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martes, 12 de mayo de 2026

República Dominicana ante el bajo crecimiento regional: resiliencia en la crisis y ruta clara hacia Meta RD 2036

República Dominicana ante el bajo crecimiento regional: resiliencia en la crisis y ruta clara hacia Meta RD 2036

El Banco Mundial estima que América Latina y el Caribe crecerá apenas 2,1 % en 2026, afectada por la incertidumbre global y una inversión aún débil; pero República Dominicana muestra un pulso distinto, con recuperación gradual de la actividad en 2026 y una agenda de transformación de largo plazo —Meta RD 2036— que obliga a convertir la resiliencia coyuntural en productividad sostenida y mejores salarios.¹²³ 

América Latina y el Caribe vuelven a mirar el calendario con una sensación de repetición: crecimiento moderado, reformas que avanzan a ritmos desiguales y un bienestar social que mejora más lento de lo que demandan los ciudadanos. El Banco Mundial proyecta para 2026 una expansión regional de 2,1 %, por debajo del 2,4 % observado en 2025, y anticipa 2,4 % para 2027, un rango que alcanza para mantener estabilidad, pero no para producir un salto decisivo en productividad, empleo de calidad y reducción sostenida de pobreza.¹² En el diagnóstico subyace un entorno macroeconómico que sigue siendo áspero: costos de endeudamiento altos, demanda externa moderada y presiones inflacionarias vinculadas a la incertidumbre geopolítica, elementos que frenan la inversión privada y la creación de empleo.¹²

La geopolítica, además, no opera como un ruido de fondo sino como un multiplicador de riesgos. El Banco Mundial advierte que las tensiones —incluido el conflicto en Medio Oriente— han elevado el desafío al presionar el precio de la energía e introducir riesgos inflacionarios que podrían retrasar la flexibilización monetaria; y, cuando eso sucede, se estrecha el margen fiscal, porque los gobiernos ya enfrentan restricciones presupuestarias y pagos de intereses que reducen espacio para infraestructura e inversión social.¹² En consecuencia, la agenda regional se desplaza hacia el manejo de la coyuntura, mientras la inversión —el motor real de la transformación— permanece débil por la cautela empresarial y la persistencia de incertidumbre en la política comercial global.¹² 

Sin embargo, en este paisaje de moderación, República Dominicana muestra un comportamiento diferente. No significa ignorar la desaceleración reciente, sino entender su carácter: 2025 fue un año de menor expansión, pero los datos oficiales describen una recuperación gradual en 2026. El Banco Central reporta que el IMAE creció 5,1 % interanual en marzo de 2026, con un promedio 4,1 % en el período enero–marzo 2026, señales consistentes con una economía que retoma tracción incluso en medio de turbulencias externas.³ La misma fuente muestra anclas de estabilidad relevantes para sostener confianza: inflación interanual de 4,63 % en marzo 2026, tasa de política monetaria en 5,25 % (mayo 2026) y reservas internacionales brutas cercanas a US$15,888.9 millones (abril 2026), amortiguadores que explican por qué el país puede navegar mejor que otros episodios de volatilidad global.³

La lectura multilateral refuerza esa diferencia. En su Macro Poverty Outlook (abril 2026), el Banco Mundial reconoce que el crecimiento dominicano se moderó a 2,1 % en 2025, pero proyecta una recuperación a 3,6 % en 2026 impulsada por el repunte de la inversión y la resiliencia del consumo privado, con continuidad en la reducción de pobreza.⁴ Ese documento también subraya que el país sigue siendo una de las economías de mayor crecimiento promedio en América Latina en las últimas dos décadas, apoyada en un entorno de negocios relativamente favorable, apertura, turismo y políticas macro prudentes, aunque advierte que las ganancias de productividad a mediano plazo dependen de atraer IED hacia actividades de mayor valor y mejorar la eficiencia fiscal.⁴ En otras palabras: República Dominicana puede estar “yendo bien”, pero su reto histórico es evitar que el buen desempeño sea solo comparativo; debe ser estructural.⁴³

Ahí entra el elemento más distintivo del momento dominicano: la decisión de sostener una ambición estratégica de largo plazo aun cuando el entorno internacional se complejiza. Meta RD 2036 es una hoja de ruta diseñada para transformar la economía dominicana y posicionarla entre las más competitivas de la región, con metas explícitas: duplicar el PIB real al 2036, eliminar la pobreza extrema, crear 1.7 millones de nuevos empleos, triplicar el salario medio y alcanzar condiciones asociadas a grado de inversión y prosperidad regional.⁵ No es solo un plan de aspiraciones: su arquitectura se apoya en el Decreto 337-24 (17 de junio de 2024), que crea una comisión ejecutiva integrada por instituciones clave del gobierno para articular sector público y privado mediante comités sectoriales, y una unidad de gestión de resultados para dar seguimiento técnico.⁵ La visión, además, ha sido presentada como política de Estado y no como una agenda de coyuntura, subrayando la necesidad de continuidad más allá de los ciclos electorales.⁶

