Mostrando las entradas con la etiqueta ALyC. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ALyC. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de junio de 2026

La República Dominicana y la consagración de una confianza de Estado | Diálogo Regional del World Governments Summit para América Latina y el Caribe


La República Dominicana y la consagración de una confianza de Estado

El anuncio del presidente Luis Abinader sobre la confirmación de la República Dominicana, por segundo año consecutivo, como sede del Diálogo Regional del World Governments Summit para América Latina y el Caribe, trasciende la celebración de un gran evento internacional: constituye una validación de liderazgo, una expresión de madurez institucional y una reafirmación del país como plataforma estratégica en el nuevo mapa de la gobernanza global.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

Que la República Dominicana haya sido confirmada, una vez más, como sede del Diálogo Regional del World Governments Summit (WGS) para América Latina y el Caribe, a celebrarse los días 20 y 21 de noviembre de 2026 en Cap Cana, no puede leerse como un hecho meramente protocolar ni como una simple coincidencia del calendario diplomático. El anuncio realizado por el presidente Luis Abinader, junto a representantes de la organización del WGS, confirma que el país ha logrado sostener ante la comunidad internacional una imagen de estabilidad, apertura y capacidad de convocatoria que lo coloca en un nivel distinto dentro de la conversación regional sobre innovación gubernamental, transformación digital y futuro del Estado..

La magnitud de este reconocimiento se aprecia mejor cuando se observa su carácter excepcional. Esta será apenas la segunda ocasión en que el World Governments Summit celebra una edición regional fuera de Dubái, y ambas veces ha elegido a la República Dominicana como anfitriona: primero en Punta Cana, en 2025, y ahora en Cap Cana, en 2026. Esa recurrencia no es una repetición vacía; es una ratificación deliberada. Lo que el WGS ha reiterado no es una logística, sino una confianza: la convicción de que el país ha mostrado no solo condiciones de organización, sino también credenciales políticas e institucionales suficientes para servir de plataforma regional a una conversación sobre el futuro de los gobiernos. 

Esa confianza, además, fue formalizada con una claridad poco común. En febrero de 2026, durante la celebración del WGS en Dubái, se anunció una carta de intención y se suscribió un memorando de entendimiento para celebrar en territorio dominicano el diálogo regional de América Latina, en presencia del presidente Luis Abinader y de Sheikh Mohammed bin Rashid Al Maktoum, así como de autoridades vinculadas a la cumbre. Aquel paso consolidó una visión estratégica: convertir a la República Dominicana en puente entre América Latina, el Caribe y Medio Oriente, con una agenda ampliada orientada a fortalecer la cooperación, la inversión, el intercambio de conocimientos y la articulación de mejores prácticas públicas.

Hay, por tanto, una dimensión política de enorme relevancia en esta noticia. En un tiempo en el que los países no compiten únicamente por mercados, capitales o turismo, sino también por legitimidad, confianza y capacidad de influir en los debates que ordenan el futuro, la República Dominicana ha conseguido ascender a un peldaño más exigente. No es casual que Mohamed Al Sharhan, director general de la organización del WGS, haya destacado expresamente el compromiso demostrado por el país en materia de innovación gubernamental como una de las razones por las que fue escogido nuevamente. Cuando una plataforma global de esta naturaleza reconoce liderazgo, visión de futuro y avances institucionales, está emitiendo un juicio político de alta significación: está diciendo que ve en ese país un proyecto, no solo una locación.

La trascendencia del evento también se mide por la calidad y amplitud de su agenda. La edición de 2026 prevé reunir en The St. Regis Cap Cana Resort a cerca de 400 participantes, entre jefes de Estado y de Gobierno, ministros, representantes de organismos internacionales, expertos y líderes empresariales. El programa contempla sesiones plenarias, mesas de trabajo, majlises temáticos, un diálogo ministerial de alto nivel y una cena oficial, articulados en torno a ejes como la gobernanza del futuro, el comercio y la economía global, la tecnología, el turismo, el desarrollo sostenible y las alianzas público-privadas. Para un país situado en el corazón del Caribe y con vocación de articulación regional, ser sede reiterada de este diálogo implica entrar en el circuito donde se cruzan ideas, decisiones e intereses que moldearán la próxima década de la región.

Los antecedentes refuerzan todavía más la importancia de esta nueva edición. La primera edición regional, celebrada en 2025 en Punta Cana, reunió a 22 países, 29 ponentes y 59 empresas, desarrolló 14 sesiones y produjo 10 compromisos estratégicos, según la información oficial difundida por la Presidencia. A escala global, el World Governments Summit ha congregado a más de 160 países, 145 jefes de Estado y de Gobierno y alrededor de 3,500 ponentes, consolidándose como una de las plataformas más relevantes del debate contemporáneo sobre la administración pública, la innovación estatal y la cooperación internacional. Estos números no son simples ornamentos estadísticos; describen la densidad de una red global de conocimiento y poder blando en la que la República Dominicana está logrando inscribirse con mayor firmeza.

Sin embargo, el verdadero alcance de esta oportunidad no debe medirse únicamente por la estatura de sus invitados ni por la visibilidad mediática que generará. También debe evaluarse por la calidad de las ideas que el país sea capaz de promover en ese escenario. La organización local del encuentro, a cargo del Centro de Análisis para Políticas Públicas (CAPP), en coordinación con el equipo internacional del WGS y con el respaldo del Gobierno dominicano, sugiere una fórmula de articulación entre Estado, pensamiento estratégico y cooperación global que convendría fortalecer más allá de esta coyuntura. Un país madura de verdad cuando aprende a utilizar su visibilidad internacional como instrumento para elevar su capacidad de gestión, su cohesión institucional y su aptitud para producir reformas con sentido histórico. 

