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viernes, 22 de noviembre de 2024

Un proyecto de país indeseado y un futuro, sin duda, nefasto | @cjbaezevertsz Carlos Julio Báez Evertsz Politólogo y sociólogo

Espectador comprometido

Un proyecto de país indeseado y un futuro, sin duda, nefasto

Si la "solución" es dar la nacionalidad dominicana a 250 mil o 500 mil haitianos y regularizar la situación, legalizar, a un millón o más... y luego permitir la reunificación familiar, estamos hablando de tener en RD a 4 o 5 millones de haitianos. Entonces ya la RD no será RD, será lo que denomino un "Haití Dos".

Por Carlos Julio Báez Evertsz

El problema en RD respecto al flujo masivo, imparable, caótico, de población haitiana, es que los grandes agricultores (la burguesía agraria), los constructores, e incluso los constructores del Estado (contratistas públicos), y a parte de la clase media alta, les viene bien una gran masa de trabajadores haitianos con bajos salarios y sin derechos.

A ellos les importa objetivamente sus ganancias, no la patria, no el país como un conjunto. Y les importa un pepino los intereses de las clases populares.

Ese es el problema de fondo. Y los políticos, casi TODOS los que han gobernado, han mirado para otro lado. Tengo décadas, diciendo que se está acumulando una situación explosiva.

Y que habrá un conato de "guerra" entre dominicanos e haitianos en el país y otros conflictos graves y costosos para el fisco y la seguridad nacional. Pero allí las voces sensatas NO SE ESCUCHAN Y NO SE LES HACE CASO.

Los problemas de Estado se resuelven con políticas públicas, con perspectivas de futuro. La RD se ha ido poniendo la soga en el cuello y cuando se intente hacer algo serio será tarde y mal.

Cuando lo que importa, lo prioritario, es el lucro de una minoría y no el bien común, el resultado será a todas luces desastroso.

Una isla dividida en dos Estados, NO puede y NO debe aplicar las mismas políticas que un Estado territorial "normal". Los contextos son fundamentales en la toma de decisiones.

Más aún cuando Haití y RD solo pueden vivir en paz si la población haitiana en RD, es relativamente pequeña, está regulada, identificada y, por tanto, sujeta al control de un Estado democrático.

No como ahora que es masiva, descontrolada, y sin visos de que el flujo se detenga.

Parte de la culpa es de quienes constitucionalmente tienen como misión salvaguardar las fronteras, la parte putrefacta de las Fuerzas Armadas (seguro que una minoría) y los políticos corruptos y los pusilánimes, que nada eficaz hacen para detener el flujo masivo irregular.

No se trata de políticas de odio o racistas, como dice a manera de chantaje una minoría cada vez más minoritaria y aislada del pueblo, los voceros de la complicidad con el camino hacia el desastre de un país, la RD.

Se trata de la supervivencia de la RD como Estado unitario, con una identidad nacional, que no es idéntica sino muy distinta a la haitiana.

Ahora bien, si la "solución" es dar la nacionalidad dominicana a 250 mil o 500 mil haitianos y regularizar la situación, legalizar, a un millón o más… Y luego permitir la reunificación familiar, estamos hablando de tener en RD a 4 o 5 millones de haitianos. Entonces ya la RD no será RD, será lo que denomino un "Haití Dos". Con sus males, sumados a los males nuestros. Vaya, un sitio para escaparse de él. O para vivir allí en un ensilio, sufriendo cada día, en un infierno dantesco.

Y ya harto de tanta bobería disfrazada de biempensante, lo digo y lo proclamo. Si pensar lo que pienso es ser "racista", pues lo asumo. Como mi cáliz. Yo que soy un igualitarista de manual. No un oportunista acomodaticio.

Ese país que se está forjando no es el que yo he tratado de construir, ni mucho menos desear para los dominicanos. Mientras más se tarde en reaccionar, el escenario será peor. Y el principio esperanza se diluirá como un terrón de azúcar en una taza de café caliente.

Como dijo Rubén Darío: "Dichoso el árbol, que es, apenas sensitivo, y más la piedra dura, porque esa ya no siente. Pues no hay dolor más grande, que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre, que la vida consciente".

https://acento.com.do/opinion/un-proyecto-de-pais-indeseado-y-un-futuro-sin-duda-nefasto-9424928.html

Carlos Julio Báez Evertsz

Carlos Julio Báez Evertsz

Politólogo y sociólogo

Doctor en sociología y politólogo. Autor de los libros Desigualdad y clases sociales, Madrid, 2017; La modernización fallida, Madrid, 2012; Partidos políticos y movimiento popular en la RD, Madrid, 2011; Dominicanos en España, españoles en Santo Domingo, UASD, 2001; La comunicación efectiva, INTEC, 2000, y recientemente ha publicado Rosa Luxemburgo hoy. Su legado para la izquierda democrática, 2021.

