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jueves, 30 de julio de 2026

Las exportaciones dominicanas de zonas francas hacia Haití caen un 28 % en el primer semestre

Las exportaciones dominicanas de zonas francas hacia Haití caen un 28 % en el primer semestre
Los artículos de origen textil empujaron la reducción
Los bienes del régimen nacional lograron contrarrestar la caída
| 3 min de lectura

Las exportaciones dominicanas de zonas francas hacia Haití caen un 28 % en el primer semestre
Un camión cargado de mercancía transita por una de las puertas fronteriza entre ambos países. (DIARIO LIBRE/ARCHIVO)

Las exportaciones de zonas francas de la República Dominicana hacia Haití cayeron un 28.5 % durante el primer semestre de 2026, con los productos de origen textil sufriendo la mayor reducción, aunque ese descenso fue contrarrestado por las ventas del régimen nacional, que creció un 39.4 %.

La baja en las ventas al mercado haitiano por parte de las zonas francas locales es atribuida a la situación de inestabilidad que sufre el vecino país, a juicio del ministro de Industria, Comercio y Mipymyes (MICM), Eduardo -Yayo- Sanz Lovatón.

  • La caída estuvo impulsada por las exportaciones de t-shirts y camisetas interiores (-36.2 %), otros tejidos de algodón (-57.3 %); los trapos, cordeles, cuerdas y cordajes, de materia textil (-28.9 %), y los tejidos de algodón de peso superior a 200 gramos por metro cuadrado (-46.2 %), de acuerdo con los registros de la Dirección General de Aduanas (DGA).

En términos absolutos, las exportaciones de zonas francas hacia el vecino país sumaron 99.1 millones de dólares en los primeros seis meses de este año, un monto que implica una reducción de 39.6 millones con relación al período enero-junio de 205.

"El problema de las exportaciones a Haití es que en ese país hay problemas de seguridad que no son predecibles. El mercado en Haití actualmente es volátil, no tiene mucho que ver con HOPE/HELP, simplemente amaneces un día con una región del país por la que no se puede pasar", explicó Sanz Lovatón.

El funcionario afirmó que hasta que en el vecino país no haya un proceso viable de Gobierno y comercio "estaremos viendo estos vaivienes", aunque aclaró que estas reducciones son cíclicas.  

En cambio, productos de zonas francas como el tabaco, artículos confeccionados, los tejidos de algodón de peso inferior o igual a 200 gramos por metro cuadrado y las etiquetas de todas clases: de papel o cartón, incluso impresas, lograron crecimientos de entre un 17.3 % y 12,675 % durante el primer semestre de 2026 e igual período del año pasado.

Las nacionales crecen un 39 %

En cambio, las exportaciones nacionales hacia Haití lograron contrarrestar la caída sufrida por las de zonas francas, registrando una expansión de 39.4 % entre enero y junio de este año, según los datos de la DGA.

La venta de productos al vecino país, pertenecientes a ese régimen, alcanzaron los 521.7 millones de dólares, un aumento de 147.4 millones con relación el primer semestre del año anterior.

En términos absolutos, los artículos vinculados a la construcción: las barras de hierro y el cemento fueron los que mayor aporte realizaron al crecimiento de las exportaciones nacionales hacia Haití, con 41.4 millones de dólares y 19.2 millones, respectivamente.

El aceite de palma y sus fracciones (13.9 millones de dólares), preparaciones para salsas y salsas preparadas (7.8 millones), artículos para el transporte o envasado, de plástico; tapones, tapas (7.3 millones), harina de trigo o de morcajo (6.2 millones) figuran entre los productos nacionales que más se enviaron hacia el citado país entre enero y junio pasado.

Periodista especializado en economía y finanzas. Desde 2012, ejerce la profesión en diversos medios de comunicación.

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    domingo, 12 de julio de 2026

    Presidente Abinader detalla cooperación con fuerza multinacional en Haití y avances en seguridad fronteriza

    Presidente Abinader detalla cooperación con fuerza multinacional en Haití y avances en seguridad fronteriza
    El mandatario explicó que RD brinda apoyo logístico y humanitario, no participación directa en operaciones.
    12 de Julio 2026 | 22:25
    Presidente Abinader

    Santo Domingo.– El presidente Luis Abinader informó que la República Dominicana mantiene una participación de carácter logístico y de apoyo humanitario en la misión de la fuerza multinacional desplegada en Haití, sin involucramiento directo en operaciones antipandillas. 

