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martes, 30 de junio de 2026

Aduanas y competitividad: cuando el Estado deja de ser ventanilla y se convierte en estrategia

Aduanas y competitividad: cuando el Estado deja de ser ventanilla y se convierte en estrategia

La gestión de Nelson Arroyo al frente de la Dirección General de Aduanas coloca una idea central en el debate económico dominicano: exportar más no depende solo de producir mejor, sino de tener un Estado capaz de reducir tiempos, costos, incertidumbre y fricciones en la frontera. En esa transformación, la Aduana deja de ser un punto de control para convertirse en una plataforma de confianza, facilitación y competitividad nacional.

La competitividad de una nación no se decreta: se construye en los detalles. Se construye en cada trámite que se simplifica, en cada inspección que deja de ser una demora innecesaria, en cada proceso que se digitaliza, en cada exportador que encuentra en el Estado no un obstáculo, sino un aliado confiable. Por eso, cuando Nelson Arroyo afirma que no hay una República Dominicana competitiva sin exportadores fuertes, y que no hay exportadores fuertes sin un Estado que facilite, acompañe y genere confianza, no está pronunciando una frase ceremonial; está definiendo una doctrina moderna de gestión pública aplicada al comercio exterior.

La Dirección General de Aduanas atraviesa una etapa decisiva. Tradicionalmente percibida como una institución asociada al control, la fiscalización y la recaudación, hoy se proyecta como un actor estratégico del desarrollo productivo. Ese cambio no es menor. En un país insular, abierto, dependiente de su capacidad de conectarse con los mercados internacionales y obligado a competir con velocidad, calidad y credibilidad, la Aduana es mucho más que una frontera administrativa: es una bisagra entre la economía nacional y el mundo.

Los datos presentados en el almuerzo de ADOEXPO ofrecen una lectura elocuente: las exportaciones dominicanas alcanzaron los US$14,000 millones en 2025; desde 2021 se han exportado más de US$36,000 millones; se han incorporado más de 500 nuevos exportadores y se han movilizado 366,000 contenedores, según la información difundida por la DGA en el mes de mayo de 2026. Pero detrás de esas cifras hay algo más profundo que una estadística comercial: hay una economía que comienza a comprender que su futuro no puede depender únicamente del consumo interno, de las remesas o de sectores tradicionales, sino de su capacidad de producir, certificar, exportar y competir con estándares globales. 

La Aduana moderna no se mide únicamente por cuánto recauda, sino por cuánto facilita sin renunciar al control. Esa es la ecuación compleja del siglo XXI: proteger la legalidad sin paralizar el comercio; combatir el ilícito sin castigar al operador legítimo; recaudar con eficiencia sin convertir la formalidad en una carrera de obstáculos. En esa dirección, la digitalización de más de 90 servicios, incluidos ocho directamente vinculados a procesos de exportación, constituye una señal institucional relevante. Cuando Arroyo sostiene que digitalizar Aduanas no es un discurso tecnológico, sino una decisión económica, acierta en el núcleo del problema: cada minuto perdido en un proceso aduanero tiene un costo; cada duplicidad documental resta productividad; cada incertidumbre logística debilita la confianza del exportador.

La competitividad exportadora dominicana necesita exactamente eso: menos incertidumbre y más predictibilidad. El exportador no compite únicamente con precio y calidad; compite con tiempos de entrega, trazabilidad, reputación, cumplimiento normativo y capacidad de respuesta. En mercados sofisticados, una demora puede significar la pérdida de un cliente; un rechazo sanitario o técnico puede cerrar una puerta comercial; una inspección tardía puede encarecer toda una operación. Por eso, la gestión de riesgo inteligente y el uso de tecnología no son lujos administrativos, sino infraestructuras invisibles de la competitividad.

El dato de que el 96 % de las inspecciones se realicen de manera no intrusiva expresa una transición relevante hacia un modelo más eficiente de control aduanero. El Estado no puede controlar mejor simplemente inspeccionando más de forma física; debe controlar mejor usando inteligencia, datos, perfiles de riesgo, cooperación internacional y tecnologías que permitan distinguir al operador confiable del actor irregular. Ahí se juega una parte esencial de la nueva gobernanza aduanera: menos discrecionalidad, más evidencia; menos burocracia, más inteligencia institucional.

La agenda reciente de la DGA confirma que esta transformación no se limita al sector exportador tradicional. El taller sobre Zonas Francas de Servicios 360 expresa una preocupación estratégica por un subsector que combina empleo, conocimiento, tecnología y servicios de alto valor agregado. Las zonas francas de servicios representan una fase más sofisticada de la economía dominicana: no solo ensamblar, no solo manufacturar, sino prestar servicios globales, procesar información, operar plataformas, crear empleos urbanos de mayor especialización y vincular el talento nacional con cadenas internacionales. Si este subsector cuenta con 213 empresas y más de 36,000 empleos directos, su relación con Aduanas debe ser necesariamente moderna, ágil y técnicamente clara.

Lo mismo ocurre con el sector courier y el correo expreso. En la economía digital, el comercio electrónico ya no es una actividad marginal: es una arteria cotidiana del comercio global. La coordinación con empresas courier no debe verse como una concesión operacional, sino como una respuesta institucional a una economía donde la frontera física se cruza millones de veces a través de plataformas digitales, envíos urgentes, pequeñas compras, repuestos, insumos, documentos y mercancías de rápida rotación. Donde antes el comercio era contenedor y puerto, hoy también es paquete, aplicación móvil y trazabilidad en tiempo real.

Pero facilitar no basta. Un país que quiere exportar con reputación también necesita blindar su mercado contra el fraude, la falsificación y el comercio ilícito. En ese punto, la DGA asume otra dimensión crítica: la defensa de la propiedad intelectual, la protección del consumidor y la preservación de la competencia leal. La retención de más de siete millones de unidades vinculadas a posibles infracciones de propiedad intelectual en 2026, con un incremento de 160 %, revela que la modernización aduanera no significa flexibilización irresponsable, sino control más preciso y más efectivo. Un mercado formal no puede competir si el contrabando, la falsificación o la subvaluación operan con ventaja indebida.

También es significativo que la República Dominicana, a través del Centro Regional de Capacitación de la Organización Mundial de Aduanas, haya acogido la reunión preoperacional de la Operación LYNX para las Américas y el Caribe. Ese hecho coloca al país en una lógica de cooperación internacional contra el contrabando de tabaco, bebidas alcohólicas y otros productos sujetos a impuestos especiales. El comercio ilícito no es un problema menor ni meramente fiscal: erosiona recaudaciones, financia redes criminales, distorsiona mercados, afecta la salud pública y debilita la autoridad del Estado. Una Aduana moderna debe ser facilitadora para el comercio legítimo y severa frente al comercio ilegal.

La noción de confianza técnica, impulsada mediante espacios vinculados a laboratorios, acreditación, normas y sistema nacional de calidad, es otro componente esencial. La competitividad del futuro dependerá cada vez menos de ventajas simples y cada vez más de capacidades verificables. Exportar cacao, tabaco, dispositivos médicos, farmacéuticos o manufacturas implica cumplir requisitos, demostrar trazabilidad, superar evaluaciones, evitar rechazos y sostener estándares. La calidad no es ornamento institucional; es pasaporte comercial. Y la Aduana, articulada con el Sistema Dominicano para la Calidad, puede convertirse en un factor decisivo para que el país no solo venda más, sino venda mejor.

En el plano humano, programas como las jornadas de pasantías y las acciones de bienestar institucional recuerdan que ninguna modernización es sostenible sin cultura organizacional. La tecnología automatiza procesos, pero son las personas quienes sostienen la ética, la continuidad, el criterio técnico y la vocación de servicio. Incorporar jóvenes universitarios, reconocer a las madres colaboradoras, fortalecer la capacitación y profesionalizar áreas sensibles no son gestos secundarios: son parte de la arquitectura interna de una institución que quiere trascender la administración rutinaria y consolidarse como columna del desarrollo nacional.