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viernes, 30 de noviembre de 2018

Oposición a la firma Pacto Migratorio propone la ONU, el país “no está en condiciones económicas de cargar sobre sus hombros la pesada cruz”

Oposición a la firma Pacto Migratorio propone la ONU, el país “no está en condiciones económicas de cargar sobre sus hombros la pesada cruz”

Carlos Peña.

Carlos Peña.
El candidato presidencial del partido Generación de Servidores, Carlos Peña mostró su oposición a que República Dominicana sea signataria del Pacto Mundial para la Migración que está proponiendo la Organización de las Naciones Unidas, por entender que el mismo interfiere con el legítimo derecho que tiene nuestra nación de definir y aplicar las políticas migratorias que entienda, apegada siempre al derecho internacional, pero resguardando siempre nuestra soberanía.
Peña aseguró que de la misma manera que naciones como Estados Unidos, Italia, entre otras, decidieron de manera libérrima no firmar el mencionado pacto en la convocatoria hecha por la ONU para principio de diciembre del presente año, así mismo el gobierno dominicano está en la obligación de hacerlo, pues República Dominicana está en peores condiciones de vulnerabilidad migratoria que esos países.
“Proponemos al gobierno de Danilo Medina rechazar el Pacto Mundial para la Migración y aprovechar ese escenario para plantear una vez más a las potencias mundiales que República Dominicana no está en condiciones económicas de cargar sobre sus hombros la pesada cruz que representa nuestro hermano pueblo haitiano”, señaló Peña en un encuentro con seguidores suyos en la comunidad de Pantoja, provincia Santo Domingo.
Carlos Peña pidió al gobierno no ceder ni un solo milímetro en nuestra soberanía y evitar dar más señales de debilidad en materia migratoria. “Este gobierno debe dar claras evidencias de que está comprometido con el control migratorio y que por encima de presiones internacionales, protegerá nuestras fronteras”, puntualizó el dirigente político. http://hoy.com.do/se-oponen-a-que-el-gobierno-firme-pacto-migratorio-propone-la-onu/

miércoles, 21 de febrero de 2018

CONFENAGRO denuncia instancias oficiales apoyan invasiones de terrenos en frontera

CONFENAGRO denuncia instancias oficiales apoyan invasiones de terrenos en frontera
Nacionales Por El Nuevo Diario martes 20 de febrero, 2018 
SANTO DOMINGO.-La Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (CONFENAGRO) consideró que constituye un contrasentido que en el año dedicado a las exportaciones, se den situaciones que desde instancias oficiales se esté promoviendo la invasión de proyectos de producción.
CONFENAGRO dijo que en ese caso se encuentra una finca propiedad del cacaocultor Isidoro de la Rosa, presidente de la Confederación Nacional de Cacaocultores Dominicanos (CONACADO), ubicada en la provincia Dajabón.
Eric Rivero, presidente de CONFENAGRO, dijo en rueda de prensa que De la Rosa “es un ejemplo nacional, un hombre de trabajo que tiene su historia, y la propiedad invadida es un proyecto modelo que de por sí debe ser un ejemplo para salvar nuestra frontera”.
Denunció que la propiedad de De la Rosa, también tesorero de CONFENAGRO, ha sido invadida por desaprensivos.
Solicitó la intervención del presidente Danilo Medina, a fin de que se preserven las inversiones productivas que empresarios locales están realizando en la zona fronteriza.
“Este importante proyecto cacaotalero, que a la fecha lleva fomentadas alrededor de 2,900 tareas de este cultivo con proyección de crecer hasta 10,000, creando decenas de empleos y dinamizando la economía de esa deprimida zona de la región fronteriza, debería estar siendo objeto de un proceso de facilitación y estímulo más activo por las instituciones públicas”, explicó Rivero.
CONACADO es una entidad que afilia a más de 12 mil productores de cacao en todo el territorio nacional.
CONFENAGRO destaca que De Rosa ha sido el principal promotor del notable éxito que ha alcanzado por el cacao orgánico dominicano en el mercado internacional, llevándolo a posicionarse como el origen mejor valorado del mundo del cacao, y quien ha liderado el proceso de democratización de la producción, la transformación y el comercio del cacao dominicano.
Mientras que De la Rosa dijo que en 18 años de trabajo ha realizado millonarias inversiones en su propiedad, que está ubicada en la sección Carrizal, municipio de Restauración, provincia Dajabón.
Explicó que decidió realizar un proyecto cacaotalero en la frontera, tomando en cuenta que es una zona deprimida, con bajos estándares de ocupación de mano de obra, “para lo cual buscamos el apoyo de varias instituciones, y que los productores de la zona vean la posibilidad de buscar riquezas”.
Denunció que en la zona aparentemente hay funcionarios públicos que se dedican a invadir fincas particulares. “Estas invasiones, patrocinadas por el IAD, constituyen un contrasentido en el momento en que se debe estimular la inversión en el campo, especialmente en la zona fronteriza, la cual está cada vez más desprotegida y despoblada”.
La finca en cuestión constituye un novedoso modelo de producción de cacao, en base a la tecnología de cama biointensiva con prácticas orgánicas, implementado con el apoyo de la Universidad Nacional Evangélica (UNEV) y la participación de profesionales formados en el Centro Regional de Estudios de Alternativas Rurales (CREAR), a fin de avalar científicamente la experiencia innovadora en ciernes.
Este proyecto empresarial cuenta con el apoyo financiero de la banca privada y pública, y con el apoyo de organismos y agencias internacionales, que tienen en su carpeta fondos para ser invertidos en la frontera que comparten Haití y República Dominicana. https://elnuevodiario.com.do/222127-2/