    Durante una entrevista concedida a medios de comunicación, el jefe de Estado precisó que la cooperación del país se centra en asistencia médica humanitaria y en la coordinación de información con la misión internacional. 

    “Nosotros no tenemos participación directa. Lo que tenemos es participación logística. Tenemos participación de apoyo, de ayuda humanitaria médica. Y tenemos una coordinación”, expresó el mandatario. 

    Al ser cuestionado sobre si dicha coordinación incluye el intercambio de inteligencia, el presidente Abinader confirmó que existe un canal de comunicación permanente. 

    “Sí, hay coordinación con esa fuerza multinacional. Si hay alguna situación, ellos nos lo informan y nosotros nos preparamos”, indicó. 

    Fortalecimiento de la frontera y mejoras salariales a militares 

    Sobre la situación en la zona fronteriza, el presidente destacó el impacto positivo de la verja perimetral inteligente en la reducción de los robos y el contrabando. 

    Asimismo, resaltó el proceso de modernización y equipamiento de las Fuerzas Armadas, que ahora cuentan con vehículos blindados y mejor armamento. 

    El mandatario también se refirió al aumento salarial aplicado al personal militar. Señaló que los sueldos se han triplicado, al pasar de 9,000 pesos a aproximadamente 27,000 pesos. 

    Añadió que los miembros de las Fuerzas Armadas asignados a la frontera reciben una compensación adicional por especialidad. 

    “Las Fuerzas Armadas están mejor equipadas. Ya tenemos blindados. Antes no teníamos blindados. Tenemos un armamento mucho mejor. A los militares se les aumentó el sueldo tres veces. Y a los de la frontera se les paga una especialidad”, puntualizó. 

    Relaciones con el Gobierno haitiano 

    En cuanto a la relación bilateral, el presidente Abinader manifestó que actualmente no es fluida debido a la crisis institucional que atraviesa Haití. 

    Explicó que más del 70 % de Puerto Príncipe se encuentra bajo el control de bandas armadas, lo que genera una situación de precariedad que limita la comunicación directa. 

    “La relación con el Gobierno haitiano no es muy fluida por las condiciones que hay allá. Coordinamos con las fuerzas extranjeras y, cuando hay que hacer alguna coordinación con el Gobierno, la hacemos a través de la Cancillería”, sostuvo. 

    El Gobierno dominicano reiteró su compromiso con la estabilidad regional, la defensa de la soberanía nacional y el apoyo a los esfuerzos internacionales para contribuir a la pacificación de Haití. 

    martes, 23 de junio de 2026

    Haití centra la agenda de la 56 Asamblea de la OEA en Panamá

    Haití centra la agenda de la 56 Asamblea de la OEA en Panamá

    Compartió la atención con el Mundial de Fútbol y expectativas por comicios en Colombia

    Indhira Suero Acosta | Panamá - jun. 23, 2026 | 12:01 a. m.| 3 min de lectura

    Haití centra la agenda de la 56 Asamblea de la OEA en Panamá
    El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, habla durante la 56 Asamblea General de la OEA este lunes, en Ciudad de Panamá (Panamá). (EFE)

    La fiebre por el Mundial de Fútbol y la expectativa regional por los resultados de la segunda vuelta presidencial en Colombia marcaron ayer el inicio de la 56 Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Panamá. Sin embargo, entre los múltiples asuntos de la agenda, Haití emergió como uno de los temas prioritarios de las discusiones.

    La importancia otorgada a la crisis haitiana quedó reflejada tanto en las declaraciones del secretario general de la OEA, Albert Ramdin, como en la agenda oficial de la República Dominicana, con la visita del canciller Roberto Álvarez para insistir en la necesidad de que la comunidad internacional mantenga su respaldo a la nación vecina. 

    La preocupación por Haití también ocupó un lugar destacado en la conferencia de prensa inaugural de la Asamblea. Ramdin recordó que la OEA presentó un evento dedicado al apoyo internacional al país y destacó la cooperación que Panamá brinda en áreas hospitalarias y médicas.

    "El apoyo a Haití debe estar guiado por las prioridades y el liderazgo de los propios haitianos", afirmó el secretario general, quien exhortó a los Estados miembros a respaldar la hoja de ruta impulsada por la organización para alcanzar la estabilidad y la paz.

