SERVICIO DE NOTICIAS en favor de la democracia participativa, el desarrollo humano, la paz, el medio ambiente y la cultura.- Santo Domingo, República Dominicana / Luis ORLANDO DIAZ Vólquez - OPINIÓN, NOTICIAS Y COMENTARIOS. Haciendo de la lucha contra la pobreza un apostolado templario./ email: guasabara.editor@gmail.com - http://www.facebook.com/GuasabaraLUISorlandoDIAZ - @GUASABARAeditor
Conmemoran 60 años de la Revolución de Abril con misa, marcha y homenajes a Caamaño
_ Solicitan dignificar a sobrevinientes de la gesta
Santo Domingo. Este jueves, la República Dominicana recordó los 60 años de la Revolución del 24 de Abril de 1965, una gesta histórica que marcó la defensa de la Constitución y la soberanía nacional frente a la intervención militar estadounidense. Las fundaciones Francisco Alberto Caamaño Deñó y de Militares Constitucionalistas encabezaron los actos conmemorativos que incluyeron una misa, una marcha simbólica y homenajes a los héroes y heroínas que lucharon por el retorno al orden constitucional. La jornada inició con una eucaristía en la Catedral Primada de América, oficiada por el sacerdote Francisco Martín Gutiérrez, quien exaltó el sacrificio de Caamaño y de los combatientes constitucionalistas. Al cierre del oficio religioso, el presidente de la Fundación de Militares Constitucionalistas, Andrés Fortunato, destacó que estas seis décadas han transcurrido sin golpes de Estado, aunque persiste la deuda de fortalecer una democracia sustentada en principios. Fortunato también hizo un llamado al Estado y al liderazgo político nacional a reconocer y dignificar a los sobrevivientes de la gesta, muchos de los cuales enfrentan precariedades económicas, pese a su entrega al país. Además, subrayó la necesidad de visibilizar a las mujeres que participaron en la lucha, reiterando el compromiso con una justicia social incluyente. Como parte de la agenda del día, estudiantes del Liceo Francisco Alberto Caamaño desfilaron con banderas y redoblantes hasta el antiguo Edificio Copello, símbolo de la resistencia revolucionaria. Allí, Fortunato rindió tributo a los caídos y reafirmó el deber ciudadano de defender la democracia frente a cualquier amenaza, ya sea interna o externa. Los actos concluyeron frente al busto de Caamaño, en el Parque Independencia, donde su sobrino y presidente de la fundación homónima, Claudio Caamaño Vélez, ofreció un emotivo discurso. "Si hoy sentimos el peso del sol, imaginemos lo que enfrentaron estos hombres y mujeres bajo la lluvia de balas, cañones y traición", expresó, en alusión al sacrificio de los combatientes frente a la intervención extranjera. Caamaño Vélez también denunció la complicidad de dominicanos que apoyaron la ocupación, calificándolos como “serviles y traidores”, y lamentó el escaso reconocimiento que aún reciben los verdaderos héroes de la historia dominicana. “Este hecho heroico continúa siendo ignorado por gobiernos temerosos del mensaje de dignidad que transmite esta lucha”, añadió. Por su parte, Vicenta Vélez, viuda de Caamaño, recordó con emoción al líder revolucionario y afirmó que la causa de los constitucionalistas sigue vigente como símbolo de justicia y compromiso patriótico. “Caamaño vivió para el pueblo. Su lucha, como la de Jesús, permanece porque fue verdadera”, concluyó.
*Sobre la Revolución de abril*
La Revolución de Abril, tuvo lugar entre el 24 de abril y el 3 de septiembre de 1965, en Santo Domingo, República Dominicana. Inició cuando un grupo de militares y civiles derrocaron al constitucionalmente electo Juan Bosch el 27 de septiembre del 1963. La guerra del 24 de abril pretendía llevar nuevamente al poder al profesor Juan Bosch. El golpe de Estado llevó al general Elías Wessin y Wessin a organizar militares leales al presidente Donald Reid Cabral, quien conformó el segundo triunvirato, iniciando una campaña contra los así llamados rebeldes constitucionalistas. Alegaciones de desviaciones comunistas conllevaron a una intervención estadounidense en el conflicto, que después se transformó en una ocupación de la Organización de los Estados Americanos en el país. Más tarde en septiembre de 1966 las tropas internacionales se retiraron del país. Antes se realizaron elecciones democráticas en 1966, en las cuales Joaquín Balaguer fue elegido presidente.