La gestión de Nelson Arroyo parece comprender que la Aduana del presente no puede limitarse a cobrar, revisar y autorizar. Debe anticipar riesgos, integrar sectores, escuchar operadores, digitalizar procesos, proteger derechos, facilitar exportaciones, combatir ilícitos y generar confianza país. Esa es la verdadera dimensión estratégica de la DGA: convertirse en una institución que no solo observa el comercio desde la frontera, sino que participa activamente en la construcción de una República Dominicana más productiva, más ordenada y más competitiva.

El desafío, por supuesto, no está agotado. La transformación aduanera requiere continuidad, métricas públicas, interoperabilidad plena, mayor integración con puertos, zonas francas, ministerios, laboratorios, cámaras empresariales y organismos internacionales. Requiere también que el sector privado asuma su parte: cumplimiento, formalidad, inversión, innovación y cultura exportadora. La competitividad no puede descansar solo en la eficiencia estatal ni solo en la iniciativa empresarial; necesita una alianza madura donde cada actor entienda que el desarrollo no se improvisa.

Si la República Dominicana quiere insertarse con mayor fuerza en las cadenas globales de valor, debe cuidar cada eslabón: producción, calidad, logística, aduanas, certificación, reputación y cumplimiento. En ese mapa, la DGA ya no es una estación de paso. Es una plataforma de país. Y cuando una Aduana reduce tiempos, baja costos, combate ilícitos, protege marcas, acompaña exportadores y digitaliza servicios, no solo mejora trámites: cambia la velocidad de la economía.

La gran lección es clara: una nación que quiere exportar futuro necesita una Aduana que piense en futuro. Y en esa dirección, la gestión de Nelson Arroyo coloca sobre la mesa una visión correcta y urgente: la frontera no debe ser el lugar donde se detiene la competitividad dominicana, sino el punto exacto desde donde comienza a proyectarse hacia el mundo.

✍️ Autor: Luis Orlando Díaz Vólquez

miércoles, 28 de enero de 2026

Nelson Arroyo fija en Hoy Mismo una agenda de continuidad sin sobresaltos, impulso a las recaudaciones y facilitación del comercio

Nelson Arroyo, director general de Aduanas.

Nelson Arroyo fija en Hoy Mismo una agenda de continuidad sin sobresaltos, impulso a las recaudaciones y facilitación del comercio

Santo Domingo, R.D., 27 de enero de 2026.- El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, presentó hoy, durante su participación en la Entrevista Central de “Hoy Mismo” (Color Visión), las líneas maestras de su gestión: transición ordenada y sin sobresaltos, fortalecimiento de las recaudaciones en favor del equilibrio presupuestario y mayor facilitación del comercio exterior para sostener la competitividad del país.

Arroyo subrayó que la administración al frente de la Dirección General de Aduanas (DGA) caminará sobre la base de la continuidad operativa para no afectar a importadores, exportadores, zonas francas y operadores logísticos. “No quiero ningún tipo de sobresaltos”, afirmó, al enfatizar que los cambios se implementarán con coordinación y estabilidad. Esa noción de orden y prudencia ya había sido expuesta en su juramentación del 8 de enero, tras su designación mediante el Decreto núm. 3‑26.

El director general insistió en que la transición será articulada con los equipos técnicos para preservar la confianza del ecosistema productivo. “Las cosas las vamos a hacer consensuadas”, señaló, aludiendo a la meta de mantener el ritmo de los procesos críticos de comercio exterior. En esa línea, añadió: “Una transición que no sea traumática”, reforzando el compromiso de continuidad con la experiencia institucional acumulada.

En el plano fiscal, Arroyo remarcó que el aumento de recaudaciones constituye un objetivo ineludible de su hoja de ruta, con miras a contribuir al equilibrio de las finanzas públicas. “Trabajaré en favor del equilibrio presupuestario”, expresó, en sintonía con el enfoque expuesto al asumir. El propósito parte de un desempeño reciente favorable: la recaudación aduanera de 2025 superó la de 2024 por RD$11,300 millones, lo que eleva la exigencia para 2026.

El incumbente integró ese objetivo con una noción de eficiencia del servicio. “Facilitar, aún más, el comercio exterior”, resumió, al describir la importancia de simplificar trámites, agilizar exportaciones e importaciones y mejorar la coordinación interinstitucional para impulsar la competitividad. El mandato de la DGA como autoridad nacional de frontera —facilitar y controlar el comercio transfronterizo, resguardar la seguridad del Estado y contribuir a las finanzas públicas— enmarca estas prioridades.

Durante la conversación, Arroyo puso en contexto el entorno mediático que suele acompañar a los relevos en áreas de alta sensibilidad pública. “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte”, afirmó, al subrayar la relevancia de la gestión reputacional y una comunicación transparente en el arranque de su administración. En ese sentido, enfatizó que la respuesta será trabajo medible y resultados verificables a través de indicadores de desempeño. 

Asimismo, el director general llamó a alinear a los equipos internos con los objetivos institucionales y la ética del servicio. “Solicito al equipo enfocarse en el trabajo junto a nosotros”, reiteró, como mensaje de movilización operativa para el personal de Aduanas. Agregó que la cooperación con el sector privado es condición para acelerar la facilitación sin relajar los controles de riesgo, el cumplimiento y la lucha contra ilícitos.

Arroyo insistió en que la brújula de su gestión será el interés nacional, en congruencia con lo expuesto al asumir el cargo. “El interés del país está por encima de todo”, recordó, al articular la conexión entre estabilidad fiscal, logística eficiente y certidumbre normativa para el comercio. Con ello, confirmó que la DGA continuará profundizando mejoras de procesos y herramientas tecnológicas, con metas y cronogramas que permitan auditar avances.

Para fortalecer la previsibilidad y la transparencia, la institución prevé acompañar estos lineamientos con un tablero de indicadores que incorpore tiempos de despacho, cobertura de análisis de riesgo, desempeño por canalización, ampliación del Operador Económico Autorizado y otros hitos de facilitación y control. La divulgación periódica de estos datos permitirá a los actores del comercio exterior y a la ciudadanía seguir de cerca los resultados de la gestión. 

La participación de Arroyo en “Hoy Mismo” refuerza el diálogo con la ciudadanía y los sectores productivos a través de una plataforma de alta penetración nacional y distribución digital. El contenido puede consultarse en el canal oficial de Color Visión.

Nelson Arroyo fue designado director general de Aduanas mediante el Decreto 3‑26 y juramentado el 8 de enero de 2026, en un acto encabezado por el Ministerio de Hacienda, donde delineó una estrategia enfocada en fortalecer la institucionalidad, incrementar las recaudaciones y facilitar el comercio exterior.

La Dirección General de Aduanas (DGA), dependencia del Ministerio de Hacienda y Economía, tiene por mandato facilitar y controlar el comercio exterior, resguardar la seguridad del Estado y contribuir al sostenimiento de las finanzas públicas mediante una recaudación eficiente. Su rol es clave para la competitividad, la atracción de inversiones y la estabilidad macroeconómica.


OPINIÓN

Nelson Arroyo en Hoy Mismo: continuidad sin sobresaltos, foco recaudador y respuesta a campañas de descrédito

En su primera gran aparición televisiva tras asumir la Dirección General de Aduanas (DGA), Nelson Arroyo articuló tres mensajes centrales: defensa reputacional frente a “campañas negativas”, reafirmación de una transición sin sobresaltos y énfasis en aumentar recaudaciones sin frenar la facilitación del comercio. El discurso dialoga con las líneas que ya había anunciado al ser juramentado a inicios de mes.

La entrevista se emitió en la Entrevista Central de Hoy Mismo, programa matutino de referencia en la TV dominicana (Color Visión, canal 9). En YouTube, la pieza aparece titulada con una frase que resume la postura defensiva del funcionario: “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte”, lo que ubicó de entrada el tono del intercambio. 


Ejes temáticos

1) Continuidad institucional “sin sobresaltos”

Arroyo insistió en la idea de continuidad y transición ordenada, un marco que ya había planteado el día de su juramentación (“no quiero ningún tipo de sobresaltos… una transición que no sea traumática”), en alusión a la coordinación con su antecesor Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón. El énfasis en estabilidad busca dar confianza a los sectores productivos y al propio personal de la DGA. 