En un contexto regional de crecimiento bajo, Meta RD 2036 funciona como una brújula que obliga a responder la pregunta decisiva: ¿cómo pasar de resiliencia a sofisticación productiva? Aquí el informe regional del Banco Mundial es útil porque no plantea recetas nostálgicas; enfatiza que, para aumentar crecimiento y diversificar economías, las políticas de productividad deben “invertir en la base”: habilidades, apertura e instituciones sólidas que permitan a las empresas asumir riesgos, innovar, competir y crecer.¹² En el caso dominicano, esa “base” tiene una traducción inmediata: capital humano técnico y gerencial, logística y facilitación que reduzcan costos, marcos regulatorios que premien cumplimiento y una coordinación público-privada que convierta la inversión —local y extranjera— en aprendizaje, encadenamientos y exportaciones de mayor valor.¹⁵⁴ 

La oportunidad es clara, pero también lo es el riesgo. La misma geopolítica que hoy prueba la resiliencia puede encarecer energía, alargar tasas altas y sostener incertidumbre comercial; si eso ocurre, el crecimiento puede sostenerse por consumo durante un tiempo, pero sin inversión suficiente la productividad se estanca, y con ella se estancan salarios reales, formalidad y movilidad social.¹² Por eso, el mérito dominicano no se mide únicamente en superar el promedio regional, sino en sostener reformas que permitan que la economía “aprenda” y escale: modernización institucional, inversión en infraestructura estratégica, innovación tecnológica y sostenibilidad, tal como el propio diseño de Meta RD 2036 lo plantea en su enfoque multisectorial.⁵ Si el país quiere duplicar su PIB real y elevar salarios, deberá sostener un ritmo de crecimiento más exigente y, sobre todo, una calidad de crecimiento superior: más productividad por hora trabajada, más empresas formales, más exportaciones sofisticadas y más Estado capaz de medir resultados y corregir desvíos.⁶⁵ 

La conclusión, por tanto, no es triunfalista, sino estratégica. El Banco Mundial describe una región que crece poco y enfrenta restricciones de inversión, tasas altas e incertidumbre geopolítica; República Dominicana, en cambio, exhibe señales de recuperación de actividad en 2026 y sostiene una agenda de transformación de largo plazo.¹³⁵ La clave es no confundir resiliencia con destino: resistir una tormenta es distinto a cambiar el rumbo del barco. Meta RD 2036 le da al país ese rumbo; el desafío es ejecutarlo con disciplina, continuidad y un enfoque obsesivo en productividad, porque solo así el buen desempeño dominicano dejará de ser una excepción coyuntural y se convertirá en una convergencia real hacia mayor prosperidad y bienestar, incluso cuando el mundo vuelva a tensarse.⁴⁵¹ 

*El autor es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. 

Notas

  1. Banco Mundial, “Crecimiento lento en América Latina y el Caribe en medio de la incertidumbre mundial y la debilidad de la inversión”, comunicado de prensa, 8 de abril de 2026. [bancomundial.org]
  2. William Maloney, Guillermo Vuletin y Andrés Zambrano, Revisitando la política industrial: opciones estratégicas para la actualidad. Panorama económico de América Latina y el Caribe (Abril 2026) (Washington, DC: Banco Mundial, 2026). [openknowle...ldbank.org]
  3. Banco Central de la República Dominicana, “Variables Macroeconómicas” (IMAE, inflación, tasa de política monetaria, reservas internacionales), consulta mayo 2026. [Banco Cent...Dominicana]
  4. Banco Mundial, Dominican Republic: Macro Poverty Outlook (abril 2026). [thedocs.wo...ldbank.org]
  5. Consejo Nacional de Competitividad (CNC), Informe Meta RD 2036 (septiembre 2025), sección “Objetivos” y “Antecedentes” (Decreto 337-24; metas: duplicar PIB real, eliminar pobreza extrema, 1.7 millones de empleos, triplicar salario). [cnc.gob.do]
  6. elCaribe, “Ministro Paliza presenta al Senado estrategia Meta RD 2036”, 7 de octubre de 2025 (visión de política de Estado; ingreso per cápita y crecimiento requerido). [elcaribe.com.do]

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Panorama económico de América Latina y el Caribe | — Banco Mundial | América Latina y el Caribe (@BancoMundialLAC) May 11, 2026 
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República Dominicana frente al “techo” de bajo crecimiento regional: resiliencia hoy, productividad para Meta RD 2036

El Banco Mundial proyecta que América Latina y el Caribe crecerá apenas 2,1 % en 2026, en un entorno de inversión débil, costos financieros altos e incertidumbre geopolítica que presiona energía e inflación. Sin embargo, República Dominicana no está siguiendo el patrón de estancamiento regional: mantiene fundamentos, señales de recuperación de la actividad en 2026 y una ambición estratégica —Meta RD 2036— que exige convertir la resiliencia coyuntural en un salto sostenido de productividad y empleo formal. [bancomundial.org], [openknowle...ldbank.org]

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

1) El diagnóstico regional: crecimiento que administra, pero no transforma

El nuevo Panorama económico de América Latina y el Caribe del Banco Mundial confirma un problema estructural: la región crece, pero no despega. La proyección de 2,1 % para 2026 —por debajo del 2,4 % de 2025— implica que el ingreso por habitante avanza poco y, por tanto, se dificulta mejorar la calidad de vida con velocidad y amplitud. [bancomundial.org], [openknowle...ldbank.org]

Lo más relevante no es solo el número, sino la composición del crecimiento. El Banco Mundial describe un impulso más asociado al consumo que a un ciclo sólido de inversión, mientras la inversión privada se mantiene cautelosa por la expectativa de tasas elevadas y la persistencia de incertidumbre en la política comercial global. En ese marco, la región se acerca peligrosamente a un “nuevo normal” de bajo dinamismo: suficiente para sostener equilibrios, insuficiente para transformar estructura productiva, salarios y formalidad. [bancomundial.org], [openknowle...ldbank.org]