domingo, 18 de febrero de 2018

Planes criminales amenazan existencia de RD | Por Pelegrín Castillo @pelegrinc

Frontera Dominico-haitiana por Dajabon. Jorge Gonzalez
Por: Pelegrín Castillo

Planes criminales amenazan existencia de RD

Publicado el: 17 febrero, 2018 e-mail: redaccion[@]elnacional.com.do
(I)
Todos los dominicanos y dominicanas tenemos el ineludible deber de preservar y defender la República Dominicana, aún sea a costa de los mayores sacrificios. Más cuando es agredida injustamente y su propia existencia se encuentra amenazada por siniestros planes criminales. Pero entre todos, los que estamos más obligados somos aquellos que desempeñamos altas funciones de dirección, tanto en el Gobierno como en la oposición, tanto en los poderes públicos y los partidos como en otras esferas de la vida nacional. Como dominicanos y como dirigentes debemos interrogarnos con gran sinceridad: ¿Estamos cumpliendo cabalmente con esa sagrada obligación? Es evidente que no. Y lo que resulta aún más inquietante: ¿Pueden las actitudes “pragmáticas y conciliatorias” que priman en el liderato nacional, ir tan lejos como para permitirse hacer ciertas concesiones que ningún Estado realizaría nunca, a la vez que se mantiene una inexplicable ambigüedad en asuntos trascendentales, que solo envían señales erradas y confusas y aumentan los peligros que se ciernen sobre la República?
Todos conocemos, o deberíamos conocer en mayor o menor medida, que están en marcha procesos y tendencias muy complejos y de antigua data en relación a la crisis generada por el colapso de Haití, que progresivamente han venido minando la soberanía y la autodeterminación, que destruyen la integridad territorial y la identidad nacional, con efectos sociales trastornadores de empobrecimiento colectivo de nuestro pueblo y con graves repercusiones sobre la posición dominicana en el orden internacional. Por tanto, sería injusto y equivocado empezar a atribuir faltas a unos gobiernos excluyendo a otros, conforme a nuestro gusto o conveniencia particular o coyuntural. Pero, sobre todo, se trataría de un ejercicio infructuoso: porque más que buscar culpables o grados de culpabilidad -que sin dudas los hay-, por la magnitud de los retos que enfrentamos, debemos priorizar ante todo un proceso de reflexión y rectificación. En primer término, debemos admitir con sentido crítico, que nuestras clases dirigentes han acumulado tantas claudicaciones y errores, tantas imprevisiones e imposturas, hasta colocarnos en la situación extrema en que nos encontramos.
También sería inaceptable silenciar la irresponsabilidad y la indolencia, el servilismo y la inconsciencia de no pocos ciudadanos, que, sin ser propiamente dirigentes, por distintos motivos han debido reaccionar ante tantos descalabros y no lo han hecho.
Nos toca… es nuestra responsabilidad, no la rehuyamos.
Sin embargo, como hemos expresado, el devenir histórico ha dispuesto que los dirigentes del presente, los actuales y los potenciales, encaren las mayores pruebas de toda la existencia de la República, precisamente cuando el Estado que fundara Duarte acusa gravísimas muestras de disfuncionalidad, debilidad y vulnerabilidad; cuando es obvio que está minado por la corrupción y la impunidad; mediatizado por las deudas y los acuerdos comerciales mal negociados; deformado por las relaciones políticas que reparten como favores lo que debe ser garantizado como derechos; expoliado por prácticas de negocios rentistas o mafiosos. En palabras del pueblo llano, nos guste o no nos guste, esa responsabilidad histórica nos toca, y no debe seguir rehuyéndose.
Por tanto, tomemos plena conciencia de que todo lo que hagamos o dejemos de hacer, impacta o impactará para bien o para mal sobre millones de dominicanos y dominicanas. Sus destinos dependerán en gran modo de las grandes decisiones, propiamente vitales, heroicas, supremas, que se adopten o se omitan. No olvidemos que la nación dominicana como proyecto histórico, existe porque Dios lo ha querido.
Por tanto, deberemos dar cuenta de ella, ya que no nos pertenece; solo estamos aquí para cuidarla, dignificarla y engrandecerla.
