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viernes, 10 de julio de 2026

Recaudaciones de Aduanas crecen RD$3,290 MM durante el primer semestre de 2026


Recaudaciones de Aduanas crecen RD$3,290 MM durante el primer semestre de 2026

Los recaudos de junio representan un nivel de cumplimiento de un 100.9 %, equivalente a un superávit de RD$218 millones.

Santo Domingo, R.D. 9 de julio 2026. - La Dirección General de Aduanas (DGA) recaudó RD$129,236 millones durante el primer semestre de 2026, una cifra que implica un crecimiento de un 2.6 % y un aumento absoluto de RD$3,290 millones con relación a igual período del año pasado, a pesar de un escenario más retador por el impacto en el comercio exterior que han provocado las tensiones geopolíticas.

Durante el pasado junio, los ingresos de la DGA ascendieron a RD$24,162 millones, monto que representa un alza interanual de un 15.4 % al compararse con el mismo mes de 2025, equivalente a RD$3,225 millones adicionales.

Un hecho que debemos resaltar es que al realizar análisis encontramos el día de mayor recaudación de la historia, con RD$1,880.91 millones, superando el récord previo que era de RD$1,853.72 millones, alcanzado en el 2022.

El director de Aduanas, Nelson Arroyo, al referirse al balance positivo de los ingresos durante la primera mitad del año, declaró que este aumento en las recaudaciones de la entidad que dirige es producto del compromiso que asumimos de continuar impulsando iniciativas dirigidas a facilitar y agilizar el despacho de mercancías en los puertos y aeropuertos del país. Como muestra de ello, indicó que entre enero y junio de 2026 los contenedores importados bajo el régimen de consumo registraron un incremento de 1.5 % en comparación con el mismo período de 2025 que, aunque es una cifra moderada, fue lograda en medio de un contexto internacional adverso. 

“En este contexto, los resultados reflejan los esfuerzos de mejora en la gestión recaudadora y control aduanero, como las limitaciones impuestas por un entorno externo complejo que condicional desempeño del comercio exterior”, expresó el titular de la DGA.



Aduanas, comercio exterior y resiliencia fiscal: la señal de una economía que sigue avanzando

El crecimiento de RD$3,290 millones en las recaudaciones de la Dirección General de Aduanas durante el primer semestre de 2026 no es solo un dato fiscal positivo; es una expresión de confianza, eficiencia institucional y capacidad de respuesta de la República Dominicana frente a un entorno global marcado por tensiones geopolíticas, disrupciones logísticas y mayores desafíos para el comercio internacional.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La Dirección General de Aduanas ha presentado un resultado que merece ser leído con profundidad estratégica, más allá de la cifra inmediata y del titular coyuntural. Recaudar RD$129,236 millones durante el primer semestre de 2026, con un crecimiento de 2.6 % y un incremento absoluto de RD$3,290 millones respecto a igual período del año anterior, constituye una señal importante de fortaleza institucional, dinamismo económico y capacidad de gestión en medio de un escenario internacional que no ha sido favorable para el comercio exterior.

El dato adquiere mayor relevancia porque no se produce en un contexto de normalidad global. La economía mundial atraviesa una etapa de tensiones geopolíticas, reacomodos comerciales, costos logísticos cambiantes, conflictos regionales y presiones sobre las cadenas de suministro. En ese marco, el hecho de que la República Dominicana mantenga una evolución positiva en sus recaudaciones aduaneras indica que el país conserva una base económica activa, una estructura comercial funcional y una administración aduanera con capacidad para sostener resultados aun bajo condiciones externas complejas.

El desempeño de junio refuerza esa lectura. Los ingresos de la DGA ascendieron a RD$24,162 millones, lo que representa un crecimiento interanual de 15.4 % frente al mismo mes de 2025, equivalente a RD$3,225 millones adicionales. Más aún, esos recaudos significaron un nivel de cumplimiento de 100.9 %, con un superávit de RD$218 millones. No se trata simplemente de haber recaudado más; se trata de haber cumplido y superado la meta en un período donde la incertidumbre internacional continúa afectando los flujos comerciales.

En materia fiscal, estos resultados son relevantes porque las recaudaciones aduaneras forman parte esencial de la sostenibilidad financiera del Estado. Cada peso captado con eficiencia fortalece la capacidad pública para financiar servicios, obras, infraestructura, seguridad, salud, educación y programas sociales. Pero el sentido moderno de una aduana no puede limitarse a recaudar. Una aduana del siglo XXI debe recaudar sin frenar, controlar sin entorpecer, fiscalizar sin paralizar y facilitar sin renunciar a la seguridad económica del país.

Ahí reside el valor estructural de estos resultados. Si la DGA logra mayores ingresos mientras impulsa iniciativas para facilitar y agilizar el despacho de mercancías en puertos y aeropuertos, entonces el país avanza hacia un modelo más inteligente de administración aduanera. La eficiencia ya no consiste únicamente en cobrar más, sino en reducir tiempos, simplificar procesos, fortalecer controles, mejorar la trazabilidad, cerrar brechas de evasión y ofrecer mayor previsibilidad a los operadores económicos.

El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, ha vinculado este crecimiento al compromiso institucional de continuar impulsando medidas dirigidas a facilitar y acelerar el despacho de mercancías. Esa visión resulta clave, porque en una economía abierta como la dominicana, cada demora logística tiene un costo, cada trámite innecesario resta competitividad y cada mejora operativa puede traducirse en más inversión, más comercio y mayor confianza.

También merece atención el incremento de 1.5 % en los contenedores importados bajo el régimen de consumo entre enero y junio de 2026, en comparación con igual período de 2025. Aunque se trata de una cifra moderada, su importancia se encuentra precisamente en el contexto en que se produce. Crecer, aunque sea de forma prudente, en medio de un ambiente internacional adverso, demuestra que la demanda interna mantiene señales de movimiento y que la economía dominicana continúa conectada con los circuitos del comercio regional y global.

Uno de los elementos más simbólicos del informe es el registro del día de mayor recaudación en la historia de la DGA, con RD$1,880.91 millones, superando el récord anterior de RD$1,853.72 millones, alcanzado en 2022. Este tipo de marca no debe verse solo como una anécdota estadística. Un récord diario de recaudación puede reflejar mayor eficiencia operativa, mejor control, mayor cumplimiento, más dinamismo comercial y una administración con capacidad para procesar volúmenes importantes de actividad económica.

Sin embargo, el éxito también impone nuevas responsabilidades. La República Dominicana no puede conformarse con buenos resultados semestrales. El reto es convertir la eficiencia recaudadora en una política sostenida de modernización aduanera, vinculada a la competitividad nacional, la seguridad fronteriza, la transparencia comercial y la atracción de inversiones. Las aduanas son hoy un punto neurálgico para el desarrollo: por ellas pasan mercancías, insumos productivos, bienes de consumo, materias primas, tecnología, medicamentos, alimentos y equipos esenciales para la economía.

Por eso, cuando Aduanas mejora, no solo mejora una institución; mejora el ecosistema productivo. Ganan los importadores formales, los exportadores, los consumidores, el Estado, los sectores industriales, las mipymes y los inversionistas que necesitan reglas claras, procesos ágiles y controles confiables. La competitividad de un país no se define únicamente por sus incentivos fiscales o su ubicación geográfica, sino también por la calidad de sus instituciones operativas.

La frase del titular de la DGA resume bien la dualidad del momento: los resultados reflejan tanto los esfuerzos de mejora en la gestión recaudadora y el control aduanero, como las limitaciones impuestas por un entorno externo complejo que condiciona el desempeño del comercio exterior. Esa lectura es madura y necesaria. No todo depende de la voluntad interna. Pero precisamente por eso, mientras más incierto sea el entorno global, más eficiente debe ser la respuesta nacional.

La República Dominicana tiene ante sí una oportunidad histórica: consolidarse como plataforma logística, comercial e industrial del Caribe. Para lograrlo, necesita una aduana moderna, tecnológica, transparente, interoperable y orientada al servicio. Las recaudaciones del primer semestre de 2026 muestran que se avanza en esa dirección, pero también recuerdan que la transformación debe ser permanente. En el comercio global, la eficiencia no es un lujo administrativo; es una condición de supervivencia competitiva.

El crecimiento de RD$3,290 millones en las recaudaciones de Aduanas no debe interpretarse únicamente como una victoria fiscal. Es una señal de que el país puede sostener resultados aun en tiempos difíciles; de que la institucionalidad aduanera tiene margen para seguir elevando su desempeño; y de que la economía dominicana continúa mostrando capacidad de adaptación frente a los vientos cruzados del escenario internacional.

En definitiva, una aduana que recauda más, facilita mejor y controla con mayor inteligencia no solo fortalece las finanzas públicas: contribuye a construir una República Dominicana más competitiva, más confiable y mejor preparada para insertarse con éxito en la economía global. Ahí está la verdadera dimensión de este balance: no en la cifra aislada, sino en lo que esa cifra revela sobre el presente y el futuro del país.

