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martes, 16 de junio de 2026

Exportar más, exportar mejor: la hora estratégica de la República Dominicana | Día Nacional del Exportador

Día Nacional del Exportador

Exportar más, exportar mejor: la hora estratégica de la República Dominicana

En este Día Nacional del Exportador, la República Dominicana llega con resultados verificables, una institucionalidad más articulada y una plataforma exportadora que ha ganado escala, sofisticación y capacidad de inserción internacional. Pero el reto de fondo ya no es únicamente crecer: es traducir ese dinamismo en productividad, valor agregado y diversificación sostenible, al ritmo de la Meta RD 2036.


La conmemoración encuentra al país en uno de los momentos más dinámicos de su historia comercial reciente. ADOEXPO, fundada en 1972, celebra hoy su 54 aniversario reivindicando una trayectoria que ha acompañado la transformación de la estructura exportadora dominicana, en un contexto en el que el propio gremio reporta que las exportaciones alcanzaron US$6,413 millones entre enero y mayo de 2026, manteniendo una trayectoria positiva de crecimiento. La entidad también subraya que el sector sostiene más de 144,000 empleos directos e indirectos y genera más de RD$47,000 millones en masa salarial, lo que confirma que exportar ya no es solo una actividad de comercio exterior, sino una variable central del tejido productivo y social dominicano.

Ese resultado reciente no surge de la nada. La República Dominicana cerró 2025 con un récord histórico de exportaciones de US$14,645.2 millones, equivalente a un crecimiento interanual de 13.4 %, impulsado por envíos hacia más de 85 mercados y por la expansión de 1,467 líneas arancelarias. Entre los destinos más dinámicos destacaron India, Canadá, Haití, Estados Unidos y varios mercados de la Unión Europea, al tiempo que productos como el oro en bruto, el cacao, el tabaco en rama y diversos bienes industriales de mayor complejidad ampliaron el mapa y la sofisticación de la oferta exportable dominicana. 

Detrás de este desempeño hay una política pública del gobierno del presidente Luis Abinader, que ha dejado de ser meramente declarativa. El Plan Nacional de Fomento a las Exportaciones (PNFE) 2020-2030 ha pasado de la formulación a la ejecución, y ya exhibe avances superiores al 93 % de las acciones previstas, según el balance oficial divulgado por ProDominicana, que conduce Biviana Riveiro Disla. Esa evolución revela que la política exportadora dominicana ha comenzado a operar como una verdadera agenda de Estado: medible, coordinada y sostenida en el tiempo.

Pero en esa arquitectura institucional hay un actor cuyo peso debe ser más reconocido: el Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX). A través de su Viceministerio para Asuntos Económicos y Cooperación Internacional (VAECI), la Cancillería tiene entre sus funciones fortalecer la promoción del país en el exterior, servir de soporte a las misiones económicas y comerciales, coordinar estrategias de negociaciones comerciales internacionales y velar por los intereses económicos y comerciales de la República Dominicana en su inserción global. En otras palabras, el MIREX no actúa en la periferia del ecosistema exportador: forma parte de su columna vertebral diplomática, institucional y estratégica. 

Ese rol se ha hecho más visible en los últimos dos años. En diciembre de 2024, el MIREX y ADOEXPO firmaron un acuerdo para promover y potenciar las exportaciones del país, con una mesa de trabajo conjunta presidida por la Cancillería y coordinada por el VAECI, orientada a poner los instrumentos diplomáticos al servicio del sector exportador, gestionar herramientas de acceso a mercados, canalizar cooperación internacional y apoyar investigaciones de mercado a través de las misiones diplomáticas y consulares. Más que un convenio protocolar, ese acuerdo formalizó una idea clave: que la diplomacia moderna también debe producir oportunidades comerciales concretas.

Ese mismo enfoque se reforzó pocos días después con el acuerdo entre el MIREX y la Dirección General de Aduanas, concebido para ampliar el trabajo de la representación comercial del país en el exterior, fortalecer el uso de información comercial en tiempo real por parte de las misiones diplomáticas y consulares, optimizar procesos de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE) y proyectar a la República Dominicana como hub logístico del Caribe y Centroamérica. Con ello, la Cancillería dejó de ser vista exclusivamente como aparato de representación política y se consolidó como plataforma de articulación para el comercio, la logística y la atracción de inversión. 

La contribución del MIREX también se expresa en su capacidad de abrir carriles complementarios al crecimiento exportador. En abril de 2025, la Cancillería y ProDominicana firmaron un acuerdo para agilizar los procesos de visados de residencia por inversión y visas de negocios con fines laborales a través de la Ventanilla Única de Inversión de la República Dominicana (VUIRD), fortaleciendo así un entorno más competitivo y funcional para la inversión extranjera y, por extensión, para la expansión exportadora. El propio canciller Roberto Álvarez subrayó entonces que promover la nación en los mercados internacionales forma parte del eje económico de la política exterior dominicana. 

A esto se añade la dimensión de inteligencia económica de la diplomacia. El MIREX, junto con la CEPAL y la Embajada Dominicana en México, impulsó un estudio sobre encadenamientos productivos que identificó oportunidades concretas para insertar exportaciones dominicanas en las cadenas globales de valor vinculadas al mercado mexicano y al espacio del T-MEC, en sectores como textiles, tabaco, melaza, cacao, plátano e instrumentos médicos. Ese tipo de trabajo revela que la diplomacia económica no solo abre puertas: también genera conocimiento estratégico para diversificar destinos y sofisticar la oferta nacional. 

