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martes, 23 de enero de 2018

Haití: ¡los invasores están aquí! - Por José Luis Taveras

Haití: ¡los invasores están aquí!

José Luis Taveras - 23 de enero de 2018
José Luis TaverasHaití no es nación, es un conglomerado de gente malviviente. Su principal negocio y regla de vida es el caos, condición que justifica la caridad y la tutela internacional.  Haití es un problema insoluble y esa verdad se hace cada día más cruda, por eso su suerte se evaporó de las agendas globales.  El mundo le ha dado la espalda; nadie quiere cargar con dos millones quinientos mil personas en pobreza extrema. Dos de cada tres haitianos viven con menos de dos dólares por día en una nación que importa algo más del 50 % de lo que consume. Haití es una tragedia desgarradora y silente: cada año se pierden entre 15 y 20 millones de árboles en un suelo que apenas alberga un 2 % de bosques y donde más del 50 % de su población no tiene acceso al agua potable.
En Haití la esperanza de vida es de ¡63 años!, con un 5 % de su población afectada de VIH. La mortalidad infantil es de un 69 %; la tasa de analfabetismo es de 36 % en los hombres y 43 % en las mujeres; los pobres alcanzan el 58 %. Ese cuadro no ha mejorado; al contrario, se agudiza y eso desalienta a las naciones del hemisferio que cada vez disimulan menos su desidia por la nación caribeña. 
La esperanza de Haití por un salvamento humanitario se diluye en promesas, aún más por una construcción institucional consistente. Las potencias occidentales están concentradas en sus propias urgencias y algunas bajo el imperio ideológico de gobiernos derechistas que promueven leyes migratorias cada vez más severas. Recientemente Trump retiró a Haití de la lista de países con derecho a obtener visas para trabajadores temporeros en la agricultura y otras industrias. Eso sucede mientras la ONU retira su Misión para la Estabilización de Haití (Minustah), una fuerza militar que laboró por trece años en la normalización política del país.
Pero si sobrecogedor es el futuro de Haití, aún más es la indiferencia histórica dominicana. Quisimos creer que todo seguiría igual y que nada turbaría nuestro cómodo olvido; que Haití era dueña de su suerte. A pesar de las diplomacias, esa pretensión nunca fue sincera porque en el piso de nuestras aprensiones Haití siempre latía como lo que es: una amenaza apocalíptica. Parece que ya es tarde para revertir los hechos. Nuestra tolerancia nos ha hecho débiles frente a las grandes naciones del hemisferio que quieren desembarazarse del “problema haitiano” al menor costo y esfuerzo. Nos vieron los calzoncillos rotos.
El nivel de inconciencia de este lado es más pavoroso que la propia tragedia haitiana. Parece mentira que siendo Haití nuestro segundo principal comprador —con algo más de mil millones de dólares de exportaciones formales cada año— las relaciones comerciales rueden todavía sobre la improvisación, la clandestinidad y la informalidad. Considerar esa cifra es suficiente para tener una idea de lo que representa ese comercio en todo su volumen. El monto final —que nadie conoce— le pone precio de oro a la frontera, una línea que no marca distancia entre los negocios de las mafias de las dos naciones. En ese comercio se trafica de todo: bebidas, droga, personas, armas y prófugos. Ningún gobierno tiene interés en poner el orden. La estructura de intereses que se alimenta de ese libre flujo es tan poderosa como las razones para desentenderse. La corrupción es la marca de un trasiego mercante sin controles dominado por carteles.
En Haití predomina una plutocracia elitista y corrupta. El 10 % de los más ricos posee el 70 % del ingreso total del país. La nación responde a la agenda de intereses de esa clase. Esa minoría controla los resortes del poder, alienta las crisis políticas y crea artificiosamente los desabastecimientos del mercado de consumo para generar especulaciones. La sociedad está secuestrada por mafias políticas y empresariales. El único horizonte claro es emigrar y esa decisión solo tiene un destino: la parte oriental de la isla. En ese emprendimiento el escollo más eminente es pagar el precio fronterizo y en su paso encuentra una vigilancia débil y corrupta, sujeta a protocolos primitivos de seguridad interior. Las sumas recaudadas en ambos lados son imponderables.
Del lado dominicano Haití nunca fue tema de agenda política; solo una excusa ideológica para sacar partida electoral. Hoy tenemos una realidad interpretada por prejuicios históricos y alentada por el fanatismo más oscuro. La rabia se ha desatado equivocadamente en contra del inmigrante y no de los responsables de esa migración: los gobiernos. El inmigrante es víctima de una realidad que se le impone de forma avasallante. Los haitianos emigran por las mismas razones y presiones que lo hacen los dominicanos, los mexicanos o los salvadoreños a Estados Unidos, los nicaragüenses a Costa Rica, los africanos a Europa. Nadie quiere emigrar de su país —el desarraigo es un trauma— a menos que la situación empuje al éxodo y en Haití no existen ni las premisas básicas de un futuro cierto.
El problema se ha ideologizado. Las frustraciones generadas por la inconciencia e inacción de los actores políticos han llevado a una parte de la sociedad dominicana a radicalizar su intolerancia en contra de la inmigración haitiana. Su desprecio se ha erigido en credo de un pretendido patriotismo racial que raya en lo herético.  Obvio, detrás de esa facha opera una manipulación política dirigida. Se ha perdido la racionalidad: la lucha no es en contra de los haitianos que huyen de su tragedia, sino de la dejadez e irresponsabilidad de los políticos, empresarios y gobiernos de los dos Estados que han promovido y tolerado, por acción u omisión, esa migración ilegal. La política migratoria complaciente de la República Dominicana le ha hecho perder el respeto ante la comunidad internacional. El país está subordinado a sus imposiciones.
Los verdaderos invasores están entre nosotros y tienen nombres y apellidos. Los traidores no son los que miran al haitiano como humano, ni los que le ayudan a mitigar su hambre mientras esperan una deportación que nunca llega; son los que hacen dinero con su tragedia o procuran gracia frente a los gobiernos extranjeros para acreditar bonos políticos. Esos son los dueños de las decisiones engavetadas, de las actitudes entreguistas, de la vista gorda. 
En un país donde no hay seguridad fronteriza ni un plan de futuro con Haití, acosar o denigrar al inmigrante es provocador. Los Estados occidentales están pendientes de la nimia excusa para validar cualquier intromisión al amparo de una artificiosa crisis racial. Es una locura azuzar prejuicios xenófobos en nombre de un patriotismo tremendista y alucinante.  Todo lo contrario, el reclamo es contra los gobiernos para que ejerzan y respeten la soberanía del Estado. Las presiones sobre la política exterior dominicana con respecto a Haití aumentan. Ese es el precio del desorden institucional interno, de la complacencia fronteriza, de las mafias comerciales, del contrabando, de la corrupción como marca binacional.
Más que nunca el país necesita serenidad para obrar con inteligencia. Aquella que les ha faltado a los gobiernos cuando delegan su defensa en cortes interamericanas a abogaduchos políticos o para pagar con sueldos de reyes un servicio exterior plagado de mediocridades y siliconas. Crear un ambiente levantisco y de ociosa tensión racial daría excusa para una intromisión no deseada de poderes extranjeros. Lamentablemente, la República Dominicana tendrá que convivir con esa migraña porque, quiérase o no, el destino de Haití está invariablemente ligado al nuestro. República Dominicana es la nación llamada a llevar la cruzada internacional a favor de Haití. Debe ser su aliada protagónica e incondicional en los foros internacionales; su defensora. Se  precisa de un gran acuerdo de los Estados que contenga las bases de un plan de desarrollo binacional a largo término que pueda ser promovido internacionalmente. No se qué lejos estemos de esa aspiración, pero de algo estamos muy persuadidos: entre más nos distanciemos de ese objetivo, más nos acercaremos a la barbarie. https://acento.com.do/2018/opinion/8529665-haiti-los-invasores-estan-aqui/
José Luis Taveras 
Letras Libres 
Abogado corporativo y comercial, escritor y editor