    Ramdin subrayó que la seguridad constituye el principal desafío para Haití y advirtió que sin avances en ese ámbito será imposible consolidar otros objetivos institucionales. En ese sentido, valoró el respaldo financiero de la Unión Europea, que destinó 11.6 millones de dólares a la OEA para la instalación de cinco bases operativas avanzadas orientadas a fortalecer la seguridad en territorio haitiano.

    Elecciones

    "Necesitamos elecciones lo antes posible para que Haití cuente con un gobierno legítimamente elegido y pueda seguir adelante", sostuvo.

    Horas antes, durante el encuentro "Sociedades más seguras: cooperación entre la Unión Europea y la OEA sobre Haití", Ramdin reafirmó el compromiso conjunto de ambas organizaciones para apoyar a esa nación en materia de seguridad, gobernanza democrática y desarrollo sostenible.

    En un mensaje dirigido a la comunidad internacional, el secretario general destacó que Haití, como miembro fundador de la OEA y nación con un papel histórico en las Américas, merece la solidaridad del continente. "Su éxito no es solo una prioridad para Haití; es una responsabilidad hemisférica". 

    TEMAS - 

    Periodista y docente universitaria, creadora de la columna Negrita Come Coco. Es exbecaria Fulbright y posee una maestría de la Universidad del Sur de la Florida. Entre sus coberturas se destacan historias sobre derechos humanos, migración, género y temas del Caribe.

    domingo, 24 de mayo de 2026

    Haití sin Estado: el vecino que define el futuro dominicano aunque no queramos verlo

    HAITÍ CRISIS
    Haití sin Estado: el vecino que define el futuro dominicano aunque no queramos verlo
    La crisis haitiana es estructural, no coyuntural. Análisis de cómo la ausencia de Estado en Haití impacta la seguridad fronteriza, la migración, la economía informal, la política exterior, el alma y el corazón dominíco-haitiano.

    La República Dominicana no puede seguir mirando hacia otro lado. La crisis haitiana lleva décadas acumulando capas de fractura institucional, pero en 2026 ha alcanzado una dimensión que ya no admite lecturas coyunturales. Se está actuando y en este texto también hay auspiciosas miradas al futuro.

    Las pandillas controlan entre el 80 y el 90 % de Puerto Príncipe, según datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC); el último contingente keniano de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS) abandonó el territorio haitiano a fines de abril sin haber revertido el colapso; y la OEA advirtió, apenas el 7 de mayo, que la situación de seguridad sigue siendo «altamente volátil».

    Desde hace una semana, el mayor general Erdenebat Batsuuri, de Mongolia, encabeza la nueva fuerza: la GSF, sucesora de la MSS

    Para la República Dominicana, que comparte 376 kilómetros de frontera con ese país, el problema no es ajeno: es constitutivo de su propio futuro.

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    Un Estado que no existe: la raíz del problema
    Pandillas como gobierno de facto

    Haití no atraviesa una crisis de gobernabilidad. Haití carece, en términos funcionales, de Estado. La confederación de pandillas conocida como Viv Ansanm no solo domina la capital: ha capturado hospitales, escuelas, cuarteles de bomberos, carreteras y cementerios.

    Puerto Príncipe es hoy la primera capital de América gobernada por grupos armados.

    El propio Gobierno haitiano reconoció ante el Consejo de Seguridad de la ONU su responsabilidad directa en el colapso institucional, admitiendo «fallas estructurales en el aparato estatal, desde la gobernabilidad hasta el sistema de justicia».

    Esa confesión pública, inédita, no fue seguida de ningún plan creíble de reconstrucción.

    Las armas que alimentan el caos

    La ONU pidió este mes endurecer el control del flujo de armas hacia Haití, luego de que ataques en la localidad de Jean Denis dejaron 70 muertos en una sola jornada.

    «Cuando el armamento entra, las pandillas se fortalecen y el Estado retrocede», señaló el representante del secretario general de la ONU, Carlos Ruiz Massieu, ante el Consejo de Seguridad. Un año antes, la BBC mostró la ruta de ese tráfico de los cañones.

