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lunes, 28 de marzo de 2022

Goyito a 49 años: crimen de Estado y derivaciones de hechos

 La República lunes, 28 de marzo de 2022

Goyito a 49 años: crimen de Estado y derivaciones de hechos

Por Enrique García Frómeta

Este 28 de marzo se cumplen cuatro décadas y 3 trienios, 49 años del cobarde y vil asesinato de Gregorio García Castro, agudo periodista y mártir de la libertad de expresión.

García Castro fue asesinado por la maquinaria criminal del régimen despótico del Dr. Balaguer, a un mes y pocos días del desembarco guerrillero del Coronel Caamaño en Playa Caracoles, acontecimiento al cual le dio mucha cobertura noticiosa y de opinión a través de En Un Tris…, la columna más leída del país, que publicaba diariamente en ÚLTIMA HORA vespertino, del cual era jefe de redacción.

Su asesinato causa conmoción nacional e internacional, de tal forma que las protestas estudiantiles y del pueblo en general duraron varios meses clamando justicia, y la represión del gobierno reformista y el reclamo firme de justicia hicieron un panorama muy difícil en el quehacer político y social del país, motivando también el retiro de la oposición en 1974, porque no tenían garantías democráticas de unas elecciones libres. Balaguer concurre solo con un adversario de un partido minúsculo, el del Vicealmirante Lajara Burgos, para legitimar ese matadero electoral.

La persecución y amenazas se intensificaron más tras el periódico publicar sin firma una entrevista al “Guerrillero sin montaña” como Goyito había bautizado a Toribio Peña Jaquez, pero que no fue realizado por Gregorio, y que al llegar al periódico regresando del interior del país después de dictar una conferencia, encuentra en rotativa el espectacular titular: “Guerrillero fue a UH; Da declaraciones”, García Castro se opone a esa publicación, por la forma osada e inexplicable del medio de concederla a un rebelde que estaba en guerra con el Gobierno, además de que no se realizó en la redacción, sino en un carro, y se hizo un simulacro con fotos de pertrechos militares en el piso de la Redacción, violando las reglas del periodismo elementales, porque no se hizo en el periódico; pidió al director: “Virgilio ya lo único que tenemos que hacer es escondernos, esto se me va a pegar a mí”, y efectivamente, medio país creyó eso porque Goyito fue que dio la primicia de la presencia de Caamaño en los programas de TV, desmintiendo a un comunicado de las FFAA. El lunes 19 de marzo Goyito se entrevistó con el presidente Balaguer y le aclaró que no fue él quien hizo la referida entrevista, Balaguer le ofreció un cargo diplomático y le dijo que no podía garantizarle la vida en el país, y Goyito se negó a aceptar el cargo.

La entrevista, rebosó la copa, él estaba amenazado desde que desenmascaró LA BANDA entre 1971-1972, agrupación parapolicial y paramilitar que asesinó cientos de jóvenes opositores al balaguerismo de los 12 años.

Toda una generación revolucionaria y progresista: fue exterminada: Homero Hernández, Freddy Sosa, Andres Ramos Peguero, Henry Segarra, Otto Morales, Amín Abel Hasbun (f), Roberto Chapó, y a fines de los años 60 Guido Gil y Orlando Mazara etc., con asesoría de la CIA y la contraparte del Grupo Halcón de Pérez y Pérez / Cruz Brea.

Gregorio García Castro se inició muy joven en el periodismo, en La Información de Santiago, luego en La Nación y El Caribe y Rodo Caribe, donde llegó a ser Director General en 1962.

Luchador por las libertades públicas, la libertad de expresión y los derechos humanos, sufrió persecución, cárcel, exilio y deportación del régimen de facto del Triunvirato tras golpe de estado contra el Prof. Juan Bosch, por su defensa de la constitucionalidad.

En el exilio combate al Triunvirato, apoya la Revolución Constitucionalista, regresa al país en 1966 tras el Acta Institucional, y a pesar de haber ayudado significativamente al candidato triunfante, Joaquín Balaguer, rechazó altos nombramientos y le dice al nuevo mandatario que el solo quería seguir en su oficio de periodista.

Es así que en 1966 prefirió ser Relacionador Público de Agricultura a ser Secretario Administrativo de la Presidencia u otro alto cargo, y ahí desarrolló una gran labor informativa y de extensión agrícola ganando un premio internacional por una página que publicaba en el Listín Diario (Premio de la Juventud Rural).

