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viernes, 10 de julio de 2026

República Dominicana y Estados Unidos: valores compartidos, soberanía respetada y diplomacia con sentido estratégico

República Dominicana y Estados Unidos: valores compartidos, soberanía respetada y diplomacia con sentido estratégico
Embajadora Leah Francis Campos
Embajada de EE.UU. en R.D.

Las declaraciones de la embajadora Leah Francis Campos abren una lectura mayor sobre la relación dominico-estadounidense: no se trata solo de cooperación, comercio o seguridad, sino de una convergencia de valores —libertad, fe, patriotismo, responsabilidad democrática y defensa de la soberanía— que puede redefinir el vínculo bilateral en una etapa de profundas tensiones hemisféricas.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez 

La afirmación de la embajadora de los Estados Unidos en la República Dominicana, Leah Francis Campos —“comparto los valores de libertad y cristianos de los dominicanos”— no debe interpretarse como una simple frase diplomática para agradar al país anfitrión. En el lenguaje estratégico de las relaciones internacionales, esa expresión tiene un peso mayor: coloca la conversación bilateral en el terreno de los valores, no únicamente en el de los intereses. Y cuando una potencia como Estados Unidos procura reconstruir prioridades en su vecindad hemisférica, la República Dominicana aparece no como un punto periférico del Caribe, sino como un socio político, económico, democrático y cultural de primer orden. La propia diplomática resaltó que el país fue uno de los primeros en los que el presidente Donald Trump designó embajador, señalándolo como evidencia de la importancia que Washington concede a esta relación en la región.

La diplomacia moderna ya no se reduce al protocolo, a las recepciones oficiales ni a los comunicados cuidadosamente redactados. Hoy, la diplomacia también se libra en el terreno de la percepción pública, de las afinidades culturales, de la confianza institucional y de la lectura geopolítica de los pueblos. En ese contexto, cuando Campos identifica similitudes entre el patriotismo estadounidense y el dominicano, está reconociendo una verdad profunda: ambos países poseen sociedades que valoran intensamente su bandera, su identidad nacional, su historia y su derecho a decidir su propio destino. Esa coincidencia no es menor. En un hemisferio atravesado por presiones migratorias, crimen transnacional, vulnerabilidades económicas, competencia de potencias globales y crisis democráticas, los socios más sólidos no son solo los que firman acuerdos, sino los que comparten principios capaces de sostener esos acuerdos en tiempos difíciles.

La República Dominicana tiene una relación histórica, humana y económica con Estados Unidos que supera cualquier coyuntura gubernamental. Millones de dominicanos viven, trabajan, estudian, emprenden y construyen futuro en territorio estadounidense. A su vez, el comercio, las remesas, el turismo, la seguridad regional, la cooperación institucional y la inversión privada enlazan a ambos países con una densidad que pocos vínculos bilaterales tienen en el Caribe. Pero esa cercanía, precisamente por su profundidad, exige madurez. La amistad entre naciones no debe confundirse con subordinación, ni la cooperación con tutela. La mejor relación posible entre Santo Domingo y Washington es aquella basada en respeto mutuo, beneficios recíprocos, soberanía clara y franqueza estratégica.

Por eso resulta relevante que la embajadora haya insistido en la libertad de expresión como valor fundacional y haya observado en la República Dominicana un ambiente de debate público sano, donde la gente discrepa, opina y discute temas nacionales con apertura. Esa valoración tiene importancia institucional. En momentos en que muchas democracias enfrentan polarización, desinformación, censura encubierta o deterioro del debate público, que una representante estadounidense reconozca el clima dominicano de libertad de expresión representa una señal positiva para la reputación democrática del país. Pero también encierra una advertencia ética: la libertad no puede separarse de la responsabilidad; no es libertinaje, ni licencia para destruir reputaciones, ni permiso para sustituir la verdad por propaganda.

Ese equilibrio entre libertad y responsabilidad es esencial para una democracia como la dominicana, que ha avanzado, con tropiezos y logros, hacia una sociedad cada vez más exigente, plural y vigilante. La prensa, las redes sociales, los liderazgos comunitarios, los partidos políticos, la sociedad civil y las instituciones públicas tienen el deber de defender la libertad sin degradarla. Porque una democracia no se fortalece únicamente cuando todos pueden hablar, sino cuando el debate público se eleva por encima del odio, la mentira, la manipulación y el oportunismo. La libertad de expresión es oxígeno democrático, pero necesita pulmones institucionales sanos para no convertirse en ruido tóxico.

También merece una lectura cuidadosa su referencia a los valores cristianos. En un país cuyo lema constitucional y simbólico coloca a Dios, la Patria y la Libertad como ejes de identidad histórica, la apelación a esos valores conecta con una sensibilidad social real. Sin embargo, el desafío consiste en comprender que los valores cristianos, dentro de una sociedad democrática, deben traducirse en dignidad humana, solidaridad, justicia, responsabilidad familiar, respeto al otro, compasión hacia los vulnerables y defensa del bien común. No pueden ser usados como herramienta de exclusión, sino como fundamento ético para una república más humana, más decente y más consciente de sus deberes.

La dimensión haitiana de sus declaraciones también revela una zona crítica de la agenda bilateral. Campos sostuvo que, aunque la comunidad internacional y especialmente Estados Unidos han invertido recursos durante años en Haití sin obtener los resultados esperados, corresponde a los propios haitianos encontrar la manera de reconstruir su país, con apoyo externo orientado a estabilizar el ambiente. Esa posición coincide con una preocupación dominicana histórica: la solución de Haití no puede descansar sobre los hombros de la República Dominicana. La solidaridad internacional debe existir, pero no puede imponerse como carga unilateral al pueblo dominicano. Ayudar a Haití no significa diluir la soberanía dominicana, ni desconocer los límites institucionales, territoriales, económicos y sociales del Estado dominicano.

En materia de cooperación, la afirmación de que la asistencia estadounidense continuará, aunque ya no bajo el modelo tradicional de USAID, también plantea un giro relevante. La embajadora defendió que la cooperación debe estar alineada con la política exterior de Estados Unidos y con sus intereses nacionales, al tiempo que cuestionó programas que, según su visión, podían invadir la soberanía de otros países. Esta declaración abre una conversación necesaria para la República Dominicana: toda cooperación externa debe ser bienvenida cuando respeta las prioridades nacionales, fortalece capacidades locales y no sustituye la voluntad democrática del país receptor. La ayuda internacional no debe convertirse en una agenda paralela, administrada desde fuera, sino en un instrumento transparente, medible y soberanamente coordinado.