2) Meta recaudatoria y equilibrio presupuestario

El segundo pilar fue la recaudación: trabajar para incrementar ingresos y contribuir al equilibrio presupuestario sin relajar controles. Esto ya forma parte del guion público del nuevo director desde el Decreto 3‑26 que lo designó: fortalecer la institucionalidad recaudadora y priorizar el interés nacional. Como telón de fondo, reportes recientes señalan que la recaudación 2025 superó la de 2024 por RD$11,300 millones, un dato que añade presión —y oportunidad— a su promesa de resultados. 

3) Facilitación del comercio y eficiencia operativa

Arroyo vinculó el aumento de ingresos con facilitación del comercio exterior: simplificación de procesos y continuidad de mejoras tecnológicas para exportaciones e importaciones. Esa línea estratégica ha sido reiterada por el propio funcionario y por fuentes oficiales (Presidencia), subrayando que la eficiencia logística y la agilidad aduanera son claves para competitividad y confianza inversora. 


Forma y momentos

La conversación tuvo un tono sobrio y de “puesta en escena” de agenda, más que de anuncios disruptivos. El título de la pieza plasmado en YouTube —centrado en las “campañas negativas”— operó como momento mediático de mayor tracción, enmarcando al entrevistado en clave de defensa reputacional y buscando blindar el arranque de su gestión ante críticas. Como recurso comunicacional, esa elección de titular funciona para fijar la narrativa del día en redes y noticieros. 


Lo que aporta la entrevista

  • Claridad de prioridades: continuidad institucional, recaudación y facilitación. Refuerza un marco de expectativas que ya conocíamos desde la juramentación. 
  • Señal política: reconocer el ruido de “campañas negativas” y confrontarlo sin escalamiento, intentando cerrar filas comunicacionales en el arranque.
  • Coherencia con el discurso oficial: el alineamiento con el mensaje de la Presidencia (equilibrio presupuestario + comercio ágil) sugiere que no habrá virajes bruscos en Aduanas. 

Lo que quedó pendiente

  • Metas cuantificables: no se detallaron (en pantalla) objetivos numéricos de recaudación, hitos trimestrales o indicadores de facilitación (tiempos de despacho, reducción de trámites, etc.). Esa precisión sería clave para auditar avances. (Se deduce por contraste con lo ya publicado en juramentación, donde se definieron líneas pero no metas). 
  • Plan contra ilícitos: hubiera sido útil conocer medidas específicas (inteligencia de riesgo, controles a courier, interoperabilidad con otras agencias) dada la sensibilidad del tema para el sector privado. (Pendiente en la entrevista reseñada; tema presente en la agenda histórica de DGA). 

Valoración

Como pieza de aterrizaje de un nuevo incumbente, la entrevista cumple: posiciona tres mensajes consistentes con su narrativa de toma de posesión, evita la sobreactuación y se apoya en una consigna reputacional que explica la coyuntura mediática del cargo. Falta, sin embargo, el detalle operativo que permita traducir principios en KPIs verificables (recaudación, plazos, cumplimiento), algo esperable en comparecencias siguientes ante prensa y sector privado. En suma, un debut prudente y alineado con el libreto institucional: sin sorpresas, con foco en resultados fiscales y flujo comercial.


Ficha breve


Por Luis Orlando Díaz Vólquez

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Post:

La entrevista de Nelson Arroyo en Hoy Mismo ordena los vectores de su gestión en la DGA: continuidad operativa, foco en recaudación para el equilibrio presupuestario y facilitación del comercio como habilitador de competitividad. La idea de una transición “sin sobresaltos” apunta a preservar la confianza del ecosistema logístico y enviar una señal de estabilidad a actores públicos y privados. Junto con una defensa reputacional explícita, el siguiente paso lógico es publicar KPIs (tiempos de levante, despacho anticipado, canalización por riesgo, hitos OEA) que permitan auditar avances y mantener alineados a los equipos. 

#AduanasRD #GestiónPública #ComercioExterior #Recaudación #Gobernanza #Logística #KPIs #Transparencia #RepúblicaDominicana

Nelson Arroyo, director general de Aduanas.
Nelson Arroyo en “Hoy Mismo”: continuidad sin sobresaltos, foco recaudador y una defensa comunicacional en clave de gobernanza aduanera

RESEÑA | Luis Orlando Díaz Vólquez

La aparición del director general de Aduanas, Nelson Arroyo, en la entrevista central del programa “Hoy Mismo” de Color Visión este martes 27 de enero de 2026 se convirtió en su primer gran test mediático tras su designación a inicios de mes. El dispositivo comunicacional del espacio —referente del horario matutino dominicano— sirvió para ordenar los mensajes clave de su narrativa inicial: continuidad institucional “sin sobresaltos”, prioridad en el aumento de las recaudaciones con equilibrio presupuestario y una facilitación del comercio que preserve la competitividad. El encuadre del propio video en YouTube, titulado con la frase “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte”, aportó además un tono de autodefensa que explicitó la consciencia del funcionario sobre el ambiente de opinión que acompaña a todo relevo en áreas sensibles del Estado. 

El contexto de la entrevista es fundamental para interpretar su alcance. “Hoy Mismo”, por la plataforma de Color Visión (canal 9), suele funcionar como caja de resonancia para agendas gubernamentales y debates de coyuntura, con distribución simultánea en la señal abierta y en sus canales digitales. Esa doble circulación —televisión y streaming— no es trivial para un incumbente que llega a una entidad que toca el día a día de importadores, exportadores, zonas francas y consumidores finales. Al elegir este escenario, Arroyo se aseguró una audiencia mixta: decisores públicos y privados, periodistas de seguimiento y segmentos ciudadanos que moldean conversación en redes. La disponibilidad del segmento en el canal oficial de Color Visión ancla la pieza en un ecosistema verificable y de amplio alcance. 

La temporalidad de la aparición hay que leerla a la luz de su reciente juramentación. El 8 de enero de 2026, el gobierno oficializó su nombramiento mediante el Decreto 3‑26, y desde ese mismo acto Arroyo enunció un triángulo de prioridades: contribuir al equilibrio presupuestario, aumentar recaudaciones y facilitar aún más el comercio exterior, todo con una transición “consensuada” para evitar traumas en la institución. El paso por “Hoy Mismo” no inauguró, por tanto, un discurso novedoso: lo consolidó en un formato con mayor exposición ciudadana y capacidad de réplica. La correlación entre lo prometido al asumir y lo reiterado en TV subraya un intento deliberado de continuidad retórica e institucional. 

En el plano del framing comunicacional, la elección de titular el video con la frase “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte” funciona como una defensa preventiva frente a críticas previsibles al arranque de gestión. Con esa enunciación, el director coloca en primer plano la disputa por la reputación, un campo decisivo cuando se dirige una autoridad de frontera que, por definición, se ubica en la intersección entre recaudación, control, comercio y opinión pública. El enunciado, al estar fijado en el título de la pieza alojada en el canal de Color Visión, guía la lectura del contenido y condiciona la recepción del espectador, algo típico en la comunicación política-institucional contemporánea donde el metamensaje es tan relevante como el detalle técnico. 

El segundo gran vector del mensaje fue la idea de transición sin sobresaltos. Arroyo ya había prometido hacer las cosas “consensuadas” con su antecesor, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, con el objetivo declarado de que la mudanza administrativa no altere procesos críticos para el comercio ni genere incertidumbre entre los colaboradores y usuarios de la DGA. En la entrevista, esa noción se reafirma en clave de gobernanza: más que un giro brusco, el nuevo titular quiere proyectar continuidad con ajustes, sosteniendo la curva de aprendizaje institucional acumulada en los últimos años. La insistencia en “no quiero ningún tipo de sobresaltos” —expresada en su juramentación— se recontextualiza ahora ante una audiencia generalista, expandiendo el alcance del compromiso. 

En materia fiscal, el énfasis en recaudaciones y equilibrio presupuestario blinda discursivamente a Aduanas dentro de la arquitectura macroeconómica del Ejecutivo. No es un acento menor: en coyunturas de desaceleración externa y tensiones presupuestarias, todo incremento de ingresos por la vía aduanera se convierte en palanca de estabilización. La reiteración de ese objetivo en “Hoy Mismo” sincroniza la DGA con la narrativa gubernamental de orden fiscal, a la vez que envía una señal a los mercados y a las áreas económicas del Estado sobre el rol de Aduanas como pilar de ingresos no tributarios directos del contribuyente interno, sino asociados al comercio exterior. 