2) La geopolítica como multiplicador de riesgos: energía, inflación y tasas

El informe y el comunicado regional del Banco Mundial son explícitos: las tensiones geopolíticas —incluido el conflicto en Medio Oriente— han elevado riesgos al presionar precios de energía y añadir amenazas inflacionarias, lo que puede retrasar la flexibilización monetaria y mantener condiciones financieras restrictivas. En paralelo, la deuda pública regional se mantiene elevada y el costo de intereses “come” espacio fiscal para invertir en infraestructura y gasto social de alto impacto. [bancomundial.org], [openknowle...ldbank.org]

Ese entorno es particularmente exigente para economías abiertas, dependientes de turismo, remesas, flujos de capital y cadenas logísticas. En ALC, la combinación de incertidumbre global, inversión débil y restricciones fiscales tiende a traducirse en una agenda pública dominada por lo urgente (subsidios, contención de precios, alivios) y con menos margen para lo importante (reformas micro, productividad, capital humano). El Banco Mundial insiste en que la región solo romperá el techo si restaura confianza e impulsa inversión y productividad con reformas pro-competencia. [bancomundial.org], [elpais.com]

3) La excepción dominicana: no es “economía en baja”, es una economía que se reacomoda y retoma tracción

Aquí conviene separar percepción de evidencia. República Dominicana sí enfrentó una desaceleración reciente, pero no encaja en el relato de estancamiento crónico: el propio Banco Central reporta que el PIB creció 2,1 % en 2025, y a la vez muestra que en 2026 la actividad retoma ritmo: el IMAE interanual fue 5,1 % en marzo de 2026 y el crecimiento promedio enero–marzo se ubicó en 4,1 %. [Banco Cent...Dominicana], [diariolibre.com]

En la misma fuente oficial se observan amortiguadores macro que explican por qué el país “aguanta” la turbulencia: inflación dentro de rangos manejables (con registro interanual de 4,63 % en marzo 2026) y reservas internacionales brutas en torno a US$15,888.9 millones (abril 2026), además de una cuenta corriente que muestra mejora frente a años previos. Es decir, en medio de incertidumbre global, el país preserva anclas de estabilidad que le permiten sostener inversión, consumo y credibilidad. [Banco Cent...Dominicana], [thedocs.wo...ldbank.org]

Desde la mirada multilateral, esa lectura coincide: el Macro Poverty Outlook del Banco Mundial para República Dominicana reconoce que el crecimiento se moderó en 2025 y proyecta una recuperación en 2026 impulsada por recuperación de inversión y consumo privado resiliente. Ese mismo documento subraya el historial dominicano como una de las economías de más rápido crecimiento en la región en las últimas décadas, con ganancias sociales relevantes. [thedocs.wo...ldbank.org], [imf.org]

4) Resiliencia no es casualidad: turismo, remesas, inversión y anclas institucionales

Otro ángulo clave es el comparativo subregional. La CEPAL, en su balance para Centroamérica y República Dominicana, destaca la resiliencia macroeconómica pese a tensiones globales, explicada por consumo, turismo y remesas, en un contexto de incertidumbre comercial y geopolítica. Esa “resiliencia” es exactamente el rasgo que hoy diferencia a República Dominicana de economías latinoamericanas con mayor fragilidad externa o con menor capacidad de sostener inversión. [cepal.org], [listindiario.com]

En la misma dirección, el FMI ha proyectado —en el marco de la consulta Artículo IV reseñada por prensa especializada— un repunte de crecimiento para 2026, señalando fundamentos sólidos, estabilidad financiera y déficit externo financiado por IED, aunque advirtiendo riesgos globales y vulnerabilidad climática. La conclusión práctica es clara: República Dominicana se defiende mejor porque combina apertura con anclas macro y porque su economía de servicios genera divisas en múltiples frentes. [diariolibre.com], [thedocs.wo...ldbank.org]

5) Meta RD 2036 “en el aire”: una apuesta de largo plazo que exige convertir resiliencia en productividad

La gran diferencia dominicana no debería agotarse en “crecer más que el promedio regional”. La diferencia real está en la capacidad de sostener una visión-país ambiciosa aun cuando la región se mueve en cámara lenta. El Plan Meta RD 2036, según el Consejo Nacional de Competitividad, busca duplicar el PIB real al 2036, eliminar pobreza extrema, crear 1.7 millones de empleos y triplicar salario medio; su gobernanza se articula a partir del Decreto 337-24 (17 de junio de 2024) y una comisión ejecutiva con seguimiento por resultados. [cnc.gob.do], [elcaribe.com.do]

Esa arquitectura importa porque evita el error clásico regional: planes que dependen del ciclo político o que se diluyen en consignas. Meta RD 2036 se concibe como política de Estado, con comités sectoriales y mecanismos de seguimiento; es, en esencia, un intento de institucionalizar la transformación productiva. En un contexto geopolítico incierto, mantener ese horizonte “en el aire” es un activo: significa que la agenda de productividad no se suspende por la coyuntura, sino que se adapta para resistirla. [cnc.gob.do], [elcaribe.com.do]