Otro punto sensible es su agenda de encuentros con dirigentes políticos dominicanos. Campos explicó que busca conocer cómo piensan figuras con potencial presidencial hacia 2028 y cómo una eventual gestión de cada una podría afectar los intereses de Estados Unidos. Esa franqueza puede resultar incómoda, pero no sorprendente: todas las grandes potencias observan, analizan y dialogan con los actores políticos de los países estratégicos. Lo importante es que ese intercambio se mantenga dentro de los cauces del respeto institucional, sin interferencia, sin favoritismos indebidos y sin alterar la competencia democrática interna. En una república madura, reunirse con actores políticos no debe escandalizar; lo que debe exigirse es transparencia, equilibrio y respeto absoluto al derecho soberano del pueblo dominicano a elegir su destino.

La República Dominicana debe leer esta etapa con inteligencia estratégica. Estados Unidos está mirando con renovado interés al hemisferio occidental. La competencia global, la seguridad regional, las cadenas de suministro, el nearshoring, la migración, el crimen organizado, la energía, la tecnología y la influencia de otras potencias han devuelto al Caribe un valor geopolítico que durante años fue subestimado. En esa nueva cartografía, la República Dominicana tiene ventajas evidentes: estabilidad democrática, crecimiento económico, ubicación geográfica privilegiada, vínculos humanos con Estados Unidos, liderazgo regional y una vocación cada vez mayor de inserción global.

Pero ninguna oportunidad estratégica se aprovecha desde la ingenuidad. El país debe cultivar su alianza con Estados Unidos sin renunciar a una política exterior digna, equilibrada y soberana. Debe fortalecer la cooperación en seguridad sin ceder control de sus decisiones internas. Debe ampliar el comercio sin descuidar la producción nacional. Debe atraer inversión sin hipotecar su territorio ni su institucionalidad. Debe defender valores compartidos sin convertir la diplomacia en prédica ideológica. Y debe recordar siempre que las relaciones internacionales se respetan más cuando los países pequeños actúan con claridad, unidad interna y sentido de Estado.

Leah Francis Campos ha colocado sobre la mesa una narrativa de cercanía: libertad, cristianismo, patriotismo, soberanía, democracia y responsabilidad. Corresponde ahora a la República Dominicana convertir esa cercanía en una relación de alto valor estratégico, sustentada en resultados concretos para su gente. Porque los valores compartidos son importantes, pero deben traducirse en más comercio justo, más inversión productiva, más seguridad fronteriza, más cooperación tecnológica, más oportunidades educativas, más fortalecimiento institucional y más respeto a la soberanía nacional.

La verdadera amistad entre naciones no se mide por la intensidad de los elogios, sino por la calidad de los compromisos. Y si República Dominicana y Estados Unidos comparten libertad, fe, patriotismo y visión democrática, entonces el reto no es repetir esas coincidencias en discursos, sino convertirlas en una agenda bilateral capaz de proteger la dignidad dominicana, fortalecer la democracia y abrir caminos de prosperidad compartida en un hemisferio que necesita aliados serios, pueblos libres y gobiernos responsables.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor | Ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación.

Pie de foto: Embajadora Leah Francis Campos, representante diplomática de los Estados Unidos en la República Dominicana | Foto: Embajada de EE.UU. en R. D.

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Versión en formato APA

República Dominicana y Estados Unidos: valores compartidos, soberanía respetada y diplomacia con sentido estratégico

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

Resumen

Este artículo analiza las declaraciones de la embajadora de los Estados Unidos en la República Dominicana, Leah Francis Campos, quien afirmó compartir los valores de libertad y cristianos del pueblo dominicano. A partir de esa expresión, se examina el alcance estratégico de la relación bilateral entre República Dominicana y Estados Unidos, destacando sus dimensiones democráticas, culturales, geopolíticas, económicas y de soberanía. El texto sostiene que la relación dominico-estadounidense atraviesa una etapa de renovada importancia hemisférica, en la cual los valores compartidos deben traducirse en cooperación concreta, respeto institucional, fortalecimiento democrático, seguridad regional y prosperidad compartida.

Palabras clave: República Dominicana, Estados Unidos, diplomacia, soberanía, libertad, valores cristianos, cooperación bilateral, Leah Francis Campos.

La afirmación de la embajadora de los Estados Unidos en la República Dominicana, Leah Francis Campos —“comparto los valores de libertad y cristianos de los dominicanos”— no debe interpretarse como una simple frase diplomática para agradar al país anfitrión. En el lenguaje estratégico de las relaciones internacionales, esa expresión tiene un peso mayor: coloca la conversación bilateral en el terreno de los valores, no únicamente en el de los intereses. Y cuando una potencia como Estados Unidos procura reconstruir prioridades en su vecindad hemisférica, la República Dominicana aparece no como un punto periférico del Caribe, sino como un socio político, económico, democrático y cultural de primer orden. La propia diplomática resaltó que el país fue uno de los primeros en los que el presidente Donald Trump designó embajador, señalándolo como evidencia de la importancia que Washington concede a esta relación en la región (Espinal, 2026). [enterateatiempo.com]

La diplomacia moderna ya no se reduce al protocolo, a las recepciones oficiales ni a los comunicados cuidadosamente redactados. Hoy, la diplomacia también se libra en el terreno de la percepción pública, de las afinidades culturales, de la confianza institucional y de la lectura geopolítica de los pueblos. En ese contexto, cuando Campos identifica similitudes entre el patriotismo estadounidense y el dominicano, está reconociendo una verdad profunda: ambos países poseen sociedades que valoran intensamente su bandera, su identidad nacional, su historia y su derecho a decidir su propio destino. Esa coincidencia no es menor. En un hemisferio atravesado por presiones migratorias, crimen transnacional, vulnerabilidades económicas, competencia de potencias globales y crisis democráticas, los socios más sólidos no son solo los que firman acuerdos, sino los que comparten principios capaces de sostener esos acuerdos en tiempos difíciles.