Ya en 1970 funda con otros periodistas el vespertino ULTIMA HORA y se convierte en acervo crítico del régimen balaguerista, se opone a la reelección, ataca la represión, desenmascara La Banda.

Despliega una amplia labor de presan escrita, radio, TV, relaciones públicas, conferencias de libertades de expresión, opinión pública, de política, historia reciente, etc. Logran un gran liderazgo e incidencia de opiniones, colaborar con las revistas RENOVACIÓN y LA CRÓNICA, produce un programa diario de comentarios políticos en Color Visión, HOY, es editorialista y comentarista de otros medios radiales y televisivos.

Defendió y protegió a presos políticos, exiliados, viudas, huérfanos, sin banderías partidarios, por solidaridad humana.

La convulsión política continua tras la reelección de 1974, la represión a opositores, varios periodistas se autoexilian, artistas y músicos ocupan Iglesias por la libertad de los presos políticos. Centrales sindicales, artistas de la nueva canción como Sonia Silvestre, Victor Victor y Expresión Joven, y los periodistas Orlando Martínez y Carlos Francisco Diaz, entre otros organizan el evento 7 días con el pueblo, una semana artistas nacionales y extranjeros, interpretando canciones de protesta, por la libertad de los precios políticos, el regreso de los exiliados y garantía democrática para la población, etc. y en 1975, un joven columnista, Orlando Martínez asume un liderazgo de opinión y hace un juramento trazando una raya de Pizarro, entre los que callaron tras el asesinato de García Castro, diciéndole sigan en silencio y “los que creemos que no hay zonas prohibidas para escribir, sigamos así…” y también fue asesinado por un crimen de estado el 17/3/75. Esa es la historia de esos hechos y sus derivaciones, sin discriminar a ningún mártir de la libertad de prensa y de la libertad de expresión, ni tampoco a los demás luchadores por las libertades públicas.

https://listindiario.com/la-republica/2022/03/28/714721/goyito-a-49-anos-crimen-de-estado-y-derivaciones-de-hechos


jueves, 7 de mayo de 2015

Francis Caamaño, expatriado en su patria Por Luis Scheker Ortiz

Por 
l.scheker[@]hoy.com.do 
06 mayo, 2015 2:00 am
El pasado 23 de abril, precisamente un día antes en que el pueblo dominicano y las autoridades de la nación conmemoraran el cincuentenario de la gesta patriótica y revolucionaria que abogaba por el retorno del derrocado presidente Profesor Juan Bosch y la vigencia de la Constitución del 1963, el Tribunal Constituyente dictó su sentencia No. 0071-15 mediante la cual, Primero: acogió el Recurso de Revisión de Amparo introducido por el Ministro de Cultura, José Antonio Rodríguez y Lic. Juan Daniel Balcácer, de la Comisión Efeméride Patria, ambos miembros de la Comisión de Exaltación designada para darle cumplimiento a la Ley No. 4-13 del 15 de enero del 2013 que dispuso el traslado al Panteón Nacional de los restos mortales del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó. Segundo: Revocó la sentencia No. 040- 2015 del Tribunal Superior Administrativo que había declarado inadmisible la petición de los impugnadores, ordenando lo dispuesto por la Ley No 4-13 en un plazo de 15 días, fijando una astreinte provisional para su inmediata ejecución.
La sentencia de la Segunda Cámara del Tribunal Superior Administrativo con argumentos sólidos y consideraciones de hecho y de derecho, bien fundamentada, había desestimado la “duda razonable” de los impugnadores sobre la autenticidad de la osamenta del Coronel Caamaño según un estudio del Instituto Forense, declarando que si el legislador lo hubiese querido así lo hubiera dispuesto y al no disponerlo sería un “precedente funesto, una excepción, y un irrespeto a la ley pedir más de lo que la ley exige.” Al argumento de que sobre ese tema existe divergencia familiar, la sentencia hace caso omiso por la trascendencia de los valores y principios patrios de dignidad nacional que exalta la Ley 04/13 encarnados en la figura heroica del Coronel de Abril.
Pero el Tribunal Constitucional estima lo contrario. Reconoce “el valor, el arrojo, el patriotismo y la defensa de los valores democráticos del Coronel Caamaño”, a quien considera “una figura emblemática.” Pero privilegia la autenticidad de su osamenta como “condición insoslayable” de su ingreso definitivo para no contaminar el sagrado recinto.
Para ello exige una prueba científica, definitiva, auténtica, irrefutable” no obstante reconocer en su sentencia “como poco probable, dadas las circunstancias del hecho, de que sus restos físicos aparezcan o sean descubiertos” siendo deliberadamente desaparecidos por sus asesinos para encubrir su crimen en Nizaíto. Sutilmente, se hace cómplice del crimen y lo condena al ostracismo postergando el legado histórico, imperecedero: su proceridad, su heroicidad y patriotismo que obliga a gratitud y recordación eterna, para ocupar el lugar que la gloria le tiene reservado junto a sus iguales.
Su juicio, irrevocable, con valor de precedente vinculante para todos los poderes del Estado, es sin embargo falible, como todo juicio humano. No es de una sentencia basada en derecho, sino una condena histórica. Lamentablemente yerra de nuevo el TC violando la Constitución y las leyes de la República, con subterfugios, al tratar temas fundamentales de la vida nacional. Siendo justo, debería pedir el ADN del General Pedro Santana, entre otros, para sacarlo del Panteón, no de Francis Caamaño.
http://hoy.com.do/francis-caamano-expatriado-en-su-patria/