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

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martes, 7 de abril de 2026

Recaudaciones de Aduanas crecieron RD$1,328.30 millones en marzo pese a la crisis global

Recaudaciones de Aduanas crecieron RD$1,328.30 millones en marzo pese a la crisis global

Enero–marzo marca el mayor nivel de recaudación para un primer trimestre en la historia de la DGA, en un contexto internacional adverso para el comercio mundial

Santo Domingo, R.D., 7 de abril de 2026. – Las recaudaciones de la Dirección General de Aduanas (DGA) registraron un crecimiento interanual de RD$1,328.30 millones durante el mes de marzo, en comparación con igual período de 2025, fortaleciendo los ingresos del Estado dominicano pese al entorno de incertidumbre generado por el conflicto bélico en el Medio Oriente, iniciado a finales de febrero y con impacto directo en el comercio global.

Con estos resultados, el primer trimestre de 2026 se consolida como el de mayor recaudación en la historia de la DGA para ese período, al igual que el mes de marzo, que se posiciona como el de mayor ingreso recaudatorio en términos comparativos históricos. Este desempeño otorga un carácter histórico a la actual gestión encabezada por el director general, Nelson Arroyo.

Durante marzo, la DGA mantuvo un promedio diario de recaudación superior a RD$1,056.15 millones, alcanzando un total de RD$23,235.32 millones, cifra que supera los RD$21,907.02 millones recaudados en marzo del año pasado.

Estos resultados responden a las directrices establecidas por el director general Nelson Arroyo al asumir sus funciones en enero de este año, orientadas a reforzar la eficiencia institucional y contribuir al equilibrio fiscal y presupuestario del país, como prioridad estratégica del Gobierno dominicano.

Asimismo, las recaudaciones del mes representaron un superávit de RD$310.63 millones respecto a lo estimado, para un cumplimiento de la meta de 101.35 %, reflejando una gestión eficaz en la administración de los ingresos aduaneros.

En paralelo, las actividades comerciales del país mantuvieron su dinamismo, de acuerdo con las cifras de importación bajo el régimen nacional. Solo en marzo se registraron 29,785 contenedores importados, lo que representa un crecimiento interanual de 15.06 %, evidencia del sostenido comportamiento de la demanda interna.

Desempeño del primer trimestre

Entre enero y marzo de 2026, la DGA sostuvo un promedio diario de recaudación superior a RD$1,065 millones, alcanzando un total de RD$62,870.54 millones, lo que equivale a RD$1,323.84 millones adicionales en términos interanuales.

En cuanto a la actividad comercial, durante el primer trimestre se contabilizaron 74,661 contenedores importados bajo el régimen nacional, para un incremento de 2.04 % con respecto al mismo período de 2025.

Estos indicadores confirman la resiliencia del comercio dominicano y el fortalecimiento del rol de la Dirección General de Aduanas como pilar clave de la sostenibilidad fiscal, aun en un escenario internacional desafiante para las cadenas logísticas y el comercio exterior.

Resumen | La Dirección General de Aduanas (DGA) alcanzó en marzo de 2026 un crecimiento interanual de RD$1,328.30 millones en recaudaciones, pese al contexto de incertidumbre global derivado del conflicto bélico en el Medio Oriente y sus efectos sobre el comercio internacional.

El primer trimestre enero–marzo de 2026 se convirtió en el de mayor recaudación en la historia de la DGA, con un total de RD$62,870.54 millones, superando en RD$1,323.84 millones al mismo período de 2025. Marzo, a su vez, se posicionó como el mes con mayor recaudación histórica, alcanzando RD$23,235.32 millones, con un promedio diario superior a RD$1,056 millones.

Las recaudaciones de marzo superaron la meta estimada, generando un superávit de RD$310.63 millones, para un cumplimiento del 101.35 %, resultado directo de las directrices de eficiencia institucional y disciplina fiscal impulsadas por la gestión del director general Nelson Arroyo desde enero de 2026.

El desempeño recaudatorio estuvo acompañado por un dinamismo sostenido del comercio exterior, reflejado en el aumento de las importaciones bajo el régimen nacional: 29,785 contenedores en marzo (+15.06 % interanual) y 74,661 contenedores en el primer trimestre (+2.04 % interanual).

Estos resultados confirman la resiliencia de la economía dominicana, la recuperación de la demanda interna y el rol estratégico de la DGA como soporte clave de la estabilidad fiscal del Estado, incluso en escenarios internacionales adversos.

OPINIÓN | Recaudar en la tormenta: Aduanas, resiliencia fiscal y el pulso real del comercio
Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En tiempos de incertidumbre global, cuando el comercio internacional se tensiona y las cadenas logísticas se vuelven más frágiles, hay indicadores que funcionan como termómetros de la economía real. Las recaudaciones aduaneras son uno de ellos: no solo porque representan ingresos claves para el Estado, sino porque reflejan —con una crudeza difícil de maquillar— el ritmo de las importaciones, el consumo interno, la actividad productiva y la capacidad institucional para administrar con eficiencia un sistema complejo y altamente expuesto al riesgo.

Por eso, los resultados informados por la Dirección General de Aduanas (DGA) correspondientes a marzo y al primer trimestre de 2026 merecen una lectura que vaya más allá del titular. No se trata únicamente de un crecimiento interanual de RD$1,328.30 millones en marzo, ni de un acumulado histórico de RD$62,870.54 millones entre enero y marzo. Se trata del significado estratégico de estos datos en el contexto actual: un escenario internacional adverso, marcado por un conflicto bélico en el Medio Oriente iniciado a finales de febrero, con repercusiones directas sobre el comercio global, los fletes, los seguros, los tiempos de tránsito y las expectativas de los mercados.

En ese entorno, que el mes de marzo haya cerrado con RD$23,235.32 millones recaudados —frente a RD$21,907.02 millones del mismo mes del año anterior— y con un promedio diario superior a RD$1,056.15 millones, no es un evento menor. Es una señal doble: por un lado, de resiliencia económica, y por el otro, de capacidad operativa y gerencial dentro de la administración aduanera. Más aún, cuando el mes registró un superávit de RD$310.63 millones sobre lo estimado, para un cumplimiento de 101.35 % de la meta. En la gestión pública, cumplir y superar metas en un escenario normal ya es meritorio; hacerlo cuando el entorno global complica los flujos comerciales, y eleva la volatilidad, es un mensaje institucional de alto valor.

Hay que subrayar, además, que estos resultados se producen al inicio de una nueva etapa gerencial, con un director general que asumió en enero y que, desde el primer día, ha transmitido una directriz clara: trabajar con enfoque en el equilibrio fiscal y presupuestario del país. Esa orientación es crucial porque ubica a la DGA no como una entidad que solo “cobra” o “libera cargas”, sino como un pilar del Estado moderno: una institución que protege la sostenibilidad financiera de las políticas públicas, fortalece la capacidad del gobierno para planificar y ejecutar, y reduce la vulnerabilidad fiscal ante choques externos.

Cuando se observa el primer trimestre completo, la magnitud del hito se vuelve aún más evidente. Entre enero y marzo, la DGA sostuvo un promedio diario de recaudación superior a RD$1,065 millones, alcanzando un total de RD$62,870.54 millones, lo que representa RD$1,323.84 millones adicionales en términos interanuales. En otras palabras: estamos ante el mayor nivel de recaudación para un primer trimestre en la historia de la institución, y eso coloca a la DGA en el centro de la conversación sobre estabilidad macroeconómica, cumplimiento de metas públicas y credibilidad institucional.

Pero el editorial sería incompleto si se quedara solo en la cifra recaudatoria. Hay un segundo dato que ilumina el trasfondo económico: el comportamiento del régimen nacional en términos de volumen de importación. Solo en marzo se registraron 29,785 contenedores importados, para un crecimiento interanual de 15.06 %. En el trimestre, el régimen nacional acumuló 74,661 contenedores, un incremento de 2.04 % respecto al mismo período de 2025. Estos números sugieren que, pese a las tensiones globales, el país mantiene un nivel de demanda interna que empuja el movimiento comercial. Y cuando la demanda se sostiene, las recaudaciones encuentran una base real —no simplemente contable— para crecer.

Ahora bien, este desempeño debe interpretarse con equilibrio. No es el momento de triunfalismos, sino de comprensión estratégica. La coyuntura internacional que hoy pesa sobre el comercio mundial puede intensificarse y traducirse en presiones sobre los costos de importación, los tiempos logísticos y la disponibilidad de ciertos bienes. Esto implica que la gestión aduanera tendrá que sostener el rendimiento sin sacrificar los dos valores que la legitiman: facilitación y control. En un entorno volátil, el desafío no es solo recaudar más; es recaudar bien, con transparencia, previsibilidad y una administración del riesgo que no ahogue la competitividad.