miércoles, 16 de agosto de 2017

VIDEO: Haitianos les entran a cartuchazos a guardias que intentaron devolverlos; un militar resultó herido

VIDEO: Haitianos les entran a cartuchazos a guardias que intentaron devolverlos; un militar resultó herido

Elías Piña.- Un miembro del  Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (Cesfront) resultó herido en ambas piernas cuando haitianos indocumentados enfrentaron a cartuchazos a varios militares que intentaron devolverlos a su país.
El militar herida es Álvarez Peralta, quien tuvo que ser trasladado a un centro médico de la provincia San Juan.
Álvarez Peralta, soldado del Ejército de la República Dominicana (ERD), y adscrito al Cesfront, manifestó que el hecho ocurrió en horas de la mañana de este viernes en Carrizal, provincia de Elías Piña, cuando intentaban devolver a decenas de ilegales  haitiano que pretendía penetrar a territorio dominicano.
En los últimos días miles de haitianos indocumentados han sido detenidos y devueltos a sus país durante operativos realizados por el Ejército, el Cesfront, la dirección de Migraciones y otros organismos oficiales.
http://elnacional.com.do/video-haitianos-les-entran-a-cartuchazos-a-guardias-que-intentaron-devolverlos-a-su-pais/

lunes, 14 de noviembre de 2016

“La posición racista criticada por Haití, no está generalizada en República Dominicana”, afirma senador Youri Latortue

“La posición racista criticada por Haití, no está generalizada en República Dominicana”, afirma senador Youri Latortue