28 de abril y soberanía - Por Narciso Isa Conde

OPINIÓN28 de abril y soberanía
5 de Mayo del 2015


El autor es dirigente de izquierda y articulista.
Narciso Isa Conde
La impetuosa insurrección cívico-militar del 24 de abril de 1965 en tres días conquistó democracia, poder popular y soberanía. El 27 de abril triunfó la segunda revolución democrática-popular caribeña.
La brutal invasión militar estadounidense iniciada el 28 de abril -pese a la heroica guerra patria desplegada durante los cuatro meses posteriores- logró destruir esas conquistas hasta dejarnos sin democracia, sin poder popular y sin soberanía.
Nos ha impuesto un Estado políticamente podrido, tutelado por EE. UU. y la lumpen burguesía; una dictadura institucional unipartidista, que gerentea una sociedad recolonizada y neoliberalizada, empobrecida por un capitalismo dependiente, voraz y depredador; un rico y hermoso territorio gravemente concesionado a feroces empresas transnacionales mineras y grupos mafiosos criollos, en una isla con tropas imperialistas emplazadas en un Haití devastado sobre riquezas portentosas: oro, plata, níquel, cobalto... y posiblemente litio y “tierras raras”.
n la época del imperialismo -y más aun de un imperialismo senil y devorador- el rescate de la soberanía es clave para garantizar conquistas trascendentes. Soberanía del país, de la isla, de nuestra América y de la humanidad ante el poder elitista transnacional.
La soberanía política ha sido el logro principal perdurable de los cambios registrados en Cuba, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua. Por eso -pese a las trabas e inconsecuencias que frenan su profundización hacia el nuevo socialismo- esos procesos neoindependentistas se mantienen en la delantera de la estancada ola de cambios iniciada en nuestro continente a finales del siglo XX.
Aquí, a consecuencia de la negación de soberanía a cargo de la invasión yanqui (no derrotada en 1965) y de la consiguiente recolonización posterior a ella, resalta el valor de empeñarnos en reconquistarla; lo que precisa de otro Estado, otras instituciones y actores políticos diferentes a los que hoy compiten en un escenario electoral absolutamente pervertido; lo que a su vez implica disponernos a enfrentar las furias imperiales y de sus socios locales.
Por eso no debe asombrarnos que la soberanía respeto a EE. UU. y al sistema imperialista mundial, no esté en la agenda de los políticos electoralistas; sean oficialistas o antigubernamentales, jóvenes o viejos, de derechas o de la falsa izquierda; si está en una parte de ellos el antihaitianismo.
No está la soberanía frente al imperio ni otra democracia que no sea la seudodemocracia capitalista o lumpen capitalista. No está el contrapoder ni el poder popular, ni la Constituyente Soberana, ni la necesidad de una nueva Constitución inspirada en la del 63 y la Comuna de Abril. http://z101digital.com/app/article.aspx?id=156394