Crecí entre las visitas a mi padre @fafataveras y a tios en la cárcel de la Victoria, las muertes, los atropellos policiales, y la discriminación por ser hija de un emepedeísta. Si me preguntaban que hacia mi papá super orgullosa decia... "mi papá es un preso político" 1/4
Mientras tanto aquí el audio donde el mismo Monte Arache cuentas sus acciones en la fortaleza Ozama en abril de 1965. 4/4 Minuto 6:30 al minuto 9:36https://t.co/JpYsm0uKOp
Evoca “pueblo en armas” por respeto a la institucionalidad Abinader exhorta dominicanos a seguir en alerta por defensa de la Constitución
24 de abril de 2019. SANTO DOMINGO El aspirante presidencial Luis Abinader recordó hoy que el 24 de abril de 1965 “el pueblo en armas” demandó respeto a la Constitución, y resaltó que a más de 5 décadas los dominicanos tenemos que seguir en alerta para que la Carta Magna sea respetada. En un mensaje colgado esta mañana a su cuenta de Twitter, Abinader exhorta a la población a tributar “gloria imperecedera a los héroes y mártires constitucionalistas”. El texto completo del mensaje del aspirante a la nominación presidencial del PRM es el siguiente: Un día como hoy, el 24 de abril de 1965, el pueblo en armas demandó respeto a la Constitución. 5 décadas después debemos seguir alertas para que la Carta Magna sea respetada marco de convivencia civilizada. Gloria imperecedera a los héroes y mártires constitucionalistas.
Santo Domingo, 24 abr (EFE).- Los dominicanos conmemoraron este miércoles, con distintos actos, la Revolución de abril de 1965, que desembocó en la segunda intervención militar de Estados Unidos a la República Dominicana, y que dejó entre 6.000 y 8.000 fallecidos.
El 24 de abril de 1965, un grupo de oficiales de las Fuerzas Armadas dominicanas depuso al gobierno de facto del Consejo de Estado, en el poder desde 1963 cuando un golpe de Estado derrocó al entonces presidente Juan Bosch, quien fue el primer gobernante elegido democráticamente en el país tras el ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961).
Tras producirse los enfrentamientos de los primeros días que dieron el triunfo a los constitucionalistas, el entonces presidente estadounidense, Lyndon B. Johnson, ordenó el 28 de abril el desembarco en el país de 42.000 marines que impidieron la expansión de la revuelta.
Estados Unidos ordenó la intervención para evitar, en parte, que en el país se instalase un régimen como el cubano.
En un comunicado emitido con motivo de la Revolución de 1965, el presidente del país, Danilo Medina, recordó con «gratitud» a los dominicanos que salieron a las calles para luchar por el restablecimiento Constitución.
A su vez, señaló, que esta acción «fue, sin duda alguna, el inicio de la ruptura del legado de una dictadura de más de 30 años» y marcó el surgimiento «de una nueva etapa de vida política, económica, cultural y social en este país».
Medina se unió así a las diferentes instituciones, partidos y organizaciones sociales que recordaron este miércoles recordaron, por separados, la Revolución de 1965.
Por su lado, el presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y canciller de la República, Miguel Vargas, destacó en Twitter que dicho acontecimiento «marcó el avance de la libertad» del país caribeño, mientras que el expresidente del país Hipólito Mejía resaltó el «coraje» de los que salieron en 1965 a defender la Constitución «a riesgo de sus propias vidas».EFE
SANTO DOMINGO.- El expresidente Hipólito Mejía consideró que a 54 años de conmemorarse los acontecimientos del 24 de abril de 1965 nuestro país vive nueva vez la incertidumbre sobre el ejercicio pleno de sus derechos democráticos.
En un mensaje con motivo del 54 aniversario de la llamada gesta patriótica, el exmandatario consideró que estamos en el deber de reflexionar sobre las causas que dieron lugar a esa confrontación política.
“Quienes perdieron la vida en la guerra de abril de 1965 lo hicieron aferrados a su valoración de la situación de la República Dominicana en ese momento”, expresó.