Dijo que el presidente Danilo Medina, día tras día, "es el hombre de estado responsable, enfrentado a una complejidad bilateral insospechada. En mi opinión, nosotros inicialmente no comprendimos bien su verdadera motivación".
acento.com.do - 14 de noviembre de 2016 
Foto: Carmen Suárez/Acento.com.do/El senador haitiano Youri Latortue afirmó que luego del debate público por su crítica a la presencia de militares dominicanos en suelo haitiano, ha logrado comprender que en el pueblo dominicano no hay un sentimiento generalizado de racismo hacia Haití.
SANTO DOMINGO, República Dominicana.-El senador haitiano Youri Latortue afirmó que luego del debate público por su crítica a la presencia de militares dominicanos en suelo haitiano, ha logrado comprender que en el pueblo dominicano no hay un sentimiento generalizado de racismo hacia Haití.
Asimismo, proclamó que  el senador dominicano Félix Bautista no es la República Dominicana, de la misma manera que Jean Max Bellerive, ex primer ministro, no es Haití, al tiempo que consideró que el diálogo y la buena relación entre ambos países registra avances.
El legislador haitiano consideró  que en principio no comprendió bien la motivación de la solidaridad del pueblo y el gobierno dominicanos hacia Haití, tras el paso del huracán Matthew.
Dijo que el presidente Danilo Medina, día tras día, “es el hombre de Estado responsable, enfrentado a una complejidad bilateral insospechada. En mi opinión, nosotros inicialmente no comprendimos bien su verdadera motivación”.
A continuación la entrevista concedida por Youri Latortue al portal  Acento.com.do
Acento: Después de sus declaraciones sobre la solidaridad dominicana con Haití como negocio, ¿ha tenido contactos con representantes del gobierno dominicano?
Youri Latortue, senador y presidente de la Comisión de Etica y combate a la Corrupción del Senado de Haití
Youri Latortue, senador y presidente de la Comisión de Etica y combate a la Corrupción del Senado de Haití
Youri Latortue (YL): Si recuerda mis palabras, esto no es exactamente lo que dije. Declaré: “Puedo entender que la percepción en República Dominicana es que los haitianos son políticos ingratos y que no aprecian el gesto fraterno de los dominicanos”. Incluso añadí que era, no obstante, “una cuestión de percepción”. Esas son mis palabras exactas.
Con esto quería decir que no es de extrañar que los dominicanos nos consideren poco elegantes, si ignoran el contexto de las recientes relaciones haitiano-dominicanas con todo lo que conlleva de debates nacionalistas feroces expresados incluso en vuestros tribunales.
Después de eso ofrecí un ejemplo del tipo de comentarios que contribuyeron a distorsionar nuestras relaciones de países hermanos y causaron también, sin duda, algunas sospechas sobre vuestra expresión de solidaridad.
En esa ocasión, recordé las palabras de la señora Circe Almánzar Melgen, vicepresidente ejecutiva de la Asociación de Industrias de República Dominicana (AIRD), en las cuales ella deseaba establecer públicamente una correlación económica entre nuestros desastres naturales y el aumento de vuestras partes rentables del mercado haitiano.
Decir cómo el terremoto tuvo “efectos positivos” para su industria debería haberse hecho con mayor sensibilidad humana, social y política. Esta es mi posición y también una posición que numerosos intelectuales y humanistas dominicanos comparten, según he descubierto con el tiempo.
Por el contrario, y sobre una nota mucho más positiva, me complace añadir que este debate a veces doloroso, de una parte y la otra, ha hecho nacer un diálogo más regular entre los que toman las decisiones en nuestro país y en el suyo. A través de esto, pude apreciar mejor que la posición racista criticada por Haití, no está generalizada en su país.
Creo que el diálogo es clave para entender las opciones y decisiones difíciles de vuestro Presidente, por ejemplo, quien día tras día, es el hombre de Estado responsable, enfrentado a una complejidad bilateral insospechada. En mi opinión, nosotros inicialmente no comprendimos bien su verdadera motivación.
A: ¿Sigue Ud. teniendo las mismas ideas o ha registrado algún cambio en su percepción sobre la solidaridad dominicana?
YL: Creo, como he dicho antes, que es sobre todo mi percepción del presidente Danilo Medina como un hombre la que ha evolucionado significativamente. El intercambio que considero edificante, precisamente con vuestros funcionarios, confirmó la predisposición constructiva de algunos altos funcionarios de su país, con su Presidente. Al tomar tiempo para apreciar mejor nuestras diferentes perspectivas históricas, que se complementan, nosotros estamos en camino de definir las sinergias de nuestros empresarios.