domingo, 26 de abril de 2015

Teleantillas analiza trascendencia de la Revolución Constitucionalista

Por Servicios de Acento.com.do. 21 de abril de 2015
Roberto Cassá sostuvo que la Revolución Constitucionalista fue el primer intento consistente en la historia dominicana de llevar a cabo un régimen democrático con amplia conjunción de fuerzas sociales
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Foto: Acento.com.do/Archivo/Desde la izquierda, Salvador Jorge Blanco, Jotyn Cury, Francisco Albeto Caamaño y Héctor Aristy.
SANTO DOMINGO, República Dominicana.-Los historiadores Bernardo Vega, Roberto Cassá y Tony Raful coincidieron en descartar que la Revolución Constitucionalista de 1965 implicara algún riesgo de una segunda Cuba como adujo Estados Unidos para invadir militarmente el país hace cincuenta años y consideraron que ello impidió la consolidación de la transición a la democracia tras la liquidación de la tiranía trujillista.
Los tres intelectuales y escritores participaron este lunes en el inicio de una serie de cinco paneles en el telediario Uno+Uno de Teleantillas sobre la trascendencia de la Revolución Constitucionalista, al cumplirse el viernes 50 años de esa gesta histórica nacional. Consideraron la ocupación norteamericana como resultado de la guerra fría y de la revolución cubana que impidió un salto democrático de la sociedad dominicana.
Bernardo Vega resaltó que la insurrección constitucionalista coincidió con “el momento más álgido de la guerra fría en el Caribe” y que el fracaso norteamericano en Playa Girón, cuando una invasión auspiciada por Estados Unidos fracasó en deponer el gobierno de Fidel Castro, sembró en el vicepresidente Johnson, presidente en 1965, la determinación de no permitir otra revolución en la región. Agregó que eso, junto a informaciones parciales y limitadas, lo llevaron a la invasión de la República Dominicana sin que hubiese real peligro comunista. Señaló que el objetivo de Johnson fue, desde el primer momento, reponer a Joaquín Balaguer en el poder, y que éste se adelantó a poner en el tapete el supuesto peligro comunista.
Roberto Cassá sostuvo que la Revolución Constitucionalista fue el primer intento consistente en la historia dominicana de llevar a cabo un régimen democrático con amplia conjunción de fuerzas sociales, con el objetivo de restablecer la Constitución de 1963 “la ley orgánica más avanzada de la historia de la nación”. Añadió que el carácter popular dio protagonismo al pueblo dominicano por primera vez desde la independencia nacional.
Por su parte Tony Raful consideró la insurrección de 1965 como consecuencia directa del golpe de Estado de 1963, señalando que un mes después de éste ya se produjo la primera conspiración para revertirlo y luego vino la inmolación de Manolo Tavárez y sus compañeros del 14 de junio, seguida de huelgas y protestas. Añadió que todo el proceso puso en vigor la voluntad patriótica del pueblo dominicano y la devoción a los ideales de los fundadores de la nación.
La serie de paneles “50 años de Abril”, que se transmite por el Canal 2 de 7.30 a 8.309 de la mañana, continúa este martes con la participación de tres militares constitucionalistas, Manuel García Germán, Randolfo Núñez Vargas y Lorenzo Sención, quienes tuvieron papel relevante en la insurrección de 1965.
El miércoles tendrá como protagonistas a combatientes civiles, con participación de Rafael Fafa Taveras, Fidelio Despradel y Napoleón Núñez, y el jueves “Las mujeres de Abril”, con los testimonios de Teresa Espaillat, Magaly Pineda y Cristina Díaz.
La serie culminará el viernes con la participación de Francisco Caamaño Acevedo, Ludovino Fernández Fernández y Juan Lora de León, hijos de los principales protagonistas militares de la Revolución Constitucionalista los coronales Francisco Caamaño Deñó, Rafael Fernández Domínguez y Juan Lora Fernández.
El conductor de los paneles es Juan Bolívar Díaz, productor director de Uno+Uno, con la participación alternada de los demás entrevistadores del telediario, Rafael Toribio, Ana Mitila Lora, Ana Selman y Adalberto Grullón.-
http://acento.com.do/2015/cultura/8242299-teleantillas-analiza-trascendencia-de-la-revolucion-constitucionalista/