Y es precisamente ahí donde este segundo encuentro adquiere una dimensión aún más decisiva: en su potencial para abrir una conversación regional seria sobre el nuevo ciclo tecnológico que ya está reconfigurando la relación entre Estado, economía y ciudadanía. La discusión sobre gobernanza del futuro ya no puede limitarse a la digitalización de trámites ni a la modernización de portales; debe incorporar la transformación profunda que está introduciendo la inteligencia artificial en los procesos de decisión, ejecución y diseño institucional. Un estudio de Anthropic, basado en unas 400,000 sesiones de Claude Code entre octubre de 2025 y abril de 2026, concluye que, en una sesión típica, las personas toman la mayor parte de las decisiones de planificación —qué hacer— mientras la IA asume la mayor parte de las decisiones de ejecución —cómo hacerlo—; además, halló que los usuarios de distintas ocupaciones logran, en promedio, tasas de éxito en tareas de programación cercanas a las de los ingenieros de software, aunque el mayor nivel de pericia sigue elevando la probabilidad de éxito.

Ese hallazgo obliga a repensar la agenda del desarrollo con una profundidad que América Latina y el Caribe todavía no terminan de asumir. Si la tecnología comienza a democratizar capacidades que antes estaban confinadas a especialistas, el debate central deja de ser exclusivamente quién sabe programar y pasa a ser quién sabe definir con claridad el problema público, verificar la pertinencia de la solución y alinear la herramienta con una necesidad social concreta. En esa misma dirección, Microsoft sostuvo durante Build 2026 que su tránsito hacia la IA agéntica apunta a automatizar flujos de trabajo, agilizar operaciones y crear nuevo valor, mientras que Stack Overflow señalaba en marzo de este año que, pese al crecimiento sostenido del uso de IA para aprender y trabajar, la confianza, la validación y el conocimiento de dominio siguen siendo factores decisivos. En otras palabras: la tecnología amplía capacidades, pero no sustituye la responsabilidad intelectual ni el juicio estratégico. 

Por eso, el Diálogo Regional del World Governments Summit en Cap Cana podría y debería aspirar a algo más que a la solemnidad de una gran cita de Estado. Tiene las condiciones para convertirse en un espacio donde se discuta, con seriedad práctica, cómo los gobiernos de la región pueden aprovechar esta nueva etapa —algunos la llaman ya una era poscódigo o de orquestación inteligente— para volverse más ágiles, inclusivos y orientados a resultados. La automatización de servicios, la analítica para la toma de decisiones, el diseño de políticas públicas basadas en evidencia y el uso responsable de sistemas inteligentes para acercar el Estado al ciudadano no pueden seguir siendo una promesa abstracta: deben convertirse en parte del nuevo ideario de eficacia pública que la región necesita. El valor de este encuentro, en consecuencia, no dependerá solo del peso protocolar de sus asistentes, sino de la profundidad conceptual de sus discusiones y de su capacidad para traducirse en acciones verificables. 

En definitiva, que el World Governments Summit vuelva a escoger suelo dominicano constituye mucho más que una reafirmación diplomática: es una declaración de confianza internacional en el rumbo que el país ha venido construyendo. Es, al mismo tiempo, una validación del liderazgo político que ha impulsado ese posicionamiento, una señal de respeto a la madurez de las instituciones nacionales y una invitación a asumir con sobriedad la responsabilidad del reconocimiento alcanzado. La República Dominicana tiene ante sí una posibilidad excepcional: no solo albergar una conversación sobre el porvenir, sino contribuir a darle forma desde el Caribe, con visión de Estado, con ambición reformista y con una idea clara de que el prestigio verdadero no consiste únicamente en ser visto, sino en ser relevante. Si sabe administrar esta confianza con inteligencia estratégica, el país habrá dado un paso más en su tránsito desde la visibilidad hacia la influencia, y desde la influencia hacia una autoridad regional fundada en ideas, resultados e institucionalidad. 

.ooooo

.....

viernes, 12 de junio de 2026

Presidente Abinader dice que la estabilidad democrática del país ha sido por la capacidad de construir consensos alrededor de un proyecto nacional compartido, más allá de las diferencias políticas

Presidente Abinader


Presidente Abinader dice que la estabilidad democrática del país ha sido por la capacidad de construir consensos alrededor de un proyecto nacional compartido, más allá de las diferencias políticas

El mandatario resalta la importancia del consenso político, la cohesión social y el desarrollo integral para fortalecer la democracia y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

8 de Junio 2026 | Institucionalidad

Santo Domingo.– El presidente Luis Abinader destacó los avances de la República Dominicana en materia de gobernanza democrática, cohesión social y desarrollo humano.

Durante un encuentro en la presentación del Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, titulado “Democracias bajo presión: Reimaginar los futuros de la democracia”, el mandatario afirmó que uno de los principales factores que ha contribuido a la estabilidad democrática del país ha sido la capacidad de construir consensos alrededor de un proyecto nacional compartido, más allá de las diferencias políticas. 

Señaló que los partidos con posibilidades reales de alcanzar el poder han mantenido objetivos comunes que han permitido la continuidad de políticas fundamentales para el desarrollo.

Durante el conversatorio, el mandatario estuvo acompañado por la representante residente del PNUD en la República Dominicana, Ana María Díaz, y la subsecretaría general y directora regional para América Latina y el Caribe del PNUD, Michelle Muschett.

“Ha habido mucha sensatez en el sector político y en la clase política dominicana”, expresó el gobernante, al tiempo que resaltó el papel desempeñado por las organizaciones empresariales y de la sociedad civil en la consolidación de una visión de nación orientada al progreso y al fortalecimiento institucional.

Democracia basada en el respeto y el diálogo

El presidente Abinader sostuvo que la democracia requiere reconocer y respetar el papel de cada actor político, incluyendo a la oposición, cuya función consideró esencial para el fortalecimiento del sistema democrático.

Manifestó que durante su gestión ha procurado mantener relaciones basadas en el respeto con los diferentes líderes políticos y promover espacios de diálogo sobre los temas de interés nacional, lo que ha contribuido a preservar la cohesión social y evitar los niveles de polarización observados en otras naciones de la región.

Asimismo, destacó el valor de las juntas de vecinos y las organizaciones comunitarias como mecanismos de participación ciudadana y de interlocución entre la sociedad y el Estado, señalando que estas estructuras fortalecen la gobernanza y permiten una mayor supervisión de las acciones públicas.

Desarrollo integral y fortalecimiento institucional

Al abordar el tema del desarrollo humano, el jefe de Estado reiteró que el progreso sostenible solo puede alcanzarse mediante una estrategia integral que combine inversión en infraestructura, fortalecimiento institucional, educación, salud, servicios básicos y lucha contra la corrupción.