La República Dominicana tiene una relación histórica, humana y económica con Estados Unidos que supera cualquier coyuntura gubernamental. Millones de dominicanos viven, trabajan, estudian, emprenden y construyen futuro en territorio estadounidense. A su vez, el comercio, las remesas, el turismo, la seguridad regional, la cooperación institucional y la inversión privada enlazan a ambos países con una densidad que pocos vínculos bilaterales tienen en el Caribe. Pero esa cercanía, precisamente por su profundidad, exige madurez. La amistad entre naciones no debe confundirse con subordinación, ni la cooperación con tutela. La mejor relación posible entre Santo Domingo y Washington es aquella basada en respeto mutuo, beneficios recíprocos, soberanía clara y franqueza estratégica.

Por eso resulta relevante que la embajadora haya insistido en la libertad de expresión como valor fundacional y haya observado en la República Dominicana un ambiente de debate público sano, donde la gente discrepa, opina y discute temas nacionales con apertura. Esa valoración tiene importancia institucional. En momentos en que muchas democracias enfrentan polarización, desinformación, censura encubierta o deterioro del debate público, que una representante estadounidense reconozca el clima dominicano de libertad de expresión representa una señal positiva para la reputación democrática del país. Pero también encierra una advertencia ética: la libertad no puede separarse de la responsabilidad; no es libertinaje, ni licencia para destruir reputaciones, ni permiso para sustituir la verdad por propaganda.

Ese equilibrio entre libertad y responsabilidad es esencial para una democracia como la dominicana, que ha avanzado, con tropiezos y logros, hacia una sociedad cada vez más exigente, plural y vigilante. La prensa, las redes sociales, los liderazgos comunitarios, los partidos políticos, la sociedad civil y las instituciones públicas tienen el deber de defender la libertad sin degradarla. Porque una democracia no se fortalece únicamente cuando todos pueden hablar, sino cuando el debate público se eleva por encima del odio, la mentira, la manipulación y el oportunismo. La libertad de expresión es oxígeno democrático, pero necesita pulmones institucionales sanos para no convertirse en ruido tóxico.

También merece una lectura cuidadosa su referencia a los valores cristianos. En un país cuyo lema constitucional y simbólico coloca a Dios, la Patria y la Libertad como ejes de identidad histórica, la apelación a esos valores conecta con una sensibilidad social real. Sin embargo, el desafío consiste en comprender que los valores cristianos, dentro de una sociedad democrática, deben traducirse en dignidad humana, solidaridad, justicia, responsabilidad familiar, respeto al otro, compasión hacia los vulnerables y defensa del bien común. No pueden ser usados como herramienta de exclusión, sino como fundamento ético para una república más humana, más decente y más consciente de sus deberes.

La dimensión haitiana de sus declaraciones también revela una zona crítica de la agenda bilateral. Campos sostuvo que, aunque la comunidad internacional y especialmente Estados Unidos han invertido recursos durante años en Haití sin obtener los resultados esperados, corresponde a los propios haitianos encontrar la manera de reconstruir su país, con apoyo externo orientado a estabilizar el ambiente. Esa posición coincide con una preocupación dominicana histórica: la solución de Haití no puede descansar sobre los hombros de la República Dominicana. La solidaridad internacional debe existir, pero no puede imponerse como carga unilateral al pueblo dominicano. Ayudar a Haití no significa diluir la soberanía dominicana, ni desconocer los límites institucionales, territoriales, económicos y sociales del Estado dominicano.

En materia de cooperación, la afirmación de que la asistencia estadounidense continuará, aunque ya no bajo el modelo tradicional de USAID, también plantea un giro relevante. La embajadora defendió que la cooperación debe estar alineada con la política exterior de Estados Unidos y con sus intereses nacionales, al tiempo que cuestionó programas que, según su visión, podían invadir la soberanía de otros países. Esta declaración abre una conversación necesaria para la República Dominicana: toda cooperación externa debe ser bienvenida cuando respeta las prioridades nacionales, fortalece capacidades locales y no sustituye la voluntad democrática del país receptor. La ayuda internacional no debe convertirse en una agenda paralela, administrada desde fuera, sino en un instrumento transparente, medible y soberanamente coordinado.

Otro punto sensible es su agenda de encuentros con dirigentes políticos dominicanos. Campos explicó que busca conocer cómo piensan figuras con potencial presidencial hacia 2028 y cómo una eventual gestión de cada una podría afectar los intereses de Estados Unidos. Esa franqueza puede resultar incómoda, pero no sorprendente: todas las grandes potencias observan, analizan y dialogan con los actores políticos de los países estratégicos. Lo importante es que ese intercambio se mantenga dentro de los cauces del respeto institucional, sin interferencia, sin favoritismos indebidos y sin alterar la competencia democrática interna. En una república madura, reunirse con actores políticos no debe escandalizar; lo que debe exigirse es transparencia, equilibrio y respeto absoluto al derecho soberano del pueblo dominicano a elegir su destino.

La República Dominicana debe leer esta etapa con inteligencia estratégica. Estados Unidos está mirando con renovado interés al hemisferio occidental. La competencia global, la seguridad regional, las cadenas de suministro, el nearshoring, la migración, el crimen organizado, la energía, la tecnología y la influencia de otras potencias han devuelto al Caribe un valor geopolítico que durante años fue subestimado. En esa nueva cartografía, la República Dominicana tiene ventajas evidentes: estabilidad democrática, crecimiento económico, ubicación geográfica privilegiada, vínculos humanos con Estados Unidos, liderazgo regional y una vocación cada vez mayor de inserción global.

Pero ninguna oportunidad estratégica se aprovecha desde la ingenuidad. El país debe cultivar su alianza con Estados Unidos sin renunciar a una política exterior digna, equilibrada y soberana. Debe fortalecer la cooperación en seguridad sin ceder control de sus decisiones internas. Debe ampliar el comercio sin descuidar la producción nacional. Debe atraer inversión sin hipotecar su territorio ni su institucionalidad. Debe defender valores compartidos sin convertir la diplomacia en prédica ideológica. Y debe recordar siempre que las relaciones internacionales se respetan más cuando los países pequeños actúan con claridad, unidad interna y sentido de Estado.