Además, un amigo cercano de su Poder Ejecutivo, y un gran aficionado a la historia, me dijo que para el presidente Medina, un Haití económicamente saludable equivale invariablemente a una República Dominicana también económicamente fuerte. Estas son palabras que me permiten presagiar grandes posibilidades.
Por último, el presidente Danilo Medina llegó a Haití recientemente como un ser humano, en primer lugar; pero no es así como que se difundió su presencia en los medios. ¿Por qué? Porque no nos comunicamos eficazmente entre nosotros. No fue en 24 horas que los haitianos entendieron que Félix Bautista no es la República Dominicana, de la misma manera que Jean Max Bellerive no es Haití.
Así que, sí, mi opinión evoluciona a medida que desarrollo relaciones más estrechas con diferentes sectores de vuestra sociedad; y también me atrevo a esperar que esto es lo mismo para los interlocutores de vuestro lado.
A: ¿Cree que se abren nuevas puertas para un entendimiento más amigable entre RD y Haití?
YL: En lo personal, sí. Pero los avances instantáneos no son sostenibles; así que se debe ser paciente y sobre todo confiar en la confianza que se construye. Yo puedo decir que muchos parlamentarios ya están abiertos a trabajar con los suyos si alguna vez fuera deseable armonizar las leyes y los tratados recíprocos.
Tenemos que formalizar un marco legal progresivo para que a largo plazo nuestra mano de obra, nuestras especializaciones, nuestros recursos y nuestros capitales en común puedan por tanto ayudar a mejorar la calidad de vida de nuestros respectivos ciudadanos, sin por ello liquidar nuestras identidades complementarias de pueblos vecinos.
Usted me dirá que estas son las palabras de un político. Pero le aseguro que todo comienza con el verbo. Debemos concebir y enunciar el tipo de relación que queremos antes de que pueda ser implementado de manera sostenible.
A: – Jocelerme Privert y Jude Celestin, ¿se quedan ellos como los únicos acogen un dialogo más abierto con el gobierno dominicano?
No sé si son los únicos abiertos como usted supone a un diálogo con el Gobierno Dominicano. El presidente Privert necesitaba sin duda la legitimidad necesaria de la relación con su Gobierno en estos frágiles tiempos electorales y Jude Celestin contaba plausiblemente con la financiación corporativa de un sector de vuestra sociedad.
Jean Max Bellerive, ex primer ministro de Haití
Jean Max Bellerive, ex primer ministro de Haití
En cuanto a los otros candidatos, el hecho para ellos de que no estén siempre de acuerdo al ciento por ciento con las posiciones de República Dominicana, no significa que estén cerrados al diálogo. Lejos de ello. Las amistades más grandes comienzan a menudo tímidamente.
República Dominicana busca interlocutores que, si bien a veces son difíciles de convencer, permanecen asociados con los que surgieron de intereses comunes a largo plazo. Eso es lo que Haití también debe buscar.
A: ¿Pueden las elecciones del 20 de noviembre representar un cambio de rumbo en su país respecto de las relaciones con RD?
YL: Creo que las elecciones de 20 de noviembre sin duda traerán un marco favorable para las relaciones entre nuestros dos países. Sólo la legitimidad que se imbuirá en el nuevo gobierno debe dar otra vuelta de tuerca a nuestras relaciones con el mundo exterior.
Como tal, todo nuevo Presidente, sea quien sea, tendrá que considerar la importancia de República Dominicana en términos de logística, suministros y empleo para nuestros ciudadanos, ya que República Dominicana debe tener en cuenta el mercado haitiano y sus beneficios vitales. Hay temas que necesariamente deben ser abordados.
Mi partido, en cualquier caso, ve difícil cómo las elecciones no traerían un refuerzo positivo de las relaciones entre nuestros dos países, especialmente en lo que nuestro próximo Jefe de Estado deberá beneficiarse, como he dicho anteriormente, de una legitimidad de la que carece actualmente el Gobierno de Privert Jean Charles, cuya misión principal ha sido, después de todo, llevar a cabo elecciones creíbles después de un largo tiempo de espera.
Así que creo que podemos esperar una revitalización de nuestra cooperación con República Dominicana en diversos sectores prometedores. http://acento.com.do/2016/actualidad/8401013-felix-bautista-no-republica-dominicana-jean-max-bellerive-no-haiti-afirma-youri-latortue/
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martes, 5 de enero de 2016