Explicó que su administración trabaja para sustituir lo que definió como el “círculo vicioso del subdesarrollo” por un “círculo virtuoso del desarrollo”, basado en instituciones sólidas, democracia fortalecida, independencia de los poderes públicos y mejores oportunidades para la población.

En ese sentido, destacó los avances registrados en diversos indicadores sociales, incluyendo la reducción de los niveles de pobreza. Indicó que durante el primer trimestre de 2025 la pobreza se redujo a 15.3 %, resultado que atribuyó a políticas públicas coordinadas entre las distintas áreas del Gobierno y a una combinación de crecimiento económico con programas de protección social.

El mandatario recordó que la pobreza pasó de alrededor de 26 % en 2019 a cerca de 18 % al cierre del año pasado, pese a los efectos de las crisis globales registradas en los últimos años.

Gobernar en tiempos de redes sociales

El presidente Abinader también reflexionó sobre los desafíos que enfrentan las democracias en la era digital, marcada por la inmediatez de la información, la influencia de las redes sociales y la proliferación de noticias falsas.

Sostuvo que los líderes políticos deben adaptarse a las nuevas formas de comunicación sin renunciar a sus principios y enfatizó la necesidad de mantener un contacto permanente con la ciudadanía para escuchar sus inquietudes y responder a sus demandas.

Igualmente, consideró que los partidos políticos deben modernizar sus estructuras y adecuarse a las nuevas dinámicas sociales y tecnológicas para mantener su conexión con la población y responder con eficacia a los cambios que experimentan las sociedades contemporáneas.

https://presidencia.gob.do/noticias/presidente-abinader-dice-que-la-estabilidad-democratica-oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

El consenso como activo democrático

La estabilidad institucional no depende únicamente de elecciones periódicas, sino de la capacidad de una sociedad para sostener acuerdos esenciales, fortalecer su Estado y traducir la democracia en bienestar tangible para la ciudadanía.

La presentación en Santo Domingo del Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2026 del PNUD situó a la República Dominicana en el centro de una discusión regional de enorme trascendencia: cómo preservar la democracia en un tiempo signado por la polarización, la desinformación, el crimen organizado, la aceleración tecnológica y la crisis climática. El organismo sostiene que América Latina y el Caribe continúan siendo la región en desarrollo más democrática del mundo, con más de cuatro de cada cinco personas viviendo bajo regímenes surgidos de elecciones; sin embargo, advierte que esa fortaleza formal convive con presiones cada vez más intensas sobre la representación política, la confianza institucional y la capacidad de los Estados para generar resultados concretos en materia de desarrollo.

La advertencia resulta especialmente relevante porque obliga a repensar la democracia más allá de su dimensión estrictamente electoral. El PNUD insiste en que la democracia no solo organiza el acceso al poder, sino que integra, junto con el Estado y el desarrollo humano, un triángulo inseparable: cuando esas tres dimensiones se refuerzan mutuamente, la democracia se consolida; cuando se desacoplan, comienza un proceso de erosión paulatina, incluso en ausencia de rupturas dramáticas. El informe subraya que hoy predominan formas de desgaste lento —cuestionamiento de resultados electorales, debilitamiento de contrapesos institucionales, erosión de la autoridad pública, expansión del desencanto ciudadano— que pueden vaciar de contenido a sistemas aparentemente estables si estos no logran responder con eficacia, legitimidad y oportunidad a las demandas sociales.

En ese contexto, que la República Dominicana haya sido destacada por el PNUD como un caso relevante de profundización democrática y reducción de la pobreza adquiere un significado que trasciende cualquier reconocimiento circunstancial. Michelle Muschett resaltó los avances del país en materia de democracia electoral, libertades políticas, desarrollo humano y disminución de la pobreza y la desigualdad durante las últimas dos décadas, ubicándolo como una experiencia digna de atención en una región sometida a fuertes tensiones institucionales. No obstante, las reseñas periodísticas del propio lanzamiento recuerdan que esos avances conviven todavía con desafíos estructurales en inclusión social, participación política de las mujeres y distribución más equitativa de los beneficios del crecimiento, lo que impide cualquier lectura complaciente del momento dominicano.

Lo verdaderamente valioso de este episodio no radica, por tanto, en la felicitación internacional en sí misma, sino en la idea de fondo que la acompaña: la estabilidad democrática solo se vuelve duradera cuando descansa sobre una arquitectura mínima de acuerdos compartidos acerca del rumbo nacional. Allí donde toda diferencia degenera en confrontación total, la política pierde su función de mediación, el conflicto deja de ser productivo y la democracia queda expuesta a la parálisis, al resentimiento o a la captura por intereses que prosperan en medio de la fragmentación. El informe del PNUD sugiere, precisamente, que uno de los grandes retos contemporáneos consiste en pasar de democracias que apenas sobreviven en el plano formal a democracias capaces de procesar conflictos, sostener pactos básicos y ofrecer resultados tangibles a la población, sin sacrificar libertades ni pluralismo.

Desde esa perspectiva, el consenso no debe entenderse como uniformidad ni como silenciamiento de las diferencias, sino como la existencia de un piso común que permita la competencia política sin erosionar los fundamentos del sistema. La cohesión social, el diálogo entre actores públicos y privados, y la capacidad de concertar prioridades estratégicas son condiciones indispensables para impulsar políticas de desarrollo con continuidad y legitimidad. En esa misma lógica, el desarrollo integral —apoyado en inversiones sostenidas en educación, salud, infraestructura, transparencia y fortalecimiento institucional— deja de ser un complemento de la democracia para convertirse en uno de sus soportes más decisivos. Allí donde el crecimiento no se traduce en oportunidades, servicios y bienestar visible, la promesa democrática pierde espesor y se vuelve vulnerable al desencanto.

La lección de fondo es clara: ningún sistema democrático se preserva únicamente con buenas intenciones ni con la repetición ritual de elecciones. Se requiere un Estado con capacidades reales, instituciones que funcionen con eficacia y credibilidad, una ciudadanía activa y una cultura pública capaz de comprender el disenso no como una guerra permanente, sino como parte del mecanismo legítimo mediante el cual una sociedad delibera, corrige y construye decisiones colectivas. En una época marcada por la inmediatez, la viralidad y la presión constante del ecosistema digital, también se vuelve imprescindible modernizar la política, fortalecer la comunicación pública y reconstruir canales de interlocución más eficaces entre las instituciones y la ciudadanía.