Ese andamiaje se complementa con otros instrumentos. El MICM y ADOEXPO lanzaron la plataforma Embarca para fortalecer el comercio internacional dominicano y acercar a los exportadores a herramientas prácticas de internacionalización. Asimismo, el MICM firmó un acuerdo con Banco Sabadell para atraer inversión española, facilitar financiamiento y vincular empresas con cadenas globales de valor y el régimen de zonas francas. A su vez, ProDominicana ha fortalecido la promoción internacional con una agenda sostenida de misiones, ferias y acompañamiento empresarial. En ese ecosistema, el MIREX aporta algo que ninguna otra institución puede sustituir del todo: la capacidad de convertir la red diplomática del país en una plataforma de apertura, inteligencia comercial, cooperación y posicionamiento económico.

En esa misma lógica, la Dirección General de Aduanas, que dirige Nelson Arroyo, ha dejado de ser percibida únicamente como entidad recaudadora para convertirse en actor de competitividad. La automatización de servicios, la expansión de procesos vinculados a exportación, las inspecciones no intrusivas, la ampliación del esquema de Operador Económico Autorizado y la digitalización de trámites han mejorado el entorno operativo del comercio exterior. El acuerdo MIREX-DGA fortalece precisamente esa sinergia entre facilitación aduanera, representación comercial y proyección internacional.

Las zonas francas siguen siendo la gran columna vertebral de esta dinámica, pero ya no como enclaves de baja complejidad. Su evolución hacia manufactura avanzada, dispositivos médicos, farmacéutica, productos eléctricos y nichos tecnológicos muestra que el país está en condiciones de competir en segmentos de mayor valor. Y el contexto macroeconómico, con estabilidad relativa, reservas robustas y un sector externo resiliente, ha servido de soporte a este ciclo exportador.

Pero precisamente por eso, el reto ya no es solo celebrar récords. La República Dominicana necesita ahora aprovechar mejor sus acuerdos comerciales, robustecer la inteligencia comercial, diversificar mercados, elevar el contenido tecnológico de sus exportaciones, mejorar encadenamientos productivos y profundizar la calidad logística. Y en esa nueva etapa, el MIREXRD está llamado a desempeñar un papel todavía más activo: no solo acompañando la política exportadora, sino ayudando a proyectarla, abrir mercados, anticipar riesgos, articular cooperación útil y traducir la política exterior en ventajas económicas concretas para los productores dominicanos. Sus embajadas y consulados no deben ser vistos únicamente como espacios de representación, sino también como nodos de promoción comercial y económica al servicio del desarrollo nacional, en línea con los acuerdos ya suscritos con ADOEXPO y la DGA. 

La conclusión de fondo es clara: la República Dominicana llega a este Día Nacional del Exportador con razones legítimas para reconocer el avance de su sector exportador, pero también con la obligación de elevar su ambición. El país ya probó que puede abrir mercados, sostener dinamismo y construir una institucionalidad exportadora más funcional. La etapa que comienza exige algo más desafiante: exportar mejor. Eso significa más valor agregado, más innovación, más diversificación geográfica, más encadenamientos locales, más participación de mipymes, más sofisticación logística y más inserción en segmentos de alta exigencia. Exportar más fue la tarea de la etapa que termina; exportar mejor debe ser la misión estratégica de la etapa que comienza. Y en esa misión, la diplomacia económica del MIREXRD no es un complemento secundario, sino una de las palancas que pueden ayudar a convertir los logros recientes en una política de desarrollo sostenido y de largo plazo. 

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor


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lunes, 15 de junio de 2026

Exportar más, exportar mejor: la hora estratégica de la República Dominicana | Día Nacional del Exportador,

 

Exportar más, exportar mejor: la hora estratégica de la República Dominicana

En este Día Nacional del Exportador, la República Dominicana se presenta con resultados verificables, una institucionalidad más articulada y una plataforma exportadora que ha ganado en escala y sofisticación. Sin embargo, el desafío de fondo ya no es solo crecer: es transformar ese dinamismo en productividad, valor agregado y diversificación sostenible, al ritmo de la Meta RD 2036.

La conmemoración del Día Nacional del Exportador encuentra al país en uno de los momentos más dinámicos de su historia comercial reciente. ADOEXPO, fundada en 1972, celebra hoy su 54 aniversario reivindicando una trayectoria que ha acompañado la transformación de la estructura exportadora dominicana, y lo hace en un contexto en el que el propio gremio reporta que las exportaciones alcanzaron US$6,413 millones entre enero y mayo de 2026, manteniendo una trayectoria positiva de crecimiento. La entidad también subraya que el sector sostiene más de 144,000 empleos directos e indirectos y genera más de RD$47,000 millones en masa salarial, lo que confirma que exportar ya no es solo una actividad de comercio exterior, sino una variable central del tejido productivo y social dominicano. 

Ese resultado reciente no surge de la nada. ProDominicana informó que el país cerró 2025 con un récord histórico de exportaciones por US$14,645.2 millones, equivalente a un crecimiento interanual de 13.4 %, impulsado por envíos hacia más de 85 mercados y por la expansión de 1,467 líneas arancelarias. Entre los destinos más dinámicos destacaron India, Canadá, Haití, Estados Unidos y varios mercados de la Unión Europea, mientras que entre los productos de mayor empuje figuraron el oro en bruto, el cacao, el tabaco en rama y otros bienes de mayor sofisticación industrial. Esa evolución confirma que la República Dominicana no solo exporta más: también ha ido ampliando el mapa y la complejidad de su oferta exportable.

Detrás de este desempeño hay una política pública que ha dejado de ser meramente declarativa,  está la decidida ejecución del Gobierno del presidente Luis Abinader, que ha convertido el Plan Nacional de Fomento a las Exportaciones (PNFE) 2020-2030 en un eje central de su estrategia de desarrollo económico. En su tercer encuentro, ProDominicana, conducida por Biviana Riveiro Disla,  reportó que de las 278 medidas previstas, un 87 % habían sido completadas o estaban en proceso, mientras una comunicación institucional posterior elevó el balance a más del 93 % de las acciones previstas impactadas. A ello se suma que entre 2020 y 2025 se ejecutaron más de 320 actividades de promoción internacional en 58 países, lo que ilustra que la política exportadora ya funciona como una agenda de Estado sostenida, articulada y medible, mucho más cercana a una estrategia de transformación productiva que a una simple colección de incentivos dispersos.

