794,769 unidades de fármacos falsificados, vencidos o adulterados; 11,061,709 unidades de cigarrillos; y 54,225 botellas de bebidas alcohólicas.

Asimismo, fueron destruidas 35,042 unidades de estimulantes sexuales, así como un lote de cigarros premium (puros) valorado en RD$6,111,500.

Este operativo se suma a la jornada realizada en enero del presente año, en la que fueron destruidas más de 24 millones de unidades ilícitas, valoradas en RD$392 millones. Con ambas acciones, el acumulado del período enero-junio asciende a más de 43,962,131 mercancías incineradas, con un valor global superior a RD$785,833,188.

Desde la promulgación del Decreto núm. 55-21, que amplió el alcance del CECCOM, el MICM y las instituciones que integran la Mesa contra el Comercio Ilícito —Ministerio Público, DGII, DGA y Pro Consumidor—, junto a gremios empresariales como la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) y la Cámara Americana de Comercio (AMCHAMDR), han decomisado más de 206,930,676 unidades de mercancías ilícitas, valoradas en RD$8,894 millones, consolidando un récord histórico en la lucha nacional contra el contrabando y la falsificación de productos.

Yayo @SanzLovaton | Hoy junto al @CECCOMRD encabezamos la destrucción de casi 20 millones de unidades de mercancías ilícitas valoradas en más de RD$394 millones que representan un riesgo para la población. Esta acción fue posible gracias al trabajo conjunto del @MIC_RD , el @CECCOMRD , @aduanard , @MDefensaRD , @digemaps , la @DGii , @ProConsumidorRD , la @ProcuraduriaRD , la Procuraduría Especializada en Crímenes y Delitos contra la Salud, la Unidad de Investigación de Comercio Ilícito (UICI) y la Unidad de Propiedad Intelectual (UPI). 

Seguimos fortaleciendo la Mesa contra el Comercio Ilícito para proteger la salud pública, defender el comercio formal y cerrar espacios a las redes que afectan nuestra economía y la seguridad de los consumidores. https://x.com/SanzLovaton/status/2064470896560025870?s=20

miércoles, 27 de mayo de 2026

Conep reconoce acciones del Gobierno para fortalecer el crecimiento económico y atracción de inversiones

Destacó, además, la confianza internacional y los avances alcanzados por la República Dominicana en áreas estratégicas.

Conep reconoce acciones del Gobierno para fortalecer el crecimiento económico y atracción de inversiones

27 de Mayo 2026 | 14:26 | Institucionalidad

Presidente Abinader

Santo Domingo.– El presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), Celso Juan Marranzini, destacó este miércoles los avances que ha consolidado la República Dominicana en áreas estratégicas como manufactura, exportaciones, infraestructura logística, energía, turismo e inversión extranjera, al tiempo que reconoció los esfuerzos del gobierno del presidente Luis Abinader para continuar fortaleciendo la competitividad nacional y la relación estratégica con los Estados Unidos.

Durante su intervención, Marranzini afirmó que el país ha logrado posicionarse de manera diferenciada en América Latina gracias a su estabilidad, diversificación económica, capacidad productiva y confianza internacional.

Marranzini habló en estos términos en el marco de la celebración del 63. ° aniversario del Conep y el Día Nacional de la Empresa Privada, que contó con la participación del presidente Luis Abinader y del conferencista internacional Ian Bremmer, presidente y fundador de Eurasia Group, quien analizó las tendencias que están redefiniendo el orden internacional y sus implicaciones para países como la República Dominicana.

“Pero antes de mirar hacia afuera, conviene reconocer lo que la República Dominicana ha sido capaz de consolidar desde hace décadas. Lo vemos en nuestra manufactura, en exportaciones cada vez más diversificadas, en una infraestructura logística que nos conecta con el mundo, en una matriz energética más moderna y en niveles históricos de inversión extranjera que reflejan la confianza internacional en nuestro país”, manifestó Marranzini.

Asimismo, sostuvo que mientras gran parte de América Latina enfrenta una etapa de bajo crecimiento, la República Dominicana continúa destacándose por su capacidad de generar confianza y crecimiento sostenido.

“Y al observar esos avances, debemos reconocer que mientras América Latina enfrenta una trampa de bajo crecimiento marcada por el estancamiento de su productividad, el mundo sigue mirando a la República Dominicana de una manera distinta. Y eso no ocurre por casualidad. Ocurre porque el país ha logrado construir estabilidad, diversificación económica, capacidad productiva y confianza”, expresó.

El presidente del Conep indicó además que organismos internacionales como el Harvard Growth Lab proyectan a la República Dominicana entre las economías con mayor potencial de crecimiento de capital per cápita durante la próxima década, siendo la única nación de América Latina y el Caribe incluida en ese grupo.

En ese sentido, reconoció los esfuerzos que ha venido realizando el gobierno del presidente Luis Abinader para seguir fortaleciendo la relación estratégica con los Estados Unidos, principal socio comercial del país, y aprovechar las oportunidades que surgen de la reorganización de las cadenas globales de suministro y del crecimiento de industrias como dispositivos médicos, manufactura especializada y servicios tecnológicos.

Marranzini afirmó que el sector privado ha sido un actor fundamental en la transformación económica, institucional y social de la República Dominicana desde la fundación del gremio hace 63 años y agregó que no es un grupo aislado de la sociedad, sino que representa a millones de dominicanos que trabajan, emprenden, innovan y generan oportunidades para el desarrollo del país.

Indicó que el sector privado está conformado por pequeños negocios, jóvenes emprendedores, agricultores, industriales, comerciantes y profesionales independientes que, en conjunto, generan el 85 % del producto interno bruto (PIB), el 90 % de las inversiones y el 86 % de los empleos de la República Dominicana.

Asimismo, sostuvo que la libre empresa representa el derecho de cada ciudadano a transformar su esfuerzo en progreso y aseguró que el Conep nació precisamente para defender esa libertad y promover una sociedad democrática, abierta e institucional.