Precisamente, en eso consiste el peso enorme que todo verdadero liderato debe estar dispuesto a sostener sobre sus hombros en la misión de dar la cara por los demás de su pueblo, cuando decide jugar los roles de pensar, prever, actuar y sentir en función de un proyecto histórico que entrelaza las generaciones que pasaron y las que vendrán con las que tenemos el inmenso privilegio, a pesar de los pesares, de ser en el presente dominicanos. Sobre todo, esa obligación del liderato resulta más relevante cuando una amplia mayoría de nuestros compatriotas, que luchan día a día por sobrevivir entre penurias sin cuento, no están en condiciones siquiera de apreciar el conjunto de factores que perjudican seriamente su existencia, así como el futuro de sus hijos y de los hijos de sus hijos. No olvidemos nunca que a mayor poder y conocimiento, a mayor riqueza e influencia, corresponde más responsabilidad y compromiso, pues, “al que mucho se le ha dado, mucho se le pedirá”.
Cambio de rumbo
Créannos que cuanto les expresamos, lo hacemos con la mayor franqueza y no poco pesar. Pero, sobre todo, con la intención de encontrar soluciones, de prevenir problemas mayores, de contribuir a los urgentes cambios de rumbos que necesitamos.
No duden tampoco que estas reflexiones recogen el sentir preocupado de un número creciente de ciudadanos conscientes e informados, y de muchos otros, que sólo alcanzan a intuir que nos estamos precipitando en un abismo. Ciudadanos que, además, sienten alarma en relación a lo que pueden significar ciertas omisiones, decisiones o inclinaciones del Gobierno; pero que se estremecen también al observar la penosa evasión de responsabilidades, en forma de estímulos solapados, silencios cómplices y apañamientos, por parte de sectores poderosos de las élites empresariales e intelectuales, militares y religiosas, sindicales y de sociedad civil.
Duarte
Es cierto que la situación geopolítica regional e insular es ardua y complicada, dentro de un escenario global cargado, incierto y revuelto. Pero precisamente por eso es que tiene enorme vigencia la advertencia de Juan Pablo Duarte: “El gobierno ha de mostrarse justo y enérgico, o no tendremos Patria, y de consiguientemente ni libertad ni independencia”. Lamentablemente, nuestro Gobierno no ha sido justo cuando desprotege con desenfado los derechos del pueblo dominicano; ni mucho menos enérgico, cuando rehúye enfrentar apropiadamente los presiones y chantajes de los poderes foráneos.
En verdad, las llamadas clases dirigentes -la clase política en particula- han sido incapaces de articular una verdadera política de Estado que nos permita enfrentar tantas manipulaciones extorsivas y superar este trance extraordinario. Las mismas infamias que se lanzan en el presente con total impunidad contra el fundador de la dominicanidad, ¿no son acaso una muestra elocuente de lo mal que andamos?
Signos del derrumbe
Entristece el alma hacer el recuento de las actuaciones y situaciones que nos están conduciendo hacia al derrumbe del Estado.
Todavía, muchos no salimos del asombro que nos provocara el acuerdo firmado en enero del 2015 por el canciller dominicano con el embajador James Brewster sobre cooperación militar con Estados Unidos, que fue anulado por el Tribunal Constitucional por desequilibrado y lesivo a la soberanía. El alcance e implicaciones de ese acuerdo permitirían convertir todo el territorio dominicano en una virtual base militar estadounidense. En cualquier momento de la etapa post dictadura de Trujillo, ese trato hubiera desencadenado reacciones virulentas y severos cuestionamientos: que no se hicieran en el presente, constituye un signo ominoso de la falta de consciencia en las nuevas generaciones sobre las implicaciones de ese hecho histórico; o peor aún, acerca de la tibieza o inexistencia de los sentimientos patrióticos en el seno del pueblo, en gran modo, como fruto amargo de procesos alienantes, inducidos desde los sistemas de educación y transmisión de creencias, valores y actitudes.