Para valorar el alcance de esa promesa, conviene mirar la línea base reciente. Reportes de prensa consignan que en 2025 la recaudación aduanera superó a la de 2024 en RD$11,300 millones, dato que dibuja una pendiente positiva y establece un punto de partida exigente para 2026. Elevar esa cifra implicará no solo eficiencia de cobro y control de subvaluación o fraude, sino también crecimiento del flujo comercial en un entorno internacional todavía incierto. El énfasis recaudador, por tanto, debe calibrarse frente a la elasticidad del comercio y a la necesidad de no ralentizar procesos de despacho, un dilema clásico de autoridades de frontera. 

La facilitación del comercio, tercer pilar del discurso, fue presentada no como concesión, sino como condición para sostener la competitividad del país. Desde el acto de juramentación se destacó la intención de simplificar aún más los procesos de exportación e importación, un vector que la entrevista pone en circulación masiva. En términos de política pública, esto suele traducirse en integración de sistemas, analítica de riesgo, ventanillas únicas robustas y coordinación interagencial. La convergencia de ese objetivo con la promesa de más recaudación obliga a afinar mecanismos que no penalicen a los cumplidores, mientras endurecen la supervisión del incumplimiento, el contrabando o la subvaluación. 

El perfil del nuevo incumbente ayuda a entender el tipo de gestión que sugiere el discurso. Arroyo llega con experiencia regulatoria y de modernización institucional por su paso por el INDOTEL (2020–2024) y por la vicepresidencia en Seguros Reservas, además de una trayectoria parlamentaria prolongada. Esa combinación —regulación, finanzas, derecho y política— suele ser útil cuando se administran ecuaciones delicadas como control‑facilitación‑ingresos. En la entrevista, la apelación constante al “interés del país” enmarca esa experiencia en un horizonte de Estado, pretendiendo trascender las dinámicas partidarias. 

Más allá del funcionario, la institución que dirige explica por sí misma el cuidado del mensaje. La Dirección General de Aduanas, dependiente del Ministerio de Hacienda y Economía, es la autoridad nacional de frontera y, por tanto, su responsabilidad excede la caja recaudadora: involucra salud pública, seguridad del Estado, trazabilidad y estándares internacionales. Un error o un bloqueo en Aduanas repercute en precios, abastecimiento, cadenas de valor y en la reputación país como plataforma logística. Esa centralidad obliga a que toda comunicación inicial privilegie la estabilidad operativa, y la entrevista la reafirma como un activo en sí mismo. 

Entre los retos operativos permanentes se cuentan la lucha contra ilícitos y la competencia desleal, focos que han ameritado medidas específicas en la agenda reciente de la DGA. El propio portal institucional registra acciones contra segmentos del comercio ilícito que impactan a industriales y comerciantes formales. Si bien en la entrevista reseñada no se detallaron planes tácticos pormenorizados, la expectativa razonable es que la nueva gestión fortalezca inteligencia de riesgo, interoperabilidad de sistemas y cooperación con otras agencias. Ese es el marco donde la promesa de más recaudación y mayor facilitación encuentra su prueba de realidad.

Un registro interesante del paso por “Hoy Mismo” es la economía del anuncio. No hubo, en la pieza disponible, un catálogo de nuevas medidas ni anuncios disruptivos; más bien se trató de ordenar prioridades, fijar tono y marcar territorio discursivo a corto plazo. En términos de comunicación gubernamental, es una estrategia prudente: el primer objetivo no es saturar de promesas, sino asegurar comprensión y adhesión mínima a la agenda base, generando tiempo político para trabajar en los detalles. El título del video, que tensiona con la noción de “campaña negativa”, ayuda también a cohesionar apoyos propios frente a inercias críticas. 

Desde una perspectiva de evaluación pública, la asignatura pendiente es la explicitación de indicadores y metas cuantificables. El énfasis en recaudación y facilitación es correcto, pero su valoración exige conocer parámetros como metas trimestrales de ingresos, tiempos medianos de levante, porcentajes de despacho anticipado, cobertura de canalización por riesgo o expansión de programas de operadores económicos autorizados. La entrevista no ofreció ese detalle, coherente con su carácter de posicionamiento, pero la gobernanza por resultados demanda que pronto se haga visible un tablero de control verificable.

Otro elemento a observar es la relación con el legado de la administración saliente y la coordinación con el nuevo Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, ahora encabezado por Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón. La transición “consensuada” sugerida por Arroyo supone una transferencia no solo de responsabilidades, sino de aprendizajes y proyectos en curso que cruzan Aduanas y política industrial‑comercial. El discurso de continuidad, si se convierte en prácticas de colaboración interinstitucional, puede evitar duplicidades, mejorar la trazabilidad de procesos y favorecer la interlocución con el sector privado.

El entorno 2026 presiona para que las promesas no se queden en el plano declarativo. Editoriales recientes subrayan que la economía dominicana navega un ciclo internacional complejo y que Aduanas, como puerta de entrada de insumos y como centro de recaudación, es pieza crítica de la estabilidad. En ese marco, el “equilibrio presupuestario” invocado por Arroyo en su juramentación y revalidado en pantalla adquiere una dimensión sistémica: no se trata solo de cifras al cierre de caja, sino de sostener el clima de confianza que el país proyecta a inversionistas y socios comerciales. 

También conviene destacar el registro ciudadano. La elección de un programa con alta penetración, disponible en vivo y con repositorio digital accesible, contribuye a la transparencia comunicacional: permite que periodistas, actores del comercio y la ciudadanía revisen la pieza, comparen en el tiempo y exijan coherencia entre lo dicho y lo hecho. En democracias con ecosistema mediático denso, ese rastro audiovisual opera como un mecanismo informal de rendición de cuentas, algo valioso para áreas técnicas con impacto directo en precios, tiempos de entrega y oferta de bienes.

La construcción de confianza con el sector privado será decisiva. Si el aumento de recaudación proviene principalmente de mejor control y reducción de brechas de cumplimiento, entonces la facilitación al cumplidor, la certidumbre normativa y la estandarización de criterios en ventanillas presenciales y virtuales son claves de aceptación. El discurso de Arroyo, al apoyarse en la continuidad y en el interés nacional, deja espacio para esa convergencia público-privada, pero su prueba serán los tiempos de respuesta y la consistencia de criterios a nivel operativo. El propio registro oficial de su juramentación y de notas de prensa en medios de referencia muestra que ese es el pacto ofrecido a inicios de año.

En paralelo, la gestión de reputación —aludida explícitamente por el título del video— anticipa una administración atenta a la batalla del relato. En instituciones con alto voltaje mediático, el ruido puede traducirse en costo de transacción para el usuario y en desgaste interno para los equipos. Visualizar esa tensión desde el inicio tiene un lado útil: autorreconocer el campo adverso donde se gestionará lo público. El lado riesgoso es que el énfasis defensivo opaque, en ocasiones, la comunicación de resultados técnicos. La salida saludable es desplazar el debate hacia datos y metas, precisamente el terreno donde la DGA tiene ventajas si acelera su tablero de indicadores. 

La memoria institucional reciente aporta otra capa. Diversos medios y la comunicación oficial han insistido en la necesidad de equilibrio entre recaudación y fluidez, no como consignas enfrentadas, sino como componentes de una misma política de competitividad. Que Arroyo repita esta visión en televisión sugiere que no habrá “bandazos” regulatorios ni rupturas improvisadas, una señal tranquilizadora para operadores logísticos, couriers, zonas francas y grandes importadores. La clave, una vez más, será convertir esa narrativa en procedimientos, métricas y reportes periódicos.

Queda abierta, finalmente, la expectativa sobre nuevos instrumentos. Dado que la entrevista no profundizó en medidas específicas, habrá atención sobre posibles ajustes a matrices de riesgo, interoperabilidad con ventanillas únicas y aduanas vecinas, mejoras de analítica y trazabilidad, y consolidación de programas como el OEA. Aunque la conversación televisiva no los detalló, son áreas donde la DGA ha acreditado avances en años recientes y donde la nueva administración podría cosechar retornos rápidos si prioriza continuidad técnica. La referencia institucional del portal de Aduanas —que subraya su rol más allá de la recaudación— enmarca esa agenda posible. 