Compromiso con los héroes de Abril / Por JUAN BOLIVAR DÍAZ

Por 
juanbolivardiaz[@]gmail.com
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Fue particularmente reconfortante concluir en Uno+Uno esta semana un ciclo de cinco paneles sobre la trascendencia de la Revolución Constitucionalista con la participación del ingeniero Ludovino Fernández Fernández, del teniente coronel Francis Caamaño Acevedo y del mayor Juan Lora de León, sendos hijos de los máximos héroes militares de 1965: Rafael Fernández Domínguez, Francisco Caamaño Deñó y Juan María Lora Fernández.
Es relevante que coincidieron en sus apreciaciones sobre la justeza de la gesta histórica de la que estamos conmemorando medio siglo, sobre los ideales y propósitos que guiaron a sus propulsares, civiles y militares, y especialmente cómo han asumido el sacrificio de sus padres. Los tres fueron bien expresivos, pero la condición de civil del ingeniero Ludovino Fernández, hijo del ideólogo militar de la lucha por la restauración del orden constitucional interrumpido por un golpe de Estado, le permitió mayor franqueza.
Fernández, reflejando la integridad y grandeza que adornan también a su madre Arlette Fernández, contó cómo fue educado y criado con alegría, sin tristezas ni resentimientos, empoderado del legado histórico de su padre, pero expresó insatisfacción por el Estado de la nación cincuenta años después, y sus esperanzas de que le demos un cambio para acercarnos a los ideales de tantos que murieron tratando de cambiar el atraso histórico nacional.
La Revolución Constitucionalista fue la gesta más trascendente del siglo pasado, y la de mayor gloria después de la independencia y la restauración de la República. Fue la expresión de varias generaciones que habían luchado contra la opresión y la anarquía y contra la ocupación norteamericana de 1916-24 que nos legó la peor tiranía de América que durante 31 años conculcó todos los derechos y libertades.
Fue la conjunción del valor y la decisión de líderes civiles y militares, mujeres y hombres de diversos estratos sociales, con ideales democráticos, socialistas y socialcristianos que pretendían la restauración del gobierno democrático de Juan Bosch, pero también el reino de la libertad, el imperio del orden y la justicia social. La masiva y valerosa participación popular fue indicativa de los anhelos del pueblo dominicano.
La ignominiosa nueva invasión militar de Estados Unidos cercenó el salto democrático que pretendían los dominicanos, que no se rindieron pese a la infinita superioridad militar del invasor y durante más de cuatro meses escribieron una epopeya patriótica que asombró al mundo con ejemplos de integridad y sentimiento patrio.
Los que sobrevivimos de aquella gesta, en cualquier campo que nos encontremos, tenemos una responsabilidad histórica con la memoria de los héroes y heroínas de abril, no sólo con Caamaño, Fernández y Lora, con Juan Miguel Román, Yolanda Guzmán, Oscar Santana, Ilio Capocci, Jacques Viau o el padre Arturo, para recordar algunos de los más relevantes y diversos, sino con la infinita legión de héroes anónimos.
Hay que recordar el compromiso derivado del valor de todos los combatientes civiles y militares, incluyendo a los que pagarían su osadía en la represión que siguió al acuerdo de paz, y a aquellos seis sacerdotes que evadieron la huida de sus superiores y lucharon en la zona Constitucionalista con el aliento del Nuncio Enmanuel Clarizio. También a los periodistas de Ahora, La Nación y Patria, que compensaron con creces el silencio y la complicidad de los periódicos dominantes. Y los locutores, intelectuales y artistas que mantuvieron en alto la moral de los constitucionalistas. Sin olvidar la voz tronante de José Francisco Peña Gómez, con sus cotidianas arengas patrióticas, y la integridad de Antonio Guzmán, quien renunció a la presidencia que se le ofrecía al no aceptar establecer campos de concentración para los presuntos comunistas.
Con todos y todas pervive el compromiso de superar las dolencias históricas de la nación, que sí podemos, lo que comienza ahora luchando para proscribir el pesimismo, la indiferencia y la resignación que afecta a gran parte de la sociedad dominicana ante la corrupción, la impunidad y la corrosión institucional.
http://hoy.com.do/compromiso-con-los-heroes-de-abril/autor/juan-bolivar-diaz/