Ese andamiaje se ha fortalecido con nuevas herramientas institucionales y alianzas concretas. El MICM y ADOEXPO lanzaron la plataforma Embarca para fortalecer el comercio internacional dominicano y acercar a los exportadores a herramientas prácticas de internacionalización. Asimismo, el MICM firmó un acuerdo con Banco Sabadell para atraer inversión española, facilitar financiamiento y conectar empresas interesadas con las cadenas globales de valor y el régimen de zonas francas. En paralelo, ProDominicana suscribió un memorando de cooperación con JETRO para ampliar el comercio y la inversión entre Japón y la República Dominicana, abriendo nuevas posibilidades en un mercado de alto valor. Todo ello revela que la política exportadora dominicana ya no se limita a vender productos: intenta construir puentes permanentes hacia capital, inteligencia comercial y nuevos mercados.

En esa arquitectura, la Dirección General de Aduanas ha dejado de ser percibida solo como una entidad recaudadora para convertirse en un actor de competitividad. En mayo de 2026, la propia DGA, que dirige Nelson Arroyo, afirmó que ha automatizado más de 90 servicios, de los cuales ocho están directamente vinculados a procesos de exportación; además, informó que el 96 % de las inspecciones se realizan de manera no intrusiva, y que el país cuenta con más de 700 empresas certificadas como Operador Económico Autorizado (OEA). En ese mismo balance institucional se destacó que, desde 2021, la República Dominicana ha exportado más de US$36,000 millones, ha sumado más de 500 nuevos exportadores y ha movilizado 366,000 contenedores, una señal clara de que la facilitación aduanera, la digitalización y la gestión inteligente del riesgo se han vuelto componentes decisivos del desempeño exportador.

Las zonas francas siguen siendo la gran columna vertebral de esa dinámica, pero ya no como enclave de baja complejidad. El CNZFE informó que entre enero y abril de 2026 las exportaciones del sector sumaron US$2,803.3 millones, para un crecimiento interanual de 4.3 %. Dentro de ese total sobresalen los productos médicos y farmacéuticos con US$966.0 millones, el tabaco y sus derivados con US$461.2 millones, y los productos eléctricos y electrónicos con US$415.2 millones. A su vez, en el primer trimestre de 2026 las zonas francas acumularon US$2,085.1 millones, y solo en marzo registraron US$841.2 millones, la cifra mensual más alta en la historia del sector, lo que confirma una trayectoria de expansión vinculada cada vez más a manufactura avanzada, tecnología, salud y nichos de mayor valor agregado.

El contexto macroeconómico también ha servido de soporte a este ciclo exportador. Al 15 de junio de 2026, el tablero del Banco Central reportaba que el IMAE creció 3.8 % interanual en abril y acumuló una expansión de 4.0 % entre enero y abril; la inflación interanual en mayo se ubicó en 5.35 %, la inflación subyacente en 4.86 %, la tasa de política monetaria permanecía en 5.25 %, y las reservas internacionales brutas ascendían a US$15,771.1 millones. En el frente externo, el gobernador Héctor Valdez Albizu informó que en el primer trimestre de 2026 las exportaciones totales alcanzaron US$4,195 millones, las remesas US$3,020 millones, el turismo US$3,910 millones y la inversión extranjera directa US$1,537 millones, ratificando que el sector externo sigue funcionando como uno de los principales amortiguadores de la economía dominicana.

Pero precisamente por eso, el reto ya no es solo celebrar récords. En su intervención ante ADOEXPO, el ministro Eduardo Sanz Lovatón planteó con claridad que el próximo salto del sector debe pasar por un mayor aprovechamiento de los acuerdos comerciales, más inteligencia comercial, mayor diversificación de mercados, más valor agregado, mejores encadenamientos productivos, mejor logística y más facilitación. Esa hoja de ruta es correcta porque apunta al corazón del problema: un país puede crecer exportando más, pero solo se transforma de manera sostenible cuando logra exportar con mayor complejidad, más contenido tecnológico, más certificación, más innovación y más articulación entre industria local, logística y servicios.

La conclusión de fondo es clara: la República Dominicana llega a este Día Nacional del Exportador con razones legítimas para reconocer el avance de su sector exportador, pero también con la obligación de elevar su ambición. El país ya probó que puede abrir mercados, sostener dinamismo y construir una institucionalidad exportadora más funcional. La etapa que comienza exige algo más exigente: exportar mejor. Eso significa más valor agregado, más innovación, más diversificación geográfica, más encadenamientos locales, más participación de mipymes, más sofisticación logística y más inserción en segmentos de alta exigencia. Exportar más fue la tarea de la etapa que termina; exportar mejor debe ser la misión estratégica de la etapa que comienza. Allí es donde el Día Nacional del Exportador deja de ser una efeméride sectorial y se convierte en una interpelación concreta al modelo de desarrollo dominicano.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

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jueves, 7 de mayo de 2026

El Caribe en la nueva geoeconomía: por qué el Americas Investment Forum 2026 importa más de lo que parece | Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Opinión | El Caribe en la nueva geoeconomía: por qué el Americas Investment Forum 2026 importa más de lo que parece

ProDominicana y WAIPA colocan a Santo Domingo en el tablero de la competencia por capital productivo en un mundo de cadenas de valor reordenadas, nearshoring, transición energética y digitalización; el desafío será traducir foro en reformas, proyectos bancables y confianza institucional sostenida. 1

