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jueves, 18 de junio de 2026

Exportaciones de zonas francas apenas creció 0.6 % en 2025, mientras la generación de empleos 0.8 %

Desempeño | Exportaciones de zonas francas apenas creció 0.6 % en 2025, mientras la generación de empleos 0.8 %

Como porcentaje del producto interno bruto (PIB) dominicano, que alcanzó los RD$7.8 billones en 2025, las empresas de zonas francas aportaron el 3 %, al generar un valor agregado de RD$239,790.04 millones.

El sector de zonas francas de la República Dominicana registró en 2025 un crecimiento inferior al 1 % en dos de sus principales indicadores de desempeño: las exportaciones y la generación de empleo.

Alexis Alvarez | 

 Las exportaciones de las zonas francas dominicanas crecieron apenas un 0.6 % durante 2025, mientras la generación de empleos en ese sector aumentó un 0.8 %, de acuerdo con el más reciente informe estadístico del Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE). 

Los datos, publicados en esta semana por la entidad, detallan que las exportaciones del sector alcanzaron los US$8,548.6 millones al cierre de 2025, para un incremento absoluto de US$48.3 millones respecto a los US$8,500.3 millones registrados en 2024.

En tanto, el empleo directo de ese régimen especial pasó de 198,552 trabajadores a 200,237, lo que representa la creación neta de 1,685 nuevos puestos de trabajo.

Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE).

Este sector está exento del pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y de otros nueve tributos, para mejor competitividad y creación de empleos. Sin embargo, en dos de sus principales indicadores de desempeño, exportaciones y generación de trabajo, no crecieron más de 1 % en 2025.

Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE).Alexis Alvarez

Por otro lado, República Dominicana registró un total de 98 parques industriales al cierre del año pasado, lo que significó un aumento internual de 4.3 %, y 858 empresas activas, para un incremento de 1.8 %. 

Como porcentaje del producto interno bruto (PIB) dominicano, que alcanzó los RD$7.8 billones en 2025, las empresas de zonas francas aportaron el 3 %, al generar un valor agregado de RD$239,790.04 millones. 

https://elnacional.com.do/economia/exportaciones-zonas-francas-apenas-crecio-0-6-generacion-empleos-0-8-2025_573688.html

martes, 16 de junio de 2026

Exportar más, exportar mejor: la hora estratégica de la República Dominicana | Día Nacional del Exportador

Día Nacional del Exportador

Exportar más, exportar mejor: la hora estratégica de la República Dominicana

En este Día Nacional del Exportador, la República Dominicana llega con resultados verificables, una institucionalidad más articulada y una plataforma exportadora que ha ganado escala, sofisticación y capacidad de inserción internacional. Pero el reto de fondo ya no es únicamente crecer: es traducir ese dinamismo en productividad, valor agregado y diversificación sostenible, al ritmo de la Meta RD 2036.


La conmemoración encuentra al país en uno de los momentos más dinámicos de su historia comercial reciente. ADOEXPO, fundada en 1972, celebra hoy su 54 aniversario reivindicando una trayectoria que ha acompañado la transformación de la estructura exportadora dominicana, en un contexto en el que el propio gremio reporta que las exportaciones alcanzaron US$6,413 millones entre enero y mayo de 2026, manteniendo una trayectoria positiva de crecimiento. La entidad también subraya que el sector sostiene más de 144,000 empleos directos e indirectos y genera más de RD$47,000 millones en masa salarial, lo que confirma que exportar ya no es solo una actividad de comercio exterior, sino una variable central del tejido productivo y social dominicano.

Ese resultado reciente no surge de la nada. La República Dominicana cerró 2025 con un récord histórico de exportaciones de US$14,645.2 millones, equivalente a un crecimiento interanual de 13.4 %, impulsado por envíos hacia más de 85 mercados y por la expansión de 1,467 líneas arancelarias. Entre los destinos más dinámicos destacaron India, Canadá, Haití, Estados Unidos y varios mercados de la Unión Europea, al tiempo que productos como el oro en bruto, el cacao, el tabaco en rama y diversos bienes industriales de mayor complejidad ampliaron el mapa y la sofisticación de la oferta exportable dominicana. 

Detrás de este desempeño hay una política pública del gobierno del presidente Luis Abinader, que ha dejado de ser meramente declarativa. El Plan Nacional de Fomento a las Exportaciones (PNFE) 2020-2030 ha pasado de la formulación a la ejecución, y ya exhibe avances superiores al 93 % de las acciones previstas, según el balance oficial divulgado por ProDominicana, que conduce Biviana Riveiro Disla. Esa evolución revela que la política exportadora dominicana ha comenzado a operar como una verdadera agenda de Estado: medible, coordinada y sostenida en el tiempo.

Pero en esa arquitectura institucional hay un actor cuyo peso debe ser más reconocido: el Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX). A través de su Viceministerio para Asuntos Económicos y Cooperación Internacional (VAECI), la Cancillería tiene entre sus funciones fortalecer la promoción del país en el exterior, servir de soporte a las misiones económicas y comerciales, coordinar estrategias de negociaciones comerciales internacionales y velar por los intereses económicos y comerciales de la República Dominicana en su inserción global. En otras palabras, el MIREX no actúa en la periferia del ecosistema exportador: forma parte de su columna vertebral diplomática, institucional y estratégica. 

Ese rol se ha hecho más visible en los últimos dos años. En diciembre de 2024, el MIREX y ADOEXPO firmaron un acuerdo para promover y potenciar las exportaciones del país, con una mesa de trabajo conjunta presidida por la Cancillería y coordinada por el VAECI, orientada a poner los instrumentos diplomáticos al servicio del sector exportador, gestionar herramientas de acceso a mercados, canalizar cooperación internacional y apoyar investigaciones de mercado a través de las misiones diplomáticas y consulares. Más que un convenio protocolar, ese acuerdo formalizó una idea clave: que la diplomacia moderna también debe producir oportunidades comerciales concretas.