Redoblan vigilancia frontera por gran número de haitianos que regresan a RD

MIGRACIÓN, FRONTERA RD-HAITI
Redoblan vigilancia frontera por gran número de haitianos que regresan a RD
NACIONALES LUNES, 4 DE ENERO 2016

DAJABÓN.- Las autoridades dominicanas dispusieron hoy de un mayor reforzamiento en la frontera dominicano-haitiana debido a la enorme cantidad de haitianos que este lunes iniciaron un éxodo masivo a este territorio, luego que en diciembre viajaron a su país para pasar la Navidad y Año Nuevo.
En el puesto fronterizo de la provincia dominicana de Dajabón donde operan las oficinas de Migración y Aduanas, inspectores de Migración, miembros del Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre (Cesfront), devolvieron a decenas de haitianos que intentaron ingresar al país con visados y pasaportes vencidos y alterados, dijeron a Efe autoridades migratorias.
Sin embargo, mientras muchos haitianos, con sus documentos al día y otros con signos de alteración hacían largas filas en las dependencias de Migración y Aduanas en Dajabón para retornar a República Dominicana tras pasar el asueto de Navidad en su país, otros tantos cruzaron al mercado binacional que se celebra los lunes y viernes e intercambiaron comercio con dominicanos.
El coronel Rafael M. Vásquez, supervisor de la unidad de control migratorio de la Dirección General de Migración, declaró a periodistas locales que conjuntamente con otros organismos de seguridad del Estado, han dispuesto un mayor reforzamiento de la seguridad y vigilancia en la frontera para evitar el trasiego de personas indocumentadas.
En ese orden, aclaró que los que tienen sus documentos permiten que entren al país sin contratiempos, pero que a su vez, devuelven a los que tratan de ingresar a territorio dominicano sin papeles o con documentaciones alteradas.
Vásquez significó que Migración, el Ejército, el Cesfront y los demás organismos de seguridad del Estado, están cumpliendo con lo que establece la ley migratoria vigente en el país.
Las estaciones de autobuses que viajan desde Dajabón hasta Santiago, están repletas de haitianos que se apresuran a desplazarse a los lugares de República Dominicana, donde residen.
Esta situación, según dijeron las autoridades, provocó incidentes sin mayores relevancias entre dominicanos y haitianos que se disputan los asientos.
La Policía comunicó que redobló la seguridad en esos lugares, mientras los gremios de transporte público agregaron nuevas unidades para tratar de atender la demanda de pasajeros.
"Hay muchos que residen en Santiago, la capital dominicana, la Costa Norte, el Cibao Central, el Este y otras partes del país y para llegar a sus destinos usan la frontera norte porque se le hace más fácil y cercano el trayecto", refirió a Efe una fuente de Migración.
Subrayó que en vista de que desde Dajabón no hay transporte directo hacia esas zonas, exceptuando Santiago, es lógico que todos viajen hasta esa ciudad para luego trasladarse a las localidades donde viven en este país.
También, las autoridades castrenses informaron que aumentaron la vigilancia en el monte, debido a informaciones de campesinos de que han visto a grandes cantidades de haitianos indocumentados que se desplazan en el país por las partes boscosas.
Muchos haitianos se quejaron de que las autoridades dominicanas le facilitaron papeles para que reingresen a su país a fin de que gestionen la obtención de sus actas de nacimiento y sus cedulas, que son dos de los requisitos principales que exige el Gobierno s para que se acojan al Plan de Regularización.
No obstante, se quejan de que pese a los esfuerzos que hicieron en su país, todo resultó inútil y que ahora al tratar de regresar con el mismo papel que le facilitaron autoridades dominicanas, les han restringido su entrada. EFE
Por Ricardo Santana http://www.elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=459241