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El lanzamiento del Americas Investment Forum (AIF) 2026 por ProDominicana y WAIPA, como evento afiliado a la World Investment Conference (WIC), debe leerse más allá del protocolo: es un gesto de posicionamiento geoeconómico1 Que el foro se realice en Santo Domingo del 1 al 3 de julio de 2026 en el Hotel JW Marriott, bajo el enfoque “Construyendo Oportunidades”, expresa una intención estratégica: insertar a la República Dominicana en la conversación hemisférica sobre inversión, innovación y reconfiguración productiva. 1 En el siglo XXI, la inversión dejó de ser un mero flujo contable: es capacidad nacional, transferencia tecnológica, densidad de encadenamientos y, con frecuencia, influencia. 4

La geopolítica contemporánea se expresa en la economía con un vocabulario que incluye friend-shoring, seguridad de suministros, políticas industriales y filtros de riesgo. En ese marco, la incertidumbre y la fragmentación regulatoria erosionan la estabilidad de los flujos globales, y por eso los países compiten por diferenciarse con instituciones ágiles, transparencia y facilitación. 4 A nivel regional, la fotografía tampoco permite complacencias: los flujos de inversión hacia América Latina y el Caribe disminuyeron en 2024, aunque con resiliencias y ganancias sectoriales en algunos países y áreas como renovables y economía digital. 5 Dicho de otra manera: hay oportunidad, sí, pero está concentrada donde existan proyectos listos, marcos creíbles y capacidad de ejecución.

De ahí que el AIF sea relevante por lo que simboliza y, sobre todo, por lo que puede catalizar. El propio diseño del evento —la convocatoria de inversionistas, gobiernos, organismos multilaterales, cámaras y agencias de promoción, con una agenda de múltiples sesiones— sugiere una aspiración de convertirse en un “mercado” de proyectos y alianzas, no solo en un escaparate. 1 Se proyecta una participación superior a 2,000 asistentes, más de 20 sesiones y más de 50 conferencistas, lo que, bien articulado, puede elevar el estándar de conversación regional sobre inversión: desde “interés” hasta “cierre” (pipeline, estructuración y financiamiento). 1

El telón de fondo que invoca el foro —nearshoring, transición energética, digitalización— no es retórico. El Banco Interamericano de Desarrollo ha estimado que el nearshoring podría añadir hasta US$78,000 millones en nuevas exportaciones para América Latina y el Caribe, pero condiciona esa promesa a una estrategia basada en inversión, infraestructura e integración6 Esta distinción es crucial: nearshoring no es destino, es competencia. El capital no se reubica por discursos, sino por costos logísticos, acceso a mercados, energía confiable, talento, estabilidad y capacidad de respuesta del Estado. 4 En consecuencia, el AIF será tan útil como lo sea para acelerar reformas y remover cuellos de botella que convierten oportunidades en “intentos”.

En este punto, la República Dominicana llega con credenciales que elevan la apuesta: reportes oficiales resaltan un récord histórico de IED en 2025 de US$5,032.3 millones, el cuarto consecutivo, y un crecimiento acumulado cercano al 97% en cinco años, con base en estadísticas del Banco Central citadas por el Gobierno. 2 Además, la composición sectorial señalada —turismo, energía, bienes raíces, comercio e industria, zonas francas, minería— indica que el país ha logrado atraer capital en sectores tradicionales y estratégicos, pero también que la próxima frontera es la sofisticación: manufactura avanzada, logística inteligente, servicios intensivos en conocimiento e innovación aplicada. 2 Las exportaciones totales reseñadas por la misma fuente superan los US$15,930.6 millones, lo que refuerza la narrativa de una economía que puede profundizar su inserción en cadenas regionales si fortalece proveedores y productividad. 2

No es casual, por tanto, que el AIF declare sectores como energías renovables, manufactura avanzada, inteligencia artificial, logística, tecnología, financiamiento de proyectos e inversión sostenible, además de turismo. 1 Esa selección está alineada con tendencias globales de inversión que privilegian la descarbonización, la digitalización y la resiliencia de suministros. 4 Sin embargo, la geopolítica de la inversión exige coherencia: no basta con anunciar sectores ganadores; hay que alinear educación técnica, infraestructura, normas de datos, competitividad energética, y una arquitectura institucional que reduzca incertidumbre. 4

En este sentido, el componente de facilitación es determinante. El World Investment Report 2024 enfatiza que la facilitación —apoyada en herramientas de gobierno digital— reduce fricciones, eleva la transparencia y mejora la previsibilidad del entorno de negocios, factores que inciden directamente en la decisión de inversión. 4 En un mercado global donde el tiempo de respuesta es ventaja competitiva, el Estado que tramita con trazabilidad y reglas claras “gana” proyectos; el que opera con opacidad y discrecionalidad los pierde. 4 Por eso, el AIF debería funcionar como un “acelerador” de estándares: ventanillas, plazos, interoperabilidad, y una cultura de servicio al inversionista compatible con la competencia internacional.

La presencia anunciada del Dr. James Zhan como conferencista magistral añade una capa conceptual útil: su rol en la WIC de WAIPA y su experiencia académica y profesional vinculada a inversión y desarrollo le dan densidad al debate sobre cómo convertir flujos en transformación productiva. 3 Esto importa porque el hemisferio no compite solo por capital: compite por calidad de inversión, encadenamientos, innovación y sostenibilidad. 4 Un foro serio debe ayudar a pasar de “captar” a “retener y escalar”: reinversiones, desarrollo de proveedores, transferencia tecnológica, y articulación con universidades y formación técnica.