jueves, 23 de abril de 2015

FFAA deben pedir perdón por los asesinatos de Caamaño y Manolo, afirma Uribe

Por Servicios de Acento.com.do. 23 de abril de 2015 -
Espero que no solo la comunidad militar activa y en retiro, perciba y acepte la intención rectificadora de esta obra, sino también la sociedad dominicana en sentido general
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SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Un vicealmirante de la Marina de Guerra, que fue Jefe de esa institución, declaró que las Fuerzas Armadas Dominicanas tienen que pedir perdón a la sociedad dominicana por todos los crímenes cometidos, por no haber respetado ni respaldado la Constitución de 1963, y por haber asesinado a Manolo Tavarez Justo y a Francisco Alberto Caamaño, además de obedecer órdenes de políticos irresponsables y de gobiernos extranjeros y no defender la verdadera dominicanidad.
Euripídes Uribe Peguero dijo un discurso en que pidió perdón a la sociedad dominicana por todos los errores cometidos como militar y como responsable de una de las entidades  armadas del Estado, pero entiende que no sólo le corresponde a él pedir perdón, sino a esas instituciones que se convirtieron en nidos de criminales y de delincuentes, sin tomar en cuenta el respeto a la institucionalidad y a la ley.
Uribe Peguero puso en circulación su libro Militares y autoritarismo en 100 años de evolución política, en Cuesta Centro del Libro. El libro fue editado por Isael Pérez y su empresa Editora Santuario, y presentado por uno de los comandantes de la revolución de abril de 1965, Rafael Fafa Taveras. En el acto hubo presencia de varios generales activos y muchos otros en retiro. También estuvo presente el Almirante Sigfrido Pared Pérez, actual jefe del Departamento Nacional de Investigaciones (DNI).
“Pienso que la sociedad dominicana que perdió sus hijos, que ha recibido torturas que ha visto interrumpido el curso de su proceso democrático por nuestra culpa, que vio nuestra inexcusable complicidad con el atentado a nuestra soberanía el 28 de abril de 1965, merece un desagravio de quienes hicieron tanto daño por no cumplir con su deber”, es una de las frases de Uribe Peguero.
A continuación sus palabras en la puesta en circulación de su libro:
Señores componentes de la mesa de honor
Invitados,
Familiares y amigos,
Los jóvenes que en los últimos años han dirigido los cuerpos militares dominicanos, están haciendo el esfuerzo por encausarlos por nuevos caminos, pero esas instituciones que dirigen cargan el pesado fardo de las culpas y errores de algunos antecesores que desempeñamos papeles estelares en nuestras Fuerzas Armadas.
Pertenezco a un conglomerado de oficiales retirados de las Fuerzas Armadas dominicanas provenientes de distintas generaciones, pero todos, ex militares comprometidos en alguna forma con el pasado de luces y sombras que han tenido nuestros institutos castrenses. En todo caso estamos unidos por el indisoluble lazo de la carrera militar, pero tenemos que reconocer que todo no estuvo bien en nuestro paso por los cuerpos armados de la nación, que algunos de nosotros erró el camino de una manera que arrastró graves consecuencias para la democracia, la integridad y la dignidad del pueblo dominicano.
Han pasado casi 54 años de la muerte de Trujillo; 52 del Golpe de Estado; 50 de la última ocupación norteamericana y la Revolución Constitucionalista y 37 del final de los 12 años de Balaguer. Son varias décadas de funestos acontecimientos en los cuales, los militares dominicanos tuvimos una participación de primer orden. Y lamentablemente, en la mayor parte de los casos, fue muy negativa
Yo ingresé a las FFAA en 1967 y fui formado por una oficialidad proveniente de la escuela militar trujillista.  Pero había vivido el despertar de la conciencia democrática que se produjo en casi toda la juventud dominicana a partir del 30 de mayo de 1961. Aprendimos a conocer los valores democráticos y la importancia de un verdadero estado de derechos. Esto explica por qué muchos jóvenes de nuestros tiempos, aunque a partir de 1966 ingresamos a las Fuerzas Armadas por razones diversas, estábamos conscientes del dolor que algunos militares equivocados ocasionaron a la sociedad dominicana durante el régimen y  el poco más de un lustro transcurrido desde el final de la Era de Trujillo.