Ahí se juega el verdadero significado de “gestión histórica”. Porque la historia no la escriben los números por sí solos; la escriben las instituciones cuando convierten un buen resultado en un estándar y lo sostienen en el tiempo. Para lograrlo, hay que proteger y fortalecer varios frentes: la modernización tecnológica, la trazabilidad de los procesos, la coordinación interinstitucional, la integridad del sistema, la comunicación proactiva con los actores del comercio y la disciplina organizacional para mantener metas sin distorsionar el mercado.

En el plano fiscal, los resultados de la DGA ofrecen una ventaja innegable: mayor espacio para la estabilidad presupuestaria. En un Estado que necesita sostener inversión pública, servicios esenciales y políticas sociales, la recaudación aduanera aporta oxígeno y reduce la presión sobre otras fuentes. Sin embargo, esa ventaja debe administrarse con visión de Estado: preservar el equilibrio no es solo recaudar; es hacerlo con reglas claras, evitando arbitrariedades, minimizando la discrecionalidad y reforzando la confianza de los contribuyentes y operadores comerciales.

En el plano económico, las cifras del régimen nacional sugieren que el motor interno se mantiene activo. Pero también pueden implicar nuevos retos: mayor volumen exige mayor capacidad operativa, más eficiencia en despacho, mejor coordinación logística y un control más inteligente. Si el comercio crece, el sistema tiene que crecer con él: sin filas interminables, sin sobrecostos por demoras, sin fricciones innecesarias que terminen encareciendo la vida de los ciudadanos. La meta de la aduana moderna es clara: facilitar sin debilitar el control y controlar sin bloquear el comercio.

Este momento, entonces, debe servir para consolidar un mensaje institucional: la DGA no solo recauda; la DGA ordena, protege, facilita y sostiene. Los resultados de marzo y del primer trimestre de 2026 confirman que la República Dominicana cuenta con una administración aduanera capaz de entregar rendimiento fiscal incluso en un contexto internacional complejo. Ese desempeño, atribuido a directrices de gestión enfocadas en eficiencia y equilibrio fiscal, no solo fortalece el Estado; también fortalece la confianza en la capacidad del país para navegar incertidumbres.

De cara a los próximos meses, la pregunta estratégica no es si se podrá repetir el récord, sino cómo se consolidará la ruta para que lo excepcional se convierta en norma. Si la DGA mantiene el foco en tecnología, integridad, gestión de riesgo y facilitación, no solo sostendrá la recaudación: también contribuirá a que el comercio dominicano gane competitividad, el Estado gane estabilidad y la ciudadanía gane confianza en sus instituciones.

Porque recaudar en medio de una tormenta global no es solo un logro financiero. Es, sobre todo, una prueba de fortaleza institucional. Y esa, en tiempos como los que vivimos, es una de las noticias más valiosas para el país./

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miércoles, 28 de enero de 2026

Nelson Arroyo fija en Hoy Mismo una agenda de continuidad sin sobresaltos, impulso a las recaudaciones y facilitación del comercio

Nelson Arroyo, director general de Aduanas.

Nelson Arroyo fija en Hoy Mismo una agenda de continuidad sin sobresaltos, impulso a las recaudaciones y facilitación del comercio

Santo Domingo, R.D., 27 de enero de 2026.- El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, presentó hoy, durante su participación en la Entrevista Central de “Hoy Mismo” (Color Visión), las líneas maestras de su gestión: transición ordenada y sin sobresaltos, fortalecimiento de las recaudaciones en favor del equilibrio presupuestario y mayor facilitación del comercio exterior para sostener la competitividad del país.

Arroyo subrayó que la administración al frente de la Dirección General de Aduanas (DGA) caminará sobre la base de la continuidad operativa para no afectar a importadores, exportadores, zonas francas y operadores logísticos. “No quiero ningún tipo de sobresaltos”, afirmó, al enfatizar que los cambios se implementarán con coordinación y estabilidad. Esa noción de orden y prudencia ya había sido expuesta en su juramentación del 8 de enero, tras su designación mediante el Decreto núm. 3‑26.

El director general insistió en que la transición será articulada con los equipos técnicos para preservar la confianza del ecosistema productivo. “Las cosas las vamos a hacer consensuadas”, señaló, aludiendo a la meta de mantener el ritmo de los procesos críticos de comercio exterior. En esa línea, añadió: “Una transición que no sea traumática”, reforzando el compromiso de continuidad con la experiencia institucional acumulada.

En el plano fiscal, Arroyo remarcó que el aumento de recaudaciones constituye un objetivo ineludible de su hoja de ruta, con miras a contribuir al equilibrio de las finanzas públicas. “Trabajaré en favor del equilibrio presupuestario”, expresó, en sintonía con el enfoque expuesto al asumir. El propósito parte de un desempeño reciente favorable: la recaudación aduanera de 2025 superó la de 2024 por RD$11,300 millones, lo que eleva la exigencia para 2026.

El incumbente integró ese objetivo con una noción de eficiencia del servicio. “Facilitar, aún más, el comercio exterior”, resumió, al describir la importancia de simplificar trámites, agilizar exportaciones e importaciones y mejorar la coordinación interinstitucional para impulsar la competitividad. El mandato de la DGA como autoridad nacional de frontera —facilitar y controlar el comercio transfronterizo, resguardar la seguridad del Estado y contribuir a las finanzas públicas— enmarca estas prioridades.

Durante la conversación, Arroyo puso en contexto el entorno mediático que suele acompañar a los relevos en áreas de alta sensibilidad pública. “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte”, afirmó, al subrayar la relevancia de la gestión reputacional y una comunicación transparente en el arranque de su administración. En ese sentido, enfatizó que la respuesta será trabajo medible y resultados verificables a través de indicadores de desempeño. 

Asimismo, el director general llamó a alinear a los equipos internos con los objetivos institucionales y la ética del servicio. “Solicito al equipo enfocarse en el trabajo junto a nosotros”, reiteró, como mensaje de movilización operativa para el personal de Aduanas. Agregó que la cooperación con el sector privado es condición para acelerar la facilitación sin relajar los controles de riesgo, el cumplimiento y la lucha contra ilícitos.

Arroyo insistió en que la brújula de su gestión será el interés nacional, en congruencia con lo expuesto al asumir el cargo. “El interés del país está por encima de todo”, recordó, al articular la conexión entre estabilidad fiscal, logística eficiente y certidumbre normativa para el comercio. Con ello, confirmó que la DGA continuará profundizando mejoras de procesos y herramientas tecnológicas, con metas y cronogramas que permitan auditar avances.

Para fortalecer la previsibilidad y la transparencia, la institución prevé acompañar estos lineamientos con un tablero de indicadores que incorpore tiempos de despacho, cobertura de análisis de riesgo, desempeño por canalización, ampliación del Operador Económico Autorizado y otros hitos de facilitación y control. La divulgación periódica de estos datos permitirá a los actores del comercio exterior y a la ciudadanía seguir de cerca los resultados de la gestión. 

La participación de Arroyo en “Hoy Mismo” refuerza el diálogo con la ciudadanía y los sectores productivos a través de una plataforma de alta penetración nacional y distribución digital. El contenido puede consultarse en el canal oficial de Color Visión.

Nelson Arroyo fue designado director general de Aduanas mediante el Decreto 3‑26 y juramentado el 8 de enero de 2026, en un acto encabezado por el Ministerio de Hacienda, donde delineó una estrategia enfocada en fortalecer la institucionalidad, incrementar las recaudaciones y facilitar el comercio exterior.

La Dirección General de Aduanas (DGA), dependencia del Ministerio de Hacienda y Economía, tiene por mandato facilitar y controlar el comercio exterior, resguardar la seguridad del Estado y contribuir al sostenimiento de las finanzas públicas mediante una recaudación eficiente. Su rol es clave para la competitividad, la atracción de inversiones y la estabilidad macroeconómica.


OPINIÓN

Nelson Arroyo en Hoy Mismo: continuidad sin sobresaltos, foco recaudador y respuesta a campañas de descrédito

En su primera gran aparición televisiva tras asumir la Dirección General de Aduanas (DGA), Nelson Arroyo articuló tres mensajes centrales: defensa reputacional frente a “campañas negativas”, reafirmación de una transición sin sobresaltos y énfasis en aumentar recaudaciones sin frenar la facilitación del comercio. El discurso dialoga con las líneas que ya había anunciado al ser juramentado a inicios de mes.

La entrevista se emitió en la Entrevista Central de Hoy Mismo, programa matutino de referencia en la TV dominicana (Color Visión, canal 9). En YouTube, la pieza aparece titulada con una frase que resume la postura defensiva del funcionario: “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte”, lo que ubicó de entrada el tono del intercambio. 


