jueves, 14 de mayo de 2026

República Dominicana: la inversión que se convierte en alianza | Presidente Abinader presenta a República Dominicana como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio en Congreso Mundial de Zonas Francas


República Dominicana: la inversión que se convierte en alianza

En el Congreso Mundial de Zonas Francas en Panamá, el presidente Luis Abinader presentó al país como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio, apoyado en cifras récord de IED, una plataforma exportadora liderada por las zonas francas y una estrategia de nearshoring que apuesta por innovación, seguridad jurídica y competitividad logística. 

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La competencia global por el capital productivo ha dejado de parecerse a un mercado de oportunidades dispersas y se asemeja cada vez más a una carrera por la confiabilidad. En tiempos de cadenas de suministro fragmentadas, shocks geopolíticos y presión sobre los costos logísticos, los inversionistas han afinado una pregunta esencial: ¿dónde puedo producir con estabilidad, escalar con rapidez y dormir con previsibilidad normativa? En ese tablero, el mensaje del presidente Luis Abinader desde Panamá fue deliberadamente directo: “La República Dominicana es hoy una de las mejores decisiones de inversión en el hemisferio”, dijo al encabezar el 12.º Congreso Mundial de Zonas Francas, presentando el modelo dominicano no como un conjunto de incentivos, sino como una propuesta país.

El contexto importa. Panamá acogió un congreso que reúne a líderes gubernamentales y empresariales del sector y que, según reportes internacionales, se celebra bajo el lema “Zonas francas en el nuevo modelo operativo global: desafíos y oportunidades”, con una agenda enfocada en innovación, transformación digital, sostenibilidad y nuevas arquitecturas del comercio. En ese escenario, Abinader pronunció el discurso central “Zonas Francas de la República Dominicana: motor de transformación productiva y competitividad global”, y colocó la tesis de fondo: el país no solo “resiste” en la reconfiguración del capital, sino que “se destaca” porque ha logrado convertir parques industriales en ecosistemas de inversión —manufactura avanzada, servicios globales y economía digital— con una narrativa que combina pragmatismo y ambición.

La fortaleza de esa tesis se apoya en datos que, por sí solos, explican por qué las zonas francas ya no son un apéndice económico, sino una columna vertebral. El presidente recordó que el régimen genera más de 200 mil empleos y aporta más del 60 % de las exportaciones nacionales, con más de 850 empresas instaladas en una red de parques distribuidos en todo el territorio. Esa fotografía coincide con los datos oficiales sectoriales que muestran para 2025 más de 200,231 empleos, exportaciones por alrededor de US$8,604.6 millones y 858 empresas operando, lo que retrata un engranaje productivo robusto que no solo emplea: exporta, encadena, entrena y multiplica.

En un hemisferio donde muchos países siguen atrapados entre volatilidad y estancamiento, la República Dominicana está jugando una carta estratégica: convertir la “estabilidad” en ventaja competitiva. La inversión extranjera directa es el termómetro más visible de esa confianza. El Gobierno sostiene que en 2025 se registró un récord histórico de IED de US$5,032.3 millones, apoyado en estadísticas del Banco Central, consolidando una tendencia de máximos consecutivos; y esa cifra no se queda en el titular, porque expresa continuidad en un ambiente internacional desafiante. Abinader añadió otra señal de escala: más de US$35,000 millones acumulados de IED en la última década, una acumulación que, leída con cuidado, indica que el país ya no compite únicamente por proyectos puntuales, sino por portafolios de largo plazo. 

Sin embargo, el punto más relevante de su presentación no fue la cantidad, sino el énfasis en la “calidad” de la inversión: capital orientado a sectores estratégicos, industrias de valor y proyectos conectados con el futuro productivo. En esa línea, mencionó la atención de grandes compañías tecnológicas —como Google y NVIDIA— y proyectos no convencionales como un puerto espacial en Pedernales, elementos que buscan transmitir que el país piensa más allá de la maquila tradicional y se proyecta hacia la economía del conocimiento. Aun si algunos anuncios se consolidan por etapas, el gesto político-económico es claro: la marca país aspira a ubicarse donde se diseñan y se protegen capacidades, no solo donde se ensamblan productos. 