Marranzini consideró necesario impulsar reformas orientadas a mejorar la competitividad nacional, incluyendo el fortalecimiento de la educación en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, así como enfrentar desafíos estructurales relacionados con la informalidad, el sistema eléctrico y el ordenamiento territorial. “Y justamente por eso, iniciativas como la Estrategia Nacional de Desarrollo y Meta-RD 2036 adquieren tanta relevancia”, indicó.

Finalmente, el presidente del Conep expresó que el principal activo de la República Dominicana es su gente, a la que definió como una población joven, trabajadora, resiliente y con gran capacidad de aprendizaje, al tiempo que llamó a construir consensos nacionales que permitan al país convertirse en una de las economías más dinámicas y prósperas de América Latina.

Oportunidades para todos los ciudadanos 

El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), César Dargam, aseguró que el futuro de la República Dominicana debe seguir construyéndose sobre la esperanza, la confianza y la capacidad de generar oportunidades para todos los ciudadanos.

Aseguró que el desarrollo del país ha sido posible gracias a generaciones que apostaron por el crecimiento nacional y mantuvieron la fe en el futuro. “La República Dominicana moderna no nació por accidente, sino que fue construida por generaciones que decidieron creer, invertir, arriesgar y apostar por un país que todavía estaba en construcción”, expresó.

Dargam afirmó que promover la iniciativa privada y la libertad de empresa no significa defender intereses particulares, sino impulsar oportunidades capaces de transformar vidas y reiteró que los países que han logrado dar el salto al desarrollo no lo han hecho mediante la confrontación entre sectores, sino a través de acuerdos nacionales, visión compartida, instituciones que funcionan y una sociedad capaz de coincidir en lo esencial, incluso en medio de sus diferencias.

El vicepresidente ejecutivo del Conep aseguró que la República Dominicana ha demostrado en distintas etapas de su historia su capacidad de avanzar cuando apuesta por sí misma. “Cuando una sociedad logra multiplicar esa convicción millones de veces, entonces comienza a transformar su realidad y construir un mejor futuro para todos”. 

En la actividad acompañaron al presidente, los presidentes, del Senado, Ricardo de los Santos; de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco; los ministros de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez; de Trabajo, Eddy Olivares;  de Educación, Luis Miguel De Camps; de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón; de Vivienda, Hábitat y Edificaciones, Víctor “Ito” Bisonó; de Cultura, Roberto Ángel Salcedo; de Agricultura, Oliverio Espaillat; de Administración Pública, Sigmund Freund; de Energía y Minas, Joel Santos, y de Justicia, Antoliano Peralta, entre otros.

https://presidencia.gob.do/noticias/conep-reconoce-acciones-del-gobierno-para-fortalecer-el-crecimiento-economico-y-atraccion

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EDITORIAL

Institucionalidad, competitividad y confianza: señales de una economía que busca consolidarse

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El reconocimiento expresado por el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) sobre los avances de la República Dominicana en manufactura, exportaciones, infraestructura logística, energía, turismo e inversión extranjera coloca sobre la mesa una realidad que merece ser observada con rigor: el país continúa proyectándose como una de las economías más dinámicas del entorno regional. En un contexto latinoamericano marcado por bajo crecimiento, rezagos de productividad e incertidumbre internacional, que el sector empresarial destaque la estabilidad, la diversificación y la confianza como activos nacionales no es un dato menor, sino una señal de madurez institucional y de capacidad de adaptación económica.

Más allá del valor simbólico del pronunciamiento, lo relevante es el fondo. Cuando el empresariado reconoce mejoras en áreas estratégicas, está validando condiciones que inciden directamente sobre la decisión de invertir, expandirse y generar empleo. La competitividad de una nación no depende únicamente de sus indicadores macroeconómicos, sino de la articulación entre infraestructura, seguridad jurídica, capacidad logística, disponibilidad energética, capital humano y visión de largo plazo. En ese sentido, la República Dominicana ha venido construyendo una narrativa de confiabilidad que, bien administrada, puede traducirse en mayores oportunidades productivas y en una inserción más inteligente dentro de las cadenas globales de valor.

El énfasis de CONEP en la relación estratégica con los Estados Unidos también refleja una comprensión acertada del momento internacional. La reorganización del comercio global, el rediseño de las cadenas de suministro y la búsqueda de destinos más cercanos, estables y eficientes para la inversión están abriendo espacios concretos para economías como la dominicana. Sectores como dispositivos médicos, manufactura especializada, logística, agroindustria avanzada y servicios tecnológicos pueden encontrar en este nuevo escenario una plataforma de expansión, siempre que el país continúe fortaleciendo sus condiciones estructurales y su capacidad para responder con rapidez a la demanda internacional.

Sin embargo, ningún reconocimiento debe conducir a la autocomplacencia. El propio planteamiento empresarial identifica desafíos que siguen siendo determinantes: la informalidad, el sistema eléctrico, el ordenamiento territorial y la necesidad de elevar la calidad de la educación, especialmente en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Es decir, el país exhibe fortalezas evidentes, pero su sostenibilidad dependerá de la capacidad de transformar esas ventajas en una agenda de reformas continuas. Crecer no basta; también es necesario elevar productividad, reducir brechas, fortalecer instituciones y ampliar el acceso de más ciudadanos a los beneficios del desarrollo.

Hay otro punto medular que no debe perderse de vista: el sector privado no actúa en abstracto. Como recordó la dirigencia empresarial, detrás de la actividad productiva están los pequeños negocios, los jóvenes emprendedores, los agricultores, los industriales, los comerciantes y los profesionales que dinamizan la economía real. Esa afirmación introduce una idea central para cualquier visión moderna de desarrollo: la empresa no es solo una unidad de rentabilidad, sino también un vehículo de movilidad social, innovación y generación de oportunidades. Por eso, promover un entorno favorable para la libre iniciativa, dentro de reglas claras e instituciones sólidas, forma parte de una arquitectura democrática orientada al progreso.

Del mismo modo, el llamado a construir consensos nacionales merece una lectura estratégica. Las economías que logran saltos cualitativos no lo hacen únicamente por acumulación de capital o apertura comercial, sino por la existencia de acuerdos básicos entre Estado, sector privado y sociedad. La experiencia comparada demuestra que el desarrollo duradero necesita continuidad, coordinación y confianza entre actores. Cuando el debate público se concentra en lo esencial —educación, productividad, institucionalidad, innovación, formalización y competitividad— se crean mejores condiciones para avanzar sin que cada coyuntura interrumpa el horizonte nacional.