La pregunta de fondo, entonces, no es si el AIF será grande, sino si será eficaz. Para que “mueva la aguja”, necesita tres pruebas: (1) una cartera de proyectos bancables (con permisos encaminados, estructuración y claridad regulatoria), (2) una coherencia sectorial real entre prioridades y políticas públicas, y (3) una apuesta por integración y logística que reduzca fricciones y amplíe mercado, como sugieren diagnósticos regionales sobre nearshoring. 6 Con esas condiciones, Santo Domingo puede consolidarse como un nodo creíble de diplomacia económica. Sin ellas, el foro corre el riesgo de ser una conversación brillante, pero de impacto limitado.

En la geopolítica del siglo XXI, atraer inversión es construir poder productivo: infraestructura, tecnología, reputación y redes. El AIF 2026 es una oportunidad concreta para proyectar a la República Dominicana —y a las Américas— como plataforma de negocios en un mundo más selectivo y fragmentado. 1 La tarea, sin embargo, es estrictamente práctica: convertir la narrativa en contratos, los paneles en proyectos y las intenciones en resultados medibles. 4


Notas (estilo Chicago)

  1. Presidencia de la República Dominicana, “ProDominicana lanza Americas Investment Forum (AIF) como plataforma para movilizar inversiones de la región”, 6 de mayo de 2026, https://presidencia.gob.do/noticias/prodominicana-lanza-americas-investment-forum-aif-como-plataforma-para-movilizar; Americas Investment Forum, “Americas Investment Forum 2026 – Construyendo Oportunidades”, consultado el 7 de mayo de 2026, https://americasinvestmentforum.org/[presidencia.gob.do][americasin...tforum.org]

  2. Presidencia de la República Dominicana, “República Dominicana registra el mayor nivel de inversión extranjera de su historia”, 5 de febrero de 2026, https://presidencia.gob.do/noticias/republica-dominicana-registra-el-mayor-nivel-de-inversion-extranjera-de-su-historia[presidencia.gob.do]

  3. WAIPA, “World Investment Conference Executive Board”, consultado el 7 de mayo de 2026, https://waipa.org/wic-executive-board/; Chatham House, “James Zhan”, consultado el 7 de mayo de 2026, https://www.chathamhouse.org/about-us/our-people/james-zhan[waipa.org][chathamhouse.org]

  4. UN Trade and Development (UNCTAD), World Investment Report 2024: Investment facilitation and digital government, 20 de junio de 2024, https://unctad.org/publication/world-investment-report-2024[unctad.org]

  5. UN Trade and Development (UNCTAD), “Latin America and the Caribbean: Foreign investment fell in 2024 but opportunities remain”, 19 de junio de 2025, https://unctad.org/press-material/latin-america-and-caribbean-foreign-investment-fell-2024-opportunities-remain[unctad.org]

  6. Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “Nearshoring agregaría US$78.000 millones en exportaciones de América Latina y el Caribe”, consultado el 7 de mayo de 2026, https://www.iadb.org/es/noticias/nearshoring-agregaria-us78000-millones-en-exportaciones-de-america-latina-y-caribe[iadb.org]

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PRODOMINICANA LANZA “AMERICAS INVESTMENT FORUM (AIF)” COMO PLATAFORMA PARA MOVILIZAR INVERSIONES DE LA REGIÓN

Santo Domingo, República Dominicana. – El Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana), en conjunto con la Asociación Mundial de Agencias de Promoción de Inversiones (WAIPA), por sus siglas en inglés), anunciaron la celebración del Americas Investment Forum (AIF) 2026 en Santo Domingo, República Dominicana, afiliado a la Conferencia Mundial de Inversiones (WIC), tendrá lugar del 1 al 3 de julio de 2026 en el Hotel JW Marriott.

Este foro de alto nivel, bajo el enfoque “Construyendo Oportunidades” se proyecta como una plataforma estratégica para posicionar a la República Dominicana y demás países de las Américas, como destino de inversión y, al mismo tiempo, fortalecer la región como un espacio competitivo, promoviendo la inversión, la cooperación y el intercambio de capacidades entre actores clave del ecosistema internacional.

En un contexto de creciente dinamismo en las Américas, marcado por la reconfiguración de las cadenas globales de valor, el nearshoring, la transición energética y la digitalización, el AIF 2026 será un espacio clave para canalizar nuevas oportunidades de inversión hacia las Américas, así como a la República Dominicana.

Biviana Riveiro Disla, directora ejecutiva de ProDominicana, destacó que la realización de este evento representa un hito para el país y una oportunidad para proyectar sus fortalezas ante líderes empresariales y gubernamentales de la región.

“El Americas Investment Forum 2026 reafirma la confianza internacional en la República Dominicana y en nuestra capacidad para liderar iniciativas que impulsen el desarrollo económico regional. Este espacio permitirá conectar oportunidades, promover alianzas estratégicas y atraer inversiones de alto impacto para nuestro país y toda la región. Tenemos el firme compromiso de seguir impulsando el crecimiento de las inversiones y las exportaciones con un crecimiento sostenido alcanzando cifras récords en los últimos años”, expresó. 

La iniciativa forma parte de los esfuerzos del Gobierno dominicano para continuar consolidando un clima de negocios competitivo, moderno y atractivo para los inversionistas internacionales en un momento determinante. 

Durante los tres días de agenda, el Americas Investment Forum (AIF) 2026 reunirá a inversionistas, representantes gubernamentales, organismos multilaterales, cámaras de comercio, empresarios y agencias de promoción de inversiones (APIs) de distintos países, con la participación estimada de más de 2,000 asistentes, más de 20 sesiones de alto nivel y más de 50 conferencistas locales e internacionales. 

El programa incluirá una ceremonia inaugural con una conferencia magistral a cargo del Dr. James Zhan, Presidente del Consejo Ejecutivo de la Conferencia Mundial de Inversiones (WIC) de la WAIPA, experto en atracción de inversiones. Además, contará con la presencia de altos mandatarios y la comunidad internacional. Asimismo, se celebrará el Reconocimiento a la Inversión en la República Dominicana 2026 para empresas que han confiado su inversión en el país. 