6) El puente entre el informe del Banco Mundial y la agenda dominicana: política industrial moderna como política de aprendizaje

El Banco Mundial no está proponiendo nostalgias proteccionistas. Su actualización regional “revisitando la política industrial” sugiere que, ante productividad estancada, la política industrial del siglo XXI debe enfocarse en aprendizaje, desarrollo de capacidades, facilitación de riesgos, aprovechamiento de la apertura y fortalecimiento del Estado para “hacer mejores apuestas”. Ese marco conceptual encaja con lo que República Dominicana necesita para que Meta RD 2036 no sea solo un objetivo, sino un método. [openknowle...ldbank.org], [openknowle...ldbank.org]

Traducido al terreno dominicano, la pregunta no es “si hacer política industrial”, sino cómo hacerla sin capturas y con métricas. La ventaja comparativa del país —turismo, zonas francas, servicios, logística— puede evolucionar a una ventaja competitiva de mayor valor si se conectan tres piezas: (1) encadenamientos locales y certificaciones para proveedores, (2) adopción tecnológica y gestión de calidad en pymes, y (3) atracción de IED a actividades de mayor complejidad. El propio Banco Mundial, en su documento país, coloca el foco en elevar productividad mediante IED en actividades de más valor y mejoras graduales en eficiencia fiscal. [thedocs.wo...ldbank.org], [openknowle...ldbank.org]

7) La tesis central: República Dominicana está “bien” hoy, pero Meta RD 2036 requiere pasar de resiliencia a sofisticación

Ser resiliente en una crisis geopolítica es valioso; pero Meta RD 2036 exige algo más difícil: sostener una trayectoria de crecimiento y bienestar que no dependa únicamente de consumo, turismo o un ciclo favorable. Para eso, la estabilidad macro debe convertirse en “plataforma de productividad”: más inversión privada, mejores habilidades, infraestructura logística moderna y un Estado que ejecute con datos. En términos duros, el reto es que el crecimiento no sea solo un promedio anual, sino un proceso de convergencia hacia mayor ingreso por persona y empleo formal. [bancomundial.org], [cnc.gob.do]

La evidencia oficial sugiere que el país tiene con qué: indicadores de actividad retomando tracción en 2026, inflación dentro del marco de metas y señales de normalización macro. Pero los mismos datos recuerdan la fragilidad potencial: cuando la inversión se enfría, el crecimiento se modera. Por eso, la pregunta estratégica es cómo blindar la inversión y elevar productividad aun con tasas globales altas e incertidumbre externa, el corazón del diagnóstico regional del Banco Mundial. [Banco Cent...Dominicana], [bancomundial.org]

8) Conclusión: la oportunidad dominicana es convertirse en “economía de confiabilidad” en un mundo de fricciones

Si América Latina y el Caribe crecerá 2,1 % en 2026 y seguirá enfrentando inversión débil e incertidumbre global, la ventaja estará en quienes reduzcan fricciones y produzcan confianza. Para República Dominicana, eso significa consolidar su perfil de economía abierta con estabilidad, capaz de ejecutar reformas micro que eleven productividad: logística y facilitación del comercio, capital humano técnico, digitalización del Estado, reglas claras para inversión y evaluación rigurosa de incentivos. Ese es el tipo de “política industrial moderna” que el Banco Mundial sugiere: aprendizaje, capacidades y Estado competente. [openknowle...ldbank.org], [thedocs.wo...ldbank.org]

La lectura final es optimista, pero exigente: República Dominicana no está “en baja” como tendencia estructural regional; se está reacomodando y mostrando resiliencia, y al mismo tiempo mantiene el horizonte de Meta RD 2036. La tarea histórica es convertir esa resiliencia en una transformación productiva que haga posible duplicar PIB real, elevar salarios y erradicar pobreza extrema con resultados medibles. En un mundo incierto, el país que planifica, aprende y ejecuta no solo resiste: lidera. [cnc.gob.do], [Banco Cent...Dominicana]

*El autor es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. 

viernes, 8 de mayo de 2026

La República Dominicana avanza en el diseño de su Política Energética Nacional 2050


La República Dominicana avanza en el diseño de su Política Energética Nacional 2050