Ese mismo enfoque se reforzó pocos días después con el acuerdo entre el MIREX y la Dirección General de Aduanas, concebido para ampliar el trabajo de la representación comercial del país en el exterior, fortalecer el uso de información comercial en tiempo real por parte de las misiones diplomáticas y consulares, optimizar procesos de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE) y proyectar a la República Dominicana como hub logístico del Caribe y Centroamérica. Con ello, la Cancillería dejó de ser vista exclusivamente como aparato de representación política y se consolidó como plataforma de articulación para el comercio, la logística y la atracción de inversión. 

La contribución del MIREX también se expresa en su capacidad de abrir carriles complementarios al crecimiento exportador. En abril de 2025, la Cancillería y ProDominicana firmaron un acuerdo para agilizar los procesos de visados de residencia por inversión y visas de negocios con fines laborales a través de la Ventanilla Única de Inversión de la República Dominicana (VUIRD), fortaleciendo así un entorno más competitivo y funcional para la inversión extranjera y, por extensión, para la expansión exportadora. El propio canciller Roberto Álvarez subrayó entonces que promover la nación en los mercados internacionales forma parte del eje económico de la política exterior dominicana. 

A esto se añade la dimensión de inteligencia económica de la diplomacia. El MIREX, junto con la CEPAL y la Embajada Dominicana en México, impulsó un estudio sobre encadenamientos productivos que identificó oportunidades concretas para insertar exportaciones dominicanas en las cadenas globales de valor vinculadas al mercado mexicano y al espacio del T-MEC, en sectores como textiles, tabaco, melaza, cacao, plátano e instrumentos médicos. Ese tipo de trabajo revela que la diplomacia económica no solo abre puertas: también genera conocimiento estratégico para diversificar destinos y sofisticar la oferta nacional. 

Ese andamiaje se complementa con otros instrumentos. El MICM y ADOEXPO lanzaron la plataforma Embarca para fortalecer el comercio internacional dominicano y acercar a los exportadores a herramientas prácticas de internacionalización. Asimismo, el MICM firmó un acuerdo con Banco Sabadell para atraer inversión española, facilitar financiamiento y vincular empresas con cadenas globales de valor y el régimen de zonas francas. A su vez, ProDominicana ha fortalecido la promoción internacional con una agenda sostenida de misiones, ferias y acompañamiento empresarial. En ese ecosistema, el MIREX aporta algo que ninguna otra institución puede sustituir del todo: la capacidad de convertir la red diplomática del país en una plataforma de apertura, inteligencia comercial, cooperación y posicionamiento económico.

En esa misma lógica, la Dirección General de Aduanas, que dirige Nelson Arroyo, ha dejado de ser percibida únicamente como entidad recaudadora para convertirse en actor de competitividad. La automatización de servicios, la expansión de procesos vinculados a exportación, las inspecciones no intrusivas, la ampliación del esquema de Operador Económico Autorizado y la digitalización de trámites han mejorado el entorno operativo del comercio exterior. El acuerdo MIREX-DGA fortalece precisamente esa sinergia entre facilitación aduanera, representación comercial y proyección internacional.

Las zonas francas siguen siendo la gran columna vertebral de esta dinámica, pero ya no como enclaves de baja complejidad. Su evolución hacia manufactura avanzada, dispositivos médicos, farmacéutica, productos eléctricos y nichos tecnológicos muestra que el país está en condiciones de competir en segmentos de mayor valor. Y el contexto macroeconómico, con estabilidad relativa, reservas robustas y un sector externo resiliente, ha servido de soporte a este ciclo exportador.

Pero precisamente por eso, el reto ya no es solo celebrar récords. La República Dominicana necesita ahora aprovechar mejor sus acuerdos comerciales, robustecer la inteligencia comercial, diversificar mercados, elevar el contenido tecnológico de sus exportaciones, mejorar encadenamientos productivos y profundizar la calidad logística. Y en esa nueva etapa, el MIREXRD está llamado a desempeñar un papel todavía más activo: no solo acompañando la política exportadora, sino ayudando a proyectarla, abrir mercados, anticipar riesgos, articular cooperación útil y traducir la política exterior en ventajas económicas concretas para los productores dominicanos. Sus embajadas y consulados no deben ser vistos únicamente como espacios de representación, sino también como nodos de promoción comercial y económica al servicio del desarrollo nacional, en línea con los acuerdos ya suscritos con ADOEXPO y la DGA. 

La conclusión de fondo es clara: la República Dominicana llega a este Día Nacional del Exportador con razones legítimas para reconocer el avance de su sector exportador, pero también con la obligación de elevar su ambición. El país ya probó que puede abrir mercados, sostener dinamismo y construir una institucionalidad exportadora más funcional. La etapa que comienza exige algo más desafiante: exportar mejor. Eso significa más valor agregado, más innovación, más diversificación geográfica, más encadenamientos locales, más participación de mipymes, más sofisticación logística y más inserción en segmentos de alta exigencia. Exportar más fue la tarea de la etapa que termina; exportar mejor debe ser la misión estratégica de la etapa que comienza. Y en esa misión, la diplomacia económica del MIREXRD no es un complemento secundario, sino una de las palancas que pueden ayudar a convertir los logros recientes en una política de desarrollo sostenido y de largo plazo. 