La palabra “nearshoring” ya no funciona como moda: es una realineación de riesgos. Abinader insistió en que esta relocalización productiva “ya no es una tendencia, sino una realidad”, y colocó a la República Dominicana en una posición privilegiada dentro del nuevo mapa comercial. Para sostener esa idea, destacó el acceso ampliado a mercados —más de 1,200 millones de consumidores a través de acuerdos— y la posibilidad de producir “con acceso, con eficiencia y con escala global”. Más allá de la cifra exacta, el concepto estratégico es correcto: quien gane el nearshoring no será solo el país “cerca” de Estados Unidos, sino el país que combine conectividad, tiempos aduaneros competitivos, energía confiable, talento y un Estado capaz de sostener reglas claras. 

Y aquí aparece el corazón institucional de la propuesta: la seguridad jurídica como infraestructura invisible. Abinader subrayó que la confianza se construye con instituciones, normas claras y Estado de derecho, apoyándose en el marco legal del régimen de zonas francas —la Ley 8-90— y en reformas orientadas a consolidar estabilidad y previsibilidad. La Ley 8-90, en su esencia, define la zona franca como un área sujeta a controles aduaneros y fiscales especiales para promover inversión y exportación, y establece el rol del control aduanero en entradas y salidas de cargas, lo que recuerda una verdad técnica: competitividad también es gobernanza, trazabilidad y cumplimiento. Cuando un inversionista percibe que las reglas no cambian por capricho y que el Estado coordina —sin capturar— al mercado, el riesgo baja y el retorno esperado sube.

Pero una opinión honesta debe mirar, además, el reto que se esconde detrás del aplauso. Si la República Dominicana aspira a pasar de competir en costos a competir en capacidades —como planteó el presidente al hablar de manufactura avanzada, inteligencia artificial, semiconductores e industria 4.0— entonces el país necesita acelerar una agenda de productividad nacional: formación técnica y bilingüe a escala, certificaciones, más I+D aplicada, energía más barata y limpia, logística interna más rápida y un sistema regulatorio que reduzca fricción sin debilitar controles. Porque el “ecosistema completo” no se sostiene solo en parques y exenciones; se sostiene en talento, infraestructura, integridad y una cultura de mejora continua. Y en el mundo actual, donde la reputación país puede depender de la trazabilidad de una exportación o de la consistencia de un proceso, la eficiencia institucional es tan valiosa como una autopista o un muelle. 

El discurso en Panamá también deja una lectura política de mayor alcance: la República Dominicana está intentando convertirse en “socio”, no solo en “destino”. Esa frase —“quien invierte encuentra un socio, no solo un destino”— es una definición de diplomacia económica moderna: un Estado que acompaña, facilita, articula y, sobre todo, cumple. La invitación final del mandatario a “venir a invertir” y “venir a descubrir” busca justamente eso: convertir la atracción de capital en una relación de largo plazo, donde el inversionista encuentre un país que no improvisa, sino que planifica y ejecuta.

En suma, la intervención del presidente Abinader en el Congreso Mundial de Zonas Francas no fue únicamente una presentación de ventajas comparativas; fue una apuesta por ventajas competitivas sostenibles. En un entorno global que premia la confiabilidad, la República Dominicana tiene activos reales —exportación, empleo, parques, logística, récord de IED— y, al mismo tiempo, una obligación estratégica: convertir el buen momento en una política de Estado que eleve la productividad, fortalezca la institucionalidad y escale la sofisticación del aparato productivo. Si el país logra sostener ese rumbo, la frase “una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio” dejará de ser consigna para convertirse en reputación: una reputación que se gana no por lo que se promete en un podio, sino por lo que se cumple cada día en las fábricas, los puertos, las aulas y las instituciones.