Resaltó que el reclamo principal de quienes se alzaron en armas fue la demanda por el restablecimiento de los principios constitucionales, aspiración que dijo fue denegada por quienes, aferrados a valores antidemocráticos, frustraron el ejercicio ciudadano del pueblo, al votar de manera libre y soberana en las elecciones de 1962.
Dijo que en ese momento en el centro de ese debate estaba, al igual que hoy, el tema de la calidad de nuestra democracia.
“Hoy, al conmemorarse esa gloriosa gesta, nuestro país vive nueva vez la incertidumbre sobre el ejercicio pleno de sus derechos democráticos”, dijo.
Expresó que la calidad de nuestra democracia se ve empañada por la corrupción generalizada y la impunidad complaciente.
Agregó que la criminalidad desbocada, la inseguridad ciudadana y la violencia generalizada amenazan el ejercicio de nuestra vida democrática.
“Más grave aún, la justicia dominicana vive la encrucijada entre su legitimidad y la aplicación independiente de los preceptos constitucionales y de las leyes que lo sustentan”, expresó.
Manifestó que es en ese contexto de baja calidad de nuestra democracia resulta inaceptable los intentos de quienes nos gobiernan por evitar la alternabilidad del poder político.
Consideró que elegir el camino correcto hacia una democracia plena es el mejor tributo que podemos rendir a los hombres y las mujeres que el 24 de abril de 1965 tuvieron el coraje de defender la Constitución a riesgo de sus propias vidas.
Panteón soldados de la Revolución de Abril, en el cementerio de la avenida Independencia. (Danelis Sena)
SANTO DOMINGO. El lugar que ahora ocupa la plazoleta La Trinitaria en el entorno urbano que conforman la avenida 27 de Febrero con Josefa Brea, en Villa Francisca, debería convertirse en un monumento para los héroes de la Revolución de abril de 1965, donde haya museos, bibliotecas, salas de exposiciones, parqueos y tiendas.
La propuesta la hace la Sociedad Cinematográfica Dominicana, INC., que preside el profesor Agustín Cortés Robles, y que visualiza que en el lugar debería instalarse, además, un comité permanente de veteranos, salones de actos y un tren para la ruta de Los Comandos que exalte de manera permanente los valores de la gesta.
“El pueblo dominicano todavía tiene una gran deuda con tantos héroes conocidos y desconocidos, caídos en combate en esos meses de guerra civil y guerra patria”, plantea la sociedad en una carta.
Considera que los héroes de abril merecen una morada solemne en el lugar donde fueron, prácticamente, masacrados.
Con la misiva muestra su apoyo a lo expuesto en el editorial de Diario Libre del pasado 24 de mayo, que cuestiona la inversión de RD$33.7 millones que el alcalde del Distrito Nacional, David Collado, anunció como inversión para remodelar la plazoleta.
Collado hizo el anuncio el día 22 de mayo, mientras daba el primer picazo de los trabajos que incluían, además de la remodelación, el remozamiento de los edificios aledaños.
Pero en su editorial, dos días después, este diario resaltó lo cuestionable de la inversión y lo razonable de estudiar otras soluciones acorde a las nuevas realidades “que obtengan un mejor uso del espacio y un nuevo aire de la zona”.
La Sociedad Cinematográfica Dominicana dice coincidir plenamente con ese planteamiento del medio y que, preocupada por ese lugar de tantas nostalgia históricas, le dirigió formalmente su propuesta al cabildo el 12 de abril del año en curso. Indica que igual propuesta le presentaron al Ministerio de Obras Públicas, a la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado, a la Comisión Permanente de Efemérides Patria y al Ministerio de Cultura, pero que de ninguna parte ha tenido respuestas.
Solución social e histórica
La Sociedad Cinematográfica entiende que el espacio físico de la plazoleta La Trinitaria requiere de una intervención histórica, política, social y cultural. “No es válido en estos tiempos pensar en limpiar la cara a la entrada a la provincia Distrito Nacional”.
SU PADRE BABY MEJÍA APLICÓ UN ESTRICTO CÓDIGO DE SEGURIDAD EN EL HOGAR PARA PROTEGER A LA FAMILIA
Juan Salazar
juan.salazar@listindiario.com
Santo Domingo
Dos gruesas lágrimas caen sobre una carta que su padre le envió en 1999. Es la misma mujer de carácter férreo que siendo una niña de apenas cuatro años ya manipulaba armas y manejaba un estricto código de seguridad para detectar la presencia de extraños en la casa.