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor


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lunes, 15 de junio de 2026

Exportar más, exportar mejor: la hora estratégica de la República Dominicana | Día Nacional del Exportador,

 

Exportar más, exportar mejor: la hora estratégica de la República Dominicana

En este Día Nacional del Exportador, la República Dominicana se presenta con resultados verificables, una institucionalidad más articulada y una plataforma exportadora que ha ganado en escala y sofisticación. Sin embargo, el desafío de fondo ya no es solo crecer: es transformar ese dinamismo en productividad, valor agregado y diversificación sostenible, al ritmo de la Meta RD 2036.

La conmemoración del Día Nacional del Exportador encuentra al país en uno de los momentos más dinámicos de su historia comercial reciente. ADOEXPO, fundada en 1972, celebra hoy su 54 aniversario reivindicando una trayectoria que ha acompañado la transformación de la estructura exportadora dominicana, y lo hace en un contexto en el que el propio gremio reporta que las exportaciones alcanzaron US$6,413 millones entre enero y mayo de 2026, manteniendo una trayectoria positiva de crecimiento. La entidad también subraya que el sector sostiene más de 144,000 empleos directos e indirectos y genera más de RD$47,000 millones en masa salarial, lo que confirma que exportar ya no es solo una actividad de comercio exterior, sino una variable central del tejido productivo y social dominicano. 

Ese resultado reciente no surge de la nada. ProDominicana informó que el país cerró 2025 con un récord histórico de exportaciones por US$14,645.2 millones, equivalente a un crecimiento interanual de 13.4 %, impulsado por envíos hacia más de 85 mercados y por la expansión de 1,467 líneas arancelarias. Entre los destinos más dinámicos destacaron India, Canadá, Haití, Estados Unidos y varios mercados de la Unión Europea, mientras que entre los productos de mayor empuje figuraron el oro en bruto, el cacao, el tabaco en rama y otros bienes de mayor sofisticación industrial. Esa evolución confirma que la República Dominicana no solo exporta más: también ha ido ampliando el mapa y la complejidad de su oferta exportable.

Detrás de este desempeño hay una política pública que ha dejado de ser meramente declarativa,  está la decidida ejecución del Gobierno del presidente Luis Abinader, que ha convertido el Plan Nacional de Fomento a las Exportaciones (PNFE) 2020-2030 en un eje central de su estrategia de desarrollo económico. En su tercer encuentro, ProDominicana, conducida por Biviana Riveiro Disla,  reportó que de las 278 medidas previstas, un 87 % habían sido completadas o estaban en proceso, mientras una comunicación institucional posterior elevó el balance a más del 93 % de las acciones previstas impactadas. A ello se suma que entre 2020 y 2025 se ejecutaron más de 320 actividades de promoción internacional en 58 países, lo que ilustra que la política exportadora ya funciona como una agenda de Estado sostenida, articulada y medible, mucho más cercana a una estrategia de transformación productiva que a una simple colección de incentivos dispersos.

Ese andamiaje se ha fortalecido con nuevas herramientas institucionales y alianzas concretas. El MICM y ADOEXPO lanzaron la plataforma Embarca para fortalecer el comercio internacional dominicano y acercar a los exportadores a herramientas prácticas de internacionalización. Asimismo, el MICM firmó un acuerdo con Banco Sabadell para atraer inversión española, facilitar financiamiento y conectar empresas interesadas con las cadenas globales de valor y el régimen de zonas francas. En paralelo, ProDominicana suscribió un memorando de cooperación con JETRO para ampliar el comercio y la inversión entre Japón y la República Dominicana, abriendo nuevas posibilidades en un mercado de alto valor. Todo ello revela que la política exportadora dominicana ya no se limita a vender productos: intenta construir puentes permanentes hacia capital, inteligencia comercial y nuevos mercados.

En esa arquitectura, la Dirección General de Aduanas ha dejado de ser percibida solo como una entidad recaudadora para convertirse en un actor de competitividad. En mayo de 2026, la propia DGA, que dirige Nelson Arroyo, afirmó que ha automatizado más de 90 servicios, de los cuales ocho están directamente vinculados a procesos de exportación; además, informó que el 96 % de las inspecciones se realizan de manera no intrusiva, y que el país cuenta con más de 700 empresas certificadas como Operador Económico Autorizado (OEA). En ese mismo balance institucional se destacó que, desde 2021, la República Dominicana ha exportado más de US$36,000 millones, ha sumado más de 500 nuevos exportadores y ha movilizado 366,000 contenedores, una señal clara de que la facilitación aduanera, la digitalización y la gestión inteligente del riesgo se han vuelto componentes decisivos del desempeño exportador.

Las zonas francas siguen siendo la gran columna vertebral de esa dinámica, pero ya no como enclave de baja complejidad. El CNZFE informó que entre enero y abril de 2026 las exportaciones del sector sumaron US$2,803.3 millones, para un crecimiento interanual de 4.3 %. Dentro de ese total sobresalen los productos médicos y farmacéuticos con US$966.0 millones, el tabaco y sus derivados con US$461.2 millones, y los productos eléctricos y electrónicos con US$415.2 millones. A su vez, en el primer trimestre de 2026 las zonas francas acumularon US$2,085.1 millones, y solo en marzo registraron US$841.2 millones, la cifra mensual más alta en la historia del sector, lo que confirma una trayectoria de expansión vinculada cada vez más a manufactura avanzada, tecnología, salud y nichos de mayor valor agregado.