Leah Francis Campos ha colocado sobre la mesa una narrativa de cercanía: libertad, cristianismo, patriotismo, soberanía, democracia y responsabilidad. Corresponde ahora a la República Dominicana convertir esa cercanía en una relación de alto valor estratégico, sustentada en resultados concretos para su gente. Porque los valores compartidos son importantes, pero deben traducirse en más comercio justo, más inversión productiva, más seguridad fronteriza, más cooperación tecnológica, más oportunidades educativas, más fortalecimiento institucional y más respeto a la soberanía nacional.

La verdadera amistad entre naciones no se mide por la intensidad de los elogios, sino por la calidad de los compromisos. Y si República Dominicana y Estados Unidos comparten libertad, fe, patriotismo y visión democrática, entonces el reto no es repetir esas coincidencias en discursos, sino convertirlas en una agenda bilateral capaz de proteger la dignidad dominicana, fortalecer la democracia y abrir caminos de prosperidad compartida en un hemisferio que necesita aliados serios, pueblos libres y gobiernos responsables.

Referencias

Espinal, Y. (2026, 9 de julio). “Comparto los valores de libertad y cristianos de los dominicanos”. elCaribe. https://www.elcaribe.com.do/panorama/almuerzo-semanal/comparto-los-valores-de-libertad-y-cristianos-de-los-dominicanos/

martes, 11 de noviembre de 2025

🇩🇴 República Dominicana: Faro de Estabilidad y Atracción de Inversiones en América Latina

🇩🇴 República Dominicana: Faro de Estabilidad y Atracción de Inversiones en América Latina

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El reciente Latin America Country Risk Index and Analysis 2025, elaborado por el Adam Smith Center for Economic Freedom de la Florida International University (FIU), sitúa a la República Dominicana como el país más recomendable para la inversión en la región, con un 76 % de los expertos respaldando esa conclusión —muy por encima de Paraguay (66 %) y Argentina (63 %) (Florida International University, 2025).

Un entorno político sólido y una institucionalidad activa

El informe destaca que, en un contexto regional marcado por polarización, erosión del trust institucional y volatilidad, el país mantiene instituciones funcionales y un sistema democrático robusto (Florida International University, 2025; Banco Mundial, 2024).

Fortaleza económica respaldada por políticas responsables

La excelencia macroeconómica dominicana es otro punto fuerte: estabilidad fiscal, disciplina financiera, previsibilidad económica y un clima de negocios favorable posicionan al país como un destino de alta confianza para el sector privado y los inversionistas externos (Banco Central de la República Dominicana, 2025; Fitch Ratings, 2025). Asimismo, el informe resalta la capacidad de RD para aprovechar tendencias globales como el “nearshoring” y “friendshoring” (Florida International University, 2025; CEPAL, 2024).

Riesgos sociales y geopolíticos contenidos

En la dimensión social, la República Dominicana exhibe niveles de riesgo muy inferiores al promedio regional, contribuyendo a un entorno estable para la convivencia ciudadana y la inversión (Florida International University, 2025). Además, su bajo perfil geopolítico, combinado con una relación sólida con Estados Unidos y alianzas estables, refuerzan la percepción de predictibilidad internacional (Departamento de Estado de EE.UU., 2025).

Respaldos adicionales: ABI y credenciales crediticias

Corroborando este panorama optimista, datos del Banco Central y organismos como Fitch muestran que el país tiene el riesgo soberano más bajo de la región, con 200 puntos básicos en el EMBI —significativamente por debajo del promedio regional (Banco Central de la República Dominicana, 2025; Fitch Ratings, 2025). Por su parte, el informe de riesgo país de Allianz Trade ubica a la República Dominicana en categoría “bajo riesgo”, resaltando su crecimiento sostenido (~5 % promedio de largo plazo) y la prudencia en políticas fiscales y monetarias (Allianz Trade, 2025).

✅ Conclusión: Una apuesta efectiva por la modernidad y la confianza

El reconocimiento internacional conferido por la FIU no solo valida las políticas implementadas por RD, sino que también envía un mensaje claro al ecosistema inversionista: la República Dominicana representa una de las apuestas más sólidas en América Latina. Esto abre puertas para la atracción de inversión extranjera directa, innovación y la expansión de sectores estratégicos.

Será decisivo que el gobierno mantenga su compromiso con la transparencia, el fortalecimiento institucional y la seguridad jurídica. Es ese equilibrio continuo entre modernización y estabilidad lo que permitirá capitalizar el actual momento de oportunidad y consolidar a la República Dominicana como un referente regional de crecimiento inteligente y sostenible.


Referencias

  • Allianz Trade. (2025). Country Risk Analysis: Latin America. Allianz SE.
  • Banco Central de la República Dominicana. (2025). Informe de Política Monetaria y Riesgo País. Santo Domingo: BCRD.
  • CEPAL. (2024). Nearshoring en América Latina: Oportunidades y desafíos. Naciones Unidas.
  • Departamento de Estado de EE.UU. (2025). U.S.-Dominican Republic Relations. Washington, D.C.
  • Fitch Ratings. (2025). Sovereign Risk Report: Latin America. Fitch Group.
  • Florida International University. (2025). Latin America Country Risk Index and Analysis. Adam Smith Center for Economic Freedom.
  • Banco Mundial. (2024). Indicadores de Gobernanza en América Latina. Washington, D.C.: World Bank Group.
11 de noviembre de 2025
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Informe Adam Smith Center for Economic sitúa a RD como país más estable, confiable y atractivo de AL

Nairobi Ureña N DIGITAL  noviembre 10, 2025

La República Dominicana encabezó las recomendaciones de inversión en la región, con un 76% de expertos aconsejando invertir en el país, muy por encima del resto de América Latina. Le siguieron Paraguay (66%) y Argentina (63%), mientras que Panamá y Perú registraron un 56% de apoyo.

El Gobierno dominicano informó que el Latin America Country Risk Index and Analysis 2025, elaborado por el Adam Smith Center for Economic Freedom de la Florida International University (FIU), una de las instituciones académicas más respetadas en materia de gobernanza, economía y políticas públicas en la región, coloca al país entre los líderes en estabilidad, credibilidad institucional y atractivo para la inversión extranjera en América Latina.

El informe, que evalúa factores políticos, económicos, sociales e internacionales en doce países, reconoce a la República Dominicana como una de las naciones de menor riesgo en la región, destacando la solidez de su clima político, la consistencia de sus políticas macroeconómicas y la percepción positiva sobre el futuro del país.