    El problema es, según coincide medio mundo, que cambiar de fuerza internacional —de Kenia a la nueva Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF)— no modifica las condiciones estructurales que permiten ese flujo, ni sus consecuencias…

    El impacto directo sobre República Dominicana

    Seguridad fronteriza: alerta permanente

    Con el temor de que las operaciones policiales y militares empujen a las pandillas hacia zonas limítrofes, la cúpula militar dominicana ha supervisado la frontera en varias ocasiones, más aún en lo que va de mayo.

    Son operaciones de apresto siempre encabezadas por el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, y el mayor general Jorge Iván Camino Pérez, jefe del Ejército, quienes a veces han sido acompañados por el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza.

    Los recorridos abarcan por lo rutinario desde Pedro Santana, en Elías Piña, hasta Villa Anacaona, en Dajabón. La alerta se intensificó ante el inminente despliegue en el terreno de los uniformados de la GSF al mando del mayor general mongol.

    Migración: redes que el Estado no puede detener solo

    De este lado de la isla, la supervisión no se queda en el terreno fronterizo; el titular de la Dirección General de Migración (DGM), Luis Rafael Lee Ballester, alertó sobre vigilancias y castigos a estructuras criminales organizadas que lucran con el ingreso irregular de haitianos y, aún más, con el reingreso a territorio dominicano de los ya deportados.

    Operativos dominicanos con apoyo militar han reportado miles de detenciones, pero la demanda de mano de obra barata en la construcción, la agricultura y el sector informal dominicano sigue siendo el motor real del flujo, movido con el combustible aportado por esas estructuras criminales organizadas, de existencia admitida por Lee Ballester.

    Pero sin estabilidad y algo más en Haití, ningún muro ni operativo resuelve la ecuación.

    Economía: una dependencia que no se nombra

    Las exportaciones dominicanas hacia Haití crecieron un 22 % en el primer trimestre de 2026, alcanzando los 333,60 millones de dólares, impulsadas por materiales de construcción, cemento y harina de trigo.

    La paradoja es reveladora: mientras el discurso político dominicano endurece su postura frente a Haití, la economía formal e informal mantiene una interdependencia que nadie quiere reconocer abiertamente.

    Un colapso total del mercado haitiano golpearía sectores enteros de la producción nacional.

    La apuesta diplomática dominicana: necesaria, pero insuficiente

    El 2 de mayo, República Dominicana formalizó ante las Naciones Unidas una contribución de 20 millones de dólares para la GSF, con un primer desembolso inmediato de 10 millones.

    El canciller Roberto Álvarez también se reunió adicionalmente con el representante especial de la fuerza, Jack Christofides, para establecer comisiones de trabajo bilaterales.

    La postura oficial es clara: cooperación logística desde territorio dominicano, sin participación militar directa dentro de Haití.

    Es una posición razonable en el corto plazo, pero los analistas advierten que ninguna fuerza internacional ha logrado, hasta ahora, cambiar las condiciones estructurales que reproducen la crisis: instituciones exhaustas, flujo de armas sin control, ausencia de proceso electoral creíble y una comunidad internacional con fatiga de compromiso.

    ¿Se logró financiamiento permanente de EE. UU.?

    Hace 15 meses el presidente Abinader declaró: «Nosotros no tenemos obligación ni aceptaremos recibir personas de otro país», y, tres días después, Marco Rubio aseguró que Estados Unidos no le pediría al país recibir deportados porque ya enfrenta una oleada masiva de inmigrantes haitianos. Pero, obviamente, Washington presionó, y, al igual que Centroamérica, la República también tuvo que ceder.

    «Esperamos —dijo en Acento Bernardo Vega— que, a cambio de aceptar esa presión norteamericana, el Gobierno dominicano haya logrado los aspectos básicos de su agenda bilateral: que Estados Unidos se comprometa definitivamente a financiar las tropas que lucharán contra las bandas en Haití, y que el Congreso de ese país apruebe definitivamente la extensión de la Ley Hope, bajo la cual operarían zonas francas que, al emplear a muchos haitianos, quitarían presión para migrar hacia nuestro país».

    Una crisis que se acumula desde 2021

    Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021, Haití no ha tenido un Gobierno con legitimidad plena.

    El primer ministro Ariel Henry fue forzado a dimitir en marzo de 2024. El Consejo Presidencial de Transición (CPT), creado para organizar elecciones en febrero de 2026, no cumplió ese objetivo.