La República Dominicana parece estar ante una oportunidad que no debe desperdiciar. La confianza internacional, el interés inversor, el posicionamiento logístico y la resiliencia de su tejido productivo son activos importantes, pero su verdadero valor radica en la capacidad de traducirlos en bienestar tangible, empleos de calidad, mayor formalidad y crecimiento más inclusivo. El reconocimiento del empresariado, por tanto, no debe leerse solo como un respaldo coyuntural, sino como un recordatorio de que el país dispone de bases reales para consolidar su ascenso, siempre que mantenga el rumbo de la institucionalidad, el diálogo y la visión estratégica.

#GuasábaraEditor

OPINIÓN | Confianza que se construye, competitividad que se sostiene

El reconocimiento del sector empresarial a los avances de la República Dominicana en manufactura, exportaciones, logística, energía, turismo e inversión extranjera invita a una reflexión más amplia: el desarrollo duradero no depende de consignas, sino de instituciones estables, acuerdos nacionales, productividad creciente y una visión compartida de futuro.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La intervención del presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), Celso Juan Marranzini, en el marco del 63.º aniversario de esa organización y del Día Nacional de la Empresa Privada, no debe leerse únicamente como una valoración coyuntural de la economía dominicana. Debe asumirse, más bien, como una señal de que el país ha logrado consolidar ciertas bases que hoy le permiten ser observado con interés en una región donde el crecimiento se ha vuelto más lento, la productividad más débil y la incertidumbre más persistente. El señalamiento de avances en manufactura, exportaciones, infraestructura logística, energía, turismo e inversión extranjera coloca sobre la mesa un hecho significativo: la República Dominicana ha construido un perfil económico más robusto, diversificado y visible en el escenario regional. 

Esa percepción no surge por casualidad. Cuando el liderazgo empresarial habla de estabilidad, capacidad productiva, diversificación y confianza internacional, está identificando elementos que, en la práctica, son decisivos para atraer inversión, sostener empleo y ampliar oportunidades. En economías pequeñas y abiertas como la dominicana, la credibilidad es un activo tan importante como la infraestructura o el capital. Un país puede tener ubicación estratégica, acceso preferencial a mercados o una demografía favorable, pero si no ofrece previsibilidad, normas claras y capacidad de ejecución, esas ventajas se diluyen. Por eso, la confianza no debe entenderse como una abstracción retórica, sino como el resultado de años de acumulación institucional, de aprendizaje económico y de coordinación entre actores que comprenden que el desarrollo no se decreta: se construye.

El contexto internacional refuerza aún más la importancia de esa lectura. En su discurso, Marranzini vinculó el posicionamiento dominicano con las transformaciones que atraviesa la economía global, desde la reorganización de las cadenas de suministro hasta el auge de nuevas industrias y la creciente competencia por atraer capital productivo. También participaron en la actividad el presidente Luis Abinader e Ian Bremmer, fundador de Eurasia Group, en una señal de que el debate económico nacional ya no puede separarse del entorno geopolítico que redefine mercados, alianzas y prioridades productivas. La República Dominicana no compite solo con sus vecinos; compite con todos los destinos que hoy intentan mostrarse como plazas seguras, eficientes y estratégicas para producir, exportar e innovar. En ese tablero, la ventaja no se obtiene únicamente por costo, sino por confianza, agilidad y capacidad para anticipar el cambio. 

En ese sentido, resulta especialmente revelador que se destaque al país como una economía observada con interés por centros de análisis internacionales. El Harvard Growth Lab proyecta a la República Dominicana entre las economías con mayor potencial de crecimiento del PIB real y del ingreso per cápita en la próxima década, al punto de ubicarla como la única nación de América Latina y el Caribe dentro de los primeros lugares del ranking global de crecimiento per cápita para el período 2024-2034. Esa proyección, difundida por distintos medios y sustentada en el Atlas of Economic Complexity, no constituye una garantía automática de éxito, pero sí valida que el país dispone de capacidades productivas y de una base económica diversificada que pueden sostener un desempeño superior al promedio regional. 

Ahora bien, toda buena noticia económica debe ser leída con sentido de realidad. Si algo muestran las experiencias internacionales es que el crecimiento proyectado puede frustrarse cuando no se enfrenta a tiempo aquello que limita la productividad. Y justamente ahí reside uno de los puntos más valiosos del mensaje empresarial: no hubo complacencia. Junto al reconocimiento de avances, también se señalaron desafíos estructurales como la informalidad, el sistema eléctrico, el ordenamiento territorial y la necesidad de fortalecer la educación en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Es decir, se valoró lo alcanzado, pero sin perder de vista que la sostenibilidad del progreso dependerá de la capacidad de corregir debilidades históricas que todavía restringen la competitividad nacional y limitan la incorporación de más ciudadanos a la economía formal. 

Esa combinación entre reconocimiento y exigencia debería asumirse como una actitud saludable para el debate público. A veces, los países se estancan no porque les falte potencial, sino porque sustituyen la planificación por la improvisación o el consenso por la confrontación. El vicepresidente ejecutivo del CONEP, César Dargam, insistió en que el desarrollo dominicano ha sido posible porque distintas generaciones decidieron creer, invertir, arriesgar y apostar por un país aún en construcción, y subrayó que los grandes saltos al desarrollo no se logran desde la confrontación entre sectores, sino desde acuerdos nacionales, visión compartida e instituciones que funcionen. Esa idea merece ser resaltada: el progreso durable exige cooperación social, no uniformidad ideológica; exige reglas, continuidad y prioridades comunes, aunque existan diferencias legítimas en el debate. 