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Presidente Abinader presenta a República Dominicana como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio en Congreso Mundial de Zonas Francas

_El mandatario expuso ante líderes globales las ventajas competitivas del país para atraer capital extranjero, expandir zonas francas y fortalecer el nearshoring_

Miércoles,  13 de mayo de 2026

*Panamá.–* El presidente Luis Abinader presentó este miércoles a República Dominicana como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio, al exponer ante líderes empresariales, inversionistas y representantes del sector zonas francas las fortalezas que posicionan al país como un destino confiable, competitivo y estratégico para la inversión global.

Durante su participación en el 12.º Congreso Mundial de Zonas Francas, el mandatario pronunció el discurso central titulado “Zonas Francas de la República Dominicana: motor de transformación productiva y competitividad global”, donde destacó el desempeño del país en materia de inversión extranjera, estabilidad económica, seguridad jurídica, manufactura avanzada, nearshoring y competitividad exportadora.

Durante su intervención, el jefe de Estado presentó el caso dominicano como una historia de transformación económica en marcha, destacando cómo el país ha convertido sus zonas francas en un motor de crecimiento, competitividad e integración global.

“La República Dominicana es hoy una de las mejores decisiones de inversión en el hemisferio”, afirmó el mandatario al señalar que, en un escenario global marcado por la reconfiguración de las cadenas de valor y el reposicionamiento de la inversión, el país no solo resiste, sino que se destaca.
Indicó que, en el contexto actual, los inversionistas buscan seguridad, previsibilidad y rentabilidad, asegurando que en República Dominicana “invertir es sencillo, operar es eficiente y crecer es posible”.
“Pero hay algo más importante aún: en la República Dominicana, quien invierte encuentra un socio, no solo un destino”, expresó.

El mandatario sostuvo que el país no solo ofrece parques industriales, sino ecosistemas completos de inversión donde convergen la manufactura avanzada, los servicios globales y la economía digital, como parte de una estrategia orientada a reducir riesgos, acelerar retornos y abrir puertas a nuevos mercados.

Zonas francas: pilar de la economía dominicana

El presidente Abinader destacó que las zonas francas generan más de 200 mil empleos, representan más del 60 % de las exportaciones nacionales y constituyen uno de los pilares más sólidos de la economía dominicana.

Asimismo, señaló que con más de 850 empresas y una red de parques industriales distribuidos en todo el territorio nacional, República Dominicana ha construido un ecosistema productivo robusto, diversificado y en constante evolución.

Sectores como dispositivos médicos, industria eléctrica, BPO, tabaco y logística, indicó, reflejan la capacidad del país para competir y liderar en distintos segmentos productivos.

“Hoy el capital global busca destinos donde pueda crecer con confianza y escalar con rapidez. Y la República Dominicana ofrece exactamente eso: velocidad, estabilidad y visión de largo plazo”, manifestó.

En ese sentido, afirmó que el país no compite únicamente en costos, sino también en resultados. “Y eso, en el mundo de hoy, marca la diferencia entre invertir o liderar”, expresó.

Récord histórico de inversión extranjera

El gobernante afirmó que la confianza internacional en República Dominicana se refleja en cifras concretas, destacando que el país ha superado los 35 mil millones de dólares acumulados en inversión extranjera directa durante la última década.

Asimismo, informó que en 2025 el país registró un récord superior a los 5,000 millones de dólares en inversión extranjera directa y aseguró que la tendencia es continuar superando esas barreras año tras año.

“Pero más importante que la cantidad es la calidad de esa inversión”, expresó el mandatario, al indicar que el país está atrayendo capital hacia sectores estratégicos, industrias de valor y proyectos orientados al futuro.

“Hoy estamos atrayendo capital hacia sectores estratégicos, hacia industrias de valor, hacia proyectos que construyen y moldean el futuro”, afirmó.