MercadoAfortunadamente, esa gravísima negociación antinacional fue anulada por una decisión responsable del Tribunal Constitucional, algo que debió servir de escarmiento para en lo sucesivo sujetarse a un proceder más apegado a los principios y valores de la Constitución y del derecho internacional. Pero, no sólo no hubo consecuencias para los responsables de concretarla, sino que al terminar la misión diplomática del embajador Brewster, caracterizada por un desfachatado ejercicio de imperialismo cultural LGTB, se suscribió otro acuerdo de cuestionable índole antinacional. Nos referimos al
Convenio de pre-autorización en el transporte aéreo con Estados Unidos, pendiente de ser conocido por el Tribunal Constitucional y el Congreso. Dicho acuerdo, si bien presenta innegables ventajas de gran interés para el turismo y la seguridad aérea, subordina de modo inaceptable, en un anexo digno de figurar en la antología de las negociaciones nefandas, la política de refugiados y asilo de la República a la fiscalización y tutela de esa potencia y de los organismos internacionales.
Tendencia claudicante
Esos acuerdos son evidencia documental de que, en el Gobierno dominicano, o sus negociadores no tienen la más mínima idea de cuáles son los intereses nacionales permanentes, o predomina una corriente dispuesta a entregar lo que ningún Estado debe conceder a cambio de ventajas inconfesables. Pero la falta de reacción crítica de las fuerzas opositoras, así como de la mayoría de medios de comunicación y hacedores de opinión pública, no es menos censurable y sólo sirve para estimular esas tendencias claudicantes.
Sin embargo, lo más grave es algo que no puede escapar al conocimiento directo y personal de ninguno de los líderes o dirigentes de la nación, y particularmente del Jefe de Estado y Autoridad Suprema de las FFAA: la delicada situación de la frontera dominicana con Haití.
Como saben, o deberían saber, la zona fronteriza requirió por generaciones ingentes esfuerzos y recursos para concretar su definición y delimitación, así como en la edificación de su infraestructura física y la conformación de sus asentamientos humanos. Sin embargo, está perdiendo aceleradamente su carácter dominicano. No describiremos en detalle situaciones que son conocidas por muchos de los dirigentes de la nación, más no por la gran mayoría de los dominicanos.
Intervención
Sólo nos limitaremos a advertirles que, de no revertirse pronto la tendencia antes descrita, en un porvenir no muy remoto la República sufrirá una gravísima e imperdonable pérdida territorial o será estremecida por conflictos violentos que nos expondrán a una nueva intervención multinacional.
Aunque se dirá con razón que ese proceso no es nuevo, sin dudas se ha acentuado a partir del terremoto 12 de enero del 2010, particularmente, estimulado por las posturas vacilantes cuando no comprometidas del actual Gobierno, en la medida en que crece el interés de sectores poderosos dentro de la comunidad internacional de rehuir sus responsabilidades y encubrir la suma de fracasos y escándalos que han marcado su intervención en Haití. Todo el liderato nacional, sabe que Haití es un Estado fallido.
Sin embargo, en vez de hacerse cargo de esa realidad con todas sus implicaciones, procurando internacionalizar un compromiso serio y sostenido de reconstrucción de esa nación emblemática y problemática, que ya se encontraba devastada mucho antes del terremoto del 2010, ha preferido someterse a las exigencias de esos poderes fácticos e internacionales y asumir una posición equivocada, contraproducente, antihistórica: que la República está dispuesta a responsabilizarse de los arduos problemas de Haití. Peor aún, son muchos los actores poderosos que han cedido a la tentación de usar a Haití y los haitianos con toda su carga de problemas mayúsculos cómo moneda de cambio en sus tratos con los poderes foráneos y los organismos multilaterales. Todo por la tonta ilusión de pretender ser hegemónicos en un supuesto mercado de 22 millones de consumidores.
¡Dirigentes dominicanos, reflexionemos y rectifiquemos!
Los jueces del Tribunal Constitucional afortunadamente anularon el acuerdo que convertiría   al país en una virutal base militar estadounidense.