Esta realidad también hace posible que algunos hombres de uniforme, producto de esa generación, anidáramos  inquietudes como las que inspiraron el libro, MILITARES Y AUTORITARISMO en 100 años de evolución política, el cual comprende, no solo los hechos más repudiables de la tiranía, sino de la etapa precedente y la que siguió al final de la Revolución de Abril de 1965.  Más que una narración histórica, este libro es una rigurosa crítica al comportamiento equivocado de algunos de los más destacados responsables de los cuerpos militares en los cien años comprendidos entre 1916 y el 2016. El propósito es que, después de identificar nuestras caídas, sea posible rectificar el camino y restablecer un poco el honor y al prestigio de nuestras instituciones, tras haber ocasionado un dolor tan profundo y una deuda tan difícil de saldar ante la sociedad dominicana.
Aunque algunos de los que ingresamos a los cuerpos militares después de 1965, éramos humildes jóvenes que a mediados de los años 60 encontrábamos en los institutos militares la única oportunidad para forjarnos un futuro, también había quienes eran emisarios de organizaciones revolucionarias que, con fines de contribuir a sus causas, lograban infiltrarse en los cuerpos militares. Otros, sin ser esto último, trataban de contribuir desde su interior a los cambios que necesitaban esas instituciones. Al ingresar a los cuerpos castrenses, lamentablemente, algunos nos contaminamos en la situación que se vivía, participando conscientemente en las acciones de quienes nos dirigían, pero otros, hicimos lo que pudimos para mantenernos al margen de las perversidades de todo tipo que algunos de nuestros superiores cometían.
El pasado, pasado está, pero no podemos seguir encontrando  argumentos para justificar la Era de Trujillo, razones para validar la participación en el derrocamiento de un gobierno democrático, por haber pedido la intervención de tropas extranjeras para que mancillaran nuestra soberanía, por estar comprometido en el final injustificable que se dice le fue dado a Manolo Tavárez y a Francisco Alberto Caamaño o dejarnos utilizar como la mano ejecutora del crimen y la represión política de 1966 a 1978. Debemos tener el coraje para expresar a la sociedad dominicana cuánto daño le hicimos frustrando sus sueños democráticos, derramando la sangre de sus hijos más valiosos, o equivocándonos tan vergonzosamente cada vez que no cumplimos con nuestro deber de soldados dominicanos. Pienso que debemos encontrar la forma de exculparnos ante la sociedad dominicana que permanentemente señala nuestro pasado.
A Desiderio Arias se le censura por no haber hecho frente a las tropas americanas cuando le dieron un ultimátum para entregar la plaza militar como Secretario de Guerra y Marina el 13 de mayo de 1916, pero parece más digna su actitud al retirarse con armamentos y tropas dejándole el espacio al poder arrollador norteamericano, que lo que nosotros hicimos en 1965 cuando solicitamos la intervención por escrito, acogimos a los ocupantes en nuestros recintos militares y luego los utilizamos para detener una revolución democrática que intentaba reponer un gobierno constitucional.
El propósito de este libro, no deja de ser pertinente cuando recordamos que hasta hace muy poco, se conocía de militares  que idolatraban al generalísimo y ansiaban el resurgimiento del régimen encarnado en algunos de sus familiares, que en los ejercicios militares se utilizaban composiciones marciales laudatorias a Trujillo, que en las casas de algunos de nosotros aún se adornaban las paredes con las fotos del Jefe, que ocasionalmente se producen casos de criminalidad militar o policial, propias de etapas que se creían superadas. Recientemente una promoción de cadetes fue designada con el nombre de uno de los generales más sanguinarios de la tiranía y todavía uno que otro oficial, estimula comportamientos que solo son propios de una dictadura.
Eventos como la muerte de 7 personas en Paya, provincia Peravia, ocasionada por miembros de las Fuerzas Armadas vinculados al narcotráfico en el 2008, las implicaciones de los cuerpos militares en casos como el de Quirino, Figueroa Agosto y el reciente caso DICAM en la Policía Nacional, son testimonios de que en los cuerpos armados, aún prevalecen conductas que nos identifican con un pasado muy negativo y que se hace necesario que surjan voces  que recuerden que esas etapas que algunos de nuestros representantes rememoran, no deben continuar reeditándose.
Equivocadamente, a veces pensamos que es suficiente con guardar silencio y solo bajar la cabeza cuando algunos hechos se mencionan. Es la actitud de quien se resigna a reconocer su ignominia como si poco importaran  las consecuencias  que provocaron nuestros errores y qué tan amargamente deben pesar en nuestras conciencias.