Hay, además, un aspecto que conviene subrayar con énfasis: el sector privado no es una realidad abstracta ni una consigna de élites. Cuando se afirma que su composición incluye pequeños negocios, jóvenes emprendedores, agricultores, industriales, comerciantes y profesionales independientes, y que en conjunto genera la mayor parte del PIB, de la inversión y del empleo, se está recordando que el tejido productivo es, en realidad, una expresión concreta de la sociedad trabajando. Marranzini afirmó que el sector privado representa el 85 % del PIB, el 90 % de las inversiones y el 86 % de los empleos del país. Más allá de la cifra puntual, el mensaje de fondo es claro: la defensa de un entorno propicio para producir, emprender e innovar no debe verse como un interés sectorial aislado, sino como una condición necesaria para multiplicar oportunidades en toda la estructura social. 

Desde esa perspectiva, el concepto de institucionalidad adquiere una dimensión mucho más concreta. No se trata solo de respetar leyes o mantener formas administrativas; se trata de crear condiciones estables para que la inversión llegue, el talento se forme, la innovación se expanda y la productividad mejore. Un país institucionalmente confiable es aquel en el que los proyectos avanzan con reglas claras, donde las políticas sobreviven a los ciclos, donde el capital humano encuentra caminos de ascenso y donde el Estado y el sector productivo pueden dialogar sin sospechas permanentes. Esa es, probablemente, una de las claves del momento dominicano: entender que la competitividad no nace solo en el mercado, sino también en la calidad de las instituciones que organizan la vida económica y en la seriedad con que se ejecutan las prioridades nacionales.

La República Dominicana parece estar ante una oportunidad histórica. Tiene sectores dinámicos, una ubicación estratégica, un empresariado que reconoce fortalezas pero también reclama reformas, y una sociedad que ha demostrado resiliencia y capacidad de trabajo. Sin embargo, ninguna oportunidad se convierte por sí sola en bienestar. Para que el crecimiento proyectado se transforme en progreso tangible, será indispensable traducir la confianza en empleos de calidad, la inversión en encadenamientos productivos, la modernización en inclusión y la estabilidad en movilidad social. Ahí radica el verdadero desafío nacional. No basta con ser vistos como una economía prometedora; hace falta consolidarse como una nación capaz de convertir esa promesa en prosperidad compartida, con visión de largo plazo, sentido institucional y la convicción de que el desarrollo, cuando se construye sobre acuerdos y productividad, deja de ser una aspiración para convertirse en destino.

Si desea, también puedo prepararle ahora una versión más periodística, una columna de 7 párrafos, o una adaptación para prensa digital y redes sociales.

martes, 26 de mayo de 2026

Industria dominicana arranca 2026 en terreno expansivo con índices de confianza y clima empresarial sobre 50

Encuesta de Coyuntura Industrial: resultados del primer trimestre 2026

> El Índice de Confianza Industrial y el Índice de Clima Empresarial se mantienen por encima del umbral de 50.0.

Santo Domingo.- Los resultados del primer trimestre de 2026 (enero-marzo) reflejan una industria dominicana en zona de expansión y optimismo moderado. El Índice de Confianza Industrial (ICI) alcanzó 55.1 y el Índice de Clima Empresarial (ICE) se ubicó en 53.9, ambos por encima del umbral de 50, lo que indica una percepción positiva sobre la actividad productiva y el entorno de negocios.

La Encuesta de Coyuntura Industrial (ECI) es elaborada por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) y recoge información sobre el desempeño y las percepciones de las empresas industriales en un período determinado. 

En comparación con el trimestre anterior (octubre-diciembre 2025), ambos índices registraron descenso en sus valores durante el período enero-marzo de 2026, pero manteniéndose sobre la barrera de los 50.0, como muestra el Gráfico No. 2

Índice de Confianza Industrial (ICI)

El Índice de Confianza Industrial se mantiene sobre la barrera de 50.0 desde el primer trimestre de 2012, mostrando así un período significativo de expansión, según se evidencia en la Gráfica No. 3.

Este índice mide las percepciones empresariales en relación con ventas, producción e inventarios. 

Durante el primer trimestre 2026, el saldo del volumen de producción se situó en 56.9 respecto al trimestre previo y en 60.2 frente al mismo trimestre del año anterior. Las expectativas de producción para el trimestre siguiente (abril-junio 2026) se ubicaron en 61.0. 

En cuanto a las ventas, los resultados del trimestre alcanzaron un saldo de 53.4 en comparación con el trimestre anterior y de 62.3 en términos interanuales. Las expectativas de ventas para el segundo trimestre de 2026 se sitúan en 66.2. 

Respecto a las exportaciones, el 77.4% de las empresas encuestadas reportó haber destinado parte de su producción a los mercados externos durante el trimestre enero-marzo de 2026, proporción similar a la observada en el trimestre previo (78%).

En materia de inventarios, la producción (56.9) creció más rápido que las ventas (53.4) con respecto al trimestre anterior.  Esto condujo a elevar los niveles de inventario adecuado a un 86.3% (versus 74% del trimestre anterior), y disminuir los niveles excesivos e insuficientes de inventario.

Se evidenció una tendencia a incrementar la inversión. En el cuarto trimestre de 2025 el 89% de las empresas manifestó haber realizado inversiones para aumentar su capacidad instalada de producción, mientras que en el primer trimestre 2026 el 92.8% expresó haber realizado inversiones para aumentar su capacidad. Maquinaria sigue siendo el renglón predominante, al pasar de 23.0% en octubre-diciembre 2025 a 27% de las empresas en enero-marzo 2026.

Índice de Clima Empresarial (ICE)

El Índice de Clima Empresarial se ubicó en 53.9 en el primer trimestre de 2026, por debajo del valor estimado al cierre del trimestre anterior (58.8). Para el segundo trimestre de 2026, las expectativas sitúan este índice en 55.1. 

Entre las variables que componen el índice, la percepción sobre la economía dominicana pasó de 51.9 a 52.0, mientras que la percepción de la economía internacional se incrementó de 54.8 a 41.0. La variable correspondiente a la rama de producción se ubicó en 56.1, el clima para invertir en 58.0 y la situación de la empresa en 62.0. 

Las expectativas para el trimestre enero-marzo de 2026 muestran valores superiores a 50.0 en los cinco factores considerados por el índice, según los resultados presentados en las tablas de la encuesta.