En un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad de los precios energéticos y una transición acelerada hacia modelos más sostenibles, el avance de la Política Energética Nacional 2050 representa un paso estratégico para la República Dominicana. No se trata únicamente de un ejercicio técnico, sino de una decisión de Estado orientada a anticipar riesgos, reducir vulnerabilidades estructurales y asegurar que el crecimiento económico de las próximas décadas repose sobre bases energéticas más sólidas, diversificadas y resilientes.
El proceso liderado por el Ministerio de Energía y Minas, con el acompañamiento de la ONU, la Cepal y la Fundación Bariloche, evidencia una comprensión clara de que la energía atraviesa todos los ejes del desarrollo: competitividad, estabilidad macroeconómica, inclusión social y sostenibilidad ambiental. Apostar por una planificación al 2050 implica reconocer que la seguridad energética ya no depende solo de garantizar oferta, sino de cómo se genera, a qué costo, con qué impacto ambiental y bajo qué nivel de dependencia externa.
Las declaraciones de la viceministra Betty Soto apuntan a un elemento central del debate contemporáneo: la transición energética no es solo un imperativo ambiental, sino una estrategia de soberanía económica. Diversificar la matriz, ampliar el acceso y acelerar la incorporación de energías renovables reduce la exposición a choques externos y fortalece la capacidad del país para sostener su crecimiento en contextos internacionales adversos. En economías abiertas como la dominicana, la energía es un factor silencioso pero decisivo de competitividad.
En ese marco, resulta particularmente relevante la valoración expresada por Julia Sánchez, coordinadora residente del Sistema de Naciones Unidas, al destacar el crecimiento, la estabilidad y el desarrollo alcanzados por la República Dominicana en las últimas dos décadas. Ese reconocimiento internacional no es retórico: subraya que el país cuenta hoy con credenciales institucionales y macroeconómicas que le permiten pensar políticas de largo plazo. La Política Energética Nacional 2050 se inserta, así, en una narrativa de continuidad, planificación y madurez institucional.
Finalmente, el enfoque promovido por la Cepal —que concibe la transición energética como una oportunidad para impulsar nuevos estilos de desarrollo, cerrar brechas estructurales y generar empleo— coloca el debate más allá del sector eléctrico. Diseñar una política energética al 2050 es, en el fondo, definir qué tipo de economía y de sociedad aspira a ser la República Dominicana. En tiempos de incertidumbre global, planificar con visión estratégica no es un lujo: es una condición indispensable para sostener el progreso y convertir la energía en una verdadera palanca de desarrollo nacional.
LuisOrlando Díaz Vólquez
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lunes, 27 de abril de 2026

Crecimiento económico de América Central y República Dominicana alcanzará el 3.9% en 2026, según la CEPAL

Crecimiento económico de América Central y República Dominicana alcanzará el 3.9% en 2026, según la CEPAL
Las últimas proyecciones regionales advierten una expansión ligeramente superior para 2026, aunque la mayoría de los países experimentará una desaceleración, salvo República Dominicana, que mostrará una recuperación significativa el próximo año
Marcella Rivera | El Salvador | 27 Abr, 2026 02:27 p. m. EST
Un cartel brillante muestra un mapa de Centroamérica y el Caribe con flechas de crecimiento, junto a las banderas y gráficos de siete naciones.
La CEPAL proyecta un crecimiento promedio de 3,9% en 2026 para América Central, excluyendo a Cuba y Haití, destacando diferencias entre países. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las cifras difundidas este lunes por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) revelan que América Central enfrenta una amplia disparidad económica dentro de la región. El informe señala que, al incluir a Cuba y Haití, el crecimiento proyectado apenas alcanza un 2,2 %, una cifra que expone la magnitud de la crisis que golpea a ambos países caribeños.

Al retirar a Cuba y Haití del análisis, el panorama cambia significativamente: la proyección de crecimiento para 2026 asciende al 3,9 %, superando levemente la estimación del 3,8 % para 2025. Este resultado evidencia que la situación particular de estos dos países incide de manera directa en el promedio regional, distorsionando las perspectivas globales.

De acuerdo con la CEPAL, la diferencia notable en los datos responde a los efectos persistentes de las crisis internas que atraviesan Cuba y Haití, cuyas economías registran retrocesos notables y limitan el avance conjunto de la región.

En términos concretos, la CEPAL atribuye el modesto crecimiento regional —si se consideran todos los países— a factores estructurales que afectan especialmente a Cuba y Haití, mientras que el resto de América Central mantiene una tendencia positiva, aunque con contrastes marcados entre sus principales economías.

Si los datos se desglosan por país, Costa Rica muestra una desaceleración, pasando de un crecimiento de 4.6% en 2025 a 3.9% en 2026.

En El Salvador, la proyección también disminuye, con una tasa de 3.3% para 2026 comparada con el 3.9% del año anterior. Guatemala registra una leve reducción, bajando de 4.3% a 4%. Honduras mantiene una previsión estable de 3.8% para ambos años.

Nicaragua desciende de 4.9% en 2025 a 4.5% en 2026, mientras que la economía panameña baja de 4.4% a 4%. República Dominicana destaca por un repunte, con un crecimiento proyectado de 4% en 2026 frente al 2.1% registrado en 2025.

Las cifras reflejan que, aunque la región en su conjunto mantiene un ritmo de expansión ligeramente mayor para 2026, la mayoría de los países presentan una tendencia de desaceleración, con la excepción de República Dominicana, que experimenta una recuperación relevante en su proyección para el próximo año.

América Latina y el Caribe: crecimiento limitado y desafíos persistentes para 2026

Según el informe, las economías de América Latina y el Caribe registrarían un crecimiento promedio de 2,2% en 2026, según la actualización de proyecciones de la CEPAL. Esta cifra representa una leve revisión a la baja respecto al 2,3% estimado en diciembre de 2025 y refleja un entorno externo más desafiante, marcado por mayores tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas y el resurgimiento de presiones inflacionarias globales.

El menor dinamismo proyectado es generalizado: en 24 de los 33 países de la región se espera una desaceleración en 2026, mientras que solo siete muestran una aceleración. De confirmarse estas cifras, la región completaría cuatro años consecutivos con tasas de crecimiento cercanas al 2,3%, evidenciando una baja capacidad estructural para crecer.