    Habla el canciller del asesinado Jovenel Moïse

    Para Bocchit Edmond, el canciller del presidente asesinado y luego embajador de Haití en EEUU, no hay más que apuntalar a que Haití y República Dominicana trabajen de manera conjunta para enfrentar los desafíos comunes que comparten como naciones en la isla La Española.

    Entre los problemas que requieren soluciones coordinadas, más allá de la seguridad fronteriza y la crisis migratoria, Bocchit Edmond mencionó el deterioro medioambiental.

    Reconoció en un video enviado a Acento que la situación de inestabilidad que atraviesa Haití tiene un impacto directo sobre la República Dominicana, y valoró el aporte dominicano en la búsqueda de soluciones para el país vecino.

    Con una mirada hacia el futuro, remarcó que una Haití estable no solo beneficiaría a la región en su conjunto, sino que representaría un logro de especial importancia para la República Dominicana.

    Mientras tanto, en Haití más de un millón de personas viven en condiciones de precariedad absoluta, con un impacto crítico en mujeres y niños.

    La crisis haitiana no comenzó con las pandillas actuales ni terminará con su eventual derrota militar. Es el resultado acumulado de más de dos siglos de deuda histórica, intervenciones externas, corrupción estructural y abandono internacional.

    Para República Dominicana, ignorar esa dimensión de largo plazo es una forma de garantizar que la crisis regrese, siempre, con mayor intensidad.

    El excónsul de Haití en RD Edwin Paraison

    En un video y en un ARTÍCULO escrito especialmente para ACENTO, el excónsul de Haití en República Dominicana Edwin Paraison alerta lo evidente: la relación entre ambas naciones sigue estando de rehén de una lógica de confrontación que contradice los intereses estratégicos de ambos países.

    Partiendo de la premisa de que la geografía compartida genera una interdependencia irreductible —en materia comercial, laboral, migratoria y de seguridad—, Paraison advierte que el discurso del distanciamiento político no solo ignora esa realidad, sino que la agrava.

    Frente a ese escenario, Edwin Paraison reivindica la cooperación binacional —con antecedentes concretos en los años noventa— como la única vía capaz de abordar de forma conjunta los desafíos, y concluye que, si bien los dos pueblos no eligieron compartir la isla, sí tienen la posibilidad de escoger entre la política de la confrontación, que genera aplausos efímeros, y la de la convivencia, que puede producir estabilidad y respeto mutuo.

     El costo de mirar hacia otro lado

    República Dominicana ha construido, en los últimos años, una narrativa de distancia frente a Haití: muro físico, deportaciones masivas, restricciones migratorias y otras ejecuciones por el estilo.

    Esa narrativa tiene una lógica política comprensible, pero la geografía no negocia: 376 kilómetros de frontera compartida significan que la estabilidad dominicana está, en parte, condicionada por lo que ocurra al otro lado.

    Invertir 20 millones de dólares en una fuerza de seguridad es un gesto necesario. Construir una política exterior de largo plazo que contemple la reconstrucción institucional haitiana como un interés nacional dominicano es, todavía, una deuda pendiente.

    Los intelectuales se han adelantado y la última prueba de ello es la "Palabras de una isla", la primera antología de la poesía dominicana y haitiana, según recordó este viernes el poeta, ensayista y crítico literario, el doctor en filosofía Basilio Belliard, en un texto publicado en Acento.

    Saltó al ruedo también Jhak Valcourt, como lo ha hecho sostenidamente en las secciones de Opinión y Cultura de Acento, especialmente a la hora de responder "cómo se siente" un poeta y turista ayitiano como él en la República Dominicana,  así como sus vivencias en la camiona y en Haina.

    Su aporte ahora fue un poema que denuncia el robo de la infancia que sufren los niños en la pobreza extrema y violencia.

    Valcourt contrapone en este poema dos mundos: el de la niñez que debería ser —juegos, libertad, naturaleza, inocencia— y el que realmente les toca vivir: hambre, calles peligrosas, cadáveres y trabajo forzado. La infancia no se pierde por el paso del tiempo, sino que es arrebatada por condiciones sociales brutales.

    La agenda bilateral pendiente: lo que cada país necesita del otro

    La crisis dominico-haitiana no es un problema de un solo lado. Tiene dos caras, dos agendas y dos conjuntos de demandas que se necesitan para resolverse.