http://elnacional.com.do/planes-criminales-amenazan-existencia-de-rd/#.WojBp4b0nF8.facebook 

martes, 23 de enero de 2018

Haití: ¡los invasores están aquí! - Por José Luis Taveras

Haití: ¡los invasores están aquí!

José Luis Taveras - 23 de enero de 2018
José Luis TaverasHaití no es nación, es un conglomerado de gente malviviente. Su principal negocio y regla de vida es el caos, condición que justifica la caridad y la tutela internacional.  Haití es un problema insoluble y esa verdad se hace cada día más cruda, por eso su suerte se evaporó de las agendas globales.  El mundo le ha dado la espalda; nadie quiere cargar con dos millones quinientos mil personas en pobreza extrema. Dos de cada tres haitianos viven con menos de dos dólares por día en una nación que importa algo más del 50 % de lo que consume. Haití es una tragedia desgarradora y silente: cada año se pierden entre 15 y 20 millones de árboles en un suelo que apenas alberga un 2 % de bosques y donde más del 50 % de su población no tiene acceso al agua potable.
En Haití la esperanza de vida es de ¡63 años!, con un 5 % de su población afectada de VIH. La mortalidad infantil es de un 69 %; la tasa de analfabetismo es de 36 % en los hombres y 43 % en las mujeres; los pobres alcanzan el 58 %. Ese cuadro no ha mejorado; al contrario, se agudiza y eso desalienta a las naciones del hemisferio que cada vez disimulan menos su desidia por la nación caribeña. 
La esperanza de Haití por un salvamento humanitario se diluye en promesas, aún más por una construcción institucional consistente. Las potencias occidentales están concentradas en sus propias urgencias y algunas bajo el imperio ideológico de gobiernos derechistas que promueven leyes migratorias cada vez más severas. Recientemente Trump retiró a Haití de la lista de países con derecho a obtener visas para trabajadores temporeros en la agricultura y otras industrias. Eso sucede mientras la ONU retira su Misión para la Estabilización de Haití (Minustah), una fuerza militar que laboró por trece años en la normalización política del país.
Pero si sobrecogedor es el futuro de Haití, aún más es la indiferencia histórica dominicana. Quisimos creer que todo seguiría igual y que nada turbaría nuestro cómodo olvido; que Haití era dueña de su suerte. A pesar de las diplomacias, esa pretensión nunca fue sincera porque en el piso de nuestras aprensiones Haití siempre latía como lo que es: una amenaza apocalíptica. Parece que ya es tarde para revertir los hechos. Nuestra tolerancia nos ha hecho débiles frente a las grandes naciones del hemisferio que quieren desembarazarse del “problema haitiano” al menor costo y esfuerzo. Nos vieron los calzoncillos rotos.
El nivel de inconciencia de este lado es más pavoroso que la propia tragedia haitiana. Parece mentira que siendo Haití nuestro segundo principal comprador —con algo más de mil millones de dólares de exportaciones formales cada año— las relaciones comerciales rueden todavía sobre la improvisación, la clandestinidad y la informalidad. Considerar esa cifra es suficiente para tener una idea de lo que representa ese comercio en todo su volumen. El monto final —que nadie conoce— le pone precio de oro a la frontera, una línea que no marca distancia entre los negocios de las mafias de las dos naciones. En ese comercio se trafica de todo: bebidas, droga, personas, armas y prófugos. Ningún gobierno tiene interés en poner el orden. La estructura de intereses que se alimenta de ese libre flujo es tan poderosa como las razones para desentenderse. La corrupción es la marca de un trasiego mercante sin controles dominado por carteles.
En Haití predomina una plutocracia elitista y corrupta. El 10 % de los más ricos posee el 70 % del ingreso total del país. La nación responde a la agenda de intereses de esa clase. Esa minoría controla los resortes del poder, alienta las crisis políticas y crea artificiosamente los desabastecimientos del mercado de consumo para generar especulaciones. La sociedad está secuestrada por mafias políticas y empresariales. El único horizonte claro es emigrar y esa decisión solo tiene un destino: la parte oriental de la isla. En ese emprendimiento el escollo más eminente es pagar el precio fronterizo y en su paso encuentra una vigilancia débil y corrupta, sujeta a protocolos primitivos de seguridad interior. Las sumas recaudadas en ambos lados son imponderables.