Ejes temáticos

1) Continuidad institucional “sin sobresaltos”

Arroyo insistió en la idea de continuidad y transición ordenada, un marco que ya había planteado el día de su juramentación (“no quiero ningún tipo de sobresaltos… una transición que no sea traumática”), en alusión a la coordinación con su antecesor Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón. El énfasis en estabilidad busca dar confianza a los sectores productivos y al propio personal de la DGA. 

2) Meta recaudatoria y equilibrio presupuestario

El segundo pilar fue la recaudación: trabajar para incrementar ingresos y contribuir al equilibrio presupuestario sin relajar controles. Esto ya forma parte del guion público del nuevo director desde el Decreto 3‑26 que lo designó: fortalecer la institucionalidad recaudadora y priorizar el interés nacional. Como telón de fondo, reportes recientes señalan que la recaudación 2025 superó la de 2024 por RD$11,300 millones, un dato que añade presión —y oportunidad— a su promesa de resultados. 

3) Facilitación del comercio y eficiencia operativa

Arroyo vinculó el aumento de ingresos con facilitación del comercio exterior: simplificación de procesos y continuidad de mejoras tecnológicas para exportaciones e importaciones. Esa línea estratégica ha sido reiterada por el propio funcionario y por fuentes oficiales (Presidencia), subrayando que la eficiencia logística y la agilidad aduanera son claves para competitividad y confianza inversora. 


Forma y momentos

La conversación tuvo un tono sobrio y de “puesta en escena” de agenda, más que de anuncios disruptivos. El título de la pieza plasmado en YouTube —centrado en las “campañas negativas”— operó como momento mediático de mayor tracción, enmarcando al entrevistado en clave de defensa reputacional y buscando blindar el arranque de su gestión ante críticas. Como recurso comunicacional, esa elección de titular funciona para fijar la narrativa del día en redes y noticieros. 


Lo que aporta la entrevista

  • Claridad de prioridades: continuidad institucional, recaudación y facilitación. Refuerza un marco de expectativas que ya conocíamos desde la juramentación. 
  • Señal política: reconocer el ruido de “campañas negativas” y confrontarlo sin escalamiento, intentando cerrar filas comunicacionales en el arranque.
  • Coherencia con el discurso oficial: el alineamiento con el mensaje de la Presidencia (equilibrio presupuestario + comercio ágil) sugiere que no habrá virajes bruscos en Aduanas. 

Lo que quedó pendiente

  • Metas cuantificables: no se detallaron (en pantalla) objetivos numéricos de recaudación, hitos trimestrales o indicadores de facilitación (tiempos de despacho, reducción de trámites, etc.). Esa precisión sería clave para auditar avances. (Se deduce por contraste con lo ya publicado en juramentación, donde se definieron líneas pero no metas). 
  • Plan contra ilícitos: hubiera sido útil conocer medidas específicas (inteligencia de riesgo, controles a courier, interoperabilidad con otras agencias) dada la sensibilidad del tema para el sector privado. (Pendiente en la entrevista reseñada; tema presente en la agenda histórica de DGA). 

Valoración

Como pieza de aterrizaje de un nuevo incumbente, la entrevista cumple: posiciona tres mensajes consistentes con su narrativa de toma de posesión, evita la sobreactuación y se apoya en una consigna reputacional que explica la coyuntura mediática del cargo. Falta, sin embargo, el detalle operativo que permita traducir principios en KPIs verificables (recaudación, plazos, cumplimiento), algo esperable en comparecencias siguientes ante prensa y sector privado. En suma, un debut prudente y alineado con el libreto institucional: sin sorpresas, con foco en resultados fiscales y flujo comercial.


Ficha breve


Por Luis Orlando Díaz Vólquez

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Post:

La entrevista de Nelson Arroyo en Hoy Mismo ordena los vectores de su gestión en la DGA: continuidad operativa, foco en recaudación para el equilibrio presupuestario y facilitación del comercio como habilitador de competitividad. La idea de una transición “sin sobresaltos” apunta a preservar la confianza del ecosistema logístico y enviar una señal de estabilidad a actores públicos y privados. Junto con una defensa reputacional explícita, el siguiente paso lógico es publicar KPIs (tiempos de levante, despacho anticipado, canalización por riesgo, hitos OEA) que permitan auditar avances y mantener alineados a los equipos. 

#AduanasRD #GestiónPública #ComercioExterior #Recaudación #Gobernanza #Logística #KPIs #Transparencia #RepúblicaDominicana

Nelson Arroyo, director general de Aduanas.
Nelson Arroyo en “Hoy Mismo”: continuidad sin sobresaltos, foco recaudador y una defensa comunicacional en clave de gobernanza aduanera

RESEÑA | Luis Orlando Díaz Vólquez

La aparición del director general de Aduanas, Nelson Arroyo, en la entrevista central del programa “Hoy Mismo” de Color Visión este martes 27 de enero de 2026 se convirtió en su primer gran test mediático tras su designación a inicios de mes. El dispositivo comunicacional del espacio —referente del horario matutino dominicano— sirvió para ordenar los mensajes clave de su narrativa inicial: continuidad institucional “sin sobresaltos”, prioridad en el aumento de las recaudaciones con equilibrio presupuestario y una facilitación del comercio que preserve la competitividad. El encuadre del propio video en YouTube, titulado con la frase “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte”, aportó además un tono de autodefensa que explicitó la consciencia del funcionario sobre el ambiente de opinión que acompaña a todo relevo en áreas sensibles del Estado. 

El contexto de la entrevista es fundamental para interpretar su alcance. “Hoy Mismo”, por la plataforma de Color Visión (canal 9), suele funcionar como caja de resonancia para agendas gubernamentales y debates de coyuntura, con distribución simultánea en la señal abierta y en sus canales digitales. Esa doble circulación —televisión y streaming— no es trivial para un incumbente que llega a una entidad que toca el día a día de importadores, exportadores, zonas francas y consumidores finales. Al elegir este escenario, Arroyo se aseguró una audiencia mixta: decisores públicos y privados, periodistas de seguimiento y segmentos ciudadanos que moldean conversación en redes. La disponibilidad del segmento en el canal oficial de Color Visión ancla la pieza en un ecosistema verificable y de amplio alcance. 

La temporalidad de la aparición hay que leerla a la luz de su reciente juramentación. El 8 de enero de 2026, el gobierno oficializó su nombramiento mediante el Decreto 3‑26, y desde ese mismo acto Arroyo enunció un triángulo de prioridades: contribuir al equilibrio presupuestario, aumentar recaudaciones y facilitar aún más el comercio exterior, todo con una transición “consensuada” para evitar traumas en la institución. El paso por “Hoy Mismo” no inauguró, por tanto, un discurso novedoso: lo consolidó en un formato con mayor exposición ciudadana y capacidad de réplica. La correlación entre lo prometido al asumir y lo reiterado en TV subraya un intento deliberado de continuidad retórica e institucional. 

En el plano del framing comunicacional, la elección de titular el video con la frase “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte” funciona como una defensa preventiva frente a críticas previsibles al arranque de gestión. Con esa enunciación, el director coloca en primer plano la disputa por la reputación, un campo decisivo cuando se dirige una autoridad de frontera que, por definición, se ubica en la intersección entre recaudación, control, comercio y opinión pública. El enunciado, al estar fijado en el título de la pieza alojada en el canal de Color Visión, guía la lectura del contenido y condiciona la recepción del espectador, algo típico en la comunicación política-institucional contemporánea donde el metamensaje es tan relevante como el detalle técnico. 

El segundo gran vector del mensaje fue la idea de transición sin sobresaltos. Arroyo ya había prometido hacer las cosas “consensuadas” con su antecesor, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, con el objetivo declarado de que la mudanza administrativa no altere procesos críticos para el comercio ni genere incertidumbre entre los colaboradores y usuarios de la DGA. En la entrevista, esa noción se reafirma en clave de gobernanza: más que un giro brusco, el nuevo titular quiere proyectar continuidad con ajustes, sosteniendo la curva de aprendizaje institucional acumulada en los últimos años. La insistencia en “no quiero ningún tipo de sobresaltos” —expresada en su juramentación— se recontextualiza ahora ante una audiencia generalista, expandiendo el alcance del compromiso. 

En materia fiscal, el énfasis en recaudaciones y equilibrio presupuestario blinda discursivamente a Aduanas dentro de la arquitectura macroeconómica del Ejecutivo. No es un acento menor: en coyunturas de desaceleración externa y tensiones presupuestarias, todo incremento de ingresos por la vía aduanera se convierte en palanca de estabilización. La reiteración de ese objetivo en “Hoy Mismo” sincroniza la DGA con la narrativa gubernamental de orden fiscal, a la vez que envía una señal a los mercados y a las áreas económicas del Estado sobre el rol de Aduanas como pilar de ingresos no tributarios directos del contribuyente interno, sino asociados al comercio exterior. 