El país más estable en medio de un contexto regional inestable

Mientras América Latina enfrenta desafíos crecientes relacionados con la inseguridad, la polarización política, la baja confianza institucional y la volatilidad económica, el informe de FIU subraya que la República Dominicana ha logrado mantener una trayectoria opuesta, caracterizada por:

  • Instituciones que funcionan,
  • Estabilidad democrática,
  • Un entorno económico confiable para el sector privado,
  • Una visión clara de largo plazo.

El documento resalta que el país figura entre los más estables políticamente, con una valoración que destaca por su baja confrontación interna, el respeto a los procesos democráticos y la ausencia de tensiones que afecten la gobernabilidad.

Economía robusta, clima de negocios favorable y proyección positiva

Uno de los puntos más destacados del informe es la evaluación económica de la República Dominicana. Según FIU, el país se encuentra entre las naciones con mejor desempeño y menor riesgo económico, respaldado por:

  • Políticas macroeconómicas responsables,
  • Estabilidad fiscal,
  • Confianza del sector privado,
  • Estrategia clara de atracción de inversiones.

Los expertos encuestados proyectan un escenario de crecimiento favorable en los próximos años, impulsado por la continuidad de políticas públicas orientadas a la competitividad, la inversión extranjera directa y el fortalecimiento del clima de negocios.

El informe también destaca que la República Dominicana ha sabido aprovechar el reordenamiento económico global, especialmente la tendencia hacia la relocalización de cadenas de valor, el “nearshoring” y el “friendshoring”, convirtiéndose en un destino atractivo para industrias estratégicas que buscan entornos seguros y predecibles.

Riesgos sociales controlados y ambiente de seguridad favorable

En un hemisferio marcado por el aumento de la criminalidad, los conflictos sociales y los desafíos de seguridad ciudadana, el informe señala que la República Dominicana mantiene niveles de riesgo social considerablemente inferiores al promedio regional.

El estudio subraya que el país se mantiene alejado de las tendencias de deterioro social que impactan a otras naciones latinoamericanas, permitiendo un ambiente de mayor estabilidad para la convivencia ciudadana, el desarrollo empresarial y la inversión.

Riesgo internacional bajo y relaciones exteriores que fortalecen la estabilidad

Otro elemento relevante del informe es la valoración del riesgo internacional. La República Dominicana se encuentra entre los países con menor exposición a tensiones geopolíticas, gracias a:

  • Relaciones exteriores estables,
  • Alianzas estratégicas con socios clave,
  • Política exterior orientada al diálogo, la cooperación y la seguridad jurídica.

El documento enfatiza que la sólida relación con Estados Unidos juega un rol determinante para mantener un entorno externo predecible y favorable, especialmente en un contexto global marcado por tensiones comerciales y reconfiguración de alianzas.

República Dominicana encabeza la recomendación de inversión en América Latina

Uno de los hallazgos más relevantes del informe de FIU es que la República Dominicana fue el país con mayor nivel de recomendación de inversión entre todos los analizados.

Según el estudio, el 76% de los expertos consultados recomienda invertir en la República Dominicana, superando por amplio margen a las demás naciones evaluadas. Esta percepción positiva se fundamenta en:

  • La estabilidad política,
  • La seguridad jurídica,
  • La previsibilidad económica,
  • La confianza en las instituciones,
  • La percepción de que el país se beneficia de las nuevas dinámicas del comercio y la inversión internacional.

Reconocimiento al esfuerzo nacional y compromiso con el futuro

El Gobierno dominicano valora este reconocimiento internacional como un reflejo del trabajo conjunto entre el Estado, el sector privado, la sociedad civil y la comunidad internacional.

Este resultado confirma que la República Dominicana avanza por un camino de modernización, estabilidad y oportunidades, consolidándose como uno de los destinos más confiables, atractivos y competitivos de la región.

El Gobierno reafirma su compromiso de seguir fortaleciendo la transparencia, la seguridad jurídica, la institucionalidad democrática y la competitividad económica, garantizando que el país continúe siendo un referente regional en crecimiento, estabilidad y confianza.

https://n.com.do/2025/11/10/republica-dominicana-estable-inversion-fiu/


Informe Adam Smith Center for Economic sitúa a RD como país más estable, confiable y atractivo de AL

Informe Adam Smith Center for Economic sitúa a RD como país más estable, confiable y atractivo de AL

Nairobi Ureña N DIGITAL  noviembre 10, 2025

La República Dominicana encabezó las recomendaciones de inversión en la región, con un 76% de expertos aconsejando invertir en el país, muy por encima del resto de América Latina. Le siguieron Paraguay (66%) y Argentina (63%), mientras que Panamá y Perú registraron un 56% de apoyo.

El Gobierno dominicano informó que el Latin America Country Risk Index and Analysis 2025, elaborado por el Adam Smith Center for Economic Freedom de la Florida International University (FIU), una de las instituciones académicas más respetadas en materia de gobernanza, economía y políticas públicas en la región, coloca al país entre los líderes en estabilidad, credibilidad institucional y atractivo para la inversión extranjera en América Latina.

El informe, que evalúa factores políticos, económicos, sociales e internacionales en doce países, reconoce a la República Dominicana como una de las naciones de menor riesgo en la región, destacando la solidez de su clima político, la consistencia de sus políticas macroeconómicas y la percepción positiva sobre el futuro del país.

El país más estable en medio de un contexto regional inestable

Mientras América Latina enfrenta desafíos crecientes relacionados con la inseguridad, la polarización política, la baja confianza institucional y la volatilidad económica, el informe de FIU subraya que la República Dominicana ha logrado mantener una trayectoria opuesta, caracterizada por:

  • Instituciones que funcionan,
  • Estabilidad democrática,
  • Un entorno económico confiable para el sector privado,
  • Una visión clara de largo plazo.

El documento resalta que el país figura entre los más estables políticamente, con una valoración que destaca por su baja confrontación interna, el respeto a los procesos democráticos y la ausencia de tensiones que afecten la gobernabilidad.