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Industria con pulso firme: confianza empresarial, inversión y capacidad productiva en la ruta de 2026

Los resultados de la Encuesta de Coyuntura Industrial del primer trimestre de 2026 confirman que la industria dominicana sigue operando en terreno expansivo. Aunque el ritmo se moderó frente al cierre de 2025, los indicadores de confianza, clima empresarial, producción, ventas e inversión revelan una estructura productiva que conserva dinamismo y capacidad de adaptación en un entorno regional e internacional todavía desafiante.

La industria dominicana ha comenzado 2026 con una señal que merece ser leída con serenidad, pero también con profundidad estratégica: el Índice de Confianza Industrial (ICI) se situó en 55.1 y el Índice de Clima Empresarial (ICE) en 53.9, ambos por encima del umbral de 50 puntos, lo que indica expansión y percepción favorable sobre la actividad productiva y el entorno de negocios. Esa lectura, ofrecida por la Encuesta de Coyuntura Industrial de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), no es un dato aislado ni un espejismo estadístico; es la expresión de una economía manufacturera que, aun en medio de una desaceleración respecto al trimestre anterior, sigue sosteniendo una base de confianza suficientemente robusta como para mirar hacia adelante con moderado optimismo.

Conviene subrayar que la moderación no equivale a debilidad. El hecho de que ambos índices hayan descendido respecto al trimestre octubre-diciembre de 2025, pero permanezcan por encima de 50, revela un aspecto fundamental del momento económico: la industria no está en retroceso, sino en una fase de ajuste dentro de una trayectoria todavía expansiva. En realidad, lo relevante no es solo el valor puntual de los indicadores, sino su capacidad para mantenerse en zona positiva pese a los vientos cruzados de la economía internacional. La AIRD destaca, además, que el ICI se ha mantenido por encima de 50 desde el primer trimestre de 2012, lo que habla de una persistencia estructural en la confianza industrial que no puede desestimarse.

El corazón de esa confianza está en la actividad real. Durante enero-marzo de 2026, el saldo del volumen de producción se ubicó en 56.9 frente al trimestre previo y en 60.2 en comparación con el mismo trimestre del año anterior. Las ventas, por su parte, alcanzaron un saldo de 53.4 en la medición trimestral y de 62.3 en términos interanuales. Más revelador aún es que las expectativas para abril-junio de 2026 permanecen en terreno claramente favorable: 61.0 para producción y 66.2 para ventas. Cuando una industria produce más, vende más y además espera seguir creciendo en el corto plazo, lo que existe no es simplemente resistencia coyuntural, sino una percepción empresarial asentada en fundamentos operativos concretos. 

Esa base productiva se conecta, además, con un componente que resulta decisivo para la economía dominicana: la vocación exportadora. El 77.4 % de las empresas encuestadas reportó haber destinado parte de su producción a mercados externos, proporción prácticamente igual a la del trimestre anterior. Esta estabilidad exportadora es especialmente significativa porque confirma que la industria no depende exclusivamente de la demanda interna, sino que mantiene capacidad de inserción en circuitos internacionales. En un país donde las zonas francas, la manufactura y los servicios exportables forman parte del andamiaje del crecimiento, la persistencia de ese componente externo fortalece la resiliencia del aparato productivo. De hecho, el propio desempeño macroeconómico del país durante marzo de 2026 mostró una expansión interanual de 5.1 %, con la manufactura local creciendo 3.9 % y la manufactura de zonas francas 7.8 %, según reportes basados en datos del Banco Central. 

No menos importante es el comportamiento de los inventarios, a menudo ignorado en la discusión pública, pero esencial para medir salud operativa. La AIRD reporta que la producción creció más rápido que las ventas en el trimestre, lo que elevó los niveles de inventario adecuado a 86.3 %, frente al 74 % del trimestre anterior, al tiempo que disminuyeron los inventarios excesivos e insuficientes. Esta cifra, leída con criterio técnico, sugiere una mejor administración del ciclo productivo y comercial: no se trata de acumulación improductiva, sino de una recomposición más equilibrada entre oferta, colocación y previsión de demanda. En otras palabras, la industria está organizando mejor su capacidad de respuesta.

Pero quizá el dato más promisorio del informe sea el aumento de la inversión para expandir la capacidad instalada. Si en el cuarto trimestre de 2025 el 89 % de las empresas dijo haber realizado inversiones para aumentar capacidad, en el primer trimestre de 2026 esa proporción subió a 92.8 %. La maquinaria, además, sigue siendo el principal renglón de inversión, pasando de 23 % a 27 % de las empresas. Este comportamiento es crucial porque la inversión en capacidad no responde a nostalgia ni a simple mantenimiento: responde a expectativas. Una empresa invierte en maquinaria, en ampliación y en eficiencia cuando considera que hay mercado, horizonte y condiciones razonables para crecer. Ese es, quizás, el mejor termómetro del optimismo empresarial auténtico.

En cuanto al Índice de Clima Empresarial, su nivel de 53.9 —por debajo del 58.8 registrado al cierre del trimestre anterior, pero todavía en zona positiva— ofrece una enseñanza relevante: el empresariado industrial no está desconectado de las tensiones globales, pero tampoco ha entrado en fase de pesimismo. La percepción sobre la economía dominicana se ubicó en 52.0, la rama de producción en 56.1, el clima para invertir en 58.0 y la situación de la empresa en 62.0. Aunque la economía internacional mostró un deterioro en la percepción, las expectativas para el segundo trimestre mantienen el índice en 55.1 y colocan los cinco factores observados por encima de 50. Eso significa que, incluso con cautelas, la visión predominante sigue siendo constructiva. 

La lección editorial que deja esta fotografía del primer trimestre de 2026 es clara: la industria dominicana no solo resiste, sino que conserva capacidad de expansión, reinversión y proyección. Sin embargo, el dato no debe celebrarse con complacencia. Que la confianza siga por encima de 50 no implica que el país pueda descuidar sus tareas pendientes. La competitividad industrial necesita costos energéticos razonables, mayor sofisticación tecnológica, logística más eficiente, financiamiento productivo, formación de capital humano y políticas públicas que acompañen la transición hacia manufacturas de mayor valor agregado. La confianza es una condición necesaria, pero no suficiente. Si no se convierte en productividad sostenida, corre el riesgo de quedarse en expectativa.