Durante el evento se desarrollarán paneles y sesiones de alto nivel enfocadas en oportunidades de inversión en las Américas, abarcando sectores como turismo, energías renovables,  manufactura avanzada, inteligencia artificial, logística, tecnología, financiamiento de proyectos e inversión sostenible, así como temas de cooperación interregional, incluyendo un espacio dedicado a fortalecer las relaciones de inversión con los inversionistas de las Américas, Medio Oriente, Asia, Europa y Estados Unidos. 

Con la realización de este foro, la República Dominicana se consolida como uno de los destinos más dinámicos, estables y competitivos de toda América Latina y el Caribe para la atracción de inversión extranjera directa.

Patrocinadores: Con el apoyo de Presidencia de la República Dominicana, Ministerio de Industria, Comercio y MiPymes (MICM), Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), RD VIAL, Grupo Velutini, Cap Cana, Copa Airlines, SKYHigh Dominicana, Switch Havas, Caribbean Cinemas, Downtown Center, Revista Mercado, Signmaster, Pincel Digital, JCDecaux Dominicana, Revista Contacto, RC Noticias, La República, Cortés Hermanos, Café Santo Domingo, Ron Punta Cana y Ron Barceló./

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viernes, 1 de mayo de 2026

Aduanas presenta su hoja de ruta para modernizar y elevar la eficiencia aduanera en República Dominicana

La Dirección General de Aduanas presenta su hoja de ruta para modernizar y elevar la eficiencia aduanera en República Dominicana

En el Summit Transporte, Logística y Zonas Francas 2026, Nelson Arroyo destaca récords de recaudación, digitalización de trámites, control inteligente y nuevas soluciones tecnológicas para fortalecer la competitividad del país.
Santo Domingo, República Dominicana – 01 de mayo de 2026. – La Dirección General de Aduanas (DGA) presentó su hoja de ruta para la modernización y transformación digital de la gestión aduanera, en el marco del Transporte, Logística y Zonas Francas Summit 2026, organizado por la revista Mercado. El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, expuso la ponencia “El presente y futuro de la aduana en el desarrollo logístico de la República Dominicana”, resaltando que la aduana se consolida como un habilitador clave del comercio moderno, al equilibrar facilitación, control, seguridad y competencia.

Durante su intervención, Arroyo subrayó que el país enfrenta un escenario de comercio internacional más exigente y volátil, donde la logística se convierte en un determinante directo de la competitividad. En ese contexto, enfatizó que la eficiencia aduanera es un factor clave de desarrollo económico, considerando que el comercio exterior representa el 35% del Producto Interno Bruto (PIB) y que en 2025 el valor del comercio de mercancías superó los US$44,500 millones.

“La aduana no solo recauda; también garantiza seguridad jurídica, protege la competencia leal, resguarda la frontera económica del país y se convierte en un actor de confianza para las cadenas internacionales de suministro”, afirmó Arroyo.

Asimismo, subrayó que la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE) continúa optimizando las operaciones y la coordinación entre instituciones del Estado, contribuyendo a una gestión más ágil, integrada y eficiente.

Resultados y avances destacados

Arroyo informó que, entre 2020 y 2025, la DGA alcanzó una recaudación acumulada de RD$1.2 billones, duplicando el quinquenio anterior y estableciendo un récord histórico. Indicó además que en el **primer trimestre** más reciente se recaudaron RD$62,000 millones, el monto más alto registrado en un período comparable, mientras se movilizaron más de 85,000 contenedores importados.

En cuanto a la eficiencia operativa, señaló que la DGA ha impulsado un proceso sostenido de optimización de procesos, reduciendo discrecionalidad y fortaleciendo normas claras, en línea con buenas prácticas internacionales de facilitación del comercio.
Transformación digital y facilitación
El director general destacó que:
El 82% de los trámites pagaderos ya están completamente digitalizados, lo que ha permitido reducir en un 26% los tiempos promedio de respuesta.
- La Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE) canaliza el 74% de las operaciones, integrando múltiples entidades del Estado en un flujo interoperable.
- Más de 13,000 contenedores han sido despachados en 24 horas o menos, beneficiando a más de 8,000 importadores, en su mayoría MIPYMES, con ahorros superiores a RD$2,500 millones.

> “Facilitar el comercio no significa renunciar al control, sino hacerlo más inteligente y más eficiente, apoyado en tecnología”, puntualizó.
Innovaciones y próximos hitos (2026)

Como parte del plan estratégico integral de transformación digital, la DGA anunció iniciativas orientadas a mejorar la experiencia del usuario, ampliar canales y robustecer la transparencia:

Pago con tarjeta de crédito (junio 2026): disponible de forma presencial y a través de canales digitales, con impacto directo en la liquidez y facilidades de cumplimiento para MIPYMES.
Aduana Virtual: reestructuración de canales y plataformas para unificar servicios y transacciones en una interfaz más amigable y flexible, reduciendo errores y costos, y fortaleciendo el control.
Aplicación móvil (APP): con servicios esenciales para usuarios y contribuyentes.
Subasta electrónica de mercancía abandonada: mecanismo para convertir bienes en ingresos fiscales con mayor eficiencia y transparencia, conforme a la Ley de Aduanas 168-2021, reduciendo tiempos logísticos y mitigando discrecionalidad mediante trazabilidad y reglas claras.
Fortalecimiento del Programa OEA: la DGA reportó 260 empresas bajo la modalidad OEA simplificado y 714 afiliados en total; las empresas acreditadas representan más del 40% de las operaciones.
Control inteligente y ciberseguridad

En materia de control, Arroyo resaltó que la DGA ha invertido en tecnología no intrusiva, logrando inspeccionar aproximadamente el 96% de los contenedores mediante escáneres y body scanners, frente a un 40% previo a 2021. Explicó que este enfoque reduce verificaciones físicas y aumenta la efectividad del control, respaldado por un esquema robusto de control posterior y auditorías.