La reseña de lo visto en “Hoy Mismo” permite, pues, una valoración equilibrada. Como pieza de posicionamiento, la entrevista funcionó: revalidó los tres pilares ya expuestos en la juramentación, aseguró una narrativa de estabilidad y puso sobre la mesa la dimensión reputacional del cargo. Como hoja de ruta operativa, dejó interrogantes razonables que deberán despejarse con calendarios, métricas y resultados tempranos. En una institución bisagra para el modelo económico dominicano, el éxito no se medirá solo por cuánto se recauda, sino por cómo se recauda: con reglas claras, tiempos previsibles y un ecosistema de cumplimiento que premie al formal y sancione con eficacia al incumplidor. Lo que la entrevista ofreció fue el marco; lo que viene ahora, si la gestión cumple su promesa de continuidad sin sobresaltos, será el método y la medición. 

27 de enero de 2026. Santo Domingo, República Dominicana

El autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero en sistemas de computación, escritor, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Post redes sociales:  

La entrevista de Nelson Arroyo en Hoy Mismo ordena los vectores de su gestión en la DGA: continuidad operativa, foco en recaudación para el equilibrio presupuestario y facilitación del comercio como habilitador de competitividad. La idea de una transición “sin sobresaltos” apunta a preservar la confianza del ecosistema logístico y enviar una señal de estabilidad a actores públicos y privados. Junto con una defensa reputacional explícita, el siguiente paso lógico es publicar KPIs (tiempos de levante, despacho anticipado, canalización por riesgo, hitos OEA) que permitan auditar avances y mantener alineados a los equipos. 

#AduanasRD #GestiónPública #ComercioExterior #Recaudación #Gobernanza #Logística #KPIs #Transparencia #RepúblicaDominicana

Entrevista al director general de Aduanas, Nelson Arroyo, en el programa TV "Hoy Mismo", de @ColorVisionC9
https://youtu.be/i6CFRWXGxs0?si=_asyAlJn-Bmga_lJ a través de @YouTube
@hoymismo_rd , por @colorvisionc9 , con el director general de @aduanasrd , @nelsonarroyop

martes, 27 de enero de 2026

Reseña | Nelson Arroyo en “Hoy Mismo”: continuidad sin sobresaltos, foco recaudador y una defensa comunicacional en clave de gobernanza aduanera

Nelson Arroyo, director general de Aduanas.
Nelson Arroyo en “Hoy Mismo”: continuidad sin sobresaltos, foco recaudador y una defensa comunicacional en clave de gobernanza aduanera

RESEÑA | Luis Orlando Díaz Vólquez

La aparición del director general de Aduanas, Nelson Arroyo, en la entrevista central del programa “Hoy Mismo” de Color Visión este martes 27 de enero de 2026 se convirtió en su primer gran test mediático tras su designación a inicios de mes. El dispositivo comunicacional del espacio —referente del horario matutino dominicano— sirvió para ordenar los mensajes clave de su narrativa inicial: continuidad institucional “sin sobresaltos”, prioridad en el aumento de las recaudaciones con equilibrio presupuestario y una facilitación del comercio que preserve la competitividad. El encuadre del propio video en YouTube, titulado con la frase “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte”, aportó además un tono de autodefensa que explicitó la consciencia del funcionario sobre el ambiente de opinión que acompaña a todo relevo en áreas sensibles del Estado. 

El contexto de la entrevista es fundamental para interpretar su alcance. “Hoy Mismo”, por la plataforma de Color Visión (canal 9), suele funcionar como caja de resonancia para agendas gubernamentales y debates de coyuntura, con distribución simultánea en la señal abierta y en sus canales digitales. Esa doble circulación —televisión y streaming— no es trivial para un incumbente que llega a una entidad que toca el día a día de importadores, exportadores, zonas francas y consumidores finales. Al elegir este escenario, Arroyo se aseguró una audiencia mixta: decisores públicos y privados, periodistas de seguimiento y segmentos ciudadanos que moldean conversación en redes. La disponibilidad del segmento en el canal oficial de Color Visión ancla la pieza en un ecosistema verificable y de amplio alcance. 

La temporalidad de la aparición hay que leerla a la luz de su reciente juramentación. El 8 de enero de 2026, el gobierno oficializó su nombramiento mediante el Decreto 3‑26, y desde ese mismo acto Arroyo enunció un triángulo de prioridades: contribuir al equilibrio presupuestario, aumentar recaudaciones y facilitar aún más el comercio exterior, todo con una transición “consensuada” para evitar traumas en la institución. El paso por “Hoy Mismo” no inauguró, por tanto, un discurso novedoso: lo consolidó en un formato con mayor exposición ciudadana y capacidad de réplica. La correlación entre lo prometido al asumir y lo reiterado en TV subraya un intento deliberado de continuidad retórica e institucional. 

En el plano del framing comunicacional, la elección de titular el video con la frase “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte” funciona como una defensa preventiva frente a críticas previsibles al arranque de gestión. Con esa enunciación, el director coloca en primer plano la disputa por la reputación, un campo decisivo cuando se dirige una autoridad de frontera que, por definición, se ubica en la intersección entre recaudación, control, comercio y opinión pública. El enunciado, al estar fijado en el título de la pieza alojada en el canal de Color Visión, guía la lectura del contenido y condiciona la recepción del espectador, algo típico en la comunicación política-institucional contemporánea donde el metamensaje es tan relevante como el detalle técnico. 

El segundo gran vector del mensaje fue la idea de transición sin sobresaltos. Arroyo ya había prometido hacer las cosas “consensuadas” con su antecesor, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, con el objetivo declarado de que la mudanza administrativa no altere procesos críticos para el comercio ni genere incertidumbre entre los colaboradores y usuarios de la DGA. En la entrevista, esa noción se reafirma en clave de gobernanza: más que un giro brusco, el nuevo titular quiere proyectar continuidad con ajustes, sosteniendo la curva de aprendizaje institucional acumulada en los últimos años. La insistencia en “no quiero ningún tipo de sobresaltos” —expresada en su juramentación— se recontextualiza ahora ante una audiencia generalista, expandiendo el alcance del compromiso. 

En materia fiscal, el énfasis en recaudaciones y equilibrio presupuestario blinda discursivamente a Aduanas dentro de la arquitectura macroeconómica del Ejecutivo. No es un acento menor: en coyunturas de desaceleración externa y tensiones presupuestarias, todo incremento de ingresos por la vía aduanera se convierte en palanca de estabilización. La reiteración de ese objetivo en “Hoy Mismo” sincroniza la DGA con la narrativa gubernamental de orden fiscal, a la vez que envía una señal a los mercados y a las áreas económicas del Estado sobre el rol de Aduanas como pilar de ingresos no tributarios directos del contribuyente interno, sino asociados al comercio exterior. 

Para valorar el alcance de esa promesa, conviene mirar la línea base reciente. Reportes de prensa consignan que en 2025 la recaudación aduanera superó a la de 2024 en RD$11,300 millones, dato que dibuja una pendiente positiva y establece un punto de partida exigente para 2026. Elevar esa cifra implicará no solo eficiencia de cobro y control de subvaluación o fraude, sino también crecimiento del flujo comercial en un entorno internacional todavía incierto. El énfasis recaudador, por tanto, debe calibrarse frente a la elasticidad del comercio y a la necesidad de no ralentizar procesos de despacho, un dilema clásico de autoridades de frontera. 

La facilitación del comercio, tercer pilar del discurso, fue presentada no como concesión, sino como condición para sostener la competitividad del país. Desde el acto de juramentación se destacó la intención de simplificar aún más los procesos de exportación e importación, un vector que la entrevista pone en circulación masiva. En términos de política pública, esto suele traducirse en integración de sistemas, analítica de riesgo, ventanillas únicas robustas y coordinación interagencial. La convergencia de ese objetivo con la promesa de más recaudación obliga a afinar mecanismos que no penalicen a los cumplidores, mientras endurecen la supervisión del incumplimiento, el contrabando o la subvaluación. 