    Lo que los dominicanos esperan de Haití

    Pacificación y control de bandas. La eliminación —o al menos el debilitamiento estructural— de Viv Ansanm y las demás organizaciones criminales es la condición mínima para que la presión migratoria por supervivencia disminuya. Sin seguridad en Haití, no hay frontera dominicana que alcance.

    Estabilidad política y elecciones. Haití lleva cinco años sin Gobierno electo. Cada día que pasa sin instituciones legítimas es un día más sin interlocutor válido para negociar acuerdos bilaterales duraderos. República Dominicana necesita un Estado haitiano funcional, no solo para la diplomacia, sino para que los acuerdos migratorios, comerciales y de seguridad tengan contraparte real.

    Documentación civil. Que Haití garantice el registro civil y la emisión de pasaportes a sus ciudadanos es una condición técnica, no ideológica. Una migración documentada es una migración gestionable. Sin documentos, no hay deportación ordenada, no hay reintegración posible y no hay política migratoria que funcione.

    Desarrollo económico interno. Si los haitianos pueden prosperar en su propio territorio —con turismo, agricultura, manufactura liviana—, la migración por necesidad extrema se reduce. No desaparece, pero cambia de naturaleza: deja de ser huida y puede convertirse en movilidad laboral regulada.

    Lo que los haitianos esperan de República Dominicana

    Trato migratorio digno. Las 126 790 deportaciones en cuatro meses de 2026 incluyen casos documentados de separación familiar, violaciones al debido proceso y condiciones inhumanas de traslado. La demanda haitiana —y de organismos internacionales— es que la gestión migratoria dominicana priorice el respeto a los derechos fundamentales, independientemente del volumen de los operativos.

    Reapertura de mercados fronterizos. Miles de familias haitianas dependen del comercio con República Dominicana para su subsistencia. El cierre intermitente de los mercados binacionales no solo afecta la economía haitiana: también impacta a los comerciantes dominicanos que operan en esa franja. La reapertura total y regulada es una demanda económica, no política.

    Conectividad aérea. La reapertura del espacio aéreo entre ambos países —prevista para este mismo mes de mayo y aún pendiente de protocolo— es vista desde Puerto Príncipe como una señal de normalización. Los vuelos hacia Cabo Haitiano facilitarían el intercambio comercial, el turismo y la movilidad de la diáspora haitiana radicada en República Dominicana.

    Apoyo sostenido a la estabilización. El aporte dominicano de 20 millones de dólares a la GSF es reconocido en Haití como un paso necesario. Pero la demanda va más allá del financiamiento puntual: se espera un compromiso político sostenido de República Dominicana ante la comunidad internacional para que Haití no quede fuera de la agenda global.

    La interdependencia que ninguno quiere nombrar

    Ambas naciones comparten una sola isla, una sola cuenca hidrográfica, un solo ecosistema y décadas de historia entrelazada —a veces violenta, siempre inseparable.

    La prosperidad dominicana de las últimas dos décadas se construyó, en parte, sobre mano de obra haitiana barata y mercados fronterizos activos. La estabilidad relativa de Haití depende del comercio con su vecino.

    Esa interdependencia no es una debilidad. Es, bien gestionada, la mayor fortaleza estratégica que tiene la isla. Ignorarla no la elimina. Solo la vuelve más costosa.

    "La distancia entre esta isla posible y la isla real"

    Diez características de una isla idea

    La Hispaniola que podría ser

    Los diagnósticos sobre la crisis de La Hispaniola se repiten con una regularidad que ya resulta familiar en cualquier reportaje sobre la isla: pandillas que gobiernan, Estado ausente, frontera en alerta, migración sin control, diplomacia insuficiente, etc. El inventario del fracaso está bien documentado. Lo que escasea es el ejercicio opuesto.

    Por eso vale la pena intentarlo: imaginar —con base en experiencias reales de cooperación binacional en el mundo— cómo sería una Hispaniola donde ambos países se complementan en lugar de colisionar. No es utopía. Es política posible, con voluntad y tiempo.

    1. Un corredor fronterizo de intercambio regulado. En lugar de un muro, una zona económica especial binacional en Dajabón-Ouanaminthe y Pedernales-Anse-à-Pitres: aduanas modernas, mercados formalizados, tránsito laboral documentado.

    El modelo existe: la frontera entre Alemania y Francia en la región de Alsacia es un referente de integración económica entre países con historia conflictiva.