El PNUD identifica entre las presiones más severas de nuestra época la polarización, la transformación del ecosistema informativo, la expansión del crimen organizado, la movilidad humana y la crisis ambiental, factores que no solo tensan la gobernabilidad, sino que además redistribuyen poder, alteran las formas de deliberación pública y erosionan los mecanismos tradicionales mediante los cuales las sociedades construyen confianza. En consecuencia, la calidad de la democracia ya no puede medirse únicamente por la celebración de elecciones competitivas, sino también por la capacidad de las instituciones para resistir esas presiones, administrar complejidades crecientes y responder con resultados verificables a las demandas de la población.

Para la República Dominicana, el reconocimiento recibido solo tendrá auténtico valor histórico si se traduce en reformas más profundas y no en una narrativa de autocomplacencia. Si el país aspira a consolidarse como referencia regional, deberá convertir la estabilidad en capacidad estatal, la gobernanza en servicios públicos de calidad, el crecimiento en inclusión y la institucionalidad en bienestar palpable para los hogares. En esa dirección apunta el informe cuando sostiene que el porvenir de la democracia dependerá de su capacidad para traducir libertades en resultados concretos y para recomponer el vínculo entre gobernanza democrática, capacidad estatal y desarrollo humano resiliente. 

En última instancia, una democracia madura no es la que elimina el conflicto, sino la que sabe procesarlo sin quebrar la cohesión social ni malograr la promesa de progreso. Ese es, quizá, el mensaje más fértil que deja la discusión abierta por el PNUD: la legitimidad democrática no se conservará por inercia, ni por tradición, ni por mera formalidad institucional. Solo perdurará en la medida en que logre articular orden con libertad, pluralismo con eficacia y desarrollo con dignidad para las mayorías. Allí, precisamente, el consenso deja de ser un recurso retórico para convertirse en un activo estratégico de la democracia.

ooooo

martes, 9 de junio de 2026

PNUD destaca a la RD como referente de fortalecimiento democrático y reducción de la pobreza en la región

PNUD destaca a la RD como referente de fortalecimiento democrático y reducción de la pobreza en la región

Michelle Muschett resalta los avances del país en democracia electoral.
 Institucionalidad | 8 de Junio 2026 | 21:35

Presidente Abinader

Santo Domingo.– La subsecretaria general de las Naciones Unidas y directora regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Michelle Muschett, destacó este lunes los avances alcanzados por la República Dominicana en materia de democracia, libertades políticas y desarrollo humano, al presentar el Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2026, titulado “Democracias bajo presión: Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe”.

Durante su intervención, Muschett señaló que la República Dominicana constituye un caso relevante de profundización democrática en un contexto regional caracterizado por crecientes presiones sobre los sistemas democráticos, resaltando los progresos logrados en la consolidación de la democracia electoral y el fortalecimiento de las libertades políticas.

“En este contexto, el país ha logrado avances importantes en materia de democracia electoral y libertades políticas, destacándose como un caso de profundización de la democracia en un momento de crecientes presiones sobre estos sistemas”, expresó la alta funcionaria del PNUD.

El presidente Luis Abinader encabezó el evento celebrado en el Ministerio de Relaciones Exteriores ((Mirex), junto con el canciller Roberto Álvarez, quienes tuvieron participación.

Reducción de la Pobreza

Asimismo, la representante del PNUD indicó que el país ha registrado avances significativos en la reducción de la pobreza y la desigualdad durante las últimas dos décadas, resultados que reflejan importantes transformaciones en materia de desarrollo humano y bienestar social.

Muschett explicó que el informe analiza las principales tensiones que enfrentan actualmente las democracias de América Latina y el Caribe, así como los retos asociados a la gobernanza, la desigualdad, la polarización y la capacidad de los Estados para responder a las demandas ciudadanas.

En ese sentido, afirmó que una de las principales conclusiones del estudio es que el fortalecimiento de la democracia debe estar estrechamente vinculado a la capacidad institucional del Estado y a la generación de resultados concretos que mejoren la calidad de vida de la población.

“Construir sociedades más resilientes, inclusivas y prósperas requerirá fortalecer la conexión entre gobernanza democrática, capacidad estatal y resultados de desarrollo, traduciendo los logros democráticos en mejoras tangibles en la vida de las personas”, enfatizó.

La presentación del Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2026 reunió a autoridades gubernamentales, representantes de organismos internacionales, líderes empresariales, académicos y miembros de la sociedad civil, quienes reflexionaron sobre los desafíos y oportunidades para fortalecer la democracia y promover un desarrollo más inclusivo y sostenible en América Latina y el Caribe.

El informe plantea la necesidad de reimaginar el futuro de la democracia en la región a partir de instituciones más eficaces, una mayor participación ciudadana y políticas públicas capaces de responder a las expectativas de la población, especialmente en un contexto marcado por transformaciones tecnológicas, desafíos económicos y nuevas demandas sociales.

Canciller Roberto Álvarez destaca resiliencia democrática de la región

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez, afirmó que la democracia constituye una práctica que debe ejercerse, protegerse y renovarse de manera permanente.

Al pronunciar las palabras centrales del acto, señaló que el informe del PNUD ofrece una valiosa reflexión sobre los desafíos que enfrentan las democracias de América Latina y el Caribe, entre ellos la polarización política, la desinformación, el crimen organizado transnacional, las presiones migratorias, el impacto de las nuevas tecnologías y la crisis ambiental.

Álvarez destacó que el documento se inscribe en una tradición de estudios que han contribuido significativamente al pensamiento democrático regional y subrayó que la relación entre democracia, desarrollo humano y capacidad institucional del Estado constituye uno de los principales aportes conceptuales del informe.

El canciller afirmó que la República Dominicana ha asumido el compromiso de fortalecer la representación democrática, preservar la integridad electoral, robustecer las capacidades del Estado y garantizar que los avances institucionales se traduzcan en bienestar tangible para todos los ciudadanos.