El contexto macroeconómico también ha servido de soporte a este ciclo exportador. Al 15 de junio de 2026, el tablero del Banco Central reportaba que el IMAE creció 3.8 % interanual en abril y acumuló una expansión de 4.0 % entre enero y abril; la inflación interanual en mayo se ubicó en 5.35 %, la inflación subyacente en 4.86 %, la tasa de política monetaria permanecía en 5.25 %, y las reservas internacionales brutas ascendían a US$15,771.1 millones. En el frente externo, el gobernador Héctor Valdez Albizu informó que en el primer trimestre de 2026 las exportaciones totales alcanzaron US$4,195 millones, las remesas US$3,020 millones, el turismo US$3,910 millones y la inversión extranjera directa US$1,537 millones, ratificando que el sector externo sigue funcionando como uno de los principales amortiguadores de la economía dominicana.

Pero precisamente por eso, el reto ya no es solo celebrar récords. En su intervención ante ADOEXPO, el ministro Eduardo Sanz Lovatón planteó con claridad que el próximo salto del sector debe pasar por un mayor aprovechamiento de los acuerdos comerciales, más inteligencia comercial, mayor diversificación de mercados, más valor agregado, mejores encadenamientos productivos, mejor logística y más facilitación. Esa hoja de ruta es correcta porque apunta al corazón del problema: un país puede crecer exportando más, pero solo se transforma de manera sostenible cuando logra exportar con mayor complejidad, más contenido tecnológico, más certificación, más innovación y más articulación entre industria local, logística y servicios.

La conclusión de fondo es clara: la República Dominicana llega a este Día Nacional del Exportador con razones legítimas para reconocer el avance de su sector exportador, pero también con la obligación de elevar su ambición. El país ya probó que puede abrir mercados, sostener dinamismo y construir una institucionalidad exportadora más funcional. La etapa que comienza exige algo más exigente: exportar mejor. Eso significa más valor agregado, más innovación, más diversificación geográfica, más encadenamientos locales, más participación de mipymes, más sofisticación logística y más inserción en segmentos de alta exigencia. Exportar más fue la tarea de la etapa que termina; exportar mejor debe ser la misión estratégica de la etapa que comienza. Allí es donde el Día Nacional del Exportador deja de ser una efeméride sectorial y se convierte en una interpelación concreta al modelo de desarrollo dominicano.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

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martes, 19 de mayo de 2026

Exportaciones de zonas francas superan los USD 2,800 millones en el primer cuatrimestre de 2026


Energia

Exportaciones de zonas francas superan los USD 2,800 millones en el primer cuatrimestre de 2026

El CNZFE informó que el sector registró un crecimiento interanual de 4.3 %, consolidando el dinamismo de las exportaciones dominicanas.
18 de Mayo 2026 |  Zonas Francas


Santo Domingo.- El Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE) informó que las exportaciones del sector alcanzaron los USD 2,803.3 millones durante el período enero-abril de 2026, lo que representa un crecimiento interanual de 4.3 % y un incremento absoluto de USD 115.2 millones respecto al mismo período de 2025.

El desempeño del sector fue impulsado por segmentos estratégicos de alto valor agregado, como los productos médicos y farmacéuticos, que alcanzaron exportaciones por USD 966.0 millones, seguidos por el tabaco y sus derivados con USD 461.2 millones, y los productos eléctricos y electrónicos con USD15.2 millones.

En términos de crecimiento, estos últimos sectores mostraron importantes expansiones, evidenciando el fortalecimiento de la base industrial del país y su capacidad de insertarse en mercados sofisticados y exigentes.

El director ejecutivo del CNZFE, Johannes Kelner, destacó que: “Estos resultados confirman la extraordinaria solidez y sostenibilidad del régimen de zonas francas dominicano, así como su creciente atractivo para la inversión internacional. La República Dominicana continúa consolidándose como una de las plataformas más dinámicas, confiables y competitivas de la región para la producción orientada a la exportación, ofreciendo condiciones excepcionales para el desarrollo de operaciones de alto valor y proyección global”.

Asimismo, se observa un proceso sostenido de diversificación productiva, con crecimientos destacados en actividades como metales y sus manufacturas (62.5 %), comercializadoras (23.2 %) y productos químicos (20.6 %), lo que pone de manifiesto la evolución del ecosistema de zonas francas hacia actividades de mayor complejidad tecnológica y valor agregado.

El señor Kelnar resaltó la confianza del inversionista internacional en el modelo dominicano de zonas francas, sustentado en un entorno macroeconómico estable, un marco regulatorio competitivo y una infraestructura productiva en constante fortalecimiento. “Los resultados se ven potenciados por las políticas impulsadas por la actual administración del presidente Luís Abinader Corona, orientadas a la promoción de la inversión, la mejora del clima de negocios y la consolidación de la seguridad jurídica, concluyó el director”.

Las perspectivas para el resto del año se mantienen favorables, impulsadas por la continua llegada de nuevas inversiones, la expansión de capacidades productivas y la creciente integración de la República Dominicana en las cadenas globales de valor, especialmente en sectores intensivos en manufactura avanzada y servicios de exportación, concluye la nota.

https://presidencia.gob.do/noticias/exportaciones-de-zonas-francas-superan-los-usd-2800-millones-en-el-primer-cuatrimestre-de

OPINIÓN |
Zonas francas: el termómetro exportador que confirma el salto dominicano hacia el valor agregado

Con más de USD 2,803 millones exportados entre enero y abril de 2026, el régimen de zonas francas vuelve a demostrar que la competitividad no es un eslogan: es una arquitectura de datos, inversión, logística y confianza que el país debe profundizar para escalar en las cadenas globales de valor.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
En economía, los hitos no se celebran solo por su magnitud, sino por lo que revelan: dirección, consistencia y capacidad de adaptación. Que las exportaciones de zonas francas hayan alcanzado USD 2,803.3 millones en el primer cuatrimestre de 2026 —con un crecimiento interanual de 4.3 % y un aumento absoluto de USD 115.2 millones— es, ante todo, una señal de que la República Dominicana está consolidando un patrón de desempeño que resiste la volatilidad externa y se afirma en un modelo productivo que aprende, corrige y escala. En un entorno global donde las cadenas de suministro siguen sometidas a tensiones geopolíticas, cambios regulatorios y presiones de costos, sostener el crecimiento exportador, aun en márgenes moderados, es una forma concreta de estabilidad: la que se expresa en órdenes de compra, empleo y divisas que entran al país.