Para valorar el alcance de esa promesa, conviene mirar la línea base reciente. Reportes de prensa consignan que en 2025 la recaudación aduanera superó a la de 2024 en RD$11,300 millones, dato que dibuja una pendiente positiva y establece un punto de partida exigente para 2026. Elevar esa cifra implicará no solo eficiencia de cobro y control de subvaluación o fraude, sino también crecimiento del flujo comercial en un entorno internacional todavía incierto. El énfasis recaudador, por tanto, debe calibrarse frente a la elasticidad del comercio y a la necesidad de no ralentizar procesos de despacho, un dilema clásico de autoridades de frontera. 

La facilitación del comercio, tercer pilar del discurso, fue presentada no como concesión, sino como condición para sostener la competitividad del país. Desde el acto de juramentación se destacó la intención de simplificar aún más los procesos de exportación e importación, un vector que la entrevista pone en circulación masiva. En términos de política pública, esto suele traducirse en integración de sistemas, analítica de riesgo, ventanillas únicas robustas y coordinación interagencial. La convergencia de ese objetivo con la promesa de más recaudación obliga a afinar mecanismos que no penalicen a los cumplidores, mientras endurecen la supervisión del incumplimiento, el contrabando o la subvaluación. 

El perfil del nuevo incumbente ayuda a entender el tipo de gestión que sugiere el discurso. Arroyo llega con experiencia regulatoria y de modernización institucional por su paso por el INDOTEL (2020–2024) y por la vicepresidencia en Seguros Reservas, además de una trayectoria parlamentaria prolongada. Esa combinación —regulación, finanzas, derecho y política— suele ser útil cuando se administran ecuaciones delicadas como control‑facilitación‑ingresos. En la entrevista, la apelación constante al “interés del país” enmarca esa experiencia en un horizonte de Estado, pretendiendo trascender las dinámicas partidarias. 

Más allá del funcionario, la institución que dirige explica por sí misma el cuidado del mensaje. La Dirección General de Aduanas, dependiente del Ministerio de Hacienda y Economía, es la autoridad nacional de frontera y, por tanto, su responsabilidad excede la caja recaudadora: involucra salud pública, seguridad del Estado, trazabilidad y estándares internacionales. Un error o un bloqueo en Aduanas repercute en precios, abastecimiento, cadenas de valor y en la reputación país como plataforma logística. Esa centralidad obliga a que toda comunicación inicial privilegie la estabilidad operativa, y la entrevista la reafirma como un activo en sí mismo. 

Entre los retos operativos permanentes se cuentan la lucha contra ilícitos y la competencia desleal, focos que han ameritado medidas específicas en la agenda reciente de la DGA. El propio portal institucional registra acciones contra segmentos del comercio ilícito que impactan a industriales y comerciantes formales. Si bien en la entrevista reseñada no se detallaron planes tácticos pormenorizados, la expectativa razonable es que la nueva gestión fortalezca inteligencia de riesgo, interoperabilidad de sistemas y cooperación con otras agencias. Ese es el marco donde la promesa de más recaudación y mayor facilitación encuentra su prueba de realidad.

Un registro interesante del paso por “Hoy Mismo” es la economía del anuncio. No hubo, en la pieza disponible, un catálogo de nuevas medidas ni anuncios disruptivos; más bien se trató de ordenar prioridades, fijar tono y marcar territorio discursivo a corto plazo. En términos de comunicación gubernamental, es una estrategia prudente: el primer objetivo no es saturar de promesas, sino asegurar comprensión y adhesión mínima a la agenda base, generando tiempo político para trabajar en los detalles. El título del video, que tensiona con la noción de “campaña negativa”, ayuda también a cohesionar apoyos propios frente a inercias críticas. 

Desde una perspectiva de evaluación pública, la asignatura pendiente es la explicitación de indicadores y metas cuantificables. El énfasis en recaudación y facilitación es correcto, pero su valoración exige conocer parámetros como metas trimestrales de ingresos, tiempos medianos de levante, porcentajes de despacho anticipado, cobertura de canalización por riesgo o expansión de programas de operadores económicos autorizados. La entrevista no ofreció ese detalle, coherente con su carácter de posicionamiento, pero la gobernanza por resultados demanda que pronto se haga visible un tablero de control verificable.

Otro elemento a observar es la relación con el legado de la administración saliente y la coordinación con el nuevo Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, ahora encabezado por Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón. La transición “consensuada” sugerida por Arroyo supone una transferencia no solo de responsabilidades, sino de aprendizajes y proyectos en curso que cruzan Aduanas y política industrial‑comercial. El discurso de continuidad, si se convierte en prácticas de colaboración interinstitucional, puede evitar duplicidades, mejorar la trazabilidad de procesos y favorecer la interlocución con el sector privado.

El entorno 2026 presiona para que las promesas no se queden en el plano declarativo. Editoriales recientes subrayan que la economía dominicana navega un ciclo internacional complejo y que Aduanas, como puerta de entrada de insumos y como centro de recaudación, es pieza crítica de la estabilidad. En ese marco, el “equilibrio presupuestario” invocado por Arroyo en su juramentación y revalidado en pantalla adquiere una dimensión sistémica: no se trata solo de cifras al cierre de caja, sino de sostener el clima de confianza que el país proyecta a inversionistas y socios comerciales. 

También conviene destacar el registro ciudadano. La elección de un programa con alta penetración, disponible en vivo y con repositorio digital accesible, contribuye a la transparencia comunicacional: permite que periodistas, actores del comercio y la ciudadanía revisen la pieza, comparen en el tiempo y exijan coherencia entre lo dicho y lo hecho. En democracias con ecosistema mediático denso, ese rastro audiovisual opera como un mecanismo informal de rendición de cuentas, algo valioso para áreas técnicas con impacto directo en precios, tiempos de entrega y oferta de bienes.

La construcción de confianza con el sector privado será decisiva. Si el aumento de recaudación proviene principalmente de mejor control y reducción de brechas de cumplimiento, entonces la facilitación al cumplidor, la certidumbre normativa y la estandarización de criterios en ventanillas presenciales y virtuales son claves de aceptación. El discurso de Arroyo, al apoyarse en la continuidad y en el interés nacional, deja espacio para esa convergencia público-privada, pero su prueba serán los tiempos de respuesta y la consistencia de criterios a nivel operativo. El propio registro oficial de su juramentación y de notas de prensa en medios de referencia muestra que ese es el pacto ofrecido a inicios de año.

En paralelo, la gestión de reputación —aludida explícitamente por el título del video— anticipa una administración atenta a la batalla del relato. En instituciones con alto voltaje mediático, el ruido puede traducirse en costo de transacción para el usuario y en desgaste interno para los equipos. Visualizar esa tensión desde el inicio tiene un lado útil: autorreconocer el campo adverso donde se gestionará lo público. El lado riesgoso es que el énfasis defensivo opaque, en ocasiones, la comunicación de resultados técnicos. La salida saludable es desplazar el debate hacia datos y metas, precisamente el terreno donde la DGA tiene ventajas si acelera su tablero de indicadores. 

La memoria institucional reciente aporta otra capa. Diversos medios y la comunicación oficial han insistido en la necesidad de equilibrio entre recaudación y fluidez, no como consignas enfrentadas, sino como componentes de una misma política de competitividad. Que Arroyo repita esta visión en televisión sugiere que no habrá “bandazos” regulatorios ni rupturas improvisadas, una señal tranquilizadora para operadores logísticos, couriers, zonas francas y grandes importadores. La clave, una vez más, será convertir esa narrativa en procedimientos, métricas y reportes periódicos.

Queda abierta, finalmente, la expectativa sobre nuevos instrumentos. Dado que la entrevista no profundizó en medidas específicas, habrá atención sobre posibles ajustes a matrices de riesgo, interoperabilidad con ventanillas únicas y aduanas vecinas, mejoras de analítica y trazabilidad, y consolidación de programas como el OEA. Aunque la conversación televisiva no los detalló, son áreas donde la DGA ha acreditado avances en años recientes y donde la nueva administración podría cosechar retornos rápidos si prioriza continuidad técnica. La referencia institucional del portal de Aduanas —que subraya su rol más allá de la recaudación— enmarca esa agenda posible. 