Economía robusta, clima de negocios favorable y proyección positiva

Uno de los puntos más destacados del informe es la evaluación económica de la República Dominicana. Según FIU, el país se encuentra entre las naciones con mejor desempeño y menor riesgo económico, respaldado por:

  • Políticas macroeconómicas responsables,
  • Estabilidad fiscal,
  • Confianza del sector privado,
  • Estrategia clara de atracción de inversiones.

Los expertos encuestados proyectan un escenario de crecimiento favorable en los próximos años, impulsado por la continuidad de políticas públicas orientadas a la competitividad, la inversión extranjera directa y el fortalecimiento del clima de negocios.

El informe también destaca que la República Dominicana ha sabido aprovechar el reordenamiento económico global, especialmente la tendencia hacia la relocalización de cadenas de valor, el “nearshoring” y el “friendshoring”, convirtiéndose en un destino atractivo para industrias estratégicas que buscan entornos seguros y predecibles.

Riesgos sociales controlados y ambiente de seguridad favorable

En un hemisferio marcado por el aumento de la criminalidad, los conflictos sociales y los desafíos de seguridad ciudadana, el informe señala que la República Dominicana mantiene niveles de riesgo social considerablemente inferiores al promedio regional.

El estudio subraya que el país se mantiene alejado de las tendencias de deterioro social que impactan a otras naciones latinoamericanas, permitiendo un ambiente de mayor estabilidad para la convivencia ciudadana, el desarrollo empresarial y la inversión.

Riesgo internacional bajo y relaciones exteriores que fortalecen la estabilidad

Otro elemento relevante del informe es la valoración del riesgo internacional. La República Dominicana se encuentra entre los países con menor exposición a tensiones geopolíticas, gracias a:

  • Relaciones exteriores estables,
  • Alianzas estratégicas con socios clave,
  • Política exterior orientada al diálogo, la cooperación y la seguridad jurídica.

El documento enfatiza que la sólida relación con Estados Unidos juega un rol determinante para mantener un entorno externo predecible y favorable, especialmente en un contexto global marcado por tensiones comerciales y reconfiguración de alianzas.

República Dominicana encabeza la recomendación de inversión en América Latina

Uno de los hallazgos más relevantes del informe de FIU es que la República Dominicana fue el país con mayor nivel de recomendación de inversión entre todos los analizados.

Según el estudio, el 76% de los expertos consultados recomienda invertir en la República Dominicana, superando por amplio margen a las demás naciones evaluadas. Esta percepción positiva se fundamenta en:

  • La estabilidad política,
  • La seguridad jurídica,
  • La previsibilidad económica,
  • La confianza en las instituciones,
  • La percepción de que el país se beneficia de las nuevas dinámicas del comercio y la inversión internacional.

Reconocimiento al esfuerzo nacional y compromiso con el futuro

El Gobierno dominicano valora este reconocimiento internacional como un reflejo del trabajo conjunto entre el Estado, el sector privado, la sociedad civil y la comunidad internacional.

Este resultado confirma que la República Dominicana avanza por un camino de modernización, estabilidad y oportunidades, consolidándose como uno de los destinos más confiables, atractivos y competitivos de la región.

El Gobierno reafirma su compromiso de seguir fortaleciendo la transparencia, la seguridad jurídica, la institucionalidad democrática y la competitividad económica, garantizando que el país continúe siendo un referente regional en crecimiento, estabilidad y confianza.

https://n.com.do/2025/11/10/republica-dominicana-estable-inversion-fiu/

🇩🇴 República Dominicana: Faro de Estabilidad y Atracción de Inversiones en América Latina

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El reciente Latin America Country Risk Index and Analysis 2025, elaborado por el Adam Smith Center for Economic Freedom de la Florida International University (FIU), sitúa a la República Dominicana como el país más recomendable para la inversión en la región, con un 76 % de los expertos respaldando esa conclusión —muy por encima de Paraguay (66 %) y Argentina (63 %) (Florida International University, 2025).

Un entorno político sólido y una institucionalidad activa

El informe destaca que, en un contexto regional marcado por polarización, erosión del trust institucional y volatilidad, el país mantiene instituciones funcionales y un sistema democrático robusto (Florida International University, 2025; Banco Mundial, 2024).

Fortaleza económica respaldada por políticas responsables

La excelencia macroeconómica dominicana es otro punto fuerte: estabilidad fiscal, disciplina financiera, previsibilidad económica y un clima de negocios favorable posicionan al país como un destino de alta confianza para el sector privado y los inversionistas externos (Banco Central de la República Dominicana, 2025; Fitch Ratings, 2025). Asimismo, el informe resalta la capacidad de RD para aprovechar tendencias globales como el “nearshoring” y “friendshoring” (Florida International University, 2025; CEPAL, 2024).

Riesgos sociales y geopolíticos contenidos

En la dimensión social, la República Dominicana exhibe niveles de riesgo muy inferiores al promedio regional, contribuyendo a un entorno estable para la convivencia ciudadana y la inversión (Florida International University, 2025). Además, su bajo perfil geopolítico, combinado con una relación sólida con Estados Unidos y alianzas estables, refuerzan la percepción de predictibilidad internacional (Departamento de Estado de EE.UU., 2025).

Respaldos adicionales: ABI y credenciales crediticias

Corroborando este panorama optimista, datos del Banco Central y organismos como Fitch muestran que el país tiene el riesgo soberano más bajo de la región, con 200 puntos básicos en el EMBI —significativamente por debajo del promedio regional (Banco Central de la República Dominicana, 2025; Fitch Ratings, 2025). Por su parte, el informe de riesgo país de Allianz Trade ubica a la República Dominicana en categoría “bajo riesgo”, resaltando su crecimiento sostenido (~5 % promedio de largo plazo) y la prudencia en políticas fiscales y monetarias (Allianz Trade, 2025).


✅ Conclusión: Una apuesta efectiva por la modernidad y la confianza

El reconocimiento internacional conferido por la FIU no solo valida las políticas implementadas por RD, sino que también envía un mensaje claro al ecosistema inversionista: la República Dominicana representa una de las apuestas más sólidas en América Latina. Esto abre puertas para la atracción de inversión extranjera directa, innovación y la expansión de sectores estratégicos.

Será decisivo que el gobierno mantenga su compromiso con la transparencia, el fortalecimiento institucional y la seguridad jurídica. Es ese equilibrio continuo entre modernización y estabilidad lo que permitirá capitalizar el actual momento de oportunidad y consolidar a la República Dominicana como un referente regional de crecimiento inteligente y sostenible.