La revisión a la baja se explica principalmente por el deterioro del contexto internacional. Factores como el aumento de las tensiones geopolíticas, el conflicto bélico en Medio Oriente y la volatilidad de los mercados financieros y de materias primas han elevado la incertidumbre global. El precio promedio del petróleo en abril de 2026 se ubicó un 74% por encima del promedio de diciembre de 2025, generando nuevas presiones inflacionarias y encareciendo los costos de producción y transporte. A esto se suma el encarecimiento de los alimentos y la desaceleración del crecimiento en socios comerciales clave como la Zona Euro, China e India, junto a una menor expansión del comercio mundial, que crecería 2,7% en 2026 frente al 4,7% de 2025.

Infografía muestra mapa de Centroamérica con flechas y gráficos de crecimiento económico. Título: 'Centroamérica: ¿cómo crecerá cada país en 2026?'. Proyección regional 3,9%.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta un crecimiento económico del 3,9% para Centroamérica en 2026, con Nicaragua liderando y variaciones significativas por país. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En este contexto, los principales bancos centrales han mantenido posturas cautelosas, sosteniendo condiciones financieras menos favorables de lo esperado. A nivel interno, la expansión regional se vería limitada por un menor dinamismo del consumo privado, mientras que la inversión, aunque muestra signos de recuperación, sigue siendo contenida en la mayoría de los países. Esta tendencia ya era visible desde el segundo semestre de 2025 y se prolonga en 2026, con una expansión moderada del empleo (1,1% en 2026 frente al 1,5% de 2025) y un aumento de la inflación regional, cuya mediana superaría el 3% en 2026, por encima del 2,4% del año anterior.

El desempeño seguirá siendo heterogéneo entre países y subregiones. Nueve países crecerían 4% o más, ocho registrarían expansiones entre 3% y menos de 4%, trece estarían por debajo de ese umbral y tres experimentarían contracciones. América del Sur crecería 2,4% en 2026, por debajo del 2,9% de 2025, y América Central reportaría un incremento de 2,2%, levemente inferior al 2,3% del año anterior, influido por las caídas previstas en Cuba y Haití. Si se excluyen ambos países, América Central promediaría un crecimiento de 3,9% en 2026, frente al 3,8% de 2025. En el Caribe anglófono y neerlandés, el crecimiento sería de 5,6% en 2026, impulsado por Guyana; sin este país, el promedio regional caería a 1,2%, frente al 2% de 2025.

https://www.infobae.com/el-salvador/2026/04/27/crecimiento-economico-de-america-central-y-republica-dominicana-alcanzara-el-39-en-2026-segun-la-cepal/

Del “promedio regional” a la realidad país por país: qué nos dice la CEPAL sobre el 3,9% en Centroamérica y la recuperación dominicana en 2026

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Resumen | Las proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para 2026 colocan a América Latina y el Caribe en un crecimiento promedio de 2,2%, revisado ligeramente a la baja desde el 2,3% estimado en diciembre de 2025, en un contexto externo más restrictivo por tensiones geopolíticas, condiciones financieras aún apretadas y presiones inflacionarias reemergentes. En este escenario, el dato de 3,9% para Centroamérica y República Dominicana (cuando se excluye el efecto contractivo de Cuba y Haití en el promedio) es una señal de resiliencia relativa, pero también una advertencia metodológica: la región convive con trayectorias muy heterogéneas. El caso dominicano sobresale por una recuperación proyectada a 4,0% en 2026 luego de un 2,1% en 2025, lo que obliga a preguntar si se trata de un “rebote” estadístico o de un cambio de régimen en los motores del crecimiento. Este artículo sostiene que el repunte dominicano puede ser sostenible si se consolida un paquete de políticas pro-productividad, inversión y resiliencia (energética, climática e institucional) que cierre brechas estructurales y reduzca vulnerabilidades externas. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [revistaeyn.com], [cepal.org] [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [cepal.org]

Introducción: el número que suena bien… y lo que realmente significa

El titular “Centroamérica y República Dominicana crecerán 3,9% en 2026” puede interpretarse como un regreso al optimismo, pero su lectura correcta exige contexto y precisión. La CEPAL advierte que, en 24 de 33 países, el crecimiento sería menor en 2026 respecto de 2025, confirmando una fase de bajo dinamismo regional. Además, el promedio “Centroamérica” cambia drásticamente si se incluyen economías en contracción como Cuba y Haití, lo que reduce el crecimiento subregional a alrededor de 2,2%. Por tanto, el 3,9% es una medida útil solo si entendemos que describe el desempeño relativo del “núcleo” centroamericano más República Dominicana cuando se descuenta el lastre de dos crisis severas. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [news.un.org] [revistaeyn.com], [cepal.org]

Desde una perspectiva económica, los promedios regionales suelen fallar como guía de política pública porque mezclan estructuras productivas, regímenes monetarios y riesgos externos distintos. La CEPAL misma insiste en que el “diagnóstico de fondo” es una trampa de baja capacidad para crecer, asociada a inversión insuficiente, baja productividad y desigualdad. En este marco, la pregunta relevante no es si el número “sube” o “baja”, sino qué motores lo explican y qué vulnerabilidades lo ponen en riesgo. [cepal.org], [cepal.org] [cepal.org], [news.un.org]

1) El escenario externo: petróleo, comercio y tasas como “impuesto” al crecimiento

La CEPAL explica que la revisión a la baja del crecimiento regional para 2026 responde, en gran medida, al deterioro del entorno internacional: tensiones geopolíticas, mayor volatilidad de materias primas y condiciones financieras restrictivas. Un dato resume la magnitud del choque: el precio promedio del petróleo en las tres primeras semanas de abril de 2026 se ubicó 74% por encima del promedio de diciembre de 2025, encareciendo producción y transporte y reavivando presiones inflacionarias. Para economías importadoras netas de combustibles —como muchas de Centroamérica y el Caribe— este efecto actúa como un “impuesto externo” que erosiona ingreso real y márgenes empresariales. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [laprensagrafica.com]