Nuevas inversiones y visión de futuro


Durante su ponencia, el presidente Abinader señaló que grandes empresas globales continúan apostando por República Dominicana y mencionó proyectos de compañías tecnológicas como Google y NVIDIA. “Proyectos de compañías tecnológicas como Google o NVIDIA no solo validan nuestro modelo: lo proyectan hacia el futuro”, expresó.

Asimismo, destacó iniciativas como el desarrollo del puerto espacial en Pedernales, como reflejo de una visión de país enfocada en anticiparse al mañana.
Nearshoring y posición estratégica

El mandatario afirmó que el nearshoring ya no es una tendencia, sino una realidad, y destacó que República Dominicana ocupa una posición estratégica privilegiada dentro del nuevo mapa global del comercio.

Resaltó que el país cuenta con acceso a más de 1,200 millones de consumidores a través de su red de acuerdos comerciales, lo que permite a las empresas producir con ventajas preferenciales y llegar de forma competitiva a mercados como Estados Unidos, Europa, Centroamérica y el Caribe.

“Producir en la República Dominicana no es solo producir bien. Es producir con acceso, con eficiencia y con escala global”, expresó.

Y agregó: “En definitiva, producir en la República Dominicana es producir para el mundo y hacerlo con ventaja competitiva”.

Evolución del modelo de zonas francas

El jefe de Estado explicó que el modelo de zonas francas del país ha evolucionado desde un esquema orientado a generar empleo y atraer inversión hacia una nueva etapa centrada en la transferencia tecnológica, la innovación y la sofisticación productiva.

Indicó que hoy el objetivo no es solo crecer, sino hacerlo con valor, inteligencia y sostenibilidad.
“Hablamos de manufactura avanzada. Hablamos de integración logística. Hablamos de inteligencia artificial, semiconductores e industria 4.0. Pero, sobre todo, hablamos de un país que ha sabido reinventarse”, expresó.

Asimismo, sostuvo que República Dominicana ha pasado de competir en costos a competir en capacidades, integrándose a procesos productivos complejos y cadenas de suministro cada vez más sofisticadas.

“Hoy nuestras zonas francas no solo producen bienes. Producen soluciones, innovación y valor agregado”, aseguró.

Seguridad jurídica, confianza y eficiencia
El presidente Abinader destacó además el marco legal competitivo del país, sustentado en reglas claras, estabilidad y seguridad jurídica para los inversionistas y en ese sentido, explicó que la Ley 8-90 y las reformas recientes han consolidado un régimen que combina incentivos con estabilidad y competitividad con certeza.

“En la República Dominicana, esa confianza se construye con instituciones, con normas claras y con un compromiso firme con el Estado de derecho”, afirmó.

Igualmente, resaltó las ventajas no fiscales del país, entre ellas el talento humano competitivo, la formación especializada, la eficiencia operativa, la logística ágil y la coordinación público-privada.
“Porque entendemos algo fundamental: en el mundo de hoy, la competitividad no se mide solo en costos, se mide en eficiencia”, expresó.

Y añadió: “En la República Dominicana, invertir no es complejo. Es eficiente, es ágil y es escalable”.

Invitación a invertir en República Dominicana

Al concluir su participación, el mandatario invitó a empresarios e inversionistas a visitar República Dominicana y conocer de primera mano las oportunidades que ofrece el país.

“La República Dominicana no es solo una economía que crece. Es una economía que sabe hacia dónde va. Así que vengan. Vengan a invertir, sí. Pero también vengan a descubrir”, manifestó.

El presidente Abinader concluyó destacando que República Dominicana no es solo un destino de inversión, sino un lugar donde el futuro ya empezó. “Porque cuando uno conoce la República Dominicana, entiende que no es solo un destino de inversión. Es un lugar donde el futuro ya empezó. Y dónde queremos construirlo con ustedes. Con pasión caribeña y con convicción dominicana”.



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