Día Nacional del Exportador
Exportar más, exportar mejor: la hora estratégica de la República Dominicana
La conmemoración encuentra al país en uno de los momentos más dinámicos de su historia comercial reciente. ADOEXPO, fundada en 1972, celebra hoy su 54 aniversario reivindicando una trayectoria que ha acompañado la transformación de la estructura exportadora dominicana, en un contexto en el que el propio gremio reporta que las exportaciones alcanzaron US$6,413 millones entre enero y mayo de 2026, manteniendo una trayectoria positiva de crecimiento. La entidad también subraya que el sector sostiene más de 144,000 empleos directos e indirectos y genera más de RD$47,000 millones en masa salarial, lo que confirma que exportar ya no es solo una actividad de comercio exterior, sino una variable central del tejido productivo y social dominicano.
Ese resultado reciente no surge de la nada. La República Dominicana cerró 2025 con un récord histórico de exportaciones de US$14,645.2 millones, equivalente a un crecimiento interanual de 13.4 %, impulsado por envíos hacia más de 85 mercados y por la expansión de 1,467 líneas arancelarias. Entre los destinos más dinámicos destacaron India, Canadá, Haití, Estados Unidos y varios mercados de la Unión Europea, al tiempo que productos como el oro en bruto, el cacao, el tabaco en rama y diversos bienes industriales de mayor complejidad ampliaron el mapa y la sofisticación de la oferta exportable dominicana.
Detrás de este desempeño hay una política pública del gobierno del presidente Luis Abinader, que ha dejado de ser meramente declarativa. El Plan Nacional de Fomento a las Exportaciones (PNFE) 2020-2030 ha pasado de la formulación a la ejecución, y ya exhibe avances superiores al 93 % de las acciones previstas, según el balance oficial divulgado por ProDominicana, que conduce Biviana Riveiro Disla. Esa evolución revela que la política exportadora dominicana ha comenzado a operar como una verdadera agenda de Estado: medible, coordinada y sostenida en el tiempo.
Pero en esa arquitectura institucional hay un actor cuyo peso debe ser más reconocido: el Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX). A través de su Viceministerio para Asuntos Económicos y Cooperación Internacional (VAECI), la Cancillería tiene entre sus funciones fortalecer la promoción del país en el exterior, servir de soporte a las misiones económicas y comerciales, coordinar estrategias de negociaciones comerciales internacionales y velar por los intereses económicos y comerciales de la República Dominicana en su inserción global. En otras palabras, el MIREX no actúa en la periferia del ecosistema exportador: forma parte de su columna vertebral diplomática, institucional y estratégica.
Ese rol se ha hecho más visible en los últimos dos años. En diciembre de 2024, el MIREX y ADOEXPO firmaron un acuerdo para promover y potenciar las exportaciones del país, con una mesa de trabajo conjunta presidida por la Cancillería y coordinada por el VAECI, orientada a poner los instrumentos diplomáticos al servicio del sector exportador, gestionar herramientas de acceso a mercados, canalizar cooperación internacional y apoyar investigaciones de mercado a través de las misiones diplomáticas y consulares. Más que un convenio protocolar, ese acuerdo formalizó una idea clave: que la diplomacia moderna también debe producir oportunidades comerciales concretas.
Ese mismo enfoque se reforzó pocos días después con el acuerdo entre el MIREX y la Dirección General de Aduanas, concebido para ampliar el trabajo de la representación comercial del país en el exterior, fortalecer el uso de información comercial en tiempo real por parte de las misiones diplomáticas y consulares, optimizar procesos de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE) y proyectar a la República Dominicana como hub logístico del Caribe y Centroamérica. Con ello, la Cancillería dejó de ser vista exclusivamente como aparato de representación política y se consolidó como plataforma de articulación para el comercio, la logística y la atracción de inversión.
La contribución del MIREX también se expresa en su capacidad de abrir carriles complementarios al crecimiento exportador. En abril de 2025, la Cancillería y ProDominicana firmaron un acuerdo para agilizar los procesos de visados de residencia por inversión y visas de negocios con fines laborales a través de la Ventanilla Única de Inversión de la República Dominicana (VUIRD), fortaleciendo así un entorno más competitivo y funcional para la inversión extranjera y, por extensión, para la expansión exportadora. El propio canciller Roberto Álvarez subrayó entonces que promover la nación en los mercados internacionales forma parte del eje económico de la política exterior dominicana.