Quizás muchos de nosotros cree todavía que esas participaciones fueron necesarias, que fueron positivas o que fue lo que debió hacerse en cada momento, pero no, Trujillo no fue “El benefactor de la Patria”, los protagonistas de Las Manaclas y Nizaito no se merecían el final que posiblemente se les dio. Nosotros provocamos la Revolución de Abril de 1965 porque a Juan Bosch nunca se le debió derrocar, si era comunista, fue un comunista que el pueblo decidió que le gobernara porque fue electo democráticamente. Ante este y otros hechos, no es lo más sensato guardar nuestra vergüenza con un silencio culpable mientras la sociedad nos sigue señalando por participaciones que jamás debimos tener.
A principios del año 2000, el Presidente alemán Johannes Rau, pidió disculpa a los judíos por el holocausto cometido por el nacismo contra su nación entre 1940 y 1945. Posteriormente, en el año 2004, el Papa Juan Pablo II pidió perdón por los “pecados de intolerancia cometidos por los tribunales eclesiásticos durante la Inquisición” (entre los siglos XIII y XIX) y el 22 de diciembre del año pasado, el Papa Francisco, citó “las 15 enfermedades graves de la Curia Romana que hay  que aprender a curar”. El primer paso que da el Sumo Pontífice para esa cura es la autocrítica a los escándalos de pedofilias y faltas  de los más altos dignatarios de la religión que dirige.  Nunca es tarde para reconocer errores y desagraviar a los ofendidos.
Nuestros gobernantes han fallado en su responsabilidad para conducir esta sociedad por los senderos del desarrollo definitivo y dar las satisfacciones sociales de salud, alimentación, educación, etc. La corrupción, la demagogia y el lucro personal deben desaparecer  en los conductores políticos de nuestros tiempos. Y definitivamente, deben asumir la actitud y voluntad  para que los militares se desprendan definitivamente de sombras que aun afectan su desempeño. Los representantes de los poderes públicos, los cuales son determinantes en nuestro proceder, no nos han dado el mejor ejemplo ni han hecho tanto para que enderecemos el camino, pero su liderazgo debe estar comprometido en sus propias rectificaciones.
Los cuerpos militares son instituciones que han utilizado su fortaleza para trillar su propio camino en  la historia de la República Dominicana, también han errado por sí solas y en la misma forma, no deben esperar de nadie para redimirse. Aunque es digno reconocer que en este sentido, ya se ha recorrido un gran trecho, si hemos podido caer en algún momento, debemos tener el valor y responsabilidad para levantarnos cambiando la actitud y quizás de este modo, reparar un poco el daño causado.
Una parte de este libro trata sobre los antecedentes del autoritarismo o abuso de poder y las responsabilidades que asumieron los militares en este proceso, y especialmente, durante las dos intervenciones norteamericanas, la Era de Trujillo, el protagonismo militar en el lustro que siguió a ese régimen, el lamentable papel durante los primeros 12 años de Joaquín Balaguer, los militares en las últimas décadas, etc. Pero en sentido general, el libro contiene una severa crítica a la institución militar y el errado proceder de muchos de sus representantes más notables en estos últimos cien años, quienes, inexcusablemente abusaron del poder conferido por su privilegiada condición en el esquema del control del Estado.
Creo que tan justo es que se traten como héroes aquellos militares que defendieron hasta con su sangre la constitucionalidad y la institucionalidad democrática, como es necesario que quienes hicieron lo contrario, reconozcan el error histórico que cometieron.
Por tratarse de alguien que tuvo un rol de alguna importancia en una parte de este lapso de tiempo, con intención autocrítica y constructiva, el autor de este libro pretende constituir su mensaje en un medio que concientice  para evitar la recurrencia del comportamiento equivocado durante una lamentable etapa cuando el pueblo dominicano fue maltratado y abusado por personajes de nuestros cuerpos militares.
Pienso que la sociedad dominicana que perdió sus hijos, que ha recibido torturas que ha visto interrumpido el curso de su proceso democrático por nuestra culpa, que vio nuestra inexcusable complicidad con el atentado a nuestra soberanía el 28 de abril de 1965, merece un desagravio de quienes hicieron tanto daño por no cumplir con su deber.
El mensaje concientizador que puede llevar  un libro como este, trata de ofrecer también mi retribución a la sociedad por cada omisión o error que pude cometer que no fuera en beneficio de la nación desde las funciones que desempeñé.
Espero que no solo la comunidad militar activa y en retiro, perciba y acepte la intención rectificadora de esta obra, sino también la sociedad dominicana en sentido general, la cual resultó la víctima de nuestros más grandes errores.
Muchas gracias. http://acento.com.do/2015/actualidad/8242654-ex-jefe-militar-ff-aa-deben-pedir-perdon-por-sus-crimenes-y-por-los-asesinatos-de-caamano-y-manolo/