Del lado dominicano Haití nunca fue tema de agenda política; solo una excusa ideológica para sacar partida electoral. Hoy tenemos una realidad interpretada por prejuicios históricos y alentada por el fanatismo más oscuro. La rabia se ha desatado equivocadamente en contra del inmigrante y no de los responsables de esa migración: los gobiernos. El inmigrante es víctima de una realidad que se le impone de forma avasallante. Los haitianos emigran por las mismas razones y presiones que lo hacen los dominicanos, los mexicanos o los salvadoreños a Estados Unidos, los nicaragüenses a Costa Rica, los africanos a Europa. Nadie quiere emigrar de su país —el desarraigo es un trauma— a menos que la situación empuje al éxodo y en Haití no existen ni las premisas básicas de un futuro cierto.
El problema se ha ideologizado. Las frustraciones generadas por la inconciencia e inacción de los actores políticos han llevado a una parte de la sociedad dominicana a radicalizar su intolerancia en contra de la inmigración haitiana. Su desprecio se ha erigido en credo de un pretendido patriotismo racial que raya en lo herético.  Obvio, detrás de esa facha opera una manipulación política dirigida. Se ha perdido la racionalidad: la lucha no es en contra de los haitianos que huyen de su tragedia, sino de la dejadez e irresponsabilidad de los políticos, empresarios y gobiernos de los dos Estados que han promovido y tolerado, por acción u omisión, esa migración ilegal. La política migratoria complaciente de la República Dominicana le ha hecho perder el respeto ante la comunidad internacional. El país está subordinado a sus imposiciones.
Los verdaderos invasores están entre nosotros y tienen nombres y apellidos. Los traidores no son los que miran al haitiano como humano, ni los que le ayudan a mitigar su hambre mientras esperan una deportación que nunca llega; son los que hacen dinero con su tragedia o procuran gracia frente a los gobiernos extranjeros para acreditar bonos políticos. Esos son los dueños de las decisiones engavetadas, de las actitudes entreguistas, de la vista gorda. 
En un país donde no hay seguridad fronteriza ni un plan de futuro con Haití, acosar o denigrar al inmigrante es provocador. Los Estados occidentales están pendientes de la nimia excusa para validar cualquier intromisión al amparo de una artificiosa crisis racial. Es una locura azuzar prejuicios xenófobos en nombre de un patriotismo tremendista y alucinante.  Todo lo contrario, el reclamo es contra los gobiernos para que ejerzan y respeten la soberanía del Estado. Las presiones sobre la política exterior dominicana con respecto a Haití aumentan. Ese es el precio del desorden institucional interno, de la complacencia fronteriza, de las mafias comerciales, del contrabando, de la corrupción como marca binacional.
Más que nunca el país necesita serenidad para obrar con inteligencia. Aquella que les ha faltado a los gobiernos cuando delegan su defensa en cortes interamericanas a abogaduchos políticos o para pagar con sueldos de reyes un servicio exterior plagado de mediocridades y siliconas. Crear un ambiente levantisco y de ociosa tensión racial daría excusa para una intromisión no deseada de poderes extranjeros. Lamentablemente, la República Dominicana tendrá que convivir con esa migraña porque, quiérase o no, el destino de Haití está invariablemente ligado al nuestro. República Dominicana es la nación llamada a llevar la cruzada internacional a favor de Haití. Debe ser su aliada protagónica e incondicional en los foros internacionales; su defensora. Se  precisa de un gran acuerdo de los Estados que contenga las bases de un plan de desarrollo binacional a largo término que pueda ser promovido internacionalmente. No se qué lejos estemos de esa aspiración, pero de algo estamos muy persuadidos: entre más nos distanciemos de ese objetivo, más nos acercaremos a la barbarie. https://acento.com.do/2018/opinion/8529665-haiti-los-invasores-estan-aqui/
José Luis Taveras 
Letras Libres 
Abogado corporativo y comercial, escritor y editor