La reseña de lo visto en “Hoy Mismo” permite, pues, una valoración equilibrada. Como pieza de posicionamiento, la entrevista funcionó: revalidó los tres pilares ya expuestos en la juramentación, aseguró una narrativa de estabilidad y puso sobre la mesa la dimensión reputacional del cargo. Como hoja de ruta operativa, dejó interrogantes razonables que deberán despejarse con calendarios, métricas y resultados tempranos. En una institución bisagra para el modelo económico dominicano, el éxito no se medirá solo por cuánto se recauda, sino por cómo se recauda: con reglas claras, tiempos previsibles y un ecosistema de cumplimiento que premie al formal y sancione con eficacia al incumplidor. Lo que la entrevista ofreció fue el marco; lo que viene ahora, si la gestión cumple su promesa de continuidad sin sobresaltos, será el método y la medición

27 de enero de 2026. Santo Domingo, República Dominicana

El autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero en sistemas de computación, escritor, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Post redes sociales:  

La entrevista de Nelson Arroyo en Hoy Mismo ordena los vectores de su gestión en la DGA: continuidad operativa, foco en recaudación para el equilibrio presupuestario y facilitación del comercio como habilitador de competitividad. La idea de una transición “sin sobresaltos” apunta a preservar la confianza del ecosistema logístico y enviar una señal de estabilidad a actores públicos y privados. Junto con una defensa reputacional explícita, el siguiente paso lógico es publicar KPIs (tiempos de levante, despacho anticipado, canalización por riesgo, hitos OEA) que permitan auditar avances y mantener alineados a los equipos. 

#AduanasRD #GestiónPública #ComercioExterior #Recaudación #Gobernanza #Logística #KPIs #Transparencia #RepúblicaDominicana

Entrevista al director general de Aduanas, Nelson Arroyo, en el programa TV "Hoy Mismo", de @ColorVisionC9
https://youtu.be/i6CFRWXGxs0?si=_asyAlJn-Bmga_lJ a través de @YouTube
@hoymismo_rd , por @colorvisionc9 , con el director general de @aduanasrd , @nelsonarroyop

martes, 27 de enero de 2026

Reseña | Nelson Arroyo en “Hoy Mismo”: continuidad sin sobresaltos, foco recaudador y una defensa comunicacional en clave de gobernanza aduanera

Nelson Arroyo, director general de Aduanas.
Nelson Arroyo en “Hoy Mismo”: continuidad sin sobresaltos, foco recaudador y una defensa comunicacional en clave de gobernanza aduanera

RESEÑA | Luis Orlando Díaz Vólquez

La aparición del director general de Aduanas, Nelson Arroyo, en la entrevista central del programa “Hoy Mismo” de Color Visión este martes 27 de enero de 2026 se convirtió en su primer gran test mediático tras su designación a inicios de mes. El dispositivo comunicacional del espacio —referente del horario matutino dominicano— sirvió para ordenar los mensajes clave de su narrativa inicial: continuidad institucional “sin sobresaltos”, prioridad en el aumento de las recaudaciones con equilibrio presupuestario y una facilitación del comercio que preserve la competitividad. El encuadre del propio video en YouTube, titulado con la frase “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte”, aportó además un tono de autodefensa que explicitó la consciencia del funcionario sobre el ambiente de opinión que acompaña a todo relevo en áreas sensibles del Estado. 

El contexto de la entrevista es fundamental para interpretar su alcance. “Hoy Mismo”, por la plataforma de Color Visión (canal 9), suele funcionar como caja de resonancia para agendas gubernamentales y debates de coyuntura, con distribución simultánea en la señal abierta y en sus canales digitales. Esa doble circulación —televisión y streaming— no es trivial para un incumbente que llega a una entidad que toca el día a día de importadores, exportadores, zonas francas y consumidores finales. Al elegir este escenario, Arroyo se aseguró una audiencia mixta: decisores públicos y privados, periodistas de seguimiento y segmentos ciudadanos que moldean conversación en redes. La disponibilidad del segmento en el canal oficial de Color Visión ancla la pieza en un ecosistema verificable y de amplio alcance. 

La temporalidad de la aparición hay que leerla a la luz de su reciente juramentación. El 8 de enero de 2026, el gobierno oficializó su nombramiento mediante el Decreto 3‑26, y desde ese mismo acto Arroyo enunció un triángulo de prioridades: contribuir al equilibrio presupuestario, aumentar recaudaciones y facilitar aún más el comercio exterior, todo con una transición “consensuada” para evitar traumas en la institución. El paso por “Hoy Mismo” no inauguró, por tanto, un discurso novedoso: lo consolidó en un formato con mayor exposición ciudadana y capacidad de réplica. La correlación entre lo prometido al asumir y lo reiterado en TV subraya un intento deliberado de continuidad retórica e institucional. 

En el plano del framing comunicacional, la elección de titular el video con la frase “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte” funciona como una defensa preventiva frente a críticas previsibles al arranque de gestión. Con esa enunciación, el director coloca en primer plano la disputa por la reputación, un campo decisivo cuando se dirige una autoridad de frontera que, por definición, se ubica en la intersección entre recaudación, control, comercio y opinión pública. El enunciado, al estar fijado en el título de la pieza alojada en el canal de Color Visión, guía la lectura del contenido y condiciona la recepción del espectador, algo típico en la comunicación política-institucional contemporánea donde el metamensaje es tan relevante como el detalle técnico. 

El segundo gran vector del mensaje fue la idea de transición sin sobresaltos. Arroyo ya había prometido hacer las cosas “consensuadas” con su antecesor, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, con el objetivo declarado de que la mudanza administrativa no altere procesos críticos para el comercio ni genere incertidumbre entre los colaboradores y usuarios de la DGA. En la entrevista, esa noción se reafirma en clave de gobernanza: más que un giro brusco, el nuevo titular quiere proyectar continuidad con ajustes, sosteniendo la curva de aprendizaje institucional acumulada en los últimos años. La insistencia en “no quiero ningún tipo de sobresaltos” —expresada en su juramentación— se recontextualiza ahora ante una audiencia generalista, expandiendo el alcance del compromiso. 

En materia fiscal, el énfasis en recaudaciones y equilibrio presupuestario blinda discursivamente a Aduanas dentro de la arquitectura macroeconómica del Ejecutivo. No es un acento menor: en coyunturas de desaceleración externa y tensiones presupuestarias, todo incremento de ingresos por la vía aduanera se convierte en palanca de estabilización. La reiteración de ese objetivo en “Hoy Mismo” sincroniza la DGA con la narrativa gubernamental de orden fiscal, a la vez que envía una señal a los mercados y a las áreas económicas del Estado sobre el rol de Aduanas como pilar de ingresos no tributarios directos del contribuyente interno, sino asociados al comercio exterior. 

Para valorar el alcance de esa promesa, conviene mirar la línea base reciente. Reportes de prensa consignan que en 2025 la recaudación aduanera superó a la de 2024 en RD$11,300 millones, dato que dibuja una pendiente positiva y establece un punto de partida exigente para 2026. Elevar esa cifra implicará no solo eficiencia de cobro y control de subvaluación o fraude, sino también crecimiento del flujo comercial en un entorno internacional todavía incierto. El énfasis recaudador, por tanto, debe calibrarse frente a la elasticidad del comercio y a la necesidad de no ralentizar procesos de despacho, un dilema clásico de autoridades de frontera. 

La facilitación del comercio, tercer pilar del discurso, fue presentada no como concesión, sino como condición para sostener la competitividad del país. Desde el acto de juramentación se destacó la intención de simplificar aún más los procesos de exportación e importación, un vector que la entrevista pone en circulación masiva. En términos de política pública, esto suele traducirse en integración de sistemas, analítica de riesgo, ventanillas únicas robustas y coordinación interagencial. La convergencia de ese objetivo con la promesa de más recaudación obliga a afinar mecanismos que no penalicen a los cumplidores, mientras endurecen la supervisión del incumplimiento, el contrabando o la subvaluación. 

El perfil del nuevo incumbente ayuda a entender el tipo de gestión que sugiere el discurso. Arroyo llega con experiencia regulatoria y de modernización institucional por su paso por el INDOTEL (2020–2024) y por la vicepresidencia en Seguros Reservas, además de una trayectoria parlamentaria prolongada. Esa combinación —regulación, finanzas, derecho y política— suele ser útil cuando se administran ecuaciones delicadas como control‑facilitación‑ingresos. En la entrevista, la apelación constante al “interés del país” enmarca esa experiencia en un horizonte de Estado, pretendiendo trascender las dinámicas partidarias. 

Más allá del funcionario, la institución que dirige explica por sí misma el cuidado del mensaje. La Dirección General de Aduanas, dependiente del Ministerio de Hacienda y Economía, es la autoridad nacional de frontera y, por tanto, su responsabilidad excede la caja recaudadora: involucra salud pública, seguridad del Estado, trazabilidad y estándares internacionales. Un error o un bloqueo en Aduanas repercute en precios, abastecimiento, cadenas de valor y en la reputación país como plataforma logística. Esa centralidad obliga a que toda comunicación inicial privilegie la estabilidad operativa, y la entrevista la reafirma como un activo en sí mismo. 