A esto se suma la desaceleración del comercio mundial. La CEPAL cita proyecciones de la OMC: el comercio de bienes y servicios crecería 2,7% en 2026, tras 4,7% en 2025, reduciendo el impulso exportador y la demanda externa. Con bancos centrales globales más cautelosos, el costo del financiamiento no cae tan rápido como los agentes esperaban, moderando inversión y consumo durable. En suma: incluso con buenas políticas domésticas, la región enfrenta un viento externo menos favorable que en ciclos previos. [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [América La...ismo y ...]

2) Por qué “Centroamérica 3,9%” no es una sola historia

Al desagregar, la CEPAL muestra una región con velocidades distintas: para 2026 se reportan cifras alrededor de 4,0% para Guatemala y Panamá, 3,9% para Costa Rica, 3,8% para Honduras y 4,5% para Nicaragua, mientras El Salvador se ubicaría en 3,3%. Es decir, la cifra 3,9% se obtiene por composición: algunos países desaceleran, otros sostienen ritmo, y uno —República Dominicana— resalta por recuperación. [hc.elmundo.sv], [revistaeyn.com] [revistaeyn.com], [cepal.org]

Aquí conviene recordar una regla económica básica: mismo crecimiento ≠ misma calidad de crecimiento. Un 4% puede venir de inversión productiva (mejora futura), o de consumo financiado por crédito caro (riesgo), o de rebote tras un año flojo (base estadística). La CEPAL advierte que, en la región, el freno principal proviene de un menor dinamismo del consumo privado, con inversión aún “moderada” pese a señales de recuperación. Por tanto, la tarea analítica es identificar si la expansión proyectada está respaldada por productividad y capital, o por factores transitorios. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [cepal.org]

3) República Dominicana: del 2,1% (2025) al 4,0% (2026). ¿Rebote o cambio de motor?

En la tabla oficial de proyecciones de la CEPAL, República Dominicana aparece con 2,1% en 2025 y 4,0% en 2026. Es un salto relevante, y coincide con los datos macro publicados por el Banco Central dominicano, que muestran el PIB anual 2025 con variación interanual de 2,1%. Desde el punto de vista de ciclos, esto puede interpretarse como un “retorno” hacia el potencial (históricamente más cercano a 4–5%) tras un año de menor dinamismo. [cepal.org] [Banco Cent...Dominicana] [Banco Cent...Dominicana], [elcaribe.com.do]

Pero el punto crítico es qué sostiene la recuperación. El Banco Central reporta, por ejemplo, que el IMAE mostró crecimiento interanual (y un acumulado trimestral positivo), lo que sugiere que el piso de actividad no se perdió y que existían capacidades para acelerar. También exhibe señales de estabilidad macro: reservas internacionales brutas en niveles elevados y un déficit de cuenta corriente más contenido en 2025 (según su panel de indicadores). Sin embargo, la misma realidad externa descrita por la CEPAL (petróleo más caro, comercio más lento y tasas altas por más tiempo) implica que crecer 4% no será automático: requerirá productividad, inversión y eficiencia energética como amortiguadores del shock. [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [cepal.org]

4) Marco analítico (breve) para entender la recuperación: demanda agregada y oferta

Para evaluar si el 4% dominicano es sostenible, usemos dos lentes complementarios. Primero, demanda agregada: el PIB crece por consumo (C), inversión (I), gasto público (G) y exportaciones netas (X–M). En un entorno de petróleo caro, la factura importadora (M) sube y presiona el saldo externo, por lo que el crecimiento sano necesita compensarse con exportaciones, turismo, remesas y/o sustitución eficiente de importaciones energéticas. Segundo, oferta: el crecimiento de mediano plazo depende de capital humano, capital físico y productividad total de factores. La CEPAL ha insistido en que la región arrastra una trampa de bajo crecimiento precisamente por el rezago de productividad e inversión. [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [cepal.org]

Bajo este marco, un salto de 2,1% a 4,0% puede ocurrir por: (a) normalización del ciclo de inversión, (b) aceleración de sectores transables (turismo, zonas francas, servicios modernos), (c) mejoras logísticas y energéticas que reduzcan costos, o (d) un simple efecto “base” (el año previo fue bajo). El desafío de política pública es transformar (a) y (d) en (b) y (c); es decir, convertir el rebote en tendencia. [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana] [cepal.org], [elcaribe.com.do]

5) Riesgos dominicanos en 2026: energía, financiamiento y productividad

El riesgo número uno sigue siendo la energía. Si el petróleo se mantiene elevado o volátil, los costos de transporte y generación térmica contaminan toda la estructura de precios (inflación) y reducen el ingreso real, limitando el consumo. En paralelo, con condiciones financieras globales aún restrictivas, el crédito se encarece y las decisiones de inversión privada se postergan, especialmente en sectores de retorno largo. Y en el plano estructural, la productividad (no el gasto) es el determinante decisivo: sin mejoras en eficiencia, innovación y capital humano, el 4% se vuelve difícil de sostener una vez se agote el impulso cíclico. [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [cepal.org]