Referencias

  • Allianz Trade. (2025). Country Risk Analysis: Latin America. Allianz SE.
  • Banco Central de la República Dominicana. (2025). Informe de Política Monetaria y Riesgo País. Santo Domingo: BCRD.
  • CEPAL. (2024). Nearshoring en América Latina: Oportunidades y desafíos. Naciones Unidas.
  • Departamento de Estado de EE.UU. (2025). U.S.-Dominican Republic Relations. Washington, D.C.
  • Fitch Ratings. (2025). Sovereign Risk Report: Latin America. Fitch Group.
  • Florida International University. (2025). Latin America Country Risk Index and Analysis. Adam Smith Center for Economic Freedom.
  • Banco Mundial. (2024). Indicadores de Gobernanza en América Latina. Washington, D.C.: World Bank Group.
11 de noviembre de 2025
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viernes, 17 de noviembre de 2023

Yellen plantea reforzar las cadenas de suministro de Latinoamérica hacia Estados Unidos

BID

Yellen plantea reforzar las cadenas de suministro de Latinoamérica hacia Estados Unidos

Ilan Goldfajn reúne en el BID a presidentes de países de la región para impulsar la integración económica

La secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, en una imagen de archivo.KEVIN DIETSCH (GETTY IMAGES)


MIGUEL JIMÉNEZ
Washington - 02 NOV 2023 - 10:49 GMT-4
La secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, ha hecho este jueves un llamamiento a reforzar las cadenas de suministro de Estados Unidos desde Latinoamérica, lo que permitiría reducir la dependencia de China y contrarrestar la creciente influencia de la superpotencia asiática en la región. Lo ha hecho en un acto en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al que, convocados por el presidente del organismo, han acudido varios jefes de Estado y de Gobierno de países latinoamericanos.
“Permítanme referirme a un ámbito en el que tenemos una oportunidad única de colaborar mucho más estrechamente: los esfuerzos para diversificar las cadenas de suministro. Estados Unidos está trabajando con sus socios en lo que he denominado friendshoring, es decir, la diversificación de nuestras cadenas de suministro con una serie de socios y aliados de confianza. Esto tiene enormes beneficios potenciales para impulsar el crecimiento en América Latina y el Caribe”, ha dicho la secretaria del Tesoro.
Según Yellen, la diversificación no solo ofrece la oportunidad de un aumento significativo del comercio, sino también de la innovación, en sectores que van desde las energías renovables hasta los semiconductores, pasando por los suministros médicos. “Las empresas de América Latina y el Caribe —que ya son importantes socios de Estados Unidos en la fabricación de tecnologías solares y eólicas— tendrán cada vez más la oportunidad de liderar nuevas áreas de energía limpia. Por ejemplo, ayudando a crear cadenas de suministro verticales mediante el uso de litio extraído localmente en la producción local de baterías”, ha puesto como ejemplo.
En el sector sanitario, las empresas de equipos médicos y farmacéuticos pueden crecer e innovar para satisfacer el aumento de la demanda, ha añadido la secretaria del Tesoro. “Y en el sector de los semiconductores, los trabajadores cualificados de la región pueden ampliar la producción de materiales avanzados, incluidos los chips de automoción necesarios para la actual y las próximas generaciones de vehículos eléctricos”, ha citado en tercer lugar.
Yellen también ha reiterado su compromiso de apoyar una ampliación de capital en BID Invest para movilizar mejor el capital privado hacia la región. La propuesta de ampliación de capital lanzada por el BID para su brazo de colaboración con empresas e inversores del sector privado pretende implementar un nuevo modelo de negocios que ampliará significativamente su impacto en América Latina y el Caribe. La idea es movilizar una mayor escala de recursos privados para responder a las necesidades de desarrollo que la región enfrenta en áreas clave, como los temas sociales, género e inclusión, y cambio climático.
“Me enorgullece reafirmar el firme compromiso de la Administración Biden-Harris de trabajar con el Grupo BID, bajo el excelente liderazgo de Ilan Goldfajn, para apoyar un crecimiento económico fuerte, sostenible e integrador, sustentado en compromisos con la democracia, la igualdad, la transparencia, la lucha contra la corrupción y el Estado de Derecho”, ha señalado Yellen. Estados Unidos es el primer accionista del BID, el banco de desarrollo de Latinoamérica. El organismo se alió recientemente con el Banco Mundial para trabajar coordinadamente en la región.
La secretaria del Tesoro ha abierto junto a Goldfajn un acto en el que también participaban Gabriel Boric, presidente de Chile; Rodrigo Chaves Robles, presidente de Costa Rica; Luis Abinader, presidente de República Dominicana; Guillermo Lasso, presidente de Ecuador; Dina Boluarte, presidenta de Perú, y Luis Lacalle Pou, presidente de Uruguay. Todos ellos en Washington para participar este viernes en una reunión con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, e impulsar la llamada Alianza de las Américas para la Prosperidad Económica, que se lanzó en la Cumbre de las Américas de junio de 2022. Un total de 12 países del hemisferio son miembros de la Alianza, iniciativa que busca hacer frente a la desigualdad económica y fomentar la integración económica regional.
El BID adopta un papel protagonista en el impulso de esas políticas. Ilan Goldfajn ha señalado en su intervención: “El BID tiene el mandato de promover la integración regional. Es nuestra ventaja comparativa y está en nuestro ADN. Estamos encantados de ser el conducto elegido para movilizar más inversiones responsables para la región”.
El comercio bilateral de bienes y servicios entre Estados Unidos y América Latina y el Caribe fue de casi 1,5 billones de dólares en 2022. En los últimos tres años, Estados Unidos fue la mayor fuente de entrada de inversión extranjera directa en la región, representando casi el 40% de los flujos totales de inversión, según el BID. Al tiempo, sin embargo, el comercio de América Latina y el Caribe con China alcanzó niveles sin precedentes en 2022, exportando unos 184.000 millones de dólares en bienes a China e importando unos 265.000 millones de dólares, según un análisis del Centro de Políticas de Desarrollo Global de la Universidad de Boston citado por AP.
Goldfajn ha anunciado durante el acto nuevas herramientas para BID para las Américas, un programa lanzado en septiembre para promover oportunidades de negocios y estrechar los lazos económicos entre Estados Unidos y los países de la región.
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Miguel Jiménez
Miguel Jiménez
Corresponsal jefe de EL PAÍS en Estados Unidos. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y Negocios, subdirector y director adjunto y en el diario económico Cinco Días, del que fue director.
https://elpais.com/economia/2023-11-02/yellen-plantea-reforzar-las-cadenas-de-suministro-de-latinoamerica-hacia-estados-unidos.html

martes, 8 de agosto de 2023

Qué es el friendshoring y por qué es bueno para República Dominicana

 