Por eso, el verdadero valor de esta encuesta no está solo en confirmar que la industria atraviesa una etapa de optimismo moderado, sino en recordarnos que el crecimiento sostenido se construye sobre decisiones. Las empresas ya están haciendo la suya: invierten, exportan, ajustan inventarios y proyectan mayores ventas. Corresponde ahora al ecosistema económico en su conjunto —Estado, sector financiero, reguladores, academia y actores productivos— responder con la misma claridad. Porque cuando una industria mantiene su confianza en tiempos de incertidumbre, lo que está diciendo no es únicamente que resiste: está diciendo que todavía cree en el país. 

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

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viernes, 8 de mayo de 2026

Deuda pública | Magín Díaz: Profesionalización del manejo de la deuda ha permitido a RD postergar reforma fiscal

Ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz.
Ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz.Fuente externa

Magín Díaz: Profesionalización del manejo de la deuda ha permitido a RD postergar reforma fiscal

La realización de una reforma fiscal en República Dominicana es una de las acciones que el gobierno y los sectores productivos mantienen en la lista de pendientes, a pesar de ser un mandato legal.

Santo Domingo, RD. | 08/05/2026 09:46 | Ángel Valdez | Deuda pública | 

La realización de una reforma fiscal en República Dominicana es una de las acciones que el gobierno y los sectores productivos mantienen en la lista de pendientes, a pesar de ser un mandato legal. Tras la última reforma fiscal realizada en 2012, el Poder Ejecutivo no ha logrado el consenso para cumplir con la Ley 1-12 que establece la Estrategia Nacional de Desarrollo para el año 2030.

Es precisamente esta pieza la que ordena la ejecución de una transformación del marco tributario del país basada en la progresividad y sostenibilidad financiera a largo plazo. El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, expresó ayer lo que considera como la explicación ante el funcionamiento del sistema económico público del Estado sin una modernización fiscal: la profesionalización del manejo de la deuda.

“Eso es lo que nos ha permitido llegar, lo que nos ha permitido mantener el nivel de gasto, que ha ido aumentando, pero los ingresos no. Eso sea financiado con la profesionalización del manejo de la deuda en los últimos 15 años”, afirmó, mientras participaba en una reunión con empresarios de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD).

Díaz indicó que las autoridades gubernamentales están concentradas en manejar la crisis del petróleo causada por el conflicto bélico registrado en Medio Oriente, intentando reducir el impacto en los segmentos poblacionales más expuestos. No obstante, aclaró que “no hay un momento óptimo para una reforma fiscal”.

“En el 2004, en medio de la crisis bancaria económica, hubo que hacer una, en el 2011, (el expresidente) Leonel Fernández tuvo que hacer una porque lo  importante es mantener la estabilidad macroeconómica, si eso está en juego, hay que hacer lo que hay que hacer”, dijo Díaz al analizar en un conversatorio la coyuntura económica internacional y el impacto que tiene en el territorio nacional.

El funcionario resaltó que los ingresos recaudados por el Estado dominicano “son cortos”. Es por esta razón que, según dijo, “en algún momento como sociedad tendremos que ver ese tema”.

Subirá el precio de los combustibles

El Poder Ejecutivo ha destinado miles de millones de pesos para mitigar el alza de los carburantes, causada por el conflicto bélico registrado en Oriente Medio.

Sin embargo, la decisión de las autoridades no podrá calmar el malestar provocado en quienes se transportan a través de vehículos, ya que el plan del tren gubernamental consiste en continuar estableciendo “aumentos graduales en los precios de los combustibles”.

“Los aumentos tendrán que ser graduales para que la población se vaya adaptando. Estamos ante un choque del precio del petróleo de una magnitud muy grande. El combustible ha aumentado en un 12%”, expresó.

Díaz precisó que han destinado en promedio RD$1,500 millones cada semana para subsidiar los distintos combustibles comercializados en el país.

“(A pesar del) aumento del precio, el gobierno está subsidiando con un monto considerable para evitar que haya un aumento desproporcionado de precio en la economía”, declaró.

Según detalló, el Presupuesto General del Estado contiene un margen para aumentar el déficit, el cual está situado en 3.2% del Producto Interno Bruto (PIB). No obstante, aclaró que en algún momento la cartera del Gobierno tendrá un límite para seguir subsidiando.

Para enfrentar el tope, las autoridades tendrían que recurrir a “reasignar partidas de gastos” contempladas en el presupuesto, permitiendo la continuidad de la subvención, “y combinarlo con aumentos graduales y razonables de los precios de combustibles”.

“Vamos a monitorear el precio internacional para ver hasta dónde el Gobierno puede llegar”, puntualizó.

20 % más rico de la población se queda con subsidios de la gasolina

Por otro lado, Díaz informó que el tren gubernamental optará por una estrategia más eficiente, a través de la cual sea la población vulnerable la más beneficiada: la focalización de los subsidios.

Estos serían aplicados en sectores como el transporte, fertilizantes, al igual que en productos de la canasta básica, si fuese necesario.

“Cuando aumenta el precio de los combustibles, vamos reduciendo los subsidios generalizados y parte de ese dinero podemos utilizarlo para mejorar los subsidios focalizados”, dijo.

De acuerdo con su explicación, el subsidio generalizado es más fácil, llega a todo el mundo, pero es ineficiente.

“La mitad del subsidio se lo lleva el 20% más rico de la población. Entonces lo ideal es ir desmontando lo generalizado y concentrarnos en los grupos más vulnerables de la población”, destacó.

Reducción del gasto corriente

Mientras tanto, el Gobierno apuesta por aplicar acciones que tienen el objetivo de eficientizar el gasto corriente del presupuesto.

“ (Reducir) gastos operativos, menos compras de bienes… vamos a tratar de optimizar para reasignar ese gasto a los subsidios o a la inversión”, reiteró.