No menos importante es la heterogeneidad social: cuando el crecimiento no se traduce en empleos formales y salarios reales, pierde legitimidad y su sostenibilidad política se erosiona. La CEPAL ha advertido que el empleo regional crecería moderadamente y que la creación de trabajo formal es un talón de Aquiles histórico en la región. Por eso, un enfoque de “crecer por crecer” ya no basta; se necesita crecer mejor. [cepal.org], [hc.elmundo.sv] [cepal.org], [cepal.org]

6) Hoja de ruta: cómo convertir la proyección en desempeño (tres ejes)

Eje 1: resiliencia energética y competitividad de costos. Si el petróleo funciona como impuesto externo, la respuesta racional es reducir la intensidad energética del PIB: eficiencia, electrificación progresiva del transporte, gestión de demanda y expansión de fuentes que reduzcan exposición a combustibles importados. Este enfoque se justifica directamente por el diagnóstico de la CEPAL sobre el shock de petróleo y su transmisión a costos e inflación. [cepal.org], [news.un.org]

Eje 2: inversión productiva y financiamiento inteligente. Con tasas globales elevadas, cada punto de inversión debe rendir más. La CEPAL insiste en movilizar recursos e impulsar inversión y productividad como salida de la trampa de bajo crecimiento. Para República Dominicana, esto implica priorizar logística, infraestructura habilitante, digitalización de procesos y capital humano, elevando la productividad marginal del capital para que el financiamiento “caro” no ahogue el retorno. [cepal.org], [cepal.org] [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana]

Eje 3: transformación productiva y sofisticación exportadora. Si el comercio mundial crece menos (2,7% vs. 4,7%), el país debe competir por nichos de mayor valor, integrarse mejor a cadenas regionales y consolidar ventajas en servicios, manufactura de zonas francas y turismo con mayor derrame local. La desaceleración del comercio y el contexto externo adverso están explícitos en el comunicado de la CEPAL. Sin diversificación y productividad, el 4% de 2026 podría quedarse en un buen año aislado. [cepal.org], [news.un.org] [cepal.org], [cepal.org]

Conclusión: el 4% como oportunidad, no como destino

La proyección de la CEPAL de un 4,0% para República Dominicana en 2026 es, a la vez, una señal y una prueba. Señal, porque el país destaca en una región que crecería 2,2% en promedio y donde la desaceleración es generalizada; prueba, porque el entorno externo es más duro: petróleo caro, comercio más lento y financiamiento menos benigno. En este contexto, el “repunte” dominicano solo se consolidará si se apoya en productividad, inversión de calidad y resiliencia energética, y no únicamente en el rebote de un año flojo. [cepal.org], [cepal.org] [cepal.org], [Banco Cent...Dominicana]

La buena noticia es que el país tiene margen para transformar proyecciones en resultados, siempre que trate el 4% como una ventana de oportunidad para acelerar reformas y elevar capacidades. La mala noticia es que, si se desperdicia esa ventana, la región —y República Dominicana con ella— corre el riesgo de permanecer en la misma trampa de bajo crecimiento que la CEPAL viene documentando. [cepal.org], [cepal.org]

Referencias (estilo APA 7.ª)

Banco Central de la República Dominicana. (2026). Indicadores macroeconómicos y estadísticas (portal institucional). http://bancentral.gov.do/ [Banco Cent...Dominicana]

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2026, 27 de abril). América Latina y el Caribe crecerá 2,2% en 2026, en un contexto internacional caracterizado por conflictos geopolíticos (Comunicado de prensa). https://www.cepal.org/es/comunicados/america-latina-caribe-crecera-22-2026-un-contexto-internacional-caracterizado-conflictos [cepal.org]

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2026). América Latina y el Caribe: crecimiento del PIB real 2024 y proyecciones para 2025 y 2026 (en porcentajes) [Tabla en PDF]. https://www.cepal.org/sites/default/files/pr/files/bp-tabla_proyeccionespib_2025-2026.pdf [cepal.org]

CEPAL. (2024). Estudio Económico de América Latina y el Caribe, 2024: trampa de bajo crecimiento, cambio climático y dinámica del empleo. https://www.cepal.org/es/publicaciones/80595-estudio-economico-america-latina-caribe-2024-trampa-crecimiento-cambio-climatico [cepal.org]

El Mundo. (2026, 27 de abril). CEPAL reduce a 3,3% la proyección de crecimiento para El Salvador en 2026 / Cobertura de actualización regional. https://hc.elmundo.sv/economia/cepal-reduce-a-3-3-la-proyeccion-de-crecimiento-para-el-salvador-en-2026 [hc.elmundo.sv]

Revista E&N. (2026, 27 de abril). CEPAL mejora a 3,9% la proyección de crecimiento de Centroamérica en 2026 (Inteligencia E&N). https://www.revistaeyn.com/inteligencia-eyn/cepal-mejora-a-39-la-proyeccion-de-crecimiento-de-centroamerica-en-2026-PF30356548 [revistaeyn.com]

Noticias ONU. (2026, 27 de abril). América Latina y el Caribe se acostumbran a no crecer mucho económicamente. https://news.un.org/es/story/2026/04/1541379 [news.un.org]


Luis Orlando Díaz Vólquez

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Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

Palabras clave: crecimiento económico, CEPAL, República Dominicana, Centroamérica, productividad, inversión, energía, condiciones financieras.