Lo más relevante de este desempeño no es únicamente el monto total, sino su composición. La tracción proviene de segmentos de alto valor agregado, encabezados por productos médicos y farmacéuticos (USD 966.0 millones) y seguidos por tabaco y derivados (USD 461.2 millones), junto a la canasta de productos eléctricos y electrónicos, que mantiene su presencia como componente estratégico del portafolio exportador. Esta estructura no surge por azar: revela una apuesta por industrias con estándares exigentes, alta trazabilidad, cumplimiento regulatorio y capacidades técnicas que elevan el “listón” de la manufactura nacional. Dicho de otro modo, cuando el país exporta más dispositivos médicos, farmacéuticos o manufactura especializada, no solo vende bienes; exporta también procesos, certificaciones y reputación.

Ese salto cualitativo se entiende mejor cuando se observa el pulso trimestral. Entre enero y marzo de 2026, las exportaciones del régimen alcanzaron USD 2,085.1 millones, también con crecimiento de 4.3 %, y el mes de marzo registró USD 841.2 millones, señalado como un máximo mensual en la trayectoria del sector. Cuando un sistema exportador marca picos mensuales, normalmente se asocia a una combinación virtuosa: capacidad instalada operando con mayor eficiencia, demanda externa sostenida y una logística que responde. Y esto importa porque, en el comercio internacional, el verdadero diferenciador no es “producir”; es cumplir a tiempo, con calidad constante y previsibilidad, incluso cuando el entorno se vuelve adverso.

También hay un mensaje contundente en la diversificación productiva que reporta el propio ecosistema de zonas francas. Los crecimientos en metales y manufacturas (62.5 %), comercializadoras (23.2 %) y productos químicos (20.6 %) indican que el régimen no está “encerrado” en una matriz tradicional, sino en transición hacia actividades de mayor complejidad y, por tanto, mayor resiliencia. La diversificación no es una meta ornamental; es una política de riesgo: reduce la exposición a shocks sectoriales, abre espacio a proveedores locales especializados y aumenta el aprendizaje tecnológico dentro de las plantas y parques industriales. En ese trayecto, cada nueva línea de producción con más ingeniería, más control de calidad y más procesos de cumplimiento internacional fortalece el tejido industrial del país.

Ahora bien, un editorial responsable no se limita a aplaudir resultados; debe leer su significado estratégico y advertir los desafíos que vienen. Primero: el reto de la medición completa. El propio CNZFE ha subrayado el peso de las empresas que exportan servicios bajo el régimen, vinculadas a empleos y exportaciones que —si se integran plenamente a la contabilidad— podrían elevar la comprensión del impacto total, incluyendo aproximadamente 38,000 empleos y más de mil millones de dólares en exportaciones asociadas a servicios. Esto es crucial porque el mundo está moviéndose hacia cadenas híbridas: manufactura + servicios (diseño, soporte, analítica, back office, ingeniería), y quien mide bien, gestiona mejor. Si el país aspira a competir por proyectos de manufactura avanzada, también debe competir en data: estadísticas oportunas, interoperables y útiles para decisiones públicas y privadas.

Segundo: la inversión y el “pipeline” de capital. En el primer trimestre de 2026 se reportó una IED de USD 1,536.7 millones, y dentro de ese total el sector zonas francas captó 7.6 % (USD 117 millones). Esta cifra confirma atractivo, pero también advierte algo: el mundo del nearshoring y la relocalización productiva no premia a quien se duerme. La competencia regional por proyectos de dispositivos médicos, electrónica, logística industrial y servicios exportables es feroz; la inversión llega donde percibe estabilidad, costos competitivos, infraestructura, capital humano y rapidez regulatoria. En esa carrera, la República Dominicana debe seguir afinando el “paquete completo”: energía confiable, conectividad portuaria y aeroportuaria, trámites previsibles, seguridad jurídica y talento técnico.

Tercero: el desafío de los encadenamientos. Las zonas francas pueden ser un motor exportador y, al mismo tiempo, un puente hacia una mayor densidad de proveedores locales. Pero ese puente no se construye con discursos; se construye con certificaciones, financiamiento, asistencia técnica, compras estratégicas y estándares compartidos. En la práctica, el país tiene una oportunidad: usar el crecimiento exportador como palanca para que más empresas dominicanas se conviertan en suplidoras de calidad mundial, especialmente en empaques, plásticos industriales, metalmecánica, componentes eléctricos, logística de valor agregado y servicios profesionales. Si ese salto ocurre, el efecto multiplicador será mayor: más valor retenido localmente, más aprendizaje y más empleos con mejores salarios.

La lectura histórica también suma perspectiva. En el primer semestre de 2025, el sector zonas francas representó 62 % de las exportaciones totales del país, con USD 4,279.9 millones exportados, y Estados Unidos como principal destino con una participación dominante. Esa cifra deja una conclusión: el régimen no es un “sector más”; es un eje estructural del comercio exterior dominicano. Precisamente por eso, la conversación pública debe elevarse: no basta con medir récords; hay que administrar riesgos. Una alta concentración de destino o de mercados obliga a sostener una diplomacia comercial activa, vigilancia regulatoria (especialmente en sectores médicos y farmacéuticos) y capacidad de respuesta ante cambios arancelarios, sanitarios o de cumplimiento.