“Recibimos este informe no como un veredicto, sino como un espejo y una hoja de ruta que nos invita a transformar las presiones del presente en oportunidades de renovación democrática”, expresó.

https://presidencia.gob.do/noticias/pnud-destaca-la-rd-como-referente-de-fortalecimiento-democratico-y-reduccion-de-la-pobreza DIPP

NOTICIAS RELACIONADAS 

República Dominicana: democracia que resiste, desarrollo que debe profundizarse

Bajada: El reconocimiento del PNUD a los avances dominicanos en democracia electoral, libertades políticas y reducción de la pobreza confirma que el país ha logrado construir una ruta institucional valiosa en medio de una región sometida a presiones crecientes. Pero también recuerda que la democracia solo se consolida cuando sus logros se traducen en bienestar tangible, confianza pública y oportunidades reales para la gente.

La valoración expresada por Michelle Muschett, subsecretaria general de las Naciones Unidas y directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, coloca a la República Dominicana ante una lectura de alto significado político e institucional: el país no solo ha avanzado, sino que lo ha hecho en un momento regional particularmente complejo, marcado por la polarización, la desinformación, la desigualdad persistente y la erosión de la confianza ciudadana en las instituciones democráticas. Al presentar el Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2026, “Democracias bajo presión”, Muschett destacó a la República Dominicana como un caso relevante de profundización democrática, con progresos en democracia electoral y libertades políticas. [presidencia.gob.do]

Ese reconocimiento no debe entenderse como un punto de llegada, sino como una responsabilidad histórica. En América Latina y el Caribe, la democracia atraviesa una etapa de exigencia extrema: los ciudadanos ya no se conforman con votar periódicamente, sino que reclaman servicios públicos eficientes, seguridad, empleos dignos, protección social, transparencia y respuestas institucionales oportunas. La democracia contemporánea no se mide únicamente por la existencia de elecciones, sino por la capacidad del Estado para convertir la legitimidad política en resultados concretos. Por eso, cuando el PNUD vincula gobernanza democrática, capacidad estatal y desarrollo humano, está señalando el núcleo de la agenda pública de nuestro tiempo.

La República Dominicana ha logrado preservar una estabilidad institucional que contrasta con las fracturas visibles en otros escenarios regionales. Esa estabilidad ha sido clave para sostener crecimiento económico, atraer inversión, fortalecer la confianza internacional y mantener una vida política competitiva dentro de cauces democráticos. Pero el verdadero desafío consiste en que esa fortaleza institucional se traduzca en una mejor calidad de vida para todos los sectores sociales, especialmente para quienes aún enfrentan pobreza, vulnerabilidad, informalidad laboral, desigualdad territorial y limitaciones de acceso a servicios esenciales.

El reconocimiento a la reducción de la pobreza y la desigualdad durante las últimas dos décadas confirma que el país ha experimentado transformaciones importantes en bienestar social y desarrollo humano. Sin embargo, esos avances deben ser protegidos frente a choques externos, crisis internacionales, presiones inflacionarias, migración irregular, crimen organizado, brechas educativas y desafíos tecnológicos que pueden ampliar desigualdades si no son gestionados con visión estratégica. La pobreza no se derrota únicamente con crecimiento; se reduce de manera sostenible cuando el crecimiento se acompaña de políticas públicas inclusivas, institucionalidad fuerte y oportunidades productivas. [presidencia.gob.do]

En ese sentido, el presidente Luis Abinader, al encabezar la presentación del informe en el Ministerio de Relaciones Exteriores junto al canciller Roberto Álvarez, envió una señal institucional relevante: la democracia dominicana debe pensarse no como una consigna, sino como una arquitectura de Estado. Preservar la integridad electoral, fortalecer la representación política, robustecer las capacidades públicas y garantizar bienestar tangible no son tareas decorativas; son condiciones indispensables para sostener la confianza social en el sistema democrático. [presidencia.gob.do]

El canciller Álvarez lo expresó con precisión al señalar que la democracia es una práctica que debe ejercerse, protegerse y renovarse permanentemente. Esa afirmación adquiere mayor fuerza en una época en la que la desinformación puede erosionar consensos, la polarización puede debilitar el diálogo público y las nuevas tecnologías pueden convertirse tanto en instrumentos de participación como en mecanismos de manipulación. La defensa de la democracia exige instituciones, pero también ciudadanía crítica, partidos responsables, medios comprometidos con la verdad y liderazgos capaces de anteponer el interés nacional al beneficio coyuntural. [presidencia.gob.do]

La República Dominicana tiene, además, una ventaja comparativa que debe cuidar: su vocación de estabilidad en una región turbulenta. Pero esa estabilidad no puede descansar solo en indicadores macroeconómicos o reconocimientos internacionales. Debe expresarse en barrios más seguros, escuelas con mejores resultados, hospitales más eficientes, justicia más confiable, empleos mejor remunerados, seguridad social más justa y políticas públicas que reduzcan la distancia entre el crecimiento nacional y la vida cotidiana de los hogares. La democracia se fortalece cuando el ciudadano siente que el Estado le responde.

El informe del PNUD, como bien dijo Roberto Álvarez, debe ser recibido “no como un veredicto, sino como un espejo y una hoja de ruta”. Esa frase resume el sentido profundo del momento. El espejo permite reconocer avances; la hoja de ruta obliga a corregir debilidades. La República Dominicana puede sentirse legítimamente reconocida por su progreso democrático y social, pero no puede caer en la complacencia. El prestigio institucional se construye todos los días y también puede perderse si no se protege con transparencia, inclusión y eficacia. [presidencia.gob.do]

Hoy, el país tiene la oportunidad de convertir este reconocimiento internacional en una plataforma para una nueva etapa de reformas democráticas. Una etapa que profundice la participación ciudadana, eleve la calidad del debate público, fortalezca los órganos de control, modernice el Estado, reduzca brechas territoriales y consolide políticas sociales capaces de romper ciclos de exclusión. La democracia dominicana será más fuerte en la medida en que sea más cercana, más eficiente, más justa y más sensible a las demandas reales de la población.