jueves, 31 de agosto de 2017

Proyecto en Haití por US$30,000 millones podría frenar migración

Los chinos tienen interés en reconstruir el vecino Haití.
Los chinos tienen interés en reconstruir el vecino Haití.
OBRAS PÚBLICAS|31 AGO 2017, 12:00 AM |NIZA CAMPOS | 17 
Proyecto en Haití por US$30,000 millones podría frenar migración
SANTO DOMINGO. El gobierno de la República Popular de China contempla invertir US$30,000 millones en la reconstrucción de Haití, en un ambicioso proyecto que implicaría un gran impacto económico, social y migratorio para esa nación y la República Dominicana.
La iniciativa, que estaría integrada por la construcción de una central eléctrica de 600 megavatios para electrificar Puerto Príncipe, un nuevo ayuntamiento, mercados, miles de apartamentos y eventualmente un ferrocarril que uniría la capital haitiana con el resto del país, demandaría la mano de obra de 20,000 trabajadores.
Desde ya, según reseña la prensa haitiana, se ha comenzado a contactar a trabajadores, pues la meta es iniciar los trabajos en diciembre próximo.
La reconstrucción comenzaría con una inyección inicial de US$5,000 millones, los que el gobierno chino dice que podría desembolsar a más tardar el 30 de septiembre de este año. Para ultimar detalles del acuerdo una delegación china visitó Haití desde el 26 de julio al 2 de agosto pasado. Pero todavía no se ha informado cual es el interés de China en el proyecto.
El alcalde de Puerto Príncipe, Ralph Youri Chevry, en una carta enviada a Xie Yong Jian, consejero del Instituto de Diseño e Investigación en Ingeniería Municipal y el Instituto de Investigación de China, destacó la importancia de “comenzar el desarrollo de infraestructura para mejorar la protección social, crear empleo y estimular la economía tras el terremoto de 2010”.
Sostiene que después de una extensa investigación y una cuidadosa consideración, el gobierno municipal apoya la implementación del proyecto de renovación municipal de Puerto Príncipe, mediante el aprovechamiento de las inversiones y las finanzas internacionales.
“Estamos muy agradecidos por esta oportunidad y esperamos con interés trabajar con el Instituto de Diseño e Ingeniería de Investigación en el suroeste de China en este proyecto”, manifestó en una misiva fechada el 25 de agosto de este 2017, que recoge el portal www.haitilibre.com.
En torno al proyecto, el ex cónsul de Haití en República Dominicana, Edwin Paraison, precisó que aún se encuentra en el proceso de negociación.
Sostuvo que por la magnitud de las obras anunciadas se crearían nuevas fuentes de empleos, lo que podría contribuir a reducir la migración haitiana, especialmente de aquellos que se dedican a trabajar en el sector construcción.
“No hay aún una firma de acuerdo entre las partes, pero mantienen su interés”, enfatizó.
Afirmó que una vez concretizado el proyecto compañías dominicanas eventualmente serían contratadas en algunos campos.
Resaltó que el proyecto constaría de 5 partes: obras viales, de abastecimiento de agua y drenaje, ambientales, de comunicación y electricidad. Además se crearía una red de vigilancia electrónica, entre otros.
Las obras de infraestructuras se proyectan construir en unos 3 a 5 años, siempre y cuando las negociaciones entre ambas naciones se consoliden.
https://www.diariolibre.com/noticias/proyecto-en-haiti-por-us-30-000-millones-podria-frenar-migracion-YY8045133

martes, 28 de marzo de 2017

Bachelet aborda en Puerto Príncipe la crisis migratoria de haitianos

VIDEO http://content.jwplatform.com/previews/pjaaK0mU-isitqcrW

HAITÍ | 28 MAR 2017, 12:00 AM |AFP
Bachelet aborda en Puerto Príncipe la crisis migratoria de haitianos
PUERTO PRÍNCIPE. La presidenta chilena, Michelle Bachelet, abordó este lunes en Puerto Príncipe con su homólogo Jovenel Moise la crisis mirgratoria en Latinoamérica por la llegada de miles de jóvenes haitianos, que migran ilegalmente para huir de los endémicos problemas económicos.
“Hay muchos haitianos en Chile, por lo que hemos firmado un acuerdo para homologar sus estudios”, explicó Moise tras la reunión bilateral, en la que los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países pactaron reconocer la formación primaria y secundaria de los haitianos.
“Son unos 60.000 y vamos a ver lo que podemos hacer para darles papeles legales”, apuntó.
Más allá de la crisis migratoria, la visita de Bachelet coincide con la organización en los países latinoamericanos para retirar sus cascos azules de la MINUSTAH, la misión de la ONU desplegada en Haití en 2004.
Después de que Estados Unidos anunciara un drástico recorte de la ayuda económica que destina a Naciones Unidas, el secretario general de la organización propuso sacar a los 2.370 soldados destacados en el país y poner fin a la MINUSTAH en octubre.
La ONU prevé que 300 de los 1.000 policías internacionales desplegados permanecerán en sus puestos.
Chile tiene en Haití una decena de agentes y 340 soldados, además de varios helicópteros.
“Hemos pedido una cooperación bilateral para que Chile pueda dejar algunos equipos a nuestros militares y formar igualmente a jóvenes (soldados), tal y como hizo Ecuador”, explicó el presidente del Senado, Youri Latortue.
“Debemos desarrollar una capacidad nacional para que cuando haya incendios, huracanes y terremotos, Haití tenga su propia fuerza para empezar a trabajar a la espera de que otros países nos ayuden”, agregó.
El Ejército haitiano fue desmovilizado en 1994 por su implicación en varios golpes de Estado, pero el expresidente Michel Martelly (2011-2016) lo reorganizó cuando llegó al poder, aunque solo cuenta con un par de decenas de tropas.
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