A esto se añade la dimensión de inteligencia económica de la diplomacia. El MIREX, junto con la CEPAL y la Embajada Dominicana en México, impulsó un estudio sobre encadenamientos productivos que identificó oportunidades concretas para insertar exportaciones dominicanas en las cadenas globales de valor vinculadas al mercado mexicano y al espacio del T-MEC, en sectores como textiles, tabaco, melaza, cacao, plátano e instrumentos médicos. Ese tipo de trabajo revela que la diplomacia económica no solo abre puertas: también genera conocimiento estratégico para diversificar destinos y sofisticar la oferta nacional.
Ese andamiaje se complementa con otros instrumentos. El MICM y ADOEXPO lanzaron la plataforma Embarca para fortalecer el comercio internacional dominicano y acercar a los exportadores a herramientas prácticas de internacionalización. Asimismo, el MICM firmó un acuerdo con Banco Sabadell para atraer inversión española, facilitar financiamiento y vincular empresas con cadenas globales de valor y el régimen de zonas francas. A su vez, ProDominicana ha fortalecido la promoción internacional con una agenda sostenida de misiones, ferias y acompañamiento empresarial. En ese ecosistema, el MIREX aporta algo que ninguna otra institución puede sustituir del todo: la capacidad de convertir la red diplomática del país en una plataforma de apertura, inteligencia comercial, cooperación y posicionamiento económico.
En esa misma lógica, la Dirección General de Aduanas, que dirige Nelson Arroyo, ha dejado de ser percibida únicamente como entidad recaudadora para convertirse en actor de competitividad. La automatización de servicios, la expansión de procesos vinculados a exportación, las inspecciones no intrusivas, la ampliación del esquema de Operador Económico Autorizado y la digitalización de trámites han mejorado el entorno operativo del comercio exterior. El acuerdo MIREX-DGA fortalece precisamente esa sinergia entre facilitación aduanera, representación comercial y proyección internacional.
Las zonas francas siguen siendo la gran columna vertebral de esta dinámica, pero ya no como enclaves de baja complejidad. Su evolución hacia manufactura avanzada, dispositivos médicos, farmacéutica, productos eléctricos y nichos tecnológicos muestra que el país está en condiciones de competir en segmentos de mayor valor. Y el contexto macroeconómico, con estabilidad relativa, reservas robustas y un sector externo resiliente, ha servido de soporte a este ciclo exportador.
Pero precisamente por eso, el reto ya no es solo celebrar récords. La República Dominicana necesita ahora aprovechar mejor sus acuerdos comerciales, robustecer la inteligencia comercial, diversificar mercados, elevar el contenido tecnológico de sus exportaciones, mejorar encadenamientos productivos y profundizar la calidad logística. Y en esa nueva etapa, el MIREXRD está llamado a desempeñar un papel todavía más activo: no solo acompañando la política exportadora, sino ayudando a proyectarla, abrir mercados, anticipar riesgos, articular cooperación útil y traducir la política exterior en ventajas económicas concretas para los productores dominicanos. Sus embajadas y consulados no deben ser vistos únicamente como espacios de representación, sino también como nodos de promoción comercial y económica al servicio del desarrollo nacional, en línea con los acuerdos ya suscritos con ADOEXPO y la DGA.
La conclusión de fondo es clara: la República Dominicana llega a este Día Nacional del Exportador con razones legítimas para reconocer el avance de su sector exportador, pero también con la obligación de elevar su ambición. El país ya probó que puede abrir mercados, sostener dinamismo y construir una institucionalidad exportadora más funcional. La etapa que comienza exige algo más desafiante: exportar mejor. Eso significa más valor agregado, más innovación, más diversificación geográfica, más encadenamientos locales, más participación de mipymes, más sofisticación logística y más inserción en segmentos de alta exigencia. Exportar más fue la tarea de la etapa que termina; exportar mejor debe ser la misión estratégica de la etapa que comienza. Y en esa misión, la diplomacia económica del MIREXRD no es un complemento secundario, sino una de las palancas que pueden ayudar a convertir los logros recientes en una política de desarrollo sostenido y de largo plazo.
Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
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