DESARROLLO SOCIAL Y ECONÓMICO

Qué es el friendshoring y por qué es bueno para República Dominicana

 4 minutos de lectura

El comercio internacional ya no se limita a la importación y exportación de bienes físicos, sino que también abarca servicios y conocimientos. Una tendencia que ha surgido en este contexto es el friendshoring, un término que se construye con la combinación de las palabras "friendship" (amistad) y "outsourcing" (subcontratación) para definir una tendencia de los negocios y las startups de buscar apoyo y colaboración de una cadena de valor que esté cercana.

El friendshoring, por tanto, es una forma de externalización de servicios en la que las empresas contratan a proveedores en países amigos o cercanos geográficamente. A diferencia del outsourcing tradicional, donde se contratan empresas externas o se subcontratan servicios en países lejanos, solo por el hecho de que la mano de obra y la producción son más baratos, el friendshoring se basa en la confianza y la relación de cercanía geográfica y afinidad cultural y política.

El caso de República Dominicana, el hecho de que empresas extranjeras de Estados Unidos, Canadá, México y países centroamericanos, opten por contratar a proveedores dominicanos para realizar una variedad de servicios, como atención al cliente, desarrollo de software, marketing digital, entre otros, es una realidad creciente.

Entonces, ¿por qué el friendshoring es bueno para República Dominicana? Aquí hay algunas razones:​

1. Cercanía geográfica y cultural: al elegir proveedores en países amigos o cercanos, las empresas pueden beneficiarse de la cercanía geográfica y cultural que brinda un país como el nuestro. Esto facilita la comunicación y la colaboración, ya que no hay barreras idiomáticas o culturales significativas. En el caso de República Dominicana, su proximidad a los Estados Unidos y su dominio del idioma inglés hacen que sea un destino atractivo para el friendshoring. Además, existe una importantísima concentración de población dominicana o de ascendencia dominicana que reside en Estados Unidos y fortalece el tráfico comercial y de servicios entre ambas naciones.

2. Generación de empleo: el friendshoring ha demostrado ser una fuente de empleo significativa, con impacto en muchas empresas de República Dominicana. Las empresas extranjeras que contratan proveedores dominicanos crean puestos de trabajo para los dominicanos, lo que contribuye al crecimiento económico y a la reducción del desempleo en el país.

Un ejemplo concreto de cómo el friendshoring beneficia a República Dominicana es el sector de servicios de tecnología de la información (TI). Muchas empresas internacionales están externalizando sus servicios de TI a empresas dominicanas, aprovechando la proximidad geográfica y la calidad de la mano de obra local. Esto ha generado un aumento significativo en la demanda de profesionales de TI en el país, creando oportunidades de empleo y desarrollo profesional para los dominicanos.

3. Impulso a la industria local: al trabajar con proveedores locales, las empresas extranjeras contribuyen al desarrollo y fortalecimiento de la industria local y a su especialización. Al ofrecer servicios a empresas internacionales, se requiere personal con habilidades técnicas y conocimientos específicos. Esto impulsa la formación y capacitación de profesionales locales, lo que a su vez mejora la empleabilidad y el desarrollo de talento en el país. Esto impulsa la economía, aumenta la sofisticación de la fuerza laboral y fomenta la competitividad de República Dominicana en el mercado internacional.

4. Transferencia de conocimientos: como apuntamos en el punto anterior, el friendshoring también permite la transferencia de conocimientos y habilidades entre las empresas extranjeras y los proveedores dominicanos. Al colaborar con empresas internacionales, las empresas dominicanas tienen acceso a nuevas metodologías de trabajo, tecnologías avanzadas y mejores prácticas. Esto no solo mejora la capacitación y el desarrollo profesional de los dominicanos, sino que también puede impulsar la innovación y el crecimiento empresarial en el país.

5. Oportunidades de crecimiento: como resultado del friendshoring, República Dominicana ha experimentado un aumento en la demanda de servicios de alta calidad. Esto ha llevado a la creación de nuevas empresas y al crecimiento de las existentes, así como al fortalecimiento del sistema de zonas francas, lo que a su vez ha generado más oportunidades de empleo y desarrollo económico.

El friendshoring se ha vuelto especialmente importante después de la pandemia por COVID-19 debido a varios factores. En primer lugar, la crisis sanitaria ha llevado a muchas empresas a buscar alternativas más económicas y flexibles para mantener sus operaciones. Al subcontratar servicios en países amigos o cercanos, se pueden reducir costos y adaptar rápidamente a las necesidades cambiantes del mercado.

Además, el friendshoring ofrece una serie de ventajas adicionales en comparación con el outsourcing tradicional. Al trabajar con personas cercanas, se establece una mayor confianza y comunicación fluida, lo que puede llevar a una mayor eficiencia y productividad. Además, se fomenta la colaboración y el trabajo en equipo, lo que puede generar resultados más innovadores y creativos.

En resumen, el friendshoring es una tendencia en el comercio internacional que ha demostrado ser beneficiosa para República Dominicana por su cercanía geográfica y cultural al vecino estadounidense y a otros importantes jugadores de la región, convirtiendo esta modalidad de comercio internacional en una opción atractiva para muchas empresas y profesionales dominicanos.

En el Banco Popular Dominicano, a través de sus plataformas de apoyo a las pymes y empresas, como son Impulsa Popular y Banca 360, respalda la excelencia empresarial con soluciones especializadas y apoyo a la exportación.​

https://popularenlinea.com//Personas/blog/Pages/Qu%C3%A9-es-el-friendshoring-y-por-qu%C3%A9-es-bueno-para-Rep%C3%BAblica-Dominicana.aspx