Por eso, el mensaje del PNUD debe leerse con esperanza, pero también con rigor. La República Dominicana ha avanzado, sí. Ha demostrado resiliencia democrática, también. Pero el reto mayor es convertir esa fortaleza en una democracia de resultados, donde la institucionalidad no sea solo forma, sino sustancia; no solo discurso, sino bienestar; no solo estabilidad política, sino dignidad social. En tiempos de democracias bajo presión, el país tiene ante sí una misión superior: demostrar que el desarrollo humano y la democracia no son caminos separados, sino una misma ruta hacia una nación más próspera, más libre y más justa.

Luis Orlando Díaz Vólquez

#GuasábaraEditor

00000

jueves, 14 de mayo de 2026

República Dominicana: la inversión que se convierte en alianza | Presidente Abinader presenta a República Dominicana como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio en Congreso Mundial de Zonas Francas


República Dominicana: la inversión que se convierte en alianza

En el Congreso Mundial de Zonas Francas en Panamá, el presidente Luis Abinader presentó al país como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio, apoyado en cifras récord de IED, una plataforma exportadora liderada por las zonas francas y una estrategia de nearshoring que apuesta por innovación, seguridad jurídica y competitividad logística. 

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La competencia global por el capital productivo ha dejado de parecerse a un mercado de oportunidades dispersas y se asemeja cada vez más a una carrera por la confiabilidad. En tiempos de cadenas de suministro fragmentadas, shocks geopolíticos y presión sobre los costos logísticos, los inversionistas han afinado una pregunta esencial: ¿dónde puedo producir con estabilidad, escalar con rapidez y dormir con previsibilidad normativa? En ese tablero, el mensaje del presidente Luis Abinader desde Panamá fue deliberadamente directo: “La República Dominicana es hoy una de las mejores decisiones de inversión en el hemisferio”, dijo al encabezar el 12.º Congreso Mundial de Zonas Francas, presentando el modelo dominicano no como un conjunto de incentivos, sino como una propuesta país.

El contexto importa. Panamá acogió un congreso que reúne a líderes gubernamentales y empresariales del sector y que, según reportes internacionales, se celebra bajo el lema “Zonas francas en el nuevo modelo operativo global: desafíos y oportunidades”, con una agenda enfocada en innovación, transformación digital, sostenibilidad y nuevas arquitecturas del comercio. En ese escenario, Abinader pronunció el discurso central “Zonas Francas de la República Dominicana: motor de transformación productiva y competitividad global”, y colocó la tesis de fondo: el país no solo “resiste” en la reconfiguración del capital, sino que “se destaca” porque ha logrado convertir parques industriales en ecosistemas de inversión —manufactura avanzada, servicios globales y economía digital— con una narrativa que combina pragmatismo y ambición.

La fortaleza de esa tesis se apoya en datos que, por sí solos, explican por qué las zonas francas ya no son un apéndice económico, sino una columna vertebral. El presidente recordó que el régimen genera más de 200 mil empleos y aporta más del 60 % de las exportaciones nacionales, con más de 850 empresas instaladas en una red de parques distribuidos en todo el territorio. Esa fotografía coincide con los datos oficiales sectoriales que muestran para 2025 más de 200,231 empleos, exportaciones por alrededor de US$8,604.6 millones y 858 empresas operando, lo que retrata un engranaje productivo robusto que no solo emplea: exporta, encadena, entrena y multiplica.

En un hemisferio donde muchos países siguen atrapados entre volatilidad y estancamiento, la República Dominicana está jugando una carta estratégica: convertir la “estabilidad” en ventaja competitiva. La inversión extranjera directa es el termómetro más visible de esa confianza. El Gobierno sostiene que en 2025 se registró un récord histórico de IED de US$5,032.3 millones, apoyado en estadísticas del Banco Central, consolidando una tendencia de máximos consecutivos; y esa cifra no se queda en el titular, porque expresa continuidad en un ambiente internacional desafiante. Abinader añadió otra señal de escala: más de US$35,000 millones acumulados de IED en la última década, una acumulación que, leída con cuidado, indica que el país ya no compite únicamente por proyectos puntuales, sino por portafolios de largo plazo. 

Sin embargo, el punto más relevante de su presentación no fue la cantidad, sino el énfasis en la “calidad” de la inversión: capital orientado a sectores estratégicos, industrias de valor y proyectos conectados con el futuro productivo. En esa línea, mencionó la atención de grandes compañías tecnológicas —como Google y NVIDIA— y proyectos no convencionales como un puerto espacial en Pedernales, elementos que buscan transmitir que el país piensa más allá de la maquila tradicional y se proyecta hacia la economía del conocimiento. Aun si algunos anuncios se consolidan por etapas, el gesto político-económico es claro: la marca país aspira a ubicarse donde se diseñan y se protegen capacidades, no solo donde se ensamblan productos. 

La palabra “nearshoring” ya no funciona como moda: es una realineación de riesgos. Abinader insistió en que esta relocalización productiva “ya no es una tendencia, sino una realidad”, y colocó a la República Dominicana en una posición privilegiada dentro del nuevo mapa comercial. Para sostener esa idea, destacó el acceso ampliado a mercados —más de 1,200 millones de consumidores a través de acuerdos— y la posibilidad de producir “con acceso, con eficiencia y con escala global”. Más allá de la cifra exacta, el concepto estratégico es correcto: quien gane el nearshoring no será solo el país “cerca” de Estados Unidos, sino el país que combine conectividad, tiempos aduaneros competitivos, energía confiable, talento y un Estado capaz de sostener reglas claras. 

Y aquí aparece el corazón institucional de la propuesta: la seguridad jurídica como infraestructura invisible. Abinader subrayó que la confianza se construye con instituciones, normas claras y Estado de derecho, apoyándose en el marco legal del régimen de zonas francas —la Ley 8-90— y en reformas orientadas a consolidar estabilidad y previsibilidad. La Ley 8-90, en su esencia, define la zona franca como un área sujeta a controles aduaneros y fiscales especiales para promover inversión y exportación, y establece el rol del control aduanero en entradas y salidas de cargas, lo que recuerda una verdad técnica: competitividad también es gobernanza, trazabilidad y cumplimiento. Cuando un inversionista percibe que las reglas no cambian por capricho y que el Estado coordina —sin capturar— al mercado, el riesgo baja y el retorno esperado sube.