Entre los retos operativos permanentes se cuentan la lucha contra ilícitos y la competencia desleal, focos que han ameritado medidas específicas en la agenda reciente de la DGA. El propio portal institucional registra acciones contra segmentos del comercio ilícito que impactan a industriales y comerciantes formales. Si bien en la entrevista reseñada no se detallaron planes tácticos pormenorizados, la expectativa razonable es que la nueva gestión fortalezca inteligencia de riesgo, interoperabilidad de sistemas y cooperación con otras agencias. Ese es el marco donde la promesa de más recaudación y mayor facilitación encuentra su prueba de realidad.

Un registro interesante del paso por “Hoy Mismo” es la economía del anuncio. No hubo, en la pieza disponible, un catálogo de nuevas medidas ni anuncios disruptivos; más bien se trató de ordenar prioridades, fijar tono y marcar territorio discursivo a corto plazo. En términos de comunicación gubernamental, es una estrategia prudente: el primer objetivo no es saturar de promesas, sino asegurar comprensión y adhesión mínima a la agenda base, generando tiempo político para trabajar en los detalles. El título del video, que tensiona con la noción de “campaña negativa”, ayuda también a cohesionar apoyos propios frente a inercias críticas. 

Desde una perspectiva de evaluación pública, la asignatura pendiente es la explicitación de indicadores y metas cuantificables. El énfasis en recaudación y facilitación es correcto, pero su valoración exige conocer parámetros como metas trimestrales de ingresos, tiempos medianos de levante, porcentajes de despacho anticipado, cobertura de canalización por riesgo o expansión de programas de operadores económicos autorizados. La entrevista no ofreció ese detalle, coherente con su carácter de posicionamiento, pero la gobernanza por resultados demanda que pronto se haga visible un tablero de control verificable.

Otro elemento a observar es la relación con el legado de la administración saliente y la coordinación con el nuevo Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, ahora encabezado por Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón. La transición “consensuada” sugerida por Arroyo supone una transferencia no solo de responsabilidades, sino de aprendizajes y proyectos en curso que cruzan Aduanas y política industrial‑comercial. El discurso de continuidad, si se convierte en prácticas de colaboración interinstitucional, puede evitar duplicidades, mejorar la trazabilidad de procesos y favorecer la interlocución con el sector privado.

El entorno 2026 presiona para que las promesas no se queden en el plano declarativo. Editoriales recientes subrayan que la economía dominicana navega un ciclo internacional complejo y que Aduanas, como puerta de entrada de insumos y como centro de recaudación, es pieza crítica de la estabilidad. En ese marco, el “equilibrio presupuestario” invocado por Arroyo en su juramentación y revalidado en pantalla adquiere una dimensión sistémica: no se trata solo de cifras al cierre de caja, sino de sostener el clima de confianza que el país proyecta a inversionistas y socios comerciales. 

También conviene destacar el registro ciudadano. La elección de un programa con alta penetración, disponible en vivo y con repositorio digital accesible, contribuye a la transparencia comunicacional: permite que periodistas, actores del comercio y la ciudadanía revisen la pieza, comparen en el tiempo y exijan coherencia entre lo dicho y lo hecho. En democracias con ecosistema mediático denso, ese rastro audiovisual opera como un mecanismo informal de rendición de cuentas, algo valioso para áreas técnicas con impacto directo en precios, tiempos de entrega y oferta de bienes.

La construcción de confianza con el sector privado será decisiva. Si el aumento de recaudación proviene principalmente de mejor control y reducción de brechas de cumplimiento, entonces la facilitación al cumplidor, la certidumbre normativa y la estandarización de criterios en ventanillas presenciales y virtuales son claves de aceptación. El discurso de Arroyo, al apoyarse en la continuidad y en el interés nacional, deja espacio para esa convergencia público-privada, pero su prueba serán los tiempos de respuesta y la consistencia de criterios a nivel operativo. El propio registro oficial de su juramentación y de notas de prensa en medios de referencia muestra que ese es el pacto ofrecido a inicios de año.

En paralelo, la gestión de reputación —aludida explícitamente por el título del video— anticipa una administración atenta a la batalla del relato. En instituciones con alto voltaje mediático, el ruido puede traducirse en costo de transacción para el usuario y en desgaste interno para los equipos. Visualizar esa tensión desde el inicio tiene un lado útil: autorreconocer el campo adverso donde se gestionará lo público. El lado riesgoso es que el énfasis defensivo opaque, en ocasiones, la comunicación de resultados técnicos. La salida saludable es desplazar el debate hacia datos y metas, precisamente el terreno donde la DGA tiene ventajas si acelera su tablero de indicadores. 

La memoria institucional reciente aporta otra capa. Diversos medios y la comunicación oficial han insistido en la necesidad de equilibrio entre recaudación y fluidez, no como consignas enfrentadas, sino como componentes de una misma política de competitividad. Que Arroyo repita esta visión en televisión sugiere que no habrá “bandazos” regulatorios ni rupturas improvisadas, una señal tranquilizadora para operadores logísticos, couriers, zonas francas y grandes importadores. La clave, una vez más, será convertir esa narrativa en procedimientos, métricas y reportes periódicos.

Queda abierta, finalmente, la expectativa sobre nuevos instrumentos. Dado que la entrevista no profundizó en medidas específicas, habrá atención sobre posibles ajustes a matrices de riesgo, interoperabilidad con ventanillas únicas y aduanas vecinas, mejoras de analítica y trazabilidad, y consolidación de programas como el OEA. Aunque la conversación televisiva no los detalló, son áreas donde la DGA ha acreditado avances en años recientes y donde la nueva administración podría cosechar retornos rápidos si prioriza continuidad técnica. La referencia institucional del portal de Aduanas —que subraya su rol más allá de la recaudación— enmarca esa agenda posible. 

La reseña de lo visto en “Hoy Mismo” permite, pues, una valoración equilibrada. Como pieza de posicionamiento, la entrevista funcionó: revalidó los tres pilares ya expuestos en la juramentación, aseguró una narrativa de estabilidad y puso sobre la mesa la dimensión reputacional del cargo. Como hoja de ruta operativa, dejó interrogantes razonables que deberán despejarse con calendarios, métricas y resultados tempranos. En una institución bisagra para el modelo económico dominicano, el éxito no se medirá solo por cuánto se recauda, sino por cómo se recauda: con reglas claras, tiempos previsibles y un ecosistema de cumplimiento que premie al formal y sancione con eficacia al incumplidor. Lo que la entrevista ofreció fue el marco; lo que viene ahora, si la gestión cumple su promesa de continuidad sin sobresaltos, será el método y la medición

27 de enero de 2026. Santo Domingo, República Dominicana

El autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero en sistemas de computación, escritor, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Post redes sociales:  

La entrevista de Nelson Arroyo en Hoy Mismo ordena los vectores de su gestión en la DGA: continuidad operativa, foco en recaudación para el equilibrio presupuestario y facilitación del comercio como habilitador de competitividad. La idea de una transición “sin sobresaltos” apunta a preservar la confianza del ecosistema logístico y enviar una señal de estabilidad a actores públicos y privados. Junto con una defensa reputacional explícita, el siguiente paso lógico es publicar KPIs (tiempos de levante, despacho anticipado, canalización por riesgo, hitos OEA) que permitan auditar avances y mantener alineados a los equipos. 

#AduanasRD #GestiónPública #ComercioExterior #Recaudación #Gobernanza #Logística #KPIs #Transparencia #RepúblicaDominicana

Entrevista al director general de Aduanas, Nelson Arroyo, en el programa TV "Hoy Mismo", de @ColorVisionC9
https://youtu.be/i6CFRWXGxs0?si=_asyAlJn-Bmga_lJ a través de @YouTube
@hoymismo_rd , por @colorvisionc9 , con el director general de @aduanasrd , @nelsonarroyop
Nota de prensa


Nelson Arroyo fija en Hoy Mismo una agenda de continuidad sin sobresaltos, impulso a las recaudaciones y facilitación del comercio

Santo Domingo, R.D., 27 de enero de 2026.- El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, presentó hoy, durante su participación en la Entrevista Central de “Hoy Mismo” (Color Visión), las líneas maestras de su gestión: transición ordenada y sin sobresaltos, fortalecimiento de las recaudaciones en favor del equilibrio presupuestario y mayor facilitación del comercio exterior para sostener la competitividad del país.

Arroyo subrayó que la administración al frente de la Dirección General de Aduanas (DGA) caminará sobre la base de la continuidad operativa para no afectar a importadores, exportadores, zonas francas y operadores logísticos. “No quiero ningún tipo de sobresaltos”, afirmó, al enfatizar que los cambios se implementarán con coordinación y estabilidad. Esa noción de orden y prudencia ya había sido expuesta en su juramentación del 8 de enero, tras su designación mediante el Decreto núm. 3‑26.