El perfil del nuevo incumbente ayuda a entender el tipo de gestión que sugiere el discurso. Arroyo llega con experiencia regulatoria y de modernización institucional por su paso por el INDOTEL (2020–2024) y por la vicepresidencia en Seguros Reservas, además de una trayectoria parlamentaria prolongada. Esa combinación —regulación, finanzas, derecho y política— suele ser útil cuando se administran ecuaciones delicadas como control‑facilitación‑ingresos. En la entrevista, la apelación constante al “interés del país” enmarca esa experiencia en un horizonte de Estado, pretendiendo trascender las dinámicas partidarias. 

Más allá del funcionario, la institución que dirige explica por sí misma el cuidado del mensaje. La Dirección General de Aduanas, dependiente del Ministerio de Hacienda y Economía, es la autoridad nacional de frontera y, por tanto, su responsabilidad excede la caja recaudadora: involucra salud pública, seguridad del Estado, trazabilidad y estándares internacionales. Un error o un bloqueo en Aduanas repercute en precios, abastecimiento, cadenas de valor y en la reputación país como plataforma logística. Esa centralidad obliga a que toda comunicación inicial privilegie la estabilidad operativa, y la entrevista la reafirma como un activo en sí mismo. 

Entre los retos operativos permanentes se cuentan la lucha contra ilícitos y la competencia desleal, focos que han ameritado medidas específicas en la agenda reciente de la DGA. El propio portal institucional registra acciones contra segmentos del comercio ilícito que impactan a industriales y comerciantes formales. Si bien en la entrevista reseñada no se detallaron planes tácticos pormenorizados, la expectativa razonable es que la nueva gestión fortalezca inteligencia de riesgo, interoperabilidad de sistemas y cooperación con otras agencias. Ese es el marco donde la promesa de más recaudación y mayor facilitación encuentra su prueba de realidad.

Un registro interesante del paso por “Hoy Mismo” es la economía del anuncio. No hubo, en la pieza disponible, un catálogo de nuevas medidas ni anuncios disruptivos; más bien se trató de ordenar prioridades, fijar tono y marcar territorio discursivo a corto plazo. En términos de comunicación gubernamental, es una estrategia prudente: el primer objetivo no es saturar de promesas, sino asegurar comprensión y adhesión mínima a la agenda base, generando tiempo político para trabajar en los detalles. El título del video, que tensiona con la noción de “campaña negativa”, ayuda también a cohesionar apoyos propios frente a inercias críticas. 

Desde una perspectiva de evaluación pública, la asignatura pendiente es la explicitación de indicadores y metas cuantificables. El énfasis en recaudación y facilitación es correcto, pero su valoración exige conocer parámetros como metas trimestrales de ingresos, tiempos medianos de levante, porcentajes de despacho anticipado, cobertura de canalización por riesgo o expansión de programas de operadores económicos autorizados. La entrevista no ofreció ese detalle, coherente con su carácter de posicionamiento, pero la gobernanza por resultados demanda que pronto se haga visible un tablero de control verificable.

Otro elemento a observar es la relación con el legado de la administración saliente y la coordinación con el nuevo Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, ahora encabezado por Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón. La transición “consensuada” sugerida por Arroyo supone una transferencia no solo de responsabilidades, sino de aprendizajes y proyectos en curso que cruzan Aduanas y política industrial‑comercial. El discurso de continuidad, si se convierte en prácticas de colaboración interinstitucional, puede evitar duplicidades, mejorar la trazabilidad de procesos y favorecer la interlocución con el sector privado.

El entorno 2026 presiona para que las promesas no se queden en el plano declarativo. Editoriales recientes subrayan que la economía dominicana navega un ciclo internacional complejo y que Aduanas, como puerta de entrada de insumos y como centro de recaudación, es pieza crítica de la estabilidad. En ese marco, el “equilibrio presupuestario” invocado por Arroyo en su juramentación y revalidado en pantalla adquiere una dimensión sistémica: no se trata solo de cifras al cierre de caja, sino de sostener el clima de confianza que el país proyecta a inversionistas y socios comerciales. 

También conviene destacar el registro ciudadano. La elección de un programa con alta penetración, disponible en vivo y con repositorio digital accesible, contribuye a la transparencia comunicacional: permite que periodistas, actores del comercio y la ciudadanía revisen la pieza, comparen en el tiempo y exijan coherencia entre lo dicho y lo hecho. En democracias con ecosistema mediático denso, ese rastro audiovisual opera como un mecanismo informal de rendición de cuentas, algo valioso para áreas técnicas con impacto directo en precios, tiempos de entrega y oferta de bienes.

La construcción de confianza con el sector privado será decisiva. Si el aumento de recaudación proviene principalmente de mejor control y reducción de brechas de cumplimiento, entonces la facilitación al cumplidor, la certidumbre normativa y la estandarización de criterios en ventanillas presenciales y virtuales son claves de aceptación. El discurso de Arroyo, al apoyarse en la continuidad y en el interés nacional, deja espacio para esa convergencia público-privada, pero su prueba serán los tiempos de respuesta y la consistencia de criterios a nivel operativo. El propio registro oficial de su juramentación y de notas de prensa en medios de referencia muestra que ese es el pacto ofrecido a inicios de año.

En paralelo, la gestión de reputación —aludida explícitamente por el título del video— anticipa una administración atenta a la batalla del relato. En instituciones con alto voltaje mediático, el ruido puede traducirse en costo de transacción para el usuario y en desgaste interno para los equipos. Visualizar esa tensión desde el inicio tiene un lado útil: autorreconocer el campo adverso donde se gestionará lo público. El lado riesgoso es que el énfasis defensivo opaque, en ocasiones, la comunicación de resultados técnicos. La salida saludable es desplazar el debate hacia datos y metas, precisamente el terreno donde la DGA tiene ventajas si acelera su tablero de indicadores. 

La memoria institucional reciente aporta otra capa. Diversos medios y la comunicación oficial han insistido en la necesidad de equilibrio entre recaudación y fluidez, no como consignas enfrentadas, sino como componentes de una misma política de competitividad. Que Arroyo repita esta visión en televisión sugiere que no habrá “bandazos” regulatorios ni rupturas improvisadas, una señal tranquilizadora para operadores logísticos, couriers, zonas francas y grandes importadores. La clave, una vez más, será convertir esa narrativa en procedimientos, métricas y reportes periódicos.

Queda abierta, finalmente, la expectativa sobre nuevos instrumentos. Dado que la entrevista no profundizó en medidas específicas, habrá atención sobre posibles ajustes a matrices de riesgo, interoperabilidad con ventanillas únicas y aduanas vecinas, mejoras de analítica y trazabilidad, y consolidación de programas como el OEA. Aunque la conversación televisiva no los detalló, son áreas donde la DGA ha acreditado avances en años recientes y donde la nueva administración podría cosechar retornos rápidos si prioriza continuidad técnica. La referencia institucional del portal de Aduanas —que subraya su rol más allá de la recaudación— enmarca esa agenda posible. 

La reseña de lo visto en “Hoy Mismo” permite, pues, una valoración equilibrada. Como pieza de posicionamiento, la entrevista funcionó: revalidó los tres pilares ya expuestos en la juramentación, aseguró una narrativa de estabilidad y puso sobre la mesa la dimensión reputacional del cargo. Como hoja de ruta operativa, dejó interrogantes razonables que deberán despejarse con calendarios, métricas y resultados tempranos. En una institución bisagra para el modelo económico dominicano, el éxito no se medirá solo por cuánto se recauda, sino por cómo se recauda: con reglas claras, tiempos previsibles y un ecosistema de cumplimiento que premie al formal y sancione con eficacia al incumplidor. Lo que la entrevista ofreció fue el marco; lo que viene ahora, si la gestión cumple su promesa de continuidad sin sobresaltos, será el método y la medición. 

27 de enero de 2026. Santo Domingo, República Dominicana

El autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero en sistemas de computación, escritor, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Post redes sociales:  

La entrevista de Nelson Arroyo en Hoy Mismo ordena los vectores de su gestión en la DGA: continuidad operativa, foco en recaudación para el equilibrio presupuestario y facilitación del comercio como habilitador de competitividad. La idea de una transición “sin sobresaltos” apunta a preservar la confianza del ecosistema logístico y enviar una señal de estabilidad a actores públicos y privados. Junto con una defensa reputacional explícita, el siguiente paso lógico es publicar KPIs (tiempos de levante, despacho anticipado, canalización por riesgo, hitos OEA) que permitan auditar avances y mantener alineados a los equipos. 