Asimismo, anunció el inicio de una mesa de colaboración intersectorial en ciberseguridad, para identificar brechas y vectores de ataques y fortalecer la resiliencia frente a amenazas en el ciberespacio, considerando el rol de la aduana como infraestructura crítica en un ecosistema cada vez más digital.

Visión país: República Dominicana como hub logístico regional

Arroyo reafirmó que la DGA impulsa una visión de país para consolidar a la República Dominicana como hub logístico regional, articulando de manera eficiente puertos, aeropuertos, zonas francas y plataformas de comercio, apalancada en una alianza público-privada, ejemplificada en el Comité Nacional de Facilitación de Comercio.

En ese sentido, resaltó el papel de las zonas francas como motor de exportación y empleo, indicando que en 2025 el sector generó más de US$8,600 millones en exportaciones y más de 200,000 empleos.

> “Trabajamos para que la aduana sea la puerta y el puente que conecte los bienes con los mercados internacionales, con eficiencia, confianza y competitividad”, concluyó el director general.

El Summit Transporte, Logística y Zonas Francas 2026 reunió a representantes del sector portuario, logístico, naviero y de zonas francas, así como a funcionarios públicos y especialistas nacionales e internacionales, con paneles dedicados a conectividad, logística inteligente, manufactura avanzada y tendencias del comercio global.
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Aduanas como ventaja competitiva: la hoja de ruta que puede blindar a la República Dominicana en un comercio global turbulento

La modernización aduanera ya no es un proyecto administrativo: es una política pública de productividad, seguridad y confianza. En un mundo tensionado por conflictos, disrupciones y reconfiguración de cadenas de suministro, la DGA está llamada a operar como “puerta y puente” del desarrollo logístico nacional.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Hay países que compiten por tamaño y hay países que compiten por eficiencia. La República Dominicana, por su escala y su vocación abierta al comercio, no puede darse el lujo de depender únicamente de costos laborales o de ventajas geográficas; tiene que apostar, de manera deliberada, por un atributo más difícil de copiar: la calidad institucional aplicada a la logística. En esa ecuación, la aduana es el corazón silencioso del sistema. Cuando funciona con trazabilidad, predictibilidad y controles inteligentes, acelera inversiones, reduce fricciones y convierte la ubicación estratégica en una ventaja real. Cuando se rezaga, se vuelve un cuello de botella que encarece la economía, erosiona la confianza y castiga especialmente a las pequeñas y medianas empresas.

Por eso, lo presentado por la Dirección General de Aduanas en el Summit Transporte, Logística y Zonas Francas 2026, más que un recuento de logros, debe leerse como una señal de rumbo: la decisión de convertir la gestión aduanera en un habilitador del comercio moderno sin renunciar a su mandato esencial de control, recaudación y resguardo del interés nacional. Ese equilibrio —facilitación con control, agilidad con supervisión, innovación con legalidad— es, en el siglo XXI, la medida real de una aduana de clase mundial.

El contexto no podría ser más exigente. El comercio global navega aguas agitadas: conflictos internacionales, tensiones geopolíticas, reacomodos de rutas, volatilidad de costos de transporte y primas de riesgo que cambian con cada noticia. Cuando estalla una guerra o se endurecen los corredores estratégicos, lo primero que se encarece no es el producto final: se encarece la incertidumbre. Suben los seguros marítimos, se recalculan itinerarios, se ralentiza la cadena y el costo termina filtrándose hacia el consumidor, hacia el productor y hacia el Estado. En momentos así, las aduanas se convierten en una línea de defensa económica. La eficiencia aduanera amortigua shocks, evita congestiones, reduce tiempos muertos y protege la competitividad en un entorno donde cada día de retraso es dinero que se pierde y reputación que se erosiona.

Es revelador que, en medio de esa realidad, la DGA coloque cifras sobre la mesa para sostener su narrativa institucional. Se habla de una recaudación acumulada de RD$1.2 billones entre 2020 y 2025, duplicando el quinquenio anterior, y de un trimestre reciente con RD$62,000 millones recaudados junto a la movilización de más de 85,000 contenedores importados. Más allá del impacto fiscal, estos datos sugieren algo que el país debe comprender: una aduana eficiente no es un accesorio del Estado; es un componente de estabilidad macroeconómica, porque fortalece ingresos recurrentes, reduce espacios de evasión y acompaña el crecimiento del intercambio. La recaudación, cuando proviene de procesos estandarizados y digitales, tiende a ser más sostenible porque descansa menos en la discrecionalidad y más en la consistencia del sistema.

Ahora bien, lo verdaderamente transformador no está solo en cuánto se recauda, sino en cómo se opera. La digitalización del 82% de los trámites pagaderos y la reducción de 26% en los tiempos promedio de respuesta dibujan un cambio cualitativo: el tránsito de una aduana “de ventanilla” a una aduana “de flujo”. En logística, el tiempo no es un indicador; es una mercancía. Cada hora de despacho ahorrada equivale a menos costos de almacenaje, menos demoras, menos penalidades y más rotación del capital de trabajo. Y cuando ese ahorro se concentra en las MIPYMES, el efecto es todavía más relevante, porque son las unidades más sensibles al costo financiero de la espera. Si más de 13,000 contenedores han sido despachados en 24 horas o menos, beneficiando a más de 8,000 importadores y generando ahorros superiores a RD$2,500 millones, no estamos frente a un simple “avance tecnológico”: estamos frente a una política pública de competitividad con impacto distributivo.