Pero una opinión honesta debe mirar, además, el reto que se esconde detrás del aplauso. Si la República Dominicana aspira a pasar de competir en costos a competir en capacidades —como planteó el presidente al hablar de manufactura avanzada, inteligencia artificial, semiconductores e industria 4.0— entonces el país necesita acelerar una agenda de productividad nacional: formación técnica y bilingüe a escala, certificaciones, más I+D aplicada, energía más barata y limpia, logística interna más rápida y un sistema regulatorio que reduzca fricción sin debilitar controles. Porque el “ecosistema completo” no se sostiene solo en parques y exenciones; se sostiene en talento, infraestructura, integridad y una cultura de mejora continua. Y en el mundo actual, donde la reputación país puede depender de la trazabilidad de una exportación o de la consistencia de un proceso, la eficiencia institucional es tan valiosa como una autopista o un muelle. 

El discurso en Panamá también deja una lectura política de mayor alcance: la República Dominicana está intentando convertirse en “socio”, no solo en “destino”. Esa frase —“quien invierte encuentra un socio, no solo un destino”— es una definición de diplomacia económica moderna: un Estado que acompaña, facilita, articula y, sobre todo, cumple. La invitación final del mandatario a “venir a invertir” y “venir a descubrir” busca justamente eso: convertir la atracción de capital en una relación de largo plazo, donde el inversionista encuentre un país que no improvisa, sino que planifica y ejecuta.

En suma, la intervención del presidente Abinader en el Congreso Mundial de Zonas Francas no fue únicamente una presentación de ventajas comparativas; fue una apuesta por ventajas competitivas sostenibles. En un entorno global que premia la confiabilidad, la República Dominicana tiene activos reales —exportación, empleo, parques, logística, récord de IED— y, al mismo tiempo, una obligación estratégica: convertir el buen momento en una política de Estado que eleve la productividad, fortalezca la institucionalidad y escale la sofisticación del aparato productivo. Si el país logra sostener ese rumbo, la frase “una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio” dejará de ser consigna para convertirse en reputación: una reputación que se gana no por lo que se promete en un podio, sino por lo que se cumple cada día en las fábricas, los puertos, las aulas y las instituciones.

ooooo

Noticias relacionadas

Presidente Abinader presenta a República Dominicana como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio en Congreso Mundial de Zonas Francas

_El mandatario expuso ante líderes globales las ventajas competitivas del país para atraer capital extranjero, expandir zonas francas y fortalecer el nearshoring_

Miércoles,  13 de mayo de 2026

*Panamá.–* El presidente Luis Abinader presentó este miércoles a República Dominicana como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio, al exponer ante líderes empresariales, inversionistas y representantes del sector zonas francas las fortalezas que posicionan al país como un destino confiable, competitivo y estratégico para la inversión global.

Durante su participación en el 12.º Congreso Mundial de Zonas Francas, el mandatario pronunció el discurso central titulado “Zonas Francas de la República Dominicana: motor de transformación productiva y competitividad global”, donde destacó el desempeño del país en materia de inversión extranjera, estabilidad económica, seguridad jurídica, manufactura avanzada, nearshoring y competitividad exportadora.

Durante su intervención, el jefe de Estado presentó el caso dominicano como una historia de transformación económica en marcha, destacando cómo el país ha convertido sus zonas francas en un motor de crecimiento, competitividad e integración global.

“La República Dominicana es hoy una de las mejores decisiones de inversión en el hemisferio”, afirmó el mandatario al señalar que, en un escenario global marcado por la reconfiguración de las cadenas de valor y el reposicionamiento de la inversión, el país no solo resiste, sino que se destaca.
Indicó que, en el contexto actual, los inversionistas buscan seguridad, previsibilidad y rentabilidad, asegurando que en República Dominicana “invertir es sencillo, operar es eficiente y crecer es posible”.
“Pero hay algo más importante aún: en la República Dominicana, quien invierte encuentra un socio, no solo un destino”, expresó.

El mandatario sostuvo que el país no solo ofrece parques industriales, sino ecosistemas completos de inversión donde convergen la manufactura avanzada, los servicios globales y la economía digital, como parte de una estrategia orientada a reducir riesgos, acelerar retornos y abrir puertas a nuevos mercados.

Zonas francas: pilar de la economía dominicana

El presidente Abinader destacó que las zonas francas generan más de 200 mil empleos, representan más del 60 % de las exportaciones nacionales y constituyen uno de los pilares más sólidos de la economía dominicana.

Asimismo, señaló que con más de 850 empresas y una red de parques industriales distribuidos en todo el territorio nacional, República Dominicana ha construido un ecosistema productivo robusto, diversificado y en constante evolución.

Sectores como dispositivos médicos, industria eléctrica, BPO, tabaco y logística, indicó, reflejan la capacidad del país para competir y liderar en distintos segmentos productivos.

“Hoy el capital global busca destinos donde pueda crecer con confianza y escalar con rapidez. Y la República Dominicana ofrece exactamente eso: velocidad, estabilidad y visión de largo plazo”, manifestó.

En ese sentido, afirmó que el país no compite únicamente en costos, sino también en resultados. “Y eso, en el mundo de hoy, marca la diferencia entre invertir o liderar”, expresó.

Récord histórico de inversión extranjera

El gobernante afirmó que la confianza internacional en República Dominicana se refleja en cifras concretas, destacando que el país ha superado los 35 mil millones de dólares acumulados en inversión extranjera directa durante la última década.

Asimismo, informó que en 2025 el país registró un récord superior a los 5,000 millones de dólares en inversión extranjera directa y aseguró que la tendencia es continuar superando esas barreras año tras año.

“Pero más importante que la cantidad es la calidad de esa inversión”, expresó el mandatario, al indicar que el país está atrayendo capital hacia sectores estratégicos, industrias de valor y proyectos orientados al futuro.

“Hoy estamos atrayendo capital hacia sectores estratégicos, hacia industrias de valor, hacia proyectos que construyen y moldean el futuro”, afirmó.

Nuevas inversiones y visión de futuro


Durante su ponencia, el presidente Abinader señaló que grandes empresas globales continúan apostando por República Dominicana y mencionó proyectos de compañías tecnológicas como Google y NVIDIA. “Proyectos de compañías tecnológicas como Google o NVIDIA no solo validan nuestro modelo: lo proyectan hacia el futuro”, expresó.