El director general insistió en que la transición será articulada con los equipos técnicos para preservar la confianza del ecosistema productivo. “Las cosas las vamos a hacer consensuadas”, señaló, aludiendo a la meta de mantener el ritmo de los procesos críticos de comercio exterior. En esa línea, añadió: “Una transición que no sea traumática”, reforzando el compromiso de continuidad con la experiencia institucional acumulada.

En el plano fiscal, Arroyo remarcó que el aumento de recaudaciones constituye un objetivo ineludible de su hoja de ruta, con miras a contribuir al equilibrio de las finanzas públicas. “Trabajaré en favor del equilibrio presupuestario”, expresó, en sintonía con el enfoque expuesto al asumir. El propósito parte de un desempeño reciente favorable: la recaudación aduanera de 2025 superó la de 2024 por RD$11,300 millones, lo que eleva la exigencia para 2026.

El incumbente integró ese objetivo con una noción de eficiencia del servicio. “Facilitar, aún más, el comercio exterior”, resumió, al describir la importancia de simplificar trámites, agilizar exportaciones e importaciones y mejorar la coordinación interinstitucional para impulsar la competitividad. El mandato de la DGA como autoridad nacional de frontera —facilitar y controlar el comercio transfronterizo, resguardar la seguridad del Estado y contribuir a las finanzas públicas— enmarca estas prioridades.

Durante la conversación, Arroyo puso en contexto el entorno mediático que suele acompañar a los relevos en áreas de alta sensibilidad pública. “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte”, afirmó, al subrayar la relevancia de la gestión reputacional y una comunicación transparente en el arranque de su administración. En ese sentido, enfatizó que la respuesta será trabajo medible y resultados verificables a través de indicadores de desempeño. 

Asimismo, el director general llamó a alinear a los equipos internos con los objetivos institucionales y la ética del servicio. “Solicito al equipo enfocarse en el trabajo junto a nosotros”, reiteró, como mensaje de movilización operativa para el personal de Aduanas. Agregó que la cooperación con el sector privado es condición para acelerar la facilitación sin relajar los controles de riesgo, el cumplimiento y la lucha contra ilícitos.

Arroyo insistió en que la brújula de su gestión será el interés nacional, en congruencia con lo expuesto al asumir el cargo. “El interés del país está por encima de todo”, recordó, al articular la conexión entre estabilidad fiscal, logística eficiente y certidumbre normativa para el comercio. Con ello, confirmó que la DGA continuará profundizando mejoras de procesos y herramientas tecnológicas, con metas y cronogramas que permitan auditar avances.

Para fortalecer la previsibilidad y la transparencia, la institución prevé acompañar estos lineamientos con un tablero de indicadores que incorpore tiempos de despacho, cobertura de análisis de riesgo, desempeño por canalización, ampliación del Operador Económico Autorizado y otros hitos de facilitación y control. La divulgación periódica de estos datos permitirá a los actores del comercio exterior y a la ciudadanía seguir de cerca los resultados de la gestión. 

La participación de Arroyo en “Hoy Mismo” refuerza el diálogo con la ciudadanía y los sectores productivos a través de una plataforma de alta penetración nacional y distribución digital. El contenido puede consultarse en el canal oficial de Color Visión.

Nelson Arroyo fue designado director general de Aduanas mediante el Decreto 3‑26 y juramentado el 8 de enero de 2026, en un acto encabezado por el Ministerio de Hacienda, donde delineó una estrategia enfocada en fortalecer la institucionalidad, incrementar las recaudaciones y facilitar el comercio exterior.

La Dirección General de Aduanas (DGA), dependencia del Ministerio de Hacienda y Economía, tiene por mandato facilitar y controlar el comercio exterior, resguardar la seguridad del Estado y contribuir al sostenimiento de las finanzas públicas mediante una recaudación eficiente. Su rol es clave para la competitividad, la atracción de inversiones y la estabilidad macroeconómica.


OPINIÓN

Nelson Arroyo en Hoy Mismo: continuidad sin sobresaltos, foco recaudador y respuesta a campañas de descrédito

En su primera gran aparición televisiva tras asumir la Dirección General de Aduanas (DGA), Nelson Arroyo articuló tres mensajes centrales: defensa reputacional frente a “campañas negativas”, reafirmación de una transición sin sobresaltos y énfasis en aumentar recaudaciones sin frenar la facilitación del comercio. El discurso dialoga con las líneas que ya había anunciado al ser juramentado a inicios de mes.

La entrevista se emitió en la Entrevista Central de Hoy Mismo, programa matutino de referencia en la TV dominicana (Color Visión, canal 9). En YouTube, la pieza aparece titulada con una frase que resume la postura defensiva del funcionario: “Siempre te montan una campaña negativa para desacreditarte”, lo que ubicó de entrada el tono del intercambio. 


Ejes temáticos

1) Continuidad institucional “sin sobresaltos”

Arroyo insistió en la idea de continuidad y transición ordenada, un marco que ya había planteado el día de su juramentación (“no quiero ningún tipo de sobresaltos… una transición que no sea traumática”), en alusión a la coordinación con su antecesor Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón. El énfasis en estabilidad busca dar confianza a los sectores productivos y al propio personal de la DGA. 

2) Meta recaudatoria y equilibrio presupuestario

El segundo pilar fue la recaudación: trabajar para incrementar ingresos y contribuir al equilibrio presupuestario sin relajar controles. Esto ya forma parte del guion público del nuevo director desde el Decreto 3‑26 que lo designó: fortalecer la institucionalidad recaudadora y priorizar el interés nacional. Como telón de fondo, reportes recientes señalan que la recaudación 2025 superó la de 2024 por RD$11,300 millones, un dato que añade presión —y oportunidad— a su promesa de resultados. 

3) Facilitación del comercio y eficiencia operativa

Arroyo vinculó el aumento de ingresos con facilitación del comercio exterior: simplificación de procesos y continuidad de mejoras tecnológicas para exportaciones e importaciones. Esa línea estratégica ha sido reiterada por el propio funcionario y por fuentes oficiales (Presidencia), subrayando que la eficiencia logística y la agilidad aduanera son claves para competitividad y confianza inversora. 


Forma y momentos

La conversación tuvo un tono sobrio y de “puesta en escena” de agenda, más que de anuncios disruptivos. El título de la pieza plasmado en YouTube —centrado en las “campañas negativas”— operó como momento mediático de mayor tracción, enmarcando al entrevistado en clave de defensa reputacional y buscando blindar el arranque de su gestión ante críticas. Como recurso comunicacional, esa elección de titular funciona para fijar la narrativa del día en redes y noticieros. 


Lo que aporta la entrevista

  • Claridad de prioridades: continuidad institucional, recaudación y facilitación. Refuerza un marco de expectativas que ya conocíamos desde la juramentación. 
  • Señal política: reconocer el ruido de “campañas negativas” y confrontarlo sin escalamiento, intentando cerrar filas comunicacionales en el arranque.
  • Coherencia con el discurso oficial: el alineamiento con el mensaje de la Presidencia (equilibrio presupuestario + comercio ágil) sugiere que no habrá virajes bruscos en Aduanas. 

Lo que quedó pendiente

  • Metas cuantificables: no se detallaron (en pantalla) objetivos numéricos de recaudación, hitos trimestrales o indicadores de facilitación (tiempos de despacho, reducción de trámites, etc.). Esa precisión sería clave para auditar avances. (Se deduce por contraste con lo ya publicado en juramentación, donde se definieron líneas pero no metas). 
  • Plan contra ilícitos: hubiera sido útil conocer medidas específicas (inteligencia de riesgo, controles a courier, interoperabilidad con otras agencias) dada la sensibilidad del tema para el sector privado. (Pendiente en la entrevista reseñada; tema presente en la agenda histórica de DGA). 

Valoración

Como pieza de aterrizaje de un nuevo incumbente, la entrevista cumple: posiciona tres mensajes consistentes con su narrativa de toma de posesión, evita la sobreactuación y se apoya en una consigna reputacional que explica la coyuntura mediática del cargo. Falta, sin embargo, el detalle operativo que permita traducir principios en KPIs verificables (recaudación, plazos, cumplimiento), algo esperable en comparecencias siguientes ante prensa y sector privado. En suma, un debut prudente y alineado con el libreto institucional: sin sorpresas, con foco en resultados fiscales y flujo comercial.


Ficha breve


Por Luis Orlando Díaz Vólquez

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Post:

La entrevista de Nelson Arroyo en Hoy Mismo ordena los vectores de su gestión en la DGA: continuidad operativa, foco en recaudación para el equilibrio presupuestario y facilitación del comercio como habilitador de competitividad. La idea de una transición “sin sobresaltos” apunta a preservar la confianza del ecosistema logístico y enviar una señal de estabilidad a actores públicos y privados. Junto con una defensa reputacional explícita, el siguiente paso lógico es publicar KPIs (tiempos de levante, despacho anticipado, canalización por riesgo, hitos OEA) que permitan auditar avances y mantener alineados a los equipos. 

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