A partir de aquí, la pregunta estratégica es simple: ¿qué hacemos para que USD 2,803.3 millones en cuatro meses no sea solo una buena noticia, sino un peldaño hacia una economía exportadora más sofisticada? La respuesta, aunque compleja, puede resumirse en una idea: convertir el desempeño coyuntural en ventaja estructural. Eso implica acelerar la transformación tecnológica dentro de los parques, consolidar una gobernanza de datos robusta, ampliar la formación técnica alineada a los sectores de mayor crecimiento y fortalecer la infraestructura logística para sostener picos de exportación sin fricciones. Implica también proteger lo que ya se ha ganado: la reputación de confiabilidad del país como plataforma productiva, una reputación que se construye con cumplimiento y se pierde con retrasos, improvisaciones o incertidumbre.

En el fondo, el mensaje que deja este primer cuatrimestre es nítido: la República Dominicana está en una ventana de oportunidad. El mundo busca cadenas más cercanas, más resilientes y con menores riesgos. Y el país, a través de su régimen de zonas francas, está demostrando que puede responder con exportaciones crecientes, diversificación y segmentos de alto valor agregado. La tarea ahora es no conformarse: convertir la buena cifra en un proyecto nacional de competitividad exportadora sostenida, donde cada punto de crecimiento signifique más innovación, más valor local y más presencia dominicana en los mercados más exigentes del planeta.
https://noticiasguasabara.blogspot.com/2026/05/exportaciones-de-zonas-francas-superan.html

jueves, 14 de mayo de 2026

República Dominicana: la inversión que se convierte en alianza | Presidente Abinader presenta a República Dominicana como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio en Congreso Mundial de Zonas Francas


República Dominicana: la inversión que se convierte en alianza

En el Congreso Mundial de Zonas Francas en Panamá, el presidente Luis Abinader presentó al país como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio, apoyado en cifras récord de IED, una plataforma exportadora liderada por las zonas francas y una estrategia de nearshoring que apuesta por innovación, seguridad jurídica y competitividad logística. 

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La competencia global por el capital productivo ha dejado de parecerse a un mercado de oportunidades dispersas y se asemeja cada vez más a una carrera por la confiabilidad. En tiempos de cadenas de suministro fragmentadas, shocks geopolíticos y presión sobre los costos logísticos, los inversionistas han afinado una pregunta esencial: ¿dónde puedo producir con estabilidad, escalar con rapidez y dormir con previsibilidad normativa? En ese tablero, el mensaje del presidente Luis Abinader desde Panamá fue deliberadamente directo: “La República Dominicana es hoy una de las mejores decisiones de inversión en el hemisferio”, dijo al encabezar el 12.º Congreso Mundial de Zonas Francas, presentando el modelo dominicano no como un conjunto de incentivos, sino como una propuesta país.

El contexto importa. Panamá acogió un congreso que reúne a líderes gubernamentales y empresariales del sector y que, según reportes internacionales, se celebra bajo el lema “Zonas francas en el nuevo modelo operativo global: desafíos y oportunidades”, con una agenda enfocada en innovación, transformación digital, sostenibilidad y nuevas arquitecturas del comercio. En ese escenario, Abinader pronunció el discurso central “Zonas Francas de la República Dominicana: motor de transformación productiva y competitividad global”, y colocó la tesis de fondo: el país no solo “resiste” en la reconfiguración del capital, sino que “se destaca” porque ha logrado convertir parques industriales en ecosistemas de inversión —manufactura avanzada, servicios globales y economía digital— con una narrativa que combina pragmatismo y ambición.

La fortaleza de esa tesis se apoya en datos que, por sí solos, explican por qué las zonas francas ya no son un apéndice económico, sino una columna vertebral. El presidente recordó que el régimen genera más de 200 mil empleos y aporta más del 60 % de las exportaciones nacionales, con más de 850 empresas instaladas en una red de parques distribuidos en todo el territorio. Esa fotografía coincide con los datos oficiales sectoriales que muestran para 2025 más de 200,231 empleos, exportaciones por alrededor de US$8,604.6 millones y 858 empresas operando, lo que retrata un engranaje productivo robusto que no solo emplea: exporta, encadena, entrena y multiplica.

En un hemisferio donde muchos países siguen atrapados entre volatilidad y estancamiento, la República Dominicana está jugando una carta estratégica: convertir la “estabilidad” en ventaja competitiva. La inversión extranjera directa es el termómetro más visible de esa confianza. El Gobierno sostiene que en 2025 se registró un récord histórico de IED de US$5,032.3 millones, apoyado en estadísticas del Banco Central, consolidando una tendencia de máximos consecutivos; y esa cifra no se queda en el titular, porque expresa continuidad en un ambiente internacional desafiante. Abinader añadió otra señal de escala: más de US$35,000 millones acumulados de IED en la última década, una acumulación que, leída con cuidado, indica que el país ya no compite únicamente por proyectos puntuales, sino por portafolios de largo plazo. 

Sin embargo, el punto más relevante de su presentación no fue la cantidad, sino el énfasis en la “calidad” de la inversión: capital orientado a sectores estratégicos, industrias de valor y proyectos conectados con el futuro productivo. En esa línea, mencionó la atención de grandes compañías tecnológicas —como Google y NVIDIA— y proyectos no convencionales como un puerto espacial en Pedernales, elementos que buscan transmitir que el país piensa más allá de la maquila tradicional y se proyecta hacia la economía del conocimiento. Aun si algunos anuncios se consolidan por etapas, el gesto político-económico es claro: la marca país aspira a ubicarse donde se diseñan y se protegen capacidades, no solo donde se ensamblan productos. 