#AduanasRD #GestiónPública #ComercioExterior #Recaudación #Gobernanza #Logística #KPIs #Transparencia #RepúblicaDominicana

Entrevista al director general de Aduanas, Nelson Arroyo, en el programa TV "Hoy Mismo", de @ColorVisionC9
https://youtu.be/i6CFRWXGxs0?si=_asyAlJn-Bmga_lJ a través de @YouTube
@hoymismo_rd , por @colorvisionc9 , con el director general de @aduanasrd , @nelsonarroyop
Nota de prensa


Nelson Arroyo fija en Hoy Mismo una agenda de continuidad sin sobresaltos, impulso a las recaudaciones y facilitación del comercio

Santo Domingo, R.D., 27 de enero de 2026.- El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, presentó hoy, durante su participación en la Entrevista Central de “Hoy Mismo” (Color Visión), las líneas maestras de su gestión: transición ordenada y sin sobresaltos, fortalecimiento de las recaudaciones en favor del equilibrio presupuestario y mayor facilitación del comercio exterior para sostener la competitividad del país.

Arroyo subrayó que la administración al frente de la Dirección General de Aduanas (DGA) caminará sobre la base de la continuidad operativa para no afectar a importadores, exportadores, zonas francas y operadores logísticos. “No quiero ningún tipo de sobresaltos”, afirmó, al enfatizar que los cambios se implementarán con coordinación y estabilidad. Esa noción de orden y prudencia ya había sido expuesta en su juramentación del 8 de enero, tras su designación mediante el Decreto núm. 3‑26.

El director general insistió en que la transición será articulada con los equipos técnicos para preservar la confianza del ecosistema productivo. “Las cosas las vamos a hacer consensuadas”, señaló, aludiendo a la meta de mantener el ritmo de los procesos críticos de comercio exterior. En esa línea, añadió: “Una transición que no sea traumática”, reforzando el compromiso de continuidad con la experiencia institucional acumulada.

En el plano fiscal, Arroyo remarcó que el aumento de recaudaciones constituye un objetivo ineludible de su hoja de ruta, con miras a contribuir al equilibrio de las finanzas públicas. “Trabajaré en favor del equilibrio presupuestario”, expresó, en sintonía con el enfoque expuesto al asumir. El propósito parte de un desempeño reciente favorable: la recaudación aduanera de 2025 superó la de 2024 por RD$11,300 millones, lo que eleva la exigencia para 2026.

El incumbente integró ese objetivo con una noción de eficiencia del servicio. “Facilitar, aún más, el comercio exterior”, resumió, al describir la importancia de simplificar trámites, agilizar exportaciones e importaciones y mejorar la coordinación interinstitucional para impulsar la competitividad. El mandato de la DGA como autoridad nacional de frontera —facilitar y controlar el comercio transfronterizo, resguardar la seguridad del Estado y contribuir a las finanzas públicas— enmarca estas prioridades.

Durante la conversación, Arroyo puso en contexto el entorno mediático que suele acompañar a los relevos en áreas de alta sensibilidad pública. “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte”, afirmó, al subrayar la relevancia de la gestión reputacional y una comunicación transparente en el arranque de su administración. En ese sentido, enfatizó que la respuesta será trabajo medible y resultados verificables a través de indicadores de desempeño. 

Asimismo, el director general llamó a alinear a los equipos internos con los objetivos institucionales y la ética del servicio. “Solicito al equipo enfocarse en el trabajo junto a nosotros”, reiteró, como mensaje de movilización operativa para el personal de Aduanas. Agregó que la cooperación con el sector privado es condición para acelerar la facilitación sin relajar los controles de riesgo, el cumplimiento y la lucha contra ilícitos.

Arroyo insistió en que la brújula de su gestión será el interés nacional, en congruencia con lo expuesto al asumir el cargo. “El interés del país está por encima de todo”, recordó, al articular la conexión entre estabilidad fiscal, logística eficiente y certidumbre normativa para el comercio. Con ello, confirmó que la DGA continuará profundizando mejoras de procesos y herramientas tecnológicas, con metas y cronogramas que permitan auditar avances.

Para fortalecer la previsibilidad y la transparencia, la institución prevé acompañar estos lineamientos con un tablero de indicadores que incorpore tiempos de despacho, cobertura de análisis de riesgo, desempeño por canalización, ampliación del Operador Económico Autorizado y otros hitos de facilitación y control. La divulgación periódica de estos datos permitirá a los actores del comercio exterior y a la ciudadanía seguir de cerca los resultados de la gestión. 

La participación de Arroyo en “Hoy Mismo” refuerza el diálogo con la ciudadanía y los sectores productivos a través de una plataforma de alta penetración nacional y distribución digital. El contenido puede consultarse en el canal oficial de Color Visión.

Nelson Arroyo fue designado director general de Aduanas mediante el Decreto 3‑26 y juramentado el 8 de enero de 2026, en un acto encabezado por el Ministerio de Hacienda, donde delineó una estrategia enfocada en fortalecer la institucionalidad, incrementar las recaudaciones y facilitar el comercio exterior.

La Dirección General de Aduanas (DGA), dependencia del Ministerio de Hacienda y Economía, tiene por mandato facilitar y controlar el comercio exterior, resguardar la seguridad del Estado y contribuir al sostenimiento de las finanzas públicas mediante una recaudación eficiente. Su rol es clave para la competitividad, la atracción de inversiones y la estabilidad macroeconómica.


OPINIÓN

Nelson Arroyo en Hoy Mismo: continuidad sin sobresaltos, foco recaudador y respuesta a campañas de descrédito

En su primera gran aparición televisiva tras asumir la Dirección General de Aduanas (DGA), Nelson Arroyo articuló tres mensajes centrales: defensa reputacional frente a “campañas negativas”, reafirmación de una transición sin sobresaltos y énfasis en aumentar recaudaciones sin frenar la facilitación del comercio. El discurso dialoga con las líneas que ya había anunciado al ser juramentado a inicios de mes.

La entrevista se emitió en la Entrevista Central de Hoy Mismo, programa matutino de referencia en la TV dominicana (Color Visión, canal 9). En YouTube, la pieza aparece titulada con una frase que resume la postura defensiva del funcionario: “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte”, lo que ubicó de entrada el tono del intercambio. 


Ejes temáticos

1) Continuidad institucional “sin sobresaltos”

Arroyo insistió en la idea de continuidad y transición ordenada, un marco que ya había planteado el día de su juramentación (“no quiero ningún tipo de sobresaltos… una transición que no sea traumática”), en alusión a la coordinación con su antecesor Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón. El énfasis en estabilidad busca dar confianza a los sectores productivos y al propio personal de la DGA. 

2) Meta recaudatoria y equilibrio presupuestario

El segundo pilar fue la recaudación: trabajar para incrementar ingresos y contribuir al equilibrio presupuestario sin relajar controles. Esto ya forma parte del guion público del nuevo director desde el Decreto 3‑26 que lo designó: fortalecer la institucionalidad recaudadora y priorizar el interés nacional. Como telón de fondo, reportes recientes señalan que la recaudación 2025 superó la de 2024 por RD$11,300 millones, un dato que añade presión —y oportunidad— a su promesa de resultados. 

3) Facilitación del comercio y eficiencia operativa

Arroyo vinculó el aumento de ingresos con facilitación del comercio exterior: simplificación de procesos y continuidad de mejoras tecnológicas para exportaciones e importaciones. Esa línea estratégica ha sido reiterada por el propio funcionario y por fuentes oficiales (Presidencia), subrayando que la eficiencia logística y la agilidad aduanera son claves para competitividad y confianza inversora. 


Forma y momentos

La conversación tuvo un tono sobrio y de “puesta en escena” de agenda, más que de anuncios disruptivos. El título de la pieza plasmado en YouTube —centrado en las “campañas negativas”— operó como momento mediático de mayor tracción, enmarcando al entrevistado en clave de defensa reputacional y buscando blindar el arranque de su gestión ante críticas. Como recurso comunicacional, esa elección de titular funciona para fijar la narrativa del día en redes y noticieros. 