Patricia Mejía, de 43 años, todavía conserva la costumbre de revisar todas las puertas y ventanas de la casa y de cerrar herméticamente su habitación antes de irse a dormir.
Todo lo asimiló de su padre Rafael -Baby- Mejía, gestor de las unidades móviles del Movimiento Político 14 de Junio y quien también fue torturado en la cárcel La 40 por su oposición a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
Su padre se involucró, además, en la lucha que se libró en el país después del ajusticiamiento del tirano contra los remanentes del régimen despótico y tuvo una participación activa en la Guerra de Abril de 1965, que procuraba la vuelta a la constitucionalidad tras el golpe de Estado contra el profesor Juan Bosch, quien encabezó el primer gobierno democrático luego de la caída del sátrapa.
Baby Mejía participó en el asalto al Palacio Nacional, hecho en que cayó abatido Rafael Tomás Fernández Domínguez, líder de la revuelta contra los que derrocaron a Bosch, siete meses después de alcanzar la presidencia de la República.
“Baby” era el apodo familiar y “Rogelio” el alias que utilizó en el quehacer político.
En la casa de su abuelo Julio Mejía, quien también fue un luchador antitrujillista, Patricia siempre escuchó todo lo relativo a la dictadura y la transición que vivió el país con el gobierno de los 12 años de Joaquín Balaguer.
Cuenta que cuando nació su hermana mayor, no supieron de su padre durante tres años, ya que salió del país a recibir entrenamiento en China Popular, Cuba y Nicaragua, luego de lo cual ingresó al territorio nacional de manera clandestina.
“Mi padre siempre fue un perseguido y desde niña siempre recuerdo las reuniones políticas en la casa. Él tuvo una participación activa en el momiviento de izquierda y siempre estuvo involucrado en todo lo que contribuyera a instaurar una República Dominicana diferente y donde todos tuvieran mejores condiciones de vida”, añadió.
Su padre aplicó un código de seguridad en el hogar para proteger a su familia y así desde temprana edad la niña Patricia se acostumbró a utilizar palabras y frases claves hasta para abrir la puerta de su habitación.
Frases claves “Había veces en que mi papá salía de la casa sin yo saber adónde iba. A veces nos dejaba solos (a sus hijos) y hubo muchas ocasiones en que no me pudo buscar a la escuela o que cuando íbamos en el camino teníamos que devolvernos”, recuerda sobre las consecuencias de ser la hija de un revolucionario y de todo el proceso de persecución política a que era sometido su progenitor.
Su papá la llamaba por teléfono a veces a la casa y le preguntaba a Patricia ¿El perro llegó? Y dependiendo de su respuesta sabía si la vivienda era vigilada por agentes de la Policía.
“La Policía se pasaba hasta tres días frente a la casa y durante ese tiempo no podía ir, porque no sabía qué podía pasar si llegaba en ese momento”, añadió.
Patricia asegura que los niños perciben las cosas de una manera diferente y ella por todas esas circunstancias siempre vio a su papá como un héroe, aunque reconoce que le afectó mucho el estrés postraumático que padeció hasta su muerte a los 70 años en la clínica Abreu, adonde fue llevado por su propia hija luego de sufrir un infarto tras una acalorada discusión que tuvo con un ayudante fiscal.
La abogada destaca que su padre no tuvo una participación meramente ideológica y dogmática en el 14 de Junio, sino que junto a otros compañeros fue el ideólogo de las Unidades Móviles del movimiento político, creado luego de la expedición contra Trujillo que entró por Constanza, Maimón y Estero Hondo, el 14 y 19 de junio de 1959.
“Al ser un hombre de acción y de combate fue muy torturado, perseguido y golpeado. Por todo ese carácter y las torturas que sufrió él tuvo un estrés postraumático que le duró hasta el día que murió”, precisó.
Cuenta que su padre durmió con un arma debajo de la almohada toda la vida y la llevaba al baño, además de que las habitaciones siempre estaban trancadas y para abrirlas se usaba una clave para indicar que no se llegaba con la presencia de un extraño.