La palabra “nearshoring” ya no funciona como moda: es una realineación de riesgos. Abinader insistió en que esta relocalización productiva “ya no es una tendencia, sino una realidad”, y colocó a la República Dominicana en una posición privilegiada dentro del nuevo mapa comercial. Para sostener esa idea, destacó el acceso ampliado a mercados —más de 1,200 millones de consumidores a través de acuerdos— y la posibilidad de producir “con acceso, con eficiencia y con escala global”. Más allá de la cifra exacta, el concepto estratégico es correcto: quien gane el nearshoring no será solo el país “cerca” de Estados Unidos, sino el país que combine conectividad, tiempos aduaneros competitivos, energía confiable, talento y un Estado capaz de sostener reglas claras. 

Y aquí aparece el corazón institucional de la propuesta: la seguridad jurídica como infraestructura invisible. Abinader subrayó que la confianza se construye con instituciones, normas claras y Estado de derecho, apoyándose en el marco legal del régimen de zonas francas —la Ley 8-90— y en reformas orientadas a consolidar estabilidad y previsibilidad. La Ley 8-90, en su esencia, define la zona franca como un área sujeta a controles aduaneros y fiscales especiales para promover inversión y exportación, y establece el rol del control aduanero en entradas y salidas de cargas, lo que recuerda una verdad técnica: competitividad también es gobernanza, trazabilidad y cumplimiento. Cuando un inversionista percibe que las reglas no cambian por capricho y que el Estado coordina —sin capturar— al mercado, el riesgo baja y el retorno esperado sube.

Pero una opinión honesta debe mirar, además, el reto que se esconde detrás del aplauso. Si la República Dominicana aspira a pasar de competir en costos a competir en capacidades —como planteó el presidente al hablar de manufactura avanzada, inteligencia artificial, semiconductores e industria 4.0— entonces el país necesita acelerar una agenda de productividad nacional: formación técnica y bilingüe a escala, certificaciones, más I+D aplicada, energía más barata y limpia, logística interna más rápida y un sistema regulatorio que reduzca fricción sin debilitar controles. Porque el “ecosistema completo” no se sostiene solo en parques y exenciones; se sostiene en talento, infraestructura, integridad y una cultura de mejora continua. Y en el mundo actual, donde la reputación país puede depender de la trazabilidad de una exportación o de la consistencia de un proceso, la eficiencia institucional es tan valiosa como una autopista o un muelle. 

El discurso en Panamá también deja una lectura política de mayor alcance: la República Dominicana está intentando convertirse en “socio”, no solo en “destino”. Esa frase —“quien invierte encuentra un socio, no solo un destino”— es una definición de diplomacia económica moderna: un Estado que acompaña, facilita, articula y, sobre todo, cumple. La invitación final del mandatario a “venir a invertir” y “venir a descubrir” busca justamente eso: convertir la atracción de capital en una relación de largo plazo, donde el inversionista encuentre un país que no improvisa, sino que planifica y ejecuta.

En suma, la intervención del presidente Abinader en el Congreso Mundial de Zonas Francas no fue únicamente una presentación de ventajas comparativas; fue una apuesta por ventajas competitivas sostenibles. En un entorno global que premia la confiabilidad, la República Dominicana tiene activos reales —exportación, empleo, parques, logística, récord de IED— y, al mismo tiempo, una obligación estratégica: convertir el buen momento en una política de Estado que eleve la productividad, fortalezca la institucionalidad y escale la sofisticación del aparato productivo. Si el país logra sostener ese rumbo, la frase “una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio” dejará de ser consigna para convertirse en reputación: una reputación que se gana no por lo que se promete en un podio, sino por lo que se cumple cada día en las fábricas, los puertos, las aulas y las instituciones.

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Presidente Abinader presenta a República Dominicana como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio en Congreso Mundial de Zonas Francas

_El mandatario expuso ante líderes globales las ventajas competitivas del país para atraer capital extranjero, expandir zonas francas y fortalecer el nearshoring_

Miércoles,  13 de mayo de 2026

*Panamá.–* El presidente Luis Abinader presentó este miércoles a República Dominicana como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio, al exponer ante líderes empresariales, inversionistas y representantes del sector zonas francas las fortalezas que posicionan al país como un destino confiable, competitivo y estratégico para la inversión global.

Durante su participación en el 12.º Congreso Mundial de Zonas Francas, el mandatario pronunció el discurso central titulado “Zonas Francas de la República Dominicana: motor de transformación productiva y competitividad global”, donde destacó el desempeño del país en materia de inversión extranjera, estabilidad económica, seguridad jurídica, manufactura avanzada, nearshoring y competitividad exportadora.

Durante su intervención, el jefe de Estado presentó el caso dominicano como una historia de transformación económica en marcha, destacando cómo el país ha convertido sus zonas francas en un motor de crecimiento, competitividad e integración global.

“La República Dominicana es hoy una de las mejores decisiones de inversión en el hemisferio”, afirmó el mandatario al señalar que, en un escenario global marcado por la reconfiguración de las cadenas de valor y el reposicionamiento de la inversión, el país no solo resiste, sino que se destaca.
Indicó que, en el contexto actual, los inversionistas buscan seguridad, previsibilidad y rentabilidad, asegurando que en República Dominicana “invertir es sencillo, operar es eficiente y crecer es posible”.
“Pero hay algo más importante aún: en la República Dominicana, quien invierte encuentra un socio, no solo un destino”, expresó.

El mandatario sostuvo que el país no solo ofrece parques industriales, sino ecosistemas completos de inversión donde convergen la manufactura avanzada, los servicios globales y la economía digital, como parte de una estrategia orientada a reducir riesgos, acelerar retornos y abrir puertas a nuevos mercados.