sábado, 21 de noviembre de 2015

Cancillería rechaza informe de Amnistía Internacional sobre apatridia en RD

 
Cancillería rechaza informe de Amnistía Internacional sobre apatridia en RD
VIERNES, 20 DE NOVIEMBRE 2015
SANTO DOMINGO.-
El Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX) rechazó que en República Dominicana exista apatridia como asegura Amnistía Internacional en un reciente informe, al tiempo que recordó que los problemas que afectaban a miles de personas nacidas en el país de padres extranjeros residentes en condición migratoria irregular quedaron resueltos en gran medida y otros están en vía de solución a través de la aplicación de la Ley 169-14 y un estricto apego al respeto de los derechos humanos.
"Con base a la referida legislación, los problemas que pudiesen haber afectado a esos grupos de personas han sido resueltos o están en vías de resolverse, por lo que no hay justificación para hablar de apatridia en la República Dominicana", precisa el Gobierno en un comunicado dado a conocer por la Cancillería.
Recuerda que la Ley 169-14 impulsada por el presidente Danilo Medina ofreció las vías y las soluciones más expeditas frente a la realidad que enfrentaba el país, pero a la luz y el fiel cumplimiento de las leyes y el ordenamiento constitucional dominicano, "una legislación que estamos fielmente comprometidos a seguir cumpliendo a través de los demás órganos del Estado, responsables de su aplicación".
Explica que con la aplicación de la referida ley el Gobierno no hizo otra cosa que acogerse a su derecho de adoptar sus normas sobre nacionalidad de acuerdo a sus realidades particulares, "pues no existe alrededor del mundo un modelo único de adquisición de la nacionalidad, lo que es perfectamente aceptado por el derecho internacional".
El MIREX señala en su comunicado que las normas sobre nacionalidad adoptadas por la República Dominicana son similares o compatibles con las que actualmente están vigentes en muchos otros países del continente, "por lo que no puede alegarse ninguna intención discriminatoria en esta materia por parte del Estado dominicano".
Manifiesta que, además, el Gobierno dominicano llevó a cabo un amplio programa de regularización migratoria de extranjeros residentes de manera irregular en el país, iniciativa apegada estrictamente al derecho soberano, las leyes y la Constitución, de la cual se han beneficiado decenas de miles de personas que hoy pueden vivir, trabajar y desarrollarse en el territorio dominicano con todos los beneficios que les proporciona la legalidad.
"El Gobierno dominicano ratifica su compromiso con la defensa de los derechos humanos, y continuar trabajando en el fortalecimiento de los mecanismos de garantías de los mismos, como contemplan la Constitución y el marco legal de la República Dominicana, en un paso que refleja la voluntad política hacia la apertura y la debida transparencia", refiere la Cancillería.
http://elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=453480