Seguridad Ella como niña sabía que no era una situación normal, pero poco a poco se acostumbró a esa vida de precauciones y sobresaltos.
Recuerda que cuando tenía 11 años se mudaron y la nueva casa era totalmente diferente a las demás de los alrededores, pues tenía puertas que las otras no poseían para conducir a salidas rápidas y estratégicas.
Solía revisar en la casa documentos y grabaciones sin que su padre se enterara y que en ese momento no entendía de qué trataban, pero con el tiempo descubrió su vinculación con la labor política que desarrollaba su progenitor. En el descanso de una escalera solía escuchar también las conversaciones de su padre con compañeros del 14 de Junio.
Siempre le llamó la atención que su padre tenía un agujero literal en la cintura, debido a que no usaba nada para portar el arma entre el pantalón y la piel.
Patricia revela que estuvo acostumbrada a ver todo el tiempo en la casa granadas, chalecos antibalas, armas cortas y largas, algo que para ella era normal. “A los cuatro años ya manipulaba armas. Mi padre desde que yo supe caminar y expresarme bien, él me decía sube arriba y de la mesita de noche tráeme tal arma, me enseñó a desarmarla, evidentemente me estaba entregando, sin yo darme cuenta, una herramienta de defensa”, refirió.
ASIMILÓ LAS AUSENCIAS DE SU PADRE Lo que siempre extrañó Patricia fue la presencia de su padre en momentos como ir con ella a buscar las calificaciones en la escuela o en sus cumpleaños, porque siempre estaba participando en reuniones políticas. “Mi papá sacrificó mi familia, a mí, a mis hermanos, para que tuviéramos como dominicanos libertad de expresión, para que pudiéramos caminar por las calles en libertad y reclamar nuestros derechos”, indicó, pero aclara que admira a su padre por eso y no le guarda rencor por haberle restado tiempo a la familia.
El instinto de seguridad fluye en Patricia de manera natural, a tal punto que en la calle percibe inmediatamente cuando alguien viene detrás de su vehículo. Recuerda que pasaba cerca de la plaza Bella Vista Mall cuando el asalto a un camión de transporte de valores y 10 segundos antes ya se había percatado de lo que ocurriría.
“Esas son cosas que a uno lo marcan, y a la verdad vivir pensando siempre en que algo pasará no es tan sano, pero eso fue lo que me tocó, y mi papá me lo fue enseñando como algo de la vida normal”, agregó.
Patricia se acostumbró a ver a su padre despertarse en la madrugada vociferando en medio de pesadillas. Ella plantea que la unión familiar, así como la cercanía de sus tíos, primos y de su abuela materna, le dieron la contención emocional que mitigó esa cruda realidad.
Empero, confiesa que se siente tranquila, a tal punto que ni siquiera le gustaría conocer a quien torturó a su padre en la cárcel de La 40. “Yo pienso que nosotros, los hijos y familiares que quedamos vivos lo que nos queda es luchar desde nuestros espacios por una mejor República Dominicana y que donde vayamos seamos ejemplo, por la forma de actuar y conducirnos”, precisó.
Su anhelo es una nación realmente democrática, libre de corrupción e impunidad, donde exista mayor sensibilidad social, más oportunidades en educación y salud pública.
Ser la hija de un revolucionario la compromete a honrar la memoria de su padre con cada uno de sus actos.
Patricia es abogada especializada en derecho económico, arbitraje internacional y comercio exterior. Ha laborado en diversas instituciones del Estado, aunque confiesa que en el año 2009 sufrió una gran decepción con el sector público, lo que la lleva a crear la fundación Centro Dominicano de Hipoterapia, donde reciben asistencia niños y adolescentes con diversas discapacidades, usando el caballo como herramienta terapéutica.
Ahora decidió retornar al sector público para apoyar a su amigo de la adolescencia David Collado, en su gestión frente al Ayuntamiento del Distrito Nacional.
Su padre tuvo un primer matrimonio con la abogada y escritora Marianela Muñoz, con quien tuvo su primer hijo Enrique Rafael, y luego se casó con su madre Carmen Paredes, una bioanalista, parasitóloga y profesora universitaria, con quien procreó también a Nora y Rafael Jesús. Está casada con Jefrey Rannik, oriundo de Estonia, con quien ha procreado un hijo.