Zonas francas: pilar de la economía dominicana

El presidente Abinader destacó que las zonas francas generan más de 200 mil empleos, representan más del 60 % de las exportaciones nacionales y constituyen uno de los pilares más sólidos de la economía dominicana.

Asimismo, señaló que con más de 850 empresas y una red de parques industriales distribuidos en todo el territorio nacional, República Dominicana ha construido un ecosistema productivo robusto, diversificado y en constante evolución.

Sectores como dispositivos médicos, industria eléctrica, BPO, tabaco y logística, indicó, reflejan la capacidad del país para competir y liderar en distintos segmentos productivos.

“Hoy el capital global busca destinos donde pueda crecer con confianza y escalar con rapidez. Y la República Dominicana ofrece exactamente eso: velocidad, estabilidad y visión de largo plazo”, manifestó.

En ese sentido, afirmó que el país no compite únicamente en costos, sino también en resultados. “Y eso, en el mundo de hoy, marca la diferencia entre invertir o liderar”, expresó.

Récord histórico de inversión extranjera

El gobernante afirmó que la confianza internacional en República Dominicana se refleja en cifras concretas, destacando que el país ha superado los 35 mil millones de dólares acumulados en inversión extranjera directa durante la última década.

Asimismo, informó que en 2025 el país registró un récord superior a los 5,000 millones de dólares en inversión extranjera directa y aseguró que la tendencia es continuar superando esas barreras año tras año.

“Pero más importante que la cantidad es la calidad de esa inversión”, expresó el mandatario, al indicar que el país está atrayendo capital hacia sectores estratégicos, industrias de valor y proyectos orientados al futuro.

“Hoy estamos atrayendo capital hacia sectores estratégicos, hacia industrias de valor, hacia proyectos que construyen y moldean el futuro”, afirmó.

Nuevas inversiones y visión de futuro


Durante su ponencia, el presidente Abinader señaló que grandes empresas globales continúan apostando por República Dominicana y mencionó proyectos de compañías tecnológicas como Google y NVIDIA. “Proyectos de compañías tecnológicas como Google o NVIDIA no solo validan nuestro modelo: lo proyectan hacia el futuro”, expresó.

Asimismo, destacó iniciativas como el desarrollo del puerto espacial en Pedernales, como reflejo de una visión de país enfocada en anticiparse al mañana.
Nearshoring y posición estratégica

El mandatario afirmó que el nearshoring ya no es una tendencia, sino una realidad, y destacó que República Dominicana ocupa una posición estratégica privilegiada dentro del nuevo mapa global del comercio.

Resaltó que el país cuenta con acceso a más de 1,200 millones de consumidores a través de su red de acuerdos comerciales, lo que permite a las empresas producir con ventajas preferenciales y llegar de forma competitiva a mercados como Estados Unidos, Europa, Centroamérica y el Caribe.

“Producir en la República Dominicana no es solo producir bien. Es producir con acceso, con eficiencia y con escala global”, expresó.

Y agregó: “En definitiva, producir en la República Dominicana es producir para el mundo y hacerlo con ventaja competitiva”.

Evolución del modelo de zonas francas

El jefe de Estado explicó que el modelo de zonas francas del país ha evolucionado desde un esquema orientado a generar empleo y atraer inversión hacia una nueva etapa centrada en la transferencia tecnológica, la innovación y la sofisticación productiva.

Indicó que hoy el objetivo no es solo crecer, sino hacerlo con valor, inteligencia y sostenibilidad.
“Hablamos de manufactura avanzada. Hablamos de integración logística. Hablamos de inteligencia artificial, semiconductores e industria 4.0. Pero, sobre todo, hablamos de un país que ha sabido reinventarse”, expresó.

Asimismo, sostuvo que República Dominicana ha pasado de competir en costos a competir en capacidades, integrándose a procesos productivos complejos y cadenas de suministro cada vez más sofisticadas.

“Hoy nuestras zonas francas no solo producen bienes. Producen soluciones, innovación y valor agregado”, aseguró.

Seguridad jurídica, confianza y eficiencia
El presidente Abinader destacó además el marco legal competitivo del país, sustentado en reglas claras, estabilidad y seguridad jurídica para los inversionistas y en ese sentido, explicó que la Ley 8-90 y las reformas recientes han consolidado un régimen que combina incentivos con estabilidad y competitividad con certeza.

“En la República Dominicana, esa confianza se construye con instituciones, con normas claras y con un compromiso firme con el Estado de derecho”, afirmó.

Igualmente, resaltó las ventajas no fiscales del país, entre ellas el talento humano competitivo, la formación especializada, la eficiencia operativa, la logística ágil y la coordinación público-privada.
“Porque entendemos algo fundamental: en el mundo de hoy, la competitividad no se mide solo en costos, se mide en eficiencia”, expresó.

Y añadió: “En la República Dominicana, invertir no es complejo. Es eficiente, es ágil y es escalable”.

Invitación a invertir en República Dominicana

Al concluir su participación, el mandatario invitó a empresarios e inversionistas a visitar República Dominicana y conocer de primera mano las oportunidades que ofrece el país.

“La República Dominicana no es solo una economía que crece. Es una economía que sabe hacia dónde va. Así que vengan. Vengan a invertir, sí. Pero también vengan a descubrir”, manifestó.

El presidente Abinader concluyó destacando que República Dominicana no es solo un destino de inversión, sino un lugar donde el futuro ya empezó. “Porque cuando uno conoce la República Dominicana, entiende que no es solo un destino de inversión. Es un lugar donde el futuro ya empezó. Y dónde queremos construirlo con ustedes. Con pasión caribeña y con convicción dominicana”.



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