La VUCE, canalizando 74% de las operaciones e integrando múltiples entidades estatales, apunta en esa dirección: el Estado que no dialoga consigo mismo se vuelve caro para el ciudadano y para la empresa. Interoperabilidad es, en el fondo, una forma de justicia económica: reduce el costo de cumplimiento, reduce errores, reduce duplicidades y eleva la predictibilidad. Un país que aspira a ser hub logístico regional no puede operar con instituciones fragmentadas que obliguen a los usuarios a recorrer un laberinto de requisitos inconexos. La coordinación interinstitucional no debe ser una aspiración discursiva; debe ser una experiencia tangible para el usuario.

En ese punto entra el componente que más me interesa subrayar: la modernización no es solo “más digital”. Modernizar es rediseñar la relación entre el Estado y los contribuyentes bajo un principio simple: confianza verificable. La aduana virtual, tal como fue descrita, busca unificar servicios y transacciones en una interfaz amigable, flexible y segura. Esa unificación tiene implicaciones profundas: reduce la tasa de errores, disminuye el trabajo manual, limita la discrecionalidad y, sobre todo, estandariza expectativas. Cuando un importador sabe qué le toca, cuándo le toca y por qué le toca, el sistema gana legitimidad. Y la legitimidad institucional, en un entorno de cadenas globales de suministro, es un activo reputacional que abre puertas.

El anuncio del pago con tarjeta de crédito —presencial y digital— puede parecer menor, pero en realidad toca una de las fibras más sensibles del comercio: la liquidez. Facilitar el pago no solo mejora la experiencia; también reduce fricciones de cumplimiento, baja el costo operativo y permite a muchas empresas gestionar mejor su capital de trabajo. En economías donde la informalidad compite con lo formal, simplificar el cumplimiento es una forma inteligente de ampliar la base y mejorar la recaudación sin subir tasas ni crear nuevos costos regulatorios.

Igual de significativo es el fortalecimiento del Operador Económico Autorizado: 260 empresas en modalidad OEA simplificado y 714 afiliados en total, representando más del 40% de las operaciones. El OEA, bien ejecutado, es una política de segmentación inteligente: premia el cumplimiento, concentra recursos de control donde el riesgo es mayor y convierte la confianza en eficiencia. Es exactamente el tipo de instrumento que permite aumentar la seguridad sin ralentizar el comercio. Y aquí vale una aclaración crucial: facilitar el comercio no significa “aflojar” controles; significa controlar con mejores herramientas, con análisis de riesgo y con tecnología no intrusiva.

Los resultados en inspección no intrusiva —96% de contenedores inspeccionados con escáneres y body scanners, frente a un 40% antes de 2021— reflejan una filosofía moderna: ver más, tocar menos, decidir mejor. Reducir verificaciones físicas no debilita el control; lo hace más consistente, menos vulnerable a arbitrariedades y más enfocado en evidencia. Complementado con auditorías antes, durante y después del despacho, se construye un sistema donde el cumplimiento no se negocia, se gestiona. En tiempos donde el crimen transnacional innova, la aduana que no invierte en inteligencia se convierte en un punto ciego del Estado.

Y si la economía se digitaliza, el riesgo también. Por eso la ciberseguridad, entendida como infraestructura crítica, no puede ser un capítulo decorativo. La propuesta de abrir una mesa de colaboración con actores del ecosistema para identificar brechas y vectores de ataque es una decisión estratégica. Un incidente cibernético serio no solo paraliza servicios; afecta reputación país, encarece seguros, pone en jaque la continuidad operativa y deteriora la confianza en el comercio. En un hub logístico, la resiliencia digital es tan importante como el calado de un puerto o la capacidad de un aeropuerto.

Hay, además, un elemento de transparencia con impacto directo en costos logísticos: la subasta electrónica de mercancía abandonada. Convertir bienes en ingresos fiscales con mayor eficiencia, bajo reglas claras y trazabilidad, reduce discrecionalidad y también descongestiona. Menos contenedores retenidos por procesos opacos significa más espacio, menos demoras y mejor rotación de la infraestructura. En el comercio, la transparencia no es solo un valor; es una ventaja operativa.

Todo esto converge en una idea central: la DGA está en condiciones de impulsar una modernización que no se limite a “computarizar” lo existente, sino que reconfigure el sistema aduanero como plataforma de competitividad nacional. Esa plataforma es indispensable para sostener la promesa de República Dominicana como hub logístico regional, articulando puertos, aeropuertos, zonas francas y servicios de comercio. Pero para que esa promesa sea creíble, la modernización debe sostenerse en tres pilares silenciosos: continuidad institucional, calidad del dato y cultura organizacional. Sin continuidad, los proyectos se vuelven anuncios; sin datos confiables, la inteligencia artificial y el análisis de riesgo son espejismos; sin cultura, la tecnología se convierte en un cascarón.

La buena noticia es que el país parece haber entendido, al fin, que la logística no es un tema sectorial, sino un determinante de productividad. Y que la aduana, en ese tablero, no es un actor periférico, sino un nodo neurálgico. Si la República Dominicana quiere competir con dignidad en el mercado global, necesita una aduana que sea simultáneamente firme y eficiente; moderna y legalista; digital y humana; rápida y rigurosa. Una aduana que recaude, sí, pero que también reduzca costos país, fortalezca la seguridad jurídica y proteja la competencia leal.

En un mundo donde las rutas cambian y los riesgos se multiplican, la ventaja competitiva más segura es la institucionalidad que funciona. La hoja de ruta presentada no debe quedarse en el aplauso del evento; debe convertirse en una agenda nacional de implementación, medición y mejora continua. Porque, al final, una aduana eficiente no solo mueve contenedores: mueve confianza, mueve inversión y mueve futuro.

Luis Orlando Díaz Vólquez

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