Asimismo, destacó iniciativas como el desarrollo del puerto espacial en Pedernales, como reflejo de una visión de país enfocada en anticiparse al mañana.
Nearshoring y posición estratégica

El mandatario afirmó que el nearshoring ya no es una tendencia, sino una realidad, y destacó que República Dominicana ocupa una posición estratégica privilegiada dentro del nuevo mapa global del comercio.

Resaltó que el país cuenta con acceso a más de 1,200 millones de consumidores a través de su red de acuerdos comerciales, lo que permite a las empresas producir con ventajas preferenciales y llegar de forma competitiva a mercados como Estados Unidos, Europa, Centroamérica y el Caribe.

“Producir en la República Dominicana no es solo producir bien. Es producir con acceso, con eficiencia y con escala global”, expresó.

Y agregó: “En definitiva, producir en la República Dominicana es producir para el mundo y hacerlo con ventaja competitiva”.

Evolución del modelo de zonas francas

El jefe de Estado explicó que el modelo de zonas francas del país ha evolucionado desde un esquema orientado a generar empleo y atraer inversión hacia una nueva etapa centrada en la transferencia tecnológica, la innovación y la sofisticación productiva.

Indicó que hoy el objetivo no es solo crecer, sino hacerlo con valor, inteligencia y sostenibilidad.
“Hablamos de manufactura avanzada. Hablamos de integración logística. Hablamos de inteligencia artificial, semiconductores e industria 4.0. Pero, sobre todo, hablamos de un país que ha sabido reinventarse”, expresó.

Asimismo, sostuvo que República Dominicana ha pasado de competir en costos a competir en capacidades, integrándose a procesos productivos complejos y cadenas de suministro cada vez más sofisticadas.

“Hoy nuestras zonas francas no solo producen bienes. Producen soluciones, innovación y valor agregado”, aseguró.

Seguridad jurídica, confianza y eficiencia
El presidente Abinader destacó además el marco legal competitivo del país, sustentado en reglas claras, estabilidad y seguridad jurídica para los inversionistas y en ese sentido, explicó que la Ley 8-90 y las reformas recientes han consolidado un régimen que combina incentivos con estabilidad y competitividad con certeza.

“En la República Dominicana, esa confianza se construye con instituciones, con normas claras y con un compromiso firme con el Estado de derecho”, afirmó.

Igualmente, resaltó las ventajas no fiscales del país, entre ellas el talento humano competitivo, la formación especializada, la eficiencia operativa, la logística ágil y la coordinación público-privada.
“Porque entendemos algo fundamental: en el mundo de hoy, la competitividad no se mide solo en costos, se mide en eficiencia”, expresó.

Y añadió: “En la República Dominicana, invertir no es complejo. Es eficiente, es ágil y es escalable”.

Invitación a invertir en República Dominicana

Al concluir su participación, el mandatario invitó a empresarios e inversionistas a visitar República Dominicana y conocer de primera mano las oportunidades que ofrece el país.

“La República Dominicana no es solo una economía que crece. Es una economía que sabe hacia dónde va. Así que vengan. Vengan a invertir, sí. Pero también vengan a descubrir”, manifestó.

El presidente Abinader concluyó destacando que República Dominicana no es solo un destino de inversión, sino un lugar donde el futuro ya empezó. “Porque cuando uno conoce la República Dominicana, entiende que no es solo un destino de inversión. Es un lugar donde el futuro ya empezó. Y dónde queremos construirlo con ustedes. Con pasión caribeña y con convicción dominicana”.



ooooo
Noticias relacionadas

oooooooo 

Presidente Abinader se reúne con su homólogo panameño, José Raúl Mulino

Presidente Abinader se reúne con su homólogo panameño, José Raúl Mulino

El encuentro busca afianzar la cooperación bilateral e impulsar comercio, turismo e inversiones
13 de Mayo 2026 |  Relaciones exteriores

Presidente Abinader
Compartir:
facebook sharing button
sharethis sharing button

Panamá.– El presidente de la República, Luis Abinader, destacó la importancia de continuar fortaleciendo las relaciones bilaterales entre la República Dominicana y Panamá, con el propósito de seguir ampliando las inversiones empresariales y el intercambio económico entre ambas naciones.

El mandatario dominicano abordó estos temas durante una reunión bilateral con su homólogo panameño, José Raúl Mulino, en la que también participaron altos funcionarios del Gobierno de Panamá, entre ellos el canciller, el ministro de Comercio e Industrias y la ministra de Turismo, entre otros representantes.

El presidente Abinader estuvo acompañado por el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón; la directora ejecutiva del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana), Biviana Riveiro, y el embajador de la República Dominicana en Panamá, Roberto Salcedo, entre otros funcionarios.

Durante el encuentro, ambos gobernantes acordaron actualizar una propuesta de acuerdo comercial entre la República Dominicana y Panamá, como mecanismo para fortalecer el intercambio de negocios y generar mayores oportunidades económicas en beneficio de sus respectivos países.

Asimismo, el presidente Mulino manifestó interés en intercambiar experiencias en el sector turismo, al considerar que la República Dominicana ha logrado un importante desarrollo de esta actividad productiva y se ha consolidado como un referente regional.

Ambos mandatarios también destacaron la significativa conectividad aérea entre la República Dominicana y Panamá, reflejada en la importante afluencia de vuelos entre ambos países, lo que contribuye al dinamismo del turismo y los negocios.

Se reúne con presidente de la Organización Mundial de Zonas Francas y ejecutivos de DP World

Como parte de su agenda de trabajo en Panamá, el mandatario sostuvo además encuentros por separado con el presidente de la Organización Mundial de Zonas Francas (World FZO), Mohammed Al Zarooni, y con ejecutivos de DP World, con el objetivo de continuar fortaleciendo la cooperación en materia de zonas francas y promover nuevas oportunidades de inversión en sectores importantes para la República Dominicana.

En estos encuentros, el presidente Abinader estuvo acompañado por el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón; la directora ejecutiva de ProDominicana, Biviana Riveiro, y el embajador de la República Dominicana en Panamá, Roberto Salcedo, entre otros funcionarios.