Lo que aporta la entrevista

  • Claridad de prioridades: continuidad institucional, recaudación y facilitación. Refuerza un marco de expectativas que ya conocíamos desde la juramentación. 
  • Señal política: reconocer el ruido de “campañas negativas” y confrontarlo sin escalamiento, intentando cerrar filas comunicacionales en el arranque.
  • Coherencia con el discurso oficial: el alineamiento con el mensaje de la Presidencia (equilibrio presupuestario + comercio ágil) sugiere que no habrá virajes bruscos en Aduanas. 

Lo que quedó pendiente

  • Metas cuantificables: no se detallaron (en pantalla) objetivos numéricos de recaudación, hitos trimestrales o indicadores de facilitación (tiempos de despacho, reducción de trámites, etc.). Esa precisión sería clave para auditar avances. (Se deduce por contraste con lo ya publicado en juramentación, donde se definieron líneas pero no metas). 
  • Plan contra ilícitos: hubiera sido útil conocer medidas específicas (inteligencia de riesgo, controles a courier, interoperabilidad con otras agencias) dada la sensibilidad del tema para el sector privado. (Pendiente en la entrevista reseñada; tema presente en la agenda histórica de DGA). 

Valoración

Como pieza de aterrizaje de un nuevo incumbente, la entrevista cumple: posiciona tres mensajes consistentes con su narrativa de toma de posesión, evita la sobreactuación y se apoya en una consigna reputacional que explica la coyuntura mediática del cargo. Falta, sin embargo, el detalle operativo que permita traducir principios en KPIs verificables (recaudación, plazos, cumplimiento), algo esperable en comparecencias siguientes ante prensa y sector privado. En suma, un debut prudente y alineado con el libreto institucional: sin sorpresas, con foco en resultados fiscales y flujo comercial.


Ficha breve


Por Luis Orlando Díaz Vólquez

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La entrevista de Nelson Arroyo en Hoy Mismo ordena los vectores de su gestión en la DGA: continuidad operativa, foco en recaudación para el equilibrio presupuestario y facilitación del comercio como habilitador de competitividad. La idea de una transición “sin sobresaltos” apunta a preservar la confianza del ecosistema logístico y enviar una señal de estabilidad a actores públicos y privados. Junto con una defensa reputacional explícita, el siguiente paso lógico es publicar KPIs (tiempos de levante, despacho anticipado, canalización por riesgo, hitos OEA) que permitan auditar avances y mantener alineados a los equipos. 

#AduanasRD #GestiónPública #ComercioExterior #Recaudación #Gobernanza #Logística #KPIs #Transparencia #RepúblicaDominicana

domingo, 4 de enero de 2026

Sanz Lovatón destaca DGA consolida la logística como nuevo eje económico, con recaudación récord en 2025 y avances operativos

Sanz Lovatón destaca DGA consolida la logística como nuevo eje económico, con recaudación récord en 2025 y avances operativos

Santo Domingo, R.D., 3 de enero de 2026.— Yayo Sanz Lovatón, director general de Aduanas, presentó el balance de 2025 y las proyecciones para 2026, resaltando el avance de la República Dominicana como hub logístico y el impacto de los procesos de modernización desarrollados por la institución.

En una entrevista difundida este domingo por Color Visión, canal 9, con el periodista Pablo McKinney, detalló los principales logros: recaudaciones superiores a RD$266,100 millones, la ampliación del programa Despacho en 24 Horas y el fortalecimiento de los controles no intrusivos, medidas que han elevado la competitividad del comercio exterior.

Sanz Lovatón informó que las recaudaciones de 2025 superaron en más de RD$11,300 millones el resultado de 2024 y que, gracias a eficiencias administrativas, se transfirieron RD$4,100 millones adicionales a la Tesorería Nacional, coherentes con una gestión orientada a la digitalización de servicios, reducción de costos operativos y mejor uso de los recursos públicos. 

En facilitación del comercio, indicó que el Despacho en 24 Horas, apoyado en perfiles de riesgo, declaración previa y certificaciones OEA, redujo el ciclo de contenedores desde nueve días a menos de 24 horas de salida, con ahorros superiores a RD$2,000 millones. 

El titular de la Dirección General de Aduanas (DGA) añadió que esta agilidad se complementa con mayor cobertura de inspección por rayos X y con la aplicación de la Ley 168‑21 y su Reglamento 755‑22, primera gran actualización del régimen aduanero en 68 años, que moderniza procedimientos, consolida sanciones y habilita herramientas electrónicas para trazabilidad y control.

El avance logístico coincide con un entorno de inversión extranjera directa sostenida, que en 2023 alcanzó los US$4,390 millones y para 2025 se proyecta superar los US$4,800–5,000 millones. A esto se suma la mejora de la calificación soberana a Ba2 por parte de Moody’s, reconocimiento a la estabilidad macroeconómica y a la institucionalidad del país. Según afirmó Eduardo "Yayo" Sanz Lovatón, estos logros deben acompañarse de una reforma fiscal y de la optimización en la composición de la deuda.

En el plano internacional, destacó la propuesta de Estados Unidos para que la República Dominicana presente candidatura a dirigir la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), gesto que vincula la gestión del país en la lucha contra el narcotráfico con su reputación institucional.

A nivel territorial, resaltó que el proceso de transformación impulsado por el gobierno del presidente Luis Abinader ha tenido expresión concreta en polos como Pedernales y Monte Cristi, que han pasado de la marginalidad a posicionarse como destinos de inversión turística y productiva, y en la ampliación de la infraestructura vial y urbana en Santiago y el Cibao, que fortalece la conectividad de la segunda ciudad del país y dinamiza su tejido empresarial. 

En paralelo, la revitalización de las zonas francas consolida al sector como motor de exportaciones y empleo, alineado con la estrategia de near/friendly‑shoring y con la oferta de un hub logístico de calidad mundial.

Sobre seguridad nacional, destacó las inversiones en tecnología y equipos especializados para la frontera, junto con la verja perimetral, que han elevado la capacidad de vigilancia y protección. 

En el plano diplomático, subrayó la trascendencia de haber logrado la atención sostenida de la comunidad internacional sobre la crisis haitiana, hito que complementa el enfoque multidimensional de seguridad y cooperación regional.

Asimismo, reafirmó que la visión del presidente Luis Abinader de convertir la logística en nuevo eje económico articula conectividad aérea y marítima, infraestructura y seguridad operativa con la agenda de facilitación; por ello, 2026 se proyecta favorable y el país arranca con una plataforma donde convergen eficiencia aduanera, seguridad, atracción de inversiones y disciplina macro, elementos que consolidan el HubRD y su aporte al crecimiento y al empleo. 

En materia de gobernanza, sostuvo que la lucha contra la corrupción y la transparencia son pilares de la administración del presidente Luis Abinader, calificando el caso SENASA de “vergüenza nacional” y reconociendo el uso del término “traición” por parte del mandatario para enfatizar el régimen de consecuencias. 

Subrayó la independencia del Ministerio Público, primero con Miriam Germán Brito y actualmente con Yeni Berenice Reynoso, como garantía para investigaciones y decisiones alejadas de interferencias políticas, y vinculó estos avances con el paquete de reformas aprobado, en particular el nuevo Código Penal y la Ley 168‑21 de Aduanas. Señaló, además, que el buen desempeño de las entidades recaudadoras permitió postergar la reforma fiscal en medio de la desaceleración global, preservando estabilidad e inversión.

Respecto a seguridad ciudadana, defendió los incrementos salariales y el acceso a vivienda y salud para policías y militares, junto con indicadores que colocan al país entre los más seguros de la región, al tiempo que reconoció desafíos de derechos humanos y la necesidad de profundizar la reforma policial. 

Finalmente, expresó confianza en la unidad interna del Partido Revolucionario Moderno (PRM) de cara al ciclo 2026‑2028, con una oferta consensuada y un liderazgo que arbitra para garantizar continuidad a las transformaciones, convencido de que el balance de gestión será bien valorado por la sociedad y clave para sostener una estrategia basada en logística, transparencia y estabilidad. 

En el cierre de la entrevista, dejó dos definiciones que enmarcan la agenda del año: “El 2026 será un año donde la economía se va a lucir” y “La República Dominicana está en el epicentro de una revolución comercial en las Américas”.

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