    2. Una política migratoria conjunta. Ambos países diseñan, negocian y aplican un marco migratorio bilateral que distingue entre migración laboral, humanitaria y de tránsito. Las deportaciones se realizan con protocolo, con verificación de identidad y con programas de reintegración en el lado haitiano. La migración deja de ser un problema de seguridad y se convierte en un recurso gestionado.

    3. Complementariedad económica estructural. República Dominicana aporta capital, infraestructura turística y acceso a mercados. Haití aporta mano de obra, recursos naturales subutilizados y una costa norte con potencial turístico sin explotar.

    Juntos, compiten como destino integrado en el Caribe, no como economías que se ignoran o se explotan mutuamente.

    4. Red eléctrica interconectada. Haití tiene una de las tasas de acceso a electricidad más bajas del continente. República Dominicana tiene capacidad instalada con excedentes en ciertas horas.

    Una red interconectada —como las que existen entre países centroamericanos— reduciría los costos dominicanos y transformaría la calidad de vida haitiana, con impacto directo en la economía informal fronteriza.

    5. Sistema de salud con vasos comunicantes. Las epidemias no respetan fronteras. El cólera de 2010 lo demostró con brutalidad.

    Una isla con dos sistemas de salud que no se comunican es una isla permanentemente vulnerable. La cooperación sanitaria binacional —vigilancia epidemiológica compartida, hospitales de referencia en zonas fronterizas, campañas conjuntas de vacunación— es una inversión en seguridad, no en altruismo.

    6. Educación bilingüe e identidad compartida. Las nuevas generaciones de ambos países aprenden español y criollo como lenguas funcionales, no como marcadores de diferencia.

    Los currículos escolares incluyen la historia compartida de la isla —con sus luces y sus sombras— sin los sesgos nacionalistas que hoy alimentan el antagonismo. La identidad hispaniola no borra las diferencias; las integra.

    7. Gestión ambiental binacional. La deforestación haitiana —que afecta al 2 % de cobertura boscosa frente al 43 % dominicano— no es solo un problema haitiano. Impacta las cuencas compartidas, la disponibilidad de agua y el riesgo de desastres en ambos lados.

    Un programa binacional de reforestación y gestión hídrica, financiado con cooperación internacional, protege a los dos países al mismo tiempo.

    8. Seguridad regional autónoma. En lugar de depender de misiones externas —MSS, GSF— con mandatos limitados y financiamiento incierto, la isla desarrolla una capacidad de seguridad regional propia, con entrenamiento conjunto, inteligencia compartida y protocolos de respuesta ante crisis.

    El modelo de la Caricom en gestión de desastres es un punto de partida.

    9. Marca caribeña común. «La Hispaniola» como destino turístico integrado: dos culturas, dos idiomas, dos gastronomías, una sola isla.

    El turista que llega a territorio dominicano puede cruzar a visitar la Ciudadela Laferrière en Cabo Haitiano. El que llega a Puerto Príncipe puede extender su viaje a Jarabacoa. La complementariedad turística multiplica el valor de ambos destinos.

    10. Institucionalidad bilateral permanente. No una relación que depende del humor de los presidentes de turno, sino una arquitectura institucional estable: comisiones mixtas con mandato legal, mecanismos de resolución de disputas, tratados de cooperación ratificados por los parlamentos de ambos países.

    Una relación de Estado a Estado, no de Gobierno a Gobierno.

    La distancia entre esta isla posible y la isla real no se mide en kilómetros. Se mide en decisiones políticas que ninguno de los dos países ha tomado de forma sostenida.

    Aldo Rodríguez Villouta

    Radicado en República Dominicana desde 2017, donde trabaja en Acento (www.acento.com.do) y dirige la oficina dominicana de GlobeArt de Chile, su país natal. Previamente, corresponsal de Inter Press Service (IPS), Agencia EFE, Latin American New Service (Lans, EEUU), Associated Press (AP) y BBC en Ecuador, Brasil, Italia y Venezuela. Paralelamente, corresponsal en Venezuela y Ecuador de Monitor de Radio Red de México y colaborador de la Agencia France Press (AFP) y en varios medios de prensa nacionales de esos y otros países, entre ellos Ecuadoradio y Diario Meridiano, de Ecuador, y Gazeta Mercantil, versión Mercosul en Río de Janeiro.

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