“Hemos sobrellevado con éxito las crisis anteriores y ahora haremos lo propio salvaguardando la estabilidad macro y social del país”, contenía en imagen el cierre de la presentación que realizó Díaz ante un grupo de empresarios en la sede de la AIRD-

https://listindiario.com/la-republica/gobierno/20260508/magin-diaz-profesionalizacion-manejo-deuda-permitido-rd-postergar-reforma-fiscal_904889.html

💰🇩🇴 Magín Díaz: Profesionalización del manejo de la deuda ha permitido postergar la reforma fiscal

El ministro de Hacienda explica que, pese a ser un mandato legal, la reforma fiscal sigue pendiente gracias a una gestión más profesional de la deuda pública 📊. En un contexto de alza del petróleo por el conflicto en Medio Oriente 🌍🛢️, el Gobierno prioriza la estabilidad macroeconómica, subsidios focalizados y aumentos graduales de los combustibles 🚗⛽.

También advierte que los ingresos del Estado son limitados y que, como sociedad, el debate fiscal será inevitable 🤝.

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La deuda no puede seguir sustituyendo la reforma fiscal

La afirmación de Magín Díaz —que la profesionalización del manejo de la deuda ha permitido postergar la modernización tributaria— describe con crudeza una realidad: la estabilidad macro se ha defendido más con financiamiento que con reformas. Pero el crédito compra tiempo, no resuelve el problema de fondo.

La reforma fiscal en República Dominicana se ha convertido en ese pendiente que todos reconocen y casi nadie quiere tocar. Se admite en privado, se menciona en foros empresariales, se diagnostica en documentos técnicos y se posterga en la agenda política. El resultado es una paradoja: el país ha logrado sostener estabilidad, expandir gasto y atender shocks externos sin la modernización tributaria que la ley manda y que la economía demanda. Y ahí radica el valor —y el riesgo— de la frase del ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz: la profesionalización del manejo de la deuda ha permitido mantener el nivel de gasto aun cuando los ingresos no han crecido al mismo ritmo.

Ese reconocimiento, por transparente, merece una lectura seria. No es un elogio automático ni una confesión impropia. Es, más bien, la descripción de un mecanismo que ha sostenido el equilibrio: ante ingresos “cortos” y la falta de consenso para una reforma, el Estado ha recurrido a financiar la diferencia de manera cada vez más ordenada, aprovechando mejores prácticas de colocación, perfilamiento de vencimientos, manejo de riesgos y reputación de mercado. En un mundo donde el crédito es también confianza, gestionar la deuda con disciplina ha sido una forma de comprar estabilidad. Pero el tiempo comprado se agota, y el costo de seguir comprándolo puede aumentar de golpe cuando la coyuntura internacional se complica.

La Ley 1-12, que establece la Estrategia Nacional de Desarrollo con horizonte 2030, no se planteó como un texto ornamental. Ordena una transformación del marco tributario con criterios de progresividad y sostenibilidad financiera de largo plazo. Sin embargo, desde la última reforma en 2012, el país no ha logrado el consenso necesario para una revisión integral. No es solo un tema de tecnicismo fiscal: es un problema de economía política. Porque cada reforma real toca intereses, modifica equilibrios y obliga a una conversación incómoda sobre quién paga, cuánto paga y qué recibe a cambio.

Por eso resulta relevante la otra idea expuesta por Díaz: “no hay un momento óptimo para una reforma fiscal”. La historia dominicana lo confirma. En 2004, en plena crisis bancaria y económica, hubo que actuar. En 2011, también se tomaron decisiones en nombre de la estabilidad. La lección es clara: cuando la estabilidad macroeconómica está en juego, las sociedades hacen lo que no querían hacer. La pregunta, entonces, no es si habrá o no reforma; es si se hará por convicción, planificación y pacto social, o por urgencia, presiones y poco margen de maniobra.

El contexto actual agrega un ingrediente explosivo: el choque petrolero derivado del conflicto bélico en Medio Oriente. El Gobierno ha reaccionado con subsidios millonarios para amortiguar el golpe, destinando —según lo explicado— alrededor de RD$1,500 millones semanales, en medio de un aumento del combustible cercano al 12%. Esa política puede ser defendible en el corto plazo como medida de contención social y de estabilidad de precios, pero no es neutra fiscalmente. Si el Presupuesto contempla un margen de déficit de 3.2% del PIB, ese margen no es infinito. Y aun cuando exista holgura momentánea, la persistencia del shock erosiona el espacio fiscal y obliga a escoger entre opciones difíciles: o se reasignan partidas, o se recorta gasto, o se suben ingresos, o se acelera el endeudamiento, o se combina todo con un costo político notable.

Aquí entra un punto medular que el ministro también puso sobre la mesa: la focalización. Los subsidios generalizados tienen una virtud operativa —son rápidos y alcanzan a todos— pero cargan un pecado de diseño: suelen beneficiar más a quienes más consumen, y quienes más consumen suelen ser quienes más ingresos tienen. Si, como se afirmó, la mitad del subsidio a la gasolina se la queda el 20% más rico, entonces estamos ante un esquema socialmente regresivo, aunque se vista de alivio colectivo. En ese escenario, la política pública inteligente no es prolongar indefinidamente el subsidio universal, sino transitar hacia apoyos focalizados: transporte, fertilizantes, canasta básica si hiciera falta, y transferencias mejor dirigidas a quienes realmente lo necesitan.

Pero focalizar no es solo mover una perilla; es mejorar el Estado. Requiere registros sociales confiables, interoperabilidad, trazabilidad, verificación y capacidad de auditoría. Requiere, también, credibilidad: que la población crea que el retiro de un subsidio generalizado no es un castigo, sino una redistribución más justa. Y esa credibilidad se construye con transparencia y con resultados, no con discursos.

El componente de gasto también es ineludible. “Reducir gasto corriente”, “menos compras”, “optimizar” para reasignar a inversión o subsidios focalizados: todo eso suena correcto y, en teoría, debería acompañar cualquier conversación fiscal. Sin embargo, el debate público dominicano suele caer en un falso dilema: o se habla solo de impuestos o se habla solo de recortes. La sostenibilidad exige un enfoque integral: ingresos suficientes, gasto eficiente y deuda administrada con prudencia. Quitar una pata de esa mesa es condenarla a tambalearse.

Lo que está en juego no es un tecnicismo contable; es el modelo de desarrollo. Un país que aspira a crecer con más productividad, atraer inversión, sostener políticas sociales y mejorar infraestructura no puede depender permanentemente del financiamiento para cubrir una brecha estructural entre gasto e ingresos. La deuda puede ser una herramienta legítima para inversión y para manejar ciclos, pero cuando se convierte en sustituto de una estructura tributaria moderna, termina imponiendo su propia agenda: mayores pagos de intereses, menor flexibilidad presupuestaria y más vulnerabilidad ante tasas internacionales y choques externos.

La profesionalización del manejo de la deuda, entonces, es una buena noticia… hasta que se usa como coartada para no hacer lo inevitable. La reforma fiscal no debe ser un “evento” traumático, sino un proceso pactado, gradual y creíble, con metas y calendarios, con protección a los más vulnerables y con compromisos verificables de eficiencia del gasto. Postergarla puede ser políticamente cómodo, pero económicamente costoso. Y si la hacemos solo cuando la estabilidad esté a punto de romperse, la haremos tarde, a la carrera y con menor justicia.

Al final, la pregunta que debemos hacernos como sociedad no es si queremos o no pagar más. La pregunta correcta es si queremos seguir pagando de la manera menos transparente —con subsidios regresivos, déficits crecientes o deuda acumulada— o si preferimos pagar de forma más justa, más eficiente y más alineada con el desarrollo. El crédito puede comprar tiempo. La reforma compra futuro. Y el futuro, a diferencia del tiempo, no se refinancia.

Luis Orlando Díaz Vólquez

jueves, 7 de mayo de 2026

Magín Díaz: “Gobierno enfrenta crisis con responsabilidad y sensibilidad social”

Magín Díaz: “Gobierno enfrenta crisis con responsabilidad y sensibilidad social”

El ministro de Hacienda y Economía habló durante un encuentro organizado por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), donde destacó la importancia de una buena coordinación entre el sector público y la industria para sostener el crecimiento económico.

Magín Díaz: “Gobierno enfrenta crisis con responsabilidad y sensibilidad social”
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Santo Domingo. -  En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad en los mercados energéticos, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, alertó sobre los desafíos que enfrenta la República Dominicana a corto y mediano plazo, al tiempo que resaltó la resiliencia económica del país, la acción proactiva del Gobierno frente a la coyuntura actual y la importancia de una coordinación fluida entre el sector público y la industria para sostener el crecimiento económico.

Las declaraciones fueron ofrecidas durante el Encuentro Industrial organizado por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), donde se abordó la coyuntura global y sus efectos en la economía local, en un espacio de diálogo entre el sector público y privado orientado a construir un marco estratégico común para fortalecer la estabilidad macroeconómica y transformar el aparato productivo.

Durante su conferencia titulada “Coyuntura Internacional e Impacto en RD”, el ministro Díaz advirtió que el mundo atraviesa “la mayor disrupción en la historia del mercado petrolero”, lo que impacta directamente a economías como la dominicana.

Explicó que el precio del crudo WTI ha experimentado un incremento cercano al 80 % entre enero y abril, lo que limita el margen de maniobra de la política económica. En ese sentido, citó evaluaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la incidencia del petróleo en economías importadoras de energía.

A pesar de este escenario, destacó que la República Dominicana mantiene indicadores macroeconómicos estables, con una inflación por debajo del promedio regional y una proyección de crecimiento favorable.

Durante su exposición destacó que el Gobierno tiene claro que su objetivo es buscar un equilibrio para contener los impactos de la crisis sobre la inflación, balance fiscal y el crecimiento. 

“El Gobierno ha elegido una velocidad de ajuste que combina responsabilidad fiscal con sensibilidad social”, afirmó Díaz, al subrayar que el desafío es encontrar un balance político y socialmente viable frente a un choque externo de gran magnitud.

Como muestra de la responsabilidad gubernamental indicó que a diferencia de otros países como Chile, donde el gasoil y la gasolina han aumentado entre 62 y 32 %, la República Dominicana se encuentra con los menores porcentajes de incremento de estos combustibles en la región con acumulados de 13.6 % y un 11.4 %, respectivamente. 

El ministro también reveló, de ser necesario, que el Gobierno dispone de un margen de hasta RD$45,000 millones en gasto adicional sin incumplir la regla de gasto primario, aunque advirtió que esto pudiera implicar un aumento del déficit fiscal. No obstante, consideró que, ante la magnitud del choque externo, la prioridad es la estabilidad económica.

“Las calificadoras de riesgo valorarán a los países que logren un manejo racional en esta coyuntura, combinando déficits controlados, subsidios focalizados y políticas macroeconómicas prudentes”, sostuvo.

En ese sentido, destacó fortalezas actuales como altas reservas internacionales, estabilidad cambiaria, un sistema financiero sólido, así como el dinamismo de sectores como turismo, remesas, exportaciones e inversión extranjera directa. Además, señaló que la economía creció 4.1 % en el primer trimestre y que las recaudaciones fiscales se mantienen por encima de lo presupuestado.

Posición de los industriales 

Por su parte, el presidente de la AIRD, Julio Virgilio Brache, enfatizó que el país no puede limitarse a reaccionar ante los cambios globales, sino que debe anticiparse y consolidar su posición como una economía competitiva y resiliente.

“El momento exige remover trabas, corregir distorsiones y construir un entorno más ágil, predecible y favorable para producir”, expresó, al abogar por una política fiscal que simplifique procesos, fomente el cumplimiento y elimine cargas impositivas obsoletas.

El liderazgo industrial valoró la disciplina fiscal como pilar de la estabilidad económica, pero insistió en la necesidad de mejorar la calidad del gasto público y priorizar la inversión en infraestructura y desarrollo productivo.

La actividad concluyó con un panel moderado por Mario Pujols, vicepresidente ejecutivo de la AIRD, en el que el ministro respondió inquietudes de los participantes sobre el panorama económico y fiscal del país.

https://aird.org.do/es/prensa/2026/magin-diaz-%E2%80%9Cgobierno-enfrenta-crisis-con-responsabilidad-fiscal-y-sensibilidad-social%E2%80%9D